Las mejores firmas madridistas del planeta

Hey Jude, don’t make it bad.

Take a sad song and make it better.

Remember to let her into your heart,

then you can start to make it better.

 

Jude, sabes que el estadio Santiago Bernabéu es muy exigente. No hay motivos para poner en tela de juicio tus aptitudes y actitudes, pero nunca viene mal recordarlo, aquí se ha pitado a Di Stéfano, a Zidane o a Cristiano cuando lo han hecho mal y es tan complicado encontrar paciencia en el madridismo como empatía en una entidad bancaria.

El Madrid no es ninguna canción triste, ni de Hill Street ni de Concha Espina Avenue ni de ningún sitio, pero mejorar el equipo es responsabilidad ineludible para todo aquel profesional que se incorpora al club.

Bellingham

Bellingham, recuerda permitir que entre la magia —o mayía, como dice Ancelotti— del madridismo en tu corazón, porque entonces comenzarás a hacerlo mejor.

 

Hey Jude, don’t be afraid.

You were made to go out and get her.

The minute you let her under your skin,

then you begin to make it better.

 

El Bernabéu impresiona, el madridismo impone, pero no temas, no tengas miedo, tú naciste —además de para jugar en el Real Madrid— para salir ahí fuera y hacer tuya la victoria, para saltar al campo y conseguir la Quince, la Dieciséis y todas las copas que se pongan por delante.

En el momento en que sientas el tacto de la historia del Real Madrid en la piel, empezarás a jugar aún mejor. Sin duda.

 

And anytime you feel the pain, hey Jude, refrain,

don't carry the world upon your shoulders.

For well you know that it's a fool who plays it cool

by making his world a little colder.

 

Cuando sientas un dolor, un pinchazo muscular, Jude, detente, levanta la mano y pide el cambio para que entre otro compañero, no es necesario que cargues con el peso del equipo si estás lesionado.

Pero sí es obligatorio que tires del carro, la juventud no es excusa, en el pasado reciente tienes ejemplos de quienes optaron por eludir la responsabilidad de cargar con la escuadra a sus espaldas y quienes no dudaron ni un segundo en hacerlo, pese a los golpes metafóricos, verbales y literales recibidos desde todo lugar, persona e instancia imaginable. Quien tira del carro se queda en el Madrid, quien no tira del carro, se lo roban y se va.

Bellingham

Seguro que también sabes que ser un pecho frío, como dicen los argentinos, no es la mejor actitud para triunfar en el Real Madrid, no implicarse, ser indiferente es el camino más corto para abandonar primero el apoyo del madridismo y después el club. El Bernabéu ha de ser una caldera que no puede permitirse el lujo de enfriarse con jugadores cubito de hielo.

 

Hey Jude, don't let me down.

You have found her, now go and get her.

Remember to let her into your heart,

then you can start to make it better.

 

Jude, no nos decepciones. Además, no tenemos motivos para pensar que lo vayas a hacer, has elegido al Real Madrid por delante de otros clubes que te ofrecían salarios muy superiores. Has ponderado la historia y la grandeza por encima de la (mayor) riqueza. Tu elección te define para bien.

Y ahora que has encontrado la grandeza del Madrid, ve a conseguir la siguiente corona, sal a jugar la siguiente jornada para ganarla y para hacerlo cada día mejor que el anterior. Eso es el Real Madrid, victoria y mejoría continua, historia por hacer.

 

So let it out and let it in, hey Jude, begin,

you're waiting for someone to perform with.

And don't you know that it's just you, hey Jude, you'll do,

the movement you need is on your shoulder.

 

De modo que, Jude, deja que pase y permite que el Madrid entre en ti, empieza a chamartinizarte ya, y si estás esperando a que alguien lo haga contigo, encontrarás toda la ayuda que precises, pero ¿acaso no sabes que quien lo hará eres tú? El apoyo que necesitas está sobre tus hombros, aquellos sobre los cuales te echarás el equipo encima cuando vayan mal dadas, porque sabes que la cara B de Hey Jude es Revolution, y eso es lo que todos esperamos que hagas en este Madrid que comienza ahora.

Single Hey Jude Revolution

Jude, no queremos que te canses antes de empezar ni que enfermes de diabetes, por lo que te ahorramos el repetitivo y azucarado coro final de la canción.

Hey, Jude, welcome to the jungle.

 

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Victor Wembanyama es un jugador de baloncesto francés de 19 años del Metropolitans 92 que está llamado a revolucionar la NBA. Será elegido por los San Antonio Spurs en el nº1 del draft con el objetivo de cambiar el rumbo del club y hacerlo campeón a medio plazo. ¿Qué es lo que hace tan especial a Wembanyama? Es el jugador postmoderno, si Kevin Durant era la versión 2.0, él es la 3.0, una nueva generación que viene a cambiar las reglas del juego. Un pívot capaz de subir el balón, meter triples, esprintar como un alero y enfrentarse a cualquiera tamaño en un 2x1. Indefendible.

Si en Europa tuviésemos la imaginativa y el poder de marketing de los EEUU, podríamos declarar que el Real Madrid se lleva al nº1 del Draft Europeo, al Wembanyama del fútbol, ya que Jude Bellingham es el jugador 3.0 elegido para dominar una época. Gregg Popovich recibirá al francés como su último proyecto deportivo antes de retirarse como Carlo Ancelotti recibirá al inglés. Lo mejor de todo es que el Real Madrid no son los Spurs, peor equipo de la Liga, si no que Jude vendrá a conformar el mejor medio del campo que recuerdan mis ojos.

Dicen que Jude lleva el 22 en la espalda desde Birmingham porque un entrenador le dijo que podía jugar de 4, de 8 y de 10. Hagan la suma y nos salen 22 razones que le hacen el jugador destinado a dominar Europa.

 

1.-Un Peaky Blinder

 

Forjado en Birmingham como los Peaky, ostenta el carácter y carisma de la familia Shelby. Salió de las islas británicas seguramente desencantado por una Liga que no apostaba fuertemente por él. Emigró a Alemania de donde se despide como mejor jugador de la Bundesliga. Mentalidad de acero.

 

2.-Golpe encima de la mesa

 

Florentino le roba la cartera a la Premier League. Para los que no estén muy al tanto, fichar a la mayor promesa inglesa en décadas en el momento de mayor dominio financiero de la liga inglesa, tras lo de Haaland, es un aviso a navegantes: el Real Madrid sigue en pie y no le tiemblan las piernas.

Florentino y JAS

3.-Jugada maestra

 

103 millones más extras, 6 años, es una de las mejores jugadas financieras que le recuerdo a Florentino.  Recordemos que, si falla algo en los próximos años, es un jugador con un magnífico cartel en su país y podrías recibir una importante cuantía. Es decir, no es Joao Félix, que te ha salido mal y no lo puedes vender en Portugal, por ejemplo.

Jugador moderno que mueve masas de marketing y que gira la vista  del mundo angloparlante hacia la península ibérica.

 

4.-Zinedine Gerrard

 

Su ídolo es Zidane, con el que comparte presencia y movimientos en el campo. Elástico, elegante y fluido. Siempre he pensado que su posición debería ser la del francés: un mediapunta que pueda hacer lo que quiera en el campo. Pero nos quedamos cortos con esa comparación. René Maric, segundo entrenador del Dortmund (21/22) afirmó: “La mejor versión posible de Jude podría ser como Zidane en espacios reducidos y como Gerrard en espacios abiertos”. Me parece la definición más acertada ya que, el actual Jude, es más box-to-box y defiende mucho mejor que el francés.

 

5.-Cerebro

 

Pese a tener solo 19 años —recordemos que tiene 1 año menos que Camavinga— ha demostrado la madurez de un jugador diez años mayor y ha tomado decisiones muy bien ejecutadas en su carrera. Huele a perfil Toni Kroos o Karim Benzema en los despachos.

 

6.-Juventud

 

Camavinga —20 años—, Tchouaméni —23 años—, Valverde —24 años—, Vinicius —22 años—, Rodrygo —22 años— y Bellingham 19. Si todavía no se te ha hecho la boca agua es que eres un psicópata o estás muerto por dentro.

 

7.-Ambición

 

Con 17 años llegó a Borussia atraído por su ambicioso proyecto, el cual no ha podido culminar en la última jornada de la Bundesliga. La decisión que toma  llegando al Real Madrid tan precoz es por puro convencimiento de poder ganar el máximo número de títulos y no quiere perder el tiempo… como otros.

 

8.-Líder de la selección

 

Como comentaba en un artículo previo donde lo comparaba con Mbappé, Bellingham es el líder espiritual de la selección inglesa. Lleva incrustado en cada gesto, cada mirada, cada zancada el sello de un líder nato con ascendencia sobre jugadores diez años mayor que él. Recordemos el gesto con Kane tras este fallar el penalti en el Mundial.

Bellingham y Kane

9.-Borussia

 

Seguimos solidificando la relación con Dortmund, movimiento que me parece una de las jugadas de ajedrez más inteligentes de Florentino. El Borussia es, seguramente, la mejor cantera de Europa y uno de los equipos más serios y organizados del continente.

 

10.-Juni

 

Volvemos a aplaudir el enésimo triunfo de Juni Calafat y su equipo. Valverde, Vinicius, Rodrygo, Endrick y ahora el que creo mejor movimiento hasta la fecha. Con Juni jugamos con las cartas marcadas. Es ilegal, trampa.

 

11.-Kane

 

El fichaje de Jude puede suponer un estímulo para Harry Kane. Últimamente se me pasa por la cabeza que a Florentino le puede poner más traer a los dos mejores jugadores ingleses del momento que fichar a Mbappé. A ver si tenemos suerte y se le ha pasado la obsesión por el rey de la toxicidad, aunque no creo.

 

12.-¿El mejor centro del campo de la Historia?

 

La Historia ha de escribirse pero los cimientos son inmejorables. Si juntas la perfección de Bellingham con el acero de Tchouaméni, la efervescencia de Camavinga, el dominio de Kroos, el martillo pilón de Valverde, la chispa de Ceballos y la categoría de —por favor no te vayas— Luka Modric; no se me ocurre un medio del campo mejor conformado en la Historia. En caso de marcharse Luka, tienes a Arribas o Nico Paz para ir haciendo minutos.

 

13.-Presión alta

 

Nueva pieza táctica para la defensa adelantada. Si Ancelotti no decide adelantar las líneas y salir a presionar al rival con un centro del campo del físico y la agresividad de estos jugadores jóvenes le deberíamos mandar a Brasil a las primeras de cambio. Vamos Carlo, estoy en tu barco, pero esto no te lo pasaría.

 

14.-Modric

 

Jude viene a sustituir a Luka, por carisma, ascendencia y juego. Seguramente su posición ideal actual es la de Modric. Segundo delantero en la presión sin balón del equipo al lado del delantero centro y movilidad de interior llegando en ocasiones a la base del juego para la salida del balón.

Modric gol Elche

15.-Valverde

 

Fede es el proyecto de mediocentro más trabajado por el Real Madrid de los últimos años, pero todavía sigue generando dudas. Estoy seguro que su inestabilidad emocional sumada a que no termina de dominar la gestión del juego del equipo han contado como factores para decidirse por el inglés. Así la plantilla no depende solo de la evolución del uruguayo. Aún así, Fede me parece imprescindible para el presente y futuro del equipo.

 

16.-Área

 

En la segunda parte de la temporada, el Real Madrid ha adolecido de falta de llegada al área de sus centrocampistas. El bajón de Valverde y Modric tras el Mundial, el nuevo rol de Kroos cubriendo las espaldas de todos y las dificultades de Camavinga para pisar área, han más que demostrado que se necesita al mayor especialista de Europa para ese rol. Y ese es Jude. Una estadística que refleja este hecho: Bellingham llega al área 3,58 veces por partido, mientras que Valverde y Modric no llegan a 2,2 veces en 90 minutos (extraída de Don Amancio, Twitter).

 

17.-El gol

 

Tengo la sensación de que el inglés puede desembocar en un importante goleador. Me molesta verlo en la base de la jugada, aunque también destaque en ese función. A Jude hay que juntarlo mucho con Vinicius y Rodrygo. Esa conjunción puede ser letal.

Dispuesto a que me quemen en la hoguera, sigo defendiendo que no se le pueden cerrar las puertas a una evolución hacia una posición más adelantada en algunos partidos. Tiene zancada, regate y pegada; si desarrolla el instinto, tendríamos a un futuro jugador de más de 20 goles por temporada.

 

18.-Odio

 

Los odiadores pronto se cansarán de Vinicius y necesitan carne para la próxima cena. El Chiringuito calienta motores, los árbitros reciben informes de Negreira, los Maffeo afilan sus tacos y las aficiones rivales fabrican bilis con olor a té Earl Grey.

Vinicius somos todos

19.-Recordatorio

 

Me gustaría mencionar a aquellos que decían que Florentino no quería tener jugadores negros en el Real Madrid. Un saludo.

 

20.-Hey Jude

 

Creo que vamos a escuchar demasiado esa canción en el Nuevo Bernabéu. Por fin una canción de The Beatles en la Castellana.

 

21.-Hay esperanza

 

Que un jugador, al que le han ofrecido el oro y el moro, haya elegido a un equipo por su Historia, valores y buena gestión, nos ofrece un halo de esperanza en estos tiempos de clubes estado, jeques y grandes fondos de inversión que se lo quieren llevar todo por delante. Recordemos que Jude firma en una escala salarial intermedia, 10-12 millones, renunciando a 8-10 millones por año.

 

22.-Homenaje

 

La última razón la dirijo al pobre lector que ha aguantado hasta el final. Eres un campeón. Simplemente decirte que disfrutes de Jude como lo haré yo. El club sigue en buenas manos tanto en los despachos como en el terreno de juego. Siéntate y siéntete orgulloso. No siempre se ficha a un jugador generacional.

 

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Cruzar el puente de Ayamonte no es cruzar una frontera. Es volver a una España antigua y digna, bien intencionada, que quizás solo exista ya en nuestro ideario. Una España de fútbol en la calle y pan con chocolate, de tardes eternas y casas aireadas. Siempre quise pensar que Portugal es madridista, Cristiano me lo confirmó, como imagino que lo es mi vecino diligente. Como mi mejor amigo y confidente. Como mi primo favorito. Es un error recurrente y voluntario juzgar el madridismo como una virtud, un error que no quiero enmendar.

Paul Weller no siempre tiene razón. ¿Por qué entender a los demonios que combates? La calima del sur amenaza y, vencido y perezoso, pienso que no hay peor sitio que aquel donde no quieres estar. Y ese sitio es aquel donde no eres querido. Tal vez haya llegado el momento de encontrar un lugar a salvo de este atrezo de competición casera y castiza, un lugar donde el error parezca lo que es, donde ganar o perder sean un lance. Donde la amistad no sea una conveniencia mediático-política. Donde los clickbaits no se impongan a la realidad. Donde el relato, tozudo, lo marquen los hechos, no las ideologías bastardas. Donde no abunden los siervos, sucios de tinta sucia. Donde el dinero permita plantillas, no tanto voluntades. Donde, en suma, la masa sepa por qué odia y a quién beneficia su odio inculcado.

No hay peor sitio que aquel donde no quieres estar. Y ese sitio es aquel donde no eres querido. Tal vez haya llegado el momento de encontrar un lugar a salvo de este atrezo de competición casera y castiza, un lugar donde el error parezca lo que es, donde ganar o perder sean un lance

Quemar ese puente que nos ata y dejar atrás ese ruido pestilente sería liberador. Frente a nosotros, otro reto magnífico: cerrar la puerta al salir, como un estruendoso adiós. Respirar aire nuevo. Jugar las cartas sabiendo que la mano no está perdida de antemano. Lo contrario nos haría, en cierta medida, cómplices.

La dignidad puede encontrarse frente al Chaves o al Oporto. Tal vez allí, no haya un casus belli semanal. Tal vez en Portugal, los vomitorios no vomiten hiel. Tal vez allí, una falta sea solo una falta. Tal vez en Portugal, una decisión arbitral tenga forma de línea recta.

Pessoa era madridista. Como mi vecino, como mi primo favorito. La Liga Ibérica está al otro lado del puente.

Puente Guadiana Ayamonte Portugal

El Madrid hace tiempo que rema contra el viento, amigo de causas que parecen perdidas, en un país de alcahuetas y alcahuetes donde lo anormal es rutina. Posiblemente reivindicar nuestra marcha sea solo un deseo pero, quién sabe si, de suceder, les confirme, al fin, que todo era nuestra culpa. Solo tal vez, entonces, y por distintos motivos, no hagamos feliz a tan solo medio país. Bienvenidos a Xanadú.

 

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Buenos días. Decía Cioran que el punto que define cuándo un libro está terminado es el hartazgo. Cuando el autor llega al hastío absoluto, y no se ve capaz de un solo repaso más a pesar de que sabe que aún quedan (siempre quedarán) cosas por pulir, ese es el momento en que finaliza el libro. No es el grado de perfección del producto; es la magnitud del cansancio del escritor.

Siguiendo las enseñanzas de Cioran, el libro de la venida de Mbappé al Real Madrid está terminado. Diríamos que lo está hace tiempo. No tenemos aguante para cambiar ni una sola coma más. Todo lo que había que escribir ha sido escrito, sin que haya ya capacidad ni tragaderas para volver sobre el tema. Nos consta que vosotros, los lectores, estáis hastiados. Imaginaos a nosotros, los que hablamos del asunto.

Marca, en cambio, no parece cansado o, si lo está, lo disimula divinamente.

Portada Marca

“La partida del verano”. La partida de todos y cada uno de nuestros veranos, diríamos más bien. ¿Hay algún verano en el cual esta no sea la partida? ¿Alguien ha tenido noticias de algún verano sin el culebrón Mbappé? Hay que hacer mucha memoria para rememorar uno. A este humilde portanalista le vienen a la mente, si se concentra mucho, aquellas tardes de agosto a la hora de la siesta en El Escorial, cuando curiosamente no se jugaba al Mbappé sino a la brisca. ¿No podrían las partidas del verano volver a ser de brisca, pocha o mus?

Son los nuevos tiempos, amigos. Antes cogías una carta de la baraja y te salía el siete de espadas. Ahora coges una y te sale Al Khelaifi. Al Khelaifi se lleva con el verano peor que el siete de espadas porque, mientras este último te permite echar la siesta con el ventilador cuando acabas, Al Khelaifi se pone a dar gritos en árabe y no permite conciliar el sueño a nadie, amenazándote si no dejas de grabar con el móvil.

A nosotros, a estas alturas, la única carta de la partida de Mbappé que nos interesa es la del comunicado oficial, si es que lo hubiere. Todos los prolegómenos que preceden a la extracción de ese naipe nos saturan hasta más allá del abatimiento.

No obstante, es nuestra obligación informaros de que Mbappé ha anunciado que no quiere renovar con el PSG (pero aquí ya hemos estado, ¿no?), que después ha aclarado que piensa cumplir con el año de contrato que le queda (pero eso puede ser una forma de presionar a Al Khelaifi para que lo venda ya, o de lo contrario no sacará un euro por él) y que en esta tesitura los cataríes podrían preferir colocarlo en el mercado en este estío, siendo el Madrid el principal destino potencial.

¿Queremos que venga Mbappé? Sería de necios no desear tener uno de los mejores delanteros del planeta, como lo sería ignorar los grandes riesgos de la operación. Primero, está el riesgo de fiarlo todo a esa carta (volvemos a las cartas) y que te la vuelva a jugar, como incalificablemente hizo el futbolista el año pasado.

Pero los riesgos de que esta vez no te la juegue no son menores. ¿Cuál sería el efecto de esta contratación en el ecosistema del equipo? Es un vestuario que hasta la fecha se ha distinguido por su salud, su camaradería, el buen ambiente, el gran compromiso de todos o casi todos, además de su innegable calidad. ¿No se echaría eso a perder, con el intangible que supone?

Por otro lado, ¿no sería también de temer la reacción del PSG en el mercado, con nuestros jugadores a mano?

Habrá que confiar en que la decisión que se tome sea la correcta. Florentino Pérez ha deparado muchísimos más aciertos que errores gestionando entradas (y salidas). Se ha ganado nuestra confianza. Por otra parte, si finalmente Mbappé llegara el verano próximo como agente libre, es preceptivo no descuidar la respuesta a una pregunta imperiosa: con la salida de Karim, ¿quién va a marcar goles hasta que llegue la tortuga?

Portada As

As se centra en lo que ya tenemos, más allá de especulaciones, y lo que ya tenemos es Brahim (además de Fran García). El delantero vuelve, tras su exitoso paso por Milán, glosado en esta pieza de Alberto Cosín, y al parecer lo hace combinando humildad y ambición de una manera irresistible. Cuidado con este chico porque apunta alto.

Por lo demás, la prensa cataculé, en este incipiente verano, viene todavía más aburrida que de costumbre.

Pasad un buen día.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Quizás sea solo una mera sensación personal, pero mi impresión es que en torno al Real Madrid y a Kylian Mbappé repetimos un bucle eterno de rumores, esperanzas, más rumores y decepciones. Una espiral desasosegante y aburrida, pero al mismo tiempo aparentemente inevitable. Desconozco si lo que priman son los intereses de medios deportivos e influencers que viven de clics y visualizaciones, pero la sensación como actor completamente externo es que en las noticias (por calificarlas de alguna manera, aunque se parezcan a una noticia real como un huevo a una castaña) que surgen sin cesar en torno al jugador francés hay mucho de artificio y poco de realidad. Un mensaje del propio jugador parece haber frustrado su llegada inminente, pero estoy bastante seguro de que la turra no va a parar. Es más, probablemente se encuentre alguna forma creativa de darle la vuelta a la supuesta negativa a cambiar de aires este verano para que el ruido mediático sea aún más estruendoso.

No seré yo quien le diga a nadie con qué se debe ilusionar, pero en mi humilde opinión personal como socio del Real Madrid, la hipotética contratación de Mbappé solo produce un hastío inmenso. De hecho, para evitar en la medida de lo posible el eco de la insufrible cantinela de cada verano decidí silenciar en Twitter la palabra Mbappé, bloquear el perfil del propio jugador y a unos cuantos machacones altavoces más. Aun así, es imposible abstraerse por completo, aunque apenas consuma medios de comunicación deportivos. Siempre existe un grupo de WhatsApp, una conversación casual o un murmullo en un restaurante que me recuerda que sigo atrapado en el círculo vicioso de Mbappé, algo que se está convirtiendo en una detestable tradición veraniega.

¿Quién garantiza que una personalidad tan volátil se vaya a adaptar al club, al proyecto o a sus compañeros? ¿No seguirían las especulaciones con su posible marcha después de aterrizar en el Bernabéu?

Además, siendo totalmente consciente de la calidad del futbolista, creo que su comportamiento ya ha disparado todas los posibles resortes que desaconsejan su contratación. Para los modernos, Mbappé ha levantado todo tipo de ‘red flags’. Tres veces intentó el Madrid firmarle, y en las tres ocasiones fue rechazado por el jugador. Primero por considerarse a sí mismo demasiado joven, luego apelando al deseo de triunfar en su ciudad y al miedo a no poder imponerse a la BBC (algo que por sí solo ya debería inhabilitarle como potencial estrella madridista) y el verano pasado. No se sabe muy bien la razón de este último desplante, aunque probablemente fuese la más habitual e inapelable; el dinero.

Mbappé botella agua

Con el nombre del Real Madrid permanentemente en la boca y aplicando una lógica muy básica, deberíamos concluir que Mbappé ha usado al catorce veces campeón de Europa como una herramienta para conseguir todas sus peticiones contractuales. Su permanente demanda de atención, un salario desorbitado que destruye por completo la concienzuda escala salarial o el hecho de que su mejor demarcación sea la misma que ocupa un Vinicius que sí se ha ganado ese puesto son otros factores que deberían ser determinantes para descartar un fichaje plagado de incertidumbres. Además, ¿por qué debería el Madrid pagar al PSG por un jugador que pudo venir sin costar un euro de traspaso solo unos meses después de que él mismo desechara esta posibilidad? ¿Quién garantiza que una personalidad tan volátil se vaya a adaptar al club, al proyecto o a sus compañeros? ¿No seguirían las especulaciones con su posible marcha después de aterrizar en el Bernabéu?

Serán la directiva y la dirección deportiva del Madrid las que tomen la determinación de volver a intentar esta contratación, de descartarla o, quizás, de mantener su llama viva para trabajar en la sombra en objetivos más realistas

Pase lo que pase, serán la directiva y la dirección deportiva del Madrid las que tomen la determinación de volver a intentar esta contratación, de descartarla o, quizás, de mantener su llama viva para trabajar en la sombra en objetivos más realistas. Los hechos demuestran que su criterio suele ser mucho mejor que el de cualquier aficionado, grupo que me incluye. Así que confiaré en la decisión que se asuma, incluso aunque no esté de acuerdo con ella. Y no, para mí no sería una decepción que Mbappé no jugara la próxima temporada en el Madrid. O nunca. Si alguna vez lo hiciera, me encantaría que marcara muchísimos goles y los celebraría con sincera alegría, aunque nunca podría quererle y admirarle como a Modric, como a Vinicius o como a tantos otros que cuando recibieron el más mínimo atisbo de interés del Madrid decidieron jugar como fuera con la camiseta blanca merengue. No importa lo que ocurra en el futuro, esa batalla emocional Mbappé la tiene y la tendrá completamente perdida en una parte importantísima del madridismo.

 

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John Sturges es uno de esos estupendos directores de cine injustamente infravalorados. Nunca aparece en las listas de los mejores directores de la historia. El caso es que, repasando su filmografía, alguien que ha filmado —y firmado— obras maestras como “La gran evasión”, “Conspiración de silencio” (sensacional guion y magnífico Spencer Tracy), “Duelo de titanes” (otra versión del célebre duelo en OK Corral, con Douglas y Lancaster magistrales) o “Ha llegado el Águila”, debería ser reconocido como uno de los más grandes artesanos del cine de acción.

Sturges dirigió su película más conocida en 1960: él fue elegido por United Artists para producir a través de The Mirish Company, un remake de la prodigiosa “Los siete samuráis”, dirigida por Akira Kurosawa y escrita por el propio Kurosawa, además de por Shinobu Hashimoto y por Hideo Oguni en 1954. Se trata de “Los siete magníficos”, filmada en el faraónico formato de Panavision, en exteriores de varias zonas de México como Durango y Cuernavaca y con una espléndida y muy pegadiza banda sonora del maestro Elmer Bernstein.

Los 7 magníficos

Tras conocer que el dorsal con el número 7 del Real Madrid lo va a portar a partir del próximo mes de julio nuestro querido Vinicius Júnior, quizás sea el momento de recordar los mejores jugadores que han lucido dicho número en el Real Madrid en los últimos 50 años (la memoria de quien les escribe no llega mucho más allá, ya que no tuvo la suerte de ver jugar a Macala, a Kopa, a Canario, a Joseíto o a Fernando Serena, por ejemplo).

De ahí el haber seleccionado a 7 grandes jugadores portadores del “7” mítico del Madrid (el número que modestamente portaba yo cuando jugaba en el equipo de mi colegio, el Liceo Francés de Madrid).

Tras conocer que el dorsal con el número 7 del Real Madrid lo va a portar Vinicius Júnior, quizás sea el momento de recordar los mejores jugadores que han lucido dicho número en el Real Madrid en los últimos 50 años

Los siete magníficos de John Sturges fueron, como es sabido, sus dos líderes, Yul Brynner y Steve McQueen, y otros 5 pistoleros de primer nivel como James Coburn (también manejaba a las mil maravillas el cuchillo), Charles Bronson, Robert Vaughn, Brad Dexter y el jovencísimo Horst Bucholz, que debían de hacer frente, junto a un puñado de campesinos mexicanos inexpertos con las armas, a todo un ejército de malhechores facinerosos, comandados por su caudillo Calvera (excepcionalmente interpretado por uno de los malvados más conocidos del cine, Eli Wallach, que podría tranquilamente formar parte de la plantilla de La Liga, de la RFEF o de la propia UEFA, dados su pocos escrúpulos a la hora de actuar con sus prójimos).

A continuación, les menciono los 7 magníficos (con su correspondiente dorsal número 7) de los que este escribidor guarda mejor recuerdo:

Amancio Amaro, el inventor del 7

Amancio Amaro. Nuestro llorado capitán de la infancia, el “brujo” de las fintas imposibles, uno de los 3 mejores jugadores españoles de los años 60 (junto a Paco Gento y al también gallego Luisito Suárez), héroe de la Sexta Copa de Europa tras una jugada endiablada, autor de decenas de tardes de gloria en el Bernabéu, jugando de lo que quería (de interior, de extremo diestro, de media punta), además de una persona excepcional, cálida, entrañable. Su último reconocimiento inolvidable se le hizo en Anfield Road, el mismo día de su fallecimiento, con un impresionante minuto de silencio que nos desgarró el alma. Un 7 único, que empezó jugando de 8 junto a Di Stéfano, Puskas y Gento. Y no desentonó con ellos.

Ico Aguilar

Francisco Aguilar (“Ico”). Fichado en 1971 y procedente del Racing de Santander, junto con Santillana y el meta Corral, prometía ser el digno sucesor de Amancio en su puesto, aunque luego convivieron varias temporadas juntos en el primer equipo. La sombra de Amancio era muy alargada, pero llegaron a compartir banda derecha en muchas ocasiones, aunque por la versatilidad del cántabro, también llegó a jugar en el otro extremo, portando el 11 de Gento en ocasiones. Ocho temporadas en el Madrid, luciendo a menudo su talento en el dribbling y su capacidad goleadora. Ganó 5 ligas y 2 copas, y todos los de aquella época recordamos que el penalti decisivo en la tanda contra el Atlético de Madrid en el Vicente Calderón, en 1975, lo marcó con frialdad Ico Aguilar. El Bernabéu fue a veces cruel con Ico, pero sus luces superaron con creces a sus sombras. También logró la internacionalidad absoluta bajo la batuta de Ladislao Kubala. Uno de mis 7 favoritos de siempre.

Siete años

Juan Gómez “Juanito”. Genio y figura. Llegó un año después de la retirada de Amancio, en 1977, tras una prodigiosa campaña 76-77 en el Real Burgos, con el que hizo verdaderas diabluras en el Bernabéu, llamando mucho la atención. Aunque su consagración fue tras un 0-3 en el Calderón, donde anotó 2 de los goles burgaleses. Uno de los grandes últimos fichajes de don Santiago Bernabéu. Estuvo 10 años en la primera plantilla e inolvidable sigue siendo su exquisita sociedad con Santillana, todo el Bernabéu lo recuerda en cada minuto 7 de partido. Además de su enorme calidad, siempre destacó en Juanito su infinito pundonor, que le hacía levantar partidos y eliminatorias europeas contagiando primero a sus compañeros y luego a todo el estadio. Un 7 mítico que anotó 121 goles en 401 partidos con la elástica blanca, a la que amaba.

Butragueño 7

Emilio Butragueño. Un artista. Un auténtico mago del balón. Siempre suele recordar sus inicios en el Real Madrid, y los primeros años en los que convivió con Juanito, y lo mucho que aprendió de él y con él. Sus 6 primeras temporadas (además de las que pasó en el Castilla, conquistando por ejemplo el título de Segunda División) fueron de ciencia ficción, con las 5 ligas consecutivas ganadas entre 1986 y 1990, siendo él el líder silencioso de la “Quinta del Buitre”, el ídolo de todo el Bernabéu y de —casi— todas las mocitas madrileñas, y el personaje más popular de la movida de su ciudad en los años 80. Lo quería todo el mundo, también por ser el mejor, con diferencia, de la selección española. Sus 4 goles en Querétaro ante Dinamarca son los precursores de tantas y tantas celebraciones madridistas en la plaza de Cibeles. Un jugador excepcional, único.

Raúl 7 aguanís

Raúl González. En 1994, tras varios años de sequía en liga, Valdano se sacó de la chistera a quien iba a ser el símbolo del club durante más de una década. Aunque llegó a convivir unos meses con su predecesor de dorsal, Butragueño, pronto iba a cambiar su primitivo número 17 (con el que dejó boquiabierto al Bernabéu al marcar un golazo al Atleti tras pase de Laudrup) por el 7 que portaría hasta su marcha del club 15 años después, en 2010, tras 332 goles (el tercero de la historia merengue) en 741 partidos (el que más en toda la historia, por delante de Iker Casillas y de Manolo Sanchís). Con Raúl, todo corazón, pundonor siempre, el prototipo de jugador que siempre gusta en el Bernabéu desde tiempos inmemoriales, por fin llegaron de nuevo a la Casa Blanca las copas de Europa, primero con la 7ª tan deseada en Ámsterdam, y en 4 años, la 8ª y la 9º, ambas con goles suyos trascendentales, ante Valencia y Leverkusen. Fue el líder de una generación que volvió a poner en el mapa europeo y mundial al Real Madrid.

Cristiano Ronaldo 7

Cristiano Ronaldo. Coincidió una sola temporada con Raúl, en la que no le quedó más remedio que jugar con el dorsal 9, que por cierto le gustaba bien poco. Ya en 2010, con la llegada de Mourinho, pudo volver a su querido 7 (el 7 es consustancial con Cristiano, no olvidemos su sello de identidad es CR7) y jugar con él por todos los campos de Europa durante 8 años hasta su brusca despedida en 2018. A Cristiano, más que con los epítetos “talento”, “pundonor” o ”entrega”, se le puede definir como un profesional como la copa de un pino y un inflexible ganador en todo momento. Sus cifras serán casi inigualables en el futuro, con más de un gol de media por partido (450 en 438 encuentros), 1.03 de media, superando en esta faceta a mitos únicos como Di Stéfano (0.78), Ferenc Puskas (0.92) o Hugo Sánchez (0.73). Sin ser un 7 clásico, ya que jugaba y marcaba desde todas las posiciones, con ambas piernas, con la cabeza, de penalti. Un “animal” competitivo con la obsesión por la victoria (tanto colectiva como individual), único en la historia del club, del que va a permanecer como máximo goleador histórico durante muchísimos años más.

Vinicius 7

Vinicius Jr. Dueño del dorsal número 7 desde el 12 de junio de 2023, aún no hemos contemplado su juego alegre, vistoso, optimista, con su 7 a la espalda. Va a heredar el Dorsal, con mayúscula, tras 5 años habiendo sido portado por jugadores (Mariano, Hazard) que no han estado ni mínimamente a la altura de su enorme recorrido de grandeza y de gloria. Vini va a volver a ser un 7 diestro (como Cristiano y anteriormente Butragueño, Raúl fue un gran 7 zurdo) pero curiosamente, ya que los tiempos han cambiado tanto, va a ser un 7 jugando casi permanentemente a la izquierda. Con Vini va a volver a lucir de forma espectacular dicha cifra (según el sabio Pitágoras era “el número perfecto”) ya que actualmente no hay ningún jugador en el mundo mejor que él en el desborde y en las dosis de miedo que genera a sus rivales, que tienen que aplicar marcajes dobles o triples contra él y, en ocasiones, directamente aplicar llaves de judo, de karate o de catch para tratar de detenerlo. Vini nos ha enamorado a todo con el 20, que ha llegado a significar mucho esta temporada en el Bernabéu (minuto 20 = ovación cerrada para el carioca y apoyo total contra los racistas y los odiadores), pero a partir de ahora lucirá el número quizás más simbólico de todos (los siete días de la semana, las 7 notas musicales, los 7 colores del arcoíris, la tabla de multiplicar más complicada…) y hará olvidar a quienes, por unas u otras causas, no fueron dignos de él en el pasado reciente.

 

P.S.: Ahora que ya nos queda poco fútbol (apenas el play off de nuestro Castilla) y algo de baloncesto (el final de la liga ACB), tómense 130 minutos libres y vuelvan a ver la épica madridista de “Los Siete Magníficos”, donde, como en el fútbol y el baloncesto, pese a todo y contra todos… bueno, no les hago spoiler. Véanla, háganme caso, se pasa un rato la mar de entretenido.

 

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El talento o el genio es sólo el 5% final. Usted mismo puede pintar como el 95% de Picasso o tocar la guitarra como Steve Vai en un 95%, sólo es cuestión de echarle horas. Lo que realmente separa a los genios o visionarios de los pobres mortales, talento aparte, es su capacidad de trabajo, su inconformismo y su actitud a la hora de responder a preguntas normalmente descabelladas. Donde usted y yo contestaríamos “no, es imposible”, ellos replican “¿por qué no?”.

Florentino Pérez es un visionario. Él cuestionó la imposibilidad de juntar a Figo, Zidane, Ronaldo, Beckham y compañía en un mismo equipo, igual que encontró una manera de oponerse a los recursos ilimitados de los equipos estado recubiertos de petrodólares y sustentados por satrapías petroleras mediante la contratación de talento joven, de manera que esas futuras estrellas del fútbol se fichen cuando aún no están maduras del todo y adquieran su condición de astros balompédicos mediante su crianza, evolución y desarrollo dentro del Real Madrid.

Florentino, Zidane y Di Stéfano

La actual tesitura futbolística no es sencilla, no sólo con la creciente brecha que están creando los equipos estado referidos entre ellos y el resto de clubes, sino que se añade el escenario de que los jeques ya no se molestan en venir a Europa a comprar equipos, sino que juegan a su carísima versión del PC Fútbol seduciendo a las estrellas del viejo continente con cantidades obscenas de dinero para que vayan a jugar a la Península Arábiga.

¿Qué ocurrirá cuando los emires pongan sus ojos sobre el talento joven? ¿Qué manera habrá de competir contra escuadras con dinero sin límites y sin un marco regulatorio que pueda sentar una mínima base de juego limpio financiero? La respuesta, de tenerla alguien, la poseerá Florentino Pérez

Por ahora, los emires están centrados en llevarse a futbolistas otoñales, pero ¿qué ocurrirá cuando pongan sus ojos sobre ese talento joven? ¿Qué manera habrá de competir contra escuadras con dinero sin límites y sin un marco regulatorio que pueda sentar una mínima base de juego limpio financiero? La respuesta, de tenerla alguien, la poseerá Florentino Pérez. Quizá esa respuesta sea muy corta, pues se trata exactamente de eso, de competir en el sentido más deportivo de la palabra. No descartemos que Arabia se convierta en destino de jugadores de fútbol consagrados, cada vez más jóvenes, y los equipos de allí, aunque sin la solera y la tradición de los europeos, aglutinen las mejores plantillas del mundo. Así, tampoco podemos eliminar la posibilidad de que la liga árabe se convierta en la mejor del mundo, que las televisiones paguen cantidades ingentes por los derechos de retransmisión de los partidos en los que intervienen las más rutilantes estrellas del orbe futbolístico y aquello se convierta en una máquina de facturar.

Si los referidos presupuestos, aunque más indeseables que improbables, se dieran, Florentino Pérez plantearía la posibilidad de ir allí a competir, y, personalmente, lo aplaudiría con todas las ganas. Vista la imposibilidad de la Superliga Europea, visto el nivel de putrefacción del panorama futbolístico español desde el punto de vista institucional, regulatorio, arbitral y deportivo, circunstancia que se refleja también en algunas de sus aficiones, quizá deberíamos prepararnos para ver al Real Madrid competir en Arabia. Siendo el Real Madrid el equipo más importante de la historia del fútbol, parece improbable que hubiera reticencias por parte de los organizadores y partícipes de las competiciones en cuanto a la posibilidad de que el equipo blanco diera lustre a las mismas. Parece descabellado ahora mismo, pero no es descartable a medio o largo plazo. Lo que sí que convendría rechazar de plano es continuar en la liga española, tan desprestigiada y deficitaria como corrupta y nefanda, así que encomendémonos a algún visionario y vámonos a jugar con los grandes, sean quienes sean.

 

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Buenos días, amigos. Suena el despertador, son las 6:00 a. m. de un martes y trece. Echamos un vistazo a la portada del diario Marca y ahí está Mbappé. Otra vez. Dimitimos del día, no queremos seguir, malgastamos el tiempo contando los granos de arena que al caer por el estrechamiento del reloj simbolizan los latidos finitos de un corazón, el nuestro, que algún día se detendrá. Nos acostamos temprano.

Portada Marca

Suena el despertador, son las 6:00 a. m. de un martes y trece. Miramos la portada del As y vemos a Mbappé. Ahí está de nuevo, pero todo esto es muy viejo, huele a rancio, a estancia sin ventilar. No tenemos fuerzas para seguir, queremos que acabe la jornada. Preferiríamos leer el informe a todo color de una colonoscopia de Pep Guardiola realizada con un habano 3D. Nos tumbamos en posición fetal porque nos encontramos fatal. Nos incorporamos y pasamos horas en el pasillo con la mirada perdida, junto a un cartel de Alguien voló sobre el nido del cuco. Viene la enfermera Ratched, nos medica y nos vamos a la cama pronto.

Portada As

Suena el despertador, son las 6:00 a. m. de un martes y trece. Ahora son las portadas de As y Marca son las que vienen a nosotros. Corremos huyendo de ellas para encerrarnos en el baño, abrimos las puertas de espejo del armario que hay sobre el lavabo y con la mano temblorosa rebuscamos entre los botes de pastillas para encontrar las píldoras que nos recetó el Doctor Robert aquel día que John y yo tomamos un té con él. Depositamos dos en la palma de la mano y las engullimos ayudándonos de un latigazo cervical hacia atrás y un trago de agua del grifo. Cerramos el espejo y ahí está de nuevo. Es Mbappé, nos mira a los ojos.

Salimos corriendo del baño hacia la cocina, necesitamos un café, ¿o quizá fuese mejor una infusión más relajante? Preparamos un litro de tila, pero ni las pastillas ni el bebedizo nos hacen el menor efecto. O eso creemos.

Vamos hacia la tumbona y nos agarramos las rodillas contra el pecho mientras nos mecemos. Se nos aparece el Jefe Bromden y con su acento amerindio sentencia: “Si tú no enfrentarte a la realidad, la realidad no irse nunca”. Jack Nicholson asiente detrás de aquel tipo enorme. Pero no queremos creerlo. Volvemos al baño, arrancamos el lavabo y hacemos añicos con él la ventana del salón. Huimos.

Suena el despertador, son las 6:00 a. m. de un martes y trece. Mbappé nos trae el desayuno a la cama. Hemos llegado al límite de nuestro aguante. No perdemos nada por intentar lo que nos dijo ayer —que fue hoy y tal vez sea mañana— el jefe Bromden.

—Mbappé, ¿qué quieres? ¿Por qué vuelves a las portadas? ¿Por qué reapareces en nuestras vidas cuando te habíamos olvidado?

—He comunicado oficialmente al PSG mi intención de no renovar el contrato.

—El madridismo está cansado, si quieres venir, dilo claramente y si no, desaparece para siempre. ¿Deseas fichar de verdad por el Real Madrid?

Suena el despertador, son las 6:00 a. m. de un martes y trece. Mbappé ya no está en casa, ni el jefe Bromden, ni Jack Nicholson. El lavabo está en su sitio y la ventana del salón intacta. Nos encontramos mejor tras habernos enfrentado a Kylian, aunque no recordamos su respuesta.

Leemos con más calma las portadas. Arabia insiste con Modric, que —de momento— resiste. Vemos fotos de la presentación de Fran García con el Madrid y algo importante, el pase a la final de los pupilos de Chus Mateo, que vencieron al Joventut por 73 a 94 para acceder a la final de la Liga. En La Galerna, Joe Llorente y Athos Dumas escriben sendas piezas sobre la victoria.

Portada Mundo Deportivo

No sabemos muy bien si estamos en un sueño o no, si estamos en 2023 o en la época del destape, porque Mundo Deportivo dedica la azotea de su portada a mostrar a Alexia y compañía en bikini a bordo de un yate.

Con la excusa del deseado fichaje de Gündogan, siguen celebrando la Champions del City, que es en realidad lo que les llena.

Portada Sport

En Sport, además de hacerle un hueco a Pep y a su habano, se centran en Mendes, a quien recurren para forzar la salida de Ansu. Lo del mobbing y el Barça, ya sabéis.

Suena el teléfono fijo. Es extraño porque no hay teléfono fijo en la casa. Pero sin embargo está ahí, anclado en la pared, en mitad del pasillo, donde antes había colgado un cartel de Alguien voló sobre el nido del cuco. Descuelgo. No contesto. Escucho.

Soy Mbappé, he decidido…

Suena el despertador, son las 6:00 a. m. de un martes y trece…

El resumen de lo ocurrido en la eliminatoria contra el Joventut es sencillo. Cuestión de acelerar. Cuando el Real Madrid encontró su velocidad de crucero el oponente se diluyó, con permiso para un equipo que juega un excelente baloncesto, pero que carece del músculo, de la longitud de banquillo y, también con permiso, de jugadores de la clase que configuran el conjunto madridista.

Entre ellos, el final de temporada de Sergio Rodríguez que ayer volvió a descumplir años, está siendo mayestático. Sergio domina los partidos como el rey sol, un foco deslumbrante que concita todas las miradas del rival y del espectador por la facilidad aparente con la que se mueve por la pista llevando el balón a donde es preciso, sorprendiendo con pases imposibles para cualquier otro, y, anotando con facilidad. Un jugador portentoso, mágico, que se desenvuelve estos días como en sus mejores, con la sabiduría que concede la experticia, con la frescura que regalan los estados de gracia. Un absolutismo atractivo, de filigrana, pero absolutismo, al fin y al cabo.

No fue el único en estar sobresaliente. Su colega Williams-Goss comandó la reacción tras el descanso, con el comando tanqueta sobre la pista. Jugadores con físicos notables como Hanga, Yabusele, Tavares y el citado. A su lado, la finura del bosnio Musa, resbaladizo, que penetra las defensas rivales como un cuchillo afilado en una buena carrillera.

Enfilado con estos hombres el rumbo del equipo, el resto de los minutos confirmó el buen momento del grupo y su poderío cuando toman la velocidad crucero. Aun con la baja de Deck, el Real Madrid aparece temible, pues a la plantilla que ganó la Euroliga añade Yabu y Poirier, hombres que aportan poderío físico y respiros a Tavares, amén de anotación en días inspirados en el caso de primero. También es cierto, que son dos jugadores intensos que tienden al despiste, aunque lo compensan con creces por sus facultades notables-

Está en un buen momento la plantilla, pues los viejitos continúan con su línea de regularidad aportando de todo y más, mientras Musa y Hezonja se muestran cada vez más centrados en sus tareas. Mario, más y más sólido en tareas defensivas y reboteadoras, lo que otorga consistencia a sus compañeros, y en el último cuarto solventó sus problemas anotadores, tras unos partidos previos en los que parecía peleado con los triples.

El Real Madrid tendrá desventaja de pista en la final si es que gana el Barcelona, que no aparece muy fino en este tramo final de temporada. Uno no se atreve a decirlo muy alto, porque basta con mentar a la bicha para que ésta ronde el ganado, y porque los grandes equipos se crecen en las circunstancias complejas, y el Barcelona lo es. Su plantilla es completa y brillante, si bien sólo su regularidad en el curso no lo ha sido. Por ello, este cronista se inclina por pensar que, en estos momentos, el Real Madrid depende de sus fuerzas, de su concentración, del ritmo que sean capaces de imprimir a los partidos.

Y de nada más.

Ha ganado Guardiola, por fin, la Copa de Europa con el Manchester City. Le ha costado siete años y un billón de dólares. Pero lo ha conseguido y yo me alegro por él porque las cosas, estas cosas, hay que hacerlas a lo grande: después de aplastar al Madrid, vengándose del Inter y en Estambul, que es el gran símbolo de todos los mundos perdidos. El sábado 10 de junio de 2023 es ya para siempre un día fundamental en la historia de este juego inventado en Inglaterra durante la Revolución Industrial: Guardiola, en efecto, cambió el fútbol, que herido de muerte por la rica lanza del petróleo, es desde el gol de Rodri al Inter, definitivamente, una mascota de los sheiks de la península arábiga. Una mascota carísima, Europa convertida en bisutería de lujo que los jeques se compran como el pasaporte al mundo civilizado. Al gran negocio de Occidente, que sólo tiene un alma ya y es del color del dinero.

Guardiola, en efecto, cambió el fútbol, que herido de muerte por la rica lanza del petróleo, es desde el gol de Rodri al Inter, definitivamente, una mascota de los sheiks de la península arábiga

Están las almas bellas contentas, pletóricas. Guardiola se lo merece, escribe Axel Torres en el AS. Se lo merece y se lo ha merecido los últimos tres años, dice el amigo, otro que estaba claramente posicionado contra la Superliga porque iba a romper el fútbol y a dividirlo entre superricos y superpobres. Yo lo entiendo: el año pasado tragaron lo más grande y con Messi y Guardiola, los dos individuos que más cerca han estado de quebrar para siempre el poder del Real, han podido desquitarse por delegación. Simbólicamente, que es una dimensión alternativa en la que ellos siempre ganan. Con el dinero ilimitado que le inyectan a su equipo desde una Babilonia que flota en petróleo, Guardiola ha construido un equipo perfecto que por fin se ha impuesto sobre la vieja y decadente realeza europea y todos los virtuosos guardianes de la pureza aplauden encantados.

Celebración Manchester City

El axeltorrismo es otro hijo desviado del cruyffismo, o mejor dicho un subproducto de su sucedáneo mejorado, el guardiolismo. El axeltorrismo llegó también para hacernos a todos mejores, nos redimió del periodismo de gañanes con bufanda y nos sentó a la mesa de un suntuoso banquete donde, por supuesto, éramos nosotros la comida. Su City, el City de Guardiola y de los axeltorres, está programado para destruir el mundo que ellos detestan y reemplazarlo por un paraíso de noventa y nueve huríes, por eso El Pep se acordó socarrón del Madrid nada más ganarle al Inter: trece Copas de Europa de distancia no son nada cuando tienes todo el dinero del mundo.

Guardiola es un entrenador formidable. Por eso el City ha ganado y el PSG, no, pero ambos son la punta de lanza de un mismo nuevo régimen que se lo está llevando todo por delante

El dinero y el talento, claro, porque Guardiola es un entrenador formidable. Por eso el City ha ganado y el PSG, no, pero ambos son la punta de lanza de un mismo nuevo régimen que se lo está llevando todo por delante. Arabia Saudí está comprando media Inglaterra con vistas a organizar el Mundial del año 2030, igual que hizo en su día Qatar con Francia y la marca París. Pero el peligro ahora es doble: no sólo compran nuestros equipos, sino que se llevan a las estrellas del fútbol europeo allá, a su liga de camelleros, no con la pretensión de ser otra Major League Soccer, o sea, retiro dorado de viejas glorias. El hecho cierto es que de un día para otro un club de chichinabo de un país futbolísticamente insignificante ha puesto cien millones encima de la mesa y se ha llevado al capitán del Madrid. Que tiene, sí, 36 años, pero que también es el actual Balón de Oro, delantero indiscutible del, hace una semana, vigente campeón de Europa, y máximo goleador del equipo más importante del mundo.

Benzema Balón de Oro Arabia

El axeltorrismo, que blasonaba de hablar de fútbol sin fijarse ni en los árbitros ni en cualquier otra cosa que no fuera el puro juego —como si algo así pudiera existir, extirpado de las condiciones que lo rodean y condicionan—, sigue escribiendo en los periódicos y hablándonos por la televisión como si todos fuésemos discapacitados mentales y en el fútbol antes ganara el Madrid por todas esas cosas que todos sabemos y ahora lo haga Guardiola porque es el mejor.

Lo de Benzema es revelador de por dónde pueden ir las cosas en el futuro. También forma parte de lo mismo que lo de Guardiola. El Pep, que es un fenómeno, dejó uno de los gigantes de la historia del fútbol mundial, el Bayern, para irse a entrenar a un Osasuna hipervitaminado. El City, desde que un jeque lo cubriera de oro, apenas había ganado dos ligas en un campeonato en donde era capaz de vencer hasta el Leicester. Con Guardiola llevan cinco en seis temporadas, algo extraordinario que empieza a ubicar a la Premier, tan cacareada como mejor liga del mundo, en un plano análogo al de la Bundesliga, la Ligue 1 o la Serie A: campeonatos en franca escocianización, si se me permite el término, aún peor, pues en Escocia al menos estaba la dualidad Celtic-Rangers para darle algo de alegría a las temporadas.

En un lugar donde todo es mentira, El Pep es el rey, con su inteligencia además para aprender y su afán existencial de absorber todo lo que significa en el mundo la presencia de su némesis personal, el Real Madrid Club de Fútbol

El Madrid necesitó de una serie fabulosa de milagros para tan sólo postergar el rumbo irreversible de la historia, que era que los sheiks, por fin, tuvieran su juguetito. Europa se está museificando y el domingo todo Dios celebraba la victoria de Guardiola como un triunfo moral, como algo parecido al establecimiento definitivo de la paz en el mundo. El día en que en China se aficione la gente en serio al fútbol en los equipos europeos jugarán los niños y las viejas glorias, como ha terminado pasando en Sudamérica. Guardiola tiene eso, esa capacidad para el artificio irresistible, que como dice Ángel del Riego, lo ha convertido en el Mesías de la Cataluña contemporánea. En un lugar donde todo es mentira, El Pep es el rey, con su inteligencia además para aprender y su afán existencial de absorber todo lo que significa en el mundo la presencia de su némesis personal, el Real Madrid Club de Fútbol.

City Guardiola Ancelotti

Él, que es un actor de primera, no consigue sin embargo disimular del todo una genuina admiración por la institución a la que aprendió a odiar de niño y a la que juró destruir de adulto. Debajo de todas esas capas de phoeniké estratagema, la poderosa facultad fenicia para envolver como una nube de humo tóxico al enemigo y derrumbarlo entre vapores mefíticos que tantos buenos catalanes cultivan, late un amor auténtico y freudiano que puede que esté en el fondo de su naturaleza ganadora: es el primer gran catalán que, en efecto, gana, que gana soberbiamente, rotundamente. Su City pasó por encima del Madrid en semifinales, que es la carta de naturaleza que todo don nadie necesita, en España y en Europa, para ser admitido en los grandes salones. En ese 4-0 ya había ganado la Copa de Europa y la final, con el Inter, otra leyenda del pasado, fue sólo un trámite difícil, como todas las finales, pero predeterminado de antemano. Estaba escrito en las estrellas, como dijo Guardiola después de la final.

El futuro pinta turbio pues aún no han llegado los árabes con dromedarios cargados de alforjas con billetes de quinientos preguntando por Vinicius, Valverde o Camavinga, es decir, las estrellas del futuro. Pero ese día también llegará y los Peps estarán al otro lado, poniendo todo su inmenso talento en la balanza del mal

Lo comentaba con un amigo viendo el partido. El Inter formaba parte de nuestro mundo, y es nuestro mundo el que está pereciendo. El Inter, el Bayern, la Juve, el Manchester United, el Arsenal, el Marsella, todos esos equipos ya no son: carne de Europa League, donde ahora copan las eliminatorias finales, de donde se libra el Madrid porque el Madrid es, en sí mismo, un milagro. Pero el futuro pinta turbio pues aún no han llegado los árabes con dromedarios cargados de alforjas con billetes de quinientos preguntando por Vinicius, Valverde o Camavinga, es decir, las estrellas del futuro. Pero ese día también llegará y los Peps estarán al otro lado, poniendo todo su inmenso talento en la balanza del mal. La historia ha dado un vuelco y han perdido los romanos. Los cartagineses han capturado las últimas posiciones militares. La guerra ha terminado.

 

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