Las mejores firmas madridistas del planeta

Referirse a la afición del Real Madrid como un todo homogéneo cuyas particularidades y personalidad fuesen comunes a cada uno de sus componentes es impreciso y necesariamente injusto con parte de sus integrantes, lo sé, evidentemente.

Sin embargo, hay pautas de comportamiento que son muy compartidas, tanto que hacen que se aprecien como mayoritarias, ya sea porque lo son en lo numérico, o porque lo aparentan en lo estridente. Esta condición de mayoritarias, real o impuesta, acaba por determinar la personalidad de la afición del Real Madrid, o “el Bernabéu”, que es su sinónimo. “El Bernabéu pitó…”, “al Bernabéu no le gusta que…”, son expresiones que se refieren a esa generalidad real o aparente, pero que implican a la totalidad, para desaliento de muchos, entre los que me incluyo.

Pues bien, uno de los rasgos de personalidad en alza de la afición del Real Madrid es el de despreciar su propio patrimonio. Tanto el económico como, lo que es aún peor, el histórico.

Me estoy refiriendo a que, en los últimos meses, y más de una vez, he oído, con incredulidad, a madridistas despreciando el valor de las 15 copas de Europa. He contemplado cómo se referían a ellas como algo del pasado de lo que no cabe ya presumir. He podido observar cómo se criticaba al club y al presidente por alardear de copas de Europa, cuando “lo que tendrían que hacer es ganarla otra vez y dejar de hablar del pasado”, ¡decían! (Un pasado, por cierto, de fecha 1 de junio de 2024. Al parecer, lejanísimo para quien así opina). ¡Llegaron, incluso, a cuestionar la calidad deportiva de las victorias!

Donde los niños aún pueden volar

¡No! Miren ustedes, aparten de mí la tristeza que les han inoculado desde las campañas antimadridistas y los Social Media Business, que a mí no me van a “quitar lo bailao”. Con independencia de que anhele triunfos futuros, el disfrute de los logrados forma parte de mi memoria episódica y emocional. ¡No me lo van a arrebatar! Por otra parte, sepan que el Real Madrid es lo que es porque antes fue lo que fue; despreciando su historia no cabe concebir ilusiones más allá de las que alberga cualquier participante de la competición. Las 15 copas de Europa son algo que se ha de recordar, y de lo que hay que presumir en todo momento, como así lo hace el estampado en la camiseta. ¡Los éxitos pasados se veneran!

La parroquia madridista —denominación en declive en forma y en significado— siempre se ha caracterizado por ser exigente, y en este rasgo característico tratan de justificarse conductas que nada tienen que ver con la exigencia, y sí más con el capricho, el aburrimiento, la insatisfacción personal, y, sobre todo, la expresión de un razonamiento intervenido por los mecanismos sociales y tecnológicos de estos tiempos.

De esta forma, despreciar las copas de Europa ganadas, y en particular las conquistadas en un pasado muy reciente, es una manifestación de un comportamiento más propio de la adicción que de la devoción. De igual manera que al adicto de nada le sirven dosis pasadas, pareciera comportarse así quien de nada le sirven triunfos pasados, demandando más, no con el deseo del devoto, sino con la necesidad que impone la abstinencia. Esto viene a estar en consonancia con lo que ahora se llama “consumo de experiencias”, y que viene a traducirse en que más importante que ganar la Champions es hacerse la foto en Cibeles, una vez hecho lo cual, y tras subirla a redes, hay que ir a por lo siguiente, siguiente lugar, siguiente sensación, siguiente Champions. Siguiente, siguiente, siguiente. Los niveles dopaminérgicos y serotoninérgicos se lo demandan. Este comportamiento social es alimentado desde los diversos mecanismos en redes, que lo son no porque conectan, sino porque atrapan. Como a peces. No justifiquen esta conducta con la exigencia.

Despreciar las copas de Europa ganadas es una manifestación de un comportamiento más propio de la adicción que de la devoción

En lo que afecta al patrimonio económico y deportivo, vemos también la tendencia creciente a pitar a los jugadores de una manera que, nuevamente, parece ampararse en la “natural exigencia” del Bernabéu para justificar algo que nada tiene que ver con ella, y sí más con socavar la moral y la valía de alguno de los (curiosamente más destacados) componentes del capital humano del equipo.

Vinícius puede caer bien, mal o regular. Pero, como jugador de fútbol y de nuestro equipo, ¿qué podemos decir? Primero: está en el grupo de mejores jugadores que ha tenido el Real Madrid en su historia. (Nutrido grupo, pues va creciendo por lo difícil que resulta sacar a uno para meter a otro; y de ranking incierto a partir del segundo puesto, en tanto que la historia y los testigos nos obligan a reservar el primero a D. Alfredo Di Stéfano). Segundo: aun no estando en su mejor momento, sigue siendo, en todo el panorama mundial, de los jugadores que más peligro generan, ya sea de manera directa con su juego, o indirectamente por la dedicación a que obliga en las defensas contrarias, atrayendo a jugadores y generando espacios y faltas (muchas más de las que le conceden, pero el Negreirismo ya lo traté en un artículo anterior).

Tercero: sabemos, porque lo ha demostrado, que incluso en un mal partido puede en cualquier momento sacar la jugada ganadora; sin ir más lejos, así lo hizo en el partido contra el Betis, dando, en los últimos minutos, la asistencia del gol y provocando un penalti; cosa distinta es que ni una jugada ni la otra dieran fruto porque pasó lo que sabemos que pasó. Cuarto: no escatima esfuerzo. Quinto: nada hay que impida pensar que vaya a volver a alcanzar su mejor nivel en breve. Y este es el quid de la cuestión; porque el deseo íntimo es que eso no ocurra: no se le pita porque juegue mal, se le pita para que no juegue bien; lo que se hace camuflándose en los desatinos, pues de otra manera sería difícil de justificar; aunque también es cierto que cada vez se disimula menos y se hace más evidente: los silbantes no le quieren en el Real Madrid ni jugando bien.

Esto no resulta de la exigencia, sino de una antipatía surgida en la atmósfera contaminada por las continuas emisiones tóxicas que sobre ella se vierten para provocar ese comportamiento. Lo cual es otro éxito rotundo del antimadridismo. Al antimadridismo lo que es del antimadridismo y a Dios lo que es de Dios. Son unos fenómenos.

Caso peculiar es el de Valverde, jugador de calidad suprema y pilar del equipo; por tanto, objetivo de nuestros enemigos y de especuladores de la información para, con llamativos titulares sobre su figura, hacer caja. Digo peculiar porque a su impecable trayectoria deportiva le acompañaba una intachable trayectoria humana. Tendente a la timidez, sin decir una palabra más alta que otra, humilde en sus declaraciones… No había por dónde cogerlo. Hasta que llegó la ocasión, ¡zas! Se aprovechó aquella escaramuza de instituto que tuvo con Tchouaméni, dándole un tratamiento en términos de criminalidad. No sé cómo serán ahora las cosas, pero en mis tiempos de instituto, liarse a tortas con un compañero de clase era cosa natural, y hasta bien vista, que siempre se saldaba con un apretón de manos, o a veces hasta sin él, pues era tan leve la consideración del suceso que no merecía tanta solemnidad.

Y se abrió el filón: “Valverde no volverá a vestir la camiseta del Real Madrid”, vertía el efluvio ponzoñoso de algún denominado periodista, que, poniéndose el disfraz de bien informado mediante el uso de un lenguaje y un registro muy estudiado, le daba carácter de información contrastada y confirmada: era un hecho. Y él, el mismo, y algún otro (¿periodista?) han pasado el verano entero, día sí, día también, dale que te pego con titulares encaminados a sacar a Fede del club. Que si Mourinho no cuenta con Valverde; que si la directiva no quiere a Tchouaméni y a Valverde juntos otro año más y el elegido para vender es Valverde; que si el club no lo quiere porque no podría portar el brazalete de capitán tras lo ocurrido... Y venga y dale, un día y otro, a ver si causa algún efecto. Y claro que lo causa: ensucia, genera dudas, desafecto, y desanima: intoxica. Esto propicia que, aunque en los últimos partidos las críticas hacia su persona estén calmadas, se siente, se huele en el ambiente, que le tienen ganas. Están esperando un fallo, una mueca, un estornudo a destiempo.

Y así podríamos continuar y hacerlo extensible a cualquier otro jugador de nuestro equipo que sufra estas críticas modernas, que se amparan en la añeja severidad del madridismo, para, en realidad, no manifestar con ellas la demanda de un juego mejor, sino provocar lo contrario y así justificar su cabreo de origen espurio, articulado por los enemigos del Real Madrid y por quienes, sin ser constructores de estas campañas, las explotan y especulan con ellas en beneficio de su negocio.

He sido testigo de 9 de las 15 copas de Europa del Real Madrid y tengo casi la certeza de que veré ganar más. Hasta entonces, ¡a mí que me quiten lo bailao!

Y cómo hemos llegado hasta aquí…

Por una parte, tenemos el tentáculo periodístico del Negreirismo y campañas antimadridistas, componentes todos del mismo fenómeno. Ocurre que, además, ahora tenemos los nuevos business. El periodismo hace tiempo que abandonó su oficio para convertirse en vendedor de clics, y a ellos se suman advenedizos con la pretensión de vender su producto, lo cual sería legítimo. El problema es que no es la información el producto que comercializan, lo que venden es el clic, y la información es la herramienta que utilizan para que se lo compren. Eso no se consigue contando la normalidad, han de retorcer la información para fabricar sensaciones, han de “no dejar que la verdad les arruine un buen titular”, como reza el famoso eslogan. Que lo de Valverde y Tchouaméni sea algo normal no vende, hay que convertirlo en escándalo; que el juego de Vinícius se mueva dentro de unos márgenes normales de altibajos que todo futbolista tiene, no vende, hay que decir “¡¡es que no se va de ninguno!!”.

Claro, los negocios se abren cuando hay mercado para ello. Y lo hay: un notable sector de la sociedad moderna prefiere no elaborar los razonamientos y comprarlos ya preparados, como la comida. Al igual que esta, se encargan a golpe de clic o de pulsación, y en un plis plas se dispone de ello y se digiere: la pizza, la hamburguesa, el sushi, y la soflama.

Y así, teniendo más de consumidores que de parroquianos, observamos a una parte de la afición que, con certeza, reclamaría el fichaje de Vinícius y Valverde caso de ser jugadores de otro equipo, pero que una vez que están en el Real Madrid, reniega. Por supuesto, desearían ganar muchas copas de Europa, pero tras conquistarlas no conservan la satisfacción del logro, porque les han convencido de que caduca tras la foto. Una afición, en definitiva, a la que le quitan lo bailao.

No es mi caso (ni el de muchos otros). Estoy encantado de que jugadores que me parecieron increíbles cuando empezaron en el Real Madrid sigan estando en el equipo a día de hoy. También de que, de las 15 copas de Europa conquistadas por el Real Madrid, he sido testigo de 9 de ellas. Por esta razón, tengo enorme confianza, casi certeza, en que veré ganar más, pronto y en plural; pero, hasta que tal cosa ocurra, y aunque no ocurriese, ¡a mí que me quiten lo bailao!

¡Hala Madrid!

 

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Buenos días. Las portadas deportivas de este lunes son, en términos estrictamente científicos, un poco meh. Marca y As se entregan al Gran Premio de Madrid de F1, y hacen bien: para una vez que hay coches dando vueltas por la capital sin estar buscando aparcamiento, conviene celebrarlo.

En el ámbito portadil culé, Mundo Deportivo abre con «Pleno al 15». Sport, quizá por aquello de diferenciarse de la competencia, elige «Pleno al quince». La creatividad, al igual que la ecuanimidad, siempre ha sido una de sus características principales.

El mamífero medio diana de los medios generalistas recibe la idea de un Barça perfecto, sin puntos débiles, implacable. Porque el mamífero medio está imbuido en sus quehaceres y prefiere apagar la vocecita interior que le dice: ¿no te das cuenta de que aquí pasa algo? Eso, quien tenga vocecita interior, porque no es extraño albergar un mono con platillos en la oquedad craneal.

Quien cuenta con algo dentro del coco, aunque sea un pequeño celebro y un exiguo bulbo raquítico, sabe que la gasolina —vendas, TV y batidos aparte— del FC Barcelona proviene desde hace décadas y varios regímenes políticos del surtidor manejado por las diferentes piezas que componen el fútbol y el Gobierno español.

Centrémonos en lo sucedido ayer en el Levante-Barça.

Sobre este tema, tenéis a vuestra disposición dos contenidos en La Galerna: «Lamine Penal y los sicarios del silbato», de William Pogue, y «Así pitó González Esteban en el Levante–Barcelona», de Alberto Cosín.

Continuamos. Al comienzo de la segunda parte, el jugador granota Mandi se halla en el césped cuando el balón choca con la mano que acaricia las briznas. El debutante en esto de los pitos de Primera, Jon Ander González Esteban, no señala penalti al entender, suponemos, que se trata de una mano de apoyo o que va hacia él. Mientras Lamine reclama penalti como un poseso, Mandi se levanta y corre a despejar el esférico. Yamal también acude —desde fuera del campo visual del jugador del Levante— y el zaguero bien roza, bien desplaza una masa de aire contra la bota de Lamine Yamal. El ídolo español cae fulminado —con unas décimas de segundo de retraso— como cayeron sus antecesores en aquella famosa botella de racimo en Mestalla.

Parafraseando a un cómico que ocupó la presidencia en este país, el penalti no fue cosa menor, es decir, fue cosa mayor, pues el Levante terminó colocándose 2-3 en el minuto 88.

Cuanto peor el arbitraje, mejor para el Barça y el suyo beneficio deportivo.

Como los hechos no importan —nunca han importado— y lo que manda es el relato, había que generarlo. Esta vez no era fácil, porque a pesar de tener dos y no una acciones a las que achacar la pena máxima, daba bastante pudor decantarse por cualquiera de ellas.

No obstante, los que obtienen un beneficio inventando el relato sabían cuál debía ser la conclusión, eran conscientes de que habían de decir que —utilizando un término científico— era penalti por cojones.

Y claro, pasó lo que pasó.

Por un lado, el experto en los últimos días de Pompeya llamado en X Mr. Asubío, concluyó que el rocecillo (sic) del pie de Mandi en los tacos de la bota de Lamine no le parece como para derribar a nadie. Sin embargo, fue penalti porque, según él, Mandi vio y cortó la trayectoria del balón. Afirma que no fue mano de apoyo o hacia él. Tal vez la mano estuviera ahí porque Mandi estaba buscando amapolas.

#Levante #Barça

1️⃣ Mandi ve la trayectoria del balón y la corta habiendo movimiento de la misma hacia el esférico (NO es mano de apoyo o hacia él).

2️⃣ Luego el rocecillo del pie en los tacos de Lamine NO me parece como para derribar a nadie.

📌 PENAL POR MANO, NO POR LO 2⁰.…

— Mr. Asubío (@MrAsubio) September 13, 2026

Por otro lado, la persona cuya contratación quizá dé derecho a bonificaciones llamada Pável Fernández sostuvo lo contrario: mano no punible al llevarla camino del apoyo y penalti en el intento de despeje de Mandi.

⚽️ #LevanteBarça
⌚️ Min. 46
💥 Penalti para el @FCBarcelona
🧐 Mandi, que primero toca el balón con la mano, siendo esta no punible, al llevarla de camino al apoyo, luego golpea a Lamine Yamal en su intento de despeje
✅ Es penalti
🎥 @MPlusDeportespic.twitter.com/QsqKK9gHlI

— Pável Fernández (@PavelFdez) September 13, 2026

El sainete podría titularse: «Es penalti, pero no sabemos por qué». Y estaría firmado a seis manos por Valle-Inclán, Jardiel y Mihura. O tal vez Cortázar, porque esto es una suerte de Rayuela arbitral: hay varios caminos para recorrer los capítulos del reglamento, pero el resultado es el mismo.

Todos los engranajes del sistema saben exactamente lo que hay que hacer: el árbitro, pitar penalti a favor del Barça; los expertos, decir que lo era; el sistema, corroborarlo en eso del Tiempo de revisión o como se llame; y los medios, difundir el bulo o, como mucho, ponerse de perfil y no decir la verdad.

Es así porque todos saben que no actuar a favor de obra tiene consecuencias. Los de más arriba dejarían de ganar millones de euros al año; los árbitros, cientos de miles; los medios, morirían por falta de riego; los pavélicos perderían su sueldo público; y los asubíos dejarían de recibir su ración de cacahuetes y caricias en el lomo.

El Tinglao trabaja tiempo ha para evitar las preguntas incómodas. En esta entrevista a Juanma Castaño en Jot Down Sport, encontramos una joya. El entrevistador, Carlos H. Vázquez, recuerda un viaje a México organizado por la Liga en 2023 para cubrir un clásico y entrevistar a Morientes y a Puyol. El equipo de prensa de la Liga advirtió a los periodistas de que no podían preguntar a Puyol por el caso Negreira. Rubén Cañizares, de ABC, preguntó de todos modos. Se enfadó el mánager, calló el exjugador y se acabaron las entrevistas.

En pleno estallido del caso Barça-Negreira, el más grave de la historia, el equipo de prensa de la Liga presidida por Javier Tebas, el fucktótum del fútbol español, veta preguntas sobre el tema a los periodistas. Imaginad que en una rueda de prensa a George Bush en octubre de 2001 se prohibiera a la prensa preguntarle por el 11-S.

Aquí, esta astracanada nos parece normal porque el fucktótum sabe que esta esclerótica sociedad vive en Los mundos de Yupi.

Pasad un buen día.

Quería titular el artículo de otra forma, pero la actualidad manda. Tenemos que elegir entre encabronarnos como un gato al que intentamos meter en una bolsa o tomarnos con ironía lo que estamos viendo. Mientras, hacemos tiempo para que la justicia nos decepcione y los dirigentes de UEFA nos den la última puñalada. Se ve venir: cambiarán de opinión como políticos mendaces cuando el Barcelona sea condenado por corrupción deportiva. Para entonces, habrá pasado tanto tiempo que ya nos dará igual. La rana ya está nadando en el agua a 90 grados y no siente calor.

Flojo partido del Barcelona en Valencia, de los que pierde o empata históricamente. Pero el CTA salió al rescate una vez más. Lo peor no es que piten penaltis inexistentes solo a favor de un equipo, lo peor es que lo hagan sistemáticamente sin ningún pudor. Por vergüenza deberían dejarlo ahí, pero seguro que tratan de convencernos de que fue una decisión correcta en el “tiempo de prevaricación” para mayor recochineo. Ya tenemos otra estadística que ir archivando; las veces que explican decisiones injustas favorables al Barcelona y las veces que ignoran errores catedralicios contra el Real Madrid. Otro saldo que nos sorprenderá cuando haya suficientes datos acumulados.

Lo peor no es que piten penaltis inexistentes solo a favor de un equipo, lo peor es que lo hagan sistemáticamente sin ningún pudor

Leo en el MARCA en la noche del domingo unas supuestas palabras de Lamine: “Mbappé y yo somos los dos mejores del mundo, pero el Balón de Oro me lo merezco yo”. No doy crédito. El MARCA está muy lejos de lo que pretendió ser algún día, pero aun así me pareció demasiado para ellos. Pensé incluso que habrían sufrido un ciberataque por parte de un grupo de hackers cachondos empapados en bourbon. Pero no. Busqué el vídeo y lo encontré. ¡¡¡Es de una entrevista con Valdano!!! Ahí estaba el chaval en medio de su trastorno, diciendo gilipolleces cada vez menos pasables por la tontería de su edad. Estupefaciente.

Lamine Penal. Créditos para Juanma Rodríguez, el primero al que leí el acertadísimo nuevo apellido. Sobre las palabras del futbolista, no he escuchado nada igual desde que Griezmann aseguró comer en la mesa de Cristiano y de Messi. Estas cosas terminan siempre pasando factura. Nos haría gracia de cualquier otro futbolista semiadolescente. De este, no. De uno que juega en un club corrupto y se sabe protegido por el sistema, definitivamente no tiene gracia. Alguien debería darle un buen consejo. Tal vez ya sea tarde: Aléjate de los micrófonos.

De nosotros, futbolísticamente, poco que decir salvo los veinte minutos deslumbrantes con que nos obsequió Arda Güler. Qué jugador. Algún periodista del régimen califica su aparición en el partido del sábado como irrelevante. Estamos acostumbrados. Ni nos molesta ya. No es que no sepan de fútbol. Es que ya no saben cómo complacer a sus jefes.

Mourinho nunca fue santo de mi devoción. Sin embargo, en esta etapa estoy disfrutando casi más de las ruedas de prensa que de los partidos. Qué razón tenía Guardiola. Delante de un micrófono es Walter Cronkite. Cuánta falta nos ha hecho… y lo mejor está por llegar. No tengo duda de que sumaremos cerca de cien puntos y de que pasaremos de cien goles en esta liga. Es posible que aun así no la ganemos, pero si se dan todas esas premisas, el CTA de Tebas (los figurantes de la RFEF no pintan nada), tendrá que emplearse a fondo. Y ahí estará el dedo de Mou, esta vez señalando la corrupción.

Al otro lado del ring tenemos a los silbadores del Bernabéu, los guiñoles de Tebas, que ha conseguido, previo pago de su importe, movilizar al madridismo de menor densidad neuronal en contra de su propio equipo. Oyentes, claro, de COPE y SER, lectores de AS y MARCA.

Han conseguido movilizar a parte del madridismo contra uno de sus propios jugadores generacionales: un Vini que nos ha traído dos Champions antes de cumplir 25 años

El enemigo ya no es la corrupción de Tebas y del CTA. El enemigo ahora es uno de nuestros jugadores generacionales. Uno de los capitanes, merecedor del Balón de Oro más claro de la década, a quien Florentino evitó el bochorno de salir en primer plano cuando dijeran el nombre de Rodri aquella infausta noche en París. Todo el setup estaba preparado para humillar públicamente al club. Silbidos a un Vini que recupera nueve balones en un partido, que da asistencias y repite esfuerzos incansable cada semana. Silbidos a un jugador que nos ha traído dos Champions, metiendo goles decisivos en dos finales, antes de cumplir 25 años.

El Bernabéu ha silbado a Zidane, a Raúl, a Ronaldo, pero era otro Bernabéu. El madridismo no ha silbado el mal juego, ha silbado la apatía y la derrota. Los silbidos de ahora van contra natura. Silbidos con un tres a cero. Silbidos con veinte tiros a puerta. Silbidos con cinco o seis caras nuevas (que estarán alucinando) en el once.

He visto transformarse al equipo muchas veces para conseguir remontadas imposibles con el empuje de la grada. No descarto que esté pasando lo contrario desde hace dos años: los silbidos transmiten energía negativa y desconfianza al equipo. Con la grada en contra todo es más difícil. La teoría del silbido como justo castigo es una imbecilidad. Lo dice la psicología. Nadie mejora con castigo. ¿Por qué no intentan solo animar en un partido? Uno solo. Dejen de escuchar y de leer relatos pagados por Tebas durante un par de semanas. Apoyen incondicionalmente 90 minutos, sin dudas, que el equipo lo perciba. Perdonen en los errores como si fueran ingleses. Déjense llevar por la grada de animación. Después vemos qué pasa. ¿Y si funcionara? ¿Se imaginan?

 

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Arbitró Jon Ander González Esteban del Comité vasco. En el VAR estuvo Javier Iglesias Villanueva.

Errático y deficiente arbitraje del baracaldés que es rookie esta temporada en la Primera División.

La jugada polémica del choque fue el penalti de Mandi sobre Lamine, que viendo la acción con varias repeticiones resultaba poca cosa. Sí hay una mano segundos antes de Mandi que era punible porque el brazo no va al apoyo al césped y corta la trayectoria del esférico. Luego, al levantarse, el argelino roza y raspa la planta de la bota de Lamine sin excesiva fuerza. Decretó los once metros en un lance que no daba para tal. Los locales también reclamaron en el 27' un penalti de Pedri a Olasagasti, pero en la jugada había fuera de juego previo.

También estuvo fallón en algunas concesiones de faltas y se equivocó intentando dejar jugar cuando no correspondía.

En el apartado disciplinario mostró una tarjeta para cada equipo. Primero a Gerard Martín en las filas culés, en el 47', por derribar a Víctor García cuando superó al defensa blaugrana. En segundo y último lugar, al local Sotelo en el 50' por agarrón a Pedri. También debió amonestar a Víctor García por un codazo involuntario a Gerard Martín que merecía, al menos, la cartulina amarilla.

González Esteban, MAL.

Buenos días, amigos. El Real Madrid ganó anoche de manera cómoda al Rayo Vallecano, pero tuvo momentos de duda en la segunda parte. El marcador fue solvente, pero Courtois estuvo exigido por momentos. Hubo rotaciones, pero este equipo echa en falta a Güler. El equipo presionó bien la salida de balón rival, pero sufría cuando el Rayo pasaba esa primera línea.

Cuando se trata del Madrid, los periodistas hallan siempre la manera de encontrar un pero a la victoria. O muchos. Podéis leer aquí la mejor crónica de lo sucedido anoche, por obra y gracia de Genaro Desailly, así como las notas con las que valoró a los nuestros al acabar el encuentro, o podéis acercaros por la prensa tradicional, la canallesca para muchos, e interpretar las portadas con la metodología de los “peros” (llamar “peronismo” a esta técnica nos parecía que podía generar confusión).

“El equipo blanco aplasta al Rayo en el primer tiempo”, peeeeero “el Bernabéu pita el sesteo del segundo”. Se jugó bien por momentos, pero apenas fue “medio Madrid”. Fueron cuatro goles, poco sufrimiento y no hubo polémicas arbitrales, pero siempre encontrarán algo que reprochar. Y si juega uno, pero no juega otro, se podrán llenar páginas y minutos de radio con debates acerca de si “Mou castiga” a tal o cual jugador. Están esperándolo, como ya se vio la semana pasada tras la inmerecida derrota en el Villamarín.

Conocemos muy bien su manera de sembrar dudas en la afición, un público que, en muchas ocasiones, pita y critica casi siempre lo que la prensa marca con su ponzoñoso dedo. Lo vimos con Benzema, con Bale o con Vinícius, y aunque estos demostraron sobradamente su personalidad para que su juego no se viera afectado, sí ha mermado la confianza de muchos otros.

Conviene mencionar para quien no viera el partido de ayer que Güler saltó al campo en el minuto 72 con 3-1 en el marcador, no vaya a pensar que el equipo no hizo nada hasta que salió el turco. El final de partido del turco fue excepcional, eso es innegable, pero (y ahora somos nosotros los que ponemos ese “pero” a los medios) la primera parte fue notable, con una buena presión, juego colectivo y un 3-0 en la buchaca. Nada de eso importa porque los medios tendrán que señalar lo negativo: “acaba con los pitos del Bernabéu por el mal inicio de la segunda parte”.

Si no fuéramos seguidores del Real Madrid, podríamos tener cierta envidia de otros equipos, entrenadores y presidentes de clubes no afectados por el “peronismo ilustrado”. Equipos que no reciben críticas, hagan lo que hagan y fracasen lo que fracasen. Por ejemplo, podríamos tener un entrenador que llevara doce años, hubiera invertido millones de euros en los últimos años y no habría peros para justificar nada, porque el equipo sigue en proceso de formación. Podríamos saltarnos todas las normas legales y financieras para las inscripciones de futbolistas o inventar ingresos inexistentes y palancas ficticias, y aun así esas minucias no aparecerían nunca en las portadas ni en el centro del debate. Se podría uno comprar el sistema arbitral y tener chantajeado al presidente de LaLiga que solo habría elogios para la manera de hacer las cosas en el club.

Ni de Blas, cero envidias. La exigencia extrema es la que ha convertido al Real Madrid en el club más laureado de la Historia del fútbol. Y sin comprarse el sistema arbitral. Por supuesto que para alcanzar ese puesto es necesario un elevado nivel de autocrítica, saber reconocer los errores. Pese al oficialismo del que se nos acusa, no nos parece normal (como bien mencionaba la crónica de anoche) que Mou no sustituya o rote a ninguno de los tres intocables (Mbappé, Bellingham y Vini).

También podemos poner algún “pero” a este arranque de la temporada, y sería un pero a esos aficionados que no acuden al campo a disfrutar, a apoyar ciegamente al equipo, a todos esos que perdieron la alegría por ver al Real Madrid hace tiempo y ni las Champions, ni las Ligas, ni el buen juego de temporadas recientes les ha hecho dejar de criticar al que no le entra por el ojo. Están en su derecho, por supuesto, peeeero no ayudan en el proceso actual de formación del bloque, de creación de automatismos y de incorporación de tantas caras nuevas.

Con lo fácil que es ser de esos otros clubes a los que se les aplaude todo. No hay más que darse una vuelta por las portadas de la prensa cataculé para saber por qué Rodri escogió la comodidad del sistema.

¿Lo veis? Y hablan del Real Madrid igual que la supuestamente Central Lechera. “Ganan pero no calman al Bernabéu”. Arrollan, pero reciben pitos en el Bernabéu. Mientras, en el Barça están de “fiesta” y van “a por la quinta” porque los fichajes, los canteranos, el entrenador, el CTA y los vendajes funcionan como un reloj suizo.

No queremos terminar este portanálisis sin mencionar otras noticias del día. La selección femenina de baloncesto rozó la proeza ante las norteamericanas en la semifinal del Mundial de Alemania. Llegaron empatadas al último cuarto, pero la fortaleza de las yanquis (y el 9-35 en desequilibrio en los tiros libres) impidió que se consumara la hazaña. Enhorabuena a las nuestras por su gran torneo. Y enhorabuena a Enric Mas por su victoria en la Vuelta a España, que hoy concluye.

No vemos ninguna referencia al palizón (74-113) del Real Madrid de los canastos sobre el Unicaja en el torneo Costa del Sol, frente a los anfitriones. El equipo pinta muy bien de nuevo.

Que tengáis un gran día, pero no toméis el sol en exceso. Que disfrutéis del descanso, pero no se os ocurra hacer deporte a mediodía. Que leáis un buen libro, pero no la prensa deportiva. Que seáis felices… pero no os hagáis del Barça, nens.

Arbitró Víctor García Verdura del colegio catalán. En el VAR estuvo Pulido Santana.

Partido que llevó correctamente durante casi todo el choque y en el que intentó no pitar demasiadas faltas ni amonestar a los jugadores.

Su gran lunar fue la jugada en el minuto 79, cuando un manotazo de Sadick golpeó la cara de Güler. Una acción que en el mediocampo se pita falta y dentro del área es penalti.

Sí señaló los once metros en el derribo de Lejeune a Carreras en el 12'. Cinco minutos antes también hubo un lance entre Unai y Mbappé que terminó con el francés en el suelo cerca del área pequeña, pero fue una acción fortuita de fútbol.

El único amonestado del partido fue Ciss por un pisotón por detrás a Vini en el 76'. En el 2' Unai y otra acción de Bernardo con Ratiu evitó sacar a la amarilla, aunque se podían interpretar en ambas como acciones prometedoras de contragolpe.

García Verdura, DISCRETO.

-Courtois: SOBRESALIENTE. Otra vez sacó manos salvadoras.

-Dumfries: APROBADO. Discreto, aunque su presencia es siempre intimidante y casi marca en un gran cabezazo.

-Carreras: NOTABLE. Se despistó al comienzo del segundo tiempo, como todos los demás, pero el penalti forzado y el gol marcado le definen. Es bueno que le presente alguna batalla a Cucurella.

-Rüdiger: APROBADO. No está bien.

-Konaté: APROBADO. Tuvo un rato de inseguridad en torno al gol rayista.

-Valverde: APROBADO. Partido correcto hasta el descanso, cuando fue sustituido.

-Bernardo Silva: APROBADO. No deslumbra, pero siempre aporta.

-Bellingham: APROBADO ALTO. Gran gol. En cuanto a juego, de menos a más. Acabó pletórico.

-Vinícius: APROBADO ALTO. Marcó algo más las diferencias con buenas internadas, aunque siga sin estar fino. En términos de compromiso defensivo, tan intachable como últimamente.

-Diomande: APROBADO ALTO. Dio muestras de su calidad en un par de incursiones y se mostró participativo y colaborador en defensa hasta su sustitución. Habrá que exigirle más.

-Mbappé: NOTABLE. Hizo un doblete y pudo completar hat-trick o hasta un póker.

-Camavinga: APROBADO ALTO.

-Güler: SOBRESALIENTE. Sus minutos fueron para enmarcar. Arda Güler, en una cápsula.

-Cucurella: sin calificar.

En un partido menos plácido de lo que el marcador parece indicar, el Real Madrid derrotó al Rayo Vallecano con un juego irregular, vistoso a ratos pero con algunas lagunas. Mbappé anotó un doblete, y Güler ofreció unos minutos memorables, al final, saliendo desde el banquillo.

Diomande se presentaba como la gran novedad en el once, presencia muy celebrada por las redes sociales con matices, eso sí. Se lamentaban algunos de que el sacrificado en lugar del marfileño fuese Güler, que tras haber descansado forzosamente ante el Inter se perfilaba como titular, y se preguntaban cuándo sucederá que el descanso llegue a alguno de los llamados intocables, léase Mbappé, Vini y Bellingham. El francés marcaría dos goles, y tanto el inglés como el brasileño intercalaron méritos y errores.

En defensa, Rüdiger y Carreras por Huijsen y Cucurella. Un centrocampista, Bernardo Silva, sustituía a un no-centrocampista que ante los italianos intentó en vano jugar como tal. Silva resultó mejor que Trent, pero tampoco hizo el mejor partido de su lustroso historial.

La cosa empezó con imprecisiones, especialmente por parte del árbitro, que no precisó lo suficiente su valoración de un agarrón a Diomande como para enseñar la preceptiva tarjeta. En el minuto de Juanito, Mbappé fue derrumbado en el área, pero ni al tal Verdura ni a los comentaristas de DAZN les pareció tampoco “suficiente”. Cuestión de precisión.

Presionaba el Rayo más arriba de lo esperado y el Madrid se mostraba algo atontolinado. De hecho, Camello hizo una primera aproximación, con un disparo flojito que no puso en apuros a Courtois. La ausencia de especialistas en el balón parado (ni Güler ni Trent) hacía albergar pocas esperanzas, siquiera, en el balón parado, con Mbappé y Vini botando gilicórners codo con codo.

A los doce minutos, penalti inocente de Lejeune sobre Carreras. Mbappé se quitó el mal sabor de boca del fallo ante el Betis. Empezó su carrera igual, con una de esas paradinhas que no nos gustan nada, según tenemos muy hablado en el pueblo, pero el disparo fue inapelable. 1-0.

Como ante el Inter, no tardó el Madrid en hacer valer la presión alta que Mourinho está implantando. Vini se la robó a (de nuevo) Lejeune, y el despeje de su centro por parte del portero rayista solo sirvió para que la bola cayera a los pies de Bernardo. A partir de ahí, sencillez: del portugués a Carreras, de él a Mbappé, y la pared de este la manda para dentro el lateral. 2-0, y el apunte de un partido plácido, apunte que por poco se acentúa a renglón seguido con un chut de Vini que Audero no llegó a blocar, pero sí a palmear después para evitar que remachase Mbappé. Camello, el rayista más incisivo, respondió a continuación con un tiro desde fuera del área al que respondió Courtois estirándose como un resorte.

El Madrid ganó en agilidad y empezó a gustarse. Diomande buscó el centro con pericia pero chutó fuera. Mbappé se mostraba dinámico y móvil, cayendo a ambas bandas, pero no siempre acertado. Como premio a esa mejoría, una internada marca de la casa de Vini acabó con el canónico pase de la muerte para que Bellingham hiciera el tercero desde la frontal del área con un remate certero y sabio. A estos dos les encanta regalarse goles, y el abrazo lo refrendó. Jude iría de menos a más. Otra incursión muy parecida minutos después, con el Madrid desatado, por poco supone el debut goleador de Bernardo, pero la cosa salió mordida.

El Madrid estaba en modo apisonadora. Diomande lanzó un córner que Rüdiger remató fuera por poco. Además, protagonizó incursiones que dan fe de su tremenda arrancada por potencia y calidad técnica. Le queda mucho camino, pero calidad le sobra, y muestra compromiso y seriedad.

La cosa se enfocaba ya hacia el descanso cuando Mbappé lanzó un trallazo al poste tras perfilarse después de un rápido saque de banda de Carreras. Hubo tiempo incluso para una parada de Courtois propia de ocasión más egregia que este partido: el belga voló a la escuadra. Su autor fue Pedro Díaz, que a la vuelta del descanso se confirmó como un gran chutador mandándola al poste desde su casa.

Otras cosas que pasaron a la vuelta del descanso es que Mou decidió dar ídem a Valverde y meter a Camavinga, y que Vinicius decidió dar pábulo a sus detractores perdiendo un balón arriesgado cerca de área propia que Camello no desaprovechó para el 3-1. Jugaban ahora con alegría los visitantes mientras los locales se empeñaban en dar rienda suelta a su peor vicio, adquirido últimamente: desaprovechar contragolpes. Un chutazo de Lejeune obligó a otra gran parada de Courtois, con Mou iracundo en el banquillo, máxime cuando vio a Dumfries conceder un córner absolutamente absurdo. La desconexión tras la salida del vestuario era notoria, motivo por el cual Mou puso a calentar al personal.

Superado el minuto 69, se desató la pitada. El Rayo lo bordaba, y por poco acorta distancias en triple jugada: primero, el enésimo buen tiro lejano, y la enésima buena parada de Thibaut; después, un remate de cabeza franco que fue fuera por poco; por último, otra vez Lejeune a escasos metros del gol. Mosqueo del público, organizado o no. Motivos había.

El Madrid intensificaba la presión mientras Mou metía a Tchouaméni en lugar de Bernardo Silva, tratando de meter cemento que frenara la sangría. Rüdiger y Konaté se ponían nerviosos y sembraban el pánico en las filas propias. Mou quitó a Diomande para dar entrada a Güler. No va a quitar a ninguno de los tres no quitables ni cuando OpenIA y Anthropic dominen el mundo y le arrebaten el poder.

La entrada de Güler se notó mucho, sobre todo a balón parado. En prácticamente el mismo minuto, en una falta lateral y un córner, casi amplía el marcador vía cabezazos de Dumfries y Rüdiger. En un visto y no visto, por añadidura, le hicieron un penalti y regaló al público tres o cuatro jugadas de una técnica y lucidez supremas, una de las cuales casi adelanta el segundo de Mbappé. Güler debe jugar siempre, como volvió a verse en la penúltima jugada del partido, un contragolpe, esta vez sí, bien aprovechado: cabalgada de Camavinga, Güler continúa y su asistencia la aprovecha Mbappé para marcar en un gran disparo raso, casi sin ángulo.

Con esa lección póstuma, que no es poca cosa (piénsenlo antes del quitar a Güler), el partido fue muriendo con un Rayo más que digno y un Madrid más compuesto merced al turco.

Este martes, frente al Inter, viví mi primer partido en el Santiago Bernabéu de la temporada 2026/2027. Si hay una conclusión, es que la afición no ha hecho borrón y cuenta nueva con nadie respecto a estos dos años tan malos. Al revés, hay unas ganas tremendas de dejar claro que lo de poner el contador a cero, nanai. El contador está quemado, muy quemado, y cuanto antes lo asuman los jugadores, mejor para su salud mental y para la de todos.

No soy un fiel defensor de los pitos, yo no los practico, pero sí lo soy de la libertad individual del que se deja un dineral y desde hace dos años no disfruta de su equipo. Por lo tanto, si es lo que deciden hacer los aficionados, a veces en su minoría y otras en un mayor porcentaje, es lo que el club  tendrá que asumir que va a vivir a la mínima que las cosas no vayan como una persona con muy poca paciencia considere.

A la segunda jugada que deje dudas, te recordarán todos estos dos años vividos. Por eso hará bien Vinícius, Mbappé y cualquiera de los veinticinco en asumir que esto es lo que les espera

Habrá quien vea esto como una conclusión precipitada. Por cómo se dieron los pitos, no creo que lo sea. Se me ocurren muchos ejemplos tras lo de este martes, pero me voy a quedar con el de Vinícius, porque me parece el más claro de todos.

Si no es bullying, ¿qué es?

A Vinícius siempre se le ha echado en cara que no baje a defender. Incluso tras grandes actuaciones individuales: si el equipo recibía goles en ese mismo partido, se le culpaba, pues el caso era achacarle algo al brasileño. Frente al Inter quedó confirmado que no le pitan por eso. Le pitan por un hartazgo general: por no pasar un mal regate, una carrera que deje en evidencia que no está en plenitud física o por el motivo que sea, pero no porque no defienda, al menos no solo por eso, que es donde quiero llegar. Nueve balones, nueve recuperó el brasileño, el doble que el segundo, que, por cierto, fueron Mbappé y Jude, curioso para el relato creado respecto a los tres de arriba.

El Bernabéu, con pitar al más mínimo error, está dejando muy claro a todo el mundo que ya no vale eso de cumplir en una faceta si no lo haces en todas, y que dos años en blanco son demasiados. Mourinho y Thibaut Courtois parecen haberlo entendido todo, tipos listos, claro. El portugués, en rueda de prensa, dejó muy claro que él a la afición solo puede mostrarle respeto y que nunca se meterá con lo que decidan hacer.

El belga, por su parte, fue directamente al meollo de la cuestión: llevamos dos años en blanco y es totalmente normal que nos piten. Porque al final es eso lo que, sobre todo, se está pitando: un hartazgo generalizado por sentir desde hace dos años que los jugadores no han dado todo de sí, y que han priorizado el interés propio antes que el general.

La afición está ilusionada con que esta vez sí, y está deseando poder disfrutar de su equipo y de su nuevo entrenador. Pero no puede olvidar tan pronto

Y, en segunda instancia, para dejar muy claro que no solo no habrá un par de partidos de margen para ver si este año sí quieren pelear por todo. Nada de eso. A la segunda jugada que deje dudas, te recordarán todos estos dos años vividos. Por eso hará bien Vinícius, Mbappé y cualquiera de los veinticinco en asumir que esto es lo que les espera hasta, al menos, enlazar varios encuentros de sobresaliente durante los 90 minutos del partido, pero, más concretamente, hasta que vuelvan a tocar metal.

Porque, sin ser yo fan de los silbidos ni de crear una atmósfera en la que a veces el equipo visitante se siente cómodo, lo que seguro no sería admisible es aguantar un tercer año consecutivo de sentir lo que lleva sintiendo el aficionado del Bernabéu durante las últimas dos temporadas. La afición está ilusionada con que esta vez sí, y está deseando poder disfrutar de su equipo y de su nuevo entrenador. Pero no puede olvidar tan pronto. De momento, la herida está cerrada solo por una cicatriz muy fina que, al más mínimo contacto, vuelve a sangrar. Y sería bueno que, como parece que está sucediendo por las declaraciones de jugadores y entrenador tras los partidos, lo tengan en mente todos los que forman el Real Madrid 2026/2027 cada vez que no estén contentos cuando escuchen silbidos.

Porque este año, habrá para todos.

 

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1- Sistema de juego y posible once

Quinta jornada de Liga y el Real Madrid recibe al Rayo, que en los últimos años es un equipo que da guerra en el Santiago Bernabéu. Los vallecanos han cosechado dos derrotas en sus visitas a domicilio en esta Liga, la primera en Sevilla con polémica arbitral, y la segunda en el Camp Nou donde dieron la cara más de una hora. El técnico rayista tiene bajas importantes como Isi y Batalla lesionados y los sancionados Fran Pérez y De Frutos. Además, cuenta con las dudas de Balliu y el fichaje Kumbulla. Se espera una alineación en formación de 1-4-2-3-1 algo más conservadora con tres jugadores en el centro del campo y Unai López de en la línea de tres. También queda la duda de la portería con Audero y Cárdenas jugándose el puesto. Un once probable sería el formado por Audero en portería; en la línea defensiva los centrales serían Lejeune y Ciss; en el lateral derecho jugaría Ratiu y en el izquierdo el Pedrosa; en el centro del campo como doble pivote Bouare y Valentín; en la línea de tres Álvaro García por la izquierda, Rayane por la derecha y Unai López en el medio; arriba Camello.

2- Presión

Fuera de casa casa y en unas dimensiones del terreno de juego más grandes y amplias que en Vallecas el Rayo es más conservador y no ejecuta una presión tan arriba ni tan intensa en la intenta dificultar la salida del cuero del adversario. En algunos tramos pueden presionar al poseedor del balón con agresividad, decisión en los duelos y gran intensidad, pero lo más normal es que sea un conjunto que espere más atrás, replegado y con las líneas juntas. Es un equipo con físico y músculo en el medio y la defensa que tiene jugadores más ligeros y rápidos arriba por lo que se da por un hecho un conjunto de gran despliegue, recorrido y eficacia para ahogar al centro del campo merengue. En la punta Alemao y Camello, garantizan trabajo para el robo y la presión desde la primera línea.

3- Salida de balón

A Beñat San José le gusta tener el control desde la base de la jugada con un Lejeune vital en este apartado. Dispone de un fantástico desplazamiento en largo y es el encargado de enlazar con el medio Unai López y Valentín. La baja del brasileño Luiz Felipe está obligando a retrasar a Ciss al centro de la defensa. La clave vallecana es que los medios consigan conectar con los jugadores de más calidad con la pelota que son los encargados de lanzar a los jugadores de banda y crear fútbol en ataque. Por último, apuntar que Alemao o Camello también pone su granito de arena en este apartado bajando y protegiendo balones que le lleguen en largo. El primero se zafa bien con los centrales para descargar a los medios o la línea de tres mediaspuntas.

4- Aspecto defensivo

En este inicio de curso no está siendo la línea más fiable del equipo habiendo recibido 10 tantos en cuatro partidos. Es cierto que la mitad de ellos fueron en la visita al Barça. Otros años había cifras algo mejores, pero es un equipo que a domicilio sumaba puntos. En su feudo cuando va el Madrid es un fortín, pero cuando visita al Bernabéu ha tenido derrotas por la mínima haciendo sufrir a los blancos e incluso ha sacado algún empate. Prácticamente la defensa y el medio es el mismo que el curso anterior y el rendimiento no debería ser muy distinto salvo algún cambio en el lateral izquierdo. El centro de la defensa es muy fuerte y físico con la pareja Ciss-Lejeune. También por la derecha Ratiu garantiza fiabilidad y solidez y se espera un apasionante duelo contra Vinicius. Por arriba es un equipo alto, con envergadura y poderío por lo que el Madrid tendrá problemas para superar salvo que aparezca Espí.

5- Poderío ofensivo

La zona de ataque del Rayo tiene bajas importantes en jugadores que llevan años siendo muy importantes como Isio y De Frutos. Además, Camello se ha hecho con el 9 titular después de un curso el pasado en el que era un revulsivo desde el banquillo. San José dispone de velocidad y despliegue en las bandas, calidad técnica en el medio y una delantera eficaz y con gran olfato de gol. El Rayo es un conjunto fuerte arriba, peligroso y que hace daño a la contra y con espacios. Las bandas tienen mucha importancia con futbolistas veloces y atrevidos como Álvaro que atacan el espacio o pueden desbordar. Por la zona central sin Isi pierden control, el regate en corto, la visión de juego y el disparo para tener más pase con Unai. En punta, Camello está en racha. Ojo también en las jugadas a balón parado porque cuentan con un importantes efectivos que tienen destreza en los remates de cabeza: Lejeune, Alemao, Ciss… y grandes lanzadores como Pedro Díaz o Unai López.

6- Estilo de juego

Beñat San José tiene algunas similitudes con lo que planteaba en el anterior entrenador Iñigo Pérez. Un equipo con una propuesta ofensiva, valiente, con atrevimiento, basada en un dominio de balón y ritmo del juego y sin desdeñar la intensidad. Por las bandas son vertiginosos y verticales, con pocos toques se plantan arriba y todo lo realizan a una gran velocidad de ejecución. También priorizan el equilibrio, la solidez y la fluidez del equipo en un sistema flexible y que se adapta al rival en un momento dado.

7- Hombre clave

Camello está viviendo su mejor momento en Vallecas. El delantero está con chispa y acertado de cara a puerta. Un punta autosuficiente, rápido, hábil con el balón y, sobre todo, inteligente en sus movimientos. Juega muy bien a la contra, tira desmarques peligrosos y genera oportunidades de peligro. Un futbolista escurridizo al que hay que vigilar de cerca porque te puede cabecear con peligro, ser astuto en el área o armar rápido el disparo.

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