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Caretas fuera

Caretas fuera

Escrito por: Francis Garcia Cedeño16 abril, 2018
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Una profesión, dos varas de medir, vergonzoso.

Estas fueron las palabras de Isco que retumbaron las redes sociales el pasado viernes y que lo seguirán haciendo durante mucho tiempo. Un pronunciamiento del malagueño que no ha dejado indiferente a nadie, pero que no es el primero de Isco, como veremos más adelante. Sólo que, por el momento en que lo ha hecho y por la desmesurada campaña antimadridista por una parte de la prensa deportiva española ante el pase a semifinales del Real Madrid, ha tenido mayor repercusión.

Juanma Castaño ha sido el catalizador que hizo posible la reacción del 22 blanco. Según él, el Real Madrid estuvo “desaparecido y cobarde” y, en su desfachatez, dice que el árbitro inglés pita penalti “no sé si por empujón, por patada, o por ambas cosas”. Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Hay empujón, hay patada, hay ambas cosas? ¿No es eso entonces penalti aunque lo llame robo? Es más, para Castaño el penalti a Lucas Vázquez es un “escándalo mundial” que “puede ser recordado durante años”. Sabemos perfectamente que él y sus compañeros del mismo palo se encargarán de ello, de sacar el no-penalti (según ellos) cada vez que les interese mantener la mentira; otra muestra más de un enunciado performativo, que diría J.L. Austin, que por el mismo hecho de ser expresado (será recordado) realiza el hecho (mientras lo recuerda).

Hace un año, este mismo periodista, por decir algo, no habló de los errores de Denis Aytekin que dieron lugar al 6-1 del Barcelona al PSG. Un partido donde al Barça le regalaron dos penaltis y a los franceses les escamotearon dos, entre otros errores arbitrales y jugadas cuestionables (12 en total, según Isaac Fouto). Antes bien, lo vendió como hazaña histórica: “Estamos aquí para contaros la gesta del Barça (…). No es una fecha para la historia del Barça, ni tan siquiera para la historia del fútbol; es una fecha para la historia del deporte (…). Se queja de la actuación arbitral con esos dos penaltis, especialmente el segundo, que es definitivo evidentemente en el resultado, ese quinto tanto del Barça, penalti sobre Luis Suárez que no existe. El primero es cuando menos dudoso (…). Uno dudoso y otro que no es, porque estamos todos de acuerdo en que el penalti a Luis Suárez no es penalti”. Mientras, en este partido del miércoles, al actual campeón de Europa le anularon un gol legal (de Isco, precisamente) y le dieron un penalti que sí era, pongan las tomas que pongan; y dentro del tiempo del partido.

Y este periodista, por decir algo, el mismo que inventó lo de las bolsas de regalo con el Villarreal, fue quien dijo en El Partidazo durante la víspera de la final de Cardiff aquello de: “Yo soy Isco y, en un entrenamiento, le pego un hachazo (a Bale)”. Lamentablemente, en esa ocasión ni el club ni ningún jugador salió a defender a Bale de ese ataque gratuito y miserable de –se supone– un profesional, presentador del programa deportivo nocturno de la Cadena COPE. Richard Dees ha sido, precisamente, quien más ha denunciado esta falta de profesionalidad por parte de cierta prensa deportiva española; para él, “lo peor del periodismo deportivo es su doble vara de medir y la incoherencia”.

En esta ocasión, Juanma Castaño encontró respuesta en un Isco valiente. Un Isco que no se calla en redes sociales desde hace un tiempo para acá. Recordemos cuando en junio de 2016, ante los rumores de una supuesta implicación de jugadores de La Roja en un caso de abuso sexual, El Confidencial y Atresmedia incluyeron al malagueño y éste publicó un tuit asegurando que era rotundamente falsa la información que circulaba, pidiendo a sus abogados que emprendieran todas las acciones legales que estimasen oportunas.

El año pasado, en abril exactamente, Isco también reaccionó en su cuenta de Twitter tras la polémica desatada por la foto en la que está con unos amigos y aparece una bolsa de patatas culé: “Que no me voy al Barça pesados”. Sí: que son pesados lo sabemos todos, y que lo dijera de esa manera lo celebramos más si cabe. Más aún con su “Dejar de meter mierda que ya iban a salir mis otros dos compañeros... no sabía yo que se podían hacer cuatro cambios”, en diciembre pasado, cuando el AS publicó que se había negado a seguir calentando al salir Nacho en el Clásico.

“Inoportuno como casi siempre”, es la guinda del pastel de un Sport que se refiere así a Arbeloa por “entrometerse en la guerra tuitera” entre Isco y Castaño. ¿Pero esto qué es? Es vomitiva tanta licencia para insultar de esta prensa. Lo cierto es que Álvaro, cuando dice “nada nuevo bajo el sol… ¡Caretas fuera!”, está reafirmando lo que ha venido denunciando en solitario desde hace unos años; único jugador que en activo denunció la doble vara de medir de cierta prensa deportiva española, razón por la que gran parte del madridismo lo quiere como portavoz del club. Arbeloa también habló de esa incoherencia de la prensa en esta santa casa de La Galerna, en aquella entrevista que le hiciera Jesús Bengoechea y en donde ya decía que “lo que vale para unos no vale para el Real Madrid”. Léanla de nuevo, no tiene desperdicio incluso tras dos años y sin que hubiera sucedido el 'aytekinazo'.

Hace unas semanas, tras el partido de la selección española contra Argentina, Isco fue entrevistado a pie de campo por su triplete. En medio de sus declaraciones, también dijo aquello de que los partidos con La Roja le daban la vida, que Julen le demuestra la confianza con minutos y que en el Madrid no tiene esa confianza que un futbolista que necesita, que tal vez el problema era él y que tenía que ganársela, que quería seguir trabajando para tener más minutos. Reconozco que esas palabras no me gustaron, porque le daba pie al periodismo antimadridista a hacer fiesta en las tertulias y en los periódicos a costa del Real Madrid y de Zidane. Dudé mucho de la oportunidad de esas declaraciones, si bien entendía que fueron con ocasión del subidón por su primer triplete. Hoy, con este pequeño artículo, y habiendo recordado todas las ocasiones en que en su cuenta personal de Twitter ha dado golpes en la mesa cuando otros muchos otros futbolistas (o el mismo club) callan, quiero darle las gracias a Isco por su valentía.

El Real Madrid tiene que hacer algo ante la manipulación y los ataques gratuitos de estos periodistas. Los retuits de Carvajal y de Theo a Isco son insuficientes; necesitamos una plantilla más comprometida en la denuncia de estos abusos. Zidane, por su parte, estuvo contundente en la rueda de prensa previa al partido del Málaga: “Es una vergüenza hablar de robo, estoy decepcionado de lo que se dice. Se puede hablar de si es penalti o no. Para mí lo es y para otros no. Pero luego todo lo que se habla sobre los robos… hay que parar (…). Tenemos que seguir con lo que estamos haciendo y trabajar. Nadie va a cambiar la historia de este club, que es el mejor del mundo”. Esta es la hoja de ruta que hay que seguir. Llevamos muchos años sufriendo el antimadridismo periodístico y dejando que sean ellos los que escriban nuestra historia por no tener un discurso y dar la callada por respuesta. Ahora es el turno del Real Madrid; nosotros seguiremos elevando la voz o escribiendo en defensa del club que nos ha dado tantas glorias.

Isco nos ha demostrado que tiene lo que hay que tener para vestir y defender esta camiseta, no se ha refugiado en el silencio o en ser en ocasiones el niño bonito de la prensa que encumbra a La Roja para denostar al Madrid o a su entrenador. Su tuit tiene tanta repercusión a nivel mundial, que se expone a ser ahora vilipendiado por esa misma prensa que le alababa cada jugada vestido de rojo y criticaba la supuesta falta de minutos en Chamartín; es consciente de que ya no será tan imprescindible para esos tertulianos antimadridistas. Su tuit les ha hecho daño, les ha quitado las caretas al no ser un 'zasca' de un jugador señalado, sino de uno de sus 'protegidos'.

Francisco (como mi padre y como mi hermano): gracias por tu madridismo y por tu profesionalidad en un momento en que necesitábamos ese “basta ya” ante tanta mentira y manipulación. Seré la primera en levantarme para aplaudirte cuando vaya al partido de semifinales y gritar: ¡Ole tú, Isco! ¡Ole tú!