El fichaje de Erling Haaland por el Manchester City parece inminente. Podría concretarse esta misma semana o después del último partido de la Bundesliga la semana que viene. En el Madrid dan por descontado que así ocurrirá.
El club blanco ha tenido controlado el asunto hasta la semana pasada, cuando hubo una comunicación telefónica con el Borussia Dortmund. Pero el Real Madrid finalmente ha decidido no poner toda la carne en el asador para conseguir el fichaje de Haaland.
El fichaje de Erling Haaland por el Manchester City parece inminente. El Real Madrid finalmente ha decidido no poner toda la carne en el asador para conseguir el fichaje del noruego
Las causas son las siguientes:
El club de Concha Espina tiene jugadores con un salario importante —como Hazard, que no está clara su salida del club— y el fichaje de Haaland estresaría la masa salarial del Real Madrid. Aunque es cierto que si no existiesen otros motivos, este no sería determinante, ya que la operación se podría encajar en la estructura salarial debido a la buena gestión económica del club.
No obstante, el tema económico no ayuda. Por mucho que se hable de la existencia de una especia de cláusula del Dortmund, entre comisiones y salario la operación se eleva mucho.
Haaland no es una prioridad. El Madrid va a fichar a Mbappé, tiene a Benzema y tiene a Vinícius. Solo encajar a estos tres futbolistas es un reto, pero además ha emergido Rodrygo realizando un final de temporada espléndido. Con estos cuatro jugadores, incluir a Haaland en la ecuación sí puede ser más complejo
Para el Madrid no es una sorpresa el nivel de Rodrygo, por eso se apostó por él y se pagó una cantidad importante en su momento. Lo que sí opino que puede estar sorprendiendo en el Madrid es el altísimo nivel que está dando Benzema, y que va a más. Quizá se veía con mejores ojos el fichaje de Haaland hace un tiempo porque entonces no se esperaba que Benzema fuese el mejor jugador del mundo ahora, y el probable próximo Balón de Oro.
Por lo tanto, el año que viene no se prevé que el Madrid vaya a tener un problema de atacantes, contará con cuatro de gran categoría: Mbappé, Benzema, Vinícius y Rodrygo, además de otros futbolistas también de nivel.
A corto plazo, como digo, no parece que el Madrid tenga un problema deportivo en el ataque, pero tarde o temprano tendrá que ir a fichar a un nueve porque lamentablemente Benzema no será eterno. Entonces será el momento de ver si Mbappé habrá terminado de adaptarse a la posición de delantero centro o cuál será la duración del contrato que Haaland firme con el Manchester City.
Medio ingleses están informando de que una de las reivindicaciones de Haaland es rubricar un contrato no muy largo, de tres o cuatro años con el fin de guardarse la posibilidad de recalar en el Madrid más adelante. No olvidemos que, en igualdad de condiciones, Haaland prefería el Madrid.
Al Madrid le preocupa el alto número de lesiones que sufre Haaland. Hay muy malos precedentes en el club blanco con el tema de las lesiones —ahí están los casos de Bale o Hazard— como para arriesgarse a concretar una operación que en términos económicos te estresa, que en términos deportivos no es prioritaria y además existe la posibilidad de que ese jugador no esté en las mejores condiciones físicas durante buena parte de la temporada.
Ojalá que no se confirme y Haaland tenga un futuro exitoso y libre de problemas físicos, pero en el Madrid existe la preocupación de que pueda ser un futbolista que se lesione más de lo habitual.
Todas estas causas forman un cóctel que al Madrid le desincentiva para realizar esta operación. Aunque el principal motivo es que se va a fichar a Kylian Mbappé y ese es el fichaje realmente estratégico. Se piensa que se está fichando al mejor futbolista que se puede fichar, un jugador muy joven, muy versátil y muy adaptable a la estructura del Madrid. Un fichaje con poco margen de error.
Yo siempre he dicho que quería a los dos —a Mbappé y a Haaland— en el Madrid, a quién no le haría ilusión una nueva etapa de Los Galácticos, y con protagonistas más jóvenes. Pero también he dejado claro siempre que el Madrid con Mbappé está fichando al mejor.
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Como es bien sabido, el Real Madrid, además de acumular sin parar títulos en fútbol y en baloncesto, también acapara trofeos en otros deportes: Fórmula 1 con Fernando Alonso, motos con Ángel Nieto, ajedrez con Magnus Carlsen, esquí con la familia Fernández Ochoa y, por supuesto, tenis.
Desde Manolo Santana, pasando por Juan Carlos Ferrero, ganadores de títulos de Grand Slam, hasta el gran Rafael Nadal, recordman absoluto de Grand Slams (21 hasta la fecha), el tenis español ha dado muchas alegrías protagonizadas por fervientes seguidores del Real Madrid. Debemos sumar a ellos a la última sensación tenística a nivel mundial, el murciano de El Palmar Carlos Alcaraz, que acaba de culminar una semana sensacional tras cumplir el pasado jueves 19 años, imponiéndose en el Open de Madrid (Masters 1000 de ATP) en una tacada ante nada menos que el propio Rafa Nadal, Novak Djokovic y el alemán de origen ruso Alexander Zverev.
Carlitos, o Charley, como le gusta ser llamado (lo de Carlos le parece “demasiado serio”), además de arrasar a todos sus rivales en la Caja Mágica, ha acudido en estos últimos 8 días dos veces al palco de honor del Santiago Bernabéu (primera y segunda vez que presenciaba in situ un partido de fútbol), ya que ha declarado, muchas veces, su amor por los colores madridistas.
Dentro de un par de semanas empezará en París la Champions del tenis en tierra batida, el Open de Francia, más conocido como Roland-Garros. Nadal luchará por su trofeo número 14 en París, exactamente lo mismo que el 28 de mayo el Real Madrid tratará de embolsarse su 14ª Copa de Europa a unos pocos kilómetros de la capital francesa, en el Stade de France de Saint-Denis.
Tras la exhibición del murciano Alcaraz en Madrid, el madridismo del tenis y de la tierra batida va a disponer esta vez no de una, sino de dos magníficas balas para volver a ganar el prestigioso torneo francés. La de Rafa Nadal, como es habitual desde que conquistó su primer RG en 2005 (13 títulos en 17 años) y la de Charley Alcaraz.
Todos los ojos madridistas estarán fijados en París a finales de mayo, donde el Madrid merece culminar su homérica trayectoria de esta Champions 21-22. Pero no descuidemos que también podremos asistir a la 14ª coronación del más grande tenista de la historia o al advenimiento de un nuevo rey de las pistas
Nadal, que también contempló durante la semana en el palco tanto los festejos por la trigésimo quinta liga como la espectacular remontada ante el City el pasado 4 de mayo, pese a sus crónicos dolores de espalda y su maltrecho tobillo, siempre debe partir como favorito en su torneo predilecto. Cumplirá 36 años durante la disputa del campeonato, pero no hay duda de que en el lado de su cuadro nadie tendrá ninguna gana de enfrentarse con él.
Por otra parte, Alcaraz —desde hoy número 6 del mundo (tras sus últimas victorias en Río de Janeiro, Miami (su primer Masters 1000), Barcelona (donde acabó su semifinal y disputó la final ante Carreño el mismo día, con apenas dos horas de descanso entre ambos partidos) y Madrid— ha demostrado con sus 19 años una retahíla de virtudes que hacen de él un más que futuro número 1 mundial en muy poco tiempo. Tras los pasos de su maestro y entrenador el “Mosquito” Juanqui Ferrero, Alcaraz está demostrando tener mucha cabeza fría, buenas decisiones, una derecha penetrante y un magnífico revés, a los que une un saque que mejora adecuadamente (ante Sasha Zverev estuvo impecable) y una prodigiosa forma de hacer dejadas (ante Djokovic fue una estrategia clave para clasificarse para la final) que destrozan las piernas de los rivales y les rompen el ritmo, con una muñeca que no desmerece en nada la de maestros de esta jugada como John McEnroe o el propio Roger Federer.
Todos los ojos madridistas, por razones obvias, estarán fijados en París a finales de mayo, donde el Madrid merece culminar su homérica trayectoria de esta Champions 21-22. Pero no descuidemos que en la Ciudad de la Luz también podremos asistir a la 14ª coronación del más grande tenista de la historia en su sede favorita o al advenimiento de un nuevo rey de las pistas, de trato exquisito y encantador, que puede ser por calidad, por recursos y por talento, el gran dominador del tenis mundial en la próxima década. Y la pasión que ambos atesoran por el Real Madrid es un destacable denominador común de estos dos maestros de la raqueta.
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Gran finde para la Champions. Muy grande. El Barça ya está clasificado para la próxima edición y el Atleti, casi. Son equipos que dan espectáculo un año sí y al otro, más. No me imagino el torneo sin ellos. Esas noches del Barça por Europa, ese Atleti sacando de quicio al respetable… Son imprescindibles. Sin el Barça llevamos desde diciembre, un mundo. Y no, no me salgan con la Europa League, no es lo mismo. Volverá entre los grandes: olé. Le han sobrado tres jornadas, además. Mucho mérito, las cosas como son.
Y el Atleti… Se comenta que Guardiola le ofreció una prima al Madrid, a ver si ganaba pues teme lo peor: volver a encontrárselo ya en la fase de grupos. Visto el partido es probable que el ofrecimiento lo hiciera en el descanso. Pero bueno, de no mediar el gran Pegasus la certeza no la tendremos nunca. Una pena.
El Madrid de la primera parte rozó lo sublime con el vecino apurado: sale el Atleti B y les crea más problemas. ¿Por qué cambió en la segunda? Pues eso, quizá sonó un teléfono en el vestuario visitante. Lo cogió Chendo: “Case, el tuyo. Es Fernandinho. Que te pongas, quiere pasarte con Guardiola”. No sé…
Hablando de monises, entre los más felices tras el 1-0 está la cuenta corriente de Simeone. Por lo visto le tocarán a la baja su modesto contrato si el equipo queda fuera del gran torneo europeo. No parece, a Dios gracias. Fíjense que digo Champions: la Copa de Europa la juega el Madrid. Y le acompañan Liverpool, Bayern, ese Milán que pinta a campeón de Italia once años después, gente así. Los demás juegan la Champions, que admite hasta el cuarto clasificado.
El partido lo decidió un penalti que se pita en el área de Oblak y el Madrid seguía en el Wanda a estas alturas. ¡Qué cosas! Un tío despeja, Vallejo, y después pisa a un contrario que ha perdido la pelota y está cayendo. Houdini no tendría precio en este fútbol 'tarao'. Un central capaz de despejar y desaparecer en ese mismo momento. Una joya.
la Copa de Europa la juega el Madrid. Y le acompañan Liverpool, Bayern, ese Milán que pinta a campeón de Italia once años después, gente así. Los demás juegan la Champions, que admite hasta el cuarto clasificado
Nada más pitarse recibí una foto: Lucas Torró pisando a Vinicius en el último Osasuna-Real Madrid. El árbitro era Soto Grado, el de anoche. No vio falta entonces ni ayer. La diferencia estuvo en el VAR: en Pamplona no vio nada pues no le avisó; esta vez, sí. Buscando, buscando dieron con la imagen del pisotón. Y la pararon. Lo vimos en directo. Toma, nene. Y el nene, venga... Es lo de las manos, si buscas y rebuscas, encuentras. Hay otra explicación: Vallejo debió intervenir saltando a la pata coja, no es admisible que un tío trate de poner los dos pies en el suelo después de pelear con un adversario. Además fue amonestado. El 'pack' completo.
Total, que ganaron los dos. El Atleti con un gol cómico y el Madrid porque acabó entero, cosa que tras la primera aparición de Savic puse en duda. Patada a la rodilla del prójimo. ¿Qué eso suena a roja? Pues ni amarilla vio. Vallejo, sí. Fue mucho peor lo suyo: bien.
Era un engorro que el Madrid afrontó con tres titulares y no puntuó de milagro. Si le van los tres puntos y sale con los clásicos se acaban los números en el marcador. Y un triunfo más de mis viejas teorías: urge implantar el fútbol telefónico.
—Oye Koke, soy Modric. ¿Os vale el 1-0 y no venimos? Es que estamos cansados, ya sabes.
—Sí, muy bien. El 1-0 es lo que más cachondo nos pone. Perfecto.
Los equipos llegaron en autobuses eléctricos en plan homenaje a los 75 años de la EMT, la empresa madrileña de transportes. Fue un aviso. El chispazo que le hubiera dado a más de uno si Valverde emboca uno de sus tres zurriagazos. O Nacho su cabezazo. O entra aquel tiro de falta de Asensio... O pitan penalti a Vinicius: dieron ley de la ventaja. ¡Ja, ja, ja! A Carletto le extrañó que no le preguntaron por esa acción. Fue un desliz periodístico. También les digo que el italiano no estuvo fino esta vez: pone a calentar a Benzema a los 75 y el tío de la luz, otra vez lo eléctrico, la apaga del susto y tira la llave.
Dejémoslo. Quedémonos con lo mollar: ganó la Champions. No sería de recibo que Barça y Atleti no estuvieran en la primera edición del Madrid con Mbappé, un torneo histórico. Pues eso.
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Buenos días. El Atlético de Madrid, que como estaba previsto complació al Frente Atlético negando al Real Madrid el pasillo por haber logrado el campeonato de Liga, y que ya antes había negado cualquier tipo de felicitación pública a los blancos a fin de complacer al mismo grupo neonazi que en muchos aspectos rige sus designios, venció por 1-0 a los blancos merced a un penalti completamente inexistente, regalado por un VAR que en el segundo tiempo, en cambio, no intervino en un clamoroso agarrón a Vallejo en área rojiblanca. Cuando no solamente te niegan la mínima muestra de deportividad, sino que de hecho te insultan para dejar satisfechos a tus hinchas más radicales, el que te roben deportivamente en realidad es lo de menos, sobre todo cuando ya eres campeón de Liga.
¿Insultan? Insultan, sí. No contentos con negar el gesto del pasillo, o el del tuit de enhorabuena, los atléticos tuvieron a bien colgar del lugar más visible de su estadio, el Wanda, la siguiente pancarta. Una pancarta que no solo no fue retirada, sino que debió de ser colocada con la aquiescencia de la cúpula colchonera, que obviamente sigue arrodillándose cobardemente ante un grupo de ultras con delitos de sangre en su haber.
Por culpa de la falta de valor de sus dirigentes, que deberían aprender del modo en que Florentino Pérez o Jan Laporta limpiaron de ultras sus estadios, el Atlético de Madrid es una entidad que en materia de política social vive presa de dicho grupo de vándalos. Como ha sido publicado en varias ocasiones como si tal cosa, el poder del Frente Atlético en el seno de su club es de tal magnitud que hasta se reúnen con los jugadores de la primera plantilla para leerles la cartilla cuando lo hacen mal, recordando lo más tenebroso de la época de barras bravas en determinadas aficiones de otras latitudes.
Una vergüenza absoluta para el fútbol español, y muy en particular para muchos miles de aficionados atléticos dignos, que no merecen el nivel rastrero y ruin al que esta banda de indeseables conducen a la entidad que legítimamente aman. La falta de deportividad del Atlético de Madrid con su vecino capitalino es lamentable en sí misma, pero sobre todo lo es por quien la ordena.
Antes del partido, un Enrique Cerezo balbuciente trataba de justificar la decisión de no hacer pasillo ni felicitar públicamente al campeón. “Si no hubiera habido algunas tertulias o no se hubieran escrito algunos artículos, tal vez habríamos hecho el pasillo”. Que nos conocemos, D. Enrique. Ustedes no le han negado su felicitación pública a Roncero. Se la han negado a Benzema, Modric, Vinicius, Kroos, Alaba, Nacho, Carvajal, Ancelotti y un largo etcétera, y se la han negado porque quienes dictan sus posicionamientos institucionales en todo lo relativo al adversario madrileño son sus hinchas más extremistas y violentos, aquellos a los que ni ustedes ni los periodistas que les bailan el agua tienen los arrestos de enfrentarse. Hay que pagar un precio para enfrentarse a los violentos. Pregunten a Florentino o Laporta, que lo pagaron. Aprendan de ellos. Tengan dignidad.
Tras el partido, Marca informaba también de lo siguiente. Procurad contener la indignación, amigos lectores.
Toda la valentía que en ese estadio falta para enfrentarse a los que mataron a Aitor o a Jimmy sobra para expulsar del recinto a un padre y a su hijo por haber cometido el delito de llevar la camiseta del Real Madrid. El niño y su progenitor tuvieron que abandonar sus localidades entre gritos de “vikingos no” y “madridistas hijos de puta”. ¿Estáis contentos, valientes? En honor a la verdad, hay que decir que en la escena se hicieron notar también atléticos dignos que reaccionaron ante semejante cafrada defendiendo a los ultrajados. Vaya nuestro aplauso para ellos. Representan precisamente a los miles de atléticos presentables a los que antes aludíamos, y que cada día detestan con más fuerza el grado de envilecimiento en que está cayendo la institución que representa los colores que sienten. Luis Aragonés o Vicente Calderón no soportarían el asco si levantaran la cabeza y contemplaran a ese padre y ese hijo madridistas marchándose con la cabeza agachada y entre insultos, como reaccionarían también indignados sabiendo que el club de sus amores ampara a sujetos capaces de ir a un partido de niños a proferir gritos racistas contra los chavales de color que juegan en el rival. Se preguntarían con buen criterio a dónde ha ido a parar su Atleti en materia social e institucional, como se lo preguntan tantos y tantos buenos atléticos. El Atlético de Madrid, tristemente, no está ahora mismo en condiciones de encabezar ninguna campaña contra el bullying.
Toda la valentía que en ese estadio falta para enfrentarse a los que mataron a Aitor o a Jimmy sobra para expulsar del recinto a un padre y a su hijo por haber cometido el delito de llevar la camiseta del Real Madrid
Asumimos que los lectores colchoneros de La Galerna no se cuentan por millones. Si hay alguno ahí fuera, apelamos a su conciencia para que reaccione y trate de cambiar su club desde dentro, porque de arriba a abajo nada va a cambiar, como tampoco van a promover ningún cambio los periodistas afines. Actuad. Tiene que ser posible que el Atlético de Madrid vuelva a merecer algún respeto, como lo mereció siempre.
Os dejamos con las portadas. Enhorabuena a Alcaraz.
Arbitró César Soto Grado, del comité riojano. En el VAR estuvo Martínez Munuera.
Hay árbitros sibilinos y otros que van a pecho descubierto. El riojano es de estos. Salió bastante convencido de que la primera amarilla era para el Madrid. Da igual que Savic saliese con su habitual segadora y le diese una patada en la rodilla a Nacho. La primera fue para Jovic por pisar a Correa. Tres minutos después, Cunha entra a Camavinga por arriba y por abajo. Nada. Circulen. Pero en el 27' Lucas fue amonestado por derribar a Carrasco. En el 36' llegó la jugada polémica. Cunha cae en el área en una carga legal de Vallejo y Soto Grado dice que no hay penalti. Amonesta a Marcos Llorente por protestar. Pero el VAR le avisó de un pisotón de Vallejo que es un lance, pues el brasileño ya estaba cayendo. Además, vista las imágenes amonesta a Vallejo.
En la segunda mitad, Cunha siguió acumulando boletos para la amarilla tras una patada en la cabeza a Vallejo. No fue suficiente para otra amarilla ganada a pulso. El único atlético que la vio con 56 minutos de retraso fue Savic por entrar duro abajo a Rodrygo. En el 66', Ancelotti vio otra por protestar una cazada de Vrsaljko a Vinicius en la medialuna del área, y el último amonestado fue Nacho por una falta sin más a Koke. El riojano tiene problemas serios para distinguir la fuerza y la peligrosidad en las entradas. Bueno, tal vez lo tenía muy claro.
Soto Grado, MAL.
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Lunin: 5,5. Paró la parable y no pudo hacer nada en el penalti.
Lucas: 5. Siempre juega intenso, peor no tuvo un día brillante.
Militão: 5. Anda algo despistado durante el último mes. Importante que vuelva a su nivel.
Vallejo: 5. Cumplió, aunque el penalti desluce su partido.
Nacho: 5,5. Tuvo una gran ocasión.
Casemiro: 5. Se le vio relajado. Menos esforzado de lo habitual. Lógico.
Kroos: 6,5. Quizás el más entonado del centro del campo.
Camavinga: 5. Peor que otros días. Algo impreciso.
Asensio: 4. Cabe esperar más.
Rodrygo: 6. Lo mejor en ataque llegó a través de él durante bastantes minutos.
Jovic: 5,5. Tuvo un par de buenas ocasiones, pero sin suerte de marcar.
Mendy: 5. Cumplió sin más.
Modric: 5,5. Entró fresco y lo intentó al final del partido.
Valverde: 6,5. Entró con la determinación de empatar el partido y estuvo cerca de conseguirlo a través de varios disparos.
Vinicius: 5,5. Trató de desbordar y le puso un gran centro a Nacho.
Ancelotti: 5. Poco se puede decir de un planteamiento que buscaba no acumular daños.
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A nadie le sorprendió que Ancelotti optase por rotar a casi todo el equipo. De los titulares sólo Militão, Kroos y Casemiro hacían acto de presencia. Lunin protegería los palos, Vallejo acompañaría a Militão y Mariano era la elección para la delantera, pero unas molestias musculares le otorgaron la oportunidad a Jovic. Los tropiezos de Betis y Real Sociedad le quitaban cierta presión al Atleti, pero desde muy pronto se comprobó que se jugaba mucho más que el Madrid. Los primeros diez minutos fueron de mucha intensidad por parte de los locales. Correo pudo marcar nada más comenzar y en varias ocasiones el Atleti se acercó a la portería defendida por Lunin.
Tras el inicio de dominio atlético, el partido entró en una fase algo intrascendente. El Atleti había perdido algo de gas, pero el Madrid no amenazaba. Al Atleti le costaba mucho construir dada la incapacidad de sus centrales para encontrar a los jugadores más avanzados. A partir del minuto 30' los locales recuperaron el dominio y estuvieron a punto de marcar tras una ocasión de Cunha que desbarató Nacho. Hacia el 35' una jugada entre Vallejo y Carrasco fue revisada por el VAR. Penalti y gol de Carrasco.
La respuesta del Madrid llegó en el 44' después de una gran jugada de Rodrygo y un golpeo de Kroos que se marchó por muy poco. Muy poco después Jovic tuvo una ocasión clarísima que le detuvo Oblak. Así se llegó al descanso. Un resultado justo, pero un final algo esperanzador.
Salió bien el Madrid en la segunda parte y Jovic pudo marcar tras una gran jugada de Asensio. Savic bloqueó su disparo. El Atleti parecía especular con el resultado y el Madrid aceptaba la invitación de ataca el miedo colchonero. En el 58' Casemiro tuvo una enorme oportunidad con un disparo desde la frontal. El empate estaba mucho más cerca del 2-0, aunque el Atleti contestó con una gran ocasión para Carrasco.
En el 60' Jovic y Casemiro dejaron su sitio a Valverde y Vinicius. En el 62' Lunin detuvo una ocasión clara generada por un error de Camavinga. En el 66 Vinicius tuvo una gran intervención y cedió a Asensio. El disparo del balear fue bloqueado por un defensor colchonero. En el minuto siguiente fue Valverde el que estuvo a punto de marcar. Fue ene se momento cuando Militão y Kroos dejaron su lugar a Modric y Mendy. La consigna era no dar 90 minutos a ningún titular en París.
Empezaba a ser un asedio y Valverde de nuevo estuvo a punto de marcar tras un buen disparo. Oblak de nuevo estuvo magnífico. En el 72' Griezmann la tuvo bastante clara, pero su disparo buscando la escuadra se marchó alto. Todavía más clara fue la ocasión para el francés en el 75' desde cerca del punto de penalti. En el 76' Carrasco desperdició una ocasión inmejorable disparando al palo. El Madrid volvía a estar muy destensado tras una media hora bastante buena.
En el 84' de nuevo lo intentó Valverde desde lejos, pero el portero local despejó con los dedos. Asensio puso a prueba de nuevo a Oblak en un lejano disparo de falta. En la jugada siguiente Nacho tuvo una ocasión inmejorable tras centro de Vinicius. Su remate fue con el hombro y eso malogró la ocasión. El partido murió con el Madrid intentándolo sin suerte.
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Buenos días, amigos. Sepan ustedes en esta apacible mañana en la que La Liga está ganada que el moltolonguismo es una cosa fabulosa, como también lo es la épica. Qué les vamos a contar que ustedes no sepan tras las tres últimas eliminatorias de Champions en las que nos hemos quedado a vivir para siempre (a la espera de entrar a vivir en la Final de París).
Y es fabulosa la épica y lo es también el moltolonguismo porque, como ocurre con todo aquello que tiene éxito popular, comienza siendo una marca genuina, un gesto vanguardista, un toque de genialidad intransferible y único para, poco a poco, irse convirtiendo en una coletilla, en un remedo, en un lugar común usado por propios y extraños para describir una cosa y la otra, incluso una cosa que poco o nada tiene que ver con la épica y el moltolonguismo.
No lo decimos por el formidable Carlos Alcaraz, a quien sí cabe atribuirle épica y moltolonguismo a raudales tras haber eliminado en el Madrid Open un día a Rafa Nadal y al día siguiente a Novak Djokovic, así, como quien no quiere la cosa, contra todo pronóstico, de la misma forma que el Real Madrid -su Real Madrid y el nuestro- se ha plantado en otra final de Copa de Europa contra los más racionales vaticinios de las casas de apuestas, del panenkismo patrio, de la prensa experta (ejem), del taxista, del charcutero y de mi prima la de Badajoz.
Cosa gloriosa la de Alcaraz. Tenemos chico nuevo en la oficina y promete quedarse para darnos muchas alegrías desde ahora, gane o pierda esta tarde la final del torneo, aunque lo ya hecho pide victoria, la gesta casi exige ser completada para culminar la práctica completa tras toda la teoría que le ha venido enseñando el Real Madrid todos los años de su vida. Porque el Real Madrid es una teoría de vida, un modus vivendi, un querer seguir queriendo cuando lo más fácil es dejar de querer, un poder seguir pudiendo cuando parece empezar a reinar la impotencia, un Don't stop me now a pleno pulmón, corazón y cabeza.
Pero la épica y el moltolonguismo tienen también sus devaluaciones, sus restos de serie y hasta sus caricaturas. Uno de los efectos de la trayectoria del Madrid en esta Champions ha sido la entrega de buena parte del entorno culé a la evidencia, la renuncia a esgrimir sus viejos (y caducos y ajados y risibles) "argumentos" del balón y el fútbol y el estilo contra los éxitos del Madrid como manera de reforzar lo propio, que se les ha caído encima como el techo de la habitación de un adolescente tendente a la melancolía y el desamparo existencial. No saben dónde meterse. Van de un lado para otro como Hamlet entre el ser y el no ser. Lo que era certeza (impostada) ahora es temor y temblor, incertidumbre y ruido de fondo. ¿Qué hacer?
Fácil, amics. Usemos la épica, usemos el moltolonguismo. Cojamos las señas de identidad del rival -esas que nuestro estilo no se podía permitir- como clavo ardiendo para describir una volea de Jordi Alba en el descuento de nuestro partido liguero contra el Betis. ¡Toma ya! ¡Estaremos en Champions el año que viene! Y lo hemos logrado con épica y moltolonguismo, eh, que se sepa, que todo el mundo vea que también nosotros podemos hacerlo y tenemos arrestos y tenemos minutos de descuento que aprovechar y tenemos abrazos eufóricos a pie de campo y tenemos la poca vergüenza de decir que ahora estaríamos en condiciones de luchar por la liga y que nosotros sí supimos rematar al Madrid en su estadio...
Se ve que no era tan irrenunciable el estilo. Se ve que el Real Madrid y sus atributos ancestrales, tal vez más presentes que nunca estos meses de locura y delirio, son tan grandes que hasta generan imitaciones de saldo, parodias sin intención de serlo, ridiculeces y artilugios de AliExpress. Esa es la diferencia entre el original y su copia.
40 años suman entre los dos: Rodrygo Goes, 21; Eduardo Camavinga, 19. Se abre un futuro increíble para ellos.
Rodrygo, joya de la cantera del Santos (sí, el club de toda la vida del gran Pelé), firmó por el Madrid en verano de 2018 (aunque se incorporó al Madrid un año después), con tan solo 17 años, en una genial decisión de José Antonio Calafat, Juni, jefe del departamento de scouting del Real Madrid desde 2015. En el currículum de Calafat está el haber descubierto y fichado por ejemplo a Vinicius Jr., Fede Valverde, Eder Militão y Take Kubo. Este modesto articulista tuvo la suerte de saludar a Juni tras el final del Madrid-City del pasado miércoles y de felicitarle por su trabajo y, en particular, por lo de Rodrygo. Juni me lo agradeció sonriendo, muy satisfecho.
Camavinga, (el cual, sin duda, también fue debidamente visionado por Calafat) debutó en el Stade Rennais en la Ligue 1 con apenas 16 años y 5 meses de edad. Vistió por primera vez la elástica de la selección absoluta francesa con 17 años y 10 meses de edad, anotando en su debut contra la Croacia de Modric (4-2).
Estos dos jugadores han protagonizado en los dos últimos meses unas actuaciones fabulosas y ya históricas, en particular en los partidos de vuelta, todos ellos disputados en el estadio Santiago Bernabéu, de las eliminatorias de octavos, de cuartos y de semifinales de la Champions League.
Estudiando los datos de ambos en estos tres partidos, vemos – una vez más - que las remontadas y gestas del Real Madrid no se encuentran en lo esotérico ni en las meigas, sino, sobre todo, en el trabajo, el esfuerzo y el talento. Los goles que han conseguido voltear tanteadores adversos no han caído del cielo ni por milagros ni tampoco por suerte. Suerte es que te toque una vez en tu vida la lotería – aunque para ello hay que comprar un décimo previamente -, pero que pase lo de esta temporada 21-22 en Copa de Europa tres veces seguidas no se puede vender como fruto de la fortuna y, menos aún, como algo “inexplicable”. Sinceramente, si un redactor de mi periódico o un locutor de mi emisora escribe o comenta que lo del Madrid es “inexplicable”, yo despediría de inmediato a dicho personaje, que demuestra realmente poco criterio y nulo conocimiento a la hora de analizar un partido o una eliminatoria futbolística.
Pero vayamos a los datos, no a las sensaciones ni a las opiniones ni a los gustos futbolísticos. Datos de los partidos de vuelta en las tres últimas eliminatorias.
Rodrygo Goes
Ante el PSG en Madrid, entra en el terreno de juego en el minuto 57'. Por entonces, el partido iba 0-1 (gol de Mbappé en el minuto 39) y, por tanto, la eliminatoria señalaba un 0-2 para los franceses. Con la entrada del paulista, el parcial fue de 3-0 (con el hat-trick de Benzema) y el PSG acabó mordiendo el polvo, con la silla de Alaba ondeando por el césped blanco.
Ante el Chelsea, que iba ganando 0-3 en la vuelta (con lo cual ganaba la eliminatoria por 3-4), Goes entró en el minuto 77'. Dos minutos después, marcaba el 1-3 (tras joya del exterior de Luka Modric, su padre dentro del campo) y llevaba a su equipo a la prórroga, donde Karim Benzema marcaba el 2-3 que enviaba a Tuchel y a sus chicos a Stanford Bridge con el rabo entre las piernas. Por lo tanto, con Rodrygo en la cancha, parcial de 2-0 para el Madrid, con tanto incluido.
Finalmente, y aún reciente en nuestras retinas, ante el City, Rodrygo en el minuto 67' (con 0-0 en el marcador y la eliminatoria aún perdida) vio como Mahrez anotaba el 0-1, pero tuvo tiempo de sobra para anotar el empate a 1 (minuto 90'), el 2-1 (minuto 91') y estuvo a punto de noquear al City antes de la prórroga (minuto 93') en lo que hubiese sido el mejor hat-trick de la historia del fútbol universal. Ya en la prórroga (minuto 93'), fue el artífice del pase a Benzema para que el de Lyon provocase la falta y, consecuentemente, el penalti de Rúben Dias, que supuso el 3-1 y la pesadilla de Guardiola, que seguro que no ha cesado, a pesar de los varios días transcurridos tras la gesta merengue. Benzema, incluso, ofreció al brasileño poder lanzar el penalti contra el City. Historia que tú hiciste, historia por hacer. El parcial con Rodrygo en el campo fue pues de 3-1, exactamente el resultado final del partido. Su actuación fue, sencillamente, de matrícula de honor.
Eduardo Camavinga
Si las aportaciones de Rodrygo fueron espectaculares en los tres partidos, lo de Camavinga no es menos destacable. Ante el PSG, el francés nacido en Angola, entró exactamente en el mismo minuto (57') que su colega Rodrygo. Por lo tanto, lo que escribí para uno vale para el otro. Parcial de 3-0 desde la aparición del imberbe franco-angoleño, en el que todos los medios franceses ponderaron su saber estar y su insólita madurez durante los más de 35 minutos en los que participó en la gesta lograda el pasado 9 de marzo.
Ante el vigente campeón de Europa, el Martes Santo (12 de abril), Camavinga se incorporó al juego en el minuto 72', todavía con un 0-2 en contra y con la eliminatoria igualada a 3. Vio el 0-3, marcado por Timo Werner en el 74’ (lo que llevaba al Madrid a un 3-4 y fuera de Europa), pero su energía aportó para que finalmente se llegase a la prórroga (tras gol de Goes) y acabase derrotando a los blues en el 95' con el testarazo de Benzema tras un jugadón de Vinicius. Con Eduardo en el campo, el parcial aquella noche fue de 2-1 a favor de los suyos.
Camavinga protagonizó quizás sus mejores minutos en el Real Madrid ante el City, siendo decisivo en los momentos claves, donde es tan difícil mantener la cabeza fría en una atmósfera tan ardiente y con muy pocos minutos por jugar. Salió en el minuto 74', con la eliminatoria perdida por 2 goles de diferencia (3-5), nada más anotar su golazo Mahrez. Fue de los pocos que logró robar un balón a la estrella del City, Bernardo Silva, y apenas perdió balones. En el minuto 90', fue capaz de ver el desmarque de Benzema por su izquierda y, con un sutil toque de zurda (similar al del 0-2 en Pamplona, con pase a Ceballos), propició la genialidad de Karim, que asistió a Rodrygo para el – más que – esperanzador empate a 1. Tras llegar a la prórroga, Camavinga protagonizó la cabalgada fantástica en el minuto 93', cediendo a su derecha un pase a Rodrygo, que finalmente supuso el embrión del penalti que llevó a su equipo a la final de París. Con él en el campo, el resultado fue de Real Madrid 3 – Manchester City 0. Increíble. Espectacular. Alucinante.
Evidentemente, el Madrid no ha llegado a la final tan solo por el mérito de estos dos jovencísimos jugadores, pero sí es de destacar lo que ha sido su aportación en estos partidos trascendentales, sobre todo en unos momentos en los que todo parecía perdido, o, al menos, estaba muy muy cuesta arriba. Sustituyendo a sus compañeros más veteranos y más experimentados, tuvieron el cuajo y la personalidad suficiente para saber mantener en pie a su equipo y, además, aportar notablemente en acciones ofensivas que, a la postre, fueron decisivas y fundamentales para ir sorteando, uno tras otro, los obstáculos que les habían impuesto tres señores equipazos como el PSG, el Chelsea y el Manchester City. Mi respeto, mi admiración y mi homenaje a estos dos jugadores que han resultado ser dos héroes muy inesperados en momentos tan cruciales.
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Se puede decir que el Madrid está habituado a derribar prejuicios, pero no a masacrarlos como ocurrió en la ya legendaria victoria ante el Manchester City. No había calidad en la plantilla para pelear con los mejores de Europa, pero han ido cayendo uno tras otro. El equipo estaba condenado a hundirse en lo físico al confiar en un reducido grupo de futbolistas, aunque prórroga tras prórroga se le vea mucho más entero que a sus rivales. No se puede remontar eternamente… ¿o quizás sí? Además, se había concluido que la apuesta de hace unos años por los jóvenes había salido mal, y fueron precisamente los noveles quienes acapararon buena parte de los focos en la última gesta merengue.
Una de las muchas lecturas positivas que deja el partido es que en el Bernabéu se está cocinando una gran generación de futbolistas prometedores que aprenden y se preparan para dar el relevo a unos jerarcas que llevaron al club a su segunda época dorada. A la estrella indiscutible que ya es Vinicius Junior, bandera y futbolista más vilipendiado cuando se decidió comprar talento imberbe, se han unido un Fede Valverde ya plenamente consolidado como un todocampista multiusos al que solo le faltaba la continuidad de la que le privaban las lesiones, Rodrygo, que se consagró con sus dos goles en una temporada en la que su rendimiento se ha disparado a todos los niveles, y Eduardo Camavinga, un talento generacional que se ha saltado cualquier periodo de adaptación y ha firmado un curso de debut notable como merengue.
Los dos últimos se han convertido por derecho propio en un revulsivo diferencial, dos game changers que desde la recámara agitan, sumando una dosis extra de energía, de brío y de filo de la que prácticamente nadie puede presumir. Es curioso porque lo que llevamos escuchando y leyendo todo este año es que el proyecto del Madrid es crepuscular, mientras otros miran a un horizonte brillante. Quizás la diferencia estribe en que en otras partes han tenido que apostar por la juventud a la fuerza, obligados por las estrecheces económicas, mientras que Ancelotti dispone de mejores mimbres y, a consecuencia, sumar minutos es más complicado para aquellos que tienen menos experiencia.
No andamos sobrados de paciencia los madridistas. Puede ser comprensible, pero no tanto la irreal exigencia con talentos que vienen de cualquier lugar del mundo y que suelen necesitar un tiempo para aclimatarse al estilo, a la ciudad, al entorno y a la idiosincrasia única del club. Lo importante es que haya materia prima, detectar el talento. Y, después, dar confianza y minutos para dejar que florezca, sabiendo que el proceso de maduración no es uniforme, es diferente en cada futbolista. Pensemos en Rodrygo, que tuvo que cambiar la demarcación en la que venía jugando toda su carrera, la de extremo izquierdo, y adaptarse a la derecha precisamente para no colisionar con su ‘hermano’ Vinicius. Llegó a Madrid como un meritorio, mientras en Brasil era el heredero de Pelé en el Santos, pasando de jugarlo absolutamente todo en la elite de su país a un fútbol completamente distinto y a debutar en una categoría como la extinta Segunda División B. ¿No era lógico aguardar y desarrollar unas condiciones que saltaban a la vista? El Madrid ha tenido paciencia con él, con Vini o con Valverde y ahora está seguro de que no se equivocaba con ellos. Todos ellos aprenden al lado de leyendas a las que tendrán que dar el relevo. Y no se trata solo de mejorar en lo técnico o de terminar de formarse físicamente. También interiorizan la filosofía y la mentalidad de un equipo que no se rinde jamás, bajo ninguna circunstancia.
El talento no tiene edad. No tiene sentido dejar de contar con Luka Modric porque tenga 37 años, como tampoco lo tiene despreciar las cualidades de Camavinga por sus 19 primaveras. Un club tan poco dogmático como el Madrid lo sabe, y por eso emplea sin problemas a jugadores de aquí y de allí, a veteranos y a noveles. O a noveles y a veteranos.
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