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Richard Dees: "Lo peor del periodismo deportivo es su doble vara de medir"

Richard Dees: "Lo peor del periodismo deportivo es su doble vara de medir"

Escrito por: Francis Garcia Cedeño9 agosto, 2015
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Nos encontramos con Richard Dees en la cafetería de un hotel cercano al Santiago Bernabéu. Lleva puestas unas gafas de un color negro tan impenetrable como el de la camiseta de El Radio que luce. Se diría que la puesta en escena está estudiada para prolongar la atmósfera furtiva y humeante de dicho programa, un legendario podcast  de referencia para el madridismo alternativo (pero aquí nos falta el rock'n'roll y nos sobra luz). Miles y miles de madridistas esperan cada noche su disección aparentemente fría (la exasperación ante lo que cuenta solo se intuye en los recovecos de su voz ronca y pausada) de los desmanes del periodismo deportivo patrio, y de la saña más o menos encubierta de sus ex-colegas de profesión -fue periodista antes que flagelo del gremio- para con el Real Madrid. A partir de septiembre, además, esa voz resonará con su hálito justiciero en el programa El Primer Palo de esRadio, comandado por nuestro colaborador Juanma Rodríguez. 

Es esa hora en que el café resulta excesivamente académico y la cerveza demasiado intempestiva, lo que inevitablemente inclina hacia la cerveza. Además, el punto de arranque es la realización del ya quintaesencialmente galernario once de gala de la Historia del Real Madrid, tarea que no se lleva a cabo mientras se raja un sobrecito de azúcar. 

R: Empezaremos por los suplentes.

P: Primero suplentes para darle emoción. Cómo se nota que sabes crear atmósfera.

R: Suplentes, sí. Además, ya veréis que tiene sentido para mí. De portero suplente, Bodo Illgner; a mí me gustan ese tipo de porteros: porteros grandes, porteros sobrios, nada palomiteros. Podía haber elegido a Buyo, incluso a García Remón, pero me gusta más este otro tipo de guardameta. Cuando veáis a quién he elegido como titular, lo entenderéis mejor.

P: Descuento que no es Iker el titular, entonces.

R: No, no lo es. Luego, más suplentes: Camacho, Panucci, Míchel y Netzer; y luego Amancio y Puskas. He dudado entre Puskas y Hugo, pero al final por cuestiones sentimentales mías me he decantado por Puskas.

P: Antes de que sigas adelante, y aprovechando que lo has puesto como portero suplente, ¿Illgner no está un poco infravalorado en el inconsciente colectivo madridista? Porque en la Séptima todo el mundo habla del gol de Mijatovic, pero la final que hizo Illgner fue absolutamente inconmensurable. Una cosa mítica. La gente se queda con lo de Mijatovic porque es el gol. Pero lo de Illgner fue tremebundo. Media Séptima es suya. 

R: Sí, sí. La gente se queda con Mijatovic porque es el gol. Como en Sudáfrica la gente se queda con Iniesta y no tanto con Iker. Aparte de eso, es que a mí me gusta este tipo de portero: uno sobrio, de los que no hacen nada para la galería pero siempre están ahí; y que cuando hacen una parada no se adornan innecesariamente.

P: Vayamos a los titulares.

R: Perfecto. Portero: Betancort.

P: Me lo imaginaba.

R: Dudé entre Araquistain y Betancort. Araquistain para mí es muy importante porque es el de la Sexta. Pero en la línea esa de porteros que me gustan a mí, prefiero a Betancort. De la misma manera que si Iribar hubiese sido del Madrid, lo hubiese puesto a él; por ser ese tipo de portero que a mí me gusta. Y luego, en defensa Sanchís padre de lateral derecho, Hierro y Benito de centrales, y Roberto Carlos de lateral izquierdo.

P: Siro López, Juanma Rodríguez y tú habéis puesto el mismo dúo de centrales: Hierro-Benito. 

R: Hierro y Benito, sí. Hierro por la polivalencia de que en un momento determinado puede ir al centro del campo para hacer variantes. Luego, Pirri, Velázquez y Zidane. Había tres jugadores que yo tenía clarísimo que iban a estar en el once. Uno era Velázquez, el otro es Gento (que pongo arriba junto con Cristiano) y el otro luego te lo digo.

P: ¡A Don Alfredo no lo has puesto!

R: Es que si te das cuenta sólo he puesto diez. De momento.

P: Qué razón tienes. Ya decía yo.

R: Es que el ultimo…

P: Lo vas a poner con otro… ¡Ah! [Richard escribe en diagonal, recorriendo todo el once como una nube que lo cobijara con su sombra, su último titular: Di Stéfano].

R: Es que este no lo puedo poner en ningún sitio. ¿Dónde lo pones? Le pongo aquí. Le pongo aquí. Le pongo aquí [Señala distintas posiciones dentro del once]. Menos de portero, le puedo poner en cualquier parte, en todo el campo. Entonces, yo no puedo… Por eso eran diez más Di Stéfano al final.

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P: ¿Pero tú viste a Di Stéfano? No es por quitarte años, pero tú serías muy jovencito cuando…

R: Sí, muy joven. Yo le vi perder. Yo lo he dicho muchas veces: mi infancia comienza en un Benfica 5, Real Madrid 3. Ese es el primer recuerdo de la infancia que yo tengo, aquella final de la Copa de Europa que nos quitaron los portugueses. Después de ir ganando, palmamos miserablemente 5-3, y Puskas falló un penalti. Y ese es el primer recuerdo que yo tengo de mi infancia; o sea, nítido y claro. En mi casa, viendo el partido por la televisión, atestiguando cómo perdíamos 5-3 con el Benfica.

P: Y sin embargo esa derrota no hace mella...

R: No, al contrario.

P: Al contrario. ¿Y cómo lo explicas? Porque un niño quiere ser del que gana, normalmente. ¿O no es así?

R: Pues a mí cuando me preguntan “partidos del Madrid que te hayan dejado huella”, señalo ese, aun perdiendo. Y el 0-5 del Barcelona aquí, igual. Con Cruyff. Nos mete un gol Sotil de cabeza, Sotil que era como Piatti o más bajito. Y sin embargo yo tengo –igual es una percepción irreal mía–, pero yo tengo una percepción idealizada de ese partido, recuerdo el minuto 85, Velázquez cogiendo el balón y corriendo hacia la portería a ver si podía meter un gol, y yo qué sé. El chiste del Alcoyano.

P: Ya, ya. Tú te quedas con lo bueno, aun habiendo encajado un 0-5.

R: Yo me quedé, y me sigo quedando, con la idea de no rendirte. O sea, vas 0-5 pero es igual; ni te acomodas ni te adocenas, ni dices bueno, ya nos han metido cinco, que no nos metan más. No. Era intentar atacar la portería del contrario aunque fuera un 0-5. Y fue muy duro aquel partido.

P: ¿Y ese partido lo viste en directo en el estadio o en la televisión?

R: No, lo vi en televisión.

P: Estamos hablando del setenta y algo, ¿no? Eso lo buscamos luego, desgraciadamente es muy fácil de encontrar.

R: Sí, setenta y… Fue antes del Mundial que ganó Alemania. Pues ‘75 o ‘76 sería [Lo comprobamos después y fue el 17 de febrero de 1974]. Yo es que para las fechas soy muy malo. Pero sí me acuerdo perfectamente de estar en casa viendo el partido, desesperado, y… Pero verles que querían seguir atacando aunque fueran perdiendo 0-5, ellos seguían atacando. Eso es el Madrid, y es lo que me enamoró.

P: ¿Y tú te haces del Madrid por tradición familiar? Tú eres de Bilbao y tú estabas en Bilbao, ¿cómo es la historia?

R: Vamos a ver, mi padre nació en Cantabria, y aunque vivíamos en Bilbao él conservaba muchos amigos allí. Y a través de un amigo suyo, de Guarnizo –de donde es Gento–, consiguió una fotografía de la Galerna del Cantábrico dedicada. Yo tenía cuatro o cinco años, y mi padre me la dio.

P: Claro, eso marca. ¿Y la tienes todavía?

R: Está en casa de mis padres. A partir de ahí, para mí era el Madrid y solo el Madrid. (Se le quiebra un poco la voz, aunque logra sobreponerse).

P: Te emocionas…

R: Sí. Por eso en Lisboa, cuando fui a ver la Final de la Décima, protagonicé una escena de gran torpeza. Estaba en el hotel y me presentaron a Amancio y a Gento. ¡Y me comporté como un patán! ¿Por qué? Porque me dijeron: “¿Te quieres sacar una foto con Amancio y Gento?”. Y dije: “No, con Amancio no. Yo con Gento". [Risas]. Tal era y es la importancia sentimental que Don Francisco tenía para mí.

P: En esos momentos no te das cuenta de que vas a quedar mal con Amancio, claro.

R: No, qué coño. En ese momento te da igual.

P: ¿Quién es Amancio? [Risas]

R: Exacto. Amancio, figúrate, que en la Sexta metió el gol, el gol del empate; que luego metió Serena el 2-1; que también es un partido muy importante para mí. Que rompí una silla en mi casa saltando cuando metió Serena el gol. Y ni qué coño Amancio, quítate de en medio, yo quiero con Gento.

P: Ya podías haber puesto a Amancio de suplente, por lo menos, para compensarle por lo de…

R: No, a Amancio lo tengo. En los suplentes. Amancio y Puskas. (Vuelve a mostrar el folio con su alineación).

P: Ah, es verdad. Lo has puesto para desagraviarle un poco por aquella descortesía lisboeta. 

R: No, y porque en aquella Sexta Copa de Europa el gol que mete Amancio es mucho mejor que el de Serena.

P: Por edad, no lo vi jugar, pero muchos