Estábamos en Sanlúcar el domingo. Al mediodía, como el Papa ya había bebido, pedimos la primera manzanilla y luego seguimos paseando por el centro. Estaba atestado de gente, no sólo era el último domingo de agosto sino también el último día que había carreras de caballos entre Bajo de Guía y Las Piletas, un acontecimiento extraordinario que convierte la desembocadura del Guadalquivir, cada verano, en el Longchamp de los jockeys de Degas. En una de las bocas de la plaza del Cabildo nos topamos con varios manteros que exponían en el suelo la que quizá sea la mercadería callejera más cotizada en los veranos del sur de España: un montón de camisetas de equipos y selecciones de fútbol, españoles e internacionales, de todos los colores. Las sábanas blancas parecían mosaicos con teselas rojas del Manchester United y del Arsenal, blancas del Madrid y el Sevilla, azulgranas del Barcelona y del PSG, azules del Inter, rojinegras del Milan, celestes del City, verdes del Betis. Entre la policromía, destacando visiblemente, muchos rectángulos amarillos, algunos con ribetes azules, otros con franjas negras que recordaban al viejo Peñarol.
Pero no eran camisetas del Peñarol, que pertenece al pasado, sino del Al-Ittihad. Eran camisetas de Benzema. ¿Qué niño español, hoy, conoce siquiera el nombre del Peñarol de Montevideo? Montevideo ya no significa nada en el mundo del fútbol, al menos en Europa, que es lo único que importa. Las ciudades de moda ahora son Riad y Yeda. La capital de Arabia Saudí es ahora Londres, la ciudad de los mil equipos de fútbol. Entre Riad y Yeda se ha formado un cuadrangular de clubes archirricos que está succionando todo el talento del fútbol europeo: veteranos y noveles, estrellas en su prime como dicen ahora los chavales, Balones de Oro vigentes o en potencia, promesas veinteañeras, jubilados y mediopensionistas. Al-Ittihad, Al-Hilal, Al-Nassr, Al-Ahli, los hombres van calando en la imaginación de la gente, empezando naturalmente por los niños, que son la punta de lanza de toda modernidad. Los saudíes se lo están llevando todo y quien se acerca peligrosamente a esa irrelevancia que de facto condena el antaño memorable fútbol sudamericano a un lugar secundario del panorama mundial, es, por primera vez desde que un inglés le dio una patada a un bote, Europa.
Quien se acerca peligrosamente a esa irrelevancia que de facto condena el antaño memorable fútbol sudamericano a un lugar secundario del panorama mundial, es, por primera vez desde que un inglés le dio una patada a un bote, Europa
Junto a uno de los puestos de camisetas montaba guardia un bigardo negro de casi dos metros. Vestía la camiseta del Manchester United con el siete a la espalda, por supuesto de Cristiano Ronaldo. Nos plantamos delante y le pedimos la del Al-Nasser con el siete azul del segundo mejor jugador de la historia del Real Madrid. Él nos miró y sonrió con esa sonrisa ancha y luminosa, tan blanca como el cielo de Sanlúcar en ese mediodía, de los negros de bronce como Vini o Camavinga. Al lado estaba el 9 de Benzema en letras negras sobre fondo tan amarillo como el desierto al que todos se están yendo a jugar, y me quedé pensando en lo que implica un cambio tan fulgurante como el que estamos viviendo en un juego, el fútbol, que lleva más de medio siglo siendo, quizá, uno de los símbolos culturales de Occidente.
Cuál no será el legado de tipos como Cristiano Ronaldo o Karim Benzema para que, años después de haber abandonado el Real Madrid, las camisetas de los equipos de chichinabo a los que se han ido a jugar sigan vendiéndose aquí, en cualquier lugar de España. De Cristiano se han seguido vendiendo camisetas de la Juve y del United como de Raúl, me acuerdo bien, todavía se vendían camisetas suyas del Schalke 04 o de aquel equipo qatarí, el Al-Saad, al que se fue hace ahora diez años. Este tipo de reflexiones me suscitan una mezcla de orgullo y tristeza, pues al fin y al cabo estas evidencias no significan otra cosa que la degeneración acelerada del proceso de museificación en el que el continente en que vivimos, el viejo continente, lleva inmerso desde hace tiempo. Los pueblos que siempre han vivido en la periferia del centro del mundo ahora son muy ricos o aspiran a serlo. Chinos, indios y árabes sufrieron durante siglos al europeo arrogante y sobre todo, superior, financiera y tecnológicamente superior. Ahora les ha llegado el momento y no se puede hacer otra cosa que resignarse, o apartarse discretamente del camino, a título individual.
Estamos ante una revolución completa de lo que entendíamos por fútbol, una transformación que está sucediendo a toda velocidad. Florentino lo anunció cuando presentó la Superliga
Pero también empecé a pensar en otra cosa. A Arabia, desde que se fue Cristiano en el invierno pasado, han comenzado a irse, de golpe, muchas grandes figuras que tienen algo en común: son campeones de Europa. Sadio Mané, Mahrez, Neymar, Firmino, Kanté, Mendy, Brozovic, todos han ganado el mejor torneo inventado por el hombre o, por lo menos, han llegado a la final. Todos ellos lo han hecho con el Madrid, el Liverpool, el Barcelona, algunos con el Chelsea o el City, pero en general casi todos con equipos de tradición y solera, de ahí que a pesar de que se marchen muy lejos, a una liga irrelevante de esas que antes sólo atendíamos cuando nos abríamos una cuenta en una casa de apuestas online y en seguida nos viciábamos con las cuatro perras que invertíamos, la gente siga comprando sus camisetas. Es decir, son figuras que han dejado una huella en la memoria de los aficionados por, fundamentalmente, jugar en clubes cuya grandeza radica en la vinculación sentimental con los habitantes de los viejos Estados-nación de Europa.
Cuando el fútbol era una traslación no cruenta de la guerra al deporte y representaba la emoción íntima del español de provincias o del inglés proletario, sus héroes lo eran porque sublimaban la realidad cotidiana de un tipo de persona concreta, adscrita a un contexto geográfico o político determinado. Ahora que sólo el dinero ilimitado del petróleo sostiene el galope desbocado de la industria del fútbol hacia la nada, incluso los chicos con todo el futuro por delante de las ligas española, italiana o francesa se marchan allí a hacerse de oro. ¿Qué tipo de iconografía puede surgir de ahí? ¿Qué clase de ídolos? ¿Cuáles serán sus legados?
Los niños empiezan a no soñar con jugar en el Madrid, sino con ser, como Ronaldo y Messi, figuras independientes, sociedades limitadas de inversión y patrimonio desvinculadas por completo de esos viejos escudos, himnos y colores, a los que crecimos amando
Sin duda, estamos ante una revolución completa de lo que entendíamos por fútbol, una transformación que está sucediendo a toda velocidad. Florentino lo anunció cuando presentó la Superliga, pero su modelo, al menos el que explicó entonces, sólo se diferenciaba del galacticismo incontestable de los árabes en una cosa: el centro del espectáculo seguía siendo Europa. Que el fútbol, una creación puramente europea cuya proyección universal se consiguió gracias a la Copa de Europa, la Copa del Mundo y la Eurocopa, todos ellos inventos francobritánicos (sólo el Madrid, siempre el Madrid, estuvo, transubstanciado en España, en donde había que estar para fabricar uno de ellos, seguramente el más importante, la Coupe des Clubs Champions Européens) asociados a la expansión económica que siguió a la Segunda Guerra Mundial, deje de “ser” europeo, es un cambio de consecuencias imprevisibles. El gran dinero del inframundo ya controla los organismos rectores y el show, en esencia, es lo que dice Ángel del Riego en su último artículo en El Confidencial, “un parque de atracciones con vistas al infierno”. La sonrisa pura e infantil del mantero cuando le señalamos el siete de Ronaldo puede que ya sea un presagio del futuro: quizá ya él fue uno de esos niños que empiezan a no soñar con jugar en el Madrid, sino con ser, como Ronaldo y Messi, figuras independientes, sociedades limitadas de inversión y patrimonio desvinculadas por completo de esos viejos escudos, himnos y colores, a los que crecimos amando. Quizá la suya sea una sonrisa que presagie el futuro, uno que ya no nos pertenece, si es que alguna vez nos perteneció algo.
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Es la comidilla futbolística del verano, ¿al Madrid le falta un 9? Después de la lesión de Vinícius, la realidad apremia.
La prueba del 9 para poner a prueba tus cocimientos del 9, valga la redundancia, la han preparado una vez más los amigos de fcQuiz.
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Buenos días. Berlanga y Azcona pueden salir de España —lamentablemente vía defunción—, pero de España no pueden salir Berlanga y Azcona. A partir de ayer, la trilogía Nacional del director valenciano tiene una cuarta parte, Esperpento nacional se une a La escopeta nacional, Patrimonio nacional y Nacional III. La nueva entrega deja de tener como hilo conductor al marqués de Leguineche y su entorno y se centra en el barón de Motril, Luis Rubiales, y familia.
Cuando pensábamos que era difícil que el esperpento diese una vuelta de tuerca, los guionistas de la trama nos reservaban un capítulo estelar: el encierro de la madre del barón de Motril en una iglesia de la localidad que vio florecer y triunfar en la vida a esa familia simpar.
La mujer, ataviada con un vestido amarillo similar a los tapetes de ganchillo que se colocaban sobre los televisores cuando tenían culo (cuando tenían culo los televisores) y sobre el que se acomodaban el toro y la flamenca, inició una huelga de hambre en el templo religioso por la cacería «inhumana y sangrienta» que está sufriendo su hijo, y pide a Jennifer Hermoso que «diga la verdad», que el beso fue consentido y que mantenga su criterio inicial.
Ángeles Béjar, que así se llama la progenitora del presidente de la RFEF que incurrió en conflicto de intereses al hacer negocios futbolísticos que conllevaban el cobro de suculentas comisiones con el entonces capitán en activo del Barça, Piqué, asegura que seguirá acogida a sagrado día y noche hasta que se haga justicia.
La madre de quien, todo presuntamente, enchufó a parejas suyas en la Federación, celebró orgías y viajes con dinero federativo o alquiló un piso de manera irregular se pregunta «por qué se están ensañando con él».
La mujer que trajo al mundo a quien se puso de perfil cuando se conoció que el FC Barcelona había corrompido la competición durante casi veinte años mediante el pago de millones de euros al vicepresidente de los árbitros, perjudicando de este modo al resto de clubes participantes en competiciones nacionales, afirma que su hijo «es incapaz de hacerle daño a nadie».
El comportamiento de cada uno se debe, en buena parte, a la educación recibida en casa por sus padres, por lo que tampoco es tan sorprendente el proceder de la madre del barón de Motril.
Esperpento Nacional también cuenta con otra actriz secundaria, Vanessa Ruiz, la prima de Rubiales, personaje inspirado, entendemos, en la celebérrima prima de Monchi, otro producto Berlanguiano que define a la perfección la naturaleza del fútbol español.
La prima de quien realizó gestos obscenos, agarrándose los genitales, delante de la familia real y de todo el mundo (vía televisión) cuando representaba a España pide «que se haga justicia» y exige a Jennifer Hermoso que diga la verdad.
La familiar de quien utilizó a sus hijas menores para defender su poltrona en la rueda de prensa en la que grito que no iba a dimitir, señala que «quien pase cinco minutos con Luis (Rubiales) sabe que es una bellísima persona, con muy buen corazón. Muy noble. De verdad que es una persona buena».
El estreno de Esperpento nacional ha tenido gran acogida también fuera de Motril, incluso de España. Muestra de ello es la portada del Daily Star, que hoy de manera excepcional incluimos en nuestro portanálisis.
Las portadas patrias (y matrias) también mencionan la trama de esta comedia berlanguiana con tintes dramáticos.
Marca dedica una pequeña reseña: «Huelga de hambre. Su madre se encierra en Motril. ‘Que Jenni diga la verdad’». Pero el espacio principal es para las territoriales de la RFEF, que acusan a Rubiales de dañar con gravedad la imagen del fútbol español y exigen su dimisión.
A buenas horas, mangas verdes. Las territoriales, como bien sabéis, son una parte esencial de la red clientelar sobre la cual se erige el entramado federativo. A cambio de una serie de prebendas que redundan principalmente en beneficio económico, apoyan al presidente de turno. Una vez que el presidente de turno cae (o se tira) en desgracia, es cuando se atreven a clavarle sus puñales por la espalda, demostrando así la valentía que les caracteriza.
En la portada de Marca también vemos a otro dechado de virtudes, Ceferin, de quien afirman que hace caso omiso a la petición de Rubiales de expulsar a nuestros clubes y selecciones de las competiciones organizadas por UEFA.
En esta subtrama, la que afecta al máximo organismo europeo del fútbol, podemos comprobar que Rubiales «es incapaz de hacerle daño a nadie», según dijo su madre, y lo «bellísima persona» que es, según su prima, ya que para intentar salvar su culo solicitó a la UEFA que los clubes españoles y la selección fueran expulsados de sus competiciones.
Otras subtramas de Esperpento nacional son que la Fiscalía abre diligencias por agresión sexual de Rubiales a Hermoso, el toque de atención del CSD a Yolanda Díaz («Los gobiernos no deciden sobre los seleccionadores»), las manifestaciones con el lema «No es un pico, es una agresión» y, según Marca, el apoyo unánime a Pedro Rocha para conducir la regeneración. Lo de unánime lo dicen ellos, claro.
La portada de As es para la paliza, 0-7, que le propinó el Atleti al Rayo en Vallecas. Sobre el tema de marras, As se enfoca en Vilda, quien dicen que será despedido y que la RFEF está buscando la manera de hacerlo. Sin embargo, de su compañero palmero De la Fuente aseguran que seguirá. No mencionan al tercer palmero, el del Rolex.
Pero a los madridistas lo que más nos preocupa ahora es la lesión de Vinícius, recogida tanto en As como en Marca. Una rotura en el bíceps femoral le mantendrá de baja en torno a un mes y medio, lo que se traduce en unos cinco partidos de liga y dos de Champions.
Mientras tanto, el Madrid afirma que no habrá más incorporaciones. Ya lo decía cuando Courtois, Militao, Vinícius, Güler, Mendy y Ceballos no estaban lesionados. Entonces ya parecía que fichar un nueve no era descabellado. Veremos qué sucede de aquí al cierre del mercado. De momento, hay quien cuenta que Ancelotti le ha colocado la camiseta de Santillana a Chendo y lanza córners con él al finalizar los entrenamientos para practicar los remates.
Mundo Deportivo y Sport, al igual que sus compañeros madrileños, se hacen eco de la victoria de la selección española frente a Brasil y el pase a la segunda fase del Mundial de baloncesto, buena noticia, pero su espacio principal lo dedican a las que dicen será las próximas incorporaciones del Barça: Cancelo y Félix.
«Una palanca para dos Joaos» titula Sport porque se mofa delante de todos nosotros del control económico de la Liga. Se mofa porque sabe que es inexistente cuando del Barça se trata y que este año también podrán hacer y deshacer a su antojo y fichar e inscribir a quienes les dé la gana pese a no cumplir el límite salarial y el pequeño detalle de no tener un duro.
Nos despedimos con el deseo de que Vini se recupere lo antes posible y de manera satisfactoria.
Así mismo, no ocultamos que ansiamos una nueva entrega de Esperpento Nacional. Esperemos que en las próximas declaraciones de la familia del barón de Motril al menos se haga mención al Imperio Austrohúngaro.
Pasad un buen día.
Tras muchas semanas con que la próxima será la definitiva para la llegada de Mbappé al Madrid, arrancamos hoy la definitiva en serio: el 2S se cierra el mercado.
Al respecto, y es curioso, jugador y club no han dicho gran cosa desde que el asunto se encampanó allá por mayo. Él, que su deseo es no renovar y salir en 2024, y el club que la plantilla está cerrada. Antes y después de traerse a Güler, por precisar. Marear lo ha hecho el PSG.
Normal. Es él quien puede perder al futbolista. Muy natural que maree, acostumbrado además a hacer lo que se le planta en los ‘oeufs’. La última es macanuda: han mandado a Verrati a Qatar. Magnífica operación entre clubes del mismo propietario. Qatar II, el PSG, le vende un futbolista a Qatar I y se van cuadrando cuentas, ‘ferpleis’ y esas monerías. Pero ya saben ustedes que el problema es la Superliga o sea las cosas de Florentino.
Qatar II, el PSG, le vende un futbolista a Qatar I y se van cuadrando cuentas, ‘ferpleis’ y esas monerías. Pero ya saben ustedes que el problema es la Superliga o sea las cosas de Florentino
Total, que esta semana sabremos si Kylian viene o no y si pasa esto quedará permanente el debate de si el Madrid está o no corto en ataque. Será la turra del año. Pero no se apuren. Si viene, de inmediato se abrirá otra. Si le falta un lateral diestro, zurdo, ambidiestro, un portero miope o cosa parecida. Por ese lado, tranquilidad.
¿’My opinion’? Pues contando con los dedos, cuatro delanteros, tres caído Vinicius para un mes, parecen pocos y la cosa racial que tenemos todos me anima a pensar que faltan dos, incluso tres. O cuatro. Además, no pago yo.
Sucede que el club no piensa lo mismo. Que es Mbappé o nadie. Que con lo que hay vale y que el turco, al que esperan tener listo en octubre, será el quinto hombre. Esperemos que el tuerto que ha mirado al Madrid este agosto horribilis en materia de lesiones se despida el viernes que llega septiembre.
Hay cuatro delanteros, tres caído Vinicius para un mes, parecen pocos y la cosa racial que tenemos todos me anima a pensar que faltan dos, incluso tres. O cuatro. Además, no pago yo
No hay otro delantero que convenza a los cerebros blancos. Bueno. Es cierto que hay alguno pinturero, pero no está en venta. Y el PSV no trajo a Ronaldo, el United no tiene a Cristiano ni en Lyon se les ha ocurrido fabricar otro Benzema. Ni Kane tiene 20 años.
Sí, hombre, si nos ponemos nos sale una lista de nueves o así meritorio-interesantes que no dan el peso allá por Valdedebas, convencidos de que la fuerza diferencial en este Madrid en reconstrucción está en el centro del campo y que puestos a jugar con dos arriba con Vinicius, Rodrygo, Joselu y Brahim le vale. Y si vuelve el 4-3-3, también.
Y está la cantera, claro. Ancelotti no es su mayor hincha, pero está. Hace un tiempo les canté las excelencias del chico Gonzalo García: ahí está agigantándose un delantero de verdad. Total, que ya veremos. Pero sí es cierto que el Madrid está cerca de jugar dos partidos cada vez que salte al campo. El del calendario y con el Aquí Falta un Nueve FC. Interesante. De momento, tres partidos, tres victorias. El jueves, sorteo de la Champions. Y después, la decisión. ¿Se va, se queda, se mete en un convento…?
Ah, sí. No les he hablado de Rubiales. Un apunte que algún día desarrollaré. El presidente de la RFEF debe ser Jesús Bengoechea. Dumas, seleccionador femenino. Y Paco Sánchez, masculino. El vicepresidente está claro: Toni Kroos. Gentes de bien. ¿A que les excita?
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Buenos días, amigos. Hoy las portadas vienen con muy poca chicha madridista (lo que no quiere decir que habitualmente vengan con mucha), pero por fortuna, como suele pasar en el mundo de la comunicación, que tiene su propio Ángel (no María ni Villar) de la Guarda, las efemérides vienen a socorrernos.
Y lo hacen en la forma de una portada mítica. Legendaria. Antológica. Una de esas primeras planas de la prensa a través de las cuales la historia queda dividida en dos, como un cortafuegos de brillantez inusitada. Todo el mundo recuerda lo que estaba haciendo cuando vio aquella portada, de igual modo que todo el mundo recuerda en qué andaba cuando escuchó por vez primera Bohemian Rhapsody, y qué cara se le quedó. Esta portada es la Bohemian Rhapsody de las portadas, con la particularidad de que no necesita galileos ni solos de guitarra estremecedores para resultar histórica.
Tú, querido galernauta, ¿qué estabas haciendo cuando llegó a tus ojos, refulgente como el haz creativo del genio, aquella portada de Sport?
Hoy se cumplen once años de esta maravilla, amigos. El once es el número futbolístico por excelencia, con lo cual habrá que celebrar la ocasión como merece. Cómo pasa el tiempo, amigos. 1 Balón de Oro, 1 Premio The Best, 5 Champions Leagues, 3 Ligas, 2 Copas, 4 Supercopas de España, 4 Supercopas de Europa y 5 Mundiales de clubes después, este clásico del portadismo deportivo nacional no hace sino crecer en valor predictivo y agudeza visionaria. El autor de esta portada merece un monumento, aunque sea uno virtual en el interior de nuestro corazón de aficionados.
—¿Autor? Pero ¿hay un autor?
Os comprendemos. Hay hitos en la historia del arte (y del periodismo) tan icónicos, tan seminales, que parece mentira que fueran alumbrados por una mente humana. Parece que siempre estuvieron ahí, por así decirlo. Y sin embargo, de igual modo que existieron unos misteriosos prolegómenos del Big Bang, hubo un tiempo en que esta portada no existió, hubo un vacío de densidad cósmica hasta que fue dada al mundo por una mente humana, concreta, anónima tal vez (como en el Lazarillo de Tormes), pero no por ello menos digna de ser homenajeada por las generaciones actuales y venideras. Qué cerebro vanguardista, qué mente futurista, qué materia gris tan preclara y adelantada a su tiempo.
Una mente, en efecto, parió la idea, pero varias otras la secundaron. Es una gesta colectiva en la que también hay que otorgar su porcentaje de acierto a quienes se limitaron a no poder trabas ni filtros al portadista de Sport, comenzando por el director de la publicación en la época. Vaya también para él nuestro aplauso más cerrado. Acarreó no poco valor y sentido profético el dar luz verde a este incunable para que, en una mañana como la de hoy pero hace exactamente once años, adornase los quioscos que pueblan la piel de toro, pues no conviene olvidar que el ilustre diario Sport (aún más imprescindible desde el día en que salió de las rotativas con esta primera plana) se comercializa en la totalidad del territorio nacional (o digamos estatal para no herir susceptibilidades) a fin de que los fans del Negreira FC que aplaudan la compra del colectivo arbitral desde Talavera de la Reina o Avilés se sientan tan afortunados de ser barcelonistas y lectores de Sport como los de las mismísimas ramblas. Esta portada es un verdadero galvanizador del sentimiento culé allende los mares, incluso, un paradigma de valors y sabiduría futbolística que ha quedado para los anales.
Literalmente.
Como os decíamos, las portadas del día de hoy palidecen en acierto y belleza con la de la efeméride que celebramos, pero no obstante os las dejamos por aquí para que las disfrutéis. Enhorabuena a Fernando Alonso y a los atletas españoles del Mundial.
Pasad un buen día.
El martes 28 de agosto de 1973, en un abarrotadísimo 'Estadio Santiago Bernabéu', el Real Madrid presentaba a Günter Theo Netzer, el llamado 'Dios Rubio del Borussia Mönchengladbach'. Fue en un partido amistoso de presentación frente a los 'Millonarios' (o 'Millonario') del River Plate de Buenos Aires, como parte del traspaso del extremo zurdo Oscar 'Pinino' Más al club de Chamartín, al que Más llegaba como segundo fichaje extranjero tras la adquisición estelar de Netzer.
El Real Madrid batió a River por 3-1, tantos de Santillana, Pirri y Aguilar, más Edgardo Di Mola —que abrió el marcador— para los 'Millonarios'. Netzer ('Facilidad y precisión', titulaba 'Marca' el miércoles 29.8.73) jugó los 90 minutos; Más ('Garra y remate') fue sustituido en el segundo tiempo por Rafa Marañón.
"Qué tío más bárbaro ese Netzer, cómo juega; vamos a dejarnos melenas tú y yo, a ver si se nos pega", revelaba el célebre crítico cinematográfico Alfonso Sánchez (de 'Informaciones' y TVE) que le había dicho en la tribuna su grandísimo amigo Enrique Herreros, famoso agente cinematográfico. Había un grave problema para ellos: Herreros y Sánchez eran dos insignes calvos, dos ilustres reliquias de aquella época, 'cuando Hollywood estaba en la Gran Vía'.
Al curso siguiente, 1974-75, 'Pinino' —gran chutador en volea, aunque no demasiado móvil— ya había vuelto a Buenos Aires y a River, tras ser reemplazado en la plantilla madridista nada menos que por otro comodín de Alemania Federal ('Occidental'), flamante campeón del mundo en el WM/1974: Paul Breitner, ' El Abisinio'.
Para la insigne ocasión de la presentación contra River, Miguel Muñoz alineó a García Remón; Touriño (José Luis L. Peinado), Benito (Zunzunegui), Verdugo; Pirri (Del Bosque), Grosso; Aguilar, Velázquez (Andrés), Santillana, Netzer y Más (Marañón). Todo empezaría a torcerse para el Real Madrid, Muñoz y Netzer, al menos para esa temporada 1973-74, apenas cuatro días después, en la noche del sábado 1.9.1973 y siempre al calor de Chamartín, cuando un Castellón bastante depauperado en relación al que había sido finalista de Copa ante el Athletic Bilbao en 1972-73 arrancó un inopinado empate a cero en la apertura del Campeonato de Liga 73-74.
El martes 28 de agosto de 1973, en un abarrotadísimo 'Estadio Santiago Bernabéu', el Real Madrid presentaba a Günter Theo Netzer, el llamado 'Dios Rubio del Borussia Mönchengladbach'
Del plantel de 1972-73, el Castellón que entrenaba el exmadridista Lucien Muller había perdido a Vicente del Bosque y Juan Bautista Planelles, ambos de regreso a la disciplina del Real Madrid. De las perchas que el Real había enviado a La Plana aún continuaba en el club albinegro el portero cántabro Pedro Corral, 'compañero de viaje' de Aguilar y Santillana desde el Racing al Real Madrid, en 1971. Pero Corral no se alineó ante Netzer y Más, precisamente por el contrato de cesión entre Castellón y Real Madrid, y sí lo hizo el meta vizcaíno Andrés Mendieta, el padre de Gaizka, que a la jornada siguiente dejaría paso abierto a Corral.
En aquella torcida sabatina que abría septiembre de 1973 y la Liga 73-74 en el 'Estadio Santiago Bernabéu', Netzer falló —enviándolo fuera— el penalti que el árbitro sevillano Pablo Sánchez Ibáñez, de Mairena del Alcor, había decretado contra los albinegros de 'Castalia' y el Lucien Muller. Ese mal partido inicial, obertura en 0-0, fue como un nefasto augurio para ambos rivales, Real Madrid y Castellón. En la primera jornada de la segunda vuelta, en el viejo 'Castalia', el Castellón batiría al Real Madrid por 2-0 (Clares, Causanilles, arbitraje de Guruceta) y sentenció el despido de Miguel Muñoz Mozún, quien había dirigido el banquillo madridista desde 1960.
El Real Madrid concluiría octavo en Liga esa campaña 73-74-, aunque amarraría el título de Copa con un sonoro 4-0 al Barcelona. Mientras, el Castellón de Muller se hundiría de nuevo en el infierno de la Segunda División.
En el verano de 1973, 59 jugadores extranjeros habían sido importados al fútbol español por los 38 equipos de Primera y Segunda División, por un importe de unos 300 millones de pesetas, de los que sólo los cuatro extranjeros de Real Madrid y Barcelona (Netzer, Más, Cruyff y Hugo 'Cholo' Sotil) agrupaban 185 millones. Y de los cuatro, Cruyff, 120 millones. Es decir, Real y Barça habían gastado, en conjunto, más que los otros 36 clubes... y sus cuatro refuerzos extranjeros habían costado más que los otros 55 juntos.
Por ejemplo, el Atlético de Madrid de Vicente Calderón, campeón de Liga 1972-73 con Max Merkel, había fichado —bastante más baratos— a los notables internacionales argentinos Rubén 'Ratón' Ayala y Ramón 'Cacho' Heredia. Al margen, Athletic Bilbao y Real Sociedad no habían adquirido a una sola figura extranjera.
Entre 1962, tras el fracaso en la Copa Mundial de Chile, 1966 (con discretísima actuación en el Mundial de Inglaterra) y 1973, cuando casi ya se consumaba el descalabro de no haber asistido a dos Mundiales en fila (México'70 y Alemania Federal'74), el fútbol español había vivido una década larga de 'autarquía' en la que se vetaron los fichajes de jugadores extranjeros. De todos esos fiascos se acabó culpando a la crisis de las 'canteras nacionales' por la llegada masiva de esos mismos extranjeros en los años 50 y primeros 60.
Una votación federativa, el 26 de mayo de 1973 abrió al fin las fronteras y pudieron volverse a fichar extranjeros en la liga española
Pero como, por añadidura, y pese a la prohibición de extranjeros (sí podían jugar aquellos singulares 'oriundos', Adorno, Sebastián Fleitas, Óscar Valdez, etc., incluso el madridista y bético Eduardo Anzarda, más los extranjeros que ya hubiesen tenido contrato en la Liga española antes de la prohibición), España ni siquiera se clasificó para el Mundial de México-70 y el pasaporte para el WM de Alemania Federal/1974 estaba totalmente en entredicho (se perdería en febrero del 74, ante la Yugoslavia del 'verdugo' Josip Katalinski), una nueva votación federativa, el 26 de mayo de 1973 abrió al fin las fronteras.
Fue, entre otras cosas, a causa de la presión desesperada de los 'grandes', Real Madrid, Barcelona y Atlético, que a partir de la Recopa del Atlético, en 1962 (Vs. Fiorentina), sólo habían podido traer a España una Copa de Europa ('Real Madrid ye-yé', 1966); y, por ejemplo, ni una sola Recopa más. A las empresas periodísticas y su mercado de ventas, poco podía apetecerles más que una apertura para los jugadores extranjeros, con todo su revuelo y mercadillo de idas y venidas. Así que...
Al fin, ese 26 de mayo de 1973 se reabrieron las fronteras futbolísticas en España. En 1969, el técnico inglés Vic Buckingham, que había sido literalmente 'padre adoptivo' de Johan Cruyff en Ámsterdam, había hablado de que podía fichar a Johan, el 'Flaco' o 'Canijo' del Stadion De Meer con sólo 22 millones de pesetas para el Ajax, club 'matriz' de Hendrik Johannes Cruijff o 'Cruyff'. Entonces, los directivos barcelonistas descartaron el asunto por la clara imposibilidad reglamentaria. Ya se vería.
En 1970, el Real Madrid sí había llegado a alcanzar un acuerdo con el Ajax, de club a club y sin tratar con Cruyff (Johan había maravillado en Chamartín en la Copa de Europa de 1967, ante el Real, y en la final europea de 1969, ante el Milan); algo que había enfurecido al propio Cruyff —y a su suegro y agente, Cor Coster, mercader judío de diamantes en Ámsterdam— de tal modo que en 1973 había hecho imposible ningún planteamiento de fichaje por parte de Santiago Bernabéu y sus negociadores.
El Barcelona tenía libertad para 'abrir juego' y, de hecho, ya había contratado como entrenador, en 1971 y tras Vic Buckingham, a Rinus Michels el hombre que en ese mismo 1971 había dirigido al Ajax y a Cruyff a su primera Copa de Europa, ante Panathinaikos. Y el Barça del presidente Agustín Montal y el gerente Armand Carabén i Ribó iba a abrir juego con Cruyff, vaya sí a iba a hacerlo.
En vista de la situación, el Real Madrid empezó a fijarse ya avanzada la primavera del 73 en otra pieza 'de caza mayor': Netzer; Günter Theo Netzer (Mönchengladbach, Alemania Federal, 14.9.1944; Borussia Mönchengladbach), el mediocampista armador que había deslumbrado con la Selección de Alemania Federal hasta llevarla al Campeonato de la Eurocopa en 1972 (3-0 a la URSS en la final), después de un soberbio, histórico 1-3 a Inglaterra en el viejo Wembley, el sábado 29.4.1972, con goles de Francis Lee, Uli Hoeness, el propio Netzer y Gerd Müller, El Bombardero de la Nación'.
En aquella tarde del Wembley Imperial Stadium (el sagrado recinto de los Juegos Olímpicos de 1948 y la final de la Copa Mundial FIFA de 1966), con Alemania Federal en camiseta verde y Netzer reinando sobre el pasto de Wembley, iba a estallar probablemente el mejor partido en toda la carrera del que ya pasó a llamarse 'el dios rubio del Borussia Mönchengladbach', que posteriormente, ahora veremos cómo, también iba a ser ofrecido al Barcelona de Montal y Carabén. 'The King of Wembley', 'El Rey de Wembley', así presentaron a Günter los tabloides londinenses de Fleet Street.
Así las cosas, a mediados de junio de 1973, entre el 15 y el 17, los grandes medios alemanes ya hicieron oficial el traspaso de Netzer al Real Madrid, acuerdo que el propio jugador, de la mano de su agente, el curioso 'Herr Wengert' que residía en Castelldefels y había lanzado en Palma de Mallorca pintorescos negocios de cartelería de toros, ya había negociado en Madrid con los directivos del Real.
Según 'Stern', las cifras eran de 30 millones de pesetas para el Borussia (unos 180.000 euros de hoy) y un total de otros 39 millones de pesetas (o 295.000 marcos alemanes) para el propio Netzer por dos años de contrato, cantidad esta última en la que se incluían 23 millones de pesetas en concepto de 'derechos de traspaso'.
Por su parte, 'Der Spiegel' agrupaba el montante de toda la operación, guiada por Herr Wengert, que hacía carteles de toros en Mallorca (los famosos carteles donde cada uno puede poner su nombre), en un total escasamente inferior a un millón de marcos alemanes (como 500.000 euros de hoy), incluidos todos los derechos de unos y otros, el Borussia, Netzer, Herr Wengert y el pase del traspaso, en poder del jugador.
A mediados de junio de 1973, entre el 15 y el 17, los grandes medios alemanes ya hicieron oficial el traspaso de Netzer al Real Madrid
En efecto, y como el propio Netzer acaba de confirmar hace pocas semanas en el periódico alemán 'Tychis Einblick', el inventivo, ingenioso Wengert, residente en Castelldefels, que tenía los poderes y la palabra de Günter, habló con el Barcelona antes que con Madrid. Pero el Barça dio largas al planteamiento del astuto tratante Wengert porque ya tenía a Cruyff en cartera (y a Rinus Michels, ya en Barcelona; Michels vetó al alemán) y porque, desde el principio, no le seducía la proyección y edad de Netzer, que cumplía 29 años en septiembre de 1973. Günter era hijo de un comerciante de semillas en Mönchengladbach. No se admitían coronas de espinas.
Además, se alegaban problemas en la espalda de Netzer —que incluso le habían apartado del servicio militar en la Bundeswehr; manejaba un 46 de pie— y su orgulloso carácter daba que pensar, tras enfrentarse al entrenador 'borusser', el no menos reputado y respetado Hennes Weisweiler, en la final de la Copa de Alemania de 1973, Borussia-Köln, 'Derbi del Rhin' en el Rheinstadion de Düsseldorf. Esto fue célebre.
Aquí, Netzer llegó a 'autocambiarse' en la prórroga de la final Borussia-Colonia por el mediapunta Christian Kulik, cuando Weisweiler había sentado a Günter en el banquillo, ya que el propio Netzer, enfrentado con Weisweiler, había renunciado por criterio propio a la titularidad. "Parece que es usted muy valiente", dijo entonces Herr Hennes Weisweiler a Günter Theodore Netzer.
Tras el 'autocambio', y con 1-1 en el marcador, Netzer salió hecho una furia vengativa al pasto del Rheinstadion, ejecutó una fabulosa pared con Rainer Bonhof —otro maravilloso mediocampista 'borusser', que ficharía en 1978 por el Valencia de Pepe Ramos Costa— y firmó un gol sensacional que dio el título a los 'gladbacher'.
Este fue el último y más inolvidable partido de Günter Netzer con el Borussia de Mönchengladbach. Presumía: "Me basta con la punta del pie para corregir y controlar la dirección de cualquier balón que me llegue". En la Bundesliga, Netzer firmó diez tantos en saques directos de córners.
En aquellos primeros años 70 había algo de 'contracultural' en Netzer, gran nibelungo de melena rubia al viento de Renania, y en ese imponente Borussia de la camiseta blanca con una extraña raya verdinegra, siempre enfrentado a aquel 'impoluto' e 'intocable' Bayern Múnich tricampeón de Europa con el 'Kaiser' Franz Beckenbauer y con el meta Maier, 'El Gato Maier', Paul 'Abisinio' Breitner y 'Der Bomber' Múller. El 'establishment' de la Democracia Cristiana de Baviera se encarnaba en el gran club del 'Kaiser'.
Algunos llamaban a Günter Netzer 'el George Best alemán', una 'pop-star'. En Mönchengladbach, Netzer era el propietario de la discoteca Lover’s Lane, donde se reunían los futbolistas 'borussers', se dejaba ver con una 'novia tras otra', hacía anuncios publicitarios con un 'Ferrari' y también era amigo del canciller socialista Willy Brandt. Günter mantuvo un romance con la explosiva actriz Elke Sommer.
Con desparpajo, el llamado 'Von Karajan' del Borussia desmentía muy pocas de las habladurías: "En efecto, yo fui la primera 'Pop-Star' del fútbol alemán" (diría después"); o aún mientras jugaba: "entiendo que tengo que correr, pero lo hago de mala gana, al menos, cuando no tengo el balón; lo fundamental es jugar bien y que el espectador aproveche lo que le parezca". Cuando tenía el balón, Netzer, con su clarividencia y sus desplazamientos en largo, milimétricos y a los espacios, no era 'ese' melenudo, un 'Beatle' nibelungo, era, era... un 'Karajan' sobre la hierba; sólo le faltaba la batuta del grandísimo director austríaco de la Orquesta Filarmónica de Berlín.
"Incluso si juegas en el extranjero, ante todo te representas a ti mismo”, dijo orgullosamente y 'germánicamente' Netzer a 'Spiegel' no bien se hizo oficial su fichaje por el Real Madrid. "Me veo como un 'showman'; me voy a Madrid por dinero, ésa es la verdadera motivación, creo que está clara y creo que el Borussia podía haber sacado más dinero de haberme hecho caso a mí; el Real Madrid estaba dispuesto a dar hasta cuatro veces más, lo que hubiera hecho si llego a ser yo el que hubiera negociado por el club".
"En efecto, yo fui la primera 'Pop-Star' del fútbol alemán. entiendo que tengo que correr, pero lo hago de mala gana, al menos, cuando no tengo el balón; lo fundamental es jugar bien y que el espectador aproveche lo que le parezca"
"Irse con ese contrato al Real Madrid, seis veces campeón de Europa, es el 'non plus ultra' en el fútbol", dijo el mismo Max Merkel que había hecho campeón de Liga al Atlético de Madrid en 1973 y que había firmado con el recién ascendido Sevilla el tercer puesto en el Campeonato español de 1969-70. El vienés Merkel, expiloto de combate con la Luftwaffe en la II Guerra Mundial, con cientos de misiones en el Frente del Este, también había aspirado en vano a dirigir el banquillo madridista.
En aquel junio de 1973, el Dr. Helmut Beyer, presidente en el club de Mönchengladbach, se mostró reacio a revelar el precio de la 'Operación Netzer': "Sería como ponerle una etiqueta de precio a un trozo de carne que aún se retuerce y sangra". Beyer estaba receloso de abrirse en público. No sin razones. En 1972, el Estrasburgo adquirió por 450.000 marcos a Reinhard Libuda, extremo del Schalke 04. Libuda jugó un verano en Estrasburgo antes de que los juicios en el grave escándalo de soborno de la Bundesliga terminaran abruptamente con su carrera.
"Si Netzer se va definitivamente y se afinca en España, nuestras posibilidades de ganar la Copa del Mundo de 1974 en nuestro país se reducen considerablemente", valoró el extremo internacional Erwin Kremers. Hasta el propio Weisweiler se lamentó: "Sin Netzer somos un buen equipo, pero con Netzer somos algo brillante, somos geniales". 'Netzer, nosotros te necesitamos", tituló 'Bild Zeitung'. "Netzer representa el papel del pensador solitario en mitad de la batalla" se leía en 'Konkret', el mismo magacín de izquierdas que leían los de la Fracción del Ejército Rojo, Andreas Baader y Ulrike Meinhof (Ulrike trabajó en 'Konkret').
El mítico seleccionador nacional germano, el 'Bundestrainer' Helmut Schön, se enteró de los últimos en Berlín. En 'shock', Schön, discípulo predilecto del gran seleccionador Sepp Herberger para el título mundial de 1954, sólo pudo agregar: "Netzer ha sido el futbolista alemán del año 1972-73 y para el equipo nacional se ha vuelto indispensable".
Al fin, pero ya como un emigrante a la inversa, un 'gastarbeiter', no uno que 'escogió la libertad', como Kubala o Puskás, Netzer —que simplemente había escogido el dinero del Real Madrid— quiso seguir jugando en la Selección del 'Bundestrainer' Schön. "Liberarle para su equipo nacional será un honor para nosotros", validó el presidente del Real Madrid, Santiago Bernabéu (que hablaba buen alemán), "siempre que el Real Madrid no juegue también en la misma fecha". Las concentraciones y entrenamientos ya serían otra cosa, naturalmente.
Mientras, tras el tercer gran título continental del Ajax en fila (30.5.1973, 1-0 a Juventus en Belgrado/'Çrvena Zvezda', gol de Johnny Rep, luego al Valencia), y con intermediación de un periodista holandés, Theo Stolze —al que ayudó abiertamente Marjolijn van der Meer, novia y esposa del gerente Carabén, holandesa que había trabajado en un 'camping' de Castelldefels— Johan Cruyff ya planteaba abiertamente al Ajax su fichaje por un Barcelona donde desde 1971 le aguardaba Marinus, 'Rinus' Michels.
Igual que hizo en el Ajax, Michels había sucedido a Vic Buckingham, poco menos que 'ayo' de Johan Cruyff tras la inopinada muerte de su padre, Hermanus, 'Manus'. Jaap van Praag, presidente 'ajacied', intentó retrasar la operación todo lo que pudo. Pariente y descendiente de judíos de Amsterdam liquidados por el nazismo, Van Praag (que había pasado la II Guerra Mundial escondido en un 'zulo' subterráneo a pan y agua) sabía la crisis que la marcha de 'El Profeta del Gol' iba a traer a 'su' Ajax; que, en efecto y hasta 1995, ya no volvería a ganar otra Copa de Europa, ahora como 'UEFA Champions League'.
Rinus Michels también se incorporó a las conversaciones Barcelona-Ajax, junto a Marjolijn 'Carabén'; era imposible que a los dos holandeses, Rinus y Marjolijn, se les hurtara una sola palabra en idioma neerlandés. Y el 15 de agosto de 1973, a la salida de una de las interminables reuniones en el hotel Esso de Ámsterdam, cerca del gigantesco Aeropuerto de Schiphol, Van Praag dijo esto a los periodistas: "Okay, Cruyff-Barcelona". Pero aún intervino el Parlamento del Reino de los Países Bajos, las viejas Provincias Unidas de Holanda.
La Federación futbolística del Reino (KNVB) se oponía y esgrimía derechos legales para vetar el traspaso de Johan. El propio Ministro de Asuntos Sociales del país, Jaap Boersma, hubo de defender la aprobación en el Parlamento, entre un intenso debate en los Países Bajos que provocó incluso la dimisión en pleno de la Comisión de Futbolistas Profesionales de la KNVB. En fin, Cruyff firmó por el Barça el 18.08.1973. El presidente Montal abonó un millón de dólares al Ajax y otro millón 'global' de dólares a Cruyff por las tres temporadas de su primer contrato con el Barça, hasta 1976.
En aquel verano de 1973, un millón de dólares equivalía a unos 60 millones de pesetas, que con la inflación de hoy cabría computar aproximadamente en algo menos de 100 millones de pesetas. Unos 600.000 euros. Dos millones de dólares serían iguales a 1.200.000 euros de hoy. Eso fue lo que costó, todo incluido, la llegada de Cruyff al Barcelona de Montal (donde le esperaba como pareja extranjera inicial el atacante internacional peruano Hugo 'Cholo' Sotil; sería sustituido en solo un año por otro holandés, el mediocampista Johan Neeskens) mientras que el Real Madrid de Santiago Bernabéu se tenía que 'conformar' con Netzer y con 'Pinino' Más. Pero, como títulos de verdad', entre 1974 y su despedida como jugador del Camp Nou, en 1978, el genial Johan Cruyff... sólo lograría con el Barça la triunfal Liga de 1974, más la Copa de 1978.
"Netzer jugaba con vitola de aplausos en cada acción bien desplegada", relató en 'Marca' el gran crítico Antonio Valencia, en su crónica del Real Madrid-Castellón, el domingo 2.9.1973. Pero, tras el fracaso del 0-0 inicial y el penalti fallado ante Andrés Mendieta, el diario vespertino 'Pueblo' hablaba de 'Cerebro Netzer', 'cerebro' que no se ocupa de destruir el juego del contrario ni de marcar".
Un problema añadido era cómo la directiva madridista le buscaba un 'papel honesto' a Hannelore Girrulat, la novia de Netzer, en una España en la que eran 'muy poco vistas' y no bien consideradas las convivencias extramatrimoniales. Naturalmente Girrulat se vino con Netzer a España. Netzer empezó residiendo en un hotel madrileño; como en absoluto Girrulat se parecía a Netzer (era morena) y por supuesto, Günter tampoco guardaba el menor parecido físico con Hannelore, Raimundo Saporta tuvo que descartar la eventual explicación de que Girrrulat fuese una 'familiar' y pasó a calificársela como 'secretaria' o 'responsable de negocios' de Netzer. Nada menos que el mismo entrenador Miguel Muñoz hubo de especificar en cierta entrevista radiofónica: "Yo me considero liberal y a mí lo único que me interesa de Netzer es que juegue bien al fútbol". Así eran las cosas en la España de los años 70.
Más adelante, Günter Netzer también matizó en 'Triunfo' a J. M. Comas Vegas, sobre el 'Affaire Girrulat': "No he observado nada desfavorable, los españoles me han parecido tolerantes, nadie me ha dado normas y no veo que la suya sea una moral diferente a la alemana; y en el equipo, yo sólo puedo decir que ni Pirri, ni Velázquez, ni Zoco, ni Grosso... ninguno de los jugadores antiguos dejaron entrever que yo sea uno que viene de fuera y que gana más dinero. Al contrario. Son unos tíos formidables que se portaron muy bien conmigo. Entras en ese vestuario y ves las camisetas totalmente blancas, sin publicidad y sólo con números, y es algo impresionante, tanto o más que esa hermosa Sala de Trofeos".
Pero en juego, y en el sistema del último Real Madrid de Miguel Muñoz, el choque en posiciones y mentalidad de Netzer con Manolo Velázquez, uno de los ídolos en aquel Real Madrid, también iba a pasar factura de 'ajuste por errores técnicos' al ex 'gladbacher', quien, como todo el equipo y afición madridistas, sufrió a carne abierta el colosal chasco del 0-5 ante el Barcelona de Cruyff en el 'Estadio Santiago Bernabéu', el 17 de febrero de 1974. A esa noche del histórico 0-5 (Asensi, 2; Cruyff, Juan Carlos y Sotil), con el Real Madrid absolutamente descompuesto, pertenece la fotografía que hermana a Netzer y Cruyff y que acompaña este texto.
Pero, a esas históricas alturas del 0-5, ni siquiera Miguel Muñoz era ya entrenador del Real Madrid. El 'salvador' canario Luis Molowny, 'El Mangas', había sustituido a Muñoz justo tras el ya relatado fiasco del primer equipo madridista en Castellón; ese 2-0 para los hombres de Lucien Muller que, en la primera jornada de la segunda vuelta, la 18ª que 'sentaba' al Real Madrid séptimo, a ocho puntos del Barça de Michels y Cruyff, el 13 de enero de 1974 y aún con toda la segunda vuelta por delante. Para más males, en Copa de la UEFA, un potente Ipswich Town había abatido al Real en la primera ronda, treintaidosavos de final: 1-0, 0-0.
Pero Molowny, tras sellar un gris octavo puesto en Liga (después del desastre inicial ante el Granada en Chamartín, 0-1, tanto del mediocampista Lorenzo), se redimió y resucitó al decaído madridismo con una fantástica trayectoria en la Copa todavía 'del Generalísimo', en la que —sin extranjeros en acción—, el Real pasó a galope tendido sobre el recién ascendido Betis (1-1, 7-1), se vengó cumplidamente del Granada (0-0, 7-3), arrasó a la UD Las Palmas (5-0, 1-2) y, en fin, y en la final, machacó —siempre sin los extranjeros— al mismísimo Barcelona, flamante campeón de Liga 'con' Cruyff': 4-0, el 29.6.74 en el ya desaparecido 'Vicente Calderón', tantos de Santillana, Rubiñán, Aguilar y Pirri.
El Barcelona de Cruyff ganó la Liga 1973-74 con ocho puntos de ventaja ante el segundo, Atlético de Madrid (50-42) y 16 sobre un Real Madrid abismado en la octava plaza del Campeonato. Pese a haber podido jugar sólo a partir de la jornada 8ª, 4-0 al Granada, el 28.10.1973, Cruyff anotó 16 tantos sólo en Liga; en Copa de la UEFA, el Niza había apeado al Barça en la ronda inicial: 3-0, 0-2.
A continuación, y aunque el genial 'Número 14' Cruyff y su equipo, 'La Naranja Mecánica' de los Países Bajos (KNVB) produjeron un fantástico Mundial alemán en 1974, los 'oranje' no pudieron atrapar aquella Copa del Mundo, en la final del 07.07.1974 en Múnich/Olympiastadion ante los 'locales' de la Alemania Federal del 'Kaiser' Beckenbauer, de Müller, Maier, Breitner, Uli Hoeness y del 'sospechoso' árbitro inglés Jack Taylor, el del fantasmal penalti (?) de Janssen a Hölzenbein para el 1-1.
En ese mismo Mundial 'alemán' y entre constantes conflictos y discusiones en el 'Mannschaft', Helmut Schön relegó a Netzer a la suplencia en beneficio de otro carismático líder zurdo para su mediocampo: el elegante zurdo —y, también, de complicada personalidad— Wolfgang Overath, del Colonia. Netzer no saldría como titular en el polémico partido de Alemania Federal ante la República Democrática Alemania, donde los 'federales' perdieron por 0-1 ante los 'minipanzers' del Este, en lo que sería la sentencia de Netzer en ese Mundial. En el verano de 1975, tras 37 partidos con el 'Natiional Elf' federal, el 'rebelde' Netzer anunció que no concurriría más con la Selección de Alemania Federal y del 'Bundestrainer' Schön.
Sin embargo, y con la llegada del duro técnico yugoslavo Miljan Miljanic al Real Madrid, en ese mismo verano de 1975, Netzer se recuperó perfectamente de la traumática campaña 1973-74 y guio desde el eje medular de la media a un Real Madrid que doblaría títulos en Liga y Copa del Generalísimo 74-75; aquí, 0-0 y 4-3 en penaltis ante el Atlético de Madrid también en el 'Vicente Calderón'. Esta sería la última final de 'Campeonato de España' de fútbol que iba a presidir el General Franco Bahamonde. Fue la noche del sábado 5 de julio de 1975.
Aquella temporada 1974-75, y de la mano de Miljan Miljanic, Netzer casi dobló en partidos a Manolo Velázquez (31-17, 31-14 como titular) y enseñó a Manuel Velázquez —con quien el 'nibelungo' mantuvo polémicas incluso sobre el campo de juego— el puntual reflejo del ocaso.
Para la segunda plaza de extranjero, el Real Madrid se desprendió de Oscar Más y adquirió del Bayern al lateral izquierdo y comodín Paul Breitner, 'El Abisinio', el presunto 'maoísta' y estudiante de Pedagogía, el hombre que el 7.7.1974 había convertido sin dudar en el 1-1 de la final mundialista del Olympiastadion aquel 'penal' de ciencia-ficción de Janssen a Hölzenbein.
Y, al mismo tiempo que 'Kaiser' Franz Beckenbauer sostenía que el canciller socialista Willy Brandt (ex 'Brigadas Internacionales' en la Guerra Civil española) era 'una catástrofe nacional para Alemania', Netzer ya era así de duro con las ideas de Breitner y sus escasas puestas en práctica, en la revista 'Triunfo' (septiembre de 1973): "Breitner es un tío muy simpático. Y como futbolista, extraordinario. Lo único que me desagrada de él es su postura política, que es absolutamente incompatible con la vida que hace. Es un seguidor absoluto de Mao y no hace nada de lo que Mao enseña. Yo no puedo apoyar una cosa y actuar en forma contraria. Él vive como un capitalista y es partidario de Mao. Eso no puede ser, él no puede censurar de ese modo lo que hacen los capitalistas... tengo que tener comprensión si vivo como un capitalista; su vida es muy agradable así. En el sistema, tal como es en Alemania, yo me siento perfectamente, no me siento oprimido, me siento libre y bastante a gusto".
Con Miljanic a los mandos, Netzer aún renovó contrato con el Real Madrid por una temporada más, la 1975-76, en la que un nuevo título de Liga tomó la ruta de Chamartín, pero no sin que los de Miljanic se detuviesen en las semifinales en Copa de Europa ante el eventual campeón, nada menos que el Bayern de Múnich y de Beckenbauer (2-0, 1-1; Gerd Müller, los tres goles del Bayern). Y esto, después de una tormentosa clasificación en cuartos de final (2-2, 1-1) frente a los excompañeros de Netzer, el Borussia Mönchengladbach de los Berti Vogts, Bonhof, Heynckes, Simonssen, Wimmer, Jensen, Stielike, Wittkamp… que se escandalizaron con la anulación de dos goles en Madrid a cargo de un recordado árbitro holandés: Van der Kroft.
Rinus Michels dejó inicialmente el Barcelona al final de la campaña 1974-75 y le sustituyó nada menos que... Hennes Weisweiler ( el 'ex' del Borussia Mönchengladbach), quien rompió abiertamente con Cruyff y tuvo que abandonar el club antes del final de 1975-76, relevado por el estudioso Laureano Ruiz. Weisweiler no podía digerir el liderazgo de un Cruyff que hacía, literalmente, lo que le daba la gana en Barcelona y en el Barça e instauró la costumbre de entrenarse con uno de aquellos primeros relojes digitales 'Casio' de muñeca, a fin de cronometrar el entrenamiento. Y nunca dejó de fumar, algo que en 2016 le pasaría la factura de la vida, mediante fatídico cáncer de pulmón.
Tras esa campaña final en el Real Madrid, 1975-76, Günter Netzer (al que en ese equipo de Miljanic sustituiría otro 'borusser', el 'mediapunta' danés Henning Jensen) se despidió de España para jugar aún una temporada más, la 76-77, ya con 32 años cumplidos, en el Grasshoppers de Zúrich. En Zúrich y en 1977 fue donde Netzer puso punto y final a su carrera en la alta competición. Luego fue el comentarista-estrella de los partidos internacionales en la cadena alemana ARD (donde tuvo un sonado incidente con Rudi Völler, cuando éste era seleccionador) y pasó a dedicarse a negocios audiovisuales, como con la plataforma 'Kirsch'/ProSieben', a principios del Siglo XXI.
Hoy, muy cerca de cumplir 79 años, Günter Netzer reside en Zürich donde es el director ejecutivo y responsable de Infront Sports & Media AG, agencia suiza —radicada en Zúrich, naturalmente— de gestión de derechos deportivos. Como cabría esperar, hace frecuentes negocios con la Federación Alemana de Fútbol. Uno de los lemas vitales de Günter Netzer es: "Siempre me había infraestimado a mí mismo, hasta que en los años del Borussia con Hennes Weisweiler decidí que se acabó y que ya estaba bien, que iba a ser siempre 'yo".
(De Johan Cruyff, aquel 'Profeta del Gol', nos quedan palabras como éstas: "Soy una persona sin títulos académicos, todo lo que sé lo he aprendido por experiencia. Con mis zapatillas de lona y la pelota, por la calle, descubrí que el bordillo puede no ser un obstáculo, sino que pude convertirse en un compañero de equipo": Hendrik Johannes Cruijff, 'Cruyff', AKA 'El Flaco', 1947-2016).
Pero, cuando el gran relato del verano de 1973 ya nos cumple 50 años, al gran ejecutivo Günter Netzer aún se le puede hallar y hablar por las calles de Zúrich. William Faulkner (Premio Nobel, 1949) nos hablaría de 'The Sound&The Fury', 'la sensatez y la furia', etcétera. La vida es una historia de genios. Y de rebeldes. De maoístas que no 'ejercen', como Paul Breitner. Y de grandes empresarios que movían el balón como si tuvieran en el pie 'talla 46' la fina batuta del profesor Herbert Von Karajan. Hablamos de Günter Netzer.
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Ojalá este artículo hubiera llegado en mejores circunstancias, con los jugadores que lo protagonizan dándole sentido en el campo a los desvaríos que van ustedes a tener la desgracia de leer en estos minutos, pero la vida a veces es así de puñetera e injusta y el Real Madrid está viviendo con el martirio de las lesiones su cara más amarga. La última lesión, la de Vinicius ante el Celta de Vigo, resulta especialmente dolorosa. No sólo por el hecho de perder a nuestro mejor jugador, al más determinante y al que es, actualmente, nuestra principal arma ofensiva. También porque perdemos al único jugador cuya principal cualidad técnica, el regate, supone prácticamente un sistema ofensivo en sí mismo.
El regate es una habilidad incomprensiblemente denostada en el fútbol actual, arrollada despiadadamente por el tsunami que supuso el fenómeno “tiquitaquero” que brindó a España, eso narra la leyenda, un Mundial y dos Eurocopas. Actualmente en España es complicado ver a verdaderos regateadores porque desde hace años se ha instaurado en las escuelas de fútbol una corriente persecutoria de esta habilidad. Se incide con tanto énfasis en el pase como único pilar del modelo de juego que el regate, una herramienta tan válida como otra para superar a un jugador, ha quedado prácticamente prohibido. No sólo víctima del juego de posesión y posición sino también del cambio de paradigma que ha sufrido el fútbol en los últimos años hacia un deporte más táctico y controlado por parte de los entrenadores, empeñados en ganar peso sobre los jugadores, y a los que no les gusta correr ningún riesgo (el regate supone un riesgo mayor que el pase) a pesar de que el beneficio pueda ser mayor.
El regate es una habilidad incomprensiblemente denostada en el fútbol actual, arrollada despiadadamente por el tsunami que supuso el fenómeno “tiquitaquero”
No deja de ser irónico que en un fútbol empobrecido tanto a nivel económico como de espectáculo se incida en este tipo de fútbol y se coarte a los jugadores con descaro e imaginación, que precisamente son los que podrían solventar ambas situaciones. En un fútbol tan frío y estudioso como el actual, en el que cada basculación se mide al milímetro, poseer a un jugador que rompa una línea con uno o dos regates, no sólo da espectáculo, sino que aporta una solución imprevisible que rompe los esquemas del equipo rival, provocando confusión en su defensa. Pero es que, además, este tipo de jugadores son a los que buscan los aficionados para ver en YouTube sus vídeos de highlights y, sobre todo y más importante, son los jugadores que pueden llamar poderosamente la atención de los ojeadores. En un mercado en el que se pagan barbaridades por jugadores de un nivel que no llega a élite, tener la posibilidad de vender a un jugador llamativo y habilidoso a un mercado potente puede suponer una inyección económica que salve la situación financiera del club. No estoy muy seguro de que renunciar a esa posibilidad sea algo a lo que la mayoría de clubes españoles puedan permitirse, pero desde luego es lo que se lleva haciendo en España desde hace tiempo en sus escuelas de fútbol. Se confunden el regate y la conducción con individualismo cuando en realidad son elementos generadores de ventajas y que pueden producir situaciones favorables como la división de la defensa contraria o la producción de un 2 Vs. 1 en banda.
Esto hace que cuando surge un regateador de los que ya no quedan, como Vinicius o como Arda Güler, brillen con luz propia como un faro en mitad de la oscuridad nocturna. Y, además, da la casualidad de que Vinicius y Arda comparten predilección por el mismo tipo de regate. No hace falta explicar que el regate es una cualidad técnica a través de la cual un jugador, mediante diversos movimientos, es capaz de conservar la posesión del balón y superar a un rival. Pero dentro de los regates, a este servidor le parece apropiado establecer una diferenciación entre dos tipos (pendientes de patente) que curiosamente (bueno, curiosamente no, así lo quiso el autor, es decir, yo) comparten las mismas letras: regate reactivo y regate creativo.
El regate reactivo es aquel regate en el que el jugador en posesión del balón espera al movimiento de su marcador para moverse en consecuencia y, de esa manera, evitarle y superarle. Jugadores como Messi, Di María o Rodrygo, por poner un ejemplo actual de los nuestros, son perfectos exponentes de este tipo de regate (realmente la mayoría de jugadores son regateadores de este tipo). Eso no significa que en algún momento no puedan realizar algún regate creativo, pero la mayoría de sus regates suelen pertenecer a este grupo. Es un regate basado en los reflejos y en la capacidad y tiempo de reacción del jugador, que actúa como un gato “jugando” con una serpiente, acercándose poco a poco, fintándole por la cola y esquivando el ataque de la serpiente cuando este llega para aprovechar en ese momento su mayor capacidad de reacción.
El regate creativo, en cambio, es aquel en el que es el propio jugador el que, con sus movimientos, gestos técnicos y fintas provoca el engaño al rival para superarle. Es un regate basado en la imaginación, la magia y la creatividad del jugador y presenta una ventaja sobre el regate reactivo: es mucho más inesperado que el primero, no sólo para el defensa que lo marca sino también para el resto de rivales (y compañeros, incluso), lo cual suele dar más espacio y futuro margen de maniobra al regateador, ya que suele ser un “eliminador de coberturas”. El regate reactivo, aunque permite al jugador desbordar al rival, es más presumible para la defensa rival, que ya está casi preparada para defender el espacio ganado por el atacante. El regate creativo genera un mayor desconcierto en los rivales y da al atacante espacio y tiempo para continuar la jugada. Desgraciadamente, ya apenas existen regateadores de este tipo, pese al enorme valor que pueden tener en el juego al ser constantes generadores de ventajas. Jugadores como Ronaldo Nazario, Ronadinho, Zidane y ahora Vini o Arda Güler son ejemplos de este tipo de regateadores.
Por esta razón, las lesiones de estos dos últimos jugadores son especialmente delicadas para el Real Madrid, que queda huérfano de esta cualidad (quizá Brahim pudiera suplicar esta falta, pero no parece contar demasiado con la confianza de Ancelotti). A Arda apenas se le habían podido ver algunos destellos en los pocos entrenamientos que completó en Estados Unidos con el equipo, pero bastaron y sobraron para generar un consenso tanto en la plantilla como en el aficionado de que nos hallamos ante ese tipo de jugador diferente, atrevido y sin complejos que acostumbra a sacarle un “oh” de asombro al aficionado del Bernabéu. Su regate está basado en el control del balón, para el cual utiliza, además de una calidad técnica excelsa, una velocidad mental asombrosa: antes de recibir ya ha decidido exactamente lo que va a hacer y cuando le llega el balón a esa velocidad mental se le suma la celeridad de sus pies y su habilidad técnica. Para cuando el defensor se quiere dar cuenta, Arda ya le lleva unos metros de ventaja.
El regate creativo es mucho más inesperado que el reactivo, no sólo para el defensa que lo marca sino también para el resto de rivales, lo cual suele dar más espacio y futuro margen de maniobra al regateador, ya que suele ser un “eliminador de coberturas”
Vinicius también se ha acostumbrado a ese regate-control, pero su principal arma es el regate en conducción y es capaz de desenfundarlo en cualquier parte del campo por pequeño que sea el espacio. Con su dinamismo de pies y sus fintas, el carioca consigue salir de cualquier situación aunque le rodeen dos o tres rivales y lo hace de una manera tan original que cuando lo realiza, suele tener relativo espacio (para ser dentro del área, una zona que suele estar bastante aglutinada) y tiempo para decidir cómo finalizar la jugada. En su caso creo que esto ha sido contraproducente, por cierto, ya que a este tipo de jugadores, a la hora de finalizar, les viene mejor tener poco tiempo de decisión y tirar más de instinto antes de que las diferentes ideas empiecen a poblar su mente y confundan su toma de decisiones.
En cualquier caso, contar con Vinicius, como hemos podido comprobar en los últimos años, es una auténtica bendición, pues con su regate creativo absolutamente impredecible el jugador brasileño se ha convertido en su sistema ofensivo como tal. Los automatismo en ataque son muy útiles, desde luego, pero analizables por el rival. En cambio, contar con un jugador cuyos rivales no saben por dónde le va a salir ni cómo defenderlo no tiene precio (bueno, sí lo tiene: 45 millones más las variables que nos quieran atribuir el periodismo y el antimadridismo). Con sus regates, Vinicius ha sido una perpetua máquina de crear ocasiones de gol y ataques prometedores en cualquier tipo de partidos, ya fueran ante rivales de baja tabla o ante los mejores clubes de Europa. Su estilo de juego y su regate no entienden de nivel de dificultad, funcionan siempre. Y ese es el enorme valor que tienen este tipo de jugadores (en su caso, además, hay que agregar una potencia física y velocidad que quizá no hayan tenido otros regateadores creativos, tal vez sólo Ronaldo Nazario).
Contar con Vinicius es una auténtica bendición, pues con su regate creativo absolutamente impredecible el jugador brasileño se ha convertido en su sistema ofensivo como tal
De ahí que el madridismo, pues, permanezca en vilo estos días rezando cuantas oraciones sepa para que la lesión de Vinicius sea lo más leve posible y que, tras el partido ante el Getafe y el primer parón de selecciones que he deseado en mi vida, tanto Vinicius como Arda puedan estar disponibles para que Carletto haga buen uso de ellos. Sabe bien el espectáculo cuanto los necesita. Y el Madrid también.
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Revolución completa este año en el Castilla. Tras morir en la orilla en Elda, a falta de 6 minutos para ascender a Segunda, en el verano se produjo una esperada desbandada de varios de los puntales castillistas en las dos últimas campañas: de esta forma, los tres mejores jugadores, Sergio Arribas (Almería), Carlos Dotor (Celta) y Rafa Marín (Alavés) dejaron el club (con opciones de repesca en sus casos), además de Luis López, Pablo Ramón y Álvaro Martín, entre otros.
Tocaba relevo y dar paso a varios de los ganadores del triplete mágico de Álvaro Arbeloa, con, por ejemplo, la adjudicación del número 10 a Nico Paz (que también alternará, esperemos, con la primera plantilla), más las incorporaciones plenas de dos joyas como el centrocampista sevillano Manuel Ángel y el punta Gonzalo García, goleador excelso en categorías inferiores. También César Palacios y el meta Lucas Cañizares van a tener muchos minutos este año.
Así pues, en una tarde agradable, dejando atrás dos semanas de infierno madrileño a 40 grados, se presentó el Castilla de Raúl (que cumple ya su quinta temporada al frente), ante el Melilla CF, uno de los equipos que posiblemente van a pelear por mantener la categoría.
Recordemos que este año el grupo del Castilla es particularmente complicado, con dos recién descendidos como el Málaga y el Ibiza, además de históricos como Córdoba, Real Murcia, Recreativo de Huelva y Castellón, o filiales como el Atlético B o el Granada B.
Este Castilla parece que va a tener más calidad que su predecesor, en particular gracias al talento de Manuel Ángel y de Nico Paz en la medular, aunque lo cierto es que en la primera parte hubo mucho toque y poca profundidad. De hecho, se adelantó el Melilla en su primera salida de la cueva, en un contraataque rápido que culminó Marvel (el cuarto central de Ancelotti tras la baja de larga duración de Militao) en jugada desgraciada que marcó en propia puerta.
Pronto empató a balón parado el Castilla, tras magistral saque de esquina de Nico que Gonzalo cabeceó a las redes. Y, poco después, Gonzalo marcó su doblete tras definir perfectamente en un uno contra uno ante el meta melillense Salcedo.
Hubo que lamentar por cierto una fea lesión en la rodilla del defensa visitante Isma Armenteros, totalmente fortuita. El defensa salió en camilla entre los aplausos de Valdebebas.
En la segunda mitad, penalti ingenuo cometido por Obrador que supuso el empate a dos tras la transformación por parte de Dani García.
Seguía el filial dominando y atesorando acciones de calidad individual pero con escasa mordiente en cuanto a la definición. Empezaban ya a ser evidentes ciertas brusquedades visitantes que el colegiado, como buen alumno de la escuela Negreira, no supo atajar debidamente.
Salieron Theo y Peter Federico por César y Edgar, en busca de mayor profundidad y en atinar en el último pase. El reloj corría sin que sucedieran grandes ocasiones, mientras el Melilla utilizaba argucias propias de equipos ya veteranos (todo un clásico en esta categoría) para conservar un empate que apenas había merecido. Dos acercamientos, dos goles, imposible mayor eficacia.
Vinicius Tobías lanzó un extraño disparo al palo izquierdo y, a falta de 20 minutos, tocaba empezar el asedio a la meta norteafricana.
Ya en el minuto 80, Raúl empleó sus últimos cartuchos al hacer entrar al punta Noel (por un muy gris Álvaro) y a Víctor Muñoz por un agotado Manuel Ángel, mucho menos participativo en la segunda mitad.
Las ocasiones no llegaban pese al estéril dominio del esférico. El oficio melillense en manejar las ratonerías junto a la falta de autoridad del árbitro (que apenas concedía 5 minutos de descuento) parecían abocar al empate a dos final.
Balones a la olla sin criterio y ni un solo remate a puerta. Queda mucho por hacer por parte de Raúl González, que tiene un grupo muy joven y pleno de talento individual, pero al que le falta el colmillo retorcido para esta categoría, en especial en acciones de tipo ofensivo.
Hay que destacar sobre todo a Gonzalo García, que puede ser perfectamente un gran 9 de futuro, aunque jugó de extremo por la derecha. Maneja ambas piernas, remata espléndidamente de cabeza y también tiene velocidad, además de pelear todos los balones. Hace falta junto a él mucha mayor mordiente en ataque. ¿Será posible recuperar a Iker Bravo, que parece que sigue castigado por ciertas díscolas actitudes?
Fotografías: realmadrid.com
Buenos días, amigos. Ha tenido que venir la FIFA a sacar la basura, imaginad el hedor que habría. El máximo organismo mundial del fútbol ha suspendido durante 90 días a Rubiales de la presidencia de la RFEF mientras se resuelve su caso. También le prohíbe contactar con Jennifer Hermoso y su entorno (el de ella), porque Rubiales y su entorno (el de él) ya sabéis que son muy de contactar y presionar cuando algo no les gusta, incluso cuando es la realidad lo que no les gusta. Marca le dedica su portada a esta noticia.
Que te suspenda la FIFA es como si Hannibal Lecter te afea lo inadecuado de tu dieta, que te suspenda la FIFA es como si el Barça se queja de los árbitros (oh, wait), que te suspenda la FIFA es como si Busquets te acusa de fingir, que te suspenda la FIFA es como si Villarejo te tilda de cotilla.
Marca afirma que el motivo principal de la suspensión —que da un margen de tiempo al Gobierno para implementar la maquinaria de su destitución— es que su continuidad hacía inviable la candidatura ibérica al Mundial 2030. La candidatura ibérica no significa que esté alimentada con bellotas, aunque no falten quienes se comporten como animales de ídem, sino que está formada por España y Portugal (más Marruecos, que pasaba por allí).
A nosotros nos parece otro motivo más para cargarse a este protohomínido, aunque nos gustaría pensar que no tendría que ser necesario que peligrase la candidatura de ningún Mundial para ponerlo de patitas en la calle. Ya sabéis que en La Galerna llevamos años reclamándolo por los inaceptables escándalos de toda índole en los que participó mientras Gobierno y resto de organismos miraban hacia otro lado porque les interesaba proteger a Luis Rubiales.
Nosotros estamos en contra de los actos machistas, indecorosos o de abuso de poder, pero también contra la corrupción, el nepotismo, el conflicto de intereses, la malversación y la inacción ante la corrupción continuada de ese club que tuvo en nómina al estamento arbitral durante muchísimos años. Nosotros no nos hemos subido al carro a última hora.
Quienes sí se han subido al autobús (aunque cuando este ya tenía las puertas cerradas y había salido de la parada) han sido De la Fuente y Vilda. Ambos palmeros se dejaron las manos aplaudiendo al simio de Motril en la esperpéntica rueda de prensa mientras el interfecto berreaba «¡No voy a dimitir!». Pusieronse incluso en pie para escenificar aun más su adhesión al amado líder.
Con el cuerpo presidencial aún caliente, pero ya finado, por obra y gracia de la FIFA, Vilda lamentaba «profundamente que la victoria del fútbol femenino español se haya visto perjudicada por el comportamiento impropio que nuestro hasta ahora máximo dirigente, Luis Rubiales ha realizado y que él mismo ha reconocido».
De la Fuente deseaba en su comunicado «que este desagradable episodio se cierre cuanto antes por el bien del fútbol español y que los organismos competentes, resuelvan y tomen las decisiones pertinentes a la mayor celeridad posible». (Sí, hay una coma asesina entre competentes y resuelvan).
Tras leer sus comunicados, os volvemos a mostrar la imagen suya aplaudiendo, pero ahora en movimiento. «¡Mírala cara a cara no es la primera!». ¡Olé!
No olvidemos que también andaba por allí el palmero mayor del reino, el del Rolex, el ínclito Medina Cantalejo, quien, cual María del Monte, agarrao a la cintura de Rubiales le cantó a la sombra de los pinos. Cantalejo, por cierto, no ha emitido comunicado de condena por el comportamiento inapropiado de Rubiales, porque sería algo así como que la FIFA te suspendiese.
Con Rubiales fuera, el presidente interino es Rocha, pero no aquel central brasileño de meliflua voz adornada con bigote que defendió la camiseta blanca durante los primeros años noventa, sino el vicepresidente y mano derecha (con la que se tocó los huevos delante de la reina) de la RFEF.
Rocha ha estado salpicado ya por algún escándalo, fue detenido por la Policía Nacional en 2016 por una presunta manipulación de votos, de modo que da el perfil para el cargo. Tiene potencial. Todo OK, José Luis.
As prefiere dedicar al ciclismo, al inicio de la Vuelta, el espacio principal de su portada. La verdad es que uno siente un poco de alivio, aunque sea de manera inconsciente, cuando se deja de hablar del maldito tema y lee algo relacionado con el deporte, aunque sea inevitable tratar el maldito tema.
Lo que ocurre es que el diario de PRISA tal vez no lo haga por amor al deporte, recordad la infame portada de hace solo tres días: «Jenni deja caer a Rubiales». Ahora es la FIFA la que da la puntilla a Rubiales. Pero vamos, que Rubiales no ha hecho nada, al pobre lo dejó caer Jennifer Hermoso y ahora lo remata Infantino. Una víctima, ya desde pequeño cuando su hermana le partió las piernas de arriba a abajo.
Mundo Deportivo, además del tema de marras, habla de sus cosas, de que al Barça solo le vale ganar hoy frente al Villarreal. «Sin Xavi, Raphinha, Pedri y Araujo, con Marcos ya inscrito, el reto es reencontrar la efectividad ofensiva». Con Marcos ya inscrito, sí habéis leído bien, y sin las palancas cobradas. ¿Cómo es posible? Pues por lo de siempre.
En el faldón de Sport podemos leer: «’La Federación no es su presidente': por Joan Roca Sagarra». Cierto, la RFEF es una red clientelar corrupta que es necesario desmantelar por completo y volver a erigir de manera limpia.
Nos despedimos ponderando las otras noticias ajenas al fútbol que son motivo de alegría hoy, la victoria de la selección española de baloncesto en el Mundial y la clasificación de Carolina Marín para la final del Mundial de Badminton.
Pasad un buen día.
El fútbol de Jude Bellingham es aquel poema de Lope: “Belleza singular, ingenio raro, / fuera del natural curso del cielo”. Es el salmo de una orquesta sinfónica: saber dónde estar, saber qué tocar, saber apartarse, saber entrar. Todo a tiempo. No ha necesitado periodo de adaptación, quizá porque sabe que en su presencia es el equipo el que va a amoldarse a él. Es el único futbolista que logra sobre el césped lo de Modric: que todo gire a su alrededor cuando salta al campo; con la feliz salvedad de que el británico andaba en pañales cuando el croata ya debutaba en las filas del HŠK Zrinjski Mostar; algo, si quieres fortuito, pero que dice mucho y bueno de Jude y más aún de Luka. Uno abrió el camino, el otro supo abrirse el suyo fijándose en los grandes.
Es posible que Jude, con su bonus track de marcar en todos los partidos, nos haga olvidar el vacío que tenemos a la altura del nueve. Lo bueno del Real Madrid es que a menudo el camino hacia el éxito no lleva la ruta que nos gustaría a los aficionados, pero al final termina en el mismo lugar, a los pies de un montón de copas. Aun así, a propósito, no acabo de entender que hayamos cerrado el mercado sin incorporar al menos a un delantero centro más; ¡y no será porque no me he postulado, que tengo el récord del mundo en goles de panza en los partidos de embusteros contra castrados!
Ya sé que la épica blanca puede con todo, que podemos ganar incluso sin un delantero —que ya hemos jugado mil partidos con falsos nueves— pero, incluso siendo los mejores del mundo, no acabo de compartir esa excitación por vencer dándole facilidades al rival, de apelar casi cada semana a la gesta, y menos aún en esta temporada tan delicada, en la que parece a estas alturas indiscutible que será un milagro si llegamos a mayo sin medio Castilla jugando en primera, con la enfermería hasta la bandera. Mal de muchos, consuelo de tontos, sí, pero lo cierto es que en esto el Madrid no tiene la exclusividad. Sueño con que algún día alguno de los explotadores de la teta del fútbol, al ver que las lesiones caen como gotas en un aguacero, se pregunte: “¿estaremos haciendo algo mal?”.
El fútbol de Jude Bellingham es aquel poema de Lope: “Belleza singular, ingenio raro, / fuera del natural curso del cielo”. Es el salmo de una orquesta sinfónica: saber dónde estar, saber qué tocar, saber apartarse, saber entrar. Todo a tiempo
Volviendo a Jude, en un puñado de partidos, el británico ha dado ya muestras del inmenso potencial, y ha descartado que su fichaje fuera a engrosar la lista de promesas incumplidas, esas estrellas que vinieron bajo grandes focos, saltaron al campo, y se apagaron para siempre. Bellingham tiene el valor secreto más cotizado por los entrenadores: visión de juego. De un tiempo a esta parte, en este fútbol tan exageradamente físico, donde cada vez se deja menos espacio a la poesía, resulta casi imposible encontrar a futbolistas que sean capaces de leer cada jugada del partido de un modo diferente a como lo ven los demás, como lo hacía Michael Laudrup, Xabi Alonso, Guti, o David Beckham; en el Madrid tuvimos tantos. Y tenemos aún a los dos mejores del mundo en esas lides: Toni Kroos y Luka Modric. Jude Bellingham, con sus veinte años, es una fiesta para el madridismo.
Es esta una extraña temporada en la que, como siempre, necesitaremos a todo el equipo, pero sospecho que además necesitaremos el máximo también en las individualidades. Los goles de Jude, sí, pero también los cabezazos inteligentes de Joselu, los misiles desde fuera del área de Valverde, las jugadas a lo Ronaldo que está probando Rodrygo esta temporada, y, si nada lo remedia, hasta algún remate a gol de Kepa en el minuto 180 de una eliminatoria.
Y sin embargo, ni un ápice de ansiedad ante este Madrid. Tenemos al que —apuesto una cena con quien quiera— va a ser el mejor jugador de la Liga esta temporada, nuestro Jude, y a sus palabras del sábado en el campo a un jugador del Celta me remito al otear lo que se nos viene encima en los próximos meses en todas las competiciones: “relax”. Es como si el discurso se lo hubiera hecho Florentino.
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