El año 2024 ha empezado tal y como acabó el 2023: victoria del Real Madrid y liderazgo del campeonato liguero. El miércoles 3 de enero inauguramos el año con el Real Mallorca en casa. Fue un hueso más duro de roer de lo esperado. Siempre es desagradable desprecintar el año con un rival que tiene jugadores tan desagradables como Maffeo y Raíllo. Los pupilos de Javier Aguirre nos tienen manía y se suelen emplear con dureza. No es el mejor invitado para estas fechas tan entrañables. Y así transcurrió el partido, espeso y soso. Menos mal que un tremendo testarazo de Antonio Rüdiger nos dio los tres puntos y a otra cosa.
El segundo envite del año fue el correspondiente a los Dieciseisavos de Final Copa del Rey. El sábado 6 viajamos hasta Aranda de Duero para llevar la magia de la Navidad al corazón de los niños que aquella noche esperaban a su Real Madrid con la mayor de las ilusiones. El partido de Copa fue el verdadero regalo de Reyes para todos esos fieles aficionados que toman el campeonato copero como una excusa para vivir un sueño. Carlo Ancelotti sacó un equipo de circunstancias plagado de canteranos. Si normalmente un encuentro copero invita a rotar, dada la dinámica de la temporada, este obligaba a hacerlo más que nunca.
El año 2024 ha empezado tal y como acabó el 2023: victoria del Real Madrid y liderazgo del campeonato liguero
Un partido así es difícil de calibrar, pues muchos jugadores de la primera plantilla se lo toman más como un trámite que como una oportunidad. Véase el caso de jugadores como Joselu, que parecía molesto todo el rato. No obstante, abrió el marcador lanzando un penalti muy correcto. Otros, como Arda Güler, flotaban deseando todo el rato contactar con la pelota y mandar en el juego. Para el turco era el primer partido oficial con la camiseta blanca y quería dejar destellos de su calidad. Creo que todos acabamos encantados con la hora de juego de Güler. Demostró su calidad infinita y mucha personalidad. El lanzamiento de la falta que fue a parar al larguero sintetiza bien su desempeño. Personalidad para coger el balón y pedir tirar la falta y hacerlo con tanta calidad es una buena carta de presentación. Por lo demás, Nico Paz estuvo algo desaparecido y Carrillo hizo un encuentro aseado. Brahim volvió a marcar uno de esos goles marca de la casa y Rodrygo aprovechó los minutos finales para acrecentar su cuenta particular. Luego, un pequeño desbarajuste defensivo y un lance de mala suerte supuso el gol en propia meta de Nacho Fernández. 1-3 y clasificados para la siguiente ronda.
El sorteo del lunes quiso que nos tocara afrontar los octavos frente al Atlético de Madrid. Es decir, viene atracón de derbis. A pesar de que a muchos nos desagrada tal maratón con los pupilos del Cholo, habrá que afrontarlos con la mayor de las ilusiones. ¡Qué remedio! Somos el actual campeón de Copa de Su Majestad el Rey y debemos defender el cetro. Para abrir boca, este miércoles nos enfrentamos al Atlético de Madrid en las semifinales de la Supercopa de España. El encuentro llega y lo de menos parece ser el fútbol. Este torneo tiene algo de contranatura. Esto de disputar un torneo español en Arabia Saudí no me termina de encajar, pero supongo que viene dentro del paquete de irregularidades del fútbol español que impregna todo de decisiones dudosas y otras consideraciones que bordean la legalidad más cuestionable. Históricamente este torneo era uno de esos que se jugaban en pretemporada. Por eso, jugar ahora este formato final four en enero me parece otra decisión estrafalaria de la Real Federación Española de Fútbol. Por no ahondar aún más en las irregularidades de los amigos Rubiales y Piqué que nos traen hasta aquí. De aquellos polvos, estos lodos.
Este 2024 pinta muy bien. Empieza el baile
2024 viene cargado de partidos importantes y nuestras ilusiones están intactas. Todos nuestros buenos propósitos se enfocan en torno a una plantilla que ha demostrado a lo largo de la temporada que merece nuestro cariño. Solamente pueden ser merecedores de admiración unos jugadores que han afrontado cada contratiempo, cada lesión y cada duro revés con profesionalidad y rigor. El sobresaliente bagaje defensivo del equipo denota una concentración obsesiva por sacar cada encuentro adelante. Este 2024 pinta muy bien. Empieza el baile.
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Buenos días, galernautas. Sabemos exactamente qué va a pasar esta noche en el partido que van a disputar en el Al-Awaal Stadium saudí Madrid y Atleti, en busca de una plaza en la final de la Supercopa de España.
Y, como sabemos exactamente qué va a pasar, y además somos generosos a la hora de compartir nuestro conocimiento del futuro, os lo vamos a contar.
Vamos a ganar al Atleti y, a pesar de ello, vamos a acabar el partido cabreados.
Sí, eso es lo que va q pasar esta noche. Es una profecía que se divide en dos partes.
Expliquemos qué nos lleva a estar seguros de cada una de las dos cosas.
Expuesta nuestra predicción, y razonada la misma, vamos con las portadas del día.
Dado que el torneo se celebra en Arabia, Marca homenajea a Lawrence de ídem. Esto ya lo hicieron los Hombres G hace muchísimos años, en canción que siguen interpretando en sus giras. El (anti)héroe de la canción de David Summers sólo llevaba en su periplo desértico un polvorón y una bolsa con agua. El Madrid en cambio va con Rüdiger, con lo que las expectativas de triunfo son mayores.
La portada de Marca es engañosa. Si te pones a buscar filiaciones futbolísticas entre los habitantes del desierto arábigo, es muy posible que el reparto entre seguidores del Real Madrid y del Atleti no salga exactamente al 50%.
El titular en cambio (“Madrileños por el mundo”) tiene cierta gracia. Lo que no tiene ninguna gracia es lo que Marca subraya en sus destacados, o sea, que los audios del VAR se escucharán hoy “sin secretismos”, según Medina Cantalejo. Mientras no se escuchen en directo, no habrá transparencia ninguna. Ofrecer los audios en diferido es un enmascaramiento burdo de la falta de transparencia, precisamente. Cualquiera se fía de la edición de esos audios.
En lugar de dos abnegados conductores de camello, As trae a portada a Bellingham y Griezmann. Es otra opción, no menos respetable. Se nos comunica que se llega a esta semifinal “en un momento de máxima tensión entre los clubes por los arbitrajes”. Nos preguntamos qué razón tendrá el Atlético de Madrid para llegar a esta semifinal con “tensión con los arbitrajes”.
En un recuadro inferior, As nos informa de la enésima victoria del Real Madrid de baloncesto, esta vez en su visita al Bayern. El partido estuvo además marcado por la conquista de un récord único. Sergio Llull es desde ayer el jugador que más partidos ha jugado en la sección, con un total de 1.047. Gloria eterna al más que increíble Llull.
Sport nos habla de la ilusión con la que llega el Barça a esta competición. La cara de Araujo en la portada refrenda esa impresión indubitablemente. Es un rostro iluminado por la inconfundible llama de la ilusión. Si juzgamos por la expresión de ese rostro radiante, así como por la portada de Sport, la palabra ya no es que sea ilusión, sino más bien euforia irrefrenable. La cara de Araujo es una cara de “No hay quien nos pare”. Transmite un positivismo que te cagas, la verdad.
Para variar, Mundo Deportivo trae un contenido interesante, una entrevista con Bernd Reichart, CEO de la Superliga. Leámosla con atención.
Esta noche, os recomendamos que veáis el partido, a pesar de que ya os hemos hecho el spoiler de lo que va a acontecer en el mismo. Disfrutad la victoria del Madrid y no sufráis mucho con Alberola, que la vida son dos días y uno se lo queda Hacienda.
Disfrutad el de hoy.
¿Hay que ir? Esa pregunta me ronda la cabeza desde hace unos días. José Mota, que tiene, como tantos humoristas, cosas que me hacen gracia y otras que no, posee el mérito de haber llevado al habla cotidiana determinadas frases como aquella de “si hay que ir, se va, pero ir pa na es tontería”, siempre aderezada con un inigualable deje manchego que me resulta hilarante en grado sumo.
A la vista de los últimos acontecimientos que han azotado al fútbol español hasta hundirlo en un charco mefítico de corrupción en el que equipos e instituciones no sólo insisten en chapotear sino en sumergirse a una cada vez mayor profundidad, la frase de José Mota se convierte en plenamente vigente.
El Real Madrid está en Arabia Saudí, monarquía absoluta islámica poco o nada amiga de muchos derechos humanos, para disputar una competición española menor. La frase requiere análisis. La Supercopa se celebra en Arabia Saudí porque así lo pactaron Rubi y Geri con los gerifaltes locales, que, a cambio, les soltaban unos cuantos “palos” a repartir entre los participantes, si bien ellos se quedarían con alguno en forma de comisión. Entiéndanse “palos” como millones de euros, no como agresiones con porras, estacas o varas de madera. Al parecer, la presencia del Real Madrid y del Barça en esa competición hace que Geri y Rubi cobren más dinero, así de simple y así de apestoso.
No es por no ir, pero hacer un viaje a Arabia Saudí para jugar, como mucho, dos partidos de una competición menor organizada por la Federación Española de la que depende el CTA, arbitrada por colegiados afines al entramado montado por aquella, con serias limitaciones al acceso de mujeres a los estadios y todo para que Geri y Rubi se metan más dinero en el bolsillo se me antoja muy parecido a ir pa na, e ir pa na es tontería.
La resonancia que tendría en todo el mundo una negativa del Real Madrid a participar en la mascarada saudí a mayor gloria de la RFEF sería razonablemente grande. Sería el foro perfecto para dejar claro que el Madrid no traga con todo, que está harto del sistemático maltrato que, negreirae causa, recibe desde la Federación y sus colegiados apesebrados afines a su corrupto sistema clientelar. Serviría para que empiecen a ver las orejas al lobo y que el riesgo de que el principal activo del fútbol español se niegue a participar en competiciones podridas es real. Considero que se trata del contexto adecuado para dar ese golpe no sólo por tratarse de una competición menor, sino porque tampoco se ultrajaría a nadie más allá de aquellos que lo merecen, a diferencia de algunas finales de Copa del Rey de años recientes.
hacer un viaje a Arabia para jugar una competición menor organizada por la RFEF de la que depende el CTA, arbitrada por colegiados afines al entramado montado por aquella, con serias limitaciones al acceso de mujeres a los estadios y todo para que Geri y Rubi se metan más dinero en el bolsillo se me antoja muy parecido a ir pa na, e ir pa na es tontería
Viaje, cansancio, rivales ultramotivados que se dejan la vida contra el Real Madrid y que adquieren una mansedumbre lanar al enfrentarse a otros equipos históricos, riesgos de lesión y calendario sobrecargado, aún más de lo habitual, en el mes de enero, todo para que los listos de turno se embolsen unos palos y entreguen un trofeo que, lo gane quien lo gane, está sólo un poquito por encima de una pachanga veraniega. Y no, no me vengan con que el Real Madrid tiene que salir a ganar todas las competiciones, porque sirve cuando todo el mundo compite en igualdad de condiciones.
Sé que no va a pasar, pero me encantaría que así fuera. El Real Madrid está en la Supercopa de España porque ha ganado la liga con minúscula o la Copa del Rey, o, como poco, ha sido segundo en alguna de esas dos competiciones. Renunciar a este trofeo sería asumible económicamente, ahorraría un viaje largo y dos partidos a los jugadores, mediáticamente relevante y serviría como toque de atención. No es por no ir, pero ir pa na es tontería.
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Este mes, el Madrid se juega un par de copas, el miércoles 10 de enero se enfrenta en Arabia al Atleti por un puesto en la final de la Supercopa de España y el jueves 18 se vuelve a medir a los rojiblancos en los octavos de final de la Copa del Rey.
Os proponemos que intentéis responder correctamente a las 8 cuestiones que sobre copas han elaborado los amigos de fcQuiz.
¡Suerte!
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El balompié llora a uno de sus mayores mitos de siempre: Franz Beckenbauer. El Kaiser está considerado el mejor defensa de todos los tiempos pese a que no fue su posición primigenia. El alemán se encuentra en los libros de la historia del fútbol como una de las tres personas que logró ganar un Mundial tanto de jugador como de entrenador. Los otros dos son el brasileño Zagallo, fallecido también hace pocos días, y el francés Deschamps.
La leyenda Beckenbauer era un coleccionista de títulos y ganó todos los trofeos de importancia a nivel de clubes y de selección. A sus Copas del Mundo hay que añadir tres Copas de Europa de forma consecutiva, una Recopa, una Copa de la UEFA una Eurocopa de Naciones y más de una decena de diferentes competiciones alemanas. La carrera del alemán fue muy larga, pero solo jugó en una ocasión en el Santiago Bernabéu y fue con el Bayern. Visitó España en tres oportunidades con la mannschaft, pasando por Sarriá, el Ramón Sánchez Pizjuán y el Vicente Calderón.
El Kaiser está considerado el mejor defensa de todos los tiempos pese a que no fue su posición primigenia. El alemán se encuentra en los libros de la historia del fútbol como una de las tres personas que logró ganar un Mundial tanto de jugador como de entrenador
En la Copa de Europa 1975/1976 el conjunto bávaro se midió al Real Madrid en semifinales. La ida fue en el Santiago Bernabéu y en los días previos la prensa puso gran foco en la llegada del Kaiser a la capital. En MARCA, le describían como ““Mr. Fútbol”, la estrella más rutilante de este Bayern repleto de figuras”. En Pueblo, Pedro Escartín, detallaba que el “elegante y genial Beckenbauer comanda” el equipo, “es el director de orquesta y el hombre a vigilar y cerrar cuando vaya hacia adelante”. Y en Baleares iban en la misma línea definiendo al germano como “un gran jugador admirado por todos que reúne todas las características de un divo. Está considerado como uno de los mejores líberos del fútbol mundial. Es el verdadero líder del Bayern, tanto dentro del terreno de juego como fuera de él”.
El choque finalmente pasó a la historia por el Loco del Bernabéu, cuando un aficionado saltó al terreno de juego y agredió con un puñetazo al trencilla austriaco Linemayr. El encuentro que se perdieron Pirri y Breitner terminó 1-1 con tantos de Roberto Martínez y Gerd Müller y según AS Beckenbauer fue “el mejor jugador alemán sobre el terreno de Chamartín” y en la crónica de Pueblo le catalogaron como “monstruo”. “Un jugador capaz de salir con el balón dominado de su área y acercarse hasta la puerta enemiga” contaba Manuel Marlasca en el medio generalista. Mientras que su compañero Ruango elogiaba al defensa como un “formidable constructor que en ese aspecto es más parecido al genio individualista de los latinos”. En el periódico deportivo AS afirmaron que el alemán hizo “un partido completo, cortando juego y creando fútbol para sus compañeros”. En la vuelta los muniqueses se impusieron por 2-0 y pasaron a la final donde conquistarían su tercera Orejona consecutiva frente al AS Saint-Etienne.
El Kaiser desde pequeño ya brilló por su talento con la pelota cuando tenía como ídolo a Fritz Walter y soñaba con parecerse a Alfredo di Stéfano y Bobby Charlton. Por entonces era aficionado del 1860 Múnich, el otro gran equipo de la ciudad muniquesa. Empezó a jugar en diferentes puestos de la delantera en la cantera del SC 1906 München. En aquella época, a Beckenbauer le apodaron sus amigos ‘der Brasilianer’. Por su elegancia, su clase, sus estéticas conducciones de pelota y su distinguido estilo jugando siempre con la cabeza levantada.
El Kaiser desde pequeño ya brilló por su talento con la pelota cuando tenía como ídolo a Fritz Walter y soñaba con parecerse a Alfredo di Stéfano y Bobby Charlton
Con 14 años fichó por el Bayern. Allí forjó una leyenda que le convertiría en el mejor futbolista de la historia del club y también del país teutón. En los primeros años de carrera despuntó como centrocampista. En esa posición sobresalía por su fuerza, su recorrido, su excepcional disparo, su gran despliegue y su inagotable energía. Con el paso de las temporadas retrasó su posición hasta instalarse como el mejor líbero que ha pisado un terreno de juego. El puesto estaba hecho para él y todas sus grandes cualidades. Explotó su inteligencia, su visión de juego, su capacidad para sacar la pelota jugada, su magnífica anticipación, sus pases precisos y su privilegio golpeo de balón. Además, lideraba desde atrás con jerarquía y carácter.
El Bayern, que a comienzos de los 60 cuando nació la Bundesliga era un equipo que no luchaba con los títulos, se acabó convirtiendo en uno de los grandes del país. Mantuvo una dura y enconada rivalidad con Los Potros del Borussia Mönchengladbach en las competiciones nacionales. En catorce campañas sumó a su palmarés cuatro Bundesligas y cuatro Copas. En el panorama continental también consiguieron un gran dominio, sobre todo en la Copa de Europa. Entre 1974 y 1976 el Bayern fue el ogro del continente alcanzando tres trofeos seguidos.
Empezó con un estilo ofensivo y vistoso, pero se acabó especializando, siendo un conjunto pragmático, rocoso y muy competitivo. Un equipo muy complicado de superar. Anteriormente se habían estrenado alzando la Recopa de Europa del año 1967 al imponerse en la final al Glasgow Rangers. También el cuadro muniqués se confirmó como el mejor equipo del mundo de forma oficial en 1976, cuando levantaron la Copa Intercontinental ante el Cruzeiro.
Cuando jugaba en el SC 1906 München, a Beckenbauer le apodaron sus amigos ‘der Brasilianer’. Por su elegancia, su clase, sus estéticas conducciones de pelota y su distinguido estilo jugando siempre con la cabeza levantada
Después de 575 partidos y 77 goles dejó el Bayern con 32 años para irse a jugar a Estados Unidos. El dinero norteamericano de la NASL sedujo al Kaiser que firmó un contrato con el NY Cosmos en el que tuvo de compañero a Pelé y obtuvo dos títulos. Parecía el final de su etapa deportiva, pero con 35 años regresó a su país para militar dos campañas en el Hamburgo. Allí amplió su palmarés con otra Bundesliga en un equipo en el que también figuraban Stein, Kaltz, Magath o Hrubesch. En 1983 se vistió de nuevo la camiseta del Cosmos durante 25 partidos, ganó otro título y colgó las botas.
Su carrera internacional con la selección democrática alemana fue igual de exitosa, con un total de 103 encuentros (14 goles). Una generación portentosa con los Maier, Müller, Vogts, Netzer, Overath o Hoeness se juntó en la década de los 60 y de los 70 para entrar en la historia del fútbol. Beckenbauer disputó tres Mundiales y no bajó del tercer lugar, y dos Eurocopas sin acabar por debajo del segundo escalón. En el Mundial de Inglaterra’66 el mundo descubrió al Kaiser que hizo un campeonato extraordinario en su función de centrocampista llegador. Cuatro años después, los alemanes finalizaron en tercera posición. Para el recuerdo quedó la semifinal contra Italia y la prórroga del siglo. El Kaiser con un problema en el hombro debió disputar ese tiempo extra con el brazo en cabestrillo. Su última Copa del Mundo fue en su país y la República Federal Alemana alcanzó su segundo Mundial ante un público exaltado en el Olímpico de Múnich. Beckenbauer capitaneó al equipo y superó al fútbol total de Países Bajos que era la favorita al título.
En cuanto a las Eurocopas, en 1972 los alemanes inauguraron su palmarés en la competición ganando también en Múnich a la URSS. Cuatro años después, en la última gran cita continental del Kaiser, los teutones cedieron el trono al caer con los checoslovacos la famosa noche del penalti de Panenka.
Los logros y reconocimientos a título individual de Beckenbauer son infinitos. El de mayor prestigio son los dos Balones de Oro que ganó en 1974 y 1976. Además, fue cuatro veces futbolista alemán del año, estuvo incluido en el mejor equipo del Mundial en las tres ediciones que participó, fue defensa del año en la Bundesliga en seis oportunidades y a finales de siglo fue un clásico en las listas de mejores jugadores de la historia.
Al colgar las botas no abandonó el fútbol y se hizo entrenador. No tuvo una carrera tan larga como en el césped, pero sí saboreó las mieles del éxito con la misma intensidad. Sin casi experiencia le nombraron DT de la selección y llevó a Alemania a la final del Mundial de México’86. Un Maradona extraterrestre les alejó de la Copa, pero cuatro años más tarde la mannschaft se tomó la revancha. En Italia’90 derrotaron a Argentina con un tanto de Brehme y el Kaiser volvió a levantar el Mundial. Unos meses después, Bernard Tapie lo fichó para su megaproyecto del OM. Sin embargo, la etapa fue más corta de lo esperado y tras cuatro meses se marchó del cuadro marsellés. Al Bayern lo entrenó en dos periodos distintos a mediados de los 90 consiguiendo como mayores éxitos la Bundesliga de la trabajadora 1993-1994 y la Copa de la UEFA de 1996 contra el Girondins.
Miembro de la directiva del Bayern desde finales de los 90, también fue presidente de la entidad hasta que abandonó el cargo en 2009. En 2006 fue designado como principal organizador del Mundial de 2006 y tanto la Federación como el Bayern le hicieron miembro de honor y presidente honorífico respectivamente.
DEP, Kaiser.
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Buenos días. Se ha muerto Beckenbauer y con él se ido uno de los últimos mitos, no el último, como reza Sport, porque en el fútbol, en el cine, en la música y en definitiva en el puñado de cosas que hacen que la vida valga la pena, siempre se están acabando los mitos pero nadie recuerda que se hayan agotado jamás. Quizá porque nunca dejarán de surgir, quizá porque necesitamos mitos que doten de sentido nuestro andamiaje vital.
No todos los excelentes futbolistas son leyendas y no todas las leyendas devienen en mito. Franz consiguió ambas cosas, pero fue más allá, Beckenbauer se convirtió en un arquetipo —como bien definió Mercutio en Twitter—, la mejor manera de lograr la inmortalidad porque se pasa a formar parte de la cotidianeidad. Del mismo modo que a alguien muy inteligente se le dice que es un Einstein o a quien corre mucho se le llama Fitipaldi y a quien es un seductor se le tilda de donjuán, a quien juega al fútbol como lo hacía Franz se le denomina un Beckenbauer. Los ha habido hasta de la Bahía, como Carmelo, el defensa del Cádiz.
Beckenbauer, además de ser uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, ha pasado a la historia como el paradigma de líbero, de defensa cuidadoso a la hora de sacar el balón jugado, en contraposición al clásico patadón. Aunque, como hemos repetido en alguna ocasión en La Galerna, el propio Franz se encargó de recordar a quienes le atribuían haber sido el primero en desempeñarse de ese modo en la élite del fútbol que en realidad ese mérito le pertenece a D. José Emilio Santamaría, leyenda del Real Madrid y del fútbol.
«Todos quisimos ser Beckenbauer», titula Marca, y es cierto. Debido a su condición de arquetipo referida antes, Franz se convirtió en una marca en sí mismo. Beckenbauer en el fútbol es como el Rimmel en cosmética, un genérico, una marca que se come al producto. El alemán era el ejemplo de cómo defender y a la vez construir juego adornado además con una elegancia innata de la cual hizo gana no solo en el terreno de juego, sino fuera de él.
Mundo Deportivo opta, acertadamente, por una sobria portada en negro con Beckenbauer alzando la Copa del Mundo de 1974. «El fútbol despide al mito alemán, uno de los mejores jugadores de la historia», subtitulan a la sombra del titular «Adiós al Káiser».
As relega al mito a su franja superior y elige centrar su atención en lo mundano, principalmente en la «Tormenta de derbis» que vamos a sufrir en los próximos 26 días. El sorteo de Copa del Rey celebrado ayer, como sabéis también amañado por Florentino, deparó un complicadísimo para los culés Unionistas-Barcelona y un sencillísimo para los blancos Atlético-Real Madrid.
Ninguna sorpresa, como tampoco nos extrañó la designación de Alberola Rojas para dirigir el derbi de mañana en Arabia. En el último partido contra el Atleti, el pupilo del hijo de Negreira dio por bueno el gol de Morata tras clara falta a Bellingham, anuló un tanto legal al Madrid y perdonó la expulsión a Giménez, méritos más que suficientes para que el sistema lo haya elegido para volver a dirigir a madridistas y colchoneros. El tercer y último derbi que nos espera estas semanas seguramente también le sea asignado a él siempre y cuando vuelva a cumplir con lo esperado. Si falla, optarán por otro de sus árbitros de cámara, si ha pagado a Javier Enríquez por coaching y además está investigado por la Guardia Civil por incremento anómalo de su patrimonio, mejor.
Mientras tanto, el Barça recuerda a los aficionados que viajen a Arabia a ver a su equipo que las muestras de afecto allí, sobre todo entre personas del mismo sexo, pueden tener consecuencias penales y que los ciudadanos occidentales son objetivos potenciales de grupos terroristas. Suponemos que tanto Piqué como Rubiales estarán también preocupadísimos ante estos peligros mientras cuentan los billetes de sus millonarias comisiones por llevar el torneo a un país tan amigo de los derechos humanos.
Pasad un buen día.
En 1972, no se sabe cómo, cayó en las manos de este humilde escribano un pequeño álbum de cromos correspondiente a la fase final de la Eurocopa de fútbol de aquel mismo año. En los inicios de dicha competición, y hasta 1976, la Eurocopa se jugaba entre 4 selecciones, con 2 semifinales y una final. Se jugó en Bélgica entre el equipo anfitrión, la Unión Soviética (que ya había ganado en la primera edición, celebrada en 1960), Hungría y Alemania Occidental (también conocida como República Federal de Alemania).
Televisión Española no siguió (al menos, no lo recuerdo) dicha competición, cuyos resultados conocíamos a través de “Radiogaceta de los deportes” (programa nocturno de Radio Nacional de España) o, al día siguiente, leyendo el Marca. La final la ganó la fabulosa selección alemana por 3-0, y en el álbum aparecían los 11 protagonistas teutones de la final, su seleccionador (Helmut Schön), los 3 goles marcados (2 de Torpedo Müller y uno de Wimmer), y algunos cromos con los dos equipos finalistas, más uno con el capitán alemán, exhibiendo orgulloso el trofeo conquistado.
Era la primera vez que vi el rostro del gran Franz Anton Beckenbauer, que a sus 26 años ya lucía el brazalete, tras heredarlo del mítico Uwe Seeler. Todas las crónicas del momento hablaban maravillas de la apisonadora alemana, que aplastó sin piedad a la URSS, cuyo portero, Rudakov (digno sucesor de Yashin) había sido el héroe de la semifinal ante los húngaros.
El 11 ganador lo compusieron Maier, Wimmer, Beckenbauer, Schwarzenbeck, Breitner, Höttges, Netzer, Hoeness, Kremers, Müller y Heynckes. Por cierto, que fue el campeonato donde se consagró Günther Netzer como mejor centrocampista del continente. Ese éxito en la Euro 72 supuso el primer Balón de Oro para Beckenbauer.
Desde aquel momento, pude seguir desde la distancia la trayectoria del Káiser Franz (dicho apodo se lo pusieron en 1971 tras posar en Viena junto a la estatua del emperador Franz Joseph I). Retrospectivamente, supe que, en el Mundial 66 jugado en Inglaterra, Beckenbauer fue, a sus 21 años, el mejor teutón, jugando por entonces de medio centro, con mucho gol (4 tantos anotados, entre ellos uno a Uruguay en cuartos de final y uno a la Unión Soviética en la semifinal) y llevando a los suyos a la final ante el anfitrión, Inglaterra. Y que en el Mundial de México 1970 ya jugaba de segundo central (o más bien de líbero) y que jugó parte de la histórica semifinal ante Italia (victoria transalpina por 4-3 tras una prórroga sublime) con el hombro dislocado tras un encontronazo con el defensa Facchetti.
Precisamente, el caballeroso Franz, ante la creencia unánime de los especialistas futbolísticos de que él había inventado el puesto de líbero, proclamó más de una vez que realmente el primer líbero de la historia, es decir, el defensa que, en lugar de jugar al patadón cruzaba las líneas ofensivas de sus rivales con el balón cosido a sus pies y convenientemente mimado, no había sido él, sino la leyenda madridista de los años 50 y primeros 60 D. José Emilio Santamaría.
Beckenbauer, ante la creencia de que él había inventado el puesto de líbero, proclamó más de una vez que realmente el primer líbero de la historia no había sido él, sino la leyenda madridista de los años 50 y primeros 60 D. José Emilio Santamaría
Posteriormente a 1972, ya sí que quien les escribe siguió más de cerca la trayectoria del gran Franz, primero como adalid de su Bayern de Múnich, con la victoria en la final de la Copa de Europa de 1974 ante el Atlético de Madrid (también en Bruselas, como la Eurocopa de 1972), en partido de desempate, 4-0 (tras el gol milagroso de su compadre Schwarzenbeck a Miguel Reina en los últimos segundos de la final) y, un par de meses después, liderando la máquina trituradora alemana en el Mundial de 1974.
Casi todos los madridistas que habíamos padecido esa misma temporada al majestuoso Johan Cruyff en la liga 73-74 queríamos que en la final Alemania pasase por encima de la Naranja Mecánica de Rinus Michels: también se trataba de la reedición del eterno duelo entre el Real Madrid (con Netzer, aunque apenas jugó durante el mundial, ya que Wolfgang Overath, el cerebro del Colonia, ocupó su demarcación, y Paul Breitner, fichado ese verano por Don Santiago Bernabéu) contra el Barcelona de Cruyff y su reciente fichaje, Johan Neeskens. Curiosamente, en 1974, tras alzar la Copa de Europa y la Copa del Mundo, el Káiser no logró el Balón de Oro, que fue a parar a manos de su mediático rival holandés, Johan Cruyff.
Aparte de vivir los éxitos de Beckenbauer, también tuvimos que padecer los madridistas el buen juego del alemán y de aquella máquina fría y destructora que era el Bayern de Múnich, que logró el triplete de Copas de Europa en 3 años (tras ganar, además de al Atleti, al Leeds United y al AS Saint Étienne francés), desde 1974 hasta 1976, tras pasar por encima del Real Madrid en la semifinal de ese último año, la del loco del Bernabéu que agredió al árbitro Linemayr y la del último partido de Amancio Amaro en Europa, expulsado en el Olímpico de Múnich la noche en la que el Torpedo Gerd Müller apuntilló a los merengues (2-0). 1976 fue el año en el que obtuvo el Káiser su segundo Balón de Oro, pese a que su selección perdió por penaltis ante Checoslovaquia (con el célebre lanzamiento de Panenka) en la final de la Euro 76.
Beckenbauer fue, sobre todo, un jugador de una elegancia extrema, que hacía todo fácil, ya que manejaba el balón como poquísimos jugadores lo han hecho saliendo desde la cueva. Además de su visión de juego y su frialdad jugando, disponía de una especial intuición a la hora de colocarse (y dirigir a sus compañeros de defensa) y de prever muy a menudo los movimientos de los atacantes rivales.
Beckenbauer fue, sobre todo, un jugador de una elegancia extrema, que hacía todo fácil, ya que manejaba el balón como poquísimos jugadores lo han hecho saliendo desde la cueva
Por añadidura, nunca dejó de tener una notable producción goleadora desde la media distancia y también con un notable remate de cabeza: y es que, por ejemplo, en su segunda temporada con el Bayern, a sus 19 años, llegó a anotar 17 goles en una temporada jugando como interior. Siempre fue todo un caballero sobre el terreno de juego, y también fuera de él, lo que le llevó a ser querido y muy apreciado tanto en los terrenos de juego como posteriormente en los banquillos.
Como es bien sabido, también le llegaron los triunfos como entrenador, y, no hay que olvidarlo, como seleccionador nacional de un país recientemente reunificado, Alemania, en 1990, venciendo a Argentina en el Olímpico de Roma con gol de penalti de Andreas Brehme (1-0). Tristemente, en esta misma semana, nos han dejado dos mitos como Franz Beckenbauer y como Mário Zagallo, dos de los pocos (el tercero es el francés Didier Deschamps) que han logrado triunfar en Copas del Mundo como jugador y como seleccionador nacional. Precisamente, en 1990, se pudo quitar la espina Beckenbauer de la final del Mundial de México 1986, cuando la selección que él dirigía ya por entonces cayó ante la Argentina de Maradona tras un fabuloso partido por 3-2.
En los despachos, la inteligencia, el saber estar y la diplomacia de Herr Franz le llevaron a puestos directivos de importancia, como llegar a ser presidente de su Bayern de Múnich (y posteriormente presidente de honor de por vida), además de vicepresidente de la Deutsche Füssball Bund (DFB), la federación alemana de fútbol. También fue el principal organizador del Mundial 2006 que se disputó en Alemania, logrando así un broche de honor prácticamente único a nivel planetario.
Franz Beckenbauer siempre admiró al Real Madrid, primero con sus ojos de niño muniqués en los años 50, siguiendo los éxitos fabulosos de las 5 Copas de Europa consecutivas de los blancos. Así lo expresó en una visita que hizo al estadio Bernabéu y a Valdebebas, mostrando su cariño y su afición por el club de Concha Espina y reconociendo que era el más popular y laureado del mundo.
Se nos fue el Káiser con apenas 78 años, pero siempre quedará como titular indiscutible de una selección mundial de todos los tiempos, sacando desde la defensa el esférico con una delicadeza y una maestría que nadie ha vuelto a superar en los últimos 50 años. Descanse en Paz
También se le atribuye la mítica frase siguiente: “para ganar una Champions, hay que tener un buen equipo, un gran entrenador y ganar al Real Madrid”. No en vano dos de las Copas de Europa de las 6 que posee el Bayern de Múnich las logró tras derrotar en semifinales al Madrid (en 1976 y en 2001), mientras que el Real Madrid alcanzó 5 triunfos en Champions tras derrotar al Bayern, bien cuartos de final (2002, 2017), bien en semifinales (2000, 2014 y 2018). Estos dos colosos, los dos mejores de la historia (con permiso, quizás, del AC Milan), jamás han tenido la ocasión de verse en una final de Copa de Europa, pero son los que más se han despellejado a la largo de la historia en eliminatorias epopéyicas. Y es que todos los elogios que salían de boca del inolvidable Káiser para con el Real Madrid tenían y siguen teniendo un valor incomparable con ningún otro.
Se nos fue el Káiser con apenas 78 años, pero siempre quedará como titular indiscutible de una selección mundial de todos los tiempos, sacando desde la defensa el esférico con una delicadeza y una maestría que nadie ha vuelto a superar en los últimos 50 años. Descanse en Paz.
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Alcanzado el ecuador del torneo, lo que antes se venía llamando el “campeonato de invierno” (cada vez quedan menos términos así, del fútbol antiguo, que ya sólo vamos recordando los, ay, que vamos para pollaviejas), queda más o menos claro ya que el título de Liga, este año, estará entre el Madrid y el Girona. La eclosión del Girona, hasta esta temporada un equipito, está agitando el devaluado producto tebano, un año ya cociéndose en el jugo del caso FC Barcelona-Negreira. Los poetas de la corte loan el inopinado ascenso de la cenicienta gerundense y lo comparan con el Leicester que ganó la Premier en 2016 o con la Real Sociedad de Raynald Denoueix que quedó segunda a un punto del Madrid en el año 2003.
Lo cierto es que, a simple vista, la historia contiene todos los ingredientes necesarios para la fábula moral: equipo pequeño y sin historia que jugando como los ángeles se planta en el umbral de la gloria, etc. El perfecto cuento de hadas que, naturalmente, halla en el Madrid al Goliath ideal contra el que levantar un David más bonito que un San Luis. Una bicoca narrativa para todos los aedos que, en este país en demolición, permanecen siempre ávidos de material para apuntar contra el Madrid, último de los pilares sobre los que se sostiene la gran casa común de España.
Pero, el Girona, ¿quién es? ¿Qué es, en realidad, el Girona? Bueno, yo lo voy a decir: una mentira.
Ítem más: el Girona es el primer caballo de Troya del dinero del petróleo árabe en España, una sucursal del holding empresarial que controla desde Abu Dhabi el Manchester City. O sea, una de las manifestaciones del Mal absoluto, uno de los brazos del Leviatán que está corrompiendo el viejo refugio de las clases trabajadoras europeas y no sólo está también reduciéndolo a pasatiempo de sheiks con dinero infinito, sino además transformándolo en otro tipo de negocio, en una turbia e inquietante prognosis del futuro que nos espera a todos en Occidente.
Pero, el Girona, ¿quién es? ¿Qué es, en realidad, el Girona? Bueno, yo lo voy a decir: una mentira
Contando la presente, el Girona, fundado en 1930 por un nacionalista de izquierdas vinculado al origen de Esquerra Republicana, ha jugado sólo cuatro veces en Primera División. La mayor parte de su irrelevante historia como club de fútbol la ha pasado en Tercera. Establecido sobre las bases de la extinta Unión Deportiva Gerona, club que no superó el paso al profesionalismo, el nuevo equipo nace bajo el nombre, en español, de Gerona Football-Club, que no cambia al catalán hasta 1980.
Toma los colores del Athletic de Bilbao, por entonces el club más poderoso del fútbol español y responde, en realidad, a un esfuerzo colectivo patrocinado por el ayuntamiento de la ciudad, que coordina a businessmen locales para que Gerona no se quede sin equipo de fútbol. Pensemos, por un instante, en la creación del Madrid, fruto del esfuerzo independiente de un puñado de jóvenes modernos y soñadores. ¡Todo está ahí desde el principio!
Hay que pensar que España está llena de calles Gerona porque un día, hace doscientos años (en realidad, parece que hace doscientos millones de años luz), en otro país que pertenecía a otro mundo, sin duda, Gerona fue blasón de hispanidad y orgullo patriótico por su heroica resistencia a Napoleón. Hoy es una de las capitales del independentismo catalán y por supuesto su club de fútbol tiene que ser “el segundo equipo de Cataluña” en palabras de Roures, el Gran Postor.
A base de dinero y voluntad política todo es posible, bien lo sabe Dios, y el Girona FC es un magnífico ejemplo de ello. El Real Club Deportivo Español, al que ni siquiera adaptar su nombre, catalanizarlo, abjurar de la eñe, le ha valido para ser considerado allá otra cosa que un submarino del enemigo, o sea de la siniestra Espanya, está viviendo en sus carnes la experiencia del reemplazo. Los videoarbitrajes que sufrió al final de la pasada campaña, dirigidos por Puigdemont desde el salón de su chateaux en Waterloo, son la prueba de que lo que en Cataluña se llama “hacer país” es una acción colectiva y premeditada que lo alcanza todo. Hoy el Girona es colíder de Primera y el Español mama en Segunda, y esto no ha hecho sino comenzar.
El Girona es el primer caballo de Troya del dinero del petróleo árabe en España, una sucursal del holding empresarial que controla desde Abu Dhabi el Manchester City. O sea, una de las manifestaciones del Mal absoluto, uno de los brazos del Leviatán que está corrompiendo el viejo refugio de las clases trabajadoras europeas
Hasta 2009, sin embargo, el Girona fue de sus socios. Convertido en sociedad anónima deportiva, en 2015 estaba en concurso de acreedores, de donde sale gracias a TSVE Futbol, un grupo francés dirigido por exdirectivos de Canal Plus. Los franceses se compraron casi el 90% de su accionariado y pusieron de CEO a Ignacio Mas-Bagà, un tipo cuya bio, según Palco23, es la siguiente: “graduado en Empresariales por el Instituto Químico de Sarriá (IQS Barcelona), el joven ejecutivo trabajó seis años en Media Sports Marketing, una de las filiales de Mediapro desde de la que participó en la asesoría y organización de giras internacionales de grandes clubes europeos, así como en acciones comerciales vinculadas a la Fórmula-1. En 2014 fichó por La Liga para asumir la dirección de eventos deportivos de la LFP World Challenge, programa para la internacionalización del fútbol español”.
En esta venta, que salvó al club, ya intervino Pere Guardiola, el Hermanísimo. Resulta que el otro Guardiola, que también quiso ser futbolista, creció como tiburón de los despachos junto a Sandro Rosell en Nike. Allí, en doce años, trabajó en la gestión de los patrocinios de casi todas las grandes figuras de la edad de oro del fútbol español, estudió un master de Marketing y Administración y Dirección de Empresas en ESADE y gestionó los contratos de la marca con Ronaldinho y Ronaldo, por ejemplo.
En 2009 dejó Nike y fundó con, ¡tachán!, Mediapro, la empresa de consultoría deportiva (representación, hablando en plata) Media Base Sports, con la que llevó a Luis Suárez al Barcelona. Le tuvo que ir bien porque en 2016 le soltó a Roures 50 millones para quedarse con la mayoría de las acciones de la empresa. Ya llevaba un año de asesor deportivo “externo” del Girona. En 2017 el Hermanísimo dio el salto y compró el 48% del paquete accionarial del club: el otro 48% se lo quedó el City Football Group.
El City Football Group es un consorcio cuya propiedad mayoritaria corresponde al Abu Dhabi United Group for Development and Investment, o sea, el fondo de inversión privado de Mansour bin Zayed bin Sultan Al Nahyan, el emir de Abu Dhabi. Lo preside Ferran Soriano, el vicepresidente económico del Barcelona en los años de oro de Laporta y actual director ejecutivo (o CEO) del Manchester City y pieza clave de la trama catalana que, desde Manchester, está pervirtiendo la Premier.
El Girona es el escalón más valioso de una cadena que termina en la Premier; un filial de lujo para el gran dominador del campeonato inglés en la última década y vigente campeón de Europa, pues no es lo mismo foguearse en el Castilla que luchando por la Liga contra el Madrid
El City Group tiene clubes en la MLS, en la liga uruguaya, en Australia, Japón, China, la India, Francia, Bélgica, Brasil e Italia. Desde 2020 el Girona es, también, pionero en el concepto de multipropiedad, al menos en España: Pere Guardiola vendió el 35% de sus acciones a Marcelo Claure, un boliviano, magnate de la telefonía en América, que fundó el Inter de Miami y se lo vendió a Beckham en 2021 para comprarse el Club Bolívar, en su país, y afiliarlo al City Group. En todos estos años, el chico de Roures, Ignacio Mas, ha seguido siendo el CEO.
Aunque el Girona cuenta con uno de los presupuestos más bajos de la Liga (60 millones), su rol en el entramado global del City Group no sólo es el de cabeza de playa en uno de los campeonatos más importantes del mundo, sino además el de pieza esencial en su red de scouting: una base de datos que cuenta, según Goal, con medio millón de futbolistas dentro de un “sistema” en el que los jugadores, que ya no firman ni con un club ni con un agente, sino con un holding, van “ascendiendo” de categoría en función de su valía, con el Manchester City de Guardiola como paraíso final con el que soñar.
De este modo, el Girona es el escalón más valioso de una cadena que termina en la Premier; un filial de lujo para el gran dominador del campeonato inglés en la última década y vigente campeón de Europa, pues no es lo mismo foguearse en el Castilla que luchando por la Liga contra el Madrid. El City Group le está haciendo una ciudad deportiva al Girona por valor de 25 millones, además de reformar Montilivi con vistas a jugar la Champions el año que viene. Todo esto gracias a la visión de Soriano y del Hermanísimo, al que en un perfil que le hacen en Relevo tildan poco menos que de genio de la lámpara. La verdad es que tiene la pinta, aunque todos sabemos que algunos catalanes son muy listos, la tasa de linces allí es mucho más alta que en cualquier otro lugar de la península ibérica.
Aunque el presupuesto no es de los más altos, esta ingeniosa y “global” (es importante recalcar mucho este adjetivo, una de las keywords del mundo moderno) política de gestión de clubes en todo el mundo ha dado lugar a que el Girona, hoy, tenga, según Transfermarkt, una plantilla valorada en casi 224 millones de euros, la sexta de España tras los cuatro equipos que participan en la edición en curso de la Copa de Europa y el Bilbao. El Girona ascendió en el año II de la pandemia y esto es importante subrayarlo: su afiliación al City Group le permitió absorber 19 millones de euros de pérdidas, una cifra que a cualquier otro club de su entidad, historia y tradición, habría mandado al basurero del fútbol profesional. ¿Acaso no es esto una forma de adulterar la competición?
Su afiliación al City Group le permitió absorber 19 millones de euros de pérdidas, una cifra que a cualquier otro club de su entidad, historia y tradición, habría mandado al basurero del fútbol profesional. ¿Acaso no es esto una forma de adulterar la competición?
Es gracioso porque en El Periódico, en noviembre, se escribía esto: “Si hay algo que levanta sarpullidos en el Girona FC es cuando se asegura que es un filial del Manchester City, o que parte con ventaja por formar parte del City Football Group. Como si el equipo de Michel estuviera plagado de futbolistas enviados de la ciudad inglesa (en realidad, solo hay dos cedidos, Yan Couto y Savinho); como si pudiera fichar indiscriminadamente gracias a un dinero regalado desde Abu Dhabi (el coste del once inicial oscila de los 15 a los 20 millones); como si no estuviera sujeto a las estrictas reglas del límite salarial de LaLiga”.
Las mismas estrictas reglas que permitieron al Barcelona de Xavi ganar la Liga del año pasado inscribiendo jugadores pagados con dinero del Monopoly avalado por la venta ficticia de activos inventados. En fin, lo del Girona es un milagro que se sustenta en base a “sinergias de todo tipo” según dice el Hermanísimo, para las cuales “la marca City es un imán”. Nos ha jodido. Lo bueno, lo realmente atractivo de algunos catalanes, es su extraordinaria capacidad para tomar a los demás por gilipollas con un arte y una gracia que ya quisieran para sí los argentinos. Son los mejores: merecen su Champions particular, como diría el Pep.
Dice Mas-Bragá que el Girona tiene que “destacarse como una plataforma de generación de talento”, que esa es, digamos, su misión dentro del entramado internacional del City Group. O lo que es lo mismo, para que nos entendemos todos, sobre todo los que no somos tan listos: servir para que el Manchester City siga saltándose todo tipo de reglas del fair play financiero, de una manera menos obscena que de costumbre, formando futuras estrellas en una Liga hipercompetitiva sin asumir el coste directo de una ficha en su propio primer equipo. Por ejemplo.
El Girona es “la joya de un imperio global” y es la nueva punta de lanza de la AntiEspaña en su guerra de exterminio, eterna, incansable, contra el Real Madrid, al fin y al cabo lo último tangible que queda del hecho fenomenológico español en el siglo XXI. Un imperio contra otro, aunque uno sea de plástico y al otro lo llamen directamente luciferinol. Como el Girona es todo lo que está mal de un fútbol que no tiene pinta de que pare de ir a peor, el Madrid tiene la incontestable misión de ganar esta Liga. Para que no la ganen ellos. Para que el Mal tarde un poco más en campeonar.
La misión del Girona es Servir para que el Manchester City siga saltándose todo tipo de reglas del fair play financiero, de una manera menos obscena que de costumbre, formando futuras estrellas en una Liga hipercompetitiva sin asumir el coste directo de una ficha en su propio primer equipo
Hay dos cosas de un artículo de Javier Izquierdo en 2Playbook, de finales de año, que son esclarecedoras. Y estremecedoras. Copio entero el parrafazo: “La otra clave del impulso del CFG en Girona está en la financiación y la generación de recursos. En plena pandemia, los accionistas acordaron inyectar hasta 20 millones de euros en el club para paliar los estragos económicos causados por la Covid-19. Esta operación, en Segunda División, no es sencilla de encontrar. Lo más cercano y similar se podría encontrar en el Real Zaragoza tras la llegada de Jorge Mas. Casualmente, la persona que le compró a Claure el Inter Miami de la MLS. De un plumazo la tesorería del club respiró y pudo continuar con su objetivo —conseguido— de ascender, asumiendo 19 millones de euros de pérdidas sólo entre 2020 y 2022. Ahora, en Primera División y con una plantilla competitiva, el objetivo es sumar por comercial y “ser relevantes en nuestro territorio”.
Con el coliderato de LaLiga como mejor escaparate, ha firmado en esta primera parte del curso dos grandes patrocinios: Hylo, para la manga, y Marlex para la trasera de la camiseta. Además, ha renovado con el patronato de turismo de la Diputación de Girona y con Estrella Damm. Ahora bien, ¿ayuda comercialmente estar en el City Football Group? Pues también. El patrocinio técnico (Puma) forma parte del macroacuerdo de 700 millones por una década firmado por el holding para la amplia mayoría de sus equipos, con el Manchester City en cabeza. Además del know-how del grupo, en la parcela de patrocinios: funcionamos como una agencia. Es un servicio bidireccional en estos aspectos, reconocía el CEO del Girona en la entrevista. Una gama de ofertas mucho mayor para las marcas que si el club navegara solo en su travesía”.
Las inversiones de la familia real de Abu Dhabi, directas o a través de testaferros vinculados al City Football Group, van desde CEPSA (socio mayoritario) a cortijos inmensos valorados en 55 millones de euros, donde cazaban el rey Juan Carlos o el antiguo presidente del Banco Santander. Las relaciones con el poder político español son inmejorables, como no podía imaginarse de otra manera: acuerdos por doquier con el actual gobierno y colocaciones de lujo para Froilán en petroleras de los Emiratos. Desde luego que, como nos mostró Berlanga en La escopeta nacional, algunos catalanes, aunque aficionados a votar en referéndums de chichinabo, siempre saben moverse estupendamente en las alturas de quien mande en España. Pase lo que pase ellos siempre ganan. Contra todo eso, por la pureza, como un antiguo caballero de las novelas que leía El Quijote, ha de luchar el Madrid, que es en esencia la última y verdadera cruzada de los justos.
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Después de una siesta, el roscón, unos regalitos magos y besos a los niños los que los tienen, los tíos se fueron a Vitoria y metieron casi 100 puntos, 99 por ser exactos. Es una cosa de locos. Una vez se cayó Yabusele, puso la cabeza en el parqué y temí que se quedara dormido. Se levantó.
Fue lo último que nos dejó el Madrid desde la última vez que nos juntamos aquí, cuando les deseé un feliz año I del calendario Negreiriano. Los Otros le ganaron al Mallorca con gol de Antonio Jude Rüdiger y a la Arandina con la presentación de Arda Güler. Las féminas remontaron en el alargue y antes vivimos otra de esas noches que justifican que el club siga compitiendo: el tremendísimo partido con el Anadolu Efes, antes Pilsen, casi siempre una mosca cojonera. Los dos últimos campeones de Europa. Cuando la batalla por fin acabó, guasap de mi amigo más culé, un tipo entregado.
—Es para cagarse. (Perdón).
—Respuesta mía: Te mando papel.
El tío tiene muchos tiros pegaos. Es curioso, se pone nervioso sólo a partir de mayo si su equipo tiene opciones. Hasta entonces navega. A lo del papel contestó:
—Es Reyes, no recordaba que había partido. Puse la tele y me encuentro con esto. Palmaban de siete o nueve y faltaban dos minutos. No se puede luchar.
—Respuesta: Pero hemos frenado a la ultraderecha.
—No me hubiera importado una quinta prórroga.
—Respuesta: ¿Por si se derrengaban tres o cuatro?
—No, bobo. Para seguir disfrutando. Hubieran ganado igual.
Además de todo eso, en Inglaterra salieron con que a Mbappé no le llena la oferta del Madrid.
También, anoche, el Barça acabó pidiendo la hora en Barbastro. Felicidades por la clasificación. Y a los barbastrinos por su desempeño.
Leía lo de Kylian, luego hablamos, y se me apareció otro francés: Fabien Causeur. Acostumbra a aparecérseme. Si yo fuera Mbappé le llamaría, una charla con él, paisano, antes de tomar la decisión que le llevará a seguir en el PSG, fichar por el Madrid, hacerlo por otro club o meterse en un convento. Le iría bien hablar con un tío de pies a cabeza y con la ventaja del idioma materno.
Si yo fuera Mbappé, llamaría a Causeur, una charla con él, paisano, antes de tomar la decisión que le llevará a seguir en el PSG, fichar por el Madrid, hacerlo por otro club o meterse en un convento
El Madrid ha acaparado titulares. La renovación de Ancelotti acabando el año. A Güler le ha bastado con debutar para que el pueblo viera que no nos engañan desde Valdebebas cuando hablan de él como cosa seria. Lo es. El sabio Carletto: “Juega muy bien pues tiene mucha calidad, debe seguir trabajando en lo físico”. Pues eso.
Musa, recordman Llull, Tavares, Hezonja, Campazzo, Brahim, Camavinga, el tapa-niños Bellingham, Rodry&Vini… Son otros que coleccionan elogios y es natural pues son excelentísimos jugadores. A mí también se me van los ojos con Causeur, de Brest, Francia, 36 años. Puro Real Madrid.
Se trata de ese jugador fundamental en cualquier equipo de cualquier deporte. La historia del club está llena de estos personajes imprescindibles. Es bueno-buenísimo. Está donde está y tiene la carrera que tiene. Siempre dispuesto a cumplir y decidir con una sonrisa. El partido 16 de la Liga o una Euroliga. Su media es siempre, siempre, de notable alto para arriba. Su comportamiento, matrícula de honor. No es sencillo, ¿eh?
¿Hay que anotar? Anota. ¿Defender? Defiende. ¿Rebotear? Pues eso. Una bendición. Uno para colgar su camiseta el día que deje el club. Un ejemplo para todos también en inteligencia y sensatez: desde el primer día que se puso de blanco supo que la suerte le había elegido llevándole al Madrid. De donde se irá con mil títulos, millones de emociones y la cabeza altísima por los siglos de los siglos. ‘Uno di noi’ dicen por ahí.
Que no hay destino igual lo sabe este Causeur que es el Madrid juegue un minuto, 40, o los que sean menester si la cosa se pone como aquella larga noche de delicia turca. Una maravilla de tío. Sí, sí. Me pongo el partido, le localizo y concluyo: ahí está el Madrid.
Y ahí está también el Madrid armándose de paciencia con lo de Mbappé. Como era de esperar, unos dicen que no viene y otros que está fichado. Me apunto a la teoría de que no ha habido movimiento del club. Luego me extraña que desde Inglaterra se diga que no le llena la oferta madridista.
Causeur, Un ejemplo para todos también en inteligencia y sensatez: desde el primer día que se puso de blanco supo que la suerte le había elegido llevándole al Madrid. De donde se irá con mil títulos, millones de emociones y la cabeza altísima por los siglos de los siglos. ‘Uno di noi’ dicen por ahí
Fíjense que lo anormal de unos años acá es dar con una persona o asunto normal. Y que el Madrid espere tranquilo que el jugador se decida es lo más normal del mundo. Por la experiencia vivida y porque aquí el que cumple contrato y decide qué hace con su vida es él.
¿Qué Mbappé interesa al Madrid? Pues como todo gran futbolista. El último, Endrick por cierto. ¿Qué debería hacer ahora? ¿Llamarle y ofrecerle qué se yo, cinco años, estos dineros? Eso lo sabe. O se lo imagina. En el caso de Alfonsito Davies, vale. Es nuevo en esto. Hermoso, pensamos en ti. El jugador se lo piensa y decide. También le rondan varios equipos, en cabeza los de la Premier naturalmente. Y su Bayern. El Madrid, a lo suyo: ya nos contaréis.
En lo de Kylian me creo que no hay prisas por ninguna parte. Será él quien agarre el teléfono. Y si marca el 34 y luego el 91 le atenderán. Y si no… Pues mucha suerte. Las cartas están tiradas. Hay grandes clubes por ahí, algunos incluso tramposos, y el Madrid. La diferencia. No hay misterio. Usted sabrá.
Y sí: yo de él, llamaría a Causeur. No para que le convenza de que su sitio es el Bernabéu. Para hablar y que le cuente lo que es eso, sus cosas. Hacerlo con este tipo de gente siempre ayuda.
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Buenos días, amigos, y bienvenidos a la cuesta de enero. Claro que algunos, como el FC Barcelona, llevan ya encajando una larga racha de sufrimiento. El padecimiento data del 19 de septiembre del año pasado, que es la última vez que el Barça ganó por más de un gol.
—Pero oiga, ¿ganar por un gol no es ganar también? ¿Por qué ganar por un solo gol debe ser un padecimiento?
Porque eso mismo han dicho ellos. Esa es la respuesta.
Fue el propio Xavi Hernández el que, henchido del supremacismo catalán que le desborda, dijo en rueda de prensa aquello de que “los catalanes no estamos contentos si ganamos por un gol”. Por eso damos por hecho que todos ellos están pasando un viacrucis desde septiembre, muy en especial Xavi, que es quien ha determinado que no hay más aceptación del triunfo que la que pasa por un marcador superior al 1-0, el 2-1…
… o el 2-3, que es lo que cosechó ayer el equipo blaugrana en su visita al Barbastro, modestísimo club de amigos que puso un nudo en la garganta culé. Como veis, tanto Sport como Mundo Deportivo son de la escuela de Xavi: ganaron, pero al haberlo hecho por un solo gol (y jugando de absoluta pena) no se consideran ni mucho menos satisfechos. Mundo Deportivo es explicito en la expresión de su disgusto. “Otro susto”, titula, y con razón, pues hace más de cuatro meses que su escuadra no gana un partido con alguna holgura.
Nos gusta especialmente el eufemismo usado para definir a este Barça. “Un Barça DE NUEVO DESCONCERTANTE pasa a Octavos de la Copa eliminando al Barbastro”.
“De nuevo desconcertante”. ¿No es una manera fascinantemente oblicua de remarcar su hastaelhuevismo con la extrema mediocridad de este FC Barcelona? Vamos a poner aquí lo que los medios culés quieren decir realmente a Xavi. La Galerna funciona mejor para estas cosas que Google Translate.
—Estamos hasta los mismísimos, Xavi. Incluso nosotros, tu prensa más apesebrada y dócil, lo tiene difícil para tragarte. El equipo no juega una mierda y encima eres un entrenador que cae gordo allá donde va. Ayer volviste a quejarte, en este caso por que no haya VAR en los partidos de Copa, y tus continuos lloros vuelven a hartarnos hasta a nosotros.
No sólo eso, amics. Ayer mismo nuestro protagonista casi llega a las manos, valors en ristre, con los humildes jugadores oscenses. Cae mal allá donde va. Insulta a los árbitros (recordemos el atento “Me cago en tu puta madre” de hace unos días) y la lía parda por doquier. A nadie puede extrañarle, por cuanto no sólo él, sino su club en general, no puede sino caer como el orto. Suerte tiene, en realidad y si uno lo piensa, de que no le reciban en esos estadios de Dios con el vestuario visitante empapelado con el careto de Negreira replicado hasta el infinito.
“Clasificados y nada más”, dice el titular de Sport, lo que es suficientemente elocuente en cuanto al grado de hartazgo. Cuidadín, amigos de Sport, que luego Xavi os afea públicamente que no apoyéis más al equipo, o sea, que no le deis el cheque en blanco para seguir “construyendo” su Barça con prometedores noveles que enfilan la cuarentena.
Es un primor este Xavi. Aunque ni Sport ni Mundo Deportivo te lo cuenten, insistimos en que ayer casi se sacude con jugadores del Barbastro, los cuales fueron reprendidos con severidad por tipos como Juanma Castaño y Gerard por no tratar con respeto al “mejor jugador de la historia de España”, como si el haber sido un gran jugador diera patente de corso para comportarse como un perfecto cretino. Por otro lado, lo de “mejor jugador de la historia de España” merece sería discusión. Gran parte de su palmarés se amasó durante el negreirato-villarato (que es como el marxismo-leninismo pero sacando la pasta del banco en un saco), y además el mejor jugador de la historia de España es Paco Gento, qué coño. El propio Barça, en toda su historia, no tiene el palmarés de Copas de Europa de La Galerna (la auténtica) del Cantábrico. Lucha por igualarle, y no lo tiene fácil.
En fin. Os dejamos con la prensa madrileña porque queréis verla. Hoy toca que vamos a fichar a Haaland. Mañana Dios dirá.
Un abrazo a todos.