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El fichaje frustrado de Kubala por el Real Madrid

El fichaje frustrado de Kubala por el Real Madrid

Escrito por: Alberto Cosín29 febrero, 2020
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Tres años antes del famoso y polémico caso Di Stéfano, cuyo desenlace fue su fichaje por el Real Madrid, el club blanco intentó sin éxito la contratación de Ladislao Kubala, que acabó firmando por el F.C. Barcelona.

El cuadro merengue venía de una campaña, dirigido por Mr. Keeping, en la que se ocupó el cuarto puesto en liga a dos puntos del campeón, el Atlético de Madrid, y en la que se cayó en semifinales de Copa frente al Valladolid. El delantero gallego Pahiño era el gran artillero del equipo que vivía también de la calidad del canario Luis Molowny en la creación de juego.

A final de la temporada, el club recibió una carta del equipo Hungaria, formado por jugadores procedentes de la Europa comunista que querían realizar una gira por España y disputar varios encuentros en distintas localidades. Bernabéu les ayudó a concertar diversos choques y entre ellos uno ante el Real Madrid. Al conjunto europeo oriental lo entrenaba Fernando Daucik, un antiguo jugador checoslovaco que estuvo presente en los Mundiales del 34 y el 38, y entre sus pupilos había varios futbolistas que se habían marchado de sus países y a los que sus respectivas federaciones no les daban permiso para jugar al otro lado del muro. Entre ellos destacaba Ladislao Kubala, un futbolista de talento y enorme calidad que había sido internacional con Hungría y Checoslovaquia. Además, también se encontraban en el plantel sus compatriotas Rákosi, Torok o Licker, el croata Monsider, el rumano Simatoc o el yugoslavo Arangelovic.

El Hungaria aterrizó en Madrid desde Italia y el 5 de junio de 1950 se midió al Real Madrid, que contó con el portero del Deportivo Juan Acuña en el once, a petición del seleccionador español Eizaguirre, que quería verle de cara al Mundial de Brasil que se disputaría semanas más tarde. Además, en el conjunto blanco también actuaron Nino (Azcárate 45´), Aranda, Navarro, Zárraga, Narro (Soto 73´), Macala (Olmedo 45´), Muñoz, Pahiño, Montalvo y Arsuaga.

El Real Madrid impuso su calidad y venció por 4-2 con póquer de dianas de Pahiño. Sin embargo, el jugador que impresionó a todos sobre el césped de Chamartín fue el rubio Kubala, que hizo los dos tantos de su equipo. Aquella actuación llamó la atención en las altas esferas blancas, quienes se pusieron manos a la obra para incorporar al jugador.

Le entregaron un borrador de contrato, al que el futbolista húngaro quiso añadir como condición el llevarse como entrenador a su cuñado Fernando Daucik (Kubala se había casado en 1947 con su hermana Anna), a lo que el Real Madrid se negó pues tenían con contrato en vigor a Michael Keeping. Kubala había huido de su país natal el año anterior disfrazado de soldado soviético en un camión y se instaló en Austria. Allí le visitó el presidente del Pro Patria italiano que se lo llevó para jugar en la Serie A. Pero la falta de papeles y del beneplácito de la FIFA únicamente le dejó jugar amistosos.

La gira del Hungaria continuó por España y visitó Barcelona, donde Kubala se reunió con el secretario técnico culé Pepe Samitier, que ya le había echado el ojo en Madrid. Kubala utilizó el borrador de contrato del Real Madrid para que el Barça se lo igualase, siempre que dieran el visto bueno a la inclusión de Daucik en la operación. La junta directiva azulgrana, con el presidente Montal y el vicepresidente Narciso de Carreras a la cabeza, afirmaron que ese chico era extraordinario y que no se les podía escapar. Kubala firmó un contrato por tres temporadas como no profesional.

El célebre Pablo Hernández Coronado, secretario técnico del Real Madrid, incrédulo ante la noticia, denunció la intromisión del Barcelona aduciendo que habían roto el pacto de no agresión entre los dos clubes. El vicepresidente barcelonista le contestó explicando que las gestiones con Kubala comenzaron meses atrás y que el delantero no pertenecía a ningún equipo español, por lo que no estaba en vigor el pacto. Aún faltaba el transfer internacional del magiar, que correspondía al último equipo en el que militó en su país, el Vasas.

En este momento entró en escena la Federación española de fútbol. Su presidente Muñoz Calero intercedió para conseguir los documentos oficiales necesarios para que Kubala fuese inscrito. Mientras, el Real Madrid preguntó al secretario general federativo, todo un emblema culé como Ricardo Cabot, cuál era la situación contractual de Kubala. La respuesta fue que la FIFA no permitía fichajes de jugadores del Hungaria.

Las semanas pasaron sin grandes novedades hasta que el Hungaria se disolvió en Palma de Mallorca a finales de julio, y entre los integrantes se decidió que cada uno buscara su mejor futuro profesional. Kubala no estaba del todo satisfecho con su contrato amateur y llamó de nuevo a la puerta del Real Madrid a través de una carta. El Barcelona reaccionó con rapidez: al enterarse de la misiva le ofreció un salario mensual de 1.200 pesetas y una prima de 3.800. Kubala se instaló en Barcelona y tras el verano jugó su primer amistoso con los culés en Les Corts ante Osasuna.

Este hecho provocó otra carta del Real Madrid a la Federación para actualizar la situación del jugador. El organismo confirmó que ni Kubala ni ninguno de sus compañeros podía ser inscrito en competiciones oficiales sin el certificado de transferencia que la federación húngara no estaba dispuesta a enviar. Además, también le prohibía actuar en amistosos por no estar adherido a la Real Federación Española de Fútbol y de ese modo le impuso una multa al Barcelona de 50 pesetas.

La situación puso nervioso a Kubala, que quería jugar sin problemas y en los torneos más importantes del fútbol español. El delantero se planteó marcharse al Dorado colombiano, que estaba fuera de la FIFA y contaba con grandes estrellas del fútbol argentino. Hubo rumores de su fichaje por el Atlético Bucaramanga, pero finalmente permaneció en la Ciudad Condal. Otros dos amistosos en la Navidad de 1950 le costaron sendas multas insignificantes a los barcelonistas, hasta que en abril de 1951 el panorama dio un giro radical. Al húngaro se le concedió un estatus especial de refugiado político y, al no tener los papeles en regla, se le tuvo que bautizar como español en una ceremonia en Águilas que contó con todo el apoyo de la Federación y de su presidente, también murciano. De este modo Kubala inició su etapa en Barcelona debutando en la Copa contra el Sevilla en Nervión el 29 de abril.

Unos años más tarde, el Barça fue obligado a pagar dos traspasos por el delantero. El primero al Pro Patria en 1952 por una cantidad de 12 millones de liras, y en 1954, tras dictamen de la FIFA, al Vasas húngaro, que obtuvo 300.000 pesetas. El culebrón había terminado.

En 1958 y gracias a las gestiones de Santiago Bernabéu, el futbolista magiar pudo volver a ver a su madre. Kubala llegó a declarar: “El Real Madrid me proporcionó la alegría más grande de mi vida al traerme a mi madre desde Hungría cuando hacía ya ocho años que no la podía besar”.

La no aceptación de Daucik en el trato por parte de la directiva madridista fue el gran impedimento para ver a Kubala de blanco. Curiosamente, en 1962, quien si fichó por el cuadro madrileño procedente del Real Betis fue el hijo de Fernando, el delantero Yanko Daucik.