Amador Consuegra Di Marto, 24 años, hermano mayor de Querubín Consuegra Tapiaperurena, culé, natural de Barberino di Mugello, bajo, rechoncho, pelo afro con coleta, estudiante de primero de Bellas Artes, coleccionista de dedales, coleteros de colores y caganers de Messi, estaba impaciente por que las puertas del MoRA Barcelona se abriesen.
Era el primero de una inmensa fila que daba varias vueltas al museo. La espera, aquella acampada de cuatro días con sus interminables noches amenizadas con música celta, sus libros de desnudos renacentistas y su afición al onanismo ambidiestro, había merecido la pena. Una tienda de campaña, mucha paciencia y el preciado lugar ya era suyo. Allí estaba, somnoliento y feliz, el primero, el que iba a franquear aquellas puertas de bronce dorado con dos batientes, cuatro toneladas de peso y diez dolorosas escenas que sintetizaban el desfalco sufrido por su club a lo largo de la historia.
Las escenas, en alto, bajo y medio relieve, imitando en talento y técnica a las de la Porta del Paradiso del Baptisterio de Florencia, mostraban, con una increíble sensación de profundidad y corporeidad, los árbitros, jugadas, penaltis y expulsiones más icónicos de la memoria culé. Amador se fijó en los detalles, en la pátina de oro de los bronces, en las tarjetas y silbatos grabados con maestría y no pudo evitar persignarse. Había algo místico, algo que le atrapaba en lo más hondo de su barcelonismo.
Suspiró y volvió a la realidad, con un poco de suerte alguna de las cámaras apostadas tanto dentro como fuera del museo se fijarían en él o los periodistas le harían alguna pregunta.
—BOTI, BOTI, BOTI, MADRIDISTA QUI NO BOTI!
La muchedumbre gritaba, saltaba, hacía el canguro, la ola y bailaba sardanas. Amenizaban la espera con cánticos, danzas e himnos. La larga fila de aficionados (una línea curva jalonada de algunos infinitos por los bailes regionales) tenía vida propia, como la cola de una lagartija recién cortada. La emoción se extendía, era el viento levantando olas en un trigal lleno de amapolas.
El sueño de muchos culés, enardecidos por aquella gesta social y cultural, estaba a punto de cumplirse: el “Museo Oficial Robos Arbitrales", más conocido por su acrónimo MoRA, iba a ser, por fin, inaugurado.
La idea había nacido de un líder, un adelantado a su tiempo: Joan Laporta. Todos aquellos robos históricos, perpetrados década tras década y transmitidos de padres a hijos —desde el famoso penalti de Guruceta al descuento de Ortiz de Mendíbil— no podían perderse en el tiempo ni dejarse al albur de la memoria familiar. Había que darles forma. Y qué mejor que hacerlo bajo el paraguas del arte y la cultura.
El MoRa iba a ser un santuario de pintura impresionista, surrealista, diseño gráfico, video art, fotografía, litografía, arquitectura, música, cine, escultura… Toda expresión artística que naciese de la indignación culé, del calvario sufrido, del latrocinio padecido durante más de cien años, tenía (si contaba con una indudable calidad artística y un compromiso con el espíritu reivindicativo del museo) cabida en sus cuatro salas. Había que perpetuar, en forma de obras de arte imperecederas, el dolor de tantas generaciones.
Toda expresión artística que naciese de la indignación culé, del calvario sufrido, del latrocinio padecido durante más de cien años, tenía (si contaba con una indudable calidad artística y un compromiso con el espíritu reivindicativo del museo) cabida en las cuatro salas del MoRa
El MoRA era, además de un museo para la reivindicación histórica de los atracos, un espacio de participación, plural, feminista, integrador, un punto de partida para la participación culé-ciudadana. Las mujeres tendrían cupos para cagarse en todos los muertos del Real Madrid desde la igualdad, se fomentaría un odio transversal y empoderado. El MoRA sería un centro de documentación, un foro de debate antifascista, antihomófobo y antirracista para favorecer el aprendizaje mutuo y la generación de propuestas sociales encaminadas a reducir el número de saqueos y pillajes futuros.
El Barcelona había despertado de su pesadilla. Todas las razas, religiones y orientaciones sexuales eran bienvenidas. El rencor y la tirria al Madrid les hermanaba. Aquella magna obra, sufragada con bonos adquiridos por socios y simpatizantes, también iba a tirar por tierra las maledicencias vertidas sobre el Club, iba a demostrar, gracias la memoria histórica y al talento de sus aficionados, que el Caso Negreira era parte de una sucia campaña urdida desde Madrid (con la complicidad de una Gran Logia anglosajona) para quedarse con el Club.
Eran las once de la mañana y las puertas, a pesar de que la apertura estaba prevista para las nueve, seguían cerradas. La multitud empezaba a impacientarse y los cánticos habían derivado en soeces insultos al Real Madrid, Florentino, los árbitros, la masonería, Vinicius, LaLiga, la Federación, Tebas, Rubiales, Ceferin, la UEFA, la FIFA, el Gobierno, la Comunidad Europea, las Naciones Unidas y la OTAN. Se empezaban a formar corrillos en los que se comentaba que el MoRA no tenía licencia, que Florentino, utilizando sus tentáculos en el poder, había maniobrado para sabotear la inauguración.
El viento, jaleado por la indignación, había virado y arrancaba las amapolas de cuajo. Las olas del trigal ya eran un tsunami.
Amador Consuegra intentó abstraerse de los rumores. Sabía que Laporta no les iba a fallar y se concentró en el catálogo que había recibido en su casa. Allí estaba todo: una carta invitando a los socios y aficionados a la inauguración; un tríptico con el logo del museo, las explicaciones técnicas de cada sala, el plano general, los horarios y las puertas de acceso; un marcapáginas con Porti, la mascota del museo, y las felicitaciones de la Generalitat, del Atlético de Madrid y del Valencia, que, además de sumarse al acto con sus presidentes, habían abrazado la idea y manifestaban su intención de hacer sus propios museos: el MoRE Catalunya (Museo Oficial Robos Españoles), el MoRA Metropolitano y el MoRA Valencia.
Amador se fijo en Porti, la inmensa portería de más de cinco metros de alto y catorce de largo, confeccionada con rosas de acero y hormigón, que daba acceso al recinto. Suspendido, colgado 57 centímetros dentro de la portería, un balón verdiblanco de más de 500 kilos de peso y un metro de diámetro, sujeto por un cable de tungsteno galvanizado.
Buscó la escultura en el folleto:
Porti. (Ensayo de desocupación de la esfera).
Autor: Manuel Carabela Caro (Sevilla, 1965)
Hormigón y acero.
Betis-Barcelona. Enero, 2017.
“Conjunto escultórico integrado por dos piezas que representan la violencia arbitral ramificada, de naturaleza diversa, recta y curva”.
Además de Porti, conviviendo con pérgolas, parterres, encinas y robles, se exponían, estableciendo un diálogo con la tierra, con el sustrato más profundo de los Països Catalans, otras cuatro esculturas: Elogio del horizonte Negreiro, Caja metafísica por conjunción de dos silbatos, La liga que no ganaremos y Pepemetría XI.
Amador dejó de lado las esculturas exteriores, sacó un lapicero de su bolsillo, un sacapuntas, lo afiló y se puso a hojear de nuevo todo lo relativo a las dos alas interiores del MoRa, las que contenían las 4 salas polivalentes, las exposiciones temporales, las galerías y la colección permanente.
Nunca había entrado al museo (nadie lo había hecho y él confiaba en ser el primero en lograrlo), pero ya conocía todas sus estancias. Marcó un pequeño recorrido con el lápiz, una toma de contacto visitando la Sala Díaz Vega, en la que se exponían varios videos en bucle del colegiado insultando a Cruyff; el Espacio OA (Odisea Arbitral. Rivaldo 2001) lleno de pinturas, fotografías y litografías plasmando el gol injustamente anulado al delantero brasileño; la minimalista Sala 6-6-70 Guruceta, la joya del museo, un espacio rectangular de 20 metros de largo, 12 de ancho y 4 de alto, con paredes negras, sin adornos y suelo de césped artificial. 240 metros cuadrados de hierba sintética y un punto de penalti, solitario, blanco, hecho con cal e iluminado con una potente luz estroboscópica que emitía destellos breves en una rápida sucesión, contribuyendo a aumentar la sensación de vacío, dolor y opresión.
Amador se sobrecogió, la foto del catálogo era lo suficientemente explícita para notar la energía física y espiritual del no penalti. Estaba a punto de marcar la siguiente visita de su itinerario, la Sala José Plaza, cuando se le rompió el lapicero: le habían aplastado el pecho, los brazos y la cara contra la puerta de entrada. La multitud había pasado de los cánticos a los insultos. La cola, rota en mil pedazos, se había convertido en una inmensa mancha de gente que se agolpaba en la entrada y golpeaba con saña la puerta y los largos muros de cristal y ladrillo caravista que la delimitaban.
De repente se escuchó un ruido sordo, una vibración que surgía de las entrañas del museo. La turba, expectante, paró sus golpes e insultos y el silencio, como un extraño recién llegado, se adueñó del momento. Pasaron unos segundos y la vibración comenzó de nuevo a reverberar. Un largo crujido precedió a la apertura del museo. Lentamente, centímetro a centímetro, las pesadas puertas de bronce, como si fuesen Moisés abriendo las aguas del Mar Rojo, dejaron pasar al pueblo prometido. Amador respiró aliviado, la presión había sido insoportable.
Miles de personas entraron tambaleantes en el museo. Varias cayeron al suelo y fueron pisoteadas. La tensión de la turba y la violencia contenida hizo que, tras unos segundos de indecisión, empezaran a correr sin rumbo, despistados, sin saber muy bien qué contemplar o cómo comportarse, desubicados en aquel espacio lleno de televisores gigantes, esculturas, pinturas y fotografías…
Se oían resonar tacones contra el suelo, gritos, sonido de cristales rotos y murmullos. Por la megafonía, contribuyendo al desorden, una extraña banda sonora intercalaba diferentes avisos destinados a calmar a los visitantes con el himno del Barcelona, la voz de Laporta y agudos pitidos de silbatos.
—Estimados socios y aficionados, les rogamos tranquilidad PIIIIIIIIIIIII, por favor, respeten las obras expuestot el camp, és un clan, son la gent blau-graPIIIIIIIIIIII, AL LORO QUE NO PIIIIIIIIIIII…
La violencia de los aficionados, superado el estupor inicial y las carreras sin sentido, crecía y crecía. Estaban allí, en aquel espacio cerrado, caminando sin rumbo entre obras de arte que laceraban su recuerdo, rememorando traumas, títulos perdidos e injusticias. La rabia brotaba, un sentimiento de indignación se iba apoderando de la muchedumbre. El MoRa era una bomba a punto de estallar.
Amador se contagió de la sinrazón y corrió, sin saber muy bien el motivo, hacia la sala más próxima, la Sala José Plaza, una estancia cúbica, pintada de azul, con la frase “Mientras yo sea presidente de los árbitros, el Barça no volverá a ganar una liga” escrita cientos de veces, con diferentes caligrafías y colores, a lo largo de todas sus paredes (techo y suelo incluidos).
Algunos aficionados, los que disponían de bolígrafos o rotuladores, habían empezado a escribir la frase en los huecos disponibles. Uno de ellos sacó un par de espráis de su mochila y los utilizó para el mismo fin. El nerviosismo por encontrar un hueco para inmortalizar la frase hizo que comenzase una violenta pelea. Amador salió corriendo de la sala, al darse la vuelta alguien le tiró con fuerza de la coleta. Gritó.
Fuera la situación era mucho peor, vio volar cuadros, botellas de JB, cochinillos, un televisor, dos esculturas y varios relojes de la sala Tempus fugit, la dedicada a Ortiz de Mendíbil, el árbitro canalla que descontó el tiempo suficiente para que el Madrid ganara un clásico. Uno de aquellos relojes, de carrillón, impactó contra una de las cristaleras del museo y la hizo añicos. Por el hueco vio salir a gente con cuadros y fotografías. El saqueo era generalizado.
La quema de una escultura de un árbitro fabricado con poliestireno hizo que saltasen los extintores automáticos y la alarma contra incendios. El humo era denso, la gente lloraba, gritaba y rapiñaba todo tipo de obras de arte. Había peleas y caídas. En medio de la vorágine se escuchaban vítores a Negreira e insultos contra la familia materna de Florentino.
Fuera del museo, en el jardín exterior, subidos a la esfera verdiblanca de Porti, media docena de aficionados se balanceaban peligrosamente. Amador los vio y supo que ya no había nada que hacer. Los aspersores, activados por el detector de humo, comenzaron a empapar el pelo y su estilosa coleta. El caos se había adueñado de todo. Oyó sirenas a lo lejos y corrió, esquivando gente, hacia la puerta de salida.
La coleta, al saltar para evitar una hoguera, se le quedó pegada a la oreja semiderretida de un busto de porexpán de Figo. Amador, al notar el peso, frenó en seco, tiró del busto y gritó. Estaba completamente pegado a su pelo. El destino había querido que saliesen del MoRa los dos juntos: él y aquel sucio traidor comprado por Florentino.
Siguió corriendo con la cabeza del extremo derecho suspendida de su coleta. No había dolor, solo la necesidad de salvar la vida y escapar de aquella trampa. Justo cuando estaban a punto de alcanzar la puerta un fuerte estruendo les paralizó. Se quedó inmóvil, viendo, como si fuese una película a cámara lenta, cómo aquella esfera de media tonelada se deslizaba por el suelo, dejando un surco, primero en el césped y después en el cemento, para terminar estrellándose contra la puerta de bronce dorado, tirando uno de sus batientes abajo.
No recordaba nada más.
Dos días más tarde despertó en el hospital. Querubín, su hermano pequeño, estaba a su lado, sentado en una silla. Le contó que se había librado por los pelos, o mejor dicho, por los dedos. La puerta se le había venido encima y le habían amputado dos del pie izquierdo y uno del derecho. Afortunadamente esos eran los únicos daños visibles.
Amador tenía su móvil en la mesilla. Alargó la mano y lo cogió. Su WhatsApp echaba humo. Sus compañeros de la Facultad le felicitaban. Su imagen, tumbado en una camilla y haciendo el gesto de la victoria, había dado la vuelta al mundo.
—¿He salido en la tele?
—En la tele, en TikTok, en Twitch, en Instagram… Eres famoso, bueno, sois famosos, tú y Figo. Ya me explicarás que hacías con ese traidor pegado a tu pelo.
—Es una larga historia.
La televisión del cuarto estaba apagada. Compartía habitación con otra persona. Estaba dormida, tenía la pierna suspendida en un arnés.
—Rotura de fémur y tibia. Nada grave —le dijo su hermano—. Hay media docena más, todos con contusiones y alguna que otra fractura. Nada para lo que podía haber pasado. Eso sí, el Museo ha ardido entero, el MoRA ya es historia, ceniza. Dicen que Laporta ha encargado una investigación externa para saber qué ha sucedido, dará explicaciones de los fallos de seguridad en unos pocos días.
—Yo creo que esto viene de Madrid, no quieren que se sepa la verdad.
—Van a denunciar a todos los que difamen al Club. Hay mucho miserable que ha aprovechado el incendio para hacer leña.
—¿Se sabe algo de lo de Negreira?
—Todavía no, creo que Laporta va a dar otra rueda de prensa en agosto.
—Esperaremos.
—Sí.
—Querubín…
—Dime.
—He pensado cortarme la coleta.
—¿Estás seguro?
—Sí.
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Buenos días, amigos. El Madrid se ejercitó anoche en el Nuevo Mirandilla en lo que fue el entrenamiento previo al partido de Champions que disputará el martes en Stamdford Bridge. Tomar esta corrupta liga con minúscula como preparación de los partidos de verdad o como un ejercicio para mantener la forma física y el ritmo de competición es lo único que aporta algo de coherencia a que el equipo de Ancelotti siga participando en ella. No se hizo la miel para la boca del asno.
Imaginad que pleiteáis contra un tipo que se ha demostrado que pagó durante 17 años al Consejo General de Poder Judicial y vais a ser enjuiciados por los mismos jueces organizados en las mismas estructuras de gobierno que recibieron el dinero. Seguramente encararéis el juicio con las mismas esperanzas de recibir un trato justo que posibilidades tiene Ernesto de Hannover de acabar sobrio en la despedida de soltero de Ortega Cano. Esta liga es ese juicio y se sigue disputando como si no hubiese ocurrido nada, con el presidente (Laporta) que cuadriplicó el sueldo a Negreira en la junta de la RFEF de la cual dependen los árbitros. Grotesco.
A pesar de todo, el Madrid se presentó en el entrenamiento de ayer con una actitud intachable y jugó como Los Ángeles, como Los Ángeles Lakers de Magic Johnson, que también visten de amarillo, como el Cádiz. Dio un recital de fútbol y parte hacia Londres como un tiro (As) y enchufado (Marca).
Pese a que los goles tardaron en llegar, fue una exhibición de juego, como escribió Ramón Álvarez de Mon en su crónica del encuentro. El Madrid disparó 35 veces a puerta y solo la mala puntería de Benzema y Rodrygo y el acierto de David Gil evitaron un marcador abultado. El brasileño Goes se escabullía una y otra vez como una serpiente embadurnada en Tres en Uno entre los defensores gaditanos que no hallaron la manera de frenarlo. Desafortunadamente no tuvo su noche de cara al gol, pero el talento de este futbolista es mayúsculo.
Karim disputó todo el partido en una decisión de Ancelotti que no compartimos, si bien es cierto que nadie mejor que él sabe por qué y sus motivos tendrá. Benzema también pudo convertir varias ocasiones, pero el desacierto, la mala suerte —chutó dos veces contra la madera, en una de ellas la pelota rebotó entre larguero y línea de meta como la bola de una máquina de pinball, porque Karim es un pinball wizard—, y Gil Manzano & VAR —se zamparon un penalti como una catedral— evitaron que marcara el francés.
A este último respecto, recomendamos que leáis la crónica arbitral de Alberto Cosín, que muy acertadamente comienza: “Solo hay algo peor que un árbitro de la Liga, un árbitro de la Liga motivado”. Gil Manzano no solo estaba motivado, sino que se mola a sí mismo.
Al final, el futbolista más determinante fue Nacho, que desatascó el partido con un derechazo inapelable a la red. José Ignacio Fernández Iglesias ya no se conforma con impartir masterclass defensivas, con secar a la figura del equipo rival de turno (que le pregunten a Salah, por ejemplo), sino que se muestra decisivo en ataque.
Y la guinda la puso Asensio con un gol kroosiano de esos que parecen más un pase a la red que un chut. No fue el único que pudo marcar y además disputó otro gran encuentro. Marco muestra su mejor nivel cuando se encuentra en los inicios de su carrera y cuando se halla en periodo de renovación. Hay que aprovechar su momento dulce.
Además de los “errores” arbitrales inherentes a esta liga corrupta (véase el segundo párrafo de este portanálisis), el lado bochornoso volvió a provenir de la afición rival. Rüdiger había prometido su camiseta a un espectador y acudió a la grada para cumplir su palabra. En ese momento, una multitud de energúmenos (desde los asientos y desde el campo vestidos de amarillo y azul) comenzó a increparle y a insultarle gravemente. Incluidos insultos racistas, que parece ser la costumbre. De los profesionales que retrasmitían el encuentro también recibimos lo esperado. En esta ocasión fue Carlos Martínez, pero pudo ser cualquier otro, ya sabéis que para que un relato funcione es necesario un relator. El periodista de Movistar, en lugar de condenar el ataque gratuito al futbolista del Madrid, espetó: “¿Qué hace Rüdiger? ¿Rüdiger sabe de qué va esto?”. Nosotros sí sabemos de qué va esto, los protagonistas del chanchullo se afanan en dejárnoslo claro jornada tras jornada.
Ayer no estaba Vinícius y no pueden aferrarse a la excusa de que provoca. El odio vomitado contra el Madrid en cada campo ha crecido desde que se descubrió que el Barça pagó a los árbitros durante 17 años. Eso explica muchas cosas, entre otras que el éxito provoca más rechazo que la corrupción. Y que una parte nada desdeñable de quienes acuden a los campos de fútbol son una recua de quinquis racistas con la capacidad cerebral de una ensaimada rellena de cabello de ángel.
No se hizo la miel para la boca del asno.
Os dejamos con las portadas culés. Lo de Gavi en la portada de Mundo Deportivo es el pulgar de su mano izquierda.
Pasad un buen día.
Arbitró Jesús Gil Manzano del Comité extremeño. En el VAR estuvo Jaime Latre.
Solo hay algo peor que un árbitro de la Liga, un árbitro de la Liga motivado. A Gil Manzano le debieron de llegar elogios por su arbitraje en Manchester. Bastante sobrevalorada aquella actuación, por cierto. Seguro que no preguntan a los jugadores bávaros que estaban muy crispados por lo que tuvieron que soportar.
En Cádiz volvió a dejar un arbitraje para el recuerdo, por lo pésimo.
Empezó su festival de errores no pitando un pisotón a Lucas en la frontal en el 6'. Por supuesto, tampoco señaló penalti del Pacha que va a derribar a Benzema antes de disparar en el 18'. Ni un agarrón claro a Ceballos en el pico del área propia cinco minutos más tarde. La única tarjeta de la primera mitad fue a Alcaraz en el 29' y se equivocó porque el jugador Cádiz cadista no golpea en la cara a Ceballos.
En la segunda parte, en un correcalles, el extremeño tuvo menos opciones de errar. Sin embargo, dejó sin señalar una amarilla clara por un golpe de Rodrygo a San Emeterio en el 51'. Se emitieron bastantes repeticiones, cosa que no ha sucedido en otras ocasiones, y se vio que no llegaba a roja ni debía de entrar el VAR.
Gil Manzano, MAL.
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Courtois: 6. Resolvió bien el poco trabajo que tuvo.
Lucas: 5. No muy fino con balón.
Militao: 7. Solventó las llegadas del Cádiz con mucha seguridad.
Rudiger: 6,5. Agresivo y expeditivo.
Nacho: 7. Su gol vale tres puntos. Mejor en la derecha.
Tchouaméni: 7. Verticalizó el juego siempre que pudo y llegó bastante al área.
Valverde: 7. Está recuperando su mejor versión.
Ceballos: 7. Muy trabajador.
Asensio: 7,5. Nuevo gol y dejó grandes pases.
Rodrygo: 8,5. Se fue sin el gol, pero generó muchísimo desde la izquierda.
Benzema: 6. Desacertado frente al gol, pero muy participativo.
Camavinga: 7. Le dio mucha energía al equipo.
Modric: 6. Entró para coger algo de ritmo.
Hazard: 4. Dejó muy malas sensaciones.
Ancelotti: 7. Planteó bien el partido, pero no me gustó que Benzema lo jugara entero.
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Al Madrid le costó mucho adelantarse, pero no porque jugara mal. De hecho lo hizo muy bien y ganó con enorme solvencia.
Ancelotti, como se preveía, hizo bastantes cambios con respecto al partido ante el Chelsea. Sólo repetían Courtois, Militao, Valverde, Rodrygo y Benzema. Oportunidad para Nacho, Rüdiger, Lucas, Tchouaméni, Ceballos y Asensio.
El partido empezó para el Madrid con bastante intensidad dado lo poco en juego. Sin embargo, la primera ocasión fue para el Cádiz a través de un disparo al palo del Pacha Espino. Lucas había descuidado demasiado su banda.
A partir de ese momento, el monólogo madridista fue una constante. Asensio pudo hacer el primero, pero David Gil, el héroe para el Cádiz, lo impidió. Benzema dispuso de dos ocasiones inmejorables. En la primera, la pared con Asensio le dejó mano a mano con el portero cadista, pero no estuvo preciso el francés.
Poco después Benzema disparó al larguero tras una gran jugada de Rodrygo, quien acto seguido volvería a driblar a varios defensas, pero no logró definir bien ante Gil.
La última ocasión fue para Ceballos. Su remate de volea con la izquierda fue repelido con mucho mérito por el portero local.
Había sido una primera parte bastante meritoria dada la marcha liguera madridista. El resultado de empate era bastante injusto.
La segunda parte empezó con un pase magistral de Militao que Rodrygo controló a la perfección, pero Rodrygo volvió a fallar el mano a mano con Gil.
Al Madrid le costó mucho adelantarse, pero no porque jugara mal. De hecho lo hizo muy bien y ganó con enorme solvencia
El gol no quería entrar. Asensio tuvo una posición inmejorable desde la frontal, pero su fuerte disparo se fue desviado por muy poco. Buscaba la escuadra Marco.
En el 56, de nuevo otro fallo de gol inexplicable. Asensio encontró a Valverde en la izquierda. El uruguayo puso un balón de oro a Rodrygo, pero otra vez se marchó fuera su remate. En la jugada siguiente fue Valverde el que estuvo a punto de marcar tras un saque de córner rápido de Asensio.
Las ocasiones y acercamientos se seguían sucediendo, pero no era el día de aprovecharlos. En el 63’ Benzema disparó al palo con la izquierda. Poco después Rodrygo casi marcó con un disparo cruzado. En el 68 Camavinga entró por Lucas. Nacho pasaría al lateral derecho.
En el 71 por fin se abrió la lata. Y lo hizo un defensa, en concreto Nacho. El disparo desde la frontal fue muy ajustado. El pase de Tchouaméni fue realmente bueno.
Una vez abierta la tapa, todo se facilitó. Valverde galopó en el minuto 75 y asistió a Asensio para que marcase tras un disparo cerca de la cepa del poste.
Nacho, desatado, casi genera el tercero tras una gran jugada, pero Benzema y Tchouaméni no pudieron marcar.
Fue entonces cuando se fueron Rodrygo y Valverde y dejaron su lugar a Hazard y Modric. El Cádiz comenzó a estirarse algo. El partido estaba muy roto, pero no llegó ningún gol más.
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Se dice de la presente edición de la Euroliga que está siendo la más igualada de la historia No tengo nada que oponer a este juicio marcado por los datos estadísticos, aunque también podría decirse que es la Euroliga de la irregularidad. Al menos, la de los favoritos, que han sufrido altibajos frecuentes por causas diversas. Entre ellos, por ejemplo, el primer líder sólido, el Fenerbahce, que aquejado por oleadas de lesiones ha estado a punto de quedarse fuera de las eliminatorias.
El Real Madrid también se ha visto contagiado por esta marea de idas y venidas durante el presente curso. Puede que la causa de fondo esté en la experiencia, que muestra la escasa importancia de la posición ocupada entre los ocho primeros. Debido a la gran cantidad de partidos y desplazamientos que jalonan la temporada, las plantillas se han percatado de que llegar al final en las mejores condiciones posibles es más determinante que un puesto arriba o abajo.
En este orden de cosas cuesta más calibrar el potencial verdadero de los equipos, pues todos han alternado partidos antológicos con otros decepcionantes. En concreto, los dos españoles y favoritos, Barcelona y Real Madrid, fallaron con estrépito en la Copa del Rey, la única ocasión reciente que no admitía rectificación.
Debido a la gran cantidad de partidos y desplazamientos que jalonan la temporada, las plantillas se han percatado de que llegar al final en las mejores condiciones posibles es más determinante que un puesto arriba o abajo
Con franqueza, no es fácil evaluar el potencial del Real Madrid en este tramo decisivo de la temporada que comienza con el cruce ante el Partizán de Belgrado. Por cierto, será la décima clasificación consecutiva del equipo para este ciclo de eliminatorias. Un éxito de regularidad que no espanta la mosca que tiene uno detrás de la oreja tras los enfrentamientos recientes. Los serbios tienen un conjunto dinámico, con jugadores altos rápidos y atléticos, de los que obligan a Tavares a estar muy alejado del aro, amén de jugar con la intensidad propia de los equipos de Obradovic.
Decía que el actual Madrid me desconcierta porque no ha logrado asentarse con el paso de las jornadas. Ciertamente, algunos de sus encuentros más sólidos han sucedido en las últimas, aunque también nos han dejado borrones que inducen a la duda. Por ejemplo, los partidos en Belgrado y en Lugo. Es más, el juego se muestra irregular dentro del mismo encuentro y por razones que van cambiando. Un día es el desacierto en los tiros libres; otro, el retraso en las ayudas defensivas, etc.
No creo que el problema básico esté en la dirección de juego, pues deficiencias similares se pueden encontrar en todas las líneas del equipo. La mejoría de Hanga y Sergio Rodríguez paliaron déficits notorios, que, en parte, volvieron por las bajas. Por fortuna, para la cita de mañana en el Palau Blaugrana volverán Llull, William-Goss y el propio Hanga, retirado con molestias en el último enfrentamiento en Tel Aviv.
A veces, la longitud y calidad de la plantilla nos oculta una realidad. Su configuración ha cambiado mucho en dos temporadas, con incorporaciones que tienen mucho peso a las que aún les falta un pellizco de consistencia. Nunca es fácil la adaptación a un club como el Real Madrid, y nunca es sencillo el acoplamiento del grupo cuando hay cambios que renuevan la responsabilidad.
Aun y con todo, este grupo me conduce al optimismo. El potencial que atesora es gigantesco y la vuelta de Llull y Rudy —estos días de baja por un golpe en la espalda— estabilizarán el grupo. Falta que se recupere Poirier, otra pieza marcada por la discontinuidad, que cuando actúa muchos minutos mejora sustancialmente su rendimiento. El juego del equipo no necesita mucho más. Cuando lo alcanza, su máximo es inaccesible para el resto y sólo con pequeños ajustes se convertirá en una máquina arrolladora.
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Buenos días, amigos galernautas. Tras orbitar esta semana en el firmamento verdadero del planeta fútbol, tal día como hoy nos vemos obligados a aterrizar en el berenjenal de La Liga La Carretilla precocinada de Javier Tebas. Ganazas locas. Tantas que desde el estelar miércoles de Shempions en el Santiago Bernabéu suspiramos por disfrutar del pressing catch de Fali o el trash talking pendenciero de ese mago del balompié llamado Iván Alejo. Al parecer, visto lo visto y leído lo leído en las portadas de la prensa deportiva de esta mañana, no parece nadie muy entusiasmado con el regreso de la Liga de Negreira&Arminio Asociados. Enhorabuena a los premiados. Mientras tanto, las primeras planas nos envuelven en “filosofía barata”, de la que denunciaba el bueno de Mou en la Era de los Mangazos.
“El mito de la caverna” leemos en el titular de Marca que, una vez más, nos muestra una de sus portadas extemporáneas para marcarse un tanto —valga la redundancia— de ser el diario de ti, de mí y de todos mis compañeros, paladín de todos los deportes, de la petanca a las artes marciales mixtas. Lo hace este sábado de abril con la gesta de Beatriz Flamini, que pasó 500 días viviendo la vida cavernícola. Sin embargo, uno no puede evitar leer “Mito de la caverna” y pensar en otra cueva y otros filósofos. De la caverna de Platón a la caverna madridista —also known as Central Lechera— a la que dotó de cuerpo doctrinal otro filósofo —Ibrahimovic dixit— como Pep Guardiola. Y de otra República, de la de Platón, a la República Independiente de casa del Pep, como rezaba el libro de instrucciones del mueble JavelaaaardOdegard de IKEA, el verdadero manual filosófico contemporáneo.
Y es que se trata precisamente de eso, ¡oh Pep!, Sant Guardiola de Santpedor. Que eso, tu central lechera, es un mito, y no lo de Platón, el ágora nos libre. Por muy peripatético que se ponga uno con sofismos y alegorías helenas, la Caverna Madridista, como cierta República, no existe, carapanes.
Lo que sí existe es la gesta de esta espeleóloga que, entre otros muchos peajes, ha pasado 500 días con sus correspondientes noches sin darse un duchazo; algo menos que el propio FC Barcelona que ha estado durante al menos casi dos décadas revolcándose en el lodazal de la corrupción con pito y ahora afea al Real Madrid que se persone en el juicio del Caso Negreira porque yo lo valgo y lo demás son tonterías. Amics, aquí hay poca filosofía que valga, más allá de atizar, como al bueno de Popper, con el atizador de Wittgenstein en la cabeza.
Que dónde anda el milloncejo ese de Negreira preguntan en la azotea del Marca. Pues seguro que invertido en hospitales como le gusta al arzobispo de Barcelona.
Si Platón encarna la filosofía socrática y prearistotélica y Pep la de mercadillo en la Barceloneta, Carletto representa a la campechana sabiduría popular, libre de memeces y zarandajas. Dice Ancelotti a cuatro columnas en la portada del As que lo de ponerse pezoneras en el sambódromo caipiriña en mano lo deja, si eso, para otro momento. “Estaré aquí la próxima campaña” no oculta ningún camino interminable de maledicencia, ironía desenfocada o dobles sentidos perversos del discurso Guardioliano, el mantra XaviHernandesco o el Choleado relato. Si le dejan, Carletto se queda, y si finalmente así fuera nosotros nos alegraremos y celebraremos, esperemos con la decimoquinta camino a casa.
Motiva más que ver a Fali sin duda.
Donde andan muy motivaos, como siempre y les echen la porquería corrupta que les echen, es por allí arriba a la derecha, donde venden los nuevos fichajes del nuevo Palancas con la ilusión de quien llevó al Eibar a las semifinales de la Copa de Europa en el PC Fútbol. Y en el horizonte, de nuevo Leo Messi. Ya les arruinó una vez y lo volverá a hacer, si viene, claro.
Lo único es que antes lo hizo al trote y ahora lo hará andando.
A la pata coja ya deambula un Barcelona que tendrá el cuajo —y lo saben— de celebrar la Liga en Canaletas mientras clama por el garrote vil del condecorado culé Francisco Franco Bahamonde para Fede Valverde. Así son. Entrañables.
Casi tanto como Fali e Iván Alejo, los Andy&Lucas del balompié cañí de la piel de toro. Se quedarán esta noche con las ganas de desollar, despellejar, mutilar, agredir, lacerar y/o torturar a Vinicius Junior.
Nada que no arregle una tortillita de camarones y un cazoncito en adobo contemplando la hermosura de la bahía de la Tacita de Plata, pisha.
¡Pasad buen sábado, amigos galernautas!
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El miércoles 5 de abril el Madrid disputó la vuelta de la semifinal de Copa en el Camp Nou. Sólo tres días antes, el domingo 2, había jugado su partido de Liga en el Bernabéu ante el Valladolid. El Barca hizo lo propio en Elche el sábado 1. Es decir, el Madrid tuvo 3 días de descanso frente a los 4 días del Barca.
Una vez conocí las fechas de los partidos de Liga, pensé “otra vez el Barca tiene un día más de descanso, otra vez un calendario favorable”. El 0-4 contribuyó a que olvidara el tema, pero con el paso de los días este pensamiento me volvió a rondar la cabeza. En un primer momento, me dije a mi mismo que seguramente mi madridismo estaba detrás de este sesgo cognitivo. Es decir, mi cerebro podría estas procesando de forma errónea la información sobre los días de descanso en los “clásicos”, porque tendería a recordar sólo los casos en los que el Madrid ha tenido menos días de recuperación y descanso y a olvidar cuando había ocurrido lo contrario. Por ello, mi primera idea fue dar carpetazo al asunto. Pero después pensé que incluso a pesar de los datos de saldo arbitral publicados por Juanpa Frutos y Maketo Lari, si no hubiera sido por la explosión del caso Barca-Negreira, muchos habrían pensado que la tendencia arbitral contra el Madrid y el favor arbitral al Barca de los últimos 20 años era otro sesgo cognitivo.
Así que me puse manos a la obra. ¿Podría ser cierto que el calendario de los clásicos en España hubiera sido más favorable al Barca que al Madrid o serían imaginaciones mías? Por otro lado, ¿cómo valorar el descanso?
Las fechas de los encuentros de Champions se realizan por sorteo, por lo que las consideramos fijas. En España es la Liga la que determina los días y horarios de los encuentros de Liga y la RFEF la de los encuentros de Copa. La tarea consistía, por tanto, en observar los tiempos de descanso de cara a los clásicos que la RFEF (en mucha menor medida porque lo clásicos coperos entre semana casi siempre se han jugado los miércoles) y sobre todo la Liga, habían establecido en las últimas 2 décadas, con la restricción de unas fechas inamovibles en los partidos de Champions, que La Liga debía tener en cuenta para fijar las suyas.
Es extraña la semana en la que los equipos de élite no disputen 2 encuentros, uno entre semana (de competición europea, Copa del Rey y a veces de Liga) y otro el fin de semana de Liga. Pero de cara a un partido del más alto nivel, cualquier preparador físico afirmará que la diferencia entre contar con 3 o con 4 días de descanso es crucial, sobre todo si el partido previo ha sido de una alta exigencia.
La idea ha sido valorar la gestión del calendario por parte de La Liga y cómo sus decisiones han influido en los períodos de descanso de las plantillas de Madrid y Barca antes del clásico
Además, como luego veremos, muchos de los clásicos (los disputados en la 2ª vuelta) han venido precedidos de partidos de Champions League en fases avanzadas de la competición, ante rivales top, con el consiguiente desgaste que ello suponía. Por ello, una diferencia de descanso de 3 o de 4 días no es para nada baladí. Y es precisamente la Liga la que decidía si Real Madrid o Barcelona jugaban el sábado o el domingo y por extensión el descanso de cada uno antes del clásico.
Por ello, de cara a valorar el descanso con que Madrid y Barca llegaban a un clásico, es el límite de los 3 días la “convención” que he utilizado, con las siguientes matizaciones y aclaraciones:
La idea ha sido valorar la gestión del calendario por parte de La Liga y cómo sus decisiones han influido en los períodos de descanso de las plantillas de Madrid y Barca antes del clásico. Con los condicionantes arriba establecidos, estos son los resultados:
(Nota: En verde el equipo favorecido, en naranja el perjudicado)
Como se puede observar, en este tiempo el calendario de los clásicos ha beneficiado al Barca en 10 ocasiones y al Madrid ninguna. Sí, has leído bien, al Madrid, NINGUNA. En una ocasión, un Barca-Madrid de un sábado 21 de abril de 2012 pareció inicialmente favorecer al Madrid. El Madrid había jugado Champions contra el Bayern en Múnich el martes previo y el Barca jugó el miércoles contra el Chelsea en Londres. Pero como en el caso arriba comentado, el Barca jugaba su próximo partido de Champions el martes siguiente, por lo que era imposible que el clásico se jugara el domingo 22.
La verdad es que no esperaba unas estadísticas tan concluyentes. En estos 10 casos, no había ninguna restricción debido a las competiciones europeas. Por supuesto que ha habido muchos casos en los que ambos han tenido los mismos días de descanso o situaciones en los que uno ha tenido 4 y otro 5. Se pueden escudar en las audiencias, en China o en lo que sea, pero la realidad es que en estas 10 ocasiones La Liga decidió que el Barcelona contara con un día más de descanso.
El calendario de los clásicos ha beneficiado al Barca en 10 ocasiones y al Madrid ninguna. Sí, has leído bien, al Madrid, NINGUNA
Entre dos equipos que disputan un número de partidos similar a lo largo de la temporada, el número total de días de descanso es similar; al final se compensa. Tener menos días de descanso de cara a una fecha significa que has tenido más para el partido anterior. Sin embargo, también es evidente que la importancia de los enfrentamientos directos entre Madrid y Barcelona para la clasificación en la Liga o en una eliminatoria de la Copa del Rey es crítica. Tanto Madrid como Barcelona prefieren tener un día más de descanso para preparar un clásico aunque ello suponga un día menos frente a otro rival.
Evidentemente, no podemos afirmar que esta doble vara de medir ha decidido ligas o copas, pero es algo que en determinados momentos ha podido afectar. Al final es un elemento más en la maquinaria
En febrero de 2011 Mourinho contestó lo siguiente a un periodista de TV3: "Algunos tienen la vida más fácil, más estructurada, parece que escogen cuando quieren jugar. Son privilegios que nosotros no tenemos, pero hay que seguir". Unamos esto a su famosa rueda de prensa del “Por qué” atacando a los arbitrajes. Juntémoslo también con sus críticas a la prensa. Al final, todo suma. RFEF, Liga y prensa, los 3 poderes. Mourinho lo sabía todo.
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Después de la gloriosa exhibición de nuestro Real Madrid contra el Chelsea en Copa de Europa, toca volver a la amañada y corrupta competición doméstica, toca la liga y toca el Cádiz, el equipo de nuestros Álex Fernández, Víctor Chust, Negredo y el equipo de… Iván Alejo.
Sí, volvemos a enfrentarnos al equipo gaditano, que en nuestra propia casa trazó una persecución y cacería contra Vinicius en sucia connivencia con el negreirilla de turno. Es un partido extremadamente peligroso. No por lo incierto del resultado (que no es que me de igual, pero casi), sino porque el martes nos jugamos la vida en Londres y un contratiempo en forma de lesión de alguno de nuestros jugadores importantes puede resultar fatal para nuestros intereses.
Lo único que medianamente consuela es la designación de Gil Manzano para el silbato. El extremeño es de lo poco que se puede salvar del arbitraje patrio (es árbitro Élite UEFA) y es de suponer que cortará todo conato de peligro para la integridad física de los jugadores desde el primer momento.
Es un partido extremadamente peligroso. No por lo incierto del resultado, sino porque el martes nos jugamos la vida en Londres y un contratiempo en forma de lesión de alguno de nuestros jugadores importantes puede resultar fatal para nuestros intereses
A todo esto, el amigo Laporta va a comparecer en rueda de prensa el lunes. Por fin hablará el presidente del Negreilona FC sobre Negreira o… quizás no… quizás hablará de la conspiración que desde Madrit se cierne sobre el Negreilona FC y por extensión contra Cataluña, porque haciendo daño al club azulgrana hacen daño a Cataluña, porque en Madrit no pueden consentir que su equipo lleve una distancia tan considerable en liga y por eso sacan la información en estos momentos, que han sido objeto de una estafa continuada durante 20 años por parte del ínclito Negreira, que la culpa era del directivo muerto, que ellos pagaban al vicepresidente de los árbitros porque había que nivelar los favores arbitrales al Real de Madrit (Cristóbal Soria dixit) sabiendo que el pobre hombre no pintaba nada en el estamento arbitral (Negreira era un florero, como podemos demostrar), que todo es una patraña para desestabilizar la buena marcha culé, obstaculizar la operación del Espai Barça y que cuadruplicó el sueldo de Negreira en su primer mandato porque es un empresario ejemplar que trata muy bien a sus empleados.
¡Ah! Y que van a fichar a Messi, que es lo más grande del mundo mundial y de la galaxia sideral (panes et circenses p’al pueblo), que está deseando volver a Barcelona, su casa, la casa de todos los buenos, que va a hacer el esfuerzo de su vida y que, al igual que con Neymar en su día, no va a costar un duro al club, es más, si me apuran, puede afirmar que Messi volverá al Negreilona FC pagando, porque un culé es un culé, faltaría más.
Digo todo esto porque la rueda de prensa estará repleta de periodistas afines a la causa, de esos que han cobrado directamente del club o de esos medios que han sido regados de miles de euros en estos años por los del Espai, que habrán negociado y acordado las preguntas con el propio Laporta y las respuestas estarán medidas y concertadas. En una palabra, la rueda de prensa de este señor será un insulto más a la inteligencia de los aficionados al fútbol y de los ciudadanos en general, otra broma más de este personaje. Bueno, que al final me caliento como casi siempre, ahora, unos datos del partido y ¡Hala Madrid!
La mayor goleada en partido oficial al Cádiz fue el 6-1 del 11 de febrero de 1987, en la vuelta de octavos de final de Copa, con goles de Butragueño (2), Hugo Sánchez (2), Pardeza y Michel. EN ESE PARTIDO, BUTRAGUEÑO MARCÓ UNO DE LOS MEJORES GOLES DE SU CARRERA EN EL REAL MADRID.
Hay que recordar que el ahora Director de Relaciones Institucionales del Real Madrid debutó en el Real Madrid en un partido de liga contra el Cádiz en el que marcó dos goles para remontar y ganar el partido (2-3).
Sergio González se ha enfrentado 11 veces como entrenador al Real Madrid (6 con el Valladolid, 3 con el Español y 2 con el Cádiz) con un balance de 2 empates y 9 derrotas. Sergio González nunca ha ganado al Real Madrid como entrenador.
Nuestro Karim, si juega en Cádiz, alcanzará los SETECIENTOS (700) partidos con la elástica merengue sumando los encuentros oficiales y los amistosos, convirtiéndose así en el séptimo jugador en la historia del Real Madrid en alcanzar dicha cifra, después de Manolo Sanchís, Raúl, Casillas, Gento, Santillana, Sergio Ramos y Fernando Hierro. Casi nada…

Si juega el brasileño, alcanzará los 100 partidos de liga con el Real Madrid. Esperemos que sean muchos más los que dispute con la camiseta limpia y blanca que no empaña.
1.- El Cádiz Club de Fútbol jugó por primera vez en Primera División en la temporada 1977/78. Actualmente es el 32º en la clasificación histórica del campeonato con 435 puntos.
2.- La actual es la 15ª temporada del Cádiz en primera división.
3.- El último ascenso del Cádiz a primera división fue la temporada 2020/21.
4.- El Cádiz quedó en la 17ª posición de Primera División la temporada pasada con 39 puntos.
5.- Sus últimos 5 partidos de liga los ha saldado con 1 victoria, 3 empate y 1 derrota.
6.- El Cádiz, en sus últimos 5 partidos como local en liga, ha ganado 3, empatado 1 y perdido 1.
7.- En sus últimas 5 temporadas en Primera División, Arteaga, Oliva, Macedo, Pavoni, Medina, Lozano, Sobrino y Lucas Pérez (1) son los goleadores del Cádiz al Real Madrid en liga.
8.- Jugadores del Cádiz que hayan jugado en el R. Madrid y le ha marcado gol en partido oficial: NINGUNO.
9.- Sergio González se ha enfrentado 11 veces como entrenador al Real Madrid 6 con el Valladolid, 3 con el Español y 2 con el Cádiz) con un balance de 2 empates y 9 derrotas. Sergio González nunca ha ganado al Real Madrid como entrenador.
10.- Los goleadores del Cádiz esta temporada en liga son: Lucas Pérez (4), Álex Fernández y Alcaraz (3), Negredo, Bongonda, Sobrino, Escalante y Sergi Guardiola (2), Víctor Chust, Ocampo, Roger y Chris Ramos (1).
11.- Actualmente, El Cádiz es 14º en la clasificación de la Liga con 31 puntos.
5 victorias, 4 empates y 1 derrota, 16 goles a favor y 8 en contra.
Goleadores: Butragueño y Benzema (2), Poli (p.p.), Milla, Zamorano, Ronaldo Nazario, Raúl, Roberto Carlos, Beckham, Robinho, Odriozola, Mariano, Miolitao y Kroos (1).
Asistencias: Michel (3), Zidane (2), Luis Enrique, Ronaldo Nazario, Benzema, Casemiro y Rodrygo (1).
Tarjetas: Gravesen, Nacho y Militao (2), Michel, Luis Enrique, Iván Helguera, Casillas, Cicinho, Cassano, Sergio Ramos, Alaba, Varane, Marcelo, Casemiro, Hazard y Vinicius (1).
Expulsados: Rocha.
Primer tiempo: 7 goles; segundo tiempo: 9 goles.
Gol más tempranero: Ronaldo Nazario (minuto 4).
Gol postrero: Raúl (minuto 85).
El R. Madrid ha remontado 2 veces para ganar el partido y no le remontaron.
Mayor goleada, 21 de abril de 2021, Cádiz-R. Madrid, 0-3, goles de Benzema (2) y Odriozola.
Un gol de penalti marcado y ninguno recibido.
2 dobletes o más (Benzema y Butragueño).
Partidos con más goles (4): a) 18 de abril de 1993, liga, R. Madrid-Cádiz, 3-1, goles de Butragueño (2) y Zamorano; b) 21 de enero de 2006, liga, R. Madrid-Cádiz, 3-1, goles de Roberto Carlos, Beckham y Robinho.
El R. Madrid ha marcado en 8 de los 10 últimos partidos jugados frente al Cádiz en liga.
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Buenos días. Marca trae hoy una entrevista con el Ministro de la Presidencia del Gobierno de España Félix Bolaños, que posa como el mismísimo Stole Dimitrievski bajo los palos. Decimos como Dimitrievski y decimos bien, porque Bolaños resulta ser aficionado del Rayo, y es allí, en las instalaciones del equipo vallecano, donde tiene lugar la entrevista.
Si entrevistas a políticos (y conste que no nos parece mal que se haga, nosotros lo hemos hecho también), corres el serio riesgo de que te den titulares propios de políticos. Tal es el caso que nos ocupa.
“El Gobierno quiere que se investigue el Caso Negreira, y si alguien tiene que pagar que lo pague”. Es un titular volován. Está vacío por dentro. Quieren que se investigue. Nos resulta altamente improbable que el ministro pudiera decir lo contrario sin ser cesado (jajaja) al día siguiente. Y añade que deberá pagar quien corresponda en el supuesto de que alguien tenga que pagar. Pero ¿es que cabe otro supuesto? ¿Es que cabe la posibilidad de que este fraude elefantiásico pase sin que nadie sea condenado por ello, ni a título individual ni a título societario (el propio Barça), siendo esto último lo más importante?
Lo primero que hay que decir, aunque a La Galerna no le guste meterse en política, es que el Gobierno de España no ha hecho ni hace nada concreto ni plausible para que se haga justicia en el mayor escándalo de la historia del fútbol español. Más bien todo lo contrario. Fue un otrora miembro de este gobierno, Albert Soler, hoy imputado, quien siendo consciente del negreirato lo dejó prescribir en el proceso de cambiar la Ley del Deporte, dejando intactos los tres años de prescripción, siendo a la sazón Solé hombre que alternaba sus tareas en el Gobierno de España con las de miembro de la Junta Directiva del Barça. Hay que decirlo más veces: la posibilidad de sancionar deportivamente al Barça (descenso, retirada de títulos) no prescribió: la dejaron prescribir, y fue el actual gobierno quien así lo quiso.
Por otro lado, tampoco el Gobierno ha hecho nada por depurar la Federación y el CTA, instituciones que están bajo el paraguas gubernamental. Cesar al socio de Geri, o amenazarle con hacerlo si no limpia el CTA de esbirros de Negreira, es algo que está en el abanico de atribuciones del CSD, que es gobierno. Pero claro: el anterior ocupante del cargo era el propio Soler, y el actual es un tal Franco cuyo máximo nivel de preocupación por el BarçaGate es el que la UEFA pueda actuar contra el Barça. Es decir, no le preocupa (ni parece que le ocupe) el que se haga justicia, sino el escándalo que puede tener lugar si la UEFA decide actuar. No le preocupa que el Barça se haya comprado la competición durante dos décadas, sino que el mundo se entere. Demasiado tarde, señor Franco y demasiado tarde, señor Bolaños: el mundo ya lo sabe.
Entrando más a fondo en el titular de la entrevista (hemos leído el texto entero y no aporta absolutamente nada), cabe lanzar al señor Bolaños, y a todo el mundo que sea parte del caso, una pregunta exasperada: realmente, ¿qué más hay que investigar?
Se sabe todo lo que hace falta saber. En la noticia que (mañana hará dos meses) destapó El Mundo está todo. El Barça pagó durante al menos 17 años al número dos del colectivo arbitral por importe de al menos 7 millones de euros en total. Eso ni se ha justificado ni se va a poder justificar jamás, porque no tienen justificación posible. “Investigar” es un eufemismo para dar vueltas en torno a esa idea sin atreverse a hincarle el diente.
Sigue procediendo, y parece que cada día procede difundirlo más, el ejemplo del alijo de cocaína alumbrado por nuestro colaborador y abogado Manuel Matamoros. Si la policía te agarra con cientos de kilos de cocaína en tu casa, la justicia no va a necesitar más para encarcelarte, dado que el indicio de comisión de un delito de tráfico se drogas se va a imponer por mucho que jures que todos esos cientos de kilos de cocaína eran para consumo propio. Es una prueba indiciaria.
En este caso sucede exactamente lo mismo. Investigar. Investigar ¿en busca de qué? Pretender encontrar vídeos o audios o testimonios de lo que Negreira hacía con el dinero que cobraba del Barça sería como exigir vídeos de la cadena de distribución de la farlopa para poder hacer justicia con el traficante. No hace falta.
Y sin embargo seguimos dando vueltas ¿en busca exactamente de qué? Está probado que el Barça pagaba al número dos de los colegiados, y esa evidencia es el alijo de coca. Primero, que si Negreira tenía o no poder en el CTA. Parece probado que tenia poder en el proceso de ascensos, descensos e internacionalidades con el que, tras cobrar del Barça, manipulaba a los árbitros para que beneficiaran a su cliente. Pero, si no lo hubiera tenido, ¿qué? La continuidad de los pagos culés demuestra que la entidad catalana obtenía un beneficio a cambio de los emolumentos pagados a Negreira. En el improbable caso de no tener poder Negreira, es evidente (y sus constantes y suculentas disposiciones bancarias de efectivo conducen a pensarlo) que se repartía el botín con quien sí lo tenía.
Lo cual nos conduce a la otra gran falsa investigación. El culerío mediático, tuitero y streamero insiste en que no hay pruebas de que los árbitros concretos cobraran. Nuevamente, es como pedir vídeos de los cargamentos de coca llegando a los camellos de cada barrio. No hace falta tener pruebas de que los árbitros concretos cobraran. Es más: no hace falta que cobraran para verificar la corrupción del sistema. El Barça no compró árbitros individuales (o quizá también). Hizo algo mucho más sencillo e infalible: compró a los que mandan en los árbitros individuales para que los manipularan en su beneficio.
Y esta, señor Bolaños, es nuestra modesta contribución a lo que a usted en el fondo no le interesa mucho. Imprima nuestra contribución para poder limpiarse los zapatos con ella, pero déjenos que la aportemos a sabiendas de que no servirá de nada. Hará falta que las instituciones deportivas supranacionales sancionen al Barça POR CRÍMENES COMETIDOS EN ESPAÑA para que las instituciones deportivas y el Gobierno nacional hagan algo a este respecto, y tal vez ni por esas.
Hoy hay otras portadas, pero hemos llegado al final demasiado desfondados y hartos como para portanalizarlas. Os las dejamos por aquí para que hagáis con ellas lo que queráis.
Pasad un buen día.