Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amigos. Comencemos por advertir que el portanálisis de hoy es para adultos. Con la subida de las temperaturas asciende también la voluptuosidad. Se humedecen y se yerguen (cada cual lo que corresponda) los agentes anatómicos implicados, resultando en un festival de la fornicación. Que le preguntan si no a Pipi Estrada, cuyo tuit consígnanos aquí como mero ejemplo de por dónde van los tiros.

Lo cierto es que no tenemos ni idea de a qué vienen las diferentes cantidades monetarias a las que se refiere Pipi, ni cuál exactamente es el motivo de su queja. Bástenos con saber que lo ha hecho nueve veces en una noche, en la suite Marí Teresa Campos de no sé qué hotel o donde sea, y que semejante manifestación de ardor nos viene pintiparada para ejemplificar el grado de desenvolvimiento de la lascivia en estas fecha veraniegas. Bien es cierto que no acertamos a desentrañar la contradicción a través de la cual un tuit que habla de hacerlo 9 veces concluye con un amargo "Qué impotencia", pero en fin. (También nos gusta la petición de nuestro colaborador Juan Escudero en respuesta al tuit, aunque esta la haya realizado Juan más movido por el amor a la sintaxis que por ningún afán concupiscente).

La temperatura sube de tal manera con la llegada del estío que el mismísimo Luis Enrique, que es quien manda en un equipo que anoche jugó una competición que a nadie atrae y que nadie entiende, alude al proceso de excitación sexual que nos concita para relacionarlo con el fútbol de manera harto extraña.

¡Uy, lo que ha dicho! No sabemos si el ilustre Lucho se refiere a Nacho Fernández, a quienes muchos tenemos la excentricidad de reclamar para la selección en lugar del limitado (digámoslo así) Eric García. Si lo hacemos, no es por deseo sexual, aun siendo Nacho un hombre indudablemente atractivo, sino porque (llamadnos tiquismiquis) en materia de fútbol preferimos defensas centrales solventes a gente de papel. El hecho es que la cosa del cachondeo luisenriquil ha hecho fortuna, y la prensa patria le ha otorgado un efecto boomerang que inevitablemente se vuelve contra el asturiano cuando toca hacer una crónica de su muy ramplona Roja.

Donde las das las toman (con perdón), Lucho. Bien es cierto que la propia competición es bromuro puro, perfecto antídoto contra la lujuria. Ya decimos que nadie tiene la menor idea de qué es eso de la Nations League, aunque sí intuimos que se trata de algo tan aburrido como para que no pueda pasarse el trago sin empujar con un buen gin-tonic. Que le pregunten al portadista de Marca, que en la eterna disyuntiva juvenil entre alcohol y amor parece tenerlo claro, incluso a pesar de estar flanqueado por la belleza de Mireia Belmonte.

 

En el faldoncillo inferior de Marca leemos la confesión del propio Luis Enrique sobre la disyuntiva Nacho-Eric García a la que aludíamos. "Busco jugadores que hayan fracasado".

Ah, no, perdón, que esas son declaraciones de Gatusso, nuevo técnico del Valencia. Pedimos disculpas pero es que nos confunde la sensualidad del verano, esta canícula cuyo arranque tiene por principal y fogoso protagonista al macho ibérico por antonomasia, el españolito más ardiente a este lado de los Pirineos, el que se lleva casi la mitad de la portada de Sport, el semental carpetovetónico por excelencia, el Don Juan más español de entre todos los conquistadores que en la piel de toro han sido: Gerard Piqué Bernabéu, aka Geri por sus amantes más insaciables.

Parece ser que hay preocupación en el Barça con lo que llaman el "caso Piqué", a saber, su proverbial dificultad para dormir solo. Ese mismo problema lo tuvo Bill Wyman y terminó por abandonar los Stones, pero no sin antes firmar unas cuantas décadas de éxitos. Recomendamos por tanto paciencia al Barça con el bueno de Gerard, de cuya cachondez ya sabíamos sin necesidad de que Luis Enrique la convirtiera en el concepto de moda. Desde que amanece apetece, ya lo advirtió sabiamente Arturo Fernández, chatines, y si no mirad a Gavi, que sale debajo (es un decir) del propio Piqué jugando con la lengua bien apretada a la cara interior de las mejillas, en marca de la casa que también quedará a un paso de resultar otra cachondada para las mentes más o menos calenturientas.

Y poco más que contaros, amigos. Mundo Deportivo insiste en la lengua insinuante de Gavi (gracias pero no, gracias) y As, tras haber detectado nuestra escasa libido en relación a la llamada Nations League, nos ofrece el afrodisíaco perfecto para que, de golpe, recuperemos (¿?) el interés por la competición.

Y ese afrodisíaco no es otro que... ¡Jordi Alba!

Pasad un gran día.

 

Del mismo modo que un fax averiado impidió el advenimiento del otrora colchonero David De Gea a la portería del Bernabéu (pura vida), un mail no enviado por Joan Laporta -con una modesta oferta de renovación para el blaugrana Pablo Martín Páez Gavira, alias “Gavi”- parece una premonición acerca de su posible fichaje por el Real Madrid.

Pero no sólo eso. En este modesto artículo nos afanaremos en demostrar que las consecuencias de la posible llamada de Gavi a filas merengues trascienden, por mucho, las cuestiones puramente futbolísticas. Lo hacen para alcanzar un nirvana con múltiples ramificaciones psicosociales que ríase usted, amigo galernauta, del dichoso experimento del perro de Pavlov.

El presunto e hipotético fichaje de Gavi por el Real Madrid —con permiso del General Invierno que tanto hizo sufrir a un culé tropical de la Masía como Pedri— alteraría de tal manera el continuo espacio-tiempo que acabaría por destruir el multiverso de tal modo que ni el Dr. Extraño, ni la Bruja Escarlata, ni Loki serían jamás capaces de arreglarlo.

Vayamos al origen del Big Bang Gavi, el principio de todas las cosas, la convocatoria del chaval por parte de La Roja, alias España, de Luis Enrique Martínez, alias Lucho… más alias que en la desarticulación del Comando Txapela.

Gavi Pedri Eric García

Aquí se produce la verdadera eclosión del metaverso de la locura. ¿Cuántos sabíamos entonces quién era Pablo Martín Páez Gavira? ¿Cuántos catedráticos de opinión del particular nichoverso culé de la red de redes nos habían anticipado su advenimiento? ¿Cuántos popes del cruyffismo habían anunciado que en la cantera blaugrana había un chaval de 17 años que rascaba como el papel de lija cuando se aplica cual rollito de Scottex?

Ninguno.

Sólo cuando Koeman lo puso a jugar a falta de nada mejor en un Barcelona a la deriva, y Lucho lo convocó deprisa y corriendo para La Roja, fue cuando Gavi pasó a monopolizar el chiringuito de las pelotas. Así, el 6 de octubre de 2021, el chaval debutaba como titular contra Italia en la Final Four de la Nations League esa que se han sacado los UEFOS de la manga for the fans.

Se alinearon trompetas, juglares y trovadores, y comenzó a edificarse el mayor cantar de gestas de todos los tiempos, hasta el punto de convertir a Rodrigo Diaz de Vivar en Sir, a secas, como aquel bebé que “no forma parte de esta historia” y asomaba bajo el casco de una armadura en la descacharrante “Los Caballeros de la Tabla Cuadrada” de los Monthy Pyton.

Siempre tan timorato a la hora de felicitar a un club español por hacer historia por decimocuarta vez en Europa —no catorceava, Ernest— a Lucho le faltó tiempo para proclamar que de Gavi “le gustaba todo”. Fíjense, como a Piqué, si me apuran.

Gavi y Piqué

" Lo hace genial... Con 17 años, su rendimiento es espectacular, es una maravilla entrenarlo" se apresuro Xavi Hernández en ensalzar a su pupilo aún sin saber sus dotes para la jardinería y el cuidado del céspet, aunque sea artificial como el de su casa de Matadepera.

Hasta Álvaro Morata, cuyo sueño era jugar en el Madrid, en la Juventus, en el Atleti y en el Bollullos del Condado, se ha apuntado al halago empalagoso de Gavi: "Cuando yo tenía 17 años, me costaba una barbaridad entrenar con el primer equipo. Ahora ves a Gavi y parece que tiene 32 años. Es una cosa de locos”.

Precisamente de frenopático fueron las desmedidas loas en periódicos, radios, tertulias, televisiones, por tierra, mar y aíre. Con lo difícil que es encontrar quorum en la piel de toro y resulta que con el Expediente Gavi el clamor fue tan unánime como con Ice, Ice, Pedri.

¡Gavi, selección!

¡Gavi, Masía!

¡Gavi, santo súbito!

¡Lucho, visionario!

¡Koeman, ya no tanto!

El presunto e hipotético fichaje de Gavi por el Real Madrid —con permiso del General Invierno que tanto hizo sufrir a un culé tropical de la Masía como Pedri— alteraría de tal manera el continuo espacio-tiempo que acabaría por destruir el multiverso de tal modo que ni el Dr. Extraño, ni la Bruja Escarlata, ni Loki serían jamás capaces de arreglarlo

Nadie se preguntó entonces si el chaval rascaba más que Casemiro después de una semana sin comer, nadie puso sobre la mesa el repertorio de tarascadas del muchacho que no discrimina ni a Kroos ni a Silvan Widmer, lateral derecho de la selección suiza.

¡Gavi, selección!

¡Gavi, Masía!

¡Gavi, santo súbito!

Detengámonos en este nexo del multiverso e imaginemos qué podría ocurrir en las infinitas capas de la sagrada línea temporal si por un instante nos pudiéramos plantear el fichaje de Gavi por el Real Madrid. Sin análisis futbolísticos, sin flechitas de colorines panenkitas, sin stats del Football Manager, sin ocupación de espacios, sin toco y me muevo, sin me muevo y la toco...

Es decir, a pelo.

Probablemente, y sin miedo a equivocarme, estaríamos ante el colapso del Universo, el apocalipsis, el fin de todas las cosas.

Del me gusta todo de Gavi al me gusta nada de Pablo Martin Páez Gavira.

Del ¡Gavi, selección! al ¡Gavi, mercenario!

¡Nacho, selección!, incluso, si me apuras.

Lo que son las cosas. Sólo por observar con relativa estupefacción la recogida de cable global del periodismo patrio y el dondedijedigodigoDieguismo elevarse a la enésima potencia, merecería sin ningún atisbo de duda un fichaje que no es fichaje.

Sería el gran experimento psicosocial conductista de nuestro tiempo. La Ola. Das Experiment.

El Experimento Gavi.

Hágase.

Y al banquillo, claro. No le vaya a quitar minutos a Lucas Vázquez.

 

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(Karim: “Dícese de la persona generosa”.

Karama: Sustantivo de Karim. Significado: generosidad).

 

De sobra es sabido que los califatos de las grandes épocas eran conocidos por su generosidad y capacidad de dar y ayudar al pueblo necesitado. De hecho, cuenta la historia que uno de los califas de la época de los Ommiyen, OMAR IBN KHATTAB, una vez encontró a un anciano desahuciado sin techo y sin recursos económicos para poder comprar comida. Al verle en esa penuria, OMAR agarró un gran berrinche y riñó a sus ministros:

― ¿Cómo puede ser que este pobre anciano, precario en salud y sin techo, no pueda tener ninguna ayuda económica para no pasar hambre?

De ahí que la historia y los historiadores afirmen que fue el primer hombre en aprobar el subsidio como lo conocemos hoy en día.

Con esto no quiero darles una clase sobre la religión musulmana, aunque tiene mucho que ver con nuestro protagonista Karim Benzema y su abrazo al islam.

El hombre que venía del futuro

En mi artículo, aunque parezca al principio de todo menos futbolístico, voy a entrar en materia para explicar la deliciosa transformación de nuestro mejor delantero centro, y muy probablemente el mejor futbolista del planeta fútbol. Los números no mienten: Pichichi de una las mejores ligas del mundo, si no la mejor, máximo goleador de la edición de la Champions, mejor jugador de este año en la Champions League, máximo asistente, premio Onze D'or. Y lo más seguro, si impera la lógica, el sentido común, incluso la justicia poética -que generalmente pone a los artistas en su sitio, que no es otro que quedar para la posteridad- Balón de Oro. Que Benzema es un artista lo saben hasta en la tribu de Toponguli (si existe). Lo que no sabe la gran muchedumbre es que era un rebelde sin causa, un genio incomprendido...Cosas de críos, decían.

Decía el premio Nobel García Márquez que "una buena madurez no es más que un pacto con la soledad”. Karim Benzema no es ajeno al paso del tiempo, como todo ser vivo, pero creo que la célebre frase de mi admirado escritor colombiano no se le puede atribuir al genial futbolista francés, ya que el único argumento que sustenta la metamorfosis de Karim no es otro precisamente que la madurez. “Puesto que no hay nada más precioso que el tiempo, no hay mayor generosidad que perderlo sin contar”, dice Marcel H. Jouhandeau.

Esta frase le viene como un anillo al dedo a la interpretación del crack madridista: simplemente, la madurez física de Karim coincide con la madurez de su alma. Y eso rara vez pasa.

A continuación, explico por qué la madurez es maravillosa. Incluso hacerse viejo tiene muchas ventajas, por mucho que suene a sorna. La senectud tiene cosas buenas, aunque a Karim todavía le queda mucho tiempo para llegar a esa edad.

Ventajas de la madurez:

-Mejora la concentración: con la edad, uno se concentra más y mejor en sus objetivos.

-Desaparecen las migrañas: es de sabiduría popular que a los jóvenes les afecta esta enfermedad tan dolorosa, que por suerte termina con el paso del tiempo.

-Aumenta nuestra capacidad y lucidez intelectual.

-Enriquece nuestro vocabulario: está más que demostrado que en la madurez se alcanza un vocabulario muchísimo más rico que en la temprana juventud.

- Llega muchísimo más oxígeno a los pulmones comparado con edades más tempranas.

Con esto no quiero decir que ser viejo sea la panacea (nunca mejor dicho) pero, al menos, si no eres la reina Elizabeth o Jordi Hurtado, no desearás ser viejo de inmediato. (Si vives fuera de España y no has visto ¨Saber y ganar", el chiste pierde mucho).

Benzema Donnarumma

Ahora me entienden cuando digo por qué Karim Benzema se ha convertido en el mejor del mundo y, por supuesto, en mejor persona. Porque con esto no quiero decir que los jóvenes no lo sean, sino simplemente que a algunos la madurez nos sienta bien. A Karim, desde luego, le vino de cine, porque Karim ahora ya no juega, ahora enamora. Benzema no solo asiste en el terreno de juego: asiste a sus compañeros dentro y fuera del campo. El crack francés no tiene visión de juego: tiene un telescopio-radar para ver y detectar cualquier movimiento de sus compañeros y/o contrincantes y para atacar los espacios, las zonas menos pobladas, mirar dónde hacer daño....

Lejos queda aquel chaval de 20 años que fue rechazado por el cuerpo técnico del F.C Barcelona por “malas compañías” y que podría ser problemático (pero ficharon a Ibrahimovic, que era una auténtica bomba de relojería). A Guardiola le gustaba tan poco la gente carismática como a un editor una errata, por muy talentoso que sea el escritor. Luego, el Señor Florentino Pérez lo fichó para una superproducción, como diría mi admirado Jorge Valdano.

Otra cosa no, pero nuestro presidente tiene un don tan innato para los recursos humanos y tuvo una fe ciega en el futbolista lionés. Aun en sus épocas de tiempos revueltos, tuvo una corazonada y le dijo: ¡Tú vas a ser algún día Balón de Oro! Y vaya si tenía razón. Incluso la tuvo José Mourinho a pesar de su famoso discurso sobre caza menor (cuando dijo: “Si no tengo un perro para cazar, voy con el gato"). Luego, a finales de la temporada de 2012-2013, cuando le tocaba despedirse de su presidente, le dijo: “A Benzema no le traigas ningún delantero titular que le haga competencia”. Un gran gesto de honradez y de madridismo por parte del genio portugués.

¡Y vaya que no se equivocó! Porque ese gato se convirtió en un lince capaz de cazar a las presas más difíciles: véase Ulrich, Karius, Donnarumma y Mendy. Todos pueden dar testimonio de ello.

Ese patito feo se convirtió en un cisne blanco bailarín, que muy a menudo hace de músico, nos toca las mejores melodías y compone sinfonías. Concretamente compuso LA DÉCIMA, LA UNDÉCIMA, LA DUODÉCIMA, LA DECIMOTERCERA y, para su elevación al templo de los elegidos, lo remató con una obra maestra: LA DECIMOCUARTA.

Como quien no hace nada, simplemente le bastó un motivo: enamorar a la mayor cantidad posible de corazones. Y todo eso lo consiguió con solo un estado mental y una sola palabra: Madurez.

PD: Este artículo está dedicado a Pablo Laso, a quien deseo una pronta recuperación. Y, Por supuesto, también a su protagonista Karim Benzema (Abu Ibrahim).

 

 

Jorge Mendes, el representante de Marco Asensio, ha realizado unas declaraciones por boca de Marco Asensio durante la concentración que está llevando a cabo la Roja a cuenta de esos partidos de no sé qué que hay ahora. Ha dicho Mendes, aunque quien movía la boca era su Doña Rogelia particular, que no ha decidido su futuro (acaba contrato en 2023), y que ya hablarán al final de lo que sea que esté jugando ahora dicha Roja. Ha agregado que la posibilidad de agotar su contrato y marcharse como agente libre no debe ser descartada, lo cual constituye una forma de presionar al Real Madrid que, la verdad, cuesta juzgar muy inteligente por parte ni de Mendes ni de Doña Rogelia.

En órdagos parecidos, al fin y al cabo, han perecido para la gloria carreras de futbolistas enormemente estimables, incluso las de algunos de los mejores de la historia. En ese mismo órdago, o en otro muy similar, se han estrellado por orden de importancia Özil (su descalabro postmadridista es devastador), Di María (tuvo después una carrera apañada pero mundana), Sergio Ramos (ay, Churu, mírate ahora) y hasta el mismísimo Cristiano Ronaldo, que prosiguió admirando al planeta en su trayectoria posterior pero alejado de las mieles de la Champions.

Asensio

Con ninguno de estos ni de muchos otros tembló lo más mínimo el pulso del hombre predestinado a guardar las llaves del Real Madrid de los estragos de las veleidades y los egos. Los fulminó a todos sin pestañear. Parafraseando a William Hurt en Smoke, cogió el cigarro puro de sus amenazas, lo pesó en una balanza, se fumó el puro mientras iba dejando las cenizas en el platillo, añadió el resto apagado en el platillo y con la sustracción entre A y B acertó a dar con el peso exacto del humo.

La pregunta es tan estridente que pasma que el propio Marco no la escuche. ¿Qué te hace pensar, alma de cántaro, por mucho que tu representante así te lo intente hacer creer, que puedes salirte con la tuya allá donde no lo hicieron ni Cristiano ni Ramos ni Di María ni Özil? ¿De verdad te sobra tanta autoestima como para pensar que eres en algo distinto o (seamos exactos) en algo mejor a cualquiera de esos?

Así, tan tontamente, tan laxamente, se ha puesto Marco Asensio en el alambre. Bien es cierto que su carrera es un permanente paseo sobre el mismo. En cierto modo es meritorio. Se mueve de modo permanente en equilibrios imposibles

Así, tan tontamente, tan laxamente, se ha puesto Marco Asensio en el alambre. Bien es cierto que su carrera es un permanente paseo sobre el mismo. En cierto modo es meritorio. Se mueve de modo permanente en equilibrios imposibles. Ha demostrado suficiente calidad como para considerarlo importante, pero también suficiente frialdad como para desterrarlo en nombre del compromiso. Se ha ausentado durante partidos enteros con puntualidad exasperante, si bien también ha marcado suficientes goles de lujo, con ese golpeo excelso, como para que dé canguelo ponerlo en la lista de transferibles. Es un ni-contigo-ni-sin-ti de tal magnitud que asusta. Nunca faltan motivos para detestar su indolencia proverbial, pero está garantizada la cita con el arrepentimiento cada vez que la enchufa. Es el no saber qué pensar hecho jugador de fútbol. ¿Es el que se echó el equipo a la espalda ante el Granada, en partido decisivo cuando el crédito en el equipo flojeaba, o el que se esfuma en meandros de insustancialidad cada dos por tres? Sobre el mantenernos en esa duda perpetua ha edificado Marco Asensio nuestra percepción de él, sin caer nunca del todo de un lado ni del otro. A lo tonto, lleva varios años en ese balance imposible.

Si se piensa, no es de extrañar que quien se ha acostumbrado a hacer su patria de esa cuerda floja sea capaz de mirar con tanta calma el vacío de dejar de jugar en el Madrid.

 

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Cual eclipse o solsticio, sea de invierno, primavera o verano, tales días como hoy emergen inesperados. Se alinean los astros, planetas y asteroides para ofrecernos unas portadas más que dignas, incluso interesantes, en las que la historia que tú hiciste, Casemiro, y la historia por hacer, Antonio Rüdiger, se dan la mano mientras los lectores observamos sus laureles con respeto y emoción. Buenos días, amigos galernautas.

Portada Marca

Una vez más quien marca el ritmo del pelotón de los Kioscos es un Marca que luce últimamente tan jovial y juvenil como la sonrisa llena de dientes de Antonio Rüdiger, flamante fichaje del Real Madrid. Si a finales de los 80 quienes causaban furor en la capital adquiriendo holdings kuwaitíes al tiempo que corrían tras las faldas de las Koplowitz —las Kardashian cañí de entonces— eran dos primos, Los Albertos, ahora el 14 veces triunfante madridismo suspira por los movimientos telúricos de dos germanos: Los Antonios.

Uno, rubio, peinado y educado, Toni; otro poderoso, bailón, desatado, Antonio.

Uno, con la aureola de aplicado estibador en Hamburgo; otro, sonriente titán de ébano, una suerte de Superdetective cachas de Hollywood. Toni y Antonio. Kroos y Rüdiger.

Y todavía nos faltaría a Toñejo (Randolph) El del baloncesto.

Es el ataque de los Tonis. Nos vamos a reír.

Antonio mientras tanto promete en Marca “dar el corazón en cada partido”. No esperamos menos de quien ha señalado a Kepler Laverán Lima Ferreira “Pepe” como su ídolo futbolístico. Soltad a Pepe que se decía en aquel insufrible por pomposo nombre carrusel de clásicos.

Así como Antonio, Toni, Toñejo o Antoñito Rüdiger teoriza sobre su mentalidad y el indomable carácter merengue, observamos a la izquierda una “fotomarca” que parece un chiste de aquellos de un español, un inglés, un alemán y un moro; a sustituir por una madre Doña Urraca, un emir que deja un reguero de millones por flatulencia en inodoro y un director deportivo enchufado por un pobre niño rico.

Seguiremos la pista de una foto que a buen seguro nos transporta a un emirato donde abundan las lámparas mágicas de Aladino sí, pero a la venta al por mayor en el Corte Catarí de por allí. ¿Quién necesita genios estando podrido de talegos?

Tontos no son.

Portada As

El que no tiene un pelo de tonto y muestra un IQ muy por encima de la media de los siervos de la gleba del balompié no es otro que Carlos Henrique Casemiro, protagonista absoluto de una portada, la del diario As, que nos gusta, aunque nos escama un pelín por aquello de un blanco y negro que nos evoca a Rick en Casablanca y aquello de “siempre nos quedará París”.

Y Cardiff y Kiev y Milán y Lisboa… pero es que esto es el Madrid, chico.

No sabemos si es la intención —probablemente sí— pero Casemito en primera plana evoca de alguna manera un lejano aroma a posible despedida que, reconozcámoslo, nos perturba sobremanera y empuja al bueno de Fred Gwynne a despeñarse desesperado por un acantilado vascuence, eso sí y siempre, después de tomar el aperitivo. Un suicidio con el estómago vacío no sólo sería impropio de un vasco, sino que resultaría bastante tolili.

Ya saben cómo es el Tío Floro. Unos son tolilis y otros son Los 3 Tenores

Uno de ellos, probablemente el Pavarotti de los Balcanes, nuestro querido y bienamado Luka Modric anunció precisamente ayer junto a FloPer su renovación hasta 2023.

Sin alharacas, sin numeritos, sin reneítos y sin escenificación pedigüeña alguna.

Just madridismo

Portada Sport

Así las cosas, entre el advenimiento de Rüdiger y la renovación de Modric, llega Eduardo Romeu con las rebajas al diario Sport, donde a pesar de los pesares no acaban por darse completamente por aludidos.

Dice el señor de los dineros del mes que un club —y ya saben Barcelona es bona si la bossa sona— que el Barça necesita la friolera de 500 kilos para salvarse.

Ojo que lo dice este señor. Ni la caverna, ni Pedrerol, ni este foso séptico galérnico. Lo dice el señor de los dineros. Y también lo dice Joan Kennedy Laporta en los bajos de la primera plana de Casemiro: “Estábamos muertos y ahora estamos en la UCI”

Al loro que SÍ estamos tan mal.

Tanto que Sport cifra en 160 millones de lereles la enésima rebaja salarial que van a pedir a los jugadores de un FC Barcelona inmerso en un proceso de milanización irreversible.

Mucho te va a tener que gustar el pan tumaca, Robert Lewandowski.

Portada Mundo Deportivo

No obstante, más allá de lo apabullante de las cifras, el mundo sportivo se esfuerza a capa y espada por no enterarse. El mismo rotativo que nos dice que faltan 500 kilos, no para sanear la economía, sino para salvar al Barça, anuncia una intención de rebaja salarial que acabará por convertir a Jordi Alba en mileurista, resulta que fantasea con un tal Dodó, que, pobres de nosotros, pensábamos que era como un patito peludo ya extinguido de la faz de la tierra.

Lo de Sport tiene al menos un pase en tanto que es un quiero y no puedo; pero lo de MD es otro nivel. Operación Bernardo Silva.

Debe ser que Bernardo silba y Ferran Jutgla, baila; otro que nos vendieron como el enésimo deslumbrante diamante de la Masía que resulta va a acabar jugando la próxima Champions con el todopoderoso Brujas.

Menudo aquelarre tienen por allí montado. Nuestra gran fiesta pagana con 14 copas de Europa y 35 Ligas es mucho mejor.

Así la summeriana sabe mejor.

PD: ¿Hoy juega España, no? Que leemos al Sportivo molt preocupat…

Sus hombres le brindaron el triunfo y el Real Madrid estará en la décima final de ACB consecutiva desde que Pablo Laso gobierna la nave del baloncesto madridista. Permítanme el recurso estilístico, quizás un poco trillado, que traigo a esta publicación de tuétano blanco como homenaje a un entrenador extraordinario, artífice de una época inolvidable, ya un clásico para siempre. Pues la causa etimológica de la palabra gobernar deriva de la relación marítima que los griegos antiguos tenían con el mar y el dominio de sus barcos.

Con él y sin él, su equipo solventó su compromiso contra el Baskonia abusando de su oficio y clase, pues la diferencia entre ambos equipos triplica la que fijó el marcador en los tres partidos, en un cálculo a ojo de buen cubero. Una puntuación entre diez y doce puntos que los pupilos de nuestro prócer ampliaron en muchas fases de los partidos, siendo el primero de los tres en el que más se resistió el equipo vitoriano.

Por su parte, los nuestros mostraron carácter de campeón, concentración necesaria y momentos de asueto en la cancha, pues tampoco el rival exigió exprimirse y las bajas del equipo se han multiplicado de forma preocupante. Llull tiene molestias de grado indeterminado en su aductor y a Abalde le duele donde le duele a Nadal, sin que la lesión coincida. Los problemáticos Heurtel y Thompkins sufren sendos esguinces de tobillo.

Sus hombres le brindaron el triunfo y el Real Madrid estará en la décima final consecutiva desde que Pablo Laso gobierna la nave del baloncesto madridista.

Quizás Tavares haya sido el hombre de esta eliminatoria, dominador absoluto en su ámbito de influencia, aterrador de los atacantes rivales. Asimismo, Hanga ha mostrado una regularidad notable en la serie, mientras que Deck volvió a ser en el último, el que añorábamos cuando se fue a la NBA, el que de vez en cuando echamos de menos. Ojalá sus 17 puntos, 8 rebotes y cuatro asistencias sean una premonición de sus futuras prestaciones, las de un jugador global con un impacto enorme en el juego.

Los demás cumplieron su papel con firmeza, no exenta de momentos de brillantez, aparcada en muchos casos para asentar la solidez del grupo. La carencia en la posición de base – lesionados Heurtel, Alocén y Llull – se compensa con el esfuerzo de todos, con la colaboración de unos jugadores a los que se les pide que vayan más allá de donde les correspondería. Así, entre Hanga, Rudy y Causeur se apañan en una situación en la que el joven Juan Núñez auxilia temporalmente mostrando una habilidad considerable para el baloncesto. Y hasta el citado Deck va llevando el balón de un lado a otros según las circunstancias.

El Madrid se clasifica el primero y esto le dará unos días de descanso, bienvenidos a estas alturas de temporada, otorgando más opciones a la rehabilitación a tiempo de algunos de los que están de baja laboral-deportiva. Observemos con calma la otra semifinal, restañemos las heridas y esperemos que el buen Pablo, el gran Laso, se recupere pronto. Muy pronto.

 

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Buenos días. Hoy tenemos tantas cosas que contaros que no sabemos ni por dónde empezar. Tenemos a Tchouaméni a punto de firmar, si bien un elemental sentido de la prudencia, después de las cosas que nos han pasado últimamente en el mercado, tal vez no esté de más. Si en efecto en los próximos días (¿horas?) se hace oficial la contratación de portentoso medio del Mónaco, se confirmará que con los actuales campeones de Europa y España, más las incorporaciones de Rüdiger y del propio francés, estaremos formando un equipo como para seguir soñando hasta más allá de donde nos lleva la esperanza de vida en los países desarrollados.

Por otro lado, el Real Madrid de baloncesto se clasificó para la Final de la ACB al derrotar a Baskonia (77-85) en su propio feudo vitoriano, logrando así un 3-0 en la serie que unos motivadísimos jugadores blancos -así como el segundo técnico, ayer primero, Chus Mateo- se apresuraron a dedicar a Pablo Laso. Como conocéis sobradamente, nuestro entrenador sufrió hace dos días un accidente cardiovascular, del que afortunadamente se recupera con éxito y ya está en casa. El propio Chus Mateo aseguró la víspera que los pupilos del vasco estaban deseando brindar la clasificación para la Final al hombre de los 21 títulos, quizás (con permiso de otras leyendas como Lolo Saiz y Pedro Ferrándiz) el más importante preparador con el que hemos contado en la Historia de la sección. En este punto, los jugadores jugaron y ganaron por nosotros, como siempre hacen, pero esta vez con un matiz diferente. Esta vez jugaron y ganaron para que entre todos, ellos y nosotros, pudiéramos dar una alegría al hombre que Mateo, con lágrimas en los ojos, definió como "nuestro amigo".

Aunque algún rastro hay, poco se habla en las portadas del día de la emotiva a la par que decisiva victoria de los de Laso (siempre serán los de Laso, aunque Laso no esté), y sí mucho del centrocampista total que, si todo marcha conforme a lo previsto, estamos muy cerca de incorporar a nuestras filas.

Bienvenue, Aurélien TchouaméniSi nuestros muy magros conocimientos de francés no nos engañan, el recibimiento hasta rima.

Una bestia parda, amigos. Otra, de hecho. Pero una bestia de potencia física, brega sin fin y excelencia técnica también. La que estamos liando. El que consiga superar la barrera formada por Tchouaméni, Camavinga y Valverde tendrá que enfrentarse después a la constituida por Rüdiger, Militao, Mendy y demás. Los jugadores más fuertes y talentosos del planeta se están alineando para dar lustre a la defensa y el centro del campo del campeón de Europa. La sensación es que solo falta la guinda de un delantero que pueda competir con Benzema -si tal cosa existe ahora mismo- y darle descanso garantizando una cifra de goles importante.

Tendréis, en todo caso, más sobre Tchouaméni en La Galerna cuando se concrete el fichaje, como parece podría suceder de manera inminente. Solo restaría tener en cuenta el particular concepto de inminencia que acarrea la summeriana.

Pasemos ahora al otro lado del puente aéreo para pulsar el ambiente de pujanza y dominio del gran rival. Su prensa afín viene aburrida, con la pretensión de Lewandowski en todo lo alto, pero la intrahistoria impagable del día se encuentra en lo revelado en El Chiringuito. Resulta que la directiva culé creía que los representantes de Gavi contaban con una propuesta de renovación. "La tienen encima de la mesa y aún no han dicho nada", había espetado muy digno Laporta. Pues bien. Resulta que no estaba sobre la mesa de nadie por cuanto, al parecer, a dicha directiva se le había olvidado mandar el correo electrónico correspondiente. ¿Es o no es maravilloso? Esto deja lo del fax de De Gea a la altura de cumbre de la tecnología y la eficiencia.

Ved cómo uno de los efebos intercambiables de Pedrerol, uno cercano a la sensibilidad culé, lo pasa fatal para tratar de contar lo sucedido sin ruborizarse.

https://twitter.com/elchiringuitotv/status/1534090286275518464?s=20&t=qUWTIEFCW1bnCfTGgVlPoQ

¿Hay o no hay un antes y un después de esta maravilla? ¿Quién puede decir que el mundo siga siendo el mismo tras haber acontecido este prodigio? Laporta regañando públicamente a los representantes de Gavi por no contestar a un correo que jamás fue enviado.

A nosotros, la verdad, más que pensar que se les olvidó mandarlo, nos seduce la idea de que fuese enviado pero cayese en la bandeja de spam del representante. Habría un simbolismo tan hermoso en el hecho de que las propuestas de renovación del Barça fuesen catalogados por el sistema como correo basura que tanta belleza duele. Al fin y al cabo, ¿qué es el Barça sino spam? ¿Qué es el Barça sino propaganda pura y dura, convertida ahora en tragicómica a la luz de angustias financieras sin tino y maquillajes que se resquebrajan grotescamente ante los ojos de todos? Cualquier cosa proveniente de ese club es ahora mismo susceptible de ir a a parar directamente al correo no deseado, al limbo donde al morir acuden las motos herrumbrosas mejor vendidas de la historia, las mentiras más subrayadas pero ya desnudas, diáfanas en sus patéticas pretensiones imposibles. ¿Ficharán finalmente a Lewandowski? Todo puede ser, si bien ahora mismo nos inclinamos por decir que el polaco es otro titular más en el juego de nunca acabar, en la eterna huida hacia adelante, y que en muy breve será otro monigote el que aparezca dibujado en la primera plana del tebeo.

Proponemos que sea Neymar, y que después de volver Neymar vuelva también Lautaro, y que el ciclo comience de nuevo en un eterno retorno cuyo espiral de sinsentido haría palidecer al mismísimo Nietzsche.

Pasad un buen día.

En mi trabajo mantenemos una reunión semanal de seguimiento en la que siempre hago la misma pregunta, para que cada miembro del equipo comparta alguna novedad aprendida en los últimos siete días. A veces es complicado concretar algo, pero tengo para mí que es antes por olvido que porque no haya sucedido. Me gusta creer que cualquier persona está permanentemente expuesta a situaciones que pueden enseñarle cosas de las que podrá extraer el fruto del aprendizaje. Una capacidad que, como todas, puede ser entrenada, aunque habrá quien la traiga exacerbada desde la cuna.

Todo esto me viene a la cabeza pensando en Vinicius, al que apellidamos Junior como a Neymar, aunque a diferencia de su compatriota, no tenemos constancia contable de las andanzas de su progenitor. Así que el delantero del Madrid es joven como para llamarse junior y aún tiene toda su carrera por escribir, pero ya es el futbolista a quien más he visto crecer en mi vida. De carne de meme a convertirse en el jugador menor de 21 años con más potencial de toda Europa. Un viaje alucinante.

Vinícius

El muchacho llegó marcado por su juventud, por su precio y por un equívoco transgeneracional. El Madrid es la cumbre del fútbol de clubes desde que existe tal cosa, pero a nivel mundial queda la distorsión de un rey que nunca cruzó el charco. La sombra de Pelé ha pesado densa sobre cualquier garoto que tuviera trazas mínimamente similares a él. Tanto es así que aún esperamos de los brasileños que sean Pelé, cuando también hemos tenido Mazinhos, Mauros Silvas, Cafús y de todo. Brazucas excelsos en cada demarcación, buenos, regulares y hasta malísimos, que forman parte intrínseca del ecosistema europeo. Y aun así, el hechizo de Pelé y la esperanza de ver nacer al delantero imparable del próximo siglo es perdurable y se renueva vorazmente en cada ventana del mercado de fichajes.

Pensemos que en el Madrid hemos tenido algunos brasileños apabullantes. Sin escarbar mucho, no se me ocurre que después de Roberto Carlos y Marcelo llenando la misma banda durante el último cuarto de siglo, quede en Brasil un lateral izquierdo cuyo sueño no sea heredar la del Bernabéu. Y también tenemos hoy entre nosotros a Casemiro, leyenda indiscutible del club, encabezando una larga lista a la que no paran de sumarse candidatos. Pero por muchos que vengan, al Madrid le faltó Pelé y viceversa, y desde que ambos construyeron sus respectivos tronos en la distancia ha existido el deseo de evitar que algo así volviera a ocurrir.

Vinícius llegó marcado por su juventud, por su precio y por un equívoco transgeneracional. El Madrid es la cumbre del fútbol de clubes desde que existe tal cosa, pero a nivel mundial queda la distorsión de un rey que nunca cruzó el charco. La sombra de Pelé ha pesado densa sobre cualquier garoto que tuviera trazas mínimamente similares a él

Cómo olvidar, por citar un ejemplo no muy lejano, a aquel Robinho gaditano, creador de una promesa insostenible. Tras ese espejismo de chirigota, Vinicius vino con la expectativa de conseguir ser, si no un Pelé, al menos a un Robinho bueno. Y pensemos que el que fuera 10 del Madrid tardogaláctico no fue del todo malo, como atestigua su papel protagonista en las dos ligas con Schuster en el banquillo, pero también resultó ser un símbolo de la otra cara de la moneda que se atribuye con frecuencia a los brasileños. Robinho no inauguró la crapulencia madridista en el siglo XXI, pero sí fue el primer jugador contemporáneo de pie fino que se engañó pensando que en otro club podría ser más grande que en el más grande. Otros muchos le siguieron con resultados idénticos en lo futbolístico, aunque no necesariamente en lo penal.

Con esos precedentes, Vinicius era sospechoso. Añádase a ello como agravante su pinta. Un tío al que no se le cae la sonrisa de la cara es un sabio o un necio, sin término medio, y hay algunos aficionados que conciben el fútbol como una batalla en la que los dientes sólo deben enseñarse por fiereza. Pero si un equipo necesita de la alquimia que amalgame a gente ruda y alegre en un todo indistinguible, siempre será más fácil encabronar a un hombre feliz que hacer sonreír a un avinagrado. Una sonrisa, cuando es franca, es algo extraordinario que no conviene despreciar ni mutilar.

Man of the match: Vinícius

Así que el chaval llega a Madrid y le mandan desde el estrellato en Brasil a foguearse al segundo equipo, a la tercera división, al quinto coño, y él sigue sonriendo. Le muerden, le cocean, le escupen y él sigue sonriendo. Se deja los pulmones en cada campo, suda como una bestia y sigue sonriendo. Falla ocasiones cantadas, se tropieza con el balón y con sus propios regates, rueda como una croqueta, hace el ridículo... y él sigue a lo suyo, pues parece que quiere seguir sonriendo tanto como quienes se mofan. Y todo sucede porque ese chico irredento de hace dos o tres años sabe algo que los otros ignoran: algún día todo el que sonría lo hará por el mismo motivo y él va a tener toda la culpa.

Pasan un par de temporadas y Vinicius se consolida entre los mayores de milagro, porque el techo retráctil no se paga sólo y no estamos para grandes gastos adicionales, mientras transita por una evolución elocuente. Primero empieza a hacer que los rivales se metan goles ellos mismos. Luego consigue goles feos, de rebote. Y por fin arranca el año en el que al patito feo se le empieza a ver plumaje de cisne, bajo el ala protectora de Ancelotti. Los goles van entrando, las asistencias van encontrando destinatario y los rivales dan por bueno hacerle penalti a falta de más recursos para frenarlo. A pesar de las evidencias, los escépticos aún se apoyan en sus fallos clamorosos, como si no estuviera ya claro hacia dónde vamos exactamente. A base de equivocarse, va a haber un día en el que al chaval le entren todas. Sólo queda esperar a que llegue la fecha. Y llega, vaya si llega.

Falla ocasiones cantadas, se tropieza, hace el ridículo... y él sigue a lo suyo, pues parece que quiere seguir sonriendo tanto como quienes se mofaban. Y todo sucede porque ese chico irredento de hace dos o tres años sabe algo que los otros ignoran: algún día todo el que sonría lo hará por el mismo motivo y él va a tener toda la culpa

Semifinales de la Copa de Europa, descanso del partido de vuelta. El marcador indica al Real Madrid la puerta de salida, pero aún está vivo, sobre todo porque Vinicius se marcó en la ida una jugada-de-delantero-brasileño canónica. En todo caso, el partido es otro y está crudísimo. Todo el mundo es consciente de que, o bien el equipo hace algo distinto o se ha acabado la temporada de los milagros en Chamartín. El rival está concentrado y cerrado como un cubito de sopa, por lo que hasta el momento no se ha visto ningún peligro en su área. Pero en el vestuario del Madrid se han debido compartir instrucciones y guiños, porque lo que sucede en la reanudación es asombroso. En un par de movimientos, el Madrid desenvuelve y diluye el sopicaldo del Manchester City, reduciendo a la nada la insustancial montaña de teoremas y ayudantes técnicos de Pep Guardiola (escuché a Toni Nadal decir en una conferencia que eran nada menos que 51 personas).

La jugada es un rayo que traviesa el campo en dirección al gol. El balón cruza vertiginoso desde la derecha por delante de Benzema y de todos los defensas del mundo, y le cae a la pierna izquierda de Vinicius, que consigue conectarlo en perpendicular a la línea de gol. Es el golpeo más natural para ese perfil y el chut es bueno, pero sale fuera. Pegado a la portería, pero fuera. Es un fallo antológico. Cardeñósico, salinesco, higuaínico... póngale ustedes el adjetivo que quieran. Pero a esas alturas el Bernabéu lleva viendo al chico lo suficiente como para saber a qué atenerse, y nadie se desanima. El delantero que electriza el ataque del Madrid es Vinicius y no cualquier otro, y el precio de la entrada incluye que no va a dejar de intentarlo jamás.

Shakhtar, 0 - Real Madrid, 5: ¡Carnaval, carnaval!

El partido termina con final feliz. El héroe del día es otro brasileño crecedero que sufre los mismos condicionantes que su compañero, además de la comparación constante contra los méritos del otro. Rodrygo es el menos fosforito de la pareja, pero sin ser titular y a la chita callando, ya atesora una buena colección de hechos portentosos que a cualquier brasileño un poco más expansivo le habrían valido ser un jugador de moda. No obstante, ninguno de los dos tiene aspecto de convertirse en eso, sino más bien lucen los síntomas visibles de dos carreras sólidas y duraderas que, si todo va como debe, vivirán juntos y de blanco.

Así que el uno puso al Madrid en la final saliendo del banquillo y el otro se encontró en el momento preciso para inscribir su nombre en la gloria. En el día señalado, Vinicius derramaba su sudor, pero no brillaba, sin que eso significara demasiado, pues nada le abate. Porque hemos visto hundirse a jugadores por encadenar errores, sí. Escabullirse en la intrascendencia del pase facilón, del paso conservador. Hemos visto el miedo, en definitiva. Y luego hemos visto a Vinicius.

Estaba tan afuera, que la mejor jugada del partido no iba con él. Sucedió todo por el lado contrario al suyo y sólo se encontró con la pelota merced a su propia fe y al ímpetu desbocado de Valverde, que avanzó como una manada de ñus y tiró con una confianza que merecía lo que vino a continuación. La escena de las semifinales se repite, de nuevo desde la derecha. El balón vuelve a cruzar ante la portería con vigor, abriéndola de par en par, y nuestro chico corre hacia el lugar preciso donde debe estar un delantero. Y justo ahí se produce la epifanía, ante los ojos de todo el que sepa admirarla.

Porque hemos visto hundirse a jugadores por encadenar errores, sí. Escabullirse en la intrascendencia del pase facilón, del paso conservador. Hemos visto el miedo, en definitiva. Y luego hemos visto a Vinicius

En lugar de usar la pierna izquierda, que es el paso más natural, Vinicius dibuja un extraño escorzo para golpear con la derecha mientras cae. Es como si no quisiera que el balón avanzase un palmo más sin mandarlo para adentro, y su acción tiene ese efecto, además de enviarlo a él al suelo. Se levanta como una exhalación a besarse el escudo, rumbo ya de los posters y los almanaques, pero su caída imprime una falsa sensación accidental a todo lo que acabamos de ver. Un corte de vídeo que resumiera toda la carrera profesional de Vinicius en ese instante nos diría que el Madrid marcó en la final del año 22 un poco de chiripa —como siempre, dirán algunos— y dejará fuera de plano todo lo que ha precedido al gol.

Para empezar, hemos visto al equipo más presionante del mundo desarbolado por la inteligencia espacial y kinésica de Luka Modric, tal como les había pasado ya a un buen puñado de favoritos al título. Un plumazo del genio borra las pizarras, sucede varias veces seguidas y todavía hay quien le llama suerte. Pero, sobre todo, hemos visto que el delantero no falla en la única ocasión clara de la que dispone en toda la noche. Habrá quien diga que también tuvo otras que pudieron ser la antesala del gol, en las que el defensa se le adelantó por milímetros al regate final o en las que no acertó con el pase decisivo. Y quien así hable tendrá razón, pero a poco que no se ciegue por las simplezas sabrá entender que ha asistido a un jalón más del mayor ejercicio de perseverancia que puede presenciarse hoy en la élite del fútbol. Cada nuevo intento anticipa el acierto mayúsculo y definitivo. Fallo a fallo, un jugador indomable está calibrándose para llegar a reinar y nosotros somos testigos.

Vinicius Junior es tan inteligente sobre el campo que sigue aprendiendo cosas nuevas cada semana. Y no es porque le queden tantas por saber, pues ya es magistral en muchas, sino porque cada día intenta hacerlas de una forma distinta. Es el delantero más generoso en el esfuerzo y a la vez el más impúdico en su propia exposición al riesgo. Es imaginativo, valiente y tan alegre que con sólo pensar en volver a verle jugar al fútbol ya encuentro motivos para sonreír.

Debe de ser porque, a fuerza de verlo tanto, los demás también estamos aprendiendo algunas cosas.

 

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Pasadas ya dos semanas desde las calabazas que dio Kylian Mbappé al Real Madrid y a todos los madridistas que anhelábamos su llegada al club, y con la 14ª Copa de Europa ya en nuestro zurrón, tenía ganas de expresar ciertos puntos sobre este interminable culebrón para no volver a tratar más este asunto.

Ha habido muchos detalles en este affaire que poco o nada han tenido que ver con aspectos deportivos. Si creemos lo que vimos y lo que leímos en su momento, al acabar la famosa summeriana de 2021, todo hacía indicar, pero sobre todo las declaraciones y los gestos de Mbappé en aquel entonces, que había una firme voluntad por parte del jugador por venir al Madrid.

Pero entre el 31 de agosto de 2021 y el 1 de julio de 2022 habían de transcurrir más de 300 días, un periodo de tiempo en el que toda la maquinaria del PSG, del propio estado de Qatar y, como hemos visto, del propio estado francés, se puso en marcha para evitar la marcha del delantero al barrio de Chamartín.

Mbappé Cristiano Ronaldo

Yo no recuerdo nada igual, ni siquiera, según leí en su momento, cuando el estado brasileño hizo fuerza para que de ningún modo el gran Edson Arantes do Nascimento, Pelé, abandonase ni su club, el Santos, ni su país, para fichar por un club europeo (parece ser que D. Santiago Bernabéu lo intentó varias veces).

Quizás el Real Madrid, su presidente y su director general confiaron en demasía en la palabra de Mbappé de cumplir con su sueño y con lo pactado, fuese esto por escrito o como un pacto de caballeros (expresión cada vez más en desuso que ya solo se usa en antiguas películas o en novelas decimonónicas).

En cualquier caso, como se ha podido comprobar, los rivales para poder llegar a firmar un contrato en firme con Mbappé han sido demasiado poderosos y el Madrid, refugio de valores y del fútbol de la antigua usanza, no pudo con ellos.

Entre el 31 de agosto de 2021 y el 1 de julio de 2022, toda la maquinaria del PSG, del propio estado de Qatar y, como hemos visto, del propio estado francés, se puso en marcha para evitar la marcha del delantero al barrio de Chamartín

Estamos hablando de por lo menos dos estados, de Qatar y de la República Francesa, de la FIFA, de la UEFA. Era un combate que nosotros, socios y simpatizantes del Real Madrid, soñábamos que podíamos ganar, quizás como David, un humilde pastorcillo de la tribu de Judá, que, con una simple piedra lanzada con su honda, logró derribar y derrotar al gigante filisteo Goliat.

“Metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra. Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano”. (Libro de Samuel 17, 49-50).

Sin conocer los detalles de toda la negociación (no saldrán a la luz pública posiblemente nunca), podemos imaginar, sin ningún temor a equivocarnos, la tremenda presión que, desde principios de septiembre de 2021, ha debido padecer el propio Kylian Mbappé. Desde estas líneas no vamos a defender al jugador galo, que, en definitiva, ha faltado a su palabra (el que rechaza al Madrid, por una u otra razón, ya no es bienvenido al club. Y, en este caso, el Tortuga bajó la cabeza y la escondió en su caparazón), pero hay que tratar de buscar alguna explicación a lo sucedido.

Estos son los puntos más importantes para comprender el desenlace final del asunto Mbappé:

1-. El Mundial 2022 comienza en noviembre y, bajo ningún concepto, el emir de Qatar iba a permitir la afrenta de que el emblema de un club propiedad suya no iba a jugar dicho Mundial estando en un club distinto al PSG. Por lo tanto, el dinero que estaba dispuesto a poner encima de la mesa era casi infinito. Según transcurrían los meses, la oferta para el jugador y para su entorno iba a subir de forma escandalosa, como así fue.

2-. Desde el primer momento, el presidente Macron consideró la renovación de Mbappé como un asunto de Estado. Además de los muchos intereses económicos conocidos que hay entre Qatar y Francia, la selección francesa, que no olvidemos tiene que defender su título de campeona del mundo (tras el Mundial de 2018 en Rusia), tenía que acudir a Qatar 2022 con su más brillante jugador formando parte del PSG. No se explica de otra forma cómo un máximo mandatario de uno de los dos países más potentes de la UE, en plena crisis económica, tras una pandemia que ha afectado gravemente en términos de salud pública, de pérdida de poder económico, de aumento del desempleo, y con una cruenta invasión de Rusia a Ucrania, país aliado y limítrofe a la Unión Europea, emplee tanto tiempo en considerar el asunto Mbappé como prioritario, y en llamar varias veces al jugador para convencerlo de que no saliera de su país.

3-. Los próximos Juegos Olímpicos, en 2024, se van a disputar en la capital de Francia, París. Nuevamente, existe un interés desmedido para que Mbappé poco menos que sea el símbolo absoluto de dichos juegos, en los que además va a participar compitiendo con la selección de fútbol olímpica francesa. Mbappé, francés, parisino de nacimiento, triunfador y modelo para toda la juventud del país, es pieza fundamental para París 2024. No tienen más que bucear por las redes sociales de la alcaldesa de París, Anne-Marie Hidalgo, para ver cómo esta celebró la renovación de Mbappé el pasado 21 de mayo, parecía que su ciudad hubiese ya ganado 120 medallas de oro en sus futuros JJOO.

4-. La Ligue 1, hoy en día la 5ª liga en importancia de Europa (tras la Premier, La Liga, la Bundesliga y la Serie A italiana), que apenas se sigue fuera de Francia, estaba en riesgo de caer aún más bajo, ya que la marcha de Mbappé hacía tambalear varios contratos televisivos importantes, sobre todo en el área de los distintos emiratos árabes, para quienes Mbappé es quizás (con algunos coletazos de Messi y de Neymar) el único atractivo de una liga de segundo orden y con equipos mediocres. En este caso, todos los clubes de Ligue 1, aunque rivales (y algunos algo más que rivales, como el Olympique de Marsella o el Olympique de Lyon) estaban rezando también a Macron para que apoyase la renovación, ya que los derechos televisivos son fundamentales para la supervivencia de los clubes y de la propia Ligue 1.

5-. La UEFA, enemiga declarada del Real Madrid, lanzaba sutilmente mensajes a Mbappé y a su familia insinuando que, tras la rebelión de la Superliga, el Madrid podía ser sancionado con multas e incluso con una expulsión de la UEFA Champions League durante un tiempo. Otro motivo más para hacer dudar a Mbappé, quien pese a su admiración por el Madrid desde luego no vería con buenos ojos el venir a un club que solo pudiese jugar en competiciones domésticas.

Guiño Ceferin

6-. Por si fuera poco, el presidente de UEFA, Ceferin, tiene como mejor aliado al presidente (que no dueño) del PSG, Al-Khelaifi, al que hace más de un año ayudó a conseguir su nombramiento como presidente de la ECA (European Club Association), organismo en teoría independiente de la UEFA, pero con vínculos indudablemente muy fuertes. Entre otras cosas, la ECA tiene que velar por aquello de “el fútbol es de todos” y por competiciones limpias y control serio de gastos de los clubes. Ya saben, los que no paran de hablar de limpieza, de transparencia y de Fair-Play financiero.

7-. Habría que añadir además algún factor de influencia, del que se ha hablado muy poco, y es la propia presión de los radicales del PSG. Los ultras parisinos, de los más peligrosos y conflictivos del país (lo que es mucho decir, viendo la violencia creciente en los estadios franceses en los últimos años) y que en más de un partido dedicó a Mbappé conciertos de abucheos y de silbidos. Al día siguiente de su renovación, Kylian Mbappé posó orgullosamente con una bufanda de los ultras del PSG, en claro signo de connivencia y para buscar el perdón definitivo de dichos grupos.

8-. El propio entorno familiar y cercano del jugador, con la ambición aparentemente sin límites de la madre, Fayza Lamari, auténtica líder de la familia, y de su abogada, Delphine Verheyden, negociando en todo momento por los intereses crematísticos de su cliente, que sin duda redundarían en los de su bufete y en los suyos propios (nada que alegar aquí, puesto que es el trabajo de todo profesional el conseguir lo mejor para su cliente, aunque en este caso parece que no tuvieron mucho peso en la negociación aspectos más sentimentales, como los deseos de Mbappé desde niño y sus intenciones allá por el mes de agosto, en el que expresó claramente su deseo de abandonar el PSG y venir a Madrid).

Lamari

Demasiados factores, posiblemente habrá muchos más ocultos para siempre. En cualquier caso, el mensaje que se desveló (y que nadie ha desmentido) de Mbappé al presidente Pérez, es muy revelador, reconociendo una vez más su inclinación, su admiración y sus preferencias hacia el Real Madrid.

Gracias, Kylian, pero este humilde escribidor ya no quiere saber nada más de ti. Ya es raro que solo hayas firmado por 3 años, o quizás no es nada raro, ya que dentro de 3 años tú y tu clan volveréis a incordiar a media Europa para conseguir hacerse con tus servicios. El Real Madrid no te necesita, la prueba la tienes en la consecución de la Catorce, en la que los nuestros eliminaron a los tuyos sin tu ayuda, y pese a que estabas jugando con los de enfrente. No pudiste con el Madrid, y el Madrid se llevó por delante a todos los clubes poderosos, los del oro negro, los lingotes y el gas natural.

Eres ahora el más rico del fútbol mundial, pero a nuestros ojos madridistas, no eres más que un pobre joven de 23 años sin criterio y sin personalidad

Como bien dijo un amigo mío (Juanma Fernández) tras ganar la Decimocuarta, en la final contra el Liverpool, “jugando el Madrid con Mbappé y sin Courtois no habríamos ganado la 14”. Nada más cierto. No te necesitamos, el Madrid es mucho más grande y no necesita a nadie. Eras tú el que nos necesitabas, lo comprobaste en persona viendo la remontada en el Bernabéu y el hat trick de Benzema, lo comprobaste en la final en el Stade de France cuando doblegamos al Liverpool.

También podrías haber aprendido algo de un chaval como Eduardo Camavinga, que nada más aterrizar en Madrid dijo que no era cuestión de dinero, que hay que decir sí siempre al Real Madrid. Un chaval que llegó con 18 años y que tiene mucho mejor amueblada la cabeza que tú, Kylian. Eres ahora el más rico del fútbol mundial, pero a nuestros ojos madridistas, no eres más que un pobre joven de 23 años sin criterio y sin personalidad.

 

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Buenos días, amigos. Respecto a lo importante, hoy mandamos otro abrazo gigantesco a nuestro querido Pablo Laso para insuflarle aún más fuerza y que su recuperación sea más llevadera. Respecto a lo menos importante, todo lo demás. Y más en estas fechas de barbecho real y cuentos de la lechera fichajísticos.

Portada Marca

Marca dedica su portada a Gabriel Jesús, jugador brasileño de Manchester City que ha sido ofrecido al Real Madrid. También lo han ofrecido al Atleti. Al Barça parece que no porque los interesados en llevar a cabo la operación pretenden obtener un beneficio económico.

Gabriel Jesús se encuentra en el último año de su contrato con el City y, tras la llegada de Haaland, quieren hacer caja con él. Marca afirma que cuesta 50 kilos. Quién sabe, tal vez también se lo hayan ofrecido a ellos.

Lo que sí se sabe que el paulista es del gusto de Ancelotti. Es un delantero polivalente, puede jugar en las tres posiciones del ataque y no está exento de gol. Su perfil puede encajar en este Madrid que ahora mismo no busca fichar un joven delantero top titular, entre otras cosas porque en el mercado no lo hay. Podría ser un jugador utilizable que no encajaría mal su rol de suplente. Tampoco parecen prohibitivas sus pretensiones salariales, unos 5 millones de euros netos por temporada. En torno a lo que cobra Mariano, juegue o no.

El principal escollo de la operación es que Gabriel Jesús es extracomunitario y el Madrid no tiene hueco. ¿Debería tener hueco? Sí. ¿Por qué no tiene hueco? Porque el proceso burocrático de la obtención del pasaporte español de Vinícius está resultando kafkiano. No se están cumpliendo ninguno de los plazos previstos y, si bien podría obtenerlo en cualquier momento, aún no lo tiene.

¿Qué ha podido ocurrir para que Vinícius aún no haya obtenido el pasaporte español? No tenemos respuesta, pero visto lo visto no nos extrañaría que lo estuviese gestionando un jabalí playero y que en lugar de un pasaporte español estuviese intentando expedir un pasaporte de Cuenca. Y ya sabemos que, como rezaba el eslogan turístico, “Cuenca es única”, pero aún no puede emitir pasaportes como estado independiente. Y menos aún por parte de un jabalí, sea o no marino. Tampoco es descartable que el trámite se retrase porque el Madrid no esté dispuesto a dar una mordida.

Es por todos conocido que los trámites con administraciones u organismos son farragosos y lentos. Aunque, si hacemos caso a esta exclusiva de El Confidencial, no en todos los casos.

El Confidencial modelo Rubiales

“Rubiales enchufó en la RFEF como secretaria a una modelo con la que mantiene una relación”, asegura este medio. La modelo se llama Brigit Tenorio (aunque no sabemos si es de Cuenca) y, presuntamente, Rubiales ya le habría conseguido un puesto en el Departamento de Comunicación y Eventos de la AFE, pero cuando en 2018 entró una nueva directiva al sindicato, decidió no seguir contando con ella. Entonces, Rubiales le habría buscado otro puesto de trabajo, en esta ocasión en una empresa de publicidad y eventos proveedora habitual de la RFEF desde su llegada.

Confesamos que nos hallamos un poco perdidos, porque aún estábamos con la historia del viaje con la pintora mexicana y ahora llega el nuevo capítulo con la modelo economista. No sabemos si a Rubiales le gusta más mirar a Nueva York o a Cuenca. ¡¿Qué les das, Rubi?!

Aunque El Confidencial asegura que los casos de nepotismo no solo afectarían a Rubiales, sino que varios familiares y parejas de directivos se habrían incorporado a la estructura de la RFEF. Lo que no está en condiciones de asegurar el periódico es si son todos de Motril o llevan gorra. Tampoco si prefieren morder trufas o señoras de Cuenca en playas alicantinas.

Portada As Portada Mundo Deportivo

La portada de As es para Nadal. Y la mayor parte del frontispicio de Mundo Deportivo, también. Rafa asegura que aún se siente competitivo, pero que no temería un adiós porque es feliz fuera del tenis. Bien, Rafa, la salud es lo más importante.

Portada Sport

Sport titula que “Guardiola avala a Lewandowski”. Un aval es una garantía en dinero o bienes ante el cumplimiento de una obligación económica. Qué gran gesto ha tenido el de Santpedor, que ante las dificultades financieras del club de sus amores se ofrece como avalista para que el Barça pueda contratar al polaco.

En el faldón vemos una noticia preocupante: “La renovación de Gavi sigue atascada”. Así, como idea, tal vez Piqué pueda desatascarla.

Pasad un buen día.

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