Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días. En la vida uno puede ser fiel a un estilo y ganar con él. También puede ser fiel a ese estilo aun a costa de perder. Puede optar por traicionar dicho estilo a cambio de ganar. Por último, está lo del Barça, que ha sido infiel a su estilo para empatar.

Portada Mundo Deportivo

“Luuk salva la papeleta” titula Mundo Deportivo, en referencia a De Jong, que les salvó el pellejo en el ultimísimo minuto del descuento para lograr ante el Espanyol unas tablas que parte del barcelonismo quiere hacer pasar por heroicas. “No diré que es un héroe porque ¿qué es un héroe?”, decía Sam Elliott en referencia al Nota al comienzo de El Gran Lebowski. Nosotros respondemos al omnisciente narrador de ese gran clásico. Un héroe es Luuk De Jong, que es el Nota de esta historia. El antihéroe héroe, el salvador que emergió del lodo de la no-posesión para salvarnos in extremis. Que un delantero tosco, un adorable tronco rematacochinillos, sea quien saque las castañas del fuego al xavismo tiene tanto de justicia poética como de hipocresía supina tiene seguir hablando de estilo, de pepsesión, cuando ya solo juegas a dar leña y a lanzar balones a la olla, como un Hércules de Alicante, como una Ponferradina cualquiera.

¡Y todo por un empate!

Nos informa Mundo Deportivo, en la letra pequeña de su portada, de un extremo absolutamente trascendental. “Abrió Pedri, Darden y RDT remontaron, Piqué y Melamed a la calle y Xavi pasó una chuleta a Busi vía Nico”. De todos estos acontecimientos, nos quedamos claramente con el de la chuleta, e intuimos que lo mismo le pasa a Mundo Deportivo y por eso lo dejan para el final de la larga y desconcertante frase. Qué absoluta genialidad táctica de Xavi, merced a la cual su equipo logró este éxito sin precedentes de empatar en Cornellà.

La Galerna ha tenido acceso exclusivo a la chuleta de Xavi. Se le cayó a Busi en el vestuario, tras el choque, al fingir aparatosamente una agresión del lado externo de la puerta de su taquilla

Es un visionario, no hay duda. ¡Pasarle una chuleta a Busi! Pero no de cualquier manera, no, sino ¡¡vía Nico!! Paren las rotativas. Este hombre se ha pasado la genialidad. Está más allá de ella, y de ahí los inigualables resultados que está cosechando. Se pasaron la chuleta de unos a otros ¡¡sin que nadie les pillara!! ¡Qué estrategas del copón!

Cualquiera, en medio de examen, podía haber esperado un juego de chuletas por parte de Xavi, Busi y Nico, que tienen nombre de niños pillos, pero ni aun así lograron ni la seño ni los poderes fácticos del palco del Bernabéu interceptar el clandestino flujo de sabiduría entre los tres perillanes. A algunos os parecerá una escena como de Los Serrano, pero es cruyffismo sublimado, esencia guardiolista, maestría estratégica, como todo lo que sucede en Can Barça y que conduce a hitos como empatar ante el Espanyol.

Qué tío, Xavi, de verdad. Qué tío.

La Galerna ha tenido acceso exclusivo a la chuleta de Xavi. Se le cayó a Busi en el vestuario, tras el choque, al fingir aparatosamente una agresión del lado externo de la puerta de su taquilla. Quedó en el suelo, y el resto es historia. Tenemos contactos en los servicios de limpieza del RCD Espanyol.

Os dejamos el acojonante scoop.

Chuleta de Xavi

Sí, amigos. Ese es el mensaje que Xavi pasó a Busi vía Nico. Toda la sabiduría made in La Masía, y que tantos triunfos está brindando al Barça tras el retorno de Xavi, condensada en unas pocas líneas garabateadas. Es un prócer, un prohombre, un paradigma del saber.

Como comprenderéis, tras este hallazgo que os ofrecemos en primicia, cualquier otro comentario sobre las portadas del día va a suponer una caída cuesta abajo. De manera que lo dejamos aquí. Que el Madrid tiene un partido trascendental mañana lo sabéis sobradamente, y aquí, en vuestra Galerna, vais a encontrar contenidos de sobra al respecto.

Cómo querréis verlas, no obstante, os dejamos con el resto de portadas.

Pasad un buen día.

Portada Marca Portada As Portada Sport

Me cuesta mucho escribir estas líneas. No porque no quiera, no. Me ilusiona muchísimo y se lo agradezco absolutamente a Jesús Bengoechea. No. Me cuesta porque salen de las entrañas, del corazón, y de las emociones. Así que, para intentar verbalizarlas, me he servido del comienzo del gran texto de Manuel Jabois que da letra a nuestro Himno de la Décima. Porque el Madrid es Historia. La que hizo (“Historia que tú hiciste...”) y la que, como sigue la letra, está “por hacer”. Después de todo, a la Historia se dedica uno por su profesión.

Otro mes de febrero, pero de hace 41 años, jugaba el Madrid en Las Gaunas contra el Logroñés. Era un partido de Copa. Aún no había cumplido los 9 años, pero para entonces yo ya era socio del Club Deportivo, el equipo de mi ciudad. Aquella tarde mi padre me pidió que no fuera al campo: iba a estar abarrotado y le preocupaba un poco la situación. Recuérdese que, entonces, en la mayoría de los estadios no había asientos. El caso es que tuve que quedarme en casa. Por entonces, yo tiraba mucho a la Real Sociedad. Arconada era mi ídolo.

Yo creo que la Historia es la palabra que sustenta la leyenda del Real Madrid. Lo intuí entonces, de niño, pero lo comprendí más tarde

Sin embargo, mi abuelo paterno era hincha del Real Madrid, miembro de la Peña del Real Madrid de La Rioja, en Logroño, y relativamente asiduo al Bernabéu. Mi madridismo procede de él. Sin suda alguna. Rafael, mi abuelo, tenía un pequeño conjunto de tesoros en forma de fotografías y libros de la Historia del Real Madrid. Y a mí aquello me impresionaba. Sí, ya he dicho que tiraba bastante a la Real. Pero resulta que aquel niño, además de al fútbol, era muy aficionado a la lectura de todo tipo, que incluía por supuesto los tebeos (cuando decíamos “tebeos” y no “comics”), y a la Historia. Después de todo, terminó dedicándose profesionalmente a ella como Profesor de Universidad.

Y de ahí viene mi madridismo. Lo sé ahora, claro. Hace más de cuarenta años uno no estaba para reflexiones. Yo creo que la Historia es la palabra que sustenta la leyenda del Real Madrid. Lo intuí entonces, de niño, pero lo comprendí más tarde. Cuando me entretenía con los libros de mi abuelo viendo aquellas imágenes de don Santiago Bernabéu de joven, con la blanca puesta como jugador, y lo que aquel hombre logró contra viento y marea, algo se removió en mí. Las imágenes de Miguel Muñoz como jugador y entrenador, por ejemplo, las tengo grabadas a fuego. Además don Miguel jugó en el Logroñés, y mi abuelo sabía en qué bar comía unos bocadillos tremendos. O las imágenes de los emigrantes españoles en las ciudades en las que se jugaban las finales de las seis Copas de Europa. Porque de seis se trataba. Un número mágico, pero que parecía inalterable.

Gento Copa de Europa

Lo que me impresionaba era el peso de la Historia, pero, como digo, no lo supe hasta más tarde. Les decía que aún con 8 años, a unos meses de cumplir los 9, tuve que quedarme en casa aquella tarde noche. El Madrid ganó con dos goles de Rincón y uno de Cunningham; los dos goles del Logroñés los marcó el gran Lotina, como no podía ser de otra forma. Era el Madrid “de los García”, nada más y nada menos que con Juanito, Stielike. Y yo escuchaba el partido gracias a una vieja radio negra: no la olvidaré en la vida. Esteban Prudencio Alcalá, entonces la voz de Radio Rioja, aterciopelada y profunda, cantaba las jugadas. Y algo que me impresionó y que aún hoy está grabado muy dentro de mí: además del himno del Logroñés, sonaba el del Madrid antes del partido y con los goles. Hoy eso sería imposible, claro. Bien saben ustedes por qué, y algo diré sobre eso al final de este texto.

Más tarde, en las Navidades de 1985, mi padre me llevó al Bernabéu por primera vez. Ganó el Real a la Real con gol de penalti de Hugo. Entonces ya no era el Madrid de los García, sino el de la Quinta. Esos días Madrid estaba impresionante. Siempre lo está, soy un enamorado de la ciudad. Pero las luces navideñas, la Plaza Mayor... aquello me terminó de meter en una suerte de enamoramiento del que aún no he salido y espero no salir jamás.

Cibeles Navidad

Cuando llegamos al estadio, pueden ustedes imaginar el impacto que aquello tuvo en mí. Porque salía de la infancia y entraba en la adolescencia, que no es la de ahora. No había móviles, ni internet, ni nada que se le pareciese. Las cosas había que vivirlas de verdad, a piel de gallina. Y así fue. La sensación de grandeza, de multitud, de voces, de idas y venidas, de altura, de vértigo incluso físico, me metieron (ahora lo sé) la adrenalina madridista hasta dentro y para siempre. Cada vez que voy al estadio, menos de lo que quisiera pero sí varias veces al año, siento el fútbol, por supuesto. Pero también el hormigueo, la emoción, de quien entra en el túnel de la Historia.

Porque el Madrid es Historia. Lo ha señalado estos días el estupendo serial documental en Amazon, La leyenda blanca. Mi reconocimiento a su factótum, Íñigo de Carlos, nieto del gran don Luis de Carlos (mi abuelo coincidió varias veces con él). Íñigo, tenías razón cuando decías aquí en La Galerna que íbamos a llorar.

Letra Himno Décima

¡Ah, sí! Les hablaba de Historia y del documental: habrán comprobado que es precisamente “Historia” una de las palabras que más se repiten. Con razón. Como con razón la eligió Manuel Jabois como inicio de su texto para el Himno de la Décima: “Historia que tú hiciste”. Comprenderán ustedes que, como les he dicho, por mi profesión es una debilidad, una tentación, en la que se debe caer. Y caigo con gran emoción. Es defecto profesional.

Pero el texto de Jabois continúa: “... Historia por hacer”. Creo que el Club está en un momento decisivo. Visto con perspectiva, tanto la inversión en el estadio, como EL fichaje (esperemos que sean LOS fichajes, y ustedes me entienden), pueden colocarnos en posición para intentar otra hegemonía duradera.

El día a día, que me apasiona, radica en estos mismos instantes sobre todo en esa disyuntiva entre EL y LOS a la que me acabo de referir. Esa “Historia por hacer...” del himno de Jabois se va a nutrir de esas decisiones que se tomen en los próximos meses. Las observo con interés, inquietud y enorme ilusión, todo a la vez. Y las comentaremos en privado o en público. O de las dos formas.

Somos conscientes de que en estos momentos al Madrid se le ataca desde muchos frentes mediáticos y políticos. Pero tengo la impresión de que no lo hacen solo por su grandeza, que radica en esa Historia de la que hablamos. No. Lo hacen porque intuyen, acaso con acierto, que, para su desesperación, esa Historia, efectivamente también está por hacer.

Vamos a verla. Y a emocionarnos con ella.

 

Fotografías: Getty Images

Han pasado casi dos años desde que escribí, de la forma más objetiva posible, un artículo titulado “The tinglao no existe”. Reconozco que fui a contracorriente y todavía hoy, después de uno de esos partidos en los que los errores arbitrales se convierten en el tema de conversación de todas las tertulias, hay lectores que, con cariño y cierta retranca, me lo recuerdan.

Siendo sinceros, no sé si hoy me atrevería a afirmar lo mismo. Sigo pensando que el mandato de Rubiales no tiene absolutamente nada que ver con el de Villar, pero hay ciertos comportamientos que irremediablemente me recuerdan a ese doloroso ciclo. Rubiales, a pesar de estos errores, y por mucho que algunos se empeñen en lo contrario, esta liderando una nueva época. Con imperfecciones, sí, lo reconozco, pero muy alejada de la actitud desafiante y chulesca de sus predecesores. Este próximo 17 de mayo se cumplirán cuatro años desde que se convirtió en el nuevo presidente de la RFEF. Será un buen momento para hacer una comparativa arbitral entre su mandato y el anterior. Veremos entonces, con el factor corrector del VAR y el plazo de tiempo suficiente para juzgar la actuación del Comité Técnico de Árbitros, si esas asombrosas estadísticas que el Real Madrid ha padecido durante décadas, se siguen repitiendo. Mi impresión, puede que equivocada, es que hoy el arbitraje es mucho más justo que en la oscura época de Villar y Arminio.

Y hablando de Villarato, nunca está de más recordar que a Ángel María Villar lo detuvieron un 18 de julio de 2017 y todavía, hasta donde yo he podido comprobar, el juicio sigue estancado. Lo último que he leído es que la Fiscalía ha pedido al juez que alargue otros seis meses la investigación. Cinco años (¡5!) y sigue sin esclarecerse qué sucedió en la RFEF.

Tarjeta roja

He ordenado en una plantilla de Excel, por aquello de hablar con propiedad cuando escuchamos sus nombres, una lista con los árbitros más favorables y más perjudiciales para el Real Madrid. Aquellos con los que, estadísticamente, y sin entrar a valorar los motivos, más veces ganamos o perdemos. Puede que su ranking obedezca a la suerte, al miedo a equivocarse y sufrir un escrache en Benidorm, a que les haya tocado arbitrar rivales más asequibles o complicados, a su falta de profesionalidad, al famoso Tinglao o a mil estadísticas más que yo, por falta de ganas y conocimiento, no he tenido en cuenta. Tampoco es descartable, aunque muchos no contemplen esta teoría, que sean profesionales y su puesto en la lista obedezca exclusivamente a esa misma profesionalidad, es decir, a pitar lo que han visto en cada partido.

Gil Manzano Benzema

ARBITROS FAVORABLES: PÓDIUM Y BONUS TRACK

En tercer lugar, con un muy estimable 77% de victorias: Jesús Gil Manzano.

39 partidos arbitrados, 30 ganados, 4 empatados y 5 perdidos. Un muy buen árbitro, internacional. Incomprensiblemente, nunca nos ha arbitrado contra el Atlético de Madrid y solo ha arbitrado dos clásicos contra el Barcelona. Uno en el 2014 (3-1) y otro la temporada pasada, ¡siete años después! Los dos acabaron con victoria del Real Madrid. Le voy a puntuar, por su gallardía y por el inexplicable olvido al que le ha castigado el CTA en los derbis y clásicos, con un 8,7.

En segundo lugar, Mario Melero López. 11 partidos: 9 victorias, 1 empate y 1 derrota. MAGIA. Un 82% de victorias. Me preocupa que la derrota se haya producido en el último partido que nos ha arbitrado. Que no vuelva a suceder, Mario, que sea la última vez que te desvías del recto camino. Te pongo un 9,1.

Y arriba, en lo más alto, el árbitro más favorable para el Real Madrid, el que se está jugando su futuro caminando por la cuerda floja: don Isidro Díaz de Mera Escuderos. Con ese nombre, que algún día conquistará el mundo a fuerza de tarjetas y silbidos, uno nace predestinado. Si te llamas Isidro Díaz de Mera Escuderos vas a acabar repartiendo justicia en un campo de juego sí o sí. Esta claro que, como en el chiste, la comadrona al verlo sacar la cabeza con un silbato en la boca, dijo aquello de:

¡Felicidades, ha tenido usted un árbitro!

Bajo su poderosa influencia hemos ganado ¡EL 100% DE LOS PARTIDOS! Es un bendito, un pan de hogaza crujiente, una tortilla de patatas jugosa. Dios le mantenga en la categoría otros cincuenta años, hasta que, con kilos de más y reflejos de menos, tenga a bien jubilarse en Torrevieja, lleno de tatuajes de Casemiro y con su casa llena de reproducciones en 3D de las 47 Copas de Europa y de las 42 Ligas ganadas por el Real Madrid.

Os dirá, gente sin criterio, que solo nos ha arbitrado dos partidos, pero no les hagáis caso. ¿Acaso importa la cantidad, los fríos números, cuando es amor y gallardía lo que destilas? Díaz de Mera, the King árbitro, árbitro de los árbitros, es nuestro hombre. Le doy un 10.

Y ahora, a pesar de lo que mucha gente piensa, llega la primera sorpresa, el bonus track. En cuarto lugar, con un 76% de victorias, el primo del editor de esta publicación, el que de pequeño cambió los náuticos por el silbato y los pantalones cortos:

Ricardo De Burgos Bengoetxea

17 partidos arbitrados, 13 victorias, tres empates y una derrota en los albores del fútbol, en el año 2017. Solo ha arbitrado un clásico, el de ida de la Supercopa de la temporada 17/18. Ganó el Madrid en el Nou Camp por 1-3. No le han vuelto a dar bola…

Nos ha pitado cuatro penaltis a favor y uno en contra, 29 tarjetas amarillas para nosotros y 40 para los rivales. El Barcelona gana el 60% de partidos con él. Les ha arbitrado 20 partidos, han ganado 15, empatado uno y perdido cuatro.

Nunca he entendido la inquina del madridismo hacia él. Independientemente de los errores puntuales, me parece un gran árbitro. No se jubilará en Torrevieja (o sí) porque los de Bilbao nacen y se retiran donde les da la gana. Yo me lo imagino en La Rioja, visitando bodegas y comiendo chuletillas al sarmiento.

La lista sigue con Munuera Montero (75% de victorias), Mateu Lahoz (73%), Soto Grado (71%)…

Árbitro mueca

ARBITROS (DES)FAVORABLES: PÓDIUM Y BONUS TRACK

Sánchez Martínez: Tercer lugar. 26 partidos arbitrados, 15 victorias, 6 empates, 5 derrotas. Un 57,7% de victorias.

Le dediqué un artículo en el año 2016, cuando en pleno Villarato, después de ¡28 jornadas! sin que nos pitasen un solo penalti a favor, nos pitó dos en el mismo partido. Era Sanchezmán, un superhéroe. Yo creo que (modestia aparte) leyó mi artículo, se arrepintió de su hazaña y tardó en pitarnos un nuevo penalti 5 años, en septiembre de 2021, en un 5-2 contra el Celta.

A los rivales les ha pitado cuatro. Su partido de ayer contra el Villarreal fue un esperpento.

Le pongo un 0,2.

En segundo lugar: Adrián Cordero Vega, con un 50% de victorias. Solo nos ha arbitrado cuatro partidos y un par de errores los puede tener cualquiera. Creo que lo voy a indultar, parece buen chaval y merece una oportunidad.

Y en primer lugar, con un increíble 44% de victorias, el villano de la película, el hombre que camina por el techo, gira su cabeza 360 grados y está poseído por el espíritu de Sánchez Arminio. 9 partidos arbitrados: cuatro victorias, dos empates y tres derrotas. Si nos arbitrase todos los partidos acabaríamos en regional.

Guillermo Cuadra Fernández.

¿Qué te hemos hecho, Guillermo? ¿Por qué nos tratas así?

¡Abandona ese cuerpo, Victoriano!

Bonus track

Un viejo conocido, unos de esos árbitros al cuadrado que tanto nos martirizan, de los duplicados, de no quieres caldo, pues toma dos tazas. En lugar de acabar en un cómic de Tintín, acabó en el CTA:

Hernández Hernández. 27 partidos arbitrados: 16 victorias, 5 empates, 6 derrotas. Un 59% de victorias. Nos ha sacado cuatro rojas y dos a los rivales. 6 penaltis a favor y 5 en contra.

Al Barcelona le ha arbitrado 28 partidos: 17 ganados, 8 empatados y 3 perdidos. Un 61% de victorias (tampoco es que los culés puedan tirar cohetes). Una roja y 7 para los rivales.

Nos ha pitado en tres clásicos, el último en 2018: una victoria, un empate y una derrota. No voy a seguir buscando datos porque al final hasta me va a parecer un árbitro justo. (Perdóname, Dios, estos pensamientos impuros)

Aquí tenéis la lista completa. En ella, además de la clasificación de los árbitros, también podéis ver el número de tarjetas amarillas y rojas, tarjetas a los rivales, penaltis a favor y en contra…

Tabla arbitrajes Fred

Es posible que haya dos o tres docenas de errores, pero uno no es infalible y hacer una tabla de estas, teniendo en cuenta que The Tinglao sigue sin existir (o existe un poco menos), es una actividad tan agotadora como improductiva.

 

Fotografías: Getty Images

El análisis de las portadas de los periódicos deportivos de hoy

Buenos días. Un codo en el camino me enseñó que mi destino era rodar y rodar. Perdón por este desconcertante comienzo, a través del cual parafraseamos la mítica ranchera de Vicente Fernández, pero para desconcertante el arbitraje de ayer de Sánchez Martínez en la Cerámica (para cerámicas algunas caras, como veremos a continuación). Decimos desconcertante y decimos mal, porque en realidad es lo de siempre, por supuesto.

Bueno, lo de siempre pero un poco peor que siempre, tal vez. En la escala de atrocidades madridistas recientes contra el Madrid, ¿dónde situamos la no señalización del penalti más claro del mundo, es decir, el cometido por Albiol sobre Vinicius con un codazo alevoso y ante el que nada indicó ni Sánchez Martínez ni (esto es infinitamente más grave) Iglesias Villanueva en el VAR? Que te tanguen bien está si tus tragaderas son generosas, pero que te tomen sistemáticamente por imbécil empieza a tener un poquito menos de gracia, la verdad. Lo decimos por lo comentado por el propio Albiol al término del partido, mintiendo descaradamente (como prueban las imágenes) asegurando que no vio venir a Vinicius y que este chocó “contra su hombro” porque “si le doy con el codo ya no se levanta”. Qué cositas tan bonitas, dices, Chori, pero por lo menos son falsas.

A quien hay que agradecer que no mencionara la posibilidad de que Vinicius no se levantara tras el codazo es a Pérez Burrull, exárbitro y actual comentarista en Radio Marca. No os perdáis el análisis que hace de la jugada el afamado trencilla, análisis que nos ha remitido a la ranchera de Fernández. ¿Vosotros con cuánta frecuencia os encontráis un codo en el camino? A nosotros nos pasa todos los domingos y muchas fiestas de guardar. No es agradable porque te estropea los planes, pero no seas nenaza y no protestes.

Tuit Pérez Burrull

¿Cómo os quedáis, amigos? Lo que pasó no es lo que parece. Albiol abrió los brazos, no sabemos para qué ni falta que nos hace, y Vinicius “se ha encontrado el codo por el camino”. Un codo en el camino me enseñó que mi destino era rodar y rodar, como rodó Vinicius por el césped de la Cerámica. Pérez Burrull no sigue siendo el rey, como Vicente Fernández, por la sencilla razón de que nunca lo fue, pero nunca es tarde para empezar. Aunque para reyes lo de Miquel Soler. Si pensabais que lo de encontrarse el codo de Albiol “por el camino” era de un cinismo insuperable, escuchad al exjugador de casi todos los equipos del mundo, incluido (ay) el Real Madrid. Os dejamos unos segundos para que pinchéis en el enlace y os recuperéis de la experiencia.

¿Es o no es mejor todavía que lo de “encontrarse” el codo, aunque esto pareciera insuperable? Vinicius podría haber “esquivado perfectamente” el codo de Albiol. Codo de Albiol que según el defensa amarillo es en realidad hombro (recordemos que Vinicius “chocó con mi hombro”). No sabemos qué es más lesivo, si “encontrarse” (por casualidad, suponemos, como cuando te encuentras con un amigo o con un árbitro con una bolsa llena de pins del Madrid) con un codo o con un hombro, pero son encuentros en cualquiera de los casos que se pueden “esquivar perfectamente”.

Nos hemos fijado, al repasar el breve vídeo, en que en realidad Soler tampoco habla de codo sino de “brazo”. ¿Hombro? ¿Brazo? Cualquier cosa menos codo, claro, porque entonces habrá sido impepinablemente un codazo, y un codazo pues como que se esquiva un poquito menos “perfectamente” que un brazo, y ni qué decir de un hombro. Un hombro se esquiva perfectísimamente. Un hombro se esquiva de puta madre, si se nos permite que presumamos de nuestras someras nociones de latín, así que seguro, casi seguro que era un hombro.

Reconstruyamos entonces lo que pasó. Albiol no vio nunca venir a Vinicius, que chocó con el hombro de Albiol, a pesar de que este tenía los brazos abiertos y que podía haber esquivado sin el menor problema la anatomía completa del Chori si le hubiera dado la gana. Pero no le dio. No le dio la gana. Qué le vamos a hacer.

Una cosa que dificulta enormemente el poder sostener un debate enriquecedor no es el discrepar del otro, ni siquiera el discrepar mucho, sino el no creer que el otro pueda genuinamente pensar lo que piensa. La Galerna, en obediencia a su conciencia, confiesa en esta triste mañana de domingo que no cree ni por un momento que ni Albiol, ni Pérez Burrull ni Miquel Soler crean ni por un instante lo que dicen creer.

El penalti de Albiol a Vinicius no entra en el terreno de lo opinable. No es imposible decir que no es penalti, pero sí es imposible decirlo creyéndolo. Es un hecho objetivo que es penalti. Hasta tal punto lo es que el colegiado más legendariamente antimadridista de la historia del balompié nacional, Iturralde González, soltó esto en la SER.

Tuit Iturralde Carrusel

Hasta Iturralde, amigos, lo ve así de cristalino. ¿Cabe prueba mejor?

A todo esto, Foyth debió ser expulsado por doble amarilla y Parejo por una agresión al propio Vinicius. Es cierto que el color de la tarjeta que vio Asensio es asimismo discutible, pero aun en el supuesto de que el mallorquín hubiera debido ser expulsado (lo que es mucho suponer), el saldo arbitral del partido es tan abrumadora y vergonzosamente favorable a los de Emery que insistir en ello nos sonrojaría.

De hecho, nos sonrojaría comenzar siquiera a comentar las portadas del día, que por supuesto no consignan absolutamente nada de todo esto. En justa consecuencia, nosotros no vamos a comentar nada sobre ellas.

Pasad un buen día.

Portada Marca 13-02-22Portada As 13-02-22Portada Mundo Deportivo 13-02-22Portada Sport 13-02-22

Me he preguntado tantas veces en voz alta si ya he contado alguna vez cómo conocí a la madre de Bale que cada vez tengo menos claro si lo he contado o no. Yo vivía por entonces en Cardiff, siendo entonces mayo/junio de 2017. La primavera había coronado su expectativa natural llevando al Madrid a la Final de la Champions, que ese año se jugaba precisamente allí, y en la ciudad se vivía un ambiente único en preparación del evento. Cardiff es, por supuesto, la localidad natal de Gareth, un graffiti con cuya cara veíamos todos los domingos mi familia y yo cuando íbamos a misa en Whitchurch, el barrio de los Bale, propietarios a la sazón de un pub recientemente abierto en el centro de la capital galesa, a apenas cien metros del National Welsh Stadium donde habría de disputarse la Final. Allí, en el Elevens, una noche de copas, conocí a Debbie Bale.

Era una Final muy deseada a priori, como no podía ser de otro modo, por el delantero. Jugar un partido de esa envergadura en tu tierra no es algo que pase todos los días. Sucedía, sin embargo, que Bale sufría una de esas lesiones que tanto han lastrado su carrera, y flotaba en el aire la incógnita: ¿llegaría a tiempo el dragón para ser titular en el partido de sus sueños? El propio Bale no tardaría en desvelarlo, en una entrevista concedida la víspera del desplazamiento del equipo a Gales: “Sinceramente, no estoy al cien por cien e Isco lo viene haciendo muy bien. Lo justo es que juegue él”. No recuerdo si alguien le alabó por ese arranque de sinceridad, tan radicalmente impensable con los egos que maneja el fútbol de élite moderno. Tampoco recuerdo si lo dijo en inglés o en español. Probablemente fue lo primero, con lo cual a todo el mundo le parecería fatal lo que dijo. A los que no lo entendieron, por no haberlo entendido. A los que lo entendieron, por haber dicho en inglés algo ejemplar, sí. Pero en inglés. Fatal.

«Yo ahora mismo, como galesa, sólo puedo pensar con orgullo en que el mejor equipo del mundo viene a mi tierra a jugar el partido más importante del mundo. Estoy muy contenta. El resto es secundario»

Algunos días antes de la Final, no obstante, aún no estaba claro si Gareth sería parte del once, y cuando a través de unos amigos de la Peña Madridista de Cardiff conocí a Debbie la duda aún flotaba en el aire. Me pareció desde el comienzo una mujer absolutamente encantadora, de una naturalidad desarmante. Por supuesto, me lancé con la duda. Debbie se puso muy seria y me respondió lo siguiente. También fue en inglés, espero que a nadie le parezca mal.

-Como comprenderás, nadie tiene más interés que yo en que mi hijo pueda jugar ese partido. Pero yo ahora mismo, como galesa, sólo puedo pensar con orgullo en que el mejor equipo del mundo viene a mi tierra a jugar el partido más importante del mundo. Estoy muy contenta. El resto es secundario.

Pude coincidir algunas veces más con Debbie en el Elevens. La certidumbre de encontrarme ante una señora de una pieza se acrecentó en esos encuentros ulteriores. También me produjo inmejorables sensaciones aquella conversación con Frank, su marido, el padre de Gareth. Me parecieron la quintaesencia de lo galés, nacionalidad que conozco muy bien porque viví allí seis años: simpatía, patriotismo, sencillez e integridad.

Bale Villarreal

Me he acordado unas cuantas veces de Debbie en lo que llevamos de temporada. La mayor parte del madridismo no espera(¿ba?) nada de Gareth, a quien ve de vuelta, desmotivado, y a quien dibuja(¿ba?) como un desaprensivo que se lo lleva crudo a cambio de nada. Otros, en cambio, nos aferrábamos a la esperanza de un last dance, una última hazaña modelo Mestalla o modelo Lisboa o modelo Kiev, un último baile en homenaje a lo que fuimos juntos. Si yo me agarraba a esa esperanza no era solo por lo bonito que sería, sino por mi recuerdo de Debbie. Un hombre que ha recibido la educación familiar que por fuerza ha impuesto Debbie en esa casa no se abandona al golf y la murria pudiendo dignificar su adiós -que doy por descontado en junio- sin una gesta postrera. Incluso, en estos meses, he imaginado a Debbie colgada del teléfono, calentando la oreja del hijo. “Así no”, la figuro diciendo. Y me cuadra.

No sé si ha sido Debbie. Es decir, sé que ha sido Debbie, pero no sé si a través de mensajes recientes o por la mera imposición de los valores transmitidos siempre, que han terminado prevaleciendo. El hecho es que el partido de Gareth Bale ayer me llena de alegría porque lo veo. Si no marcó tres goles fue por Rulli en dos ocasiones, y por ser incorregiblemente zurdo en otra. Pero generó más peligro que cualquier otro sustituto posible de Benzema, y lo dio absolutamente todo. Veo que lo quiere. Veo que quiere el último baile.

Ya no vivo allí, pero sé que dentro de escasas semanas, en Cardiff, el sol empezará a filtrarse con mayor calidez a través de los agujeros que practique en las nubes negras, y que Bute Park se llenará de niños que se lanzan balones de rugby, como en aquel mayo de 2017. La primavera siempre ha sido de Gareth. La primavera siempre ha sido del Madrid.

 

Fotografías: Getty Images

Arbitró José María Sánchez Martínez del Comité murciano. En el VAR estuvo Iglesias Villanueva.

Calamitoso, execrable y esperpéntico lo acontecido en la primera parte en Villarreal. Errores por doquier del trencilla y su compañero corporativista en la sala VOR.

Cuatro expulsados pudo haber en el primer acto, pero la realidad es que no hubo ninguno.

La primera falta a favor del Real Madrid fue en el 10' sobre Asensio. La primera señalizada claro, antes hubo otra sobre el mallorquín en el área propia y dos sobre Vinicius. En el 13' el dúo sacapuntas de Sánchez Martínez en el césped e Iglesias Villanueva en el VAR no consideró penalti un golpe con el antebrazo de Albiol a Vinicius. Por supuesto, de la roja ni hablamos. En el 22', Carvajal en un feo gesto golpeó con el balón en la cara a Lo Celso y eso desecandenó una tangana en la que Foyth y Militao se llevaron la amarilla. Ese color de tarjeta vio Asensio en el 28' cuando impactó con la plancha en la tibia de Iborra. Una roja no hubiera sido una exageración. Antes del descanso Bale derribó a Lo Celso de forma voluntaria viendo la amarilla, Foyth se ganó la segunda tarjeta en dos acciones con Vinicius, y Parejo la roja en el 46' al quitarse de en medio al delantero brasileño con el brazo cuando el juego estaba detenido. Los 22 jugadores se fueron al descanso cuando debieron hacerlo 18.

La segunda mitad fue más tranquila y los únicos amonestados fueron Albiol por detener a Vinicius cuando se escapaba por banda en el 51' y Casemiro por un claro agarrón a Alberto Moreno en el 87'.

Sánchez Martínez, DE PENA.

Courtois: 6. Solventó bien el trabajo que tuvo.
Carvajal: 5. Aguantó bien en defensa, pero se proyectó poco en ataque.
Militao: 7. Muy superior en los duelos.
Alaba: 7. Providencial en la primera parte en la ocasión de Danjuma, y en otra similar hacia el final.
Marcelo: 4. Muy superado por Samu, aunque se fue recomponiendo con el paso de los minutos.
Casemiro: 5. Haciendo las veces de tercer central cuando el equipos se embotelló.
Valverde: 5. Poco presente, aunque robó un balón que casi supone un gol de Vinicius.
Kroos: 6. Disfrutó más en la segunda parte, cuando el equipo dominó.
Asensio: 5. No se mostró demasiado. Apenas pudo lucir su disparo.
Bale: 6,5. Por encima de las expectativas. Pudo marcar gol hasta en tres ocasiones. De menos a más.
Vinicius: 6. Recibió bastantes golpes y estuvo cerca del gol, pero no terminó de estar cómodo en el partido.
Jovic: 5. Tuvo una ocasión buenísima, pero se fue al larguero.
Modric: sin tiempo relevante.
Rodrygo: 5. No entró con acierto en el campo.
Nacho: 5. Pudo marcar, pero Aurier lo impidió
Hazard: 6. Jugó muy poco, peor su gran jugada pudo valer una victoria.
Ancelotti: 5,5. No me gustó el planteamiento inicial demasiado especulativo, pero cambió las cosas tras el descanso y movió al equipo.

Al margen del descanso a Modric en forma de titularidad merecida de Fede Valverde, la gran sorpresa fue la inclusión de Bale como delantero centro. El galés pasaba de no ser una opción, en varios partidos en los que ni calentó, a ser titular en un partido importante para el desenlace de la Liga.

El partido empezó a bajo ritmo mientras se tanteaban ambos equipos, pero el Villareal pronto empezó a inquietar a través primero de Samu, que rebasó demasiado fácil a Marcelo, y después de Danjuma, que disparó al palo. El disparo fue desviado por Alaba de manera providencial.

El duelo ganar para el Villareal era claramente el de Samu contra Marcelo. El extremo derecho desbordaba una y otra vez a Marcelo martirizando a un Madrid que hacía aguas por ese costado. El Real Madrid no conseguía salir y no llegaba nada parecido a una ocasión. El Villareal sometía a los blancos y a veces hasta probaba a Courtois, como Lo Celso en el minuto 38. La primera ocasión del Madrid llegó tras un gran pase de Casemiro a Bale. El galés controló bien, pero se encontró a un gran Rulli, que desbarató la ocasión.

El reparto de tarjetas estaba siendo del todo desigual. Mientras el Madrid acumulaba tres, el Villareal, que repartió bien a Vinicius, sólo se llevó una. El descanso llegó sin que hubiese más novedades. Los últimos minutos dejaron mucha bronca y a un Real Madrid algo más restablecido.

En el 49, tras una contra, Asensio estuvo a punto de marcar, pero su disparo se marchó arriba por poco. Pintaba algo mejor la segunda parte al menos en su inicio.  En el 55, otra contra dirigida por Vinicius acabó en los pies de Bale, cuyo disparo se marchó al larguero tras rozarlo Rulli. En el 57 la ocasión fue manifiesta: Valverde robó el balón y asistió a Vinicius. Su disparo con la zurda no fue lo suficientemente dañino como para batir a Rulli. En el 63 continuó el asedio, pero de nuevo Rulli superó al delantero madridista, en este caso Bale.

El Madrid dominaba con claridad y el mejor del partido era el portero local. No parecían los mismos equipos que en la primera parte, aunque el resultado no se alteraba pese a las ocasiones blancas. En el 73 se marchó Bale y dejó paso a Jovic. Poco después saltaron al campo Modric y Rodrygo por Asensio y Valverde. Los últimos cambios los agotó Ancelotti con Nacho y Hazard en el 81 sustituyendo a Marcelo y Vinicius.

Los cambios, quizás demasiados en poco tiempo, le hicieron perder algo de feeling al Madrid. Ya no dominaba de la misma forma. El empate empezaba a saber bien dada la dificultas de un partido que se lleva sin ganar desde que Morata estaba todavía en el Madrid. En el 91, Jovic de nuevo volvió a demostrar su mala suerte. Su vaselina tras asistencia de Hazard se marchó al larguero y después el disparo de Nacho fue salvado en la línea por Aurier. El resultado no era malo, pero la segunda parte y las ocasiones malogradas dejaron un sabor muy amargo. A pesar de eso, durante la segunda parte el Madrid volvió a mostrar la versión que le ha permitido gobernar con mano de hierro la Liga hasta diciembre. Ojalá sea el comienzo de un cambio de tendencia.

Soy un ávido seguidor de las noticias deportivas y, especialmente, procuro leer todo lo que cae en mis manos sobre el Real Madrid. Nada extraordinario pues supongo que vosotros, galernautas, también sois un poco ‘lectodependientes’, con el mismo y simple afán que me mueve a mí: estar informado de forma solvente sobre la actualidad y tener un criterio fundado sobre las cosas que pasan. Sin embargo, el sentimiento que me embarga en los últimos tiempos es justamente el contrario: cada día me siento más desinformado y estoy más confuso… La desinformación imperante, las fake news bien pensadas y mejor ejecutadas o el ‘pim, pam, pum’ de mensajes de todos los actores de este negocio contribuyen con sus mensajes interesados a semejante ceremonia de la confusión.

Toda esa mezcla explosiva queda recogida luego en soportes únicos, bien sean periódicos, bien páginas web, bien redes sociales… donde lo que menos importa son las noticias en su sentido más literal, ni el rigor con que se cuentan; tampoco, el desistimiento en la búsqueda de la verdad objetiva, la transparencia como actitud democrática (por no decir vital), la independencia de los medios y de sus periodistas o el inherente fairplay tan necesario en el mundo del deporte. Parece que todo vale con tal de que la verdad no prevalezca, porque siempre hay alguien con intereses espurios que tratará de que eso no llegue a suceder.

Voy a poner un ejemplo sobre lo que digo. Un ejemplo que conocemos todos. ¿Qué es lo que hay de cierto -a día de hoy- entre las miles de piezas periodísticas relativas a la planificación del Real para esta temporada? Digo bien: miles de impactos de todos los colores y por todos los medios y canales que han contado -y hablan- sobre los fichajes del Real para esta campaña, con decenas y decenas de nombres sobre la mesa, puestos en negro sobre blanco… Y cuando digo ‘decenas’ tampoco exagero ni un ápice.

lo que menos importa son las noticias en su sentido más literal, ni el rigor con que se cuentan.

Estoy teniendo la curiosidad -y la paciencia- de recopilar desde el verano pasado, tras la ‘chamusquina’ del fallido fichaje de Mbappé, los nombres de futbolistas por los que al parecer suspira nuestro club: los que iban a terminar ciclo en sus clubes y llegarían gratis (¿…?), los que se postulan para jugar de blanco o los que alguien quiere colocar… en fin, una lista interminable. Veamos una breve muestra: “Así juega Sesko, el nuevo Haaland que quiere el Madrid”, “El Real Madrid se lanza a por Fofana y ofrece 40 millones más Isco”, “El Madrid quiere hacerse con Tolisso a coste cero en junio 2022”, “El Cruzeiro, nuevo club de Ronaldo, tiene un canterano con potencial para el Madrid: Weverton”, “Matheus Nascimento, la perla de 17 años que sigue el Madrid”, “El Madrid lleva manejando informes desde hace 2 años de Wirtz”, “El Real Madrid mueve ficha por el fichaje de Gravenberch”, “Weslley Patati es la nueva joya del Santos y sueña con jugar en el Madrid”, “El Madrid a Raiola: Gravenberch interesa “mucho más” que Pogba”, “Así es Demiral, el central que habría pedido fichar Ancelotti”, “El descubridor de Julián Álvarez lo tiene claro: “Al Real Madrid o al United”, “El Madrid tras la joven promesa del Brujas- Charles de Ketelaere”, “En Italia aseguran que Kessié será el fichaje sorpresa del Madrid”, “El técnico del Fulham reconoce que Carvalho interesa al Madrid”, “En Estados Unidos ven a Reyna, la siguiente gran joya del Dortmund, fichando por el Madrid”, “Araújo, objetivo del Real Madrid”, “Los futuros cracks que el Real Madrid tiene en su radar”, “El Real Madrid viaja a Mónaco a por Tchouameni”, “Angeliño está en la lista de tres laterales que quiere fichar el Madrid”, “: En Alemania sitúan a Serge Gnabry en la órbita del Real Madrid”, etc, etc.

La lista se queda corta, mucho, porque no cabría en este artículo. Es probable que, al final, alguno acierte. Pero todos sabemos que en verano sólo llegaron Alaba y Camavinga. El jugador austriaco vino como agente libre y la noticia estaba descontada desde meses antes; y en el fichaje del francés, el Club supo aprovechar (a salto de mata) una oportunidad totalmente inesperada. Entonces, ¿qué significa esta ridícula realidad?

En mi opinión, nuestro periodismo deportivo no pasa los mínimos filtros de calidad, rigor y veracidad de las noticias que se publican. Pero eso parece no importar, pues muchos consideran que estamos en un circo y que ‘todo vale’, pues al final nadie se acuerda de tanta ‘intoxicación’. Si nos ceñimos al caso de Mbappé, de cuyo fichaje (¿estamos seguros?) se publican todos los días decenas de piezas informativas… solo podemos un hecho objetivo: todavía no se ha publicado al respecto comunicado oficial alguno por parte de los dos clubes concernidos, ni tampoco del jugador (que está jugando sus bazas, ya que no vive una situación cómoda).

Dando por hecho que finalmente Mbappé llegará, vayamos al caso de Haaland. Cada día que pasa, su fichaje parece estar más en el aire. Pero eso no es óbice para que cada cual publique lo que se le antoje, sin tener probablemente ni una sola fuente solvente. Lo digo con pesar: los periodistas nos lo inventamos casi todo sobre este asunto. Basta que un conocido del jugador o un experto opine desde Alemania que lo ve jugando en el Real Madrid en el futuro, para que eso nos parezca un scoop informativo que va a misa. Sin embargo, cuando un ‘anti’ (que también se lo inventa) dice que Raiola -su representante- desaconseja al noruego que fiche por el Real porque, ‘al lado de Mbappé, nunca podrá ganar el Balón de Oro’, el corifeo de la prensa barcelonista se limita a vociferar el mensaje en todos los medios y canales a su alcance; saben que una delantera con Mbappé, Haaland y Vinicius, dejaría a su Barça relegado a un puesto de segundón durante una década. Pero lo único cierto es que nadie sabe -salvo los directamente interesados- qué es lo que está pasando en este proceso de decisión del ariete’ noruego y no gozan de fuentes solventes con las que poder contrastar la noticia (además, no se olvide, Raiola está internado desde hace tiempo en un hospital, al parecer con una dolencia grave y, sin él, probablemente no se pueda tomar una decisión).

En mi opinión, nuestro periodismo deportivo no pasa los mínimos filtros de calidad, rigor y veracidad de las noticias que se publican. Pero eso parece no importar, pues muchos consideran que estamos en un circo y que todo vale.

¿Por qué se publican en los medios tantos rumores, noticias falsas (e inventadas), o sin contrastar? El primer objetivo es crear confusión, en medio de la cual nada parecerá creíble. Otra de las razones es que los medios tienen que hacerse eco de una exclusiva publicada por sus competidores, salvo riesgo de parecer que están ‘en fuera de juego’ y, por ello, se ven obligados a hacer alguna aportación complementaria… pero ¿qué pasa si esa exclusiva fuera de las inventadas? Otra, muy frecuente: todas las partes implicadas en los fichajes -sí, digo todas- tienen sus propios intereses y lanzan sus mensajes, utilizando para ello a los periodistas que les son más próximos (y de ahí la cantidad de ‘globos sonda’ que se ven publicados cada día). Esta parece ser la forma más seguida por los agentes de jugadores, o por los clubes, o por los propios futbolistas, que no pueden mostrar su protagonismo pero que practican la estrategia del calamar soltando demasiada tinta para ‘tapar’ el territorio de realidad posible…

No somos tan ingenuos como para pensar que las negociaciones sobre un futbolista tienen que ser transparentes; los clubes compiten por llevarse el mejor talento y no van a dar pistas a sus posibles competidores. Pero lo que nos espera de aquí al mercado de verano va a ser una marabunta formidable de noticias falsas, mucha desinformación en estado puro y aún más frustración en los aficionados a quienes les han llenado sus cabezas y corazones de expectativas que después (¡seguro!) no se cumplirán. Así pasa siempre, podrá replicarme cualquier aficionado, pero la responsabilidad de tantas ilusiones frustradas depende en buena medida de esos periodistas que cada día hablan o escriben sobre fichajes inexistentes, sin la mínima sensibilidad necesaria para entender que lo que ellos cuentan afecta emocionalmente a muchas personas.

Alguien podrá decirme que en La Galerna también hacemos un periodismo opinativo y de bufanda, lo cual no niego. Nuestro equipo es el Real Madrid y nuestro color, el blanco. Pero creo que se trata de ejercer desde esta página un periodismo opinativo, respetuoso, desenfadado y bien humorado, donde se escribe de hechos ciertos, sin contribuir a los procesos puramente especulativos o inventados. Todas las opiniones son libres y respetables. Y eso lo defenderé siempre, sea cual sea su ideología. Pero, por favor, trabajemos para hacer un mejor periodismo.

Buenos días, amigos, y perdón por las horas. Ustedes, los lectores habituales de esta sección, saben bien que las portadas de los medios deportivos suelen estar copadas por la actualidad futbolística del momento: partidos recientes o próximos, fichajes que se insinúan (y que se concretarán en un porcentaje ínfimo), supuestos malos rollos en la plantilla madridista, armonía cholista, mundos de felicidad en la parroquia culé, críticas al entrenador del Madrid sea quien sea... Lo habitual, los típicos tópicos que aparecen desde hace más de 2.500 portanálisis.

De manera excepcional las portadas se ocupan de deportes como el remo o de éxitos ocasionales en otros deportes, como la plata de Queralt Castellet en snowboard. El baloncesto aparece en pocas ocasiones y casi siempre en una esquina inferior. El Real Madrid de Laso ha conquistado 21 títulos con el vitoriano al mando, 21. Veintiuno, con todas las letras. Pues bien, el Real Madrid de baloncesto ocupa espacio en las portadas muy pocas veces. Pocas para todo lo logrado. Podemos decir, sin temor a equivocarnos mucho, que esta temporada ha aparecido unas cinco. No muchas más, seguro, pues cinco han sido las derrotas que el equipo ha sufrido en la Euroliga.

No falla, ahí está, bien visible en la portada: “El Barça se pasea de nuevo en el Clásico”. El Real Madrid no supo sobreponerse al pésimo inicio de partido (2-24 a los siete minutos), el peor que se le recuerda junto al 20-0 frente a Panathinaikos de hace cuatro temporadas. Ojo, que no decimos que esta derrota tan dolorosa deba esconderse y desaparecer de las portadas, sino que animamos a los portadistas habituales de los diarios madrileños para que informen también y aunque sea de manera excepcional de los triunfos de los nuestros. Alguna vez, hombre, que seguro que no es tan difícil. Hasta el inicio de esta semana el Real Madrid lideraba la ACB y la Euroliga, y había firmado el mejor arranque de siempre en la competición continental con una marca de 20-3.

Conviene recordarlo en momentos como el actual, en el que las tres derrotas consecutivas en ACB, unidas a las dos de Euroliga, parecen cuestionar todo lo logrado. Anoche en muchos foros se pedía la cabeza de Pablo Laso y echar a la mitad de la plantilla, seguramente los mismos que suelen pedir la cabeza de Ancelotti y en su día la de Zidane tras cada traspiés, pero aunque no se puede vivir de la historia creemos que Laso y los suyos se han ganado un margen de confianza. La carga de partidos de las últimas semanas ha sido brutal y conviene recuperar el tono muscular, pero sobre todo el mental y el competitivo, para lo que está por venir: la Copa del Rey.

La noticia principal de la portada es para Vinicius Jr. y el complicado partido de esta tarde frente al Villarreal. “Ensayo de Champions”, nos indican. Es cierto que se trata de dos equipos de Champions, pero nos cuesta ver hasta qué punto se puede considerar un ensayo del partido de París del próximo martes. ¿Se convertirá Rulli en el nuevo Donnarumma? ¿Emulará Danjuma a Mbappé con sus cabalgadas? ¿Se transmutará Parejo en una suerte de Verratti en el centro del campo? Desde luego que no lo deseamos. El nexo de unión entre ambos equipos podría estar en el banquillo, con ese hombre “dual” que es Unai Emery, capaz de regalarle un 4-0 al Barça en el Día de los Enamorados, o de dejarse apabullar por Neymar y Aytekin dos semanas después. Por cierto, nuevo guiño de Mbappé al Real Madrid en el faldón inferior de la portada: el galo anotó en el minuto 93. Bien, Kylian, bien, pero el martes disimula y tira el balón fuera (aquí guiños).

El diario As no falla en su recuerdo al baloncesto y a la derrota de los nuestros ante el Barça, pero al menos nos trae a portada la sonrisa de Vinicius. “Efecto Vinicius”, se le echaba de menos. Debido a la ausencia de Karim Benzema en el partido de esta tarde, la presencia del joven brasileño se convierte en nuestra mejor baza de ataque, pero si hay algo que nos ha llamado la atención de esta portada es la noticia de la parte superior. ¿Qué ha pasado aquí? ¿La palabra crisis en una noticia del Atleti? ¿Crisis y Simeone en un mismo recuadro? No puede ser, no puede ser, lo leeremos de nuevo y... sí, lo pone. Es más, habla de “problema” y hasta de un nombre propio, Joao Félix, aquel del que nunca se menciona su precio. Anoten el día y la hora, como si de un cometa fugaz se tratara. Y pidan un deseo.

La prensa cataculé se recrea con la victoria en la Euroliga, pero deja la foto central para una pareja temible:

Aubameyang y Adama podrían formar con Ferrán el trío de ataque, “una fórmula muy ofensiva”, nos dicen. ¿Ofensiva para el buen gusto, quizás? De la decadente MSN se pasa a la temible AFA, y aún podría incluso mejorar con todas las incorporaciones: Ferrán, Aubameyang, Braithwaite, Adama, Depay y Abde. Una FABADA de lujo.

Solo nos queda (menos mal) la portada del Mundo Deportivo.

Por cierto, que alguien nos explique por qué el Sevilla jugó ayer para preparar su partido del próximo jueves en Europa League, mientras que el Madrid comenzará a descansar hoy por la tarde para su inminente partido del martes. Gracias, Tebas, de nuevo. La Ligue 1 francesa sí permitió al PSG adelantar su partido al viernes para contar con más días de descanso. Gracias, Tebas, por apoyar a los clubes de nuestra Liga.

Y la última, “Valieva da positivo: Rusia en entredicho”. Un positivo, 150 millones de personas en entredicho. Imaginad si llega a dar positivo un solo futbolista y alguien se atreviera a poner un club, no ya un país, en entredicho.

Que paséis un gran día, vamos a por todo, Carletto y Pablo.

 

 

 

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