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Así viví la Octava: McManaman

Así viví la Octava: McManaman

Escrito por: Steve McManaman24 mayo, 2019
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Habíamos hecho un mal año en la Liga. Las causas fueron varias pero una de ellas fue que tuvimos que irnos a Brasil en enero para jugar el Mundial de clubes, y este hecho supuso un incordio en medio de nuestra campaña. A la vuelta de Brasil teníamos cuatro o cinco encuentros menos que el resto y no teníamos más remedio que disputar un montón de partidos en breve espacio de tiempo para recuperar el tiempo perdido, con la presión añadida de que nos habíamos quedado en la parte baja de la tabla.

En liga no estuvimos bien, pero cuando retomamos la Champions, en torno a febrero, recuperamos el buen tono. Vicente (Del Bosque) nos hizo formar con una defensa de cinco, con tres centrales y dos carrileros, y la cosa funcionó. Tuvimos aquel partido histórico en Manchester usando ese sistema, así como otra eliminatoria memorable contra el Bayern de Múnich.

El giro táctico de Vicente (con otros miembros de su staff, como Toni Grande o Javi Miñano) fue absolutamente crucial para la consecución de la Octava. Es un técnico que conoce muy bien a sus jugadores. Gracias a esta nueva estrategia, y a que hablaba continuamente con nosotros, consiguió que recuperáramos la autoestima y la confianza, y que diéramos lo mejor de nosotros mismos.

 

 

Por otro lado, también gestionó brillantemente el asunto Anelka. Nicolás había tenido una mala campaña, con problemas de disciplina y quejas a la prensa que habían terminado por conducirle a ser apartado del equipo. Cuando acabó su sanción, sin embargo, Vicente habló con él y le hizo entrar en la dinámica. Lo hizo muy bien, sabedor de que el francés tenía una enorme calidad, como demostraría precisamente en aquella semifinal ante el Bayern. Vicente obró con mucha sabiduría. Anelka marcó dos goles en aquella eliminatoria, uno en casa y otro fuera, goles que serían decisivos. El alinear a Anelka obligó a llevar a cabo más cambios tácticos: Raúl se vino al medio campo conmigo y con Fernando Redondo. Todo valió la pena. El Bayern nos había ganado con mucha holgura en la fase de grupos, pero en las semifinales nos las apañamos para dejarlos en la cuneta.

En la Final jugamos de un modo muy sólido. La cosa estuvo igualada en el primer tiempo, con pocas ocasiones para ambos equipos, aunque Morientes se las arregló para marcar con un gran cabezazo, lo que nos condujo a llegar al descanso con ventaja.

El segundo tiempo siguió estando nivelado en cuanto a juego, pero nos sentimos muy muy cómodos, casi sin sentir la presión derivada de la importancia del momento. Fue muy diferente a la otra Final que disputaría con el Madrid dos años más tarde, ante el Bayer Leverkusen, la Novena: ahí sí que hubo presión. Pero no en la Octava ante el Valencia. Estábamos convencidos de nuestras fuerzas.

Cuando marqué el segundo gol con aquella volea, la tranquilidad se acrecentó. Con una renta de dos goles, podíamos tomarlo aún con mayor tranquilidad. Nunca tuvimos dudas de que ganaríamos. Fue una Final extraordinariamente cómoda, lo que es raro en una cita de esta magnitud, donde los nervios están a flor de piel.

 

 

Mi gol fue importante, aunque por supuesto marcar un gol no sirve absolutamente de nada si no ganas el partido. Había logrado goles importantes con el Liverpool, pero no hay nada como marcar en una Final de Champions. Era mi primer año en el Madrid y mi madre había fallecido tan sólo diez meses antes. El hecho de marcar, pero sobre todo el hecho de levantar la Copa, estando como estaba mi padre en el estadio, fue algo increíblemente emotivo para mí. Es un momento que vivirá conmigo para siempre. Por razones futbolísticas, claro, pero también por estas.

La fiesta en Madrid fue extraordinaria, tanto en Cibeles como al día siguiente en los actos oficiales en la Catedral y el Ayuntamiento. Por otro lado, yo no pude relajarme y disfrutarlo mucho porque la Euro 2000 se venía encima y estaba convocado con Inglaterra, de manera que tuve que dejar Madrid enseguida para unirme a mis compañeros en el equipo nacional. ¡Las celebraciones me duraron demasiado poco!

 

ÍNDICE, ASÍ VIVÍ

Así viví la Primera: Paco Gento

Así viví la Segunda: Andrés Amorós

Así viví la Tercera: José Emilio Santamaría

Así viví la Cuarta: José Emilio Santamaría

Así viví la Quinta: Canario

Así viví la Quinta: Luis Miguel Beneyto

Así viví la Sexta: “Pirri”

Así viví la Sexta: José Araquistain

Así viví la Séptima: Pedja Mijatovic

Así viví la Octava: Steve McManaman

Así viví la Novena: Roberto Carlos

Así viví la Novena: Luís Alberto de Cuenca

Así viví la Décima: Juanma Rodríguez

Así viví la Décima: Vicente Ruiz

Así viví la Undécima: Álvaro Arbeloa

Así viví la Duodécima: Antonio Esteva

Así viví la Decimotercera: Jesús Bengoechea

 

Steve McManaman
Exjugador de Liverpool, Real Madrid y Manchester City. Comentarista en BtSports.

7 comentarios en: Así viví la Octava: McManaman

  1. Grandioso recuerdo de aquel partido. El favorito , según muchos, era el València. Recuerdo que junto a un amigo perico fuimos a ver la final en una peña barcelonista , aunque en la práctica resultaba ser más un bareto que una peña ... El caso es que allí vimos la final. Recuerdo especialmente mi celebración, que quedó grabada para los presentes, mayoría culer, la del tercer y definitivo gol marcado por Raul; la sentencia . Cuando me dí cuenta estaba de rodillas resbalando por el suelo, con los brazos en alto, festejando el gol. Ya , luego, todo fue felicidad, placer y éxtasis. Me acuerdo que fuimos a un garito, regentado por unos hermanos madridistas , donde me recibió , con una enorme sonrisa y un abrazo, uno de ellos ataviado con la camiseta “taronga” del equipo ché. El personal pedía “a