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Amarás a David Beckham

Amarás a David Beckham

Escrito por: Jesús Bengoechea2 julio, 2022
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“Me alegra que venga, ya seremos dos guapos en el vestuario”. Con estas trascendentes palabras públicas recibió Roberto Carlos el arribo en el Real Madrid de David Beckham, de cuya fastuosa presentación vestido de blanco se cumplen hoy diecinueve años. Florentino había respondido con un memorable “Never, never, never” a los rumores, y ni se conoce un embuste más benigno ni otro cuya confirmación haya sido mejor recibida por las multitudes blancas.

Lo de multitudes debe en este caso ser entendido en el sentido más global del término. Zidane, Figo y Ronaldo fueron buenos ensayos de universalidad hollywoodiense, pero quien rompió el molde del glamour y la onda expansiva fue el inglés. Un niño saltó al campo mientras daba sus primeros toques al balón ante la marabunta, y David, el David por entonces del look coletero, lo acogió en sus brazos con amor. No estoy en condiciones de confirmar si fue espontaneidad o un acto preparado entre bambalinas, pero sí puedo a cambio revelar en absoluta primicia que ese niño era yo, que contaba por entonces con tan solo treinta y tres añitos.

Beckham presentación

Prefigurando lo que acontecería con Bale más de una década después, a los Beckham trataron de hacerlos pasar por antiespañoles los que con esta treta solo destapaban su sentimiento antiguiri. Triunfó el rumor de que a Victoria Madrid le olía a ajo, que es la cita más apócrifa en la nutrida historia de citas apócrifas del periodismo español junto a aquellas palabras de Mourinho arrodillado ante una botella de Solán de Cabras. Nadie sabe a ciencia cierta a qué huelen las nubes ni a qué le olía la capital a la Spice, pero a juzgar no solo por sus deslumbrantes primeros meses, sino por sus halagos anteriores a la firma, era evidente que a su marido el Madrid le olía a gloria, a amanecer fragante, a colonia de inmortalidad. Aún desde el Manchester se despachó en prensa con un alud de piropos a los que serían sus compañeros. Que sí Zidane es una bailarina. Que si Roberto Carlos es un defensa-delantero-todocampista. Que si yo tengo que jugar allí always, always, always.

Beckham Victoria

Y vaya si jugó. Míchel comentaba partidos por entonces, y cuando le insinuaron una limitación de Beckham a la hora de llegar a la línea de fondo con fintas u otras herramientas (como el propio Míchel solía hacer), el madrileño replicó:

- ¿Y para qué necesita llegar a la línea de fondo, si es capaz de ponerla donde le da la gana desde donde le da la gana?

Fue efímero, pero no se ha visto fuego artificial más arrebatador que el de aquellos meses que precedieron al colapso. David se puso a ejercitar el periscopio para ponérsela a Zidane, a Ronaldo, al Rulas. Metió esplendorosos goles de falta y hasta algún cabezazo supercopero. Con Beckham vivió el galacticismo su máximo apogeo pero también principió su declive, y ambas cosas se sucedieron casi sin que nos diéramos cuenta. Cuando fuimos a contar los títulos que sin duda alguna se nos caerían de los bolsillos, reparamos en que el único botín era un nadaplete cuajado de chorreras. Fue devastador por todos pero sobre todo por David, que era probablemente el que menos culpa tenía de la hecatombe: jamás dejó de emplearse con una profesionalidad ajena a la prima donna que anunciaban los flashes. Un elemental sentido de la malicia mueve a relacionar su llegada con el derrumbe, por haber ambos coincidido en la misma temporada. Cualquiera que le viese jugar lo desmentirá con énfasis.

David Beckham

No solo Beckham sobrevivió al adiós de Florentino sino también (lo que tiene aún más mérito) al hola de Calderón, y hasta a su aquí estamos. Jubilado Zizou, transferido Figo, capellizado al Milan Nazário, el súbdito más melofo de Her Majesty se convirtió en un galáctico transicional, y este es sin duda mi Beckham favorito. Que Beckham conviviera con Nanín es una distopía imbarajable, como lo es que sobreviviera al apartamiento de Capello, que reapareciese con golazo en Anoeta y que acabara ganando la Liga del Clavo Ardiendo con el tobillo a la virulé ante la mirada orgullosa de Tom Cruise en el palco. (Todavía se cuenta que Calderón se negó a estrechar la mano de Cruise, temeroso de que le estuvieran dando gato por liebre como meses antes con Nicholas Cage). El caso es que Beckham ganó aquella Liga que ahora cuenta Julián Carpintero en su libro, y hay una paradoja esencialmente madridista en el hecho de que representara lo más refulgente del primer florentinismo pero ganara su único título de verdadera enjundia en el Madrid con el presidente menos sofisticado, con permiso de Boluda. Beckham es así transversalidad pura, belleza rabiosamente comprometida con la causa, madridismo en definitiva.

Amarás, pues, a David Beckham, porque los grandes éxitos pueden ser también grandes canciones.

 

Getty Images

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Editor de La Galerna (@lagalerna_). @jesusbengoechea

7 comentarios en: Amarás a David Beckham

  1. Como ya estaba Figo intentaron ponerle de mediocentro y eso fue un error y más sin un jugador como makelele que se acababa de ir, si lo hubieran respetado en banda derecha en vez de respetar los galones de Figo mejor le hubiera ido al Madrid, era un jugador trabajador y sacrificado al más puro estilo británico y luego es que en largo la ponía donde quería tanto en faltas como corners como en jugada, una lástima que no hubiese lucido más pero al menos ganó esa liga siendo un jugador clave en el triunfo.

  2. Es imposible que no caiga bien Beckham, era todo lo contrario a lo que la prensa se empeñaba que fuera.
    Esos años no fueron justos con estos jugadores superclase, con lo grandes que eran Zidane,Figo, Ronaldo y Beckham y ni Roni ni Becks ganaron la Champions aqui. Algún dia alguien debería escribir un libro de los entrenadores que tuvimos ésos años y lo malos que eran, de verdad que vaya ojo tuvieron con Queiroz, Luxemburgo, López Caro y Camacho el Breve.

  3. Cuando prevalece el marketing sobre el tema deportivo, puede ocurrir que un jugador como Beckham, no encontrara el sitio adecuado para rendir.
    No olvidemos que Florentino eligió al inglés en lugar de a Ronaldinho y ya vimos que pasó.
    Este año ha hecho algo similar, elegir entre Mbappé (no dudo que puede ser el mejor), para ocupar un lugar en el campo en el que había que modificar la estructura actual, antes que al noruego, que por composición de plantilla venía como un guante.
    La diferencia es que esta vez nos quedamos sin los dos.

  4. Creo que los 3 madridistas que me precedieron en los comentarios son españoles, porque se nota su fatalismo y pesimismo frente a la realidad actual e histórica.
    Bengoechea nos ha dibujado y presentado una obra de arte universal y no se la disfruta en su total magnitud. Vean los trazos de ese rubio pintón (como le decimos a los guapos en el Río de la Plata) cuando golpea una pelota. Vean esa capacidad o virtud de convertirse al adn madridista en tan poco tiempo. Vean el esfuerzo de Don Floren en tratar de brindarle al equipo todo lo necesario para triunfar( Don Floren no le pega a la pelotita). Vean la ola de virtuosismo futbolero que arrasó como un tsunami todo el mundo (yo fui uno de los empapados por esa agua bendita). Ay Dios mío... dame la apertura de mente y de corazón para disfrutar plenamente de todo esto que nos brinda un club celestial(y blanco) que nació como nuestra rica lengua en tierras hispanas. Salud a todos y por siempre ¡Hala Madrid! Saludos desde Montevideo.

  5. A David Beckham the Tinglao le acogió como hacen a todo aquel gran futbolista que ya lo es o temen que pueda serlo. Lo que le hicieron al inglés, se lo hicieron al galés, a Vinicus y, antes aún , a Figo y a Ronaldo Nazario.

    Beckham, técnica depurada y brega. No rehuía ir al choque. Era de los que metía la pierna, para escarnio de los antis. Recuerdo , especialmente, aquel gol de cabeza y aquel golazo de falta , uno de ellos, por la escuadra y a la izquierda del portero.

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