Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días. Vértigo. Un, dos, tres… ¡Catorce!

El Madrid tiene bono en las finales para ganarlas, ya sea por un gol, u dos, o los que hagan falta. Pero nervios. Turn it up there, captain (Benzema), canta Bono.

Repetimos los ritos de anteriores finales: el mismo desayuno. Las cañas en ese bar de Tirso. La misma camiseta. La misma compañía. El mismo lugar. La misma ropa interior o ausencia de ella.

Pero vértigo. Un, dos, tres… ¡Catorce!

Se repite portadón de Marca.

Portada Marca

Alaba listo para sumar una unidad al reloj de las Champions del Real Madrid.

Pero vértigo. Un, dos, tres… ¡Catorce! Esto mismo le escribió ayer en Twitter @U2RealMadridC a Jesús Bengoechea. También lo había escrito en 2020 Mario de las Heras.

Medio mundo necesita que el Madrid gane y el otro medio que pierda. Esa es la dimensión del maldito Real Madrid Club de Fútbol.

Al menos hay 13 razones para ganar hoy la 14.

Hay quien vive más tranquilo por el bagaje hasta la final. Pero precisamente por eso se impone ganarla, para que sea la mejor Champions de la historia. Porque el fútbol está cambiando (más). O ha cambiado. Asomarse a la nueva realidad de los petrodólares produce vértigo. Un, dos, tres… ¡Catorce!

Portada As

As afirma que el cielo espera. Ancelotti combate su preocupación viendo la cara de confianza de los jugadores. Klopp se viste de cordero y endosa el favoritismo al Madrid. Tocar el cielo siempre produce vértigo. Un, dos, tres… ¡Catorce!

Courtois confiante, Carvajal dejándose la salud si es necesario, Militao multiplicándose con elasticidad, Alaba asentando la defensa, Mendy “the fucking” Mendy, Case patrullando, Kroos atemperando, Modric de mi vida, Valverde para todos y todos para Fede, Vini, hágame cositas, Vini, y capitán Benzema, el mejor jugador del mundo. Luego saltarán Camavinga y Rodrygo si hace falta y si no, probablemente también. Y está Nacho, que ya nació jugando en el Real Madrid, como Lucas. ¿Y por qué no Gareth? Y Marcelo empujando con el alma. Y Carlo que sabe más por viejo que por Ancelotti, que ya es decir. Y todos los demás.

Y Gento desde arriba junto con los que son, pero no pueden estar.

Y todo el vértigo. Un, dos, tres… ¡Catorce!

¡Hala Madrid!

Portada Mundo Deportivo Portada Sport

(Me he puesto a escribir estas razones con los nervios mordisqueándome frenéticamente, como una ardilla con una nuez. He puesto 13 porque me parecía que consignar 14 era tentar a la suerte).

 

1-. Per se

La propia enumeración en que consiste este artículo constituye una pequeña blasfemia. La Champions hay que ganarla por sí misma, sin necesidad de establecer más motivaciones. Se basta y se sobra como razón. Con todo, ahondaremos en esta cosa herética de las razones por cuanto lo colateral nunca deja de tener su interés.

 

2-. La historia del Real Madrid

La Champions, en virtud del punto 1, es una perspectiva gloriosa para cualquiera, pero para el Madrid es una vocación enraizada en lo más íntimo de su tradición. Como creador de la Copa de Europa y ganador de las cinco primeras ediciones, como recuperador de la sagrada misión seis años después con los ye-yés, como arqueólogo responsable de desenterrar el Santo Grial de la Séptima, como continuador de la hazaña en París y Glasgow, como autor de la secuencia implacable del Madrid de los jerarcas, el Madrid tiene que ganar la que es SU competición. ¿Una vez más? Sí, una vez más.

Real Madrid Duodécima

3-. La trayectoria hasta la Final

El guionista de esta película, tras concebir una trama tan inimaginable y a la vez perfecta, no puede despacharse ahora con el final ramplón de una derrota. Sería un alarde de humor negro que no se correspondería con el tono épico, casi efectista y sin embargo irreprochable, en que ha estado imbuido todo, desde una derrota contra un equipo del Far West que a la vez es de la KGB hasta un sorteo sospechoso pero contraproducente, pasando por el aniquilamiento de los transatlánticos petroleros o de los magnates. Una película en la que el Madrid descerraja media hora como la del PSG, borda el fútbol en Stanford Bridge, aborta un heroico intento de remontada del Chelsea con el exterior de Modric y remonta ante el City gracias a un panenka de Benzema en Manchester, un doblete de Rodrygo cuando ya no había tiempo ni para meter uno y un penalti de pánico en la prórroga. Esta historia no puede acabar mal si el guionista quiere el Óscar. Que no juegue a guionista como los entrenadores juegan a veces a serlo. Que nos depare un final comercial y acomodaticio. Otra cosa es inconcebible.

 

4-. Ceferin

Citar (y nada menos que en cuarto lugar) al enemigo como motivación puede ser visto como rasgo de ruindad o insignificancia. Se me entenderá mejor si matizo que se trata no solo de ganar al enemigo, sino de ganar su propia competición y en sus mismísimos morros. El sujeto que se ha atrevido a desafiar al Real Madrid, a tratar de sancionarlo por el delito de capitanear la iniciativa de creación de una competición en un mundo supuestamente libre, a jactarse incluso de ignorar cualquier aproximación a un juego financiero limpio, a mentir respecto a las condiciones de la oferta del club blanco a Mbappé, merece la humillación que tanto teme: la de verse obligado a entregar la Orejona al capitán del Real Madrid ante el aplauso de su némesis Florentino Pérez.

 

5-. Benzema

Es en sí mismo una razón para que la Champions no se escape. Su florecer como uno de los más grandes delanteros (y a la vez más grandes lideres) que han visto nuestros ojos amerita una Champions en la cual él sea la estrella, y no el gregario de la estrella. Ya se las ha apañado para ganar dos Ligas tras zafarse de la sombra de Cristiano Ronaldo (habrían sido tres de no haber mediado el rubialato), y ahora quiere ser el gran protagonista de una conquista europea. No solo quiere serlo. Tiene que serlo si hay algo de justicia bajo el cielo. Por eso Karim es otra razón para ganarla.

Real Madrid, 2 - Chelsea, 3: Gloria al Madrid, hats off al Chelsea

6-. Courtois

Por una doble razón dentro de la razón. En primer lugar, la sensación clara de que estamos ante el mejor portero de la historia del Madrid, que cada vez más madridistas comparten, debe ir acompañada de un palmarés a la altura de esa excelencia. Es el momento de incorporar a su currículum una Champions. Por otro lado, debe cumplirse de una vez por todas la justicia poética de que el hombre que sale en el vídeo de Lisboa encajando el gol de Ramos sea protagonista del logro de una Copa de Europa “desde el lado bueno de la Historia”, por utilizar sus propias palabras.

 

7-. La silla de Alaba

Esa silla merece que su carga simbólica quede refrendada por un trofeo no simbólico, y con el más grande de todos. No podemos consentir que la cosa quede como que la silla de Álaba (o de Militao, que levantó otra menos icónica por lo que sea) fue la única Champions que alzamos al cielo. No es verdad que Alaba levantara la silla porque la euforia le empujase a cometer dislates. Alaba sabía perfectamente lo que hacía: anticipar, con lo que encontró más a mano, el alzamiento muy real que nos incumbe hoy.

La silla de Alaba

8.- Lunin

Esta Copa de Europa es la de una Europa manchada de sangre, y tenemos en la plantilla un damnificado directo de esta grotesca anomalía. El segundo portero, el que está tristemente predestinado a disputar durante el año pocos más partidos de los que da la Copa del Rey —y no suele dar muchos— tiene en este caso frustraciones más graves. Por él y por los suyos.

 

9.- La calidad humana de la plantilla

Llamarlo solo buen ambiente sería banalizarlo. Un culé cabal como Rafa Cabeleira manifestó hace poco su contrariedad ante lo difícil que es odiar a este grupo de jugadores. Uno de los aspectos más reseñables es la envidiable relación intergeneracional. Escuchar a Valverde decir que quieren ganar esta Champions para que los veteranos puedan tener una más, como ha confesado, es llorar de admiración. El brazo de Benzema sobre el hombro de Vinicius, escuchando ambos a Ancelotti en la previa, quedará para siempre como paradigma de nobleza, amistad y determinación.

Benzema brazo sobre Vinícius

10.- Los Garcías

Están vengados desde Kiev, pero el destino brinda al Madrid la cuadratura del círculo del desquite. Ahora hay que reparar el agravio del 81 exactamente en la ciudad donde se produjo y ante el mismo club que ejecutó a aquellos héroes abnegados, epítome de la entrega y amor al escudo.

 

11.- Gento

Solo podía ser la razón número 11. Va a ser la primera Final sin D. Paco, y extenderse en explicar por qué esta victoria sería la mejor ofrenda al mejor extremo izquierdo de la historia del fútbol es algo que me avergonzaría, por innecesario. Hay que brindarle la Catorce y privar al Liverpool, que ahora mismo está empatado con él en número de Copas de Europa, de la hazaña de superarle.

Gento

12.- Los que han ido a París

Como es tradición, pero tradición cada año más asombrosa, miles y miles de madridistas peregrinan desde las latitudes más variadas, y lo hacen sin reparar en los obstáculos de la geografía, el clima o las leyes de la estadística. Por ejemplo: la que dice que un suceso (en este caso la victoria) solo puede repetirse un número limitado de veces. Hemos encadenado siete victorias en Finales de Champions seguidas y los principios de la probabilidad indican que en el algún momento hay que perder alguna. Pero estos peregrinos no toman nota de lógicas pedestres. Saben desde que empiezan a hacer la maleta y hasta que suena el silbato que, sencillamente, no va a ser hoy. No puede ser hoy.

 

13.- Puede ser la última

Alguien tiene que decirlo. No habrá más remedio que verbalizarlo. Es otro fútbol, uno en el que no sabemos si el Madrid podrá seguir reinando. Con el petrodólar campando por sus respetos, sin el menor control financiero, costará sostener el milagro, este milagro que atenta contra toda lógica. Los milagros lo son porque por definición no son sostenibles, aunque este tenga trazas de perpetuarse. ¿Podrá sin embargo hacerlo? ¿Podrá el Madrid, dentro de este nuevo paradigma, seguir siendo el Madrid? No intentemos responder a la pregunta, no vayamos a darnos de bruces contra algo inasumible. Mejor ganemos, sin pararnos a pensar que hace tiempo que es imposible seguir haciéndolo.

 

Getty Images.

Una fantástica epopeya, digna de Homero o al menos de Robert Louis Stevenson, ocurrió ayer viernes, 27 de mayo, cuando cuatro (como los tres mosqueteros) amigos madridistas decidieron emprender viaje a París, con el ferviente deseo de conquistar una nueva Copa de Europa para el club de sus amores.

Se citaron a las siete de la mañana en pleno barrio de Salamanca, con los primeros rayos de sol, y se encaminaron con su vehículo hacia la autovía A1. El maletero estaba cargado, además de con ilusiones infinitas, de manjares exquisitos, bandejas de fiambres ibéricos de primera, quesos suaves y deliciosos, atún de Barbate y anchoas del Cantábrico de una exquisitez infinita. Los 4 se habían previamente repartido las tareas: de la intendencia se ocupaba Juanjo Porthos, gourmet de primerísimo orden.

De la conducción se iba a hacer cargo JL D’Artagnan, exquisito tirador de esgrima y experto conductor de cuadrigas de la era contemporánea. El cerebro de Alberto Aramis presidía cualquier decisión estratégica con su impecable manera de razonar y tomar la decisión más adecuada. Mientras, el veterano Athos Dumas se había ocupado de ciertas necesidades logísticas, como el alojamiento en los alrededores de París.

Champions y camisetas Liverpool y Madrid

La capital francesa estaba siendo asediada duramente por tropas sajonas vestidas con su uniforme rojo bermellón, capitaneadas por su hábil comandante llegado de la lejana Renania. Los veteranos mosqueteros, fieles a la llamada de auxilio de la Flor de Lis madridista, acudieron una vez más a proteger y a ayudar a todos los valores deportivos en los que fervientemente creían. Así pues, no les asustaban las 12 horas largas de ruta que emprendían, atravesando las dos Castillas, las antiguas provincias Vascongadas, las Landas francesas, la Aquitania y los Valles del río Loira.

Entre cánticos de guerra, luciendo sus blasones de combate en forma de bufandas y enseñas patrióticas, se saludaban ufanos en el camino con numerosos cruzados que lucían las armas y los escudos de la casa común, ese viejo y querido y único e irrepetible Real Madrid.

Siempre respeto, siempre dignidad. Siempre contigo, Real Madrid de mi alma y de mi vida

Por fin llegaron a la vieja Lutecia, rindieron pleitesía a venerables monumentos como la cúpula de los Inválidos o la majestuosa Torre del ingeniero Eiffel, para llegar a la célebre posada de Maese Adolfo, el sabio de Domont, que les abrió de par en par las puertas de su célebre hostería, donde estaba preparada la poción mágica: las lentejas a la moda de Adela, que nuestros cuatro héroes degustaron a las 11 de la noche, en una preciosa noche estrellada cerca de los bosques de Montmorency, mientras los jabalíes vagaban a esas horas en búsqueda de bellotas silvestres.

Pudieron todavía comunicarse con el heraldo Pablo, recién llegado del cuartel general de las tropas merengues, que tranquilizó al cuarteto con nuevas positivas del káiser Alaba y confirmando la presencia en el flanco derecho del valiente criollo Valverde, llegado como Sir Lancelot de allende los mares (en este caso del otro lado del Atlántico).

Entrenamiento París Real Madrid

Tras velar armas, y encomendarse a los adorados ídolos de otros tiempos (Di Stéfano, Gento, Santamaría, Fernando Hierro, Zidane y Cristiano), Maese Adolfo apagó las velas mientras los cuatro espadachines caían rendidos en sus lechos, encomendándose a sus creencias más queridas y arropados con la plenitud de su fe. El ejército merengue, menospreciado como era habitual por el mundo entero, iba nuevamente a vender muy cara su piel y se conjuraba para no arrodillarse ante nadie y menos aún ante la insolencia de las tropas coloradas acaudilladas por su líder Salah.

Honor, orgullo y gloria infinitos para un grupo que, pese a las adversidades, siempre iba a combatir con convencimiento y sin temores ante cualquier rival, por más que éste fuera poderoso y contase con recursos ilimitados de todo tipo.

Las tropas de Liverpool se iban mientras a meditar sobre la batalla del día siguiente, no sin antes olvidar las recientes escabechinas que habían sufrido en las semanas anteriores las potentes casas dopadas hasta las cejas de PSG, Chelsea y City ante la supuesta inferioridad de la armada merengue. Y que fueron convenientemente aniquiladas una tras otra tras tratar de mancillar el sagrado templo de los blancos.

Siempre respeto, siempre dignidad. Siempre contigo, Real Madrid de mi alma y de mi vida.

 

Getty Images.

A poco más de un día de la final de la Champions, mi gran duda radica en saber qué Liverpool es el que encontraremos los madridistas sobre el césped de Saint Denis.

¿Nos encontraremos a un Liverpool flojo y disminuido como el de la final de Kiev en 2018? Según uno de los grandes gurús del fútbol, Santiago Segurola, aquel Liverpool que se enfrentó a los nuestros era:

Aquel Liverpool había derrotado al todopoderoso Manchester City en cuartos por un global de 5-1, y en semifinales a la Roma de Manolas tras endosarle siete goles. Una Roma que había eliminado al SuperBarça campeón de Liga española, que ese año era un trofeo más importante (recordad) porque la Champions eran “solo siete partidos” y “el Madrid había tirado la Liga para centrarse en la Champions”.

Apenas un año después, ese mismo débil Liverpool llegaba de nuevo a la final de Champions, esta vez frente al Tottenham, y para uno de los ilustres AIC (Analistas Internacionales Calvos), Mister Chip, aquello era:

Liverpool-Tottenham. Con el debido respeto, en la final de 2018 en Kiev se juntaron sobre el césped dos equipos que sumaban antes del partido 17 Copas de Europa. En 2019, la final se celebró entre un equipo como el Tottenham, sin un título europeo desde el 84 y sin la Premier desde 1961, y el Liverpool, que llevaba desde 1990 sin ganar la Premier. Me dio por pensar que quizás el hecho de que después de tres temporadas consecutivas el Real Madrid no estuviera en la final, había revalorizado el título. Son las cosas de este club: los títulos ganan o pierden importancia según los disputen (o ganen) los blancos.

En 2021, un Liverpool campeón de la Champions en 2019 y de la Premier en 2020, se enfrentó de nuevo al Real Madrid en cuartos de final. ¿Qué tocaba esa temporada? Pues lógicamente:

Vaya por Dios, “un equipo menos temible”. Para esta final de 2022 algunos periodistas ya andan preparando el camino, aludiendo a lesiones o al bajón moral por haber perdido la Premier en la última jornada:

En la final de 2018 estuvieron hablando de la “carnicería” de Ramos por su agarrón a Salah, una carnicería consistente en devolver un agarrón con tan mala suerte que en el forcejeo sobre el brazo derecho el egipcio se lesionó el izquierdo. También rajaron durante horas y muchas páginas escritas sobre las conmociones cerebrales de Karius, un portero con cantadas a lo largo de toda su carrera, pero que ese día estaba mareado, groggy, conmocionado o borracho, vaya usted a saber. Que se me perdona la expresión, pero la colección de soplapolleces que nos toca leer en ocasiones es enorme. Mi favorita sigue siendo la justificación de Francesc Aguilar (Mundo Deportivo) para explicar cómo la Juventus de Turín, que solo había recibido tres goles en ocho meses de competición, había visto perforada su puerta hasta en cuatro ocasiones en la final de Cardiff. Un párrafo genial, hilarante: los Black Eyed Peas, actuando bajo el techo cubierto del National Welsh Stadium antes del inicio del partido, habían sido los culpables de la victoria blanca :

Chiellini (32 años entonces) y Bonucci (30) pasaron a ser de golpe unos viejos lentos e inseguros, si bien apenas cuatro años después, cuando ganaron la Eurocopa con Italia con 34 y 36 años, se convirtieron por arte de magia en unos “veteranos experimentados”. Pjanic debía ser otro de esos veteranos a los que afectó “la intensidad” de la preparación y el humo de la pirotecnia. Un veterano de 27 años que solo un año después era para el mismo periodista un jugador “completo, polivalente” y “en plenitud”:

 

Es increíble la capacidad que tiene el Madrid para devaluar jugadores y equipos. Otro de los ilustres AIC que pueblan el periodismo patrio, Maldini, destaca por poner siempre la venda antes que la herida, como por ejemplo, cuando nos enfrentamos a aquel Ajax que nos pasó por encima en 2019:

Suerte que nuestro Fred Gwynne había recopilado una serie de jugosos titulares del señor Maldonado con los adjetivos que suele prodigar a los rivales del Madrid, todos ellos con una curiosa coincidencia:

Esta histórica temporada no iba a ser menos. El Qatar Saint Germain era un equipazo hasta el minuto 60 del partido de vuelta, en el que pasó por arte de magia a convertirse en una suma de figuras que no funciona como equipo, “sin alma”:

El Chelsea, vigente campeón de Europa, era un equipo venido a menos, ya no era el sólido bloque que Tuchel llevara al máximo título continental unos meses atrás:

En cuanto al City… nunca fue mérito del Madrid, sino cosa de magia, meigas, brujería o vaya usted a saber qué. Ah, sí, los fallos del City, nunca jamás los méritos o el buen hacer del Real Madrid:

Así que este sábado no sabemos qué ocurrirá, pero parece difícil que el Real Madrid pueda derrotar al Liverpool, por muy débil y desmoralizado que esté el equipo en este preciso instante. El Real Madrid saldrá con un portero que “no para ni un taxi”, con un jugador “Limitao” en el centro de la defensa, un centro del campo lento y muy avejentado, y un Vinicius que es “un bluff”, “Ficticius”, un jugador sin nivel para la plantilla blanca. Como referencia en punta solo queda Benzema, el “gato”, un delantero sin gol. Con razón dijo Salah que “prefiero enfrentarme al Real Madrid en la final”. Todas esas cosas se han dicho de los nuestros y muchas más, como que Ancelotti era “un jubilado que venía a tomar el sol a Madrid” o Zidane, “un alineador”. Es mucho mejor fiarse de los periodistas, porque estoy seguro de que ahora, con Kepa en la portería y Morata en la delantera, nos iría muchísimo mejor.

Yo tengo un sueño. No un pronóstico, que no me gusta hacerlos y el titular debe tomarse como un Contragafe de manual. En mi sueño el Madrid pierde 3-0 al descanso. “Tranquilos”, diré en todos mis grupos de guasap imitando a Florentino. Los periodistas destrozan a Ancelotti y a todos los jugadores sin piedad, se preguntan cómo es posible que el equipo haya llegado a la final sin el nivel adecuado, que los milagros no pueden repetirse todos los días, que no hay dirección deportiva ni entrenador, etc. En la segunda parte, en apenas un cuarto de hora, el Madrid remonta y empata el partido. Con dos goles de Rodrygo y uno de Bale a pase de Hazard. En cierto modo, sería la venganza de Ancelotti sobre el Liverpool, que le hizo eso mismo en la final de Estambul en 2005.

En mi sueño Courtois se lesiona justo antes de los penaltis y tiene que salir el ucraniano Lunin, que se convierte en el héroe de la final, en el Dudek de 2005, tras detener el último penalti a Salah. El Madrid pide un último cambio: sale Florentino Pérez al campo y se pone el brazalete de capitán para recoger la Orejona de manos de Ceferin. En París, ante la atenta mirada de Al Khelaifi. A Florentino se le entiende perfectamente decir: “Tolilis, que sois todos unos tolilis”. Los futbolistas dejan la Copa en el centro del campo y comienzan la vuelta de honor al estadio.

Pero creo que todos sabemos que nada de eso sucederá, porque la premisa necesaria, el triunfo, es imposible. Por mucho que nos enfrentemos al peor Liverpool de toda la historia.

1- Sistema de juego y once probable

El Liverpool es uno de los equipos más completos y difíciles de batir de todo el mundo. Un conjunto que ya ha ganado dos títulos esta temporada, que peleó hasta el último momento la Premier y que está en la final de la Champions con bastante suficiencia. Un cuadro potentísimo el que ha vuelto a construir Jurgen Klopp después de un curso pasado por debajo de las expectativas tras tener muchas lesiones, sobre todo en la parte de atrás. Sigue con su habitual 1-4-3-3 y su once es previsible a falta de saber cómo se encontrarán hombres que llegan justos físicamente para la final, como Fabinho y Thiago. En la portería está el brasileño Alisson, todo un seguro de vida y uno de los cinco mejores guardametas del planeta. Los laterales, los habituales Trent Alexander-Arnold y Robertson, con gran influencia en ataque. La pareja de centrales es todo potencia, velocidad a campo abierto, fuerza y altura con Konaté y Van Dijk. En el mediocampo a Thiago y Fabinho es más que probable que les acompañe el recorrido y la experiencia de Henderson antes que un Keita timorato en las últimas semanas. Arriba, los tres magníficos: Luis Díaz, Mané y Salah.

2- Presión

Una seña de identidad del técnico alemán. La presión es una de sus características como técnico y una de las razones de que el Liverpool sea una máquina de ganar. La agresividad, intensidad y vehemencia que pone todo el equipo empezando por los delanteros es fantástica por el estilo coral que demuestran. En muchas ocasiones roban el balón o generan pérdidas muy peligrosas cerca del área que acaban con ocasiones claras o goles. Fabinho es el que tira del equipo de arriba para meterlo prácticamente en el área rival y la defensa se sitúa en el mediocampo. El papel del Real Madrid en la salida será fundamental para saltar la primera línea con ayuda de los mediocampistas. Si ellos conectan con Benzema, el francés será clave para evitar el segundo tapón del equipo inglés que es Fabinho. Si se logra superar esas dos vías de presión, las posibilidades de hacer daño en transiciones a los reds será muy alta ya que el ataque será un cara a cara con los centrales, dándose situaciones de 3 vs 3 o 4 vs 4. Es una de las formas de hacer daño al equipo inglés. Los equipos que lo han conseguido, como es el caso del Manchester City, fueron los conjuntos que más pusieron en dificultades a los de Klopp porque encontraron los espacios y las distancias suficientes para buscar el gol.

La agresividad, intensidad y vehemencia que pone todo el equipo, empezando por los delanteros, es fantástica por el estilo coral que demuestran. El papel del Real Madrid en la salida de balón será fundamental para saltar la primera línea con ayuda de los mediocampistas

3- Salida de balón

La salida de balón del Liverpool ha vuelto a los orígenes de hace dos campañas en cuanto regresó Van Dijk de la lesión. Con él se consigue sacar el balón jugado y limpio desde atrás. Tanto a ras de suelo como en los desplazamientos en largo que realiza con enorme precisión el neerlandés. Otra de las alternativas que se ven a lo largo de los partidos es meter más por dentro a Alexander Arnold, casi como si fuese un interior, para recibir y que él distribuya con ese pie derecho primoroso que posee. Está por ver el plan de Ancelotti, si opta por presionar muy arriba intentando dificultar la salida, o si prefiere un bloque medio-bajo que tanto han utilizado los blancos este año. Si se les ahoga, se pueden sacar réditos muy importantes obteniendo situaciones de peligro muy cerca de  la meta de Alisson. Otro ejemplo en esto ha sido el City, sobre todo en el último choque en el Etihad, cuando en el primer tiempo acumularon muchas ocasiones de robo en el primer tercio de campo. Un factor vital a tener en cuenta será el físico de Thiago y Fabinho que también colaboran en la salida, al bajar unos metros su posición y apoyar a los centrales. Tienen movimientos muy trabajados y los laterales también progresan con el cuero en velocidad. Además, en caso de un balón largo se busca pases en largo en diagonal a las bandas para aprovechar la velocidad de Díaz o Salah.

4- Ritmo de juego

Regresó el Rock&Roll red en la temporada 2021-2022. Partidos a un gran ritmo de balón, circulación, presión e intensidad. Un equipo que agobia y te hace sufrir en el terreno de juego. Son muy dinámicos, rápidos y verticales. Los primeros 20 minutos son una tortura para el rival. En las dos finales de Copa contra el Chelsea bien pudieron sentenciar el encuentro en ese tramo, pero la falta de contundencia de cara a puerta lo evitó. En este aspecto el Real Madrid debe salir preparado y concentrado para la tormenta inicial, porque es una escuadra que crea ocasiones para marcarte dos goles en cinco minutos sin que te des cuenta. Si consigue el Real Madrid detener esa primera oleada, se equilibrarán las fuerzas. Es tal el desgaste físico que propone Klopp a sus jugadores que pasada la hora de juego bajan un par de escalones su velocidad y su presión porque es imposible mantenerlo durante 90 minutos. Aun así, fuera de casa son algo más prudentes que en Anfield donde, apoyados por el público y por un campo que es más corto de lo habitual (unos 101m de largo, casi como Vallecas), aprietan hasta límites extraordinarios.

5- Poderío ofensivo

94 goles en Premier, 30 en Champions y 23 sumando ambas Copas inglesas. Ese es el devastador poder goleador del Liverpool esta campaña. Una auténtica locura y un equipo fabuloso de cara a puerta. A los dos fenómenos de Salah y Mané se le ha unido desde enero un diablo por la banda como es Luis Díaz, a día de hoy el jugador más desequilibrante del equipo por todo lo que aporta en la banda izquierda. El cafetero asegura desborde, calidad en el pase, asociación, disparo desde fuera del área y gol. Un tridente atacante que quita el hipo y cuya defensa del Real Madrid debe vigilar todos los segundos que dure el encuentro. Si te despistas, será un error fatal. A todo ello hay que sumar el papel de los laterales, que son casi extremos cuando se desenvuelven en ataque. No paran de llegar hasta línea de fondo, doblar a los extremos y participar en las jugadas ofensivas. Los dos, pero sobre todo Arnold, disponen de un guante para centrar y en el caso del inglés también para probar desde la larga distancia. En el medio campo, está la creatividad de Thiago para filtrar pases peligrosos o balones a las espaldas de los defensas. Por último, en el juego aéreo cuentan con dos valladares como Van Dijk y Konaté que reciben balones de falta o córners excepcionalmente ejecutados. El Real Madrid sufrirá por arriba, y los Militao, Casemiro o Benzema deberán ayudar para salir indemne de la estrategia red. En resumen, un equipo ultraofensivo y letal de cara a portería que solo ha dejado de marcar en cuatro encuentros.

6- Aspecto defensivo

Un conjunto rocoso, complicado de ganar y que suma 32 porterías a cero esta campaña. La vuelta de jugadores fundamentales, especialmente Van Dijk, han cambiado las sensaciones de la temporada pasada donde fueron muy frágiles y vulnerables en defensa. Fue un curso en el que tuvieron que tirar de jugadores jóvenes en la zaga o de futbolistas cedidos, y el nivel atrás fue muy pobre. El trabajo, las ayudas y la labor de los Henderson o Fabinho es también decisiva a la hora de fortificar el entramado red. Ambos forman un muro en el mediocampo que con su desgaste, sacrificio y labor física rompe muchos ataques rivales y crea una ‘línea Maginot’ que repele multitud de incursiones del adversario. Todo ello nos lleva a que el punto débil a atacar son los laterales. Arnold es un referente de mediocampo para arriba pero en defensa sufre porque no es un gran defensor. Muchos equipos de la Premier deciden volcar sus ataques por ese lado y varios han sido los extremos que han puesto en serias dificultades al inglés. El Real Madrid cuenta por ese lado con Vinicius, que es la vía perfecta para dañar a los reds. Klopp, sabedor de ello, buscará las ayudas a Arnold por parte de Fabinho o Henderson y ahí es cuando el equipo blanco debe encontrar el desequilibrio. Con Vinicius atrayendo rivales, llegará el momento en que se abrirán huecos en otra zona y los centrocampistas (Kroos con sus desplazamientos en largo) o Benzema deben interpretar ese instante para mover, girar el balón rápido y bascular la acción de ataque al otro lado. Es probablemente la gran opción del Real Madrid para ganar el partido. Por el costado siniestro, Robertson tiene mejores aptitudes defensivas que Arnold pero sufre con balones cruzados o a su espalda, como demostró el Villarreal en la vuelta de semifinales. Por ese costado estará un Valverde al que Thiago no podrá seguir en velocidad y que, junto a Carvajal, debe crear una sociedad para desarbolar al lateral escocés. El Liverpool es un equipo muy convincente y fiable que únicamente ha caído en tres encuentros esta temporada: dos en Premier frente a West Ham y Leicester y uno en Champions, en la vuelta de los 1/8 contra el Inter de Milán.

Un tridente atacante que quita el hipo. la defensa del Real Madrid debe vigilar todos los segundos que dure el encuentro. Si te despistas, será un error fatal. A todo ello hay que sumar el papel de los laterales, que son casi extremos cuando se desenvuelven en ataque. No paran de llegar hasta línea de fondo, doblar a los extremos y participar en las jugadas ofensivas

8- Hombres clave

Salah, en ataque, es el jugador diferencial por su olfato goleador, su técnica, su velocidad, su desborde y por los defensas que atrae cuando tiene el cuero en sus pies. Hace 15 días tuvo que retirarse de la final de FA Cup ante el Chelsea por un problema muscular, y regresó la semana pasada en el último partido de Premier. Hay que ver si se encuentra al 100% físicamente, porque ante los Wolves el domingo se intuyó que jugó con el freno echado y algo tieso sin forzar ninguna situación. Ha tenido cinco días más de recuperación, pero cuando se llega tocado a citas así el forzar puede ser al final una imprudencia. Si está en plenas facultades, Mendy deberá realizar una actuación magnífica para frenarle o al menos disminuir su radio de acción. Si te encara en velocidad, es prácticamente imparable y pese a ser zurdo no tiene mala salida por su perfil derecho para centrar o disparar. Máximo artillero de la Premier empatado con el coreano Son, en total ha marcado 31 tantos en esta 2021-2022.

 

 

Como cualquier otro madridista, cuento las horas para el gran día. Es un tópico decir que nos merecemos ganar. Un tópico y una estupidez. Da igual si lo mereces o no, lo único que cuenta es meter más goles que el Liverpool. Supongo que la razón por la que no podemos ya ni dormir es que, después de todo, el gran problema de las finales es que son finales, parafraseando al genial Dave Barry: “El problema con los deportes de invierno es que, síganme de cerca aquí, generalmente se llevan a cabo en invierno”.

Hay quien está preocupado porque nos hemos pasado quince días hablando de “esa persona”, como dice Juanma Rodríguez, que ha hecho voto para no volver a pronunciar el nombre del futbolista francés. Sin embargo, nos ha venido bien. Mourinho era –y es- un experto en desenfocar las cosas antes de cada final, para que la presión no recaiga sobre sus jugadores. El flamante fichaje del jeque nos ha permitido precisamente eso, que durante muchos días nadie hable de la final de París. Eso le ha permitido a Carletto preparar las cosas con calma con los chicos, que por otra parte están muy tranquilos.

En las últimas horas, varios futbolistas del Real Madrid se han prodigado en los medios de comunicación charlando sobre la final. Sorprende la buena cabeza de este vestuario, es imposible no quererlos, no solo en el campo, sino cuando alguien les pone una alcachofa delante. Si acaso me pregunto por qué no saldrán más a menudo de gira mediática porque enamoran, porque alientan a la afición, porque tienen además un extraordinario sentido del humor, desde Lucas Vázquez hasta Benzema, desde Courtois hasta Toni Kroos. Es horrible cuando te gusta cómo juegan en el campo, pero sabes que el vestuario está lleno de idiotas. Es mágico cuando ocurre lo contrario: ¿con quién no te irías de cañas del actual Madrid? Bueno, bale. Digo vale. Quizá. Y porque él se ha empeñado en que lo veamos así.

Un apunte: los queremos y todo nos parece bien con una única excepción: dejad de tirar a un tipo al suelo detrás de la barrera en las faltas de la frontal; eso que hemos empezado a hacer hace algunas semanas. Las modas idiotas hay que dejarlas para los equipos medio bobos. Un jugador que viste la camiseta del Real Madrid no se tumba en el suelo jamás, y menos en posición de vedette, con la esperanza de recibir un balonazo. Prefiero el gol que la humillación. Hemos ganado trece Copas de Europa sin arrastrarnos por el suelo del área. Creo que podremos con una más.

Por lo demás, para vencer este sábado hará falta talento, concentración, inspiración y actitud. Un último esfuerzo antes de culminar una temporada redonda. Lo que puede desequilibrar esta final no es tanto lo balompédico como el corazón. Y nadie puede ganarnos a los del corazón blanco cuando se trata de dejarnos la piel a jirones en el campo. Lo avalan 120 años de gloria.

dejad de tirar a un tipo al suelo detrás de la barrera en las faltas de la frontal. Un jugador del Madrid no se tumba en el suelo, y menos en posición de vedette. Hemos ganado trece Copas de Europa sin arrastrarnos por el suelo del área. Creo que podremos con una más

En lo deportivo, el Liverpool es por supuesto un equipo extraordinario, pero el Real Madrid ha demostrado ser algo más que eso: ser un equipo mágico. Los rivales de esta Champions han llegado a sentir una cierta inferioridad casi sobrenatural por la imprevisibilidad con la que el Madrid se levanta en las circunstancias más adversas y de la forma más inesperada, tirando de casta, locura y talento. Me recuerdan a mí cuando suena el despertador por las mañanas y he salido la noche anterior.

Quizá por todo esto el entrenador del Liverpool ha aleccionado a los suyos sobre el peligro de los últimos minutos del partido. Yo confío en que ganemos sin llegar al microinfarto de ir perdiendo 80 minutos, porque después de esta Champions me va a quedar la patata como un colador, pero, al final, nada refleja mejor esa extraña sensación que el divertido meme en el que aparece Guardiola abatido, gritándole a Klopp: “¡Jürgen, no les marques gol! ¡Es una trampa!”

Buenos días, amigos galernautas. Y enhorabuena. Por fin. Lo hemos conseguido. Ha costado. Ha durado. Ha sido un verdadero infierno. Un chorreo, que diría Boluda. Un tormento por tierra, mar y aíre. Un dislate, al que, incluso, e incomprensiblemente, buenos madridistas hemos contribuido en la calle, en la oficina, en los bares, en millones de chats, con emojis y sin emojis. Pero ya está. Se acabó. A 48 horas de la finalísima de la Champions, con la Quattordici en el horizonte, y realmente ante lo que de verdad importa, tal día como hoy, viernes 27 de mayo de 2022, año del Tigre del Agua en el horóscopo chino, podemos proclamar y proclamamos que no hay rastro de Kylian Paripé en la prensa deportiva del día. Bien es cierto que debemos reconocer que no hemos repasado ni La Voz de Galicia por si al hijo de Lamari le dio por hacerse el otro día del Deportivo por un centollo que se zampó en Sanxenxo un verano con Morata que andaba por ahí de vacaciones.

En todo caso, albricias, aleluya y sobre todo caray, que diría nuestro Maestro Jedi, El Buitre.

Se descorre el telón. Pasapalabra. Au revoire, que dijo Voltaire. Next episode. Tíñete el pelo con Ney y Key en Jean Louis David y hazte unas gafas en Alain Aflelou que andas cegato con tu carrera. C´est fini.

Vayamos a lo importante. Lo único que verdaderamente importa.

Fíjense que en las portadas deportivas de la meseta ya apenas queda nada que no sea París, la 14 y los que nunca caminarán solos. Apenas se cuela Paula Badosa, Rápida y Mortal como aquel bodrio noventoide de Sharon Stone, también conocida como Charo Piedra, el Giro de Italia y el bueno de Vendelé, que va a dejar en la caja del Barça lo mismo que en tu bolsillo y mi cartera. Todo es accesorio. Ni Paula, ni Charo, ni Ousmane nos importan hoy un bledo.

Next episode. Con Mili y Vini. ViniMili. MiliVini, los Snoop Dog y Dr. Dre del madridismo

Da, da, da, da, da

It's the motherfuckin' D-O-double-G (Snoop Dogg!)

Da, da, da, da, da

You know I'm mobbin' with the D.R.E. (Yeah, yeah, yeah)

You know who's back up in this motherfucker! (What, what, what, what?)

So blaze the weed up then! (Blaze it up, blaze it up!)

Pues eso

Blaze that shit up, nigga...

Fíjense la jequeca mbappesca que han dado estos días y resulta que en la antesala de la finalísima de París, en la portada del Marca no queda absolutamente nada que no sea  Quattordici. Rien de rien. Y si en la primera plana de su colega mesetario sonaba Dr. Dre ,  suena el No vuelvas sin ella de La Frontera.

Porque Karim….

Oeoeo, vete a conquistar tu estrella.

Oeoeo, vete y no vuelvas sin ella.

No vuelvas sin ella, no vuelvas sin ella

La aventura es nuestra bandera.

No vuelvas sin ella, no vuelvas sin ella

Vete y no vuelvas sin ella.

Lo único es que no sabemos si la Orejona le cabrá en esa mariconera que lleva.

Y claro, Camavinga se descojona. Aunque más se hubiera despelotado si esta mañana se hubiera hecho con sendos ejemplares de Sport y Mundo Deportivo.

Ahí les tienen a ambos. Sufrientes y dolientes. Ni alados, ni rientes como la fastuosa novela que gustoso firmará mañana nuestro boss Bengoechea en la Feria del Libro en el Retiro. Al más puro estilo Pravda, Granma o El Gato Al Agua, la prensa deportiva catacule apuesta por un fino estalinismo para esquivar, minimizar y/o reducir a toda costa aquello que detesta y no soporta. Ancelotti se lleva a toda la plantilla a París y el clásico y manoseado París Arde son los scoops del día del Sportivo y el diario de Godó, Grande de España, respectivamente.

A cambio salen unos señores en oferta 3X1 como los yogures a punto de caducar del Caprabo.

Los que no caducan jamás son nuestros sueños.

Se pongan estos como se pongan. De Kylian Paripé al antimadridismo más recalcitrante que ya celebra no-fichajes camino de Neptuno y Canaletas.

Nosotros a lo nuestro.

La Quattordici

Next Episode

Hala Madrid.

 

 

Estoy de los nervios, y no se me ocurre nada mejor que hacer que marcar el teléfono de Paco Buyo para que me tranquilice. Lo hace hasta cierto punto. Lo encuentro con confianza, su voz suena segura y jovial al otro lado del cable (eso seguiremos escribiendo siempre los boomers aunque los teléfonos ya no tengan cables), pero tampoco deja de ponderar las bondades del Liverpool, sobre todo en lo que respecta a su guardameta.

Y de eso Paco Buyo sabe un rato.

Buyo y Jesús

¿Cuáles consideras que pueden ser las claves del partido?

Hay que defender muy bien. El Liverpool es un equipo que aprieta muy fuerte arriba y que, al presionar con tanto orden y ahínco, por fuerza ha de llegar con frecuencia al área rival. Confío mucho en nuestros defensas, que también son muy rápidos (Militao, Mendy…), pero los efectivos con los que cuenta Klopp ahí arriba son auténticas balas. Lo han demostrado en numerosas ocasiones.

¿Cuál de esos delanteros te preocupa más? Salah ha declarado varías veces sus deseos de venganza tras lo que sucedió en 2018, cuando se lesionó en esa jugada con Ramos en el minuto 13.

Son muy veloces y letales. No podría decantarme por uno solo. Salah, Mané… Son atacantes de primera línea mundial. Otra de las claves del encuentro va a ser dominar el centro del campo.

Valverde es fundamental para contrarrestarles

¿De qué manera?

Hay que hacerse fuertes ahí. Imponer nuestra técnica superior. Tener el control, el mando del juego. Debemos aplacar ese ímpetu voraz que les caracteriza. Son muy eléctricos, muy fuertes, te someten con un ritmo brutal. Hay que impedir que triunfen en ese empeño.

De hecho, Klopp ha dicho: “No debemos dejarles que se den cuenta de lo buenos que son”. Me parece una forma brillante de explicar esa estrategia de aturullarte para no dejarte pensar, hasta el punto en que olvidas tu propia capacidad técnica.

Exacto. En ese sentido, para contrarrestarles, Valverde puede ser fundamental.

Valverde

¿Tú lo pondrías de titular?

Sin duda.

¿Y crees que Ancelotti lo hará?

Sí, lo creo. Con tres atacantes ganas en amplitud, pero incorporando un cuarto centrocampista, y más si es Valverde, das al equipo más poderío. Valverde ayuda en defensa como nadie, una tarea que será fundamental dada la calidad de sus atacantes y medio campo, y además es un jugador con mucha llegada y con gol.

De hecho, lleva varios zapatazos a la madera últimamente. Hay una corriente de opinión que considera que se está guardando el gol para París.

Su disparo es fenomenal. Yo le he seguido mucho con su selección, y jugando con ellos, hace poco, marcó un golazo y envió otro trallazo al larguero. Puede ser uno de los hombres de la Final.

Son muy eléctricos, muy fuertes, te someten con un ritmo brutal. Hay que impedir que triunfen en ese empeño

¿Qué otros factores destacarías como esenciales?

Aprovechar las oportunidades de gol que generemos. Al máximo. Es una Final y cualquier ocasión desperdiciada se puede pagar caro. No será fácil, porque nosotros tenemos al mejor portero del mundo, pero el que tienen ellos no se queda muy atrás. Alisson supone un avance extraordinario con respecto a lo que tenían en la Final de Kiev. Alisson es un portero mucho mejor que Karius. Yo diría que es Top 5 mundial.

¿Qué otras diferencias encuentras en el Liverpool con respeto a la Final de 2018?

La base del equipo es la misma, pero ahora tienen cuatro años más de experiencia y, en el ínterin, han firmado una Champions, han ganado una Final. El principal elemento individual que distingue el Liverpool actual del de entonces es Thiago. Es un jugador importante. Les dota de mayor imaginación y creatividad en la zona ancha. Pero no sé si el sábado jugará.

Ayer Klopp en rueda de prensa dijo ser bastante optimista al respecto.

Soy escéptico. Puede ser una táctica. El alemán puede estar jugando al despiste. Habrá que verlo. En todo caso, incluso con Thiago, nuestro centro del campo sigue siendo superior en términos de talento.

 

Getty Images.

 

Entrevista: Jesús Bengoechea.

Buenos días, amigos. Aún es jueves, faltan dos días para la final de Champions y los madridistas estamos más nerviosos que don Quijote en un parque eólico. Esta final, esta temporada, esta Champions son especiales. Queremos que llegue ya el partido contra el Liverpool, pero también nos da pena que acabe esta linda campaña. En dos meses de Champions el Madrid ha escrito más historia que la mayoría de clubes del mundo juntos en toda su vida. Hay, además del obvio, muchos motivos para vencer.

Hay que ganar esta Champions porque sería el epílogo que merece la quizá mejor trayectoria vista nunca en las fases decisivas de Copa de Europa. El colofón al esfuerzo titánico de este equipo, la consumación y el clímax final. Cómo habrá sido, que hasta Luis Enrique afirma que el Real Madrid merece ganar.

Hay que ganar esta Champions porque llegaríamos al éxtasis recibiendo la Copa de Europa de las manos frías y temblorosas de Ceferin tras haber superado todas los obstáculos que ha ido colocando en el camino del Madrid. Este tipo está aliado con quienes tienen todo el dinero del mundo para comprar cualquier voluntad imaginable. Y hay que ser muy honesto para no sucumbir. De hecho, pocos se mantienen firmes.

Ceferino en El Chiringuito

Hay que ganar esta Champions porque sería el broche de oro a la carrera de una generación irrepetible de futbolistas que han ganado más títulos que dinero la banca de un casino. A este respecto, os mostramos la portada de As.

Fede Valverde dice algo muy bello: “Queremos regalarle esta Champions a los veteranos”. Las palabras del otrora Pajarito y ahora Halcón reflejan la unión que existe en el vestuario, cómo los noveles están aprendiendo lo que significa el Real Madrid gracias al ejemplo de los veteranos, cómo se ha forjado una conexión inquebrantable entre los miembros de la plantilla que se refleja en sus actuaciones dentro y fuera del campo. Qué orgullosos estamos de este equipo, de todos los que están, que al fin y al cabo es lo único importante.

Además, Fede rezuma madridismo y cachondeo. Observad lo que responde cuando As le pregunta qué daría por ganar esta Champions League:

Entrevista As Valverde

“Estoy dispuesto a dar muchísimas cosas. Menos a mi hijo… Capaz que a mi mujer sí la doy (se ríe). ¡No, no, es broma!”. Cómo no quererle.

Hay que ganar esta Champions para atizar —en sentido metafórico— con ella en los morros a los indeseables, aquellos que se vanaglorian un día sí y otro también —por desgracia no solo en el ámbito deportivo— de su xenofobia, de su supremacismo, en definitiva, de sus miserias morales. Para muestra, un botón:

Tuit Sport chulos

Entendemos que es duro vivir a la sombra, siendo un segundón, acomplejado, corroído por la envidia, sin margen legal de maniobra, pero al final siempre es más sano aceptar la realidad. Se nos ocurren varias frases célebres de Florentino para contestarle, pero la propia foto que ilustra el tuit sirve como respuesta.

Y por último, hay que ganar esta Champions porque somos el maldito Real Madrid y hemos venido al mundo para ello.

Aquí tenéis el resto de portadas del día:

Dos apuntes, uno bueno y uno malo. El malo: el Real Madrid femenino perdió 4-0 contra el Barça en la Copa de la Reina. El bueno: el Real Madrid de baloncesto ganó su primer duelo de cuartos de la ACB frente al Manresa. Era importante ver cómo respiraban los de Laso tras la derrota en la Euroliga.

No queremos terminar este Portanálisis sin felicitar a Mourinho, ganador ayer con la Roma —que nunca había ganado un título europeo— de la Conference League. Don José es el primer entrenador en ganar Champions, Europa League y Conference League. Solo Mourinho, Trapattoni y Ferguson han ganado títulos europeos en tres décadas distintas. Historia del fútbol sin necesidad de inventarlo.

Pasad un buen día.

De las numerosas manías que tiene el periodismo, una de las más exasperantes (bajo mi punto de vista) es la de tratar de destripar cualquier fenómeno, aunque este ejercicio no aporte nada verdaderamente relevante. ¿Es posible explicar la Capilla Sixtina, un solo de Jimi Hendrix o la prosa de Miguel de Cervantes? Es más, ¿se debe hacer? Ocurre lo mismo con el carácter indómito del Real Madrid, en su versión futbolística o baloncestística. Lo podemos definir como ADN, como mística o como magia. Pero no es necesario escarbar en busca de lógica o cargarse de razones cuando las gestas se suceden, lo que debe hacer un periodista es contarlas lo mejor que pueda.

Además, dentro de esos inanes análisis intelectuales del fútbol, se peca de un reduccionismo injusto, al centrarlo todo en los aspectos táctico y técnico y olvidar otros tan importantes como el físico y el anímico, habitual elemento este último más desequilibrante en la elite deportiva, donde solo los mejores se enfrentan. Se intenta darle una pátina de complejidad a un deporte cuya belleza radica en buena medida en que es tan sencillo que se puede jugar dando patadas a una lata de refresco vacía. Referirse a lo futbolístico sustrayendo de la ecuación los goles, que a la postre son el único fin de este juego, se ha convertido en la mejor manera de arrebatar prestigio a grandes gestas que se han ido sucediendo esta temporada, desatando la euforia en un bando y la desesperación en el otro. Así pasamos de menospreciar por criterios meramente estéticos a reunir tópicos y falsedades para no reconocer la extrema grandeza de la institución futbolística más importante de la historia de este deporte. Suerte, árbitros o pegada son los últimos tablones a los que se agarran los más desesperados antimadridistas.

Cuesta mucho reconocer que en el vestuario del trece veces campeón de Europa (esperemos que pronto sean catorce) se cambian de ropa algunos de los mejores futbolistas del presente y del futuro a nivel planetario. Si buscas una razón simple de por qué el Madrid ha sido capaz de levantar eliminatorias que parecían perdidas ante rivales supuestamente superiores, la primera serían sus extraordinarios jugadores. Los mejores crean diferencias, ahora y siempre. Incluso en uno de los deportes de masas con más riqueza táctica; el fútbol americano, los grandes partidos se acaban decantando por la brillantez de algún individuo. El talento gana títulos.

Sin pretender hacer justo lo que critico en este artículo, el gen ganador del Madrid es algo que se transmite desde el día en que un niño ingresa en las categorías inferiores o un fichaje posa por primera vez en el césped del Bernabéu. Los cimientos los plantaron los Di Stéfano, Gento o Santamaría, y como en una tribu, las tradiciones, los usos y costumbres han ido pasando de generación en generación. No significa esto que este carácter sea infalible o que no hayan existido grandes depresiones, como le ha ocurrido hasta a los imperios más prominentes. Por suerte, los madridistas sí apreciemos la magnitud del club, del equipo y de sus gestas. Este año hemos disfrutado como nunca del camino. Y lo mejor, como siempre, está por llegar.

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