Desde que llegó al Madrid —confieso que tengo la mala costumbre de no fijarme mucho en los futbolistas de otros equipos— Antonio Rüdiger me pareció una suerte de Jack Sparrow que actúa según le dictan los impulsos eléctricos de un cerebro que los demás no llegamos a comprender del todo, pero que sin embargo guía a buen puerto al defensa alemán. Y, tras la publicación de la fotografía en la que posa en el avión a su regreso de Varsovia con la cabeza vendada y el ojo parcheado, el parecido con el pirata del Caribe se hizo más patente.
En el imaginario colectivo, los piratas lucen parche en el ojo, y si bien es cierto que al parecer Jack Sparrow no lo lleva —confieso que tengo la mala costumbre de no fijarme mucho en los personajes de las películas que me importan poco—, Rüdiger emana la esencia del caracterizado Johnny Depp, ojos que centellean similares, sonrisas que desprenden el mismo encanto, la misma calidez.
Jack Sparrow desface entuertos a bordo de la Perla Negra, el barco más veloz de todos los mares, prestación que comparte con Rüdiger, el defensa más rápido de la Liga. No sé a cuantos nudo navega en la ficción el navío de la franquicia duermecerebros de Disney, pero el alemán del Real Madrid registró la temporada pasada la mayor velocidad punta de toda la Premier con 36,7 Km/h, mayor también que la de cualquier futbolista de la Liga.
No es la primera vez que Rüdiger lleva máscara porque no es la primera vez que Rüdiger lleva la valentía al paroxismo
Jack Sparrow tiene una manera afectada y peculiar de desplazarse que cualquiera que haya visto —aún sin prestar mucha atención— alguna película de los Piratas del Caribe recuerda. Antonio Rüdiger tiene la patente, aunque no sea de corso, de una forma de correr singular. El alemán esprinta como una locomotora, elevando las rodillas a la altura de un corazón ancho y acogedor, a tenor del cariño que le muestran sus compañeros de equipo pese a llevar, como quien dice, dos días en el club. El vídeo publicado por el Madrid mientras era atendido por el cuerpo médico en el vestuario acompañado por la plantilla y los mensajes que esta le envió a través de las redes sociales así lo atestiguan.
Rüdiger ya no aparece tocado con una venda, sino que exhibe una máscara negra que protege la zona que se hirió el miércoles al marcar el gol que clasificaba al Madrid para octavos de la Champions. Si los piratas lucen habitualmente parche en el ojo, la máscara es atributo de no pocos héroes o insignes paladines. Batman, el Llanero Solitario, el Zorro, Flash o el Capitán América presumen de ella. No es la primera vez que Rüdiger lleva antifaz porque no es la primera vez que Rüdiger lleva la valentía al paroxismo.
Confieso que tengo la mala costumbre de no apreciar las películas de superhéroes, salvo las del Superman interpretado por Cristopher Reeve, tal vez porque la tercera entrega de aquella saga fue de las primeros largometrajes que vi en el cine, porque Richard Lester especió con mucho humor el film, rebajando la épica perezosa que suele embadurnar este género, y sobre todo porque Superman es un héroe que va en pijama.
Aunque no sepa apreciar las películas de superhéroes, sí aprecio a los héroes reales, como Antonio, que lo es porque clasificó a la heroica —en las formas— al Real frente al Shakhtar. No tengo ninguna duda de que si Ancelotti decide contar con Rüdiger contra el Barça, Antonio volverá a dejarse (casi) la vida por el Madrid, con o sin antifaz, porque esa careta negra no enmascara la virtud de nuestro héroe.
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Buenos días, amigos galernautas. Vivimos tiempos convulsos y temporadas descafeinadas. A mad time to be alive. Tanto es así que en plena antesala del enésimo Clásico de todas las eras, siglos y eones y del cacareado duelo en el Ok Corral merengue entre Benzi&Lewy resulta que hoy nos topamos con unas primeras planas que parecen salidas del Gran Bazar estambulino, siguiendo el Rastro de la Plaza del Cascorro hasta un sucio tenderete con las mejores ofertas a este lado del río Jordán. Cada una con su rollo y con su estilo que diría un hip-hopero. De su padre y de su madre que diría un castizo.
Tal mañana como hoy, una más, la tarea de este portanalista se antoja ardua y proclive a la formación de coágulos cerebrales metadeportivos con elevado riesgo de telele, utilicemos el método científico que utilizaba en el Whitechapel londinense un afamado galeno de por allí llamado Jack:
Vayamos por partes.
Iniciemos nuestro tour de la psicodelia más disparatada de la mano de Marca, de cuyo corte, confección, tipografía, linotipia y exclusivas parece de un tiempo a esta parte encargarse únicamente el nuevo niño prodigio del periodismo marquista español, que no es otro que Cortegana, el amigo de Mbappé, el amigo de la madre de Mbappé, el amigo del padre de Mbappé, el amigo del repre de Mbappé, el amigo del cuñado de Mbappé y el amigo del sobrino del primo segundo del tío abuelo del portero de Mbappé.
También es amigo de Hulk, el perro de Messi.
Y al parecer habría que sumar a Ronaldo, leyenda brasileira y madridista del fútbol mundial, hoy propietario del Real Valladolid y protagonista indiscutible de la primera de Marca. Lo único, y probablemente no sea cosa suya, es aquello de colocar titulares a todo color sin contexto ninguno. Hagamos como ilustre madridista, su señoría Iñigo Errejón, y efectivamente pongamos el foco sobre la salud mental. Con su contexto. O sin él, como Marca, porque hay ciertos asuntos mentales que no tienen arreglo posible.
Fíjense sin ir más lejos la demencia que nos traslada hoy Sport a su primera plana. Anuncia Joan Kennedy Laporta que habrá refuerzos culés en invierno. Será por palancas. Lo que en mi pueblo se llama huir hacia adelante. Tierra quemada lo llaman los soviéticos. Luego la opinión pública culé bien sujeta por mentes preclaras como David Bernabéu o Jota Jordi acabarán a buen seguro por echar la culpa a Bartomeu a palancazo limpio.
No obstante, lo más gracioso aquí no pasa por apalancarse. Lo más divertido es atender a la goleada “del Barcelona al Real Madrid en el Golden Boy”, donde al parecer sólo hay un merengue nominado por cuatro azulgranas. Uno de ellos es Ansu Fati. El chiste se cuenta solo. Suponemos que los otros serán Pedri, Gavi, Fofito y Rody.
Precisamente al trio lerelé culé —Pedri, Fati, Gavi— lo tiene usted en portada del diario As en formato ascensión divina a los dominios del Señor. Deberían los hacedores de primeras planas del diario donde se utilizó una ouija como tablet revisar la paleta de colores de sus portadas, así como sus evocaciones celestiales dignas de purgatorio. Afortunadamente los tres aún están vivos, como Vini, Goes y Fede, a pesar de que los seis parecen estar tocando las puertas de San Pedro. El caso, puntualiza As, es que los brazucas madridistas y el Pterodáctilo Valverde suman ya 15 goles a estas alturas de la temporada.
Por su parte, Pedri y Gavi… cri…cri…cri…
En caso de duda, imprescindibles.
Concluimos el disparatado portanálisis de esta mañana —uno más— con el quiero y no puedo del diario de Godó, grande de España, donde nos venden a Lewy, amigo de Gavi y Pedri, como el gran azote blanco a este lado del Misisipi, cuando el polaco —éste de pura cepa— no ha marcado gol alguno contra el Real Madrid con la camiseta del Barcelona.
Así de entrañables son los palanquitas —que no panenkitas— encantados de hacer suyos los seis goles de Lewandowski al 14 veces campeón de Europa, 4 con el Dortmund y en un solo partido, y otros dos repartidos por los siglos de los siglos con la zamarra del Bayern.
La buena noticia para el ariete polaco es que tiene todas las papeletas para estrenar próximamente su casillero de goles en la Uropalí.
¿Y el Clásico?
Pues resulta que es mañana y que el Barça jugará con el búho de un cantante llamado Drake en la camiseta, lo que nos hace recordar a aquellas camisetas del Atleti noventoide que anunciaban películas al estilo Torrente 2: Corrupción en Marbella.
Indeed it is a mad time to be alive
¡Pasad buen día!
¡Hola, galernautas!
Llega el partido del año, el partido de los partidos, el partido sin partir, vamos, EL PARTIDO. El domingo 16 jugamos contra un equipo recién eliminado prácticamente de la Copa de Europa en la fase de grupos por segundo año consecutivo. Yo me imagino que a nosotros nos hubiera pasado algo parecido… no se inaugura el estadio porque nos lo hemos cargado. El otro día, hablando en un programa de Twitch, decía que no podía concebir lo que ha pasado en Barcelona. Que no podía concebir cómo el barcelonismo mediático y de calle sigue pensando que ha sido mala suerte y que tienen la mejor plantilla y el mejor entrenador del mundo. Sin autocrítica alguna. Decía que el Real Madrid ha forjado su leyenda a base de curtir a sus jugadores en Chamartín. Si juegas bien, bien, pero si no demuestras lo que debes demostrar, te voy a pitar hasta que te revienten los tímpanos, para que aprendas dónde estás. Así ha pasado desde Di Stéfano a Cristiano. Si el Bernabéu no ve la entrega total a la camiseta, te pita, sin importar el nombre. El Barcelona está acostumbrado a vivir en la burguesía del que no es cuestionado y del que es consentido en todos los desmanes que pueda cometer. Ahí encuentro yo la diferencia. Dos años consecutivos fuera de la Copa de Europa a las primeras de cambio y Laporta puede seguir saliendo por la calle tan tranquilo. Son así, qué se le va a hacer.
Si el Bernabéu no ve la entrega total a la camiseta, te pita, sin importar el nombre. El Barcelona está acostumbrado a vivir en la burguesía del que no es cuestionado y del que es consentido en todos los desmanes que pueda cometer
Personalmente quiero que el domingo nuestros chicos nos den una alegría. Una alegría de las grandes. Nuestro Presidente de Honor, D. Amancio Amaro, cumple 83 años y se estrena en un partido de campanillas. Pues ¡homenajeémosle, hombre! Vamos a salir al césped y marcar cuatro cinco, seis goles. Vamos a dar a D. Amancio esa alegría que pondría broche de oro a su cumpleaños, vamos a salir del estadio henchidos de orgullo y de madridismo. En una palabra, chicos… ¡este es el partido! Sí, porque el Barcelona viene deprimido de Europa y nosotros tranquilos y pletóricos, con buen juego y, aunque la puntería no esté muy fina, tiene arreglo. Por eso, y porque debemos ganar para apalancarnos en el liderato del campeonato, vamos a ganar bien el domingo.
Ahora, como siempre, unos datos del partido y… ¡Hala Madrid!
No nos ceguemos por lo que pasó el curso pasado con la liga ya prácticamente sentenciada y la Copa de Europa en el punto de mira, porque las estadísticas del Real Madrid frente al Barcelona no son malas en absoluto. Efectivamente, el Real Madrid ha ganado 4 de los últimos 5 partidos de liga contra el Barcelona y 5 de los últimos 6 oficiales disputados.
Nuestro Karim, el próximo Balón de Oro, lleva 7 goles al Barcelona en el campeonato de Liga, siendo el máximo goleador de la actual plantilla a los culés, a siete dianas de D. Alfredo, que es el máximo goleador histórico ante el equipo catalán en la Liga.
Como he dicho en la introducción, no quiero un partido normal. El resultado típico de un R. Madrid-Barcelona de liga es 2-1, que se ha repetido en 11 ocasiones. Pues no, yo quiero romper el récord de la goleada más importante al Barcelona en liga, que fue el 8-2 de 1935, que ya va siendo hora.
Efectivamente, es el 83º cumpleaños de nuestro Presidente de Honor, que marcó 6 goles al Barcelona en los 29 encuentros oficiales que disputó contra ellos con la camiseta del Real Madrid, realizando un hat trick en el 4-1 de la temporada 1964/65.
Yo ya no quiero seguir pensando mal, de verdad. Pero poner al murciano Sánchez Martínez con Hernández Hernández en el VAR es para pensar no mal sino peor. Sánchez Martínez es aquel dueño de silbato que en el partido contra el Villarreal de la temporada pasada, después de un penalti y expulsión clamorosa a Albiol por agresión a Vinicius, se le acercó y le dijo: “Raúl, te la está jugando”. Aquí tenemos el percal. De Hernández Hernández ya no decimos nada porque está todo dicho. Que Dios nos coja confesados en Chamartín porque se viene atraco a mano armada. No digáis que no os lo avisé con tiempo…
1.- El Fútbol Club Barcelona fue uno de los 10 equipos que disputaron la primera edición de la Liga de Primera División. Actualmente es el 2º en la clasificación histórica del campeonato con 4699 puntos.
2.- El Barcelona es el líder en la clasificación actual de la Liga con 22 puntos, los mismos que el Real Madrid.
3.- El Barcelona quedó 2º de la Liga la temporada pasada.
4.- Sus últimos 5 partidos de liga los ha saldado con 5 victorias. El Barcelona ha ganado los últimos 7 partidos de liga jugados.
5.- El Barcelona, en sus últimos 5 partidos como visitante en liga, ha ganado 4 y ha empatado 1. El Barcelona no ha perdido en los últimos 13 partidos de liga jugados como visitante.
6.- En las últimas 5 temporadas en Primera División, Luis Suárez (5) Messi, Aubameyang (2) Aleix Vidal, Coutinho, Arturo Vidal, Rakitic, Ansu Fati, Mingueza, Kun Agüero, Araújo, Ferrán Torres (1) son los goleadores del Barcelona al Real Madrid en liga.
7.- Jugadores del Barcelona que hayan jugado en el R. Madrid y le ha marcado gol en partido oficial: Samitier (7) Evaristo (6) Luis Enrique (5) Eto’o (4) Tejada y Figo (3) Laudrup y Ronaldo Nazario (2) Canal y Chus Pereda (1).
8.- Xavi Hernández se ha enfrentado como entrenador en 2 ocasiones al Real Madrid (ambos con el Barcelona), con un balance de 1 victoria y 1 derrota ante los blancos.
9.- Los goleadores del Barcelona esta temporada en liga son: Lewandowski (7) Dembélé, Ansu Fati, Pedri (2) Sergi Roberto, Raphinha, Eric García, Frenkie de Jong, Depay (1).
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El pasado día 12 de octubre falleció Rafael Verdú a los 94 años. El madrileño era el decano de los jugadores del Real Madrid, es decir, el exjugador con vida que participó en el partido más antiguo, ya que su primer encuentro lo disputó el día de Navidad de 1949.
Ahora nos encontramos en la búsqueda del nuevo decano y se abren varios frentes con algunos jugadores. Hay diferentes candidatos de los que no hay noticias fidedignas de su paradero y su estado actual.
El primero de la lista es el argentino Antonio Mario Imbelloni. Nacido el 25 de agosto de 1924, fichó por el Real Madrid en enero de 1951 procedente de la Universidad Católica de Chile. Un total de diez encuentros (5 de Liga y 5 de Copa) disputó al final de la campaña 1950-1951. En la actualidad tendría 98 años pero su rastro desaparece hace más de tres décadas. El documentalista y colaborador de La Galerna David Mata ha tratado de hacer una cronología de su vida desde los años 70 y el último dato encontrado es que estuvo dirigiendo en Angola en la década de los 80. Desde entonces, no hay ninguna noticia o aportación encontrada cuando era un técnico que había entrenado anteriormente en Portugal o Argentina.
Para los siguientes dos candidatos nos tenemos que trasladar a la campaña 1952-1953 en la que se ganó la Liga pero ellos solo jugaron una serie de amistosos.
Antonio Serrano Ocaña nació el 31 de marzo de 1932 en Almería. Se trataba de un medio volante fino que según MARCA llegó al equipo blanco a mediados de mayo de 1953, tras militar en el Ceuta y después de haber probado con el Barça. El primer partido en que vistió la camiseta madridista fue el 20 de mayo de 1953 en Chamartín en un amistoso ante el Sittardia de la Liga neerlandesa. Más tarde, también lo haría contra el Atlético de Madrid, en junio, y a comienzos de la campaña 1953-1954 en otros ocho duelos entre otros contra la RSD Alcalá, Alavés o Nancy el día del debut de Di Stéfano.
Arturo Seoane Iglesias, natural de A Coruña y nacido el 1 de enero de 1929 debutó el mismo día que Serrano, pero en su caso era un partido de prueba y, además, fue suplente y entró más tarde al terreno de juego. Así lo publicó MARCA en la crónica del choque frente a los neerlandeses del Sittardia VV. Lateral de amplios recursos, fue traspasado al Real Madrid desde el CD Lemos a mediados de junio de 1953. Su bagaje se resume en diez amistosos entre mayo y octubre de 1953 y otros ocho entre septiembre de 1955 y enero de 1956.
Toda información nueva es bienvenida y apreciada. Si ninguno de estos tres futbolistas continuase con vida, estaríamos en disposición de asegurar que Mario Durán, antiguo jugador blanco que fichó finalizado el curso 1952-1953 procedente del Lleida, sería el decano blanco a sus 89 años.
Quedaban menos de tres minutos para el encuentro concluyera y el Real Madrid perdía 74-62. Y uno pensaba que con la cantidad de despistes, precipitaciones y desajustes que había tenido era un milagro la escasa diferencia. Tan escasa que, con sólo 160 segundos de intensidad y sentido, las distancias se diluyeron y Llull tuvo en su mano ganar con un triple.
Quizás no fuera la mejor opción de un ataque bien diseñado en el que Deck había conseguido una ventajosa posición en el poste bajo, donde suele dominar. Pero a ver quién se atreve a reprochárselo al menorquín con la cantidad de ocasiones en las que un tiro de las mismas circunstancias nos dio tantas victorias.
El Real Madrid careció de intensidad desde los primeros instantes. Estaba cantado que el Barça iba a traspasar los límites de la dureza que permite el reglamento, porque su comienzo de temporada ha sido discreto y porque siempre lo hace contra el Madrid en el Palau. Una victoria los asentaría como equipo.
No encontraron los madridistas el pulso al encuentro, el contrapeso a la estudiada táctica ofensiva de Jasikevicius, con los grandes abriéndose para tirar lejos del aro – Sanli y Veseley- y sacar de la zona a Tavares y Poirier. Y castigando los cambios de asignaciones, o la superior talla de Satoransky, para generar situaciones de ventaja en el poste bajo.
el Real Madrid subsistió gracias a la calidad individual y la tradicional resistencia a la rendición. Este equipo tiene carácter, tan poderoso que ayer casi le regala la victoria. Y esto es lo mejor. Aun con tanta falta de precisión, la victoria estuvo en sus manos
Estas situaciones incomodaron la defensa blanca, incapaz de encontrar soluciones al desorden propio. Además, el ataque carecía de fluidez ofensiva, de continuidad en los pases, de paciencia para explotar pequeñas ventajas e invertir el juego a situaciones más despejadas. Demasiadas individualidades, demasiado barullo. Da la impresión que el patrón de juego aún no está pulido. Al menos, no está asimilado.
Así que el Real Madrid subsistió gracias a la calidad individual y la tradicional resistencia a la rendición. Este equipo tiene carácter, tan poderoso que ayer casi le regala la victoria. Y esto es lo mejor. Aun con tanta falta de precisión, la victoria estuvo en sus manos.
Entre líneas se atisba una gran plantilla cuyos recursos globales son casi ilimitados. Pero también con la dificultad para Chus Mateo en la distribución de responsabilidades y minutos. Ayer, Cornelie se desenvolvió con soltura, pero quedó patente que los finales de partido están en manos de los de siempre. La confianza se va ganando en pequeñas dosis y no parece, de momento, que los nuevos gocen del voto incondicional del entrenador.
Todavía es pronto para pronósticos. Si bien lo que se entrevé es magnífico, falta el rodaje de un conjunto desajustado por un número significativo de cambios en su estructura. Y quizás la mayor sinrazón radique en la explosión temprana del calendario, que obliga a los equipos a partidos tan exigentes en fechas tan tempranas.
Buenos días, amigos. En el Clásico, que se juega pasado mañana, pasará lo que tenga que pasar, pero las risas que nos estamos pegando estos días no nos las quita nadie. Desde la situación de virtual adiós a la Champions League que vive el Barça, Sport se saca hoy de la manga una portada bongolorrecauchitante.
¿Que qué significa eso? Ni la menor idea. Cuando ya no quedan palabras par expresar tanta hilaridad habrá que inventárselas, como hacía Roald Dahl en sus perversos libros infantiles.
“¡¡Hay que ganar la Liga!!”, titula Sport. En realidad ellos lo titulan con un solo signo de exclamación de apertura y otro de cierre, pero nosotros nos hemos tomado la libertad de añadir uno más por delante y otro más por detrás para sumar dramatismo a lo que no sabemos si es la expresión de un deseo muy ferviente, una súplica apremiante o una orden taxativa. Lo que sí huele a kilómetros es la desesperación.
Si os bongolorrecauchitáis leyendo el titular, ni os cuento de la bongolorrecauchitación que os va a invadir leyendo la letra pequeña de esta gloriosa primera plana.
“Laporta y Xavi coinciden en que el objetivo prioritario pasa a ser el campeonato liguero”. No fastidiéis que no es una forma absolutamente genial de contarlo, esa manera oblicua de referirse a las desgracias culés de la que siempre hace gala su prensa afín. Decir que Laporta y Xavi coinciden en que el objetivo pasa a ser la Liga suena a decisión libre y estudiada por parte de ambos. No es que por deméritos propios estén a un paso de Torrebruno de volver a probar, por segundo año consecutivo, las mieles de la Europa League, no, no, no, qué va. Explicado como lo explica Sport, se diría que Laporta y Xavi han optado por dar más valor a la Liga porque sí, porque ellos lo valen, porque en un alarde de independencia (ups) y personalidad han decidido que a la gent le hace más ilusión el campeonato doméstico que esa ordinariez europea que al fin y al cabo no siempre gana el mejor.
Laporta y Xavi prefieren Liga a Champions. Son sus costumbres y hay que respetarlas.
Laporta y Xavi coinciden en que el objetivo pasa a ser el campeonato liguero, pero no el objetivo único, sino el objetivo PRIORITARIO. O sea, no es que la Liga sea lo que les queda, y que tan acojonante circunstancia se dé a una altura tan tempranísima de la temporada. No, simplemente la Liga pasa ahora (siendo ahora el 14 de octubre nada menos) a ser el objetivo PRIORITARIO.
Seguimos. “A Laporta tuvieron que calmarle durante el partido”. Necesitamos más detalles, por favor. ¿Qué clase actitud no calmada estaba mostrando el presidente más palanquero de Barrio Sésamo? ¿Gritos? ¿Improperios al viento? ¿Flatulencias nerviosas? ¿Tartamudeo bilingüe? Y también: ¿de qué manera le calmaron? ¿Tila? ¿Trankimazin? ¿La tradicional mano de hostias ansiolíticas?
Muy importante también: ¿qué habría hecho de no haber sido calmado? Ay, Jan, Jan, Jan, ¿qué fue de aquel ufano triunfador que engalanó el Paseo de La Habana madrileño con sus ganas de volver a vernos?
“El vestuario cree que hay que ganar un título sí o sí”, prosigue Sport. Qué maravilla, amics, nos carcajeamos hasta que se nos da la vuelta el píloro y vuelve a la posición original. Hay que ganar un título pero no de cualquier manera, sino “sí o sí”. Por lo civil o por lo criminal. Por lo Hernández o por Burgos, da igual la ruta.
“De Jong, disgustado por la situación”. No solamente rima en asonante (y en consonante sí te tomas la pequeña licencia de poner “situaciong”), sino que además nos recuerda que la calma falsamente sellada tras el conflicto veraniego con el neerlandés era eso, una calma impostada. ¿Volveremos en breve a los titulares incriminatorios contra Frenkie por tener la desvergüenza de querer cobrar lo que es suyo y ahora, encima, aspirar a jugar?
De todos modos, el tour de force de esta portada inolvidable es el título del artículo de Lluís Mascaró que se nos anuncia en la barra superior. “La Champions ha muerto, ¡viva la Liga!” ¿No me digáis que no es precisa y rigurosamente descuajeringante? No está muerto el Barça en la Champions, sino que es la propia Champions la que ha fallecido y, sin tiempo para duelo alguno, proclama el bueno de Lluís, con una determinación que se queda a un paso de ser alegre, que viva la Liga. ¿A quién le importa la Champions? Pobre Champions, que se queda sin el Barça. La Champions verá, ella se lo pierde.
Estas cosas que ponemos de cachondeo, queridos galernautas, pronto las veréis escritas y las escuchareis en las ondas, quizá con otra formulación pero en esencia lo mismo. No tengáis la menor duda. El fútbol le debe una Champions al Atleti y la Champions quedará huérfana de fútbol sin los de Xavi. Lo vais a leer y escuchar, nosotros solo os lo adelantamos porque conocemos el percal.
Y el percal indica ahora un mensaje tan desatinado como claro: no pasa nada por quedar eliminados de la Champions en octubre (¡en octubre!). No pasa nada porque esto suceda por segundo año consecutivo. El Barça es de la Segunda División de Europa pero no pasa nada. No pasa nada mientras se gane la Liga, la que cualquier persona con dos ojos en la frente juzga depauperada en relación a la Premier pero qué más da. Roures y Tebas dicen que es la mejor Liga, de manera que ganarla debe de ser la leche, y al lado de ese logro palidece la Orejona como la hermana fea de Cenicienta.
Hay otras portadas pero están en esta, amigos. Todo está encerrado en el increíble ejercicio de conformismo de Sport. El Barça es ya poca cosa más que el Valencia, con todos los respetos, y su entorno lo asume con una paz que resulta muy cercana a la alegría.
Os dejamos con el resto de portadas.
Pasad un buen día. No olvidéis descuajeringaros de risa y bongorrecauchitaros a base de bien.
El FC Barcelona está contra las cuerdas. Después del espectáculo que los azulgrana han dado con las palancas durante buena parte del verano, y de convertirse en el club europeo que más ha gastado a pesar de estar en ruina técnica, ante el asombro de aficionados tanto españoles como foráneos, la temporada se les empieza a descarrilar ante la mirada atónita de Xavi Hernández, que no sabe por dónde le vienen los golpes y, como si de un púgil al borde del KO se tratase, deambula por las ruedas de prensa poniendo excusas de mal pagador.
A todo esto, tenemos Clásico este domingo y ya sabemos, porque la historia nos ha demostrado que sucede así, que desde el club azulgrana intentarán tapar sus costuras con una buena actuación en el Santiago Bernabéu. Típico salvavidas de equipo pequeño.
Ya sucedió el año pasado, cuando, en la peor temporada culé que recuerdan los tiempos, consiguieron un triunfo que vendieron como si de la conquista de la Champions League se tratase. Es posible, incluso, que lo sintieran así. El relato que llega desde la Ciudad Condal está empeñado en transmitir a quien quiera comprar la historia en versión culé que “la Copa de Europa no la gana el mejor equipo”. Ni siquiera cuando el que la gana lo hace cinco veces en nueve años dan su brazo a torcer. La Copa de Europa es cosa de la posesión. Todos los sabemos.
ya sabemos, porque la historia nos ha demostrado que sucede así, que desde el club azulgrana intentarán tapar sus costuras con una buena actuación en el Santiago Bernabéu
Seguramente sea más importante el Gamper y, sobre todo, ganar en el feudo del eterno rival, aunque no te sirva para absolutamente nada, juegues la Europa League y tu estadio tenga más aficionados alemanes en una eliminatoria decisiva que socios del FC Barcelona.
Xavi está descompuesto. La máquina que le ha servido en bandeja Joan Laporta comienza a griparse, y hasta el presidente parece darse cuenta del despropósito que se avecina cuando tira con bala en la asamblea de socios contra sus propios capitanes. Lo hizo apenas 48 horas antes de que Gerard Piqué, uno de los señalados por Laporta, hiciera ante el Inter de Milán una jugada de alevín malo en el partido que puede significar la eliminación de la Copa de Europa por segundo año consecutivo. De producirse tal hecho el descalabro deportivo, tras fichar a tres cuartas partes del equipo y con el estandarte de Lewandowski a la cabeza, sería mayúsculo. Del perjuicio económico para la entidad, ni hablamos. La clave es saber cuántas palancas le quedan en la chistera a Laporta.
El FC Barcelona está contra las cuerdas. Después del espectáculo que los azulgrana han dado con las palancas durante buena parte del verano, la temporada se les empieza a descarrilar ante la mirada atónita de Xavi Hernández
‘Habemus Clásico’ por tanto, y el Barcelona necesita más que nunca una coartada que justifique lo que se ya se avienta como un fracaso sin precedentes ni justificación alguna. A Xavi ya se le ha agotado el crédito del césped alto; del extremo que no sabe centrar; del árbitro malvado y de la competición que no importa a nadie cuando te eliminan. El Barça necesita un golpe de efecto para tapar sus vergüenzas, y eso el Madrid lo sabe. A los de Ancelotti no les puede pillar mirando a otro lado como la temporada pasada. Cuando tu eterno rival vive en la zozobra, no queda otra que ayudarles a naufragar del todo. Es hora de que a Xavi, en rueda de prensa, se le escuche decir algo parecido a “un Clásico es un partido menor. Lo que importa es el estilo".
Y el Gamper.
Dice el amigo/colaborador de La Galerna Manuel Matamoros que el clásico es un invento de Canal+ y, por tanto, de Alfredo Relaño, jefe de deportes de la cadena de pago que revolucionó las retransmisiones de la Liga a principios de los años 90. La teoría tiene bastante sentido, especialmente si recurrimos a las declaraciones de jugadores históricos, desde Di Stéfano hasta Santillana, pasando por Pirri: todos dejaron claro que el rival natural del equipo blanco era el Atlético de Madrid. Por tanto, podemos situar la década de los noventa como origen de una rivalidad que ya había tenido episodios intensos incluso en la prehistoria, como el recordado 11-1 de 1943, pero que alcanzó un grado de globalidad a partir de la última década del siglo XX.
La mecha prendió en Tenerife y se llevó todo por delante. Mis primeros recuerdos difusos de fútbol los sitúo a finales de 1993 y siempre he creído que el enemigo viste rayas azulgranas; el Atlético nunca ha pasado del segundo escalón, bastante lejos del primero. En este mismo foro, Antonio Valderrama afirmaba el pasado martes que los Madrid-Barça últimamente “son agotadores, mucho más que hace diez años porque hace diez años eran de verdad”, para defender su tesis de que los clásicos de la actualidad son sucedáneos de los de entonces, sin apenas morbo entre dos contrincantes que van de la mano en el camino supranacional de la Superliga.
Sin embargo, para mí, un Madrid-Barça, sea cuando sea, significa retroceder treinta años, al origen de la rivalidad que mueve el planeta futbolístico, precisamente desde el momento en que el fútbol comenzó a ser global. En cada antesala de un Madrid-Barça vuelvo a esos días previos de los clásicos de los noventa, cuando todavía no se llamaban clásicos sino derbis, porque los noventa fueron una década defectuosa. En aquellos tiempos, se disputaba "el partido del siglo" en cada encuentro que enfrentaba a ambos, como si el siglo XX hubiera dejado lo mejor para el final.
Así se fueron acumulando imágenes y recuerdos, como la devolución del 5-0 (algo que por alguna extraña razón los jugadores del Madrid nunca han tenido la motivación de repetir, incluso cuando el Barça ha invitado a ello), el Bernabéu celebrando un gol de Mijatovic coreando el nombre de Andrea -el hijo de Pedja que fue operado unos días antes del partido y que obligó al montenegrino a pasar varias noches en vela en el hospital-, la butifarra de Giovanni, las celebraciones ostentosas de Luis Enrique, quien unos años antes había confesado a Ramón Mendoza que soñaba con llegar a ser capitán del Real Madrid, las declaraciones provocadores del propio Mendoza, Lorenzo Sanz y Gaspart, Raúl mandando callar al Camp Nou el día que debió romperse la racha tras 16 años sin ganar en Liga en el feudo culé pero que impidió la mala vista del colegiado Díaz Vega al no advertir una mano clarísima de Sergi sobre la línea de gol…
En cada antesala de un Madrid-Barça, vuelvo a esos días previos de los clásicos de los noventa. En aquellos tiempos, se disputaba "el partido del siglo" en cada encuentro que enfrentaba a ambos, como si el siglo XX hubiera dejado lo mejor para el final
A esos cimientos noventeros siguió el fichaje de Figo para confirmar, por si había alguna duda, que no existía otra rivalidad mayor en el universo futbolístico. Continuó agrandándose con el recibimiento al portugués, el gol de vaselina de Zidane en la Champions 2002, la rendición de Schuster y, por supuesto, la época Mou-Pep, con la mejor final de Copa de la historia y la mayor intensidad que se haya vivido en el seno de cualquier rivalidad deportiva, y eso que el planeta, que aún no estaba preparado para desaparecer, conspiró contra ambos para evitar un Madrid-Barça en una final de Champions.
Un clásico nunca puede salvar la temporada, como en algún momento de la historia cíclica del Barça han parecido manifestar, pero tampoco es un partido más, porque una victoria frente a ellos da la mayor de las satisfacciones: se junta la doble felicidad de ver triunfar a quien más deseas que gane y contemplar perder a quien más disfrutas ver caer. Será que soy hijo del invento de Relaño.
Alguien dijo alguna vez: “si deseas algo con mucha fuerza, déjalo en libertad: si vuelve a ti, será tuyo para siempre, si no regresa no te pertenecía desde el principio».
Este verano hablaba con un amigo sobre una chica que me gustaba, su consejo fue:
“Ten cuidado, te va a hacer un Mbappé”. No le hice caso y con el tiempo vi que tenía razón. Lo que Kylian Mbappé le hizo a nuestro club el 21 de mayo del 2022 se ha convertido en un concepto de este siglo para explicar con un “te va a hacer un Mbappé” una nueva modalidad de respuesta negativa de la persona que tu creías que te amaba. Es la cobra más famosa de la historia del fútbol moderno.
Allá por el 2017 un niño francés que deslumbró en la Champions con el Mónaco reconocía que el Madrid llevaba intentando ficharle desde que tenía 17 años. El 20 de diciembre cumplirá 24 , es sagitario como yo (no sé qué quiere decir eso pero algo seguro). La cuestión está en que llevamos tras él desde hace 7 años, es algo así como la chica que te gusta desde el instituto y a la que ves que va a la universidad y está con otro, pero te mira cada día en el pasillo. Pero el tiempo pasa y pasa y aunque os mensajeáis a diario, y hacéis videollamadas porque habéis terminado la carrera, vivís en diferentes países y por supuesto no te pierdes un solo storie de su Instagram, pero no termináis de formalizar lo vuestro y de terminar conviviendo juntos.
El madridismo ha pecado de tratar con especial mesura al niño de oro del fútbol francés
Como dice otro amigo mío: “Ahí no hay nada, tío. Muchos mensajitos y muchas señales de amor en Instagram, pero no habéis estado nunca juntos. Espabila o volará”. Y a mi colega no le falta razón. Hay dos tipos de formas de ligar en una discoteca: O intentas hacer por que pase algo durante esa noche o intentas al menos conseguir el contacto de esa persona para con el tiempo (no sabes cuanto) sea tuya. Los días siguientes, cuando comienzan los mensajes cruzados y sus correspondientes silencios, tienes fe de que descubra poco a poco lo maravilloso e increíble que eres y todo lo que le puedes ofrecer, para que al final caiga rendida a tus pies como si fueras Richard Gere.
Pero lo que suele pasar un 90% de las veces es que llega alguien en la discoteca donde tú le pediste el móvil porque no te atreviste a lanzarte y se vaya con ella esa noche mientras le escribes a la mañana siguiente: Buenos días...
¿Con este símil dónde quiero ir? El madridismo ha pecado de tratar con especial mesura al niño de oro del fútbol francés. Desde los primeros cuernos públicos cuando decidió irse del Mónaco a París, nos hemos hartado de ver su foto de niño junto a su ídolo Cristiano Ronaldo o el póster del Real Madrid en su habitación, y todos decidimos adoptarlo como un merengue más y dejar que pasaran los años y de vez en cuando hacernos una videollamada, mandarnos mensajes encriptados en prensa o en redes sociales donde nos declarábamos amor mutuo.
En las galas del balón de oro y en las posteriores cenas de la FIFA nos veíamos a escondidas en los pasillos cual Romeo ve a su Julieta en casa de nuestros enemigos Capuletos y a espaldas de su familia nos declarábamos amor mutuo como Scarlett y Rhett Butler en “Lo que el viento se llevó”.
—Sé que te amo, Scarlett. A pesar de ti y de mí y del mundo que se hunde, te amo. Porque somos iguales. Ovejas negras, ambos. Egoístas pero capaces de afrontar las cosas y llamarlas por su nombre.
—¡No me abraces así!
—Mírame. Te amo como nunca he amado a otra mujer. Y te he esperado más que
a ninguna otra mujer.
—¡Déjame!
—Un soldado te ama. Quiere que le rodees con tus brazos. Quiere recordar
tus besos en la batalla. El amor da igual. Envías a un soldado a la muerte
con un bello recuerdo.
—Scarlett, bésame. Bésame una vez.
Pero después de esa petición de beso no correspondida o escasa pasaba la temporada y llegaba el soleado verano en donde este no, pero al siguiente del siguiente será el sí. No enfademos a nuestras familias Montescas y Capuletas declarando nuestro amor en público para que no entre en colera el jeque o el emir (ya me pierdo), porque si no no te dejarán salir de buenas maneras. Un culebrón romántico a la altura de los que ve mi madre cada noche en la televisión turca. Pero hace dos veranos llegó el momento de la verdad, era el día en que íbamos a mostrar todas nuestras cartas en el tapete y como Robert Redford a Woody Harrelson alrededor de una mesa de billar en Las Vegas le hicimos una proposición indecente a su mujer Demi Moore:
“200 millones por pasar toda su carrera en el club de su vida”.
Era el verano que “ella” quería, enfadándose ante la negativa rotunda de su “marido” (PSG), el cual muy ofendido se cerró en banda diciendo no a esa cuantiosa suma. Ante ese intento a pecho descubierto galantemente ataviados con nuestro smoking y pajarita cual Robert Redford nos dimos la vuelta con una sonrisa manteniendo la mirada fija en nuestra amada mientras veíamos a lo lejos como un guardaespaldas del jeque la encerraba de nuevo en su celda de cristal.
Era nuestra despedida antes de partir y en una desgarradora escena decidimos consumar por fin nuestro amor en unos pocos meses.
¡Te escribiré todos los días! Decía ella. Mientras nosotros, melena mojada al viento bajo una cascada atornillada entre las montañas cual Daniel Day Lewis en “El último mohicano” escuchábamos los lloros de nuestra Madeleine Stowe/Mbappé: ¡Ya has hecho todo lo que estaba en tu mano! ¡Sálvate! Si ocurre lo peor... Si sólo sobrevive uno de los dos, algo del otro pervivirá.
Daniel Day Lewis/ R. Madrid: No! ¡Mantente viva! Si te rindes te llevarán al norte a las tierras de los hurones. ¡Sométete! ¿Me oyes? “Tú eres fuerte, ¡sobrevive! Pase lo que pase mantente con vida, iré a buscarte. Por mucho que me cueste, por muy lejos que estés, te encontraré".
Y con estas desgarradoras frases llegó el invierno y la blanca navidad, pero ni Papá Noel primero, ni los Reyes Magos después nos traían la rueda de prensa que todos esperábamos de nuestra amada anunciando nuestro compromiso y fecha del casamiento. Terminó el crudo invierno y todos pensamos que durante la granada estación primaveral llegaría el momento esperado.
Ya no era un secreto para nadie. El mundo entero sabía de esta unión en la sombra, las semanas pasaban y cada día llegaba una información diferente. Todas las radios y televisiones abrían con el mismo tema. Hasta que llegó ese 21 de mayo del 2022. Todos pendientes de las noticias como cuando en las pelis de catástrofes el mundo se paraliza y la mitad reza desde Times Square y la otra en la iglesia de Santa Sofía en Estambul. Y la respuesta fue: no.
Como en el fondo soy un romántico, me imagino una llamada agónica recreando la conversación entre Ashley y Scarlett O´Hara con Melanie muriéndose en “Lo que el viento se llevó”:
Madrid: Realmente la amas, ¿verdad?
Mbappé: Ella ha sido el único sueño que no se ha desvanecido en la realidad.
R. Madrid: ¡Vives de sueños! No conoces el sentido común.
Mbappé: ¡Si supieras por lo que he pasado!
R. Madrid: Deberías haberme dicho hace años que la amabas a ella y no a mí. Y no tenerme pendiente hablándome de honor. Y ahora me dejas ver que yo nunca había sido nada para ti. Y yo he amado algo que en realidad no existe.
Y después de esto los madridistas nos tuvimos que comer la presentación en París con fuegos artificiales, su camiseta azul con el año detrás y la sonrisa ganadora de Al-Khelaïfi desafiándonos, sintiéndose el vencedor del combate. Había conseguido retener de nuevo a nuestra Rapunzel, a nuestra Julieta, a nuestra tortuga ninja...
Pero la vida no es como las películas, la vida es muchas veces mejor y tras comernos estos meses las risas de los culés sobre el caso Mbappé, mientras nos acordábamos de su familia entera, esta semana saltó la bomba. El francés se quiere ir, ya no aguanta más. Ya no le importa incumplir su promesa a Macron, ni a su familia, ni a sus amigos cercanos. Por fin se le ha caído el velo que le impedía ver que el dinero no da la felicidad (sobre todo si te sobra hagas lo que hagas) y que ahora sí que se va con el que realmente le amó y le esperó siempre.
Y así llegamos a la escena final de esta bella historia de amor, y por ende mi favorita:
Mbappé/Scarlett: Oh, Rhett, Rhett, por Dios, perdóname, siento tanto todo lo que he hecho.
R. Madrid/ Rhett: Querida, eres una criatura. ¿Crees que basta con decir lo siento? Y todo el pasado, ¿puede remediarse? Ten, toma mi pañuelo.
(Se va hacia la escalera. Ella corre detrás de él y lo llama)
Mbappé/Scarlett: Rhett, Rhett, ¿adónde te vas?
R. Madrid/ Rhett: Vuelvo a mi tierra.
Mbappé/Scarlett: ¡Por favor, por favor, llévame contigo!
R. Madrid/Rhett: No. He roto con todo lo de aquí. Yo busco la paz. Quiero ver si consigo hallar algo que tenga algún encanto y dulzura en la vida. ¿Sabes de qué estoy hablando?
Mbappé/ Scarlett: No. Yo sólo sé que te quiero.
R. Madrid/ Rhett: Esa es tu desgracia.
(Él se da la vuelta y baja la escalera)
Mbappé/ Scarlett: Oh, Rhett... ¡Rhett!
(Baja la escalera detrás de él)
Mbappé/ Scarlett: Si te vas, ¿adónde iré yo?, ¿qué podré hacer?
R. Madrid/Rhett: Francamente, querida, me importa un bledo.
(Él cruza el umbral y se pierde en la niebla del jardín. Ella lo mira marchar llorando).
Creo que con esta llamémosle fábula sobre el amor romántico y doloroso (ya que si no no lo llamaríamos romántico) contesto a lo que opino sobre el caso Mbappé. Porque no nos olvidamos que ante todo y ante todos, siempre seremos el Real Madrid, el único club que está y estará siempre por encima de cualquier cosa y por su puesto de cualquier jugador.
(Música)
FIN
Tras el enésimo esperpento del Fútbol Club Barcelona en Champions League, Xavi Hernández realizó unas declaraciones ante el micrófono de la UEFA que se pueden resumir en una frase: “Esta Champions está siendo cruel con nosotros”.
No seas cruel, Champions, no seas cruel. Don’t be cruel.
Elvis era el rey del rock y Xavi es el rey de las excusas, pero lo de ayer superó a todas las anteriores porque se adentró en el psicodélico mundo de atribuir voluntad a un concepto incorpóreo e inanimado como es un torneo de fútbol. Aunque tampoco es la primera vez que sucede algo parecido, llevamos años, en concreto desde siempre, escuchando aquello de que el fútbol le debe una Champions al Atleti. Está feo dejar solo a Xavi en su chaladura, ¿por qué no seguirle la corriente a este Quijote incomprendido? Veamos qué pudo pasar el miércoles por la noche:
Xavi no habla de los árbitros nunca excepto siempre, ya sabéis, pero sí canta, y anoche el señor Hernández se vistió de Elvis, Xalvis Presley, y antes de comenzar el choque frente al Inter, miró cara a cara a la Champions y con ojitos suplicantes de bulldog le entonó:
It's now or never
Come hold me tight
Kiss me my darling
Be mine tonight
Pero la Champions dijole que no, que de now nada, que ya si eso never, y Xalvis volvió a casa con el rabo entre las piernas, cabizbajo y cantando:
We're caught in a trap
I can't walk out
Because I love you too much, Champions
Mas la Champions oyole, porque la Champions oye todo, y replicole a lo Pimpinela:
We can't go on together
With suspicious minds (suspicious minds)
And we can't build our dreams
On suspicious minds
Xalvis Presley movió sus caderas porque todo iba mal y henchido de rabia gritole: Don't be cruel to a heart that's true. Y ya más calmado prosiguió:
Champions, if I made you mad
For something I might have said
Please, let's forget the past
The future looks bright ahead
La Champions respondiole que “the past está repleto de fracasos, majo, y no lo puedo forget, prenda, que el futuro lo tienes más negro que el sobaco de un grillo”. Y con una retranca más gallega que suiza, la máxima competición continental susurrole:
Do you miss me tonight?
Are you sorry we drifted apart
Xalvis no lo soportó más y comenzó a realizar gestos de tal obscenidad que Piqué tuvo que acudir a tapar vergüenzas cual Modric hizo con el Madrid años atrás. Los 42 millones ya los había obtenido de sus negocios.
El defensa torero que se quedó quieto en el primer gol del Inter hallábase colmado de ira ante el trato sufrido por su Xalvis Presley y cantó con el alma y acento del Príncipe Gitano, clamando al cielo ante tamaña injusticia del fútbol:
People, don't you understand
The Xalvis needs a helping hand
Or he'll grow to be an angry young man some day
Take a look at you and me
Are we too blind to see
Do we simply turn our heads
And look the other way
¡In the gueeeeeeeeetto!
Xavis Presley no pudo contener las lágrimas y abrazose a Geri, el mundo se iba a pique y ellos se consolaban. Eran las tres de la mañana y apareció Laporta buscando Visa para un sueño. Se conmovió tanto con la escena que accedió con magnanimidad a que los protagonistas le contaran lo sucedido. Laporta no podía dar crédito, sobre todo por la situación económica del club, pero agarró a Xavi del hombro —a Piqué lo mandó a esparragar— y le dijo a Xalvis: “buscaré un hogar para ti, donde el cielo se une con el mar, lejos de aquí”.
Xalvis pasó por alto que Las Vegas no tenía mar, pero conocía a Laporta y sabía que no todo lo que decía era verdad. Lo más importante es que le había rescatado de su tristeza y por fin podría ser libre. Y a modo de agradecimiento le canturreó:
When no one else can understand me
When everything I do is wrong
You give me love and consolation
You give me hope to carry on
And you're always there to lend a hand
In everything I do
That's the wonder, the wonder of you
Y fueron felices y comieron palancas.