Buenos días, amigos. ¿Y si sucede? En las semanas previas del verano, hablar de Mbappé se antojaba dar, sin más justificación que la búsqueda vil del click, la enésima vuelta sobre un argumento rancio. Los acontecimientos, sin embargo, han puesto el tema encima de la mesa de una manera legítima. Hablar de Kylian ya no es resucitar artificialmente un culebrón cansino y yermo. Ahora es hablar de algo que puede pasar.
Que puede pasar, cuidado, no que necesariamente vaya a pasar. Asegurar que Mbappé viene al Real Madrid este verano no sería ser fieles a la verdad. Si hemos aprendido del pasado, concluiremos que cualquier cosa puede suceder, desde un final feliz a una renovación, pasando por la opción de que la voluntad del jugador por vestir de blanco no sea tan férrea como se dice y acabe perdiendo el pulso… para ser traspasado a un tercer equipo. Al fin y al cabo, Kylian Mbappé, la persona, es sobre todo un enigma abrumador.
Marca viene con la disyuntiva (o, mejor, la amenaza) que el jeque expone al astro francés. Si no renueva o se deja traspasar a otro equipo, se pasará un año en la grada. Si bien el PSG no se anda con tonterías, y ya ha llevado a la práctica cosas similares con jugadores como Rabiot, es dudoso que puedan atreverse a cumplir su amenaza con una estrella de perfil tan alto como la que nos ocupa. Pero el hecho mismo de la bravata ejemplifica la necesidad de vender que tiene el club parisino, la cual juega en beneficio de Mbappé y del interés blanco por contratarle. Leed lo escrito ayer por Ramón Álvarez de Mon en esta misma página. Es de una claridad meridiana.
La posibilidad de que Mbappé recale finalmente en Valdebebas, y que lo haga tal vez este mismo verano, tiene al periodismo deportivo vinculado a la otra orilla del río (o sea, al antimadridismo) atenazado por los nervios. No saben muy bien cómo referirse al tema sin mostrar el acongoje que les domina. Aunque sólo sea por dicho acongoje, este viaje habrá valido la pena venga o no venga Kylian. Hay quien opta por esquivar completamente el tema.
Mundo Deportivo nos suelta una de esas portadas collage que trae el verano, cuánto más este verano que casi no tiene fichajes por mor del erial financiero que es la liga de Tebas. Pero ¡oh! Resulta que hay alguien en el mercado español que sí está en disposición de ejecutar fichajes millonarios merced a su intachable tesorería, y ese alguien es el Real Madrid. Esta verdad, no obstante, es demasiado incómoda, y el hecho de que la odiada entidad capitalina ya se haya hecho con los servicios de Bellingham y pueda hacerse con los de Mbappé debe desaparecer de las primeras planas.
Mirad bien esa portada de Mundo Deportivo, amigos. Sale casi todo el mundo ahí, desde Rahm a Messi pasando por el Tour de Francia y el Mundial de natación. Sale todo el mundo excepto aquel de quien todo el mundo habla. Como diría el maestro Guasch, en la Ciudad Condal se ha instalado el cagómetro mucho antes de lo habitual. Nunca antes se había puesto en funcionamiento en plena pretemporada. Es un experimento: enchufar a la vez el cagómetro y el aire acondicionado. Esperemos no haya contraindicaciones.
Por supuesto, lo del cagómetro es literal en lo relativo a gran parte de la primera plantilla del FC Barcelona, a quienes un virus raro tiene aposentados en el trono. Parece que las noticias sobre Mbappé no han sentado bien en el seno del equipo azulgrana. Bromas aparte, les deseamos una pronta recuperación.
Os dejamos con As, que viene con el muy madridista Fernando Alonso, a quien deseamos toda la suerte.
¿Y si sucede?
Pasad un buen día.
Tal y como reflejan los medios franceses más cercanos al PSG (L'Equipe y sobre todo Le Parisien principalmente), Kylian Mbappé ha sido abandonado en tierra de cara a la gira veraniega del equipo francés por Japón. Es el tipo de apartamiento que aplica Al-Khelaifi a aquellos jugadores que se niegan a renovar. La amenaza subyacente es la posibilidad de pasar todo el año en la grada si no se aviene a dicha renovación o, a falta de la misma, a una venta a otro club. Forma parte de la lista de jugadores transferibles y se habla de que no volverá a entrenar con sus compañeros en el equipo parisino. De momento, no va a Japón.
Veníamos contándolo en los últimos días. El pasado martes hubo una reunión entre el PSG y el entorno del jugador. En dicha reunión, los representantes del club insistieron en que debía elegir entre renovación o venta, a lo que los representantes del delantero insistieron en que sólo deseaba acabar su contrato, que culmina en junio de 2024, sin renovarlo. Se decidió filtrar que se ampliaba el plazo, que había sido marcado públicamente por el propio Al-Khelaifi para el 30 de julio. Acordaron tranquilidad mediática y (esta es la noticia) ese mismo día supo Kylian que no iba a desplazarse a oriente con el equipo. En la directiva parisina cunde la certeza de que el Madrid ya tendría un acuerdo con Mbappé para 2024, lo que ha radicalizado su postura de renovación o venta.
La postura pública del astro es agotar su contrato. Veremos si este apartamiento le hace cambiarla. Es una de las cosas que han de verse en los próximos días. Lo que parece claro es que el PSG se ha resignado a no renovarle, y que las conversaciones ya están mucho más enfocadas, directamente, a la posibilidad de un traspaso este mismo verano. La ausencia de plazos ha disipado el enconamiento de las posturas, y el actual clima es mucho más propicio.
El PSG quiere vender a Mbappé de forma inmediata. Para hacerlo tiene que lograr un acuerdo con él, que no está tan lejano según la información que tengo. Me cuentan que el coste total de la operación para el Real Madrid (incluyendo el precio de traspaso + comisiones asociadas, cosa muy normal en este tipo de operaciones) puede alcanzar los 230 millones de euros. Mbappé a 31 de julio tiene derecho a cobrar la mitad de una prima de fidelidad, eso son hechos consumados, y falta negociar esta variable entre ambos.
Lo que parece claro es que el PSG se ha resignado a no renovarle, y que las conversaciones ya están mucho más enfocadas, directamente, a la posibilidad de un traspaso este mismo verano. La ausencia de plazos ha disipado el enconamiento de las posturas, y el actual clima es mucho más propicio
La postura del Madrid es la misma de siempre: no estamos en esto, estamos al margen, si nos llaman en algún momento veremos. Sin embargo, el optimismo crece día a día, sobre la base de que Mbappé se ha mostrado firme en la idea de no renovar, que es lo que ha creado el actual clima de negociación, inexistente en veranos anteriores de este culebrón. El PSG tiene tres motivos fundamentales para querer vender a Kylian, y para querer hacerlo ya. El primero es el reputacional, seguido del económico y (muy ligado a este) el del Fair Play Financiero. Este último factor le indica muy claramente que no puede permitirse el dejar ir libre a la estrella francesa. No puede permitirse el no hacer la venta este verano. El tema reputacional es evidente, por lo demás: tras haber firmado el contrato más caro de la historia del fútbol, su jugador franquicia no se puede marchar libre sin producir grave daño en el orgullo institucional de la entidad. Y el económico, por muy club-estado que sean y mucho dinero que tengan, no es tampoco asunto baladí: la gente que tiene dinero valora especialmente el no malgastarlo.
La operación se puede acelerar. No podemos estar seguros, pero no es descartable que el fichaje llegue a tiempo para el primer partido de liga. La contratación no puede darse por hecho, y yo no la doy. ¿Por qué descartar, por ejemplo, que otros equipos puedan aparecer en escena ante esta situación? Dicho esto, parece seguro aseverar que el Real Madrid es el único candidato que contempla el jugador... en estos momentos. Tanto Madrid como Mbappé han creado sabiamente un clima que, como ha sido explicado, es ahora muy favorable para el traspaso. Hay un préstamo disponible desde primeros de julio (lógicamente, no activado aún) para ser usado en cuanto se necesite.
Por lo demás, Al-Khelaifi está en un mal momento. Ha roto relaciones con Mbappé y está siendo terriblemente presionado desde Catar.
No esperes que el tiempo te espere, reza un viejo proverbio japonés. Mia que está leho Japón, añadimos nosotros con la proverbial sabiduría galernauta que nos enseñó Pepe Begines. Y es que efectivamente, ta mu leho.
Si no pregúntaselo a lo viejo. O al mozalbete de Bondy, el hijo del Wilfred y LaMari, que parece haberle cantado por fin al jeque aquello de No Me Pises Que Llevo Chanclas. Para ir a Madrid no se pasa por Japón. Ta mu leho.
El caso es que, en la última hora de ayer, ese club parisino admirado por todos anunció que Mbappe no se sube al avión para viajar con el equipo a una gira en Japón. Lucho se quedó con cara de Fary comiendo un limón, se ajustaron cuentas en el multiverso madridista de insiders y vendedores de crecepelo, a Nasser le pisaron las babuchas y Mbappe arregló one more time el día a las portadas de la prensa deportiva.
Eres un moztro, Kylian.
Ni Topacio, ni Cristal, ni los Gavilanes, ni los hermanos Mercader. Has reducido cualquier culebrón latinoamericano a Caperucita llevando una botellita de orujo a la abuela. Será que tu madre es argentina como destapó Paco Buyo en el Cherengueti, dónde si no.
En la prensa deportiva de la meseta la interpretación está clara. Mbappe no viaja a Japón, no porque esté mu leho, que también, o porque haya que montarse en aviónnnnnnn… un buen rato, sino porque el PSG le ha declarado "indeseable", que es lo que hace con los futbolistas a los que pone la cruz de ö venta o a casa". Lo explica la portada de Le Parisien y se hacen eco Marca y As. Todavía falta Macron por pronunciarse, tan preocupado como está Monsieur President por el mercado balompédico de Mbappe, mientras la grandeur de La France se va por el sumidero.
“En venta”, “Contra las Cuerdas”, proclaman los diarios deportivos capitalinos con estruendo, aislando a las chicas mundialistas en las azoteas de sus primeras planas. Así es Kylian, capaz de eclipsar debuts mundialistas hasta con la papada que luce en la portada del AS. Desde La Galerna queremos pensar que por fin se acercan los capítulos finales de una saga que habría de terminar en el Nuevo Bernabéu y la sonrisa de Floren. Pero vaya usted a saber. En caso de duda consulten con Fransuá, desatado en la red de Elon.
Y si no, desmiéntanselo, mientras legiones de insiders se preparan para tirarse por la ventana en plan Birdbox Barcelona.
Lo decíamos antes. Japón ta mu leho, pero Girona no tanto, máxime si estás en Barcelona. Por allí, la prensa deportiva de combate blaugrana dedica sus portadas a Oriol Romeu, flamante fichaje culé que no tiene un pelo de tonto. Sin embargo, tampoco son capaces de abstraerse del ruido de katanas que se desliza entre París, Tokyo y Madrid, con Luis Padrique, dicho sea de paso, viéndolas venir cogido de la manita de Asensio. Oriol Romeu se siente preparado y no albergamos duda al respecto. Lo que no sabemos es si están preparados es para el advenimiento de Don Kylian Mbappe Parera. Le temen. No es Riqui Puig, vale, pero se cagan. Tanto que hasta se les cuela en su propias primeras planas.
Ya podrán disimularlo elevando a la maleducada de Aitana Bonmati a pilar de la Roja femenina, arrimando como siempre el ascua de la selección a su sardinilla culé tal y como hicieran con los maromos de Sudáfrica, o con el nombramiento en territorio estadounidense de los nuevos capitanes del Barça. Ahí los tienen. Un catalán, un holandés, un alemán y un uruguayo luciendo ufanos una senyera. La inmersiò es lo que tiene.
Lo que no habrá es fosa abisal lo suficientemente profunda para el antimadridismo si lo de Mbappe merengón acaban por consumarse. Será entonces cuando los vergonzantes improperios racistas que hemos padecido en cuerpo de Vini nos parezcan señores rascándose las axilas que diría aquel letrado descerebrado.
Será entonces cuando Japón quizás nos parezca que no está tan leho.
¡Feliz sábado, galernautas!
Pd: Lo que no había en las portadas de ayer, por mor de la terrible situación financiera de los clubes en la liga de Tebas, es fichajes. Un verano sin fichajes. Excepto por parte de aquel club que, gracias a la magnífica gestión financiera de Florentino Pérez, no solo puede fichar, sino que parece estar a a punto de volver a asombrar al mundo adquiriendo los servicios de (acaso) el mejor delantero del planeta.
El FC Barcelona tiene mejor plantilla que el Real Madrid y ganarle al club blanco es uno de los objetivos de la temporada. Estas dos frases, impuestas por la presidencia del club blaugrana, deben de ser uno de los bonus u objetivos que firman los jugadores al fichar por el equipo de la ciudad condal, porque no hay un sólo fichaje culé que decida omitirlas en su presentación. Mientras, un señor de interminable sonrisa e histriónica risa agita una bandera verdeamarela y asegura a cualquiera que quiera detenerse a escucharle que, además de lo que dicen sus nuevos fichajes, también son los reyes del mercado canarinho. El Madrid ha fichado en los últimos años a promesas que ya son realidades como Militao, Vinicius o Rodrygo, además de a un Endrick que tiene muy buena pinta. Los tres últimos, fichados muy jóvenes y pretendidos por los mejores clubes de Europa. Pero resulta que el Barcelona es el rey del mercado brasileño porque este año han firmado (o no, váyanse ustedes a saber con esta gente…) a un joven y prometedor delantero de Brasil.
Lo malo no es que Jan, más metido que nunca en su papel de Joker, realice sin ningún atisbo de pudor este tipo de aseveraciones, no. Lo malo tampoco es que su afición, adicta a sus inverosímiles espejismos, le siga el juego. Lo malo tampoco es que seguramente realice semejantes afirmaciones para llamar y desviar la atención de la prensa y la sociedad mientras espera a que prescriba algún otro delito que haya cometido en los últimos años el FC Barcelona. Lo malo es que prácticamente nadie, por alguna razón que (felizmente, porque prefiero no hacerlo) desconozco, le contraría ni le debate tan siquiera. Ni a la cara ni en los medios. El Barcelona no controla el mercado brasileño por haber fichado a un jugador. Ni tampoco tiene mejor plantilla que el Real Madrid. Es más, si nos valemos de los más estrictos tecnicismos, el Barcelona, a día de hoy, no sólo no ha mejorado su plantilla con respecto a la del año pasado, sino que además la ha empeorado, ya que ni ha podido inscribir a sus nuevos fichajes (Gündogan e Íñigo Martínez; tampoco saben cuándo va a llegar Vítor Roque debido a la incertidumbre de su inscripción), ni tampoco a los jugadores que renovaron el año pasado en unas circunstancias, digámoslo de una forma suave, extrañas. No, digámoslo cómo es, para mostrar a nuestros lectores el respeto que se merecen: más que probablemente fraudulentas.
El Real Madrid, por su parte, ya ha realizado varios fichajes, entre ellos el mejor de lo que llevamos de verano, el de Jude Bellingham. Al fichaje bomba del británico, centrocampista total que va a asombrar a la media España que aún no le conoce, hay que sumarle las llegadas de Fran García, Joselu, Brahim y el turco Arda Güler, este último pareciendo esconder entres sus céleres pies ese talento diferencial que poseen los elegidos y que promete hacer las delicias del público del Bernabéu. A pesar de que la marcha de Benzema ha podido debilitar el ataque blanco (llegará un delantero, ¿verdad?, ¿verdad?), no parece demasiado descabellado pensar que la plantilla del Real Madrid es, a 20 de julio, la mejor de España. No veo por ningún lado una plantilla que aúne el físico y talento de jugadores como Vinicius, Camavinga, Bellingham, Valverde, Rodrygo, Militao, Rüdiger, Tchouaméni, Alaba, Mendy, Fran García o Güler. Con estos jugadores y los que me dejo en el tintero hay de sobra para afirmar que el Madrid tiene el mejor equipo de la competición española, lo cual le convierte en el máximo favorito para levantar la próxima liga.
El Barcelona no controla el mercado brasileño por haber fichado a un jugador. Ni tampoco tiene mejor plantilla que el Real Madrid. Es más, si nos valemos de los más estrictos tecnicismos, el Barcelona, a día de hoy, no sólo no ha mejorado su plantilla con respecto a la del año pasado, sino que además la ha empeorado, ya que ni ha podido inscribir a sus nuevos fichajes
O más bien lo haría si no fuera la liga española de la que estuviéramos hablando. Porque estamos hablando de una competición sumamente especial. Una competición cuyo presidente no muestra reparo alguno en cambiar repentinamente sus normas financieras para favorecer especialmente al equipo que ha estado sobornando al vicepresidente del estamento arbitral durante 17 años, únicamente porque ahora el presidente de dicho equipo se retiró de una demanda y ahora le visita a comer los fines de semana en su casa de Huesca. Una competición que viene de ser ganada por un equipo que sólo pudo inscribir a sus fichajes de la pasada temporada merced a unas palancas realizadas también de manera sospechosa y cuyos pagos hoy sabemos que ni siquiera se han efectuado en el plazo establecido. Una competición cuyos derechos televisivos y cuyas imágenes de la sala VOR pertenecen a un personaje que, no contento únicamente con ser socio y principal motor económico del equipo mencionado anteriormente, se permite el lujo de campear a plena luz del día, indiferente ante un qué dirán inexistente por parte de una prensa a la que también controla, por la Ciudad Deportiva de su club, acompañado de su presidente y compañero, Joan Laporta, en la pretemporada del FC Barcelona. Una competición cuya justicia depende de un estamento cuyo presidente, o más que presidente deberíamos llamarlo capo o Don, amenazó cual jefe de una banda criminal al único colegiado que se atrevió a denunciar la corrupción y el fraude deportivo que manchaba al deporte español por el caso Negreira, amenaza a la que parece que también se sumó la propia RFEF. Una corrupción amparada por una prensa que, salvo honrosas excepciones, ha decidido ignorar casi completamente cada nuevo escándalo que surge casi semanalmente para manchar más y más la imagen de algo que ya, más que el fútbol español, más que un deporte, es un cenagal.
Se trata de una competición tan absolutamente necrosada por cada centímetro que se mire, que ya me produce suficiente vergüenza que el Madrid, único club de la liga que parece decididamente interesado en que se aplique la justicia, participe; imagínense ya la que me produciría que la ganara. Porque sinceramente, una liga en la que se descubre que un club lleva adulterando la competición durante al menos dos décadas, con todo lo que ello conlleva (títulos no ganados, descensos, perder la oportunidad de disputar competiciones europeas, objetivos no logrados y los consecuentes despidos o ventas de entrenadores o jugadores de esos equipos…) y en la que sólo hay un equipo que se persona en esa causa judicialmente, no merece ni que el balón se eche a rodar. Que no haya ni un sólo equipo aparte del Real Madrid que muestre un mínimo de interés en cambiar todo lo que rodea al oscurantismo del fútbol español no habla sino de la dignidad de esta liga, o más bien de la ausencia de la misma.
estamos hablando de una competición sumamente especial. Una competición cuyo presidente no muestra reparo alguno en cambiar repentinamente sus normas financieras para favorecer especialmente al equipo que ha estado sobornando al vicepresidente del estamento arbitral durante 17 años, únicamente porque ahora el presidente de dicho equipo se retiró de una demanda y ahora le visita a comer los fines de semana en su casa de Huesca
En cualquier otro país, cualquiera de las circunstancias anteriores sería un escándalo de proporciones bíblicas que llenaría durante meses los noticieros de los medios de comunicación de opiniones enfervorecidas de periodistas, jugadores, entrenadores y directivos, que clamarían al cielo exigiendo justicia y demandando castigos proporcionales al daño causado. En la liga española, impera la ley del silencio y los Tebas, Roures, Medina Cantalejos, Rubiales y Clos Gómez de turno se sienten seguros en esa maloliente atmósfera de decrepitud creada por ellos mismos en la que nadie tiene que dimitir. Nadie tiene que dar explicaciones. Nadie tiene que pagar por nada. Nadie les va a hacer ninguna pregunta incómoda. Sólo tienen que esperar a que pase un poco de tiempo, que capee el temporal de las redes sociales y que, con suerte, surja otro escándalo que salpique a otro y haga olvidar el suyo. Con el apoyo de los medios y su probablemente interesado sesgo, se ha logrado banalizar cualquier escándalo y conseguido que esta sociedad asimile como normal lo anormal y lo amoral. Se ha conseguido normalizar el silencio de los que antes, en alguna época hoy demasiado lejana, veían sus cabezas rodar a consecuencia de polémicas minúsculas en comparación a las actuales. Se ha inmunizado frente al escándalo a la sociedad y afición futboleras hasta el punto de que esta ya ni reacciona ante el bombardeo de noticias que no ha cesado de surtirnos de escándalos durante el presente año; pero que en cambio ha decidido (piensan que unilateralmente) creerse por un lado cada absurda explicación, con cajas y dvds, eso sí, que daba Laporta para justificar lo injustificable y que lo que no se puede tolerar es el comportamiento del jugador que más entradas, agresiones e insultos recibe de toda la liga. Como última muestra del surrealismo que vive instalado en el fútbol español, la pasividad del presidente del consejo superior de deportes, que reconoce no estar siguiendo el mayor escándalo deportivo de la historia de este país, o el pasotismo del mismísimo presidente del gobierno, que considera todo el asunto un mero borrón. Dos décadas de borrones, suponemos.
Nadie tiene que dar explicaciones. Nadie tiene que pagar por nada. Nadie les va a hacer ninguna pregunta incómoda. Sólo tienen que esperar a que pase un poco de tiempo, que capee el temporal de las redes sociales y que, con suerte, surja otro escándalo que salpique a otro y haga olvidar el suyo. Con el apoyo de los medios y su probablemente interesado sesgo, se ha logrado banalizar cualquier escándalo y conseguido que esta sociedad asimile como normal lo anormal y lo amoral
En cualquier otro país, el Barcelona sería recibido con deshonores en cada campo que visitara. Se le estarían recordando sus numerosos escándalos con innumerables pancartas y silbidos y el ambiente sería tan irrespirable tanto desde la grada como desde el verde que al equipo blaugrana le costaría competir como acostumbra a hacerlo. O por lo menos, y si no fuera mucho pedir, en cualquier otro país este mismo ambiente hostil no se reservaría únicamente para cuando los rivales jugaran en casa contra el único equipo que lucha contra la ilógica implantada en esta liga utópica salida de una novela de Orwell o de un cuadro de Dalí, así como contra la principal estrella de esta liga, su jugador más vistoso y el que más faltas e improperios recibe.
En cualquier otro país, en circunstancias normales, por plantilla, historia, prestigio y grandeza, el Real Madrid sería el claro favorito para ganar la liga. En España, salvo que Florentino empiece a visitar la casa de los domingos de Javier Tebas (que no tiene pinta), sabemos que difícilmente le van a dejar poder ganarla.
Hola a todos. Os proponemos un pasatiempo. El verano es tiempo de acertijos, adivinanzas, juegos de mesa y crucigramas que quedan reposando en el regazo, junto al bolígrafo, cuando el sueño le vence a uno. El bolígrafo suele terminar rodando hasta el vacío y luego cayendo al suelo, y el leve sonido de su contacto contra el parquet es el que suele despertarnos de la modorra que brinda el bochorno.
¿Qué no hay en las portadas del día de hoy, que tan afanosamente os presentamos cada mañana con el sudor de nuestra frente, en este caso literalmente habida cuenta del calor? No os pedimos que nos digáis en qué se parecen o diferencian las cuatro portadas, sino algo mucho más simple: ¿qué NO hay en ellas?
Pista: es lo mismo que preguntar qué NO hay este verano, a diferencia de otros.
Mañana, en esta misma sección, la solución.
Pasad un buen día.
El domingo 20 de julio de 1986, hace 37 años exactos, concluía en Madrid, Palacio de los Deportes, el décimo Campeonato Mundial de baloncesto de la FIBA ('Mundobasket-España'86'), con una jornada final clausurada con el éxito absoluto de los Estados Unidos de David Robinson (y de 'Muggsy' Bogues, Charles Smith, Steve Kerr -que no jugó la final, lesionado-, etc...), tras batir por 87-85 en la gran final a una estelar Unión Soviética que lideraba Arvydas Romas Sabonis.
Esa misma jornada de clausura incluía los partidos que cerraban todas las liguillas de grupos finales para otorgar los puestos definitivos. Para la medalla de bronce, la Yugoslavia de los hermanos Dražen y Aleksánder Petrović -frustrada por los soviéticos en una semifinal de memorable final- arrasó al Brasil de Oscar Schmidt Bezerra: 117-91. Y la España de Antonio Diaz-Miguel, que se había descolgado de la lucha por las medallas, al perder por 72-86 frente al mismo Brasil, el 10 de julio, en Zaragoza... acababa firmando un discreto quinto puesto al batir cómodamente a la 'nazionale' de Italia del 'coach' Valerio Bianchini: 87-69.
En este España-Italia volvió a brillar un tonante Fernando Martín (que ya había sido subcampeón olímpico en 1984, en Los Ángeles), con 18 puntos (7/13 en tiros de campo, 4/6 en libres) en 39 minutos de juego, más cinco rebotes, cinco faltas y una asistencia. Tras el juego, el derrotado Bianchini declaró: "Fernando Martín fue un gigante imparable al que nunca pudimos controlar".
Con 23 tantos, Jordi Villacampa resultó ser el máximo anotador en ese España-Italia, aunque 13 puntos del alero barcelonista Juan Antonio San Epifanio, 'Epi II', confirmaron a Epi como líder anotador de España en el Mundobasket'86: 174 puntos, a una media final de 19,3 que le hicieron sexto en la tabla de 'artilleros' del Campeonato, liderada por el griego Nick Gallis en promedio de 33,7, por 28,1 del segundo: Oscar Schmidt. Fernando Martín se despidió con un total de 138 puntos para España en nueve partidos disputados, a media de 15,3... pero máximo reboteador del equipo de Díaz-Miguel, una sola captura por delante de Andrés Jiménez: 65-64.
Y, aunque ahí nadie pudiera saberlo, esta victoria de España sobre Italia, ese 20.7.1986, fue el último partido (de 86 totales) con la Selección española de baloncesto de quien en los años 80 fue, sin duda, el jugador nacional de más impacto y el primer español que pudo enrolarse en la NBA: Fernando Martín Espina, el pívot del Real Madrid de 205 centímetros de altura que vivió entre 1962 y 1989.
Ese mismo verano, Martín puso rumbo a Portland, Oregon, EE UU, tras firmar un contrato de dos temporadas con los Portland Trail Blazers de la Pacific Division, contrato de una suma total de 300.000 dólares (130.000+170.000), igual a 42 millones de las antiguas pesetas, algo menos de 250.000 euros de hoy.
Habida cuenta de su regreso a España y al Real Madrid al final de 1986-87, Martín sólo cobraría los 130.000 dólares del primer año en Portland, esa campaña 86-87, equivalentes a unos 17 millones de pesetas, poco más de 100.000 euros. Para intentar evitar la marcha de Fernando a los Blazers, y según el diario 'El País', el entonces presidente del Real Madrid, Ramón Mendoza, le había ofrecido un contrato de dos temporadas de duración, con ficha media superior a los 40 millones de pesetas... anuales, prácticamente las dos temporadas de contrato que recibia en Portland... pero por un solo año.
(En 1987, al regreso de Portland, Mendoza acogería de vuelta a Martín respetándole un año que le quedaba en vigor del anterior contrato, hasta que en mayo de 1988 le renovó por dos temporadas y un total bruto de 94 millones de pesetas, casi 600.000 euros de hoy, con lo que respetaba y actualizaba, hasta el final de 1989-90, la oferta inmediatamente previa a la marcha del jugador a la NBA; nos queda para el recuerdo cierta razonada frase de Alejandro, 'Aíto' García Reneses: "¿Quién es Fernando Martín y por qué es alguien tan importante en un equipo? Pues se trata de alguien que, si no te juega, pierdes por 20 o 30 puntos, es eso").
Tras haberse probado ya en la Liga de Verano de los New Jersey Nets (en 1985, tras ser elegido por N. J. Nets en el puesto 38, 2ª ronda de 'Draft'), ya en aquel verano de 1986, Fernando Martín Espina, el 'gigante imparable' para Valerio Bianchini, estaba decidido a 'asaltar' la NBA. "Sólo si lo intento se podrá decir después que valía para conseguirlo o no, y no me puedo quedar sin responderme a esa pregunta. Quiero jugar en la NBA, quiero estar entre esos 240 jugadores que son los más grandes, más fuertes y más rápidos del mundo; puede que me enfrente a la soledad, pero sé que habrá que luchar. Es una elección", estableció Fernando Martín incluso a los pocos minutos de concluir aquel España-Italia.
Hasta esos mismos momentos, Fernando Martín y Antonio Díaz-Miguel habían sido amigos cercanos. Se portaban entre ellos con confianza y generosidad. Inclusive, Martín conducía un 'Mercedes 450 SLC' propiedad del entonces seleccionador nacional, cuando sufrió un duro accidente, aunque sin serios daños físicos, el 21.8.1985, en la calle Josefa Valcárcel, cerca de la M-30. Pero, tanto o más que Mendoza y el Real Madrid, Díaz-Miguel deseaba con toda su alma que Fernando Martín no se fuera a la NBA, a sólo dos años de los Juegos Olímpicos de Seúl, y a menos de uno del Eurobasket de 1987, en Grecia.
Justo hasta ahí, hasta el ciclo olímpico que terminaba en 1988, en Seúl, a los profesionales de la NBA no les estaba permitido participar en las competiciones internacionales de la FIBA. No cabe duda de que la idea fija de Fernando Martín de marcharse a la NBA, a machamartillo, gustó a Díaz-Miguel entre poco y nada. Y...
Todavía en aquel 1986, los jugadores que se enrolaban en la Liga Profesional estadounidense, la NBA -entonces a cientos de años/luz, mucho más lejos de lo que hoy pueda estar- quedaban (sin excepciones) descalificados por el Comité Internacional Olímpico (CIO) y por la FIBA, la Federación Internacional, para disputar los Campeonatos internacionales de Selecciones, incluidos los Juegos Olímpicos. Incluso en el remoto 1986, aquella situación de extraño 'apartheid' (...) se contemplaba como una anomalía cuyo final ya estaba sobre el tapete de las autoridades deportivas de la época, nada menos que con Juan Antonio Samaranch en la presidencia del CIO.
Pero, tras una serie de reuniones y sucesos, 1988 acabaría siendo el año en el que se cerrarían las conversaciones para la recalificación 'olímpica' de los 'profesionales' de la NBA, con el inmediato, hipnótico desembarco del 'Original Dream Team' en los Juegos Olímpicos de 1992, en Barcelona.
Como hemos citado, en la primavera de 1987, Fernando Martín regresó de la NBA para reintegrarse en el Real Madrid y en las competiciones FIBA de clubes. Pero la muerte en trágico accidente de tráfico, el domingo 3.12.1989, en la carretera madrileña de circunvalación M-30, impidió que Martín pudiera haber debatido a fondo con Antonio Díaz-Miguel su reincorporación para la Selección a partir, por ejemplo del Mundial de 1990 o con vistas a los Juegos de 1992.
Así, el mayor de los hermanos Martín, jugadores de baloncesto, se quedó en aquellas parcas 86 internacionalidades absolutas que había sellado en el Mundobasket de 1986 (recordemos: Juan Carlos Navarro, 253 camisetas; Epi, 239; Felipe Reyes, 236; Pau Gasol, 216; Antonio Martín Espina, 207; Andrés Jiménez, 187...).
Entre el 21 y el 24 de octubre de 1988, en Madrid, la FIBA y la NBA convocaron lo que se llamó el II 'McDonald´s Basketball Open Championship FIBA-NBA'. En 1987, en Milwaukee, se había disputado una edición inicial del evento de expansión de la NBA -en formato triangular- que aquellos Bucks de Terry Cummings y Sidney Moncrief dominaron con facilidad (sin bajar de los 123 puntos por partido) ante la Selección de la Unión Soviética y los campeones europeos de 'la' Tracer Milán (Olimpia, Simmenthal, Billy...). Tras algunas ediciones especialmente brillantes, como 1991 (Joventut, Lakers, Magic Johnson...) y 1997 -esta, con Michael Jordan y los Chicago Bulls en París-Bercy-, el 'McDonald´s' se canceló después de la edición de 1999, cuando ya tenía bastante menos sentido y proyección comercial.
En Madrid, esa II edición del 'Open McDonald's' -apelativo comercial en el que delegados y emisarios de la NBA insistían machaconamente- venía con la fuerza y fulgor de un relámpago. Nada menos que los Boston Celtics de Larry Bird y Kevin McHale, campeones de la NBA en 1981, 84 y 86, finalistas en 1985 y 87 y finalistas del Este (ante Detroit) en 1988 se manifestaban en todo su esplendor en Madrid y en Europa ante ese Real Madrid -de Lolo Sainz y del presidente Ramón Mendoza- que vestía sus mejores galas con ese 'combo' que prometía maravillas: Dražen 'Mozart' Petrović, casi debutante en el equipo blanco... y Fernando Martín, ya en su segunda temporada de regreso de la NBA. Nada menos.
Completaban el cartel del 'Open McDonald's' madrileño, en aquel Palacio de los Deportes de antes del gran incendio de primeros de Siglo XXI... 'la' Scavolini de Pésaro y la Selección de Yugoslavia, subcampeona en los Juegos Olímpicos de Seúl, menos de un mes antes (30.9.88) ante los campeones de Seúl, la última Unión Soviética de 'Papa' Gomelski y de Arvydas Sabonis, 'Zar' redivivo y resucitado para el baloncesto por los médicos de los Blazers de Portland. Pero en la trastienda, la organización de la NBA y su Comisionado, David J. Stern -que aparece en fotografía junto al firmante, señalando hacia un punto donde podría estar... Larry Bird- mantenían una jugosa agenda en Madrid.
Para empezar, Stern debía terminar de debatir en Madrid con Borislav Stankovic, Secretario General de la FIBA, algo que ya se había puesto sobre la mesa olímpica de Seúl/1988, ya en las horas inmediatas a la humillante derrota (en semifinales) de la notable Selección universitaria de EE UU (David Robinson, Dan Majerle, Danny Manning... John Thompson al frente) ante la URSS de Gomelski y Sabonis. Y se trataba de la recalificación de los profesionales de la NBA para los Juegos Olímpicos. Ni los Estados Unidos de América ni la Federación Nacional, 'USA Basketball', ni la NBA ni el propio David J. Stern querían volver a pasar por una humillación semejante, de algún modo parecida a la de 1972 en los Juegos de Múnich, en la celebérrima 'Final de la Cuenta Larga'.
Samaranch, que por 'visualización', proyección y espíritu comercial siempre había sido partidario de la máxima apertura en competiciones olímpicas y de Selecciones nacionales, ya había dado el visto bueno a la irrupción de la NBA ya en la Sesión del mismo CIO (Sesión 94ª), en aquellos mismos Juegos de Seúl (los 'de' Ben Johnson y su caso de dopaje), donde la España de Díaz-Miguel -sin todos los jugadores los ya citados y sin Fernando Romay, lesionado en la rodilla- concluyó en un opaco octavo puesto pese a la aparatosa victoria en la fase de grupos (118-110) sobre el Brasil de Oscar Schmidt que ese mismo día anotó... el récord olímpico de 55 puntos. Pero Brasil firmaría el quinto puesto y España se detendría en la octava plaza tras sendas derrotas humillantes ante Puerto Rico y Canadá.
Entre bambalinas, Samaranch sólo había advertido a Stern -quien había hecho llegar a todos los 'popes' y 'vacas sagradas' del olimpismo el positivo impacto económico y de mercados que podría generar en los Juegos una gran Selección USA de la NBA-... que en todo caso había que conseguir el 'sí' de Stankovic, con quien Stern afinó teclas en Madrid, en reuniones en el Hotel Palace, cuartel general de la NBA en aquellos días y de los mismos Boston Celtics.
Para aquellas conversaciones del 'Palace' con Stankovic, Samaranch también supo dotar a Stern de un aliado amunicionado con argumentos de gran calibre: Willi Daume, presidente del Comité Olímpico de Alemania Federal, ya había conseguido que Steffi Graf jugará el torneo 'oficial' de tenis de los Juegos de 1988 en Seúl, al persuadir a Graf (hoy 'Mrs. Stephanie Agassi' y que en Seúl cerró su 'Golden Slam', caso único) con el argumento bicéfalo de que el palmarés de Steffi siempre sería más importante con la medalla de oro de un buen torneo olímpico... y de que, al mismo tiempo, los Juegos serían mejores con Steffi Graf.
Económica, comercial y deportivamente, los Juegos Olímpicos interesaban a Steffi Graf... y Steffi Graf interesaba a los Juegos. Más allá, Daume quería depositar en los siguientes Juegos, en Barcelona, a un chico llamado Boris Becker, un cañonero rubísimo y muy teutón, 'Boom-Boom', fenómeno de carisma ya entre los cinco mejores del tenis ATP, con dos títulos de Wimbledon. 'Boom-Boom' Becker se había negado a ir a Seúl, alegando el duro calendario... más la 'pequeñez' y escasa repercusión del torneo olímpico de tenis. Becker iba siempre de la mano y argumentos de su técnico, 'manager' y mentor, un tal Ion Tiriac, cualquier cosa menos tonto.
Antes de que 1988 terminara, Boris se proclamaría campeón del Masters/ATP Finals, tras durísima batalla a cinco sets, en la final ante Ivan Lendl, en el Madison Square Garden de Nueva York. El campeón de tenis en Seúl fue el entonces aún checo(eslovaco) Miloslav Mecir. Allí mismo, en la gran metrópoli surcoreana, Emilio Sánchez y Sergio Casal produjeron plata para España en dobles masculinos.
Los Juegos Olímpicos necesitaban a Becker y a las estrellas de la NBA. Pero... ¿necesitaban la NBA y Becker a los Juegos? Con los ingresos e impactos de mercadotecnia a la cabeza, Samaranch, Stern y Daume coincidían en los argumentos a favor. Y, coordinados, se los pusieron por delante a un Stankovic, quien terminó cediendo... bajo la seducción de la fascinación y ventas que los profesionales de la NBA también podrían llevar a los Mundiales FIBA.
Además, tras los Juegos de Seúl y los pasos adelante en los 'Drafts' y fichajes por parte de franquicias como Atlanta Hawks y Portland Trail Blazers... la NBA ya calibraba la indudable proyección de emergentes figuras europeas -mayoritariamente, del Este- como los propios Sabonis (número 24 en la primera ronda del 'Draft' de 1986), Dražen Petrović, Volkov, Saras Marciulionis, Dino Radja, Stojan Vrankovic...
En todo caso, lo que en los Estados Unidos de América interesaba -e interesa- por encima de todas las cosas eran los Juegos Olímpicos, 'The Olympics'. Aun así, la NBA no aterrizaría con todo su poderío en los Mundiales FIBA hasta 1994, en Toronto, con victoria en la final sobre Rusia por aplastamiento (137-91)... entre un sombrío desastre español.
Después de cerrar el acuerdo 'del Palace de Madrid', ya sólo quedaba la oficialización de la decisión de la Asamblea de la FIBA: que se produjo en Múnich, ya el 7 de abril de 1989, con 56-13 en tanteo de votos a favor más la abstención de Grecia. Fue como cierre de la III 'Final Four' de la Copa de Europa de la FIBA (tras 1967 y 1988), una 'Final Four' en la que explotó y dominó con 'su' Jugoplastika de Split el destello de un cometa llamado Toni Kukoc.
Primero, en semifinales, Kukoc, 'TK' (más Radja, Perasovic... Dusko Ivanovic) hizo hincarse de rodillas (87-77) al Barça de Aíto, Epi y Audie Norris, el mismo que al siguiente mes de mayo iba a conquistar la llamada 'Liga de Petrovic'. Y después, en la final, los genios de Split frotaron la lámpara ante el tieso Maccabi de Doron Jamchi, Kevin Magee, Boza Maljkovic... y de una imponente tropa del Mossad, que -17 años después de la 'olímpica' masacre de 1972- no quería ningún nuevo disgusto siniestro con deportistas judíos en la República Federal de Alemania.
En su 95ª sesión, en San Juan de Puerto Rico, en agosto de ese mismo 1989, el Comité Internacional Olímpico, CIO refrendó la votación de la Asamblea de la FIBA... y lo siguiente verdaderamente importante para 'USA Basketball' (que envió un equipo 'de trámite' al Mundial argentino de 1990) fue la puesta en marcha del 'Original Dream Team' de cara a los Juegos de Barcelona, ya bajo acuerdo y supervisión de la NBA.
En Madrid y entre 21/24 de octubre de 1988, el 'Open McDonald's' alcanzó la cumbre deportiva con la gran final del 24 de octubre entre Real Madrid y Boston Celtics. Es decir, Dražen Petrović y Fernando Martín, etc... contra Larry Bird, Kevin McHale y Robert Parish. En semifinales, Real y Celtics habían liquidado sin problemas y respectivamente a 'i Campioni d'Italia' de 'la' Scavolini (108-96, Madrid) y la Selección de Yugoslavia menos Dražen Petrović (113-85, Celtics), una Yugoslavia que luego sería cómoda tercera ante Scavolini: 100-91.
En la final, el 24 de octubre, los Celtics se impondrían por 96-111 al Real Madrid bajo los focos del repleto Palacio. 29 puntos de un impresionante Larry Bird, con triples literalmente desde el cielo y desde la mesa de anotadores, mataron un partido que había cobrado interés con parcial del tercer cuarto favorable (30-24) para el Real Madrid, logrado a través de de estampidas viscerales de Dražen Petrović, el base internacional José Luis Llorente... y de Pep Cargol, jugador que impresionó al 'staff' técnico de aquellos Celtics.
"No tenemos demasiado que hacer", había dicho poco antes del partido el propio José Luis Llorente Gento, plata en Los Angeles-84, a las azafatas/traductoras de la NBA. "Pero si vosotros teneís a Dražen, que es buenísimo, un genio", replicó una azafata. "Ya... y Larry Bird, ¿con quién juega?", repuso Llorente. También ahí se abrían las primeras fracturas entre 'Mozart' Petrovic (22 puntos, 6/18 en tiros) y el núcleo duro del Real Madrid de Lolo Sainz: “A ver si pasa un balón”, escucharon decir varios cronistas (sobre Petrovic) a Antonio Martín: bajo la mirada ceñuda del 'gran hermano', Fernando Martín Espina. Empezaba a discutirse de quién era aquel equipo. El técnico Brad Greenberg ya había venido desde Portland para sondear a Petrovic.
Así fue aquel histórico Real Madrid-Boston Celtics del 24.10.1988.
Marcadores por cuartos, 22-29, 25-32 (47-61, descanso), 30-24 (77-85) y 19-26. El Real Madrid falló 12 tiros libres. Estos fueron los jugadores y anotadores. Real Madrid (96): Dražen Petrović (22), Biriukov (18), Rogers (13), Fernando Martín (12), Romay (4) -cinco inicial-, Antonio Martín (7), Llorente (4), Cargol (15), Villalobos (1).
Boston Celtics, (111): Dennis Johnson (10), Danny Ainge (11), Larry Bird (29), Kevin McHale (13), Robert Parish (10) -cinco inicial-, Brian Shaw (6), Jimmy Paxson (8), Reggie Lewis (5), Brad Lohaus (7), Mark Acres (8), Ennis Whatley (2), Ron Grandison (2) y Ramón Rivas.
¿Pudo Fernando Martín Espina volver a jugar con la Selección española de Antonio Díaz-Miguel, para empezar... en el Mundial de 1990 en Argentina, donde España cerró con un deficiente décimo puesto -entre 16-... ya con el carisma y varios hombres de Díaz-Miguel en declive? La respuesta más obvia es que el fatídico suceso de la M-30, el domingo 3.12.1989, impidió la concreción de la respuesta. Pero...
Por ningún concepto se hubiera podido alinear Fernando Martín con la Selección española que firmó quinta en el Eurobasket de junio de 1989, en Zagreb, dado que, aunque la FIBA ya había dado dio luz verde en abril de ese mismo 1989 a los jugadores profesionales NBA o 'exNBA', el Comité Internacional Olímpico, CIO, no refrendó la medida hasta su 95ª sesión, en San Juan de Puerto Rico, en agosto también de ese 1989.
Además, Fernando Martín acabó en muy malas condiciones físicas la llamada 'Liga de Petrović', la 1988-89, encasquillado con recurrentes problemas de lumbago (también, del tendón del sóleo) que incluso le limitaban presencia y minutos importantes en el Real Madrid; por ejemplo, Fernando ni siquiera intervino en el primer partido del 'play off final' de 1989 entre Barcelona y Real Madrid, en el Palau Blaugrana: 94-69 para el Barça. Aquella frase de Alejandro García Reneses...
Más adelante y 'a posteriori' del Mundobasket de 1986, existía un distanciamiento personal indudable entre Martín y Díaz-Miguel. Se produjeron 'situaciones'. Con los dos protagonistas fallecidos, hay cosas y confesiones personales -privadas- que toca callar por simple respeto a los que ya no están.
Pero Antonio Díaz-Miguel se mantenía muy receloso ante este 'retorno del hijo pródigo' o del 'Gran Hermano' y sí se puede contar que establecía a los cuatro vientos: "Aquí no va a haber privilegios ni concesiones personales, si hay un 'Siete Machos', ése soy yo".
Antonio también dijo a quien aquí suscribe (y se publicó en la desaparecida revista 'Basket 16')... "Andres Jiménez es mejor que James Worthy... en el hombre alto al que ahora tenemos que seguir es Santi Aldama" (se refería al pívot riojano Santiago Aldama Alesón, olímpico en 1992 en Barcelona y padre de Santi Aldama Toledo, hoy jugador de los Memphis Grizzlies de la NBA).
Mientras, Fernando Martín se mantenía a la expectativa, ya bien renovado su contrato con el Real Madrid de Ramón Mendoza... y con Dražen Petrović largándose a Portland en agosto de 1989. Y en estas, el domingo 3 de diciembre de 1989, la M-30 apareció de súbito entre Antonio Díaz-Miguel Sanz, 'su' Selección española y entre Fernando Martín Espina (27 años) y todo su futuro. Fue la M-30. Fue la vida, no la FIBA.
Hace pocos días publiqué en La Galerna un texto titulado “Que le vote Negreira” en alusión a unas declaraciones de Pedro Sanchez a Marca. En ellas, Sánchez dejaba el BarçaGate (con la compra del estamento arbitral durante un mínimo de 17 años mediante el pago de más de 7 millones a su vicepresidente) en manos de la justicia, desestimando opinar sobre ello salvo para decir que era “un borrón” en el fútbol español, de los que el mejor escribano echa. Agregaba además su confianza en el estamento arbitral, pese a haber estado este manejado por dicho vicepresidente (Negreira) y estar ahora al mando del mismo sus discípulos directos.
El texto era duro y, como era esperable, no gustó a todo el mundo. Lo más criticado por los galernautas de izquierda fue el título, que casi me vino dado por la popularidad cosechada por otro parecido y acuñado por las derechas. Ya aclaré en redes sociales que parafrasear un slogan no supone bendecir el original, que me parece de muy mal gusto y ha sido denostado por quien debería bastar para erradicar su uso, y confío en que el aplicarle ahora el mismo título, la misma medicina, a Feijóo sirva para descartar mi aplauso al lema original.
Alberto Núñez Feijóo ha sido ahora el encargado de responder a la prensa preguntas (o, mejor dicho, pregunta, en singular, dado que el hábito saludable de la repregunta parece estar en desuso incluso en entrevistadores avezados) sobre lo de Negreira. Feijóo ha estado peor aún que Sánchez. ¿Peor? ¿Es eso posible?
Lo es. Veamos.
Sabe que hace unos meses la cadena SER destapó que durante años el Barça pagó al exvicepresidente de los árbitros, Enríquez Negreira, por unos supuestos informes que han puesto en jaque al club. ¿Qué opinión le merece?
-Desde luego, desde el punto de vista reputacional ha sido muy negativo para el Barça y la Liga española. Es difícil de explicar ese tipo de prácticas, es un mal antecedente porque se han sembrado muchas dudas y el Barça ha sufrido una erosión muy dura, al igual que el colectivo arbitral, pero aún así me alegro de que el club no haya sido excluido de las competiciones europeas.
Lo es porque no hay nada peor que la decepción. El arranque es bueno, si bien tibio, y luego se ve todo al garete estrepitosamente. Tibio, sí. ¿Qué clase de eufemismo es hablar de prácticas "difíciles de explicar" para hablar de sobornos, que se justifican muy mal ética y legalmente pero explicarse, lo que se dice explicarse, se explican divinamente? Con todo, leyendo entre líneas, el lector bienintencionado puede atisbar un ligero disgusto ante esas "prácticas" y la "erosión" que han supuesto "en términos reputacionales". Lo malo es que pronto quedará meridiano que lo que a Feijóo le preocupa es exclusivamente eso, es decir, la reputación del Barça y de los árbitros, sin que el lucro deportivo cesante de los rivales del Barça en ese proceso de amaño institucional parezca preocuparle demasiado. Es, si se me permite, como esos curas mucho más consternados ante el daño de imagen que los casos de pederastia han dado a la Iglesia que ante la herida emocional que acompañará a esos niños para siempre. Los temas no tienen nada que ver, pero el proceso mental es el mismo.
La sensación es que al aspirante a Presidente de la nación no le parece bien que el Barça comprara la competición durante al menos dos décadas, pero tampoco le parece tan mal como para que tenga que pagar por ello, no nos vamos a poner así
¿Pruebas? La siguiente frase: "Aún así me alegro de que el club no haya sido excluido de las competiciones europeas". ¿Cómo puede alguien condenar unos hechos y al mismo tiempo celebrar que el culpable de los mismos se salga con la suya sin sufrir la menor sanción? La única respuesta es la ya ensayada, es decir, que Feijóo pertenece (al menos en este asunto que, ay, podría ser signo de su actitud en otros) a la especie de personas preocupadas por el ruido en mucha mayor medida que por los atentados contra la honradez, de suerte que la impunidad debe ser saludada con un "menos mal" en lugar de lamentada, como correspondería hacer a un hombre que ama la decencia al precio que sea, como haría en definitiva alguien que honra el concepto de justicia por encima de componendas y cobardes "pelillos a la mar". La sensación es que al aspirante a Presidente de la nación no le parece bien que el Barça comprara la competición durante al menos dos décadas, pero tampoco le parece tan mal como para que tenga que pagar por ello, no nos vamos a poner así.
¿Y por qué no puede Feijóo desear (al menos, públicamente) que la entidad catalana pague por sus culpas? Obviamente, por la potencial pérdida del voto transversal del culé de centro-derecha. En sus motivaciones, Feijóo tampoco es por tanto muy superior a Sánchez, sobre quien en el otro artículo sugerí que no quería soliviantar a sus socios de gobierno catalanes. No es mucho más presentable abstenerse de hacer lo que es correcto por miedo a lo que piensen votantes potenciales que por miedo a lo que les parezca a tus socios parlamentarios. Si acaso, es más calculador desde lo remoto de la hipótesis.
Fred Gwynne lo sintetizó todo perfectamente en el chat de La Galerna, como hice también constar en Twitter: "En España no hay ningún político que crea que la recuperación del prestigio del fútbol español pase por que se haga justicia". Feijóo ha dejado claro que pertenece, en ese sentido, a la misma raza que Sánchez.
Que le vote, pues, Negreira también.
Buenos días. El diario As ha entrevistado al candidato a la presidencia del PP, Alberto Núñez Feijóo, y sus respuestas han resultado bastante desoladoras. La Galerna no es, por descontado, un medio político, pero cuando los políticos opinan sobre aquello acerca de lo cual nosotros opinamos todos los días, entonces inevitablemente tenemos que opinar sobre los políticos, o sobre sus opiniones, y cerramos aquí la frase que está resultando tan rajoyesca. El caso es que se dijo que La Galerna había entrado en campaña cuando nuestro editor Jesús Bengoechea escribió este texto a raíz de la entrevista de Pedro Sánchez en Marca, cuando el que había entrado en el fútbol (por mor de la campaña, eso sí) había sido el propio Sánchez, arrastrando inexorablemente a nuestro fundador. Lo mismo cabe decir de esta portanálisis, y de la muy posible réplica posterior del propio Bengoechea al potencial próximo presidente del gobierno.
El caso es que Feijóo ha dicho muchas cosas en As. Algunas buenas o muy buenas -como la intención de dar un homenaje de estado a Nadal que revela el titular principal-, la mayoría francamente acomodaticias y/o chocantes, no precisamente en sentido positivo, si lo hubiera.
"Escuchemos" a Feijóo, y reflexionemos sobre sus reflexiones.
-En (los) siete puntos del programa del PP dedicado al deporte hay referencias que nos gustaría que precisara: por ejemplo, la lucha contra el dopaje o contra el racismo, la xenofobia y la intolerancia. ¿Tienen prevista alguna medida o reforma legal para erradicar esas lacras?
-Partamos de la base de que España no es país racista, pero hay brotes de algunas minorías que no son respetuosas con sus comentarios y actitudes, y lo hemos vuelto a ver esta temporada con episodios en algunos estadios. Nosotros vamos a ver, dentro de la normativa actual, qué se puede hacer, qué responsabilidad tienen los clubes y cómo podemos eliminar esos brotes, que, por otra parte, son menores que en otros países, y eso que, en mi opinión, España tiene la mejor Liga del mundo y la tensión es muy grande. En cualquier caso, si nosotros ganamos las elecciones, el ministro que lleve la cartera del deporte tiene las puertas abiertas para presentar propuestas que eliminen esas lacras que tanto daño hacen a la imagen del deporte.
La Galerna: Tibias manifestaciones estas. Gallegas, podríamos decir, si se nos permite recurrir al tópico antropológico. Feijóo pasa del sintagma eufemístico "minorías que no son respetuosas con sus comentarios y actitudes" (que le pregunten a Vinicius si le parece una descripción ajustada a la realidad) a la pasmosa pregunta "qué responsabilidad tienen los clubes" (que pregunten al Valencia y muchos valencianistas, todavía empeñados en matar al mensajero que se atrevió a denunciar el racismo en esas gradas en vez de denunciar el racismo mismo), para concluir con el estereotipo "España tiene la mejor liga del mundo" (que le pregunten a Canales, que se acaba de ir del Betis a México -no a Arabia Saudí ni al Inter de Miami: no, a México- por razones que obviamente ponen en duda el aserto del presidenciable). La sensación, en definitiva, es que a Feijóo le preocupan bien poco cuestiones sobre las que La Galerna avisa con alarma un día sí y otro también.
La conclusión es devastadora: como la RFEF, como la Liga, como Roures y como Sánchez, a Feijóo tampoco le interesa limpiar el fútbol español
Desde luego, quien vaya a ser secretario de Estado para el Deporte, presidente del CSD, va a tener que lidiar con el conflicto, ya enquistado, entre Javier Tebas y Luis Rubiales, de LaLiga con la RFEF. ¿Usted qué piensa hacer para destensar esa relación entre ambos?
Mi objetivo es unir y llegar a acuerdos, no sólo en este capítulo, sino en general. Yo no tengo ningún prejuicio con Javier Tebas ni con Luis Rubiales, lo que sí es verdad es que no se está dando un buen ejemplo con un enfrentamiento que a veces va más allá de los temas profesionales y parece que hay un asunto personal entre ambos. Desde luego, a mí me parece que las relaciones entre ambas instituciones son manifiestamente mejorables.
La Galerna: Nos llama la atención -y esto casi involucra más a la pregunta que a la respuesta- que se hable tanto de la mala relación de Rubiales y Tebas y tan poco de la escasísima idoneidad de ambas personas para ocupar los cargos que ocupan. A la pregunta "¿Usted qué piensa hacer para destensar esa relación entre ambos?", la única respuesta posible que se nos ocurre sería: "Procurar que ninguno de los dos siga en su puesto ni un minuto más". Muertos los perros, se acabaron las rabias, pero no es Feijóo hombre de cortar por lo sano a pocos días de unas elecciones generales. El Presidente del Gobierno, no puede, en puridad, despedir ni al de la Federación ni menos aún al de la liga, pero podrá, al menos, manifestarse sobre el manifiesto desastre que son ambos, juntos y por separado, en lucha recíproca o en sus casas en zapatillas.
¿Se siente usted cómodo con que la Supercopa de España se dispute en Arabia Saudí, un país que cercena tantos derechos y libertades?
-Yo creo que no es la mejor ubicación para celebrarla, como piensa la mayoría de los españoles, pero hemos de respetar a quien toma la decisión de disputarla allí, porque no sólo es que el fútbol está globalizado, sino que hay que tener en cuenta que los ingresos son determinantes para su celebración.
La Galerna: Respuesta nuevamente tibia y que obvia (aunque, a decir verdad, también lo hace la pregunta) otro punto no menos escandaloso, como es el evidente conflicto de intereses que supone el que los organizadores de dicho torneo sean el presidente de la RFEF y el capitán de uno de los equipos en liza.
-Sabe que hace unos meses la cadena SER destapó que durante años el Barça pagó al exvicepresidente de los árbitros, Enríquez Negreira, por unos supuestos informes que han puesto en jaque al club. ¿Qué opinión le merece?
-Desde luego, desde el punto de vista reputacional ha sido muy negativo para el Barça y la Liga española. Es difícil de explicar ese tipo de prácticas, es un mal antecedente porque se han sembrado muchas dudas y el Barça ha sufrido una erosión muy dura, al igual que el colectivo arbitral, pero aún así me alegro de que el club no haya sido excluido de las competiciones europeas.
La Galerna: La primera parte de la respuesta mejora ostensiblemente la otorgada por Sánchez a Marca hace unos días, pero la segunda empeora aún más, cuando no pensábamos que tal cosa cupiera, la sensación de que tanto el último Presidente como el gran candidato al relevo apuestan por el mismo "pelillos a la mar" con que las instituciones deportivas a la prensa están tratando, ignominiosamente, el BarçaGate. Al principio parece que a Feijóo le preocupa el asunto ("es difícil explicar este tipo de prácticas"), pero al final resulta que, por muy difícil que sea explicarlas, debe de ser que no están tan mal, dado que al fin y a la postre al candidato le alegró que el Barça no haya sido sancionado por la UEFA. ¿Cómo se come esto de admitir que determinadas "prácticas" han sido "difíciles de explicar" y al propio tiempo alegrarse (¡alegrarse!) de que no suceda absolutamente nada para que los culpables purguen sus pecados? La conclusión es devastadora: como la RFEF, como la Liga, como Roures, como casi todos los medios y como Sánchez, a Feijóo tampoco le interesa limpiar el fútbol español.
¿Conoce a los presidentes Florentino Pérez y Joan Laporta y si es así qué relación mantiene con ellos y qué equipo le despierta más simpatías, el Madrid o el Barça?
-A Florentino Pérez le conozco bastante, a Laporta no tengo el gusto. Siendo presidente de Correos hicimos al Madrid el sello del Centenario, después con el Deportivo le ganamos en el Centenariazo, que en el palco cuando se pitó el final sólo nos levantamos dos, uno que era del Atleti y yo, y ahora vivo cerca del Bernabéu, que por cierto va a ser el mejor estadio del mundo. Pero reconociendo que el Madrid y el Barça son de los mejores clubes del mundo, no oculto que soy del Deportivo y del Celta.
La Galerna: Hace poco declaró que era del Madrid, picando incluso a Almeida en algún mitin conjunto. Ahora dice esto. Que sea de quien quiera, pero un mínimo de coherencia de una vez para otra le vendría muy bien.
Conociendo a Florentino Pérez, ¿cree que traerá a Mbappé este verano al Madrid?
-Florentino es muy, muy inteligente y no creo que le entre una depresión si no lo ficha, porque el Real Madrid es más que un jugador, por muy bueno que sea. En cualquier caso, Mbappé no debería acabar su carrera sin venir al Real Madrid. Yo, si fuera su representante, le recomendaría que aceptara la oferta.
¿Usted intercedería para que una estrella de nuestro fútbol no se fuera a otra liga como hizo Macron el año pasado con Mbappé?
-Yo no voy a criticar a Macron, pero por qué no; si conociera bien al deportista y pudiera influir en su decisión, no lo descartaría.
La Galerna: No somos sospechosos de no ser madridistas. Pero, siendo consecuentes como Feijóo no parece serlo en muchas cosas, debemos censurar cualquier potencial presión gubernamental sobre la vida profesional privada de un deportistas como censuramos las presiones de Macron sobre Mbappé. Muy chocante esto que dice el candidato y, como señalábamos antes, no para bien.
¿Cuál es su parecer sobre la Superliga que quieren llevar a cabo Real Madrid, Barça y Juventus?
-Yo creo que el deporte es más que una actividad económica, y cuando se convierte sólo en una chequera, empezamos a destruir muchos valores del deporte. Evidentemente no podemos idealizarlo todo ingenuamente, pero tampoco mercantilizarlo. No podemos cruzar fronteras peligrosas.
La Galerna: Que no falte una buena dosis de demagogia electoralista. Permítanos D. Alberto señalar cuál es la frontera que sí que resulta sumamente peligroso rebasar: la de la ruina.
Os dejamos con el resto de portadas de la jornada. Pasad un buen día.
El verano está para exprimirlo. Cada cual lo trata de disfrutar en función de sus circunstancias y nivel adquisitivo. El jugador de fútbol promedio se puede permitir un verano estupendo y el madridista, el triple de bueno. Lógicamente, los merengues están bastante bien pagados pues militan en el club más prestigioso del planeta fútbol.
Nuestros jugadores han disfrutado de unas merecidas vacaciones. No obstante, son profesionales del deporte y se cuidan más que yo o que mi vecino del quinto. Hoy día, el futbolista ha de vigilar su alimentación y entrenamiento hasta bajo la hamaca porque el camarón que se duerme se lo lleva la corriente. En este nivel de profesionalismo el esmero es lo primero.
Reflexionaba sobre todo esto viendo una foto publicada la semana pasada. En esta instantánea se veía a tres jóvenes rozagantes: Vinicius, Rodrygo y Camavinga lucían sus virtudes en una foto para la posteridad. En ella contemplamos a tres amigos que se dedican al balompié. En pleno esplendor en la hierba, los tres mosqueteros son conscientes de que su momento es ahora. Porque el planeta fútbol les admira y respeta. Porque ellos vinieron, como dijo el poeta, a llevarse la vida por delante.
En los últimos años, Florentino Pérez destaca la buena sintonía existente entre los jugadores que conforman la primera plantilla. La sinergia es evidente. Los 25 conforman una gran familia. Y además, desde la llegada de Carlo Ancelotti parece que ese estado de felicidad se extiende también con el cuerpo técnico. ¿Acaso no es éste el panorama ideal para trabajar? En toda actividad profesional, un buen ambiente ayuda a lograr metas inalcanzables sin aparente esfuerzo. Véase la temporada 2021/2022 como epítome de la proeza. Podemos decir sin temor a equivocarnos que el Real Madrid de la temporada 2021/2022 materializó el sueño inalcanzable del que hablaba Francisco Umbral: ser genial sin interrupción. Porque, como dijo el poeta, el verdadero arte es largo y no importa.
En mitad de este campo de estrellas donde veteranos y noveles intercambian roles y protagonismo, hay un hombre que se alza y agiganta. Su nombre es Vinicius Júnior pero la chavalería lo conoce como Vini Jr. A sus 23 años, el hijo pródigo de São Gonçalo es ya el 7 del Real Madrid. Y ya está todo dicho. Ser el 7 del club de Chamartín equivale a ser el jugador franquicia, pues hay una lista de jugadores icónicos cuyos nombres están grabados a sangre y fuego en la memoria sentimental de los aficionados merengues. En el imaginario colectivo del planeta fútbol, el jugador que porta el 7 del Madrid es el jugador a tener en cuenta. El último gran héroe en portar el 7 con dignidad y justicia fue el inigualable Cristiano Ronaldo.
Entre Cristiano y Vinicius existe cierta consanguinidad de espíritu. Con sus luces y sus sombras, con sus virtudes y fallos, tanto el uno como el otro parecían predestinados a portar el 7 a sus espaldas. Ambos son jugadores de carácter, de los que siempre la piden y jamás se esconden. Ambos saltaron a la fama por jugar pisando la cal de la banda izquierda y por ser obstinados y ambiciosos en su juego. A los dos los machacó la prensa y todos las aficiones antimadridistas los acribillan, calumnian e insultan. ¿Las grandes diferencias? Por ejemplo, Vini llegó con 18 años procedente del Flamengo mientras Cristiano Ronaldo aterrizó en el Santiago Bernabéu con 24 años y con el Balón de Oro del 2008 como mejor jugador del mundo. Vini era un crío y Cristiano se había pasado seis temporadas en Manchester haciéndose a sí mismo. En esos años en el United Ronaldo ya lo había conseguido todo, incluyendo la Liga de Campeones del 2008.
¡Mi jugador favorito llevando mi número favorito! La vida puede ser maravillosa
¿Qué pretendo conseguir trazando esta comparativa? Pues sencillamente que lo de Vinicius tiene mucho mérito. Llega a Madrid con 18 años y no es fácil hacer eso. ¡El chico cambió de país y de continente! Y en pleno proceso de adaptación, todos los focos hacia él y la maledicencia de la prensa abyecta sobre el precio de su fichaje y que si chuta bien o manda la pelota a Alcorcón. Para colmo, mientras se foguea con el Castilla, sufre acoso e insultos de las aficiones. Cierto capitán de cierto equipo de la capital llega a morderle la cabeza ante la mirada de un árbitro que miró para otro lado. Y sin embargo, cuando le toca saltar al Bernabéu, rinde como el primero. Por eso, si alguien me pregunta qué destacaría de Vinicius es precisamente su osadía. Y en su juego, cómo no, se refleja su personalidad: siempre vertical, siempre cambiando con los ritmos de aceleración y regate, siempre pegado a la cal o tirando líneas para que sus compañeros se la pasen y él haga alguna diablura. El golazo contra el City en la ida de las pasadas semifinales así lo demuestran. Ya su actuación contra el Liverpool en los octavos es poesía futbolística
Me alegro de todo lo bueno que le suceda a Vinicius pues es mi jugador favorito de la actual plantilla. Que lleve el 7 nos ilusiona a muchos por la importancia simbólica que dicho número representa para el madridismo. Así que sí, uno de mis mayores alicientes para esta temporada es ver cada partido de Vini luciendo el 7. ¡Mi jugador favorito llevando mi número favorito! La vida puede ser maravillosa.
Víctima de complicaciones por un tumor medular, ha fallecido inopinadamente en Sevilla Domingo Pérez Mora. Nacido en 1956, Domingo Pérez fue masajista de la primera plantilla del Sevilla FC durante cuatro décadas y en 2021, a su jubilación definitiva, recibió la insignia de oro del club de Nervión. Pérez también fue quinesiólogo de la Selección española entre las décadas de los 80 y los 90, con el mítico entrenador del Madrid y seleccionador Miguel Muñoz, el recientemente fallecido Luis Suárez y Vicente Miera como seleccionadores.
Domingo Pérez era hijo de Manuel Pérez Fernández, 'Manolito Pérez', también masajista -y utillero- de la primera plantilla del club de Nervión y nieto de otro Pérez, Manuel Pérez Centeno, 'El Terrible'; quien, además de todo, también fue jugador sevillista. Domingo Pérez había nacido y vivido en la vivienda que su padre Manolito tuvo como guarda -que también lo era, además de masajista-, junto a la Puerta 5 del Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán', en Gol Sur. la más cercana a la Avenida de Eduardo Dato. El Terrible Pérez', de Carmona, ya vivió en las casetas del campo sevillista de Reina Victoria, en la Avenida de la Palmera; y allí nació 'Manolito Pérez Fernández Después, la familia se mudó al viejo recinto de Nervión y allí, en Nervión, ya nació Manuel Pérez Fernández, 'Manolito Pérez'.
Domingo heredó de su padre, Manolito, el puesto de masajista de la primera plantilla de la entidad, a comienzos de los años 80. Fue masajista ya en la presidencia del abogado pizjuanista Eugenio Montes Cabeza, quien insufló a la familia Pérez ayuda material para la graduación de Domingo Pérez Mora como ATS.
Esto, a a la par que Domingo hacía el aprendizaje material del oficio de su padre y abuelo. Por las manos de Domingo Pérez y durante 40 años de fútbol pasaron nada menos que Diego Armando Maradona, Diego Pablo Simeone, Toni Polster, Francisco López Alfaro, Pablo Blanco, Antonio Álvarez, Enrique Montero, o jugadores sevillistas que después engrosarían las filas del Madrid, como Buyo, Zamorano o Suker.
Pero, por todo su buen hacer, cercanía, profesionalidad y sevillismo, la escena imborrable por la que se recordará por los siglos de los siglos a Domingo Pérez Mora sobrevino en el estadio coruñés de Riazor, en la noche del sábado 6.2.1993. En la primera parte del duelo Deportivo-Sevilla de la jornada 21ª de la Liga 1992-93, la bota hecha tijereta de (nada menos) Diego Armando Maradona, con camiseta roja del Sevilla... impactó en el tabique nasal del guipuzcoano Alberto Albístegui, defensa central deportivista, a quien se le produjo abundante hemorragia nasal. Arbitraba el juez balear Bartolomé Riera Morro.
Con Maradona también enroscado sobre el pasto de Riazor, tras extraña pirueta y caída, Domingo Pérez abandonó el banquillo 'visitante', el del Sevilla, el más cercano a la jugada... y se fue a atender al sangrante Albistegui. Entonces se desató una escena histórica, que grabaron las cámaras cercanas al banquillo sevillista. Carlos Salvador Bilardo, el técnico argentino campeón del mundo, y entonces primer entrenador del Sevilla, entró en erupción -incluso dando cabezazos al filo superior del cajetín del banquillo-, con expresiones como ... "Agarró al otro y no a Diego, yo me quiero morir... ¡¡ Domingo, Domingo... !!, los de colorado son los nuestros, los de colorado".
Con Pérez -contrito por la bronca- ya de vuelta al banquillo, la reprimenda de Bilardo aún continuó con una expresión que se ha hecho célebre: "Al contrario hay que pisarlo, pisarlo...". Toda esa erupción 'bilardista' constituye una de las escenas más célebres -y tragicómicas: un sainete- del fútbol internacional de todos los tiempos. Esto, mientras Domingo Pérez intentaba explicarse como buenamente podía.
El Deportivo, el 'SuperDepor' de la época, batió al Sevilla de Maradona por 2-0 (Fran y Adolfo Aldana; Bebeto falló un penalti), aquella noche de Walpurgis en Riazor. En ambiente hipertenso, Albístegui y Maradona fueron tarjeteados por Riera, así como Del Campo, Martagón, Rafa Paz y Monchu. Situados en la tribuna superior de Riazor, los enviados especiales escasamente pudieron -pudimos- captar las palabras de Bilardo hacia Domingo Pérez; sólo pudieron percibir la gestualidad casi hilarante del doctor Bilardo... y regresar al hotel del Sevilla para enterarse y asombrarse del escándalo. Hotel en el que también se alojaba Concha Velasco, quien actuaba en Coruña y que era toda una musa para el técnico argentino.
Domingo Pérez y su padre, Manolito, también fueron grandes amigos de los Montiel, Vicente y José María, la familia histórica de masajistas del Real Betis Balompié. Todo esto junto, todo con puro sevillismo, cercanía, amistad y profesionalidad, fue Domingo Pérez Mora, el hombre que ahora nos ha dejado y por el que Carlos Salvador Bilardo... 'se quería morir' en la salvaje, delirante noche de Riazor.
Descanse en paz.
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