Buenos días, amigos. La selección española de fútbol se proclamó ayer campeona de la Nations League al derrotar a Croacia en los penaltis, después de un soporífero partido seguido de 30 minutos de insufrible prórroga y de los mencionados lanzamientos desde el punto fatídico.
Puede haber sido la primera ocasión en la historia del género humano en que una tanda de penaltis derivó en un descenso del ritmo cardiaco de los espectadores en lugar de una aceleración. Athos Dumas, que vio el partido en casa de Jesús Bengoechea, pegó un par de cabezadas antes de que Carvajal diera la victoria final a los de De la Fuente lanzando a lo Panenka desde los once metros, con grandeza y sangre fría. Un segundo antes, Athos emitió una leve queja teñida de narcolepsia porque no había llegado aún la comida encargada via Uber Eats (aprovechamos para desincentivar claramente su utilización) y entró en un breve pero significativo abrazo con Morfeo. Se despertó con los gritos del gol que daba a España un título absolutamente menor pero por el cual, como no podía ser de otro modo, felicitamos a la selección. La Galerna es apátrida (o, mejor, su patria es el madridismo), pero la mayor parte de quienes la hacemos somos españoles. De manera que nos alegramos someramente, que es como hay que alegrarse por algo modesto, porque modesto es este título a pesar de que las portadas del día tratan de asemejar esto al logro de un nuevo Mundial o similar.
“Campeones otra vez”, titula la doble página (¡doble página!) de As. Hombre, Vicente. Flaco favor se le hace a este equipo en reconstrucción con este baño de autoindulgencia. Lo logrado ayer es un buen paso en ese proceso, pero nada más. Sugerir que este triunfo se engarza en una continuidad en la línea Eurocopa-Mundial-Eurocopa de antaño es un ejercicio de voluntarismo patriotero. Está bien alegrarse por este título, pero existe un abismo entre la importancia de este éxito y la de aquellos.
AS destaca, y en esto hace muy bien, que todo se concretó en un lanzamiento a lo Panenka de Carvajal, como indicábamos antes. Bravo por Panenka, pionero involuntario de madridismo. Recordemos la lista de jugadores madridistas que han optado por ese modo arriesgado y altanero de ejecutar una pena máxima. Zidane. Ramos. Benzema. Carvajal, ahora. Hay algo quintaesencialmente vikingo en esto de picarla sutilmente donde otros la romperían sin remisión. Pocas formas más arrogantes -en el mejor sentido, si lo hubiere- y cinematográficas que optar por la cámara lenta en un lance presuntamente frenético. El Madrid también es esa cámara lenta.
¿Cuánto madridismo cabe en un panenkazo? Os dejamos con esa pregunta fundamental mientras disfrutáis también (es un decir) del resto de primeras planas del día.
En 1965 se produjo uno de los trasvases de jugadores que pasaron directamente del Barça al Real Madrid. El belga Fernand Goyvaerts terminaba contrato con el cuadro azulgrana y se esperaba una renovación por varios años más. Sin embargo, una operación relámpago por parte de la entidad merengue cambió todo.
Interior por ambos lados, también podía adaptarse a jugar como extremo, más retrasado en la media o incluso en punta. Un jugador liviano, versátil, tenaz y con clase. Dotado de buena técnica, tenía capacidad para construir el juego, una espléndida movilidad e inteligencia para el desmarque. Comenzó jugando en el Brujas, con el que debutó muy joven, a los 16 años. Ocho temporadas después, un enfrentamiento con el técnico rumano del conjunto belga, Norberto Hofling, le abrió las puertas a marcharse y firmó por el Barça, que pagó 125.000 pesetas por su traspaso tras la recomendación de Bela Sarossi a su amigo Kubala.
Sus dos primeros cursos en Barcelona fueron discretos, duros y discontinuos. No tenía los papeles en regla para jugar en España, había competencia entre los extranjeros, de los cuales solo se podían alinear dos, tuvo escaso feeling con el entrenador César y, además, arrastró algún problema físico. Apenas encadenaba una serie de partidos que no le dejaban mostrar todo el potencial que tenía. Y es que era un jugador muy valorado en su país por su calidad y siempre se le consideró una de las grandes promesas del fútbol belga a finales de los años 50.
Su mejor temporada en el conjunto culé fue la última, la 1964-1965. Con la llegada de Sasot al banquillo y la marcha de César, el belga vio la luz. Realizó espléndidas actuaciones y consiguió sumar un total de 18 encuentros. El mejor reflejo de su papel aquella campaña es que fue elegido el mejor jugador extranjero de Primera División.
En el mes de abril de 1965 se daba por encaminada su renovación. El propio jugador lo confirmaba en una entrevista a Mundo Deportivo en la que avanzaba que “en principio, sí. Cuando hay buena voluntad por ambas partes, las cosas son fáciles de arreglar”. A mediados de junio se reafirmó esta situación y en otro testimonio al mismo medio declaró que el Barça está “interesado en mi renovación de contrato. Estoy citado para el lunes y creo que lo normal es renovar por tres años de contrato”. Sin embargo, el viernes 18 de junio por la tarde viajó a Madrid para estampar su firma como jugador blanco en presencia de Méndez Vigo, Antonio Calderón y Miguel Muñoz. En apenas unas horas, el Real Madrid le había arrebatado al club azulgrana al belga, del que se esperaba su renovación inminente. Además, la institución madridista tuvo que desembolsar una pequeña compensación económica al Brujas porque cuando salió de allí el jugador se comprometió a eso si después de tres años quería irse a otro club.
Goyvaerts atendió a Marca y explicó su fichaje: “No me apetecía nada seguir allí. Cuando me hablaron del Madrid, ni lo pensé siquiera…”. La oferta incluía un contrato de dos años y unos aspectos económicos normales porque “en el Madrid no se pueden poner condiciones…”. Respecto a su futuro papel en el equipo, venía con ganas y dijo: “Estoy seguro de que puedo rendir mucho más y tendré ocasión para demostrarlo en el Madrid. A pesar de la competencia (Puskas, Félix Ruiz, Grosso, Pirri) tengo confianza en mí mismo y estoy convencido de que en el Madrid, que es un club señor, todo dependerá de mí”. El futbolista belga rebosaba satisfacción y confesó que aunque militaba en el Barça, “siempre he considerado al Madrid como el mejor equipo del mundo”.
Al final se acabó dando un cambio de cromos entre ambos equipos. Mientras el belga se enfundaba la elástica blanca, el francés Lucien Muller, que había pertenecido al Real Madrid las tres últimas temporadas, se marchaba a jugar a Can Barça.
El bagaje de Goyvaerts en el Real Madrid no fue para nada el esperado, fundamentalmente porque se encontró con un gran enemigo: las lesiones. Encadenó numerosos percances que le impidieron tener continuidad en las alineaciones de Muñoz. Sufrió molestias reumáticas, una operación de amigdalitis, una rotura de menisco y una rotura de una inserción en el muslo que le produjo un callo de cuatro centímetros.
En su primera temporada, el año de la sexta Copa de Europa, solo se le vio en cinco amistosos ante el Burgos CF, AS Monaco, Vasco de Gama (en el Trofeo Aid-El-Kabir), Celta de Vigo y un combinado vasco. Para su primer partido oficial hay que remontarse hasta la jornada 7 de Liga de la campaña 1966-1967, en un choque contra la UD Las Palmas en El Insular. Las dos semanas siguientes continuó en el once, primero frente al Hércules en el Bernabéu, al que anotó un tanto, y después ante el Athletic Club en San Mamés. Ahí se paró la cuenta de encuentros oficiales del belga en el Real Madrid. Sumó, eso sí, otros tres amistosos, en los que marcó una diana en cada uno de ellos: Cádiz, Toulousse y CD Castellón.
Por todo ello, el Real Madrid decidió no prolongar su contrato y se marchó al Elche por petición de Alfredo Di Stéfano, que era el técnico del cuadro ilicitano. Más tarde, jugó también en el Niza y regresó a su país para tener estancias en el Círculo Brujas, Lokeren, KWSC Lauwe y RRC Tournai.
El internacional belga en ocho ocasiones entre 1959 y 1961 (al abandonar su país se le consideró un desertor y no volvió a ser llamado), siguió ligado al fútbol como representante después de colgar las botas. En España hizo tratos con el RCD Español, llevando a jugadores como Lauridsen y su compatriota Teo Custers, y al Brujas le facilitó la llegada de Papin y Amokachi.
Falleció a los 65 años, víctima de un derrame cerebral, el 5 de abril de 2004.
Getty Images
Capítulos anteriores de la serie Fichajes de verano:
1. Robinho
2. Didí
4. Anelka
5. Owen
6.Breitner
7. Illgner
Buenos días, amigos. Podríamos ocuparnos este domingo de lo que dictan las portadas deportivas, y entonces hacer un portanálisis acostumbrado, tal vez irónico, tal vez incluso humorístico, y hasta pelín informativo si nos apuran.
Si ese fuera el caso, podríamos decir que esta noche la Selección Española juega la final de un campeonato contra la Croacia de Modric (¿son capaces de imaginar una Croacia que no sea ya de Modric?). Ese campeonato se llama Liga de las Naciones, o Nations League, que parece quedar más molón dicho en inglés, más o menos como queda mejor decir (y sobre todo cantar) Hard day's night que La noche de un día duro. No nos pregunten de qué va dicho campeonato, ni cómo ha llegado España hasta la final, porque nosotros somos más de mundiales cada cuatro años, en verano y, a ser posible, sin sospechas de morteradas de petrodólares de por medio, ni muertes por esclavitud en desiertos de clima inhumano.
Ahí lo tienen. Rodri frente a Modric en Marca y siete jugadores de la Selección en la portada de As, algunos de los cuales nos cuesta reconocer, si bien parecen todos ellos muy felices de estar en este campeonato. No somos nadie nosotros para fruncir el ceño antes su felicidad, pero será que -como a Jessica Rabbit- nos han dibujado así y no nos terminamos de creer del todo esta Nations League, que nos suena como la extinta Intertoto, ganada, entre otros, por el Villarreal, el Valencia, el Celta de Vigo, el Málaga, y así hasta que la ganara, en su última edición, el Braga, siempre en nuestra memoria.
A decir de As, la duda está entre Morata y Joselu, sin que nosotros podamos más que seguir dudando, pues es sana la duda como señal de inteligencia. No en vano, la filosofía nos han enseñado que hay dos maneras fundamentales de dudar, no sin variantes y matices: aquella de los escépticos, que desconfiaban de toda pretensión de certeza, y aquella de Descartes, tal vez más exitosa, que se llamó duda metódica, y que consistía en comenzar por la duda como vía de alcance de alguna certeza que fuera indudable y que condujo al célebre "pienso, luego existo". Solo esperamos que De la Fuente pueda leer este párrafo antes de decidir a qué delantero alinear esta noche, palabra que se parece a alienar, sin que tengan que ver necesariamente ambos términos y sin que nosotros sepamos cómo carajo hemos llegado hasta aquí en este portanálisis.
En todo caso, si este fuera un portanálisis habitual, seguiríamos glosando las portadas con el rigor que nos caracteriza, y entonces hablaríamos de que los aficionados culés quieren a Kimmich (bobos no son), mientras que el club parece estar negociando por Vitor Roque (?). Notamos cierto desequilibrio entre ambos nombres, no solo porque uno sea germánico y otro brasileño, sino porque a uno lo conocemos de sobra y a otro no sabemos si lo conoce Laporta, se ve que panenkita de excepción a falta de "adiós, papá, adiós papá, consíguenos un poco de dinero más".
Vitores al margen, las portadas se completan con el ascenso in extremis del Alavés, el segundo partido del play-off de la final de la liga de baloncesto entre el Real Madrid y el Barcelona, y alguna cosa más que no incluye el empate a uno entre el Castilla y el Eldense por el ascenso a 2ª División.
Tampoco incluye Mundo Deportivo una noticia de alcance que decidía ayer mismo difundir en sus redes sociales, haciendo gala de su contrastada vocación por todo lo contrario del servicio público. La noticia es grave, pues informa de la imputación del defensa argentino del Sevilla, Gonzalo Montiel, por presunto abuso sexual. La ocurrencia de Mundo Deportivo también es grave, pues decidió informar de tal circunstancia como ustedes van a ver.
En efecto, amigos. Tres jugadores salen en la foto que ilustra la noticia. Dos salen de espaldas y solo uno de frente, reconocible para el menos avezado de los observadores. Cosa curiosa que dicho jugador plenamente reconocible sea del Real Madrid, mientras que aquel sobre el que versa la noticia de la imputación salga en escorzo y deba leerse su nombre en la camiseta para poderlo identificar, y mientras el otro, que parece llamarse Suso, pasaba por allí. Rodrygo, en cambio, no pasaba por allí. Rodrygo ha sido elegido y señalado públicamente en una noticia que habla de violación. Rodrygo ha sido vejado y calumniado por Mundo Deportivo porque todo parece valer para algunos en esto del perhediondismo deportivo, que apesta a nula vergüenza y a incorregible miseria. Despreciar cualquier asomo de deontología parece ser moneda habitual para algunos. Despreciarlos nosotros a ellos es la mejor manera de acabar este portanálisis.
El Castilla logro enmendar, en un estupendo segundo tiempo a los mandos de Arribas que salió del banquillo, la derrota eventual al descanso, y dejó las espadas en lo alto para la clasificación a Segunda en Elda con el 1-1 final. No será fácil por cuanto este año solo el Athletic de Bilbao, en Copa, ha ganado en ese campo.
Repitió once titular Raúl González. Los mismos once que comenzaron fantásticamente ante el FC Negreira Atlètic, un equipo titular de salida muy físico, ideal para enfrentarse a un CD Eldense que ha sido revelación en 1a RFEF en su grupo, donde estuvo dominando hasta ser sobrepasado en las últimas jornadas por el Amorebieta de Julen Jon Guerrero, ya a todos los efectos equipo de Segunda para la próxima temporada.
El CD Eldense, fundado por una peña de culés (“los cabezotas”) hace 101 años, y que viste los mismos colores que el Negreira, es un equipo de futbolistas experimentados y curtidos en 2a B y en 1a RFEF, y que ha hecho durante la temporada buenos números, sobre todo en defensa: tan solo 28 goles encajados en 38 jornadas. Venía de eliminar en semifinales del play off al equipo B del Celta, quinto clasificado en el mismo grupo donde el Castilla acabó en tercer lugar.
Raúl y los suyos sabían que tenían que ir a Elda con alguna ventaja en el marcador, ya que a igualdad de goles tras los 210 minutos (incluyendo los 30 de prórroga en la ciudad alicantina), el favorecido será el equipo azulgrana
Una final a doble partido ha de afrontarse con tranquilidad y con la visión de afrontar 180 minutos por delante, quizás 210. Se trata de no quedar fuera de combate desde el partido de ida, en cierto modo aquello tan tópico de nadar y guardar la ropa. Pero, por otra parte, Raúl y los suyos sabían que tenían que ir a Elda con alguna ventaja en el marcador, ya que a igualdad de goles tras los 210 minutos (incluyendo los 30 de prórroga en la ciudad alicantina), el favorecido iba a ser el equipo azulgrana.
Juego muy táctico al principio, con dominio visitante sin ocasiones. Ambos equipos conservando los muebles, con algún contraataque aislado como uno que propició una ocasión clarísima, que Peter Federico marró prácticamente solo ante el meta Vallejo en el minuto 11.
Mucho calor en el estadio, más de 35 grados, sobre el césped, y también en las gradas, con una sorprendente y nada grata presencia de miembros de Ultras Sur, como la semana pasada.
El Castilla se dejaba dominar y creaba un cierto peligro, sobre todos a buenas conducciones de su capitán, Carlos Dotor. El Eldense, pese a algunas incursiones por su banda derecha, apenas inquietaba a Luis López.
Pocos balones llegaron a los puntas blancos, Álvaro Rodríguez y Nico Paz, mientras el tiempo transcurría sin apenas nada que destacar por ambos bandos.
Tras la pausa de hidratación a la media hora, seguía el juego anodino presidiendo el Alfredo Di Stéfano. Parecía que no había nada en juego, el “espectáculo” era digno de un torneo veraniego de finales de julio. En cualquier caso, el Eldense era el más favorecido por esta falta de mordiente en el ataque de los dos equipo. En el 42’, el árbitro no señaló lo que pareció un claro empujón a Federico, aunque éste exageró la caída.
Finalmente, llegó lo inexplicable. Fallo en cadena de la defensa blanca y gol del Eldense, por medio de Manu Nieto, que fusiló a un Luis López que salió tarde a tapar al delantero alicantino.
0-1 al descanso, y el Di Stéfano deseando alguna reacción por parte de Raúl. El Eldense, en su única aproximación, había logrado un precioso botín.
Empezó la segunda mitad con la incorporación del goleador, aún sin estar al 100%, Sergio Arribas por Peter Federico. El ansiado ascenso a Segunda se estaba alejando y no era cuestión de seguir siendo conservador.
El jugar con 4 centrales no favorecía en nada a la fluidez del juego local. Además, Pablo Ramón y Marvel enseñaban sus costuras de vez en cuando al no ser laterales puros. Extrañaba mucho que, con el carácter indomable de Raúl González, ofreciese el Castilla tan pocas dosis de agresividad y de quererle dar la vuelta al partido.
Minuto 51 y penalti en contra del Castilla por una acción ingenua de Mario Martín. Lanzamiento al palo de Cris Montes y el rechace de Soberón se va fuera.
Nueva vida para los madridistas. Aunque el Eldense seguía siendo dueño y señor de la situación. Por fin en el minuto 57 el entrenador merengue decide tratar de cambiar el partido: Obrador, lateral puro, reemplaza a Marvel, y el juvenil Gonzalo entra por Alvaro Martín.
Cobra algo de vida el Castilla tras zurdazo desde 25 metros de Nico Paz, que se estrella en el larguero. Arribas acto seguido tiene un par de jugadas de peligro.
Se estaba jugando otro partido, con más espacios y con mayor intensidad. Obrador en tres minutos de juego ya había creado más peligro que Marvel en toda una hora. Y, en efecto, en el minuto 68, un gran pase de Obrador lo remata de cabeza desde el área chica el pequeño gran hombre del filial blanco: gol de Sergio Arribas. Se volcaron los de Raúl sobre la portería contraria, moviendo el balón con velocidad, circunstancia que no había sucedido durante más de una hora. Era fundamental marcar, y viajar al estadio Nuevo Pepico Amat con ventaja en el tanteador, aunque fuese mínima.
El Castilla logrÓ enmendar, en un estupendo segundo tiempo a los mandos de Arribas que salió del banquillo, la derrota eventual al descanso
Jugando por los extremos, con Gonzalo Garcia y con Obrador, se olía el peligro por el área visitante, jugando Nico Paz de enganche por detrás de Álvaro y de Arribas. Las última balas llegaron con la presencia de Iker Bravo y Aranda, que entraron a falta de 10 minutos en sustitución de Álvaro Rodríguez, prácticamente inoperante y sin llegar a rematar a puerta, y de Nico Paz.
Era demasiado tarde. El Eldense ya había entrado en modo azulgrana, perdiendo tiempo en cada jugada y simulando lesiones desde el suelo, mostrando mucha más experiencia en ese tipo de fútbol subterráneo que nuestro filial.
1-1 resultado final. Un marcador aciago ya que, como decíamos al inicio de esta crónica, en caso de empate final tras una hipotética prórroga, sería el equipo de la capital del calzado quien ascendería a la división de plata de la liga española. Acabó el partido, por cierto, con cierta tensión entre ambos equipos, lo que augura una cierta encerrona en Elda el domingo que viene.
Getty Images
Yo no hablaría de admiración sino más bien de miedo. Todo el mundo está asustado de la cabeza que lució Jude Bellingham en su presentación en Valdebebas, y son dos sustos en uno. Por un lado, está el respingo que pega el alma ante un joven inteligente, gentil y educado, de los que ya no quedan, que diría una abuela, siendo la abuela ya yo mismo. Por otra parte, está la incredulidad casi empavorecida ante la constatación de que esa actitud no la muestra cualquiera, sino un futbolista, nada menos, siendo este último gremio el epítome del nuevo rico soez y chabacano.
Estando en Nigeria, allá por 2001, entrevisté al embajador de Estados Unidos en Abuja. Le pedimos que nos escribiera una carta de recomendación para llegar a entrevistar otras personalidades en el país. La carta era escueta y contundente: “I found them courteous, professional and well informed”. Se refería a nosotros (te quiero, Delphine, allá donde estés), y me pareció la mejor referencia posible. Recuerdo aquí a Savater y a aquella mujer que se le acercó en lo más crudo de los crímenes etarras para confesarle que rezaba para que Dios le protegiera de los asesinos. “Le agradezco mucho sus oraciones, señora”, replicó el filósofo. “Porque yo soy ateo y por tanto no creo en Dios. Pero también soy español y por tanto creo, y mucho, en las recomendaciones”.
Aclaró Jude, cuando le preguntaron por el coste de su fichaje, que no es contable ni abogado, pero con esa oratoria podría defender al mismísimo Barça de las acusaciones de corrupción ante un tribunal justo, y salir los negreiras incólumes pese a la rotundidad de las evidencias. Por fortuna, no está aquí el de Birmingham para defender al Barça sino para defendernos a nosotros
“Courteous, professional and well-informed”. Las dos últimas cualidades se nos suponían, por así decirlo. Pero me impresionó que al embajador, a su vez, le impresionara nuestra cortesía. Por entonces yo era joven y, lo que es más importante, lo era el mundo también (muy especialmente en África donde siempre será joven), y no podía ni imaginar el manto de grosería que se aprestaba a cubrir la raza humana a punta de arrogancia y TikTok. En 2001 las buenas maneras ya no se presumían, por así decirlo. En 2023, es el polo opuesto el que se da por hecho, de manera que un renacuajo (de 1’86, pero renacuajo) que se presenta saludando a los periodistas y haciendo votos por una buena relación mientras dure su contrato, para a continuación empezar a desgranar sus razones y sus sueños madridistas de la forma más articulada posible, causa estupor. Aclaró Jude, cuando le preguntaron por el coste de su fichaje, que no es contable ni abogado, pero con esa oratoria podría defender al mismísimo Barça de las acusaciones de corrupción ante un tribunal justo, y salir los negreiras incólumes pese a la rotundidad de las evidencias. Por fortuna, no está aquí el de Birmingham para defender al Barça sino para defendernos a nosotros, y no ante la justicia, cosa que no necesitamos, sino sobre las praderas fecundadas con minas de los raíllos y maffeos. Lo cual tampoco está mal dado que el chico -aún no le habíamos ponderado esto- juega al fútbol como le da la mismísima gana.
La cortesía es la epidermis de la bondad, y así cuando Jude agradece públicamente a Vallejo que le ceda el número 5 (guarismo con el que el inglés se cita temerariamente con la historia) está siendo bueno y cabal como las abuelas nos enseñaban que había que ser, aunque ya hemos advertido antes que soy yo quien se ha convertido en las abuelas, casi todas se reencarnaron en mí, algunas también en Bellingham. Cuando te hagan un favor da las gracias, nos decían, y no otra cosa es lo que hizo el ex del Dortmund, además de engalanar con piropos a los blancos (“En Inglaterra hay gran admiración con el Madrid”, soltó, quizá sin pretender denotar el notable contraste con la propia España, base geográfica del club vikingo sin que nada puede hacerse por impedirlo) y advertir jocosamente que a Kroos y Modric les aguarda una buena turra de petición de consejos. Las buenas formas traen de serie un sentido del humor tan carismático como sea posible, que en el caso de Jude es mucho.
En los tiempos que corren, además, las buenas formas deben publicitarse. Pudo Jude limitarse a mostrar su gratitud a Vallejo en privado. Lo que haga tu mano derecha que no lo sepa la izquierda, se aducirá erróneamente. Cuando la cortesía escasea, como ahora lo hace, hay que proyectarla al mundo como parte de una gran misión ética. Es un nuevo mandato moral que quizá se da de tortas con esa pacatería en la que ahora no nos reconocemos, en la que ya hemos dejado de ser abuelas. Los educados, ahora, deben jactarse de serlo, porque es mucha la ignorancia de que la buena educación existe. Por eso la rueda de prensa de Jude es un prodigio a ojos del planeta, pero sobre todo ante la mirada incrédula de un país tan instalado en lo zafio que sujetos como Fernando Roig llenan periódicos.
Hey, Jude, let’s make them sad.
Getty Images
Lo confieso, estoy harto del tema Mbappé. Creo que ningún otro fichaje en la historia del Real Madrid se ha prolongado durante tanto tiempo. Desde la primera oferta que se hizo en 2018, prácticamente ha habido rumores sobre el fichaje del francés cada día de cada verano. Y llevamos varios...
Como cualquier madridista, al principio me ilusioné, considerando la indudable calidad del jugador pero, también como muchos, me desilusioné y he acabado harto tras lo sucedido el año pasado. Argumenté aquí mismo que me parecía hasta casi una suerte no haberlo fichado, como esquivar una bala de plata. No se si entonces hablaba desde la resignación, el rencor o la lucidez. Pero lo escrito entonces lo mantengo, aunque ello no me impide pensar en los posibles motivos de su fichaje.
¿Por qué podría insistir Florentino Pérez en un fichaje que muchos no vemos adecuado?
Desde lo puramente emocional, resulta difícil de entender el posible empeño de Florentino Pérez y del Real Madrid en fichar a un jugador que en repetidas ocasiones ha rechazado al Real Madrid. Fundamentalmente por motivos económicos. No habla bien ese aspecto de un jugador, capaz de exprimir a su club hasta la última peseta.
Así que la pregunta que me formulo es: ¿Por qué podría insistir Florentino Pérez en un fichaje que muchos no vemos adecuado? Alguien que incluso podría no encajar con ese vestuario tan sano que se ha creado. Si algo tiene Florentino es una capacidad gigante para ver el largo plazo. Cuando otros hablaban de la caja de sardinas, él ya se había imaginado un estadio colosal, admirado por todo el mundo. Y, mientras él veía el fútbol a 20 años vista con los galácticos, la mayoría se quedaba en tontas anécdotas. ¿Qué ve Florentino Pérez que nosotros no vemos?
Hay algo que ve él y ve el resto: es a un delantero superlativo, un jugador de clase mundial, que indudablemente ha estado entre los tres mejores los últimos años a pesar del mal rendimiento de su equipo, el PSG.
Ahora que no está Benzema y se piensa en un repuesto idóneo, resulta difícil pensar en alguien, tanto a la altura de Karim como del propio Real Madrid. Kane, que es la solución que parece más obvia, de serlo, lo sería para unos pocos años. Con Mbappé se ficharía a un jugador con 24 (si se ficha este año) o 25, con casi lo mejor de su carrera por dar. Como con Cristiano Ronaldo, un jugador para casi una década. Y eso es impagable porque hay pocos jugadores que a día de hoy te garanticen al 100% que tienen nivel Real Madrid. El miedo a un jugador fallido después de experiencias como las de Jovic, Hazard o los últimos años de Bale es grande.
El segundo motivo es que Mbappé es una estrella mundial. Lo es por lo deportivo, sin duda, pero también porque ya se ha creado ese personaje capaz de mover masas y atraer cámaras allá donde vaya. Esa clase de jugadores generan en un club como el Real Madrid una retroalimentación a nivel de marketing que eleva a ambas marcas a su máximo nivel. Y el Real Madrid necesita a esos jugadores especiales para seguir generando ingresos y seguir compitiendo con los clubes-estado.
Cuando fichas a cualquier otro delantero, fichas a un muy buen futbolista, capaz de rendir en el ámbito deportivo. Cuando fichas a una estrella mundial como Mbappé fichas a ese jugador de fútbol, pero también a una marca capaz de generar millones de euros cada año.
El tercer motivo tiene que ver con mantener el estatus, con la capacidad de seguir generando notoriedad en el mundo. Un fichaje de estas dimensiones estaría en los medios durante semanas y traería un caudal de noticias acerca del Real Madrid a otro nivel.
Florentino Pérez ha sido capaz de crear una estructura donde los mejores jóvenes prefieren la opción del Real Madrid. Pero necesita que una gran estrella como Mbappé, ya consolidada, lo elija, para seguir fraguando esa imagen de club número uno. Aquí no hablamos de dinero ni de marketing, sino del intangible de que uno de los tres mejores jugadores del mundo elija tu club por encima de cualquier otro. Eso no deja de aumentar, a su vez, la calidad de tu marca y, por ende, la capacidad de atracción de otros futbolistas.
Y queda la cuestión emocional, tanto a nivel de club como del propio presidente. Arrebatarle el jugador al club estado por excelencia, el PSG, a la tercera (o cuarta o quinta, ya ni sé). Quizá es la cuestión más difícil de defender, en tanto en cuanto ese jugador ya te ha rechazado varias veces. Pero esa cuestión emocional en el mundo del fútbol se disipa rápidamente en cuanto entran los primeros goles.
Florentino Pérez no lleva casi 20 años dirigiendo el mejor club del mundo por casualidad; ha sido capaz de hacerlo porque ha entendido como pocos los mecanismos de gobernanza del club. De sus aficionados, de sus futbolistas, de la prensa, directivos...
Por eso me he hecho estas preguntas, para tratar de entender la visión de Florentino Pérez, que es bastante más probable que sea más acertada que la mía o la de miles de personas, que, por despecho y hartazgo, no quieren al jugador.
Lo que parece claro es que habrá culebrón para rato y, hasta que no fiche de una vez por todas el Real Madrid a Mbappé, seguiremos escuchando su nombre vinculado a nuestro club.
Getty Images
Good morning, The Gale’s readers.
My name is Donald Trump and today… ChatGPT, translate my fucking words:
Buenos días, lectores de La Galerna.
Mi nombre es Donald Trump y hoy voy a encargarme del portanálisis de La Galerna. Voy a escribir lo que me apetezca, voy a levantar un muro de aberraciones y lo van a pagar ustedes. Podría soltar cualquier barbaridad ahora mismo, como que Bellingham ha costado 250 millones o que Bale tiene una hernia, y los míos me creerían y seguirían apoyándome. Let’s see qué tengo por aquí:
“El Barça tiene un equipazo”, fake news.
“Yo ya estoy inscrito”, fake news, ¡si te has pasado dando patadas todo el año, Gavi!
“La selección es una familia”, fake news, salvo que hablemos de una famiglia del estilo de las que financian mis campañas.
“No entendí cuando dijeron que creaba mal ambiente”, fake news. Lo entiendes, chaval, alguno de tus compañeros seguro que te metían lejía con un embudo con la excusa de combatir el virus que llevas dentro.
Quizás la única noticia que no es fake es esa sobre el mundo de los canastos en la que el subconsciente traiciona al redactor: “El Barça se avanza”. Eso es, se avanza a sí mismo porque todo resulta más fácil cuando pone al jurado a su favor, que de eso sé yo un rato. Si puedo elegir a los jueces del Supremo, a ver por qué el Barça no va a poder pagar al vicepresidente de los árbitros durante veinte años o contar con Hierrezuelo para un final apretado.
What else por aquí? “Objetivo: renovar a Dembélé”, fake news! El objetivo es fichar a Messi, Neymar, Lautaro y Mbappé, no vayamos a darle a Dembélé el trato que no merece, que cualquier día nos lo encontramos en la portada de un diario “madridista”. Si algo me gusta de España o de mi amigo Kim Jong-Un, es que la gente se cree una serie de sandeces aunque la realidad evidencie lo contrario: “El Madrid tiene comprados a los árbitros”, “Florentino controla los medios de comunicación” y “el Marca es madridista”. El Marca podría llevar a un jugador del Barça a la portada con cualquier excusa o sin ella, y la gente seguiría creyendo que es un diario madridista. Es más, ¿alguien conoce la escultura que tengo en el vestíbulo del hotel Trump de Panamá? Es un homenaje al sudapollismo que mantengo como filosofía de vida.
Pues ahora mismo voy a llamar a Juancho para llevar a Dembélé a la portada del Marca en esta pose, y si creen ustedes que no hay eggs para hacerlo, es que no me conocen.
Y además conseguiré que la gente siga creyendo que este medio es madridista y que apoya la lucha contra el racismo. Porque si quiero meter de paso un chiste sobre el color oscuro del francés, lo cuelo, y titulo “por las claras”, que ya en su día hicimos aquellas famosas portadas de “Leña al moro” y “Moro, plata y bronce”, y luego vamos de ofendiditos por la vida.
Ah, que dice Dembélé que el Barça “es una familia”, fake news! Qué necesidad tienen todos de meter a la familia. En el caso de Ousmane debe de tratarse de una familia en la que el padre le ha puesto las maletas en la calle si no deja la pasta en casa y le amenaza con pegarle una paliza. Soluciones prácticas para quitarse un problema, ¿verdad, Auba? Cuando he leído el titular de arriba, pensé que lo había dicho el propio Dembélé: “eres Dios o una mierda según un resultado”. Con lo fácil que era para mí despedir gente, bastaba con señalarlos con el dedo y gritar bien fuerte: You’re fired!
Mirotic, you’re fired! ¡Estás despedido! Ahí lo llevas, con cuatro tiros libres de regalo en el último minuto por un resbalón y un soplido, eso sí. Me gusta la manera de hacer las cosas de este club, no se anda con contemplaciones, como Biden, Obama y toda esa panda de blandengues acomodados. El Real Madrid controla los medios, pero tres portadas están dedicadas al Barça y la otra a un jugador de la Selección.
Pero en la redacción del As saben que la selección no vende mucho, así que tiran de manual:
Regla nº 1: meter al Madrid aunque se esté en la previa de un partido de España. “Cuarto fichaje”, “Joselu será anunciado como jugador del Madrid tras la final de la Liga de Naciones”.
Regla nº 2: buscar una polémica. “Iraola tendrá que esperar. El ex del Rayo era el plan B, pero el triunfo ante Italia confirma a De La Fuente”.
Yo no tengo ni idea de soccer, pero supongo que ese tal Joselu será mexicano, como el Real Madrid, y por eso tiene esa pinta de delincuente y narcotraficante. Seguro que en verano quieren venir a los Estados Unidos con alguna excusa de torneo en Miami o similar, pero en el fondo quieren robarnos nuestros trabajos, como esos otros mexicanos llamados Messi y Busquets, y ya de paso intentarán forzar a nuestras mujeres. Y no podemos consentirlo porque para eso ya estoy yo.
Que tengan un buen día, aunque en el fondo me importa bien poco.
La próxima temporada, Nacho Fernández será capitán del Real Madrid.
Me gusta Nacho porque es un magnífico futbolista, y, sobre todo, porque me consta que es aficionado a la lectura. Si bien es cierto que eso no es una virtud por sí misma. Hitler era muy aficionado a la lectura y también un impresentable. Carlomagno era analfabeto y durante su reinado tuvo lugar un renacimiento artístico y cultural en sus dominios.
Leer es —o debería ser— una necesidad tan básica como el respirar o alimentarse. Comer mucho o respirar hondo no hace nadie más inteligente, en todo caso lo convierte en obeso o hiperventilado, que son igualmente males que pueden devenir de un exceso de lectura.
A pesar de ello, siento una enorme afinidad por la gente que lee de manera rutinaria. En ese aspecto, me declaro seguidor de la doctrina John Waters: “si vas a casa de alguien y no tiene libros, no te lo folles”. Al fin y al cabo, un servidor se gana en gran parte el sustento gracias a los libros, o bien escribiéndolos o bien editándolos; así que cualquier persona que contribuya a la prosperidad de la industria cuenta a priori con todas mis simpatías.
De Nacho me confirman varias fuentes que es aficionado la novela histórica. Maravilloso. No soy capaz de expresar lo mucho que me enorgullece que mi equipo tenga un capitán con esas características, pues me temo que, en general, los futbolistas de élite no leen mucho; o al menos no durante el cénit de sus carreras. No se lo reprocho. Al menos ellos tienen la excusa de fútbol. Hay quien no abre un libro ni por accidente solo porque no le da la gana y eso sí que es triste.
En las fotos de Instagram de los futbolistas con más seguidores casi nunca se ven bibliotecas salvo raras excepciones. Zidane es una de ellas. En cierta ocasión colgó una foto suya vestido con un chándal color berenjena que daba bastante susto. En la mano tenía un libro llamado “El libro de los pensamientos: las bases del bienestar”, de H. K. Suk.
“El libro de los pensamientos” suena a cosa “New Age”, como de vudú hippy. Me encanta. Me imagino a Zidane devorando los libros de Von Däniken en los que se demuestra que las pirámides fueron construidas por hombres de Saturno y dando rienda suelta a su propia teoría zidaniana: las pirámides no las construyeron los extraterrestres sino Florentino Pérez después de dibujar el boceto en una servilleta.
Luka Modric nunca colgó en Instagram fotos con un libro en la mano, que yo sepa, pero me imagino su biblioteca llena de novelas de aventuras: Verne, Salgari, London, Dumas… Lo veo leyendo en su cama por las noches cubierto bajo una sábana y alumbrando las páginas con una linterna para no despertar a nadie, incapaz de irse a dormir hasta que saber qué ocurre en la siguiente página. Lukita tiene cara de mosquetero y cada vez que salta al campo es como un Tigre de Malasia navegando por los mares de Borneo. A Toni Kroos, en cambio, me lo veo releyendo “Siddharta” de Hermann Hesse en una mano, el “Ulises” de Joyce en la otra y escuchando a Cortázar en audiolibro. Y aún le queda sitio en la cabeza para ir pensando en cómo ordenará el centro del campo en el próximo partido del Real Madrid.
En Ruddiger veo un devoto lector de Lovecraft y Poe; a Valverde le va la fantasía épica y piensa en pasajes de Steven Erkison cuando galopa el Bernabéu como un rohirrim en los Campos del Pelennor; en Camavinga late el corazón de un aficionado el thriller puro, de los que cualquier novela por debajo del nivel de Dashiell Hamett o Raymond Chandler les parece Pippi Calzaslargas. Camavinga con gabardina infunde más respeto que Humphrey Bogart en “El Halcón Maltés.” Y me resulta imposible ver a David Alaba y no imaginarlo asiduo lector de Jane Austen, sonriendo ante las desventuras del pobre señor Bennet para casar a sus hijas; lo que tampoco resulta extraño pues quien no haya sonreído alguna vez al leer a Jane Austen mejor que reclame al Cielo, porque Dios le debe un alma. Bellingham, que es un chiquillo, debe andar todavía terminando el último de Harry Potter, no le reventemos el final, y Vinicus tiene su cuarto lleno de cómics y se los intercambia con Rodrygo mientras alternan lecturas de Twain, que ambos son Tom Sawyer y Huck Finn pasándoselo de miedo en el Bernabéu.
me declaro seguidor de la doctrina John Waters: “si vas a casa de alguien y no tiene libros, no te lo folles”. De Nacho me confirman varias fuentes que es aficionado a la novela histórica. Maravilloso.
Se dice que, en cierto café de Madrid, un grupo de universitarios se burlaban a costa de uno de los otros clientes: un anciano que leía tebeos con la avidez de un niño. Un camarero veterano les reprendió: “sepan ustedes que ese caballero del que se están riendo por leer tebeos es don Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de medicina y padre de la neurociencia.” Le gustaban los cómics. Igual que a Vini y Rodrygo. Y probablemente igual que a Courtois, que tiene rasgos de personaje de Tintín. En cuanto Ancelotti, algo me dice que cuando se va de viaje siempre lleva en la maleta un ejemplar de John Grisham, Tom Clancy, Robert Ludlum o algo en ese estilo; que son libros muy de padre de familia en vacaciones.
Pero todo esto, en fin, no son más que simples conjeturas. Lo que sí sé con toda seguridad es que Nacho, nuestro nuevo capitán, es aficionado a las sagas de Santiago Posteguillo, que es un autor que escribe novelas sobre la Antigua Roma de tal grosor que algunas compañías aéreas obligan a facturarlas.
Que Nacho disfrute con tales lecturas es una buena noticia. Viste mucho tener un capitán que sabe lo que son los “idus de Marzo” y ese tipo de cosas. En cuanto a capitanes madridistas se refiere, a Sergio Ramos le decías “idus de Marzo” e igual pensaba en los carnavales de Cádiz, y Benzemá mucho me temo que, de un tiempo a esta parte, siente poco interés por cualquier suceso anterior al año 622, que es el de la Hégira. Tal vez el único capitán reciente del Madrid más o menos familiarizado con el concepto de “Idus de Marzo” haya sido Raúl, por diversas razones.
Yo creo que Nacho no solo es un lector voraz, también tengo el pálpito de que sería un magnífico editor. Un editor es alguien que trabaja en silencio para mejorar un texto. No busca reconocimiento ni lo necesita, tan solo le basta con hacer bien su trabajo para que la novela esté perfecta cuando salga al mercado.
Nacho lleva haciendo lo mismo por su equipo desde hace años. Cuando, durante un partido, al Real Madrid se le descosen las líneas de defensa y la trama se le va a hacer puñetas, cuando los jugadores se convierten en personajes vacíos y sin una clara motivación, cuando el argumento decae y se convierte en ramplón, predecible y abocado a un final insatisfactorio; siempre puede confiarse en Nacho Fernández para que salte al césped y arregle el desastre sin que nadie lo note, como haría un buen editor.
La Galerna, esta santa casa cuyo lema es “madridismo y sintaxis”, debería otorgar a Nacho, el futbolista editor, el rango de cofrade futbolístico. Ya va siendo hora de que los madridistas empecemos a darnos cuenta del gran privilegio que supone tener un capitán que sabe arreglar los renglones torcidos de un texto sobre el terreno de juego
Por supuesto que hay novelas tan malas que ni el mejor de los editores puede salvarlas, pero se dejará la piel en ello porque ama su oficio. Igual que Nacho en un mal partido de su equipo. Otras novelas, en cambio, son joyas en bruto que necesitan de un discreto un pulido para brillar como merecen. No recuerdo la de veces que habré visto a Nacho sacar oro de partidos donde otros solo veían fango. Sí me es más fácil en cambio recordar cuántas veces esa labor no ha recibido más que un tibio reconocimiento porque, a fin de cuentas, se supone que Nacho solo estaba haciendo su trabajo. Solo “cumplía”. Un trabajo que consiste, ni más ni menos, en empeñar el alma y el corazón para que el Real Madrid sea un best-seller y no un fanfic. Nada, poca cosa.
La Galerna, esta santa casa cuyo lema es “madridismo y sintaxis”, debería otorgar a Nacho, el futbolista editor, el rango de cofrade futbolístico. Ya va siendo hora de que los madridistas empecemos a darnos cuenta del gran privilegio que supone tener un capitán que sabe arreglar los renglones torcidos de un texto sobre el terreno de juego. Desde estas líneas, querido Nacho, de lector a lector y de editor a editor, te deseo mucha suerte portando el brazalete más pesado del mundo. Sé que no solo vas a cumplir. Lo vas a hacer de puta madre.
Getty Images y Mont Blanc
Buenos días, amigos. Hoy llegamos un poco tarde a esta vuestra sección favorita de La Galerna por culpa, precisamente, del partido de Nations League que se disputó anoche entre España e Italia y que ganaron por 2-1 los de De la Fuente. Fue un encuentro tan vibrante, transido de tal belleza futbolística, perlado de tantas y tan meritorias jugadas de excelencia técnica, que nos hemos quedado prendidos a su memoria reciente, incapaces de levantarnos de la cama hasta que ya nuestra mujer nos ha quitado el edredón, que por otra parte ya casi no hace falta con este calor.
¿Cómo? ¿Que qué es la Nations League? No, os equivocáis. Eso es la King’s League, no menos imprescindible que la otra. Por vuestra pregunta entendemos que no leísteis el portanálisis de ayer, y eso que pasamos lista. En él se pronunciaba sobre la Nations League ni más ni menos que Gustavo Adolfo Bécquer, y nos iluminaba sobre la pregunta que aún se hacen muchos: ¿en qué consiste la Nations League? No, tampoco es eso donde eliminan al Barça a renglón seguido de ser eliminado de la Champions. Eso es la Europa League, nada que ver.
¿Qué es la Nations League?,
dices mientras clavas
tu pupila en mi pupila fea.
¿Qué es la Nations League?
¿Y tú me lo preguntas?
No tengo ni puta idea.
El caso es que, sin que nadie sepa muy bien qué es, y sin que nadie recuerde cómo hemos llegado allí, vamos a jugar la mismísima final de la competición, toma chochos, cotorrita. Es verdad que nadie sabe qué es ni en qué consiste, pero por lo menos, en contrapartida, los partidos son malísimos, que es lo que cabe esperar cuando te inventas una movida que tiene lugar al término de la temporada, cuando los futbolistas ya piensan más en la playa o el yate que en disputar pachangas artificiales.
El hecho es que algunas de esas pachangas tienen rango de semifinales. Como la de ayer, que ganó la llamada Roja merced a un gol postrero de Joselu, uno de los goles más feos que hemos visto en la vida, pero vale igual. Y de este gol medio chuchurrío en una competición que no entiende nadie y a nadie interesa verse hoy, lo creáis o no, la portada de As.
El autor del gol es Joselu, un buen tanque rematador a la buena usanza que podría recalar pronto en el Madrid, esperamos que más como recambio tras el adiós de Mariano (lo mejora claramente) que como recambio tras el adiós de Benzema (ejem). Joselu es un delantero estimable. Lo peor que tiene es el nombre. Si el Madrid ficha a un tío que se hace llamar Joselu, por mucho que sea bueno y cuñado de Carvajal por más señas, el cachondeo está servido. Preferiríamos que su apelativo futbolístico fuese directamente José Luis, dignísimo nombre compuesto que tampoco es que sea el colmo del glamour pero al menos caería bien en el colectivo arbitral y más específicamente en el del VAR (por lo de “Todo OK, Etcétera”).
Otra alternativa sería que, cuando llegue a La Casa Blanca, cosa que al parecer puede tener lugar dentro de muy poco, optase directamente por su apellido como nombre futbolístico. Se apellida Mato. ¿No es mejor nombre para un delantero del Madrid que Joselu? “Con el número 9, Mato” suena incomparablemente mejor. Lo de “mato”, por lo demás, nos recuerda un poco a Belén Esteban, qué le vamos a hacer.
-Yo por Joselu MA-TO.
Belén Esteban es como es sabido del Atleti, lo cual nos viene muy bien para hacer la ligazón con el universo Marca, que también lo es.
Joselu comparte portada en el medio dirigido por Gallardo con la presentación de Bellingham. Será que han reaccionado después de la bronca que les pegamos ayer, en esta misma sección, por no hacer caso del fichaje de Jude, uno de los más importantes que ha ejecutado el Madrid en los últimos tiempos al hacerse con una de las piezas más codiciadas del mercado en plena vorágine de los petroclubes.
Sobre la presentación de Bellingham encontrareis más contenidos en La Galerna hoy.
Pasad un buen día.
Aprovecho que el mundo del fútbol ha puesto de nuevo sus ojos en el eterno culebrón estival, que aparece anual y puntualmente conforme nos vamos acercando al solsticio veraniego para recordarnos a los madridistas que cualquier sueño, por placentero que pudiera parecer inicialmente, puede tornarse en pesadilla en cualquier momento; para dar mi opinión al respecto de dicho culebrón y la resolución que debe tomar el Real Madrid para terminar de apuntalar una delantera blanca que ya cuenta con una estrella mundial como Vinicius y su compatriota Rodrygo, al que apenas le restan un par de pasos bien dados en la dirección correcta para confirmarse junto a él en la élite. El Real Madrid debe fichar a Erling Haaland.
Sí, han leído bien. No a Kylian Mbappé, que no para de sonar en estos momentos y que, como cada verano, parece estar más cerca que nunca de fichar por el club blanco (este año o el que viene, da igual cuando ustedes lean esto). A Erling Braut Haaland, el gigantón noruego al que secó Rüdiger en el Bernabéu y al que ahora algunas voces surgidas desde lo más profundo de un sofá acusan de falta de grandeza por haber metido únicamente un gol entre cuartos, semis y final de la pasada edición de la Champions League.
El Real Madrid debe fichar a Erling Haaland. Sí, han leído bien. No a Kylian Mbappé
Cualquiera que lea estas palabras podría acudir al resentimiento como principal motivo de mi elección del noruego sobre el francés para llenar el enorme vacío que ha dejado en el centro de la delantera vikinga Karim Benzema. Sin embargo, aunque el sentimiento hacia el delantero parisino pueda sin duda estar condicionado por los distintos desplantes que ha tenido hacia nuestro club sucesivamente a lo largo de los últimos años, prefiero analizar la situación con la frialdad, el poso y la perspectiva que un caso tan complejo requiere.
Vaya por delante que adquirir a cualquiera de estos dos jugadores ya colocaría al Real Madrid en una situación deportiva tremendamente ventajosa con respecto al resto de sus rivales europeos, pues supondría aunar a dos de los tres mejores jugadores del mundo en el mismo equipo. Sin embargo, a nivel deportivo el delantero noruego me parece bastante más apropiado para ocupar el centro de la delantera blanca, escoltado a ambos lados por los atacantes brasileños y potenciando entre los tres las magníficas cualidades de las que disponen. Teniendo a un delantero tan grande y que acapara tanto a los centrales como Haaland, sería mucho más sencillo facilitar un aclarado para que Vini se juegue ese maravilloso uno contra uno que posee. La misma facilidad que tendría Rodrygo para encontrar su hueco libre en el área, mientras el resto de la defensa está más pendiente del coloso noruego, y rematar la jugada. Se ha dicho en infinidad de ocasiones que el ex del Santos está más cómodo como mediapunta o segundo delantero con una referencia clara arriba y, con Haaland, esta sería sencillamente inmejorable. No creo que sea necesario siquiera añadir la gran cantidad de goles que aportaría de por sí la llegada de Erling.
Haaland me parece bastante más apropiado para ocupar el centro de la delantera blanca, escoltado a ambos lados por los atacantes brasileños y potenciando entre los tres las magníficas cualidades de las que disponen
Con Mbappé, aunque el encaje podría igualmente funcionar de maravilla, por aquello de que los buenos jugadores siempre se acaban entendiendo, la dinámica podría no ser tan ideal. Mbappé, al igual que Vinicius y Rodrygo, encuentra su desempeño óptimo atacando por la izquierda, aunque al igual que Rodry, ya está habituado a ocupar cualquiera de las tres posiciones ofensivas. Con la llegada del astro francés, podría darse ese debate que se perpetúe en el ambiente gracias a la inestimable colaboración de la siempre voluntariosa pero mal llamada prensa madridista sobre quién debería ocupar la banda izquierda, si Vinicius o Mbappé. E incluso en el caso de que no lo hubiera, es bastante posible que la tendencia de Kylian, pese a partir inicialmente de la posición central de la delantera blanca, fuera caer continuamente a banda izquierda para buscar su mejor zona de incidencia, donde o hay un entendimiento bueno con Vinicius en el mejor de los casos o tenderán a pisarse el terreno ambas estrellas. Las dudas a este respecto son legítimas. La respuesta la tiene sólo el tiempo (si finalmente se diera el fichaje). La opinión ustedes. Elijan si ser aficionados optimistas o pesimistas, que diría Carletto.
Aunque yo particularmente creo que se exagera en exceso todo cuanto ocurre alrededor de determinadas estrellas, hay que reconocer que la llegada de Kylian Mbappé también podría desembocar en ciertos conflictos extradeportivos que podrían ser causa, mayor o menor, de determinados malestares en el vestuario. No ya porque viniera a coronar la famosa escala salarial, que sería algo entendible y natural, sino por los numerosos desplantes que se le han visto últimamente, rechazando ser imagen publicitaria de según qué marcas o apareciendo en redes sociales para emitir comunicados de la “marca Mbappé”. No dudo que nuestro presidente ya se habrá anticipado a este hipotético conflicto en caso de lanzarse a acometer el fichaje, pero el caso es que si no sale por un lado, saldrá por otro. Y me explico: Mbappé lleva más de un lustro acostumbrado a las “normas”, por llamar de alguna manera a la casi ausencia de las mismas, de un club tan atípico como sólo puede serlo un club-estado como el PSG, y unos dos años siendo el verso libre dentro de la anarquía que ha reinado en el club francés. Es difícil que los vicios no permanezcan y acaben aflorando por algún lado, perturbando así el fantástico ambiente en el vestuario del que disfrutamos ya desde hace unos años.
Mbappé lleva más de un lustro acostumbrado a la casi ausencia de normas de un club tan atípico como sólo puede serlo un club-estado como el PSG, y unos dos años siendo el verso libre dentro de la anarquía que ha reinado en el club francés
Con Haaland, esta circunstancia parece ser diferente. El noruego ha ido eligiendo cuidadosamente los pasos que iba tomando a lo largo de su carrera mirando con mimo por el bien de la misma. Y lo más importante, acertando. Del Salzburgo fue camino de un Dortmund que le vino como anillo al dedo para confirmarse como, seguramente, el futuro goleador más prolífico de la década que ya ha comenzado. Con el equipo germano ganó algún título que otro y consiguió ser máximo goleador de la Champions League marcando más goles que partidos disputados. Tras su paso por el Borussia, le llegó la hora de decidir su siguiente club. Eligió el City, pero no parece que en su decisión el aspecto económico primara sobre el deportivo. Se fue al proyecto en el que mejor encaje tenía a priori y, desde el momento de su firma, ya se hablaba de una posible cláusula de salida (presumiblemente al Real Madrid, donde se dice que el noruego quiere acabar jugando).
En Manchester, ha destrozado el récord de goles de la Premier League incluso sin disputar todos los partidos y ha conseguido su primera Champions League. A pesar de ser la estrella absoluta del equipo más sólido del mundo en estos momentos, no se le ha visto actitud nociva o de divo en ningún momento (ojalá pudiéramos decir lo mismo de su progenitor) ni tampoco malas caras cuando, como se dijo al inicio de este texto, no tuvo un gran rendimiento en semifinales o la final de Champions. Otro delantero se podría haber marchado cabreado consigo mismo por no marcar, pero Erling es una estrella algo atípica, una especie de Jokic del fútbol. No viven tan obsesionados con los números (pese a que los hagan y muy buenos) como sí con ganar. Por este motivo, creo que el encaje de egos con Vinicius sería fabuloso, pues no creo errar al pensar que ambos comparten el mismo tipo de mentalidad ganadora y la sintonía entre ambos sería inmediata.
Haaland no vive obsesionado con los números. Por este motivo, creo que el encaje de egos con Vinicius sería fabuloso, pues no creo errar al pensar que ambos comparten el mismo tipo de mentalidad ganadora y la sintonía entre ambos sería inmediata
Por último, llegamos al aspecto emocional. El más importante, porque es al que más acostumbra el aficionado a acudir a la hora de desechar el posible fichaje de Mbappé y a la vez el menos importante, pues es el primero que tienden a olvidar algunos aficionados blancos cuando vuelve a aparecer visible en el horizonte la posibilidad de fichar al jugador parisino. Kylian Mbappé no es aquel jugador deseado al que gran parte de la familia blanca ya consideraba una parte de la misma, como ese hijo que se ha marchado a estudiar unos años al extranjero, y que presumiblemente volvería pronto. Al decidir permanecer en su erasmus particular en el PSG, Mbappé destrozó en mil pedazos una parte de esas que se alojan en lo más profundo del alma de la mayoría de los madridistas. Para muchos, el delantero francés ha humillado al Real Madrid y no merece vestir la camiseta del mejor club del mundo. Para los pragmáticos (como nuestro presidente), todo este asunto quedará olvidado y perdonado cuando empiece a marcar goles y nos brinde una Champions League.
En mi caso, esperaré a la tercera o la cuarta para hacerlo, si se me permite. Aun así, siempre quedará ese resquemor alrededor del jugador que jugó con la afición y los dirigentes del mejor club de la historia, club que lo apostó absolutamente todo por él y que fue a la guerra contra todo un estado para llegar al campo de batalla y encontrarse al enemigo y al rehén fundidos en un dorado abrazo. Puede que Kylian acabe vestido de blanco, pero, en ese caso, habría que recordarle quién es el Real Madrid y quién es Florentino Pérez. Habría que recordarle que se le ha ido casi la mitad de su carrera y Florentino le sigue sacando 6 Champions. Y en cuanto al Madrid, no hace falta ni contarlas.
Con Haaland, la sensación es bien diferente. No ha habido desplantes ni malos gestos. Su rechazo al club blanco, si es que se puede llamar de esa manera, pues el noruego nunca ha estado ni la mitad de cerca de fichar por el Real Madrid que Mbappé, se debe a los condicionantes del momento de fichaje, pues el año pasado el nivel de Benzema era inconmensurable y además el club blanco daba por hecho que Mbappé firmaría por ellos a final de temporada. No había hueco en ese momento como sí lo hay ahora. Quizás Mbappé esté un pequeño peldaño por encima de Haaland a nivel futbolístico, pero teniendo en cuenta todos estos factores, quizás sería mejor orientar todos los esfuerzos que se han estado realizando por el francés hacia la contratación de Erling Haaland. No vamos a decirle a estas alturas de la vida lo que tiene que hacer o dejar de hacer Florentino Pérez. Al final acertará, como tiende a hacer nuestro presidente, pues lleva mucho en este mundo y sabe de esto más que cualquiera de nosotros. Y con uno u otro se despedirá del mundo del fútbol por la puerta grande: estrenando el mejor estadio del mundo. Y con el último gran galáctico.
Getty Images.