Si el Real Madrid es sinónimo de grandeza y magnanimidad, ¿qué músico contemporáneo puede sintetizar en él este estado de gracia? Bob Dylan. Únicamente Dylan podría compararse a nuestro amado club. El cantautor norteamericano es 100% carne merengue. A lo largo de esta pieza lo descubrirás.
Bob Dylan pasea su gira mundial por España. El pistoletazo de salida fue en Madrid. El pasado día 7 en las Noches del Botánico, en pleno corazón de la Ciudad Universitaria, el bardo de Minesota echó a rodar por la piel de toro su último espectáculo: Rough and Rowdy Ways World Wide Tour. Enmarcada dentro de su célebre Never Ending Tour, Dylan centra los recitales en las canciones de su último álbum.
Bob Dylan es tan madridista como usted o como yo. Dylan es como el capitán Ahab tras ese amor tan blanco que es la ballena mítica. Nosotros, madridistas todos, estamos eternamente enamorados de la Copa de Europa. Y ella, esa gran dama, nos ama a nosotros con locura. No tenemos más razón de ser que demostrarle cada temporada que el Madrid es su legítimo esposo. Y, por supuesto, una vez conquistada Europa, acabamos la celebración presentando nuestros respetos a la diosa Cibeles. Es un ritual. Por cierto, amigos, ¿qué aliciente tenemos tras pasarnos el juego tantas veces? La última Champions fue la hostia en verso. Como diría el gran Season, mítico tuitero y leyenda viva de Twitter Real Madrid, solamente nos falta ganar champions contra los marcianitos.
Si en nuestra historia está subrayada la época gloriosa de las primeras 5 copas de Europa con el Madrid de Bernabéu y Di Stéfano, en la cronología de Dylan destaca la década de los ‘60s. Es decir, coinciden en el tiempo el brote incontestable de su ingenio musical y poético y el dominio implacable del Real Madrid. Siguiendo con los paralelismos, Dylan vivió un renacer musical en los ‘90s con su álbum Time Out Of Mind (1997), al igual que el Real Madrid en Ámsterdam con la Séptima de Mijatovic. Es más, el día de La Décima fue el cumpleaños de Bob Dylan. Pues sí, aquella noche del 24 de mayo cuando el tiempo se detuvo en el Estadio da Luz de Lisboa, el bueno de Bob también vibró cuando Ramos y Casillas elevaron al cielo lisboeta esa copa. Justicia poética.
El madridismo es universal; Bob Dylan, también. Cuando acudes a uno de los recitales de Dylan siempre coincides con gente de todo el mundo. Al igual que cuando nuestro Madrid sale al extranjero, miles de aficionados a su música nos reconocemos como iguales. Pues, más allá de nuestro origen o etnia, lo que nos une es la música de Dylan. También sucede cada vez que juega nuestro Madrid: el mundo se para y se oye una única voz global, la voz del madridista que alienta a su equipo en cualquier rincón del orbe.
Si en nuestra historia está subrayada la época gloriosa de las primeras 5 copas de Europa con el Madrid de Bernabéu y Di Stéfano, en la cronología de Dylan destaca la década de los ‘60s. Es decir, coinciden en el tiempo el brote incontestable de su ingenio musical y poético y el dominio implacable del Real Madrid
El Madrid no tiene estilo definido; Dylan, tampoco. Dylan, como Picasso, compone como canta: manga por hombro. Una época es folk y otra, rock. Una década le da por explorar en cancionero americano o le da la vibra mística. Lo mismo te saca un disquito de sonido humilde que te encadena tres robustos con arreglos estupendos. Por no hablar de su voz, esa voz. Sin lugar a dudas, Dylan tiene algo de Vinicius Júnior: habilidoso regateador, nunca se esconde, siempre va al frente con el pecho henchido y parece guiado por una luz intangible similar al Espíritu Santo. Porque sí, porque es verdad: si lo piensas desde la lógica, ni Dylan ni Vinicius tienen explicación. Estoy convencido que si se conociesen, Vini acabaría siendo una canción dylaniana al estilo Hurricane. Y más tras el follón mundial que se lío al final de temporada.
Dylan, como todo madridista, por destacar y ser tan brillante desde tan joven se las tuvo que ver con los ultrasures urbanos. Estas sabandijas inmorales detestan la excelencia. Cualquier madridista ha de lidiar en el día a día con envidiosos, culés, indios y freaks. Dylan, también. Inclusive, un sector ultra de su público conocido como los dylanitas, le hicieron la vida imposible por años. Éstos, alimentados por cierto sector ultraizquierdista, querían que Dylan en los ‘70s fuera el portavoz de su generación y liderara un movimiento finisecular para no sé qué fin adanístico. Como vemos, zumbados hay por todos lados. Digamos que este sector de pirados serían esos pseudomadridistas que consumen la prensa del Régimen. Como bien nos enseñó don José Mourinho, hemos de huir de los talibanes del último grito. Éstos, creyéndose la última coca cola del desierto, acaban comprando la mercancía averiada de los tertulianos taimados. ¡Cuánto debemos al maestro de Setúbal!
Para acabar, quisiera recomendar tres canciones. El cancionero de Dylan es inagotable, y no es cuestión de revisarlo con exactitud de cirujano, pero sí que me gustaría invitarles a oír con atención tres canciones: All Along The Watchtower, The Times They Are a-Changin’ o If You See Her, Say Hello. Las tres son disímiles y por eso pienso que pueden ilustrar bastante bien el cancionero dylaniano. Cada una de ellas puede ser escuchada en un momento determinado. La primera, All Along The Watchtower, una especie de cuento moralista con reminiscencia bíblica, fue versionada por Jimi Hendrix de forma genial. La segunda, Times They Are a-Changin’, es un icono de la música de los sesenta y un símbolo lírico para la contracultura. Seguramente fue descubierta por muchos treintañeros madridistas cuando fueron al cine a ver Watchmen (2009), de Snyder, pues el cineasta nortemericano la eligió acertadamente para la escena inicial. Y, por último, si un joven madridista está atravesando por un desengaño amoroso o lo acaba de dejar con su mocita madrileña, a buen seguro que la escucha de If You See Her, Say Hello le servirá de bálsamo. ¡Ánimo, muchacho! De todo se sale, hombre. Si has sobrevivido a la marcha de Cristiano o al feo que nos hizo Mbappé, ya puedes con todo. Un desengaño amoroso es un juego de niños para un madridista.
A veces a uno le dan la columna hecha, y no necesita, como decía aquel, más que ver a los que tiene enfrente para saber si está del lado correcto, como ocurre con un examen de EBAU, esa pesadilla del estudiante de Bachillerato que revive cada año. Acontece que soy extremeño, profesor de inglés y madridista, y aunque me asombran ya pocas cosas la virulencia de la bilis ajena todavía me espanta, claro que el objeto de tal bilis es Vinícius, lo que me extraña aún menos.
Para que se sitúen, este curso, en la EBAU de Extremadura ha caído un texto en inglés de The Guardian —diario británico de reconocido prestigio— en el que el articulista glosa con bastante moderación y objetividad el acoso racista al que nuestro jugador ha sido sometido en los últimos años, sin olvidar la vergonzosa pasividad de un Tebas que no para de hundir al futbol español. Se podría pensar que en un país normal los palos le lloverían a los que gritan “mono” a un chaval de 22 años, a los que muestran su racismo por las calles impunemente, a quienes cuelgan muñecos como en un vudú chabacano y siniestro, a quienes pasean su esvástica por los campos de fútbol, en definitiva. Nada de eso. Ha bastado que Vinícius se rebelara contra este fascismo impune, contra quienes pisotean su dignidad de persona, para que púlpitos radiofónicos, columnas de prensa con aroma a barra de bar (de zinc, claro) y tuiteros con exceso de tiempo libre se lancen a pasear sus prejuicios al grito de “todos contra el racismo, pero...”.
Me da que no es más que una tapadera, amigos y vecinos. Una vil excusa para cubrir la rabia y frustración que sienten ante un chaval de 22 que ha cometido el doble pecado de rebelarse contra los insultos y patadas y además no callarse. Ha cometido la infamia de reventar el juego contrario por las costuras y volver locos a los defensas con sus virguerías, el nefando crimen de coser pases y goles hasta en una final de Champions cuando sus enemigos le despreciaban hasta ayer mismo; el horroroso crimen de ser madridista y no agachar la testa, pues, ya se sabe, en las fantasías de muchos, los madridistas deberíamos pedir disculpas por nuestro amor a esta camiseta blanca y a este escudo redondito.
Así pues, Vinícius, ven a Extremadura, que te acogeremos con los brazos abiertos; y a quienes ponen peros al racismo, ya sabemos cómo contestarles: “Es usted un racista y punto”. Hala Madrid.
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Buenísimos días, amigos. El Real Madrid confirmó ayer, mediante el consabido comunicado oficial, que ha fichado a Jude Bellingham, un futbolista de los que están llamados a marcar una época.
El único problema es que no lo ha contratado en el mundo que conocemos, sino en el mundo en miniatura de Lilliput que concibió Jonathan Swift para Los Viajes de Gulliver. Desde La Galerna damos la bienvenida con muchísima ilusión a este descomunal centrocampista, de juventud insultante, que ha brillado en Alemania hasta el punto de estar a punto de privar al Bayern de Múnich de una Bundesliga que por poco gana su histórico Borussia Dortmund. Es una enhorabuena que damos en pequeñito, con lupa, apretando la mano del interesado con la punta de dos deditos, porque como tratamos de explicar en realidad Bellingham no ha fichado por el Madrid, no al menos el Bellingham que vive y respira en este mundo prosaico que nos rodea: ha sido el Bellingham de Lilliput quien lo ha hecho. Si no, tratad de encontrar al fabuloso futbolista inglés en la portada de Marca. Necesitareis un microscopio. Es el increíble hombre menguante en la fase más avanzada de su proceso de empequeñecimiento. ¿Decíamos “descomunal”? Era un decir.
Sí, amigos. El Madrid anuncia que se ha hecho con los servicios de uno de los futbolistas más codiciados del planeta y, al día siguiente, la portada del principal diario de información deportiva del país (de España, no de Lilliput, pero qué sabemos ya) no es para ese futbolista, sino para la mismísima Nations League.
¿Qué es la Nations League?,
dices mientras clavas
tu pupila en mi pupila fea.
¿Qué es la Nations League?
No tengo ni puta idea.
Que sí, amigos, que sí. No insistáis en que no puede ser verdad porque sí lo es. El Madrid hace un fichaje estratosférico y Marca le da la portada a la Nations League.
Eso solo puede ser, como especulamos, porque Bellingham no ha sido fichado en el planeta Tierra sino en Mildendo, la capital del mundo imaginario creado por Swift, construida en un cuadrado de 170 metros de lado, ni una micra más. Bellingham, de hecho, está en la portada de Marca, os lo juramos, solo que en magnitudes de Mildendo.
Bueno, qué decimos. Estamos siendo demasiado generosos. Los habitantes de Lilliput, así como los de su vecina y rival Blefuscu, miden 6 pulgadas (es decir, 15 centímetros) de alto. Toda la flora y la fauna de la zona siguen esa misma proporción en miniatura del mundo real, es decir, una doceava parte. Ojalá Marca le diera hoy en su portada a Bellingham una doceava parte de la importancia que tiene. Nos daríamos con un canto en los dientes.
¿Qué decís? ¿Que aún no habéis encontrado a Jude en la portada de Marca? No os culpamos. Hay que tener una vista de lince o disponer de instrumentos ópticos de altísima precisión. Os damos una pista. Arriba. A la derecha. Sobre el hombro de Mbappé (“the movement you need is on your shoulder”, pero en este caso sería “on Kylian’s shoulder”), en letra asimismo liliputiense. Dice ahí si uno aguza muchísimo las pupilas: “Contactos sin fruto. Hoy se presenta Bellingham”.
¿Cómo os quedáis? Jude no tiene ni apartado propio. Lo tiene que compartir con Mbappé, que para eso Bellingham es ilusión ya cumplida y lo del francés es mera pugna y por tanto insatisfacción, que es lo que Marca quiere insuflar en el madridismo. Dar felicidad al madridismo se daría de tortas con la línea editorial última del diario. En el madridismo hay que sembrar frustración, y por eso le dan hoy la eterna frustración de una contratación no consumada por encima de la celebración de una ya cerrada y muy importante. Por nuestra parte, the movement we need is also on our shoulder, and it’s just enough to rotate the arm and put today’s Marca in the bin.
La prensa cataculé también interpreta que el Madrid solo ha fichado al Bellingham liliputiense y no se ha traído a nadie en el mundo real, pero esta conducta era en su caso más previsible que en el de Marca. O tal vez no, en realidad, porque ya nada nos extraña. Buscad a Bellingham en estas dos primeras planas. También os costará, pero menos que en el caso del diario dirigido por Gallardo.
¿Lo veis? El Señor os conserve la vista. Por cierto que Mundo Deportivo trae a portada a Gavi, jugador que sigue en la llamada Roja a causa de un lobby incalificable de jugadores y prensa que ha tomado partido por él en lugar de hacerlo por Ceballos, jugador mucho más dotado técnicamente que el de Los Palacios pero que cometió el error de tener una trifulca con el pequeño dictadorzuelo de la lengua en el moflete.
Y poco más. A las 12 nos conectaremos a Real Madrid TV para ver la presentación de Bellingham. Han puesto una microcámara con lente de cien mil aumentos en las gafas de Florentino para que no se nos escape ni un detalle del diminuto futbolista. Concluimos felicitando a As por tener el sentido común (no se pide más) de dar a la noticia del día los honores de noticia del día, ni más ni menos.
Pasad una buena jornada.
España estaba por aquel entonces desprendiéndose de la resaca de un verano sin duda diferente, que debía servir de punto de inicio hacia nuestra insoslayable modernización; Curro y Cobi comenzaban a ser historia, y los españolitos volvían a sus quehaceres en septiembre de 1.992.
Sin embargo, el otrora niño que ahora escribe, soñaba esperanzado con que el Real Madrid le comunicara que había superado las pruebas realizadas en las postrimerías primaverales, y que se incorporaba a ser jugador del Club de sus amores.
Jamás olvidaré cuando mi padre llegó a casa y me dijo que el sábado tenía que ir a la antigua Ciudad Deportiva, que me habían seleccionado para formar parte de uno de los equipos del extinto Torneo Social que ideó el gran Miguel Malbo.
Puedo afirmar que los dos años que duró mi aventura vistiendo la camiseta del Real (aunque fuese en el Torneo Social) fueron la conjunción perfecta entre el amor por el Madrid y la pasión por el fútbol.
Mis habilidades balompédicas no dieron para más, pero mi proyección sobre lo que debe sentir un madrileño, madridista y canterano, siempre se presenta cuando desde mi abono disfruto de nuestro Real.
Y sin duda, el jugador que mejor ha representado esos sentimientos duales, tanto de orgullo de pertenencia, como de respeto a la institución, es Nacho.
Futbolistas como Nacho hacen que crezca la leyenda del Real
Es absurdo e innecesario enumerar y destacar sus grandes dotes futbolísticos; sin ambages puede afirmarse que ha rayado en alguna temporada a la altura de los mejores centrales del panorama europeo; su falta de continuidad en el once del Madrid sólo es debido a la máxima exigencia del Club, que alinea permanentemente a jugadores insuperables.
Y su ausencia de más entorchados con el combinado nacional sólo se explica desde el abyecto e intrincado virus del antimadridismo, que ataca también a profesionales, siendo alguno tan hábil de opacarle, por ejemplo, por el gran Eric García. ¡País!
Pero sin duda alguna destaca sobremanera como perfecto embajador del Club, con la dificultad de ser futbolista en activo. Jamás ha tenido una mala palabra, ni para un compañero, técnico, dirigente o afición, madridista o de terceros. No se le recuerda un mal gesto, por muy mal que le fueran las cosas. Futbolistas como Nacho hacen que crezca la leyenda del Real.
Es una inmensa alegría que continúe en el Madrid al menos un año más. Pero es un bonito gesto del destino que vaya a ser el Capitán en el año que se inaugurará el nuevo Chamartín.
Es un bonito gesto del destino que vaya a ser el Capitán en el año que se inaugurará el nuevo Chamartín
Su foto quedará para la historia, al lado de la de Dani Carvajal, poniendo la primera piedra de la Ciudad Deportiva.
Pero lo que no sabe Nacho es que en esa foto no saldrá retratado sólo él, sino que estará representando a miles de niños canteranos (pasados presente y futuros), que un día soñamos con ser los capitanes del primer equipo.
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Hey Jude, don’t make it bad.
Take a sad song and make it better.
Remember to let her into your heart,
then you can start to make it better.
Jude, sabes que el estadio Santiago Bernabéu es muy exigente. No hay motivos para poner en tela de juicio tus aptitudes y actitudes, pero nunca viene mal recordarlo, aquí se ha pitado a Di Stéfano, a Zidane o a Cristiano cuando lo han hecho mal y es tan complicado encontrar paciencia en el madridismo como empatía en una entidad bancaria.
El Madrid no es ninguna canción triste, ni de Hill Street ni de Concha Espina Avenue ni de ningún sitio, pero mejorar el equipo es responsabilidad ineludible para todo aquel profesional que se incorpora al club.
Bellingham, recuerda permitir que entre la magia —o mayía, como dice Ancelotti— del madridismo en tu corazón, porque entonces comenzarás a hacerlo mejor.
Hey Jude, don’t be afraid.
You were made to go out and get her.
The minute you let her under your skin,
then you begin to make it better.
El Bernabéu impresiona, el madridismo impone, pero no temas, no tengas miedo, tú naciste —además de para jugar en el Real Madrid— para salir ahí fuera y hacer tuya la victoria, para saltar al campo y conseguir la Quince, la Dieciséis y todas las copas que se pongan por delante.
En el momento en que sientas el tacto de la historia del Real Madrid en la piel, empezarás a jugar aún mejor. Sin duda.
And anytime you feel the pain, hey Jude, refrain,
don't carry the world upon your shoulders.
For well you know that it's a fool who plays it cool
by making his world a little colder.
Cuando sientas un dolor, un pinchazo muscular, Jude, detente, levanta la mano y pide el cambio para que entre otro compañero, no es necesario que cargues con el peso del equipo si estás lesionado.
Pero sí es obligatorio que tires del carro, la juventud no es excusa, en el pasado reciente tienes ejemplos de quienes optaron por eludir la responsabilidad de cargar con la escuadra a sus espaldas y quienes no dudaron ni un segundo en hacerlo, pese a los golpes metafóricos, verbales y literales recibidos desde todo lugar, persona e instancia imaginable. Quien tira del carro se queda en el Madrid, quien no tira del carro, se lo roban y se va.
Seguro que también sabes que ser un pecho frío, como dicen los argentinos, no es la mejor actitud para triunfar en el Real Madrid, no implicarse, ser indiferente es el camino más corto para abandonar primero el apoyo del madridismo y después el club. El Bernabéu ha de ser una caldera que no puede permitirse el lujo de enfriarse con jugadores cubito de hielo.
Hey Jude, don't let me down.
You have found her, now go and get her.
Remember to let her into your heart,
then you can start to make it better.
Jude, no nos decepciones. Además, no tenemos motivos para pensar que lo vayas a hacer, has elegido al Real Madrid por delante de otros clubes que te ofrecían salarios muy superiores. Has ponderado la historia y la grandeza por encima de la (mayor) riqueza. Tu elección te define para bien.
Y ahora que has encontrado la grandeza del Madrid, ve a conseguir la siguiente corona, sal a jugar la siguiente jornada para ganarla y para hacerlo cada día mejor que el anterior. Eso es el Real Madrid, victoria y mejoría continua, historia por hacer.
So let it out and let it in, hey Jude, begin,
you're waiting for someone to perform with.
And don't you know that it's just you, hey Jude, you'll do,
the movement you need is on your shoulder.
De modo que, Jude, deja que pase y permite que el Madrid entre en ti, empieza a chamartinizarte ya, y si estás esperando a que alguien lo haga contigo, encontrarás toda la ayuda que precises, pero ¿acaso no sabes que quien lo hará eres tú? El apoyo que necesitas está sobre tus hombros, aquellos sobre los cuales te echarás el equipo encima cuando vayan mal dadas, porque sabes que la cara B de Hey Jude es Revolution, y eso es lo que todos esperamos que hagas en este Madrid que comienza ahora.
Jude, no queremos que te canses antes de empezar ni que enfermes de diabetes, por lo que te ahorramos el repetitivo y azucarado coro final de la canción.
Hey, Jude, welcome to the jungle.
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Victor Wembanyama es un jugador de baloncesto francés de 19 años del Metropolitans 92 que está llamado a revolucionar la NBA. Será elegido por los San Antonio Spurs en el nº1 del draft con el objetivo de cambiar el rumbo del club y hacerlo campeón a medio plazo. ¿Qué es lo que hace tan especial a Wembanyama? Es el jugador postmoderno, si Kevin Durant era la versión 2.0, él es la 3.0, una nueva generación que viene a cambiar las reglas del juego. Un pívot capaz de subir el balón, meter triples, esprintar como un alero y enfrentarse a cualquiera tamaño en un 2x1. Indefendible.
Si en Europa tuviésemos la imaginativa y el poder de marketing de los EEUU, podríamos declarar que el Real Madrid se lleva al nº1 del Draft Europeo, al Wembanyama del fútbol, ya que Jude Bellingham es el jugador 3.0 elegido para dominar una época. Gregg Popovich recibirá al francés como su último proyecto deportivo antes de retirarse como Carlo Ancelotti recibirá al inglés. Lo mejor de todo es que el Real Madrid no son los Spurs, peor equipo de la Liga, si no que Jude vendrá a conformar el mejor medio del campo que recuerdan mis ojos.
Dicen que Jude lleva el 22 en la espalda desde Birmingham porque un entrenador le dijo que podía jugar de 4, de 8 y de 10. Hagan la suma y nos salen 22 razones que le hacen el jugador destinado a dominar Europa.
Forjado en Birmingham como los Peaky, ostenta el carácter y carisma de la familia Shelby. Salió de las islas británicas seguramente desencantado por una Liga que no apostaba fuertemente por él. Emigró a Alemania de donde se despide como mejor jugador de la Bundesliga. Mentalidad de acero.
Florentino le roba la cartera a la Premier League. Para los que no estén muy al tanto, fichar a la mayor promesa inglesa en décadas en el momento de mayor dominio financiero de la liga inglesa, tras lo de Haaland, es un aviso a navegantes: el Real Madrid sigue en pie y no le tiemblan las piernas.
103 millones más extras, 6 años, es una de las mejores jugadas financieras que le recuerdo a Florentino. Recordemos que, si falla algo en los próximos años, es un jugador con un magnífico cartel en su país y podrías recibir una importante cuantía. Es decir, no es Joao Félix, que te ha salido mal y no lo puedes vender en Portugal, por ejemplo.
Jugador moderno que mueve masas de marketing y que gira la vista del mundo angloparlante hacia la península ibérica.
Su ídolo es Zidane, con el que comparte presencia y movimientos en el campo. Elástico, elegante y fluido. Siempre he pensado que su posición debería ser la del francés: un mediapunta que pueda hacer lo que quiera en el campo. Pero nos quedamos cortos con esa comparación. René Maric, segundo entrenador del Dortmund (21/22) afirmó: “La mejor versión posible de Jude podría ser como Zidane en espacios reducidos y como Gerrard en espacios abiertos”. Me parece la definición más acertada ya que, el actual Jude, es más box-to-box y defiende mucho mejor que el francés.
Pese a tener solo 19 años —recordemos que tiene 1 año menos que Camavinga— ha demostrado la madurez de un jugador diez años mayor y ha tomado decisiones muy bien ejecutadas en su carrera. Huele a perfil Toni Kroos o Karim Benzema en los despachos.
Camavinga —20 años—, Tchouaméni —23 años—, Valverde —24 años—, Vinicius —22 años—, Rodrygo —22 años— y Bellingham 19. Si todavía no se te ha hecho la boca agua es que eres un psicópata o estás muerto por dentro.
Con 17 años llegó a Borussia atraído por su ambicioso proyecto, el cual no ha podido culminar en la última jornada de la Bundesliga. La decisión que toma llegando al Real Madrid tan precoz es por puro convencimiento de poder ganar el máximo número de títulos y no quiere perder el tiempo… como otros.
Como comentaba en un artículo previo donde lo comparaba con Mbappé, Bellingham es el líder espiritual de la selección inglesa. Lleva incrustado en cada gesto, cada mirada, cada zancada el sello de un líder nato con ascendencia sobre jugadores diez años mayor que él. Recordemos el gesto con Kane tras este fallar el penalti en el Mundial.
Seguimos solidificando la relación con Dortmund, movimiento que me parece una de las jugadas de ajedrez más inteligentes de Florentino. El Borussia es, seguramente, la mejor cantera de Europa y uno de los equipos más serios y organizados del continente.
Volvemos a aplaudir el enésimo triunfo de Juni Calafat y su equipo. Valverde, Vinicius, Rodrygo, Endrick y ahora el que creo mejor movimiento hasta la fecha. Con Juni jugamos con las cartas marcadas. Es ilegal, trampa.
El fichaje de Jude puede suponer un estímulo para Harry Kane. Últimamente se me pasa por la cabeza que a Florentino le puede poner más traer a los dos mejores jugadores ingleses del momento que fichar a Mbappé. A ver si tenemos suerte y se le ha pasado la obsesión por el rey de la toxicidad, aunque no creo.
La Historia ha de escribirse pero los cimientos son inmejorables. Si juntas la perfección de Bellingham con el acero de Tchouaméni, la efervescencia de Camavinga, el dominio de Kroos, el martillo pilón de Valverde, la chispa de Ceballos y la categoría de —por favor no te vayas— Luka Modric; no se me ocurre un medio del campo mejor conformado en la Historia. En caso de marcharse Luka, tienes a Arribas o Nico Paz para ir haciendo minutos.
Nueva pieza táctica para la defensa adelantada. Si Ancelotti no decide adelantar las líneas y salir a presionar al rival con un centro del campo del físico y la agresividad de estos jugadores jóvenes le deberíamos mandar a Brasil a las primeras de cambio. Vamos Carlo, estoy en tu barco, pero esto no te lo pasaría.
Jude viene a sustituir a Luka, por carisma, ascendencia y juego. Seguramente su posición ideal actual es la de Modric. Segundo delantero en la presión sin balón del equipo al lado del delantero centro y movilidad de interior llegando en ocasiones a la base del juego para la salida del balón.
Fede es el proyecto de mediocentro más trabajado por el Real Madrid de los últimos años, pero todavía sigue generando dudas. Estoy seguro que su inestabilidad emocional sumada a que no termina de dominar la gestión del juego del equipo han contado como factores para decidirse por el inglés. Así la plantilla no depende solo de la evolución del uruguayo. Aún así, Fede me parece imprescindible para el presente y futuro del equipo.
En la segunda parte de la temporada, el Real Madrid ha adolecido de falta de llegada al área de sus centrocampistas. El bajón de Valverde y Modric tras el Mundial, el nuevo rol de Kroos cubriendo las espaldas de todos y las dificultades de Camavinga para pisar área, han más que demostrado que se necesita al mayor especialista de Europa para ese rol. Y ese es Jude. Una estadística que refleja este hecho: Bellingham llega al área 3,58 veces por partido, mientras que Valverde y Modric no llegan a 2,2 veces en 90 minutos (extraída de Don Amancio, Twitter).
Tengo la sensación de que el inglés puede desembocar en un importante goleador. Me molesta verlo en la base de la jugada, aunque también destaque en ese función. A Jude hay que juntarlo mucho con Vinicius y Rodrygo. Esa conjunción puede ser letal.
Dispuesto a que me quemen en la hoguera, sigo defendiendo que no se le pueden cerrar las puertas a una evolución hacia una posición más adelantada en algunos partidos. Tiene zancada, regate y pegada; si desarrolla el instinto, tendríamos a un futuro jugador de más de 20 goles por temporada.
Los odiadores pronto se cansarán de Vinicius y necesitan carne para la próxima cena. El Chiringuito calienta motores, los árbitros reciben informes de Negreira, los Maffeo afilan sus tacos y las aficiones rivales fabrican bilis con olor a té Earl Grey.
Me gustaría mencionar a aquellos que decían que Florentino no quería tener jugadores negros en el Real Madrid. Un saludo.
Creo que vamos a escuchar demasiado esa canción en el Nuevo Bernabéu. Por fin una canción de The Beatles en la Castellana.
Que un jugador, al que le han ofrecido el oro y el moro, haya elegido a un equipo por su Historia, valores y buena gestión, nos ofrece un halo de esperanza en estos tiempos de clubes estado, jeques y grandes fondos de inversión que se lo quieren llevar todo por delante. Recordemos que Jude firma en una escala salarial intermedia, 10-12 millones, renunciando a 8-10 millones por año.
La última razón la dirijo al pobre lector que ha aguantado hasta el final. Eres un campeón. Simplemente decirte que disfrutes de Jude como lo haré yo. El club sigue en buenas manos tanto en los despachos como en el terreno de juego. Siéntate y siéntete orgulloso. No siempre se ficha a un jugador generacional.
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Cruzar el puente de Ayamonte no es cruzar una frontera. Es volver a una España antigua y digna, bien intencionada, que quizás solo exista ya en nuestro ideario. Una España de fútbol en la calle y pan con chocolate, de tardes eternas y casas aireadas. Siempre quise pensar que Portugal es madridista, Cristiano me lo confirmó, como imagino que lo es mi vecino diligente. Como mi mejor amigo y confidente. Como mi primo favorito. Es un error recurrente y voluntario juzgar el madridismo como una virtud, un error que no quiero enmendar.
Paul Weller no siempre tiene razón. ¿Por qué entender a los demonios que combates? La calima del sur amenaza y, vencido y perezoso, pienso que no hay peor sitio que aquel donde no quieres estar. Y ese sitio es aquel donde no eres querido. Tal vez haya llegado el momento de encontrar un lugar a salvo de este atrezo de competición casera y castiza, un lugar donde el error parezca lo que es, donde ganar o perder sean un lance. Donde la amistad no sea una conveniencia mediático-política. Donde los clickbaits no se impongan a la realidad. Donde el relato, tozudo, lo marquen los hechos, no las ideologías bastardas. Donde no abunden los siervos, sucios de tinta sucia. Donde el dinero permita plantillas, no tanto voluntades. Donde, en suma, la masa sepa por qué odia y a quién beneficia su odio inculcado.
No hay peor sitio que aquel donde no quieres estar. Y ese sitio es aquel donde no eres querido. Tal vez haya llegado el momento de encontrar un lugar a salvo de este atrezo de competición casera y castiza, un lugar donde el error parezca lo que es, donde ganar o perder sean un lance
Quemar ese puente que nos ata y dejar atrás ese ruido pestilente sería liberador. Frente a nosotros, otro reto magnífico: cerrar la puerta al salir, como un estruendoso adiós. Respirar aire nuevo. Jugar las cartas sabiendo que la mano no está perdida de antemano. Lo contrario nos haría, en cierta medida, cómplices.
La dignidad puede encontrarse frente al Chaves o al Oporto. Tal vez allí, no haya un casus belli semanal. Tal vez en Portugal, los vomitorios no vomiten hiel. Tal vez allí, una falta sea solo una falta. Tal vez en Portugal, una decisión arbitral tenga forma de línea recta.
Pessoa era madridista. Como mi vecino, como mi primo favorito. La Liga Ibérica está al otro lado del puente.
El Madrid hace tiempo que rema contra el viento, amigo de causas que parecen perdidas, en un país de alcahuetas y alcahuetes donde lo anormal es rutina. Posiblemente reivindicar nuestra marcha sea solo un deseo pero, quién sabe si, de suceder, les confirme, al fin, que todo era nuestra culpa. Solo tal vez, entonces, y por distintos motivos, no hagamos feliz a tan solo medio país. Bienvenidos a Xanadú.
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Buenos días. Decía Cioran que el punto que define cuándo un libro está terminado es el hartazgo. Cuando el autor llega al hastío absoluto, y no se ve capaz de un solo repaso más a pesar de que sabe que aún quedan (siempre quedarán) cosas por pulir, ese es el momento en que finaliza el libro. No es el grado de perfección del producto; es la magnitud del cansancio del escritor.
Siguiendo las enseñanzas de Cioran, el libro de la venida de Mbappé al Real Madrid está terminado. Diríamos que lo está hace tiempo. No tenemos aguante para cambiar ni una sola coma más. Todo lo que había que escribir ha sido escrito, sin que haya ya capacidad ni tragaderas para volver sobre el tema. Nos consta que vosotros, los lectores, estáis hastiados. Imaginaos a nosotros, los que hablamos del asunto.
Marca, en cambio, no parece cansado o, si lo está, lo disimula divinamente.
“La partida del verano”. La partida de todos y cada uno de nuestros veranos, diríamos más bien. ¿Hay algún verano en el cual esta no sea la partida? ¿Alguien ha tenido noticias de algún verano sin el culebrón Mbappé? Hay que hacer mucha memoria para rememorar uno. A este humilde portanalista le vienen a la mente, si se concentra mucho, aquellas tardes de agosto a la hora de la siesta en El Escorial, cuando curiosamente no se jugaba al Mbappé sino a la brisca. ¿No podrían las partidas del verano volver a ser de brisca, pocha o mus?
Son los nuevos tiempos, amigos. Antes cogías una carta de la baraja y te salía el siete de espadas. Ahora coges una y te sale Al Khelaifi. Al Khelaifi se lleva con el verano peor que el siete de espadas porque, mientras este último te permite echar la siesta con el ventilador cuando acabas, Al Khelaifi se pone a dar gritos en árabe y no permite conciliar el sueño a nadie, amenazándote si no dejas de grabar con el móvil.
A nosotros, a estas alturas, la única carta de la partida de Mbappé que nos interesa es la del comunicado oficial, si es que lo hubiere. Todos los prolegómenos que preceden a la extracción de ese naipe nos saturan hasta más allá del abatimiento.
No obstante, es nuestra obligación informaros de que Mbappé ha anunciado que no quiere renovar con el PSG (pero aquí ya hemos estado, ¿no?), que después ha aclarado que piensa cumplir con el año de contrato que le queda (pero eso puede ser una forma de presionar a Al Khelaifi para que lo venda ya, o de lo contrario no sacará un euro por él) y que en esta tesitura los cataríes podrían preferir colocarlo en el mercado en este estío, siendo el Madrid el principal destino potencial.
¿Queremos que venga Mbappé? Sería de necios no desear tener uno de los mejores delanteros del planeta, como lo sería ignorar los grandes riesgos de la operación. Primero, está el riesgo de fiarlo todo a esa carta (volvemos a las cartas) y que te la vuelva a jugar, como incalificablemente hizo el futbolista el año pasado.
Pero los riesgos de que esta vez no te la juegue no son menores. ¿Cuál sería el efecto de esta contratación en el ecosistema del equipo? Es un vestuario que hasta la fecha se ha distinguido por su salud, su camaradería, el buen ambiente, el gran compromiso de todos o casi todos, además de su innegable calidad. ¿No se echaría eso a perder, con el intangible que supone?
Por otro lado, ¿no sería también de temer la reacción del PSG en el mercado, con nuestros jugadores a mano?
Habrá que confiar en que la decisión que se tome sea la correcta. Florentino Pérez ha deparado muchísimos más aciertos que errores gestionando entradas (y salidas). Se ha ganado nuestra confianza. Por otra parte, si finalmente Mbappé llegara el verano próximo como agente libre, es preceptivo no descuidar la respuesta a una pregunta imperiosa: con la salida de Karim, ¿quién va a marcar goles hasta que llegue la tortuga?
As se centra en lo que ya tenemos, más allá de especulaciones, y lo que ya tenemos es Brahim (además de Fran García). El delantero vuelve, tras su exitoso paso por Milán, glosado en esta pieza de Alberto Cosín, y al parecer lo hace combinando humildad y ambición de una manera irresistible. Cuidado con este chico porque apunta alto.
Por lo demás, la prensa cataculé, en este incipiente verano, viene todavía más aburrida que de costumbre.
Pasad un buen día.
Quizás sea solo una mera sensación personal, pero mi impresión es que en torno al Real Madrid y a Kylian Mbappé repetimos un bucle eterno de rumores, esperanzas, más rumores y decepciones. Una espiral desasosegante y aburrida, pero al mismo tiempo aparentemente inevitable. Desconozco si lo que priman son los intereses de medios deportivos e influencers que viven de clics y visualizaciones, pero la sensación como actor completamente externo es que en las noticias (por calificarlas de alguna manera, aunque se parezcan a una noticia real como un huevo a una castaña) que surgen sin cesar en torno al jugador francés hay mucho de artificio y poco de realidad. Un mensaje del propio jugador parece haber frustrado su llegada inminente, pero estoy bastante seguro de que la turra no va a parar. Es más, probablemente se encuentre alguna forma creativa de darle la vuelta a la supuesta negativa a cambiar de aires este verano para que el ruido mediático sea aún más estruendoso.
No seré yo quien le diga a nadie con qué se debe ilusionar, pero en mi humilde opinión personal como socio del Real Madrid, la hipotética contratación de Mbappé solo produce un hastío inmenso. De hecho, para evitar en la medida de lo posible el eco de la insufrible cantinela de cada verano decidí silenciar en Twitter la palabra Mbappé, bloquear el perfil del propio jugador y a unos cuantos machacones altavoces más. Aun así, es imposible abstraerse por completo, aunque apenas consuma medios de comunicación deportivos. Siempre existe un grupo de WhatsApp, una conversación casual o un murmullo en un restaurante que me recuerda que sigo atrapado en el círculo vicioso de Mbappé, algo que se está convirtiendo en una detestable tradición veraniega.
¿Quién garantiza que una personalidad tan volátil se vaya a adaptar al club, al proyecto o a sus compañeros? ¿No seguirían las especulaciones con su posible marcha después de aterrizar en el Bernabéu?
Además, siendo totalmente consciente de la calidad del futbolista, creo que su comportamiento ya ha disparado todas los posibles resortes que desaconsejan su contratación. Para los modernos, Mbappé ha levantado todo tipo de ‘red flags’. Tres veces intentó el Madrid firmarle, y en las tres ocasiones fue rechazado por el jugador. Primero por considerarse a sí mismo demasiado joven, luego apelando al deseo de triunfar en su ciudad y al miedo a no poder imponerse a la BBC (algo que por sí solo ya debería inhabilitarle como potencial estrella madridista) y el verano pasado. No se sabe muy bien la razón de este último desplante, aunque probablemente fuese la más habitual e inapelable; el dinero.
Con el nombre del Real Madrid permanentemente en la boca y aplicando una lógica muy básica, deberíamos concluir que Mbappé ha usado al catorce veces campeón de Europa como una herramienta para conseguir todas sus peticiones contractuales. Su permanente demanda de atención, un salario desorbitado que destruye por completo la concienzuda escala salarial o el hecho de que su mejor demarcación sea la misma que ocupa un Vinicius que sí se ha ganado ese puesto son otros factores que deberían ser determinantes para descartar un fichaje plagado de incertidumbres. Además, ¿por qué debería el Madrid pagar al PSG por un jugador que pudo venir sin costar un euro de traspaso solo unos meses después de que él mismo desechara esta posibilidad? ¿Quién garantiza que una personalidad tan volátil se vaya a adaptar al club, al proyecto o a sus compañeros? ¿No seguirían las especulaciones con su posible marcha después de aterrizar en el Bernabéu?
Serán la directiva y la dirección deportiva del Madrid las que tomen la determinación de volver a intentar esta contratación, de descartarla o, quizás, de mantener su llama viva para trabajar en la sombra en objetivos más realistas
Pase lo que pase, serán la directiva y la dirección deportiva del Madrid las que tomen la determinación de volver a intentar esta contratación, de descartarla o, quizás, de mantener su llama viva para trabajar en la sombra en objetivos más realistas. Los hechos demuestran que su criterio suele ser mucho mejor que el de cualquier aficionado, grupo que me incluye. Así que confiaré en la decisión que se asuma, incluso aunque no esté de acuerdo con ella. Y no, para mí no sería una decepción que Mbappé no jugara la próxima temporada en el Madrid. O nunca. Si alguna vez lo hiciera, me encantaría que marcara muchísimos goles y los celebraría con sincera alegría, aunque nunca podría quererle y admirarle como a Modric, como a Vinicius o como a tantos otros que cuando recibieron el más mínimo atisbo de interés del Madrid decidieron jugar como fuera con la camiseta blanca merengue. No importa lo que ocurra en el futuro, esa batalla emocional Mbappé la tiene y la tendrá completamente perdida en una parte importantísima del madridismo.
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John Sturges es uno de esos estupendos directores de cine injustamente infravalorados. Nunca aparece en las listas de los mejores directores de la historia. El caso es que, repasando su filmografía, alguien que ha filmado —y firmado— obras maestras como “La gran evasión”, “Conspiración de silencio” (sensacional guion y magnífico Spencer Tracy), “Duelo de titanes” (otra versión del célebre duelo en OK Corral, con Douglas y Lancaster magistrales) o “Ha llegado el Águila”, debería ser reconocido como uno de los más grandes artesanos del cine de acción.
Sturges dirigió su película más conocida en 1960: él fue elegido por United Artists para producir a través de The Mirish Company, un remake de la prodigiosa “Los siete samuráis”, dirigida por Akira Kurosawa y escrita por el propio Kurosawa, además de por Shinobu Hashimoto y por Hideo Oguni en 1954. Se trata de “Los siete magníficos”, filmada en el faraónico formato de Panavision, en exteriores de varias zonas de México como Durango y Cuernavaca y con una espléndida y muy pegadiza banda sonora del maestro Elmer Bernstein.
Tras conocer que el dorsal con el número 7 del Real Madrid lo va a portar a partir del próximo mes de julio nuestro querido Vinicius Júnior, quizás sea el momento de recordar los mejores jugadores que han lucido dicho número en el Real Madrid en los últimos 50 años (la memoria de quien les escribe no llega mucho más allá, ya que no tuvo la suerte de ver jugar a Macala, a Kopa, a Canario, a Joseíto o a Fernando Serena, por ejemplo).
De ahí el haber seleccionado a 7 grandes jugadores portadores del “7” mítico del Madrid (el número que modestamente portaba yo cuando jugaba en el equipo de mi colegio, el Liceo Francés de Madrid).
Tras conocer que el dorsal con el número 7 del Real Madrid lo va a portar Vinicius Júnior, quizás sea el momento de recordar los mejores jugadores que han lucido dicho número en el Real Madrid en los últimos 50 años
Los siete magníficos de John Sturges fueron, como es sabido, sus dos líderes, Yul Brynner y Steve McQueen, y otros 5 pistoleros de primer nivel como James Coburn (también manejaba a las mil maravillas el cuchillo), Charles Bronson, Robert Vaughn, Brad Dexter y el jovencísimo Horst Bucholz, que debían de hacer frente, junto a un puñado de campesinos mexicanos inexpertos con las armas, a todo un ejército de malhechores facinerosos, comandados por su caudillo Calvera (excepcionalmente interpretado por uno de los malvados más conocidos del cine, Eli Wallach, que podría tranquilamente formar parte de la plantilla de La Liga, de la RFEF o de la propia UEFA, dados su pocos escrúpulos a la hora de actuar con sus prójimos).
A continuación, les menciono los 7 magníficos (con su correspondiente dorsal número 7) de los que este escribidor guarda mejor recuerdo:
Amancio Amaro. Nuestro llorado capitán de la infancia, el “brujo” de las fintas imposibles, uno de los 3 mejores jugadores españoles de los años 60 (junto a Paco Gento y al también gallego Luisito Suárez), héroe de la Sexta Copa de Europa tras una jugada endiablada, autor de decenas de tardes de gloria en el Bernabéu, jugando de lo que quería (de interior, de extremo diestro, de media punta), además de una persona excepcional, cálida, entrañable. Su último reconocimiento inolvidable se le hizo en Anfield Road, el mismo día de su fallecimiento, con un impresionante minuto de silencio que nos desgarró el alma. Un 7 único, que empezó jugando de 8 junto a Di Stéfano, Puskas y Gento. Y no desentonó con ellos.
Francisco Aguilar (“Ico”). Fichado en 1971 y procedente del Racing de Santander, junto con Santillana y el meta Corral, prometía ser el digno sucesor de Amancio en su puesto, aunque luego convivieron varias temporadas juntos en el primer equipo. La sombra de Amancio era muy alargada, pero llegaron a compartir banda derecha en muchas ocasiones, aunque por la versatilidad del cántabro, también llegó a jugar en el otro extremo, portando el 11 de Gento en ocasiones. Ocho temporadas en el Madrid, luciendo a menudo su talento en el dribbling y su capacidad goleadora. Ganó 5 ligas y 2 copas, y todos los de aquella época recordamos que el penalti decisivo en la tanda contra el Atlético de Madrid en el Vicente Calderón, en 1975, lo marcó con frialdad Ico Aguilar. El Bernabéu fue a veces cruel con Ico, pero sus luces superaron con creces a sus sombras. También logró la internacionalidad absoluta bajo la batuta de Ladislao Kubala. Uno de mis 7 favoritos de siempre.
Juan Gómez “Juanito”. Genio y figura. Llegó un año después de la retirada de Amancio, en 1977, tras una prodigiosa campaña 76-77 en el Real Burgos, con el que hizo verdaderas diabluras en el Bernabéu, llamando mucho la atención. Aunque su consagración fue tras un 0-3 en el Calderón, donde anotó 2 de los goles burgaleses. Uno de los grandes últimos fichajes de don Santiago Bernabéu. Estuvo 10 años en la primera plantilla e inolvidable sigue siendo su exquisita sociedad con Santillana, todo el Bernabéu lo recuerda en cada minuto 7 de partido. Además de su enorme calidad, siempre destacó en Juanito su infinito pundonor, que le hacía levantar partidos y eliminatorias europeas contagiando primero a sus compañeros y luego a todo el estadio. Un 7 mítico que anotó 121 goles en 401 partidos con la elástica blanca, a la que amaba.
Emilio Butragueño. Un artista. Un auténtico mago del balón. Siempre suele recordar sus inicios en el Real Madrid, y los primeros años en los que convivió con Juanito, y lo mucho que aprendió de él y con él. Sus 6 primeras temporadas (además de las que pasó en el Castilla, conquistando por ejemplo el título de Segunda División) fueron de ciencia ficción, con las 5 ligas consecutivas ganadas entre 1986 y 1990, siendo él el líder silencioso de la “Quinta del Buitre”, el ídolo de todo el Bernabéu y de —casi— todas las mocitas madrileñas, y el personaje más popular de la movida de su ciudad en los años 80. Lo quería todo el mundo, también por ser el mejor, con diferencia, de la selección española. Sus 4 goles en Querétaro ante Dinamarca son los precursores de tantas y tantas celebraciones madridistas en la plaza de Cibeles. Un jugador excepcional, único.
Raúl González. En 1994, tras varios años de sequía en liga, Valdano se sacó de la chistera a quien iba a ser el símbolo del club durante más de una década. Aunque llegó a convivir unos meses con su predecesor de dorsal, Butragueño, pronto iba a cambiar su primitivo número 17 (con el que dejó boquiabierto al Bernabéu al marcar un golazo al Atleti tras pase de Laudrup) por el 7 que portaría hasta su marcha del club 15 años después, en 2010, tras 332 goles (el tercero de la historia merengue) en 741 partidos (el que más en toda la historia, por delante de Iker Casillas y de Manolo Sanchís). Con Raúl, todo corazón, pundonor siempre, el prototipo de jugador que siempre gusta en el Bernabéu desde tiempos inmemoriales, por fin llegaron de nuevo a la Casa Blanca las copas de Europa, primero con la 7ª tan deseada en Ámsterdam, y en 4 años, la 8ª y la 9º, ambas con goles suyos trascendentales, ante Valencia y Leverkusen. Fue el líder de una generación que volvió a poner en el mapa europeo y mundial al Real Madrid.
Cristiano Ronaldo. Coincidió una sola temporada con Raúl, en la que no le quedó más remedio que jugar con el dorsal 9, que por cierto le gustaba bien poco. Ya en 2010, con la llegada de Mourinho, pudo volver a su querido 7 (el 7 es consustancial con Cristiano, no olvidemos su sello de identidad es CR7) y jugar con él por todos los campos de Europa durante 8 años hasta su brusca despedida en 2018. A Cristiano, más que con los epítetos “talento”, “pundonor” o ”entrega”, se le puede definir como un profesional como la copa de un pino y un inflexible ganador en todo momento. Sus cifras serán casi inigualables en el futuro, con más de un gol de media por partido (450 en 438 encuentros), 1.03 de media, superando en esta faceta a mitos únicos como Di Stéfano (0.78), Ferenc Puskas (0.92) o Hugo Sánchez (0.73). Sin ser un 7 clásico, ya que jugaba y marcaba desde todas las posiciones, con ambas piernas, con la cabeza, de penalti. Un “animal” competitivo con la obsesión por la victoria (tanto colectiva como individual), único en la historia del club, del que va a permanecer como máximo goleador histórico durante muchísimos años más.
Vinicius Jr. Dueño del dorsal número 7 desde el 12 de junio de 2023, aún no hemos contemplado su juego alegre, vistoso, optimista, con su 7 a la espalda. Va a heredar el Dorsal, con mayúscula, tras 5 años habiendo sido portado por jugadores (Mariano, Hazard) que no han estado ni mínimamente a la altura de su enorme recorrido de grandeza y de gloria. Vini va a volver a ser un 7 diestro (como Cristiano y anteriormente Butragueño, Raúl fue un gran 7 zurdo) pero curiosamente, ya que los tiempos han cambiado tanto, va a ser un 7 jugando casi permanentemente a la izquierda. Con Vini va a volver a lucir de forma espectacular dicha cifra (según el sabio Pitágoras era “el número perfecto”) ya que actualmente no hay ningún jugador en el mundo mejor que él en el desborde y en las dosis de miedo que genera a sus rivales, que tienen que aplicar marcajes dobles o triples contra él y, en ocasiones, directamente aplicar llaves de judo, de karate o de catch para tratar de detenerlo. Vini nos ha enamorado a todo con el 20, que ha llegado a significar mucho esta temporada en el Bernabéu (minuto 20 = ovación cerrada para el carioca y apoyo total contra los racistas y los odiadores), pero a partir de ahora lucirá el número quizás más simbólico de todos (los siete días de la semana, las 7 notas musicales, los 7 colores del arcoíris, la tabla de multiplicar más complicada…) y hará olvidar a quienes, por unas u otras causas, no fueron dignos de él en el pasado reciente.
P.S.: Ahora que ya nos queda poco fútbol (apenas el play off de nuestro Castilla) y algo de baloncesto (el final de la liga ACB), tómense 130 minutos libres y vuelvan a ver la épica madridista de “Los Siete Magníficos”, donde, como en el fútbol y el baloncesto, pese a todo y contra todos… bueno, no les hago spoiler. Véanla, háganme caso, se pasa un rato la mar de entretenido.
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