Courtois: 6,5. Sólido cuando el equipo le necesitó.
Carvajal: 8. Gran partido. Salió bien de la presión y dio una gran asistencia.
Militao: 8. Hasta su sustitución fue el mejor del Madrid. Ganando todos los duelos.
Alaba: 7. Muy rápido en los cruces.
Mendy: 7,5. Bastante preciso. Siempre es un seguro defensivo por su banda.
Tchouaméni: 6,5. Lució menos, pero supo aguantar las embestidas locales.
Kroos: 8. Dirigió el partido a su gusto.
Modric: 6,5. De menos a más. Su golazo sentenció el partido.
Valverde: 7,5. Juega bien donde le pongas. Maravillosa jugada en el primer gol.
Vinicius: 7. Hizo de desatascador. Un incordio constante.
Benzema: 5. No estaba en un día demasiado lúcido. Preocupante lo de su lesión.
Hazard: 8. Gol y asistencia. También habilitó a Vinicius. Jugó muy bien. Es la verdad.
Rüdiger: 5,5. No tuvo demasiado trabajo.
Camavinga: 6,5. Siempre deja buenas acciones.
Rodrygo y Asensio: poco tiempo relevante. Tuvieron una ocasión cada uno.
Ancelotti: 7. Metió a Hazard por Benzema y hay que decir que acertó.
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Ante la primera cita del camino que tiene en el horizonte la Decimoquinta, Ancelotti optó por lo bueno conocido, a saber: la alineación de la final de la Champions con el cambio obligado de Tchouaméni por Casemiro. Rodrygo y Camavinga estarían listos para el plan B.
El partido empezó con una embestida del Celtic, fiel a su estilo. Poco a poco el Madrid comenzó a tomar algo más de contorno a través de las salidas de Vinicius. Kroos y Modric mandaban en el partido y Vinicius empezaba a ser una amenaza constante. En una de sus jugadas, Modric estuvo a punto de adelantar a los madridistas. El Celtic contestó con una gran contra avisando de que estaba presente.
Y lo cierto es que la mejor ocasión posible fue para los locales tras un gran disparo al palo. Varias pérdidas les habían dado gasolina a los escoceses. Convenía volver a contemporizar. El Celtic se estaba imponiendo en los duelos.
En el minuto 26 Benzema empezó a cojear a causa de un dolor en la rodilla. El madridismo comenzó a estremecerse. Entre tanto, Valverde estuvo a punto de marcar, pero sólo teníamos ojos para Karim. En el minuto 28 Hazard le sustituyó.
Hazard entró muy frío, pero en el 42’ le puso un balón de lujo a Vinicius. El brasileño encaró a Hart sin demasiado ángulo y no logró batirle. Pronto llegó el descanso.
La segunda parte empezó con una gran oportunidad para Daizen. Afortunadamente remató en semifallo. Durante el intermedio se confirmó la lesión de Militao y tuvo que entrar Rüdiger. El partido estaba saliendo carísimo.
En el minuto 55 llegó la primera buena noticia del partido. Una combinación entre Hazard y Valverde le permitió correr al uruguayo. Su pase a Vinicius recordó al de la final de Champions, pero esta vez el pase fue mejor y más meritorio. Vinicius definió con el interior a la perfección.
Muy poco después, en el 59’, Hazard, sí Hazard, hizo una gran jugada. Cedió a Modric que, tras un recorte, batió a Hart con el exterior. Era el 0-2.
El partido estaba ya domado. El Madrid había aprovechado dos zarpazos para demoler el entusiasmo escocés. En el minuto 70 Tchouaméni descansó y dejó su sitio a Camavinga. Hazard estaba jugando bien. Participando en las jugadas más relevantes del partido.
En el minuto 76, el Madrid bordó el fútbol. Simplemente no se puede jugar mejor. Kroos encontró a Carvajal en la derecha tras juntar al equipo contrario en la izquierda. El lateral le regaló el gol a Hazard.
En el 80’ Asensio y Rodrygo sustituyeron a Vinicius y Modric.
Poco más pasó hasta el final. Varias ocasiones para ampliar la goleada en los pies de Rodrygo y Asensio y la sensación de la gran segunda parte disputada.
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Buenos días, amigos. Vinícius ya tiene pasaporte español y por lo tanto no ocupa plaza de extracomunitario. Plazas que como sabéis condicionan la concepción de una plantilla y la política de fichajes de un club porque solo están permitidos tres futbolistas pertenecientes a países que no formen parte de la Unión Europea por equipo. Por ejemplo, el Madrid tenía ocupados estos huecos por Militao, Rodrygo y el propio Vini, lo que restringía enormemente sus opciones de fichar. Tal es el caso que tuvo que descartar a Gabriel Jesús hace unas semanas por este motivo para reforzar la posición quizá más necesitada del equipo.
Vinícius llegó a España en 2018. En julio de 2020 ya cumplía todos los requisitos para obtener la nacionalidad, incluida la aprobación de los dos pertinentes exámenes, a saber, de español y de cultura general del país, y el final de proceso parecía inminente, así lo dictaban los plazos y el sentido común, estaba solo a falta de jurar la Constitución Española. Pero no, se ha demorado dos años. ¿Y después de todo este tiempo, cuándo ha jurado Vinícius la Constitución Española y ha obtenido la nacionalidad? El 2 de septiembre de 2022, horas después del cierre del mercado de fichajes el 1 de septiembre.
Pero no seamos malpensados, seguro que todo es fruto de la casualidad o es por el bien del Madrid, que no obedece a ningún oscuro interés espurio. El ministerio de Justicia tendrá millones de tareas más importantes y urgentes que respetar los plazos estipulados para la nacionalización de una persona que cumple los requisitos requeridos hace años. A ver si ahora vamos a exigir a la administración pública eficiencia. ¡Acabáramos! ¿Acaso habéis visto celebrarse la vista de un juicio en un tiempo prudencial? ¿Los plazos para ser atendidos por la Sanidad Pública son aceptables? Pues eso.
Entendemos que surjan preguntas, dudas, sospechas, pero no veáis mala intención donde no la hay.
¿Dilatar en exceso de manera arbitraria un trámite que implica que un club pueda o no reforzarse en las mismas condiciones que el resto es una manera de adulterar la competición? ¡Válgame el cielo, claro que no!
¿Puede haber sido esta la única manera de impedir que un club pueda fichar a quien desee cuando dispone de recursos económicos y cumple la normativa para inscribir jugadores? ¡Malpensados!
¿Existe diferente trato por parte del Estado con Barça y Madrid habida cuenta de que recientemente se promulgó una Ley del Deporte que casualmente resolvía justo a tiempo el tema de los avales del Barça mientras la nacionalidad española de Vinícius ha llegado justo a tiempo para que el Madrid no pueda fichar a ningún extracomunitario hasta enero? ¡Pero qué locura es esa!
¿Es sospechoso que el Consejo de Ministros aprobase la nacionalización exprés de Lorenzo Brown y Vinícus haya recibido un trato diametralmente opuesto? Son casos diferentes, por favor, ¿que al final todo se reduce a que el base estadounidense sin arraigo en España obtuvo el pasaporte rápidamente y el delantero madridista no a pesar de residir y trabajar aquí? Sí, se puede reducir a eso, ¿pero a quién le importa la realidad de las cosas? No comparemos porque las comparaciones son odiosas.
¿Puede haber sido Torrente el encargado de tramitar en el ministerio de Justicia la nacionalización de Vinícius? Pues a esta pregunta tenemos que decir que es posible, y además nos parece bien que hubiera sido así, todo el mundo tiene derecho a vivir y a tener un trabajo digno, incluso aquellos con menos capacidades.
Es más, demos gracias a la Administración Pública, que con cuya entrega y sacrificio ha conseguido que el pasaporte de Vinícius llegase justo cuando ya no se podía fichar y de este modo ha permitido que el Real Madrid continue por la senda del ahorro y la austeridad que tan buenos resultado le ha proporcionado los últimos lustros.
Demos gracias a la Administración Pública, que con cuya entrega y sacrificio ha permitido que nadie pueda catalogar al Madrid como club estado ni acusar a Florentino Pérez de mover los hilos en la sombra.
No tenemos nada más que hacer que dar las gracias una y mil veces por este retraso y, además, rogamos encarecidamente que la Administración actúe del mismo modo con las nacionalizaciones de Militao y Rodrygo, que también están solo a falta de que ambos juren la Constitución Española. Para la obtención del pasaporte de Rodrygo, la fecha ideal sería el 2 septiembre de 2027, y para el del Militao, el 31 de febrero de 2028.
Gocemos de este retraso administrativo, ministerial, funcionarial, retraso en general y gocemos del regreso de la Champions, o de la Copa de Europa, como prefiere llamarla Fantantonio, tema del cual hoy nos habla en su conmovedor artículo. El rival será el Celtic, un equipo en racha, Alberto Cosín nos ha desgranado el juego de los escoceses y Javier Vázquez aporta todos los datos que rodean al choque.
Os dejamos con las portadas, que salvo una referencia en As, no hacen mención al asunto tratado en este Portanálisis.
Pasad un buen día.
Este martes vuelve la Copa de Europa, la edición número 68 de la más grande competición deportiva jamás imaginada. Con la Copa de Europa siempre vuelve septiembre, aunque este año se adelante, como todo en el fútbol, por culpa de ese Mundial criminal que va a jugarse en Qatar antes de Navidad. La Copa de Europa marca una raya en el calendario, nos adecenta el hogar, nos apila la leña para el invierno, nos llena la despensa. Vuelve el recuerdo, vuelve el niño, vuelve el sofá de casa, vuelve José Ángel de la Casa, vuelve Míchel, vuelve la quiniela del abuelo y vuelve Alfonso Celemín con el micrófono a pie de campo. Con septiembre también vuelve ese sentido de nuevo comienzo que tiene siempre este mes, de retorno a los trabajos y a los días. Sopla un aire nuevo, heraldo de otoño. Los días son azules, ya no blancos ni tampoco cegadores; el sol no es el del verano, comienza el colegio, el caos febril de las vacaciones va apaciguándose, se va quedando en un dulce murmullo que suena al fondo de nuestra memoria, como si fuera el surtidor de la fuente fresca de un amplio jardín. Los lunes vuelven a ser exigentes, vuelve la amarga angustia del despertador que nos madruga, regresa el miedo a “alejarse en los irreversibles torbellinos del río de la muerte”, que cantaba el poeta. La Copa de Europa regresa para dotar de un sentido de continuidad a nuestras vidas, pero esta vez es diferente. ¿Cómo se juega una Copa de Europa cuando has ganado todas las Copas de Europa?
El Madrid, con la 14, ha roto la linealidad del tiempo. La Historia no puede seguir caminando hacia adelante. ¿Hacia delante, a dónde? Ya hemos alcanzado el nunca: nunca volveremos a ver algo tan magnífico como lo que hemos visto ya, nunca nos emocionaremos tanto como nos emocionamos en esas tres noches de marzo, de abril y de mayo. Esa es nuestra condena y sin embargo, hay que seguir, pues la Tierra sigue girando. La predicción de Fukuyama, un disparate aplicado al tiempo de los hombres, sí que es concebible ahora en lo que tiene que ver con el fútbol. El 28 de mayo pasado el Real Madrid volvió a la noche original, al lugar en el que empezó todo: se autocumplió, honró el reflejo que desde niño había admirado en el espejo de la habitación de sus mayores. Ganó una Copa de Europa sintética, pues de febrero a mayo, frente a PSG, Chelsea, City y Liverpool fue la suma de todos los elementos que componen su todo, uno tras otro. Así que lo que queda es aguardar con paciencia otro eterno retorno, quizá otros sesenta años, aunque es probable que para entonces ya no exista ni la Copa de Europa, ni España, ni el Madrid, ni el fútbol, ni Europa. Todo se ha cumplido como tenía que cumplirse.
Ya hemos alcanzado el nunca: nunca volveremos a ver algo tan magnífico como lo que hemos visto ya, nunca nos emocionaremos tanto como nos emocionamos en esas tres noches de marzo, de abril y de mayo. Esa es nuestra condena y sin embargo, hay que seguir, pues la Tierra sigue girando
Entonces, ¿qué es lo que queda? Pues inventarse un futuro nuevo, una realidad distinta. Competir en igualdad de condiciones con el resto de los mortales ya no es posible, pues el Madrid ha probado, se ha probado a sí mismo y se lo ha probado al mundo, que está hecho del material del que están hechos los sueños. Las historias de Di Stéfano, de Redondo, de Raúl y de Zidane, eran verdaderas porque los niños ahora han visto las historias de Ramos, de Cristiano, de Benzema, de Vinicius y de Rodrygo. Inventarse un futuro nuevo implica sumergirse alegremente en la luz de los días que regresan ahora con los amaneceres fríos y los crepúsculos de ámbar y ganarse la partida a uno mismo. Lo escribió Manuel Vilas en un relato de fuerza extraordinaria: “que contra quién jugamos esta tarde: contra nadie. El Real Madrid es lo único que existe. Jugamos contra nosotros mismos. Somos lo único que ha quedado en pie: el pie, el blanco pie de un rinoceronte blanco”.
Da igual que el futuro pase por la Superliga, o que la Superliga acabe integrándose en la Copa de Europa tradicional renovando su naturaleza y alcanzando por fin un pacto de conveniencia con la nueva oligarquía del petróleo y el lumpen que gobierna el fútbol occidental. El Madrid ya sólo puede jugar para sí mismo, el Madrid observa la creación desde una altura olímpica hasta la que se ha aupado escalando por el abismo de la historia. El Madrid, después de París, después de las remontadas, después de Zidane, Ancelotti, Mourinho, Benzema, Ronaldo y Bale, juega para “honrar en nuestra memoria a todos los espectadores que en algún momento de sus vidas presenciaron el juego perfecto del Real Madrid”, pues, siguiendo con Vilas, “somos supervivencia, y en esa supervivencia sobreviven millones y millones de vidas de quienes fueron nuestros seguidores, nuestro público, ya bajo tierra”. Ante ese público, que es el graderío del Juicio Final presidido por Dios, es ante quien el Real debe solamente ya rendir cuentas.
¿Qué es lo que queda? Pues inventarse un futuro nuevo, una realidad distinta. Competir en igualdad de condiciones con el resto de los mortales ya no es posible, pues el Madrid ha probado, se ha probado a sí mismo y se lo ha probado al mundo, que está hecho del material del que están hechos los sueños
Pero entre unas cosas y otras la vida continúa como siempre. Se espera el gran invierno, lo dicen todos los periódicos, lo dicen políticos mentirosos que se han vendido a potencias extranjeras y lo dice Vladimir Putin desde su búnker en los Urales. Ante una perspectiva tan oscura se alza otra vez septiembre con su poesía de otoño para ofrecernos una salida, una salida cuya puerta se abre este martes en Glasgow. No podía ser de otra manera. Glasgow, la ciudad totémica. Glasgow, el lugar de Hampden Park, donde Di Stéfano sigue contemplando a los gaiteros escoceses mientras intenta entrar en calor, donde Zidane sigue rematando su volea una y otra vez, donde Casillas no deja entrar ningún alemán por su pequeña portería desde hace ya más de veinte años. Yo y muchos otros nostálgicos como yo contamos los años por Copas de Europa: los años en que ganamos, los años en que hicimos el ridículo, la sucesión acumulada e ininterrumpida (e ininterrumpible) de los años que van llegando y pasando y en los que gran parte de nuestras ilusiones cotidianas, que son las únicas ilusiones que importan de verdad, se vierten en esa ánfora griega que es entregada cada final de mayo. Un Celtic de Glasgow-Real Madrid para dar comienzo a la postCopa de Europa, a la Copa de Europa del año después en que se terminase el fútbol y la Copa de Europa, es un regalo que nos hace la vida, una invitación a reunirnos otra vez con nuestros hermanos y con nuestros padres y con la mujer de nuestra vida, con nuestros hijos y con nuestros abuelos, con nuestros vecinos y con nuestros compadres, en torno al gran fuego que nos alimenta. Un fuego cuyas llaman al crepitar al son de la música de Haendel. Ce sont les meilleures équipes / Les grandes équipes / Une grande réunion…
Por supuesto, el Madrid como equipo e institución está obligado a continuar, por eso cada día que pasa el Tercer Chamartín es más alto y está más cerca de concluirse. Qué gran obra extraordinaria. El Madrid, como equipo y como institución, como el holos integral que es, mira hacia adelante, es la única manifestación de fe en el futuro que hay no ya en la España de hoy sino en la Europa de hoy. ¡Y qué manifestación! La esencia mitocondrial de la institución Real Madrid es embestir al futuro como un toro de lidia, sin razón ni por qué, sin otra causa que su mera existencia, que su bravura congénita. Florentino está elevando al cielo en La Castellana su propia catedral y en esa exhibición tecnológica y edilicia está el mismo afán de llegar a Dios que movía a los constructores medievales. El Madrid es un anacronismo, un accidente histórico. Cuando todo a nuestro alrededor es decrepitud y zafiedad, el Madrid surca alocadamente la estratosfera sin importarle qué vaya a pasar mañana. ¿Acaso el corazón del guerrero que va a morir en la batalla no palpita con la misma intensidad, desconociendo la muerte que le espera un minuto después?
Manuel Vilas: “que contra quién jugamos esta tarde: contra nadie. El Real Madrid es lo único que existe. Jugamos contra nosotros mismos. Somos lo único que ha quedado en pie: el pie, el blanco pie de un rinoceronte blanco”
Creo que esa es la lección que como aficionados podemos extraer de este inicio de curso balompédico. Una nueva temporada ha comenzado como si el Real no lo observara todo sentado en su trono en el techo del mundo. Como si la Copa de Europa que acabamos de ganar fuera a poder repetirse alguna vez. Más allá del bien y del mal, más allá del relieve sucio de la actualidad, con sus podredumbres y sus inquinas, está pura y virgen “la exaltación en los ojos, la ingravidez del blanco real” que cantaba Vilas también su poema homónimo, Real Madrid. En efecto, lo blanco contiene la alegría: la alegría de reunirse y de celebrar, la alegría de pedirse la misma cerveza en el mismo bar en donde empezamos a ganar el año pasado, “la única victoria posible del proletariado”. El Madrid gana siempre. El Madrid, que ya lo ha ganado todo y que se mira a sí mismo desde el otro lado del tiempo, gana y tiene que ganar “por todos nosotros, que tanto perdimos”.
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Buenos días tengan ustedes. Ya sabéis que en esta sección, cuando vienen sosas las portadas, solemos echar mano de otras noticias que no necesariamente aparecen en las primeras planas de la prensa nacional pero no por ello dejan de merecer atención.
La joya múltiple de hoy nos la trae el excelente tuitero conocido como El Norteño (@fsp1967), que ha atado cabos de la siguiente manera para revelar al mundo la verdadera naturaleza del tan cacareado amor de Piqué por el club en el que juega.
¿Cómo lo veis, amics? El 8 de agosto Piqué pactó un diferimiento salarial, pero es que el 10 fue aún más allá en su abnegación y se ofreció a jugar gratis. Lo que revela hoy Sport es que, entretanto, el futbolista se estaba ofreciendo para hacer negocios con el Barça comprando el 24,5% de Barça Studios. Una vez confirmado que esa casi cuarta parte de Barça Studios no iba para él, sino para Roures, nada de lo dicho. El día 16 se confirmó que la negociación por la “adecuación salarial” (qué genios del eufemismo hay por ahí, léase “rebaja de sueldo”) del bueno de Geri estaba congelada. Si no hay negoci no hay rebaja, Jan. En eso se cifra pues el verdadero amor de Geri por su club: en el 24,5% de Barça Studios.
¿Es o no es genial?
Por lo demás, iniciamos semana de Champions League. El Rey de la competición viaja a Glasgow, tierra de resonancias míticas donde aún quedan mandíbulas abiertas de par en par ante Di Stéfano y Puskas, no digamos ante la volea de Zidane. Ayer nos contaba Alberto Cosín cómo fue la primera visita del Madrid a Celtic Park, un amistoso en 1962. Forma parte de esta nueva expedición blanca, y cumplirá presuntamente en tierras escocesas cien partidos con nuestra elástica, el mismísimo Luka Modric.
“La Champions le pone a cien”. Y tanto. Como también consigna Marca, el logro de la Decimoquinta (que supondría el triple de las que tiene el Barça de Geri, Jan y Roures) supondría también para Luka —y para otros varios compañeros suyos— el dar alcance a Paco Gento como único ser humano con 6 Copas de Europa, las mismas que el Liverpool y una más que las que atesora el Barça de Geri, Jan y Jaume. Los registros que el Barça alcanza colectivamente a través de décadas y décadas de historia los empatan a título individual ciertos jugadores del Real Madrid tras unos cuantos años de esfuerzo.
A D. Paco, que da nombre a esta publicación, y a quien tantísimo quisimos y querremos, le habría hecho muchísima ilusión ver a todos esos héroes empatarle a Champions, y hacemos votos por que lo vea pronto desde donde esté. Nos consta que D. Paco era un tremendo fan de Modric.
¿Y quién no lo es?
Por otro lado, y como veis ahí arriba, Radio Marca ha remozado su nómina de colaboradores. Tras conocer la presencia en la misma de Mónica Marchante y Paco Jémez, echamos de menos a Movilla, Albelda, Hristo Stoichkov y Augenthaler, pero suponemos que todo se andará.
Os dejamos con la Vuelta y con Lewandowski, a quien solo cabe reconocer su gran magnitud como goleador.
Pasad un buen día.
Un equipo en racha y lanzado es el que espera al Real Madrid en su estadio este martes de estreno de Champions. El Celtic, vigente campeón escocés, acumula en este inicio de campaña siete victorias en Liga y una en Copa de la Liga, con un total de 29 goles a favor y únicamente dos en contra. La competición continental es otro nivel y una historia bien diferente, pero ahora mismo están repletos de confianza. El antiguo seleccionador australiano, Ange Postecoglou, plantea habitualmente un 1-4-3-3 que en fase defensiva con todos replegados se mueves más a un 1-4-5-1 para abarcar más terreno de juego y futbolistas por la zona media. En cuanto al XI no debe distar mucho del aparecido en el derbi de Old Firm contra el Rangers el pasado sábado, cuando vencieron con rotundidad por 4-0 para éxtasis de sus aficionados. En ese encuentro cayó lesionado en un hombro al minuto de juego el japonés Kyogo Furuhashi, entrando por él Georgios Giakoumakis, uno de los ídolos de la afición católica. Por tanto, en portería jugaría el internacional inglés Hart; en defensa Juranovic y Taylor por los laterales diestro y zurdo respectivamente; como pareja de centrales Carter-Vickers y Starfelt; en el medio McGregor como pivote y escoltándole de interiores O`Riley y Hatate, y arriba Abada por la derecha, Jota por la izquierda y el heleno Giakoumakis en punta.
El cuadro escocés va alternando la presión con un bloque medio que mantiene más la posición y repliega cuando el rival tiene el cuero. La presión intensa suele venir dada cuando hay saques de banda o el adversario dispone del balón por las bandas. Es ahí cuando se activan dos y hasta tres jugadores para realizar la jaula al poseedor del esférico y buscar el robo con gran intensidad y ambición. Los laterales merengues deberán estar muy activos y atentos porque serán la presa que tendrá el técnico Postecoglou anotada en su libreta. El resto del choque son un conjunto que busca juntarse atrás, trabajar mucho, ser solidarios y hacerse sólidos, sobre todo por el eje central.
No es un equipo que rife el cuero y busque el pelotazo rápido para intentar llevarse el esférico en una segunda jugada. Los tiempos han cambiado por Celtic Park y Postecoglou ha dotado al equipo con una idea de juego desde atrás. La primordial es sacar el balón por abajo, a ras de césped y con unos automatismos para librar la presión contraria. El eje de la zona izquierda es el principal por el que buscan salida, con el central Starfelt con un buen pie y que en ocasiones se anima en conducciones hasta la media para dividir y pasar. Junto a su compañero por ese costado, el lateral Taylor, son la principal vía verdiblanca para conectar con los interiores o los tres de arriba. Cuando se ven muy apurados, no hay problema en tirar del desplazamiento en largo, principalmente con el otro central Carter-Vickers, que mira arriba a la posición del griego Giakoumakis, que con su corpachón y poderoso físico pelea con los defensas para quedarse con el esférico y tratar de dejárselo de cara a los medios.
Un equipo arropado que junta mucho las líneas, protegido por sus dos centrales y con mucha energía en todas sus líneas, donde no se escatiman ni la entrega ni el derroche físico para defender. Los dos de atrás son los típicos centrales armario, jugadores grandes, potentes en lo físico, excelsos por arriba y muy fuertes. En el medio trabajan bien en las ayudas y los dos de las bandas de arriba repliegan mucho para ayudar a los laterales y formar una línea de cinco. El Real Madrid se deberá de armar de paciencia, mover de lado a lado el balón y tener una circulación precisa hasta encontrar los huecos. No hay demasiado espacio entre líneas, pero al buscar la espalda del pivote McGregor sufren si te puedes dar la vuelta y encarar a unos centrales a los que les cuesta más si se les hace salir de su zona. Por arriba, son bastante seguros e infranqueables por lo que colgar o meter mucho centro desde las bandas no será una idea demasiado afectiva.
En el medio tienen dos jugadores por la zona interior con buen pie. El japonés Hatate es el organizador, el futbolista con visión y buen pase que se encarga de mover al equipo. Por el otro lado está O`Riley, un hombre más para filtrar balones entre líneas y dar el último pase, como hizo el pasado fin de semana ante el Rangers con dos asistencias. Arriba, disponen de tres jugadores muy complementarios entre sí. Por la izquierda, Jota es el futbolista talentoso, por la derecha el internacional israelí Abada es un atacante ágil, con desborde, escurridizo y que llega al gol con facilidad (firmó un doblete contra el Rangers) y arriba, el griego Giakoumakis es el delantero tanque de toda la vida. Un ariete muy de área, con buenos movimientos buscando la espalda de los centrales y que engatilla el disparo a la mínima oportunidad. Fuera del área actúa como hombre boya para jugar de espaldas y pelear mucho con los zagueros. El Celtic tratará de ser directo, vertical y jugar a pocos toques cuando recupere el balón. No son jugadores especialmente veloces ni hechos para jugar al contragolpe, pero sí tienen recursos con el balón en los pies. Los laterales no se incorporan con demasiada frecuencia pero cuando lo realizan su principal objetivo es poner centros buscando siempre al delantero griego. Otro aspecto a tener en cuenta serán las jugadas de estrategia con los dos centrales como principales elementos a vigilar.
Postecoglou está realizando una estupenda labor para tener un equipo ordenado, conjuntado, dinámico y muy bien trabajado en el aspecto táctico. Cada jugador tiene clara su función y los automatismos están más que aprendidos. Son una escuadra muy solidaria, en la que trabajan todos en el aspecto físico y se muestra compacta a la hora de defender. En ataque lo primordial es que el medio japonés conecte con los futbolistas de banda y que su talento origine el peligro. No son un viejo equipo británico que solo busca el pelotazo, las segundas jugadas y los balones aéreos para hacer daño, sino que tratan de jugar el balón, con capacidad asociativa y combinativa. Frente al Real Madrid buscarán más rápido la portería y desplegarse con velocidad para sorprender. Luego está el factor Celtic Park, un estadio que aprieta mucho y lleva en volandas a los suyos. Les da un plus de energía y eso sumado a la motivación de verse las caras ante el campeón de Europa les hará un conjunto más complicado de lo que parece.
João Pedro Neves Filipe, más conocido como Jota es el jugador con más calidad con el balón en los pies de los escoceses. Un futbolista que parte arriba desde la banda izquierda, liviano, ágil, con salida por ambos perfiles y también con capacidad de pase y llegada a gol. Su principal acción es recibir y realizar diagonales, bien en búsqueda del disparo, para intentar alguna pared desde la frontal del área, bien tratando de hacer llegar el balón a Giakoumakis en posición ventajosa. Es una de las perlas de la cantera del Benfica que lleva tres cesiones a Real Valladolid (una) y Celtic (dos) para foguearse y encontrar un hueco definitivo en la plantilla encarnada. Su comienzo de temporada está siendo notable y acumula cuatro goles y cuatro asistencias, por lo que está inspirado, con confianza y es el hombre a vigilar en la zona de ataque verdiblanca.
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Me confieso. No vi el Sevilla-Barcelona. Asuntos propios de mi sexo lo impidieron. No había mucho misterio. El Sevilla está como está y el Barça es muy superior. No se escapaban Lopetegui y cía por más que empezaron bien y pudieron adelantarse incluso. Pero un partido, como la Liga, es muy largo. Y la diferencia entre ambos equipos ahora, abismal. Por cierto. Los puristas del estilo culé lamentan, cito textual, que el Barça “gane a lo Madrid”. Más pegada que juego, dicen. Y el colmo, más cita textual, “el Madrid está jugando bien”, claman. ¡Jaaaaaja, intolerable! Es para comérselos.
Cuatro jornadas y el Madrid está el primero y el Barça, el segundo. Así acabó la última Liga y muchas otras. Mis pedradas van encajando. Una que si el Barça de hace un año acabó subcampeón, este esa plaza la repite seguro. ¿Algo más? Dios dirá. Veo superior el Madrid y me parecerá normal que repita título. Veremos, claro.
El fichaje de este curso y de muchos es Tchouaméni. Estamos ante un futbolista descomunal que se presentó en el Bernabéu como lo hicieron en su día Amancio, Raúl, el Buitre, Ronaldo, Puskas, Cristiano, todos esos y alguno más
Más madera. Comenté que el fichaje resultón de este mercado fue el de Lewandowski. 34 años no mienten. Montones de goles. Jerarquía. Una delicia de delantero. Cuando llegó y nos recordaron sus éxitos me extrañó descubrir que sólo ha ganado una vez la Champions y eso que pasó media vida en el Bayern. Y antes, en el mejor Dortmund. Tiene las mismas que Camavinga, o sea. No es cachondeo, es verdad. Será que ganar ese torneo no es fácil.
Añadí que el fichaje de este curso y de muchos es Tchouaméni. Estamos ante un futbolista descomunal que se presentó en el Bernabéu como lo hicieron en su día Amancio, Raúl, el Buitre, Ronaldo, Puskas, Cristiano, todos esos y alguno más. ¿Dónde me pongo? ¿Ahí? Pues hala, venga, vamos.
Debutar ante los tuyos, en ese escenario con todas las miradas puestas en ti, pisando el terreno que huele todavía, y por siempre, a Casemiro y ante un equipo que te va a buscar, a ti y a todos los demás, confirma que ha llegado un tipo cosa seria. En el papel de 5, de 77 y hasta de 9: aquel cabezazo que exigió el paradón de Rui Silva. Felicidades, portero.
Más pedradas: Rodrygo. Tchouaméni fue el MVP y Vinicius, el mejor. Pero este va a ser también el año de Rodrygo. La apuesta por dos críos calificados de carísimos en su día le está saliendo el Madrid ‘bordao’. No les voy a cansar sobre las excelencias de Mendy, Valverde y otros. O que Benzema, que fue el último en incorporarse allá en julio, va piano-piano en pos de su puesta a punto ideal. Pero sigue siendo el aceite del Madrid. Entre todos le ganaron a un buen Betis que perdió por la mínima de la misma manera que pudo caer goleado, 4-1 o cosa así.
Y bueno, me han mandado ciertos audios sobre los sonidos del partido en el Bernabéu, lo que se dice mientras juegan los blancos. Ustedes comprenderán que servidor pone la COPE, luego lo que se comenta por ahí me pilla lejos. Vamos, que no me entero. Pero sí, los cortes recibidos, hay gente con tiempo ‘pa to’, evidencian lo mal que lo pasa mucho comunicante cuando juegan los blancos.
El bruto de mi amigo Jorge grita, ¡mira, oye cómo maman! Mirar y oír a un tiempo no me resulta sencillo, pero me pongo. El resumen es este: si un día Barça TV da los partidos del Madrid, la mayoría de comentarios serán más respetuosos.
El Madrid desquicia, ridiculiza. Los hay que lo traen de origen. No les queda ‘na’ que mamar, sí
Se salpimienta la cosa con la última boutade: el Balón de Oro lo merece Lewandowski y no Benzema. ¿Cosa de la prensa polaca, del Bild alemán, algún tabloide inglés, el diario Clarín de Buenos Aires, un columnista de Nueva Zelanda? No. La idea es de un tipo que gritaba hijoputa a los jugadores del Madrid desde el palco de prensa del Camp Nou. En el que un día se sentaron Juan José Castillo, Julián Mir, Alfredo Rueda, Andrés Astruells, Juan Antonio Casanova… ¡Ave María Purísima! Del repugnante episodio hay video. Y audio.
Nada de eso se dijo, ni pío, mientras el ariete polaco jugó en el Bayern. Si hubiera continuado en Alemania, la ocurrencia no se habría producido. Si su lugar en el Camp Nou lo hubiese ocupado el primer deseado, Morata, habrían pedido el premio para él. Tras cuatro partidos, cuatro, de azulgrana... El Madrid desquicia, ridiculiza. Los hay que lo traen de origen. No les queda ‘na’ que mamar, sí.
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¡Hola, galernautas!
¡Madre del amor hermoso, cómo pasa el tiempo! Parece que fue ayer (y no es un eufemismo, esto pasa como un Ferrari por el Jarama) cuando bajaba un servidor por la Calle de Raimundo Fernández Villaverde con los colegas del colegio dispuesto a disfrutar de un partido más de Copa de Europa en Chamartín. 14 años tenía este escribidor el día de San José de 1980, por la tarde, a hora inhabitual de cita europea, pero como era fiesta, pues lo pusieron pronto… ¡Vaya recuerdos! Fue la primera vez que me puse en el Fondo Sur del Bernabéu, donde estaba la Peña Las Banderas, de la que me hice socio a los pocos días (no había ultras entonces…). Disfruté como un enano de aquel partido, de aquella remontada que nos daba el pase a las semifinales de la Copa de Europa, cuya final, curiosamente, se jugaba en nuestra casa. El otro día rememoraba dicho partido con mi amigo Roberto Gómez, el hijo del añorado y llorado Juanito, que marcó el gol que daba el pase en aquel encuentro, contándole cómo se las gastaba su padre en estos partidos y en aquel choque en particular. 42 años ya… Bueno, que me pongo tontorrón y no estoy al turrón, que son los datos del partido, así que, como siempre… ¡HALAMADRID!
Sí, ya sé que si Luka quisiera podría jugar hasta los cien años pero no, a lo que me refiero es que el martes nuestro Modric llegará, si juega, a los 100 partidos de Copa de Europa con el Real Madrid. 5 Campeonatos, 62 victorias, 17 empates y 20 derrotas en los 99 anteriores jalonan la trayectoria del croata en el torneo.
Mucho whisky y mucha gaita (que también), pero cuidado con este equipo que lleva nada más y nada menos que 38 partidos de liga sin perder. No nos podemos confiar, desde luego.
Porque la primera aparición de los escoceses en Copa de Europa fue en la temporada 1966/67, GANANDO EL TORNEO… Precoces fueron.
Nuestro Karim Benzema —esperemos que próximo Balón de Oro y mejor jugador del mundo por mucho que digan en Palancatonia— lleva marcados 15 goles en los últimos 10 partidos que ha disputado de Copa de Europa, lo que es una marca de cuidado que esperemos que se acreciente.
La isla de la Gran Bretaña no se nos está dando nada mal en absoluto. Sin ir más lejos, la temporada pasada el Real Madrid eliminó a TRES equipos del Reino Unido, a saber, Chelsea, Manchester City y Liverpool, por lo que últimamente la cosa británica se nos da bastante bien.
Getty Images.
Los veteranos aficionados madridistas recordarán la célebre eliminatoria entre el Real Madrid y el Celtic en la temporada 1979-1980 en la Copa de Europa. Aquella fue una de las remontadas memorables merengues en Europa tras caer por 2-0 en Celtic Park y ganar por 3-0 en el Bernabéu. Sin embargo, en ese duelo no se produjo la primera visita a Celtic Park. Hay que remontarse a 1962 para encontrar el primer viaje del cuadro blanco a la ciudad escocesa y al campo del equipo blanquiverde. El Real Madrid en plena pretemporada del curso 1962-1963 viajó a las islas británicas tras haber concertado dos encuentros. El primero contra el Celtic el 10 de septiembre y el segundo tres días después frente al Arsenal en Londres.
Como se pudo leer en la ‘Hoja oficial del Lunes’ del día 10, el encuentro Celtic-Real Madrid fue un partido benéfico cuyos ingresos irían a parar al Fondo Benéfico Nacional Judío que los dedicaría a la “rehabilitación de mujeres y niños refugiados de Europa y África del Norte”. El conjunto merengue viajó el día 8 desde Barajas, con escala en Londres, tomando un vuelo a las 12:30. En el diario MARCA se hacía referencia a que la expedición contaba con 16 futbolistas tras “la incorporación de Pachín y las únicas bajas de Evaristo y Tejada”. Miguel Muñoz dividió a la plantilla en dos y un equipo B viajó a Galicia para jugar ante Orense, Celta y Pontevedra. En ese conjunto estaba Isidro Sánchez, Vidal, Marquitos o los dos hermanos de Gento, Julio y Antonio.
Los veteranos aficionados madridistas recordarán la célebre eliminatoria entre el Real Madrid y el Celtic en la temporada 1979-1980 en la Copa de Europa. Sin embargo, en ese duelo no se produjo la primera visita a Celtic Park. Hay que remontarse a 1962 para encontrar el primer viaje del cuadro blanco a la ciudad escocesa y al campo del equipo blanquiverde
Glasgow recibió al Real Madrid con un fuerte temporal de agua y frío y no se concertó un entrenamiento el día antes al partido. La plantilla blanca solo salió de su hotel en la previa para asistir a una misa oficiada en la Catedral de St. Andrews. El fútbol escocés por entonces estaba en auge con el Rangers a la cabeza. El equipo protestante llegó a semifinales de la Copa de Europa en 1960 y a cuartos en 1962, aunque el vigente campeón era el Dundee. A Di Stéfano le preguntaron por el balompié de Escocia y respondió que “tenemos una opinión muy elevada de todos los equipos escoceses, especialmente del Rangers y creemos que el encuentro de mañana será muy disputado”. La ciudad se engalanó para recibir al mítico Real Madrid cinco veces campeón de Europa y los periódicos dedicaron multitud de alabanzas a los madridistas destacando que todavía era “un gran equipo, con gran juego y personalidad en sus filas”.
Finalmente se colgó el cartel de no hay billetes y la recaudación se estimó en 35.000 libras (unos seis millones de pesetas), una cifra récord para un partido amistoso. Cerca de 72.000 espectadores acudieron a un Celtic Park que sufrió las consecuencias de las lluvias torrenciales de los días previos, pero que con el trabajo de los operarios del cuadro blanquiverde presentó un panorama apto para una buena práctica del fútbol.
Muñoz presentó un equipo muy reconocible y con aroma de titular. En la portería estuvo Araquistáin, en defensa Casado, Santamaría y Miera, en el medio Muller y Pachín y arriba Bueno, Amancio, Di Stéfano, Puskas y Gento. En la segunda mitad se incorporaron Zoco por el francés Muller en el medio y Felo por Manolín Bueno que resultó lesionado en la única noticia negativa del choque para los blancos. En el equipo local ya se pudo ver a Chalmers, McNeill o Lennox, integrantes del Celtic que un lustro después levantarían la Copa de Europa en Lisboa frente al Inter.
En la crónica del diario MARCA se explicaba que el “poder rematador” del Real Madrid fue demasiado para un Celtic desbordado. Al descanso los blancos vencían por 0-2 con goles de Puskas y Amancio tras asistirse mutuamente el magiar y el gallego. En el minuto 16 de la segunda mitad Gento logró el tercer tanto y apenas pocos segundos después de sacar de centro los escoceses por medio de Chalmers recortaron distancias. El jugador merengue que más cautivó a prensa y aficionados fue Puskas. La prensa le consideró el mejor del encuentro y recibió titulares como el de ‘Daily Press’ que le llamó “El pulverizador”, considerándolo aún “el viejo maestro”. En el ‘Daily Record’ se pudo leer “Puskas, el Grande” y que todavía es “uno de los grandes jugadores del mundo y esta noche en Escocia, su país favorito en fútbol, ha jugado su más grande encuentro. Él fue la diferencia real entre ambos equipos. A sus treinta y seis años de edad ha demostrado seguir siendo un gran maestro”. Por su parte, ‘Cañoncito Pum’ quedó impactado con el ambiente en Celtic Park y declaró que “ese apoyo del Celtic, me maravilló. Nunca en ningún lugar del mundo había visto tal entusiasmo ni escuchado tal aliento. Ojalá pudiera llevarlos de vuelta para apoyar a mi club en España”.
El público despidió con una gran ovación al Real Madrid y estas simpatías se trasladaron a su hotel de concentración donde se congregaron unas 5.000 personas para vitorear a los jugadores blancos, hacer ondear sus pañuelos y hasta cantar canciones acompañadas de instrumentos musicales. Los futbolistas madridistas tuvieron que salir al balcón a saludar para que así se dispersara toda la muchedumbre presente en las inmediaciones del Central Hotel de Glasgow. Por la noche se celebró un banquete en honor a la visita merengue al que asistieron ambos equipos y autoridades civiles y deportivas de la ciudad. Al día siguiente la expedición viajó a Londres para jugar contra el Arsenal en Highbury.
Buenos días, amigos. The sun is up, the sky is blue, it's beautiful and so are you, Real Madrid, como cantaba John Lennon en Dear Prudence, una de las joyas del Álbum Blanco de los Beatles, aunque nos hemos permitido la licencia de sustituir a la querida Prudencia por el Real Madrid.
La prudencia hay que mantenerla siempre, observarla no resta valentía y sin embargo suma responsabilidad y posibilidades de victoria, pero lo cierto es que este Madrid pinta muy bien. Cuatro victorias en cuatro partidos en Liga, cinco de cinco en partidos oficiales, y con una sensación de aplomo muy seria. A diferencia de la temporada pasada, cuando se remontaron muchos partidos, pero con una incertidumbre que hacía creer que no se iba a conseguir, esta campaña el Madrid transmite una seguridad que hace pensar que la victoria caerá por su propio peso.
“Un líder a todo gas” es el titular elegido por Marca para su portada de hoy. Y el gas no es ruso, por lo que no se prevén problemas de suministro este invierno. Ayer el gas fue francobrasileño, los goles los pusieron los brasiniños, que no son tan niños, y en la sujeción destacó Tchouaméni, aunque no solo en eso. El plan del Madrid es “Defender como Francia, atacar como Brasil”, como ha escrito hoy Alejandro de León de manera muy acertada en La Galerna.
Ese “a todo gas” del titular de Marca es como se tradujo en España la saga de películas “Too fast, too furious”, que son al cine lo que el Burger King a la cocina, pero nos sirven para nuestro propósito explicativo. Nosotros diríamos: too fast, too furious, too Tchouaméni. El francés volvió a jugar un partido titánico. La mayoría pensamos que fue el hombre del partido, Jesús Bengoechea también, lo explica a la perfección en esta pieza que hemos publicado hoy.
Decíamos antes que los goles los pusieron los brasileños y Marca también destaca el papel de Rodrygo: “Un Madrid sólido tumba al Betis a ritmo de Rodrygo”. Un Madrid sólido sin los problemas de erección que pretende solucionar la clínica que se anuncia debajo.
Y qué decir de Vinícius. Sin realizar su mejor encuentro, ayer marcó un golazo y volvió a dar la sensación de invencibilidad que lo acompaña de un tiempo a esta parte. Lleva dibujado en la cara que puede con todo y los rivales lo saben. No se atisba el límite de este muchacho.
As también destaca a la pareja de brasileños y a Tchouaméni, y titula: “El Bernabéu sigue de fiesta”.
Sin embargo, los periódicos del equipo de Roures se muestran tacaños a la hora de reconocer los méritos blancos. No nos engañemos, era de esperar, pero sus opiniones sacan a flote cierta ignorancia futbolística. Por ejemplo, Sport vuelve al manido “La pegada pone líder al Real Madrid”.
Señores, señoras, senyeras y demás integrantes de la redacción de Sport, respétense. ¿Vieron el encuentro? Si el Madrid hubiese hecho gala de pegada habría concluido el partido con un 5-1. El Madrid hizo gala de muchas cosas, pero precisamente de pegada, no. Sportianos, lean la crónica de Andrés Torres y entérense de lo que sucedió.
Mundo Deportivo se agarra a la otra excusa recurrente: el árbitro, y destaca que el Betis reclamó dos penaltis. Alberto Cosín ya dejó claro ayer que no fueron tales.
Pero el principal asunto de los diario catalanes es el Barça y su victoria ante el Sevilla. Mundo Deportivo titula “¡Olé Barca!”. Cómo se nota que Godó es un grande de España y sus pupilos muestran su amor por la patria empleando un vocablo tan español. Eso sí, sin coma del vocativo, porque ¿qué hay más español que no emplear la coma del vocativo? Pocas cosas, quizá la alergia del conductor medio patrio a circular por donde debe, el carril derecho.
Sport habla de “Exhibición”. El Barça jugó bien y ganó, pero cabe poca exhibición cuando uno se enfrenta a su filial de facto. Ya lo dijo Monchi: “Vendimos al Barça a Koundé porque no somos rivales directos”. Con esa premisa, ¿quién es capaz de ganar? Se comienza perdiendo antes de empezar.
De los últimos 31 partidos jugados —que no disputados— entre Barça y Sevilla, los de Monchi han perdido 22, han empatado 8 y han ganado 1. Para ser el Sevilla un “grande”, la anomalía estadística es llamativa. El tuitero y galernauta mr. mØnk se encargó de recordarla:
Disfrutad del liderato liguero y pasad un buen domingo.