Las mejores firmas madridistas del planeta

Mestizaje. Mezcla. Simbiosis instantánea, fugaz, brillante por momentos. Las opiniones fluyen, van y vienen de un lado a otro de la mesa, a veces, con orden, y otras, a borbotones, en un enredo en el que coinciden la espontaneidad del fondo con el de la forma. Porque la mesa —formada por un científico insigne con alma de polímata; la mente sagaz de quien ha convivido en la sala de máquinas de las empresas españolas más internacionales; una doctora en Bellas Artes con marcado conocimiento de nuestros hogares ancestrales; un inquieto comunicador y escritor de viajes, de novelas abigarradas y editor de La Galerna; y este discreto cronista— concluye siempre en los equipos del Real Madrid. Y nada más espontáneo e imprevisible que un deporte.

Y aunque la agudeza Imprevisible de Juan Luis trae un orden del día inexcusable, se va retrasando por la fluencia de una conversación que podría extenderse hasta el infinito sin decaer si no fuera porque los presentes tenemos obligaciones que cumplir. Finalmente, tras unas cuantas idas y venidas, atajos, sucedidos y ocurrencias, la mesa se centra en el motivo de su convocatoria. Asuntos inocentes en apariencia pero de calado cierto, pues tienen que ver con la educación y con el pensamiento. Con el nervio que deciden la riqueza intelectual y ética de una sociedad.

Sirviendo pollo

—¿Vosotros habéis visto alguna vez escupir a Nadal?

La pregunta siembra la mesa de desconcierto, a pesar de que Arsuaga había ensayado una pausa histriónica entre el anuncio de una pregunta impactante y el propio enunciado de la misma.

—Jamás —se atreve finalmente a responder Joe Llorente, haciendo de portavoz de todos. Para ello ha tenido primero que dejar de servir pollo a todo el mundo y luego dejar de comer pollo, en este o en el orden inverso. Antes de que Arsuaga lanzara su aldabonazo, Joe llevaba un rato sirviendo y comiendo, básicamente. Lo primero, porque es un hombre educado. Lo segundo no sé por qué, aunque no descartaría que acabe de llegar de hacer esquí de fondo en Laponia, con el hambre que da eso.

—Nunca —asevera Raquel, que a su vez llevaba un rato callada pero sin comer, o sea, por pura discreción. Habla o calla según corresponda y siempre según corresponde, pero prácticamente nunca deja de sonreír.

Me ha costado encontrar el sitio. Es un lugar inhóspito de uno de esos barrios de casas bajas y descoloridas. El local es muy humilde, pero debo reconocer que el pollo, especialidad casi única, es soberbio. Pollo asado y madridismo, qué pedazo de receta.

—¿Y en el baloncesto? —prosigue Arsuaga, en esa especie de trance cuajado de suspense en el que se sumerge cuando sugiere un tema de conversación—. ¿Habéis visto alguna vez a un jugador de baloncesto escupir sobre el parqué? Joe, tú has sido medallista olímpico y campeón de Europa con el Madrid en dicha disciplina. ¿Alguna vez has visto a un colega tuyo lanzar un filardo en pleno partido? Y no será porque es un deporte que no dé cansancio.

—Jamás —repite Joe.

—Yo tampoco —refrenda Jesús Vega a mi derecha—. Imagino que vas a seguir preguntando deporte por deporte.

—¿En golf? —prosigue en efecto Arsuaga, haciendo caso omiso a mi tocayo—. ¿En balonmano? ¿En voleibol?

—No, nunca —intervengo yo, tratando de atajar—. ¿A dónde nos llevas, Juan Luis?

Juan Luis Arsuaga nos ha convocado para almorzar en ese lugar apartado del mundanal ruido para hacernos partícipes de algo importante, se nos anunció, y todo hace indicar que consumidos los primeros cartuchos de charleta inicial hemos llegado al centro del asunto.

—Muy sencillo. Si no se ven escupitajos en el tenis ni en el baloncesto ni en el golf ni en el judo ni en la halterofilia, ¿por qué tenemos que consentirlos en el fútbol?

El alegato cae sobre el mantel con contundencia suprema. Raquel asiente con fuerza y Jesús parece buscar algo, aprensivo y consternado, debajo de una patata frita.

—Tienes toda la razón, da muchísimo asco —sentencia Raquel, dando paso al pronunciamiento público de Arsuaga, que pasa a expresarse como si leyera un comunicado oficial.

—Os he reunido aquí a modo de encuentro preliminar para la redacción conjunta de un manifiesto contra el lapo en el mundo del fútbol. No hay derecho al espectáculo repugnante de futbolistas de unos u otros equipos aclarando sus gargantas para acabar emitiendo lapos tan generalmente abundantes como siempre nauseabundos. El espectáculo, con los canales de televisión como testigos, aleja de nuestro querido balompié a incontables observadores neutrales, y resulta tanto más inaceptable cuanto contrasta fuertemente con la falta de registro alguno de esta práctica en todos los demás deportes, salvo excepción que ahora mismo se nos escape.

Como la solemnidad suele llevar aparejada su propio anticlímax, la cosa deriva enseguida al terreno incómodo del off-topic o del tema paralelo, por ejemplo: ¿se dice lapo o gapo? Esta cosas se dirimen ahora via Google en un periquete, y aunque según la RAE no existe más que una de las dos opciones yo procedo a desgastarme innecesariamente en la defensa de la otra.

—En mi colegio se decía “gapo”. Era un colegio de hijos de aviadores militares. Quizá la variante dialectal tenga su origen en el gremio, aunque podría ser sólo geográfica, distrito Arturo Soria/Ciudad Lineal de la capital, que es donde estaba ubicado mi colegio.

Joe también dice haber oído lo de “gapo” alguna vez, pero lo considera incorrecto. Y come pollo. Y sirve pollo.

—Otra cosa —anuncia Arsuaga—. Lo del “partido a partido”.

Me encanta lo de “otra cosa”, esa manera de dividir la vida en capítulos que de repente se me antoja intrínsecamente vasco, o bien propio de alguien experto en huesos de nuestros ancestros, ni qué decir de un vasco experto en ellos.

—¿Qué pasa con lo de “partido a partido”?

—Pues que ya nadie lo dice. ¿Os habéis fijado? ¿Cuánto hace que no escucháis lo del “partido a partido” del Cholo?

—Mucho, ahora que lo pienso —admito.

-Eso es porque el Atleti ya no gana siempre. Era un lema intrínsecamente vacío, con absurdas pretensiones de originalidad. ¿Qué pasa? ¿Que el Madrid no juega partido a partido? ¿El Bayern de Múnich o el Moratalaz no van partido a partido? De hecho, la liga se juega necesariamente partido a partido. Era una perogrullada tan grande que solo les ha servido mientras ganaban. En cuanto han dejado de ganar las competiciones, ha caído en el desuso más absoluto.

—Cuánta verdad —musita Jesús Vega—. Pásame el vino, tocayo. Por cierto, el Cholo siempre fue muy de escupir, ¿no?

 

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Entradilla del artículo escrita por José Luis Llorente Gento.

Hoy el Castilla cumple 50 años. El filial del Real Madrid fue inscrito como tal el 21 de julio de 1972, aunque la relación con el primer equipo viene desde más atrás. En 1930, varios trabajadores de la compañía de seguros Plus Ultra fundaron una agrupación deportiva con el mismo nombre que englobaba diferentes disciplinas deportivas, entre ellas el fútbol. Desde ese momento comenzó a colaborar con el Madrid proporcionándole jugadores a cambio de algún tipo de contraprestación que fuese necesaria para la asociación, aunque no era el único equipo del cual bebía el club de Chamartín. En 1947 se formalizó esta colaboración y el A. D. Plus Ultra se convirtió en filial blanco.

El Plus Ultra nutrió al Madrid de futbolistas de tanta relevancia como Zárraga, Miguel Muñoz o Grosso. La Fábrica siempre proveyó de jugadores importantes tanto al Real Madrid como al resto de equipos de élite. De hecho, en 1960 no estuvo lejos de ascender a Primera División.

Hoy el Castilla cumple 50 años. El filial del Real Madrid fue inscrito como tal el 21 de julio de 1972, aunque la relación con el primer equipo viene desde más atrás

A comienzos de la década de los setenta el equipo comenzó a sufrir problemas económicos hasta que se disolvió y cedió sus derechos federativos al Real Madrid, que ese 21 de julio de 1971 inscribió oficialmente al Castilla Club de Fútbol como filial. Desde ese momento militó en Tercera División hasta que ascendió a Segunda en 1978.

Dos años después, en la temporada 79-80, logró uno los principales hitos que adornan su historia: consiguió llegar a la final de la Copa del Rey, perdiéndola por 6 goles a 1 precisamente frente al Real Madrid. Fue un logro histórico, el único filial en España y el primero en el mundo en disputar la final de Copa de un país. En el camino hasta la misma primero dio buena cuenta de Extremadura, Alcorcón y Racing de Santander; para después eliminar a cuatro equipos de Primera División: Hércules, Athletic, Real Sociedad y Sporting de Gijón. Épico.

Castilla final Copa del Rey

Aquel equipo lo entraba Juanjo García, que sustituyó a Santiesteban cuando Boskov lo reclamó para el primer equipo a principio de temporada. También formaba parte del cuerpo técnico un histórico del fútbol español como Jesús Paredes. En la plantilla había futbolistas de la talla de Agustín, Ochotorena, Ricardo Gallego o Pineda. Israel G. Montejo escribió en la Galerna este fantástico artículo en el que detalla a la perfección esta hazaña.

Debido a que el Real Madrid aquel año se había clasificado para la Copa de Europa, el Castilla se convirtió en el único filial en disputar una competición europea: la Recopa. Cayó en primera ronda frente al West Ham United, pero el club inglés necesitó de la prórroga para remontar al Castilla, que había ganado por 3-1 en el Santiago Bernabéu.

El Castilla es el único filial que ha disputado la final de la Copa del Rey y que ha jugado la Recopa de Europa

Poco después llegó otro de los momentos cumbre del filial blanco: el campeonato liguero de Segunda División. También es el único filial que ha logrado dicho honor. Se consiguió en la temporada 83-84, con la Quinta del Buitre entrando en ebullición y a punto de cambiar el fútbol español para siempre.

En el año 1990, una normativa de la Federación Española que afectaba a los filiales obligó a disolverse al Castilla, que perdió su entidad como club y se convirtió en un equipo dependiente del Madrid, pasando a llamarse Real Madrid Deportivo. Al año siguiente se denominó Real Madrid B. Durante los años siguientes brotaron futbolistas como Guti y Casillas, entro otros muchos.

En 2005 pudo recuperar su nombre histórico de Castilla, el cual ha mantenido hasta la actualidad.

Pese a la inflación y al coste de la energía y de las materias primas, la Fábrica sigue a pleno rendimiento y hoy podemos celebrar los primeros 50 años de existencia del Castilla, el mejor filial de la historia del fútbol. Felicidades y a por muchos más.

 

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Hi, culos, buenos días, ¿qué tal estáis? Disculpad, pero ayer vimos a Lewandowski saludar así a la afición del Barça y ya sabéis: culo veo, culo quiero.

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— FC Barcelona (@FCBarcelona) July 19, 2022

Sí, amigos, ayer por la mañana Lewy subió a un vehículo que lo llevó al habitáculo, más bien al cenáculo, habilitado bajo el pináculo para grabar el mensaje que el club quería enviar a los culés. El Barça quería crear un vínculo, a poder ser mayúsculo, entre el nuevo fichaje y el soci. Se especuló con que el equipo de grabación no era más que un grupúsculo, lo cual no fue obstáculo para llevar a cabo su tarea.

La grabación se articuló de tal manera que al comienzo se adivinó a Lewandowski entre la borrosidad del desenfoque. Robert acercose, iba sin báculo, y su figura comenzó a perfilarse. Entonces, un zoom lazaroviano acercó la imagen del polaco hasta apreciársele los folículos pilosos del rostro. Momento cumbre. Robert espetó: “Hi, culos!”. Después la cámara bajó hasta el escudo blaugrana, al cual no dio ni un mísero ósculo.

Visto el vídeo varias veces en círculo, no podemos negar que es un espectáculo. Su autor debe reflejarlo en su currículo y salir a celebrarlo comiendo tubérculos y pedúnculos (patatas y percebes, para los neófitos en la cocina de vanguardia).

Ahora, imaginamos a Lewandowski entrando al vestuario del Barça con batín y pipa, cual Hugh Hefner, y saludando al personal con un sonoro “Hi, culos!” mientras suena el Blitzkrieg Bop de los Ramones adaptado a tal momento: “Hi, Ho, cu-los”.

La prensa catalana se centra en Lewandowski, aunque lamentablemente no hace referencia a su hi, culos!

“Estoy aquí para ganar” es el titular de Mundo Deportivo. Puede parecer una obviedad, pero en el Barça no lo es, el Barcelona es un club en el que no resulta extraño que un jugador suyo diga que prefiere ser fiel al tikitaka antes que sucumbir a la ordinariez de la victoria y de la conquista de Champions. Ya sabéis, el culé y la realidad son como el aceite y el agua. Pero son felices así. Criaturitas.

En Sport hallamos una perla de Laporta: “Estamos poniendo al Barça en el mundo otra vez”. Jan, no te vengas arriba, estamos de acuerdo que Bartomeu dejó el club hecho unos zorros, pero dentro del planeta, no se lo llevó a Saturno.

As y Marca se decantan por abrir sus diarios con la selección española femenina. Titulan: "Orgullosos" y "Con la cabeza alta". Estamos de acuerdo. De quien no estamos orgullosos es del seleccionar español, Jorge Vilda, sus erróneas decisiones echaron por tierra todo el trabajo y el esfuerzo realizado por las jugadoras de la selección y fueron clave para que España perdiese en la prórroga frente a Inglaterra. Una pena, porque tuvo el pase a semifinales de la Eurocopa en su mano. Por si fuera poco, Vilda ya estaba renovado desde antes del comienzo del torneo, por lo que seguirá siendo un lastre durante los dos próximos años. Una verdadera lástima, si nadie lo remedia.

Nos despedimos felicitando al Castilla, que hoy cumple 50 años.

Pasad un buen día.

Bye, culos!

Un debut, un coyote y un abogado real: crónica del Nashville SC vs. Los Angeles FC.

Primer Clásico de las Artes de la temporada de la MLS. El equipo de la ciudad del cine contra el combinado de la capital de la música.

Los Ángeles anuncia su once de gala. Todos los onces del LAFC son de gala en realidad, o al menos eso parecen con su glamourosa equipación negra y dorada. En la portería, Maurice Crépeau. Crépeau rima con Thibaut, así que ojito con este portero. Crépeau es canadiense y Thibaut es belga; ambos, en fin, nacieron en los países más aburridos de sus respectivos continentes. Tantas semejanzas no pueden ser casuales.

En la delantera, LAFC coloca a Carlitos Vela como ariete. Vela hace no mucho que anduvo por la liga española y llegó a convertirse en un goleador bastante potable en la Real Sociedad. Según Cesc Fábregas, que compartió vestuario con él en el Arsenal, es uno de los mejores delanteros que ha conocido, pero más vago que una iguana en vacaciones. O sea, un perfil muy del Arsenal. Antes de que Bale recalara en LAFC, Vela le avisó de que “aquí tiene que venir a trabajar”. Toma nísperos. Quítate que me tiznas, le dijo la sartén al cazo.

A pesar de todo, a nosotros Vela nos cae muy bien, primero por ser madridista (según reconoce él mismo) y segundo porque nos identificamos mucho con aquellos con poca afición a dar el callo. Como dijo el poeta: “Confieso con harto afán / y sentimiento profundo / que soy lo más holgazán /que Dios ha puesto en el mundo.” Que podría adaptarse de esta forma: “Confieso con gran pesar / que el trabajo me la pela / y que soy por lo normal / más vago que Carlos Vela”.

Carlos Vela

La delantera del once titular del LAFC la completan Cristián “Chicho” Arango, al que quizá recuerden de un fugaz paso por el Valencia allá por 2015 y que ahora parece un sicario de la mara Salvatrucha, cosa que achaco a una estrategia sutilmente trazada para acojonar porteros rivales. Con este jugador sé que voy a tener problemas, porque el club y los locutores locales lo llaman Arango pero en su camiseta pone “Chicho”; así que sospecho que yo, que me pierdo hasta con las instrucciones de un silbato, no me voy a enterar de nada de lo que haga en el campo.

Completa el triplete delantero angelino Kwadwo Opoku. Y aquí este humilde corresponsal se rinde: ni idea de quién es Opoku ni de dónde sale, oigan. Mis fuentes locales lo más que aciertan a decirme es que de Arkansas no es. Pero seguiré investigando.

Los Ángeles anuncia su once de gala. Todos los onces del LAFC son de gala en realidad, o al menos eso parecen con su glamourosa equipación negra y dorada. En la portería, Maurice Crépeau. Crépeau rima con Thibaut, así que ojito con este portero

En cuanto a la escuadra titular del Nashville, lo que sí les puedo decir es que tira mucho de jugadores locales. Algo así como el Athletic de Bilbao pero en versión yanqui. “Nashville está lleno de perturbados”, que decía Al Pacino en “El Irlandés” de Martin Scorsese. Por estadística pura, imagino que alguno de ellos jugará en el equipo de la ciudad.

Antes de comenzar el partido sale al campo la simpática mascota del equipo local: Tempo el Coyote. Aquí en Nashville nadie tiene ni pajolera idea de por qué su mascota es un coyote, pues no hay absolutamente nada en esta ciudad que tenga remota conexión con los coyotes. Recojo las palabras de Chris Jones, que es algo así como el director de las peñas locales, quien aclara que “pensamos adoptar como mascota a un mapache, pero los Tennesse Titans ya tienen a T-Rac.” ¿Pero tiene la ciudad de Nashville alguna relación con los mapaches? La misma que con los coyotes: ninguna. Ah, vale. Pues eso.

Tempo mapache mascota

El partido en sí es más bien de ataque. Como dije en otra crónica anterior, al público americano los equipos defensivos les caen gordos y lo que les piden a sus jugadores es que ataquen, que hagan cosas bonitas y den espectáculo. Los entrenadores de la MLS, en general, son conscientes de ello y juegan mucho a marear el balón de un lado al otro del campo. Aunque todo parece ir una o dos marchas más lento que en el fútbol europeo.

Bien avanzada la primera mitad, compruebo que el marcador sigue 0-0. También que, junto al marcador, hay un extraño mensaje: CALL JACOB.COM. “Llama a Jacob”. Así, sin más. Suena casi bíblico, un poco siniestro incluso, como si junto al resultado del partido hubiera aparecido de pronto la palabra REDRUM.

El partido en sí es más bien de ataque. Como dije en otra crónica anterior, al público americano los equipos defensivos les caen gordos y lo que les piden a sus jugadores es que ataquen, que hagan cosas bonitas y den espectáculo. Los entrenadores de la MLS, en general, son conscientes de ello y juegan mucho a marear el balón de un lado al otro del campo

Como me tomo muy en serio mi labor de corresponsal, decido comprobar de inmediato quién es Jacob y por qué es tan urgente ponerse en contacto con él. Quizá sea cuestión de vida o muerte.

Al teclear “calljacob.com” en Google descubro que el tal Jacob es en realidad Jacob Enrami, abogado de Nashville, aunque por su apellido colijo que sus ancestros no llegaron en el Mayflower. Qué cosas. Aquí en el Bernabéu anunciamos cremas de Nivea, pero en Nashville anuncian abogados.

Según su página web, el slogan de Jacob Enrami es “Real Person. Real Attorney. Your Attorney.” Glorioso.  Me tranquiliza, por otra parte, que Jacob Enrami sea una persona real y no un producto de mi imaginación. Netflix debería hacerle una serie a este letrado: “Don’t Call Saul, asshole, Better Call Jacob!”, debería llamarse. Según su web, el señor Enrami ha ganado en el último año más de 14 millones de dólares solo en demandas de tráfico. ¿Esto lo sabe Laporta? ¿Es consciente de que solo con los siniestros de la Xavineta esta temporada, Jacob Enrami podría conseguirle fondos suficientes para renovar el Camp Nou entero, y sin palancas ni nada?

Me dispongo a tomar nota del número del señor Enrami para mis amigos culés cuando, de pronto, el LAFC abre el marcador. Gol de Chicho. O de Arango. No sé. Ah, espera, que son el mismo. Ok. Un golazo, de todas formas. La cámara enfoca al público y allí, en una esquinita, veo a un tipo color horchata vestido con el traje regional de Nashville: sombrero vaquero, lata de birra en la mano y camiseta sin mangas.  En la camiseta lleva serigrafiada una foto de Gareth Bale pidiendo silencio, como Raúl en el Camp Nou. Señorita, por favor, póngame una de esas en cada color.

Aficionado Nashville

Sigue el partido. Sánchez, del LFAC, agarra de la camiseta a un jugador del Nashville dentro del área. ¿Penalty? ¡Que alguien llame a Jacob Enrami, Real Attorney! El árbitro acude a comprobarlo al VAR, porque aquí también tienen de eso, y, además lo utilizan. “¿It’s all Ok, Joseph Lou?” Jospeh Lou dice que sí, que es penalty. El Nashville empata el partido.

En el minuto 46 José Cifuentes deshace el empate marcando el segundo gol para el LAFC, a un pase en diagonal de Vela, que será un vago, pero hace unas asistencias bastante buenas. Se pita el descanso. Veo tristón a Tempo el Coyote. Sus cabriolas han perdido ímpetu y jolgorio. No es coyote feliz.

Sánchez, del LFAC, agarra de la camiseta a un jugador del Nashville dentro del área. ¿Penalty? El árbitro acude a comprobarlo al VAR, porque aquí también tienen de eso, y, además lo utilizan. “¿It’s all Ok, Joseph Lou?” Jospeh Lou dice que sí, que es penalty

El resto del partido lo paso intentando llamar a Jacob Enrami para explicarle lo del Barcelona, a ver a él qué se le ocurre. Dice que ningún problema, que por menos trincaron a Al Capone y que si pongo el asunto en sus manos el tal Tebas acaba en Sing Sing antes de lo que tarda Tempo el Coyote en bajarse la cremallera del traje para ir al baño. Le digo que no me ha entendido bien y le explico de nuevo el asunto.

No me da tiempo porque al fin, en el minuto 71 se produce el acontecimiento que tanto tiempo llevo esperando: Gareth Bale salta al campo. Es su debut como estrella de la MLS. Siento un cosquilleo el estómago. Junto a Bale sale el 7 del LAFC, que se llama Blessing (Bendito). Esto tiene que ser una señal.

Debut Bale

Los hinchas del LAFC, los “3252”, corean desde su grada con entusiasmo: “¡Garetdebuth Bale! ¡Gareth Bale!” Como lo hacen con acento californiano, suena algo así como “Gareth Feo”. Por un momento, Bale se siente como en casa: no lo sacan hasta el minuto 70 y cuando salta al campo lo insultan. Noto como se le pone gesto lampedusiano, “cambiar todo para que todo siga igual”, hasta que se da cuenta de que no le están llamando “feo” sino que le están animando. Apenas recuerda lo que es que tu afición coree tu nombre.

En su nuevo equipo Gareth Bale ha recuperado el número 11 que nunca debió perder. Aquí en Madrid lo seguirá llevando Asensio, que, sobre su espalda semejan avergonzados unos, como hidalgos que fueron nobles y ahora se dejan caer migas de pan sobre la barba para que la gente crea que no pasan hambre.

Los hinchas del LAFC, los “3252”, corean desde su grada con entusiasmo: “¡Garetdebuth Bale! ¡Gareth Bale!” Como lo hacen con acento californiano, suena algo así como “Gareth Feo”. Por un momento, Bale se siente como en casa: no lo sacan hasta el minuto 70 y cuando salta al campo lo insultan

Tres minutos después de saltar al campo, Gareth se marca un regate con pase de tacón que es gloria bendita. Como los que se hacía Marcelo en sus buenos tiempos. Por lo demás, se le ve activo y con ganas.

No puedo verlo mucho más porque el árbitro pita el final del partido al llegar el minuto 90 (aquí ni un segundo de descuento, ¿recuerdan?). Victoria del LAFC que le sirve, además, para ponerse en cabeza en la clasificación liguera.

Salgo del estadio contento y feliz. Me cruzo con Tempo el Coyote, que está jodido por la derrota. Le chincho un poco y me responde que Bale es un jeta, un golfista y que no habla español.

Tenemos el juicio el lunes. Me abogado, Jacob Enrami, me tranquiliza y me asegura que en Tennesse a nadie le meten en la cárcel por darle una paliza a un coyote.

Veremos.

Devuelvo la conexión.

 

Entregas anteriores de L. A. Is My Lady:

I. Previa del Nashville SC v. Los Ángeles FC: El clásico de las Artes

Un 21 de julio de 2005 anunció el Real Madrid el fichaje de Robson de Souza, Robinho. Una operación cocinada a fuego lento por el club blanco y que pasó por diversas dificultades siempre planteadas por el presidente de Santos, Marcelo Teixeira, que no puso las cosas nada fáciles para el trasvase del jugador brasileño.

La primera noticia del interés del equipo madridista por Robinho surgió en febrero de 2003. Por entonces, el objetivo principal de Florentino Pérez era un Kaká que brillaba en el Sao Paulo y había dejado detalles grandiosos en el partido Real Madrid – Selección FIFA de la conmemoración del centenario blanco el 18/12/2002. Como otras opciones, José Félix Díaz en MARCA hablaba de Robinho y Diego, ambos del Santos.

A finales del año 2003 la expectación creció cuando se pudo ver a Robinho en Europa en un partido para recaudar fondos para la pobreza entre los Amigos de Ronaldo y los Amigos de Zidane en Ginebra. Allí, Robinho ya tuvo contactos con buena parte de la plantilla merengue y buscó fotos con diferentes miembros galácticos como Beckham.

Un año más tarde, entre noviembre y diciembre de 2004 la operación comenzó a calentarse. Los medios madrileños hablaban de que el Real Madrid había conseguido una opción preferencial sobre el central Luizao y pretendía realizar lo mismo con Robinho. Para ello, José Ángel Sánchez se reunió con Juan Figger, uno de los agentes del brasileño. Por su parte, el otro representante de Robinho, Wagner Ribeiro, indicaba que el precio para un traspaso era de unos 20 millones de dólares y que “el jugador quiere jugar en el Madrid”. Sin embargo, también metía prisa a los capitalinos puesto que tenía a otros pretendientes como el Chelsea, el PSV, el Benfica o el Atlético de Madrid, que mandó un ojeador para verlo in situ.

La gran competencia por su firma metió prisa al Real Madrid, que aceleró la operación para cerrar un acuerdo con el jugador. En algún momento se pensó en su fichaje de cara al mercado invernal y una cesión del jugador, pero Robinho descartó esa fórmula de forma categórica. Y es que el cuadro blanco no tenía fichas disponibles para más extracomunitarios al contar con Walter Samuel, Ronaldo y Roberto Carlos.

Un 21 de julio de 2005 anunció el Real Madrid el fichaje de Robinho. Una operación cocinada a fuego lento por el club blanco y que pasó por diversas dificultades siempre planteadas por el presidente de Santos, Marcelo Teixeira, que no puso las cosas nada fáciles

A mediados del mes de noviembre una preocupante noticia paralizó cualquier negociación. Desde Brasil llegó la información del secuestro de la madre de Robinho. Dos individuos la raptaron en una casa de Sao Paulo y durante varios días no hubo ningún contacto de los secuestradores. El jugador lo pasó realmente mal, sufrió un ataque de nervios y debieron sedarle. Por suerte, tras 41 días de secuestro la madre del jugador, Marina da Silva Souza, fue liberada tras el pago de un rescate.

En diciembre el Real Madrid dio el paso definitivo para hacerse con el sí de Robinho y cerrar los términos personales del acuerdo con el futbolista. Figer y Ribeiro viajaron a la capital de España para tratar un principio de acuerdo entre club y futbolista llegándose a hablar de un contrato por cinco campañas. Así, los blancos se adelantaron a Chelsea, PSV, Benfica y un Oporto que también se sumó a última hora en busca del fichaje.

En la Navidad de 2005 en uno de los clásicos bolos que disputan jugadores brasileños durante sus vacaciones se vio a Robinho compartiendo terreno de juego con Roberto Carlos. El lateral izquierdo animaba a su compatriota a llegar al Madrid y además declaraba que su próxima nacionalización española le haría un hueco en la plantilla. “Es un jugador con un potencial enorme; no tiene techo y puede aportar mucho. Con él la gente se va a divertir.” dijo el tres, mientras que Ronaldo se sumó también al apoyo comentando que “Tiene una clase extraordinaria y sus regates son un auténtico espectáculo”. La prensa brasileña o técnicos como Parreira y Zagallo abogaban por el salto del jugador a Europa si quería convertirse en el mejor del mundo.

Robinho y Roberto Carlos

Llegó 2005 y aún faltaba lo más relevante, que era concretar un acuerdo total con Santos para su traspaso. Y no fue una tarea nada sencilla. Los meses pasaron y pese a que había conversaciones el conjunto brasileño no quería vender y el presidente, Marcelo Teixeira, se cerraba en banda porque quería mantener a Robinho en el cuadro santista hasta las elecciones presidenciales de diciembre o incluso hasta el Mundial de Alemania. El acelerón por parte merengue se produjo a finales de junio, cuando concretó la cantidad que desembolsaría por su fichaje: entre 20 y 25 millones de euros. Además, mandó un ultimátum a Santos que fue trasladado por Ribeiro a Teixeira: el Madrid solo esperará 10 días.

Fue entonces cuando Robinho tomó cartas en el asunto y dio un paso clave para lograr desbloquear la situación. El jugador —que estaba como loco por jugar con los ‘Galácticos’ y marcharse de Brasil tras el secuestro de su madre— dejó de entrenarse y de jugar con el Santos explicando que “no puedo trabajar, solo tengo la cabeza en el Real Madrid”. Incluso en AS se publicó que el futbolista amenazó a Santos con llevar el caso a la FIFA. El 4 de julio el futbolista tomó la palabra en una rueda de prensa donde confesó de forma pública que quería irse del Santos y firmar por los blancos.

Robinho tomó cartas en el asunto y dio un paso clave para lograr desbloquear la situación. dejó de entrenarse y de jugar con el Santos explicando que “no puedo trabajar, solo tengo la cabeza en el Real Madrid”

El club santista y su presidente enfurecieron tras las palabras de Robinho y estaban dispuestos a ir la guerra con los blancos metiendo de por medio a la FIFA, pero con el paso de las horas se fueron acabando los argumentos para mantener al brasileño en sus filas. A mediados de mes se reanudaron las negociaciones entre ambos clubes para firmar la paz y obtener una salida beneficiosa para todas las partes. Florentino tranquilizaba: “Robinho vendrá seguro”. Mientras, Tomás Roncero en AS detallaba la oferta madridista de 22 millones con un Santos había rebajado sus pretensiones a 27. El 21 de julio, el Real Madrid anunció en su web que abonaba parte de la cláusula del futbolista en un comunicado que rezaba así: “El Real Madrid ha hecho entrega, en Río de Janeiro, a la Confederación Brasileña de Fútbol, para su remisión a Santos Futebol Clube, de los instrumentos de pago adecuados para hacer efectivo el importe en que está valorada la participación del club brasileño (un 60 por ciento) en la transferencia a un club extranjero de los derechos deportivos del jugador de fútbol Robson de Souza, Robinho, según el contrato de trabajo vigente entre el Santos y Robinho”. Ese 60% suponía 24,5 millones de euros mientras que el 40% restante correspondía a jugador y representante. Robinho decidió renunciar a cobrar su parte.

Teixeira tardó cuatro días más en dar su brazo a torcer, aceptar las condiciones del Real Madrid y asumir la marcha de su estrella. Casi un mes después, Robinho viajó a la capital, asistió a su presentación en el Santiago Bernabéu y se estrenó oficialmente con la camiseta blanca en un partido liguero contra el Cádiz dejando un debut inolvidable.

 

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En el Madrid, desde que llegó Florentino y se trajo a Figo, prácticamente solo han triunfado tres tipos de jugadores: los extremadamente técnicos, los superdotados físicos y ambos (véase Cristiano), no hay hueco para más. Por eso no triunfó Kaká, que estaba a medio camino entre lo técnico y lo físico, por eso se vendió a Sneijder y por la misma razón Nacho y Lucas jamás han sido titulares 10 partidos.

En mi opinión Ozil sí valía, y creo que Odegaard también, por lo técnico; queda ver si un jugador con este perfil, como Kubo, rompe para ser muy duro físicamente o muy bueno técnicamente, si no, no volverá nunca de la Real o de donde sea. Por el lado físico pienso en Valverde y pienso en Di María, por exponer dos ejemplos. No vale ser un siete o un ocho en ambos, como pudiera ser Asensio. Alguien como Mendes le debería decir: o te conviertes en Ozil o te conviertes en Di María, si no, al Milán.

En el Madrid, desde que llegó Florentino y se trajo a Figo, prácticamente solo han triunfado tres tipos de jugadores: los extremadamente técnicos, los superdotados físicos y ambos (véase Cristiano), no hay hueco para más

Ahora estamos con “la finura” de Hazard y la única posibilidad de que esto tenga sentido es que regatee. Si no regateas no vales en el Madrid como atacante. Por eso no valía Morientes, ni valía Jovic, porque en el Real Madrid de ahora el delantero no solo se dedica a rematar, sino a muchas cosas más. Por esto, ni más ni menos, tuvimos paciencia con Benzema, aunque fuera un gato, y no la tuvimos con Higuaín, al que Mourinho consideraba un perro de caza. Por esto mismo, Vinicius no está en el mercado y Rodrygo lo estará si no hace, al menos, 15 goles y 15 asistencias, cuando en mi opinión el segundo juega bastante mejor que el primero en cualquier parcela del juego que no sea la de echar la pelota hacia delante y correr hacia ella. Por tanto, y cerrando ya el tema Hazard, la finura será regatear o no será, porque en su caso el gol y la asistencia no venían del “olfato” sino más bien de un regate anterior.

Hazard verano 2022

Y con Mendy es lo mismo pero al revés. Mendy sí es extraordinario, como Vinicius, en una parcela particular del juego. Es prácticamente insuperable para el extremo rival. Un especialista que no permite que su pareja produzca, aunque se llame Salah. A la prensa no le gusta por las razones que sean, incluso se filtran subidas de sueldo y ofertas de la Premier. Pero la realidad es la que es, si no me equivoco, en casi 70 partidos con él se han perdido dos: uno que jugó cojo en Stamford Bridge y otro en el Parque de los Príncipes, en el que también jugó mermado y con Mbappé regateando al personal de la otra banda. Además, Mendy no tiene Mundial si todo sigue igual para Francia. Combinarle con Alaba nos dará una serie de cosas fundamentales en la próxima temporada. La primera es poder elegir si quieres cerrarte porque te ataca Dembélé o atacar porque se cierra el partido y tener a ambos descansados. De paso, ceder dos años a Miguel Gutiérrez, y ver si este jugador está más cerca de Alexander Arnold o de Miñambres, ambos con un gran centro y, sin embargo, a años luz de distancia en otras cualidades.

El año es raro y necesitamos los puestos doblados y especialistas cubriendo al extremo del otro equipo o regateando al lateral rival. De Mendy tenemos realidades y de Hazard, hasta el momento, promesas de finura. Veremos.

 

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Previa del Nashville SC v. Los Ángeles FC: El clásico de las Artes

 

Es muy duro estar todo un verano sin ver jugar al Real Madrid. Uno siempre puede entretenerse con las idas y venidas del Barça de Laporta, que es como leer una novela de John Grisham donde los verdaderos héroes son los abogados. Pero eso no es suficiente.

Para tratar de mitigar mi mono madridista he propuesto a don Jesús Bengoechea, que conmigo tiene más paciencia que un santo, convertirme en el primer enviado especial de La Galerna en la MLS de los Estados Unidos y, ya de paso, cubrir minuto a minuto el debut de Gareth Bale en Los Ángeles Football Club. Es mi deseo revelar al lector de La Galerna los entresijos de dicha competición. Tengo muy poca idea de fútbol y aún menos de la MLS, pero eso no es óbice para que me embarque en esta labor con alegría y entusiasmo.

Cuando a Edgar Neville lo designaron como embajador en Honduras, escribió un telegrama al ministro correspondiente: “sin instrucciones concretas, sin idea de la misión que debo realizar y sin estar muy seguro de cómo llegaré a un lugar cuya localización geográfica desconozco, parto hacia Tegucigalpa donde quedaré como siempre a las órdenes de vuecencia.” Más o menos así fue como acepté yo mi corresponsalía autoasignada en Estados Unidos. Incluso en lo de “vuecencia”, que yo a Jesús Bengoechea siempre le trato con el respeto que merece.

Para tratar de mitigar mi mono madridista he propuesto a don Jesús Bengoechea, que conmigo tiene más paciencia que un santo, convertirme en el primer enviado especial de La Galerna en la MLS de los Estados Unidos y, ya de paso, cubrir minuto a minuto el debut de Gareth Bale en Los Ángeles Football Club

Pero vamos al grano. Aquí hemos venido a hablar de fútbol. O más bien de “soccer”. Durante las próximas semanas pienso convertirme en la sombra del Los Ángeles FC y de su nuevo jugador estrella, Gareth Frank Bale, con la promesa de mantenerlo a usted, querido galernauta, al tanto de todo lo que por allí se cuece.

La MLS (Major League Soccer) es el equivalente estadounidense de La Liga. Sin embargo, existen entre ambas competiciones notorias diferencias. Lo que el aficionado estadounidense entiende por espectáculo en el fútbol, no siempre coincide con nuestros gustos. Allí lo que quieren ver son muchos goles y victorias aplastantes. A un hincha del Dallas FC (por ejemplo) le pones un partido del Cholo Simeone y acaba metiendo la cabeza en hormiguero solo por la necesidad volver a sentir alguna emoción.

Bale Los Ángeles

Este afán por adaptar el fútbol al gusto americano hizo que la MLS implantara normas muy curiosas que no llegaron a cuajar. Por ejemplo: el tiempo en los partidos se contaba hacia atrás, del minuto 90 al 0, como los cronómetros de las bombas que Schwarzenegger tiene que desactivar en el último segundo de sus películas (cable rojo, cable azul…) antes de que todo salte por los aires. No había en los partidos, por cierto, tempo añadido. Al llegar al minuto cero, el encuentro se daba por finalizado. Es lo que oficiosamente se conocía como el Método Soto Grado (“habéis tenido 90 minutos para ganar, así que ahora no me vengáis con leches…”) Lo que sí había eran tiempos muertos que el entrenador podía pedir a discreción, y el partido se jugaba en cuatro cuartos igual que en el baloncesto. En resumen, la MLS pretendía que “soccer” se pareciera a cualquier deporte menos al fútbol.

Pero, sin duda, la norma más descacharrante de la MLS fue la que se implantó en 1974, cuando se decretó la prohibición de los empates. Si un partido acababa con marcador igualado, el resultado se decidía mediante el llamado “penalty australiano”, un lance sacado del hockey. En él, el jugador se colocaba a 32 metros de la portería y, cuando el árbitro daba la señal, echaba a correr con el balón y luego chutaba para gol. Se suponía que, de esa forma, se evitaba el injusto azar del sistema de penaltis habitual, pues dejaba un cierto margen de reacción al portero, que podía incluso enfrentarse mano a mano al delantero.

A un hincha del Dallas FC (por ejemplo) le pones un partido del Cholo Simeone y acaba metiendo la cabeza en hormiguero solo por la necesidad volver a sentir alguna emoción

Me habría encantado ver a Gareth Bale tirando un “penalti australiano” en su debut en la MLS, que eso fue básicamente lo que le hizo al Barça el día de la cabalgada de Mestalla, solo que con Bartra echando el bofe detrás. Por desgracia, dicha norma fue abolida en el año 99.

De modo que el primer partido de Bale con Los Ángeles FC se jugó sin penaltis de las antípodas. Lástima. El adversario fue el Nashville SC (Soccer Club), equipo estrella del estado de Tennessee.

Nashville, como todo amante de la música sabe muy bien, es la capital mundial del country. El escudo de su club de fútbol tiene seis líneas verdes que aluden a las cuerdas de una guitarra, según cuentan. Su entrenador es ni más ni menos que Gary Smith, que no sé quien es, y su jugador franquicia un tal Zimmerman, quien tampoco me suena de nada.  Consulto mis fuentes y me confirman que el padre de Zimmerman es ministro baptista en Georgia. Lo sospechaba por la forma en la que Zimmerman se desenvuelve en la defensa del campo: con mucha fe y poca cabeza.

Zimmerman Nashville SC

De Gary Smith lo único que me revelan mis fuentes es que jugó allá por los 90 con los Wycombe Wonderers, que así dicho parece el nombre de un equipo de “quidditch”. No le debió ir mal porque eso le ha permitido entrenar un equipo de la MLS, algo que, por ejemplo Xavi Hernández nunca podrá hacer por más títulos que gane ya que tiene prohibida la entrada al país por las leyes federales.

No me escondo y admito que lo desconozco todo sobre el método de entrenamiento de Gary Smith, aunque siendo el “míster” del equipo Nashville, quiero pensar que expresa sus consignas en forma de grandes éxitos de la música country. De tal modo, es muy probable que a sus defensas les recomiende “Stand by your man”, como cantaba Tammy Waynette, y a sus mediocentros permanecer “Standing on the corner” (Jimmie Rodgers) para volver “Crazy” (Willie Nelson) a los del equipo contrario. O utilizar la llamada estrategia de Johnny Cash: “Walk the line” de la defensa y encerrar a los delanteros del otro equipo en un “Ring of Fire”. No me cabe duda de que el sistema del Nashville SC no es un 4-3-2, ni un 4-4-2 ni zarandajas de esas: su sistema es un “9 to 5” de toda la vida, con la voz de Dolly Parton.

Los jugadores del LAFC juegan de negro y dorado. Su equipación tiene los mismos colores que un premio Oscar. A Gareth Bale, de hecho, si le rapas al cero, le das un buen cromado y lo dejas en pelotas tapándose las vergüenzas galesas con una espada toledana, parece un Premio de la Academia. A ver si va a ser por eso por lo que lo ficharon

El Nashville SC se enfrentó el pasado domingo contra el nuevo y flamante equipo de Gareth Bale. De un equipo cuya delantera está formada por Chiellini, Bale y Carlos Vela uno puede esperar cosas poco habituales. Si además es un equipo entre cuyos accionistas se cuentan “Magic” Johnson y Will Ferrell, cuyas mascotas son tres halcones llamados Olly, Fig y Mell que un halconero profesional a sueldo del club lleva a cada partido, y cuyos seguidores reciben el nombre de “los 3252”; tienes la certeza de que cuando juegan pueden ocurrir sucesos de lo más inusuales. A mí me gusta que los seguidores del LAFC tengan como apodo un nombre que parece lo que le sobraba al número pi. Algún día explicaré su origen, que, como todo lo que rodea la MLS, es enrevesado y pintoresco. En el fondo me gustaría que los madridistas, además de “merengues” y “vikingos”, tuviéramos también un apodo numeral. Los “14” me parece bueno, pero me da que es una cifra que no tardará en quedarse obsoleta.

Los jugadores del LAFC juegan de negro y dorado. Su equipación tiene los mismos colores que un premio Oscar. A Gareth Bale, de hecho, si le rapas al cero, le das un buen cromado y lo dejas en pelotas tapándose las vergüenzas galesas con una espada toledana, parece un Premio de la Academia. A ver si va a ser por eso por lo que lo ficharon. El Nashville SC, en cambio, juega de amarillo. Un Nashville-Los Ángeles es como ver al Villarreal enfrentarse contra un equipo del Comité Técnico de Árbitros de la liga española. Más o menos lo que hace el Madrid cada semana durante la temporada.

Bale Los Ángeles corazoncito

Y sobre el partido, ¿qué les puedo decir? ¿Con qué palabras puedo glosar el titánico enfrentamiento entre la capital mundial del Cine y la capital mundial de la Música? ¡Un auténtico Clásico de las Artes!

Pues, de momento, con ninguna, porque por hoy me he quedado sin espacio. Si quieren saber el resultado de este duelo en la cumbre, así como otras imprescindibles crónicas futbolísticas desde “el hogar de los valientes y la tierra de la libertad”, estén atentos a las páginas de La Galerna en los próximos días.

Cerrando la conexión Luis Montero Manglano desde Los Ángeles, California (o al menos eso dice él).

 

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Buenos días, amigos. Valdano dijo aquello de que el fútbol era un estado de ánimo y el Barcelona se ha asido a la literalidad de la frase (no a su significado real) con la fuerza de los mares y con el ímpetu del viento. Laporta es ese charlatán de Western que va de poblado en poblado vendiendo un crecepelo milagroso que hace efecto a los tres meses y cuando ve que su modelo de negocio comienza a fallar, vende los futuros ingresos por la venta de crecepelo al terrateniente más rico del lugar para disfrutar de la liquidez que le permita emprender otro chanchullo del mismo tipo. Le va dando patadas hacia adelante a la pelota de los problemas mientras esta crece y crece con la esperanza de que cuando pese demasiado él no esté para asumir las consecuencias.

Consigue insuflar un ánimo irracional a sus acólitos, sobre todo a los menos críticos y los que tienen un menor apego por la realidad. Ya la temporada pasada durante algunas semanas tuvo la habilidad de convencer a los suyos de que eran capaces de ganar la Liga, la Uropalí y hasta el campeonato anual de petanca de Parderrubias. Incluso hubo madridistas que sucumbieron al temor etéreo que infundía aquel Barça de castillo de naipes.

Lo que ocurre es que a fuerza de recorrer el Oeste vendiendo pócimas mágicas, se ha corrido la voz (no nos referimos a Frank Sinatra) y ya comienzan a conocerle a él y al Barça. El último en hacer público que el crecepelo del charlatán no funciona ha sido Nagelsmann, el entrenador del Bayern de Múnich, quien ha afirmado que el Barcelona es el único que no tiene dinero pero ficha a quien quiere. Más razón que un santo.

Nagelssman Barça sin dinero

Ya sabéis, la respuesta de los culés será que Nagelsmann es del Real Madrid y le rebatirán con argumentos tan sólidos como que si el 0-4 y que si Mbappé. Mientras tanto, seguirán vendiendo humo en forma de ilusión para opacar lo dantesco de su situación real. Sin ir más lejos, ayer lanzaron la idea de que solo por la venta de camisetas de Lewandowski iban a ingresar por lo menos 20 millones de euros. Lo cual, si fuese cierto, que no lo es, les vendría de perlas, porque precisamente ese es el importe que se ha embolsado en comisiones por la operación del polaco el amigo de Laporta.

Parece no importarles el ínfimo detalle de que al Barça realmente solo llega un pequeño porcentaje del dinero de cada camiseta y que además ha vendido casi la mitad de esa ganancia a futuro para comprar precisamente al jugador que va a vender todas esas camisetas. Están aplicando el método Abundio, aquel que propone vender el coche para comprar gasolina.

Aun así, vamos a hacer un ejercicio de credibilidad infantil y nos vamos a creer que el Barça va a vender varios millones de camisetas de Lewandowski. Que venía yo a hablar de Lewandowski, como diría Luis Ciges.

Cinco minutos después:

—Buenos días, quería comprar una camiseta del Barça.

—Buenos días. Estupendo, ¿qué nombre quiere que imprimamos en la misma?

—Hombre, pues cuál va a ser, Lewandowski.

Instantes después…

—Aquí la tiene.

—Pero oiga, que aquí pone “Levandoski”.

—¿Pero usted cuándo ha visto a un catalán abusando de la uve doble? Es más natural así, la uve doble es una letra extranjera.

—Ya, pero no es lo mismo.

—Que sí, hágame caso y llévese la camiseta con este nombre, necesitamos patriotas culés como usted para levantar el club.

Vaya por Dios, se han quedado sin uves dobles. No me quedan uves dobles, ninio, solo masibón.

Pero no pasa nada, ayer el Barça ganó 0-6 al Inter de Miami. El fútbol es un estado de ánimo y quién no va a lograr todo lo que se proponga después de una victoria así. ¡A Canaletas! Todo arreglado. Y encima sin jugar Lewandowski, con el polaco hubiesen ganado 0-27. Esta victoria disparará la venta de camisetas, en lugar de 20 millones, van a ingresar 48. Está todo arreglado, no hay por qué tener nada.

Por si no fuesen suficientes buenas noticias para el Barça, encima Azpilicueta está al caer. Eso afirma Sport. Teniendo en cuenta el apellido de tintes vitivinícolas que posee el lateral del Chelsea, confesamos que en caso de que terminase recalando en Can Barça, nos encantaría que algún diario titulase: “Azpilicueta se decanta por el Barcelona”.

A los madridistas mientras tanto solo nos quedan las migajas: haber ganado Liga y Champions, haber fichado al mejor centrocampista defensivo de Europa y haber contratado a uno de los mejores centrales del continente en condiciones muy ventajosas. De momento. Bueno, y la insignificancia de contar con jóvenes como Vinícius, Rodrygo, Valverde, Camavinga, de tener al mejor portero del mundo, al mejor delantero… En fin, minucias.

La prensa madrileña dedica su espacio principal a la selección española de fútbol femenino. Hoy a las 21 horas se enfrenta a Inglaterra para intentar lograr su pase a semifinales de la Eurocopa. No será nada fácil, las británicas son favoritas.

Nos despedimos con un consejo: si queréis montar un negocio y no sabéis cuál, poneos a fabricar uves dobles para el Barcelona. Es la palanca que os llevará al éxito.

Pasad un buen día.

Buenos días, amigos. Mientras vemos con el corazón encogido cómo arde media España, unos se van de vacaciones y otros vuelven al tajo, como los peces en el río, aunque no beban y beban y vuelvan a beber. Mas alguno sí actúa como si hubiese bebido y bebido y vuelto a beber. Es el caso de Rafa La Casa, que nos regala en El Confidencial un artículo propio de El Mundo Today, de un sujeto que acabe de sufrir una extirpación completa de cerebro o bien de alguien que quiera llamar la atención. Afortunadamente, parece que se trata de la última opción.

El Confidencial agita el mercado Barça

“El Madrid gana la Liga y la Champions, pero el Barça agita el mercado al fichar al Bota de Oro”. Ojo. Por empezar por algún sitio y obviando la memez, relaciona la consecución por parte del Madrid de los dos títulos más importantes de la temporada pasada con el fichaje realizado por el Barça de un futbolista para la campaña siguiente. ¿Tiene algún sentido? No.

Es equivalente a decir: “Fernando se ha doctorado simultáneamente en Medicina e Ingeniería de Caminos Canales y Puertos, pero Víctor se ha comprado un Opel Calibra del 92”.

Por otro lado, tenemos la expresión “agita el mercado”. Maravillosa. Imaginamos Laporta con un mandil en el mercado de la Boquería, por ejemplo, al grito de: “¡Malacatones, ciruelas, sendías! Mire qué melones, señor, mire qué nabos, señora. Todo fresco y turgente. Hoy oferta en Frenkies de Jongs de cultivo ecológico. ¡Me los quitan de las manos, oiga, me los quitan de las manos!”. Terror en el hipermercado, horror en el utramarinos, la pasta ha desaparecido y todos saben cómo ha sido.

Lo gracioso es que para los culés sí tiene sentido el artículo. Del mismo modo que el año pasado valoraron más el 0-4 y las tres semanas de ilusión que les proporcionó Xavi Hernández que la Liga y la Champions ganadas por el Madrid, ahora realmente les hace más ilusión malvender parte de sus fuentes de ingresos de los próximos lustros para fichar puntualmente a un gran delantero de 34 años con un contrato de cuatro años y pagando una comisión de 20 millones a su representante, que curiosamente es amigo de Laporta.

Pero los culés son así, y además están obsesionados con evangelizar a todo el que se pone a tiro, así lo demuestran las portadas de Sport y Mundo Deportivo.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Ambas primeras planas enfatizan el culerismo de un recién llegado Lewandowski que no habrá tenido ni tiempo aún para visitar las grietas del Camp Nou. Parece un tanto extraño que un polaco que lleva la torta de años en el Bayern de Múnich llegue a Barcelona y se convierta en culé ipso facto. ¿Cómo lo habrá logrado tan rápido? ¿Al modo Camilo José Cela, absorbiendo de golpe el culerismo de una palangana? Quién sabe.

Aunque la verdad es que ya no nos extraña nada. Además de la conversión instantánea de Lewandowski y la agitación del mercado, estos días ha triunfado un artículo de As que atenta directamente contra el Diccionario de la lengua española.

Tuit As revalidar

¿Es posible revalidar un título que no se ha ganado? Para As no solo es posible, sino que es probable, porque ve más factible que otros equipos lleven a cabo una acción que solo es posible que la realice el Madrid. Con las actuales leyes de la física, la lógica y la semántica, solo puede revalidar un título quien lo ha ganado. El resto lo pueden ganar, pero no revalidar. ¿Pero a quién le importa la realidad? Esto es Hollywood.

Portada As

As titula del mismo modo: “Esto es Hollywood”, pero se refiere a la gira que inicia el Madrid por el este norteamericano. El diario madrileño afirma que el club blanco prevé ingresar entre 12 y 15 millones gracias a este viaje. Eso está bien, el Madrid no tiene detrás un estado saturado de recursos naturales ni la manga ancha plagada de palancas que disfruta el Barça, por lo que tiene que generar ingresos solamente con sus recursos.

Portada Marca

Marca le dedica su portada a Asier Martínez, bronce en el Mundial de Atletismo en la modalidad de 110 metros vallas. Gran hazaña. Felicidades, Asier.

Nos despedimos con un mensaje de apoyo a Sebastian Haller, jugador del Dortmund diagnosticado ayer de cáncer testicular.

Pasad un buen día.

El Barcelona, que estaba en la ruina, acaba de fichar a Robert Lewandowski. Lewandowski es uno de los mejores delanteros del mundo, seguramente el mejor después de Benzema y seguramente también el último delantero puro, el último 9 clásico que quedaba en el mercado. Laporta ha podido ficharlo después de “activar” la tercera palanca económica del verano. Yo me descubro ante esta gente porque, la verdad, son los mejores. Barcelona es un plató de televisión y un laboratorio publicitario de primerísimo nivel y el Fútbol Club Barcelona, como mascarón de proa de esa inmensa nave de papel, es su apoteosis. No hay nadie como ellos para inventarse cosas como estas. Se puede decir ya que han sustituido a los argentinos como los mejores vendehúmos del planeta. Son los Mad Men de nuestra era. Alguien se sacó de la chistera la expresión “palanca” para describir los artificios financieros con los que Laporta y Junta Directiva están sacando adelante la planificación deportiva para la campaña que comenzará en agosto en mitad de una catástrofe institucional sin precedentes y, por supuesto, la palabrita ha hecho fortuna. Ahora todo el mundo habla de palancas, unos para mofarse y otros para admirarse, por lo que no queda otra que descubrirse ante la enésima genialidad propagandística. En eso siguen siendo los números uno.

Barcelona es un plató de televisión y un laboratorio publicitario de primerísimo nivel y el Fútbol Club Barcelona, como mascarón de proa de esa inmensa nave de papel, es su apoteosis

El Barcelona ha fichado a Lewandowski y esa objetivamente es una gran noticia para su afición. Como fichaje, el polaco es un pelotazo: garantiza un millón de goles, goles de todos los colores, ante todo tipo de rivales y en toda clase de escenarios. Llega a un club muerto cuyo jugador franquicia era Depay, por lo que el “salto de calidad” que registró con éxito en su día otro gran vendehúmos, Del Nido, es evidente. Lewandowski era el delantero titular del Bayern de Múnich y el Balón de Oro oficioso del año 2020, temporada extraña en la que lideró a su equipo hasta la Copa de Europa frente al PSG en la burbuja de Lisboa. Es cualquier cosa menos una tontería. Para la Liga, Lewandowski es una gran noticia tras las fugas de Neymar, Cristiano Ronaldo y Messi: es la primera superestrella mundial que aterriza en un campeonato devaluado desde Bale. Y como Vinicius ya está en esa categoría de futbolistas extraordinarios que encabeza Benzema, la Liga española recupera la dualidad competitiva de máximo nivel que la convirtió en el torneo de referencia universal a lo largo de los diez años en que Madrid y Barcelona se batieron en duelo cósmico por la supremacía mundial. No es el Mbappé-Haaland que profetizaban los caricatos del infotaintment deportivo español hace unos meses pero es lo que más se le puede acercar en este momento.

Lewandowski

En términos económicos y éticos, sin embargo, la noticia viene a redundar en lo que ya dejó de ser noticioso hace mucho tiempo: el Barcelona juega en otra liga, no precisamente deportiva, sino reglamentaria. Juega en la Liga de los Listos Extraordinarios. No es que el fichaje de Lewandowski redunde en la adulteración que supone que un club quebrado le quite a un grande de Europa a su mejor delantero mientras el resto de equipos de España sudan la gota gorda para cuadrar sus cuentas: es que lo consagra irreversiblemente, rompe cualquier tipo de baraja que a estas alturas pudiera existir, rompe la vajilla entera, establece una asimetría obscena que parece el reflejo de la situación política nacional que vive nuestro país. El cuarto clasificado de la Liga 2021-2022 está vendiendo a su defensa titular para poder salir adelante y el tercero, campeón en 2021, ficha de saldo en el outlet internacional. El Barcelona, que se tiró más de un lustro firmando salarios descomunales, fuera de mercado, y fichando al mismo nivel que los clubes Estado del petróleo, ve recompensado en cambio su impúdico comportamiento con la aquiescencia del regulador y con la anuencia cómplice del resto de competidores directos. A pesar de deber hasta de callarse, el Barcelona aprueba en asamblea de socios desamortizarse e hipotecar sus ingresos futuros para obtener liquidez inmediata y seguir el paso de los mejores equipos del momento, lo que en sí mismo no presentaría ningún inconveniente para nadie pues si alguien desea atarse una bola de plomo al tobillo y echarse a nadar en un pantano de cieno, ¿quién debería impedírselo? No obstante, la cosa tiene implicaciones más profundas porque al actuar de ese modo el Barcelona, sin saldar las deudas que tiene contraídas con sus numerosos acreedores, acosando laboralmente a muchos de sus jugadores y saliéndose por la tangente en el mercado de fichajes con prácticas contractuales absolutamente fenicias, vuelve a abusar de una situación de privilegio con respecto a todos los demás, con quienes el regulador no es tan complaciente ni el resto de rivales tan indiferentes. ¿De qué sirve entonces ser pulcro con las normas cuando en Europa la petromafia qatarí corrompe al organismo regulador y en España la cosa es el coño de la Bernarda?

No es que el fichaje de Lewandowski redunde en la adulteración que supone que un club quebrado le quite a un grande de Europa a su mejor delantero mientras el resto de equipos de España sudan la gota gorda para cuadrar sus cuentas: es que lo consagra irreversiblemente, rompe cualquier tipo de baraja que a estas alturas pudiera existir, rompe la vajilla entera, establece una asimetría obscena que parece el reflejo de la situación política nacional que vive nuestro país

El Madrid, pues, tiene que recoger cada céntimo suelto a lo largo de cinco años, como si fuera una hormiguita, hasta que un día puede ponerse en la posición de “intentar” el fichaje de Mbappé. En la acera de enfrente, la cigarra barcelonista monta una feria anual con sus cuentas y cuando llega el invierno recibe la gracia de todo el mundo para seguir alargando la juerga un año más. Tampoco es que le vayamos a pedir a la industria española del fútbol la seriedad o la formalidad que no tienen casi ninguna de las demás, ¡pero hombre, qué menos que las apariencias! Pero ni el Madrid ni “los otros 18”, que tanto ladraban hace unos años quejándose del “trato de favor a los grandes”, dicen ni mu. De ese modo el Barcelona, sin seguramente proponérselo (Laporta, este segundo y abotargado Jan Laporta, tan guasón y fiestero como siempre pero un poquito más hinchado y con la tez más roja que hace unos años, no creo que tenga tiempo ni cabeza ahora mismo para pensar en boutades políticas) vuelve a ser la extensión extraparlamentaria del catalanismo independentista, que para no perder la costumbre aprovecha cada teatrillo en el Congreso para remarcar su condición de privilegio en el panorama de la España oficial. Para unos, todo. Para casi todos, nada.

Laporta Raphinha

Florentino, cuando apareció en El Chiringuito al principio del verano, confirmó más o menos que si se le puede echar un cable al Barcelona, pues hay que echárselo. En los cálculos geopolíticos no me meto: el Barcelona de Laporta se ha postulado desde el principio junto al Madrid y la Juve en la escisión de los superligos y teniendo en cuenta el poderío y la catadura moral de la entente Ceferin-Nasser, el enemigo de mi enemigo es mi amigo, aunque ese amigo sea el enemigo del mundo de ayer. Estamos, parece cada vez más evidente, en un mundo nuevo, y en ese mundo las reglas de antes ya no tienen ningún sentido. Las rivalidades tradicionales pierden valor en vista del campo de batalla que tenemos por delante: superpotencias mundiales nunca antes vistas que cabalgan caballos de oro macizo y que amenazan la existencia misma de los poderes del fútbol de toda la vida. Sin duda, volviendo a lo meramente balompédico, al Madrid de Ancelotti le conviene un Barcelona fuerte para no sucumbir a la clásica pájara que suele suceder a los éxitos formidables en el Real. Por ese lado, nada que decir. Pero. Pero si al presentar el proyecto de la Superliga, en mayo del año pasado, Florentino aseguró que su tiro iba a la diana de la UEFA (lo que, de facto, se traduciría en destruir la competición más hermosa del mundo, la Copa de Europa) y que se garantizaría la supervivencia de las ligas nacionales, el hecho es que Lewandowski simboliza todo lo contrario. Lewandowski es la consagración de una Liga en la que un equipo hace lo que quiere y los demás, empezando por el Madrid, se ajustan a un mundo en crisis total. Lewandowski llega a un equipo que renueva a Dembelé y que firma a brasileños ignotos de la Premier por lo que en su día costó Zidane pero que por detrás da de baja a jugadores cuyo contrato es inasumible por cualquier otra institución como forma de presionarles para que renuncien a lo que tienen firmado. Al Barcelona le pasa la mano todo el mundo y así pueden seguir perpetuando esa condición bipolar de aprovechado y víctima de la que, como buenos catalanes, llevan gozando desde que tengo uso de razón.

Las rivalidades tradicionales pierden valor en vista del campo de batalla que tenemos por delante: superpotencias mundiales nunca antes vistas que cabalgan caballos de oro macizo y que amenazan la existencia misma de los poderes del fútbol de toda la vida

Lewandowski, del que por cierto se decía que soñaba con jugar en el Madrid, corona un plantel disparatado dirigido por el mayor histrión que ha dado el fútbol español en los últimos 20 años (por lo demás, mediocampista histórico de talento excepcional), un plantel que disputará sus partidos en un estadio lleno de grietas que amenaza ruina, la mejor fotografía de Cataluña: una región que fue un día escaparate de la supuesta modernidad de España y que hoy parece un manicomio muy caro y en manifiesto estado de abandono. A título personal no sé si el Barcelona es un avance en su carrera aunque con 34 años y tras ganarlo todo en Alemania sí que cumple el perfil de Alaba de veterano que viene a disfrutar de su último fútbol en el país más estimulante de Europa. A diferencia de su excompañero en el Bayern Lewandowski llega a un equipo que encadena una serie histórica de ridículos en la Copa de Europa y a un club en aparente reconstrucción donde hasta hace tres días su estilo de juego era despreciado y tachado de neandertal, primitivo y rudimentario. Se ve que ahora en el país de los cruyffistas la carne de caballo es un manjar pues como decían antes lo viejos a veces lo único que el mundo necesita es una buena hambruna. Cosas veredes, amigo Sancho.

 

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