Las mejores firmas madridistas del planeta

Pedro Morata dio una información en el Partidazo de COPE en la que decía que los nueve equipos disidentes de la Superliga podrían salir de ella sin pagar la indemnización de 300 millones de euros que estipula el contrato gracias a una cláusula que les permitiría hacerlo si el 70 % del resto de clubes lo aceptara, de modo que en el proyecto solo quedarían Real Madrid, Barcelona y Juventus. También afirmaba que esos nueve clubes habían solicitado una reunión con objeto de formalizar su marcha, pero Florentino Pérez no la había convocado. Por último, indicaba que se podría considerar que el Inter de Milán ya estaría fuera de la Superliga porque condicionó su entrada a que la aprobaran sus acreedores y este hecho no sucedió.

https://twitter.com/partidazocope/status/1625263385125306371?s=20&t=eU-ufDbG9yYQXjeP5_N1Lg

Desde el respeto que merece Pedro Morata, que en otras ocasiones ha dado buenas noticias, voy a contaros la información que yo tengo sobre este tema, proveniente de una persona que ha tenido acceso al contrato firmado por los doce equipos de la Superliga. Un contrato de más de doscientas páginas que se negoció durante mucho tiempo porque no fue fácil poner en común los diferentes intereses y sensibilidades de las distintas partes. Ante la pregunta de si existe una cláusula de escape mediante la cual un club puede abandonar la Superliga si el 70 % de los restantes lo acepta, esta persona conocedora del contrato afirma con rotundidad que la cláusula en cuestión no existe en absoluto. Asegura que entre todo el articulado del extenso acuerdo no hay ninguna disposición de esas características. Por lo tanto, en esta ocasión, mi información no casa con la dada en el Partidazo de COPE.

No existe ninguna cláusula para abandonar la Superliga sin pagar indemnización

Si entramos en el ámbito de la opinión, de ser cierto que un club pudiese abandonar el proyecto de la Superliga con el beneplácito del 70 % restante, se podrían generar discordancias. En el momento en el que el 70 % de los clubes aceptase que otro puede salir, en teoría, ese club que sale ya no podría votar ni estar de acuerdo en que otro club saliese porque ya estaría excluido, como —según la notica de COPE— estaría excluido el Inter.

 

Hay otro aspecto que tampoco cuadra, ya que todo estalla en mayo de 2021, de modo que cabe preguntarse que si existe esta cláusula para abandonar la Superliga sin pagar, ¿por qué todos estos clubes habrían esperado tanto tiempo para hacerlo si lo podían haber realizado en cualquier momento?

Que cada uno saque sus propias conclusiones teniendo en cuenta también el momento en el que ha aparecido esta información y la oposición frontal a la Superliga de muchos medios de comunicación.

Por lo tanto, según la información que yo manejo, no existe ninguna cláusula en el contrato firmado por los doce clubes que permita abandonar la Superliga sin abonar la indemnización estipulada, de modo que la información de Partidazo de COPE no sería acertada.

 

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Buenos días, amigos. Sí, regocijaos. Tras dos partidos del Mundial de Clubes (que acabamos de ganar) sin más patadas a Vinicius de las que pueden ser consideradas normales, llega un tercer partido en el cual el brasileño, de hecho, estará a salvo de patada alguna. No es arriesgado aventurar —alabado sea Dios— que esta noche, a partir de las nueve, en el Santiago Bernabéu, no habrá un solo jugador del Elche que toque un pelo de la cabeza de nuestro jugador.

Bueno, está bien. La razón por la cual es cien por cien seguro que a Vinicius no le molerán a palos es que Vinicius no jugará al estar sancionado, pero ¿quién se pone a indagar en los motivos que traen consigo acontecimientos felices? Disfrutemos de esta certidumbre tan inusual. Vinicius es hoy intocable. Gloria a Dios en el Cielo y en la tierra paz a los hombres que no fostian a Vinicius, tan escasos, aunque la razón para que hoy no lo hagan no sea otra que la incomparecencia del interesado.

Incomparecencia que, por cierto, tendrá lugar a causa de las tarjetas amarillas que los colegiados han mostrado al brasileño a lo largo de jornadas y jornadas en las que él se ha llevado el récord absoluto de patadas recibidas (recibidas, no dadas) a años luz del siguiente en esa clasificación para España y para Europa. El hombre al que más pegan ve más tarjetas que los compañeros de profesión (?) que le pegan sin descanso. Gavi es el tercero que mas sacude de Europa y ve menos tarjetas que el líder, de largo, en la clasificación de más sacudidos, que es Vini. Son datos como para subir a Medina Cantalejo a un avión con destino a Fiyi con todos los gastos pagados para una jubilación idílica. Bueno, o para que se jubile en Almendralejo. A su jefe Rubiales, natural de Motril, le procuraremos en cambio un retiro más activo, teniendo como tiene negocios arábigos que no le conviene descuidar.

No sabemos vosotros, pero a nosotros este partido de hoy contra el Elche, a trasmano, un miércoles de febrero, nos transmite de entrada la paz de saber a Vinicius a salvo, y casi como que nos conformamos con eso. Que gane el Madrid, claro, pero el mínimo ya está cubierto: no van a desgraciar a nuestro héroe. No hoy, al menos. Suspiremos aliviados.

Portada As

As nos indica quién sustituirá a Vini. “Rodrygo hará de Vinicius”, nos informa, como una subtrama al argumento principal, que es Benzema, a quien al parecer estamos esperando. Waiting for the man, que cantaba la Velvet, aunque lo cierto es que no sabemos por qué As se empeña en esperar a alguien que ya ha llegado.

—¿Qué haces aquí en la puerta?
—Estoy esperando a que llegues.

David Lynch no habría firmado una igual. Benzema reapareció con gol ante Al Hilal en la Final del Mundial de Clubes. Ya ha llegado, pues, y lo que hay que pedirle (a él mismo y al destino) es que se quede. Se le necesita mucho, quizá más de lo que recomendaría la prudencia tratándose de un jugador de esta edad. La temporada llega a su tramo más trascendental y necesitamos a Karim en su versión 21/22. Tal vez nos dé con una versión ligeramente menor, es decir, humana.

Portada Marca

Marca trae en portada al propio Karim más Modric y más Kroos, y cita a Ancelotti reclamando que las leyendas se retiren en el Madrid. A nosotros también nos gustaría que los tres colgaran las botas en Valdebebas (Kroos ya ha anunciado que así lo hará, solo falta saber cuándo), aunque somos menos románticos que la media. Hasta D. Alfredo tuvo que retirarse en otras latitudes, renuente como estaba a aceptar su propio declive. Veamos qué pasa, sin apasionamientos. Existen otros lugares donde pueden ganarse sumas desatinadas de dinero apetecibles para cerrar una carrera gloriosa, y si tal cosa les tienta no será el Madrid quien les retenga. Son glorias eternas, hagan lo que hagan a partir de ahora.

Marca de cuenta también de la derrota del PSG ante el Bayern en París. No ocultaremos nuestra satisfacción al respecto. Entre un gran clásico del fútbol europeo y el juguete de un nuevo rico de los hidrocarburos, la elección es clara. Apostamos por un Bayern en cuartos, por deseo y convencimiento.

Por su parte, la prensa cataculé lidia de la mejor manera posible con el trauma de tener que jugar mañana la Europa League en lugar de la competición de los mayores.

Pasad un buen día, en la bendita certidumbre de que Vinicius saldrá ileso del partido contra el Elche.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Después de la brillante consecución del Campeonato el Mundo por parte del Real Madrid (por mucho que digan los detractores, el Real Madrid es campeón de Liga, campeón de Europa, supercampeón de Europa y campeón del Mundo en este momento) vuelve el campeonato doméstico y De Burgos Bengoetxea al silbato. Una más. Una vuelta de tuerca más para favorecer el título al Barcelona. Pero bueno, con eso debemos vivir. Aun así, seguimos ganando, que es lo importante. Hoy llega el Elche, el colista de la liga y prácticamente en segunda. Esperemos que se saque el partido adelante pensando en Osasuna y en el Liverpool, que está a la vuelta de la esquina. Ahora, como siempre, unos datos del partido y ¡hala Madrid!

 

El Elche tiene mal balance en Madrid

 

El Elche nunca ha ganado un partido oficial al Real Madrid a domicilio. En ninguna competición.

 

La racha actual es la más larga sin perder

 

Sí, porque el Real Madrid no pierde contra en el Elche en liga desde el 5 de marzo de 1978 (13 partidos y casi 43 años).

 

Al Elche le endosamos la goleada más grande

 

La mayor goleada del Real Madrid en la liga española fue al Elche, el 7 de febrero de 1960, liga, 11-2, goles de Pepillo (5), Puskas (4), Gento y Santisteban.

 

Seguimos con rachas favorables

 

El Real Madrid ha ganado 11 de los últimos 13 partidos de liga contra el Elche. Además, ha marcado gol en los últimos 19 partidos de liga que ha jugado contra el Elche.

 

El balance contra colistas tampoco es malo

 

El Real Madrid ha ganado los últimos 4 partidos de liga contra colistas y ha ganado los últimos 12 partidos de liga que ha jugado contra colistas como local.

 

Pere Milla y Modric

 

Datos del rival

 

1.- El Elche Club de Fútbol jugó por primera vez en primera división en la temporada 1959/60. Actualmente es el 25º en la clasificación histórica del campeonato con 693 puntos.

2.- La actual es la 23ª temporada del Elche en primera división.

3.- El último ascenso del Elche a primera división data de la temporada 2020/21.

4.- El Elche finalizó la temporada pasada en el puesto 17º de la Liga, con 36 puntos.

5.- Sus últimos 5 partidos de liga los ha saldado con 1 victoria, 2 empates y 2 derrotas.

6.- El Elche, en sus últimos 5 partidos como visitante en liga, ha empatado 2 y ha perdido 3.

7.- En sus últimas 5 temporadas en Primera División, Isidro, Boyé, Albacar, Fidel, Dani Calvo, Pere Milla, Verdú (1), son los goleadores del Elche al Real Madrid.

8.- Jugadores del Elche que hayan jugado en el R. Madrid y le ha marcado gol en partido oficial: Isidro (1).

9.- Pablo Machín se ha enfrentado como entrenador en 6 ocasiones al Real Madrid (2 dirigiendo al Girona, 2 al Sevilla, 1 al Español y 1 al Alavés), con un balance de 3 victorias y 3 derrotas ante los blancos.

10.- Los goleadores del Elche esta temporada en liga son: Pere Milla (7), Ponce (5), Roger (2), Collado, Boyé, Gonzalo Verdú, Josan, Lirola, Tete Morente, Carmona (1).

11.- Actualmente, el Elche es 20º en la clasificación de la Liga con 9 puntos.

Kroos Elche

 

10 últimos partidos de Liga frente al Elche

 

8 victorias y 2 empates, 25 goles a favor (2,5 goles por partido) y 8 en contra.

Goleadores: Cristiano Ronaldo (7), Benzema (4), Bale, Vinicius, Modric (2), Solana, Paco Llorente, Losada, Illarramendi, Isco, Militao, Fede Valverde,  Marco Asensio (1).

Asistentes: Rodrygo (3), Modric (2), Martín Vázquez, Maqueda, Schuster, Pepe, Xabi Alonso, Benzema, James, Marcelo, Bale, Isco, Mariano, Vinicius (1).

Tarjetas: Marcelo, Carvajal, Sergio Ramos (2), Schuster, Casemiro, Cristiano Ronaldo, Pepe, Kroos, Benzema, Militao, Alaba, Vinicius, Rudiger (1).

Expulsados: ninguno.

Primer tiempo: 9 goles; segundo tiempo: 16 goles.

Gol más tempranero: Fede Valverde (minuto 11).

Gol postrero: Cristiano Ronaldo (minuto 95).

El R. Madrid ha remontado 2 veces un gol para ganar el partido y no le han remontado.

Mayor goleada: 23 de septiembre de 2014, R. Madrid-Elche, 5-1, goles de Cristiano Ronaldo (4) y Bale.

4 goles de penalti marcados, 2 recibidos y 1 fallado (Benzema).

1 póker (Cristiano Ronaldo).

1 hat trick o más (Cristiano Ronaldo).

4 dobletes o más  (Cristiano Ronaldo —2— Benzema, Vinicius)

Partido con más goles (6): 23 de septiembre de 2014, R. Madrid-Elche, 5-1, goles de Cristiano Ronaldo (4) y Bale.

El R. Madrid ha marcado en los 10 últimos partidos jugados frente al Elche en Liga.

 

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El Real Madrid se presentó el sábado en una final y no le quedó más remedio que ganarla. Habrá quien piense que es un título menor, y algo de eso hay, pero lo cierto es que cada vez que nos plantamos ante la posibilidad de levantar una copa o no, un espíritu legendario, un viento victorioso procedente de la galaxia blanca, solo comprensible para los madridistas, nos obliga a levantarla o levantarla; algo que yo, abandonado de la práctica balompédica por incomparecencia de fortuna física, mantengo ahora con escrupulosa fidelidad en bares, pubs, y discotecas, donde también hay que llevar a gala el manual de estilo del buen madridista.

En medio de un calendario que parece diseñado por el Estado Islámico, el equipo comienza con buen pie los primeros metros de la montaña rusa del año que vivimos peligrosamente, que será este 2022, y en la sonrisa de Fede Valverde podemos encontrar más de un millón de razones para la esperanza y las buenas sensaciones. Ocurre, sin ánimo de aguar las celebraciones, que el Al-Hilal no es el Liverpool, ni el Atlético de Madrid, ni siquiera este Barcelona que suma puntos en la liga haciendo un fútbol plúmbeo, irregular, y soporífero que avergonzaría a un candidato a descender de categoría pero que, de todos modos, los suma.

Al ver el festival de goles y “desgoles” —con permiso del poseedor de la letra T de la RAE—, me rascaba la cabeza buscando el modo de consolarme al ver aparecer en el horizonte rivales de una categoría que, por lo general, no permiten los deslices que últimamente combinamos con alegría con las usuales genialidades. Y, de pronto, un magistral movimiento táctico de Modric me dio la respuesta: es la imprevisibilidad.

Modric imprevisibilidad

Si analizas el mejor fútbol del Real Madrid de esta etapa de Ancelotti verás que, junto a la fortaleza de un vestuario unido, la suma de talentos individuales, y planteamientos tácticos más o menos serios, lo más rompedor y decisivo del equipo es lo que solo acierto a acuñar como fútbol imprevisible. Se trata de un fenómeno que se produce de manera aparentemente espontánea y que puede presentarse sin avisar incluso en los momentos de mayor embotamiento mental del equipo, o tras algunos minutos de zozobra, o en partidos donde el cerrojazo rival parece echar al traste nuestras armas ofensivas. De pronto, no ya una genialidad individual —eso obviamente siempre es imprevisible—, sino la veloz combinación colectiva de movimientos y pases inesperados hacia huecos creados unos segundos antes de manera indetectable por el rival, culminan con el balón en el fondo de la red sin que al árbitro le haya dado tiempo aún a encontrar la pelota.

El rey del inicio de jugadas imprevisibles es sin duda Modric, pero también hemos visto en ese papel a Vinicius Jr., a Rodrygo, a Benzema, a Camavinga, y últimamente, en casi todos los partidos, a nuestro gran Ceballos. Se trata de jugadas de ruptura con cambios de velocidad, balones al primer toque y desconcierto absoluto de la defensa, que tiende a creer que la bestia se ha dormido, momento favorito de cualquier madridista para partir en dos el encuentro, como con tanta alegría comprobamos en la última Champions.

Si analizas el mejor fútbol del Real Madrid de esta etapa de Ancelotti verás que, junto a la fortaleza de un vestuario unido, la suma de talentos individuales, y planteamientos tácticos más o menos serios, lo más rompedor y decisivo del equipo es lo que solo acierto a acuñar como fútbol imprevisible

Es quizá la característica más letal de este Real Madrid porque, a fin de cuentas, las individualidades se pueden tapar en una alto porcentaje —a costa de dedicar demasiados futbolistas a esa tarea dejando otros flancos abiertos—, el portento físico de jugadores como Valverde o Camavinga podría no ser suficiente sin el talento de una delantera inspirada, e incluso la magia infinita de Modric es difícil de mantener al cien por cien todos los partidos de la temporada y uno de los aciertos de este Madrid es que sabe disfrutarla sin agotarla, es decir, trabaja siempre buscando otros recursos como si esa magia no existiera, multiplicando su efecto. Pero el fútbol imprevisible en el que están implicados jugadores casi de forma aleatoria, que en ocasiones me recuerda a los cambios de ritmo en la frontal que marcaron la diferencia en el Madrid de la Quinta del Buitre, aparece en más de la mitad de los encuentros y deja al rival, sea cuál sea su envergadura, completamente en pelotas, y a la parroquia blanca en éxtasis.

Me consta que Ancelotti insiste desde el pasado año en ese tipo de juego de combinación rápida ofensiva en los entrenamientos, pero solo en esta temporada, volviendo la vista atrás, he logrado ligar los acontecimientos del entreno al partido oficial, y ponerles un nombre, por el que sin duda no me darán el Pulitzer, pero que a mí me ha dejado sobradamente satisfecho.

Mi pronóstico, tras celebrar por todo lo alto el nuevo título, es que si logramos que la luz del fútbol imprevisible se siga encendiendo unas cuantas veces por partido, el calendario penitencial que se nos viene encima puede terminar siendo un atracón de felicidad.

 

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Se acerca una nueva eliminatoria Real Madrid-Liverpool, un enfrentamiento clásico europeo que se ha repetido en tres finales de Champions. Entre ambos equipos atesoran nada menos que veinte Copas de Europa.

 

Y tú, ¿cuánto sabes de los Real Madrid-Liverpool?

El sábado por la noche, en Rabat, Benzema levantó al cielo el título oficial número cien de la historia del Real Madrid Club de Fútbol, una historia que contará el próximo seis de marzo con ciento veintitrés años. Cien, cien copas, cien títulos. Cien, uno más que todos los nombres de Alá; cien, casi el doble de los que tiene la Associazione Calcio Milan, que durante años lució orgulloso por ahí aquello de club più titolato dell mondo. Cien, dos más, también, que su gran adversario en España y en el Mundo, el Fútbol Club Barcelona. Aunque es verdad que en la vida lo importante siempre es la calidad y no la cantidad, en esos cien entorchados hay treinta y cinco Ligas, catorce Copas de Europa y ocho Copas del Mundo de clubes. O sea, más de la mitad, casi el sesenta por ciento, son títulos patanegra, la crema de los títulos.

Cien. El número impresiona. Si se considera que la Liga echó a andar en 1928, el Madrid tenía ya el cuarto de siglo pasado cuando la ganó por primera vez. En la primera Copa de Europa, el club había celebrado ya sus bodas de oro, con lo que se puede decir que el Real sale a un título por año, más o menos, una media inhumana que explica la inhumana exigencia a la que todas las fibras de esta institución gigantesca son sometidas a diario, semana a semana, mes a mes. Año a año, steer his way through the ruins, como cantaba Leonard Cohen.

En la vida lo importante siempre es la calidad y no la cantidad, en esos cien entorchados hay treinta y cinco Ligas, catorce Copas de Europa y ocho Copas del Mundo de clubes. Más de la mitad son títulos patanegra, la crema de los títulos

Tiene su gracia que el cien llegara en Rabat, fundada por los romanos, abandonada a los bereberes, saqueada por un rey de Castilla y refundada por moriscos andaluces exiliados. O sea, en un callejón asoleado de la Ciudad de Dios, el lugar al que pertenece el Madrid. Los cien títulos oficiales del Real Madrid son algo más que un simple dato, mucho más que una cifra banal que repetir ufanamente ante los hinchas de otros equipos. Es una cota moral. En un país donde el esfuerzo, el sacrificio y el amor propio son conceptos degradados hasta el extremo, el Madrid es un Sísifo esclavo de sí mismo, de su olímpica necesidad de dominar. Toda la vida atado a un pedrusco, empujándolo hacia arriba sin desmayo, una y otra vez. Podrían ponerlo como ejemplo en las escuelas. Sin embargo, es la institución más detestada en público de España, seguramente porque es el gran espejo que devuelve a una sociedad en descomposición su perfecta imagen de abandono.

Valverde y Vinícius Rabat

Los cien títulos oficiales del Madrid suponen un horizonte espiritual, más allá del cual sólo está el Dios cruel y vengativo del Viejo Testamento, que sacude ante los madridistas su flagelo inevitable con el que los azota para que sigan yendo hacia adelante. Uncido a los bueyes de la perfección absoluta, los madridistas se desgastan peleando contra el día a día, conociendo que es imposible ganarlo todo y ganarlo siempre, tan imposible como no desearlo con la fe vehemente de Abraham.

En la vida, que muchas veces es oscura, cuesta levantarse. En alguna novela lo contaba muy bien García Márquez: la angustia, el desasosiego tentacular del lunes por la mañana, del salir de la cama y enfrentarse al mundo. El Madrid es como una matriz extraordinaria que nos ampara y que espanta ese miedo, sacudiéndolo al menos por unas horas. En este sentido, es un hogar, además de un amigo. Si la amistad consiste en conocer a alguien tanto como a uno mismo, y poder compartirlo todo, sobre todo el silencio, el Madrid es el mejor amigo que he tenido en toda mi vida.

Si la amistad consiste en conocer a alguien tanto como a uno mismo, y poder compartirlo todo, sobre todo el silencio, el Madrid es el mejor amigo que he tenido en toda mi vida

Estos cien títulos, el Madrid ha plasmado la universalidad del mundo, la complejidad de la vida. Los hay de todos los colores. En la España de Franco, el Madrid era lo moderno, lo cosmopolita, lo que estaba en el mundo, sin dejar de ser español, sin abandonar su raíz, anidada en lo más profundo de la España desacomplejada y libre que floreció tras los desastres del 98 en torno a las instituciones educativas de estilo europeo que se fundaron en Madrid. Las cinco Copas de Europa seguidas fueron los éxitos de un equipo de fútbol abanderado por un argentino cuyo abuelo era siciliano, que saltó a la fama en Colombia y que terminó nacionalizándose español. El éxito de un equipo que enamoró al mundo con un mito húngaro que huyó del Telón de Acero, con un hijo de la gran emigración polaca en Francia, con lo mejor del talento español, desarrollado un lustro después con el toque moderno de los Yé-Yé, que ya eran juncos mecidos por otro aire, más beatle. Después, llegaron otras tres en cinco años, en un lustro a caballo entre el siglo que se iba y el que venía, un nuevo salto adelante, una ruptura, otro florecer español en la primavera del mundo. Las cinco últimas, con el mundo en repliegue, son la llama que sigue ardiendo, el fuego de San Telmo que guía el barco en la oscuridad incierta de la tormenta.

En esos cien títulos, hay producto nacional purasangre, hay frutos de épocas de austeridad, hay metal de opulencia, hay de todo. El Madrid es aún el siglo XX, completamente vivo, lo último que queda una vez muertos Isabel II de Inglaterra y Benedicto XVI. Pero también es el siglo XXI. La única gran época de sequía en toda su historia fue la postguerra, lo que viene a redundar en la impresión que siempre he tenido de que el Madrid, al ser lo mejor de la España moderna, sufre cuando la nación más sufre. Pero en la postguerra, el Madrid afianzó su patrimonio y lo convirtió en la base de su crecimiento. La fruta maduró tres lustros después, pero aun así, entre tanto, se ganaron algunas Copas de España, que congregaron en la estación de tren a la afición entregada, ansiosa por olvidar el dolor y la sangre de la guerra, por lavarlos en la pila de agua clara y pura de una ilusión colectiva. “España misma fuisteis vosotros, comandantes de todas las victorias, arcángeles del milagro en los pies y del santísimo talento sobre la hierba”, como le canta Manuel Vilas a los ingrávidos del blanco real: “Velázquez, García Remón, Zoco, Amancio, Santillana, Pirri, héroes de obreros españoles, enterrados en amarillas tardes de domingo”.

Los cien títulos del Madrid reflejan su capacidad extraordinaria de adaptación, adaptación a los tiempos y adaptación a las circunstancias. El Madrid ha ganado en épocas boyantes y en épocas de flaqueza, en el mundo pre y post-Bosman. Con dinero y sin dinero, antes de Franco, con Franco y después de Franco. Ganó títulos regionales y nacionales con Alfonso XIII, que le dio la corona a su escudo, y durante la República, que se la quitó. Ha ganado por fin una Copa de Europa con un gobierno socialista en La Moncloa, que era la última frontera en la geopolítica de los títulos blancos. Si Darwin observó la indestructible fuerza de la vida, su habilidad maravillosa para abrirse camino en todos los elementos, el Madrid es la quinta esencia del darwinismo. La prueba firme y demoledora de hasta dónde puede alcanzar la determinación absoluta por prevalecer. El amor por la vida.

Si Darwin observó la indestructible fuerza de la vida, su habilidad maravillosa para abrirse camino en todos los elementos, el Madrid es la quinta esencia del darwinismo. La prueba firme y demoledora de hasta dónde puede alcanzar la determinación absoluta por prevalecer. El amor por la vida

Los santos, los profetas y los patriarcas del panteón madridista constatan esa diversidad que los títulos certifican, ponen por escrito, por así decirlo. El Madrid contemporáneo queda refundado por un francés de Marsella cuyos ancestros eran bereberes argelinos. El heredero de Di Stéfano es un portugués de Madeira. La nueva edad de oro la firman un niño croata de la guerra, un sevillano de Camas, un alemán de la RDA y un brasileño, como brasileño es el futuro de la sala de trofeos del club.

Modric y Vinícius

Esta sala de trofeos es el emporio de una potencia trasnacional, el botín de una república independiente de proyección intergaláctica. La españolidad del Madrid tiene el carácter pontificial de la bendición urbi et orbi que dan los papas: el Madrid también juega “de la ciudad al mundo”. Es decir, que el Madrid, más que radicado en Madrid en tanto ciudad determinada con sus circunstancias, está afincado en Madrid, capital de España, igual que los papas, que viven en Roma pero le hablan a todo el género humano. El Madrid también se dirige a todos los hombres, “judíos o gentiles”, y les habla el lenguaje de los símbolos, que es el que abre la puerta del corazón. Los títulos son representación de lo divino. Sus partidos son homilías, la comunión de lo humano, que es mortal y falible, con lo eterno, que es uno y trino: a la vez presente, pero pasado y futuro. Pues el Madrid, cuando sale al campo cada miércoles, cada jueves o cada domingo, camina sobre los hombros de los gigantes que lo construyeron, se mide a sí mismo, sólo se enfrenta consigo mismo, con lo que le contaron que hicieron sus mayores, que es la meta que debe igualar. Una meta, por lo demás, inigualable.

El Madrid ha elevado su palacio por encima de la podredumbre, de la finitud de un mundo caduco, del miedo. Mes a mes, año a año, temporada a temporada, título a título, con la “infancia escapando de sí misma”, que escribió García Montero en su poema titulado Real Madrid. El Madrid es una iglesia con la santa y apostólica misión de redimirnos a todos: de la fealdad, de la corrupción, del olvido. La misión de ganar, de “ganar siempre, por nosotros, que tanto perdimos” y perdemos todo el tiempo.

 

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“Vinicius pierde el ángel”, “¿Qué le pasa a Vini?”, “Vinicius pide banquillo”... El presidente prefiere no seguir leyendo titulares de prensa, para qué. El chico que llegó de Brasil con apenas dieciséis años y que dio una Champions al club con aquel gol en París está perdido. O por lo menos, así lo dicen sus números: en los últimos quince partidos, un solo gol, ninguna asistencia y su cifra de regates ha descendido escandalosamente. Y lo que es peor aún, ha dejado de intentarlo. Nada queda del chaval que supo sobreponerse a esos inicios complicados en los que hubo quien se mofaba de sus definiciones, y a esa campaña que le acusaba de provocador. No solo no se arrugó con todo aquello, sino que se fue haciendo más fuerte.

—¿Entonces, qué le pasa a este, Emilio? No es capaz de controlar un balón, no se va de nadie.

El Buitre permanece circunspecto con la vista puesta en los diarios deportivos. Ha visto pasar a cientos de jugadores por ese vestuario desde que llegó al Madrid hace ya… mejor ni pensarlo. Se teme lo peor: estará triste el chico porque querrá más pasta. No le pega mucho del chaval, pero lo ha visto tantas veces en futbolistas mal aconsejados… Otra alternativa es que tenga morriña de su Rio natal, puede ser.

—Carlo, aquí Emilio. Mira estoy con el Presi… sí, sí, no te preocupes, lo del césped lo vamos a acabar solucionando, ya verás. Oye, estamos muy preocupados por lo de Vini. No levanta cabeza, no sabemos si le pasa algo, pero es que no es el mismo. Entiendo, haz el favor de hablar con él. ¡Ciao!

Emilio cuelga el teléfono y se queda con los brazos cruzados y la mirada clavada en la moqueta de la T4. Florentino le mira angustiado.

—Presi, Carlo está igual. Cuenta que ha dejado de bailar en el vestuario. Que ya no le divierten las bromas de Rüdiger.

—Maldita sea.

—Pero hay más. Dice que esta mañana antes del entreno ha estado poniendo música.

—Bueno, pero eso lo hace siempre, ¿no?

—Música de Álex Ubago.

—¡Esto es el colmo! —vocifera el mandatario mesándose los cabellos.

Butragueño peocupado

La llamada de Emilio ha terminado de convencer a Carlo, no debe demorar la conversación a la que hace unos días viene dando vueltas. Aprovecha que el vestidor está prácticamente vacío para sentarse al lado de Vini, en el sitio de Ceballos.

—¿Cómo está uno de mis meninos favoritos?

—Aquí ando, míster —responde lacónico mientras se termina de atar la segunda zapatilla.

Vinichus, no vengo a hablarte de tus números de las últimas jornadas, sólo quiero saber cómo te encuentras. Me importa poco que no metas goles, pero que no bailes… Te veo tristón.

El 20, sin llegar a articular palabra, comienza a hacer pucheros, como si de un niño de cinco años se tratara. Carlo le abraza y le ofrece su regazo.

—Tranquilo, Vini, llora lo que haga falta.

Por fin, se calma y se seca los ojos con la palma de la mano, esa misma mano con la que un año atrás sostuvo el puro que se fumó con su entrenador en Cibeles.

—¿Me vas a contar qué te pasa o voy a tener que rogarte?

—Mira, Míster... Es que no es un asunto fácil —Vini duda si arrancar y soltarle todo lo que lleva dentro, pero finalmente piensa que es lo mejor—. ¿Alguna vez te has enamorado de una chica con la que ni siquiera has hablado?

—Vaya pregunta, chico. A ver, yo en mis inicios era un auténtico galán come Domenico Modugno. ¿No te suena, verdad? Bueno, era bellísimo y las ragazzas caían rendidas a mis pies. A veces sin tener que soltar ni una palabra. No te ofendas, Vinichus, pero yo era más guapo que tú. Pero a lo que íbamos, ¿qué pasa, te has enamorado?

Ancelotti

—Creo que sí. Es una chica preciosa, con una cara de ángel que me cortó la respiración cuando la vi por primera vez.

—¿Y dónde está el problema? ¡El amore es lo que mueve el mundo! —proclama el técnico poniéndose en pie emocionado.

—Pues que ella… ha desparecido.

—¿Cómo? —Carlo se arrodilla—. ¿¿Cosa ha succeso??

—Te cuento. Vi por primera vez a esta chica en la primera jornada de Liga. Siempre se sentaba en la segunda fila, en la banda en la que atacamos en las segundas partes. ¡Tenías que haberla visto! Yo no le quitaba ojo en el calentamiento, ella me sonreía, yo a ella... Por eso siempre celebraba mis goles…

—Subiéndote a la grada —interrumpe el italiano—, ¡qué pillín!

—Eso es. El caso es que desde hace unas jornadas ya no viene a los partidos. Los domingos vengo con la ilusión de verla, pero nada. No sé si se ha cansado o si ya no tiene ilusión por verme.

Carlo deambula de arriba abajo del vestuario pensativo con las manos en la espalda. Le rompe el corazón ver así al crío.

—Hagamos una cosa. Un trato. Yo localizaré a esa chica. Averiguaré qué ha pasado y hablaré con ella.

Vinicius levanta la cabeza súbitamente, como si hubiese recibido una descarga.

—No te prometo nada, puede que ella no quiera saber nada de ti, y habría que respetarlo. Pero saldremos de dudas.

—¿Crees que podrás encontrarla? —ruega Vini.

—Claro, amico mío. Pero tú debes cumplir con tu parte. Sal el domingo y baila, Vini, baila.

Como si de un resucitado se tratase, el joven brasilero no sólo ofreció su mejor versión en la siguiente jornada, sino que la superó. Volvió a verse al jugador eléctrico que percute y no para, que finta, desborda, y sonríe a los niños mientras dibuja regates imposibles. Emilio respira en paz desde el palco y aprieta la mano de Florentino. No hace falta que se digan nada, sus miradas ya hablan por ellos. Nuestro niño ha vuelto.

Vinicius: insultos, racismo y bailes

Una vez concluido el partido, Chendo se acerca a Carlo, que cogía su gabardina para abandonar el estadio, con rostro desencajado.

—¡Ese Chendo!, ¿qué te pasa? Pareces estresado.

—Traigo una buena noticia y otra mala —el murciano está acelerado —. La buena es que hemos tirado de nuestros recursos y hemos encontrado a la chica.

—¡Bravisssimo! —festeja el míster.

—Pero la mala es que es la hermana de Maffeo.

—¡Pero cómo!, ¡cosa te ho fatto per merecere questo, mio Dio!

Carlo arroja la gabardina al suelo, grita, maldice, se despeina y agarra de la chaqueta a Chendo. Le levanta un par de palmos del suelo.

—¿Y ahora qué hacemos, Miguel?, ¿qué podemos hacer?

—No lo sé, míster —contesta asustado el delegado—. Sólo sé que la familia le ha pedido que deje de venir al Bernabéu. Los padres no quieren que vuelva a un solo partido más.

Desde casa, Carlo, abatido, informa a la T4. También allí cunde el desánimo.

Las semanas transcurren y el rendimiento de Vini comienza a resentirse. Sigue echando de menos a la chica de la segunda fila, y aunque no ha perdido la esperanza de que Carlo aparezca con buenas noticias al respecto, percibe que hay algo que su entrenador no se atreve a contarle. Lo intuye.

Sus goles y asistencias han llevado al Madrid a la final de la Champions, y ahora que están tan cerca del objetivo, siente que va perdiendo la ilusión. Necesita volver a verla.

Tres días antes de la final de Estambul, Carlo considera que debe ser honesto con el chico y decirle la verdad: la chica estaba ilusionada, había sentido el mismo flechazo que él, la misma descarga, pero no quiere enfrentarse a la prohibición tajante de los Maffeo.

Ha quedado a cenar con Vini en el reservado de una vieja trattoria de Bravo Murillo. Está tenso. Él, que siempre ha creído en el amor a mi primera vista, debe ser quien le diga que lo suyo es un imposible.

El técnico se sienta a la mesa y empieza a darle vueltas, no sabe cómo arrancar, le sudan las manos, y Vini se está poniendo nervioso. Resopla y coge fuerzas para soltarlo de una vez, pero suena el móvil.

—¿Pronto? —el rostro de Carlo cambia radicalmente—. Siamo quá, ¡andate veloce!

Tras diez minutos de espera consumidos entre confidencias más propias de un padre y un hijo, Carlo se levanta de la mesa con la excusa de ir al baño. Vini se queda esperando, ojea el móvil, mira el reloj impaciente.

—¿Vini? —una voz dulce pregunta desde la puerta del reservado.

Cuando el brasileño alza la vista se topa con el rostro angelical que lleva meses buscando en la fila dos.

Vinícius traje

—¿Cómo lo has hecho para convencer a los padres de la joven, Emilio? —interroga Carlo aliviado en la puerta de la trattoria.

—En los momentos de máxima necesidad hay que recurrir a nuestra gente más convincente. Anda, vamos.

Emilio le guiña un ojo y señala a la tasca de enfrente, donde brindan con una cerveza Zinedine, Amancio, Karim, Raúl, Pirri y Luka.

Carlo sonríe. “Ahhh, el madridismo todo lo puede, caro mio”.

 

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24 de mayo de 2000. Había costado encontrar entrada. La peña removió cielo y tierra. Con el Sr. Rocco hubiese sido más sencillo. Pero al final, ahí estaba: en París. Dos días antes llegó, para aprovechar el tiempo y coger la final bien ambientado. Y fue un gran acierto porque la conoció apenas comenzado ese magnifico día. Ella, deslumbrante, llenando de alegría y buen rollo aquel pequeño garito donde compartían canticos aficionados blancos y naranjas. Luciendo la camiseta un poco ajustada que le hacía destacar aún más. Él, hambriento: había que elegir entre comer y beber porque todo era carísimo. En cuanto la vio ya no pudo mirar nada más. Ni hablar, ni cantar, ni gritar. Nada. Era algo hipnotizante y tampoco quería quitarse esa sensación. De repente, ante la embobada y fija mirada del pobre, ella se fijó y se acercó. “¿Nos conocemos?”, preguntó con una naturalidad que le embobó más si eso hubiese sido posible. “¡Ojalá!” acertó a decir. Y ella sonrió y rio. Y no dejó ya de sonreír y reír toda la noche y la mañana y la tarde.

Consiguieron cambiar la entrada con un compañero de cada uno y pudieron ver el partido juntos también. Y qué partido. Cada gol era un abrazo más sentido, más largo. Y cuando al sonar el We are the champions se sorprendieron llorando juntos con las manos entrelazadas comprendieron que algo había nacido entre ellos.

McManaman gol octava

Siguieron meses de ilusión y búsqueda de viajes y fines de semana para coincidir. Y Messenger, mucho Messenger. Estudiando y pasando el tiempo felices entre victorias y derrotas. Y ahorrando para poder ir de nuevo a otra final. A Glasgow. Esta vez compraron las entradas con cuatro meses de antelación, confiantes en el equipo de sus amores. Y, si París es la ciudad del amor, Glasgow fue para ellos muchísimo más. De nuevo juntos, de nuevo campeones: los reyes del corazón.

Acabaron las carreras y empezaron los problemas. Muchas ganas de éxito de cada uno y poco tiempo para desconcentrarse. Como si el amor necesitase concentración. El equipo tampoco ayudaba. Tal vez alguna final hubiese encendido de nuevo la llama. Pero no ocurrió. Y las risas se volvieron amargas y la distancia actuó implacablemente.

Pasaron los años y perdieron todo contacto. Nuevos números, nuevos países, nuevos domicilios. Y, de nuevo, un 24 de mayo, otra final. Ninguno de los dos pudo evitar los recuerdos, el cosquilleo, la excitación desde días antes. Y los dos acudieron a Lisboa. Esta vez el mismo día porque sus obligaciones no permitían mucho asueto. Y no estuvieron muy lejos uno del otro y, si el destino hubiese movido algún hilo, se hubieran encontrado. Pero no ocurrió. Se pasaron el tiempo buscándose y el partido no iba bien. Así que, inexplicablemente, de mutuo acuerdo, cada uno por su lado juntó sus manos evocando las anteriores finales. Ella entrelazando los dedos. Él colocando una mano encima de la otra y apretando muy fuerte. Tanto que con el gol de Ramos y todos los demás perdía el equilibrio y casi se caía. No se encontraron, pero Lisboa, de algún modo, se unió a París y Glasgow.

No fueron a las siguientes finales. A cada uno le surgían imprevistos o falta de ganas. De lejos también se disfrutaban los triunfos. Eso sí, las vieran donde las vieran, el ritual de tener las manos juntas, como si fueran las del otro, se repitió en todas ellas. Y las lágrimas y la alegría y la añoranza. Hasta que el pasado año llegó el partido contra el City. Los éxitos profesionales habían tenido muchas cosas buenas. Por ejemplo, que alguien importante los invitara a su palco. Llegó con bastante tiempo y se puso a charlar con los que allí estaban de cosas ajenas al futbol. Y apareció ella: deslumbrante, radiante, como la primera vez. Y él, como la primera vez, embobado. “¿Nos conocemos?”. “¡Ojalá!”, ante la sorpresa de los demás. No prestaron mucha atención al partido y estuvieron poniéndose al día. Hasta que encajó el Madrid el 0-1. Y entonces, instintivamente, se dieron la mano, las apretaron muy fuerte y dijeron: “Vamos a meter tres”. Y uno, y dos y tres. Se abrazaron, se besaron y rápidamente dijeron a sus anfitriones que necesitaban dos entradas para París.

Madrid City

Fueron 4 días antes, el 24 de mayo. Recorrieron los primeros lugares que recordaron como si hubiesen pasado días y no años. Comieron, bebieron, bailaron, cantaron y se amaron. Esta vez las manos unidas dieron un gol y paradas, muchas paradas. Y, cuando acabó el partido, lloraron y, sin soltarse, se abrazaron. Y se prometieron, esta vez sí, amor eterno.

Esta mañana, tomando un café con un gran amigo, este le ha dicho: “¿Qué, ya has comprado el regalo de San Valentín? Porque, chico, ¡pareces un veinteañero!” Se ha limitado a sonreír, embobado. Ha vuelto a ser un veinteañero y no va a dejar de serlo. Pero el regalo que ha preparado no es para mañana. ¿Cómo va a serlo? El amor no se celebra en febrero, el amor se celebra en mayo. Aunque este año será el treinta y tantos de mayo.

 

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Buenos días. Hoy es San Valentín y en La Galerna desvelaremos el ganador de nuestro I Certamen de Cuentos madridistas de amor, además del finalista. “Cuentos madridistas de amor”, se dirá el lector, interpretando quizá que se trata de una redundancia porque ¿qué es el Madrid sino amor?

“Si miramos la historia del mundo, parece mentira que el amor esté incluido”, escribió Julian Barnes. Lo que parecería mentira es que no estuviera incluido el Madrid. “Hay dos cosas que les envidio a ustedes los españoles. La primera es este sol, y la segunda ese endiablado Real Madrid”, le confesó Churchill a Alfonso Paso, y ahí vio el dramaturgo la trascendencia histórica de Di Stéfano, Gento y demás. Alfonso Paso era del Atleti, lo cual prueba dos cosas: una, que la anécdota es cierta, pues un atlético jamás se inventaría algo que dejara al Madrid bien. La segunda cosa que prueba esto es que, si miramos la historia del Real Madrid, parece mentira que el Atleti esté incluido.

Portada As

Donde desde luego no está incluido el Atleti es en los Octavos de la Champions League que se disputan hoy. No está en los Octavos porque no estuvo en ningún bombo del sorteo, y si no estuvo en el sorteo es porque lo eliminaron antes de llegar a él. Vemos en la portada de As a João Félix, pero es que João Félix ya no está en el Atleti, es decir, sigue perteneciendo a la entidad de los comunicados iracundos pero está cedido en el Chelsea, que en cambio sí está en los Octavos porque antes estuvo en el bombo, y si estuvo en el bombo es porque se clasificó para estar allí. En este sentido, João Félix ha salido ganando con la cesión, y nos alegramos por él dado que no va a volver al Metropolitano. Somos así de rotundos al respecto porque en el propio As defendió el portugués a Vinicius el otro día, y eso es algo que de cara al Frente Atlético (que no existe pero da muchísimo miedo, como les sucede a Freddy Krueger y al Fair Play Financiero) produce inquietud. Contadle vosotros al Frente que João ha dicho eso, que a nosotros nos da la risa.

El caso es que, continuando con el lenguaje propio de apasionado romance que se usa en un día como este, La Galerna ama a João Félix. Pongámoslo mejor con el emoji correspondiente, para mayor solaz y esparcimiento de nuestro editor Jesús Bengoechea. “Si te vuelvo a ver pintar un corazón de tiza en La Galerna, te voy a dar una paliza por haber escrito mi nombre dentro”, nos amenazó un día.

Paseemos por el lado salvaje. Atrevámonos.

La Galerna ❤️João Félix.

Hala, ya está hecho.

Qué vida tan triste esta, amigos. Tan desaforada es la caza a Vinicius que nuestro corazón se desboca de amor sanvalentinesco por el primero que le defienda, en este caso el menudo y excelso delantero cuyo talento a punto ha estado de marchitar el Cholo. Pero no es João Félix el único rival al que La Galerna ❤️.

Portada Mundo Deportivo

Sí, también amamos a Araujo, que hoy viene imponente a la portada de Mundo Deportivo. Es justo reconocer el enorme futbolista con el que cuenta el Barça, a lo que se une su condición de buena persona. Ronald tiene nombre de persona buena, y en este caso claramente es como suena.

Araujo: Vinicius es un jugador espectacular…

Le interrumpen.

Araujo: Vinicius es un jugador que me encanta, me encanta…

Le vuelven a interrumpir.

No le dejemos dar elogios a Vinicius no vaya ser que se nos caiga el relato de provocador.pic.twitter.com/faJpDrQ2a8

— FeyValentine (@valentine_fey) February 13, 2023

Entrevistaron al central uruguayo, que además es buen amigo de Fede Valverde, y al llegar al tema Vinicius (siempre “se llega” al tema Vinicius) trató de elogiar al brasileño, pero su interlocutor no le dejaba.

—Me encanta Vinicius porque…
—No, pero tú le secaste muy bien.
—Bueno, es un jugador excepcional porque..
—Hay que ver cómo le paraste, le dejaste en nada.
—Pero…
—¡Y ahora unos minutos musicales!

El artífice de la entrevista (¿?) es un streamer culé. Los streamers —culés, madridistas o mediopensionistas— habían llegado para jubilar a una generación lamentable de periodistas deportivos que campaban por sus respetos en los medios tradicionales, pero en algunos casos hay que preguntarse si no será peor el remedio que la enfermedad.

En todo caso, seguimos aferrándonos a la excepción y amando locamente a todo aquel que tenga algo bueno que decir de Vini. Cómo estará siendo la magnitud del acoso que nos pasa eso.

Sí, amigos, La Galerna ❤️Araujo.

Portada Sport

¿La Galerna ❤️ Pedri también?, os preguntaréis anhelantes. Hombre, tampoco nos dejemos arrastrar por este caudal de pasión inflamada con que nos ha sorprendido la mañana. Ya amaremos a Pedri cuando tenga algo bueno que decir de Vini. Conformémonos de momento con reconocer que Pedri está jugando muy bien y siendo fundamental en la tarea de tener al Barça ahí arriba. Hay que ver lo moñas que nos está quedando este portanálisis. Donde cada mañana soléis encontrar sarcasmo a raudales hoy no hay más que glucosa a cholón. ¿Qué nos pasa, amigos? ¿Será San Valentín? Estad como decimos atentos a los cuentos madridistas de amor que publicaremos (ganador y finalista) a lo largo del día, y dejad que vuestro ❤️bombee amor sin freno, a cascoporro y sin remilgos. Ya lo cantó Freddie Mercury.

My game of ❤️ has just begun.
❤️ runs from my head down to my toes.
My ❤️is pumping through my veins
driving me insane.
Play the game.

Portada Marca

Jankto ha salido del armario. Lo celebramos por él si es lo que quería hacer, e invitamos a todos los participantes en el negocio del fútbol que tengan estos sentimientos a que los hagan constar si es que desean que tal cosa suceda, sin ningún tipo de presión.

Si Jankto se sienta hoy más libre, bravísimo por él. Erradiquemos por completo la homofobia en todas partes, y muy específicamente en el mundo del balompié, tan férreamente heterosexual y frecuentemente intolerante. Bien por la valentía de Jankto y viva la libertad. Sed libres en vuestro amor, amigos. Viva San Valentín, viva el ❤️, viva la vida y Hala Madrid.

Valga la redundancia.

Pasad un buen día.

El Real Madrid conquistó el pasado sábado en Rabat el Mundial de Clubes. Tras este título volvió a resurgir el asunto de cuántos títulos oficiales ha conseguido el equipo blanco a lo largo de su historia.

Depende de la fuente que se consulte, incluida la del propio club en su página web, bailan los números. En varios lugares se hace referencia a 99 títulos y en otros a 100. En este caso, el trofeo de la discordia es la Copa Iberoamericana. Pero, ¿y los títulos regionales? ¿Por qué no se cuentan? Con todos ellos la cifra total es de 126, por lo que hace ya bastantes años que se superó la célebre barrera de los 100.

El Real Madrid acumula en su palmarés:

35 Ligas

14 Copas de Europa

19 Copas de España

1 Copa de la Liga

12 Supercopas de España

5 Supercopas de Europa

2 Copas de la UEFA

3 Copas Intercontinentales

5 Mundiales de Clubes

2 Copas Latinas

1 Copa Eva Duarte

1 Copa Iberoamericana

18 Campeonatos Regionales Centro

5 Campeonatos Mancomunados

3 Copas Federación Centro

La Copa Iberoamericana fue un torneo creado en 1993 por la Real Federación Española de Fútbol y la CONMEBOL que lo cuentan en sus estadísticas como oficial. No así la UEFA por no participar en la organización. Hace unos años, Luis Javier Bravo Mayor, uno de los mejores investigadores españoles, realizó un exhaustivo artículo en CIHEFE hablando del asunto. También el reputado historiador Vicente Calatrava, otro miembro de CIHEFE (Centro de Investigaciones de Historia y Estadística del Fútbol Español), le otorga oficialidad en su magnífico libro ‘Historia y estadística del fútbol español’.

Copa Iberoamericana

El torneo enfrentaba al campeón de la Copa de Oro (la disputaban el vencedor de la Copa Conmebol, Copa Máster de Supercopa, Supercopa Sudamericana y Copa Libertadores) y de la Copa del Rey de España y estaba patrocinada por Iberia. El presidente de la CONMEBOL, el Dr. Nicolás Leoz, y el de la RFEF, D. Ángel María Villar, firmaron el acuerdo el 4 de julio de 1993 en Guayaquil (Ecuador). Como explica Luis Javier Bravo esta resolución constaba de seis puntos y en 1994 se midieron los campeones vigentes Boca Juniors y el Real Madrid. Todos los detalles de ambos partidos celebrados en el Santiago Bernabéu y La Bombonera fueron detallados en la revista oficial de la CONMEBOL número 35. El cuadro dirigido por Vicente del Bosque venció por un global de 4-3 (3-1 en Madrid y 2-1 en Buenos Aires) levantando el trofeo en la capital argentina. Fue la única edición que se disputó al no lograr una gran repercusión ni ser un éxito en lo económico.

El palmarés blanco contado al detalle y de manera minuciosa tiene un balance total de 126 títulos oficiales a lo largo de su historia

La otra gran controversia viene por la exclusión del palmarés oficial desde hace muchos años de los torneos regionales, unas competiciones que se celebraron durante los primeros 40 años del siglo XX en España y que en su época gozaron de enorme prestigio.

Trofeo Torneos Regionales

Trofeo Campeonatos Regionales

Los campeonatos tenían carácter oficial al ser organizados por las distintas federaciones regionales de España y, además, servían como previa clasificatoria para la Copa. En cada región el número de participantes fue en aumento con el paso de las temporadas y se crearon divisiones. Hasta 1925 solo el campeón regional de cada federación entraba a formar parte de los equipos que luchaban por la Copa. No fue hasta 1926 cuando se permitió acceder también a subcampeones regionales y en 1928 a terceros clasificados.

La creación de la Liga en 1928 fue el principio del fin para los torneos regionales, que se fueron quedando sin fechas para su celebración. En la década de los 30, en un último intento de supervivencia, se organizaron los Campeonatos Mancomunados, uniéndose varias federaciones cercanas para que el torneo tuviera más categoría y los partidos enfrentasen a equipos de distintas regiones españolas.

El Real Madrid, desde 1903 a 1931, fue campeón en 18 ocasiones. En cuanto a los Campeonatos Mancomunados ganó consecutivamente todos entre 1932 y 1936 para llegar a los cinco entorchados.

Trofeo Torneos Mancomunados

Trofeo Campeonatos Mancomunados

Por último, la Copa Federación Centro (en los 40 también llamada Copa Presidente de la Federación Castellana) fue el segundo torneo en importancia organizado por la Federación Castellana de Fútbol tras el Campeonato Regional. El sistema de la competición era el del formato copero por eliminación y se disputó en 14 ediciones. El equipo merengue obtuvo los trofeos en 1923, 1928 y 1943.

Copa Presidente

Copa Federación Centro (Copa Presidente)

Por tanto, el palmarés blanco contado al detalle y de manera minuciosa tiene un balance total de 126 títulos oficiales a lo largo de su historia.

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