Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días. Como todos y cada uno de vosotros sabéis perfectamente a estas horas, ha muerto la Reina de Inglaterra. Cada lector de La Galerna tendrá la edad que le corresponda según fecha de nacimiento, pero nos atrevemos a aventurar que Isabel II ya reinaba por entonces. Ha estado en nuestras vidas casi como lo ha hecho el Real Madrid. Ha sido una presencia constante. Ha sido alguien a quien prestábamos mayor o menor atención, pero siempre estaba ahí. No se puede decir (o sí) que tuviera un peso enorme en el desarrollo de los grandes acontecimientos y tendencias mundiales en geopolítica o sociología, y sin embargo el mundo parece otro sin ella.

Es otro, en realidad. Un tótem que secretamente augurábamos eterno ha caído también, derrotado por la fuerza inexorable de la biología, y aquí sí que intuimos que se va al traste el paralelismo con el Real Madrid, porque el Real Madrid sí que es (casi) eterno.

Se nos disculpará que tracemos analogías (o lo contrario), pero ya sabrán ustedes que aquí venimos a hablar de lo nuestro.

Muchos pasan por el Real Madrid, algunos brindando a la institución una pátina de gloria irrepetible, pero incluso ellos pasan, por la misma razón por la que ayer pasó de esta vida el icono más popular del Reino Unido durante casi un siglo. Pasan, se van, porque nada de carne y hueso es imperecedero. Who wants to live forever, que cantaba (qué coincidencia) Queen. Who waits forever anyway, remataba Freddie Mercury la canción. D. Alfredo y D. Paco y Cañoncito pasaron, lo hizo también Juanito y tantos otros, por el mismo motivo por el que lo ha hecho la monarca casi centenaria, pero las instituciones sobreviven. Es de esperar que lo haga la Corona británica, como lo es que lo hará el Real Madrid, que también lleva corona. ¿Cuál de las dos entidades tiene mayores visos de supervivencia en el tiempo? Dejamos tan sesuda pregunta al albur de la mañana.

La sensación es que el Real Madrid es casi eterno, y ese “casi” entra en escena arrastrado por la simple condición perecedera del propio planeta. Hubo un Big Bang (también un Big Ben que hoy salta fácilmente a la mente, pero no hablamos de él) tras el cual aún no se formó el Real Madrid, pero no es descabellado barruntar que seguirá allí cuando el Apocalipsis arramble con todo. Solo él lo destruirá, como hará con los océanos y acaso también con Jordi Hurtado. En el documental La Leyenda Blanca, Jorge Valdano suelta una de sus frases lapidarias: “Creo más en la eternidad del Real Madrid que en la eternidad del fútbol”. Ahí queda eso.

Y precisamente de Valdano queríamos hablaros hoy, o mejor de cierta añeja entrevista de Valdano a Xavi Hernández que, en contraste con una de las últimas ruedas de prensa del Jardiner, produce una risa de lo más floja. Ha juntado ambos cortes el eminente tuitero Pablo Sobrado (un saludo para él), y el resultado es estupefacientemente cachondo.

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— Pablo Sobrado (@PabloSobrado7) September 8, 2022

A ver si lo que de verdad va a ser eterno es el ADN Barça. El ADN Barça es absolutamente todo, porque no hay como no ser nada para serlo todo. Ahí te quiero ver, apocalipsis. Una cosa es arramblar con los océanos y las grandes cordilleras y otra cargarte algo que es ello mismo y su contrario, la posesión pero también el contragolpe, el tikitaka pero también los balones a la olla para Luuk De Jong. Cómo coño aniquilas eso, cómo lo arrasas. El Real Madrid también hace uso de largas posesiones (véase el tercer gol ante el Celtic) y lo combina con el contragolpe, pero no trata de encajar nada de esto en ninguna idea dogmática. Al final el ADN Barça es solo un nombre, un cajón de sastre donde el talibanismo balompédico se transmuta en fatua jeta propagandística.

Imbatible. Eso no lo doblegan ni el paso del tiempo ni el Armagedón con peor leche que os podáis imaginar.

Y luego están las portadas del día. Con estas sí que el Armagedón no tiene ni por dónde empezar. Bonito no obstante el montaje de Marca con la bandera británica (La Reina ha muerto, viva el Rey, y no nos referimos en este caso al de Europa), homérico Alcaraz en su ascenso al número uno más joven de la historia y moderadamente preocupante Lewandowski rematando todo lo que le llega en purísima manifestación de ADN Barça. Tú lanzas a Lewandowski una máquina de escribir Olivetti como la que usaba Umbral, la remata con la rodilla introduciéndola sin querer en un sofrito de tu abuela y, sin saberlo, estás construyendo también un monumento a dicho ADN.

 

¿Qué es el ADN Barça?,

dices mientras clavas tu pupila

en mi pupila azulgrana.

¿Qué es el ADN Barça?

¿Y tú me lo preguntas, Xavi?

El ADN Barça es lo que tú digas que es.

 

Pasad buenos y eternos días. God save the Queen.

El columnista que escribe de fútbol a menudo tiene que vencer una tentación recurrente, que consiste en identificar las virtudes del futbolista sobre el campo como el supuesto reflejo de los rasgos de su carácter particular. Resulta muy socorrido considerar la contundencia del central expeditivo como la plasmación de su temperamento aguerrido, o encontrar en la creatividad para el último pase del mediapunta la prueba inequívoca de una personalidad bohemia y talentosa. Ya se sabe que el problema nunca reside en mezclar fútbol y literatura; el problema está en hacerlo con la mala literatura, la pródiga en tópicos y metáforas de baratillo. De hecho, al esbozar los anteriores ejemplos, tan trillados, uno no puede evitar sonrojarse de la vergüenza ajena. Y sin embargo, esta práctica, tan frecuentemente un recurso ficticio y facilón, hay ocasiones, escasas pero reales, en que está justificada. He ahí el caso de Toni Kroos, tan inteligente y preciso en sus toques sobre el césped como en las apreciaciones que realiza fuera del terreno de juego.

Solo el propio Kroos sabe hasta qué punto el hecho de que el Mundial se celebre en Catar ha influido en la decisión de su retirada prematura de la selección germana

En una de sus últimas declaraciones, el mediocampista alemán del Real Madrid no ha esquivado uno de los asuntos más polémicos que rodean al mundillo del fútbol este año. Me refiero, claro, al Mundial de Catar. Ha dicho Kroos que los jugadores deberían tener mayor opinión a la hora de designar las sedes de la Copa del Mundo, volviendo a mostrarse crítico con la decisión de conceder la disputa de la competición al país del Golfo. Habrá quien no esté de acuerdo con que los futbolistas se manifiesten —no sería la primera que se escucha aquello de “cobran mucho, que jueguen y callen”—, pero no cabe duda de que se trata de unas palabras valientes, en medio del silenzio stampa de la mayoría de los protagonistas. Solo el propio Kroos sabe hasta qué punto el hecho de que el Mundial se celebre en Catar ha influido en la decisión de su retirada prematura de la selección germana. Por otro lado, también se ha argumentado que la industria del fútbol, no precisamente exenta de hipocresías, no ha demostrado excesivos miramientos a la hora de acudir a multitud de satrapías o a estados poco respetuosos con los derechos humanos, por lo que ahora habría una doble vara de medir. Sin que falte algo de razón a esta última postura, quizá convenga matizar a estos apologetas del realismo que en la vida, incluso entendida desde el cinismo, también importan las proporciones.

Toni Kroos preparado para golpear el balón

Sea como fuere, las declaraciones de Kroos colocan ante el espejo, probablemente de manera involuntaria, a todos sus compañeros de los equipos de la élite y, en menor medida, a los hinchas. Si uno de los principales protagonistas es capaz de efectuar semejante crítica, un aficionado de infantería, al que no lo vincula con el espectáculo ninguna relación contractual o laboral sino únicamente su hobby, indudablemente se halla en una situación menos comprometida para poder cuestionarse su papel. Es cierto que se corre el riesgo de caer en la hipertrofia ética que denuncian autores como Zizek: es decir, convertir las cuestiones políticas en temas individuales. Se pasa a enfocar el asunto de lo político-colectivo —desde donde verdaderamente debería abordarse— a lo ético-personal, colocando la decisión acerca del consumo como foco principal de actuación. Además de la melancolía que conlleva casi siempre todo esfuerzo que se percibe como inútil; el espectador se vería como aquel soldado del chiste: “No me como el rancho, que se joda el capitán”. No obstante, el debate se ha puesto sobre la mesa, y ya explicó Lakoff que, desde el mismo momento en que alguien menciona el término “elefante”, se convierte en imposible no evocar al animal de voluminosa trompa.

La inteligencia constituye un bien escaso, tanto dentro como fuera del verde. Aunque haya algunos caracteres que la aúnen, excepcionalmente, en ambos ámbitos

En cualquier caso, y más allá de que cada cual decida la opción que considere oportuna, resulta de agradecer el valor y el carisma de jugadores como Kroos. Representa la posibilidad de una voz discordante, sin por ello caer en histrionismos caricaturescos ni renunciar a la elegancia y al respeto. No parece fuera de lugar el deseo de que, cuando se retire —esperemos que dentro de mucho—, continúe vinculado a la entidad blanca en algún puesto de representación. Al fin y al cabo, la inteligencia constituye un bien escaso, tanto dentro como fuera del verde. Aunque haya algunos caracteres que la aúnen, excepcionalmente, en ambos ámbitos.

 

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El fútbol y el deporte en general es un campo cultivado de tópicos. Y con agricultura intensiva. Auspiciados por los medios de comunicación y reproducidos por los aficionados, todos hemos visitado alguna vez esos lugares comunes, exponiendo argumentos de brocha gorda que limitan toda posibilidad de profundidad y análisis. Enumerarlos daría para una serie casi infinita de artículos. Pero hoy me quiero centrar en un cliché concretísimo, al que ya se está apelando sin parar esta temporada y que vamos a seguir soportando en bucle, como esa machacona canción del verano que, sin gustarte, acabas tarareando por mera repetición (sí, estoy pensando en el ‘Quédate’ de Quevedo). Se trata de esa asociación simplista entre futbolistas negros y su capacidad para aportar músculo al equipo. Este tópico, además de ser reduccionista como lo son todos, posee un claro tinte racista. Se destacan únicamente las cualidades físicas de los jugadores de raza negra, eliminando cualquier otra de sus potenciales virtudes.

La asociación simplista entre futbolistas negros y su capacidad para aportar músculo al equipo es un tópico que, además de ser reduccionista como lo son todos, posee un claro tinte racista

El Real Madrid, que ha fichado muchos futbolistas negros en los últimos años, ya ha sido categorizado como un equipo que gana por imponer mayor ritmo que sus rivales y jamás por sus capacidades futbolísticas. Este guion, previsible a niveles ‘telenovelescos’, va a ser el santo y seña periodístico en los próximos meses, puede que años. Y no deja de suponer una tremenda injusticia que se considere a futbolistas con tanta clase como Camavinga o Tchouaméni, por nombrar a dos de los que han llegado en los últimos tiempos, como simples pulmones. Y ya ni hablamos de brasileños como Vinicius o Rodrygo. Es indudable que estos y otros jugadores abarcan campo, son rápidos y potentes, pero también lo es su talento para pasar, driblar o su inteligencia táctica. Que en pleno 2022 se siga catalogando a los blancos y bajitos como ‘jugones’ y a los negros y musculosos como ‘potentes’ es tan absurdo como xenófobo.

Camavinga, Vinícius y Rodrygo

Llama también la atención esa obvia intención de menospreciar a aquel equipo denominado como fuerte o plagado de atletas. Como si en el deporte el aspecto físico no fuera un factor absolutamente determinante. Todos los deportes sin excepción son actividades físicas, en los que la complexión, el estado de forma y el trabajo previo determinan buena parte del éxito o fracaso. Por supuesto, existen más factores decisivos, como el mental o el técnico, pero sin la vertiente física no se sostiene nada de lo demás. De no ser así, podríamos seguir disfrutando de Zidane a sus 50 años. Y si no sigue maravillando en la élite no es porque perdiera sus increíbles cualidades futbolísticas. Su retirada se debió exclusivamente a que ya no podía seguir el ritmo del resto.

Estaría bien que se cambiara de partitura y recibiéramos, aunque fuera solo de vez en cuando, argumentaciones con más calado que considerar a un equipo con muchos jugadores negros como simplemente físico. Mucho me temo que tendremos que acostumbrarnos a esta cantinela, como mi cerebro se habituó a eso de ‘Quééééédateee, que la noche sin ti dueeeeeeleee’.

 

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Ser un hombre de club (término muy de moda pero por otras vicisitudes futbolísticas) es harto sencillo pero tan complicado a la vez… Entrenar siempre al máximo para mejorar tu nivel y el de tus compañeros, sumar siempre dentro del vestuario, darlo todo si juegas, no poner mala cara si te toca esperar en el banquillo, no airear las negociaciones en plena renovación y, sobre todo, adaptar tus cualidades al bien del equipo. Si juntamos todas estas máximas se nos vienen —afortunadamente— varios nombres dentro del vestuario del Real Madrid, uno de los más sanos que se recuerdan, pero, por encima del resto, sobresale uno en este inicio de temporada: Fede Valverde.

El uruguayo encarna todos los valores del escudo blanco. La garra que atesora se pudo ver recientemente en el partido de liga en el RCDE Stadium. El encuentro debía rondar el minuto 15 y Fede recuperó un balón en línea de fondo que celebró como si fuera el tanto de la victoria en el último minuto. Cada posesión cuenta y él lo sabe. Y contagia a sus compañeros, es decir, es un líder natural dentro y fuera del campo. Tan necesario como inesperado dada su juventud.

Fede Valverde contra el Espanyol

Pero además de eso, ha sabido adaptarse a lo que le ha pedido Ancelotti. El centro del campo está (y estaba) muy bien cubierto por la CMK y ahora por la TMK al entrar Tchouaméni por Casemiro. Modric y Kroos son indispensables a pesar de que tengan que tener minutos de descanso durante la temporada. Pero Carletto es consciente de que la presencia del charrúa es innegociable en los partidos importantes del curso y consiguió hacerle un hueco en el extremo derecho a pesar de que, obviamente, Fede no rinde igual que un jugador de banda. Pero lo suple con sus ayudas al centro del campo a la hora de defender, con su velocidad y gran zancada cuando toca contraatacar y con su gran disparo cuando llega al borde del área (asistió a Vinicius en Glasgow como también lo hizo en la final de la Champions y marcó en Vigo un gran tanto llegando desde atrás, otra de sus especialidades).

Fede, que llegó al Castilla a cambio de cinco millones de euros e hizo la mili al año siguiente en el Deportivo de la Coruña, se ha convertido en un pilar fundamental para el equipo. Un estandarte. Se ha convertido, con todo lo que ello abarca, en un hombre de club

Valverde, juegue donde juegue, aporta mucho pero a nadie se le escapa que esa no es su posición idónea y que él rendiría más y mejor jugando de interior en el centro del campo. Su gran capacidad de conducción en velocidad elimina líneas de presión del rival y le permite llegar a zonas de remate más centradas, francas para que exhiba su gran golpeo. Y acabará jugando ahí con el tiempo, aunque también lo hará, intuyo, bastantes partidos esta temporada, pero él es consciente de que ahora el equipo le necesita en otra demarcación y no duda en sacrificar varias de sus virtudes  en favor del conjunto y del bien común.

Fede Valverde contra el Almería

El uruguayo, cuando hay espacios para salir a la contra, puede convertirse en un arma tan letal como lo es Vinicius en la banda izquierda. Lo demostró ante el Celtic, cabalgada desde el centro del campo, visión para interpretar que Vinicius llegaría al remate y una calidad excelsa para poner el balón raso, lejano, entre el portero y el defensa para dejarle el remate placentero al carioca. Así se abrió un marcador que él mismo pudo inaugurar en la primera mitad gracias a una gran media vuelta y disparo con la izquierda (y eso que es la menos buena) que se marchó rozando la madera izquierda de Hart.

Ancelotti sabe que con rivales más cerrados la banda derecha pierde opciones porque Fede no posee la capacidad de desborde que pueden tener Rodrygo o Lucas Vázquez, pero puede apostar ahí por el charrúa porque casi todos los ataques en estático pasan por la otra banda, la que gobierna con mano de hierro Vinicius. Por consiguiente, el ‘Pajarito’ puede apoyar e incluso ser la solución en ataques abiertos, pero sobre todo aporta despliegue físico cuando el rival roba y hay que correr hacia atrás. Eso es lo que valora el técnico italiano a la hora de conceder ese puesto a Valverde. Fede, que llegó al Castilla a cambio de cinco millones de euros e hizo la mili al año siguiente en el Deportivo de la Coruña, se ha convertido en un pilar fundamental para el equipo. Un estandarte. Se ha convertido, con todo lo que ello abarca, en un hombre de club.

 

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Llevaba yo un tiempo asombrado ante la cantidad de pronunciamientos públicos de Toni Kroos sobre muy diversos temas, preguntándome continuamente cuál era la fuente de esos destacados que encontrabas aquí y allá en las redes sociales. Soy muy despistado y tardo en dame cuenta de ciertas cosas. Resulta que el hermano de Toni tiene un podcast, y es allí donde Toni habla (presumiblemente en alemán) con tanta asiduidad. Se conoce que alguien lo traduce —mejor o peor, que esa es otra, pregunten a Bill Murray— y sus palabras nos llegan a través de centenares de cuentas de Twitter que generalmente no aclaran de dónde sale eso de que el centrocampista alemán está contra el Mundial de Catar y a favor de la Superliga. La segunda postura es debatible, claro, aunque yo esté con Kroos, y la primera no debería serlo, pero no es el mensaje sino el medio lo que venimos a discutir aquí, con perdón del viejo axioma de McLuhan.

Toni y Felix Kroos

Toni Kroos ha decidido que su canal de comunicación con el mundo es el podcast de su hermano. No parece necesitar para nada a la prensa tradicional, sin perjuicio de que ocasionalmente se avenga a ponerse delante de las alcachofas de Tebas y Roures al término de algún partido. Son trámites que cumple por simple gentileza y muy posiblemente a desgana, como prueba su resistencia a abstenerse a comentar, cuando es el caso, que esta o aquella pregunta le parece una gilipollez como el piano de cola sobre el que Michelle Pfeiffer cantaba Makin’ whoopie en Los Fabulosos Baker Boys.

Toni Kroos ha decidido que su canal de comunicación con el mundo es el podcast de su hermano

Tebas y Roures necesitan que Kroos diga algo cuando acaba el partido, pero la cosa no parece ser recíproca porque tanto Tebas como el socio de Laporta compiten —parece mentira, pero así es— contra el hermano de Toni, y (aclimatado como ya está el genio teutón a la cultura mediterránea) la familia es la familia. Hace muy bien. El podcast de su hermano no debería ser a priori muy seguido por la gente, pero lo es precisamente porque Toni habla en él, de manera que el jugador se convierte en juez y parte, o sea, no necesita un medio masivo para propagar sus mensajes porque el medio masivo es él mismo, vía antes sus cuentas de Twitter o Instagram y ahora su propio hermano, que complementa perfectamente la plataforma. A mí lo que me extraña es que el hermano de Vini, Benzema o Carvajal no hayan montado ya un podcast o un canal de YouTube. Es más, me asombra que los propios Vini, Benzema o Carvajal no hayan recomendado a sus hermanos (o a sus primos de Algeciras) que lo monten, y hasta que no les hayan ordenado o incentivado con fuerza para que lo hagan. Es algo que no tiene más que ventajas para todos los agentes implicados en esta era que vivimos en la que todo el mundo es periodista, y en la cual la más mínima duda respecto a la veracidad de esta afirmación queda despejada mirando al nulo valor añadido (si acaso restado) que el que sostiene la alcachofa de Roures opone a la competencia del hermano de Kroos, el cuñado de Mendy o el vecino de confianza de Camavinga.

Toni Kroos entrevista Movistar

Se da además la circunstancia de que los mismos medios tradicionales a los que Kroos, Mendy o Camavinga han rehusado acudir en primer lugar van a terminar publicando casi en su integridad la entrevista que previamente hayan hecho a estos su hermano, cuñado o excompañero de tute. Es decir, el impacto de salir en Marca o en GolTV está garantizado en todo caso, pero en unas condiciones de control del contenido que al futbolista le ofrece el podcastero o twitchero de su entorno y no Marca ni RouresTV. Los medios tradicionales están vendidos en ese sentido. No tienen ningún argumento para convencer a Kroos de que la entrevista se la deben dar a ellos y no al hermanísimo, y encima Kroos puede descansar doblemente tranquilo, porque lo que le cuente a su hermano va a salir también en Marca, As, la radio y la tele de manera indirecta.

Solo se me ocurre un contraejemplo en el cual un futbolista de élite, en 2022, puede necesitar a los medios de comunicación tradicionales como canal de promulgación primordial de sus mensajes: cuando quiera hacer creer a los más desavisados que no es él quien emite dichos mensajes, es decir, cuando quiera hacer eso que tradicionalmente se conoce como “filtrar”.

Solo se me ocurre un contraejemplo en el cual un futbolista de élite, en 2022, puede necesitar a los medios de comunicación tradicionales : cuando quiera hacer creer que no es él quien emite dichos mensajes, es decir, cuando quiera hacer eso que tradicionalmente se conoce como “filtrar”

Supongamos que Toni Kroos exige unas determinadas cantidades para renovar su contrato, y quiere hacer saber al gran público que el Madrid le ofrece en cambio cuantías que a su juicio están al borde de lo ofensivo. Afortunadamente, no es el caso. Hasta tal punto no es el caso que ni siquiera parece que Toni quiera de momento sentarse a negociar, no al menos hasta que no sepa si va a estar en condiciones físicas de seguir representando al Real Madrid.

Pero, si Kroos quisiera que todo el mundo sepa los pormenores de su negociación con el Madrid, no acudiría esta vez a su hermano. En tal caso, hablaría off-the-record con un redactor de Marca o As y les pediría que filtraran su disgusto y las cifras apuntadas por unos y otros, a fin de que el periodista lo publique sin hacer constar cuál es su fuente. Ahí sí. Ahí sí utilizaría Kroos a la prensa tradicional, que ha quedado para poco más que eso en sus relaciones con el gremio de estrellas del balompié: ejercer de correveidile en sus estrategias de presión al club que le paga. Para estos usos taimados y oblicuos de la información es para lo que resta la prensa de siempre, lo cual no es ni bueno ni malo sino que, en todo caso, y como decía Serrat de la verdad, lo que no tiene es remedio.

 

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Buenos días, amigos. Estamos en tiempos de ahorro, la cesta de la compra está por las nubes, la inflación merma a bocados nuestra cuenta corriente y el precio de la energía está disparado, incluso existe preocupación por la estabilidad de algunos suministros como el gas, debido, entre otros motivos, a la putinesca realidad que vivimos.

El mundo del fútbol no es ajeno a esta situación y se afana en ahorrar. En el Atleti, por ejemplo, cuando ven a Griezmann sobre el césped sienten la misma angustia que al observar el contador de los kilovatios mientras se tiene el aire acondicionado a toda pastilla, y no es extraño que alguien se le escape un “¡Niño, quita a Griezmann del campo, que esto corre!”.

¿Y qué es lo que corre? Corre el número de partidos disputados por Antoine con los colchoneros según las condiciones del contrato de cesión bianual firmado con el Barça. Si Griezmann disputa el 50 % de los partidos con los del Cholo, el Atleti deberá ejercer la opción de compra del jugador y abonar 40 millones de euros al Barça. Si juega menos del 50 % no paga nada. El encuentro computa como disputado si el francés es alineado como titular o juega un mínimo de 45 minutos. Por este motivo, tener a Griezmann jugando es como estar con la nevera abierta, las luces encendidas y el fórmula 1 arrancado en la puerta del supermercado mientras se hace la compra.

El Atleti está gestionando la situación dando entrada a Griezmann cada encuentro sobre el minuto 60 para asegurarse de que no disputa 45 minutos y no cuente como partido disputado. Al ser preguntado por este asunto, Simeone se limitó a contestar que él era un hombre de club. “No hase falta disir nada más”, como diría Bernardo Schuster.

El Atlético quiere hacer con Griezmann como esas personas que van a El Corte Inglés, compran un traje, se lo ponen en una boda y al día siguiente regresan al establecimiento para "descambiarlo" y que les devuelvan el dinero.

En este contexto, la portada de Marca no puede ser más oportuna.

Portada Marca

Efectivamente, “Un poco de Griezmann es mucho”. Ayer les salió bien la jugada, Antoine entró al campo en el 60 y en el 101 marcó el gol de la victoria frente al Oporto. Luego se quejaban del minuto 93. Eso sí, como homenaje a la Décima, lo celebraron igual que aquel gol de Ramos, se arremolinaron todos en el córner, incluidos los suplentes, y el Cholo corrió a lo Xabi Alonso, pero con menos clase. Es normal el júbilo atlético, lo máximo que han conseguido en Champions es ganar partidos, no títulos.

Portada As

“Griezmann reina en la locura”, titula As. También es cierto, todo el asunto es una locura, es dantesco.

Y el Barça, por su parte, anda con la mosca detrás de la oreja por la manera en que el Atlético está sacando jugo a la cesión de Griezmann y ha puesto en manos de sus servicios jurídicos el asunto para asegurarse de que se ajusta a la legalidad. Legal es, otra cuestión es que sea ético, pero no nos digáis que no es gozoso ver enzarzados precisamente a Barça y Atlético de Madrid por un asunto legal o ético, ellos que son adalides en ambos aspectos (?).

Imaginamos a Laporta diciendo a un abogado del club que revise el contrato de cesión de Griezmann al Atleti por si los colchoneros han incurrido en alguna ilegalidad solo unos días después de haberle encargado al mismo abogado que hallase algún recoveco en el contrato de Frenkie de Jong para quitárselo de encima, o en el de Braithwaite, o en el de Dembélé antes de renovar, o en el de…

Un Dembélé, por cierto, que tras haber sido puesto en cuestión y defenestrado por club y aficionados, después de estos primeros encuentros de la temporada es uno de los mejores extremos de los últimos años, según algunos. Y todo olvidado. Qué paranormal.

Portada Mundo Deportivo

Mundo Deportivo dedica su portada a un Lewandowski de lengua mordida que presume de los tres goles anotados al todopoderoso Victoria Plzen marcando el tres con los dedos al modo alemán, según nos contó Quentin Tarantino en Malditos Bastardos.

El juego de palabras del titular es igual de dantesco que el asunto Griezmann: “¡Lewangolski!”. Probad a decirlo sin sufrir un esguince de lengua. No entendemos cómo no han aprovechado y dado que ha marcado un hat trick no han titulado “Llevatresgolski”. Qué quería yo hablarle de Lewangolski.

Este tono jocoso no resta mérito al jugador polaco, que es un crack y además juga en el Barça, hecho que, para qué negarlo, no nos gusta.

Respecto al Madrid, ayer era día de pruebas médicas para Benzema. Los madridistas aguardábamos el resultado de las mismas con los nervios de un padre primerizo ante una cesárea. El comunicado emitido por el club informó de lo siguiente: “…se le ha diagnosticado una lesión en el músculo semitendinoso y una sobrecarga en el cuádriceps, ambas en el muslo derecho. Pendiente de evolución”.

¿Y en cuánto tiempo de baja se traduce la semitendinosa lesión? Ya sabéis que los tiempos de recuperación no son un asunto matemático. As dice en su portada que unos diez días de baja, por lo que podría llegar al derbi del 18 de septiembre. Marca estira el plazo a un mes, con lo que no estaría para el encuentro frente al Atleti. Sea como fuere, el choque frente a los ahorradores rojiblancos se antoja demasiado cercano en el tiempo como para que Karim esté disponible con garantías, no conviene forzar con un jugador que es único. Y es único con independencia de que tenga recambio o no en la plantilla. Nadie puede negar que todos estaríamos más tranquilos con algún nueve más, pero, por sus características, Benzema no es fácilmente reemplazable sin que tenga impacto en el juego del equipo.

Nos despedimos recordándoos que apaguéis la luces al salir de las habitaciones, que no derrochéis gas y, si veis a Griezmann, no lo dejéis jugando mucho rato, que gasta.

Pasad un buen día.

Portada Sport

 

Buenos días, amigos. El Real Madrid goleó 0-3 en Glasgow, consciente de que cualquier visita a la capital escocesa debe solventarse con grandeza pareja a las hazañas que esa ciudad ha visto protagonizar a los de blanco. Allí maravilló al mundo el Madrid que fundó Europa a lomos de Di Stéfano, Gento, Puskas y Santamaría. Allí dejó impresa en el aire la estatua más bella y aerodinámica posible Zinedine Zidane. Y allí, anoche, en una segunda parte de ensueño, volvió a deslumbrar al planeta el Madrid de Carlo Ancelotti.

Fue un recital inenarrable de Toni Kroos, de los que van de boca en boca solidificando el recuerdo. Con todo, As decide otorgar el protagonismo de su portada al invitado especial más inesperado.

Portada As

Sí, amigos. Hazard se suma a la fiesta. Entró al campo para sustituir a Benzema (aunque según Carletto no parece grave estamos sumidos en una plegaria desde que se retiró cojeando) y jugó francamente bien. Comenzó pifiando de manera lastimosa un remate sencillo, un gol hecho, pero lejos de venirse abajo destapó a partir de entonces el tarro de las esencias. Lanzó un pase milimétrico a Vinicius que por poco supone la inauguración del marcador, participó después en el gol de Modric con una buena maniobra, y sentenció el resultado remachando a la red el pase de la muerte de Carvajal tras una descomunal jugada colectiva que involucró 33 toques.

El primer impulso al ver que era el belga quien salía en lugar de Benzema fue de sorpresa. Rodrygo es supuestamente el tercer atacante de la plantilla, lo que hacía pensar en él como el sustituto natural de cualquier atacante en la eventualidad de una lesión. El club, de hecho, parece decidido a ampliar el rango de acción del brasileño de la banda al centro, que no solo muestre su desborde por banda sino que también se convierta, cuando haga falta, en una suerte de nuevo Romario. Carlo desdeñó seguir ese camino ante el percance de Karim, probando que su apuesta por Hazard como falso nueve en ausencia del francés va completamente en serio. No nos agradó inicialmente la idea, preferíamos la otra alternativa descrita, pero hay que reconocer que los acontecimientos darían la razón al técnico italiano.

¿Cuántas veces nos ha dado Carlo con la razón en las narices tras discutir alguna de sus decisiones? ¿Cuánta humildad debemos aprender los forofos para dejar de discutir las decisiones de los que saben lo que se traen entre manos?

¿Y cuándo no es así?, nos preguntamos ahora. ¿Cuántas veces nos ha dado Carlo con la razón en las narices tras discutir alguna de sus decisiones? ¿Cuánta humildad debemos aprender los forofos para dejar de discutir las decisiones de los que saben lo que se traen entre manos?

Hablaba nuestro llorado Antonio Escohotado de la escasez de grandes filósofos en lengua inglesa. “¿Cómo van a abundar los grandes pensadores en una lengua que no distingue entre ser y estar?”, clamaba. Hazard es y está, aun cuando ambas cosas ofrecían dudas al más pintado.

Portada Marca

Marca no personaliza en Hazard la gran victoria, y hace bien también. Es todo el equipo el que desencajó un segundo tiempo de fábula en Glasgow, con un Valverde plenipotenciario, un Modric ovacionado por los escoceses, un Militao imperial. Es el Real Madrid como colectivo el que cuenta por victorias sus seis partidos oficiales de lo que va de temporada: uno en Supercopa, otro en Champions y cuatro en Liga. Es un comienzo avasallador que no se recordaba hace tiempo, y que enorgullece a los madridistas.

En su faldón inferior, Marca da cuenta también del estrépito con que cayó el Sevilla ante el City, arrasados los de Lopetegui por un Haaland que tiene que jugar en el Real Madrid lo antes posible, por favor, aunque mucho nos tememos que el río se ira ensanchando en su transcurso y cada vez será más difícil tender el puente. También recoge dicho faldón el titular de la entrevista en páginas interiores con Enrique Cerezo, que sin anestesia alguna para su afición les espeta: “Disputar dos Finales de Champions no está al alcance de muchos”. Ganarlas ya tiene que ser una cosa que ni te cuento.

La prensa cataculé, por su parte, se centra en el estreno championsliguero de los de Xavi. Coinciden ambos rotativos, Sport y Mundo Deportivo, en hablar de “sueños”. No queremos ponernos calderonianos (ni de De la Barca ni de Ramón), pero ya sabemos todos lo que son los sueños.

Pasad un buen día.

Portada Mundo DeportivoPortada Sport

No diga fútbol, diga Kroos. Según mi criterio, el alemán es el Man of the match de un partido en el que la victoria fue más complicada de lo que pudiese pensar alguien que no hubiera visto el encuentro y solo conociese el resultado. El Madrid aguantó una primera embestida escocesa y, cuando pareció controlar el encuentro, tuvo que atrincherarse para resistir un segundo asalto de un Celtic llevado en volandas por una afición que apenas dejó de animar unos instantes durante todo el encuentro, probablemente para realizar una función vital tan necesaria como respirar. Por aplaudir, aplaudió hasta a sus rivales cuando lo merecieron; a Karim al retirarse lesionado y a Modric y Vinícius cuando fueron sustituidos. Lo de Modric es tendencia dentro y fuera de España, el croata empieza a ser más querido que el jamón ibérico.

La segunda parte fue una exhibición madridista, por lo tanto Kroos no fue el único jugador destacado. Ya en la primera brilló Militao hasta su lesión y destacó Fede Valverde. Vinicius sigue en un estado de forma que le lleva a crear peligro siempre, con independencia de que esté más o menos acertado, a lo que suma un aporte defensivo —pese a errores puntuales— mayor que antes. También fue muy destacable la actuación de Eden Hazard, que además de jugar bien al fútbol tuvo el hándicap de tener de salir en frío para sustituir nada más y nada menos que a Benzema, el mejor futbolista del mundo.

Toni Kroos cambió el ritmo del partido del rock británico del Celtic al soul estadounidense de Al Green para frenar la avalancha de once  Williams (que no Marsellus) Wallaces. Interpretó la partitura de Let’s stay together y el Madrid comenzó a fluir al ritmo de su batuta inmisericorde

Pero el alemán administró la cadencia del juego del Madrid a su antojo. La única, o al menos la más sensata, manera de doblegar a un Celtic pletórico era desde la calma, y Toni Kroos se dio cuenta de ello y cambió el ritmo del partido del rock británico al soul estadounidense de Al Green para frenar la avalancha de once Williams (que no Marsellus) Wallaces. Interpretó la partitura de Let’s stay together y el Madrid comenzó a fluir al ritmo de su batuta inmisericorde.

El punto cumbre de la interpretación futbolística de Kroos quizá fue el pase a Carvajal en la gloriosa jugada coral del gol de Hazard. El más que metrónomo director de orquesta germano, junto al resto de compañeros, condujo a los rivales hacia un lado y otro del verde como si fuese un pastor, y cuando los tenía agrupados en el flanco izquierdo del campo, envió un balón mágico a Carvajal hacia la derecha que los quebró. Después el lateral asistió bien a Eden Hazard para que el belga anotase un merecido gol.

Celebración gol contra el Celtic. Kroos, Alaba, Modric, Rüdiger.

Su categoría en el campo se refleja en su vida fuera de él (o al revés), por lo que es habitual escuchar declaraciones suyas llenas de sensatez. Sin ir más lejos, a finales de agosto volvió a poner el dedo en la llaga con el mundial de Catar: “¿Las críticas a Qatar 2022? Claro que se puede decir: los jugadores deberían opinar. El error con el Mundial de Qatar se cometió hace diez años”. Si bien es cierto que ya se había mostrado crítico antes con el mundial de corrupción y muerte.

Pocos días después, Kroos se pronunció sobre la Superliga: “¿La Superliga? Debería estar en funcionamiento hace mucho tiempo, creo que llevará un tiempo llevarla a cabo y probablemente no la veré como jugador en activo. Mi opinión al respecto es que sigo creyendo que llegará, pero no puedo decir cuándo”.

Toni Kroos, un maestro dentro y fuera del campo.

No diga fútbol, diga Kroos.

 

Getty Images.

Un acierto, en mi opinión, fue sacar a Hazard a comerse el marrón. Sacarle porque se queje es hacer un “Del Bosque” en toda regla, que ponía siempre al que cometía una imprudencia delante de las cámaras, ya fuera un “robado” o en una rueda de prensa. Salió Hazard y me recordó a la maravillosa Bailando con lobos, no solo por el afán redentor del protagonista, John Dunbar (Kevin Costner), al que intenta emular el belga este año con su cara de buena gente y su torso de futbolista. También me la recordó porque vi a 8 lobos corriendo junto a Hazard y Kroos.

John Dunbar Bailando con lobos

Me toca, sin embargo, hacer 2 críticas a mi admirado entrenador.

La primera es que no se puede salir con Mendy de titular y Valverde de extremo contra el Celtic. Aunque te valiera para ganar la Champions, creo que este equipo merece más en ataque. Si sacas a Valverde que salga también Alaba de lateral, y lo que le quitas al equipo, teniendo solo dos delanteros, se lo das con ese jugador total que es el austriaco.

Salió Hazard y me recordó a la maravillosa Bailando con lobos, no solo por el afán redentor del protagonista, John Dunbar, al que intenta emular el belga este año con su cara de buena gente y su torso de futbolista. También me la recordó porque vi a 8 lobos corriendo junto a Hazard y Kroos

La segunda es más cruel aún, pero creo que Kroos no es lo que mejor le viene al Madrid ahora, creo que si metes a Tchouaméni va a lucir más con Camavinga. Kroos ha jugado fenomenal la primera parte, según los expertos del “Plus”, pero al Madrid le han llegado más hoy al área que en toda la temporada, y aunque la correlación no es la causalidad, sí creo que tiene que ver en este caso. El primer gol, que cambió el partido, fue una jugada de Valverde y Vinicius que decidieron meterle una velocidad más al Madrid de Kroos.

También es verdad que si metes el primer gol y sacas a Camavinga, estás sacando a un hombre, de 19 años, a jugar contra niños, algunos de 35. Tchouaméni o Camavinga (querer más a Mamá o a Papá).

Por último, 6 de 21 y Benzema lesionado, por no olvidarme de llevar la cuenta.

 

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Arbitró el suizo Sandro Schärer. En el VAR estuvo su compatriota Fedayi San.

Partido sencillo para el helvético, pero no arbitró bien jugadas similares. Nada más comenzar el partido, en el 5', Vini fue derribado por O'Riley con el brazo sin señalar nada. Un minuto después, la misma acción fue castigada con falta y tarjeta para Mendy por golpear a Giakoumakis. Precisamente el griego no vio amarilla cuando se olvidó del cuero y dio una patada a Hazard en el 39'.

En la segunda mitad, el trencilla suizo se hizo más el sueco en distintas acciones donde Vinicius fue trabado. Las más evidente en el 61' a 15 metros de la frontal del área. Al final equilibró las amonestaciones al mostrar amarilla a Daizen por un codazo a Modric en el 63'.

Sandro Schärer, REGULAR.

 

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