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Contigo, pan y japonés. 5 años en La Galerna

Contigo, pan y japonés. 5 años en La Galerna

Escrito por: Fred Gwynne16 junio, 2020
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Hoy hace cinco años, un 16 de junio de 2015, publiqué mi primer artículo en La Galerna. He pensado celebrarlo, si el tiempo lo permite, en alguna terraza al lado del mar, tomando un aperitivo y escribiendo este texto mitad agradecimiento mitad superstición.

El artículo del que estoy más orgulloso nunca se publicó, o, para ser más exactos, se publicó solo unos minutos, el tiempo que tarde en avisar a Jesús Bengoechea de que aquello no lo había escrito yo. Hoy me arrepiento de haberlo hecho, me hubiese encantado que siguiese ahí, con aquel surrealista final que era una declaración de confianza ciega, como la palmada de un gran entrenador a un jugador mediocre después de un partido desastroso.

Al leerlo en La Galerna me di cuenta de que el párrafo final había desaparecido y su lugar lo ocupaban un par de líneas escritas en japonés o uno de esos crípticos tuits de D’Alessandro lleno de símbolos ininteligibles. Háganse una idea, un artículo normal, como este, como otro cualquiera de los que amablemente leen en La Galerna y de repente, el último párrafo, el que cierra el texto y le da sentido, se convierte en algo parecido a esto:

ホルヘDAlessandroがそれを書いたと確信しています

En cuanto lo vi publicado escribí rápidamente un whatsapp a Jesús para corregirlo.

—Jesús, hay un error en el texto, ha desaparecido un párrafo y hay un par líneas en japonés.

—Sí, está tal cual me lo has mandado.

No me pregunten cómo aquel artículo, con aquel disparatado final, llegó a manos de mi editor.

—¡Pero si está en japonés, Jesús!

—Ya, a mí también me extrañó, pero pensé que era una de tus cosas.

No dijo exactamente “una de tus cosas”, dijo algo mucho más bonito que me da vergüenza repetir. Pónganse en mi lugar, aquello era una declaración de amor, un contigo pan y cebolla literario. No solo me dejaba escribir en La Galerna, me dejaba hacerlo hasta en japonés. No creo que nadie haya recibido nunca un premio a la confianza mayor que este.

Y hoy, cuando cumplo un lustro en La Galerna, le quiero dar las gracias. Primero porque como lector siempre quise poder leer una revista como La Galerna y segundo, porque, además de permitirme colaborar en ella y aprender del enorme talento que rezuman mis compañeros, he ganado un montón de amigos. No puedo pedir más, bueno, sí, que esta temporada el Real Madrid gane Liga y Champions y que Florentino me llame por teléfono, que me tiene muy olvidado.

Si lo piensan, el que hoy pueda estar escribiendo este artículo tan especial no es más que otra muestra de confianza. Contigo pan y japonés.

Estábamos todos, o casi todos, algunos, por superstición o tal vez por la cercanía del mar, habían declinado mi invitación y ya se habían ido al agua. Les había convocado al aperitivo en Hondarribi, en un restaurante del puerto, muy cerca de los “afamados Supermercados Mercado”. El primero en aparecer fue, como no podía ser de otra manera, Florentino. Nos dimos un abrazo y me felicitó, sabía que era un momento muy especial para mí. Unos minutos más tarde, en grupo, charlando animadamente, se presentaron Sugrañes, con sus náuticos recién lustrados, el periodista de mantenimiento y los del Chumino Democràtic.

Las vacas de Setién, Timoteo y el Gallo Claudio (Digo hijo, digo hijo digo) se habían puesto sus mejores galas y acicalado como estrellas de cine, las vacas lucían unos vestidos ajustados, rojos, con lentejuelas que brillaban como una de aquellas bolas de discoteca de los 70 y unos escotes en forma de agujero negro que engullían planetas y miradas.

Juan Mercado llegó abrazado a mi madre y con mi sobrina a los hombros. Al verlos juntos de nuevo me emocioné.

Poco a poco la terraza del restaurante se fue llenando: Bale y su túnica romana, las vascas de la boda, Richi, Paulo Coelho, el presidente de El Salvador con su twitter,  la “Pirenaica”…

Estaba feliz, saludé a todos, comí unos cuantos calamares, me serví un vino y levante la copa para brindar. Era un día muy especial:

—Señoras y señores, vacas, perros, gallos, extraterrestres, calcetines, calzoncillos y amuletos varios, levanten sus copas, vamos a brindar por la 人生、健康、そして世界最高のチーム:レアルマドリード。