Buenos días, amigos. Ya es martes, queda menos para que acabe la semana. Es mayo, queda menos para que termine la temporada. En definitiva, es el Madrid, queda menos para que vuelva a ganar. Aunque, si bien se trata de una máxima universal aplicable a tiempos de alegrías magras, la senda del triunfo no se recupera porque sí, sino que requiere de toma de decisiones acertadas y de esfuerzo. Como mínimo. La crítica a todo lo podrido de nuestro fútbol no debe ser incompatible con exigir al club que se ponga las pilas.
Mientras esto ocurre, el resto sigue igual. Todo es previsible hasta la exasperación. El leitmotiv es que el Madrid, todo mal. Siempre. En épocas de crisis, de bonanza y de cualquier otra serie de televisión. Pero como hasta un reloj parado acierta la hora dos veces al día, si se anuncia el apocalipsis blanco cada semana, alguna vez coincide con malas etapas vikingas.
Al asomarse a los medios —y al propio fútbol español— no se observa la realidad de la calle, sino una ficción. Todos los actores implicados —casualmente menos el principal perjudicado— nos venden una competición magnífica, emocionante, espectacular. Pero no es necesario ni siquiera limpiarse las gafas para ver los desconchones de los decorados de cartón piedra y la goma de las caretas de los disfraces. O directamente leer la verdad:
Debajo del «Más que un clásico» podemos ver que «El partido será uno de los más seguidos de la historia y la retransmisión televisiva, una “superproducción audiovisual”, según LaLiga». Falta un «patrocinado por la propia la propia liga», pero se entiende.
La expresión «superproducción audiovisual» pretende sonar moderna, sólida, pero es una confesión en toda regla. Hemos perdido la cuenta de cuántos años lleva el campeonato nacional siendo una superproducción, es decir, una maldita película. Además, con el paso de los años, cada vez más telefilm de sobremesa de Antena 3, con sus anuncios y todo.
Director, productor, realizador, guionista, secundarios, maquilladores, etc. tienen la trama donde querían: SU protagonista recibe la visita de EL protagonista con el objetivo de montarle una encerrona que culmine con el alzamiento de un nuevo trofeo de corchopán. Todo ello recogido con drones, grafismos, cámaras de cine, realidad aumentada, planos imposibles y demás parafernalia tecnológica de primer nivel. Esa misma que no es capaz de filmar ni una gota de sangre cuando a Mbappé le parten la ceja. Esa misma que muestra una imagen tomada desde el satélite Meteosat cuando se produce un penalti claro a favor de los blancos.
Tiene su gracia que la liga quiera que sea una superproducción y no una retransmisión. Retransmitir es mostrar lo que ocurre y producir es construir. Seguir construyendo un relato comenzado años ha.
Sport celebra el asunto porque el guion le favorece. El ecosistema mediático lleva tiempo preparando el decorado y lo vende a precios desorbitados como experiencia «premium», ese palabro detector de vendehúmos. Pero la realidad es la que es, basta echar un vistazo a la fotografía que ilustra la portada: un tifo alopécico que ocupa tres cuartas partes de un estadio a medio recauchutar. Representa fielmente al fútbol español.
Si Sport espolea la posible entrega en bandeja de otra liga ominosa al equipo del régimen, con el Madrid de testigo, Mundo Deportivo cumple su función de castigar al enemigo: busca dónde puede hacer más daño y clava ahí su puya hasta el corvejón. La gastroenteritis del vestuario blanco es el objetivo perfecto.
Cuando un equipo pierde, sucede lo mismo que en un hogar cuando no hay dinero: surgen tensiones. Y la solución es la misma: resolver el problema, porque, si no, nada mejorará. Y además se da ventaja al adversario.
Aunque, en el caso del Madrid, cuando gana también está mal, ya lo hemos comentado al comienzo. Como muestra, el graznido del obsoleto Lama contra Vinícius tras su gran actuación contra el Espanyol:
✍️🤔 Manolo Lama: "Meterle dos goles al Espanyol está muy bien, pero cuando hay que meter los goles es en los partidos de verdad" https://t.co/fQnkv5pdv2
— Tiempo de Juego (@tjcope) May 4, 2026
Hace tiempo que mentir no tiene consecuencias, porque el receptor del mensaje está tan aborregado que carece no ya de espíritu crítico, sino de la más mínima memoria o capacidad intelectual funcional. Vinícius, además de anotar en las dos finales de Champions ganadas, se encuentra, pese a su juventud, en los puestos altos de todas las estadísticas importantes de la Copa de Europa. Datos no opinables.
En la prensa madrileña, también del régimen, reparten el peso de manera diferente y el Atleti es el protagonista.
Marca se muestra más moderado: «Destino Budapest». El diario prisaico asume serios riesgos: «Camino a la gloria». Nada es descartable, pero dados los antecedentes…
Nos despedimos de vosotros con la esperanza de que gocéis de un espléndido día y con el deseo de que el domingo, cuando Tebas ponga en marcha la función, claqueta en mano, y grite: «Liga EA Sports, temporada 2025-26, escena 35, toma 1: el alirón», el Madrid no respete el guion. Queremos un Madrid guerrero y rebelde que arruine el rodaje del telefilm. No queremos ser, otra vez, meros figurantes contra el Barça.














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Un comentario en: El Madrid debe reventar la función
Buenos días dado que ninguno de los 4 jinetes del Apocalipsis Blanco hace referencia al encuentro de esta tarde, la hare yo con permiso de la dirección, esta tarde a las 18:00 horas el baloncesto blanco tiene su enésima cita con la historia, juega el tercer partido de cuartos de final con el Hapoel judío, de ganar sería el 3-0 y el pase a las semi finales y final de la liga europea, espero que los árbitros no alargen la serie, el encuentro se juega en Bulgaría, en un cuchitril indigno en el que apenas caben 5000 personas, somos mejores, pero del "amigo" Hierrezuelo, ( ¿ no había otro anti mdridista? ) no me fio