El sábado toca el Espanyol en liga. El mismo equipo contra el que campeonamos la temporada pasada, mire usted. El mismo equipo masacrado por el árbitro Clos Gómez cuando estaba en activo, que ahora, como todos ustedes saben, es el responsable del VAR. Igual que masacrado fue el Real Madrid por este personaje.
Ahora ha salido que el ínclito Negreira se ofreció para ayudar al Negreilona con el VAR, porque el Madrid acababa de ganar la liga de la pandemia y, claro, eso no se podía permitir. El Barcelona hizo caso omiso de tal ofrecimiento porque ya no le hacía falta. Estaba Clos Gómez como jefe del videoarbitraje. Ya no era necesario Negreira, como se lleva demostrando desde la temporada 2020/21, en la que nos quitaron el título desde el VAR, cuando no tuvieron más remedio que aceptar la victoria blanca en la liga pasada al ganarla con cuatro jornadas de antelación y cuando, amigos míos, están haciendo todo lo posible y lo imposible para que el Negreilona venza en esta temporada, hasta ahí podíamos llegar.
El Barcelona hizo caso omiso del ofrecimiento de Negreira porque ya no le hacía falta. Estaba Clos Gómez como jefe del videoarbitraje
No, Negreira no hace falta ya, teniendo a Clos Gómez al frente del VAR y a Medina Cantalejo como jefe de los árbitros no hacen falta ya los informes verbales ni los acompañamientos trencilliles en Barcelona. Y no se ponen ni colorados. Queridos lectores, todo lo que no sea una sanción ejemplar que roce la desaparición y refundación del club azulgrana (que ya sabemos que es muy difícil que pase) será una mancha en la reputación de la competición y de la propia marca España muy difícil de limpiar.
Dice Rubiales (sí, el colega de Geri) que nos estamos jugando el Mundial 2030. Pues mire usted, amigo Rubi, el Mundial nos la trae al pairo, le puedo asegurar que a los Espanyoles que queremos justicia y limpieza en las competiciones, lo que menos nos importa es que España organice el Mundial. Es más, déjese de Mundial pero, por favor, limpiemos esta porquería que nos invade. Sí, hablo en presente, porque nos sigue invadiendo, siguen haciendo lo mismo, siguen favoreciendo descaradamente al Barcelona ante las caras ojipláticas del personal, tanto patrio como foráneo.
Nadie en el mundo se explica que no haya pasado nada a nivel deportivo. Italia, país en el que la corrupción es un hecho más que familiar, descendió al todopoderoso Milan y a la todopoderosa Juventus por corrupción deportiva antes de que los tribunales se pronunciaran, descendieron al Madrid y al Barcelona italianos y no pasó nada. Se dignificó la competición. Y acaban de quitar 15 puntos a la Juventus por lo mismo. Pues aquí nada.
Nadie en el mundo se explica que no haya pasado nada a nivel deportivo. Italia, país en el que la corrupción es un hecho más que familiar, descendió al todopoderoso Milan y a la todopoderosa Juventus por corrupción deportiva antes de que los tribunales se pronunciaran
El Director General de Deportes del Consejo Superior de Deportes de España fue directivo del Barcelona, el encargado de producir las imágenes que luego se analizan en el VAR es avalista de Laporta y comprador de una las famosas palancas azulgranas. No pasa nada, todo sigue igual, todo ok, José Luis. Lo mismo de siempre. Pero lo grave es que haya salido a la luz en estos momentos, eso sí.
Ahora, como siempre, unos datos del partido y ¡hala Madrid!
Esto es algo que, aunque la leyenda negra lo quiera tumbar, no es muy habitual en los enfrentamientos entre merengues y pericos, pero es cierto que el R. Madrid no pierde en casa en liga contra el Espanyol desde 1996 (25 partidos), que ha ganado 11 de los últimos 12 partidos de liga jugados contra el Espanyol en el Estadio Santiago Bernabéu y que ha vencido en los últimos 8 enfrentamientos ligueros entre ambos en suelo blanco.
Cierto, el Real Madrid sólo ha perdido 2 de los últimos 27 partidos de liga jugados contra el Espanyol y ha ganado 4 de los últimos 6 partidos de liga jugados contra el equipo catalán.
En los últimos 5 partidos de liga jugados entre R. Madrid y Espanyol, el Real Madrid ha conseguido mantener la portería inmaculada en tres ocasiones. Pero es que cuando el Real Madrid juega en su feudo, el Espanyol lleva siete encuentros ligueros sin perforar la meta madridista.
Nuestro Antonio alcanzará los 400 partidos oficiales en el Real Madrid si juega el sábado en Chamartín. En ese momento se convertirá en el vigesimoquinto jugador del Real Madrid en alcanzar dicha cifra de partidos oficiales jugados. En una palabra, Toni Kroos habrá alcanzado dl Olimpo blanco, si no lo ha hecho ya con sus actuaciones sobre el césped.
1.- El Real Club Deportivo Espanyol de Barcelona fue uno de los 10 equipos que disputaron la primera edición de la Liga de Primera División. Actualmente es el 7º en la clasificación histórica del campeonato con 2987 puntos.
2.- La actual es la 88ª temporada del Espanyol en primera división.
3.- El último ascenso del Espanyol a Primera División fue la temporada pasada.
4.- El Espanyol fue campeón de la Liga de Segunda División la campaña 2020/21.
5.- Sus últimos 5 partidos de liga los ha saldado con 2 victorias, 1 empate y 2 derrotas.
6.- El Espanyol, en sus últimos 5 partidos como local en liga, ha ganado 2, empatado 1 y perdido 2.
7.- En las últimas 5 temporadas en Primera División, Gerard, Baptistao, Rosales, Raúl de Tomás, Aleix Vidal y Joselu son los goleadores del Espanyol al Real Madrid en liga.
8.- Jugadores del Espanyol que hayan jugado en el R. Madrid y le ha marcado gol en partido oficial: Marcet (9), Marañón (3), De Diego, Verdugo, Francis, Álex Fernández, Raúl de Tomás y Joselu (1).
9.- Diego Martínez se ha enfrentado como entrenador en 5 ocasiones al Real Madrid (4 con el Granada y 1 con el Espanyol) perdiendo todos los enfrentamientos.
10.- Los goleadores del Espanyol esta temporada en todas las competiciones son: Joselu (12), Braithwaite (8), Darde y Puado (5), Edu Expósito (3), Nico Melamed (2), Lazo y Oliván (1).
11.- Actualmente, el Espanyol es 13º en la clasificación de la Liga con 27 puntos.
8 victorias y 2 derrotas, 20 goles a favor (2 goles por partido) y 6 en contra.
Goleadores: Benzema (7), Bale, Isco y Rodrygo (2) Morata, Sergio Ramos, Marco Asensio, Varane, Casemiro, Marco Asensio y Vinicius (1).
Asistentes: Vinicius, Benzema e Isco (2), Cristiano Ronaldo, Marco Asensio, Modric, Lucas Vázquez, Fede Valverde, Jovic, Marcelo, Camavinga, Tchouaméni y Rodrygo (1).
Tarjetas amarillas: Casemiro (4), Nacho (3), Mendy y Vinicius (2), Kovacic, Isco, Bale, Courtois, Carvajal, Sergio Ramos, Fede Valverde, Camavinga y Mariano (1).
Expulsados: Varane y Mendy.
Primer tiempo: 11 goles; segundo tiempo: 9 goles.
Gol más tempranero: Benzema (minuto 4).
Gol postrero: Benzema (minuto 100).
El R. Madrid no ha remontado para ganar el partido ni le han remontado.
Mayor goleada: 30 abril 2022, R. Madrid-Espanyol, 4-0, goles de Rodrygo (2), Marco Asensio y Benzema.
Ningún gol de penalti marcado y ninguno recibido.
4 dobletes o más (Rodrygo, Benzema —2— e Isco).
Partido con más goles (6): 27 de enero de 2019, Espanyol-R. Madrid, 2-4, goles de Benzema (2), Sergio Ramos y Bale.
El R. Madrid ha marcado en 9 de los 10 últimos partidos de liga jugados contra el Espanyol.
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Anda atribulado el jugador brasileño, se creía halcón y la liga española reduce su vuelo al de un pichón doméstico con los días de vuelo contados. Porque es eso, una cuestión azarosa, que el gambeteador acabe en la lona, retirado en camilla. El tiro al pichón se ha convertido en una vergonzante cacería, en costumbre autóctona y cerril. Hay una parte de ese público foráneo, calentado en la olla del runrún antimadridista, que ha comprado íntegramente un relato bastardo, polémico e interesado de los “Sálvame” balompédicos. Jalea a sus defensas y cada empujón, roce o entrada calamitosa se celebra como si se hubieran cobrado una pieza mayor. Esa es la imagen que vende hoy esta liga en cuarentena y, lo que es peor, se protege el fango y la marrullería de gladiadores con lamparones. Nada de sutilezas ni tampoco de las defensas gallardas de otras ligas recias. El circo ibérico es otra cosa.
El relato construido con intereses espurios es que Vinicius es sinónimo de provocación y en esa ecuación todo vale para despejar el valor de su juego
El relato construido con intereses espurios es que Vinicius es sinónimo de provocación y en esa ecuación todo vale para despejar el valor de su juego. Eliminado o desquiciado uno de los factores desequilibrantes todo es más fácil. El papel de emperador caprichoso se reserva a ese árbitro altivo que, guiñándole a los focos, dice yo me sumo al aquelarre: tarjeta amarilla para el brasileño y algarabía del respetable anti. El mensaje de barra libre ha calado y no hay hombre de negro dispuesto a ser solución y no problema. No renta.
Curioso que eso ocurra cuando el jugador había encontrado su mejor versión. Antes no molestaba su juego, ahora, sin embargo encrespa su acierto. En este ecosistema viciado, no hay protección alguna para el pichón, sin embargo todavía tenemos en la memoria el trato de otras especies, estas sí, protegidas. Otros vuelos también virtuosos que no se ponían en entredicho, protegidos por el bien del juego y del espectáculo. Pero quizá no lo recuerden porque eso fue hace mucho tiempo: pasó ayer. De aquellos recuerdos también una orquestada maniobra animal: cómo se acorralaba al trencilla 2.0 en coreografiada protesta cada vez que se osaba toser a Messi. Quizá estas performances, estas escenas de caza, sean otra creación de la factoría Negreira a beneficio de inventario.
Mientras tanto, Vinicius vuelve a salir del cajón y esquiva perdigonazos. Si la mirilla de Germán Pezzella hubiera estado más ajustada en el último baile con el Real Betis, hoy estaría en la enfermería y nosotros hablando del tiempo. Se salvó “in extremis”, otros se hubieran tirado al sentir el contacto en el tobillo o sin él y, mientras se retorcían en el suelo, con el rabillo del ojo esperarían el regalo arbitral, pero se puede ser pichón o querer ser halcón, y en esas vuela.
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Buenos días, amigos. No hay escándalo donde no esté el Barça, o alguien relacionado con el Barça. ¿Corrupción deportiva? Claro. ¿Tráfico de influencias? También. ¿Presuntas violaciones? Algún antiguo jugador. ¿Pederastia? Desgraciadamente hubo durante mucho tiempo alguien que así parece. ¿Tráfico de órganos? Ay. ¿Administración desleal? Siempre.
Luego están las cosas que no son propiamente escándalos, pero no por ello dejan de ser levemente incriminatorias. ¿Cursilería? Ya lo creo. ¿Delirios de grandeza e invención del fútbol? De manera perpetua. ¿Vinculación de fútbol y política? Pa’ qué contaros. ¿Política de acoso al colectivo arbitral dentro y fuera del campo? Por supuesto, a pesar o precisamente por tener al colectivo comprado a través de pagos a su cúpula directiva. ¿Victimismo a pesar de todas estas prebendas? Sí, de manera indisoluble a la esencia de la entidad.
Seguro que se nos olvidan cosas. Ayudadnos a completar el cuadro de barrabasadas.
La última sacudió las redes sociales ayer por la tarde, y a pesar de que curiosamente las portadas de la prensa de hoy la ignoran por completo, supone la confirmación de lo que durante mucho tiempo (antes de que salieran los célebres audios de Geri y Rubi) comentábamos en esta página y en algunos sitios más.
ÚLTIMA HORA | La jueza ordena a Piqué que entregue su contrato con Rubiales para llevar la Supercopa a Arabiahttps://t.co/U08mj7itfv pic.twitter.com/Glv2i94atf
— El Confidencial (@elconfidencial) March 9, 2023
«La jueza sospecha que el pacto entre Rubiales y Piqué pudo beneficiar al Barça en el campo», vía @elconfidencial
No solo la jueza, añadimos.https://t.co/ql1gYHrt98
— La Galerna (@lagalerna_) March 9, 2023
Perspicaz la jueza, amigos. Es lo que decíamos aquí desde los tiempos de Maricastaña, o sea, que cómo confiar en la limpieza de la competición cuando al presidente de la Federación y por tanto jefe de los árbitros le interesaba que cierto equipo quedara como mínimo segundo, siendo ese cierto equipo aquel en el que militaba como capitán el socio del presidente de la Federación en los negocios que definían esas prioridades.
La derivada de conexiones a través de las cuales esta gente lo tenía (¿lo tiene?) todo atado y bien atado es estremecedora. Compraban a la cúpula arbitral, y por si esto fuera poco sus componentes se metían en negocios con el jefe de los colegiados, negocios para cuyo buen fin se precisaba un determinado lugar del Barça en la clasificación. Iban (¿van?) por tierra, mar y aire. Si fallaba Negreira, estaba el GeriGate. Si fallaba el GeriGate, estaba el acoso arbitral en el campo. Si fallaba el acoso arbitral en el campo, estaba el acoso arbitral fuera del campo, con las leales terminales mediáticas sembrando en el colectivo el pánico a tomar cualquier decisión a favor del Real Madrid o en contra del FC Barcelona, llegando en algún caso a mandar sicarios a hacer escraches a familiares de colegiados.
Esto de Geri, Rubi y la jueza está ¿sorprendentemente? fuera de las portadas del día. Debe de ser que los técnicos de los rotativos han detectado que hay saturación del tema Barça para el lector y han decidido olvidarlo un poco. Nosotros no. A La Galerna le da igual si estáis cansados del tema Barça. Si estáis cansados, tomad un refresco y volved. Nosotros vamos a seguir.
Marca entrevista a Jankto, el futbolista que salió del armario y que ojalá sirva de ejemplo para que por fin se genere un ambiente de libertad en el balompié. As detalla el indiscutible desastre del PSG, que no nos hace llorar precisamente. Y la prensa cataculé está a sus cositas, un poco como la orquesta del Titanic pero, a diferencia de dichos músicos, tal vez ignorantes del hundimiento.
Todo ello nos parece bien, en mayor o menor medida. Pero nosotros seguiremos adelante, sin ignorar ni por un momento el elefante azul que no cesa de defecar en medio del salón.
Pasad un buen día.
El Real Madrid femenino derrotó con sufrimiento (1-2) al Villarreal CF en la prórroga del duelo de cuartos de final de Copa de la Reina. Linda Caicedo decidió con su primer gol como madridista un partido en el que Esther González adelantó al Real antes de que Ivana Andrés concediese un tanto en propia meta. Con la victoria, el equipo de Alberto Toril se sitúa a dos partidos de alzar el primer trofeo en la historia de la sección.
¿Cuál es el precio a pagar por ser considerado como favorito en una competición futbolística? La etiqueta lleva implícita cierta ventaja sobre los rivales, una teórica situación de superioridad deportiva lista para ser plasmada sobre el césped. El favorito suele, debe ganar, y esa idea aceptada tiende a facilitar la tarea en ciertos momentos decisivos. La fe del Real en Europa, su convicción de que todo irá bien, es su arma definitiva. El madridismo disfruta de la cara amable de ese privilegio desde hace 60 años, cuando las cinco Copas de Europa primigenias alteraron el rumbo de la historia.
Pero, ¿qué ocurre cuando un equipo salta por primera vez al campo con ese adjetivo brillantísimo y llamativo serigrafiado en su camiseta blanca? Las futbolistas del Real Madrid ofrecieron ayer una clase práctica magistral para explicarlo. Cada zancada, cada pase y cada disparo pasa a llevar aparejado un lastre invisible e indeleble que convierte la otrora feliz práctica del fútbol en una agonía hasta entonces desconocida. De repente, al otro lado del minuto 90 se abre un precipicio: la derrota no es una opción y el favoritismo, más que privilegio, es penitencia de Viernes Santo.
Hasta ahora, a este Madrid femenino adolescente y bisoño las competiciones, aunque sufridas, siempre se le asemejaban a un parque lleno de columpios. Los títulos eran un ideal platónico, un lugar hacia el que dirigirse sin necesidad de alcanzar la meta. Ocurre que ahora y de improvisto, en este tercer año de vida de la sección, la enésima imprudencia en los despachos del FC Barcelona trasladó de un empujón al Real a la mesa de los adultos. Y en Villarreal, con las azulgranas ya eliminadas de la Copa de la Reina, las jugadoras de Alberto Toril sufrieron el agarrotamiento propio de quien entiende que no existe margen de error.
En esa tesitura, con la pareja de centrales titular fuera de combate por lesión —Rocío Gálvez y Kathellen Sousa— y con las dos bombas de oxígeno francesas entre algodones —Sandie Toletti y Naomie Feller—, al entrenador cordobés se le presentó un panorama con banda sonora de suspense. Teresa Abelleira y Claudia Zornoza intentaban entenderse en el centro del campo, pero no era suficiente. Ivana Andrés y Claudia Florentino le ponían fe a la salida de balón desde la defensa, pero sólo la más inexperimentada de las centrales sumaba. Y arriba, ante el dignísimo derroche de solidaridad del Villarreal, las bandas de Athenea del Castillo y Olga Carmona eran una habitación sin luz ni ventanas. Como remate, Caroline Weir sintió por primera vez el óxido en sus piernas.
Con la victoria, el Real Madrid femenino se sitúa a dos partidos de alzar el primer trofeo en la historia de la sección
Superada la media hora de juego, un córner favorable al Real y rechazado por la zaga permitió a Abelleira probar fortuna con su gran golpeo. El balón se estrelló en el poste, lo amortiguó la portera Elena de Toro y el rechace lo mandó a la red Esther González. Fue un gol tan feo como valioso, pero la atacante granadina se los apunta todos, por lo que pueda pasar. El panorama era tan gris y previsible que ni el 0-1 levantó los ánimos. El equipo amarillo, conocedor de sus importantes limitaciones, aceptó el juego arriesgado del marcador corto; el Real Madrid, por su parte, iba enterrándose sin quererlo en el barro de una trinchera desconocida.
La primera parte blanca fue mala y la segunda, en cuanto se superó el minuto 77, lo fue aún peor. Las porteras seguían viendo el fútbol a una cómoda distancia de seguridad, gracias a la poca productividad ofensiva de ambos equipos. El reloj empezaba a correr sin que el Villarreal se lanzase a rescatar la eliminatoria. Y, en esa tierra de nadie, Toril refrescó el equipo a la espera de que la inoperancia general durmiese el choque hasta el pitido final.
Sin embargo, a cada minuto ganado al cronómetro aumentó la tensión entre las futbolistas blancas. La ropa empezó a picar, las pisadas sobre el césped se hicieron incómodas, el contacto con el balón no apetecía demasiado. Había llegado el momento. Al fondo apareció el precipicio, y a la primera de cambio se despeñó la capitana. En uno de los pocos centros con peligro de las locales, servido por Pancha Lara, falló Ivana Andrés despejando el balón a la red de su portería. El empate condenó Real a la prórroga, y quizás a algo peor: al primer batacazo, a la primera gran decepción, a la desagradable introducción al escarnio de los rivales. Todo ello estaba sobre la mesa, imbuido en el cáliz envenenado que debe aprender a esquivar quien asume el papel de favorito.
Pero en esas, con el agua empezando a entrar a borbotones por aquellos agujeros que a la dirección deportiva del Madrid aún no le ha dado tiempo a cerrar, las blancas avistaron tierra firme. En sucesivas ventanas habían entrado al campo Sandie Toletti, Naomie Feller, Linda Caicedo, Maite Oroz y Nahikari García, piezas de recambio imposibles de contestar por el cuadro rival, y en esa demostración de fondo de armario se decantó el partido. Las francesas Feller y Toletti empezaron a ganar cada duelo, Oroz aportó clarividencia y Caicedo mostró otro tráiler de lo que parece un futuro prometedor.
Al borde del minuto 100 de juego llegó la primera acción colectiva de mérito enhebrada por las madridistas. Rompió líneas por el carril central Weir y templó Oroz antes de buscar a Sofie Svava en profundidad. La danesa, incansable, tuvo pulmones para cazar el cuero en línea de fondo y centrar raso al área, y allí, tras un fantástico desmarque de arrastre de Nahikari para aclarar el área, apareció Linda Caicedo con el único propósito de rematar a gol y regalar a su equipo la clasificación.
Esa sucesión de movimientos, culminada oportunamente por la joya colombiana llamada a conquistar el fútbol mundial, mantuvo con vida al Real Madrid en su primer duelo a muerte con el rango de favorito. Todavía quedan batallas por librar.
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“Esperándote (Champions) con ansia en Plaza Francia”, cantaba ayer Al-Khelaïfi con sus característicos ojos inyectados en sangre. Ansia en Plaza Francia es una canción de Calamaro de su celebrado Honestidad Brutal y ansia por la Champions es lo que no se deja de respirar en la mayor plaza (comprada) del fútbol de Francia, es decir, en el PSG. Debe de generar mucha ansiedad contar con todo el dinero del mundo y el favor de las instituciones políticas y deportivas y no ser capaz de catar una Champions.
En España no le habría ocurrido. Aquí, si se sabe invertir en la persona adecuada, los réditos son incuestionables, y los títulos también lo son, en este país los corruptos tienen la ventaja legal de que quienes organizan las competiciones que han corrompido se apresuran a manifestar que en ningún caso se les va a desposeer de los títulos obtenidos con malas artes. La seguridad jurídica del infractor. El paraíso de la corrupción.
El PSG lleva años con la maquinaria más potente del planeta en funcionamiento para mercadear una Champions y no es capaz de lograrla. Ha sido más sencillo conseguir un mundial, con minúscula, para Messi, que no deja de ser un torero retirado de los ruedos por mucho The Best que le cuelguen del pecho. Sin embargo, el Barça, en cuanto puso en funcionamiento su maquinaria (quizá allá por los Tenerifes), comenzó a coleccionar títulos.
Podemos colegir, por tanto, que el Barça es mejor que el PSG. Al menos en asuntos de corrupción, que es donde más similitudes se sospechan entre ambos. Ahora comprendemos que Bartomeu explicara el modelo de éxito del Barça en Hardvard.
Y un hard VAR para el Madrid y soft para el Barça fue la, hasta ahora, última oferta conocida de Negreira al Barça allá por 2020, antes de ayer, como quien dice. Al parecer la oferta sí se podía rechazar. Y a tenor de cómo sigue portándose el videoarbitraje con los negreiros, cabe preguntarse si la rechazaron porque ya tenían otro Negreira por ahí. Sobre esta cuestión especula Genaro Desailly hoy en La Galerna.
"¿Clos Gómez ¿no? CLOS GOMEZ. A ése le gustaba mucho siempre al Barça. Pues Negreira decía que con Clos Gómez tenía mano. Bueno, se lo dijo al Barça. El que sigue ahora como responsable del VAR" (Ferreras ARV) #barçagate caso Barcelonapic.twitter.com/ATuqHoxdKI
— Rafa RNMJ Real Madrid (@RafaRNMJ) March 8, 2023
De Clos Gómez sabemos que mandaba y manda mucho en el CTA y en el VAR. Del mismo modo que es vox populi que Clos es más antimadridista que el alfiler de la corbata de Joan Gaspar. Está acompañado por Undiano Mallenco, de infausto recuerdo arbitral y el encargado de reunir a la cuchipandi de los del pito en aquella performance de folclórica despechada interpretada por Medina Cantalejo, según informó el también antimadridista Pável Fernández, que no sabemos muy bien quién o qué es, pero sale en los medios.
Este asunto del BarçaGate sabéis que no tiene la enjundia suficiente como para llevarlo a la primera plana, ¿a quién demonios le va a importar el mayor escándalo de la historia del fútbol español?
Marca abre con Mbappé, que también pareciera ser quien entona la primera frase de Ansia en Plaza Francia de Calamaro: “Encerrado en mi torre de marfil”. Este año, otro club auténtico, el Bayern, fue el encargado de apear a su conglomerado de estrellas de la Champions.
“Si quieres ganar la Champions ya sabes…”, titulan los chicos de Gallardo en clara alusión al Real Madrid. Mbappé quizá siguió tarareando en su cabeza la canción de Calamaro: “En mi cárcel de cristal te espero / Más allá del bien y del mal te quiero” (habrá que ver si es recíproco). Y al finalizar el encuentro declaró que ahora lo que le importa es ganar la Liga y después ya veremos. Se refiere a la Liga de Francia, que es la que suele ganar el PSG con la misma facilidad que Negreira ganaba las españolas.
Es un fracaso sin paliativos lo del PSG, como titula Sport. Dentro del campo, los equipos europeos son año tras año superiores, y fuera del campo, el Barça es mejor que el PSG, como hemos comentado antes. Pero qué va a decir el PSG, solo puede adoptar la postura de Lonegan en El Golpe tras ser desplumado por Paul Newman jugando al póker: “¿Y qué podía hacer? ¿Acusarle ante los demás de hacer trampas mejor que yo?”.
Abandonamos un momento el mundo del hampa para felicitar a Pau Gasol, Los Lakers han retirado su camiseta, homenaje que no ocurre todos los días. De hecho, es el primer español que lo consigue en la NBA. Bravo por él.
Nos despedimos escuchando como el abatido pero a la vez colérico Al-Khelaïfi termina de cantar la canción de Calamaro con sus característicos ojos inyectados en sangre: “Con mi tarjeta dorada no me puedo comprar nada / El amor no se puede pagar”.
Pasad un buen día.
Una vez que el culerío en casi pleno, desde Jota Jordi al socio de Roures, ha cantado la Traviatta al mejor estilo Coronel Nathan Jessup en A Few Good Men (“¡Claro que ordenamos el Código Rojo! ¿De qué otra forma íbamos si no a compensar el hecho por todos sabido de que los árbitros os benefician a vosotros? You can’t handle the truth!”), y una vez que por tanto ha quedado sentenciada para el pueblo —faltan sólo los jueces— la cuestión de si el Barça ha comprado al estamento arbitral (y por tanto a los árbitros) durante tres décadas, solo queda por dilucidar si lo sigue haciendo.
La respuesta es: probablemente sí. Ya no está Negreira pero ¿hay un nuevo Negreira? Sabemos que el Negreira original se ofreció para ayudar al Barça con la llegada del VAR, siendo el responsable del VAR cuando tuvo lugar el ofrecimiento Clos Gómez… quien sigue siéndolo ahora. Las estadísticas indican que el VAR le ha deparado al Madrid un saldo negativo de 4 puntos, por uno positivo de 2 al Barça. Apuntaba Ferreras en Al Rojo Vivo la casualidad por la cual uno de los árbitros que más perjudicó al Madrid en activo esté ahora a cargo de herramienta tan primordial. Y si a ello añades que Negreira advirtió que “puedo ayudaros” con el VAR justo cuando en el VAR estaba Clos, que sigue al frente, las suspicacias están servidas.
"¿Clos Gómez ¿no? CLOS GOMEZ. A ése le gustaba mucho siempre al Barça. Pues Negreira decía que con Clos Gómez tenía mano. Bueno, se lo dijo al Barça. El que sigue ahora como responsable del VAR" (Ferreras ARV) #barçagate caso Barcelonapic.twitter.com/ATuqHoxdKI
— Rafa RNMJ Real Madrid (@RafaRNMJ) March 8, 2023
Y no es solo Clos. Un repaso al actual plantel de la cúpula dirigente del CTA nos arroja nombres tan terroríficos como Undiano Mallenco (relinchan los caballos de mis traumas) o el propio Medina Cantalejo. Todos los que presuntamente cumplían en el campo las consignas de Negreira (y no solo de Negreira) cuando Negreira era el vice, están ahora al mando. No recelar se antoja imposible, y si además se pasa por alto un penalti en contra al Barça y otro a favor del Madrid en la misma jornada, resultando ambos decisivos para abrir brecha en la clasificación, la sospecha se multiplica.
Ya no está Negreira pero ¿hay un nuevo Negreira?
El famoso burofax del exvicemandatario, en el que se lamenta por que no cuenten ya los catalanes con sus servicios, data de diciembre de 2018. Para entonces se supone —de otro modo, no habría enviado el burofax amenazante— que el corrupto ya no recibe sus emolumentos. Esa liga la gana el Barça sin necesitar sus servicios. Es el año nefasto de Lopetegui-Solari-Zidane. Los culés asumen erróneamente que, al no haber precisado de sus servicios ese año, ya no volverán a hacerlo.
Llega la 19/20, con el interludio del confinamiento y un final con estadios vacíos por las reglas COVID. Sigue sin haber Negreirato. No pagan a nadie. Deciden probar a ser honrados a ver qué tal, como Toni Leblanc y Mariano Ozores en Los Tramposos, cuando venden su esqueleto a la ciencia. Como el Barça ha dejado (temporalmente) de sobornar, el Madrid disfruta arbitrajes razonables (y hasta favorables) y se lleve la liga con diez victorias consecutivas cuando se reanuda la competición. También les pasaba a Leblanc y Ozores en la película: comprenden que ser honrado no tiene más que desventajas. Se dan cuenta de que necesitan a Negreira, a algún negreira, mejor dicho, convertido ya el apellido en sustantivo común. El Negreira primigenio ya no les sirve porque han comprobado que está como un cencerro y su medida de la discreción es el burofax. Es un mono con dos pistolas.
¿Buscan un nuevo negreira? ¿Lo encuentran? Probablemente sí y sí, pero ay. En la 20/21 el Barça es tal desastre deportivo que el que se beneficia colateralmente de los manifiestos atracos al Madrid (con paradigmas como Hdez Hdez negando un penalti flagrante delante del mismísimo monitor, o aquella pena máxima a favor del Madrid convertida en pena máxima a favor del Sevilla) es el Atleti, que pasaba por allí. Un estudio somero de los arbitrajes sufridos por el Madrid y gozados por los culés invita a pensar que el nuevo Negreira no bastó para hacer saborear al cliente las mieles del triunfo, aunque sí al menos para privar de las mismas al rival.
En la 21/22 los arbitrajes siguen sin poder dar una liga al Barça por mucho que se esfuercen porque con ese equipo no van a ningún lado. El pérfido oponente blanco se hace con el torneo de la regularidad porque está fuerte, y lo gana a pesar de los trencillas. Sin embargo, la señal más inequívoca de que para entonces ya podría haber un nuevo negreira es el modo absolutamente grosero a través del cual los arbitrajes aúpan al Barça al mal menor de la segunda plaza, incluyendo una mano para la antología, ignorada a Piqué en la Cerámica. Piqué, por cierto, socio en ese momento del presidente de la RFEF en la Supercopa saudí, negocio para el cual era esencial que los azulgrana quedaran como mínimo segundos. Pero esa es otra historia (¿o no?).
¿Buscan un nuevo negreira? ¿Lo encuentran? Probablemente sí y sí
En la 22/23 el Barça ha mejorado bastante y ya se empieza a notar el nuevo Negreira. El nuevo Negreira (de haberlo) necesita que el equipo del cliente le colabore un poco, claro. Y ahí están, líderes con una ventaja de 9 puntos sobre el inmediato seguidor. ¿Quién sería, de existir, el nuevo Negreira? Pues probablemente Clos, pero no sin la ayuda de Medina Cantalejo o Cantadelejos (como le ha bautizado la sabiduría popular), de igual modo que es impensable que Negreira no actuara sin Arminio.
Todo esto son, por supuesto, meras especulaciones. Pero ¿no nos hemos ganado el derecho a especular? Todo lo que se está descubriendo nos legitima a hacerlo hasta el infinito. Tanto Relaño como todos los demás nos quedamos cortos estimando que las ayudas al Barça durante veinte años se debían a un vago esquema de influencias llamado villarato. No, no, ahí había pasta, guita, maletines. Era así de obsceno. De igual modo, quizá ahora nos quedemos cortos pensando que la actual situación se limita al miedo que pueden sentir los colegiados de turno por lo que los medios de Roures opinen. Está eso, claro, pero puede haber más en el presente como lo había en el pasado. Puede haber un nuevo Negreira y desde luego, si lo hay, no tiene el pudor entre sus grandes virtudes.
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“Una relación —creo— es como un tiburón, ¿sabes? Tiene que avanzar constantemente, de lo contrario muere. Y creo que lo que tenemos es un tiburón muerto”. Esta cita es de Annie Hall, una mis obras maestras favoritas de Woody Allen y perfecta para resumir la ruptura sin vuelta de hoja que se ha producido entre el madridismo y el resto del fútbol español. El desenlace inevitable es, por supuesto, una separación. Ahora solo queda saber cuándo y en qué términos ocurrirá.
Empellón a empellón están sacando al Madrid de la Liga, aun cuando esto suponga una degradación descomunal de su nivel deportivo, de su salud y de sus posibilidades de supervivencia. Ni el mayor enemigo del torneo habría diseñado un plan más eficaz para que su principal activo camine hacia su abandono.
Se ha producido una ruptura sin vuelta de hoja entre el madridismo y el resto del fútbol español. El desenlace inevitable es, por supuesto, una separación. Ahora solo queda saber cuándo y en qué términos ocurrirá
Carece de toda lógica que la reacción mayoritaria ante el mayor escándalo de corrupción deportiva de la historia del fútbol español sea bramar contra el principal damnificado del mismo. Y ese es justo el proceso que ha desencadenado el caso Negreira-Barça. En una suerte de tormenta perfecta, las críticas arrecian desde instituciones, medios y aficiones, pero no apuntan únicamente a aquel que pagó muchos millones para lograr beneficios deportivos, sino también a quien lo sufrió como víctima y fue ridiculizado en cada intento de poner el foco sobre una injusticia constante.
La Liga y la Federación corrieron solícitas a auxiliar al presunto corruptor, asegurando que, se demostrara lo que se demostrara, no existirían consecuencias deportivas para quien ha generado una crisis reputacional irreversible en el fútbol español. Es decir, los damnificados no obtendrían ni justicia, ni reparación. Mientras, las designaciones y la corriente arbitral permanecen inalterables y se insiste en la impermeabilidad del colectivo arbitral a la corrupción, por muchos indicios que coleccionemos de lo contrario.
En cuanto a los medios, han concentrado gran parte de su atención en el silencio (por otra parte incomprensible en mi opinión) del Madrid tras conocerse todo lo que ya sabemos. Los creadores del relato intentan que la inacción convierta a la gran víctima de esta trama corrupta en cómplice o directamente culpable de prácticas similares o peores que las que se están destapando. Las tintas se cargan contra el corrupto como individuo, mientras se intenta denodadamente limpiar la imagen del corruptor con una artillería argumental bastante débil.
En el caso Negreira-Barça, las críticas arrecian desde instituciones, medios y aficiones, pero no apuntan únicamente a aquel que pagó muchos millones para lograr beneficios deportivos, sino también a quien lo sufrió como víctima y fue ridiculizado en cada intento de poner el foco sobre una injusticia constante
Por un lado, tenemos la coartada de la entidad timada al intentar conseguir una ventaja que nunca llegó (a pesar de que los números digan lo contrario), pero por la que sí cobró. Y por el otro la versión oficial, más rocambolesca si cabe; la que asegura que los informes son reales, que todos los equipos hacen lo mismo (gigantesca falacia) y que todo responde a un intento de desestabilización ante la buena marcha deportiva del Barcelona, por parte de la misma prensa y las mismas instituciones que llevan callando y contribuyendo al éxito de la estafa durante décadas.
La reacción de buena parte de las aficiones del resto de equipos de la Liga está siendo pasar por encima del escándalo y acrecentar su animadversión por el equipo que cargó con el sambenito de gran beneficiado, y al que no piensan quitárselo incluso aunque llegara a haber una sentencia demostrando lo que ya sabemos, que en realidad estaba en el otro extremo y era el más afectado por los efectos negativos del escándalo.
Todo esto y varias razones más se cargan en una pesada mochila con la que se hace imposible seguir avanzando y seguir fingiendo que aquí no ha pasado nada. Por eso lo normal sería que el Madrid se fuera cuanto antes de este lodazal, le permitieran organizar junto a otros equipos un torneo en el que la justicia y la limpieza deportiva quedaran garantizadas y todos pudieran seguir adelante.
No, ninguno de nosotros va a volver a creer en que la Liga se disputa en igualdad de condiciones. Y ya no nos basamos en supuestos, ni se trata de paranoias, posiciones extremistas o infantilismos. Hay pruebas evidentes de corrupción, pruebas que, para más inri, ni siquiera han sido negadas por los implicados.
La despedida, como casi todas tras una relación larga, puede ser dolorosa. Pero una parte cada día está más convencida de que es irremediable hacer las maletas y salir por la puerta. Y la otra sigue contribuyendo a que la separación se consume, y solo teme el flujo de dinero que va a dejar de entrar en el hogar. Ahora que sabemos que todo fue una gran mentira, solo nos queda constatar que el tiburón no tiene constantes vitales y largarse a otra parte. Vámonos, y cuando antes, por favor.
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Hace muchos siglos, Cartago era el único poder que se enfrentaba a Roma por el dominio del Mediterráneo. Catón el Viejo, militar y político romano, con la intención de que su gobierno no olvidara cuál debía ser su principal preocupación, concluía todos sus discursos ante el senado con la misma coletilla: “Carthago delenda est”: Cartago debe ser destruida.
Ahora que el Fútbol Club Barcelona ha sido acusado por la Fiscalía de cometer “corrupción continuada en el deporte”, lo que me pido el cuerpo es que el Real Madrid emule a Catón el Viejo (idea no tan descabellada en la medida en que a Ancelotti se le está poniendo cara de tribuno de la plebe) y que cada declaración de alguien del club finalice siempre con la misma fórmula. “Barça puniendus est”, o algo parecido. Que en una traducción libre sería algo así como “hay que empaquetar al Barça”
—Míster, ¿cómo ha visto hoy la actuación del equipo?
—Poco precisos en el área, pero muy serios en defensa; y hay que empaquetar al Barça.
—Luka, ¿cómo va lo de tu renovación?
—El club y yo aún no lo hemos hablado, todavía tenemos tiempo; y hay que empaquetar al Barça.
—Florentino, ¿vamos a fichar algo este verano?
—Por supuesto: el conserje de Valdebebas se nos jubila en mayo y tenemos que cubrir su plaza, así que tranquilos; y hay que empaquetar al Barça.
Eso me pide el cuerpo, pero mi mente tira de cinismo y practicidad y opina que a estas alturas ya no merece la pena preocuparse por cosas semejantes. La liga española se muere, es algo que tengo bastante claro. El que uno de sus equipos haya pervertido la competición durante (al menos) veinte años es solo el más aparatoso de sus estertores, el esputo de sangre en el pañuelo después de un acceso de tos.
A mí que la Liga desaparezca me daría pena, pero lo acabaría superando. También desapareció el juego de las cañas, que era una cosa estupenda que causaba furor en la España del Siglo de Oro. En tal deporte dos equipos recreaban una batalla y se enfrentaban a caballo armados con lanzas, pero todo era fingido, no había intención de dañar al adversario, como cuando el Valencia juega en el Camp Nou.
Pienso que al único club español importante que realmente le ha importado el fútbol ha sido al Real Madrid
Cuando te das cuenta de que la mayoría de los jóvenes prefieren la King’s League de Ibai Llanos o cuando descubres que cada vez hay más chavales de Toledo, Baracaldo o Ponferrada que son hinchas del Manchester City, es cuando descubres que la Liga nacional va camino de convertirse en una reliquia. Si a eso le unes la corrupción apenas disimulada e impune, el aldeanismo de la afición, la estafa diaria de la prensa deportiva, la falta de espectacularidad de los partidos y el desprecio olímpico por el interés del aficionado; definitivamente se deduce que la Liga necesita un tiro en la cabeza para acabar con su sufrimiento.
No tengo muy claro cuándo empezó a morirse. Incluso dudo que alguna vez estuviera realmente sana. Puede que el punto de no retorno esté en aquel enloquecido mundo del fútbol español de los 90. La época de los Gil y Gil, los Lopera, los Gaspart, los Ruíz Mateos… Cuando una caterva de sinvergüenzas con gran talento para el populismo descubrieron que podían hacerse ricos gracias al fútbol de clubes.
Surgió así una estirpe de directivos encanijados, adictos a la subvención y al pelotazo que, sin embargo, se creían napoleones mientras se les llenaba la boca con el escudo de los clubes a los que expoliaban y salían en televisión rodeados de mama-chichos. Qué época, queridos niños. Haría falta el talento de un Peter Biskind (quien diseccionó de manera divertidísima los excesos del Nuevo Hollywood en su libro “Moteros tranquilos, toros salvajes”) para reflejarla en todo su grotesco esplendor. Ojalá alguien lo haga alguna vez.
De aquel linaje de dineros consanguíneos (y, por lo tanto, una estirpe tarada) surgieron los Villares, Arminios, Negreiras y Tebas del siglo XXI. Si los viejos pecados tienen largas sombras entonces los del fútbol español debieron de ser gordísimos, pues sus tinieblas parecen interminables.
De aquel linaje de dineros consanguíneos (y, por lo tanto, una estirpe tarada) de los 90 surgieron los Villares, Arminios, Negreiras y Tebas del siglo XXI
Pienso que al único club español importante que realmente le ha importado el fútbol ha sido al Real Madrid. El único que siempre comprendió que esto no es solo un deporte, sino también una industria cuyo fin último debe ser, no el de enriquecer a este o aquel sátrapa pueblerino, sino empoderar a los clubes y, de ese modo, generar espectáculo y prosperidad futura. Lo entendió Bernabéu cuando levantó el estadio de Chamartín, lo entendió Florentino cuando comenzó a fichar galácticos (pero siempre con un ojo puesto en el balance de gastos e ingresos) y lo entiende ahora cuando se parte la cara por la Superliga Europea.
Hace unos días, la agente de Erling Haaland decía que cualquier futbolista querría fichar por el Real Madrid a pesar de que juega en una “competición débil” porque es el equipo de las Champions. Esto me llena de inquietud porque me pregunto qué pasará cuando el Real Madrid deje de ganar Champions regularmente (cosa que tendrá que ocurrir nos guste o no, porque lo normal en cualquier torneo es que pierdas más veces de las que ganas). ¿Qué pasará, insisto, cuando llegue el momento en que el único atractivo para atraer grandes jugadores y patrocinadores sea una “competición débil”? ¿Querrá un Jude Bellingham cualquiera fichar en esta Liga para que un tal Maffeo le parta el tobillo mientras la grada le llama “mono” sin que ninguna de ambas acciones tenga consecuencias, o preferirá irse a Inglaterra a enfrentarse a Erling Haaland en una competición donde, aún con sus carencias, todavía se mantiene un respeto elemental por el aficionado y el juego?
¿Querrá un Bellingham cualquiera fichar en esta Liga para que un tal Maffeo le parta el tobillo mientras la grada le llama “mono” sin que ninguna de ambas acciones tenga consecuencias, o preferirá irse a Inglaterra a enfrentarse a Erling Haaland en una competición donde todavía se mantiene un respeto elemental por el aficionado y el juego?
Si llega un punto en que esta Liga muerta se convierte en un lastre para Real Madrid, creo que lo más lógico sería soltarlo antes de que nos hunda en su mediocridad. Es por esto que una competición paneuropea se me antoja más necesaria que nunca.
El Madrid ha ido a la guerra por la Superliga con dos compañeros de viaje de dudosa virtud. Por un lado está la Juve de los Agnelli y por otro el Barça de los Negreira. Comprendo al madridista que opina que el Madrid debería librarse de semejantes aliados, pero creo que tal vez haya que reflexionar tales extremos con mucha sangre fría.
Esta lucha que lidera el Real Madrid por relanzar el fútbol como deporte espectáculo es, probablemente, la más importante que haya emprendido el club en sus 121 años de historia. Pienso, con la mano en el corazón, que su supervivencia a largo plazo depende del éxito de una futura competición paneuropea gestionada únicamente por los clubes que la organizan.
Cuando uno va a la guerra no siempre puede escoger a sus aliados. Si Winston Churchill se enfrentó contra los nazis con la ayuda de Stalin no veo motivo por el cual el Madrid tenga que renunciar a la alianza con el Barça o la Juve en aras de un bien mayor.
Si Winston Churchill se enfrentó contra los nazis con la ayuda de Stalin no veo motivo por el cual el Madrid tenga que renunciar a la alianza con el Barça o la Juve en aras de un bien mayor
Churchill, por cierto, habría entendido bastante bien al Real Madrid. El Butragueño portavoz le habría recordado a su colega del gabinete de guerra Clement Atlee, a quien describió como “un cordero con piel de cordero”. A Churchill, Medina Cantalejo lloriqueando por la virtud del colectivo arbitral le habría hecho pensar inmediatamente en lord Halifax (“sus virtudes han hecho más daño al mundo que los vicios de cientos de personas”), la cortedad de miras de los directivos de los clubes españoles le habría resultado paralela a la de Neville Chamberlain (“contempla los asuntos extranjeros como si lo hiciera desde el extremo de un desagüe”), en Javier Tebas vería un trasunto del secretario de estado americano John Foster Dulles (“único caso de un elefante que lleva a cuestas su propia cacharrería”), en Rubiales habría visto también algo de Clement Atlee (“es un hombre enormemente modesto, pero es que tiene muchas razones para serlo”), en muchos ciudadanos periodistas españoles habría encontrado paralelismos con sus ministro de sanidad Aneurin Bevan (“no se me ocurre a nadie mejor para inaugurar nuestro Servicio Nacional de Salud Psiquiátrica que una persona que debería figurar entre sus primeros pacientes”) y seguramente de un Xavi Hernández habría tenido una opinión similar a la que manifestaba sobre el ministro de hacienda Richard Stafford Cripps (“tiene todas las virtudes que detesto y ninguno de los vicios que admiro”).
Cuando Alemania declaró la guerra a la URSS, Churchill dijo: “Si Hitler invade el infierno, estoy en la obligación de hablar favorablemente del diablo en la Cámara de los Comunes”. Al Real Madrid yo no le pido que hable favorablemente del diablo, solo que llegue a hasta el final de una lucha justa sin importar en compañía de quién.
Recordemos lo que proclamó el viejo Winston en su discurso más famoso: “we shall never surrender!” Lo que traducido del inglés sería algo así como “Hasta el final, ¡vamos, Real!”. Aunque sea junto al Barça y la Juventus de Turín. Siempre será mejor que morir asfixiados de virtud en la Liga de Javier Tebas.
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La decisión de la Fiscalía de denunciar al Fútbol Club Barcelona como persona jurídica por corrupción continuada es la noticia más importante del momento que sucede a la anterior noticia más importante del momento en este carrusel de noticias más importantes del momento que es el BarçaGate.
El delito por el cual la Fiscalía acusa al Barça es el de corrupción en los negocios, que incluye fraude en el ámbito deportivo, y entró en vigor con la reforma penal de 2010. Al ser de manera continuada, la gravedad de las penas también es mayor.
Además de al Fútbol Club Barcelona como persona jurídica, la Fiscalía también denuncia a Bartomeu y a otros miembros de la junta directiva que presidía.
Veamos cómo ha recogido la prensa internacional esta nueva vuelta de rosca en el BarçaGate.
En Italia son expertos en escándalos de corrupción deportiva y precisamente bajo el epígrafe "El Escándalo", La Gazzeta titula: "El Barcelona a juicio por corrupción: llega la denuncia del Comité Arbitral". Amplía la información añadiendo que "La justicia ordinaria se mueve en el asunto del pago de más de 7 millones de euros al exárbitro José María Enríquez Negreira".
También en el país transalpino, los compañeros del Corriere dello Sport encabezan: "El clamoroso mensaje de Negreira al Barça: nuevas revelaciones sobre el escándalo del árbitro", y continúan: "Surgen nuevos detalles en el marco de la investigación adelantada por el poder judicial: el último se refiere a la ayuda del VAR...".
L'Équipe se decanta por: "Caso Negreira: El Barça denunciado por la fiscalía por corrupción". Amplía el titular con: "Tras casi diez meses de investigación, la fiscalía ha decidido denunciar al FC Barcelona por corrupción en el marco de los pagos realizados al exvicepresidente de los árbitros, José Maria Enríquez Negreira. Un juez de Barcelona decidirá próximamente el resultado del caso".
Los portugueses de A Bola eligen: "Acusan al Barcelona de corrupción continuada en el caso Negreira".
Desde Alemania, Focus llega con un contundente: "Pago millonario a los árbitros. El Barça se enfrenta a cargos de corrupción". Las cosas se entienden mejor por su nombre.
También de tierras con idioma fuerte viene Sport1, quien afirma que "El Barça está en serios problemas" y añade que "La presión sobre el FC Barcelona va en aumento por las denuncias de soborno. Ahora hay más revelaciones pesando sobre los culés. El fiscal debe considerar una acusación".
Cruzamos el charco para ver qué dicen unos chicos que de dinero entienden algo: Forbes, quienes también recogen que "La Fiscalía española presentará una denuncia por corrupción en el FC Barcelona por los pagos a los árbitros".
Son apenas unos ejemplos del tratamiento informativo que está dando la prensa internacional al BarçaGate. En España, diarios como El País o El Mundo publican regularmente nuevas informaciones que iluminan las prácticas corruptas del Barcelona que tanto tiempo permanecieron en la oscuridad, pese a que por la sombra que proyectaban se deducía su existencia.
Como contraste, y a modo de curiosidad, mostramos un par de ejemplos de cómo trata la prensa catalana el BarçaGate.
Sport ilustra la noticia de que la Fiscalía denuncia al Barcelona por corrupción continuada con una fotografía en la que aparece Florentino Pérez. No hay más preguntas, señoría.
Pero sin duda, el tratamiento que dispensa Santi Nolla a la corrupción del Barcelona es el más divertido y genial. La captura que pueden leer sobre estas líneas no está manipulada, pueden acceder al enlace de la noticia para comprobarlo.
"Hace poco (Laporta) jugó un partidillo de fútbol-7 con brasileños, marcó cuatro goles". Glorioso, aunque algo decepcionado porque esperaba escuchar la música del NO-DO al abrir el artículo. Nolla no ha querido desvelar quiénes eran esos brasileños para que no le acusasen de exagerado, pero hay quien afirma que Laporta anotó cuatro goles contra Cafú, Rivaldo, Ronaldinho y Romario. También ha preferido Nolla no revelar que Laporta marcó cuatro goles nada más regresar de escalar el Everest sin oxígeno y portando una cabra sobre los hombros. Mi amigo galernauta Fred Gwynne se ha referido al artículo de manera certera como "Aló Presidente".
Nolla lisonjea a Laporta con motivo de su intervención en el Círculo Ecuestre. No hay pruebas de ello, pero todo lo que no fuera que Laporta arribara a lomos de un caballo cuatribarrado sería una decepción.
En el mismo artículo, a Nolla le juega una mala pasada el subconsciente, como bien ha detectado en esta ocasión el amigo galernauta John Falstaff: "... un Barça que se sale deportivamente en la Liga y la Copa y anda metido en pantanos en otros temas más extradeportivos". En otros temas más extradeportivos que Liga y Copa. Tampoco hay más preguntas, señoría.
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Buenos días, amigos. El Barça ha sido imputado por la Fiscalía de un delito de “corrupción continuada”, cosa que suena a título de película de Steven Seagal, como apuntaba ayer Jesús Alcaide en Real Madrid TV.
Lo burdo del entramado negreiresco tiene en efecto ingredientes de serie B (en la B debería estar a estas alturas el Barça como consecuencia de todo esto, pero esa es otra historia). Digamos que el fraude masivo llevado a cabo por la entidad catalana —pagando durante dos décadas, ahora parece que aún más, a la cúpula arbitral para garantizarse resultados favorables— es a la historia de los timos lo que las películas de Steven Seagal son a la del séptimo arte. O sea, la cosa más burda del mundo, un timo masivo y pestilente que según la Fiscalía se remonta a primeros de los 90 (atención a aquellos dos Tenerifes) y quién sabe si no se extenderá hasta la actualidad. Cualquier hipótesis es creíble ahora. Negreira dejó de cobrar del Barça cuando cesó en su puesto como vicepresidente arbitral. Si todo esto no se aclara, si el Barça no es castigado por esto, tenemos razones para dudar de la presente cúpula arbitral también.
A falta de que venga Seagal o Charles Bronson a resolver todo esto con un par de puñetazos, solo nos queda confiar en la justicia, que actuará penalmente contra los dirigentes culés responsables del latrocinio (ahora el foco está puesto en Bartomeu, aunque no hay forma de que no alcance también a quien cuadriplicó los emolumentos de Negreira), pero no podrá actuar contra el Barça salvo para imponer al club multas económicas. Sanciones deportivas como el descenso o la retirada de títulos no están contemplados como opciones a menos que intervenga la FIFA.
Solo resta pues confiar en Infantino (lo que es mucho confiar) para soñar con que se produzca una reparación estilo MoggiGate.
As es el único de los cuatro diarios deportivos que refleja la sanción como argumento principal del día, cosa que indudablemente es. Vaya nuestro reconocimiento para As, o tal vez sólo lo contrario para el resto. Es la noticia del día, del mes y tal vez del año.
Corrupción continuada. Hay que decirlo más. Quien está imputado por corrupción continuada tiene sobre sí la acusación fundada de ser continuadamente corrupto, que es otra forma bonita de ponerlo.
—¡Corrupto, que eres un corrupto!
—¡Y tú más! ¡Tú eres un corrupto continuo!
Eso es el Barça, amics. Un CCC (Club Corrupto Continuo). Eso sí que vale y no sus ligas (de hecho, sus ligas de los 90 para acá valen moralmente cero). El Madrid es el Mejor Club del Siglo XX (y de lo que llevamos del XXI), mientras el Barça es un CCC.
Marque la casilla de la corrupción que le corresponda.
Ya sabemos qué letra tiene que marcar el Barça.
Lo más divertido, amics, son las brazadas que da el culerío para tratar de no ahogarse en este río de putrefacción, sacando la cabeza para boquear fuera del agua y hacer el ridículo por el mismo precio. Mirad cómo andan los comunicadores del régimen.
https://twitter.com/jotajordi13/status/1633178426180882434?s=20
Extraordinario, amics. En los mismos 180 caracteres, el club blaugrana pasa de ser víctima (¡víctima!) de una estafa a “buscar” —las reveladoras comillas son de Jota Jordi, no nuestras— “como mucho” neutralidad —las comillas de “como mucho” sí son en cambio nuestras—. O sea, al principio del tuit el Barça es una pobre víctima, pero treinta y tantos caracteres después ya pagaba en busca de “neutralidad”. Pues ya lo has confesado tú todo, ¿no, Jordi? ¿O es que estáis tan cegados en vuestra impunidad que sois capaces de confesar el crimen y a la vez señalar al mayordomo?
Con ser notable esto, mejor aún es lo que se viene a continuación, procedente esta vez de un dirigente del club en la época objeto de estudio (ojo porque la época objeto de estudio ya data del Pleistoceno superior, según se va sabiendo). Albert Perrín fue vicepresidente de los culés de 2005 a 2010, y suelta esta gloriosa perla. Hay que hacerse camisetas con ella, no jodamos.
Albert Perrín, vicepresidente del Barça, de 2005 a 2010, dice que los pagos a Negreira eran "un tipo de pacto de no-agresión", que inició Núñez y que los mandatarios posteriores "prefirieron no tocarlo por si acaso". Vamos, corrupción entre particulareshttps://t.co/DefVvXuJls
— Kollins (@PepeKollins) March 7, 2023
¿Cómo os quedáis? Llegaron, se encontraron con que el Barça pagaba a los árbitros desde la época de Núñez y siguieron pagando para no hacer un feo al anterior mandatario.
Comprensible. Imaginad lo mal que habrían dejado a los del partido rival si dejan de comprar árbitros. Nuñistas y cruyffistas se fueron alternando en el poder, y lo que en todo momento posibilitó una transición dulce entre unas administraciones y otras fue la política común del pago a los árbitros. El pago a los árbitros era política de estado, por así decirlo, esos temas centrales para la nación sobre los cuales es necesario que oposición y gobierno tengan un consenso, y que nunca estén sujetos al debate político. Que lo trasciendan. Eso, un asunto de estado que concitaba consenso, era el pago a los árbitros para esta recua de sinvergüenzas, fueran de una tendencia o de su contraria dentro de las sensibilidades blaugranas.
Y Perrín, presa de la misma sensación de impunidad que confunde a Jota Jordi, nos lo cuenta como si tal cosa, como si fuera un argumento eximente.
¿Quién nos iba a decir que viviríamos para ver cosas así, amigos?
Para la prensa cataculé, la imputación no es más que una nota a pie de página. Ellos están con la renovación de Xavi (que según Laporta “defiende el estilo del Barça”, se conoce que poniendo al autobús en el Bernabéu) y con la entrevista que el propio Laporta dio a Santi Nolla, en la cual prácticamente no se habló del Negreira Gate, que en realidad es el Barça Gate. Sí que afirma Laporta muy serio que “El Barça nunca ha comprado un árbitro, ni lo ha intentado”. Eso que se lo cuente al juez. Se compró la cúpula del estamento arbitral, parece que desde comienzos de los 90, cosa más efectiva y “limpia” que ir colegiado por colegiado.
Sin perjuicio de que lo del “colegiado por colegiado” también fuese puesto en práctica ocasionalmente. Volvemos a Tenerife. Sabemos que trataron de comprar a Milla (confirmado por él mismo en La Galerna) para que se autoexpulsase. ¿Qué nos impide pensar, y más a la luz de todo lo que está saliendo, que no sobornaron también a García de Loza y Gracia Redondo?
Para Marca lo de la imputación es también una nota a pie de página, pero es que Marca tiene otras cosas en las que ocuparse. ¿La retirada de la camiseta de Pau Gasol por parte de los Lakers? Qué va, hombre.
Sí, amigos. Marca considera que el asunto del día son los 613 partidos de Simeone en el Atleti, y no solo en el Atleti sino “en el olimpo del fútbol mundial” también, valga la redundancia. El entrenador mejor pagado del mundo, y que no gana un título ni de casualidad, merece todos los homenajes del mundo, entre ellos quitar los honores de portada al Barça Gate.
Claro que sí. Nosotros os dejamos con la última revelación de El Mundo.
Os deseamos que paséis un buen día, sobre todo a Florentino Pérez, a quien felicitamos por su cumpleaños.
#Exclusiva EL MUNDO revela el último contacto de Negreira con el Barça. Reapareció en 2020 dos años después de ser despedido con una inquietante propuesta a la directiva: “Puedo ayudaros con el VAR". “Si os interesa, contactadme”, añadió. No hubo respuesta https://t.co/fpLaa9ZhzO
— Esteban Urreiztieta (@eurreiztieta) March 7, 2023