Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amigos. No sabemos si un partido contra un Alavés que tampoco se jugaba ya nada servirá de piedra de toque pero, si nos atenemos a lo visto anoche en el Bernabéu, el Real Madrid va como un cohete a la final de Wembley. La manita endosada al equipo vitoriano (que no Victoriano, de infausto recuerdo) fue el resultado de un juego vistoso ante un rival de escasa fiereza con los deberes cumplidos, pero no por ello vamos a restar mérito alguno al espléndido juego realizado. Fue un encuentro espectacular, con jugadas que la retina agradece y goles que quedarán en la memoria como epítome de excelencia balompédica aunque la cita no fuese de alto voltaje.

Podéis leer la estupenda crónica de Andrés Torres, que es un coñón y quiso titular "El Madrid golea y encandila a la ves", pero no le dejamos. Los juegos de palabras están prohibidísimos en La Galerna desde que Paco Sánchez Palomares, que es un señor muy serio, tomó las riendas de la jefatura de redacción.

Los suspiros son aire y van al aire.

Las lágrimas son agua y van al mar.

Dime, mi amor, cuando un título de una crónica es finalmente desestimado y no se publica, ¿sabes tú a dónde va?

—Al portanálisis del día siguiente —dices mientras clavas tu pupila en mi pupila gris.

Pues es verdad. Aquí reciclamos todo. Sobre todo, reciclamos el papel de la prensa del día, que convertirnos en envoltorio de grasientos bocatas de caballa. Cuidado, no decimos que sea este el mejor destino para los periódicos del día, aunque tampoco decimos que no lo diremos nunca.

Portada Marca

Dice Marca que el Madrid fue un rodillo y no exagera. La exhibición de Vinícius (su segundo gol es para enmarcar) desató en las gradas la demanda del Balón de Oro para el brasileño, cosa justificadísima. Bellingham no se quedó atrás, abriendo el marcador y participando en 4 de los 5 goles, con asistencias y preasistencias para enmarcar. (Aclaramos: no sabemos si en el diccionario panenkita existe la palabra preasistencias, pero de no existir estamos dispuestos a cederla a su acervo cultural sin cargo alguno). Por lo demás, brillaron Valverde (golazo) y el siempre efervescente Camavinga, quien ante la presumible ausencia de Tchouaméni apunta a ser el mediocentro titular en Wembley.

Ahora bien, el verdadero protagonista del partido fue otro, un hombre que viene de sufrir en silencio la recuperación de una lesión terrible y cuya puesta a punto parece un éxito total de cara a la gran final del próximo día uno.

Portada As

Courtois, debido a la relajación defensiva del equipo, estuvo exigido, y respondió como el gigante de los mejores días. Carletto le está probando, aprovechando estos intrascendentes encuentros ligueros, y ayer dio la sensación de encontrarse cerca de su mejor forma. Ancelotti tiene buenas razones para alinearlo como titular en Londres, aunque también cuenta con innumerables motivos para confiar en Lunin, un hombre que ha suplido al belga durante meses no solamente de manera fiable, sino facturando actuaciones para la historia. Las incontables paradas del ucraniano en Leipzig, o su antológica tanda de penaltis nada menos que en el Etihad, entran ya en el capítulo de lo inolvidable. Lunin está ya en el panteón de las leyendas más o menos accidentales del Madrid, y no sería injusto que coronara esta serie de partidos entre los palos de Wembley.

¿Courtois o Lunin? Intuimos que jugará Thibaut, lo cual seguramente será procedente aunque acarree una injusticia. No nos gustaría estar en el pellejo de Carletto en lo tocante a esa decisión.

Os dejamos con la prensa cataculé. Andan de enhorabuena porque parece que van a quedar segundos, y en esa paz interior se permiten tratar de seguir engañando a la parroquia con fichajes imposibles para su ruinosa entidad.

Pasad un buen día.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Pero ¿cómo no te vas a quedar, Toni, por el amor de Kroos? ¿Cómo vas a dejar el fútbol? Bueno, ¿cómo vas a dejar el Madrid?, porque nos daría igual que dejases el fútbol si siguieras jugando con nosotros. Que sí, que tal cosa puede parecer un desvarío, pero este club sustenta su historia sobre la consecución de logros imposibles, también parecía inviable que un futbolista ofreciese el rendimiento que tú llevas brindado tantos años y con el cual nos sigues obsequiando en cada encuentro.

Pero ¿cómo no te vas a quedar, Toni, por el amor de Kroos? Tu marcha atentaría contra la Declaración Universal de los Derechos Humanos, vulneraría su Artículo 1: «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. Y Toni Kroos no puede abandonar el Real Madrid al concluir la campaña 2023-24».

Pero ¿cómo no te vas a quedar, Toni, por el amor de Kroos? Entiéndeme, me dirijo a ti en estos términos porque en los mentideros de la villa y corte últimamente se cuchichea que existe la posibilidad de que no renueves tu contrato con el Real Madrid, opción que a muchos ni se nos pasaba por la cabeza cuando estás realizando, tal vez, tu temporada más deslumbrante.

Pero ¿cómo no te vas a quedar, Toni, por el amor de Kroos? Si no existe otro jugador ni siquiera de características similares a las tuyas ni que ofrezca prestaciones equiparables. Los hay más técnicos, más brillantes, más fuertes, más rápidos, pero ninguno sabe desempeñar tu función. Eres único, como muchos y ningún otro a la vez, y, por tanto, irreemplazable.

Pero ¿cómo no te vas a quedar, Toni, por el amor de Kroos? Si eres la clave de bóveda de este Real Madrid que puede marcar una época que lleva marcando ya una década. Sin tu equilibrio Vini no esprintaría por una catedral, sino entre las ruinas de un templo germano.

Pero ¿cómo no te vas a quedar, Toni, por el amor de Kroos? Si al mirar hacia el firmamento del club apareces en la capilla Sixtina de la entidad dando la vida al primer hombre del Real Madrid de hoy.

Kroos y Vini.

Pero ¿cómo no te vas a quedar, Toni, por el amor de Kroos? Los madridistas necesitaríamos terapia para sobreponernos a la marcha simultánea tuya y de Luka. Nos negamos a que seáis dos hombres y un destino, no queremos que os vayáis a la vez como Butch Cassidy y Sundance Kid, el Madrid no lo dirige George Roy Hill. Esperamos un golpe final con tu firma en el contrato de renovación.

Pero ¿cómo no te vas a quedar, Toni, por el amor de Kroos? Cristiano ganó la Champions en Lisboa; Bale, en Cardiff; Benzema, en París; Bellingham puede ganarla en Londres y la final del año que viene es en Múnich.

Pero ¿cómo no te vas a quedar, Toni, por el amor de Kroos? Si eres de los pocos futbolistas que se pronuncia sin complejos contra los tejemanejes espurios del fútbol sin miedo a represalias de ningún tipo porque eres libre.

Pero ¿cómo no te vas a quedar, Toni, por el amor de Kroos? Si eres el mejor centrocampista alemán de la historia y te hallas en tu mejor estado de forma.

Pero ¿cómo no te vas a quedar, Toni, por el amor de Kroos? Si el Madrid juega a lo que tú quieres, como definió tiempo ha tu capital importancia en el funcionamiento merengue Casemiro, el tercer mosquetero del centro del campo más efectivo que han visto nuestros ojos.

Pero ¿cómo no te vas a quedar, Toni, por el amor de Kroos? Si el Bernabéu al unísono suplica «¡Toni, quédate!».

Pero ¿cómo no te vas a quedar, Toni, por el amor de Kroos? Si fuiste el primer Premio Forja de la Gloria de Fútbol de La Galerna.

Pero ¿cómo no te vas a quedar, Toni, por el amor de Kroos?

 

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Mi querido Luis Alberto de Cuenca, el gran poeta de nuestro tiempo y siempre hombre de bien, por tanto, madridista, escribió hace tiempo La noche blanca, dulcísimo poema que podría estar dedicado al Real Madrid; y, si bien la blancura a la que alude no es precisamente la que exhiben en la camiseta los nuestros, lo bueno de la poesía es que, como en la música, cada uno puede vestirla a su manera. Y eso es exactamente lo que estoy dispuesto a hacer.

“Cuando la sombra cae, se dilatan tus ojos, / se hincha tu pecho joven y tiemblan las aletas / de tu nariz, mordidas por el dulce veneno, / y, terrible y alegre, tu alma se despereza”, que, si te abstraes un instante del universo lírico, podría estar relatando lo que sentimos los madridistas hace unos días, cuando el equipo saltó al campo de un Bernabéu vestido con sus mejores galas de Champions, y desactivó al Bayern de la manera más imprevisible, y en el segundo menos esperado, con el ataque menos pronosticado, el de nuestro Joselu.

Joselu

Por si hay algún crítico literario escéptico entre mis lectores de hoy, insiste el poeta e insisto yo: “Qué blanca está la noche del placer”, y solo echo en la falta los signos inicial y final de admiración al coronar el cronómetro el tiempo de descuento. Que estaban mis pulsaciones al ritmo de batukada, como si tuviera a Carlinhos Brown dando un concierto de percusión en mitad de la aorta.

La noche fue blanca otra vez. La noche blanca fue una locura. Una blanca locura

Y hay más. Porque, de algún modo, anticipa también el poeta lo que iba a ocurrir tan pronto como el árbitro señalara el final del partido, ese momento en el que todos buscamos con la mirada a Antonio Rüdiger para ver qué locura hace esta vez: “Nieva sobre el espejo de las celebraciones / y la nieve eterniza el festín de tus labios”. ¿Quién no ha besado —o ha sido besado— aleatoria y espontáneamente alguna vez a la más cercana y desconocida tras uno de esos goles-milagro del Real Madrid en las inenarrables eliminatorias europeas? Tengo para mí que grandes matrimonios han surgido con el gol merengue de la clasificación, y tal vez, algún que otro embarazo en plena prórroga; si bien no conservo prueba científica de esto último.

Rüdiger

Como sea, en medio de tal orgía futbolística, del aluvión de emociones madridistas, de nuevo acierta Luis Alberto de Cuenca al describir lo que ocurrió tras el pitido final: “Todo es furia y sonido de amor en esta hora / que beatifica besos y canoniza abrazos”; que nada une más que el abrazo a un extraño momentos después de haber presenciado juntos, por enésima vez, otra locura imposible del Real Madrid en Champions.

Al fin, debo pedir públicas disculpas a mi querido Luis Alberto por esta interpretación pelotuda de La noche blanca, aunque algo me dice que no la censurará en exceso, bien por amistad, bien por la pureza de su madridismo. Pero, cómo explicarlo, llevo días dándole vueltas a todo lo ocurrido el pasado miércoles, que últimamente cada gesta madridista en Champions requiere varios días de recuperación, encaje, y asimilación, y no encuentro otra manera de acercarme a tan rico manjar futbolístico que no sea mediante la poesía, que es idioma de dioses, que es jerga de lunáticos, que es brocha fina para los genios que han perdido o hacen perder la cabeza, que es lugar del Olimpo donde se ubica el fútbol, el talento, y la buena fortuna de este Real Madrid.

La noche fue blanca otra vez. La noche blanca fue una locura. Una blanca locura.

 

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Aún con la resaca del partidazo frente al Bayern de Múnich y de la gozada de celebrar el título de Liga con toda la afición, el Real Madrid compareció anoche frente al Deportivo Alavés con el once titular.  Salvo Eder Militao por Antonio Rüdiger y la incógnita en la portería con ese interrogante entre Andriy Lunin y Thibaut Courtois, Carlo Ancelotti decidió alinear a los titularísimos para que estos mantengan la tan necesaria tensión competitiva. Tan necesarias son las rotaciones como que los titulares sumen minutos de cara a la final de Wembley ante el Borussia Dortmund el próximo sábado 1 de junio.

El Deportivo Alavés de Luis García Plaza llegaba al Santiago Bernabéu con el trabajo ya hecho. El equipo vitoriano certificaba su permanencia el pasado viernes y se tomaba el duelo en Chamartín como un encuentro para gozar las mieles de la máxima categoría. En la rueda de prensa de la previa, el técnico madrileño aseguraba que habría rotaciones y así fue. Lo más interesante de la misma fue cuando García Plaza aseguró que el Real Madrid “está haciendo un equipo para dominar la Liga muchos años”.  Creo que todos tenemos esa sensación pero se agradece cuando el elogio viene de un rival.

Bellingham

El Madrid hizo un partidazo. El de anoche fue el típico encuentro en el que todos quieren lucirse y hacer su gol. Jude Bellingham abrió el marcador con un golazo propio de un acróbata. Más allá del golazo, la participación del británico fue de sobresaliente, pues estuvo presente en todos los tantos del equipo de forma decisiva. Vinícius Júnior también fue de los más activos y de sus botas nacieron el segundo y cuarto gol. Fede Valverde al final de la primera parte se sacó uno de sus zapatazos imparables que penetró por la escuadra de forma incontestable.

 García Plaza aseguró que el Real Madrid “está haciendo un equipo para dominar la Liga muchos años”.  Creo que todos tenemos esa sensación pero se agradece cuando el elogio viene de un rival

Durante la segunda parte el Madrid no le perdió la cara al encuentro y mantuvo un ritmo altísimo con los cambios. Thibaut Courtois hizo un par de paradas de categoría, de esas que solo puede hacer él. Arda Güler hizo el quinto gol tras una contra magistral de Rodygo. El turco cazó el rechace del portero vitoriano y de primeras con su zurda introdujo el balón dentro de la portería. Este chico está tan dotado que parece un elegido por los dioses del fútbol.

Güler

De aquí hasta el final del campeonato, se repartirán minutos y tendremos el debate en la portería si Lunin o Courtois juegan más o menos partidos. Debate que por otra parte está inflado por la prensa adicta a buscar polémicas donde reina la paz. Así fue anoche y así fue también el sábado pasado. Ante el Granada, Carlo Ancelotti sacó de nuevo el equipo b. Los once elegidos hicieron un partido de categoría. Brahim volvió a hacer un partidazo con dos golazos. El primero fue una locura de habilidad, eslalon y precisión en el disparo. Arda Güler también destacó. Más allá del gol, el turco volvió a dejar destellos de su calidad.

Thibaut Courtois y Eder Militao hicieron un buen partido en Granada. Ambos siguen acumulando minutos de calidad y encontrando buenas sensaciones. Esto último es importantísimo tras un periodo tan largo de recuperación de una lesión tan dura como es el cruzado. Que tanto Courtois como Militao sumen partidos enteros es de vital importancia para que alcancen cuanto antes el alta competitiva, concepto que aprendimos todos con el gran José Mourinho y que en su día muchos ciudadanos periodistas patrios se choteaban y hoy día repiten como loritos.

Arda Güler está tan dotado que parece un elegido por los dioses del fútbol

La odisea de la celebración del título es harina de otro costal. Frente al Cádiz C. F. el Real Madrid certificó su título de Liga número 36. Pero como el señor Pedro Rocha, presidente de la Real Federación Española de Fútbol, y su camarote de los hermanos Marx no tuvieron a bien prever que el Madrid certificaría matemáticamente su alirón, todo quedó en un limbo extraño. Los jugadores celebraron como pudieron en las instalaciones del Santiago Bernabéu con los miembros del staff, médicos, trabajadores del club y familiares.

La ocurrencia de la RFEF de entregar el trofeo de La Liga tras el encuentro contra el Granada era más una falta de respeto que una propuesta delirante. Cualquiera en su sano juicio entiende que no es el contexto propicio. Al campeón le haces el feo de negarle su momento de gloria con sus aficionados en casa el día en el que se alza con el título y al conjunto nazarí le obligas a pasar por un mal trago el día que se consuma oficialmente su descenso a Segunda División. Ni al guionista de Zoolander se le ocurriría eso.

Autobús del Real Madrid en Cibeles

Finalmente, el pasado domingo recibimos en Valdebebas el trofeo en un acto impropio de un campeonato de primer nivel. Por suerte, como es habitual, el Real Madrid sí supo estar a la altura e hizo la pertinente peregrinación hasta la Cibeles para celebrar como el casi medio millón de madridistas que se echaron a la calle para arropar a sus jugadores en un acto de madridismo de pura emoción. A Nacho Fernández le tocó coronar a la diosa Cibeles con los atuendos madridistas que la adornan en estas ceremonias.

Aún nos quedan dos partidos de Liga antes de la final de Wembley. Suficientes para preparar a fondo el choque frente al Borussia Dortmund. Seguramente Ancelotti busque que toda la plantilla esté activa y siga la misma hoja de ruta hasta ahora, tal y como hizo la temporada del último doblete en la 2021/2022. A buen seguro que gozaremos de nuestros jugadores y con sus actuaciones se nos hará más amena la espera. Madridistas, a disfrutar, porque aún nos queda la guinda en la tarta. De merengue, por supuesto.

 

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Arbitró Mateo Busquets Ferrer del comité balear. En el VAR estuvo Cuadra Fernández.

Aprobó, aunque dejó algún detallito a deber. Uno de ellos, el dejar pasar varias faltas muy evidentes sobre Vinícius, que terminó desesperado. Otro fue la falta señalada a Mendy en el 7' por un choque fortuito con Sola. La jugada acabó con el balón dentro de la portería vitoriana.

Por lo demás, se guardó las amarillas hasta la segunda parte. Una a Duarte por pisar en el talón a Carvajal en el 49' y otra a Vinícius, muy barata, precisamente ante Duarte en el 52'.

En las áreas se reclamaron tímidamente dos penaltis de Abqar. Uno Vini en el 51' y el otro a Bellingham en el 63', pero fueron poquita cosa.

En los dos primeros tantos blancos las posiciones de Bellingham y Camavinga eran correctas al romper el orsay Rioja y Abqar respectivamente.

Busquets Ferrer, CORRECTO.

 

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Courtois (8)

No ha sido muy exigido por los rivales desde su reaparición, pero cada vez que lo han hecho ha respondido como solía. Como el mejor.

Carvajal (7)

Sólido. Confiante, que diría Cristiano.

Militao (7)

En la buena senda de la recuperación.

Nacho (7)

Seguro, sin problemas.

Mendy (7)

Ni recibe visitas ni hace prisioneros.

Kroos (8)

Si le dejas pensar, estás muerto. Mariscal.

Valverde (8)

Un obús para el recuerdo.

Camavinga (8)

Hiperactivo, electrizante.

Bellingham (8)

Clase. En la lucha por el pichichi.

Vinicius Jr. (8)

Hasta a medio gas es imparable.

Rodrygo (5,5)

Discreto y fallón.

Arda Güler (8)

El quinto fue de Güler. Turcomío es distinto.

Ceballos (6)

Sin complicaciones.

Rüdiger (6)

Ídem.

Mario Martín (10)

El canterano recordará siempre este día.

Ancelotti (9)

Fiel a su política de rotaciones, tiene a toda la plantilla enchufada y al equipo contento.

 

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En capilla, cual caballero templario. Esperando a la llamada de la última cruzada. Wembley, Tierra Santa. Bajo este aroma de entreguerras recibía el campeón de Liga esta fresca víspera de San Isidro en Madrid al Deportivo Alavés. Los veintidós sobre el césped, todos, con los deberes hechos y con una alineación de Ancelotti —quién sabe, los caminos de Carletto son inescrutables— que bien pudiera ser el once que luchará ante los borusser por la Decimoquinta.

La principal duda, bajo el arco merengue, esta noche protegido por Courtois, que apenas tardó un minuto en salvar los muebles. Una internada de Hagi, el turco, permitió a Omorodion cuyo nombre evoca a pérfido secuaz cósmico de Thanos, disparar por dos veces contra nuestro tallo valón. Poco ángulo, Courtois y, por consiguiente, poco que hacer. Honor al Alavés, que honró al Real Madrid con el pasillo de campeón y que mostró en el Bernabéu, cedido, nada menos que al posible heredero del capitán: Rafa Marín. Lo tuvo complicado el castillista.

Un Madrid relajado dejaba pasar el tiempo entre detallitos de Vini y valientes intentonas de Hagi, que ni es Gica, ni Maradona, ni tampoco es de los Cárpatos, pero tiene más moral que el Alcoyano. Intentó superar a Courtois desde el centro del campo. Por un momento, el Alavés se mostró juguetón bajo los focos del gran teatro de Florentino. Craso error.

A los nueve minutos, la zaga visitante cometió el pecado mortal de dejar pensar a Kroos en el balcón del área. El teutón levantó el mentón y vio la incorporación de Bellingham por la izquierda. El británico pareció intentar centrar con la zurda, pero alojó el balón, manso, en las redes blanquiazules. Su padre, sargento de policía de Birmingham, lo celebraba en el palco, mientras su hijo empataba a 19 goles con Sorloth, y se situaba a uno de Dovbyk, en la lucha por el pichichi con semejantes fornidos rubios.

Gol Bellingham Alavés

Como apuntábamos en líneas precedentes, el Madrid se gustaba, máxime con viento en popa, Vini haciendo diabluras y el Bernabéu pidiendo el Balón de Oro para el carioca.

Incomprensible estando Pedri disponible.

Se arrugó el Alavés para desquicie de su entrenador en la banda —sonoro disgusto le dio Lucas Vázquez en Mendizorroza en el noventa de la primera vuelta—, indeciso entre ser valiente o suicida. Optó por la calle del medio y como fruta madura —la técnica del samurai— comenzaron a gotear los goles. A los 26´, Jude, liberado, con toda calma, rompió líneas con un pase interior para Camavinga que, hábil, ganó un metro a su marcador para asistir a Vinícius y marcar el segundo. El Nuevo Bernabéu clamaba de nuevo por un Ballon D´or para su héroe.

Incomprensible estando el colchonero de pelo rosa —o vaya usted a saber el color— disponible.

El Alavés ofrecía poca resistencia y el respetable disfrutaba. En el Madrid todo eran sonrisas pero poca clemencia. La misma misericordia que mostró Valverde con un trallazo desde la esquina del área al filo del descanso para hacer el tercero. Jesús Owono, el portero alavesista, ni se enteró —o bueno, vaya si se enteró— de cómo entró ese obús por su escuadra y palo.

Los de Carlo ganan, golean, el Bernabéu disfruta…

... y el Madrid calienta para Wembley

El segundo acto dio inicio con susto tras felino salto de Militao, que se tocó dolorido la rodilla tras tocar el verde, como si comprobara la elasticidad de sus todavía maltrechos ligamentos. Falsa alarma. No lo fue tanto la penetración de Camavinga en área rival, internada que comenzó con un trompicón del que nuestro rastaman se recuperó burlando adversarios hasta desplomarse extenuado a un palmo de los guantes del estirado Owono.

El Alavés, no obstante, parecía dispuesto al menos a marcar el gol de la honra. Courtois, empeñado en opositar a plaza en Wembley, no estaba por la labor. Solventó un disparo lejano pero violento de Omorodion y, sobre todo, recordó a aquella cortina de hierro infranqueable del París de la 14ª con una mano abajo muy complicada ante disparo, de nuevo, de Hagi. Pobre hombre, con Thibaut topó. Goes y Valverde respondían sin suerte antes del carrusel de cambios. Media hora para que Aladín Güler frotara su lámpara maravillosa en el lugar de un ovacionado Camavinga. Te queremos, Eduardo.

El partido, para entonces, realmente ya había concluido. Lo animaba el espigado árbitro del colegio balear Busquets Ferrer —más Busquets que Ferrer, apuntaba atinado don Francisco Sánchez Palomares en el chat de La Galerna— obviando posibles penales y sacando la correspondiente tarjeta amarilla de gatillo fácil a Vinícius. Fiel a su estilo, el carioca respondió con protestas, instantes antes de recibir un nuevo pase de Bellingham y cruzar a la escuadra del palo largo de un ya incomprendido Owono.

Segundo gol de Vinícius frente al Alavés

4-0… y gracias. El Madrid seguía acumulando y fallando ocasiones.

Daba igual, el Bernabéu es una fiesta, que diría Hemingway, y faltaba quién la coronara.

Tuvo que ser Aladín Güler, cazando con la zurda como quien no quiere la cosa un centro sucio, quien hizo el quinto y el cuarto de su cuenta personal esta temporada, a tan solo un tanto de Lamine Pelé Yamal con tropecientos minutos menos.

Los de Carlo ganan, golean, el Bernabéu disfruta…

... y el Madrid calienta para Wembley.

 

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Platón sostenía que las cosas existentes en las ideas alcanzan su más pura esencia, mientras que lo perceptible mediante los sentidos es lo dóxico, susceptible de tener imperfecciones. Por su lado, el filósofo alemán Wittgenstein plantea, en esencia, que más allá del lenguaje no existe nada cognoscible, es decir, que aquello indefinible mediante el lenguaje simplemente no existe. Que me perdonen el ejercicio de simplismo quienes lean esto y realmente sepan de filosofía, pero no se me ocurre una manera mejor de realizar el paralelismo.

Así, llevamos desde hace casi una semana dando vueltas a lo inexplicable que ocurre en el Bernabéu en las noches de Competición europea. No piense el lector que el uso de la mayúscula es casual o achacable a un error tipográfico, no. Las competiciones españolas en minúscula no son acreedoras de mejor trato, pues los estamentos que las organizan, manejan y, sí, manipulan, hacen que se trate de eventos salpicados, cuando no ahogados, en miasmas mefíticos y corruptos. Tampoco es que la UEFA merezca una opinión mucho mejor, pero casi resulta prístina comparada con las elefepés, ceteás y errefefs que padecemos.

Celebración del Real Madrid frente al Bayern

El Real Madrid hace algo o tiene algo en las Competiciones europeas en el Santiago Bernabéu que, como se ha escrito, resulta indefinible. Volviendo a la senda filosófica y, en este caso, la platónica, casi mejor que así sea. No pocos han intentado explicar, siendo quienes escriben en La Galerna los que mejor lo han hecho, los aconteceres que llevan al Real Madrid a superar desventajas que el resto de equipos que en el mundo son habrían desistido de siquiera intentar vencer para, directamente, incluirlos entre los trabajos de Hércules.  Una cosa es procurar desentrañar lo inextricable y otra cosa es narrar, con pluma certera y virtuosa, como los galernautas, sus sensaciones ante las gestas.

Platón remontaba eliminatorias de Champions. Wittgenstein era más de hablar de bloques bajos, pasillos interiores o presión basculante, pero palmaba. Allá cada uno

En lo del Real Madrid hay un mucho de fe, cierto. Esa fe es, esencialmente, creer en lo que no se ve. No se ve la victoria, menos aún con desventaja en el marcador, pero se sabe que está ahí y se va a por ella con certeza y convencimiento. La fe no entiende de racionalidad, de ahí las muestras de alegría ante una cantidad de minutos de descuento que resulta suficiente para levantar aquello que los descreídos ven perdido en el minuto 90, motivo este por el que desfilan por los vomitorios para ahorrarse atascos y colas. Pobres.

Otras escuadras dan definiciones con palabras a sus esencias, creyendo que así las subliman. Esos ignorantes no saben que las están depreciando cuando les cuelgan esas etiquetas con términos como ADN, estilo o valores. Quienes actúan de tal suerte son wittgensteinianos, por mucho que un sustancial porcentaje de ellos se queden en nada cuando se aproximan a un libro, del que suele molestarles la parte negra. Rebajando su idea, su Eidos, a lo perceptible, lo ponen al alcance de cualquier milpesetas o, en este caso, archimillonario, para que pueda intentar clonarlo, y a fe que lo hacen. Una idea, una esencia, no es material de tráfico o laboratorio, como tampoco lo es la historia. Dejémoslo en inexplicable y ya está, pues, en un nuevo ejercicio de simplismo, Platón remontaba eliminatorias de Champions. Wittgenstein era más de hablar de bloques bajos, pasillos interiores o presión basculante, pero palmaba. Allá cada uno.

 

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Después de la épica remontada frente al Bayern, con Joselu Mato como héroe, el Real Madrid se encuentra a un partido de ganar la Decimoquinta Champions League: la final contra el Borussia de Dortmund en Wembley.

Si creéis que lo sabéis todo sobre el Madrid en la máxima competición europea, demostradlo respondiendo correctamente a las ocho cuestiones planteadas aquí por los amigos de fcQuiz.

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Buenos días, amigos. Después de la noche del «Estos no saben lo que acaban de hacer» contra el Bayern y del fin de los fastos por la liga número 36, durante los cuales los chicos y la afición gozaron, Ancelotti ajustó la corbata a Güler y Florentino recordó que el Madrid consigue con sus victorias —cimentadas en sus valores y el juego limpio— ser el equipo más querido, comienza un compás de espera hasta la final de Champions durante el cual los madridistas sufriremos el síndrome de abstinencia de nuestra adicción favorita: el Real Madrid disputando competiciones interesantes, no descaradamente manipuladas, frente a equipos atractivos. Exactamente lo contrario de la liga de Tebas, una suerte de metadona cuya principal función, una vez ganada, es entrenar a los nuestros de cara a Wembley.

Portada As Portada Marca

Lo confirman las portadas de As y Marca, aunque seguramente no fuese su intención denostar a nuestra liga, tan generosa siempre en el riego de los medios como Xavi en la aspersión de los céspedes. Menuda vida loca, loca, loca, con su loca realidad.

Para el equipo de Xavi también hay un hueco en los frontispicios madrileños, ayer recuperó —provisionalmente— la segunda plaza tras ganar a la Real, como estaba previsto. Los donostiarras vencen al Barça con la misma frecuencia que el cometa Halley pasa cerca de la Tierra, y solo lo hace cuando no le supone un perjuicio deportivo a los culés.

Recientemente, a los de la Real les sentó fatal que al Madrid le adelantasen el partido contra ellos (por primera vez en más de dos décadas) con motivo de la disputa de la Champions, sin embargo, ayer parecían regodearse en la derrota. Perdieron 2-0 un encuentro jugado horrendo, importante de cara a sus aspiraciones europeas, y al concluir su entrenador compareció junto al técnico rival bromeando, de risas, de cachondeo.

¿Qué mensaje lanza Imanol a su afición con esa actitud después de una derrota? Nosotros lo que observamos fue una genuflexión total de Alguacil ante Xavi y, por ende, ante el Barça, equipo que ha corrompido la competición durante décadas vía pagos al vicepresidente de los árbitros.

Compadreo con el corrupto y enfado con quien respeta las reglas. Bochornoso.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

La prensa culé dedica sus primeras planas a Lamine Yamal, máximo responsable junto a la Real de la victoria de ayer y principal sostén de este Barça, recordemos que el brillante futbolista ya lleva la friolera de dos goles más que Güler. Como ya comentamos en La Galerna, si sigue así, el bueno de Lamine acabará en un grande.

De lo que no habla ninguno de los cuatro jinetes del apocalipsis es de que «Hacienda sospecha de la confusa y precipitada formalización del aval de Laporta de 2021», según informa El Triangle. El fisco ha abierto una investigación a fin de aclarar una operación financiera que pudo vulnerar la Ley del Deporte y los estatutos del Barça (ya se hacen trampas a ellos mismos), a pesar de que tanto la junta Gestora como la liga de Tebas se hicieron los suecos.

A estas alturas de la película, la verdad es que ya no nos causa sorpresa. Confiar en que Laporta siga los cauces reglamentarios y actúe con limpieza en los negocios es como invitar a una boda a Ortega Cano y pretender que no monte el espectáculo. Lo mismo se puede decir de Tebas respecto a que vele por el cumplimiento de la normativa de la asociación deportiva de carácter privado que preside.

No queremos concluir este portanálisis sin hacer un hueco a una noticia que hará especial ilusión a los antimadridistas: su programa favorito, Real Madrid Conecta, donde colabora nuestro editor Jesús Bengoechea y donde se emiten los vídeos de RMTV sobre los árbitros que tanto les gustan, ha sido galardonado por la Asociación de Profesionales de Radio y Televisión con la Antena de Plata por su apuesta por una comunicación innovadora y la promoción del deporte.

Una parte de este premio es vuestro, antis, sin vuestra promoción y difusión, aunque igualmente merecido, tal vez habría sido más difícil que Real Madrid Conecta lo ganara.

Nos despedimos recondándoos que esta noche a las 21:30 jugamos contra el Alavés en el Bernabéu. Más allá de la recepción en el Bernabéu al campeón de liga, para el Madrid deportivamente no es más, como ya hemos dicho, que un mero entrenamiento de cara a la final de Wembley, pero, debido a los valores a los que aludió el presidente en las celebraciones, competirá con profesionalidad por respeto al resto de participantes de la competición, como ya hizo frente al Granada.

Pasad un día estupendo.

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