La imagen del Clásico del 28 de octubre es una foto dinámica del pasado: Mick Jagger y Ron Wood, dos de las caras visibles de los legendarios Rolling Stones (faltaba el más mítico de todos, Keith Richards) en el palco del estadio de Montjuic, que, coincidiendo con y por la visita del Real Madrid, por fin se llenó esta temporada. Un síntoma de los tiempos que corren por la Ciudad Condal, donde el estadio en el que juega el Barça durante su exilio por las obras solo se llena con la visita del Madrid.
Wood y Jagger se lo pasaron bien. Al menos así lo parecía por el lenguaje gestual en sus conversaciones y por el bailecito que se marcó Wood en un momento dado y que ha hecho la delicia de las redes sociales. Hay que reconocer que Wood se mueve bien. Tiene flow, que diría un entendido.
Mención aparte merece la actuación del FC Barcelona. Está bien invitar a Jagger y Wood al palco del estadio coincidiendo con la madre de todos los partidos, pero el despliegue ‘marketiniano’ con el frontal de la camiseta marcada por el logo de la banda de música; las pancartas y el túnel de vestuario tuneado con la lengua stoniana es una sobreactuación fuera de lugar.
Si trasladamos esa acción al Real Madrid, mi opinión es clara: Por encima del Madrid, no hay nada. Que Jagger, Richards o Wood se quieren poner una camiseta del Madrid, ir al palco o calzar una gorra con el escudo de la entidad está bien, pero lo que no es de recibo es que el club se entregue de esa forma a una institución ajena a la entidad. Los Rolling o quien sea nunca pueden estar por encima del club. Allá cada uno con su forma de gestionar su casa. Así les va a unos y así nos va a otros.
El estadio en el que juega el Barça durante su exilio por las obras solo se llena con la visita del Madrid, un síntoma de lo que ocurre en la Ciudad Condal
Al margen de Jagger y el baile de Wood, el Clásico certificó el nacimiento de la Era Bellingham. Ya a nivel planetario y sin pega alguna, pese a los esfuerzos de Gavi y del poder mediático azulgrana, empeñado en vender las bondades de La Masía y las virtudes ‘maradonianas’ de jugadores como Pedri o Gavi, al que se le reconoce su entrega sin tapujos y su compromiso con la causa en forma de kilómetros y leña de reparto, pero que pierde por goleada en la comparación, que no le beneficia en absoluto, que se le quiere hacer con Jude o Camavinga.
Al margen de Jagger y el baile de Wood, el Clásico certificó el nacimiento de la Era Bellingham
El momento del fútbol mundial pasa por el futbolista inglés. Es el jugador bandera, por encima de Mbappé, y con unas cualidades muy diferentes a Haaland, que es un auténtico martillo pilón pero está lejos de ser el futbolista total en el que se está convirtiendo Bellingham. De Messi no se puede hablar. Es un jugador en estado de semirretiro que, sin embargo, sigue contando con el beneplácito mundial. Su octavo Balón de Oro es un torpedo en la línea de flotación del premio hasta ahora más prestigioso del planeta fútbol.
Con Bellingham empezando a construir los caminos que llevan a un futbolista de época, el Madrid camina sólido en Liga y en Champions. Líderes en el torneo doméstico y habiendo visitado ya San Mames, el Metropolitano, el estadio del exilio blaugrana, el Montilivi del increíble Girona y el Pizjuán. Es decir, ya ha pasado por varios de los estadios más complicados del campeonato para el Madrid.
El futuro pinta bien, Ancelotti está haciendo un buen trabajo con un plantel mermado por las lesiones de larga duración y, mientras tanto, Bellingham sigue a lo suyo, haciendo historia, sobrepasando hitos y fijando su mirada en la grada con los brazos abiertos en cada gol decisivo que hace. Bellingham está desafiando al mundo en este trimestre de ensueño que vive con el Madrid. Eso sí, no tiene pinta de bailar como Ron Wood. Alguna pega tendría que tener.
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Endrick ha explotado esta noche contra el Botafogo anotando un doblete en la remontada por 3-4 del Palmeiras, que llegó a ir 3-0 abajo en el marcador.
El próximo delantero del Madrid había incrementado su participación en los últimos partidos porque se produjo una lesión importante en el equipo y a su entrenador no le quedó más remedio que empezar a contar más con él. Estaba resultando bastante extraña la gestión llevada a cabo por Abel Ferreira de un talento sin igual como el del Endrick, más aún cuando el propio club brasileño necesita que juegue más partidos para aumentar la parte variable que le va a pagar el Real Madrid por su traspaso.
Endrick venía produciendo un número importante de goles por minuto jugado, una de las estadísticas más relevantes a la hora de valorar la actuación de un jugador, pero le faltaba esa actuación estelar que permitiese que todos los focos apuntaran sobre él y fuese más difícil sentarlo en el banquillo.
A Endrick le faltaba una actuación estelar como la de anoche contra el Botafogo. Decidió liarla, anotó dos goles y lideró la remontada de su equipo
El Botafogo es líder de la liga brasileña y antes del partido de anoche el Palmeiras estaba a seis puntos con un partido más, una situación bastante complicada. El Botafogo se puso 3-0 en su campo en el minuto 35, con lo que estaba acariciando el Brasileirão. ¿Y qué pasó?
Pasó que Endrick decidió liarla, su equipo remontó, 3-4, él anotó dos goles e intervino de forma decisiva en el tercero. Así pues, el Palmeiras se ha quedado a tres puntos a falta de disputar siete partidos, ocho le restan al Botafogo.
El Botafogo-Palmeiras ahora mismo es el partido más exigente del Brasileirão para Endrick y ha sido cuando mejor ha actuado. En el siguiente vídeo podéis ver un breve resumen comentado de la actuación imponente del brasileño.
Hay un cambio importante en lo que le está solicitando el entrenador que haga sobre el campo, Abel Ferreira pide a Endrick que baje más a recibir, que intervenga más y que por lo tanto tenga más espacio para desarrollar su juego, y es un futbolista que agradece mucho tener más recorrido, porque atesora una potencia y una capacidad de desborde descomunales. Ahora recibe en posiciones más retrasadas, antes se comportaba al modo que lo hace un palomero en baloncesto.
La jugada del 3-1 es impresionante, combina técnica, velocidad, desborde. Endrick recibe en mitad de cancha del rival y se deshace por velocidad y regate de varios contrarios hasta que bate al meta con un disparo seco y preciso abajo. Al gol no le falta detalle.
Los contrarios comienzan a no poder detenerlo si no es con faltas, según demuestran jugadas como la del autopase pleno de vigor que ejecuta en banda derecha del Botafogo.
El 3-2 también es obra de Endrick. Se trata de un disparo rivaldesco, pero la clave es el recorte anterior, ayudado con la rodilla. Una acción espectacular.
El brasileño combina e interviene más en el juego al bajar a recibir con más asiduidad. Prueba de ello es la jugada del tercer gol, que nace de un gran centro de Endrick a Gustavo Gómez para que este asista de cabeza a José López, quien anota el empate.
Endrick fue el líder del Palmeiras en la remontada y este partido puede suponer un punto de inflexión en su carrera. Aunque esté recibiendo más atrás, Endrick es delantero, hecho importante para este Real Madrid, ya que no es la posición que mejor está cubierta en el equipo.
Su exhibición puede suponer un punto de inflexión en su carrera. Es difícil no ilusionarse con Endrick
Joselu lo está haciendo muy bien, pero tiene 33 años, no es propiedad del club y no tiene el perfil de delantero titular del equipo, a pesar de su fantástico desempeño. Rodrygo y Vinícius tampoco son delanteros centros al uso, aunque el nuevo esquema les sitúa más arriba. Hay posibilidades de que Mbappé firme en enero, pero no es un escenario garantizado.
A Endrick le queda lo que resta de temporada en Brasil. Van a ser meses importantes para su desarrollo y creo que va a ser inevitable que juegue casi de forma ininterrumpida habida cuenta del nivel que ha demostrado que puede llegar a dar en el partido más exigente del campeonato.
El próximo verano llegará al club y el Madrid debe conciliar que Endrick tenga un espacio al llegar con que no recaiga la responsabilidad ofensiva del equipo sobre él. Tanto Vinícius como Rodrygo aportaron desde que llegaron, pero no eran jugadores sobre los que asentarse para ganar una Champions, que es a lo que aspira el Madrid y fue lo que acabó sucediendo.
Con Endrick el club ha de actuar igual, exigirle desde el principio pero en su justa medida, y con partidos como este último la afición se anima porque parece que el jugador está preparado para este reto.
Es muy complicado reunir las condiciones que posee Endrick. Esa velocidad, esa capacidad de desborde, ese disparo, ese regate, ese carácter de guerrero. Tiene cosas de Adriano en cuanto a potencia, cosas de Rivaldo, cosas de Romario a la hora de definir de manera precisa y sutil.
Posee además un cuerpo pegado a la tierra muy difícil de derribar. Es complejo arrebatar el balón a jugadores con un tren inferior potente, pero en el caso de Endrick no es que tenga un tren inferior potente, es que él en sí mismo es un tren inferior con un cuerpo adherido. Es increíble la fuerza y la anchura de sus piernas, cuyas imágenes nos recuerdan a un mito como Roberto Carlos.
Es difícil no ilusionarse con Endrick.
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Si algo nos enseñó el último Clásico es que las dos entidades deportivas que lo disputan están actualmente a años luz la una de la otra. Mientras el Fútbol Club Barcelona navega a la deriva, el Real Madrid afronta el envite como un partido más de una Liga cada vez más devaluada y anecdótica. El Barcelona es una institución fallida y menos que un club deportivo. Mientras el Madrid ha acometido la reconstrucción casi total de una plantilla que venía de ganarlo absolutamente todo, el Barcelona se endeudó hasta el infinito y más allá con sueldos estratosféricos para pagar a jugadores veteranos con cifras fuera del mercado. Mientras el Madrid presume de estadio nuevo y una plantilla plagada de cracks veinteañeros, el Barcelona mendiga préstamos para fichar medianías. Para rascar hasta el último céntimo de patrocinios, hasta se asocia con Spotify para patrocinar las camisetas y ponerle nombre al estadio. E incluso, cada tanto, llega a prestarse a pintarrajear su vestimenta con logos horteras de solistas o grupos musicales. La lengua de los Stones perfilaba una indumentaria infantil y fuera de lugar. Desde mi más absoluto respeto por la banda anglosajona de la que soy fiel seguidor y devoto, no tiene un pase el espectáculo circense que se montó en Montjuic con los amigos de Spotify y la presencia en el palco del inmortal Mick Jagger y el simpatiquísimo Ronnie Wood.
El Barcelona es una institución fallida y menos que un club deportivo
El sábado pasado sirvió además como perfecto resumen de ambos equipos. Un Barça ramplón sale con todo e incluso consigue adelantarse en el marcador. Durante la primera parte rema a favor de obra mientras un Madrid tibio parece dormitar. Normalmente el Madrid sale bastante empanado todas las primeras partes desde el arranque de la temporada. No sé si es por falta de rigor o porque se saben superiores a sus rivales. No es de extrañar que el gol de İlkay Gündoğan llegase a los 6 minutos y de rebote. En la presente Liga, torneo de la regularidad por antonomasia, parece necesitar encajar un revés antes de ponerse serio. No obstante, a lo largo de la segunda parte el equipo creció y los cambios fueron fundamentales. Con los ingresos de Camavinga y Modric el Madrid tomó el control del encuentro. Y una vez más Jude Bellingham fue el que resolvió el partido. El zapatazo que supuso el empate fue antológico. El segundo ya es marca de la casa, estaba justo donde debía estar para aprovechar un control defectuoso de Modric dentro del área. Le bastó al Madrid con un poco de ajuste en la medular y un Bellingham en modo estelar para llevarse el partido.
El domingo conocíamos a través de un parte médico emitido por el Real Madrid que Aurélien Tchouaméni sufría “una fractura por estrés en el segundo metatarsiano del pie izquierdo”. Al parecer es una lesión habitual y que no reviste excesiva gravedad pues no deja secuelas una vez recuperado. Se espera que en ocho semanas el jugador tenga el alta médica y pueda volver a estar disponible para los entrenamientos. Sin duda la lesión de Tchouaméni es el único lunar. La baja del centrocampista francés es un contratiempo pero a la vez es una oportunidad para ver a Camavinga como mediocentro mucho más a menudo. Pero estas bajas tan sensibles son más abarcables ahora que cuando empieza lo más decisivo de la temporada. Sin querer menospreciar en absoluto a los rivales, he de decir que echando un vistazo al calendario de aquí a fin de año es bastante asequible. Esto no significa que la baja de Tchouaméni no suponga tener que remar contra la corriente, pero prefiero que el francés se recupere con tranquilidad y llegue totalmente repuesto a los cruces de Champions. Un Tchouaméni en plenas facultades es indispensable para encarar el último tercio de la temporada.
Ahora, tras tres partidos consecutivos fuera de casa, toca recibir al Rayo Vallecano en el Santiago Bernabéu y luego al Braga. El miércoles que viene el Madrid podría cerrar virtualmente su primera posición de grupo para asegurarse un buen duelo de octavos de Champions. Sin querer vender ninguna moto he de decir que para mí este equipo está de dulce. Dan ganas de abandonarse al placer de este idilio futbolístico que es el Madrid de Carlo Ancelotti. Nadie podrá con nosotros.
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Son tiempos duros para el barcelonismo rampante. Acechados por deudas, tras años siendo arrastrados por el suelo en sus andanzas por el continente y enfrentándose a una crisis reputacional sin precedentes, encontrar argumentos para defender la honorabilidad de esta institución es una labor que requiere una fe inquebrantable, tiempo y carencia total de escrúpulos. Especialmente porque la razón de que los escándalos rodeen al Barça ha sido su propia corrupción. De hecho, buena parte de las quejas de los aficionados azulgranas tienen que ver con que las acusaciones y malas noticias surgen en los peores momentos.
Si no se hubieran cometido irregularidades como el pago continuo al número 2 de los árbitros, nadie comentaría nada
Es algo que podría tener cierta base, siempre y cuando fuese verdad. Las desvergüenzas se destapan cuando el Barcelona gana, cuando pierde, cuando empata, cuando levanta títulos y cuando es eliminado, con mucha frecuencia, de competiciones europeas. Y su aparición en los medios es una simple consecuencia de su existencia. Si no se hubieran cometido irregularidades como el pago continuo al número 2 de los árbitros, nadie comentaría nada. De hecho, sufren una importante disonancia cognitiva: si a algo se están dedicando la inmensa mayoría de periodistas y medios de comunicación (incluyendo a los dos grandes diarios deportivos madrileños) es a intentar mitigar el impacto negativo que el escándalo Barça-Negreira tiene.
Los barcelonistas sufren una importante disonancia cognitiva: si a algo se están dedicando la inmensa mayoría de periodistas y medios de comunicación (incluyendo a los dos grandes diarios deportivos madrileños) es a intentar mitigar el impacto negativo que el escándalo Barça-Negreira tiene
Tiempos turbulentos exigen medidas desesperadas, y en su batalla eterna del control del relato, único campo en el que llevan décadas siendo sobresalientes, han tenido que acudir a una serie de mantras, casi todos mentiras y tergiversaciones, para intentar contraatacar y reflotar su maltrecha imagen. Aunque no estén teniendo demasiado éxito en esta campaña, cosa que se demuestra con el eco internacional de su impudicia, viene bien identificar y desmontar sus recursos argumentales más habituales, aunque para ello quizás haga falta una serie en lugar de un único artículo.
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Buenos días. Todos sabéis que la primavera tiene dos comienzos: uno astronómico, el equinoccio, y otro comercial, El Corte Inglés. Si bien el primero de ellos apenas oscila entre el 19 y el 21 de marzo, el segundo es voluble, para El Corte Inglés la primavera puede comenzar tanto un 6 de marzo como un 14 de febrero. Mbappé es la primavera de la prensa deportiva. Ya es Mbappé en El Corte Inglés, aunque en este caso quien marca el equinoccio de Kylian es el diario de Gallardo.
Marca titula: «El Madrid calla, pero lo ve de blanco en 2024». En caracteres de menor tamaño afirma que «En la Gala del Balón de Oro, todo el mundo del fútbol coincidía en el próximo destino del astro francés. El PSG aún confía en retener a Kylian en junio». Haced la prueba, colocad estas palabras en cualquier lugar del calendario de los últimos seis años, comprobaréis que no desentonan, podrían haberse escrito en cualquier momento, son atemporales.
A los madridistas nos encanta contar con los mejores pero, a poder ser, que lleguen de un modo similar a como lo ha hecho Jude Bellingham. O que no lleguen.
Mbappé se ha convertido en un clásico machacón costumbrista del mismo modo que en tiempos lo fue Verano Azul, cuyas reposiciones llegaron a superar los decimales infinitos del número π (pi). Mbappé es un día de la marmota que a diferencia de la película no concluye nunca y amenaza con durar más temporadas que años ha comprado el Barça al estamento arbitral. Se va a acabar el mundo y Mbappé va a continuar llegando al Madrid el próximo año y Messi va a seguir ganando Balones de Oro ficticios.
La diferencia estriba en que hasta ahora el runrún comenzaba meses más tarde. Sin embargo, este año la campaña ha empezado dos meses antes de Navidad. Los periodos libres de Mbappé cada vez son más exiguos, como sucede con la felicidad, el fenómeno tiende a la cronificación y a convertirse en una constante en la vida del español medio, como las Champions del Madrid.
La vida son dos días y no nos apetece pasarnos uno de ellos hablando de Mbappé.
Continuamos con la siguiente portada, la de eDarling, solteros exigentes.
De la Fuente se define como versátil, puede hacer daño de muchas maneras, no amante de los ramos, aseado, fuertote, sano, majete, cuñado de sus cuñados, fan de las frases Mr. Wonderful: «Estamos pasando de ser un equipo a un gran equipo». Entre sus aficiones destacan el deporte, el cine, la lectura y el aplauso remunerado.
Rogamos que nos disculpéis, la halterofílica imagen de clínica dental del seleccionador nos ha confundido, no se trata de la portada de eDarling, sino del diario As, que completa su primera plana con información de la Copa del Rey, el rumor en chiquitito del tanteo del Madrid a un central portugués y una comparativa entre Morata y Luis Suárez, ídolos del madridismo… del madridismo sociológico, imaginamos.
En Mundo Deportivo, lo de siempre, un futbolista objetivo del Barça, que como todos sabemos goza de una economía boyante y se haya inmerso en un mar de tranquilidad institucional sin ningún escándalo penal a la vista. Esta vez ha sido el diario de Godó, grande de España, si bien esta práctica es más habitual en Sport, cuando no se encuentra persiguiendo a familiares de árbitros, claro está.
Sport ha optado por anunciar la próxima película de Steven Seagal, «Máxima presión». Se ha quedado en nada el pobre Steven, ha perdido la musculatura de antaño y su rostro es el de alguien que pasa la vida chupando limones.
Quien tiene máxima presión y aun así sigue haciendo de su capa un sayo es Medina Cantalejo, reciente ganador del Balón de Oro a la Excrecencia. Alejandro Entrambasaguas está más inspirado que Paco de Lucía en Fuente y caudal, y ayer nos contaba en El Debate que había colocado a su hija, María Medina Jiménez, como delegada UEFA.
Recordemos que su hija ya fue ascendida al departamento financiero de la RFEF al poco tiempo de que Medina Cantalejo fuese elegido como presidente del CTA. María había entrado a trabajar un año antes en la Federación y su desempeño anterior fue como coordinadora de estudiantes en un centro de formación de Sevilla, está claro que con tamaña experiencia su ascenso fulgurante es más que oportuno.
No sabemos si Cantalejo también nos mandará un audio propio de su estilo, como hizo con Estrada Fernández cuando este entró en el perfil público de Linkedin de su otra hija.
Pasad un buen día.
Con la victoria ante el F.C. Barcelona, Carlo Ancelotti alcanzó la redonda cifra de 250 partidos con el Real Madrid. Dicho así, el dato tampoco luce sobremanera. Pero si añadimos que tiene el mejor porcentaje de triunfos del club (72%) y que, en número de encuentros sólo le superan Zidane (363) y Miguel Muñoz (605), la cosa adquiere tintes espectaculares. Y más si buceamos un poco en el perfil y la trayectoria de los tres, donde descubrimos semejanzas, curiosidades y diferencias muy llamativas. Veamos cuáles son.
Eran centrocampistas. Miguel Muñoz, quizás el icono que mejor representa al madridismo de los tres, jugó 10 temporadas en el medio del campo blanco en las que disputó un total de 275 partidos. Ganó tres Copas de Europa, cuatro Ligas y tres Copas Latinas. Se caracterizó por ser un futbolista de raza y carácter, con llegada y dominio del espacio. Además, llevó el brazalete de capitán y goza del privilegio de ser el primer goleador del Madrid en la competición europea.
Carletto también era un gran organizador de juego con llegada. Comenzó a destacar en el Parma, hasta que en 1979 fichó por la Roma, donde se consolidó como uno de los mejores en su puesto. Allí disputó ocho temporadas, en las que conquistó un Scudetto y cuatro Copas de Italia. En 1987 dio el gran salto al Milán de Arrigo Sacchi, equipo de época en el que compartió aventuras con Donadoni, Gullit, Van Basten, Baresi o Maldini. Con ellos llegó su éxito internacional, con dos Copas de Europa, una Intercontinental y una Supercopa de Europa.
Por último, Zizou, aunque también partía del centro, era el más adelantado de los tres. Considerado uno de los cinco grandes, su estética y visión de juego lo consagraron allí donde jugó. En Chamartín maravilló durante cinco temporadas (227 partidos) y alzó una Copa de Europa, una Liga, dos Supercopas de España, una Supercopa de Europa y una Copa Intercontinental.
Ganaron la Copa de Europa como jugador y como entrenador. Miguel Muñoz se convirtió en primer técnico de la historia en conseguir este hito. Si sobre el césped había levantado tres trofeos europeos (1956, 1957, 1958), unió dos más en el banquillo (1960 y 1966). Ancelotti, a su doblete en el Milán como futbolista (1989 y 1990), unió otro más como preparador (2003 y 2007), además de las míticas conquistas de la Décima ante el Atlético de Madrid (2010) y la Decimocuarta en la Champions de las remontadas, ambas recogidas en el libro Historia de las míticas remontadas del Real Madrid (Almuzara, 2023). Zidane, que ya sabía lo que era besar la gloria europea con la volea de Glasgow (2002), entró en la historia al dominar la Champions como entrenador blanco durante el trienio 2016-2018.
Con la victoria ante el F.C. Barcelona, Carlo Ancelotti alcanzó 250 partidos con el Real Madrid. Dicho así, el dato tampoco luce sobremanera. Pero si añadimos que tiene el mejor porcentaje de triunfos del club (72%) y que, en número de encuentros sólo le superan Zidane (363) y Miguel Muñoz (605), la cosa adquiere tintes espectaculares
Internacionales con sus selecciones. Muñoz lo fue siete veces y, como curiosidad, todas ellas en partidos amistosos. Debutó el 20 de junio de 1948 contra Suiza (3-3) y participó en tres victorias (de nuevo Suiza, Irlanda y Chile), tres empates (además del inicial, frente a Turquía y Suecia) y una derrota, que tuvo lugar en su último partido como internacional, contra Francia y en el Bernabéu (1-2 el 17 de marzo de 1955). Ancelotti jugó algo más como azzurro, en 26 ocasiones, y participó en dos Copas del Mundo (México ‘86 e Italia ‘90, octavos y tercer puesto) y una Eurocopa (Alemania ’88, semifinal). Zidane ha sido el más triunfante de los tres. Sumó 108 internacionalidades, 31 goles y dos títulos: el Mundial de 1998, en casa, y la Eurocopa de 2000, disputada en Bélgica y los Países Bajos.
Como jugador, ninguno de ellos fue hombre de un solo club. En el imaginario blanco podría justificarse que Miguel Muñoz siempre vistió de blanco, pero no. Militó dos temporadas en el Racing de Santander, en Segunda División, (1944-1946), y otras dos en el Celta de Vigo (46-48) en Primera. De ahí, eso sí, a Chamartín y nada más. Ancelotti, como hemos anotado, también tuvo tres equipos: Parma (76-79), Roma (79-87) y Milán (87-92). Zizou fue el más prolífico, con cuatro: Cannes (88-92), Girondins (92-96), Juventus (96-01) y Real Madrid (01-06).
Ancelotti y Zidane comienzan como adjuntos. El italiano, tras retirarse, inició su periplo en los banquillos como adjunto en la Selección de su país (1992-1995). Formó parte, por ende, de aquella Italia que causó un infausto sabor a España en Estados Unidos ’94, aunque los madridistas ya le han perdonado. Por su parte, el francés tuvo como iniciador precisamente a Ancelotti. Fue en la campaña 2013/2014, cuando el equipo blanco consiguió hacerse con la Copa del Rey (cabalgada inolvidable de Bale mediante) y la mencionada Décima. De ahí, bajó al Castilla hasta que el primer equipo demandó sus servicios en enero de 2016. El resto, como sabemos, es historia y de la buena.
Ancelotti y Zidane, técnicos del Madrid en dos etapas diferentes. Miguel Muñoz llegó al banquillo blanco para quedarse durante 14 años ininterrumpidos. Todo un récord que todavía permanece vigente. Los títulos y el juego de su Madrid le avalaron: nueve Ligas, dos Copas de Europa, una Intercontinental y dos Copas del Generalísimo. Le sucedió otro icono, Luis Molowny. Ancelotti y Zidane sí comparten la eventualidad de haber llegado al incandescente banquillo del Real Madrid en dos ocasiones. Carletto estuvo dos años (2013-2015), para dirigir a Bayern, Nápoles y Everton antes de regresar en 2021, mientras que el francés abandonó el club en primera instancia en 2018 para volver en marzo de 2019 hasta mayo de 2021 tras conquistar La Liga de la pandemia.
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El Real Madrid dio un golpe de autoridad en Barcelona y los amigos de fcQuiz tienen ocho preguntas que formularos al respecto.
¿Sois capaces de acertarlas todas?
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Hola a todos, amigos. No hay truco pero sí trato, y llega hasta 2027. Ayer se anunció lo que ya estaba firmado hace tiempo, y Vinicius jr. seguirá ligado al Real Madrid por las próximas tres temporadas. Es una noticia extraordinaria para el madridismo, que respira tranquilo ante el deseo de uno de los mejores jugadores del planeta por continuar en la entidad blanca, la rúbrica de ese deseo y la cláusula antipetroestado que acompaña al nuevo contrato (cláusula antitrucos dentro del trato. Disculpadnos si nos dejamos llevar por la jerga halloweenera propia de estos días, pero anoche sonó el timbre de casa y fuimos esquilmados de chuches por unos niños disfrazados de comisión técnica del CTA. Aún nos dura la impresión).
El hecho es que Vini ha renovado, que nos solazamos en ello y que las primeras planas de la prensa deportiva madrileña convierten al brasileño en el argumento principal del día. No solo las madrileñas, como enseguida veremos.
Junto a las fotos y los titulares jubilosos de Vini, otras noticias más o menos importantes pespuntan aquí y allá. Por ejemplo, lo de Infantino arreglando el futuro de tantas generaciones de sus descendientes como Copas de Europa tiene el Madrid colocando en Arabia Saudí el mundial 2034. Messi se habrá retirado para entonces, pero nadie descarta una rentrée como aquellas de Antoñete cuando ya se había cortado la coleta. Antoñete toreando en la Monumental de Riyad no es visión mucho más marciana que la de un Lionel cuarentón ganando mundiales como pensionista, y sin embargo nadie es capaz de negar opciones a la segunda.
Y llegamos al momento del bochorno que, si nosotras hemos sufrido, vosotros también, aunque sólo sea por solidaridad.
¿Por qué existe Superdeporte?, os preguntaréis exasperados. ¿Por qué hay paluegos que se adhieren pegajosamente a los espacios interdentales? ¿Por qué les salen pelotillas negras entre los dedos de los pies a los niños que no se lavan? El último de los ejemplos no es bueno pues, por guarros, dichos niños se merecen las pelotillas, mientas que nosotros no hemos hecho nada para merecer a Superdeporte.
Han inventado lo de “Pinochius” y de verdad se creen que es una genialidad, como les sucede a otros con lo de “madridismo sociológico”. Superdeporte es la caspa de la caspa, lo más rancio y abyecto que pueda llegar a ser un panfleto de propaganda, y sin embargo habrá quien lo lea, o no.
En la gala del Balón de Oro, se habló del racismo que sufre Vinicius, y para ilustrarlo se proyectaron imágenes de Mestalla. Si esas imágenes no se hubieran producido, no habrían podido ser mostradas en la gala del Balón de Oro. Pero las imágenes se produjeron. No son ninguna invención. No mienten. Vini no tiene nada que ver con Pinocho, pero las imágenes menos todavía. Si Superdeporte y el Valencia quieren que no se hable de la xenofobia de parte de su afición, el mejor camino que pueden acometer es dejar de culpar a la víctima (Vinicius) y enfrentarse cara a cara con los cafres que pueblan su grada. ¿Muchos o pocos? No lo sabemos, pero en el claro entendido de que uno son demasiados ya queda todo dicho.
Os dejamos con la prensa cataculé. Pasad un buen día de difuntos.
Buenos días, amigos. Anoche se celebró la gala del Balón de Oro, sin sorpresa alguna. Ganó el pasado, pero para que el presente no se quejara (lo que habría hecho con toda la razón, y esas son las quejas que hacen más ruido) se inventaron unas migajas de premios para tipos como Haaland y Vinicius, quien demostró ante el gran auditorio del mundo lo que es ser un tipo comprometido (más de un millón de euros donados a proyectos relacionados con el bienestar y la integración de niños de las favelas). En su alocución, Vini arremetió también contra el racismo, y sus palabras fueron ilustradas por un vídeo en pantalla gigante con imágenes del acoso xenófobo de parte de la grada de Mestalla, lo que encabronó tuiteramente al Valencia.
El Valencia, queridos amigos, es ese club de fútbol que no pone coto a los desmanes racistas y violentos de parte de su afición, que encima se permite regañar a la víctima de los mismos que es Vinícius, y que encima de encima —suponiendo que exista esa expresión— exige que nadie se lo afee. Pues mirad por dónde, amigos chés: os lo han afeado en el mayor evento del mundo del fútbol, el que el planeta entero ve. A veces, hacer las cosas bien no es sólo lo correcto sino que además renta. O al menos cabe afirmar que no hacerlo bien produce réditos negativos.
A apechugar.
Por lo demás, la gala del Balón de Oro tuvo también por protagonista a Bellingham, que se llevó el Premio Kopa el jugador joven porque no habérselo dado habría sido un sindiós demasiado escandaloso hasta para esta gala tan discutible.
De todos modos, el propio Jude declaró en la alfombra roja (o del color que sea en estos galardones) que lo importante en el balompié no son estas distinciones individuales, sino los premios colectivos. Si el de Birmingham no les da mucha relevancia, nos sentimos aún más legitimados para no dársela nosotros.
Ah, se nos olvidaban las portadas, antes de pasar a lo importante, que como tal está ausente de las mismas.
La verdadera noticia del día de ayer, y que como tal no aparece en las portadas, es la vergonzosa alocución ante cientos de árbitros, en reunión online, por parte del máximo mandatario del CTA. Libertad Digital tuvo acceso a la grabación y hoy se la ofrece a sus lectores. Hiela la sangre en las venas.
¿Cómo os quedáis, amigos? Este señor preside un estamento esencial para el buen funcionamiento de un negocio que mueve muchísimos millones de euros. Y este señor, que a priori es tan relevante y que por tanto debería ser ejemplar, se permite decir en público —hablar ante cientos de personas debe considerarse tal, por mucho que él llame “hámster” al filtrador— que hay que “dar dos hostias” a un periodista de El Debate, o que el incremento patrimonial de Clos Gómez, Hernández Hernández, Sánchez Martínez y Jaime Latre (incrementos por los cuales les investiga la Guardia Civil) son fruto de la “capacidad de ahorro” de dichos colegiados, pero al mismo tiempo (¡atención!) son “absolutamente mentira”. Cuadratura del círculo negreiril que no podemos sino aplaudir maravillados.
A través de este artículo anterior de El Debate podéis conocer de primera mano los aumentos patrimoniales negreiriles de estos sujetos, todos los cuales siguen en el elite arbitral a día de hoy y uno de los cuales dirige nada más y nada menos que el VAR.
Para deberse exclusivamente a su “capacidad de ahorro”, y para ser además “absolutamente mentira”, hay que reconocer que son logros financieros envidiables. Estamos seguros de que la Guardia Civil (porque es esta institución, y no El Debate, quien está de fondo en las investigaciones) apreciará el esfuerzo de hormiguita abnegada de estos profesionales injustamente denigrados.
Por la presente, y para finalizar, queremos proclamar solemnemente que La Galerna otorga a Medina Cantalejo el Balón de Oro a la Excrecencia, galardón inventado por nosotros mismos. Había una larga lista de candidatos. Regocíjese el premiado.
Pasad un buen día.
“El infierno son los otros” . Jean-Paul Sartre (A puerta cerrada).
No se ponen de acuerdo los expertos musicales en cuál es la obra sinfónica clásica más larga de todos los tiempos. Hemos encontrado una que puede estar cerca de dicho —dudoso— privilegio, se trata de Variaciones sinfónicas para piano KSS 59, compuesta por el inglés de origen parsi Kaikoshru Sorabji, que dura nada menos que 9 horas y que no se ha interpretado en vivo en las últimas décadas. Desconocemos la calidad de dicha obra, aunque no está considerada precisamente una obra maestra. Y es que, como decía el personaje del emperador José II al personaje de Mozart en la maravillosa Amadeus de Milos Forman, “el oído humano solo es capaz de asimilar un número limitado de notas en una velada”, así que imagínense una obra como la de Sorabji, en la que, al parecer, las notas y las sintonías se repiten innumerables veces.
Pues algo así ha pasado estos últimos diez días con los interminables prolegómenos del mal llamado Clásico FC Barcelona-Real Madrid, en los que, como suele pasar en la prensa deportiva española, lo menos importante es, paradójicamente, el aspecto deportivo de este partido, considerado como la cumbre planetaria de los enfrentamientos de clubes a escala nacional.
Enumeraremos algunos —son demasiados— de los temas que han ocupado las rotativas, las webs y las tertulias antes del Barça- Madrid, todos ellos con alguna o con mucha relación con dicho partido. Rogamos nos disculpen si estos diferentes asuntos no son nombrados por orden puramente cronológico.
Quizás haya habido más asuntos de segundo nivel, que han sido machaconamente tratados y repetidos en este “largo recorrido prepartido”, casi tan largo como aquel “Largo domingo de noviazgo” casi eterno, con la búsqueda por parte de Audrey Tautou de su prometido desaparecido en las trincheras de la 1ª Guerra Mundial, casi como un día sin pan, o, como una obra musical del maestro Sorabji.
El tedio prepartido se contagió en los jugadores de ambos equipos, que protagonizaron un espectáculo aburrido durante más de 60 minutos en Montjuic. En particular, hay que reconocerlo, por parte del equipo merengue, que se vio contagiado por un ambiente enrarecido y tan ajeno a la verdadera esencia del deporte del balompié. No compareció en la primera parte, con errores burdos, sobre todo en defensa, en los primeros minutos. Parecía verse poseído el Real Madrid por el aburrimiento, por la falta de motivación, por un ambiente absurdo alejado de la alta competición. La charlotada de la célebre lengua de los Rolling Stones en los graderíos, los bailes un tanto patéticos de mitos como Jagger y Wood, a una hora impropia de un verdadero espectáculo futbolístico de primer nivel, todo ello apenas ayudaba a despertar de la siesta y del sopor que planeaba sobre el equipo madridista.
Todo iba tan mal que, sinceramente, no podía ser peor. Un Madrid desmadejado, con poca motivación y sin ambición alguna se mantenía pese a todo vivo a falta de 25 minutos para el final del partido. Y eso, frente a un Barcelona pobrísimo de talento que trataba de ocultar sus indudables carencias con voluntad y disciplina.
Menos mal que quedaba por llegar lo mejor, lo único destacable después de unos prolegómenos eternos —incontables días y horas— y de una hora larga de mediocridad sobre el terreno de juego. Y se hizo el click. Todo cambió cuando Jude Bellingham decidió que “hasta aquí podíamos llegar”: se desataron las musas de la música y ya abandonamos los acordes tediosos y repetitivos de Kaikoshru Sorabji para adentrarnos en un delicioso finale digno de un genio inimitable como Wolgang Amadeus Mozart. Un finale quizás como el del segundo acto de Las bodas de Fígaro, el maravilloso enredo entre la condesa Rosina, su doncella Susanna, el paje Cherubino, el conde de Almaviva y un despistado —y genial— Fígaro, más el jardinero, y Marcellina y Don Bartolo…, más de 20 minutos de música celestial, con enredos, pinceladas de quid pro quo y, en definitiva, unos vente minutos largos para olvidar todo lo anterior, cerrar los ojos y sentir algo realmente mágico.
No hizo falta nada más: Bellingham, la entrada de Camavinga y de Modric, el despertar de Valverde, el buen posicionamiento de Joselu incordiando a la defensa. Para lograr el objetivo, que, en definitiva, era erradicar, al menos por unos días, al mal, para aparcar a los Gaspares, a los Camps, a los Pávels, a los tertulianos feriantes y vendedores de crecepelo, para que los Stones se dieran cuenta que Spotify paga bien, sin duda, pero que el futbolista bueno de verdad era su único compatriota sobre el césped.
Para completar el fin de semana, Tchouaméni puso la guinda del pastel al exculpar a Gavi de su lesión en el pie, que le apartará dos meses de los terrenos de juego. Si comparamos su exquisito tuit con el que publicó cierto equipo al señalar a Bellingham como culpable de la lesión de un jugador que no se perdió el siguiente partido, pues ya saben. Las comparaciones, más odiosas que nunca. Tchouaméni ejerció como apóstol del madridismo de verdad.
Había que ganar y nada más. Las florituras vendrán en otro momento. Disfrutemos esta semana, que se presenta quizás como la más tranquila del año, tras el deber cumplido —ganar a un equipo estigmatizado para siempre por las trampas cometidas durante décadas es una obligación— y por no volver a jugar hasta el domingo que viene. Un finale inolvidable, a la par que justo. Y necesario.
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