Bellingham, Joselu, Brahim, el día de la marmota de Mbappé...
¿Cuánto sabes de la summeriana 2023/24 del Real Madrid?
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N. del E.; Con prólogo nada menos que de Julius Erving, y epílogo de Carmelo cabrera, publica nuestro colaborador Juan Escudero una biografía de los Szczerbiak, padre e hijo, acerca de la cual nos regala este texto a modo de adelanto.
El baloncesto como negocio, entretenimiento y deporte puro ha experimentado un cambio radical desde la década de los 70 hasta nuestros días, y tiene al inexorable paso del tiempo como una pesada losa que estrangula nuestros recuerdos hasta difuminarlos casi en su totalidad. Por esto, pocos nombres que surgieron en aquellos tiempos han perdurado hasta nuestros días de forma clara y diáfana. Uno de ellos es sin duda el de Walter Szczerbiak.
Aquel alero americano de origen ucraniano, apellido impronunciable y complicado de escribir correctamente, llegó en el verano de 1973 a Madrid casi sin saber muy bien a qué se iba a enfrentar, y con la complicada misión de aportar un extra a un conjunto ya de por sí dominador en el panorama español y con muchas aspiraciones en el concierto internacional. Siete años después marchó hacia otras latitudes con el deber más que cumplido, dejando tras de sí un legado de grandes triunfos, records anotadores y una estampa de tirador puro cuya eficacia difícilmente podrá ser superada por muchos años que pasen. El admirado Andrés Montes nos regaló apodos y expresiones muy recordadas por los aficionados, una de ellas se ajusta como anillo al dedo a nuestro protagonista, la de “raza blanca tirador”. Décadas después, a los nombres de Alberto Herreros, Brian Jackson, Dražen Dalipagić, José María Margall, Bob Morse, y en el plano del baloncesto NBA Steve Kerr, Pete Maravich o Kyle Korver, por citar solo algunos ejemplos, podemos y debemos añadir el del eterno tirador de Pittsburgh. Además, Walter posee una peculiaridad especial que se repite con escasa frecuencia dentro del contexto deportivo –a nuestro protagonista mucho más en España, lógicamente-; para referirse a él no es necesario pronunciar su apellido, con el nombre es suficiente. A jugadores como Oscar, el tristemente desaparecido Kobe, o LeBron también les ocurre; ya resulta innecesario citar los apellidos Schmidt, Bryant o James.
Walter Robert Szczerbiak, “Wally” para el ámbito familiar y deportivo, pertenecía a otra escuela de baloncesto, y sus características diferían ligeramente si tomamos como referencia la de su famoso padre. Parafraseando al gran Larry Bird en su comparación con Dirk Nowitzki; más alto, más fuerte, más rápido, pero no necesariamente mejor jugador, la genética le ayudó a convertirse en profesional del baloncesto. Podemos decir que nació predestinado a ello, y con unas grandes aptitudes físicas y técnicas para llegar a destacar en un universo ultra competitivo.
Más de tres décadas de baloncesto los contemplan. Echemos la vista atrás para rescatar de la memoria interesantes y eternos pedazos de historia que van unidos a dos generaciones con idéntico apellido
Colocando en una balanza méritos de uno y otro, y teniendo como marco general las diferentes épocas en las que se movieron y sus peculiares circunstancias, resulta complicado afirmar que el primero fue mejor jugador que el segundo, o viceversa. El peso de la NBA siempre es enorme, y Wally jugó en dicha competición durante diez temporadas y llegó a ser all-star, lo que significa que en uno de esos años fue catalogado como uno de los veinticuatro mejores jugadores a nivel global. Mientras, Walter no tuvo la oportunidad de alcanzar la mejor liga del mundo; disputó una temporada en la A.B.A. y otra en una liga menor como la E.B.L., pero por el contrario tuvo un impacto brutal a nivel europeo, ayudó al Real Madrid a coronarse en tres ocasiones como el equipo más importante del continente, y está incluido en la lista de los cincuenta mayores contribuidores a la historia de la Copa de Europa. ¿La importancia de la NBA prevalece sobre el palmarés europeo u ocurre al contrario? ¿Kresimir Ćosić fue mejor que Kevin McHale? ¿Elegiríamos antes para un equipo ideal a Sergei Belov o a Pete Maravich? Lo que a priori parecerían preguntas absurdas no lo son tanto si tenemos en cuenta la importancia que todos tuvieron para sus equipos.
Sea como fuere, colocamos demasiadas preguntas sobre la mesa sin una respuesta clara. En aquella gran película llamada El club de los poetas muertos (Dead Poets Society), el profesor de literatura encarnado por el difunto Robin Williams afirmaba que una poesía no debe ser medida como si se tratara de un concurso de belleza: “Sí, tiene una cara agradable pero le fallan las piernas”. Podemos extrapolarlo al mundo del deporte en general, y del baloncesto en particular. En el fondo, ¿qué más nos da si uno fue mejor o peor que el otro?; lo único que nos debe importar fue el hecho de que todos contribuyeron a que sus equipos fueran mejores. Nada más y nada menos. Mientras el baloncesto siga siendo un juego mezcla de espectáculo y sentimientos dejemos a un lado rankings y fijémonos en su esencia. Disfrutaremos mucho más y lo veremos de otra manera.
Este libro pretende abarcar un amplio intervalo de tiempo poniendo el enfoque en dos jugadores que vivieron su profesión desde puntos de vista distintos. Partiendo de pequeños pabellones españoles y europeos cargados de humo y adrenalina, para llegar hasta las enormes arenas americanas y el espectáculo sin límites de la NBA. Desde los enfrentamientos a cara de perro contra Dino Meneghin o Bob Morse en aquellas finales en blanco y negro, hasta compartir vestuario y tener enfrente a leyendas del calibre de Kevin Garnett, Paul Pierce o LeBron James. Más de tres décadas de baloncesto los contemplan. Echemos la vista atrás para rescatar de la memoria interesantes y eternos pedazos de historia que van unidos a dos generaciones con idéntico apellido.
Hemos tenido la inmensa fortuna de contar con una leyenda a nivel mundial como prologuista del libro, el gran Julius Erving. Y para finalizar, y como conclusión, otra leyenda, esta vez a nivel español y europeo, Carmelo Cabrera.
Buenos días, amigos. ¿Cómo es posible que quede sobre la faz de la tierra un solo futbolista que quiera jugar en el Barça? Es una pregunta que hay que emitir en la atávica soledad del ser humano contra el cosmos, ante la inmensidad de todo lo que ignoramos, abrumados por el misterio profundo e insondable. ¿Qué había antes del Big Bang? ¿Para qué venimos al mundo? ¿Hay algo después de la muerte? ¿Cómo es posible que Gundogan se sienta tentado de fichar por el FC Barcelona?
Sí, ya sabemos que lo dice Sport, y que hacer caso de lo que dice Sport es como atender a los delirios repetitivos de una bisabuela demenciada y obtusa. Pero esta vez, si atendemos a lo que dice Guardiola, parecen existir ciertas opciones de que el excelente centrocampista citizen vea con buenos ojos la posibilidad de recalar en Can Barça. ¿Va a suceder? Seguramente no. "El Barça le quiere y nosotros también", asevera Pep en la portada. Si el City pone toda la carne en el asador (y la pasta que el Barcelona no tiene ni en sueños), renovará a Gundogan. El enigma es cómo es posible que existe la más mínima duda al respecto. ¿Cómo puede ser aún la entidad blaugrana un destino apetecido por las estrellas del balompié mundial? Bueno, por algunas estrellas, pocas seguramente, pero con que haya una que no descarte de plano la opción culé eso ya supone un sindiós ininterpretable e inasumible.
¿Por qué querría ir nadie a un club absolutamente desprestigiado a nivel mundial con el escándalo Negreira? ¿Qué representante medianamente en sus cabales puede recomendar a su futbolista que fiche por un club arruinado, que a duras penas puede llegar a pagar su nómina (obsérvense las continuas peticiones públicas y privadas de rebaja de sueldo o las rescisiones de contrato por imposibilidad de pago de profesionales como Mirotic)? ¿A quién en su sano juicio le puede apetecer unir su destino con el de una entidad desvergonzada en lo político. en el dique seco financiero, humillada cada vez que sale a jugar a Europa, hazmerreír del Bayern y muchos otros, compradores de estamentos arbitrales, anfitriones de depredadores sexuales, mercachifles de órganos humanos, defraudadores de Hacienda?
Asegura Guardiola en la portada de Sport que Laporta "está haciendo un esfuerzo titánico" y que "no lo está haciendo nada mal". A nosotros nos parece que, bajo la administración Laporta, todas y cada una de las prácticas apuntadas al final del párrafo anterior se han intensificado.
Mundo Deportivo insiste. Gundogan le ha hecho "un guiño al Barça". Citan los del Conde de Godó, grande de España, que el alemán ha asegurado que Barcelona "es bonita". Atención, se refiere a la ciudad. Eso es otra cosa que, a diferencia de lo que supondría el desatino de desear fichar por unos de sus equipos de fútbol en concreto, no tendría nada de particular. ¿A quién no le gusta Barcelona? Hasta Freddie Mercury compuso un himno a su belleza inmarchitable, que llegaría a cantar junto a Montserrat Caballé mientras García de Loza y Gracia Redondo se iban preparando para que la fiesta de los Juegos Olímpicos fuese completa. Freddie Mercury-Monsterrat Caballé. García de Loza-Gracia Redondo. Hay dúos para la Historia, así, con mayúscula. El primero cantó a la Ciudad Condal y el segundo también, pero bajo la apariencia de un canto a Tenerife. Prueben a cantar Barcelona variando la letra a Tenerife, y verán cómo todo encaja a la perfección.
Tenerife.
It was the first time that we met.
Tenerife.
How can I forget?
The moment you discredited that goal
you took my breath away...
Por lo demás, nos cuenta la prensa deportiva madrileña de la fiesta que tuvo lugar en el Wizink para celebrar la Nations League de la selección. "España se merecía esta fiesta", subraya la primera plana de Marca. España se merece todas las fiestas que quieran, amigos. Quien no se la merece es la Nations League, una competición menor, absolutamente artificial, que España ha ganado y que debe celebrarse como corresponde para un torneo de estas características, es decir, con mesura y sobriedad. Vean cómo celebró Carvajal su gol decisivo en la tanda de penaltis y tendrán la medida exacta de cuánto hay que congratularse por esto. Un baño de masas pelín etílico como el de ayer, con el seleccionador manteado y los seleccionados cantando micrófono en mano "El vino que tiene Asunción" nos parece un tanto excesivo si se tiene en cuenta la magra importancia del logro deportivo celebrado. No hay proporcionalidad.
Tampoco la hay en ir a celebrar un triunfo de la selección y ponerte a cantar zafias consignas de rivalidad entre clubes. Marca da pábulo a los muy desafortunados cánticos que se produjeron cuando Gavi, que en cambio estaba sereno, empuñó el micrófono. Ya hay quien está intentando equiparar esa salida de tono, muy censurable pero generalista y eventual, con el acoso sistemático y racista sufrido durante meses y meses por un jugador específico del Real Madrid.
País...
Pasad un buen día.
José Luis Mato Sanmartín es el nuevo delantero centro Del Real Madrid. “Joselu” tiene 33 años y mide 1,9. Hijo de gallegos que emigraron a Alemania, nació en Stuttgart, la ciudad que vio al Madrid levantar su cuarta copa de Europa, muchos años antes. Su carrera tiene algo de extraño y de circular. Con 4 años su familia regresó a Galicia y desde Pontevedra el chico fue despuntando hasta llamar la atención del Celta, que lo fichó cuando tenía 13 años. Con 19 debutó en el primer equipo y el Madrid, atento, pagó por él millón y medio de euros, dejándolo cedido un año más en Vigo. En Valdebevas coincidió con Lucas Vázquez, Jesé, Morata, Nacho y Carvajal, y Joselu se convirtió en el gran goleador del último Castilla de relumbrón. Subieron a Segunda División y como a casi todas aquellas figuras en agraz Mourinho lo hizo debutar en el último partido de la Liga 2010/2011, en el Bernabéu, contra el Almería. Joselu entró por Benzema y metió un gol al primer toque tras un pase de Ronaldo y un buen desmarque. Eso fue todo.
Luego voló a la Bundesliga junto con Carvajal, cedido con opción de compra. Pero mientras Carvajal se fogueó con éxito en el Leverkusen y volvió a Madrid para formar parte del período más extraordinario de la historia del club, Joselu empezó una odisea de más de una década por los mares oscuros del balompié, trotando de aquí para allá, relegado a la condición de peón de brega de la élite del fútbol.
Ahora, Joselu vuelve y lo hace, como el día de su debut en el Bernabéu, para reemplazar a Benzema. Su gran oportunidad le ha llegado en el momento crepuscular en el que casi todos los grandes jugadores de ataque, en la aristocracia de este juego, enfilan la cuesta abajo de sus carreras profesionales. Recuerda un poco su historia a la de Luca Toni, aquel panzer italiano que pasó casi inadvertido hasta la treintena, rodando por el Calcio, hasta que sus goles en la Fiorentina lo llevaron a la Nazionale, ganó el Mundial y lo llamó el Bayern. A Joselu le ha pasado un poco lo mismo, pues gracias a que la selección española es un páramo en ataque su cualidad de killer puro cotiza al alza por fin en el antiguo reino de los gnomos de la horizontalidad, y esta yendo también con España. Y metiendo goles.
Joselu y Mbappé. Ambos son los nombres del gol madridista de este verano aunque Joselu es una certeza y Mbappé, como es habitual, la certeza de un coñazo
Joselu es, en realidad, un poco como todos nosotros. El suyo es el triunfo de un tipo normal cuya carrera llegó a prometer mucho al principio pero que no “derribó la puerta”. Que se quedó ahí, en medio de un camino hacia ninguna parte. Que no llegó, no cuajó, un poco por esto y un poco por aquello otro, como nos pasa a todos. Y al que otros, muchos, le pasaron por delante al correr de los años. Sus grandes esperanzas, “el sueño cumplido” como dijo emocionado al fichar de chaval por el Madrid, no culminaron porque la vida es así y casi siempre le pasa a uno por encima sin saber muy bien por qué. Joselu tuvo que salir al mundo a ganarse la vida. Estuvo en Alemania y luego en Inglaterra, siempre con poca fortuna. Eintracht de Frankfurt, Hoffenheim, Hannover, Stoke City, Newcastle, fueron los sellos en su pasaporte, paradas en un viaje discreto, sin gloria. Después volvió a España y su veleta siguió girando: Deportivo de La Coruña, Alavés, Español de Barcelona, lugares comunes para el temporero del gol, donde metió pocos o muchos y en los que, en todos, bajó a Segunda. Nunca ocupó las portadas de los periódicos ni tampoco copó los grandes titulares.
Casi anónimo, en plena madurez, el Madrid lo llama de nuevo a filas. Hay algo de reclutamiento, de leva, en este fichaje: el club más importante del mundo, y por supuesto, de España, lo interpela directamente, a él, a Joselu Mato, como en los carteles aquellos de la Segunda Guerra Mundial en los que el Tío Sam urgía a los americanos, pues los necesitaba. Recluta Joselu, vístete: el Madrid te necesita. Y Joselu, claro, responde, porque en eso es uno de esos españoles que conforman la gran provincia española, netamente madridista, orgullosa y altiva, que escupe a los ídolos de barro con que quiere anularla la periferia y que continúa siendo el nervio central del Real. Existe esa frase hecha de que el tren del Madrid sólo pasa una vez en la vida pero no es exactamente verdad. No siempre, no con Joselu ni con Mbappé. Ambos son los nombres del gol madridista de este verano aunque Joselu es una certeza y Mbappé, como es habitual, la certeza de un coñazo.
Joselu es, en realidad, un poco como todos nosotros. El suyo es el triunfo de un tipo normal cuya carrera llegó a prometer mucho al principio pero que no “derribó la puerta”. Que se quedó ahí, en medio de un camino hacia ninguna parte. Que no llegó, no cuajó, un poco por esto y un poco por aquello otro, como nos pasa a todos
Joselu es un tipo normal que ha recibido una segunda oportunidad. Es bonito porque prometió volver, en un tuit, hace once años. Eso siempre se dice pero él ha vuelto. Esto me parece importante. El Madrid está renovando su fondo de armario con tipos normales que ya vistieron de blanco antes. Joselu, Fran García, Brahim, sólo fueron momentáneamente desheredados, temporalmente expulsados del paraíso. Es un mensaje con calado para la cantera, sobre todo ahora que el Castilla esta por subir otra vez a Segunda. Ante el encogimiento financiero del mundo, el Madrid se hace más joven y más español, pero esta vez los chavales ya han hecho un buen erasmus en esos mundos De Dios, se han probado por ahí y han probado los tacos de varias ligas importantes de Europa.
De Joselu, hasta el apodo remite a la España popular, a la España cotidiana y sin alharacas que madruga y lleva décadas amoldándose a la vida cada vez más pobre y difícil que han diseñado para ella sus élites rectoras. Todos conocemos o hemos conocido a un Joselu, los Joselus son los ladrillos del muro de la vida ordinaria de los españoles. Alguna cadena autonómica, quizá la 1, debería hacer un Joselus por el mundo. Son abogados, fontaneros, panaderos, autónomos, taxistas, administrativos, funcionarios de prisiones y delanteros centro. Los Joselus están por todas partes y ahora uno de ellos se eleva sobre los demás para redimirlos a todos metiendo goles con el Madrid. Este es un reconocimiento tremendo a esa transversal idas que vertebra todavía lo poco que queda de la clase media en España. Los Joselus también pueden llegar.
El Madrid está renovando su fondo de armario con tipos normales que ya vistieron de blanco antes. Joselu, Fran García, Brahim, sólo fueron momentáneamente desheredados, temporalmente expulsados del paraíso. Es un mensaje con calado para la cantera
Joselu es un jornalero del balón cuyo oficio es meter goles. Es un oficio antiguo y noble, el más antiguo del fútbol. Con él regresa al Madrid un tipo de futbolista clásico que no tenía el equipo desde el paso fugaz de Adebayor. Es alto, fuerte y remata de cabeza. En el área se coloca bien y tiene un imán para los rechaces. El desmarque es su ley de hierro y con la pelota en los pies hace lo justo, mayormente chutar con veneno a puerta. En una plantilla con atacantes dinámicos como Vini o Rodrygo, y que además cuenta con el poderío y la versatilidad de una línea de centrocampistas dominantes y llegadores, su perfil ofrece la posibilidad de simplificar al máximo el juego con un centro medido al cogollo del área o con un pase a los espacios que abra la ubicación de una torre como él entre los centrales de las defensas con tendencia al cerrojo. En todo caso es una contratación necesaria que enriquece la plantilla.
Con Joselu, el Madrid gana también la experiencia de un tipo bragado no en finales ni en altas cumbres sino en la pelea por la vida en las cloacas del infrafútbol. Esto, en el dogfight al que sin concesiones el Madrid es sometido en la liga española, entre clamores tribales de odio y venganza, es un punto extra de competitividad. A Joselu, siguiendo el camino inverso de los banderilleros, le ha llegado el momento de cambiar el traje de plata por el de oro de los matadores.
Del arbitraje de ayer en el Palau ni mú. Para mí es como Ben Hur: me sé hasta como se llama el segundo caballo de la cuadriga de Messala Severus, el malo. Messala, no el caballo. Que sé lo que va a pasar, vamos. Puede tardar un cuarto, dos, pero acaba pasando. Tiene su gracia.
El Madrid buscará el 2-2, eso dijeron. Me lo ahorraría. ¿Se imaginan el quinto en el Palau? Tendría, eso sí, algo mágico: el máximo anotador sería el árbitro principal y el mayor asistente, uno calvo que anda por la mesa. Muchachos, váyanse de vacaciones ya, esta semana vuelos y hoteles están asequibles.
Fueron divertidos los vídeos post partido de la ACB, la KGB, como se llame eso. Las redes del Barça se quedaron en ná. ¡Ave María! Y si existiera el Canal Mirotic dudo que llegara a ese nivel: puro pudor. Desde la retirada de Michael Jordan no se ha visto cosa igual.
El muchacho se va del Barça, dicen que a Milán. Como es muy querido por el barcelonismo, bingo: ya tienen otro equipo favorito/colaborador. El Olimpia se unirá a City, Inter de Miami, PSG con Luis Enrique y tal. La temporada culé del próximo curso va a ser tremenda, prepárense. Esta ganaron el Mundial, la Champions y la Premier, entre otras cosas. El que viene cambiarán Mundial por Eurocopa y aspirarán a lo mismo más la Liga yanqui, la francesa, la corona del ´pallacanestro’. Loco por que empiece estoy. Van recortar dinero y ganarán mucho más. Eso es gestión.
Y luego está la cierta preocupación rampante por Valdebebas. El fino analista Gavi, de profesión jugador del Barcelona, ha declarado: “El Madrid que fiche a quien quiera, me da absolutamente igual”. Y se plantó. Nos quedamos sin su interesante opinión sobre Bellingham, Brahim, Fran García, Joselu.
Gavi es una figura, anoche estuvo simplemente colosal una vez más, y la opinión de los grandes es siempre didáctica. En el fútbol, el toreo, el cante… Desde que debutó tenemos todos claro además que Gavi es un futuro gran entrenador y su opiniones resultan de lo más interesante. Una pena.
Imagínense que gavi va y dice: “Bellingham no jugaría ni en el Barça B”. Abriría un bonito debate futbolístico, podría suceder incluso que el Madrid se planteara devolverlo a Alemania. No hubo suerte.
Horas antes, el meritorio Modric sí se refirió, y elogiosamente, a Frankie de Jong, jugador del Barça de quien dijo le parece el mejor holandés, que le encanta cómo juega y que le gusta verle y enfrentarle. Y dejó un par de pinceladas de cómo entiende y desarrolla el juego.
No hizo falta un informe detallado tipo Negreira. Fue eso suficiente para que quienes no habían reparado en las virtudes del rubio y guapo futbolista pensaran: "pues voy a fijarme bien, si lo dice Modric…" Y los que ya habían detectado la valía del muchacho confirmaran que sí, que el tío es bueno y que tienen buen ojo.
El silencio de Gavi es una falta de generosidad: nos niega su opinión futbolística. A mí me gusta escuchar y leer a los mejores como él. No supone mucho esfuerzo, juraría, y enseña y acompaña. Y más con la 'caló'. Imagínense que va y dice: “Bellingham no jugaría ni en el Barça B”. Abriría un bonito debate futbolístico, podría suceder incluso que el Madrid se planteara devolverlo a Alemania. No hubo suerte.
Personalmente me invade una sensación terrible de orfandad.
Arcadi Espada tiene nuevo libro (Vida de Arcadio), y es esta novedad, junto con el soplo de su madridismo, lo que nos convence de intentar una cita con él. El encuentro tiene lugar en la cafetería de un hotel cercano a Atocha, donde se presenta o a donde desciende con una pequeña maleta, ya preparado para embarcar en el AVE cuya partida casi controla desde la ventana. Se muestra mucho más simpático de lo que nos avisaba la leyenda negra, y ni siquiera su relativo negacionismo negreiril alcanza para arruinar una atmósfera amable.
En el libro aboga usted por la posibilidad de que una entrevista sea "un relajante masaje intelectual". Entiendo que con esto no se refiere a la legendaria "sesión de baño y masaje" con el que el dicho popular designa despectivamente una entrevista demasiado complaciente.
No. En cuanto a las entrevistas, intento evitar (no siempre lo consigo) las que son de puro trámite. Pero, cuando alguien tiene un interés genuino por ti, hayas o no hayas escrito un libro, lo mínimo es ser agradecido y concederla sin quejarte. Esto es como el que se queja de que le hagan fotos. A mí posar me parece un trabajo fascinante.
Dicen que el buen árbitro es aquel cuya presencia, para cuando acaba el partido, apenas ha sido notada. ¿Se puede decir lo mismo del buen entrevistador?
Sin duda. Al joven Arcadio, que tantísimas entrevistas hizo, le gustaban las preguntas inteligentes, pero las preguntas inteligentes son una cosa fatal. La entrevista nunca puede ser un examen del entrevistador al entrevistado. Si es así, este último se pone en guardia. Eso no quiere decir que no puedas hacer preguntas que revelen que has leído el libro objeto de la entrevista, o que has estudiado bien a la persona y has encontrado este detalle del cual te gustaría hablar, pero a mí me gusta más una cosa tipo "¿y qué opina de esto?", "pues muy bien, pero fíjese que no había pensado que..."
Relata en el libro una entrevista del joven Arcadio con la política nacionalista María Aurèlia Capmany. Ella le echa de su casa por hacer muchas de esas preguntas inteligentes. Luego le llama para reanudar la charla, pero advirtiéndole que debe tener presente que "esto es sobre mí, no sobre ti".
Claro. Y tenía razón. Discutir con el entrevistado. A quién se le ocurre. Esto lo he dicho alguna vez en relación a alguna entrevista televisiva. Oiga, yo no vengo aquí a discutir, porque yo por discutir cobro.
Se ha definido Vida de Arcadio como un "reportaje íntimo en segunda persona". En él se dirige usted al joven que usted mismo fue en clave de tú. ¿Se trata de una herramienta literaria, o realmente se siente como si fuera una persona diferente de la que era entonces?
Las dos son ciertas. Comparto muchas cosas con el joven Arcadio pero somos dos. Comparto el código genético, por ejemplo, pero como sabrá dos hermanos gemelos lo comparten también, y sin embargo son dos personas diferentes.
Hay muchas reflexiones sobre el periodismo en este "reportaje íntimo". Usted deja claro que excluye a Arcadio de estas consideraciones, pero se atreve a proclamar que "el periodismo es una especie de coche escoba al que se suben todo tipo de fracasados en lo que habrían querido ser: políticos, deportistas, novelistas, y así por cada sección del periódico". ¿Los periodistas deportivos encajan en este retrato especialmente? ¿Más que el resto? ¿Menos?
Yo diría que menos. El deporte (a diferencia de la economía o la novela) exige unas condiciones objetivas muy serias. El deporte no es una tontería como la pintura o la música. Lo que me gusta de él es su objetividad. Nueve segundos con nueve centésimas, y ahí se acaba la historia. O Real Madrid, 3 - Manchester City, 1. No digo que no haya periodistas que no hayan querido ser estrellas del tenis, porque ser estrella es siempre tentador, pero no tantos, por la objetividad en la excelencia a la que el deporte obliga. Habrá redactores deportivos que sean deportistas fracasados, pero habrá menos que literatos fracasados escribiendo crítica literaria. o cineastas frustrados hablando de cine.
¿Sigue usted el periodismo deportivo?
Sigo al Madrid. Leo las crónicas. Casi siempre veo los partidos de los blancos. No soy de los que cambian una cena porque se dan cuenta de que coincide con el Madrid, pero los veo casi todos. Y, si se trata de una final de Champions o similar, ahí sí cambio la cena, claro.
En la primera página del libro ya aparece Cunningham. Las andanzas de Arcadio comienzan el día en que el inglés ficha por el Madrid, que es lo que El País trae a portada junto a un incendio forestal en LLoret de Mar y la aprobación del Estatuto de Cataluña.
Me documenté para eso y me hizo mucha ilusión descubrir la coincidencia, porque yo fui de los que estaban en el Camp Nou aquel día histórico en que Laurie Cunningham fue ovacionado por el público culé.
Lo sé, y los testigos oculares de aquello, como usted, son muy importantes porque no hay vídeo del momento. Solo queda el testimonio oral de los que lo vieron en primera persona.
¿No hay vídeo? Fue impresionante. Cunningham fue aplaudido, doy fe. Y vaya si lo mereció. Pobre Zuviría, su marcador. Era un defensa muy cañero, de esos infranqueables, y Cunningham lo volvió loco. Me encanta pensar que estuve allí porque yo he ido muy poco a los estadios, pero ese día me tocó. Creo recordar que estaba con mi tío, que era muy merengue, y muy cerca de la línea de banda por la que se prodigaba el inglés una y otra vez, levantando aplausos del público rival. Qué jugador. Aquel golpeo con el exterior, un poco como Modric...
De hecho, cuando entrevisté al hijo de Cunningham, comentamos esa coincidencia. "Pero Luka no tira los córners con el exterior, como sí hacía mi padre", puntualizó. A los pocos días, Modric tiró un córner con el exterior. No sé si leería la entrevista.
Qué gracia. Qué pena que Cunningham tuviera tan mala suerte con las lesiones.
Posiblemente aquellos aplausos a un jugador del Madrid fueran los últimos registrados en el Camp Nou. Que yo recuerde, desde entonces no han aplaudido ni al propio Modric, a quien todo el mundo quiere.
Es que ese público se ha radicalizado mucho por la cuestión política. Siempre hubo una rivalidad muy fuerte, pero ahora ha entrado en otro terreno por el auge del independentismo. Es que entonces el nacionalismo no ejercía la presión social que hemos visto después. El propio Arcadio vivía feliz en su no-nacionalismo. Este tema ha dividido Cataluña en dos comunidades. En esta tesitura, es prácticamente imposible que otro jugador merengue vuelva a salir ovacionado de allí.
Tampoco vamos a decir que sea fácil que a un futbolista del Barça se le aplauda en el Bernabéu, ¿no?
Mucho más fácil que lo otro. A Messi lo han aplaudido. Y a Ronaldinho. Tradicionalmente, la gente del Madrid ha estado siempre menos preocupada con el Barça que viceversa, entre otras cosas porque el Madrid ha ganado mucho más, ha sido mucho más importante, y no ha tenido nunca ese victimismo.
"Deseabas siempre y en todo momento lo peor para el Barça".
Sí.
"Pero solo era por el placer de mantenerte en lo aparte, y por la fascinación estética del blanco absoluto". ¿Fue usted, de niño, un madridista estético?
Mi padre era andaluz, del Betis. Yo también lo fui una temporada, y lo fui en parte por la camiseta blanquiverde, que era muy bonita, una joya. La del Barça en cambio me parecía (me sigue pareciendo) profundamente antiestética.
¿Alguna variante en particular? ¿Aquel uniforme de arlequín blaugrana, por ejemplo?
Bueno, bueno, eso fue el apocalipsis. El caso es que de niño hay un componente estético muy importante en la camiseta que eliges como tuya, pero en lo tocante al Betis, claro, te cansas de perder. Y ahí me di cuenta de que la combinación del blanco con el verde chillón del césped es imbatible. No olvidemos tampoco una cosa importante: el Madrid es el segundo equipo de Cataluña. Esto lo digo mucho para cabrearlos.
guardiola Es un nacionalista oportunista que ha aprovechado suciamente su éxito deportivo. Al parecer es un buen entrenador, y capitaliza eso fuera del deporte.
Pero entonces, en ese madridismo iniciático de Arcadio, no hay aún ningún componente de reacción contra el nacionalismo, era muy pronto para eso.
Claro, era algo muy natural. En el colegio estábamos en minoría, pero nunca tuve el menor altercado. Ahora, todo se ha erosionado. El porcentaje de alegrías que yo tengo cada vez que pierde el Barça también ha subido. Antes manteníamos las apariencias cada vez que Madrid o Barça jugaban contra un equipo extranjero, hacíamos como que apoyábamos al equipo español, aunque fuese el eterno rival. En realidad nunca lo sentimos. pero claro, hacer las cosas "como si" es muy importante en la vida. Por ejemplo, todo el mundo es racista, incluso quien lo niegue. No ser racista no es más que someter tus sentimientos, o sea, ser racista pero hacer "como si" no lo fueras. Esto está demostradísimo por la neurociencia.
Ah, ¿sí?
Claro. Seguro que usted ha tenido noticias de aquel experimento. A un blanco se le dispara la amígdala al ver un negro, y se ha comprobado que esta reacción sucede tal cual incluso en individuos blancos que están casados con negras. Pero hay que mantener el "como si", es muy importante.
Madridistas y culés hace tiempo que se quitaron las caretas y se desean la derrota siempre. Ya no prevalece el "como si".
Y la cosa se ha extendido a otras personas que ya no son Barça. Por ejemplo, alguien a quien yo deseo todo el mal deportivo posible es Pep Guardiola. Por eso estoy hoy tan mustio. (El City se ha proclamado campeón de la Champions el día anterior). El pobre Manchester City paga mis ardores antiguardiolescos.
¿Por qué le cae tan mal Guardiola?
Me cae pésimamente, claro. Es un nacionalista oportunista que ha aprovechado suciamente su éxito deportivo. Al parecer es un buen entrenador que capitaliza eso fuera del deporte.
¿Ha dicho que "al parecer" es un buen entrenador?
(Pausa). Bueno, es que yo no entiendo de esto. Te puedo decir si me gusta un jugador u otro, pero si un entrenador es bueno o malo soy incapaz de decirlo. Sí te puedo decir, por ejemplo, que Benzema está entre los tres mejores futbolistas que he visto en mi vida. Y que el mejor de todos ellos es Messi.
Solo faltaría el tercero en discordia, entonces.
(Lo piensa un momento). Cruyff.
Dos culés y un madridista en el Top3.
Eso ha sido una constante histórica. Ellos tenían a Cruyff y nosotros a Netzer, que era bueno pero no tanto. Ellos a Messi y nosotros a Cristiano.
¿Cristiano está un escalón por debajo de Messi?
Nunca me pareció un gran jugador.
¿Un gran goleador, al menos?
Ni siquiera. Hugo Sánchez era mejor goleador que él, aunque siempre es difícil sacar conclusiones sobre épocas tan distintas. Pero habría que haber visto a Hugo con Benzema, Modric, Bale... También opino que se le está dando demasiado bombo a Vinicius, un jugador que está por explotar. Me gusta mucho más Rodrygo. Vinicius me recuerda a Amancio, un extraordinario extremo, un regateador maravilloso, pero también era un tío que te ponía muy nervioso. Perdía muchos balones. Pero ¿esto a qué venía?
Estábamos con el ranking de sus jugadores favoritos.
Ah, sí. Messi, Cruyff, Benzema. Messi quizá sea el menos estético de ellos. Me estoy dando cuenta ahora de que yo vi jugar a Di Stéfano, pero ya en el Espanyol, un D. Alfredo muy tardío, todavía más calvo de lo habitual. Realmente no puedo juzgar por lo que vi.
se le está dando demasiado bombo a Vinicius, un jugador que está por explotar. Me gusta mucho más Rodrygo. Vinicius me recuerda a Amancio, un extraordinario extremo, un regateador maravilloso, pero también era un tío que te ponía muy nervioso
Hablaba usted de Vinicius y antes de ello, curiosamente, de racismo. Me pone en bandeja preguntarle por ambas cosas juntas.
El problema es convertir un insulto individual en un insulto colectivo. Tú, si eres uno de esos animales que va a los campos de fútbol a insultar, puedes llamar a Vinicius lo que quieras, insisto, si eres un animal, que no es mi caso, no recuerdo haber insultado nunca en un estadio. El problema asciende un escalón cuando ese insulto es extrapolable a muchas otras personas que comparten con el insultado aquello que motiva el insulto, en este caso el color de su piel. A mí, por ejemplo, me llaman "español de mierda" cada dos por tres. Cuando hacen eso, están haciendo algo más que insultarme a mí. Eso lo hace más condenable, evidentemente, y hay que combatirlo. Sin embargo, no es fácil porque, como te decía antes, todos somos racistas, y un estadio de fútbol no es el escenario más propicio para controlar esas pulsiones. Un estadio no es el mejor lugar para llevar a tu hijo.
Pero querríamos que lo fuera, ¿o no?
Es que no puede serlo. Hay que poner un límite a la violencia, eso sí.
A la violencia física, quiere decir.
La violencia siempre es física. Estamos pervirtiendo estos términos. La gente ha perdido la noción de que muchas veces las personas hacen cosas que están mal hechas. Por ejemplo, sé que es discutible comer foie. No nos gusta lo que le hacen al animal para obtener el producto. Bueno, pues con todo y con eso yo me como el foie. Los toros me gustan moderadamente, pero no pretendo escudarme en altos argumentos estéticos o éticos ("No, es que al toro se le ofrece un combate digno, y aparece su nombre y tal") para justificar que me guste. Está mal, pero me gusta. Es una barbaridad, pero qué quiere que le diga: de vez en cuando voy.
Yo soy inmortal, pero no creo que vuelva a ver nada como la catorce. Esa Champions vale por cinco
Negreira. Usted ha escrito: "Es tan evidente que el Barcelona pagó como que fue víctima de un fino estafador que quiso aprovecharse del legendario victimismo de los catalanes y de su principal brazo armado".
Nunca creí que ese dinero tuviera ninguna influencia en los partidos.
¿Y sigue sin creerlo?
Sigo sin creerlo. Hay algo que me fascina del fútbol: el azar. Nadie admite su importancia, y no lo hacen porque eso supondría un menoscabo del espectáculo. Es como lo que en el libro dice Arcadio sobre la inexistencia de la responsabilidad humana. Imagina un periodismo donde no hubiera culpables, donde no se pudiera decir: "¡dimita!" El periodismo deportivo tampoco quiere, por la misma razón, hablar de azar, solo se hace cuando parece que no hay más remedio, cuando la pelota toca el poste por ejemplo. Pero no se le otorga el peso que tiene. Hay muchas variables implicadas. Por eso sería imposible pasar por al VAR las veinte ligas de Negreira y sacar como conclusión que Negreira fue importante en las mismas. A menos que hubiese sido una influencia continua, muy visible, en cuyo caso cada día en los periódicos, a lo largo de esos veinte años, habríamos estado leyendo "¡Escándalo!, ¡estafa!" Si eso no fue así, no puede aplicarse la falacia retrospectiva, no puedes ver las cosas desde la óptica del presente. Y no fue así, no vimos esos titulares.
Bueno, si me permite, sí se han visto denuncias a lo largo de esos veinte años. Y además habría que confiar en que hablamos de una prensa objetiva y libre.
Pero eso serían excepciones. Para confirmar un peso crucial de lo de Negreira en los títulos del Barça, necesitaríamos un gran material hemerográfico que diga claramente "¿Lo ven?, ya lo decíamos".
Si por material hemerográfico entendemos también las redes sociales, hay mucho.
Nah, yo todo esto ya lo he visto. José María Albert de Paco, autor de Libre Directo y gran amigo, me envía cosas, pero de verdad que yo solo veo jugadas aisladas. No hay ninguna posibilidad de concluir que esas ligas no las ganara el Barcelona justamente.
Aunque así fuese, ¿no es cierto que legalmente, y entiendo que también moralmente, quien intenta corromper una competición ya, con eso, está cometiendo de hecho un acto de corrupción, con independencia del grado de éxito cosechado?
Pero es que tampoco podemos estar seguros de que fuera eso lo que estuviesen intentando. Sabemos que se pagaron una serie de millones a un tío, pero nadie ha podido aún dilucidar para qué. Mira, el año en que más se paga a Negreira es en 2017, el año del procés. Yo los conozco. Aunque tenían el mejor equipo del mundo, estaban acojonados de que los árbitros (todos españoles y todos del Madrid según creen ellos) pudiesen estropear sus triunfos en ese momento político. Eso querían evitar al pagar, pero eso no significa que con ese dinero se comprara árbitros ni nada de eso. Es más, ahora está saliendo que ese dinero volvía en negro a los propios directivos culés.
Es verdad que está saliendo eso, pero permítame que le discuta aun a riesgo de que, en coherencia con lo dicho al principio, usted me acabe extendiendo una factura, porque por discutir hay que cobrar. ¿Tiene sentido que para llevar a cabo ese fraude los directivos se valieran de los árbitros, que es lo menos discreto del mundo, en lugar de elegir cualquier otra empresa? Uno de los centenares de proveedores del club, por ejemplo.
Es una buena objeción. Pero también puede pensarse que con Negreira tenían algún negociete, y que ese negociete era una tapadera para ese desvío de fondos a los bolsillos de los directivos. La explicación más plausible es que parte de ese dinero se le diera a Negreira para que lubricara la relación con el colectivo arbitral, una cosa de relaciones públicas, mientras otra parte se la embolsaban finalmente los directivos culés.
Pero esa "lubricación" ya estaría mal, ¿no?
Sí, pero no estamos juzgando la moralidad de todo esto. Para concluir que hay sombra sobre esas ligas ganadas por el Barça, deberíamos tener los hechos perfectamente claros, y no es el caso. Manejamos hipótesis, eso es todo. Posiblemente, cuando Negreira amenazaba con aquello de "si yo hablara", hacía mención a esta trama de enriquecimiento ilícito de la cúpula azulgrana a través de él.
La UEFA aún puede dejar al Barça sin jugar la próxima Champions.
Eso es otra cosa. La UEFA puede sancionar por lo de la mujer del César.
sería imposible pasar por el VAR las veinte ligas de Negreira y sacar como conclusión que Negreira fue importante en las mismas. sigo sosteniendo que ese dinero pagado no tuvo influencia en los partidos. las ligas del barcelona en esos años no tienen sombra
Volviendo a Vida de Arcadio, uno de los autores mencionados es Vázquez Montalbán, que alumbró la célebre identidad del Barça como "ejército desarmado de Cataluña". Montalbán creó una narrativa culé de gran éxito. Valdano me dijo una vez que el Madrid necesita su Vázquez Montalbán.
No le veo sentido. El Barça puso en marcha varios relatos coincidentes. Primero, el de Narcís de Carreras, con la ocurrencia de que el Barça es "més que un club", lo que viene a decir que en realidad es menos que un club. Y segundo, el de Vázquez Montalbán, al cual se refiere usted. Todo esto son variantes de una misma narrativa nacionalista. La fractura de las ilusiones, la constancia de que en la guerra se pierde y el fútbol es el único lugar donde se puede ganar. Todo esto ha iluminado este subconjunto de las frustraciones del nacionalismo después de trescientos años de derrotas. El relato del Madrid está escrito como se deben escribir las cosas en el fútbol, es decir, con goles y con victorias. No hay ninguna necesidad de suplantar nada. Ahí están las 14 Copas de Europa, 15 el año que viene. Los poetas solo intervienen cuando las cosas van mal. Los poetas subliman, confunden. Mienten, se inventan realidades. Pero su aparición siempre está precedida del fracaso.
Las 14 Copas de Europa, decía. La última por el momento ¿es la mejor de todas ellas?
Increíble. Yo soy inmortal, pero no creo que vuelva a ver nada igual. Esa Champions vale por cinco.
Por último, mencione por favor un héroe infravalorado de la historia del Madrid.
Velázquez. Desbordaba clase. Es un jugador cuyo palmarés desmerece a su gran calidad. No cuajó tanto como debería. ¡Y además es el del penalti de Guruceta! (Risas).
Entrevista: Jesús Bengoechea
Fotos: Pablo Estellés
Buenos días, amigos. La selección española de fútbol se proclamó ayer campeona de la Nations League al derrotar a Croacia en los penaltis, después de un soporífero partido seguido de 30 minutos de insufrible prórroga y de los mencionados lanzamientos desde el punto fatídico.
Puede haber sido la primera ocasión en la historia del género humano en que una tanda de penaltis derivó en un descenso del ritmo cardiaco de los espectadores en lugar de una aceleración. Athos Dumas, que vio el partido en casa de Jesús Bengoechea, pegó un par de cabezadas antes de que Carvajal diera la victoria final a los de De la Fuente lanzando a lo Panenka desde los once metros, con grandeza y sangre fría. Un segundo antes, Athos emitió una leve queja teñida de narcolepsia porque no había llegado aún la comida encargada via Uber Eats (aprovechamos para desincentivar claramente su utilización) y entró en un breve pero significativo abrazo con Morfeo. Se despertó con los gritos del gol que daba a España un título absolutamente menor pero por el cual, como no podía ser de otro modo, felicitamos a la selección. La Galerna es apátrida (o, mejor, su patria es el madridismo), pero la mayor parte de quienes la hacemos somos españoles. De manera que nos alegramos someramente, que es como hay que alegrarse por algo modesto, porque modesto es este título a pesar de que las portadas del día tratan de asemejar esto al logro de un nuevo Mundial o similar.
“Campeones otra vez”, titula la doble página (¡doble página!) de As. Hombre, Vicente. Flaco favor se le hace a este equipo en reconstrucción con este baño de autoindulgencia. Lo logrado ayer es un buen paso en ese proceso, pero nada más. Sugerir que este triunfo se engarza en una continuidad en la línea Eurocopa-Mundial-Eurocopa de antaño es un ejercicio de voluntarismo patriotero. Está bien alegrarse por este título, pero existe un abismo entre la importancia de este éxito y la de aquellos.
AS destaca, y en esto hace muy bien, que todo se concretó en un lanzamiento a lo Panenka de Carvajal, como indicábamos antes. Bravo por Panenka, pionero involuntario de madridismo. Recordemos la lista de jugadores madridistas que han optado por ese modo arriesgado y altanero de ejecutar una pena máxima. Zidane. Ramos. Benzema. Carvajal, ahora. Hay algo quintaesencialmente vikingo en esto de picarla sutilmente donde otros la romperían sin remisión. Pocas formas más arrogantes -en el mejor sentido, si lo hubiere- y cinematográficas que optar por la cámara lenta en un lance presuntamente frenético. El Madrid también es esa cámara lenta.
¿Cuánto madridismo cabe en un panenkazo? Os dejamos con esa pregunta fundamental mientras disfrutáis también (es un decir) del resto de primeras planas del día.
En 1965 se produjo uno de los trasvases de jugadores que pasaron directamente del Barça al Real Madrid. El belga Fernand Goyvaerts terminaba contrato con el cuadro azulgrana y se esperaba una renovación por varios años más. Sin embargo, una operación relámpago por parte de la entidad merengue cambió todo.
Interior por ambos lados, también podía adaptarse a jugar como extremo, más retrasado en la media o incluso en punta. Un jugador liviano, versátil, tenaz y con clase. Dotado de buena técnica, tenía capacidad para construir el juego, una espléndida movilidad e inteligencia para el desmarque. Comenzó jugando en el Brujas, con el que debutó muy joven, a los 16 años. Ocho temporadas después, un enfrentamiento con el técnico rumano del conjunto belga, Norberto Hofling, le abrió las puertas a marcharse y firmó por el Barça, que pagó 125.000 pesetas por su traspaso tras la recomendación de Bela Sarossi a su amigo Kubala.
Sus dos primeros cursos en Barcelona fueron discretos, duros y discontinuos. No tenía los papeles en regla para jugar en España, había competencia entre los extranjeros, de los cuales solo se podían alinear dos, tuvo escaso feeling con el entrenador César y, además, arrastró algún problema físico. Apenas encadenaba una serie de partidos que no le dejaban mostrar todo el potencial que tenía. Y es que era un jugador muy valorado en su país por su calidad y siempre se le consideró una de las grandes promesas del fútbol belga a finales de los años 50.
Su mejor temporada en el conjunto culé fue la última, la 1964-1965. Con la llegada de Sasot al banquillo y la marcha de César, el belga vio la luz. Realizó espléndidas actuaciones y consiguió sumar un total de 18 encuentros. El mejor reflejo de su papel aquella campaña es que fue elegido el mejor jugador extranjero de Primera División.
En el mes de abril de 1965 se daba por encaminada su renovación. El propio jugador lo confirmaba en una entrevista a Mundo Deportivo en la que avanzaba que “en principio, sí. Cuando hay buena voluntad por ambas partes, las cosas son fáciles de arreglar”. A mediados de junio se reafirmó esta situación y en otro testimonio al mismo medio declaró que el Barça está “interesado en mi renovación de contrato. Estoy citado para el lunes y creo que lo normal es renovar por tres años de contrato”. Sin embargo, el viernes 18 de junio por la tarde viajó a Madrid para estampar su firma como jugador blanco en presencia de Méndez Vigo, Antonio Calderón y Miguel Muñoz. En apenas unas horas, el Real Madrid le había arrebatado al club azulgrana al belga, del que se esperaba su renovación inminente. Además, la institución madridista tuvo que desembolsar una pequeña compensación económica al Brujas porque cuando salió de allí el jugador se comprometió a eso si después de tres años quería irse a otro club.
Goyvaerts atendió a Marca y explicó su fichaje: “No me apetecía nada seguir allí. Cuando me hablaron del Madrid, ni lo pensé siquiera…”. La oferta incluía un contrato de dos años y unos aspectos económicos normales porque “en el Madrid no se pueden poner condiciones…”. Respecto a su futuro papel en el equipo, venía con ganas y dijo: “Estoy seguro de que puedo rendir mucho más y tendré ocasión para demostrarlo en el Madrid. A pesar de la competencia (Puskas, Félix Ruiz, Grosso, Pirri) tengo confianza en mí mismo y estoy convencido de que en el Madrid, que es un club señor, todo dependerá de mí”. El futbolista belga rebosaba satisfacción y confesó que aunque militaba en el Barça, “siempre he considerado al Madrid como el mejor equipo del mundo”.
Al final se acabó dando un cambio de cromos entre ambos equipos. Mientras el belga se enfundaba la elástica blanca, el francés Lucien Muller, que había pertenecido al Real Madrid las tres últimas temporadas, se marchaba a jugar a Can Barça.
El bagaje de Goyvaerts en el Real Madrid no fue para nada el esperado, fundamentalmente porque se encontró con un gran enemigo: las lesiones. Encadenó numerosos percances que le impidieron tener continuidad en las alineaciones de Muñoz. Sufrió molestias reumáticas, una operación de amigdalitis, una rotura de menisco y una rotura de una inserción en el muslo que le produjo un callo de cuatro centímetros.
En su primera temporada, el año de la sexta Copa de Europa, solo se le vio en cinco amistosos ante el Burgos CF, AS Monaco, Vasco de Gama (en el Trofeo Aid-El-Kabir), Celta de Vigo y un combinado vasco. Para su primer partido oficial hay que remontarse hasta la jornada 7 de Liga de la campaña 1966-1967, en un choque contra la UD Las Palmas en El Insular. Las dos semanas siguientes continuó en el once, primero frente al Hércules en el Bernabéu, al que anotó un tanto, y después ante el Athletic Club en San Mamés. Ahí se paró la cuenta de encuentros oficiales del belga en el Real Madrid. Sumó, eso sí, otros tres amistosos, en los que marcó una diana en cada uno de ellos: Cádiz, Toulousse y CD Castellón.
Por todo ello, el Real Madrid decidió no prolongar su contrato y se marchó al Elche por petición de Alfredo Di Stéfano, que era el técnico del cuadro ilicitano. Más tarde, jugó también en el Niza y regresó a su país para tener estancias en el Círculo Brujas, Lokeren, KWSC Lauwe y RRC Tournai.
El internacional belga en ocho ocasiones entre 1959 y 1961 (al abandonar su país se le consideró un desertor y no volvió a ser llamado), siguió ligado al fútbol como representante después de colgar las botas. En España hizo tratos con el RCD Español, llevando a jugadores como Lauridsen y su compatriota Teo Custers, y al Brujas le facilitó la llegada de Papin y Amokachi.
Falleció a los 65 años, víctima de un derrame cerebral, el 5 de abril de 2004.
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Capítulos anteriores de la serie Fichajes de verano:
1. Robinho
2. Didí
4. Anelka
5. Owen
6.Breitner
7. Illgner
Buenos días, amigos. Podríamos ocuparnos este domingo de lo que dictan las portadas deportivas, y entonces hacer un portanálisis acostumbrado, tal vez irónico, tal vez incluso humorístico, y hasta pelín informativo si nos apuran.
Si ese fuera el caso, podríamos decir que esta noche la Selección Española juega la final de un campeonato contra la Croacia de Modric (¿son capaces de imaginar una Croacia que no sea ya de Modric?). Ese campeonato se llama Liga de las Naciones, o Nations League, que parece quedar más molón dicho en inglés, más o menos como queda mejor decir (y sobre todo cantar) Hard day's night que La noche de un día duro. No nos pregunten de qué va dicho campeonato, ni cómo ha llegado España hasta la final, porque nosotros somos más de mundiales cada cuatro años, en verano y, a ser posible, sin sospechas de morteradas de petrodólares de por medio, ni muertes por esclavitud en desiertos de clima inhumano.
Ahí lo tienen. Rodri frente a Modric en Marca y siete jugadores de la Selección en la portada de As, algunos de los cuales nos cuesta reconocer, si bien parecen todos ellos muy felices de estar en este campeonato. No somos nadie nosotros para fruncir el ceño antes su felicidad, pero será que -como a Jessica Rabbit- nos han dibujado así y no nos terminamos de creer del todo esta Nations League, que nos suena como la extinta Intertoto, ganada, entre otros, por el Villarreal, el Valencia, el Celta de Vigo, el Málaga, y así hasta que la ganara, en su última edición, el Braga, siempre en nuestra memoria.
A decir de As, la duda está entre Morata y Joselu, sin que nosotros podamos más que seguir dudando, pues es sana la duda como señal de inteligencia. No en vano, la filosofía nos han enseñado que hay dos maneras fundamentales de dudar, no sin variantes y matices: aquella de los escépticos, que desconfiaban de toda pretensión de certeza, y aquella de Descartes, tal vez más exitosa, que se llamó duda metódica, y que consistía en comenzar por la duda como vía de alcance de alguna certeza que fuera indudable y que condujo al célebre "pienso, luego existo". Solo esperamos que De la Fuente pueda leer este párrafo antes de decidir a qué delantero alinear esta noche, palabra que se parece a alienar, sin que tengan que ver necesariamente ambos términos y sin que nosotros sepamos cómo carajo hemos llegado hasta aquí en este portanálisis.
En todo caso, si este fuera un portanálisis habitual, seguiríamos glosando las portadas con el rigor que nos caracteriza, y entonces hablaríamos de que los aficionados culés quieren a Kimmich (bobos no son), mientras que el club parece estar negociando por Vitor Roque (?). Notamos cierto desequilibrio entre ambos nombres, no solo porque uno sea germánico y otro brasileño, sino porque a uno lo conocemos de sobra y a otro no sabemos si lo conoce Laporta, se ve que panenkita de excepción a falta de "adiós, papá, adiós papá, consíguenos un poco de dinero más".
Vitores al margen, las portadas se completan con el ascenso in extremis del Alavés, el segundo partido del play-off de la final de la liga de baloncesto entre el Real Madrid y el Barcelona, y alguna cosa más que no incluye el empate a uno entre el Castilla y el Eldense por el ascenso a 2ª División.
Tampoco incluye Mundo Deportivo una noticia de alcance que decidía ayer mismo difundir en sus redes sociales, haciendo gala de su contrastada vocación por todo lo contrario del servicio público. La noticia es grave, pues informa de la imputación del defensa argentino del Sevilla, Gonzalo Montiel, por presunto abuso sexual. La ocurrencia de Mundo Deportivo también es grave, pues decidió informar de tal circunstancia como ustedes van a ver.
En efecto, amigos. Tres jugadores salen en la foto que ilustra la noticia. Dos salen de espaldas y solo uno de frente, reconocible para el menos avezado de los observadores. Cosa curiosa que dicho jugador plenamente reconocible sea del Real Madrid, mientras que aquel sobre el que versa la noticia de la imputación salga en escorzo y deba leerse su nombre en la camiseta para poderlo identificar, y mientras el otro, que parece llamarse Suso, pasaba por allí. Rodrygo, en cambio, no pasaba por allí. Rodrygo ha sido elegido y señalado públicamente en una noticia que habla de violación. Rodrygo ha sido vejado y calumniado por Mundo Deportivo porque todo parece valer para algunos en esto del perhediondismo deportivo, que apesta a nula vergüenza y a incorregible miseria. Despreciar cualquier asomo de deontología parece ser moneda habitual para algunos. Despreciarlos nosotros a ellos es la mejor manera de acabar este portanálisis.
El Castilla logro enmendar, en un estupendo segundo tiempo a los mandos de Arribas que salió del banquillo, la derrota eventual al descanso, y dejó las espadas en lo alto para la clasificación a Segunda en Elda con el 1-1 final. No será fácil por cuanto este año solo el Athletic de Bilbao, en Copa, ha ganado en ese campo.
Repitió once titular Raúl González. Los mismos once que comenzaron fantásticamente ante el FC Negreira Atlètic, un equipo titular de salida muy físico, ideal para enfrentarse a un CD Eldense que ha sido revelación en 1a RFEF en su grupo, donde estuvo dominando hasta ser sobrepasado en las últimas jornadas por el Amorebieta de Julen Jon Guerrero, ya a todos los efectos equipo de Segunda para la próxima temporada.
El CD Eldense, fundado por una peña de culés (“los cabezotas”) hace 101 años, y que viste los mismos colores que el Negreira, es un equipo de futbolistas experimentados y curtidos en 2a B y en 1a RFEF, y que ha hecho durante la temporada buenos números, sobre todo en defensa: tan solo 28 goles encajados en 38 jornadas. Venía de eliminar en semifinales del play off al equipo B del Celta, quinto clasificado en el mismo grupo donde el Castilla acabó en tercer lugar.
Raúl y los suyos sabían que tenían que ir a Elda con alguna ventaja en el marcador, ya que a igualdad de goles tras los 210 minutos (incluyendo los 30 de prórroga en la ciudad alicantina), el favorecido será el equipo azulgrana
Una final a doble partido ha de afrontarse con tranquilidad y con la visión de afrontar 180 minutos por delante, quizás 210. Se trata de no quedar fuera de combate desde el partido de ida, en cierto modo aquello tan tópico de nadar y guardar la ropa. Pero, por otra parte, Raúl y los suyos sabían que tenían que ir a Elda con alguna ventaja en el marcador, ya que a igualdad de goles tras los 210 minutos (incluyendo los 30 de prórroga en la ciudad alicantina), el favorecido iba a ser el equipo azulgrana.
Juego muy táctico al principio, con dominio visitante sin ocasiones. Ambos equipos conservando los muebles, con algún contraataque aislado como uno que propició una ocasión clarísima, que Peter Federico marró prácticamente solo ante el meta Vallejo en el minuto 11.
Mucho calor en el estadio, más de 35 grados, sobre el césped, y también en las gradas, con una sorprendente y nada grata presencia de miembros de Ultras Sur, como la semana pasada.
El Castilla se dejaba dominar y creaba un cierto peligro, sobre todos a buenas conducciones de su capitán, Carlos Dotor. El Eldense, pese a algunas incursiones por su banda derecha, apenas inquietaba a Luis López.
Pocos balones llegaron a los puntas blancos, Álvaro Rodríguez y Nico Paz, mientras el tiempo transcurría sin apenas nada que destacar por ambos bandos.
Tras la pausa de hidratación a la media hora, seguía el juego anodino presidiendo el Alfredo Di Stéfano. Parecía que no había nada en juego, el “espectáculo” era digno de un torneo veraniego de finales de julio. En cualquier caso, el Eldense era el más favorecido por esta falta de mordiente en el ataque de los dos equipo. En el 42’, el árbitro no señaló lo que pareció un claro empujón a Federico, aunque éste exageró la caída.
Finalmente, llegó lo inexplicable. Fallo en cadena de la defensa blanca y gol del Eldense, por medio de Manu Nieto, que fusiló a un Luis López que salió tarde a tapar al delantero alicantino.
0-1 al descanso, y el Di Stéfano deseando alguna reacción por parte de Raúl. El Eldense, en su única aproximación, había logrado un precioso botín.
Empezó la segunda mitad con la incorporación del goleador, aún sin estar al 100%, Sergio Arribas por Peter Federico. El ansiado ascenso a Segunda se estaba alejando y no era cuestión de seguir siendo conservador.
El jugar con 4 centrales no favorecía en nada a la fluidez del juego local. Además, Pablo Ramón y Marvel enseñaban sus costuras de vez en cuando al no ser laterales puros. Extrañaba mucho que, con el carácter indomable de Raúl González, ofreciese el Castilla tan pocas dosis de agresividad y de quererle dar la vuelta al partido.
Minuto 51 y penalti en contra del Castilla por una acción ingenua de Mario Martín. Lanzamiento al palo de Cris Montes y el rechace de Soberón se va fuera.
Nueva vida para los madridistas. Aunque el Eldense seguía siendo dueño y señor de la situación. Por fin en el minuto 57 el entrenador merengue decide tratar de cambiar el partido: Obrador, lateral puro, reemplaza a Marvel, y el juvenil Gonzalo entra por Alvaro Martín.
Cobra algo de vida el Castilla tras zurdazo desde 25 metros de Nico Paz, que se estrella en el larguero. Arribas acto seguido tiene un par de jugadas de peligro.
Se estaba jugando otro partido, con más espacios y con mayor intensidad. Obrador en tres minutos de juego ya había creado más peligro que Marvel en toda una hora. Y, en efecto, en el minuto 68, un gran pase de Obrador lo remata de cabeza desde el área chica el pequeño gran hombre del filial blanco: gol de Sergio Arribas. Se volcaron los de Raúl sobre la portería contraria, moviendo el balón con velocidad, circunstancia que no había sucedido durante más de una hora. Era fundamental marcar, y viajar al estadio Nuevo Pepico Amat con ventaja en el tanteador, aunque fuese mínima.
El Castilla logrÓ enmendar, en un estupendo segundo tiempo a los mandos de Arribas que salió del banquillo, la derrota eventual al descanso
Jugando por los extremos, con Gonzalo Garcia y con Obrador, se olía el peligro por el área visitante, jugando Nico Paz de enganche por detrás de Álvaro y de Arribas. Las última balas llegaron con la presencia de Iker Bravo y Aranda, que entraron a falta de 10 minutos en sustitución de Álvaro Rodríguez, prácticamente inoperante y sin llegar a rematar a puerta, y de Nico Paz.
Era demasiado tarde. El Eldense ya había entrado en modo azulgrana, perdiendo tiempo en cada jugada y simulando lesiones desde el suelo, mostrando mucha más experiencia en ese tipo de fútbol subterráneo que nuestro filial.
1-1 resultado final. Un marcador aciago ya que, como decíamos al inicio de esta crónica, en caso de empate final tras una hipotética prórroga, sería el equipo de la capital del calzado quien ascendería a la división de plata de la liga española. Acabó el partido, por cierto, con cierta tensión entre ambos equipos, lo que augura una cierta encerrona en Elda el domingo que viene.
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