Las mejores firmas madridistas del planeta

Nació con el don de la risa y con la intuición de que el mundo estaba loco. Y ese era todo su patrimonio

Rafael Sabatini. Scaramouche

Si hubo un futbolista que ejemplificó, con su desempeño sobre el césped, la esencia anárquica y talentosa del Madrid de las cuatro Copas de Europa en cinco años, ese fue Marcelo. Y no solo como metáfora: el brasileño constituyó durante muchas temporadas el núcleo auténtico de la producción atacante del conjunto blanco. Se trató de un caso prácticamente excepcional en la historia del fútbol moderno: de por sí han existido pocas escuadras cuyo sistema ofensivo se encontrase tan decisivamente influido por la inspiración de un jugador; pero que encima éste fuese ¡el lateral izquierdo! aportaba el punto de extravagancia necesaria para convertir un equipo estimable en legendario.

De por sí han existido pocas escuadras cuyo sistema ofensivo se encontrase tan decisivamente influido por la inspiración de un jugador; pero que encima éste fuese ¡el lateral izquierdo! aportaba el punto de extravagancia necesaria para convertir un equipo estimable en legendario

Conviene recordarlo hoy, el inevitablemente triste día del adiós. Es cierto que, en los últimos años, el ominoso transcurrir del tiempo consiguió finalmente hacer mella en Marcelo, arrebatándole el imponente caudal de inspiración con el que acallaba los airados grititos de los aficionados más cuadriculados. Porque Marcelo siempre, hasta en su mejor momento, tuvo un sector de detractores que se palpaban la camisa cada vez que triscaba por el área contraria, y para quienes los cinco goles que generaba no compensaban los dos tantos que sus ausencias concedían. Uno comprende que el modo de vida actual, de sueldo precario e hipoteca, traslade con frecuencia los miedos de la rutina a todas las esferas. Pero quizá el fútbol, a diferencia de otros ámbitos, pueda permitirse formas más heterodoxas de conseguir la victoria y ser felices. Marcelo era la prueba evidente de ello.

Marcelo control

Por otro lado, tampoco ayudaba en su consideración su estrafalario aspecto. A la perenne legión de cejas alzadas que se hallan obligados a soportar todos los futbolistas de culo bajo, su pelo característico parecía incrementar, por contagio, el alboroto de su juego. Y por encima de todo se encontraba su sonrisa, fuente de desconfianza al tratarse de un zaguero, posición en la que la alegría invariablemente lleva aparejada sospecha. Pese a todo, hasta el más comedido celebró en multitud de ocasiones las ocurrencias del doce blanco, y los más líricos usábamos sin complejo a Juan Ramón Jiménez para describir sus mejores jugadas.

«Marcelo es pequeño, peludo, suave; tan blando en defensa que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual escarabajos de cristal negro. Lo dejo suelto y sube la banda, y acaricia los balones tibiamente con el interior, rozándolos apenas, los blancos, amarillos y gualdas… Los delanteros lo llaman dulcemente: “¿Marcelo?” y va allí con un trotecillo alegre, que parece que se ríe en no sé qué cascabeleo ideal. Come cuanto le doy (ejem). Le gustan los regates, los centros mandarinas, las ruletas moscateles, todas de ámbar, los caños morados, con su cristalino toque de tacón… Es tierno y mimoso igual que un niño, pero fuerte y seco cuando va al suelo. Cuando cabalgamos con él, los domingos, hasta en los últimos estadios de la liga, los hombres del campo, vestidos y espaciosos, se quedan mirándolo, sin saber si aplaudir o cagarse en su padre».

Marcelo pase Bale

Su rol, sobre el papel cada vez más secundario en las dos últimas temporadas, parecía convertir en una empresa demasiado voluntarista la reiteración de nuevos homenajes literarios. No obstante, el tiempo nos ha acabado dando a la razón a los que creemos que las estrellas auténticas brillan hasta en el ocaso. Y no solo desde el punto de vista simbólico: esa exquisita elegancia con la que, este mediodía, el brasileño se ha despedido en un acto tan emotivo como intachable. Existe un detalle fáctico, real y efectivo que conviene recordar. En 2019, en unos instantes difíciles para un equipo en aquel entonces obligado a construirse más desde la sobriedad que desde la exuberancia, cuando las voces agoreras se permitían excesos intolerables acerca de su condición de “acabado”, Marcelo nos regaló un texto en  The Players’ Tribune  en el que relataba en primera persona sus experiencias desde que llegó al Real Madrid, repasando sus numerosos logros sin obviar los instantes de congoja, confirmándose definitivamente como uno di noi también en el plano sentimental.  Y en el que prometía, en la coda final, el retorno triunfal de una escuadra cuyos integrantes más veteranos simulaban estar dando sus últimos coletazos. En aquellos momentos, los más pesimistas consideraron el órdago un puro brindis al sol, pertrechados detrás de sus sonrisas repletas de condescendencia. Hoy quien de nuevo sonríe es Marcelo, con otra Copa de Europa bajo el brazo, y con la blancura de esos dientes límpidos, emblema de su alegría constante y de la efervescencia lúdica y fecunda con la que siempre impregnó al equipo. Nadie pudo soñar con un mejor final, y nadie probablemente lo mereció más. Hasta que nos volvamos a encontrar, compañero.

 

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Negros en el Madrid

La verdad es que lo estaba esperando. A ver cuánto tardaba alguno en comentar que el Madrid amplía su nómina de jugadores negros con la llegada de Rüdiger y Tchouaméni. No cotizaba que el segundo sería calificado de jugador carísimo. Ya. Y además, negro.

Pasó. La cosa estaba entretenida con aquello de que con el dinero del nuevo fichaje del Madrid podrían construirse no se cuántos hospitales, cinco parques acuáticos, llevar el AVE cerca de Almería y así hasta que, ¡zas!, apareció un publicista hincha del Barça casualmente, ahora les cuento, y habló de negros. Negros en el Madrid. Era inevitable. Ojo: si el Madrid no hubiera fichado al muchacho nos habrían contado que menudo fracaso del Madrid que no ficha lo que quiere. Lo ficha y, bueno, es caro. Y negro.

Puesto que la cosa iba de raza y dinero, y dada la condición de culé del denunciante, me pregunté por el Barça. ¿Sus negros son caros, baratos, ni una cosa ni la otra? El resumen es asombroso: en el Barça, blancos y negros salen parecido y, lo mejor, son muy asequibles.

Lluís Carrasco, publicista que manejó la campaña de Laporta escribió en Twitter: “El nuevo equipo blanco, referente del fútbol español, ni es muy blanco ni mucho menos… español. ¡Que empiece la fiesta!”. Bueno, la fiesta hace rato que empezó. Puede que contando negros y blancos el hombre no se haya enterado de que madridistas de todo color están de fiesta permanente.

Por Dembelé pagaron sólo 135 millones. 160 por Coutinho. Blancos baratos también he encontrado por allí: Griezmann (120) por ejemplo. ‘Quícir’: 160+135+120. El club del publicista invirtió 415 millones en tres futbolistas, dos ya no están en el club y el otro, casi. Blanco barato fue también Joao Félix: 126. Ah, chollo lo que se dice chollo, el último blanco del Barça: Ferran Torres, 55. Magnífico.

Coutinho, por cierto, es el único jugador del Barça campeón de Europa desde 2015. Un éxito miaja extravagante, eso sí. La extravagancia es que lo consiguió con el Bayern, club al que fue cedido el año del 8-2 y tal. Dos de aquellos ocho goles metió el tío. Cosas del fútbol.

Y eso, que era cuestión de tiempo que entre nuestro ejército de tarados y similares —tarado, definición que nos encanta a Gabriel Rufián y a mí— emergiera nuestro hombre. Se trató de Lluís Carrasco, publicista que manejó la campaña de Laporta a la presidencia del Barça, que escribió en Twitter: “El nuevo equipo blanco, referente del fútbol español, ni es muy blanco ni mucho menos… español. ¡Que empiece la fiesta!”. Bueno, la fiesta hace rato que empezó. Puede que contando negros y blancos el hombre no se haya enterado de que madridistas de todo color están de fiesta permanente. Puede.

Carrasco acompañó su texto con un montaje en el que aparecían Courtois, un lateral derecho sin cara, Militao, Rüdiger, Alaba, Valverde, Tchouaméni, Camavinga, Rodrygo, un 9 también sin cara y Vinicius. No puso a Mendy, lo que obliga a sospechar de su conocimiento futbolístico.

Tuit racista Lluís Carrasco

La reacción popular fue llamarle racista, sectario y más, y su defensa otro tuit tratando de blanquear, ¡oh!, el original: “No tenía ninguna connotación negativa. Solo descriptiva, pero si a alguien le parece dudoso, se saca. Ningún problema”. Y lo sacó. El primer tuit, digo. Que escribió en catalán e inglés. Le pareció tan interesante e ingenioso que merecía cruzar fronteras.

Al tipo se le supone pues una cierta formación lo cual confirma que no toda gente a la que das por enseñada es fiable. También le preocupa la presencia de españoles en la primera plantilla madridista. ¡Jaaaaaja! Su perfil tuitero lo completa asegurando ser filántropo y activista educado (¡?) e insobornable en TV3, RAC1, SER y puntos suspensivos. También nos cuenta que uno calla hasta que no lo hace. Muy profundo. Perdió una buena ocasión de callarse, sí.

Por cierto. El día 27 se cumplirán ocho meses de los insultos racistas a Vinicius en el Camp Nou. También debió ser cosa descriptiva. Ya saben que la policía catalana sigue buscando al protagonista. ¿Un fan de Carrasco?

Pues con estos bueyes hay que arar. Bueyes descriptivos, por lo visto. El tipo me inquieta: como acabe aterrizando Nkunku, Gabriel Jesús, Sterling, Mané en la delantera del Madrid es probable que no lo soporte. Puede que a nuestro filántropo le afectara más que a Toñín el Torero que Haaland se fuera al City.

Por cierto. El día 27 se cumplirán ocho meses de los insultos racistas a Vinicius en el Camp Nou. También debió ser cosa descriptiva. Ya saben que la policía catalana sigue buscando al protagonista. ¿Un fan de Carrasco? Ni idea. Lo cierto es que no parece muy sensato excitar a las bestias. Habrá más.

 

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Buenos días, amigos. Una cosa es que traten de hacer colar ese engendro llamado Nations League y otra que esa competición de chichinabo, absolutamente artificial, destinada a engordar los ya colmados bolsillos de la FIFA, aparte de las portadas del día a quien sin duda alguna es el protagonista de esta jornada. Y ese no es otro que Marcelo Vieira da Silva Júnior, a quien hoy, tras poner fin a dieciséis temporadas en el equipo, con el que ha batido el récord de títulos de Paco Gento, homenajea el club en Valdebebas, a partir de la una de la tarde.

No busquéis a Marcelo en las portadas de hoy. No aparece. Estaban todos demasiado ocupados en prestar atención al bolo veraniego de la Nations. Las involuciones de Eric García sobre el verde demandaban excesiva atención como para dedicar un mísero faldoncillo a la despedida de uno de los dos mejores laterales izquierdos de la historia del fútbol.

Portada As Portada Marca

“De Málaga al liderato”, suelta As, lo que nos hace vagamente sospechar que ayer se jugó algo en Málaga y que a resultas de ello alguien se ha puesto líder de algo. “Fiesta de fin de curso”, titula Marca, de manera algo desconcertante también, aunque al menos los de Gallardo nos comunican el dato de interés humano de la reunión de Perico Delgado con su némesis ochentera, Robert Millar, ahora convertido en Philippa York. Hay una película ahí.

Les parezca o no importante a los de As y a los de Marca, lo cierto es que en un rato, como quien dice, Marcelo comparecerá junto a Florentino Pérez y a todos sus trofeos para decirnos adiós. En Marcelo convergen la contundencia en la cosecha de títulos y la sutileza de una técnica que hará palidecer de gusto eternamente a los estetas. Es y será un ídolo tanto para los neutrales que se extasían ante un control como para los que solo les preocupa que el Madrid gane. Llegó con dieciocho años en un mercado de invierno, y con él se hizo la primavera. El club tuvo paciencia con aquel joven, supo ver sus inigualables condiciones técnicas, y pocas inversiones de tiempo han sido más fructíferas. Hoy nos deja convertido en un mito sin parangón, uno de los jerarcas a cuyas espaldas se cimentó la obra del mejor Madrid de su Historia, con permiso del de los dorados cincuenta.

Estaremos a su lado en su despedida. Va a ser un día enormemente emotivo.

Te queremos mucho, Marcelo.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

La prensa cataculé, por otro lado, ignora también a Marcelo (en su caso era más esperable) para centrarse en aquello de lo que al parecer la llamada Roja es ahora líder. Afortunadamente, hay espacio para el baloncesto también, dirimiéndose como se dirime hoy el primer asalto de la Liga ACB entre el Barça y los hombres de Laso, ahora dirigidos por Chus Mateo ante la indisposición derivada del accidente cardiaco de nuestro entrenador. Tú no lo veas, Pablo, deja de nuestra cuenta el sufrirlo y el informarte después, quiéralo Dios, de una victoria de los nuestros, así, para romper el hielo de la serie. Hala Madrid, amigos.

Nos quedamos para finalizar con el lacónico faldón de Mundo Deportivo. “Lewandowski, fiel al Barça. Esperará al club azulgrana pese al interés de PSG, United y Chelsea”. ¿Esperará a que haga qué el club azulgrana?, nos preguntamos intrigados. ¿Tener dinero para pagarle? En ese caso, recomendamos al bueno de Robert que vaya reservando mesa en el próximo Oktoberfest.

Pasad un gran día.

“Vamos a tener que recordar a la UEFA quién es el Real Madrid”. El arranque de aplausos entre la concurrencia fue memorable. Sucedió en la última Asamblea de compromisarios del Real MadridFlorentino Pérez no acostumbra a incumplir promesas, y aunque esta declaración de intenciones no fuera exactamente eso, una promesa, no por ello dejó el mandatario blanco de rubricar con hechos la amenaza al máximo organismo del fútbol europeo.

Vaya sí el Madrid le ha recordado a la UEFA quién es. La Champions de este año ha sido una píldora que comprime toda la historia de grandeza de la entidad, y que Ceferin no ha tenido otra que tragarse para mejorar su memoria. Ojalá comercializaran en las farmacias remedios tan eficientes contra el Alzheimer. La mueca con la que el bueno de Aleks colgó, uno por uno, sus medallas de campeones a los de Carlo, así como las prisas con las que se empleó para entregar a Marcelo la Orejona que le quemaba en las manos, dan buena cuenta del traumático despertar de la memoria del sátrapa. “Joder, se me había olvidado. Es verdad. Esto era el Real Madrid”.

Ceferin entregando Champions a Marcelo

No deja de sorprender su evidente consternación cuando las eliminatorias que antecedieron a la Final constituyeron el perfecto aviso. El Madrid había apeado de la Champions, primero, a los amiguitos de trapisondas del propio Aleks, el PSG; después al Chelsea; por último, antes de dar buena cuenta del Liverpool el 28 de mayo, a los otros consentidos del sistema que comanda Aleks, es decir, el City de Guardiola. No podía no estar avisado. La victoria en la hora crucial no fue sino la fruta madura del tópico, cayendo por su propio peso del más zarandeado árbol de las hazañas.

Unos días antes de París, el Madrid sufrió un revés que causó innegable desasosiego, y que por momentos hizo temer que el Maligno impusiera su ley. Traicionando la palabra dada —no todo el mundo puede ser como Florentino—, Mbappé anunciaba su renovación con el PSG, que es como anunciar su renovación con la UEFA, y con Francia, y con Catar. Jamás antes un jugador de fútbol ha firmado un contrato con tanta gente a la vez, y tan poderosa. Macron, Al Khelaifi, Ceferin y el emir se encamaron con Kylian en una superproducción porno de pésimo gusto. El dinero no trae consigo la clase o no necesariamente, ya lo dejó dicho Woody Allen en Small Time Crooks aunque estos granujas no sean precisamente de medio pelo.

Vaya sí el Madrid le ha recordado a la UEFA quién es. La Champions de este año ha sido una píldora que comprime toda la historia de grandeza de la entidad, y que Ceferin no ha tenido otra que tragarse para mejorar su memoria. Ojalá comercializaran en las farmacias remedios tan eficientes contra el Alzheimer

Si el cuarteto Macron-Al Khelaifi-Ceferin-emir creyó realmente que iba a amedrentar a Florentino haciendo uso del poder omnímodo de su alianza para birlarle un jugador ya atado, es que de verdad necesitaban un gentil recordatorio de quién es el Real Madrid, club que ha triunfado a lo largo de las décadas sin Sir Bobby Charlton, sin Pelé, sin Maradona, sin Van Basten, sin Messi y sin el Lobo Carrasco. Muchos de los más grandes de siempre no han jugado en el Madrid, anécdota con la que el club blanco no solo no disminuye, sino que agiganta su leyenda. Es el Ni-Falta-Que-Nos-Hace más chulapón y castizo de la historia del balompié, encarnado en el centro-chut de Valverde y el remate casi trastabillado de Vinicius con el que los del Bernabéu doblaron literalmente el número de Champions Leagues de su inmediato (es un decir) perseguidor el Milán.

¿Qué has aprendido esta semana, Vinícius Junior?

Pero no solo ahí. Cuando aún no se habían agotado los ecos del éxito blanco en las mismísima jeta del monstruo cuatricefálico (lo que significa que tiene cuatro cabezas, no cuatro falos), resulta que Florentino y JAS le fingan a Tchouaméni al PSG, enviando de este modo un mensaje que produce un escalofrío de orgullo: perdimos la batalla de Mbappé, quizá porque estaba en nuestro camino perderla, pero no la guerra de la atracción del talento. Lo que el fichaje de Aurélien significa es que esa píldora de buena memoria que Ceferin tuvo que tomarse (se discute por qué vía) para acordarse de quién era el Real Madrid, no parece que haya que prescribirla para los mejores jugadores jóvenes del planeta. Lo saben de sobra. Aunque aún duela saber que Mbappé necesita tomarla, lo de Tchouaméni prueba que, frente a la alternativa de todo el dinero del mundo, hay chicos que prefieran la ecuación mucho dinero-toda la gloria, máxime cuando la gloria acaba de ser reeditada, y de qué manera, con la Catorce. Florentino ha metido el gol al conglomerado de la mediocridad sin dejarles tiempo para reponerse del mandoble del éxito en Champions. Se ha llevado un peón sumamente apetecido por el régimen francatarí, y uno que además es un valladar de la selección de dicho país, FranQatar. Real Madrid, 2; FranQatar, 1.

A mediados de julio puede caer el tercer gol.

Seguiremos informando.

 

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Buen día, amigos.

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento antimadridista, el coronel Aureliano Tchouaméni había de recordar aquella tarde remota en la que su padre lo llevó a conocer el Real Madrid.

Pero al coronel Aurélien Tchouaméni se la trae al pairo, es joven, pero ya sabe que la indigestión, o atragantamiento traqueoesofágico, que ha provocado su fichaje se debe a que los amargados suelen utilizar al Real Madrid para descargar en él todas sus frustraciones y fracasos vitales. Son ya ciento veinte años de soledad del club blanco frente a la estulticia, la hipocresía, la falta de comprensión lectora y la incapacidad crítica. Aunque soledad multitudinaria, la de todos los madridistas.

La Catorce ha dolido mucho, ha dejado de un plumazo sin argumentos a todos aquellos seres irracionales que justificaban cualquier Champions del Madrid por las bolas calientes, los rivales débiles, ayudas arbitrales, etc. Esta Champions se ha logrado contra todos y a pesar de todo. Y al antimadridista medio se le ha formado un ardor de estómago que ha entrado en erupción con el fichaje de Tchouaméni, pero porque es lo primero que ha ocurrido de relevancia tras ganarla.

Una persona normal, tampoco hace falta que sea un prodigio de inteligencia, entiende que fichar con un contrato de larga duración al mejor mediocentro europeo del mercado por 80 millones más 20 en variables y un sueldo muy competitivo es una operación acertada. Si le sumamos que la contratación se enmarca en el mismo ejercicio contable que el fichaje de Camavinga o las ventas de Odegaard y Varane, miel sobre hojuelas, pues no compromete las cuentas del próximo ejercicio. Si además tenemos en cuenta que el Madrid es de los equipos que menos gasto neto tiene en fichajes durante los últimos años, a pesar de seguir cosechando títulos, y una economía saneada gracias a controles internos más estrictos que los que impone la legalidad y una escala salarial inalterable, el fichaje de Tchouaméni se antoja aún más racional.

Damos por descontado su acierto deportivo. El Madrid cuenta con Casemiro, Kroos y Modric y al mismo tiempo ha reunido a Valverde, Camavinga y Tchouaméni. No está nada mal para ser un club sin planificación alguna, según dicen.

Pero los cerebros licuados nunca se han caracterizado por funcionar correctamente y el resquemor de la Catorce les ha hecho expulsar una cantidad de sandeces que harían sonrojarse a cualquier niño que haya superado la etapa de educación infantil con éxito. Han dicho, por ejemplo, que el Madrid se queja de los clubes estados y después ficha a un futbolista por 100 millones de euros, luego el Madrid es un club estado. Ni siquiera un bebe cuando aún intenta encajar una pieza cuadrada de plástico en un hueco triangular sería capaz de pergeñar un disparate de tal calibre.

¿Es necesario explicarles el asunto para sacarlos de su error? En realidad la pregunta no es si es necesario, sino si es posible. Y no, no es posible. No se puede enseñar a una piedra a sumar.

La falla en el pensamiento y la ausencia de sentido del humor llegan a un punto en el que alguien afirma que racismo es que en España llamen chumino a un jugador francés negro con apellido camerunés. ¿Es necesario o posible explicárselo? De nuevo, no.

Tuit racismo chumino

Tal vez le encaje mejor si le contamos que a Camavinga le llamamos Minga, porque el dúo Chumino-Minga es paritario e igualitario, sin discriminación por razones de sexo ni por supuesto color de piel.

Sin embargo, quien sí parece tener prejuicios raciales y de otro tipo es Lluís Carrasco, persona que colaboró en la campaña de Laporta. Mirad:

Tuit racista Lluís Carrasco

Es mejor que no expresemos abiertamente lo que pensamos. El tuit lo ha borrado, probablemente hasta él se haya dado cuenta.

Mientras tanto, el coronel Aurélien Tchouaméni, espada en mano, se presenta en la puerta de la Casa Blanca flanqueado por cuatro ilustres mediocentros madridistas: Redondo, Casemiro, Makelele y Khedira. Él mismo ha colgado la “fotografía” del instante en su cuenta de Instagram.

Tchouaméni instagram

Por suerte, a los madridistas nos dan igual todas estas sandeces, es más, nos reímos mucho con ellas. Tchouaméni es un jugadorazo y a buen seguro que disfrutaremos mucho con él. Si queréis conocerle más a fondo, podéis leer este artículo de Ramón Álvarez de Mon que publicamos ayer en La Galerna. Además, Tchouaméni, su representante y su entorno han tenido el detalle de dar su palabra al Real Madrid y cumplirla, a pesar de las presiones sufridas.

Portada As

As lo define como un fichaje de lujo y nosotros estamos de acuerdo. Destaca que fue el mejor recuperador del mundo el 2021.

Portada Mundo Deportivo

Frente a la realidad del Real Madrid, personificada en el día de hoy en Tchouaméni, el Barça cuenta con sueños, como resalta Mundo Deportivo en su portada. El sueño de Xavi es reunir a Pedri y a Bernardo Silva. Pero la mala gestión del club azulgrana en el pasado le impide cumplir los sueños del presente. Justo lo contrario que le sucede al Madrid.

Portada Sport

Sport ya sabéis que por fuerza ha de llevar un fichaje deseado por el Barça en su portada. Ahora estamos en época de Lewandowski. Afirman que el compromiso es total, que el acuerdo con el futbolista está cerrado, que patatín, que patatán, pero, en resumidas cuentas, no está fichado. Lewandowski, por cierto, es el jugador que Fred Gwynne ficharía sin dudar para el Real Madrid. Lo defiende en esta pieza.

Pasad buen día.

Portada Marca

Fichar a Lewandowski supone ganar, como mínimo, las dos próximas ligas. Olvídate de la edad, del encaje en la plantilla, del precio y de cualquier otro aspecto que te aleje de lo primordial: Lewandowski te garantiza en la situación actual de LaLiga, con un Atlético en horas bajas y un Barcelona en la ruina, la victoria en esta competición.

No hay mañana, hay hoy. Y hoy, después de perder los 50 goles de Mbappé, no creo que haya ningún otro jugador que pueda alcanzar esa cifra.

Veamos algunos números:

En el último lustro Lewandowski ha jugado 228 partidos, ha repartido 44 asistencias y ha marcado ¡234 goles! Esta temporada ha jugado 46 partidos y HA MARCADO 50 GOLES. Una media goleadora de 1,09. Lo voy a repetir para los despistados. Esta temporada, la que acaba de terminar,  Lewandowski ha marcado 5O GOLES.

Lewandowski remate

La edad, haciendo un contrato de dos años, prorrogable si se cumplen ciertos objetivos, no será ningún impedimento. Tiene 33 años, es un jugador curtido, ganador, acostumbrado a disputar partidos en la élite, que se cuida (solo hay que ver su físico) y que garantiza una cifra de goles prácticamente inalcanzable para sus competidores.

Permitir que los 50 goles de Lewandowski vayan a parar a otro equipo que no sea el Real Madrid me parece un despropósito

El Bayern, harto de la forma de actuar del Barcelona, no verá con malos ojos que recale en el Real Madrid. Dejaríamos al equipo culé sin un jugador primordial para rearmarse y conseguiríamos fortalecer la delantera, el punto, al menos según la opinión de este AIC de pacotilla, más débil de la plantilla. La dependencia de Benzema es absoluta. Luchar por todos los títulos pide que Ancelotti, sabio entrenador, haga un hueco a Lewandowski en la plantilla. No podemos jugar a la ruleta rusa de las lesiones en una temporada tan larga como la que se avecina, con un Mundial de selecciones encajado entre noviembre y diciembre, con la Supercopa de España, la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes. Va a ser una campaña larguísima y Benzema necesita alguien que le dé descanso, le acompañe en un nuevo esquema o le sustituya.

La defensa y la media se han reforzado. Falta lo primordial: el GOL. Lewandowski es un fichaje a la carta, para un par de años. Te permite cubrir, si es cierta la cláusula en el contrato de Haaland, la delantera con el jugador más goleador de Europa. Permitir que los 50 goles de Lewandowski vayan a parar a otro equipo que no sea el Real Madrid me parece un despropósito.

ES EL FICHAJE.

Floren, llámam(l)e.

 

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Capítulos anteriores:

  1. Gavi: fichar
  2. Reece James: fichar
  3. Guti: fichar

Ya es oficial, Tchouaméni es nuevo jugador del Real Madrid. El club blanco y el Mónaco, equipo del cual proviene el jugador, han llegado a un acuerdo para cerrar el traspaso por 80 millones de euros. Hay también 20 millones en variables, 10 de ellos supeditados a condiciones más sencillas de cumplir, como número de partidos, por ejemplo, y otros 10 a otras más complicadas, que ojalá se cumplan, porque podrían ser conseguir la Champions o el Balón de Oro, algo que no siempre se logra. Por lo tanto, seguramente el Madrid estaría encantado de que tener que pagarlos en el futuro, significaría que Tchouaméni ha cuajado y rendido satisfactoriamente. Del sueldo no se saben cifras, pero parece que será competitivo, no un salario muy alto.

Tchouaméni ha fichado por el Real Madrid por empeño personal del futbolista. El Madrid ha seguido desde hace tiempo al jugador y ha mostrado interés, pero el PSG se entrometió con mucha fuerza. También estaba el Liverpool y antes el Chelsea. Pero la voluntad de Tchouaméni siempre fue ir al Real Madrid. Quería salir de la Ligue 1 y vivir la experiencia de jugar de blanco. Tanto él como su representante y su entorno han dado su palabra y la han cumplido.

Tchouaméni es un jugador bastante desconocido para el gran público en España, pero para los profesionales que siguen a los futbolistas —y el Madrid tiene a uno de los mejores: Juni Calafat— no es ningún desconocido.

Tchouaméni es el jugador que más balones ha robado la temporada pasada en toda Europa. También es el futbolista con más tackles. Y el décimo que más duelos ha ganado. El primer dato es una barbaridad, pero el último llama mucho la atención, porque normalmente quienes tienen mayor porcentaje de duelos ganados son los defensas, porque suelen recibir el balón de cara y están en mejor disposición de ganarle duelos a los delanteros. Es decir, es más difícil para un mediocentro defensivo ganar duelos que para un defensa. El mediocentro tiene más disputa y el duelo, de partida, es más reñido. Este dato habla muy bien de su calidad defensiva.

Tchouaméni ha fichado por el Real Madrid por empeño personal del futbolista. Tanto él como su representante y su entorno han dado su palabra y la han cumplido

Tchouaméni también sabe jugar muy bien el balón, tiene llegada, pies rápidos y es muy flexible. Además es un jugador especial porque es una persona especial. Con 5 años se fue vivir a Burdeos, donde había cerca un capo de fútbol. Allí se fue y conoció a su primer entrenador. Sin embargo, hasta los 8 o 9 años no se enroló en las categorías inferiores del Girondins de Burdeos porque su madre, relacionada con el mundo de la docencia, se empeñó en que se centrase en la escuela y no comenzase tan pronto a jugar al fútbol. Su padre también es una persona formada, dirige una planta de producción de vacunas. Los padres han primado siempre la formación de la persona, la inculcación de unos valores, antes que la del futbolista, y esto ha tenido una importancia determinante en Tchouaméni a la hora de tomar sus decisiones de manera responsable y cumplir su palabra.

Tras haber ingresado en el Girondins, ya fue internacional con Francia en categoría sub 16. Como curiosidad, Tchouaméni ha comentado que debido a lo exigente que es consigo mismo, estaba empeñado en debutar como profesional con el Burdeos antes de los 18 años. Cuando quedaba poco para cumplirlos, un día estaba ya calentando en la banda y veía el debut inminente. Incluso le había dado las instrucciones tácticas su entrenador. Pero en ese momento expulsaron a un compañero defensa, y al restarle solo un cambio al equipo, el entrenador tomó la decisión de dar entrenada a otro futbolista. Lamentablemente no pudo debutar antes de los 18 años, pero lo hizo seis meses después y lo hizo para quedarse, ya nunca volvió al filial.

Tchouaméni y Benzema

Hace un par de temporadas se marcho al Mónaco y el jugador comenta que le costó adaptarse porque coincidió con la época del confinamiento, pero le ayudó para seguir creciendo y se ha convertido en un auténtico jugadorazo. En 9 meses que tiene la liga francesa, ha sido elegido jugador del mes en 4. Y de 38 jornadas, mejor jugador en 9. Casi una de cada cuatro. Recordemos que en la Ligue 1 juega también un tal Mbappé, un tal Messi y un tal Neymar, entre otros.

Otra anécdota es que Tchouaméni tiene formación en judo y ante las preguntas de los periodistas reconoció que puede tener alguna relación con su forma de rebañar los balones. Recordemos que Camavinga también practicó artes marciales. Podría haber ahí un patrón a la hora de favorecer la recuperación del balón.

Como he dicho, Tchouaméni es muy exigente consigo mismo, ve siempre los partidos después para buscar errores y poder corregirlos. Tiene un psicólogo que le ayuda tanto en los momentos buenos como malos. Se trata, por tanto, de un futbolista competitivo que encaja perfectamente en la filosofía del Real Madrid. Recordemos que el estudio del jugador y de la persona son indisolubles a la hora de decidirse a fichar a un futbolista.

Tchouaméni es un jugador preparado para la exigencia mental que supone jugar en el Real Madrid y seguramente se adapte muy rápido al equipo.

 

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Cuando Jesús Bengoechea nos propuso escribir una serie de artículos sobre qué jugador ficharíamos para el Real Madrid este verano, no lo dudé, el primero que me vino a la cabeza fue José María Gutiérrez Hernández “Guti”. Puede parecer absurdo, pero lo es menos si pensamos que el Barça ha contratado a Dani Alves o que Eric García es futbolista profesional e internacional.

Guti surtiendo a Vinícius de balones al hueco puede ser un escándalo que desarbole cualquier defensa. Estamos de acuerdo que la edad no perdona y el fino mediapunta blanco —aunque ha jugado en casi todas las posiciones— no estaría en condiciones de disputar los 90 minutos a pleno rendimiento, ¿pero cuándo lo estuvo? Todos tenemos en la cabeza al Guti crepuscular extenuado tras correr lo justo para asistir tres veces en quince minutos. Quizá el mejor Guti si exceptuamos aquella gloriosa (para él) temporada 2000-2001 en la que Del Bosque lo situó más arriba y se atiborró a marcar goles, o la media temporada buena que formó doble pivote con Beckham en el Madrid de Queiroz.

Puede parecer absurdo Fichar a Guti, pero lo es menos si pensamos que el Barça ha contratado a Dani Alves o que Eric García es futbolista profesional e internacional

Como decíamos, aquel Guti crepuscular era excepcional, una suerte de Elvis en Las Vegas que entre algún gallo que otro regalaba actuaciones para el recuerdo. No era extraño que el Madrid fuese perdiendo y ora Capello, ora Schuster o quien fuera recurriese al de Torrejón en la segunda mitad para darle la vuelta al partido. Guti salía, ofrecía un recital, varios pases de gol y asunto solucionado. El señor Lobo del fútbol. En 15 minutos lo hacía todo. Después, las cámaras lo enfocaban y estaba rojo como un británico tras quince días en Benidorm y sudando como un Finlandés que viva perpetuamente en una sauna. Además, él mismo aseguró que prefería jugar 30 minutos en el Madrid que 90 en otro equipo.

Quién no recuerda su partido contra el Sevilla, el tacazo chulesco a Zidane, su gol de capoeira o el taconazo despótico a Benzema en Riazor, momento de éxtasis para cualquier admirador de la Belleza en el que dicen que transfirió su magia al jugador galo para evitar que se perdiese para siempre.

El fichaje de Guti, además de calidad, aportaría un ejemplo de sacrificio al vestuario, un espejo en el cual mirarse los jóvenes. Recordemos que Guti sacrificó muchas horas de su verdadera pasión por jugar al fútbol. Guti renunció a varios días de fiesta durante su juventud por el Madrid, y ese ejemplo debe trasmitírselo a los noveles.

También sumaría sinceridad y sentido común a la plantilla, como lo demuestran algunas de sus frases más recordadas:

“Cuando yo jugaba, ir al Calderón era un partido fácil”.

“Soy un tipo que no para de día y no para de noche. Me gusta disfrutar de la noche con mis amigos. No me veo con 60 años en una discoteca, me veo ahora” (cuando aún jugaba en el Madrid).

“Si no juego es porque estoy lesionado. El que se lo crea bien, y el que no, que se vaya a coger amapolas al campo”.

“Los jugadores del Barcelona hacen teatro”.

“Mi futuro es irme a Ibiza de vacaciones” (cuando su ciclo de blanco toca a su fin).

Guti no tenía empacho en reconocer lo que hacía o pensaba, a diferencia de la mayoría de jugadores, que también lo piensan o lo hacen, pero lo ocultan. Y esa sinceridad en España no se perdona, aquí está peor visto conocer un pecado que cometerlo.

Puede que Guti actualmente solo esté en condiciones de jugar 5 minutos, ¿pero no bastaron apenas un puñado de minutos para derribar a PSG, Chelsea y City?

Guti, vuelve.

Guti Benzema

Getty Images.

 

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  1. Gavi: fichar
  2. Reece James: fichar

Buenos días, amigos. Hoy, al igual que toda la semana, va a hacer mucho calor. Aunque también depende de dónde viváis. Si vuestra residencia es un iglú en el polo Norte con vistas a un agujero en el hielo en el cual pescar, os vais a librar de las altas temperaturas.

Hace tanto calor que Zidane y su familia van directamente en bañador. Lo atestigua la portada del diario As.

Portada As

Pero Zidane no aparece en el As por el calor, sino porque el PSG quiere hacerse con sus servicios como entrenador.

En condiciones normales, que un club importante quiera que Zidane les entrene no debería llamar la atención a nadie. Es equivalente, futbolísticamente hablando, a que un gran equipo quisiese contar en sus filas con Courtois, por ejemplo. El problema es que el PSG no es un club al uso. El PSG tiene más de película de mafiosos de Scorsese que de entidad deportiva.

El PSG es la punta del iceberg de un conglomerado de intereses económicos que asusta. No es ningún secreto que Catar ha comprado Francia. O Francia se ha vendido a Catar. Por lo tanto, el PSG ya no es un club estado, como creíamos, sino un club de dos estados. Un estado es Catar, una monarquía absoluta donde su emir es el Jefe del Estado y del Gobierno. Y el otro estado es Francia, una república democrática europea que Sarközy decidió poner en manos de los cataríes. Seguramente la oferta sería irrechazable.

Ya no está Sarközy en el gobierno francés, sino Macron, pero da lo mismo, el bueno de Emmanuel se pliega a los deseos del emir de manera servicial y sin rechistar. ¿Alguien en su sano juicio puede entender que teniendo un país con los problemas sociales que afectan a Francia —no hay más que ver las hordas de delincuentes que robaron, agredieron y abusaron de los aficionados y aficionadas que acudieron a la final de Champions— dedique su tiempo a convencer a Mbappé de que continúe en el PSG y ahora intente persuadir a Zidane para que tome las riendas del equipo catarí? ¿Este empecinamiento de Macron por captar a toda estrella viviente para pertenecer al PSG indica que considera ese club más importante que la propia selección? ¿Qué pensarán el resto de clubes franceses cuando ven que su presidente solo apoya a uno? ¿Qué intereses tiene Macron para dejarse la vida por Catar, perdón, por el PSG en lugar de por su país, Francia?

No tenemos toda la información, pero seguramente las respuestas que a todos nos rondan a estas preguntas no vayan muy desencaminadas.

Zidane aún no ha aceptado la oferta catarí. Pero conociendo las artes que utilizan para lograr sus objetivos, tampoco nos extrañaría que acabase entrenándoles. Basta recordar que Nasser Al-Khelaifi, marioneta del emir que representa el papel de máximo mandatario del PSG, bajó al vestuario tras caer eliminado su club por el Madrid y literalmente le dijo a un empleado del club blanco: “Te voy a matar”.

Catar no respeta los derechos humanos. Le importa tres narices que hayan muerto 6500 semiesclavos durante la construcción de las infraestructuras de su mundial. ¿De verdad alguien piensa que solo convence con dinero a los futbolistas o entrenadores que quiere fichar?

Por otro lado está el palo emocional para el madridismo que supondría que Zidane entrenase al equipo catarí, si bien es cierto que no todos los aficionados tenemos la misma opinión. Este humilde portanalista respeta las diferentes sensibilidades, pero yo soy del Real Madrid Club de Fútbol, no de Zidane, ni de Modric, ni de Benzema, por muy buenos e importantes que sean. Zidane ya ha dado todo por el Madrid y eso no nos lo va a quitar nadie. No nos gustaría, por supuesto, que defendiese los colores del equipo de la dictadura de Catar, pero reconozcámoslo, mitificar y endiosar a las personas no es demasiado inteligente, tiene un componente infantil, y solo sirve para decepcionarnos, porque los seres humanos somos una especie que principalmente se dedica a comer, beber, trabajar y cometer errores. Aunque los más afortunados también yacen, se reproducen y hasta disfrutan a veces.

Por tanto, parece más sensato gozar de nuestro Madrid, que tantas satisfacciones nos da, y dejar de preocuparnos por los que ya no están en él. Son libres para hacer lo que quieran. Nosotros vamos a seguir ganando igualmente.

Pasad un buen día.

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El Real Madrid debe fichar a Reece James. Como en el caso de Tchouaméni, se trata de un fichaje estratégico para el club y una pieza para ser titular a corto-medio plazo. Un lateral derecho joven (22 años), con proyección, que todavía no ha alcanzado su techo como futbolista y cuya posición sigue dejando ciertas dudas en el equipo blanco.

No se trataría de una incorporación sencilla ya que el Chelsea lo valora como un jugador básico de su proyecto. Ni barata, puesto que cuenta con otras novias de categoría en el continente como el Manchester City. Según la web Transfermarkt su tasación de mercado son 55 millones de euros, pero en una guerra con otros clubes su costo se podría ir más cerca de los 70.

James es un canterano del Chelsea que entró en el club blue con apenas 6 años. Un fijo en las categorías inferiores inglesas donde ha pasado por la sub-17, la sub-19, la sub-20 o la sub-21. En 2020 debutó con la absoluta frente a Gales, fue convocado a la Eurocopa del pasado verano y es uno de los fijos para Southgate, por lo que es muy probable que acuda al Mundial de Qatar.

Lleva tres campañas instalado en el primer equipo del Chelsea con un rendimiento creciente en cada una de ellas. En la 2018-2019 fue cedido al Wigan de Championship para ir cogiendo experiencia en la élite. James aprovechó la oportunidad y cumplió con nota con The Tree dejando un gran sabor de boca a entidad y aficionados. Estuvo incluido en el XI ideal de la categoría y el Wigan lo eligió mejor jugador del equipo ese curso.

es un lateral derecho potente, rápido, fuerte y técnicamente, notable con el balón en los pies. Tiene una gran  resistencia y recorrido para subir y bajar el carril con frecuencia, y sus incursiones al ataque son un recurso ofensivo relevante para el equipo. Además, otra de sus grandes características es su golpeo de balón.

En su vuelta al Chelsea, el técnico Frank Lampard demostró su confianza en él, y pese a que Azpilicueta era el titular le dio más de 2000 minutos durante la temporada. Su progresión avanzó con la llegada de Thomas Tuchel en enero de 2021, acabando el curso a un nivel excepcional y partiendo en el once en la final de la Champions League ante el Manchester City. En este curso 2021-2022, ha dado un pequeño salto adelante, con unas prestaciones importantes en lo ofensivo y muy mejoradas en lo defensivo. Un total de 39 partidos jugados entre Premier, Champions y las dos Copas, y unos guarismos excelentes para un lateral: 6 goles y 10 asistencias.

Reece James ha ganado mucha experiencia en estos tres años con el Chelsea, ha competido al máximo nivel en la Premier, la FA Cup, la Champions o la Eurocopa, y ya sabe lo que es ganar el título más prestigioso a nivel de clubes. Por tanto, vendría con la mili hecha. El de Redbridge es un lateral derecho potente, rápido, fuerte y técnicamente, notable con el balón en los pies. Tiene una gran  resistencia y recorrido para subir y bajar el carril con frecuencia, y sus incursiones al ataque son un recurso ofensivo relevante para el equipo. Además, otra de sus grandes características es su golpeo de balón. Hablamos sin exagerar de uno de los mejores del mundo en este aspecto en el puesto de lateral, sea derecho o izquierdo. Sus centros fuertes y tensos son una maravilla, y también se atreve a disparar desde la media distancia con buenos resultados. En el plano defensivo, con Tuchel ha aumentado su nivel, y el propio Vinicius le felicitó por su partido en el Bernabéu en la vuelta de los cuartos de final de Champions.

Otro aspecto muy apreciable es su versatilidad. Puede jugar de lateral en defensa de cuatro y de carrilero en defensa de cinco, como hace habitualmente en el cuadro londinense. Además, en alguna ocasión concreta también se ha desenvuelto como central derecho en esa zaga de tres centrales que propone el técnico alemán.

El Real Madrid dispone en el lateral derecho de un Dani Carvajal que cuenta con la total confianza del club, que le renovó el pasado curso por tres temporadas más. El madrileño ha terminado la temporada como un tiro y a un nivel magnífico, que quedó demostrado en la final de Champions contra el Liverpool. La duda que queda es la continuidad con la que pueda mantenerse en un curso completo. En las últimas campañas el gran debe del leganense fue no poder jugar asiduamente por las lesiones. Incluso este año también tuvo algún pequeño problema, o el COVID que le alejó de los terrenos de juego más de dos semanas. Además, un jugador que apretase de verdad a Carvajal su lugar en el once fomentaría una enorme competitividad en el puesto, y evitaría un relajamiento del canterano blanco.

Como suplente figura Lucas Vázquez, un parche que se ha ido haciendo a la posición y que cumple con regularidad. Sin embargo, ambos ya están en la treintena: 30 años Carvajal y 31 Lucas Vázquez. Por ello ir planteando una alternativa de futuro es plausible. El club también tiene en nómina a Álvaro Odriozola, que vuelve de su cesión de la Fiorentina pero no es seguro que disponga de un dorsal en la campaña 2022-2023. Por último, el Real Madrid firmó hace dos meses a un lateral brasileño como Vinicius Tobias para el Castilla. Una apuesta interesante pero en todo caso un melón por abrir.

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