Las mejores firmas madridistas del planeta

Dijo el gran José Mourinho que vivir en un mundo de hipócritas supone un gran problema para quién no lo es. Y lo expresó, que no es de extrañar, en su época de entrenador del Real Madrid, dado que es este Gran Club el que se niega, sistemáticamente, a caer en los cálidos brazos de la impostura.

Durante el período estival, con su correspondiente hastío, uno tiene ocasión de prestar más atención y reflexionar con mayor detenimiento sobre las peculiares noticias que destacan, y hemos asistido, entre anestesiados y —lamentablemente— acostumbrados, a una serie de actos y manifestaciones que pugnan con un mínimo raciocinio humano, y que no pueden ser tragadas ni por el mayor de los primates, ni siquiera con el barniz de la tergiversación que los medios deportivos tradicionales agradecidamente prestan.

De esta reflexión veraniega sobre la extravagancia de la infamia, sólo puede concluirse que el único punto de unión para el silencio vergonzante y la ausencia permanente de denuncia pública o mediática es el Real Madrid, que está tan por encima de toda esa ignominia que provoca aún más odio que por sus éxitos deportivos, lo que ya de por sí es tarea difícil.

Florentino Pérez, Premio Especial de La Galerna

No me quiero detener en demasía para no aburrir al lector, pero mencionaré algunas de estas desnortadas situaciones, que no son pocas, y se descubrirá con facilidad que todo gira alrededor del perjuicio al Real.

Hemos tenido que escuchar al entrenador del club más tramposo de la historia del fútbol, que pagó más de 7 millones de euros durante 17 años al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros, tras un mísero empate a cero en la jornada inaugural de Liga, quejarse del arbitraje, cuando no sólo salió beneficiado en las acciones más polémicas, si no que se concedió un tiempo añadido similar a un tercer tiempo.

Pero tenemos que aceptar como algo lógico y normal que se le pregunte en la rueda de prensa posterior al encuentro, que si ve necesario una reunión Laporta – Tebas, ¡Para arreglar todo esto! Increíble pero cierto.

Cuando los ladrones se ponían antifaz

Hemos tenido que escuchar al maestro del antes citado, inventor del fútbol como todos sabemos, y que ha gastado en el Manchester City la suma de 1.200 millones de euros en 7 años, ¡Quejarse por lo que gasta el Chelsea de Londres en fichajes!

Hemos tenido que hacer un esfuerzo ímprobo por entender como el FCB inventaba “la repalanca”, que no es cosa distinta que engañar de nuevo al resto —o pretenderlo— diciendo que venden —que no venden— lo mismo que el año anterior, pero cambiando los nombres (y me remito aquí al excelso artículo de Fco. Javier Sánchez Palomares publicado en La Galerna el pasado 9 de agosto).

Hemos asistido al neverazo de Soto Grado por su arbitraje en Getafe contra el FCB, por “perjudicar” a este y, sin embargo, en Almería, en la segunda jornada disputada por el Real Madrid, con más árbitros que gente en el camarote de los Hermanos Marx, se señaló un fuera de juego en contra del club blanco cuando la pelota venía clara y diáfana de un contrario.

Conclusión: de igual que no conozcas el Reglamento, o que no lo apliques, si se perjudica al Madrid; pero es inaceptable no beneficiar al Barcelona. Aviso para todos los árbitros en la primera jornada de Liga. Para no tardar.

Conclusión: de igual que no conozcas el Reglamento, o que no lo apliques, si se perjudica al Madrid; pero es inaceptable no beneficiar al Barcelona

Hemos visto que esto procede de consignas emanadas de un Comité Técnico de Árbitros en el que su presidente, el inefable Medina que amenaza a compañeros y defiende sin ambages el intercambio de influencias por dinero entre FCB – Negreira, sí se apresura a viajar a ver la final del Mundial Femenino y posar con el trofeo cual indiscutible merecedor del mismo. No es que no haya pudor. Es que se saben por encima de todo y de todos porque tienen inmunidad en su estercolero montado.

Hemos visto cómo se reconocía casi en exclusiva a las 15 jugadoras disidentes (luego 12) de la selección femenina el éxito del trofeo, así como que la joven pero bien enseñada Alicia Arévalo acompañaba en su narración en TVE la calificación de jugadora del FCB cada vez que alguna intervenía, siendo que la gran Olga Carmona (abrazo enorme desde aquí), goleadora en semis y final, sólo destaca por su condición de Sevillana, silenciando el club para el que juega. Caramba.

Olga Carmona gol Mundial

Sin embargo, en las postrimerías del verano se nos ha presentado el mayor bochorno. Y es que, ahora sí, la clase dirigente ha descubierto que a nuestra RFEF la preside un troglodita indigno, que debe salir de inmediato. Claro que debe salir, también por sus actos misóginos y machistas, de todo punto inaceptables. Pero de haber salido cuando debía, (elijan ustedes: el papelón con Lopetegui antes del Mundial 2018, cuando salieron a la luz sus trapicheos con Piqué o la defensa por inacción del caso Negreira, entre otros hitos de Rubi) nos habríamos ahorrado esta vergüenza nacional.

¿No sabía España entera que el presidente era indigno y no podía ostentar ese cargo? Claro que lo sabía. Pero no interesaba criticarlo ni ponerlo en duda. ¿Por qué? Porque la infamia siempre tenía un mismo destinatario, que ya saben ustedes cuántas Copas de Europa tiene.

 

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Segundo partido de la temporada y segunda victoria. Sumar de tres en tres siempre es importante y más en el arranque de la temporada. El calendario nos tenía reservadas tres visitas para los tres primeros partidos. Los dos primeros han sido saldados con sendas victorias a domicilio. Este viernes, día inusual donde los haya, nos medimos al Celta en Vigo. Sumar tres de tres es poner un broche de oro a un arranque liguero que hasta ahora está siendo de sobresaliente. Luego, ya en Madrid, nos visitará el Getafe y tras ese encuentro vendrá el primer parón liguero de la temporada. Entiendo que con esta planificación el nuevo Santiago Bernabéu estará casi al 100% para recibir a la Real Sociedad. Como vemos la empresa es difícil pero no imposible. Nada es imposible para el Real Madrid. Y más cuando está hambriento de victorias.

Hacerse fuerte en el Santiago Bernabéu es un deber más que una obligación. El Bernabéu siempre ha sido un bastión para el Madrid. Algo tendrá que ver la estructura del templo blanco que posee una arquitectura hermosa pero inquietante para el jugador rival pues dicen sentir vértigo al mirar a las gradas. Seguramente, a ese miedo escénico se le sume toda la mística de un lugar donde han sufrido tantos jugadores extraordinarios incapaces de desarrollar su fútbol porque el escenario le imponía terror y el equipo local era infinitamente superior. Más allá de la media inglesa de sumar tres puntos en casa y empatar fuera, para ganar ligas muchas veces no basta con ser un gigante en campo propio. Esta temporada más que nunca, si de verdad el Real Madrid aspira a ganar la Liga debe hacerse indestructible. Para ello, la tónica de victorias a domicilio es clave.

Rodrygo y Vini

Ni el aficionado más optimista podría imaginarse un arranque liguero tan sobresaliente. A pesar de las dudas que el equipo dejó durante la pretemporada o las bajas de Éder Militão y Thibaut Courtois, el Real Madrid se ha mostrado infranqueable en estos dos primeros partidos.  5 goles a favor y uno en contra. Este balance muestra la seriedad táctica que han mostrado los hombres de Ancelotti. Salvo el gol recibido en Almería nada más arrancar el partido, el equipo ha sido una roca. Para mí, la fortaleza defensiva lo es todo. Si este equipo logra ser sólido en fase defensiva, buena parte de la victoria la tiene en el bolsillo. Es cierto que en los últimos años se perdió gol. La marcha de Karim Benzema aumenta ese interrogante en el ataque. Incluso la baja de Asensio es sensible porque el balear, mal que bien, aportaba al equipo en ataque y te aseguraba cerca de 15 goles por temporada. Y sin embargo, confiamos ciegamente en el crecimiento goleador de Vinicius y Rodrygo. Y no es cosa de fe pues los dos brasileños cada temporada aumentan su capacidad goleadora.  La ambición de ambos, a pesar de su juventud, garantiza que trabajo duro y capacidad para evolucionar jamás va a faltar.

A falta del cierre del mercado, somos los que somos y se acabó. Celta, Getafe, Real Sociedad y los que han de venir se medirán con una escuadra sólida y con hambre de gloria. Esto es el Real Madrid y jugamos para la Historia

En el terreno ofensivo, el centro del campo tiene mucho que decir. Podemos llevarnos sorpresas con el talento goleador de jugadores como Federico Valverde o Jude Bellingham. El uruguayo ya nos dejó claro a todos que tiene un disparo potente y preciso. Por su parte, Bellingham está siendo la sorpresa de este Real Madrid 2023/2024. Su llegada es una bendición. El joven de 20 años demuestra ser un todocampista total.  En este sistema de centro del campo en rombo, el británico aporta tanto en ataque que por momentos parece un falso 9. Su capacidad para tirar paredes o incrustarse en las defensas rivales es un tesoro.  También aportan sorpresa y desasosiego en las defensas rivales las llegadas verticales de nuestros dos laterales: Carvajal ha comenzado la temporada de forma excelente y el joven Fran García muestra capacidad de sobra para afrontar la difícil tarea de ser titular en el Real Madrid.

Para el Real Madrid cada partido es un reto. El calendario es el que es y el Real Madrid cuenta con los jugadores que tiene. Es una plantilla joven apuntalada con veteranos que son auténticas leyendas de este deporte. La capacidad física del equipo es enorme. El centro del campo es directamente el mejor del mundo. La polivalencia juega a nuestro favor. Carlo Ancelotti conoce nuestras virtudes y nuestras zonas grises. El técnico italiano toma decisiones en función a las circunstancias y si la pasada temporada el 4-3-3 era inamovible pues ahora jugamos un 4-4-2. A falta del cierre del mercado, somos los que somos y se acabó. Celta, Getafe, Real Sociedad y los que han de venir se medirán con una escuadra sólida y con hambre de gloria. Esto es el Real Madrid y jugamos para la Historia.

 

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Buenos días, amigos. Ya nos gustaría que la incómoda situación que produce la mera presencia de Luis Rubiales en cualquier lugar civilizado concluyese ya, pero nos tememos que el interfecto aún dará guerra y se defenderá utilizando todas las armas que su posición de privilegio le proporciona. Por ejemplo, la inaceptable portada de As.

Portada As

“Jenni deja caer a Rubiales” es el titular que tiene las santas narices de publicar el diario de PRISA, aunque la rapidez no parece la causa de esta desfachatez.

As responsabiliza a Jennifer Hermoso, jugadora de la selección española, de la previsible caída de Luis Rubiales, presidente de la RFEF. As responsabiliza a Jennifer Hermoso, jugadora de la selección española, de que Luis Rubiales, presidente de la RFEF, insultase a todos los españoles, incluidos a los miembros presentes de la Casa Real, menores incluidos, con sus gestos obscenos en el palco de autoridades, más propios de animales sin domesticar. As responsabiliza a Jennifer Hermoso, jugadora de la selección española, de que Luis Rubiales, presidente de la RFEF, ejerciese un evidente abuso de poder machista al besar sin su consentimiento a una subordinada, babear y sobar al resto de futbolistas y cargar al hombro y exhibirla, apretándole bien los muslos, a Athenea del Castillo como si de un trofeo se tratase. As responsabiliza a Jennifer Hermoso, jugadora de la selección española, de que Luis Rubiales, presidente de la RFEF, emitiese unas declaraciones en las que nos llamó idiotas a todos los que nos sentimos ofendidos por su comportamiento incivilizado y carente de educación alguna. As responsabiliza a Jennifer Hermoso, jugadora de la selección española, de que Luis Rubiales, presidente de la RFEF, presionase a la futbolista para aparecer en un vídeo junto a él y que dijese que no había ocurrido lo que millones de personas vieron en directo que ocurrió. As responsabiliza a Jennifer Hermoso, jugadora de la selección española, de que Luis Rubiales, presidente de la RFEF, distribuyese unas declaraciones en las que ponía en boca de la jugadora unas palabras que nunca pronunció. ¿Seguimos?

As, Jenni no deja caer a Rubiales, Rubiales se tira solo. Rubiales se tiró en directo ante una audiencia planetaria que asistía atónita a la exhibición múltiple de mala educación del presidente de la Real Federación Española de Fútbol, y se preguntaba desconcertada cómo un sujeto de sus características podía estar al frente de un estamento de este calibre.

Nosotros nos los preguntamos constantemente. Y no nos lo preguntamos ahora, nos lo llevamos preguntando mucho tiempo. No logramos entender cómo demonios hemos llegado a la situación en la que Luis Rubiales haya tenido la oportunidad de demostrar al mundo lo miserable que es, porque Luis Rubiales debería haber cesado de su cargo hace mucho tiempo por numerosos motivos gravísimos.

Luis Rubiales negoció la Supercopa de España en Arabia junto a Piqué, capitán en activo en ese momento del Barça, y comisionaba en virtud de la clasificación, entre otros, de ese mismo equipo para dicho torneo, dependiente de la posición en la tabla de la Liga del club de su socio, competición arbitrada por colegiados que dependen de la RFEF, incurriendo en un flagrante conflicto de intereses.

Luis Rubiales ha protagonizado numerosos casos de corrupción en los que supuestamente se ha beneficiado con dinero de la federación a la hora de adquirir inmuebles, realizar viajes, etc. Las pruebas son apabullantes

Luis Rubiales, no lo olvidemos, no movió un dedo cuando se destapó el caso más grave de corrupción deportiva ocurrido jamás en España, el pago de millones de euros durante lustros por parte del FC Barcelona al vicepresidente del CTA Enríquez Negreira.

Hay más casos, pero este portanálisis es finito.

Se nos ocurren varias causas para explicar esta portada de As: intereses empresariales-personales, corporativismo homínido o sometimiento a algún tipo de presión en virtud de información en poder de Rubiales que a quienes dirigen (o a sus jefes) el diario no les interese que vea la luz.

A pesar de todo, Luis Rubiales llegó indemne al Mundial. Inaceptable que Gobierno y estamentos implicados no hayan tomado medidas hasta ahora. Porque si hubiesen ejercido su labor, no habríamos llegado a esto y Luis Rubiales jamás habría ni besado a Jennifer Hermoso, ni se habría agarrado los dídimos en el palco, ni habría corrido cual Benny Hill en celo tras las futbolistas de nuestra selección.

Pero estos actos abyectos son reprobados por la mayor parte de la población civilizada, por lo que los políticos los condenan y ponen en marcha acciones contra el sátiro Rubiales. Sin embargo, tomar medidas en un caso de extrema gravedad, como el Barça-Negreira, implica molestar a un buen puñado de posibles votantes dado que se trata de un club con muchos seguidores, por lo que no les sale rentable políticamente hablando y prefieren ponerse de perfil, como ha hecho este Gobierno. Lo explica de maravilla Antonio Vázquez en su artículo de hoy: «Bienvenidos a la charca del fútbol español».

No falta quienes reducen lo anteriormente expuesto a un simplista: a Rubiales se lo van a cargar por un beso. No. Rubiales se ha inmolado él mismo, y el beso no es un beso, es un abuso de poder de un jefe frente a una subordinada. Con el agravante de que los numerosos comportamientos impropios del dirigente han sido vistos por el mundo entero en tiempo real, afectando a la imagen de nuestro país y por ende de todos nosotros.

No es incompatible estar indignadísimos con que Rubiales no haya sido cuestionado por sus “jefes” hasta ahora con estarlo con su inaceptable comportamiento. No se trata de elegir. Lo que sucede es que detrás de ese «a Rubiales se lo van a cargar por un beso» a menudo hay alguien que, al igual que Rubiales, no ve nada malo en su comportamiento. Sí, aún existen sujetos así.

Ayer fue el cumpleaños de Rubiales, y en esta pieza de El Mundo podemos leer joyas como las siguientes:

«Estoy fuerte y con la conciencia tranquila». Esperable de alguien que ante un flagrante abuso de poder ante una subordinada dijo que «ocurrió sin mala fe por AMBAS PARTES».

«Va a decir la verdad, yo no he hecho nada malo», en referencia a Jennifer Hermoso antes de que su sindicato emitiese el comunicado. Es decir no es consciente de que sus actos, incluido el «toma, Moreno» ante reina y princesa y la persecución bennyhillesca, además del beso, fuesen nada malo. Según los parámetros que rigen su cerebro —algo ha de haber en su cráneo aunque no nos guste—, si Jennifer Hermoso aparece junto a él diciendo que no ha pasado nada, se borra de la retina de millones de espectadores su comportamiento inapropiado y no ha existido y por lo tanto no habría de tener consecuencias.

Sigue el artículo con «De Rubiales fue la decisión de cambiar el césped del campo de entrenamiento para que las jugadoras pudieran entrenar en las mejores condiciones. Suya fue también la responsabilidad de que se mejorara la comida y hasta el último detalle en el cuartel general del equipo de Jorge Vilda. El máximo mandatario de la RFEF se siente clave en la consecución del Mundial. Considera que dio todo por la Selección para que lograran el objetivo. Puso los mejores medios para que las futbolistas dieran lo mejor en el campo». ¿Es necesario explicar que el hecho de hacer algo correctamente no significa que las infracciones no tengan consecuencias? «Oiga, señor juez, que yo colaboro con los necesitados, respeto los semáforos, reciclo y saludo en el portal. Ya, pero usted acaba de robar un banco, alma cándida».

Después de multitud de escándalos que merecieron reacciones así, los políticos parece que esta vez no están dispuestos a seguir sosteniendo a Rubiales. Hay quien dice que se está negociando un acuerdo para una habilitación temporal. No sabemos qué sucederá, pero Rubiales es un elemento manchado junto a quien dudamos mucho que alguien quiere aparecer en la foto más.

Portada Marca

Jennifer Hermoso, a través de su sindicato, exige medidas contra Rubiales, informa Marca en su portada. También recoge las palabras de Iceta que, a diferencia del caso Barça-Negrerira, sí ha seguido este escándalo y dice que “Si la RFEF no toma medidas, lo hará el CSD”. Estamos de acuerdo en que es totalmente inaceptable el comportamiento de Rubiales, pero ha sucedido por inacción vuestra, queridos políticos.

Portada Sport

Sport titula “Acorralado”, pero a nosotros nos parece más adecuada otra película de acción de los años 80: “Depredador”.

Portada Mundo Deportivo

Mundo Deportivo dedica más espacio a Lamine que a Rubiales. El chaval irá convocado con la selección. Ya sabéis: si sois jóvenes, del Barça y representados por Jorge Mendes, tenéis pie y medio en combinado nacional.

Pasad un buen día.

Damas y caballeros, sean todos bienvenidos a la charca infecta que es el fútbol español. Saludamos con especial afecto a los antifutboleros, que desde hace solo unos días se han asomado, quizás por vez primera, a este lodazal. Sentimos comunicarles que apenas han notado un breve matiz de su nauseabundo hedor, mientras que los que ya somos visitantes habituales, lo hemos normalizado tanto que apenas manifestamos arcadas. De hecho, mi primer pensamiento al ver el ya mundialmente conocido beso de Rubiales a Hermoso, la sobada testicular del presidente de la RFEF y sus posteriores chascarrillos y torpes simulacros de disculpa fue que no estaba sorprendido en absoluto. Otra muesca más en el revolver de un dirigente con más tiros pegados que un osado forajido.

No es mi pretensión quitar ni un ápice de hierro al comportamiento del presidente de la RFEF, aunque sí es llamativo que su posible destitución llegue tras este episodio y no por haber encubierto años de corrupción generalizada en el seno de directivos y árbitros, por un palmario conflicto de intereses con un jugador en activo o por los evidentes indicios de haber usado dinero federativo en actividades absolutamente escandalosas. Una vez más, se hace patente que es más importante la viralidad que la magnitud del delito. Y que la política nacional vive instalada en una demagogia que provoca reacciones en cascada en cuestión de minutos por un gesto de acoso sexual, mientras la corrupción del caso Negreira apenas recabó un puñado de timoratas reacciones apelando a la limpieza de las instituciones.

Rubiales

En el cálculo permanente que es la actividad mediática de un responsable político, atacar sin piedad a Rubi era un movimiento básico. Al fin y al cabo, prácticamente nadie va a posicionarse a favor de actos tan abyectos como los que se vieron en la celebración de la victoria en el Mundial femenino. En cambio, un escándalo mayúsculo como el caso Barça-Negreira solivianta a una buena parte de la población que cree de verdad que es todo una operación en contra de su equipo, ignorando las pruebas y las estadísticas. Como hay riesgo de perder cierto apoyo popular, la política gira y se pone de perfil.

Cálculo político: Atacar a Rubi era un movimiento básico.  Casi Nadie va a posicionarse a favor de actos tan abyectos. En cambio, un escándalo mayúsculo como el caso Barça-Negreira solivianta a una buena parte de los votantes

A nuestros amigos antifútbol, esos que antes del domingo despreciaban este deporte y consideraban a sus aficionados como una suerte de trogloditas, habría que decirles que Rubiales no es un caso aislado. Es uno más de entre tantos personajes tóxicos, ineptos y desagradables que pueblan el fútbol patrio. Ahí tenemos también al jefe de una patronal que, mientras su producto no deja de empeorar cada segundo, se dedica a entablar guerras tuiteras con los pocos periodistas a los que no tiene silenciados a base de dádivas. Flexibiliza leyes para favorecer a aquel que las incumple sistemáticamente, y se enfrenta al único que sigue trayendo estrellas al campeonato. O al máximo responsable del arbitraje, capaz de amenazar a un subordinado con un lenguaje más agresivo que el de la Cosa Nostra, mientras considera que el principal problema de un gremio cuyas prácticas y vínculos con un equipo mueven al vómito son unos videos de la tele oficial del club al que se ha perjudicado sistemáticamente. No nos olvidemos del predecesor de Rubiales en el cargo, bajo el que floreció y alcanzó sus años de plomo el Negreirato. Y de numerosos presidentes, o del tenedor de los derechos televisivos. La realidad es que en fútbol español personajes como Rubi están lejos de ser un caso aislado.

Benet, Roures y Tebas

Tampoco puedo ignorar a los medios de comunicación, regados por dinero de instituciones como la liga o la RFEF, y por algunos equipos concretos (esto no es una conjetura, existen facturas) que marcan la línea editorial y liquidan así el posible prestigio que les pudiera quedar. La prensa, supuesto elemento fiscalizador, carece de toda fiabilidad desde el momento en que no fue capaz de ver y de contar (¿o quizás cerró los ojos?) un escándalo arbitral constante, evidente con números y hechos. De hecho, se insistió en que sucedía todo lo contrario a lo que ahora se juzga con una gigantesca cantidad de pruebas.

No, Luis Rubiales no es un garbanzo negro, todo el potaje hiede. Y lo que hacían las abuelas (o al menos la mía) cuando el guiso no estaba saliendo como se deseaba era empezar de cero con ingredientes completamente nuevos. Mantener elementos contaminados acaba emponzoñándolo absolutamente todo.

PD: Como ‘stoniano’ que soy creo que sería poético que Rubiales cayera un martes, pudiendo dedicarle así un caluroso y sentido ‘Goodbye Rubi Tuesday’.

 

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La campaña ha comenzado bien para los madridistas, los de Ancelotti encabezan la clasificación de la liga y la selección española femenina se ha proclamado campeona del mundo con futbolistas del Real Madrid interpretando papeles protagonistas.

¿Eres capaz de responder correctamente a las 8 preguntas que han preparado esta semana los amigos de fcQuiz?

¡Compruébalo!

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El Madrid masculino llevaba varios años con un solo nueve en la primera plantilla que fuera futbolista profesional al uso, Benzema (y tampoco era un nueve canónico), y cuando el galo faltaba y no había otro jugador que pudiese desempeñar su función era necesario recurrir a Mariano. Verano tras verano, no faltaban voces que reclamaban el fichaje de al menos otro delantero centro. No ya Haaland, sueño húmedo para esa posición y contratación harto complicada, sino al menos algún recambio para cuando Karim tuviese que pasar por el taller.

El Madrid sin embargo prefirió otra estrategia que, no podemos negarlo, tampoco le ha salido nada mal en cuanto a títulos y prestigio, a pesar de tener a medio Twitter rogando a Florentino que se gaste la pasta. Algunos incluso a gritos.

En estas andábamos cuando llegamos a los albores del presente verano, Benzema dijo que muchas gracias, que muy madridista y mucho madridista, pero que en Arabia lo sepultaban en millones y que hasta luego. La verdad es que el muchacho se había ganado con creces decidir qué hacer llegado ese punto de su carrera. Pero al Madrid le pillaba a contrapié, ya se había hecho a la idea de contar un último año con Karim en el equipo a la espera de lanzarse a pescar piezas de enjundia.

El Madrid se quedaba sin nueve, tanto futbolística como numéricamente. Poco después, el club fichaba a Joselu, que es un nueve pero no es el nueve, ni futbolística ni numéricamente: no venía para suplir a Benzema y se le asignaba el catorce.

Así, a 23 de agosto de 2023, la primera plantilla del Real Madrid Club de Fútbol, sección masculina, se encuentra sin nueve.

Sin nueve

Hablemos ahora del Madrid femenino. En su aún breve trayectoria, se ha encaramado a la zona alta de la Liga F, es un habitual de la Liga de Campeones y se codea de tú a tú con el resto de equipos grandes, aunque a los madridistas todo lo que no sea ser las mejores se nos hace poco, pero tiempo al tiempo. Incluso a punto estuvo de lograr su primer trofeo el año pasado, pero perdió la final de la Copa de la Reina debido a una concatenación de errores técnicos y tácticos. La perdió con Esther en el banquillo y la delantera dejó de pertenecer a la disciplina blanca poco después.

Ayer conocíamos que Nahikari García también abandonaba el Real Madrid, con lo que a 23 de agosto de 2023, la primera plantilla del Real Madrid Club de Fútbol, sección femenina, se encuentra sin nueve.

Más vale tomárselo con filosofía porque la situación da para que a uno se le hinchen los nueves, se siente en el sofá del cuarto de estar junto al revistero del que asoman el Teleprograma y la revista de autodefinidos, descuelgue el teléfono de góndola y se pase los días llamando a la T4 hasta que el club fiche al menos un par de nueves, uno para cada equipo.

A 23 de agosto de 2023, las primeras plantillas del Real Madrid Club de Fútbol, secciones masculina y femenina, se encuentran sin nueve

La situación es insólita por desacostumbrada, si bien es cierto que una semani de mercato en el Bernabéu es molto longa, como diría nuestro querido Juanito, y el Madrid es capaz de contratar a ese chaval de cuyo nombre no quiero acordarme o sacarse de la manga en el último suspiro del plazo un Camavinga que meta goles por castigo.

Pero también existe la posibilidad de quedarnos como estamos, compuestos y sin nueve.

Florentino, no permita un Madrid sin nueve. Sabemos que al que compra el paraguas cuando llueve, valiendo seis le cobran nueve, mas no desvele al personal ni subleve al hincha por la ausencia de nueve. Los millones necesarios desencueve, para fichar rematadores de relieve, que ver con estos ojos duele ambas delanteras si nadie más viene. Llueva o truene, por favor, fiche nueves.

Me va a perdonar usted, pero lo del Madrid es un desnueve.

 

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El beso de Rubiales, ay, el beso de Rubiales. Así en los morros. A la Hermoso, que, una vez campeona del mundo, debió de parecerle al calvo Rubiales ya no hermosa sino ebúrnea y pura, una diosa. El primer beso a las campeonas tenía que dárselo él, tenía que ser Rubiales quien desvirgase ese campeonato del mundo recién estrenado. Una mano en cada mejilla, un gesto rápido, un visto y no visto, un aquí te pillo, aquí te mato, y los labios de la Hermoso hollados para siempre por los morros de Rubiales. El picotazo súbito, preciso y sumarísimo de una serpiente. Un beso de taquígrafo, un dejar constancia en acta para la posteridad sin perder el tiempo en adornos superfluos. Poniendo al mundo de testigo de su hazaña. Rubiales, de Motril al mundo. Toma, Moreno, que decía el muñeco Rockefeller.

Hemos sabido ahora que hubo más Rubiales antes del beso. Cuando marcó Olga Carmona, se llevó la mano a la entrepierna (Rubiales, no Carmona). O sea,  otro "toma, Moreno" de Rubiales a lo Rockefeller, una bendición urbi et orbi genital y pendenciera propia de los modales y el saber estar del personaje. Hemos de celebrar que Rubiales no se dejara intimidar por la presencia a su vera de la Reina de España, y mantuviera una actitud tan presidencial, tan de su presidencia, como llevarse la mano a los dídimos. La misma mano con la que —suponemos— estrecharía la de la Reina poco después.

Rubiales toma, Moreno

O acaso simplemente quería obsequiar a doña Leticia con una imitación del famoso paso de baile de Michael Jackson, probablemente mientras se repetía a sí mismo aquello de "just beat it, beat it/ no one wants to be defeated/ showin´ how funky and strong is your fight/ it doesn´t matter who is wrong or right/ just beat it/ just beat it/ just beat it", que ya sabemos que Rubiales es un luchador y que su hermana le partió las piernas cuando era un bebé y tal y tal. Pero en tal caso habremos de convenir que es el peor imitador de Michael Jackson de la historia.

Hemos de celebrar que Rubiales no se dejara intimidar por la presencia a su vera de la Reina de España, y mantuviera una actitud tan presidencial, tan de su presidencia, como llevarse la mano a los dídimos. La misma mano con la que —suponemos— estrecharía la de la Reina poco después

Ha subido después un vídeo Rubiales adonde quiera que se suban los vídeos, en el que se disculpa, o así, por el beso, ese beso que te robé y que no era mío. Y tengo que confesar que el vídeo me gusta todavía más que el beso. Yo no sé si lo grabó antes o después de irse con los colegas a fumar unos petas y hacerse unas gasolineras con la choni reventando los shorts y el subwoofer reventando los tímpanos, pero esa pinta de cani poligonero con la que se nos hace carne el presidente de la RFEF es de anuncio de Master Card. Asegura varias veces el Rubiales de arrabal (¡pavo real, pavo real, viva la aliteración!), que ellos no le habían dado al asunto "la más mínima importancia".

Rubiales poligonero

A estas alturas, no vamos a esperar de Rubiales un somero conocimiento de la gramática, ni por tanto a afearle ese horrible "más mínimo", pero me pregunto quiénes son "ellos". ¿Tal vez Rubial I y Rubial II, más conocidos conjuntamente como Rubiales? ¿Acaso sus más directos colaboradores, quienes, reunidos de urgencia en un gabinete de crisis, determinaron que la cosa no tenía mayor importancia? ¿O quizás todos los trabajadores de la RFEF respondieron una encuesta interna y urgente como un solo hombre y mujer (esto de un solo hombre y mujer no queda muy bien, pero diré en mi descargo que están pendientes las enseñanzas de alguna Irene Montero sobre la correcta traducción al lenguaje inclusivo de la expresión "como un solo hombre", mientras tanto, hago lo que puedo) con un atronador "pelillos a la mar"?

Celebramos que sólo le haya llevado cinco años darse cuenta de que llevarse la mano a los huevos en el palco presidencial de una final de la Copa del Mundo, y plantarle un beso en los morros a una jugadora de la federación que preside en la ceremonia de la entrega de medallas, son actos que, si bien carecen de la menor (perdón, de la más mínima) importancia, pueden dar lugar a equívocos y malas interpretaciones

Ahora bien, aun siendo esta duda tan mortificante, es de justicia reconocer que la desazón se ve sustancialmente aquietada por la humildad del calvo Rubiales. Afirma Rubiales, sin que le tiemble un solo pelo al hacerlo, que ha aprendido la lección, y que tal vez no sea procedente para todo un presidente de la RFEF dejarse llevar por ciertas expansiones, sobre todo en actos públicos. Enhorabuena, Rubiales. Celebramos como merece que sólo le haya llevado cinco años largos (los que lleva de presidente) darse cuenta de que llevarse la mano a los huevos en actitud de "aquí los tenéis para quien los quiera" en el palco presidencial de una final de la Copa del Mundo, y plantarle un beso en los morros a una jugadora de la federación que preside en la ceremonia de la entrega de medallas, son actos que, si bien carecen de la menor (perdón, de la más mínima) importancia, pueden dar lugar a equívocos y malas interpretaciones. E, incluso, al descrédito de eso que ahora llaman la marca España, que hay mucho mal pensado y envidioso por ahí y uno es de Motril.

Ya sólo falta que dentro de otros cinco años nos explique sus morreos (estos, sí, puramente metafóricos, que sepamos) con Piqué. Me permito sugerirle a nuestro eximio y calvo presidente Rubiales que esa larga reflexión quinquenal la haga desde fuera de la RFEF. Más que nada, para que el opresivo peso de la púrpura no nuble su agudísimo entendimiento, sólo comparable en su finura a la firmeza de su moral.

 

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Buenos días, amigos. Todo hace indicar que Luis Rubiales —personaje que hasta el español menos interesado en el fútbol ha conocido de sobra en los últimos tres días— enfila sus últimas ¿semanas? ¿horas? al frente de la Real Federación Española de Fútbol.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, le puso ayer la cruz públicamente, y otra cosa a lo mejor no, pero efectivo a la hora de hacer realidad sus deseos personales el jefe del ejecutivo es un rato. Un maquiavélico lo suele tener bastante fácil para cargarse a un gañán, y si el gañán en cuestión sublima su condición de tal forzando un beso en la boca de una jugadora de fútbol en plena celebración del logro de un Mundial, previo masajeo de las propias gónadas en presencia de la Reina y la adolescente Princesa de España desde el palco de autoridades, al hábil se lo ponen a huevo (o cigoto, como decíamos en el colegio) para poner en la frontera al que es menos sofisticado que un bocata de pelos.

Portada As

“Las disculpas no son suficientes”, soltó literalmente el presidente del Gobierno (en funciones pero menos) en relación al inefable Rubi, y lo hizo poco rato después de estrechar la mano del interfecto con la máxima frialdad en la recepción oficial a la campeonísima (del mundo, nada menos) Selección Española femenina. Besos a ellas —en principio consentidos, a diferencia del

que Rubi descerrajó a Jenni Hermoso— y gélido apretón de manos a él. El lenguaje corporal a veces dice más que Scatman John en aquellas soberbias peroratas discotequeras de los noventa.

Pero no sólo indicó Sánchez que las torpes farfulladas de Rubiales desde su escala en Doha no servían como excusa ante semejante impresentabilidad burda y machista. Añadió, como también refleja la portada de As, que el todavía mandatario de la RFEF debe “continuar dando pasos para aclarar lo que hemos visto”. Hay formas claras de exigir una dimisión y hay también formas retorcidas de hacerlo, pero ninguna es tan fiel como esta a ambos calificativos. Dar “pasos para aclarar lo que hemos visto”. Nos parece un circunloquio tan cínico como demoledor, un hallazgo verbal digno de inaugurar categoría propia en la historia universal de las sentencias (nunca mejor dicho) políticas.

Felicitamos por este hallazgo dialéctico al presidente del Gobierno en funciones permanentes, si cabe la paradoja, pero por el mismo precio le censuramos también varios pecados de omisión que consisten en no haber empujado a Rubiales hacia la dimisión antes, abundando como abundaban los motivos para ello.

Si Sánchez se permite arrastrar públicamente a Rubi hacia la dimisión es porque tiene armas para ello. Le bastaría con ordenar al CSD que ejecutara sobre el motrileño una inhabilitación. La despreciable conducta machista del sujeto es razón de sobra para solicitar dicha inhabilitación, pero ¿acaso no lo era la completa inacción en el contexto de la patente corrupción del estamento arbitral que depende de Rubiales? ¿Acaso no lo era el conflicto de intereses en que obviamente incurría el desahogado al aliarse con el capitán de un equipo en liza en la Liga para organizar una competición que dependía (depende) de la clasificación final de dicha Liga?

Sólo hay una mala noticia en el hecho de que el gobierno quiera cargarse a Rubiales por machista: que pudo hacerlo antes por otras causas quizá más graves, y no le dio la gana. El Gobierno pudo hacer algo por frenar la corrupción rampante del fútbol español, pero se abstuvo. Sólo ahora, cuando un asqueroso incidente de uno de sus protagonistas toca una materia que juzgan lo suficientemente sensible desde el punto de vista social, deciden intervenir, confirmando así que pueden hacerlo y que, por tanto, podrían haberlo hecho con anterioridad. Razones no les faltaron.

Procede ahora sacar a colación al no menos inefable ministro Iceta, que ha tardado cero coma en poner el grito en el cielo por el abuso machirulo de Rubi (justificadísimamente) pero declaró “no seguir de cerca” el asuntillo de la compra de la competición liguera, durante dos décadas, por parte de uno de los clubes contendientes. Recordemos que Iceta es ministro de cultura Y DEPORTES.

Portada Marca

A Marca (y a nosotros mismos con arreglo a lo ya escrito) le vamos a matizar algo. No es que Sánchez se sume “a las críticas por el beso inapropiado a Jenni”. No fue sólo el beso, sino que toda su actuación fue vergonzosa. Hubo más besos y tocamientos impropios con otras jugadoras y, sobre todo, estuvo el dantesco empujón pélvico, huevada en ristre, desde el palco y junto a miembros de la Familia Real. No consentimos a ese cefalópodo allí. No aceptamos Rubiales como animal de compañía.

Y este es el fútbol español, amigos. Nos hacen mucha gracia todos los que están flipándolo con Rubiales porque acaban de tener acceso al personaje por primera vez, ajenas como son muchas personas a los turbios tejemanejes del balompié patrio. Puf. Ya veréis cuando conozcan a Tebas, Roures, Laporta e Iturralde González.

Os dejamos con la cosa cataculé.

Pasad un buen día.

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Se le pueden echar varias cosas en cara a Jorge Vilda, aunque coincidirán conmigo en que dos días después de ganar el primer Mundial femenino para España quizá no sea el momento más adecuado para ello; pero desde luego no se le puede decir que no sea un hombre atrevido. Ha tomado decisiones complicadas a lo largo del Mundial, algunas peor recibidas que otras, pero igual de intrépidas. Desde cambiar a la portera titular después de la sonrojante derrota ante Japón hasta sentar a la dos veces balón de oro, Alexia Putellas, con todo lo que eso conllevaba a pesar del mal gesto que tuvo la jugadora con el banquillo al ser sustituida en el partido anterior. Pero la decisión más importante que tomó el seleccionador español tuvo lugar desde el inicio del torneo celebrado en Oceanía al confiar ciegamente en una jugadora que a la postre acabaría siendo la futbolista más importante del combinado español. Y no es otra que nuestra Teresa Abelleira. Porque me van a permitir ustedes que elija este preciso momento en el que media España está enzarzada en una polémica por un beso y un gestos lamentables del presidente de la RFEF en lugar de celebrando el primer Mundial de nuestras chicas para ensalzar la figura de la que, en mi opinión, ha sido la verdadera MVP del torneo.

Media España está enzarzada en una polémica por un beso y un gestos lamentables del presidente de la RFEF en lugar de celebrando el primer Mundial de nuestras chicas y ensalzar la figura de la que, en mi opinión, ha sido la verdadera MVP del torneo: Tere Abelleira

No era fácil confiar la posición de mediocentro a una jugadora que no estaba del todo asentada en la titularidad de su equipo, pero Jorge vio en ella a la pieza ideal para acompañar a Aitana y Alexia o Jennifer Hermoso (una de las dos) y la jugadora de Pontevedra ha respondido de la mejor manera posible, adueñándose de la posición y demostrando que le sobra talento e inteligencia para ser la pieza central de un mediocampo de tres. Desde el primer partido, la madridista se asentó de maravilla en el esquema de juego de España y en ese rol que le pedía Vilda. Con balón, ha sido una jugadora tremendamente sobria, mostrando una madurez y un temple más propio de una futbolista que está al final de su carrera que de una está apenas en su juventud. Jugando fácil, que no simple. O más bien, haciendo parecer simple lo complicado. Tocando al primer toque siempre que podía, cambiando el juego de orientación cuando este lo requería y permaneciendo continuamente alerta a una posible pérdida de sus compañeras. Mostrándose cercana en los apoyos, ofreciendo siempre una solución cuando la jugada se enquistaba para cambiar el juego al otro lado.

Tere Abelleira

Pero la verdadera exhibición de Teresa ha sido sin balón, en una faceta del juego en la que ha demostrado una inteligencia y un entendimiento de este deporte muy por encima de la media. La pontevedresa ha hecho un torneo que debería ser mostrado en las escuelas de los jóvenes que quieran saber de qué va esto del fútbol. Porque más allá de que el físico acompañe a la jugadora madridista y le haya permitido llegar a todas partes en una suerte del Casemiro más barredor que hayamos conocido, lo que verdaderamente le ha hecho destacar es ser capaz de anticiparse a cada pretensión de los ataques rivales, y para ello hay que conocer muy bien este deporte.

Hay dos aspectos muy interesantes que pueden servir como indicativo de que un jugador de corte defensivo realmente comprende el juego: uno es su capacidad de anticipación e interceptación, que también denota su concentración en el juego. El otro es el posicionamiento en el campo en transición defensiva. Abelleira ha demostrado en este mundial que anda sobrada de ambos, pues he perdido la cuenta de la cantidad de recuperaciones de balón que ha llevado a cabo gracias a estas dos cualidades.

Hay dos aspectos que sirven como indicativo de que un jugador de corte defensivo comprende el juego: uno es su capacidad de anticipación e interceptación. El otro es el posicionamiento en el campo en transición defensiva. Abelleira ha demostrado en este mundial que anda sobrada de ambos

Especialmente destacado ha sido su papel en los últimos tres partidos ante Holanda, Suecia e Inglaterra, en los que Tere ha tenido que multiplicarse, por momentos incluso exponenciarse, para llegar a todas las ayudas en los momentos en los que había que achicar aguas. Cada vez que una lateral estaba siendo encarada, ahí aparecía Tere en la ayuda; cada vez que una compañera era superada en el medio campo, ahí acudía la gallega para recuperar rápidamente el balón; cuando una compañera no terminaba de robar el balón, surgía Teresa de la nada para terminar de rebañarlo. Una auténtica pesadilla para sus rivales que veían como sus ataques acababan infructuosos al chocar infinitas veces contra el muro gallego.

Teresa Abelleira

Es de justicia poética que, pese a no ser una jugadora de grandes estadísticas (marcó un gol y dio una asistencia en todo el torneo), haya aparecido en la foto de los dos goles que ya son historia del fútbol español. En el primero, sacando el córner para Olga en la frontal del área, desde donde el zurdazo de la sevillana evitaría la ya casi presumible prórroga y nos metería en la final de Sídney. Y en el segundo con la recuperación de balón y un perfecto cambio de orientación hacia Mariona, que sólo tuvo que esperar a la llegada por la izquierda de Olga para asistirla.

Y es también de justicia poética que Sofascore, un medio basado en las estadísticas, haya proclamado a Tere como la mejor futbolista del torneo, al ser la jugadora con mejor nota media de todo el Mundial. Pero lo que verdaderamente asusta es el mapa de calor que agregaron en dicho medio, en el cuál se ve la inmensa cantidad de campo que ha abarcado la jugadora gallega en este torneo, muy parecido, por cierto, al de Bellingham que expuse hace poco cuando hablaba de los centrocampistas del Madrid. No se prodiga tanto en ataque como el británico, pero lo cierto es que es una jugadora que también posee esa misma tendencia del de Birmingham de aparecer en cualquier parte del campo.

Teresa Abelleira Sofascore Mapa calor Teresa Abelleira

En clave Real Madrid, es de suponer que este torneo va a ser un antes y un después en la carrera de Tere, pues es el típico mundial que hace que los ojeadores se den de tortas por una jugadora como ella. Esperemos que su sobresaliente actuación en Nueva Zelanda y Australia signifique un punto de inflexión y la veamos convertirse en una de las dueñas indiscutibles del centro del campo madridista como ha hecho en la selección absoluta.

Habrá podido haber otras jugadoras más vistosas o mediáticas en esta selección, como Aitana, por su excelsa calidad técnica; Salma, por su exuberancia física; u Olga, por ese coraje y esos dos goles que ya son los más importantes del fútbol femenino español; pero si en este mundial ha habido una jugadora que ha destacado por encima del resto, ha sido la que ha sostenido a España en los momentos más duros, manteniendo el poso y la calma con balón e impidiendo que se sufriera en exceso sin él contra las selecciones más duras de la competición, realizando ese trabajo oscuro y muchas veces poco valorado en el fútbol, pero a través del cual ha rayado el mayor nivel de excelencia futbolística que se ha visto en este mundial. Honor a Teresa Abelleira. The real MVP.

 

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El sábado, en Almería, a Lunin le metieron un gol nada más empezar, cuando todavía se estaba ajustando el velcro de los guantes. Encima, el goleador fue Arribas, una circunstancia en absoluto sorprendente para ningún madridista pues todos sabíamos que ineludiblemente estaba por cumplirse la antigua profecía de que al Madrid siempre le marcan los canteranos, cedidos y recién traspasados. Los peores presagios cruzaron la mente de los aficionados, cuentos de terror tan viejos como el mismo fútbol que hablan de catastróficas visitas a domicilio del Real en campos de España oscuros y tenebrosos como una pintura negra de Goya, detrás de las cuales se amontonan Ligas y Copas perdidas como los cadáveres donados a la ciencia en las facultades de medicina. Ya está Lunin otra vez, este chico no para ni los taxis. Sin embargo, desde ese momento y a partir del gol del empate, Lunin empezó a despejar los balones que chutaban como morteros desde la alcazaba de Almería, abajo, picadas y buscando la cepa del poste, los peores disparos de todos, como si fueran granadas de mano rusas arrojadas sobre una trinchera de Odesa. Al cabo, el portero ucraniano completó su mejor partido desde que está en el Madrid, bien es verdad que tampoco ha jugado muchos, además justo cuando el club acababa de anunciar el fichaje de Kepa.

Lunin Kroos Alaba Almería

Lunin es un tipo que lleva seis años de becario en el Madrid. Ni siquiera en la Copa del año pasado tuvo la menor relevancia: también la jugó Courtois, que es el mejor del mundo, y que hasta lo del ligamento cruzado de su rodilla tenía que jugarlo todo porque ofrecía tanta seguridad y era una certeza tal de protección que quitarlo era como tener una casa en el Raval y dejar abierta la puerta por las noches. No era concebible, creaba desasosiego. Antes le tocó vivir a la sombra del portero de las tres Copas de Europa seguidas, Keylor, y anduvo cedido con poca fortuna por Valladolid y Oviedo, buscando su destino en el fútbol duro y proletario en el que, a caballo de la Primera y la Segunda División, muy lejos del gran foco de la superélite, se cuecen las promesas del Madrid y del Barcelona o acaban meciendo sus carreras en un prolongado desvanecimiento los descartes de los grandes que, igual que los toreros sin suerte, nunca acaban de ser lo suficientemente buenos para estar en el lado bueno de la Historia.

Este verano en los mentideros se decía que a Ancelotti no le gustaba nada, que el club quería largarlo, que no tenía brazos, que estaba fichado David Soria, un veterano de garantías y por lo demás, barato. En fin, que era otro juguete roto tirado por los dioses caprichosos en el umbral del edén, cuya entrada, como a todos los abortos de la gloria que hubo antes que él, se le vedaba, hasta que una tarde de agosto Courtois se rompió la rodilla y el panorama cambió del todo. En Almería, aún más que en Bilbao a pesar de recibir un gol, Lunin ofreció una sensación de seguridad tan redonda como no lo había hecho antes. Atravesó la niebla de las dudas con dos estiradas a lo Zamora en la final del 36 en las que el aficionado pudo ver por fin el guardameta de tremenda envergadura que se anunciaba hace seis años, cuando el Madrid lo trajo sin ruido de un país en guerra. Luego blocó bien por alto y dominó córners y balones en diagonal sobre su negociado, fluyó con el balón en los pies y actuó con la serenidad propia de los titulares del Madrid, un poco de eso que Bellingham, después, con los periodistas, reconoció que le ha impactado mucho al verlo desde dentro en su llegada al vestuario del Madrid: la mirada de las mil yardas, al final de la cual hay un infierno en el que arden sus rivales.

En Almería, aún más que en Bilbao a pesar de recibir un gol, Lunin ofreció una sensación de seguridad tan redonda como no lo había hecho antes

En Almería Lunin brilló por fin pero también se pudo ver algo curioso, una nota de las que pasan inadvertidas pero que el ojo sagaz detecta como esclarecedoras del comportamiento de un grupo humano. Como en el partido anterior en San Mamés, sus diez compañeros sobre el campo se esforzaron particularmente en el afán de protegerlo. Conscientes de que tras la lesión de Courtois, el chico alto, callado y defenestrado pasaba a ocupar el primer plano, y atentos también al hecho de que el Madrid trabajaba con las ventanas abiertas en la búsqueda de un reemplazo, todo el equipo, empezando por los delanteros, redobló las coberturas, corrió un poco más, tiró con más ojos los fueras de juego y, en general, se empeñó en defender mejor. Durante la pretemporada, el Madrid de Ancelotti ha sido muy criticado por la facilidad con la que los rivales les han metido gol. Con la lesión de Militao, la zaga también se pone en el centro de la diana. Tras cada acción solventada con eficacia por Lunin, todos corrían a aplaudirle, a mostrarle cariño y respeto, como aquella vez que Arbeloa se encaró con la grada del Bernabéu para pedirle su apoyo a Benzema, en vez de sus pitos. Este tipo de cosas hablan del equipo que tiene Carletto entre manos, que puede jugar mejor o peor, pero que tiene una alta conciencia de sí mismo, un maravilloso y saludable esprit de corps.

Real Madrid Almería

Me recordó al todos para uno y uno para todos de los mosqueteros de Dumas. Un espíritu colectivo así es la base de cualquier triunfo y el Madrid lo tiene. El equipo ha cambiado su pieza fundamental, el 9 que hacía girar al equipo y cuadraba todos sus movimientos desde la salida del balón de los centrales como si fuera un gran relojero universal, por un chico de 19 años recién llegado de la Bundesliga que empieza como cinco para acabar, casi siempre, rematando los ataques como un box to box, en el sitio de los delanteros centro clásicos. Un cambio así, tan drástico, puede llegar a descabalarlo todo si el resto de las piezas no están engrasadas con esmero. En fútbol, muchas veces, las cosas funcionan apoyadas en el sistema, pero cuando un día el sistema se gripa llega el caos. Es entonces cuando surgen las personalidades fuertes y el sentido comunitario del equipo, aquello tan espartano del escudo protegiendo el lado vulnerable del que está conmigo, pues otro protege con el suyo, el mío. La camaradería. Benzema puede estar satisfecho al contemplar desde Arabia que su testigo de jerarca está en buenas manos. Carvajal es ahora el capitán y en estos dos partidos se le nota como más autoritario y patriarcal, como si en el brazalete llevará un peso real que le recordara, como a los padres la existencia de sus hijos, que tiene siempre algo puesto en el fuego. Esa camaradería es un resorte que desde dentro ha protegido de inmediato a Lunin en el momento en el que Lunin, que hasta ahora parecía un personaje portuario contradictorio y atormentado de Conrad, ha sido puesto en la línea de fuego.

El Madrid sigue hablando así un lenguaje universal y prístino muy alejado de todo lo que a su alrededor regurgita la España de nuestro tiempo, como la zafiedad grotesca de Rubiales o la sinvergonzonería de muchos periodistas empeñados en robarle el mérito del triunfo en el Mundial femenino a unas jugadoras en beneficio de doce señoras que públicamente, hace un año, proclamaron un ridículo ultimátum a la federación para preservar sus privilegios dentro del grupo

El Madrid sigue hablando así un lenguaje universal y prístino que no necesita traductores, un idioma muy alejado de todo lo que a su alrededor regurgita la España de nuestro tiempo, como la zafiedad grotesca de Rubiales o la sinvergonzonería de muchos periodistas empeñados en robarle el mérito del triunfo en el Mundial femenino a unas jugadoras en beneficio de doce señoras que públicamente, hace un año, proclamaron un ridículo ultimátum a la federación para preservar sus privilegios dentro del grupo. Un grupo que, a la luz de los hechos, no las han necesitado para nada. Ahora que el fútbol, gracias al éxito del femenino, ha dejado de ser un espectáculo de orangutanes para convertirse en un ejemplo nacional, nuestra intelligentsia de pacotilla debería anotar el hecho de que un grupo de chavales, egocéntricos y caprichosos multimillonarios según el cliché, demuestre un compañerismo emocionante en la defensa del miembro más débil y expuesto, revelando que el bien común puede estar por encima de todo, en tanto es imposible si alguien se queda por el camino.

 

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