Las mejores firmas madridistas del planeta

Kepa: 4. Muy flojo. Genera muchas dudas.

Carvajal: 8. El mejor madridista sobre el campo.

Rudiger: 7,5. Está increíble.

Nacho: 5. No se encuentra en su mejor momento.

Mendy: 6,5. Marcó un golazo y estuvo serio en defensa.

Tchouaméni: 4. No tuvo demasiada presencia.

Valverde: 7. Continuo despliegue el suyo.

Modric: 5. Fue perdiendo presencia con el paso de los minutos.

Bellingham: 7. Se deja la vida sobre el campo.

Rodrygo: 6. Lo intento en varias ocasiones, pero no tuvo suerte de cara al gol.

Vinicius: 6. Fue de menos a más, pero al final notó el desgaste por su falta de forma.

Kroos: 7. Ordenó al equipo que mejoró con su presencia.

Brahim: 7. Fue todo un revulsivo.

Camavinga: 6. De lateral siempre supone un problema para el equipo contrario.

Ceballos: 5,5. Trabajó.

Joselu: 6. Gol decisivo.

Güler: sin tiempo.

Ancelotti: 6,5. Otra final para el italiano.

 

Getty Images.

El Madrid venció 5 a 3 al Atleti en un partido épico y con prórroga.

La principal sorpresa en la alineación de Ancelotti fue la suplencia de Kroos. El alemán no viajó a Aranda del Duero por un golpe en el tobillo que posiblemente ocasionó que estuviera en el banquillo. En el dilema de la portería, Carletto optó por Kepa.

El partido empezó de la misma forma que el partido de Liga: gol del Atleti de cabeza. Hermoso saltó demasiado solo en el lanzamiento de córner. Justo antes el árbitro debió señalar penalti en un derribo a Vinicius, pero ni siquiera el brasileño protestó.

El Madrid se repuso bastante bien y tomó el control del balón, aunque el Atleti salía a veces con peligro desde atrás. En el minuto 20, Modric sirvió un córner y, como ante el Mallorca, Rüdiger lo remató a gol. Empate a todo, también a despiste defensivos.

Modric y Rüdiger

El Madrid continuó su buen momento y pudo marcar a través de Rodrygo, pero finalmente lo hizo tras un centro raso de Carvajal y remate preciso de Mendy, que no acostumbra a pasear por esas latitudes. Era el 2-1 y la verdad que explicaba el dominio en el juego por parte del Madrid. Sin embargo, Griezmann poco después empató el partido tras driblar a Modric y disparar con la derecha desde la frontal.

La última ocasión antes del descanso, y seguro que la más clara, fue para Rodrygo. Engañó al defensa y cuando parecía que marcaría a placer tras su recorte, se encontró con la pierna de Oblak.

El Madrid venció 5 a 3 al Atleti en un partido épico y con prórroga

La segunda parte comenzó con menos ritmo. El desgaste de la primera parte, que había sido tan movida como divertida, pasaba factura. La primera ocasión fue para el Atleti tras una pérdida de balón de Carvajal. Lino disparó fuera por poco.

En el 65, entró Kroos por Modric. El alemán fue abucheado por el público tras sus palabras sobre la liga de Arabia.

Kroos sustituye a Modric

El Madrid comenzó a dominar de forma clara el balón. Carvajal pudo marcar en una ocasión clarísima tras un saque de falta rápido de Vinicius. La oportunidad era inmejorable, pero Oblak reaccionó bien.

Cuando era difícil de imaginar, llegó el 2-3 para el Atlético. Kepa chocó con Morata y entre Rüdiger y él acabaron introduciéndose el balón en su portería con el pie. Muy blando.

Entraron Camavinga y Brahim por Tchouaméni y Mendy. El Madrid nunca se rinde y empató tras una jugada muy buena de Vinicius. Pudo marcar Bellingham, pero finalmente lo hizo Carvajal, el tercer gol de defensa madridista. Quedaban siete minutos y el acoso del Madrid comenzó a ser incesante. Brahim estuvo a punto de hacer un golazo tras regate seco. Una pena que el disparo fuera algo desviado. El final del partido, antes de la prórroga, mostró un Madrid mucho más ambicioso.

Carvajal

La primera parte de la prórroga evidenció el cansancio de los dos equipos. El Atleti se dedicaba a defender y el Madrid a dársela a Brahim, que buscaba crear ante la maraña de piernas atléticas.

Ceballos y Joselu salieron al campo por Rodrygo y Vinicius. Poco después se retiró un Valverde por Güler.

En el 115, Carvajal puso un centro a Joselu quien remató con la suerte de que el rebote en Savic introdujo el balón en la portería. En la jugada siguiente Griezmann estuvo a punto de empatar.

Sobre la bocina, Brahim sentenció el partido en una carrera interminable en la que venció a Oblak para marcar a placer.

 

Getty Images.

Con franqueza, que Sergio Llull haya conseguido no sé qué cifra récord me importa poco, más allá de su vertiente orientativa. Los números pueden decir mucho u ocultar la verdad, y como sostenía el genial humorista el Perich, las estadísticas dicen que las estadísticas mienten. Que se me entienda bien: la grandeza de Llull no se puede circunscribir a las cifras, un espíritu inabarcable para la métrica.

La sustancia no se mide, menos en aquellos jugadores cuya dimensión es infinitamente más valiosa que sus números, que trascienden su ejercicio perceptible con muestras que acaban por vislumbrarse en la reflexión de lo acontecido. Un partido que cambia de rumbo paulatinamente, otro que gira con brusquedad, una mirada encendida al compañero. Y esa virtud sorprendente, magnífica, el don de la oportunidad en su máxima expresión, ¿cómo cuantificarlo?

Llull Partizan

Todo esto y mucho más significa Sergio Llull, epítome de la esencia madridista, efigie animada de las aspiraciones del club, ejemplo para las generaciones futuras. Muy pocos representantes blancos a lo largo de la historia se han ajustado al modelo con la fidelidad del menorquín. Todo por la causa, nada más que el Real Madrid, la irreductibilidad como estandarte siempre enarbolado sin importar el calibre del desafío.

La grandeza de Llull no se puede circunscribir a las cifras, un espíritu inabarcable para la métrica

Porque esta forma de sentir las virtudes de la entidad, de marcar los territorios entre el más grande y el resto, de conducirse por la cancha con el rostro marcado por el sello de la esencia está sólo al alcance de los elegidos. Y Sergio, desde hace tiempo, desde ahora y para siempre, ha mostrado al mundo ser uno de ellos. ¡Que el dios de la salud le proteja y le conceda muchos años más con la camiseta madridista!

 

Getty Images.

El año 2024 ha empezado tal y como acabó el 2023: victoria del Real Madrid y liderazgo del campeonato liguero. El miércoles 3 de enero inauguramos el año con el Real Mallorca en casa. Fue un hueso más duro de roer de lo esperado. Siempre es desagradable desprecintar el año con un rival que tiene jugadores tan desagradables como Maffeo y Raíllo. Los pupilos de Javier Aguirre nos tienen manía y se suelen emplear con dureza. No es el mejor invitado para estas fechas tan entrañables. Y así transcurrió el partido, espeso y soso. Menos mal que un tremendo testarazo de Antonio Rüdiger nos dio los tres puntos y a otra cosa.

Gol de Rüdiger al Mallorca

El segundo envite del año fue el correspondiente a los Dieciseisavos de Final Copa del Rey. El sábado 6 viajamos hasta Aranda de Duero para llevar la magia de la Navidad al corazón de los niños que aquella noche esperaban a su Real Madrid con la mayor de las ilusiones. El partido de Copa fue el verdadero regalo de Reyes para todos esos fieles aficionados que toman el campeonato copero como una excusa para vivir un sueño. Carlo Ancelotti sacó un equipo de circunstancias plagado de canteranos. Si normalmente un encuentro copero invita a rotar, dada la dinámica de la temporada, este obligaba a hacerlo más que nunca.

El año 2024 ha empezado tal y como acabó el 2023: victoria del Real Madrid y liderazgo del campeonato liguero

Un partido así es difícil de calibrar, pues muchos jugadores de la primera plantilla se lo toman más como un trámite que como una oportunidad. Véase el caso de jugadores como Joselu, que parecía molesto todo el rato. No obstante, abrió el marcador lanzando un penalti muy correcto. Otros, como Arda Güler, flotaban deseando todo el rato contactar con la pelota y mandar en el juego. Para el turco era el primer partido oficial con la camiseta blanca y quería dejar destellos de su calidad. Creo que todos acabamos encantados con la hora de juego de Güler. Demostró su calidad infinita y mucha personalidad. El lanzamiento de la falta que fue a parar al larguero sintetiza bien su desempeño. Personalidad para coger el balón y pedir tirar la falta y hacerlo con tanta calidad es una buena carta de presentación. Por lo demás, Nico Paz estuvo algo desaparecido y Carrillo hizo un encuentro aseado. Brahim volvió a marcar uno de esos goles marca de la casa y Rodrygo aprovechó los minutos finales para acrecentar su cuenta particular. Luego, un pequeño desbarajuste defensivo y un lance de mala suerte supuso el gol en propia meta de Nacho Fernández. 1-3 y clasificados para la siguiente ronda.

El sorteo del lunes quiso que nos tocara afrontar los octavos frente al Atlético de Madrid. Es decir, viene atracón de derbis. A pesar de que a muchos nos desagrada tal maratón con los pupilos del Cholo, habrá que afrontarlos con la mayor de las ilusiones. ¡Qué remedio! Somos el actual campeón de Copa de Su Majestad el Rey y debemos defender el cetro. Para abrir boca, este miércoles nos enfrentamos al Atlético de Madrid en las semifinales de la Supercopa de España. El encuentro llega y lo de menos parece ser el fútbol. Este torneo tiene algo de contranatura. Esto de disputar un torneo español en Arabia Saudí no me termina de encajar, pero supongo que viene dentro del paquete de irregularidades del fútbol español que impregna todo de decisiones dudosas y otras consideraciones que bordean la legalidad más cuestionable. Históricamente este torneo era uno de esos que se jugaban en pretemporada. Por eso, jugar ahora este formato final four en enero me parece otra decisión estrafalaria de la Real Federación Española de Fútbol. Por no ahondar aún más en las irregularidades de los amigos Rubiales y Piqué que nos traen hasta aquí. De aquellos polvos, estos lodos.

Este 2024 pinta muy bien. Empieza el baile

2024 viene cargado de partidos importantes y nuestras ilusiones están intactas. Todos nuestros buenos propósitos se enfocan en torno a una plantilla que ha demostrado a lo largo de la temporada que merece nuestro cariño. Solamente pueden ser merecedores de admiración unos jugadores que han afrontado cada contratiempo, cada lesión y cada duro revés con profesionalidad y rigor. El sobresaliente bagaje defensivo del equipo denota una concentración obsesiva por sacar cada encuentro adelante. Este 2024 pinta muy bien. Empieza el baile.

 

Getty Images.

Buenos días, galernautas. Sabemos exactamente qué va a pasar esta noche en el partido que van a disputar en el Al-Awaal Stadium saudí Madrid y Atleti, en busca de una plaza en la final de la Supercopa de España.

Y, como sabemos exactamente qué va a pasar, y además somos generosos a la hora de compartir nuestro conocimiento del futuro, os lo vamos a contar.

Vamos a ganar al Atleti y, a pesar de ello, vamos a acabar el partido cabreados.

Sí, eso es lo que va q pasar esta noche. Es una profecía que se divide en dos partes.

  1. Vamos a ganar.
  2. Pese a ello, acabaremos cabreados.

Expliquemos qué nos lleva a estar seguros de cada una de las dos cosas.

  1. Vamos a ganar porque somos netamente superiores al Atlético de Madrid. En todas las líneas, pero muy especialmente en el centro del campo. Ancelotti ha recuperado efectivos importantes (Vinicius, Camavinga, Tchouaméni, Carvajal), y si bien el Atleti cuenta con buenos jugadores en la delantera no se acerca a la calidad blanca. La última referencia liguera en enfrentamientos directos (3-1 para los del Cholo en el último partido de liga) es engañosa. Si fuimos derrotados, fue única y exclusivamente porque en el minuto 3 Alberola Rojas dio por bueno un gol de Morata previa falta clarísima a Bellingham; porque Alberola Rojas anuló un gol válido al Madrid por fuera de juego posicional de un Rüdiger que no intervenía para nada en la jugada; y porque Alberola Rojas se abstuvo de expulsar a Giménez tras una entrada criminal sobre Rodrygo.
  2. Pese a ganar, acabaremos iracundos, y la causa de nuestra cólera será precisamente Alberola Rojas, que en el colmo del sarcasmo, y en una suerte de (nueva) declaración de guerra, el CTA vuelve a endilgarnos para el partido. Las huestes cholistas nos cagarán a patadas, ante la mirada contemplativa de Alberola, y habrá que rezar para que no haya lesiones graves. La primera tarjeta, pese a las trompadas rojiblancas, será para el Madrid. Será necesario que alguien de blanco fenezca en el área para que pite penalti. Ganaremos, sí, porque seremos capaces de sobreponernos a todo eso. Pero el enfado monumental no nos lo quitará nadie.

Expuesta nuestra predicción, y razonada la misma, vamos con las portadas del día.

Portada Marca

Dado que el torneo se celebra en Arabia, Marca homenajea a Lawrence de ídem. Esto ya lo hicieron los Hombres G hace muchísimos años, en canción que siguen interpretando en sus giras. El (anti)héroe de la canción de David Summers sólo llevaba en su periplo desértico un polvorón y una bolsa con agua. El Madrid en cambio va con Rüdiger, con lo que las expectativas de triunfo son mayores.

La portada de Marca es engañosa. Si te pones a buscar filiaciones futbolísticas entre los habitantes del desierto arábigo, es muy posible que el reparto entre seguidores del Real Madrid y del Atleti no salga exactamente al 50%.

El titular en cambio (“Madrileños por el mundo”) tiene cierta gracia. Lo que no tiene ninguna gracia es lo que Marca subraya en sus destacados, o sea, que los audios del VAR se escucharán hoy “sin secretismos”, según Medina Cantalejo. Mientras no se escuchen en directo, no habrá transparencia ninguna. Ofrecer los audios en diferido es un enmascaramiento burdo de la falta de transparencia, precisamente. Cualquiera se fía de la edición de esos audios.

Portada As

En lugar de dos abnegados conductores de camello, As trae a portada a Bellingham y Griezmann. Es otra opción, no menos respetable. Se nos comunica que se llega a esta semifinal “en un momento de máxima tensión entre los clubes por los arbitrajes”. Nos preguntamos qué razón tendrá el Atlético de Madrid para llegar a esta semifinal con “tensión con los arbitrajes”.

En un recuadro inferior, As nos informa de la enésima victoria del Real Madrid de baloncesto, esta vez en su visita al Bayern. El partido estuvo además marcado por la conquista de un récord único. Sergio Llull es desde ayer el jugador que más partidos ha jugado en la sección, con un total de 1.047. Gloria eterna al más que increíble Llull.

Portada Sport

Sport nos habla de la ilusión con la que llega el Barça a esta competición. La cara de Araujo en la portada refrenda esa impresión indubitablemente. Es un rostro iluminado por la inconfundible llama de la ilusión. Si juzgamos por la expresión de ese rostro radiante, así como por la portada de Sport, la palabra ya no es que sea ilusión, sino más bien euforia irrefrenable. La cara de Araujo es una cara de “No hay quien nos pare”. Transmite un positivismo que te cagas, la verdad.

Portada Mundo Deportivo

Para variar, Mundo Deportivo trae un contenido interesante, una entrevista con Bernd Reichart, CEO de la Superliga. Leámosla con atención.

Esta noche, os recomendamos que veáis el partido, a pesar de que ya os hemos hecho el spoiler de lo que va a acontecer en el mismo. Disfrutad la victoria del Madrid y no sufráis mucho con Alberola, que la vida son dos días y uno se lo queda Hacienda.

Disfrutad el de hoy.

¿Hay que ir? Esa pregunta me ronda la cabeza desde hace unos días. José Mota, que tiene, como tantos humoristas, cosas que me hacen gracia y otras que no, posee el mérito de haber llevado al habla cotidiana determinadas frases como aquella de “si hay que ir, se va, pero ir pa na es tontería”, siempre aderezada con un inigualable deje manchego que me resulta hilarante en grado sumo.

A la vista de los últimos acontecimientos que han azotado al fútbol español hasta hundirlo en un charco mefítico de corrupción en el que equipos e instituciones no sólo insisten en chapotear sino en sumergirse a una cada vez mayor profundidad, la frase de José Mota se convierte en plenamente vigente.

El Real Madrid está en Arabia Saudí, monarquía absoluta islámica poco o nada amiga de muchos derechos humanos, para disputar una competición española menor. La frase requiere análisis. La Supercopa se celebra en Arabia Saudí porque así lo pactaron Rubi y Geri con los gerifaltes locales, que, a cambio, les soltaban unos cuantos “palos” a repartir entre los participantes, si bien ellos se quedarían con alguno en forma de comisión. Entiéndanse “palos” como millones de euros, no como agresiones con porras, estacas o varas de madera. Al parecer, la presencia del Real Madrid y del Barça en esa competición hace que Geri y Rubi cobren más dinero, así de simple y así de apestoso.

No fue la mano de Dios

No es por no ir, pero hacer un viaje a Arabia Saudí para jugar, como mucho, dos partidos de una competición menor organizada por la Federación Española de la que depende el CTA, arbitrada por colegiados afines al entramado montado por aquella, con serias limitaciones al acceso de mujeres a los estadios y todo para que Geri y Rubi se metan más dinero en el bolsillo se me antoja muy parecido a ir pa na, e ir pa na es tontería.

La resonancia que tendría en todo el mundo una negativa del Real Madrid a participar en la mascarada saudí a mayor gloria de la RFEF sería razonablemente grande. Sería el foro perfecto para dejar claro que el Madrid no traga con todo, que está harto del sistemático maltrato que, negreirae causa, recibe desde la Federación y sus colegiados apesebrados afines a su corrupto sistema clientelar. Serviría para que empiecen a ver las orejas al lobo y que el riesgo de que el principal activo del fútbol español se niegue a participar en competiciones podridas es real. Considero que se trata del contexto adecuado para dar ese golpe no sólo por tratarse de una competición menor, sino porque tampoco se ultrajaría a nadie más allá de aquellos que lo merecen, a diferencia de algunas finales de Copa del Rey de años recientes.

hacer un viaje a Arabia para jugar una competición menor organizada por la RFEF de la que depende el CTA, arbitrada por colegiados afines al entramado montado por aquella, con serias limitaciones al acceso de mujeres a los estadios y todo para que Geri y Rubi se metan más dinero en el bolsillo se me antoja muy parecido a ir pa na, e ir pa na es tontería

Viaje, cansancio, rivales ultramotivados que se dejan la vida contra el Real Madrid y que adquieren una mansedumbre lanar al enfrentarse a otros equipos históricos, riesgos de lesión y calendario sobrecargado, aún más de lo habitual, en el mes de enero, todo para que los listos de turno se embolsen unos palos y entreguen un trofeo que, lo gane quien lo gane, está sólo un poquito por encima de una pachanga veraniega. Y no, no me vengan con que el Real Madrid tiene que salir a ganar todas las competiciones, porque sirve cuando todo el mundo compite en igualdad de condiciones.

Sé que no va a pasar, pero me encantaría que así fuera. El Real Madrid está en la Supercopa de España porque ha ganado la liga con minúscula o la Copa del Rey, o, como poco, ha sido segundo en alguna de esas dos competiciones. Renunciar a este trofeo sería asumible económicamente, ahorraría un viaje largo y dos partidos a los jugadores, mediáticamente relevante y serviría como toque de atención. No es por no ir, pero ir pa na es tontería.

 

Getty Images.

Este mes, el Madrid se juega un par de copas, el miércoles 10 de enero se enfrenta en Arabia al Atleti por un puesto en la final de la Supercopa de España y el jueves 18 se vuelve a medir a los rojiblancos en los octavos de final de la Copa del Rey.

Os proponemos que intentéis responder correctamente a las 8 cuestiones que sobre copas han elaborado los amigos de fcQuiz.

¡Suerte!

Getty Images.

El balompié llora a uno de sus mayores mitos de siempre: Franz Beckenbauer. El Kaiser está considerado el mejor defensa de todos los tiempos pese a que no fue su posición primigenia. El alemán se encuentra en los libros de la historia del fútbol como una de las tres personas que logró ganar un Mundial tanto de jugador como de entrenador. Los otros dos son el brasileño Zagallo, fallecido también hace pocos días, y el francés Deschamps.

La leyenda Beckenbauer era un coleccionista de títulos y ganó todos los trofeos de importancia a nivel de clubes y de selección. A sus Copas del Mundo hay que añadir tres Copas de Europa de forma consecutiva, una Recopa, una Copa de la UEFA una Eurocopa de Naciones y más de una decena de diferentes competiciones alemanas. La carrera del alemán fue muy larga, pero solo jugó en una ocasión en el Santiago Bernabéu y fue con el Bayern. Visitó España en tres oportunidades con la mannschaft, pasando por Sarriá, el Ramón Sánchez Pizjuán y el Vicente Calderón.

El Kaiser está considerado el mejor defensa de todos los tiempos pese a que no fue su posición primigenia. El alemán se encuentra en los libros de la historia del fútbol como una de las tres personas que logró ganar un Mundial tanto de jugador como de entrenador

En la Copa de Europa 1975/1976 el conjunto bávaro se midió al Real Madrid en semifinales. La ida fue en el Santiago Bernabéu y en los días previos la prensa puso gran foco en la llegada del Kaiser a la capital. En MARCA, le describían como ““Mr. Fútbol”, la estrella más rutilante de este Bayern repleto de figuras”. En Pueblo, Pedro Escartín, detallaba que el “elegante y genial Beckenbauer comanda” el equipo, “es el director de orquesta y el hombre a vigilar y cerrar cuando vaya hacia adelante”. Y en Baleares iban en la misma línea definiendo al germano como “un gran jugador admirado por todos que reúne todas las características de un divo. Está considerado como uno de los mejores líberos del fútbol mundial. Es el verdadero líder del Bayern, tanto dentro del terreno de juego como fuera de él”.

Beckenbauer con Amancio

El choque finalmente pasó a la historia por el Loco del Bernabéu, cuando un aficionado saltó al terreno de juego y agredió con un puñetazo al trencilla austriaco Linemayr. El encuentro que se perdieron Pirri y Breitner terminó 1-1 con tantos de Roberto Martínez y Gerd Müller y según AS Beckenbauer fue “el mejor jugador alemán sobre el terreno de Chamartín” y en la crónica de Pueblo le catalogaron como “monstruo”. “Un jugador capaz de salir con el balón dominado de su área y acercarse hasta la puerta enemiga” contaba Manuel Marlasca en el medio generalista. Mientras que su compañero Ruango elogiaba al defensa como un “formidable constructor que en ese aspecto es más parecido al genio individualista de los latinos”. En el periódico deportivo AS afirmaron que el alemán hizo “un partido completo, cortando juego y creando fútbol para sus compañeros”. En la vuelta los muniqueses se impusieron por 2-0 y pasaron a la final donde conquistarían su tercera Orejona consecutiva frente al AS Saint-Etienne.

Beckenbauer con la Copa de Europa

El Kaiser desde pequeño ya brilló por su talento con la pelota cuando tenía como ídolo a Fritz Walter y soñaba con parecerse a Alfredo di Stéfano y Bobby Charlton. Por entonces era aficionado del 1860 Múnich, el otro gran equipo de la ciudad muniquesa. Empezó a jugar en diferentes puestos de la delantera en la cantera del SC 1906 München. En aquella época, a Beckenbauer le apodaron sus amigos ‘der Brasilianer’. Por su elegancia, su clase, sus estéticas conducciones de pelota y su distinguido estilo jugando siempre con la cabeza levantada.

El Kaiser desde pequeño ya brilló por su talento con la pelota cuando tenía como ídolo a Fritz Walter y soñaba con parecerse a Alfredo di Stéfano y Bobby Charlton

Con 14 años fichó por el Bayern. Allí forjó una leyenda que le convertiría en el mejor futbolista de la historia del club y también del país teutón. En los primeros años de carrera despuntó como centrocampista. En esa posición sobresalía por su fuerza, su recorrido, su excepcional disparo, su gran despliegue y su inagotable energía. Con el paso de las temporadas retrasó su posición hasta instalarse como el mejor líbero que ha pisado un terreno de juego. El puesto estaba hecho para él y todas sus grandes cualidades. Explotó su inteligencia, su visión de juego, su capacidad para sacar la pelota jugada, su magnífica anticipación, sus pases precisos y su privilegio golpeo de balón. Además, lideraba desde atrás con jerarquía y carácter.

Beckenbauer en el Bayern

El Bayern, que a comienzos de los 60 cuando nació la Bundesliga era un equipo que no luchaba con los títulos, se acabó convirtiendo en uno de los grandes del país. Mantuvo una dura y enconada rivalidad con Los Potros del Borussia Mönchengladbach en las competiciones nacionales. En catorce campañas sumó a su palmarés cuatro Bundesligas y cuatro Copas. En el panorama continental también consiguieron un gran dominio, sobre todo en la Copa de Europa. Entre 1974 y 1976 el Bayern fue el ogro del continente alcanzando tres trofeos seguidos.

Empezó con un estilo ofensivo y vistoso, pero se acabó especializando, siendo un conjunto pragmático, rocoso y muy competitivo. Un equipo muy complicado de superar. Anteriormente se habían estrenado alzando la Recopa de Europa del año 1967 al imponerse en la final al Glasgow Rangers. También el cuadro muniqués se confirmó como el mejor equipo del mundo de forma oficial en 1976, cuando levantaron la Copa Intercontinental ante el Cruzeiro.

Cuando jugaba en el SC 1906 München, a Beckenbauer le apodaron sus amigos ‘der Brasilianer’. Por su elegancia, su clase, sus estéticas conducciones de pelota y su distinguido estilo jugando siempre con la cabeza levantada

Después de 575 partidos y 77 goles dejó el Bayern con 32 años para irse a jugar a Estados Unidos. El dinero norteamericano de la NASL sedujo al Kaiser que firmó un contrato con el NY Cosmos en el que tuvo de compañero a Pelé y obtuvo dos títulos. Parecía el final de su etapa deportiva, pero con 35 años regresó a su país para militar dos campañas en el Hamburgo. Allí amplió su palmarés con otra Bundesliga en un equipo en el que también figuraban Stein, Kaltz, Magath o Hrubesch. En 1983 se vistió de nuevo la camiseta del Cosmos durante 25 partidos, ganó otro título y colgó las botas.

Beckenbauer en el Cosmos

Su carrera internacional con la selección democrática alemana fue igual de exitosa, con un total de 103 encuentros (14 goles). Una generación portentosa con los Maier, Müller, Vogts, Netzer, Overath o Hoeness se juntó en la década de los 60 y de los 70 para entrar en la historia del fútbol. Beckenbauer disputó tres Mundiales y no bajó del tercer lugar, y dos Eurocopas sin acabar por debajo del segundo escalón. En el Mundial de Inglaterra’66 el mundo descubrió al Kaiser que hizo un campeonato extraordinario en su función de centrocampista llegador. Cuatro años después, los alemanes finalizaron en tercera posición. Para el recuerdo quedó la semifinal contra Italia y la prórroga del siglo. El Kaiser con un problema en el hombro debió disputar ese tiempo extra con el brazo en cabestrillo. Su última Copa del Mundo fue en su país y la República Federal Alemana alcanzó su segundo Mundial ante un público exaltado en el Olímpico de Múnich. Beckenbauer capitaneó al equipo y superó al fútbol total de Países Bajos que era la favorita al título.

Beckenbauer levanta la Copa del Mundo

En cuanto a las Eurocopas, en 1972 los alemanes inauguraron su palmarés en la competición ganando también en Múnich a la URSS. Cuatro años después, en la última gran cita continental del Kaiser, los teutones cedieron el trono al caer con los checoslovacos la famosa noche del penalti de Panenka.

Beckenbauer con la Eurocopa

Los logros y reconocimientos a título individual de Beckenbauer son infinitos. El de mayor prestigio son los dos Balones de Oro que ganó en 1974 y 1976. Además, fue cuatro veces futbolista alemán del año, estuvo incluido en el mejor equipo del Mundial en las tres ediciones que participó, fue defensa del año en la Bundesliga en seis oportunidades y a finales de siglo fue un clásico en las listas de mejores jugadores de la historia.

Al colgar las botas no abandonó el fútbol y se hizo entrenador. No tuvo una carrera tan larga como en el césped, pero sí saboreó las mieles del éxito con la misma intensidad. Sin casi experiencia le nombraron DT de la selección y llevó a Alemania a la final del Mundial de México’86. Un Maradona extraterrestre les alejó de la Copa, pero cuatro años más tarde la mannschaft se tomó la revancha. En Italia’90 derrotaron a Argentina con un tanto de Brehme y el Kaiser volvió a levantar el Mundial. Unos meses después, Bernard Tapie lo fichó para su megaproyecto del OM. Sin embargo, la etapa fue más corta de lo esperado y tras cuatro meses se marchó del cuadro marsellés. Al Bayern lo entrenó en dos periodos distintos a mediados de los 90 consiguiendo como mayores éxitos la Bundesliga de la trabajadora 1993-1994 y la Copa de la UEFA de 1996 contra el Girondins.

Beckenbauer observa la Copa del Mundo

Miembro de la directiva del Bayern desde finales de los 90, también fue presidente de la entidad hasta que abandonó el cargo en 2009. En 2006 fue designado como principal organizador del Mundial de 2006 y tanto la Federación como el Bayern le hicieron miembro de honor y presidente honorífico respectivamente.

DEP, Kaiser.

 

Getty Images.

Buenos días. Se ha muerto Beckenbauer y con él se ido uno de los últimos mitos, no el último, como reza Sport, porque en el fútbol, en el cine, en la música y en definitiva en el puñado de cosas que hacen que la vida valga la pena, siempre se están acabando los mitos pero nadie recuerda que se hayan agotado jamás. Quizá porque nunca dejarán de surgir, quizá porque necesitamos mitos que doten de sentido nuestro andamiaje vital.

Portada Sport

No todos los excelentes futbolistas son leyendas y no todas las leyendas devienen en mito. Franz consiguió ambas cosas, pero fue más allá, Beckenbauer se convirtió en un arquetipo —como bien definió Mercutio en Twitter—, la mejor manera de lograr la inmortalidad porque se pasa a formar parte de la cotidianeidad. Del mismo modo que a alguien muy inteligente se le dice que es un Einstein o a quien corre mucho se le llama Fitipaldi y a quien es un seductor se le tilda de donjuán, a quien juega al fútbol como lo hacía Franz se le denomina un Beckenbauer. Los ha habido hasta de la Bahía, como Carmelo, el defensa del Cádiz.

Beckenbauer, además de ser uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, ha pasado a la historia como el paradigma de líbero, de defensa cuidadoso a la hora de sacar el balón jugado, en contraposición al clásico patadón. Aunque, como hemos repetido en alguna ocasión en La Galerna, el propio Franz se encargó de recordar a quienes le atribuían haber sido el primero en desempeñarse de ese modo en la élite del fútbol que en realidad ese mérito le pertenece a D. José Emilio Santamaría, leyenda del Real Madrid y del fútbol.

Portada Marca

«Todos quisimos ser Beckenbauer», titula Marca, y es cierto. Debido a su condición de arquetipo referida antes, Franz se convirtió en una marca en sí mismo. Beckenbauer en el fútbol es como el Rimmel en cosmética, un genérico, una marca que se come al producto. El alemán era el ejemplo de cómo defender y a la vez construir juego adornado además con una elegancia innata de la cual hizo gana no solo en el terreno de juego, sino fuera de él.

Portada Mundo Deportivo

Mundo Deportivo opta, acertadamente, por una sobria portada en negro con Beckenbauer alzando la Copa del Mundo de 1974. «El fútbol despide al mito alemán, uno de los mejores jugadores de la historia», subtitulan a la sombra del titular «Adiós al Káiser».

Portada As

As relega al mito a su franja superior y elige centrar su atención en lo mundano, principalmente en la «Tormenta de derbis» que vamos a sufrir en los próximos 26 días. El sorteo de Copa del Rey celebrado ayer, como sabéis también amañado por Florentino, deparó un complicadísimo para los culés Unionistas-Barcelona y un sencillísimo para los blancos Atlético-Real Madrid.

Ninguna sorpresa, como tampoco nos extrañó la designación de Alberola Rojas para dirigir el derbi de mañana en Arabia. En el último partido contra el Atleti, el pupilo del hijo de Negreira dio por bueno el gol de Morata tras clara falta a Bellingham, anuló un tanto legal al Madrid y perdonó la expulsión a Giménez, méritos más que suficientes para que el sistema lo haya elegido para volver a dirigir a madridistas y colchoneros. El tercer y último derbi que nos espera estas semanas seguramente también le sea asignado a él siempre y cuando vuelva a cumplir con lo esperado. Si falla, optarán por otro de sus árbitros de cámara, si ha pagado a Javier Enríquez por coaching y además está investigado por la Guardia Civil por incremento anómalo de su patrimonio, mejor.

Mientras tanto, el Barça recuerda a los aficionados que viajen a Arabia a ver a su equipo que las muestras de afecto allí, sobre todo entre personas del mismo sexo, pueden tener consecuencias penales y que los ciudadanos occidentales son objetivos potenciales de grupos terroristas. Suponemos que tanto Piqué como Rubiales estarán también preocupadísimos ante estos peligros mientras cuentan los billetes de sus millonarias comisiones por llevar el torneo a un país tan amigo de los derechos humanos.

Pasad un buen día.

En 1972, no se sabe cómo, cayó en las manos de este humilde escribano un pequeño álbum de cromos correspondiente a la fase final de la Eurocopa de fútbol de aquel mismo año. En los inicios de dicha competición, y hasta 1976, la Eurocopa se jugaba entre 4 selecciones, con 2 semifinales y una final. Se jugó en Bélgica entre el equipo anfitrión, la Unión Soviética (que ya había ganado en la primera edición, celebrada en 1960), Hungría y Alemania Occidental (también conocida como República Federal de Alemania).

Álbum Alemania 1972

Televisión Española no siguió (al menos, no lo recuerdo) dicha competición, cuyos resultados conocíamos a través de “Radiogaceta de los deportes” (programa nocturno de Radio Nacional de España) o, al día siguiente, leyendo el Marca. La final la ganó la fabulosa selección alemana por 3-0, y en el álbum aparecían los 11 protagonistas teutones de la final, su seleccionador (Helmut Schön), los 3 goles marcados (2 de Torpedo Müller y uno de Wimmer), y algunos cromos con los dos equipos finalistas, más uno con el capitán alemán, exhibiendo orgulloso el trofeo conquistado.

Era la primera vez que vi el rostro del gran Franz Anton Beckenbauer, que a sus 26 años ya lucía el brazalete, tras heredarlo del mítico Uwe Seeler. Todas las crónicas del momento hablaban maravillas de la apisonadora alemana, que aplastó sin piedad a la URSS, cuyo portero, Rudakov (digno sucesor de Yashin) había sido el héroe de la semifinal ante los húngaros.

El 11 ganador lo compusieron Maier, Wimmer, Beckenbauer, Schwarzenbeck, Breitner, Höttges, Netzer, Hoeness, Kremers, Müller y Heynckes. Por cierto, que fue el campeonato donde se consagró Günther Netzer como mejor centrocampista del continente. Ese éxito en la Euro 72 supuso el primer Balón de Oro para Beckenbauer.

Alemania 1972

Desde aquel momento, pude seguir desde la distancia la trayectoria del Káiser Franz (dicho apodo se lo pusieron en 1971 tras posar en Viena junto a la estatua del emperador Franz Joseph I). Retrospectivamente, supe que, en el Mundial 66 jugado en Inglaterra, Beckenbauer fue, a sus 21 años, el mejor teutón, jugando por entonces de medio centro, con mucho gol (4 tantos anotados, entre ellos uno a Uruguay en cuartos de final y uno a la Unión Soviética en la semifinal) y llevando a los suyos a la final ante el anfitrión, Inglaterra. Y que en el Mundial de México 1970 ya jugaba de segundo central (o más bien de líbero) y que jugó parte de la histórica semifinal ante Italia (victoria transalpina por 4-3 tras una prórroga sublime) con el hombro dislocado tras un encontronazo con el defensa Facchetti.

Precisamente, el caballeroso Franz, ante la creencia unánime de los especialistas futbolísticos de que él había inventado el puesto de líbero, proclamó más de una vez que realmente el primer líbero de la historia, es decir, el defensa que, en lugar de jugar al patadón cruzaba las líneas ofensivas de sus rivales con el balón cosido a sus pies y convenientemente mimado, no había sido él, sino la leyenda madridista de los años 50 y primeros 60 D. José Emilio Santamaría.

Beckenbauer, ante la creencia de que él había inventado el puesto de líbero, proclamó más de una vez que realmente el primer líbero de la historia no había sido él, sino la leyenda madridista de los años 50 y primeros 60 D. José Emilio Santamaría

Posteriormente a 1972, ya sí que quien les escribe siguió más de cerca la trayectoria del gran Franz, primero como adalid de su Bayern de Múnich, con la victoria en la final de la Copa de Europa de 1974 ante el Atlético de Madrid (también en Bruselas, como la Eurocopa de 1972), en partido de desempate, 4-0 (tras el gol milagroso de su compadre Schwarzenbeck a Miguel Reina en los últimos segundos de la final) y, un par de meses después, liderando la máquina trituradora alemana en el Mundial de 1974.

Beckenbauer en la final de Copa de Europa entre Bayern y Atleti

Casi todos los madridistas que habíamos padecido esa misma temporada al majestuoso Johan Cruyff en la liga 73-74 queríamos que en la final Alemania pasase por encima de la Naranja Mecánica de Rinus Michels: también se trataba de la reedición del eterno duelo entre el Real Madrid (con Netzer, aunque apenas jugó durante el mundial, ya que Wolfgang Overath, el cerebro del Colonia, ocupó su demarcación, y Paul Breitner, fichado ese verano por Don Santiago Bernabéu) contra el Barcelona de Cruyff y su reciente fichaje, Johan Neeskens. Curiosamente, en 1974, tras alzar la Copa de Europa y la Copa del Mundo, el Káiser no logró el Balón de Oro, que fue a parar a manos de su mediático rival holandés, Johan Cruyff.

Aparte de vivir los éxitos de Beckenbauer, también tuvimos que padecer los madridistas el buen juego del alemán y de aquella máquina fría y destructora que era el Bayern de Múnich, que logró el triplete de Copas de Europa en 3 años (tras ganar, además de al Atleti, al Leeds United y al AS Saint Étienne francés), desde 1974 hasta 1976, tras pasar por encima del Real Madrid en la semifinal de ese último año, la del loco del Bernabéu que agredió al árbitro Linemayr y la del último partido de Amancio Amaro en Europa, expulsado en el Olímpico de Múnich la noche en la que el Torpedo Gerd Müller apuntilló a los merengues (2-0). 1976 fue el año en el que obtuvo el Káiser su segundo Balón de Oro, pese a que su selección perdió por penaltis ante Checoslovaquia (con el célebre lanzamiento de Panenka) en la final de la Euro 76.

Beckenbauer fue, sobre todo, un jugador de una elegancia extrema, que hacía todo fácil, ya que manejaba el balón como poquísimos jugadores lo han hecho saliendo desde la cueva. Además de su visión de juego y su frialdad jugando, disponía de una especial intuición a la hora de colocarse (y dirigir a sus compañeros de defensa) y de prever muy a menudo los movimientos de los atacantes rivales.

Beckenbauer fue, sobre todo, un jugador de una elegancia extrema, que hacía todo fácil, ya que manejaba el balón como poquísimos jugadores lo han hecho saliendo desde la cueva

Por añadidura, nunca dejó de tener una notable producción goleadora desde la media distancia y también con un notable remate de cabeza: y es que, por ejemplo, en su segunda temporada con el Bayern, a sus 19 años, llegó a anotar 17 goles en una temporada jugando como interior. Siempre fue todo un caballero sobre el terreno de juego, y también fuera de él, lo que le llevó a ser querido y muy apreciado tanto en los terrenos de juego como posteriormente en los banquillos.

Como es bien sabido, también le llegaron los triunfos como entrenador, y, no hay que olvidarlo, como seleccionador nacional de un país recientemente reunificado, Alemania, en 1990, venciendo a Argentina en el Olímpico de Roma con gol de penalti de Andreas Brehme (1-0). Tristemente, en esta misma semana, nos han dejado dos mitos como Franz Beckenbauer y como Mário Zagallo, dos de los pocos (el tercero es el francés Didier Deschamps) que han logrado triunfar en Copas del Mundo como jugador y como seleccionador nacional. Precisamente, en 1990, se pudo quitar la espina Beckenbauer de la final del Mundial de México 1986, cuando la selección que él dirigía ya por entonces cayó ante la Argentina de Maradona tras un fabuloso partido por 3-2.

Beckenbauer campeón del mundo en 1990

En los despachos, la inteligencia, el saber estar y la diplomacia de Herr Franz le llevaron a puestos directivos de importancia, como llegar a ser presidente de su Bayern de Múnich (y posteriormente presidente de honor de por vida), además de vicepresidente de la Deutsche Füssball Bund (DFB), la federación alemana de fútbol. También fue el principal organizador del Mundial 2006 que se disputó en Alemania, logrando así un broche de honor prácticamente único a nivel planetario.

Franz Beckenbauer siempre admiró al Real Madrid, primero con sus ojos de niño muniqués en los años 50, siguiendo los éxitos fabulosos de las 5 Copas de Europa consecutivas de los blancos. Así lo expresó en una visita que hizo al estadio Bernabéu y a Valdebebas, mostrando su cariño y su afición por el club de Concha Espina y reconociendo que era el más popular y laureado del mundo.

Se nos fue el Káiser con apenas 78 años, pero siempre quedará como titular indiscutible de una selección mundial de todos los tiempos, sacando desde la defensa el esférico con una delicadeza y una maestría que nadie ha vuelto a superar en los últimos 50 años. Descanse en Paz

También se le atribuye la mítica frase siguiente: “para ganar una Champions, hay que tener un buen equipo, un gran entrenador y ganar al Real Madrid”. No en vano dos de las Copas de Europa de las 6 que posee el Bayern de Múnich las logró tras derrotar en semifinales al Madrid (en 1976 y en 2001), mientras que el Real Madrid alcanzó 5 triunfos en Champions tras derrotar al Bayern, bien cuartos de final (2002, 2017), bien en semifinales (2000, 2014 y 2018). Estos dos colosos, los dos mejores de la historia (con permiso, quizás, del AC Milan), jamás han tenido la ocasión de verse en una final de Copa de Europa, pero son los que más se han despellejado a la largo de la historia en eliminatorias epopéyicas. Y es que todos los elogios que salían de boca del inolvidable Káiser para con el Real Madrid tenían y siguen teniendo un valor incomparable con ningún otro.

Se nos fue el Káiser con apenas 78 años, pero siempre quedará como titular indiscutible de una selección mundial de todos los tiempos, sacando desde la defensa el esférico con una delicadeza y una maestría que nadie ha vuelto a superar en los últimos 50 años. Descanse en Paz.

 

Getty Images.

spotify linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram