Las mejores firmas madridistas del planeta

Leonardo da Vinci era culé. No tengo pruebas, pero tampoco dudas. Toda la obra leonardesca, de hecho, desprende un aura blaugrana inconfundible. Yo es que veo la Gioconda y se me parece a Laporta vestido de señora sin cejas. La Gioconda del Louvre no tiene cejas porque desaparecieron hace tiempo bajo un montón de capas de barniz.

Antiguamente era costumbre colocar una capa de barniz a un lienzo cuando el color perdía su lustre. Era un método eficaz pero engañoso, pues aunque ciertamente el barniz devolvía un brillo momentáneo a la pintura, este duraba poco ya que el barniz tendía a amarillearse a causa de la suciedad del ambiente. Para mitigar el efecto, se barnizaba de nuevo el lienzo y el ciclo se repetía. Así una y otra vez, hasta que, finalmente, la pintura original quedaba oculta bajo múltiples capas de barniz sucio. Eso le pasó a La Gioconda, por eso hoy la pobre Mona Lisa parece Laporta con ictericia. Siento tener que desengañarles, pero eso que llamamos “sfumatto” leonardesco en, gran medida, pura roña. Barniz viejo y cuarteado.

Mucha gente que no ha pisado un museo en su vida y que tendría serias dificultades para distinguir un Velázquez de una viñeta de Snoopy, asegura sin rubor que Leonardo es el mejor artista de todos los tiempos solo porque pintó la Gioconda. De igual manera que durante una temporada estaba de moda decir que el Barça era el mejor equipo del mundo porque en él jugaba Leo Messi, afirmación que nadie ponía en duda, supiera o no de fútbol.

Al punto al que quiero llegar es que algunas afirmaciones no siempre se basan el conocimiento, sino simplemente en la inercia popular. Es, por ejemplo, popular afirmar que Kylian Mbappé es actualmente el mejor futbolista del mundo, y que su no fichaje por el Madrid sería un fracaso. Da igual que ambas afirmaciones sean cuestionables. A mí el mejor futbolista del mundo a día de hoy me parece que es Luka Modric, y el mejor delantero, Karim Benzemá; pero yo de fútbol ni papa, oigan. De Arte sé un poco más, no mucho, y opino que Rafael es mejor artista que Leonardo. Rarezas que tiene uno.

Los derechos de imagen de Mbappé

Una vez el duque de Milán le encargó a Leonardo una estatua ecuestre en bronce. Debía ser la más grande jamás forjada. El duque, Ludovico el Moro, anunció el proyecto con orgullo a todo aquel que quisiera escucharlo. Todo el mundo en Milán aguardaba impaciente el momento en que el gran Leonardo mostrara al mundo la estatua ecuestre más impresionante jamás esculpida. La expectación era inmensa.

El caballo de Leonardo no se llegó a esculpir jamás. El proyecto se prolongo durante años y años sin llegar a cristalizar nunca, y, a medida que pasaba el tiempo, se hacía cada vez más grandioso. Aquella estatua sería única en el mundo, no tendría parangón en la Historia, la humanidad admiraría el Caballo de Leonardo como la obra de arte definitiva, insuperable… Pero el caballo nunca pasó de proyecto. Tras más de una década dando la tabarra con el dichoso caballo, lo único que Leonardo llegó a esculpir fue un modelo en arcilla que los franceses destrozaron al utilizarlo como diana cuando conquistaron Milán en 1499. Vamos, que el caballo fue una filfa.

a mí, sinceramente, todo el tema de Kylian, su madre, su padre, su abogada y demás caterva del orfeón de comisionistas parisinos hace tiempo que me tiene un poco empachado. O Mpaché.

A mí todo el asunto de Mbappé me recuerda un poco al caballo de Leonardo, y vamos a ver si no acaba igual, con el delantero convertido en estatua de barro machacada por un montón de franceses. En todo caso, a mí, sinceramente, todo el tema de Kylian, su madre, su padre, su abogada y demás caterva del orfeón de comisionistas parisinos hace tiempo que me tiene un poco empachado. O Mppaché.

Echo de menos aquellos tiempos en que las ventanas de fichajes solo duraban un par de meses y servían para entretenernos un poco durante los calores de verano, ante la ausencia de partidos con los que saciar nuestra sed madridista.

— Este año fichamos a Beckham.

— No, Beckham se va al Osasuna, que lo ha dicho Marca. A quien fichamos es a De Las Cuevas.

— ¿En serio?

— Totalmente.

— ¡Ojalá! ¡Con De Las Cuevas ganamos la Décima seguro!

— Seguro.

— De Las Cuevas es el mejor.

— El mejor. Viva De Las Cuevas.

— Viva.

Luego salía el comunicado oficial del club anunciando el fichaje de un tal Modric y uno se quedaba con cara de póquer. Qué tiempos aquellos.

Con Kylian Mpaché llevamos años de ventana de fichajes, y eso no hay quien lo soporte. Parece ser que el hecho de que un jugador, que actualmente está en nómina de otro equipo, no salga a la calle con la Cibeles tatuada en una nalga y cantando a voces el himno de la Décima es motivo suficiente para provocar cuadros de ansiedad en algunos aficionados madridistas. Así que para calmar sus angustias, acuden a extraños seres de twitter llamados “insiders” que, por lo visto, tienen información de primera mano sobre lo que se cuece en el Real Madrid, el PSG y hasta en la curia vaticana. Hay plaga de “insiders” en Valdebebas y nadie se había dado cuenta. Pululan escondidos detrás de las macetas, camuflados con gafas ahumadas y maletines, y cuando se acerca Florentino se ponen a vender novedades, souvenirs y artículos de coña para despistar. Luego se abren cuentas en twitter con nombres falsos tipo @cristianompotrador y fotos de Raúl en el perfil, de cuando aún no había hecho la selectividad; para a continuación soplarnos de buena tinta que Florentino va a fichar a Lewandowski a cambio de Camavinga y un vale regalo del Corte Inglés.

Los “insiders” llevan dando la turra con el tema de Mbappé mucho más de lo que cualquier mente cuerda podría soportar. A mí, personalmente, lo que ocurra con el delantero tortuga en estos momentos me da bastante igual. En primer lugar porque (lo reconozco y no me escondo) yo a quien quería era a Erling Haaland. Yo quería un delantero loco y me han dejado sin él, qué disgusto. No solo eso, sino que encima se lo ha llevado Guardiola. Darle a Haaland a Guardiola es como darle un Ferrari a la señorita Pepis. No sé que puñetas hace Haaland con Guardiola, la verdad, y mucho me temo que nos lo va a estropear a base de lavarle el cerebro con consignas guardiolescas de tiki taka y esas cosas. Haaland es un vikingo con motosierra, Haaland lo que necesita es un entrenador prejubilado y con puro, uno que esté ya a vueltas de todo, y que le diga: “mira, chico, sal ahí y arrasa con todo, que a estas alturas no te voy a decir cómo tienes que hacer lo que mejor sabes hacer.” Yo sueño con un Real Madrid compuesto por once tíos más zumbados que el pecho de un gorila y que salten al campo como los galos de Astérix cuando llegaban los romanos. La ausencia de Erling Haaland hace que mi sueño sea menos factible.

Los “insiders” llevan dando la turra con el tema de Mbappé mucho más de lo que cualquier mente cuerda podría soportar. A mí, personalmente, lo que ocurra con el delantero tortuga en estos momentos me da bastante igual

El otro motivo por el que el asunto Mbappé me suscita enorme indiferencia es porque en estos momentos del Madrid sólo hay tres cosas que me inquietan: la Final de Champions de Fútbol, la Final de Euroliga de Baloncesto y la posibilidad de que esta noche Gareth Bale juegue su último partido con el Real Madrid y una panda de perturbados decida que es buena idea pitarle en caso de que salte al campo. Hay muchas cosas útiles y deleitosas que pueden hacerse con los labios, y estoy seguro de que pitar a un jugador de tu equipo que ha ganado cuatro copas de Europa no es una de ellas. Para eso mejor no tenerlos, los labios, e ir por la vida enseñando los dientes en una perpetua mueca de amargura, cosa que encajaría muy bien con el pitador profesional del Bernabéu.

En unos días nos jugamos la Undécima copa de Baloncesto y la Catorce (¡Catorce!) orejona europea, y yo estoy a punto de ver al jugador que me hizo madridista vestir de blanco por última vez. No tengo tiempo ni ánimos para pensar en Mbappé.

Diré, no obstante, que Kylian Mbappé fue testigo privilegiado de la reciente remontada en el Bernabéu contra el PSG. Teniendo eso en cuenta, no estaría de más recordar lo que dijo una vez Leonardo, aquel magnífico artista que no fue capaz de esculpir un caballo:

“Quien ha probado a volar siempre caminará por la tierra con los ojos mirando hacia lo alto, pues quien ha estado en el cielo allí anhela regresar.”

Piensa en ello, Kylian. El cielo aún está a tu alcance.

 

Superando los pronósticos y alejando los demonios, un rival que le había derrotado en cinco ocasiones esta temporada y dueño de las fases regulares. Acumulando cantidades fortificadas de convicción y de paciencia, necesaria más que un francotirador para desbaratar la aguerrida defensa culé. Así ganó el Real Madrid, un equipo formidable, roqueño, que interpretó con fidelidad el guion madridista, el catecismo de la fe que Santiago Bernabéu inculcó en las venas de la sangre blanca.

No importó su eventual inferioridad ni el mal agüero que nos persigue durante el curso, que se asomó de nuevo con la lesión de Williams-Goss en el segundo cincuenta y dos de encuentro. La posición más débil aún más debilitada. Aunque visto lo visto, un comportamiento tan admirable, lo mismo se lo tomaron como otro acicate añadido. La línea exterior se conjuró para dar una muestra de su solvencia experta, de su tranquilidad sabia. Entre todos, ninguno más que otro, hicieron lo que se precisó en cada momento, todos ellos ajustando su prestación a la defensa, a la rotación célere para cubrir su zona, a la canasta oportuna.

Pablo Laso Belgrado

En efecto, la fe mueve montañas, también las nuestras, si nos referimos como tales a los hombres grandes madridistas, una cordillera dinámica, amurallada y arrolladora, salvaguarda de la cesta propia y avasalladora de la ajena.

El esfuerzo no fue sólo emocional, de humildad y de fluencia en el juego. También fue táctico, cuando el preparador dispuso un quinteto inicial bajito, de corte moderno, sorprendente para todos, incluido el rival, que comenzó la contienda con mal pie. También cuando se atacó siempre la posición más débil de las fuerzas rivales. O cuando nuestros defensores comenzaron a cambiar de defendido en cualquier lance, a doblar su número si Mirotic tenía ventaja de estatura en los desajustes, o a buscar el bote de Laprovittola —su gran virtud, ayer su condena— para robarle el balón y salir disparados en contraataque como exploradores celestes.

Así es el camino de este club, sublime y heroico a la vez, que navega entre la excelencia y la victoria a cualquier precio. Dos fuerzas casi opuestas gobernadas por la inteligencia de unos jugadores que saben lo que buscan y que buscan lo que quieren

La victoria, emocionante, palpitante, concuerda con las que han conseguido los hermanos mayores y pequeños esta temporada. Con la búsqueda de la supervivencia en la desesperación, de la constancia desmedida y, en apariencia, inútil. Así es el camino de este club, sublime y heroico a la vez, que navega entre la excelencia y la victoria a cualquier precio. Dos fuerzas casi opuestas gobernadas por la inteligencia de unos jugadores que saben lo que buscan y que buscan lo que quieren.

 

Getty Images.

Buenos días. El Real Madrid de baloncesto se plantó anoche en la Final de Belgrado tras derrotar al Barça en un partido que deja la palabra épica a la altura de la actuación de Alemania en el último Festival de Eurovisión. Esto ya no es épica, amigos. Esto es la sublimación de los valores del deporte: el talento, la primacía del colectivo, la resistencia absoluta a la mera idea de la derrota. Remontando una desventaja que llegó a ser de 13 puntos, los de Pablo Laso jugaron un segundo tiempo memorable, avasallador, batallando contra múltiples inclemencias y en última instancia superándolas todas. El orgullo que nos hace sentir esta sección está más allá de lo explicable.

Portada As

Para ilustrar la gesta, As elige una fotografía espectacular de un mate de Yabusele, un impactante contrapicado. En la foto, el balón rebota en las gónadas de Yabusón y sale propulsado en dirección al objetivo de la cámara. El instante no capta el futuro inmediato, que es el de cámara rota y fotógrafo conmocionado. La propulsión pélvica de Yabusele, amigos. Es nuestro pelvis pusher y este es su himno.

Yabusele fue uno de los protagonistas, particularmente en un primer tiempo sublime y con un triple decisivo en la segunda parte, pero la nómina de protagonistas no acaba ahí. Poirier devastó la pintura, Causeur fue crucial en la última fase (en particular con un triple + dos puntos inmediatos tras robo de balón) y todos los demás acompañaron ejemplarmente, en particular Abalde, Deck (ese inolvidable rebote largo) y un Llull que desacredita a los críticos con varios triples y la sangre fría de anotar dos tiros libres sobrecogedores a falta de pocos segundos. Leed la crónica de Athos Dumas (dedicada a nuestro amigo José Manuel del Irish Rover) y gozadlo sin mesura.

Qué apelotantemente bonito es ser del Real Madrid, amigos. Es comulgar con una fe irredenta en la excelencia, tanto en fútbol como en baloncesto. Ser del Madrid es la jugada de la que todo el mundo habla: Poirier pierde el balón ante Laprovittola, que inicia un contragolpe fulgurante, pero Poirier es un jugador del Real Madrid, de manera que corre tras él y, en su intento de bandeja en la canasta opuesta, le coloca un tapón de padre y muy señor mío. “Perdón por la chapa”, le dijo, pero no había sido pesado en ningún momento. No habían intercambiado palabra, de hecho.

Esa jugada, queridos amigos, es el recontraputísimo Real Madrid sublimado, tanto en baloncesto como en fútbol. El Barça, por contra, y también tanto en fútbol como en baloncesto, es un castillo de naipes anímico. Llevan en la sangre de la institución una fragilidad emocional que contrasta fuertemente con el carácter irreductible de su némesis, el Real Madrid.

Pero no todas las consecuencias de la derrota culé son negativas para el club blaugrana. En un ejercicio prodigioso de aplicación del dicho “No hay mal que por bien no venga”, Sport ponía al término del partido el siguiente tuit. De verdad que nos lo ponen muy fácil.

Tuit Sport Laporta derrota Euroliga

Qué maravilla, amigos. Qué ejemplar manera de ver el vaso medio lleno. Si todos nos condujéramos por la vida con este optimismo, el mundo sería un lugar más bello. No hay que fijarse tanto en la derrota como en el hecho de que Pablo Laso —secretario mortífero— ha aclarado la agenda de Laporta, que al no ser capaz de bilocarse no iba a poder estar presente al mismo tiempo en la Final de la Euroliga de Belgrado y en la de Champions femenina de Turín. Pues chico, oye, hay que verle las ventajas a la nueva situación. A Turín, Jan, ya sin sombra de duda. Algunos de los concursantes de Eurovisión, que antes mencionábamos, siguen por allí tras la gala del sábado. Márcate esa especie de aurresku con los de Moldavia, o lávate las manitas con la serbia de la verruga. Y, ya puestos, llévate a Mirotic contigo. Los psicólogos son claros en este punto: el mejor modo de manejar la frustración de una experiencia frustrada es sustituirla por otras experiencias placenteras.

Las portadas cataculés, como era previsible, ahogan todo lo posible la derrota en baloncesto, la sepultan entre otras cositas, fichajes más o menos quiméricos y la posible renovación de Dembélé, que se ha despertado de aquella eterna siesta en un aeropuerto justo cuando acaba su contrato. Pues habrá que renovarlo, ¿no? Y lo malo es que no parece que quiera, lo que a su vez arreglaría la agenda de Laporta para el día previsto para la firma, donde también y a la misma hora se espera a Jan en la inauguración de un gimnasio en Casteldefels.

Portada SportPortada Mundo DeportivoPortada Marca

En lo que respecta a Marca, divide su primera plana entre la gesta de los de Laso y el asunto Mbappé, sobre el cual a estas horas ya solo tenemos una cosa que decir: chaval, haz lo que quieras. Si vienes, será un puntazo. Si no vienes, tú te lo pierdes. Necesitas a este Real Madrid de que estamos hablando mucho más de lo que el Real Madrid te necesita a ti. Pero no te equivoques: para el error que se perfila en el horizonte, esta vez, no habría marcha atrás.

A todo esto, esta noche jugamos contra el Betis el último partido de la temporada en el Bernabéu. Es una magnífica ocasión para animar al equipo en su última prueba previa a la Final de París. También lo es para despedir a tres jugadores extraordinarios que han dado mucho y ganado mucho por el club: Marcelo, Bale e Isco. A Marcelo no sabremos si despedirle o no porque no es seguro que no siga. A Bale no sabremos si podremos despedirle porque no sabemos si jugará (¿no quiere jugar porque teme a los pitos?, ¿es infundado su miedo?). Al que seguramente sí podremos decir adiós sin reservas es a Isco. Se augura una noche extraña y agridulce.

Pasad un buen día.

Quedamos con Íñigo Errejón en uno de los despachos de Más País en el Congreso de los Diputados. Una de las personas de su equipo nos hace un pequeño recorrido por los lugares a los que se puede acceder en ese momento, día de sesión de control al Gobierno. Nos avisan de que se retrasará 15 minutos: la actualidad política compite con la futbolística en términos de polémica y siempre hay algo de lo que opinar o algo que aclarar. Uno procura que el entrevistado se sienta cómodo para que se pueda abrir pero Íñigo nos lo da hecho: “De todo lo que tengo programado para hoy, esto es lo que más me apetece”. Su equipo nos avisa de que tenemos media hora. Pasa ese tiempo y seguimos grabando porque Errejón está encantado hablando de su Madrid, de Modric, Valdano, Laudrup, Redondo, Buyo, Benzema…

 Errejón es un madridista de izquierdas, en ese orden, porque primero fue del Madrid y luego vino lo otro. No esconde sus colores, aunque hubo un momento, recién llegado a la universidad, que vivió su madridismo “desde dentro del armario” porque en el ambiente en el que se movía el Madrid era concebido como un elemento de derechas.

 

Habrá que empezar por tu doble condición de hombre de izquierdas y madridista (alguien diría “PERO madridista”).

Hombre, esa es la gran pregunta.

Es la gran pregunta porque existe la percepción, fruto quizá de cierta propaganda, del Madrid como entidad ligada a los poderes fácticos y no sé si quintaesencialmente de derechas. ¿Cuántas veces te han dicho “pero cómo puedes…”?

Muchas. Hace unos años respondía a eso de forma más elaborada. Ahora estoy en otra fase y, aunque luego a lo mejor abunde en explicaciones, la primera respuesta es: “Soy del Madrid porque quiero”. Niego la mayor, es decir, niego que sea necesario dar explicaciones para justificar esta dualidad. Moriré con mis valores de izquierdas, pero yo primero fui del Madrid. Cronológicamente, en mi vida, fue así. Primero elegí equipo y después, con el tiempo, abracé una ideología. Bueno, realmente no elegí el equipo.

¿No?

No porque en mi familia éramos del Madrid, ya está.

Tu padre, de hecho, jugó en el Castilla.

Así es. Jugaba de líbero. Una de las cosas claras en casa es que todos éramos del Madrid. Desde muy pequeño. Es una cosa previa al ejercicio de la razón. El Madrid me ha dado algunos disgustos, muchas alegrías y un sentimiento de comunidad al que no renuncio. De hecho, ese sentimiento de comunidad —y aquí no me refiero solo al Madrid— es algo que me parece esencialmente progresista. En un mundo con relaciones cada vez más líquidas y efímeras, la pasión por un club te iguala con cualquier otro forofo de tu club, tenga el dinero que tenga. En el mundo, ahora mismo, faltan más pasiones compartidas que nos junten. El amor a un equipo de fútbol es una de ellas. Cada vez vivimos más aislados, pegados a nuestras pantallas, incluso el ocio es de consumo propio. El fútbol es una reacción contra eso, y para mí esa reacción viene a través del Real Madrid.

Por esa última frase podría continuar el inconformismo de algunos: “Pero ¿por qué el Madrid? ¿Por qué precisamente ese club de fachas?”

A ver, el Madrid es algo muy grande, y en consecuencia es algo que está permanentemente en disputa. ¿Que los poderes quieren apropiarse del Real Madrid o hegemonizarlo? Claro. La duda es si la izquierda lo puede permitir. Yo quiero un Madrid que no sea de nadie para que pueda ser de todos. Pero también mío.

Pero eso, que suena muy bien, ¿cómo se consigue?

A base, entre otras cosas, de no tener complejos, como mi falta de complejos al decir que soy de izquierdas y del Madrid. ¿Me gusta todo lo que pasa en el estadio? No. ¿Me gusta todo lo que pasa en el palco? No siempre. ¿Me gusta toda la imagen construida en torno al Madrid, a veces concebido más como gran empresa que como gran club? Tampoco siempre. Pero ¿qué tiene eso que ver con mi madridismo, con el modo en que yo lo vivo?

El Madrid emociona a la clase trabajadora

Ahora que hablas del palco. Algunos madridistas de tu partido han sido invitados al mismo y han declinado acudir. Hace unos años tú mismo fuiste preguntado en una entrevista y dijiste que, de ser invitado, no irías. ¿Te reafirmas?

Creo que no debo ir. De hecho, me han invitado muchas veces como portavoz del grupo en el Congreso. Me siguen llegando las invitaciones cada quince días.

¿De verdad? Ramón Espinar pidió respetuosamente que no le invitaran más, y explicó en una carta pública los motivos.

Yo no he querido entrar en polémicas con mi club. Me he limitado a coleccionar las invitaciones durante un tiempo, ya no.

Eso es que, en cierto modo, te habría gustado ir…

Me gustaría ir al estadio, no al palco.

¿Y no vas?

Hace mucho tiempo que no. Tengo que ser muy cuidadoso porque no siempre es cómodo. Tengo que tomar mis precauciones incluso si voy a verlo fuera de casa, tengo que elegir muy bien el bar al que ir con los amigos. Hay muchos sectores reaccionarios asociados al Madrid que hacen que tengas que medir eso muy bien porque puede ser incómodo.

La dictadura intentaba hacer suyas las glorias blancas, y lo entiendo, aunque me repugne. Pero eso habla mal de la dictadura, no del Madrid

Queda claro en todo caso que vives tu madridismo con alegría.

Claro. Y te voy a decir más. Para mí, la franja morada es inicialmente de Castilla y luego de la bandera republicana. Y lo más importante: el Madrid emociona a millones de personas de la clase trabajadora de nuestro país. Hay una distancia entre ese club de la clase trabajadora y la empresa Real Madrid. No me tiene por qué entusiasmar todo lo que hace la segunda para tener un gran sentido de pertenencia al primero. Y no pienso renunciar.

Volviendo al palco, imagina que Florentino lee esto —hipótesis muy plausible— y te llama para insistirte para que vayas al palco y veas que allí no se comen a nadie.

Creo que no debería ir, insisto.

Pero ¿por qué?

Los palcos de los grandes estadios se convirtieron durante tiempo en lugares donde se hacían negocios, en particular urbanísticos. Era más importante ir allí a dejarse ver, y a que te presentaran a no sé quién, que a disfrutar del fútbol. Hay una imagen asociada al palco como lugar de confraternización entre políticos, empresarios, promotores, etc. en la que no debo participar. El palco de muchos grandes estadios ha sido tradicionalmente caldo de cultivo de una economía algo turbia, con relación a la corrupción, sin que esto sea una acusación contra nadie. En ese mundo endogámico yo no debo entrar. Y no hablo solo del palco del Madrid porque ha pasado en otros muchos, anda que no ha pasado en el del Atleti o el Barça. Pero no me sentiría muy a gusto en el de Concha Espina tampoco.

¿Y eso no se contradice con lo que indicabas antes de no ceder espacio a los poderes que pueden querer, según tú, apoderarse del club?

No, eso sería más bien el estadio. Me interesa más recuperar el estadio que el palco.

Pero al estadio tampoco vas, según nos cuentas.

Dejé de ir de chaval, por nada en especial. Antes tampoco iba mucho. Fíjate que en mi último partido allí hubo un gol de Dubovsky, con eso te haces a la idea del tiempo que ha pasado. Dejé de ir en la época en que muchos de mis amigos, no yo, se hacían del Rayo. La gente me sigue diciendo, de hecho, que yo debería ser bukanero. Pero vuelvo a decir: ¿por qué? Soy del Madrid y de izquierdas, pero no subordino una cosa a la otra. Fui del Madrid antes de tomar conciencia de lo otro. Soy del Madrid porque me da la gana. No tengo que justificarme.

¿Y por qué crees que te piden que lo hagas, que te justifiques?

Porque existe la percepción errónea de que lo que se elige con el corazón es inferior a lo que se elige con el cerebro.

Dejas claro que el madridismo es transversal. Espinosa de los Monteros, por ejemplo, es otro gran madridista. ¿Tú crees que su ideología y la tuya os hacen vivir vuestros madridismos de maneras distintas?

(Piensa un instante): Lo políticamente correcto sería responderte que sí, pero la verdad es que creo que no. ¿Qué es lo que nos gusta a todos y a todas? Nos gusta un sentimiento de pertenencia que puede hacer que te abraces a una persona que no conoces cuando el Madrid mete gol.

Me lo pones a huevo. Imagina que hubieras visto el Madrid-City con Espinosa de los Monteros. ¿Te habrías abrazado a él con el segundo gol de Rodrygo?

(Sonríe): Es que no lo habría visto con Espinosa de los Monteros. Esas situaciones de gol producen extraños hermanamientos temporales. Precisamente para evitar hermanarme con él en un momento así, habría evitado verlo en su compañía.

El Madrid ha sido más veces asociado a su ideología que a la tuya…

Eso tampoco lo entiendo. Nunca se habla por ejemplo del Atlético Aviación, luego Atlético de Madrid. Es lo mismo de antes. ¿Tuvo intereses el régimen dictatorial por asociar su nombre con el del Real Madrid, que lo ganaba todo? ¡Claro! Pero eso únicamente revela que hubo una dictadura que trató de apropiarse de las victorias del Madrid. Porque el Madrid era una cosa valiosa, que daba una gran imagen de España. Y ojo, porque esto no está suficientemente contado: un Madrid al que los exiliados políticos (y económicos también, pero entre ellos muchos republicanos) iban a ver cuando jugaba por Europa.

Claro. Y Bernabéu, en el vestuario, les decía: “Tenéis que ganar por esta gente”.

Eso es. Se reconciliaban con España momentáneamente, se sentían más cerca. La dictadura intentaba hacer suyas las glorias blancas, y lo entiendo, aunque me repugne. Pero eso habla mal de la dictadura, no del Madrid.

Aprovecho esta entrevista para pedir perdón por no haber creído en Benzema. Lo que estamos viendo de él es fruto de su trabajo y un éxito de los que en el club han creído en él

Antes has hablado de un ambiente en el estadio que no te gustaba. Es posible que te refieras a los ultras. Florentino los echó. ¿Se le ha reconocido eso suficientemente?

Fue una decisión difícil de tomar porque el Bernabéu es un campo frío, y a todo el mundo le gusta un estadio animado. Sucede que esa animación en muchos campos estuvo marcada por los ultras, cuidado, no solo en el Madrid. Recordemos a Hiddink en el Valencia diciendo que no salía a jugar si no se quitaba aquella esvástica. En muchos campos se ha pagado un tributo ideológico muy elevado por tener gente que te animara. Que una presidencia se atreva a evitar que eso siga pasando me parece bien.

En una entrevista en la Revista Líbero dijiste que eres del Madrid aunque no te lo ponga fácil. ¿En qué no te lo pone fácil?

Yo entiendo que pilotar el Madrid es como pilotar una empresa global, pero creo que a veces debería ser más cuidadoso con sus jugadores y sus hinchas. Debería hacer más comunidad. No tiene sentido que se hayan ido jugadores por la puerta de atrás, sin homenaje. Tengo la impresión de que a veces se centran más en la imagen de fuera que en cuidar al madridismo de dentro. No se le puede pedir que se comporte como un equipo de barrio, pero no siempre lo más grande, lo más rápido y lo más global es mejor. Esta filosofía de llevar partidos a otros países va internacionalizando el negocio, y yo lo veo cada vez más lejos. Antes era más fácil y barato ir al estadio, ponían partidos en la televisión pública… Ahora hay que hacer una epopeya para seguir a un club, los aficionados somos muy sufridos. Es como seguir a un grupo de música que está más preocupado en conquistar otros países, que lo amen de repente en México, y se olvida de los que estábamos cuando sacaron el primer disco. Me refería a que no es fácil la identificación con un mastodonte que a veces mira más hacia fuera que hacia su comunidad. Y eso hace que cada vez se difumine más el sentido de identificación con un club al que me gustaría ver más como club que como gran empresa. No soy ingenuo, los clubes son empresas, pero creo que este camino conduce a un fútbol cada vez más emancipado de sus aficionados.

Pero es global, ¿no? No es algo exclusivo del Madrid.

Es global en los grandes clubes. Se van generando dos velocidades: por un lado, tenemos 15 ó 16 clubes de Europa que siguen esta dinámica, y, por otro, los demás.

Se te intuye contrario a la Superliga.

Sí. En el corto plazo dices qué bien, todos los días voy a tener un partidazo, un Madrid-Liverpool. Pero es que el Madrid-Liverpool también es único porque lo ves en ocasiones excepcionales, como lo es esta Final del día 28. Por otra parte, vamos a tener un problema porque las ligas se están escindiendo en dos, con dos o tres transatlánticos a la cabeza. Bueno, este año el Barça… Esto es raro que lo diga, pero a mí me apetecería un Barça más competitivo. Este año nos dieron una buena tunda en el clásico, pero me gustaría ganarle la Liga a un Barça más competitivo.

No te gustaría ver al Barça en Segunda. No eres anticulé.

Yo me podría reír más de un Atleti en Segunda que de un Barça en Segunda, entre otras cosas porque tengo más amigos del Atleti que del Barça y me lo pasaría bien chinchándoles.

El Atleti ya estuvo en Segunda unos años, pero quizás los madridistas no lo disfrutaron lo suficiente...

Puede volver a pasar, nunca se sabe. Y después de no hacernos el pasillo el otro día…

Una figura que flota en la conversación es Florentino. ¿Eres florentinista? ¿Qué te parece su gestión?

Hay que diferenciar entre equipo de fútbol y gran empresa. Yo prefiero concentrarme en la dimensión de equipo de fútbol. Ha habido cosas que no siempre he compartido, pero ahora mismo tenemos un Madrid muy competitivo, y a mí me gusta mucho cuando al Madrid le va bien, lo disfruto mucho.

Lo ha construido él.

Sí, y ha mantenido una cierta constancia en algunos jugadores que yo no veía. Por ejemplo, Benzema. Yo no lo veía, aunque creo que tampoco es un fallo subjetivo mío, porque él tampoco jugaba a este nivel por entonces. Está claro que Florentino apostó con mucha fuerza por el francés.

Hay mucha gente del antibenzemismo que ahora pide disculpas.

Pues yo aprovecho esta entrevista para pedirlas también. Tener un horizonte claro y firme que fija dónde quieres llevar el club y con qué jugadores, y mantenerlo incluso cuando no siempre va bien no es popular semana a semana, pero luego te permite fenómenos como Benzema. El fenómeno Benzema, que ahora es una maravilla, es inseparable de haberle dado seguridad, perseverancia y mantenimiento cuando no jugaba así. Los que apostaron por él cuando muchos decíamos “pero qué hace Benzema” ahora son coprotagonistas o, al menos, tienen una parte del mérito de lo que ahora es Karim.

Aparte de Benzema, ¿qué otro jugador te está maravillando?

Ver a Modric es un placer. Yo me trago partidos de Croacia por Modric. Mira que Kroos y Modric son buenos los dos, pero, si tengo que elegir, elijo a Modric. A mí me encantaría que se jubilara en el Madrid y que lo despidamos bien, que eso no siempre lo hacemos como es debido.

Eso de no despedir bien a los jugadores, o de que ellos no se vayan bien, parece algo endémico, ¿no? Incluso Di Stéfano salió mal con Bernabéu.

Di Stéfano, por cierto, del que mi padre siempre ha sostenido que es el mejor jugador de la historia. Sobre las despedidas, creo que no somos muy agradecidos, tenemos memoria corta.

¿Eso no está en la esencia del club? Cuando comienza el declive un jugador, ya no está a la altura para jugar en el Real Madrid, pero generalmente él no se da cuenta. Hay que decírselo. ¿Cómo compatibilizar la gratitud con el pasado con la exigencia del futuro?

Claro, eso tiene una parte buena y otra mala. Tenemos una voluntad inequívoca y brutal de ganar, pero eso te hace también prescindir de una pieza cuando ya no está a pleno rendimiento.

¿Y no debería ser así?

Una cosa son los minutos en el terreno de juego, y otra el tratamiento que das como club a jugadores que se han ganado con galones una especie de jubilación. A lo mejor no tienen que estar en todos los partidos, pero se les debe un respeto. Eso de que alguien pase de ser un héroe a que no nos acordemos de él… Creo que debemos ser más cuidadosos.

Ahora viene una final de Champions. Recordemos otra del pasado reciente. En la de la Undécima, Pablo Iglesias dijo que “por cuestiones casi políticas” iba con el Atleti. ¿Qué te pareció?

Pero es que a Pablo no le gusta el fútbol. Mira, la final de Lisboa era el día previo a las elecciones europeas en las que nació Podemos. La vimos todos en casa de un amigo. Allí estábamos solo dos personas del Madrid. El resto eran de este antimadridismo sobrevenido, gente a la que no le gusta el fútbol pero que, en una ocasión de este tipo, va contra el Madrid por ponerse del lado del pequeño o lo que sea. Luego aparte están los antimadridistas convencidos. Venir al mundo a ser antimadridista es una cosa muy triste.

¿Cómo colocarías por preferencia personal a estos entrenadores: Del Bosque, Mourinho, Ancelotti y Zidane?

Todo el mundo se ha quedado prendado del primer Madrid que recuerda, y ese para mí es el Madrid de Valdano. Seguramente lo mitificamos por la edad, pero lo que viene después te parece menos. Es que tenía a Redondo, a Laudrup, a Míchel, que ya estaba de salida pero seguía… Tenía una conjunción muy buena.

Puedes meter a Valdano si quieres.

Entonces Valdano es el primero. Mourinho es el último, no me gustaba nada su estilo. Me parece que, si eres bueno, la soberbia la demuestras en el campo con la pelota, no en la rueda de prensa. Por Del Bosque tengo debilidad personal, me he saludado varias veces con él y le respeto enormemente. Diría: Valdano, Del Bosque, Zidane, Ancelotti y Mourinho. Me deja mal sabor poner tan atrás a Ancelotti estando como estamos, pero… De todos modos, cuando eres del Madrid, el entrenador es el que hay y vas con él.

Venir al mundo a ser antimadridista es una cosa muy triste.

¿Qué jugadores históricos te han fascinado? ¿Te atreverías con un once?

Pufff, es que el once histórico me saldría casi el de Valdano. He vivido placer estético viendo a Laudrup y Redondo en el Madrid. Lo pasaría mal para elegir porque seguramente no me cabrían Redondo y Modric en el once. Me acuerdo de Hugo Sánchez porque me trae recuerdos familiares. Estoy mezclando lo futbolístico con lo sentimental. Por ejemplo, ¿es mejor Cristiano Ronaldo que Iván Zamorano? Seguramente sí, pero las cosas del pasado las ves con un filtro de nostalgia y cariño. Me parece difícil discutir que Cristiano fue mejor que Bam Bam, y sin embargo…

¿De portero Iker?

Sí, yo creo que sí. Bueno, espera. El primer traje que me regalaron del Madrid fue el de Paco Buyo. A mí no me gustaba ser portero y me daban miedo los balonazos. De hecho, lo cambié en cuanto pude y pedí el de Butragueño. Pero en mi once del Madrid nostálgico igual estaría Buyo.

¿Eras bueno jugando?

No era malo, pero no era bueno. Tenía toque pero no destacaba. Jugaba mucho porque lo disfrutaba. Luego ya llegas a una edad, a los 15, 16, 17 años, a la que los que son buenos de verdad ya le dedican muchas horas al fútbol y a ti te empiezan a interesar otras cosas. Cuando llegué a la universidad lo abandoné del todo, cosa de la que me arrepiento porque me daba muy buenos momentos. Uno de los recuerdos más bonitos que tengo es irme a la Casa de Campo con mi padre y mi hermano y jugar al fútbol toda la tarde.

¿Un pronóstico para la final?

Creo que llegamos muy bien. Ganaremos la Decimocuarta por 2-1, aunque firmo ganar 1,5 a 1.

 

 

 

Entrevista: Juan Carlos Guerrero, Jesús Bengoechea

Fotos: Pablo Estellés

 

Todos los sesudos entendidos y pronosticadores daban como finalista seguro para el sábado al FC Barcelona. Su enorme plantilla, su liderazgo indiscutible en la fase previa de la Euroliga, sus 5 victorias consecutivas (2 en liga ACB, 2 en Euroliga, 1 en la final de la Copa del Rey) ante el Madrid, la —supuesta— superioridad de Jasikevicius ante Laso, además de otros factores puramente baloncestísticos (escasez de bases blancos, poca anotación por parte de aleros y tiradores merengues, demasiados minutos en hombres clave) hacían prever una escabechina azulgrana sin piedad.

Para poner las cosas más difíciles, no había transcurrido ni un minuto de juego cuando el plan A de Laso, partiendo con Nigel Williams-Goss como base titular, se iba directamente por el desagüe. NWG se retiraba tras una torcedura que le impidió seguir jugando. A la ya consabida carencia de playmakers en la plantilla (con Heurtel castigado desde hace dos meses y el todavía adolescente Juan Núñez sin llegar a vestirse) se sumaba una más: había pues que afrontar a la mejor plantilla de Europa dando relevos entre Llull, Abalde y Causeur. En algunos minutos incluso fue Gabi Deck el encargado de subir el balón naranja a la zona de ataque.

Todos los sesudos entendidos y pronosticadores daban como finalista seguro para el sábado al FC Barcelona

El primer cuarto acabó resultando muy igualado (empate a 19), merced sobre todo a un fulgurante inicio de Yabusele, anotando prácticamente 10 puntos de carrerilla frente a un Barcelona más coral, con despuntes sobre todo de Laprovittola y un par de triples estratosféricos de Nikola Mirotic. Se masticaba un encuentro duro con predominancias defensivas, ante un trío arbitral bastante permisivo con la agresividad de ambos equipos. Dejando jugar, en definitiva.

Se veía desde el principio que el Madrid iba a utilizar menos su banquillo (además de la lesión de NWG, no parecía el partido adecuado para Randolph y Jeffery Taylor apenas pisó el parqué) y el segundo cuarto, que empezó igualado, acabó en un purgatorio para los merengues: no entraba ni un solo triple, ni tiros aparentemente sencillos de dos, y, además, entre Davies y Mirotic dominaban los rebotes en ambos aros). Poco a poco, ante la ineficiencia del Real Madrid en ataque (tan solo 15 puntos anotados), la diferencia se iba ampliando hasta llegar a ser de 11 puntos al descanso (45-34), con buenas cifras del montenegrino y del argentino, ambos reencarnados en una nueva versión de “la venganza de los ex”.

Deck

Pintaban bastos y todos los madridistas se iban a la nevera en busca de retomar fuerzas y resoplando. No parecía sencilla esta vez una remontada. Estamos hablando de un rival sólido, consistente, duro como el pedernal, con buenos porcentajes de tiro y un banquillo repleto de figuras que podrían dar respiro a los titulares sin notarse mucho la diferencia entre unos y otros. Todos los madridistas respirando pesimismo. ¿Todos? NO. Los que lucían las zamarras blancas con el escudo redondito peinado con una corona, junto con su cuerpo técnico, no pensaban como la mayoría de los madridistas. Ellos SÍ que creían.

Pese al desacierto en triples (3 de 14, apenas un 21%) y la timidez a la hora de estirar los brazos para anotar, el equipo, una vez más, creía en la remontada. Y es que la fe, la constancia, la tenacidad, el tesón, la fuerza mental, la irreductibilidad, en definitiva, son jugadores tan poderosos como los Lakers de Magic o los Bulls de Jordan. Pablo Laso lo sabe y sin duda que en esos 15 minutos de descanso volvió a sacar la pócima mágica, el bálsamo de Fierabrás que todo lo cura, y todos sus jugadores volvieron a la cancha del majestuoso Stark Arena de Belgrado convencidos de que, cuando menos, sus rivales iban a tener que sudar tinta china para lograr su pase a la gran final.

Y es que la fe, la constancia, la tenacidad, el tesón, la fuerza mental, la irreductibilidad, en definitiva, son jugadores tan poderosos como los Lakers de Magic o los Bulls de Jordan. Pablo Laso lo sabe y sin duda que en esos 15 minutos de descanso volvió a sacar la pócima mágica

La diferencia llegó a ser de 13 puntos en contra, y ya los miles de culés —subvencionados no se sabe cómo por su presidente Laporta para acudir en masa a la capital serbia— ya se frotaban las manos y empezaban a masticar la revancha contra los turcos del Anadolu Efes, sus verdugos en la final del año pasado.

En ese momento, como hace 4 años en la misma ciudad de Belgrado, volvió a surgir la gigantesca figura de Fabien Causeur, enorme defensor, que decidió ser de nuevo el héroe. Además de su labor defensiva, comenzó a dirigir al equipo, turnándose con un Llull de sus mejores tiempos, robando balones, penetrando por la defensa y culminando con su gancho izquierdo. El tercer cuarto fue un exacto contrapunto del segundo, en el que el Barcelona se desarboló por completo.

Causeur

La dirección técnica de Jasikevicius empezó a hacer aguas de forma alarmante, la prueba de ello es que entró en parálisis y a no mover piezas de su lujoso banquillo. Como muestra, su excelente tirador Kuric jugó apenas 2 minutos en todo el encuentro, Higgins, aun no repuesto de su larga lesión, menos de 10 minutos, Jokubaitis, Hayes-Davis, Sanli, Smits, ya no entraban en las rotaciones. Abrines falló un par de tiros sencillos y empezaron a temblarle las piernas. Era el momento de demostrar fortaleza mental, y por parte de los azulgranas, la moral se diluía como azucarillo en el agua.

Junto a Causeur y a Llull se iban agigantando varias figuras merengues, resurgía Yabusele, Deck seguía siendo un martillo pilón en defensa, y Poirier demostró mucha personalidad peleando cada balón y machacando el aro rival en varias ocasiones. Abalde aportó en sus escasos minutos, lo mismo que Rudy con su habitual garra, hasta que se fue malherido en su hombro tras un choque brutal contra Brandon Davies. El Madrid apenas empleaba a 7 jugadores (Tavares estuvo casi inédito en el último cuarto y medio), con Hanga Y Poirier aguantando hasta el final con 4 faltas personales.

Junto a Causeur y a Llull se iban agigantando varias figuras merengues, resurgía Yabusele, Deck seguía siendo un martillo pilón en defensa, y Poirier demostró mucha personalidad peleando cada balón y machacando el aro rival en varias ocasiones

La diferencia pasó de un 13 a favor del Barça hasta un 7 a favor del Madrid (¡un fabuloso parcial de 20 puntos a todo un Barcelona!), aunque en los últimos minutos la diferencia se estrechó, mostrando el marcador un empate a falta de 2 minutos. Nuevamente apareció el bretón Causeur, indomable, robando la cartera a un atónito Laprovittola, y con un triple de locura que volvió a poner un +5 en el casillero. Los últimos minutos fueron muy tensos, con Mirotic agarrotado en los momentos decisivos, con Calathes absolutamente errático, mostrando el Barcelona una falta total de liderazgo dentro y fuera de la cancha, con una victoria por KO de Laso sobre Sarunas en la lucha de los banquillos.

Hubo emoción hasta el final, con varios fallos en los tiros libres por ambos equipos, y dos momentos decisivos, dos rebotes extravagantes y un tanto irracionales, el primero de Deck jugándose el físico al tirarse en plancha, el segundo a falta de 3 segundos de Guerschon Yabusele, que acabó de matar a un FC Barcelona que pecó de un enorme exceso de confianza y que demostró una absoluta falta de poder competitivo y una endeblez moral propia de un equipo, sin duda, con talento, pero con una ausencia total de alma, de esencia, de vida, de amor propio.

Yabusele Llull

Volvió, por enésima vez, a emocionarnos el Madrid de Laso (de Mateo, de Redondo, de Calín, de Trapero) y a darnos una nueva lección de vida: quizás siendo inferiores hombre a hombre, pero demostrando ser en todo momento un equipo. Y es que, a veces, las estadísticas muestran cosas ciertamente interesantes: Niko Mirotic acabó con una valoración de 39 en un equipo que sumó en total 89 (casi la mitad de su equipo), mientras que, por parte del Madrid, el más valorado fue 24 (Yabusele), pero varios de sus compañeros (Causeur 18, Llull 14, Tavares 14, Deck 12…) completaron un total de 95, demostrando, una vez más, la importancia del grupo sobre la individualidad, como en la célebre frase de Don Alfredo Di Stéfano “ningún jugador es tan bueno como todos juntos”.

En definitiva, otra gesta de nuestro baloncesto, que nos lleva a una nueva final de Copa de Europa. Pase lo que pase, esta temporada será de nuevo increíble, y en los dos sábados que quedan del mes de mayo veremos a nuestros dos equipos, baloncesto y fútbol, luchando, respectivamente por traernos a todos los madridistas los trofeos que más ansiamos y que más amamos.

Qué enormemente grande es el Real Madrid.

Cómo te queremos.

 

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¿Qué es mejor para afrontar la final de la Copa de Europa con más garantías de éxito que tu rival: llevar casi un mes al tran tran, con todos los deberes hechos, recuperando lesionados y con los principales jugadores descansados o alcanzar el partido más importante de la temporada con un ritmo de competición máximo, pero con tus principales estrellas posiblemente cansadas por la acumulación de partidos?

La pregunta no es menor y está sobre la mesa de los medios de comunicación y en las conversaciones de todos los aficionados al fútbol que tienen apuntada en rojo en su agenda la gran final de la Champions League entre el Real Madrid y el Liverpool.

La cuestión es pertinente porque puede marcar el devenir de la gran final. Los dos equipos llegan hasta París por caminos completamente diferentes. Sus itinerarios no pueden ser más distintos. Por supuesto, ninguno de los dos ha elegido ese trayecto y, seguramente, a Jurgen Klopp le gustaría estar en la tesitura de Carlo Ancelotti.

¿Qué es mejor para afrontar la final de Champions: llevar casi un mes al tran tran como el Madrid o con un ritmo de competición máximo, pero con tus principales estrellas posiblemente cansadas por la acumulación de partidos?

El Real Madrid ganó la Liga ya el último día de abril y desde entonces el técnico italiano está dando descanso a los jugadores que más minutos acumulan a lo largo de la temporada y dotando de minutos a futbolistas que han contado con pocas oportunidades este año. No estoy en el interior del vestuario, pero no tengo duda alguna de que Pintus, el hombre que ha tenido al equipo todo este ciclo competitivo a un grandísimo nivel y que además ha sabido minimizar el riesgo de lesiones musculares que fueron una plaga para la plantilla en el pasado más reciente, lo tendrá todo previsto para que el plantel llegue en un pico de forma exponencial y con todas las garantías de aguantar lo que se prevé como una final extenuante desde el punto de vista físico por el calor, el nivel del Liverpool y la presión sofocante a la que Klopp somete a los rivales.

Por su parte, mientras el Madrid descansa, calcula y recupera, el Liverpool mantiene la presión, la atención y el ritmo de competición en máximos. En estas tres semanas desde que el Madrid levantase el título liguero y eliminase al City en uno de los partidos históricos del Club, los de Klopp han afrontado con éxito una final de FA Cup ante el Chelsea y jugado partidos de máxima tensión por el título de la Premier. No han tenido un minuto de respiro y eso se ha notado en el parte de contusiones y pequeñas lesiones que los ‘reds’ han ido acumulando estas semanas.

Bale gol Liverpool

No obstante, llegan a la gran final de la Champions con un nivel de tensión activado al máximo y en carrera. El Madrid, sin embargo, tiene que arrancar.

En mi forma de entender el fútbol, pienso que la aproximación que está haciendo el Liverpool es la más correcta. Ninguno de los dos ha elegido esta situación, pero pienso que la atmósfera competitiva beneficia al equipo que llega con más tensión y ritmo. Prima ese parámetro sobre el posible cansancio producido por la acumulación de partidos.

De lo que no tengo ninguna duda es de que estamos ante un partido con enormes connotaciones históricas y aires de revancha por ambas partes. Fue en París donde Madrid y Liverpool se vieron las caras en el 81 en la última final de Copa de Europa que ha perdido el Madrid, y el partido, no hay que olvidarlo, llega tres años después de la gran victoria del Madrid en Kiev, con chilena de Bale incluida. Es la hora de que uno de los dos se tome la revancha y que sean los herederos de García Cortés y no los de Kennedy los que suban al palco de Saint-Denis a recibir la ‘madre de todos los trofeos’, la vieja e inigualable Copa de Europa.

 

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Buenos días, amigos. Hay vivencias que no se pagan con dinero. Sí, sabemos que es una frase hecha, pero sucede que en no pocas ocasiones las frases hechas y los lugares comunes lo son porque son ciertos. Todos —al menos los dotados de parte emocional— hemos vivido experiencias deportivas, musicales o personales que nos han llenado más y nos han hecho más felices (y durante más tiempo) que una puntual suma de dinero.

Uno de estos casos es la Final Four de la Euroliga. El ya mítico —ocurra lo que ocurra— Madrid de Laso se enfrenta al Barça a las 21:00 en Belgrado sabiendo ya el rival que le espera al vencedor en la final, ya que Olympiacos y Efes juegan a las 18:00 horas.

El Barça de Saras le tiene tomada la medida al Madrid, pero qué demonios, ¿acaso alguien pensaba que los de Laso se plantarían en la Final Four después de la funesta racha que atravesaron este año? Si el Madrid en general y este Madrid de baloncesto en particular han demostrado algo, es que son capaces de cualquier cosa, más allá de la estadística y los favoritismos racionales.

Portada As Portada Mundo Deportivo

As y Mundo Deportivo dedican sus portadas precisamente a la semifinal europea entre Barça y Madrid de esta noche, refiriéndose a ella como clásico de Europa y clasicazo, respectivamente.

Hablábamos al inicio de este Portanálisis de que hay cosas que no se pagan con dinero, pero cuando se trata de un bien o un servicio profesional, lo habitual sí es emplearlo. Por ejemplo, si usted quiere comprar un apartamento en Sevilla, lo más extendido es entregar a su propietario una suma de dinero acordada entre ambos a cambio del inmueble. O si desea contratar a un gestor para que le realice la declaración de la renta, es muy probable que ese profesional le exija una contraprestación económica por prestarle sus servicios. Hasta aquí entendemos todos. O casi:

Tuit Sport Koundé pagar con dinero

“El segundo intento por Koundé debería ser con dinero”, escribe Ferran Correas en Sport. Y claro, todo el café por la nariz de la risa al leerlo. Ya imaginamos cómo pudo suceder el primer intento por Koundé:

—Hola, soy el Barça, ¿es ahí el Sevilla?

—Sí, aquí es.

—Mire, que queríamos comprar a Koundé.

—Muy bien, son 50 millones de euros.

—Ay, es que nos viene mal. Pero les ofrecemos a cambio a Mingueza, Trincao, dos camellos, un hígado, tres tratamientos hormonales y cinco apaños arbitrales. ¡Y también dos huevos duros!

La realidad supera la ficción, otra frase hecha que en ocasiones es cierta.

Aunque, incluso cuando al Barça se le ocurre la loca idea de contratar a un futbolista a cambio de dinero, su querencia al canchullo le puede. Eso es lo que afirma Anil Murthy, presidente del Valencia, en unos audios que ha publicado Superdeporte. En los mismos, el señor Murthy cuenta que cuando fue a Barcelona para venderles a Rodrigo Moreno por 63 millones, el Barça le dijo que bien, pero que por el tema del Fair Play financiero le podía dar 30 millones este año y el resto el que viene. Vamos, lo que viene siendo torear las normas, su especialidad. Luego se les llena la boca hablando de valors dentro y fuera del céspet.

Al final, en cualquier asunto turbio que se destapa está el Barça de manera directa o indirecta. Y lo más asombroso de todo, nunca sufre las consecuencias de sus acciones, motivo por el cual sigue comportándose como si tal cosa.

Portada Sport

Más allá del descacharrante titular anterior de Sport, la portada se la dedica a su amigo de Balay. Perdón, a Koulibaly, el central del Nápoles. Ya sabéis que Sport es un diario que se caracteriza por llevar cada día en su frontispicio la foto de un futuro —según ellos— fichaje del Barça. Si se hubiesen cumplido las predicciones de Sport, el Barcelona ya habría fichado a toda la población mundial excepto a Kimi Räikkönen y a una señora de Pastrana que vive en una calle muy empinada.

Portada Marca

La portada de Marca sí que nos gusta. Efectivamente, más allá del premio Marca Leyenda concedido por el diario, Luka Modric es una leyenda infinita, como bien afirma el titular. Cuando hace unos años pensábamos: ¿qué sentirían aquellos madridistas de mitad del siglo pasado que vieron jugar a Di Stéfano, Puskas y Gento?, no imaginábamos que ya estábamos empezando a vivirlo nosotros en la figura —entre otros, por suerte— de Luka Modric. Gloria eterna al croata.

Nos despedimos comiéndonos las uñas a la espera de las semifinales de la Euroliga de esta noche.

Pasad un buen día.

El Real Madrid femenino repite éxito y estará en la Champions

Cuando hace quince días dejamos escrito en La Galerna que sería necesario esperar al pitido final del último partido de Primera Iberdrola del Real Madrid femenino para conocer si el billete a la próxima Women’s Champions League le pertenecía, no era mi intención desear un alargue literal de la incertidumbre hasta ese instante. Sin embargo fue esa, y no otra, la única forma que el equipo de Alberto Toril encontró para cumplir su objetivo y, de paso, completar una remontada memorable.

Después de ocho meses, treinta jornadas y 2.700 minutos de fútbol, la línea entre el éxito y el fracaso quedó a merced de que dos marcadores raquíticos no se volvieran a mover: el 1-0 con el que el Real vencía al Villarreal en el Di Stéfano y el 2-1 que el Barcelona le estaba endosando al Atlético de Madrid. Un empate en cualquiera de los encuentros habría desmoronado el castillo de naipes sobre el que las blancas llevaban ganando altura desde septiembre.

Cuando escribimos en La Galerna que sería necesario esperar al pitido final del último partido para conocer si el billete a la próxima Champions le pertenecía, no era mi intención desear un alargue literal de la incertidumbre hasta ese instante

Nunca hasta este domingo se había aupado el Madrid a la tercera plaza de la clasificación, un lugar al que el Atleti ya llamaba hogar tras ir decorándolo a su gusto jornada tras jornada. Mientras tanto, las madridistas se vieron obligadas a iniciar una carrera de fondo cuesta arriba para intentar salir del socavón en el que cayeron a comienzos de curso. El 12 de septiembre —jornada 2— el equipo era colista de la categoría y poco después —el 3 de octubre, terminada la quinta jornada— las rivales colchoneras ya saludaban desde la tercera a una distancia de 12 puntos. Hubo que esperar a Navidad para ver al Real Madrid reducir la brecha a menos de seis puntos, pero entonces llegaron los aplazamientos de partidos por covid y las jugadoras debieron ver con impotencia cómo a mitad de enero volvían a discurrir octavas a 11 puntos. Un mundo.

La competición consumía su fecha número 18, futbolistas capitales como Kosovare Asllani y Marta Cardona seguían pasando más tiempo en la enfermería que sobre el césped, y la posibilidad de conseguir por segundo año consecutivo una plaza europea empezaba a hacer sonreír a los aficionados rivales. Era el objetivo desmesurado del niño que aún no alcanza a calibrar medidas y proporciones. ¿Cómo explicar a un extraterrestre, pues, lo sucedido el 15 de mayo de 2022? El penalti de infarto convertido por Asllani, el tackle de tarjeta roja ‘a lo Valverde’ con el que la culé Aitana Bonmatí frenó al Atlético, la consecución de la ansiada tercera posición en la última y definitiva jornada.

Toril

Es fútbol, es suerte, pero también carácter. Aunque el Real Madrid femenino ha llegado a mayo con el depósito de gasolina bajo mínimos y rascándose los bolsillos para encontrar un puñado de goles, lo relevante es que ha cruzado la línea de meta. En liga y desde el 19 de diciembre sus números son de escándalo: 14 victorias, dos derrotas y un empate en 17 partidos; las últimas cinco victorias, siempre por 1-0 o 0-1. En un contexto como el afrontado por las futbolistas, partiendo cada jornada lejos del objetivo y, por tanto, con la obligación de ganar cada choque, puede intuirse el enorme esfuerzo mental realizado por la plantilla.

Más allá del premio europeo —que aun así implica la disputa de dos rondas previas de máxima dificultad por culpa de la reforma descafeinada que la UEFA ideó para la Champions femenina—, el principal rédito que el Madrid extrae del curso 21/22 es intangible: la forja de un equipo fiable que ha aprendido a competir bajo presión. Y en gran medida, no habría sido posible sin la ‘colaboración’ del máximo rival histórico del club. En lo que va de temporada Real y Barça se han visto las caras en cinco ocasiones entre Primera Iberdrola, Supercopa y Champions; y aún queda, pues el año terminará con un sexto duelo en la semifinal de la Copa de la Reina.

El líder sigue lejos, pero en apenas dos años la sensación es que el cara a cara en igualdad de condiciones llegará pronto

Si bien a estas alturas la fatiga de la afición y de las mismas protagonistas ante la repetición del encuentro es palpable, el cuerpo técnico hace bien en afrontar cada Madrid-Barça como un ejercicio de prueba y error ante el equipo que sigue siendo el patrón oro del fútbol femenino actual. El método ha empezado a dar sus frutos, como se ha visto durante diversas fases del juego en estos enfrentamientos, y para el club cada cita parece ya una parada en boxes de Fórmula 1. El líder sigue lejos, pero en apenas dos años la sensación es que el cara a cara en igualdad de condiciones llegará pronto.

Las futbolistas del Real Madrid respiraron al fin el domingo sobre el césped del estadio Di Stéfano. No hubo desborde de felicidad, si acaso orgullo y satisfacción tras conseguir repetir el nivel de éxito que ellas mismas marcaron la temporada anterior, y quizás sólo así sea posible consumar la carrera hacia la excelencia en la que la plantilla parece empeñada. Dos años, un segundo y un tercer puesto en liga, dos clasificaciones para la Champions League… y un primer trofeo en el horizonte. ¿Alguien se atreve a impedirle a estas futbolistas soñar con vencer por primera vez al Barça para lanzarse a por la Copa de la Reina? El futuro está en sus manos.

 

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Sí, han leído bien el título de este artículo, el club Atlético de Madrid lucirá durante la temporada 2022-2023 una equipación que simula el color y el diseño de la pasta dentífrica al salir del tubo y extenderse por el cepillo. La marca de crema de dientes Neardental ha llegado a un acuerdo con Nike y el propio Atleti para que las camisetas rojiblancas tengan la apariencia de sus productos con la intención de incrementar las ventas. A cambio, el sponsor abonará una cifra cercana a los 84 euros, que puede parecer baja, pero según los dirigentes atléticos: a caballo regalado, no le mires el diente.

“El Atleti y Nike nos solicitaron un diseño incisivo”, afirmó John Call Millo, CEO de Neardental Ibérica, S.A., en la presentación de la nueva indumentaria atlética. “Sabíamos que les iba a molar”, declaró con suficiencia Alejando Breaks Ceilings, responsable de diseño de la compañía y también encargado de dibujar las líneas del VAR de los fueras de juego de la Liga.

Pero no todo salió a pedir de boca, fuentes que prefieren permanecer en el “economato” aseguran que el verdadero motivo por el que Luis Suárez abandona la disciplina rojiblanca al finalizar esta campaña es que no se veía bien con la nueva remera, porque al ponérsela se estiraban las zigzagueantes rayas rojiblancas hasta quedar rectas, delatando su forma física real.

Luis Suárez

Sin embargo, un alto ejecutivo del club desmiente este rumor, que califican de burdo, y afirma que fue Neardental quien exigió al Atleti, para que la operación llegase a buen término, que el uruguayo no continuase, ya que el contrato con los rojiblancos incluye una cláusula por la cual los futbolistas del primer equipo reciben toda la pasta de dientes que necesiten y, tras hacer cálculos, llegaron a la conclusión de que con Luis Suárez corrían serio riesgo de quiebra.

Pero Neardental no fue la primera marca de dentífrico que se barajó, antes se negoció con Colgate, pero ni al Cholo ni al resto de argentinos del Atleti les gustaba el nombre y los colchoneros decidieron buscar una alternativa.

"La primera vez que le enseñamos el diseño de la camiseta, Miguel Ángel Gil Marín torció el gesto"

“La primera vez que le enseñamos el diseño de la camiseta, Miguel Ángel Gil Marín torció el gesto, pero una vez que entramos en harina y hablamos de los 84 euros que íbamos a pagarles se vinieron abajo sus reticencias iniciales”, asegura John Call Millo. El propio Miguel Ángel ha manifestado que el acuerdo —a diferencia de otros tan de actualidad a causa de unos audios—, no solo es legal, sino también ético, y garantiza con rotundidad que no ha habido ningún tipo de mordida.

Enrique Cerezo, con el tono surrealista que le caracteriza, declaró a EFE mientras sostenía la nueva camiseta: “Para que luego digan que no tenemos pasta, ja, ja, ja”.

Enrique Cerezo: “Para que luego digan que no tenemos pasta, ja, ja, ja”

Antes de conocerse que detrás de este audaz diseño se encontraba la empresa de dentífricos Neardental, los aficionados pensaban que el objeto de las psicodélicas líneas de la camiseta era hipnotizar al rival o al menos marearlo. También había quien vio en la indumentaria líneas de magnetismo, helados, caramelos o cilindros giratorios de barbería.

La Galerna ha intentado recabar la opinión de los hinchas más radicales del Atleti, pero ninguno ha sido capaz de pronunciar correctamente la palabra dentífrico.

Los aficionados madridistas, por su parte, tras ver el diseño de la nueva camiseta del Atleti, han esbozado una sonrisa profident y han pensado: otra razón más para que nos los sigamos cepillando.

 

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Buenos días. El título algo chusco del portanálisis de hoy viene motivado por la desesperación a la cual nos arrojan las noticias contradictorias que recibimos respecto al fichaje de Kylian Mbappé por el Real Madrid. Según nuestras fuentes, existe alguna inquietud ante la falta de una respuesta definitiva, después de lo ya negociado y renegociado, por parte del futbolista francés, y en la planta noble de Valdebebas se da por hecho que el emir está ofreciendo al delantero alma, corazón y vida, como los Panchos, a cambio de renovar por el PSG. Mbappé, firme usté, que este parto no está pagado y vamos por el quincuagésimo paseo por el pasillo de la clínica.

Portada As

As lo da por hecho y nos trae la misma portada de absolutamente siempre, si bien con las cifras de los goles del tridente actualizadas. Mbbapé, firme usté, porque quien más quien menos tiene hecha su composición de lugar respecto a la formación del tridente, Kylian por aquí, Vini por allá, Karim a la proa. Dar marcha atrás a ese sueño sería demasiado inconveniente porque hay piezas de la imaginación que, descuadradas, producen uñeros, dolor de píloro y pequeñas venas varicosas. El ciclo lunar y la menstruación de quien la tenga se pueden ver seriamente alterados si los sueños se truncan de modo tan grosero como el tramado por el emir. ¿Qué te ofrecen, nene? Pues yo eso mismo, tres ínsulas baratarias, cheques en blanco como rezumantes sábanas de lino y doce jardines del edén con balcones a la calle.

Y contra eso ¿qué se podría hacer? Nada. Contra eso no se podría hacer absolutamente nada. La avaricia del ser humano, que en este caso se ve representado no solo por el chaval sino también por su entorno, no conoce límites, y como fue dicho en estas páginas lo normal sería que Mbappé renovase por el PSG para que todos empezáramos a interiorizar lo que significa el sintagma TODO EL DINERO DEL MUNDO, así, casi literalmente, y hasta qué punto quien todo lo enchufa a la fuente del hidrocarburo tiene el mundo por suyo mientras nadie le ponga límites.

Y nadie se los pone.

“Mbappé, firme usté, que le den al PSG” es cántico perfectamente homologable para manifestaciones, y La Galerna podría usar sus contactos en el ayuntamiento de Madrid para convocar hoy una a las 13:15, digamos, si bien sucede que no pensamos hacerlo. No pensamos hacerlo porque en este estar hasta las pelotas del tema Mbappé (no del jugador, sino del tema) no perdemos ni por un momento la consciencia de que el Real Madrid está muy por encima de Kylian como antes lo estuvo de Cristiano y hasta de D. Alfredo. Deseamos fervientemente que Kylian firme, pero si no lo hace el sol volverá a brillar en un horizonte cargado de objetivos y ambición. El Madrid no espera a nadie y no se lamenta por nadie, y si Kylian no fuera capaz de ver que es él quien necesita al Madrid y no al contrario, entonces se deducirá que en realidad no solo nosotros no necesitamos a Kylian, sino que no nos interesa, ni siquiera.

Con todo, todo sigue apuntando a que ocurrirá, y que desde aquí celebraremos pronto y por fin la buena nueva.

Portada Sport

Sport trae en portada al inefable Jan Laporta, sonriendo socarronamente y sosteniendo en las manos lo que parece un paquete de Kleenex. Ayer mismo se metía el bueno de Jan con el tema Mbappé, tratando de hacernos creer que él había rechazado al francés pese a que, por supuesto, muy bien podía haberlo fichado. “Pide 40 o 50 millones y ni siquiera gana la Champions”, espetó. “Nosotros no fichamos a jugadores que no ganan la Champions”.  Pero Jan, hombre, que estando como estás deberías contentarte con uno que te gane la Europalí, esa competición cuya final disputa ahora en Sevilla el equipo salchichero que pintó de blanco tu estadio y de goles tu red.

“Si activamos las palancas económicas, no tendremos problemas para hacer un equipo competitivo”, suelta también Jan. Las palancas económicas. Que cada cual entienda eso sociedanónimamente como quiera. Los Kleenex son por para enjugar las lágrimas del soci a quien preocupa la pureza de su club, propiedad ya de facto de Goldman Sachs (“Goldman sucks”, masculla Jan cada vez que hay que hacer frente a un nuevo pago de deuda) y que no ha sido capaz de empezar a poner un ladrillo en la obra del famoso Espai Barça. Los fondos para dicha construcción han sido invertidos —es un decir— en futbolistas que ya no sirven al Barça.

Portada Mundo Deportivo

“Hay que aspirar a todo, también a la Champions”, pontifica el presidente del club eliminado dos veces de Europa en el mismo año. Para ello se planea, siempre según Mundo Deportivo, fichar a Koundé, que sigue así los pasos de Lautaro, Neymar, Mbappé, Haaland, Lewandowski, Doctor Strange y Don Nicanor tocando el tambor. Los posibles obstáculos para concretar la contratación del buen defensa sevillista también nos suenan de los exitosos fichajes anteriores, recién citados. “Su cláusula es de 90 kilos, aunque el Barça querría incluir jugadores”. Parece ser que uno de ellos es Calderé, y que ni Monchi ni su prima ven con malos ojos la operación. “El Sevilla, que ya frenó su marcha a la Premier, prometió darle facilidades ahora”. ¿Quién no va a dar facilidades a quien quiera ir al Barça? Bastante tendrá el pobre con recalar ahí.

Y, dicho todo esto, ¿cómo lleváis los nervios? Quedan diez días.

Pasad bien el de hoy.

Portada Marca

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