Buenos días. Ya ha sido dicho muchas veces que La Galerna es apátrida o, mejor dicho, que tiene por única patria al Real Madrid. Sin embargo, la mayoría de quienes cada día brindamos nuevos contenidos a esta plataforma somos españoles, y estamos inevitablemente de enhorabuena. Es más: estamos emocionados.
La Selección Española de fútbol femenino se proclamó ayer Campeona del Mundo. Los lectores no españoles de La Galerna pueden perfectamente sentirse incluidos en esta alegría debido al protagonismo de jugadoras del Real Madrid en el triunfo, con la extraordinaria Olga Carmona a la cabeza.
Tanto As como Marca regalan con toda justicia la totalidad de sus primeras planas a este hito del deporte femenino español, con despliegue de fotografías que dan idea de la magnitud de la euforia, que compartimos con las heroínas. La letra pequeña de ambas portadas da cuenta de las intrahistorias que marcan el triunfo, principalmente dos subtramas de la gloria que (una estremecedora, la otra indignante) han quedado para el recuerdo en la resaca del éxito.
https://twitter.com/7olgacarmona/status/1693396084201337008?s=20
A veces, la intrahistoria es tan conmovedora que supera a la propia historia como centro de atención. Olga Carmona, jugadora de nuestro Real Madrid y autora no sólo del único gol de la Final, sino también del tanto decisivo en la semifinal ante Suecia (a pesar de desenvolverse como lateral izquierda y no ser por tanto una experta ante la portería rival), jugó el partido de su vida —y de las nuestras— sin saber que su padre había fallecido la víspera. Su familia se lo ocultó para no perjudicarla de cara a la Final.
Lo que sucedió es tan potente que nos traslada a preguntas (im)pertinentes. ¿Qué importancia tiene la dificilísima decisión de ocultación de información tomada por la familia Carmona en el hecho de que toda España se sienta hoy Campeona del Mundo? ¿Habría jugado Olga la Final (y habría sido igual de decisiva) de haber sido conocedora de la terrible noticia antes de disputarse el partido? ¿Tenemos derecho a sentirnos felices? Como dejó escrito Kerouac, “un poema de Baudelaire no compensa su dolor”. Qué extraña, indescriptible mezcla de sentimientos, amigos, entre los cuales prevalece por supuesto la admiración y el inmenso cariño por Olga, a quien mandamos nuestro abrazo más cálido.
La otra intrahistoria es por supuesto el intolerable comportamiento de Luis Rubiales durante la celebración del título, sin que este tema tenga nada que ver con el ultrafeminismo a todas luces excesivo que nos domina (en España, curiosamente, con tintes indudablemente culés). No es por feminismo, sino por algo tan antiguo como la exigencia del saber estar y del respeto a la mujer por lo que cabe exigir la inmediata dimisión del dirigente, que no puede ni debe proyectar esa imagen de pulpo sobón cuando representa al fútbol español (ni en privado, a ser posible).
Rubiales ya atesoraba poderosísimas razones para dejar el cargo antes de comportarse como un cafre que violenta la voluntad de las mujeres, entre ellas el manifiesto conflicto de intereses de los negocios con su amigo Geri y la total inacción con el CTA tras conocerse el negreirato, de cuyo infausto legado son herederos directos los más conspicuos representantes del poder arbitral.
Si Rubiales ya tenía razones para largarse antes de este incidente, cuánto más ahora. Es una vergüenza para el fútbol español, que para la comunidad internacional se ha convertido en Campeón del Mundo femenino, sí, pero también en un pozo de degradación racista en el trato a Vinicius y ahora en los modos barriobajeros de uno de sus máximos dirigentes. No hay título de fútbol, masculino o femenino, que compense el descrédito de ver ese deporte manejado por sujetos como Rubiales, Tebas y Roures, el Tridente del Horror.
Por lo demás, agradecemos a la prensa cataculé que comparta con la capitalina la importancia de Olga en esta historia, y que se conmuevan como todos con su historia personal. Sólo nos queda finalizar este portanálisis con el desacomplejado Viva España con el que lo titulamos. Esta Estrella mundialista nos sabe aún mejor que aquel Mundial masculino de 2010. Aquel hito fue instrumentalizado como pocos. Esta, en cambio, es también la historia del fracaso de quienes trataron de instrumentalizar la Selección Femenina.
Pasad un buen día.
Hay tortas en el seno de La Galerna para dilucidar quién viene a Zaragoza a entrevistar al mito. Es el hombre de los Cinco Magníficos del club maño, pero a los ojos del madridismo es uno de los escasos protagonistas vivos del que muchos consideran aún el mejor partido de la Historia del Fútbol, el 7-3 del Real Madrid al Eintracht de Frankfurt en la Final de la Copa de Europa en Glasgow en 1960. No hay muchas imágenes de calidad aceptable de aquel Madrid glorioso de los 50, pero sí las hay de ese partido. El hombre que incursiona por la derecha y dispara para que Di Stéfano emboque el rechace, y marque así el primer gol blanco, está aquí con nosotros, siendo nosotros los que finalmente hemos tenido la suerte de imponer nuestras candidaturas para tomar el AVE, o sea, Joe Llorente porque cierto tío suyo (de nombre Paco) jugó junto a nuestro hombre, Alberto Cosín como premio por sabérselo todo y yo por… yo porque para eso mando.
Darcy Silveira dos Santos -nos confiesa que casi nadie la llama así, siendo mundialmente conocido aún como Canário- está estupendo para su edad, que el lector interesado podrá afinar en Wikipedia. Tan sólo un problema con la vista le perturba. Su hija, la encantadora Gloria, nos previene al respecto, pero eso no impide que en varios momentos de la charla, que tiene lugar en un céntrico restaurante zaragozano, disfrute cuando le sean mostrados numerosos daguerrotipos y cuadernillos vintage que Cosín guarda como oro en paño en algún cajón de sus desvelos de coleccionista. Pese a que su estancia en el Real Madrid fue relativamente fugaz, y fue en el Zaragoza donde se convirtió en leyenda desarrollando la mayor parte de su trayectoria, todo el mundo menciona su nombre para recitar una de las delanteras más mortíferas de la historia del fútbol: Puskas, Gento, Di Stéfano, Del Sol y Canário. Su nombre, de hecho, es el único que esa formación tiene en común con aquella otra de resonancias también míticas, si bien menos universales: Canário, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra, los Cinco Magníficos del Zaragoza. El brillo cegador de Garrincha —que jugaba como él en el extremo derecho— le restó opciones en la selección brasileña, pero no por ello su nombre deja de estar escrito con letras de oro en los anales del Fútbol con mayúsculas.
Usted empezó jugando de portero…
Sí, fue en el Olaria FC, mi primer club antes de ir al América de Río, pero enseguida vieron que me desenvolvía bien por la banda. Freitas me quería llevar al Flamengo, al que él entrenaba, pero el América no le dejaba. De repente, un día, me estoy cambiando para un partido y me dicen: “Pero qué haces. Si tú no vas a jugar. Hay un representante del Madrid que ha venido a ficharte. No quiero que te lesiones”. En 48 horas, mi mujer, mis dos hijos y yo estábamos en Madrid. Salí de Río un martes a las diez de la noche y llegué a Madrid un miércoles a las diez de la noche también, con una escala en la isla de Sal, en Cabo Verde. No pegué ojo en todo el viaje. Mi hija Gloria, aquí presente, tenía un mes y dieciocho días.
¿Qué encontró al llegar a Madrid?
Una táctica totalmente diferente. Pero, sobre todo, un ramillete de futbolistas absolutamente inigualable. Jugué con los mejores. Sobre todo con Di Stéfano, el más grande, y te lo digo yo que también jugué con Pelé en la selección brasileña. En el Madrid ocupé la plaza de Kopa, que había tenido que volver a Francia, lo cual era una enorme responsabilidad. No me fue mal. Tengo recuerdos maravillosos de mi estancia allí. Siempre seré zaragocista y madridista, las dos cosas. De mis temporadas con el Sevilla y el Mallorca no vale la pena hablar.
Pero con el Mallorca ascendió de Segunda, ya al final de su carrera.
Sí, pero mi recuerdo es malo porque ascendimos, en efecto, pero el presidente de entonces me echó nada más lograrlo. “Estás viejo, no puedes jugar más al fútbol¨. Lo pasé mal. Les pedí una camiseta con ocasión de un Zaragoza-Mallorca en el que estuve muchos años después. “Dame tu dirección y te la mandamos”. Hasta hoy. Al Mallorca todavía no sé cómo llegué a parar. Por entonces no había representantes, me puse en manos de una empresa catalana para la búsqueda de mi siguiente destino y firmaron por mí sin contar conmigo.
Pero en el Madrid la trataron bien, ¿no?
Muy bien. En el Madrid en cambio sigo teniendo amigos, los que quedamos de entonces. Hace poco hablé con Santamaría. ¡94 tiene! ¡Ja! También seguí en contacto con Antonio Ruiz, con Santisteban… Tengo una réplica de la Quinta en mi casa.
Dice que D. Alfredo fue el más grande.
Sin duda. Un periodista me preguntó hace poco si Messi era el mejor de la historia. “Messi tiene que comer muchas judías para llegar a donde Alfredo”, le respondo. “Hombre, Dercy”, me dice el tipo, bastante incrédulo. “Pues claro”, le replico.”Messi necesita que el equipo juegue para él, pero Di Stéfano jugaba para el equipo: atacaba, defendía, marcaba goles, ayudaba al compañero, regateaba, asistía…” Di Stéfano es el número uno de la historia para mí.
¿También mejor que Cristiano?
Para mí sí. Ahora han venido los del Golfo a darle 200 millones a Cristiano. No me jodas. ¿Para qué? Y se han llevado también a Benzema. Yo no quería que se fuese, pero claro, ya estamos con las perras… Benzema es un gran, gran futbolista. A ver qué tal este año. El entrenador no gana partidos, siempre lo digo. Son los jugadores quienes lo hacen.
Aún con esa premisa, ¿quién fue el mejor entrenador que usted tuvo?
Martim Francisco. Es el que tuve en el América. Por la noche se estudiaba los contrarios. No dormía. Luego vino a España y entrenó al Athletic, el Betis, el Logroñés y el Elche. Luis Belló también fue muy bueno. Con él en el Zaragoza, en la época de los Magníficos, gané una Copa de Ferias, dos Copas de España…
Messi necesita que el equipo juegue para él, pero Di Stéfano jugaba para el equipo: atacaba, defendía, marcaba goles, ayudaba al compañero, regateaba, asistía… Di Stéfano es el número uno de la historia para mí
¿Al Zaragoza lo sigue usted viendo con frecuencia? ¿Va al estadio?
Lo ha comprado un grupo de inversión donde está el Inter de Miami, pero no veo mucha mejoría. El trato tampoco es el mejor. Me parece muy bien que le den la insignia de oro y brillantes a un chico como Zapater, no tengo nada contra él, pero ¿y los Magníficos, que ganamos los primeros títulos de la historia del club? Del Madrid sí tengo la insignia, como ganador de la Copa de Europa. Hay cosas curiosas. Estuve por la Romareda con ocasión de un Zaragoza-Real Madrid, precisamente, hace ya años, y fue Florentino quien le tuvo que explicar al presidente del Zaragoza lo importante que yo había sido en este equipo. En el Zaragoza, me refiero.
¿De verdad?
Sí. Van por ahí… Compran equipos… Pero muchas veces no saben muy bien lo que compran…
Estuve por la Romareda con ocasión de un Zaragoza-Real Madrid, precisamente, hace ya años, y fue Florentino quien le tuvo que explicar al presidente del Zaragoza lo importante que yo había sido en este equipo. En el Zaragoza, me refiero
Volvamos a Canário el futbolista. Tenía fama, aparte de por su excelencia técnica en el ataque, por su entrega defensiva, algo que quizá la gente no esperara de un brasileño.
Me encantaba defender. El fútbol me ha dado todo, no me puedo quejar, pero yo también me he entregado siempre al máximo, como lo hacían mis compañeros en el Zaragoza y en el Madrid. Tu tío (se dirige a Joe Llorente Gento) era un espectáculo en ese sentido y en la velocidad, entre otras virtudes. Yo lo pasé muy bien jugando con tu tío. Fuera del campo nos reíamos mucho. Era serio cuando correspondía ser serio, pero era un cachondo mental. No sé cuántas veces me hizo la broma de llevar la conversación de tal modo que yo acabara diciendo "Torrelodones", para soltar la famosa rima, claro. Yo caía siempre. Recuerdo cuando nos llevaron a ver unos toros de corral, cerca de Soto del Real, donde yo tenía una casa. Íbamos andando entre los toros, muertos de miedo todos menos él. Luego el tío se ponía a torear y todo. Éramos más que un equipo. Éramos un grupo de amigos que además jugaban juntos. No se veían las envidias y los ataques de ego que se ven ahora. Nadie se preocupaba de lo que ingresaban otros de la plantilla. Cada uno cobraba su dinero y se acabó.
Nos ha hablado de Di Stéfano, Gento… ¿Qué nos puede contar del arquitecto de aquel Real Madrid? ¿Cómo era su relación con D. Santiago Bernabéu?
Excelente. Hicimos una gira de amistosos en Brasil. Jugamos contra Botafogo y Vasco de Gama. Al subir al avión, me dice Bernabéu: “Canário, tú conmigo”. Aprovechando que yo era brasileño, se dedicó a hacerme preguntas sobre mi país durante todo el vuelo. Me tuvo todo el viaje cascando. Y al aterrizar va el tío y me dice: “Quiero que, durante estos días aquí, me consigas un loro”.
¿Un loro?
Un loro. Un guacamayo de esos brasileños. Yo creo que me lo pidió porque le hablé de que en Brasil hay muchos y a mí me hacían mucha gracia. Le conté del loro de un vecino que yo tenía en Río, que cuando pasabas acusaba a su dueño: “Este no me da de comer”. (Risas). Le gustó la historia y quiso un loro para él.
¿Y se lo consiguió?
Claro. Me pasé media estancia en Brasil llamando a familiares para que se hicieran con un guacamayo. Ya no recuerdo exactamente a través de quién lo conseguí.
¿Y volvieron a España con el loro a bordo?
Así fue.
¿Y qué pasó con el loro? Perdone mi curiosidad, es una gran historia. ¿El loro acabó en Santa Pola?
Posiblemente. Le perdí la pista. Habrá muerto ya. (Investigado el dato, los guacamayos tienen una esperanza de vida de unos 50 años, por lo que en efecto estará en el cielo de las mascotas madridistas, aunque puede que no haga tantos años que haya ingresado en dicho paraíso). Llegaron a Madrid, sacaron el loro en su jaula y se lo llevaron.
¿El loro (o guacamayo) viajaba con ustedes, en los asientos?
No, no, en bodega. Quede claro que llevaba todos los papeles en regla. Había que tener mucho cuidado con eso, y me lo tomé muy en serio para que así fuera. No sé qué finalidad le daría D. Santiago a su mascota.
¿Hablaba?
¿Quién?
El loro.
No cuando se lo compré. Ignoro si después D. Santiago logró que hablase. Hace falta un entrenamiento para estas cosas.
Bernabéu tiene una fama de iracundo que, a medida que hablas con quienes le trataron, queda más y más desmentida. ¿Usted sufrió alguna de aquellas santiaguinas?
No. Era recto, y te decía las cosas de manera muy directa, las buenas y las malas. “Mañana vente a mi despacho a las diez que quiero hablar contigo”. Pero era muy buena persona, muy paternal. Ojalá el fútbol actual tuviera más personas como él. Yo le tenía un cariño enorme. Fue un presidente como Dios manda.
Murió sin descendencia. ¿Cree que el club era su familia, que los jugadores eran sus hijos?
Es posible. Lo que te puedo decir es que era una persona maravillosa. Tuvimos una gran relación.
¿Desde el viaje del loro?
Sí. Nos unió mucho.
¿Es Florentino alguien que está a la altura de D. Santiago?
Es otro gran presidente. Conmigo siempre ha sido cariñosísimo. Alguna vez me ha dicho que él querría ser como D. Santiago. ¡Y fíjate el estadio que está construyendo!
Por varias cosas que ha dicho, deduzco que no tiene una gran impresión del fútbol actual.
Así es. No hay verdadero compañerismo en los equipos. Antes acababan los partidos, aquí en Zaragoza, y nos íbamos todos a tomar algo a una cervecería que está al lado de la Romareda. Ahora se van todos a sus casas, cada uno por su cuenta. Así no se hace equipo ni se refuerzan los lazos. Hay muchos egos.
¿Y en cuanto al fútbol propiamente dicho?
Ahora juegan todo el rato para atrás, obsesionados con la posesión. Me enfado muchísimo. Hay partidos que no logro ver enteros. Los del Madrid sí, claro, y con mucha pasión, pero algunos encuentros no los finalizo. Hace poco estaba viendo un partido en el cual el portero sacó en largo, hasta los dominios de su delantero centro. Pero ¿qué hizo este? La controló, la pasó atrás y el balón acabó enseguida, otra vez, en las manos del portero. Ese es el momento en el que le digo a mi hija: “Quítalo”. No es fútbol. Nosotros no jugábamos así. Éramos verticales. Buscábamos el gol.
Jugadores como usted, por ejemplo, cada vez hay menos, porque los extremos juegan a pierna cambiada. Usted era diestro y jugaba por la derecha, a pierna natural.
Un desastre. Han quitado los extremos y han puesto carrileros. En general, se penaliza la calidad. Solo quieren chicos que pasen el balón, sin arriesgar. En cuanto despunta un jugador, lo venden. Otra cosa que me pone muy nervioso es ver cómo se tiran en el área para engañar al árbitro. En mi época no había tanto teatro.
¿Se refiere al fútbol de todas partes, o hay diferencias geográficas?
No, en la Premier no es así. Veo mucha Premier. Pero en la Liga española no se ve espectáculo. Un resultado como aquel 7-3 en Glasgow, donde tuve la suerte de participar, el mejor partido de la historia del fútbol, es impensable en España.
lo más grave viene a la vuelta, con tres goles anulados al Madrid injustamente y un posible gol fantasma de Gento, también escamoteado. En una de esas jugadas nos roban a la vez un penalti y un gol. Gracia me pega una patada en el pecho dentro del área, Del Sol anda por allí y marca de un trallazo. El árbitro señala algo. Pensamos que ha anulado el gol porque ya había pitado el penalti antes, pero nos encontramos con que no ha dado ni el penalti ni el gol. ¡Me pitaron falta a mí!
Una vez le hice una entrevista telefónica, con ocasión del aniversario de esa Quinta Copa de Europa. Me contó una anécdota muy especial.
Sí, volví al Hampden Park hace relativamente pocos años. Cuando ganamos allí la Quinta era un estadio muy abierto, ahora ha cambiado arquitectónicamente, está precioso. El caso es que llegué allí y le conté al conserje que yo había jugado allí aquel partido. El tipo se puso hasta nervioso, me dijo que esperara. Al cabo de un rato volvió con el Presidente del fútbol escocés, que dio la casualidad estaba por allí, y me hicieron una especie de homenaje improvisado.
Fue la Quinta, pero usted podría haber ganado la Sexta de no haberse cruzado en su camino dos árbitros ingleses de infausto recuerdo…
Ellis en la ida y Leafe en la vuelta de octavos de Copa de Europa contra el Barça, en noviembre del 60. Nos presentamos en esa situación como campeones de las primeras cinco ediciones de la competición. En el 2-2 del Bernabéu hay un penalti a favor del Barça por una falta del portero Vicente que, de serlo, es fuera del área, pero lo más grave viene a la vuelta, con tres goles anulados al Madrid injustamente y un posible gol fantasma de Gento, también escamoteado. En una de esas jugadas nos roban a la vez un penalti y un gol. (Todo esto se encuentra en Youtube, aclaramos al lector curioso). Gracia me pega un patada en el pecho dentro del área, Del Sol anda por allí y marca de un trallazo. El árbitro señala algo. Pensamos que ha anulado el gol porque ya había pitado el penalti antes, pero nos encontramos con que no ha dado ni el penalti ni el gol. ¡Me pitaron falta a mí! Nos hicieron todas las perrerías posibles.
¿A qué atribuye eso?
Nos robaron la posibilidad de la Sexta porque ya era demasiado. ¡Habíamos ganado cinco seguidas! Alguien la UEFA decidió que no podíamos ganar ninguna más. Entonces había árbitros que no querían que el Madrid ganara. Bueno, ¡no querían y siguen sin querer!
Aquella Final contra el Benfica, la primera que perdimos en el 62, también fue polémica. Usted no jugó, pero estaba en la plantilla.
Otra igual, nos quitaron un penalti a Di Stéfano clarísimo. Lo dicho: los árbitros nunca nos ha ayudado. Nosotros lo comentábamos: no quieren que ganemos más.
¿El Madrid reciente le llena?
Jugaron muy bien hace dos años con la Catorce. El año pasado fue un golpe duro la derrota por 4-0 ante el City. Me supo a cuerno quemado. Te pueden ganar por uno o dos, han gastado mucho dinero, pero nos metieron cuatro y no hicimos nada. No lo entendí.
¿Qué jugadores del actual Madrid le cautivan? Usted, aunque ya sea también maño, es brasileño. ¿Son sus compatriotas del Madrid sus favoritos?
Me encanta Rodrygo. Vinicius tiene una velocidad endiablada, pero debe aprender a evitar los follones.
Hombre, le sacuden mucho, ¿no?
A mí también me sacudían. Eladio, el del Barcelona, me rompió la clavícula.
¿Qué le parece la actual situación del Barça?
Tiene muchos problemas, pero saldrá adelante. Todo el mundo le ayuda.
¿Le ha escandalizado mucho el asunto Negreira?
Negreira era un buen árbitro.
No todo el mundo está de acuerdo con eso…
Lo era. Lo que están hablando habría que demostrarlo. Hasta que no se demuestre, no se puede decir nada.
Lo que está demostrado es que Negreira cobró del Barça durante 17 años, y no se ha encontrado ninguna razón convincente y edificante para esos pagos, que cesaron cuando dejó de ser vicepresidente del CTA…
Cobraba del Barça, esto es indudable y yo también lo digo. Y cuando lo digo me sueltan: “eres anticatalán”. Y yo respondo: “no soy anticatalán, digo la realidad”.
¿Crees que todo quedará impune?
Sí, lo creo. Eso tiene más trampas que una película de chinos. Es grave lo que ha pasado.
Entrevista: Jesús Bengoechea, José Luis Llorente Gento, Alberto Cosín
Verano de 2019. Copa del Mundo Femenina de la FIFA en Francia. En octavos de final, España vuelve a ser eliminada muy pronto, como en 2015, tras perder derrotada por Estados Unidos. Dicha selección estaba mayoritariamente compuesta por jugadoras del FC Barcelona, que por entonces ya llegaba regularmente a las rondas finales de la Copa de Europa, y del Atlético de Madrid.
Precisamente en ese mismo verano, el Real Madrid anticipaba su entrada en el fútbol femenino, tras anunciar el compromiso de absorber en verano de 2020 al CD Tacón, un equipo modesto madrileño que acababa de ascender a la primera división femenina.
Las críticas al Real Madrid por no tener equipo femenino habían sido feroces durante varios años. Se dijo absolutamente de todo por parte de la prensa deportiva, con punzantes mensajes procedentes también de altavoces de los rivales en el fútbol masculino. El caso es que, por aquel entonces y por desgracia, el fútbol femenino en España interesaba a muy poca gente, prácticamente nada a los medios de comunicación y apenas llegaba a las propias jugadoras, a sus entornos familiares y a sus cuerpos técnicos.
Cuando el Madrid ya entró oficialmente como club de fútbol femenino, el 1 de julio de 2020, en plena pandemia, por cierto, también llovieron infinidad de críticas y de improperios sobre el club de Concha Espina: “advenedizos”, “interesados”, “intrusos”, fueron los calificativos más suaves que recibió el Real Madrid.
Las risas nerviosas se convirtieron ya en carcajadas en el primer “Clásico” (término aun más absurdo en una disputa que nunca antes había tenido lugar), el 4 de octubre de 2020, cuando el FC Barcelona arrasaba en Valdebebas (sin público en las gradas) por 0-4 al Real Madrid.
Poco a poco ha ido creciendo – para los madridistas amantes del fútbol femenino esto va demasiado despacio todavía – el Real Madrid y, de hecho, en las 3 temporadas que lleva jugando en primera división, en todas ellas se ha clasificado (dos subcampeonatos y un tercer puesto) para la Copa de Europa UWCL. Pero lo importante de todo, es que -ya sea por motivos deportivos, ya por el mero hecho de practicar la mofa por parte de los heraldos protoculés (el Madrid aun no ha conseguido siquiera un empate en sus enfrentamientos ante el Barcelona)- el fútbol femenino lleva tres años creciendo sin parar. Nadie puede dudar de que el hecho de llenar el Camp Nou en una vuelta de cuartos de final de UWCL con más de 90.000 espectadores en 2022 fue gracias a que el rival del Barcelona aquella tarde fuera el Real Madrid, por el morbo que había en la Ciudad Condal por humillar nuevamente a las nuestras.
En la selección nacional, el fenómeno Real Madrid ha sido sin lugar a dudas primordial a la hora de elevar el interés de los espectadores (sobre todo telespectadores) por este deporte. Y es que la rivalidad Barcelona-Real Madrid no se puede suplir con nada, pese a que antes del Madrid estaban ya secciones femeninas exitosas del Atlético, del Espanyol, del Athletic o del Levante.
Tras el fracaso de la selección en el Mundial de Francia de 2019, la Eurocopa – jugada en 2022 en Inglaterra – supuso, con el mismo seleccionador (Jorge Vilda) y con una abrumadora presencia de jugadoras del FC Barcelona (campeonas de la Copa de Europa en 2021), una nueva decepción. Era un grupo de brillantes jugadoras que eran incapaces de pasar una simple eliminatoria en grandes competiciones. Fueron derrotadas por 2-1 por la anfitriona Inglaterra, con 7 jugadoras culés en el 11 inicial, que podían haber sido 8 de no haber estado lesionada la Balón de Oro en esos momentos, Alexia Putellas.
Tras la mala Eurocopa, hubo motín, como ya sabemos todos, en septiembre de 2022. Motín promovido desde las entrañas del FC Barcelona: las jugadoras culés ya tenían experiencia en cargarse entrenadores; ya en junio de 2021, tras un triplete logrado bajo el mando de Lluís Cortés, las cabecillas azulgranas (con Alexia Putellas y Mapi León al mando) criticaron su forma de entrenar y de gestionar la plantilla (pese a los éxitos conseguidos sobre el terreno de juego), y finalmente lograron su objetivo, ya que la directiva culé les dio la razón y mandó al cadalso a Lluís Cortés.
En la selección, un año después, repitieron estrategia. Las jugadoras – sobre todo las del Barça – eran muy buenas y Vilda era un inútil que no las comprendía ni sabía sacar lo mejor de ellas (más otra serie de rumores escabrosos que circulaban, pero jamás nadie implicado llegó a hacerlos públicos).
Vilda recibió entonces el apoyo total por parte de Luis Rubiales (quizás ésta haya sido la mejor gestión del de Motril desde su llegada a la presidencia de la RFEF en 2018). Lo que hizo a partir de ahí Vilda fue apoyarse casi por completo en el Real Madrid femenino. Quitó capitanías a las rebeldes que ya no querían acudir a su llamada y también a las veteranas ambiguas (Paredes, Hermoso y Putellas), que apoyaban a “las 15” pero de una forma sui generis, y empezó a aumentar el número de madridistas en las convocatorias: hizo primera capitana a Ivana Andrés, a la sazón capitana del Real Madrid, segunda capitana, a la guardameta Misa Rodríguez, y tercera a la sevillana Olga Carmona.
Hubo partidos con hasta siete y ocho titulares del Real Madrid en el XI inicial. Fue una época complicada para la selección, y, sobre todo, para Vilda, que no paraba de recibir pullazos desde todos los medios proculés (muy mayoritarios en el fútbol femenino, ahí debemos incluir a la nefasta banda de RTVE Deportes, sita en Sant Cugat, profundamente antimadridista, pese a ser un canal que pagamos todos los españoles), además de los múltiples desplantes que hacían cada vez que podían las jugadoras del FC Barcelona contra las del Real Madrid: gestos, caritas, menosprecios (lideradas, hay que decirlo, por la que era entonces, por ausencia de Putellas, la mejor de las azulgranas, Aitana Bonmatí, una de las firmantes del manifiesto anti-Vilda, que, meses después, se traicionó a sí misma y a la mayoría de “las 15”, por su propio interés y por el bien de su carrera futbolística profesional).
Vilda resistió aquellos meses gracias por supuesto a Rubiales, y, mayoritariamente, al apoyo de las jugadoras del Real Madrid, que dieron la cara por él y que lograron, sin ayuda de las figuras altivas y plagadas de soberbia del FC Barcelona, algunos éxitos deportivos jamás logrados antes, como por ejemplo derrotar a la selección campeona del mundo, Estados Unidos, en un amistoso jugado en Pamplona.
Indudablemente, dichos meses en la selección jugando partidos importantes como titulares indiscutibles hicieron crecer como deportistas profesionales a jugadoras como Ivana, como Misa, como Olga, como Tere Abelleira, como Athenea del Castillo, como Claudia Zornoza y como Esther González.
A la hora de elegir a sus 23 para Australia y Nueva Zelanda, todas ellas formaron parte del grupo (además de Rocío), aunque alguna dejó su sitio, como Maite Oroz, a alguna de las rebeldes o de las ambiguas del motín del anterior mes de septiembre. Decisión sin duda injusta de Vilda. También hay que decir en su favor que no se volvió atrás con su decisión del nombramiento de las nuevas capitanas, pese a que desde el culerío no se paraba de nombrar a Paredes, a Hermoso o a Putellas como verdaderas “capitanas en la sombra”.
Y así, poco a poco, Vilda, por propio egoísmo y por el bien de los resultados de la selección, fue perdonando primero a “las ambiguas” y luego a varias de las amotinadas (Bonmatí, Caldentey y Batlle). Todas ellas han sido pilares fundamentales para el camino de la selección, quizás hoy en día sigan siendo mejores jugadoras (que no mejores personas ni mejores profesionales) que por ejemplo Rocío, Zornoza o Athenea, que sí que estuvieron en todo momento apoyando a Jorge Vilda.
había calidad indudable en las jugadoras de fútbol españolas, pero nunca se obtenía ningún éxito en las fases decisivas de los campeonatos. Para este escribidor no puede ser casualidad que el éxito por fin haya llegado cuando el Real Madrid haya puesto interés en un deporte que hasta hace tres años se seguía de forma furtiva en programas de Teledeporte absolutamente minoritarios
Incluso una decisión particularmente injusta, como fue quitar de la titularidad en la portería a Misa y poner en su lugar a Cata Coll tras el 4-0 de Japón (y en el que Misa no fue culpable de ninguno de los 4 tantos nipones), le salió también bien a Vilda.
La justicia poética aterrizó eficazmente en la semifinal ante Suecia (con gol decisivo de la capitana Olga Carmona a pase de la mejor mediocentro del Mundial, Tere Abelleira) y, sobre todo, en la finalísima ante Inglaterra, con golazo valor campeonato de la propia Olga (de nuevo capitana), más el trabajo incansable de Abelleira, la buena media hora final de la nueva madridista Oihane Hernández y de los buenos minutos finales, resistiendo el impulso final de las inglesas, de Ivana Andrés.
Más poético incluso fue el final feliz en Sidney, con la propia Ivana Andrés, capitana de hecho y por derecho, levantando la Copa del Mundo, en una ceremonia ya clásica en la que el capitán de la selección que levanta un trofeo de primer nivel (Mundial o Eurocopa) tiene que ser sí o sí un integrante del Real Madrid Club de Fútbol, ya bien sea Iker Casillas en las Eurocopas de 2008 y 2012, en el Mundial de Sudáfrica en 2010 o bien Ivana Andrés en el Mundial Australia-Nueva Zelanda de 2023.
Insistimos, había calidad indudable en las jugadoras de fútbol españolas, pero nunca se obtenía ningún éxito en las fases decisivas de los campeonatos. Para este escribidor no puede ser casualidad que el éxito por fin haya llegado cuando el Real Madrid haya puesto interés en un deporte que hasta hace tres años se seguía de forma furtiva en programas de Teledeporte absolutamente minoritarios.
Y se ha llegado a la conquista de una Copa del Mundo con un gol de una de las nuestras, la incansable y talentosa Olga Carmona, MVP merecida de la final (la MVP del campeonato mereció ser Tere Abelleira, mucho menos mediática, por ahora, que Aitana Bonmatí) y con Ivana Andrés, la eficaz central y capitana merengue, levantando el trofeo para regalárselo a todo un país.
Gracias, por tanto, Florentino: un éxito más. La creación de nuestro equipo femenino se ha demostrado que fue en el momento adecuado, para poner al fútbol femenino español en lo más alto. La asignatura pendiente es hacer exactamente lo mismo con nuestro Real Madrid Femenino. Todos estamos deseando inaugurar nuestra vitrina de grandes trofeos también a nivel de club.
Buenos días, amigos. Parafraseando la copla, podríamos decir que la española, cuando juega, es que juega de verdad, sentencia gracias al cumplimiento de la cual la Selección Española de fútbol femenino, a la hora en que saldrá este portanálisis, se apresta para jugar nada menos que la Final de un Mundial. El rival es Inglaterra y toda España, portadas de la prensa deportiva incluidas, se centra en este acontecimiento.
La Galerna, publicación declaradamente madridista que presta atención a la sección de fútbol femenino del Real Madrid, fundamentalmente a través de las excelentes crónicas y artículos de Fernando Alcalá-Zamora, no suele prestarla en cambio al fútbol de selecciones, ya sea masculino o femenino. Hoy sin embargo es un día especial, un día para abstraerse de las polémicas que rodean a este equipo y apoyar a estas mujeres hasta el final, con especial mención para las jugadoras madridistas presentes en el combinado nacional.
La Galerna está a tope con la Selección Femenina Española de fútbol.
¡Vamos, España!
Lunin: 6. Algo nervioso, pero resolvió el trabajo.
Carvajal: 6,5. Bastante sólido atrás y participativo en en ataque.
Rüdiger: 6,5. Atento.
Alaba: 6. Sufrió en algún duelo, pero no dejó grandes errores.
Fran: 6,5. Hiperactivo.
Tchouaméni: 6,5. Muy sólido.
Valverde: 5,5. Estuvo algo discreto.
Kroos: 6. Estuvo flojo a nivel defensivo en el gol del Almería, pero su asistencia a Bellingham fue muy relevante.
Bellingham: 9. Dos goles y una asistencia. Difícil ser más decisivo. Difícil empezar mejor.
Rodrygo: 5,5. Dispuso de tres ocasiones, pero no tuvo un día muy afortunado.
Vinicius: 6. No parecía su día, pero metió un golazo que puso tierra de por medio en el partido.
Modric: 6. Entrando desde el banquillo sabe aportar su magia.
Camavinga: 6. Ayudó en las transiciones.
Joselu: 6. Dejó buenos toques.
Lucas: sin tiempo.
Brahim: sin tiempo, pero hizo la jugada del partido.
Ancelotti: 6,5. Me gustó su alineación. Está sabiendo hacer la transición.
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Arbitró José María Sánchez Martínez, del comité murciano. En el VAR estuvo Prieto Iglesias.
En la primera mitad lo más reseñable fueron los dos goles del Real Madrid, el que valió y el que fue anulado. El que subió al marcador de Bellingham nunca pareció mano pero en principio sí orsay, sin embargo el VAR nos sacó de dudas con las líneas. El defensor, Akieme, era el que rompía la posición por un cuerpo de diferencia respecto al inglés. Mientras que el segundo, obra de Kroos en el 49', fue revisado por una falta previa de Carvajal a Akieme. El madrileño pisó de forma ostensible al lateral del cuadro local y el tanto estuvo bien anulado. Carvajal, además, pudo ver amarilla porque el pisotón fue duro. Además, también destacar un error grosero principalmente del línea y, en parte de Sánchez Martínez, por señalar fuera de juego de Kroos a la salida de un córner cuando el cuero le llegó de un rival.
La segunda mitad fue bastante tranquila para el colegiado de Lorca. En el 53', Vini reclamó penalti, pero Pubill solo le puso la mano en la espalda sin que llegase a ser un empujón punible. La única amarilla del choque fue de Chumi por una entrada a Vini. El defensa ganó muchas papeletas en la primera mitad y no fue hasta el 58' cuando se llevó la tarjeta. Pubill también pudo verla perfectamente por reiteración en sus entradas.
Sánchez Martínez, BIEN.
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El Madrid ha resuelto el segundo partido de la temporada con una victoria en Almería, gracias a dos goles de Bellingham y otro de Vinicius.
Ancelotti optó por la continuidad a la hora de elegir el equipo que iba a jugar en Almería. El partido en Bilbao había dejado buenas sensaciones. Rüdiger por Militão y Kroos por un tocado Camavinga eran los únicos cambios.
El Almería mostraba un once bastante ofensivo, con Embarba, Arribas, Ramazani y Luis Suárez como estiletes.
El comienzo fue muy malo. Un mal balance defensivo propició que la maldición del ex se diese muy pronto. Arribas marcó de cabeza ante la imposibilidad de Kroos de alcanzarle.
El Madrid reaccionó relativamente bien, echándose para arriba. El árbitro no castigaba las continuas faltas contra un Vinicius que lo intentaba sin suerte. En el minuto 19, Carvajal puso un buen centro a Valverde, que remató contra Bellingham. El rebote en un jugador del Almería favoreció al jugador inglés, que hizo el gol del empate.
Desde ese momento, el Madrid apretó durante unos minutos. Pudo hacer gol a través de Rodrygo, pero su disparo se marchó cruzado por poco, pero tras la pausa de hidratación el Almería se vino arriba y dispuso de varios lanzamientos peligrosos que solventó bien Lunin, aunque en alguna ocasión se le vio nervioso. El Almería buscaba disparos que con Courtois no ocurrirían.
La última jugada de la primera parte dejó un gol anulado a Kroos por falta previa detectada por el VAR.
La entrada en la segunda parte no fue especialmente buena. El Almería parecía tener más energía y atención. Sin embargo, en el 59' Kroos puso un gran centro y Bellingham hizo su tercer gol de la temporada. Esta vez de cabeza.
Poco después Rodrygo tuvo su tercera ocasión en el partido. Esta vez tenía poco ángulo y era difícil dirigir el balón entre palos. Sin embargo, el Almería no dejaba de buscar la portería de Lunin. Al Madrid le costaba mucho detener las transiciones locales. En el 70' quitó Ancelotti a Rodrygo y Kroos por Modric y Camavinga, y lo siguiente que sucedió fue un golazo de Vinicius tras una buena jugada por la derecha entre Valverde y Bellingham. Vinicius se favoreció de un toque de su disparo en un defensa. El 1-3 estuvo a punto de verse ampliado en un contraataque que acabó con disparo alto de Vinicius.
El partido entró en una fase bastante intrascendente. Joselu dio descanso a Bellingham, que se marchó del partido con dos goles y una asistencia.
En el 88', Modric puso un balón de ensueño y Carvajal estuvo a punto de hacer el cuarto. Su volea fue rechazada casi accidentalmente por el portero local. Vinicius y Valverde se marcharon para dar paso a Lucas y Brahim. El malagueño hizo la jugada del partido, pero no logró encontrar a Joselu para hacer el cuarto. Poco después Fran también estuvo a punto de dejar un golazo.
El partido terminó con un Almería agotado.
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Buenos días, amigos. Viendo las portadas deportivas de hoy, casi se diría que no, pero parece confirmado que hoy el Real Madrid juega su segundo partido de liga. Lo hará contra el Almería, que tan bien ha diseccionado Alberto Cosín, y lo hará con el lastre, ay, de no poder contar con Courtois y Militão. Sin embargo, como decimos, a otras cosas están las portadas de hoy, reservando apenas algún recuadro, alguna nota el pie o alguna franja al citado partido.
Será que poco importa, y será que lo que más importa de lo que poco importa es que en el Almería jugará Sergio Arribas, pues es eso lo que destacan las dos portadas madrileñas para presentar el partido. Ya se sabe que vende mucho el morbo y cosas similares, así que parecen salivar los hacedores de portadas con la posibilidad de que el canterano madridista sea una amenaza esta tarde y entonces tal vez poder desatar las críticas a la gestión de cantera del Madrid. Noticias como caramelos en la puerta de un colegio.
Morbos aparte, o tal vez para seguir con él, ambos medios llevan entrevistas al Seleccionador Nacional Femenino como asunto destacado en sus portadas. Poco se sabe de lo que realmente pasó en dicha Selección hace unos meses, pero sí se sabe que mañana mismo España jugará la final del Mundial Femenino sin necesidad de contar con las jugadoras amotinadas y con la dirección del seleccionador cuestionado por estas. Así que Jorge Vilda saca pecho en las portadas y se reivindica, con el aval incuestionable de haber logrado el citado hito histórico. Solo nos queda desear la victoria final y que entonces pueda valorarse como es debido el trabajo realizado por todo el equipo, aun más valorable si cabe tras tantos meses de sombras. Sin duda se merecen -nos merecemos- esta victoria.
Las portadas cataculés ofrecen hoy un catálogo, un muestrario, un mosaico. Por un lado, sepan que, a decir de Mundo Deportivo, es el control de balón la cosa principal que ha hecho a la Selección Femenina llegar a la final. Cuando menos te lo esperas, el tiki-taka vuelve a salir por cualquier sitio. Se agazapa detrás de cualquier arbusto, se esconde en un zaguán, puede parecer incluso que en ese callejón no cabe, pero zas, allí salta de nuevo la gran virtud de todos los hombres (y mujeres) de buena voluntad para iluminar el camino de baldosas amarillas que lleva a los éxitos deportivos.
Por otro lado, sepan que, a decir de Sport, Xavi no se lleva mal con Deco y añadimos nosotros que con nadie. Ni siquiera se lleva mal con el árbitro que lo expulsó el pasado domingo en Getafe, que hoy descansa de manera conveniente en su casa sin haber obtenido designación para este segunda jornada de liga. Contaron los papeles que Soto Grado perjudicó al Barcelona, y uno se tiene que reír ante esta impresión, pero quien no ríe, sino llora (porque el que no llora no mama) es precisamente Xavi Hernández, adalid del buen fútbol cuando lo que sea el fútbol le beneficia a él.
Y sepan por último que el Barcelona sigue insistiendo en la cesión de Cancelo con opción de compra por una cantidad de veinte chicles de hierbabuena y dos o tres cajas de mazapanes y/o sobaos pasiegos. Seguro que no será problema para los supuestos auditores de nuestra competición esta forma audaz de plantear los pagos, pues a audacias no gana nadie al Barcelona, así como tampoco a mirar para otro lado a nuestras soberanas instituciones deportivas. Así las cosas, no se descarta que Neymar pueda jugar una semana con el Barcelona y otra en Arabia. Tampoco que Mbappé juegue medio tiempo con el Barcelona solo los meses que tengan 31 días. Y tampoco que Lobo Carrasco tire los penaltis a lo panenka y con los ojos vendados. Todo era posible en Granada, a decir de Manolo Escobar, pero se equivocó de ciudad.
Pasen un feliz día y no vuelvan a mirar las portadas si no quieren olvidarse de que hoy juega el Madrid.
El 25 de febrero de 1956, tras el discurso autocrítico y antiestalinista del Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), Nikita Jrushchov, en el que se denunciaron los crímenes de Stalin y la represión de la Gran Purga de los años 30, el bloque soviético inició un ligerísimo viraje en sus posiciones. El proceso de deshielo buscaba volver a las esencias leninistas del partido y trataba de huir del culto a la personalidad del líder. Aunque no supuso un cambio auténticamente radical, constituyó un acontecimiento de cierta magnitud en un régimen de naturaleza especialmente pétrea. El nuevo planteamiento caló desde el núcleo a la periferia, y algunos territorios que ya habían mostrado iniciativas autónomas en pos de mayor libertad vieron una oportunidad para incrementar sus demandas. Hungría fue el caso más paradigmático.

En octubre de 1956, una serie de manifestaciones estudiantiles en la capital culminaron en un episodio de disparos por parte de la policía política húngara (ÁVH), favorable al Kremlin, a la multitud que se congregaba en las puertas del Parlamento. Los manifestantes lograron arrebatar algunas armas a la ÁVH y, uniéndolas a otras brindadas por soldados húngaros partidarios de un levantamiento contra los soviéticos, respondieron con fuego a los policías. En pocos días los disturbios se trasladaron de Budapest a toda Hungría, y el gobierno prosoviético fue disuelto y sustituido por un nuevo ejecutivo encabezado por Imre Nagy. Jrushchov, arrepentido ante la pérdida de control de la situación, decidió cortar por lo sano y movilizó 30.000 soldados. El 4 de noviembre los tanques de la URSS entraron en Budapest, prestos a sofocar la rebelión e imponer el orden de nuevo.
A pesar de que una radio húngara anunció, quién sabe en qué tenebroso ejercicio de propaganda, la muerte del patriota Puskás luchando en los tiroteos callejeros, el fabuloso delantero se entretenía jugando partidos amistosos con sus compañeros, como el que le enfrentó a un combinado de futbolistas del Madrid y del Atlético
En aquellas fechas, el equipo más importante de Hungría -y representante del Ejército húngaro- era el Honvéd de Ferenc Puskás, Kocsis y Czibor, que se encontraba disputando la eliminatoria de octavos de final de la Copa de Europa frente al Athletic de Bilbao. El partido de ida concluyó con un 3 a 2 a favor del conjunto vasco en San Mamés, y los magiares permanecieron en España, aguardando el desarrollo de los acontecimientos en su país. A pesar de que una radio húngara anunció, quién sabe en qué tenebroso ejercicio de propaganda, la muerte del patriota Puskás luchando en los tiroteos callejeros, el fabuloso delantero se entretenía jugando partidos amistosos con sus compañeros, como el que le enfrentó a un combinado de futbolistas del Madrid y del Atlético. El encuentro de vuelta de la eliminatoria, disputado en Bruselas el 20 de diciembre, terminó con empate a tres. No obstante, la eliminación de los húngaros era la menor de sus preocupaciones.
Pasado el tiempo, la mayoría de los jugadores eligió el retorno, exceptuando a Puskás, Czibor y Kocsis. Durante las largas jornadas de la espera, Puskás movió sus hilos para conseguir que su mujer e hija llegasen a Viena, y viajó allí para reunirse con ellas y establecer en el bar Munchenenhorr una suerte de refugio en el que reflexionar sobre sus opciones de futuro. Finalmente, Ferenc anunció que no regresaría a Hungría, por lo que fue sancionado por la FIFA a instancias de la Federación de su país, castigado con la prohibición de jugar hasta agosto de 1958. Contrariado, se mudó a Bordighera, en Italia, tratando en vano de ofrecerse para encuentros de exhibición y comenzando a escribir en periódicos para obtener un sustento. El Manchester United lo tanteó para reconstruir su equipo tras la tragedia aérea de Múnich, mas su escaso conocimiento del inglés y la tradicional desconfianza británica hacia los extranjeros terminaron desestimando su fichaje. A medida que pasaban los meses, su forma decaía, la desidia lo embargaba y el sobrepeso se iba haciendo más y más evidente. Sus récords anotadores -83 goles en 84 partidos con su selección nacional- parecían destinados a languidecer y extinguirse, hasta que una apuesta personal de Santiago Bernabéu, presidente de un Real Madrid ya tricampeón en Europa, lo llevó otra vez a España.
Tanto la dirección deportiva madridista como el entrenador, Luis Carniglia, se opusieron a la incorporación de un tipo de treinta y un años que excedía en 12 kilos su peso ideal. La personalidad de Bernabéu, acaso similar en firmeza a la de Jrushchov, no admitió réplica. Si Kocsis y Czibor, en idéntica situación, iban a reforzar al Barcelona, el Madrid no podía permitirse prescindir de su dosis particular de talento del este. Era agosto de 1958, por lo que estos días se cumplen justo 65 años.
Tras su retirada como miembro indiscutible del santoral madridista, no volvió a fijar su residencia en su país hasta 1992, una vez se produjo la caída del comunismo. Solo entonces acabó el largo exilio de Puskás, leyenda de feliz final que tuvo su origen en una desgracia. Como casi todas.
En su primer entrenamiento con los blancos, sus compañeros lo observaron con desconfianza. Mateos suponía su competencia directa para el once, y se trataba de alguien muy querido en el vestuario. Sin embargo, al finalizar la sesión Di Stefano habló con la autoridad que le otorgaba su liderazgo. Si las palabras atribuidas fueron ciertas, normal que resultasen taumatúrgicas: “Este pancho maneja la bola con la izquierda mejor que yo con la mano”. No cupo objeción posible, y la mejor delantera de la historia merengue se completó con el quinto integrante: Kopa, Rial, Di Stefano, Gento y Puskás. En nueve temporadas del húngaro en el club se ganaron cinco ligas, una copa, tres copas de Europa y una Intercontinental, con 236 goles de Pancho en 261 actuaciones, cuatro de ellos en la final de Glasgow del año 60. Tras su retirada como miembro indiscutible del santoral madridista, no volvió a fijar su residencia en su país hasta 1992, una vez se produjo la caída del comunismo. Solo entonces acabó el largo exilio de Puskás, leyenda de feliz final que tuvo su origen en una desgracia. Como casi todas.
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Segunda jornada de Liga y el Real Madrid visita Almería. Los andaluces pincharon en casa en la primera jornada frente al Rayo Vallecano y esta semana han conseguido los refuerzos del delantero africano Ibrahima Koné y del arquero Luis Maximiano. Ambos se suma a otras incorporaciones veraniegas como Édgar, Dion Lopy, Marc Pubill y el canterano de La Fábrica, Sergio Arribas. Además, también ha habido un cambio en el banquillo y Rubi, el entrenador que logró la salvación se marchó, y llegó Vicente Moreno. Visto el encuentro ante el Rayo no se espera un cambio demasiado profundo en cuanto al esquema táctico, es decir, un 1-4-2-3-1. Con la baja segura de Leo Baptistao por lesión y de Babic, cuya ficha federativa ha sido descartada en el once, puede haber alguna novedad si entran las últimas incorporaciones, con más posibilidades para Maximiano. Una alineación probable podría ser la siguiente: Maximiano en portería, la defensa con Pubill en el lateral derecho, Édgar y Chumi como centrales y Akieme de lateral izquierdo, en el medio un doble pivote bastantes defensivo con Baba y Robertone y por delante la linea de tres con Embarba acostado a la izquierda, Ramazani a la derecha y Melero en el centro. Arriba, en punta, el cafetero Luis Súarez.
El Almería ante otros equipos de su nivel podrá realizar una presión intensa y colectiva de bastantes hombres para recuperar arriba en algunos tramos muy concretos de los partidos, pero ante los blancos se espera un conjunto replegado, arropado y junto atrás y con un bloque medio-bajo para tapar las vías de agua que pueda producir la circulación blanca. El balón lo tendrá el cuadro de Ancelotti y los rojiblancos estarán atrás, acumulando mucha gente tras la pelota e intentando que ocurra lo menos posible. Las bandas serán fundamentales para abrir la defensa puesto que en la zona central sumarán muchos efectivos. El ritmo de pelota merengue deberá ser rápida, precisa y continua para así encontrar grietas en el entramado defensivo que preparan los locales.
A Vicente Moreno le gusta eficiencia con la pelota y una salida buena desde atrás que le permita conseguir una óptima transición entre la defensa y el ataque. Los centrales se abren para buscar las bandas o el cuero va a algún pivote y que este genere el juego. Frente a un rival de entidad como el Real Madrid, es más plausible que busquen algo más práctico y menos arriesgado, pero si los merengues no presionan con efectividad el Almería no perderá la oportunidad de empezar jugando desde atrás. Édgar, que ha jugado en el mediocampo, es el central con un pie más fiable para estas labores aunque en numerosas ocasiones arriesga demasiado y llegan pérdidas. También será corriente ver como se utilizan las bandas o directamente a los de arriba (especialmente a Suárez) para no tener pérdidas en zonas peligrosas y hacer daño al Real Madrid de forma más directa.
Los cuatro atrás, teniendo en cuenta la confección de la plantilla, parecen innegociables en este tramo del curso. Luego, dependiendo del adversario, en el medio y arriba pasan del 2-3-1 en fase ofensiva a 4-2 o 1-4-1 con un pivote más cerca de los centrales para dar solidez y realizar ayudas en las marcas. El año pasado no se mostraron tan rocosos como se esperaba y el encajar con frecuencia casi les llevó de nuevo a Segunda. Por último, a balón parado también son un equipo poderoso, tanto con Édgar como con Chumi, ambos jugadores altos. El catalán mide 1,93cm y el gallego 1,86cm. Los laterales, Pubill y Akieme son rápidos y más ofensivos que defensivos, en el caso del segundo, por lo que por la banda izquierda puede aprovechar el Real Madrid para penetrar y hacer daño.
El Almería basa buena parte de sus argumentos en ataque en los contragolpes y en un estilo de juego directo y vertical. La agresividad en la velocidad con el tridente de arriba y un jugador de ida y vuelta que abarca mucho campo como Robertone es la clave del Almería para conseguir un buen resultado y a largo plazo mantener la categoría. Estos cuatro futbolistas rompen muy bien al espacio y su fórmula predilecta es atacar la espalda de los contrarios. Además, también los laterales se incorpora al ataque por su perfil. En este caso hay que destacar a Akieme ya que el canterano rayista es un jugador con proyección y buen pie en la banda siniestra. En juego estático le cuesta más encontrar los huecos y falta un punto de calidad para desarbolar defensas de élite, por lo que el equipo de Ancelotti donde deberá estar firme y muy vigilante es cuando deba correr para atrás. Para ello lo mejor es terminar las jugadas y así evitar que el Almería consiga enlazar esas transiciones vertiginosas, valientes y de pocos pases para encarar lo antes posible la meta de Lunin.
Vicente Moreno es un técnico que abarca distintos registros tácticos, intervencionista con los cambios, que siempre saca rendimiento a los jugadores y explota su polivalencia. Un entrenador práctico, competitivo y que dota de carácter a sus equipos. Si pueden jugar en pocos toques, con verticalidad y directos al marco, lo prefiere a un estilo de más posesión o intento de dominio del tempo del encuentro. Esas transiciones vertiginosas y veloces serán la clave para dar un susto al Real Madrid. Para ello, deberán tener solvencia en el aspecto defensivo y no cometer errores infantiles como la semana pasada ante el Rayo, cuando cayeron por 0-2 debido a dos penaltis bastante inocentes y evitables.
El colombiano Luis Suárez es la referencia de los almerienses, a la espera de la adaptación de su fichaje Koné que viene con vitola de titular. Suárez puede jugar en punta o también caer a cualquiera de los dos costados, preferiblemente el izquierdo para buscar la diagonal hacia dentro y disparar a puerta. En las estadísticas de la Liga en los últimos años aparece como uno de los jugadores con más velocidad de la competición (35,3 km/h), y el duelo que puede vivir frente a Rüdiger en ese sentido resultará apasionante y muy bonito. Potente en el plano físico, posee también habilidad, inteligencia en sus movimientos, buen manejo de las dos piernas y es un jugador peleón, luchador y con bastante carácter dentro del terreno de juego.