El Joventut de Badalona jugó un partidazo en Madrid para inaugurar la serie de semifinales de la Liga Endesa y se impuso claramente por 10 puntos (83-93) con una exhibición del pistolero de Indiana Kyle Guy (30 puntos). Ya se oía por los corrillos tuiteros que Guy debía ser fichado de inmediato, que había que echar a Mateo (15 días después de ganar la Euroliga), que si Musa al Breogán y que si tocaba jubilar de nuevo a los Chacho, Llull y Rudy.
Lo de siempre.
La incertidumbre de la serie duró hasta el principio del cuarto cuarto del segundo partido disputado en el Wizink. El Madrid apretaba de lo lindo en defensa, con el mejor partido de blanco de Yabusele, y los verdinegros se desplomaron en gran parte por los nervios de su buen técnico, Carles Durán y, sobre todo, de su veterano pívot, Ante Tomic, que se autoexpulsó tras una falta intencionada clarísima (codazo a Yabusele) y otra casi acto seguido.
El partido acabó con un +17 para los blancos, que recuperaron sensaciones tras un primer encuentro en el que salieron poco concentrados y fueron sorprendidos por el buen hacer de Guy, del base dominicano Feliz y de secundarios de calidad como Joel Parra, Ellenson y Brodziansky.
Las aguas volvían a la normalidad y más de uno —entre ellos el que suscribe— pronosticó un 3-1 final, con dos victorias en el Olímpic de Badalona.
Durán se encargó de calentar el ambiente, con varios aliados de la prensa, poniendo el foco en el arbitraje del segundo partido (¡recordemos que el árbitro principal había sido Hierrezuelo!, un clásico azote del madridismo), argumentando que a Tavares no se le había pitado ni una sola falta en contra en 80 minutos.
El resto ya lo protagonizó el paletismo imperante de este nuestro querido país, y el sábado pasado, el Olímpic era una caldera de aceite hirviendo, con una sobre excitación entre sus aficionados pocas veces vista. El otrora entendido público de Badalona soltaba espumarajos por la boca desde el minuto 1, insultando todo lo blanco y tomando a Yabusele como el muñeco de pim-pam-pum de turno, como el Vinicius de las canastas.
Una final más para el Real Madrid, que ya espera rival para las batallas de fin de temporada, en las que, pase lo que pase, habrá sido la de la gloriosa conquista de la Undécima Euroliga, la de las remontadas imposibles
Recordemos que Yabusele, tras una feísima acción ante Partizán (segundo partido del play off de cuartos de Euroliga), fue debidamente juzgado y sancionado de forma exprés con 5 partidos de descalificación, lo cual le eliminó del resto de la serie ante los balcánicos y también lo dejó fuera de la Final Four de Kaunas.
Los repetidos gritos de “¡Asesino, asesino!”, dirigidos hacia el francés debieron de ser cortados de raíz por los árbitros, cosa que no sucedió, pese a la reiteración de los gravísimos gritos.
Aun así, paradójicamente, ese sucio ambiente antideportivo y violento poco favor le hizo al equipo local, que estuvo acelerado desde el primer momento y francamente fallón en ataque y blando en defensa.
No supieron soportar una presión elaborada de forma artificial, y ello les condenó directamente al infierno del fracaso. El Madrid se paseó con ventajas de hasta 30 puntos en el tercer cuarto, y los locales apenas llegaron a inquietar una vez que Mateo mandó sentar a casi todos los titulares y acabó jugando con 5 “pequeños”.
Algo similar ocurrió en el cuarto y ya definitivo partido, aunque los decibelios ambientales estaban bastante más bajos que dos días antes. El Joventut, con Guy desaparecido como en el segundo partido y en muchas fases del tercero, aguantó hasta el descanso (35-38) y sucumbió claramente en el tercer cuarto, en cuanto Tavares, Nigel Williams Goss (y luego exhibición del Chacho en el día de su 37 cumpleaños), Yabusele (que ha hecho una serie impecable) y Musa, se pusieron el traje de remeros, y barrieron a los verdinegros con un parcial de 14-25.
Ya no hubo más partido. El último cuarto fue un duelo de triples en el que se apuntó a la fiesta un Súper Mario Hezonja, que anotó en 7 minutos 16 puntos.
En tres partidos ganados por el Madrid, había dejado curiosamente al Joventut en 73 puntos, demostrándose una vez más que en duelos tan físicos se acaban imponiendo las buenas defensas, y ahí los NWS, Hanga, Yabusele y Tavares son los reyes de la ACB.
El entrenador local, que empezó la serie como pirómano, acabó reconociendo deportivamente la superioridad de los de Mateo. Se palpó la diferencia enorme entre un equipo ganador, acostumbrado a vivir situaciones en el alambre, y un equipo con talento y con grandes fundamentos, que no supo calibrar, ni menos todavía convivir, con la presión que suponía un posible pase a la final de la Liga Endesa.
Una final más para el Real Madrid, que ya espera rival para las batallas de fin de temporada, en las que, pase lo que pase, habrá sido la de la gloriosa conquista de la Undécima Euroliga, la de las remontadas imposibles.
Ahora entiendo lo que querías decirme. Ahora sé por qué merodeabas. Entonces no lo vi venir, debía haber supuesto que no era casual, pero no lo hice. Hoy leo que nuestro instituto, nuestro Memory Motel adolescente, ya no está. Un centro de referencia, bilingüe y minimalista, ocupa su lugar. Una plétora administrativa, un bloque enlucido en aquella Ronda en mitad de la (casi) nada, en el que los patios son parterres y las terrazas, solariums.
Aquel recreo era una llanura manchega a escala, polvorienta y abrasada. Tus amigas y tú (tu pelo rojo), viéndome jugar, os hacinabais en aquel recorte de sombra mientras defendía, con más miedo que vergüenza, una portería oxidada. Frente a mí, el horror transfigurado, unos musculados veteranos sin nada que perder, salvo otro curso. Solo, frente a la carga de Amanecer Zulú, me preguntaba qué habría hecho Miguel Ángel en estos casos. Cuando estos días vuelve a las portadas, sedente y digno, recuerdo que fue por él que fui portero. Tras el fundido en negro, lo primero que vi fuiste tú. Pocos años después empecé a perder dioptrías. Es obvio que estaba miope mucho antes.
Hoy, apuro mi copa mirando a ninguna parte y me pregunto dónde estarás. Precisamente hoy, he pensado en ti. El día en el que una mulada de cuñados, ahí afuera, vomita gritos de ira y alivio. La victoria del City del unfair play, es nuestra derrota. También la suya, pero aún no lo saben. Hicimos lo que pudimos, la esclusa se rompió. Desde ayer, algo no será igual, sin que sepamos exactamente qué ni cuánto. El tiempo lo dirá. Solo queda buscar refugio en las letras de entonces, esas que hablaban de nosotros:
Her eyes were hazel (…)
Sha la la la
You´re just a memory
Pues eso.
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En su sexta final de la 'UEFA Champions League/Copa de Europa', 'La' Internazionale de Milán no ha podido evitar el primer título del Manchester City de Pep Guardiola en la gran competición continental. De paso, el mínimo 0-1 para los 'blues' del City en el Estadio Olímpico Ataturk de Estambul firma en un exacto 50% el palmarés de los 'nerazzurri' milaneses en grandes finales de 'Champions'/'Coppa dei Campioni': 3-3 en victorias-derrotas.
Pero no siempre ocurrió como en Estambul; más bien, la saga interista en la máxima competición europea de clubes se abrió cerrando la puerta a rivales legendarios, como el Benfica en 1965 (final en Milán, San Siro, 1-0, Inter) o, un año antes, el 27 de mayo de 1964 y en el Prater Stadion de Viena, el 3-1 al Real Madrid de Santiago Bernabéu, Miguel Muñoz y, por último día en competición oficial... de Alfredo Di Stéfano.
Estamos hablando de lo que se llamó 'La Grande Inter' de 'HH'; y aquí se entiende por 'HH' Helenio Herrera (otros decían 'Míster Habla Habla'. Exactamente, Helenio Herrera Gavilán (Buenos Aires, 1910; Venecia, 1997), un entrenador que marcó época y sentó cátedra en el fútbol europeo y que, al mismo tiempo, por retador —provocador—, desafiante y ganador se convirtió en uno de los rivales más detestados del madridismo en los años 60.
El palmarés como entrenador de Helenio Herrera Gavilán (que puede leerse al completo en su rocambolesca tumba de la isla veneciana de San Michele, como si aquello fuera una Wikipedia sobre mármol, con una urna que es réplica de la Copa de Europa) se adorna con cuatro Ligas españolas (Atlético de Madrid, 1950 y 51; Barcelona, 1959 y 60), tres 'scudetti' en Italia, los tres interistas de 1963, 65 y 66; dos Copas de España, ambas con el Barça, 1959 y 1981; la Copa de Italia con 'la' AS Roma, en 1969, las dos Copa de Europa 'nerazzurri', 1964 y 65 —también, dos Intercontinentales— y la Copa de Ferias 1960, con el Barça. Como jugador, fue campeón de Francia en 1942 con el Red Star FC de París.
En España, Helenio Herrera —que introdujo como suprema novedad los entrenamientos en 'interval training'— entrenó al Valladolid (1948-49, lo salvó del descenso), Atlético de Madrid (1949-53, dos títulos de Liga), Sevilla (1953-57, subcampeón de Liga 1956-57, lo llevó a la Copa de Europa 57-58, tras engañar magistralmente al Barcelona de Balmanya con 'alineación trucada' en el último partido de Liga) y el propio Barcelona (1958-60), con el que se apuntó dos Ligas, una Copa y una Copa de 'Ciudades en Feria', competición antecesora de la Copa de la UEFA y de la actual Europa League.
El 27 de mayo de 1964 y en el Prater Stadion de Viena, el Inter de Helenio Herrera ganó 3-1 al Real Madrid de Santiago Bernabéu, Miguel Muñoz y, por último día en competición oficial... de Alfredo Di Stéfano
Aquí presentamos una fotografía cedida por el Área de Historia del Sevilla FC de la presentación de Helenio en el Sevilla (viejo campo de Nervión, 1953), ante jugadores de tanta leyenda sevillista como Juan 'Pato' Araujo, Juanito Arza, Enrique Romero ('de las Vacas'), Marcelo Campanal, Herrera II... todo guiado por Guillermo Campanal, con camisola rayada, gran figura y entrenador del Sevilla: 'El Comandante de los Stukas'.
Como recordarían siempre sus pupilos en Sevilla, Barcelona e Inter, incluso su propio 'ahijado' —el cineasta Gonzalo Suárez—, los entrenamientos de HH con balón en movimiento —la mayoría— se desarrollaban a un ritmo durísimo, seguramente superior al de cualquier partido de aquellas épocas. "Helenio no se puede comparar con Mourinho ni con nadie; era un genio innovador, a la vez que práctico; su principal innovación fue conseguir que el juego del fútbol subiera en una velocidad más de ritmo. Y era por la intensidad de sus entrenamientos con el balón, a los que dedicaba la mayor parte del tiempo", diría años después el propio Gonzalo Suárez —cuya madre fue compañera sentimental de Helenio Herrera—, en entrevista en 'El País'.
Helenio también fue entrenador/preparador de la Selección española en el Mundial de 1962, en Chile, con el 'eterno madridista' Pablo Hernández Coronado como Seleccionador 'oficial'. Tal como cabía esperar (y tras una curiosa concentración de entrenamiento en Bilbao/San Mamés), la experiencia de España en la Copa Mundial de Chile se saldó en fiasco —con un lesionado 'archirrival' Di Stéfano entre el fuego cruzado de unos y otros—, sin que la Selección española superara la primera fase, enfrentada a equipos de tanto calibre como los dos finalistas: Brasil (campeón) y la gran Checoslovaquia de Masopust, Pluskal, Pospichal o Popluhár. Ya mediados los años 70, Herrera también se integró brevemente en el 'staff' técnico de la Federación Italiana de 'calcio' antes de regresar al Barça en 1981 (Schuster, Simonsen, Quini...), para hacerle conquistar la Copa del Rey 1980-81, con 3-1 en la final al Sporting de Gijón.
Más de 15 años después de la derrota del Prater y cuando ya entrenaba al Sevilla (1979-1981), Miguel Muñoz ('MM' ante 'HH') solía repetir en charlas con la Prensa sevillana aquel su pronóstico pesimista, la víspera de la final de Viena ante la pregunta esperanzada de Santiago Bernabéu: '¿Qué vamos a hacer mañana, Miguelito?'. "Pues vamos a perder don Santiago; ellos son muy rápidos, muy buenos físicamente, nosotros aún vamos al ritmo de Alfredo (Di Stéfano) y lo más seguro será que nos pasen por encima". Según el mismo MM, aquella respuesta llenó de asombro a un Bernabéu que sólo atinó a decir a su entonces entrenador, lleno de preocupación: '¿Pero qué me estás diciendo?'
En esas mismas vísperas del 27 de mayo de 1964, Muñoz había discutido duramente con Di Stéfano sobre la posición del lateral derecho del Real Madrid, Isidro Sánchez ('el jerezano de Barcelona', padre de Quique Sánchez Flores), a quien Di Stéfano sugería incrustar entre línea en persecución del superclase veronés Mario Corso, 'El Pie Izquierdo de Dios', uno de los hombres claves en la estrategia interista y a quien Herrera retrasaba a la media como un 'cebo' o 'anzuelo'. Muñoz se negó, alegando que en ese caso y sin Isidro en el flanco, Giacinto Facchetti, sensacional lateral izquierdo de 'La Grande Inter' y de la 'Squadra Azzurra' de Italia, tendría vía libre para sus temibles excursiones ofensivas.
Isidro quedó en el lateral diestro y el equipo de Herrera sólo usó a dos verdaderos puntas: el brasileño Jair da Costa y el ariete lombardo Aurelio Milani, que 'descolgaba' constantemente a Santamaría, cuyo hueco tenía que cubrir, retrasándose, Ignacio Zoco. De este modo, los 'nerazzurri' tomaban el centro del campo con cuatro hombres, nada menos que los 'cracks' Sandrino Mazzola y Luis Suárez, el 'cierre' Mario Tagnin (que perseguía a Di Stéfano de costa a costa) y el propio Corso. "Ellos atacaban con dos y nosotros les defendíamos con cuatro. Y en el mediocampo eran bastantes más que nosotros, con lo que tomaban el control del juego", analizaría posteriormente el propio Di Stéfano.
Santiago Bernabéu: '¿Qué vamos a hacer mañana, Miguelito (Miguel Muñoz)?'. "Pues vamos a perder don Santiago; ellos son muy rápidos, muy buenos físicamente, nosotros aún vamos al ritmo de Alfredo (Di Stéfano) y lo más seguro será que nos pasen por encima"
"Tagnin, no me dejes descansar a Alfredo, ¿OK?", había dicho Herrera a Mario Tagnin, en vestuarios. "¿De dónde me habéis sacado a 'esto", se iba a rebelar Di Stéfano durante el juego ante un flemático Luis Suárez, que se limitaba a sonreír sin decir palabra.
En el minuto 61, 'La Grande Inter' vencía por 2-0, tantos de Mazzola y Milani, aunque con 1-0 Gento chutó al poste izquierdo del meta Giuliano Sarti sin que Amancio —que cantaba gol— pudiera atrapar el rechace, que salió hacia el otro lado. Al momento marcó Milani (minuto 61) y aunque el grancanario Felo Batista produciría el 2-1 en el minuto 70, la tensión había estallado entre Di Stéfano y Muñoz. Literalmente, ambos se mandaron 'a la m...' en tensísima discusión a grito pelado entre el césped y el banquillo del Prater, estallido corroborado tiempo después por un Di Stéfano que se sentía impotente ante la hemorragia en la media frente a las legiones negriazules de Helenio Herrera.
Todavía con 2-1, Armando Picchi, 'libero' (o 'stopper' adelantado) y capitán interista, salvó bajo los palos de Sarti otro asalto del Real Madrid que fue el canto del cisne blanco. En el minuto 77, Sandro Mazzola sentenció la final del Prater con el definitivo 3-1 al aprovechar un grave error de Santamaría, quien quiso intentar una cesión (¿al meta Vicente, a un compañero de zaga...?) que 'Sandrino', hijo del grandísimo Valentino Mazzola, aprovechó para dar a 'La Grande Inter' de Herrera el que iba a ser su primer gran título europeo. "Este Real Madrid es aún un gran equipo, pero es 'dependiente' de dos jugadores de 37 años" (Di Stéfano y Puskás), observaron los comentaristas italianos. Y...
De regreso a Madrid, las actividades y medidas de Muñoz no se hicieron esperar. El domingo 31.5.1964, en el Estadio Metropolitano de Cuatro Caminos, el Real se enfrentaba con el Atlético en el turno de vuelta de 1/4 de final de la Copa del Generalísimo, que en el Bernabéu se había saldado con 2-2 (sin jugar Di Stéfano), pese a un 2-0 para los blancos hasta el minuto 75.
Sin mediar aviso previo ni lesión del jugador, Muñoz no convocó a Di Stéfano para ese turno de vuelta en el Metropolitano. Antes —según contaba en Sevilla, años después—, el entrenador madridista había hablado con Bernabéu, al que hizo su relato de los acontecimientos del Prater, tras ver confirmado su pronóstico de vísperas. Tras ese relato, el técnico madrileño y madridista, más tarde también seleccionador nacional, presentó su dimisión al presidente.
'Pero, ¿cómo te vas a ir?', espetó a MM el sorprendido Bernabéu. Según sus propias palabras, Muñoz respondió: "Presidente; me voy porque con Di Stéfano no tenemos futuro y yo tengo claro que usted va a preferir que siga Alfredo", contestó el técnico. En ese mismo momento, Santiago Bernabéu dijo a Miguel Muñoz que disponía de toda su confianza para tomar sus propias decisiones y que hiciera 'lo que tuviera que hacer'. Alfredo Di Stéfano aún no lo sabía pero ya había jugado su último partido oficial con el equipo del Real Madrid; había sido la final de Viena.
En 'shock' por la situación que se le había venido encima, Di Stéfano pidió explicaciones al entrenador por su no convocatoria para el partido del Metropolitano (que terminó 1-1, goles de Jesús Glaría y Amancio; en el desempate en el mismo Metropolitano, al miércoles siguiente, 3 de junio del 64, el Atlético pasó adelante con tanteo de 2-1); Muñoz dijo a Alfredo que hablara con el vicepresidente: Raimundo Saporta Namías.
Sin decir una palabra, Bernabéu estuvo presente en el tenso diálogo entre Di Stéfano y Saporta, en el despacho de este último. Saporta apuntó a 'Di' que el 4 de julio Alfredo cumplía 38 años y que había perdido la velocidad; era lo que Muñoz había hecho observar a Bernabéu en las vísperas del Prater. Saporta repetía a Alfredo: "Puedes quedarte en la casa de lo que quieras"... aunque excluyendo implícitamente la opción de que lo hiciera como jugador y mucho menos tras el grave enfrentamiento abierto con MM.
Saporta repetía a Alfredo: "Puedes quedarte en la casa de lo que quieras"... aunque excluyendo implícitamente la opción de que lo hiciera como jugador y mucho menos tras el grave enfrentamiento abierto con Miguel Muñoz
Di Stéfano pretendía seguir jugando con el Real Madrid, al menos hasta el otoño de 1964-65 para ahí tomar una decisión definitiva sobre otras perspectivas de futuro en el club. Se defendía con su titularidad de 24 partidos (mas 'sólo' 11 goles en Liga) en una temporada donde el equipo había sido campeón de Liga y había llegado a la final de la Copa de Europa.
Pero los medios se enteraron de la crisis ('el Real Madrid ofrece a Di Stéfano un puesto en los despachos'), justo cuando el equipo caía eliminado de la Copa por el Atlético, con el veinteañero Ramón Moreno Grosso (que había jugado 12 partidos como cedido en el Atlético, ese mismo curso) ya portando el número '9' que había sido 'propiedad' de Alfredo Di Stéfano.
Con la crítica situación expuesta al exterior, Di Stéfano empezó a recibir ofertas de otros clubes. No había marcha atrás. Le contactaron Celtic de Glasgow, Milan (campeón de Europa en 1963 y ante quien Alfredo había jugado muy bien en un 4-1 de 1/4 de Copa de Europa en Madrid, esa misma campaña 1963-64), Español, incluso un Betis que había sido tercero en 1963-64... pero no se le permitieron tomar vacaciones anticipadas, y el 10 de junio de 1964, en Rouen (Francia), en la reinauguración con luz artificial del 'Stade Robert Diochon', Alfredo Di Stéfano se vistió ante el FC Rouen para su último partido 'real' con el Real Madrid.
Sin Ignacio Zoco ni Amancio Amaro, que ese mismo día se concentraban con la Selección española que iba a ganar a la URSS de Yashin la Eurocopa de 1964, Alfredo Di Stéfano sólo resistió 45 minutos en el amistoso de Rouen, que el Real Madrid dominó por 1-4.
En el perdido 'Robert Diochon', el Real Madrid de Miguel Muñoz alineó esa noche también 'perdida' de Rouen a: Araquistain; Miera, Santamaría, Pachín; Muller, Felo; Evaristo, Pipi Suárez, Di Stéfano, Puskas y Gento. Alegando 'un tirón' muscular, Di Stéfano se quedó en casetas del 'Robert Diochon' en el descanso. Le sustituyó el larguirucho Yanko, el hijo del famoso entrenador checoslovaco Fernando Daucik. Alfredo ya no jugaría un segundo amistoso en Lyon y el 24 de junio de 1964, el Real Madrid anunció oficialmente su baja como jugador, tras 11 temporadas en el club que agruparon ocho títulos de Liga y cinco Copas de Europa.
Durante el periodo vacacional del verano de 1964 corrieron rumores sobre eventuales encuentros de Alfredo con Raimundo Saporta y Santiago Bernabéu en busca de cualquier buen acuerdo 'de continuidad' en el club. Saporta negaba cualquier 'desencuentro'. Pero el 19 de agosto de 1964, Alfredo Di Stéfano fichó por el Español del osado presidente Juan Vilá Reyes ('Caso Matesa'), donde se alinearía en las temporadas 1964-65 y 65-66, hasta que se despidió en cierta eliminatoria copera Betis-Español, con un 4-0 del Betis al Español (octavos de la Copa de 1966), en el campo del Betis. En septiembre de aquel tormentoso 1964, el 'Boletín' del Real Madrid publicó las cartas cruzadas en mayo, entre Di Stéfano y Bernabéu: Alfredo solicitaba la baja antes de tiempo y el presidente daba razones para la negativa, con una anotación para terminar, concluyente y en mayúsculas: 'DISCIPLINA IMPRESCINDIBLE'. Tal cual. 'SIC'.
El Destino pasó a hacer jugarretas. El primer partido del Campeonato 1964-65 fue Español-Real Madrid, en el hoy demolido campo españolista de la carretera de Sarria. Con Di Stéfano de blanquiazul —y jugando bastante bien, a tope de motivación—, el Real Madrid se impuso con dos tantos de Puskás: 1-2.
Y el Betis que 'jubilaría' del todo al Alfredo jugador, ya a sólo semanas de cumplir 40 años, en octavos de la Copa del Generalísimo de 1966 y con soberbias exhibiciones del gran delantero bético Joaquín Sierra, 'Quino', fue el mismo Betis que en cuartos de final, iba a 'retirar' a Ferenc Puskás antes de eliminar al Real Madrid 'ye-yé', flamante hexacampeón de Europa (3-2, 2-2), en el famoso partido de 'La Cuenta Larga'.
Aquella noche interminable del 15 de mayo de 1966 en Chamartín, 149 minutos de juego en el 'Estadio Santiago Bernabéu' cerrados con el 2-2 que apeó al Real Madrid, dos tantos de Jesús Landa, después del 3-2 'bético' en el recinto del barrio sevillano de Heliópolis.
En el verano de 1967, el Real Madrid ofreció a Di Stéfano el partido de homenaje que se daba a todos los que cumplían diez años de permanencia en el club. Fue en Chamartín, naturalmente, ante el Celtic de Glasgow, flamante campeón de Europa en Lisboa... ante nada menos que 'Internazionale' de Helenio Herrera, que ya enfilaba su decadencia. En un Real Madrid con raro uniforme de camiseta blanca y calzonas azules, Alfredo jugó unos pocos minutos y cedió el puesto a Ramón Grosso. Fue la última vez que se saludó con Santiago Bernabéu... que ya no le iba a ofrecer ningún puesto de nada en el Real Madrid.
Antes de firmar por el Elche como entrenador, y cuando pensaba regresar a su Buenos Aires querido, Alfredo Di Stéfano envió este telegrama a Santiago Bernabéu. Textual: "Don Santiago me voy a mi tierra - No sé si volveré pronto o nunca - En estos años se habló mucho de nosotros - Yo llevé la peor parte - Fui un fenómeno o un gamberro - Si no me acerqué a usted era porque no quería que creyera que buscaba un puesto regalado - Por lo menos eso no me lo puede quitar nadie - Lo que gané siempre fue con esfuerzo - Observé que para estar bien con usted había que ser falso - Tuve muchas desilusiones y nadie me dio moral - Usted como padre me falló - Ahí se ve que nunca tuvo hijos porque los padres siempre perdonan - Si no vuelvo más le llegue a usted mi felicitación y mi recuerdo cariñoso - Un abrazo - Alfredo".
Implacable, Bernabéu —que pagaba religiosamente al conserje del Real Madrid los periódicos que a diario se le traían al club— cambió el nombre de la barca de pesca que utilizaba en su residencia de Santa Pola, cerca de Alicante. Borró el de 'La Saeta Rubia', que D. Santiago había puesto en homenaje a Alfredo Di Stéfano, y pasó a llamarla 'Marizápalos', el apodo con que de niña conocían en familia a su esposa, Doña María Valenciano. Aunque siempre preguntaban a los amigos comunes qué sabían 'del otro', Santiago Bernabéu y Alfredo Di Stéfano ya no se volvieron a hablar.
En otra jugarreta del Destino o de la 'rueda de la Fortuna', 'La Grande Inter' de Helenio Herrera firmó su primera Copa Intercontinental el 26 de septiembre de 1964, en el 'Estadio 'Santiago Bernabéu', al batir por 1-0 en desempate —que incluyó prórroga— al Independiente de Avellaneda. Ante 40.000 espectadores, entre lluvia y casi dos centenares de periodistas, Mario Corso anotó el gol decisivo en el minuto 108. Pero, de alguna manera, los caminos de Helenio Herrera y Alfredo Di Stéfano, ambos nacidos en Buenos Aires (Herrera, del bailarín Francisco Herrera, 'Paco El Sevillano' y de María Gavilán)... también terminaban cruzándose.
Para minar el halo de Alfredo Di Stéfano, Helenio Herrera Gavilán solía decir: 'Di Stéfano ha jugado en el River Plate y yo también he jugado en el River Plate'. Cierto día, el periodista Gianni Brera (que le llamaba 'Accaccone', 'Engreído', entre otras cosas por no usar gafas cuando era totalmente miope) y que escribió sobre Herrera el libro de culto 'El Alquimista sin Patria' amonestó así de severamente a Helenio: "¿Cómo puedes decir que jugaste en River Plate, cuando en realidad abandonaste Buenos Aires con tus padres cuando tenías tres años?".
Según Brera, la respuesta del buscavidas HH —que de pequeño se vio forzado a vivir junto a sus padres en los barracones de la playa de Casablanca, tras naufragar la barcaza que les desembarcaba en la playa de Marruecos— fue tal que así: "Es cierto lo que dices, pero decir que se ha jugado en River da mucho prestigio". Según Brera, 'es como si le pregunto a mi hijo si ha asaltado un banco y mi hijo me contesta: 'es verdad, papá, pero es que con el dinero se vive mucho más cómodo'. Herrera no sedujo precisamente a Brera desde que, la primera vez que se vieron, Helenio le soltó: "Me ha dicho Gabriel Hanot que tú eres el único que de verdad sabe de fútbol en Italia".
A Gianni Brera, este casi truhanesco saludo 'herreriano' le pareció excesivamente meloso, dulzón, 'agradaor' o mefistofélico. Y le buscó el alias de 'Accaccone' ('Accachino', el 'Engreidiilo', pasó a ser otro técnico 'H. H.': el paraguayo Heriberto Herrera).
La de 1964 fue la primera de las dos Copas de Europa que Helenio llevó a las vitrinas del presidente Angel Moratti, al mando de 'La Grande Inter'. En 1965 le allanó el camino un descomunal error del meta benfiquista Costa Pereira: 1-0 para los 'nerazzurri', ya en plena 'maldición' benfiquista del despedido Bela Guttmann.
En 1966, antes de aquella épica semifinal con el ya llamado 'Real Madrid ye-yé', Herrera proclamó: "En 1964 acabamos con Di Stéfano y ahora vamos a acabar con este nuevo Real Madrid ¿Que si ellos han mejorado técnicamente o tácticamente. Yo diría que... químicamente". Fracasó. El Madrid les apeó por 1-0 (Pirri, en Chamartín) y 1-1 (Facchetti y Amancio, San Siro), en una semifinal dramática, tras la que Miguel Muñoz, entrenador del Real Madrid proclamó, con punto y medio de revancha: "Esto que han visto, esta es la verdad del Inter; sólo hacen cerrojo y presionar a los árbitros". Poco después, ese Real Madrid ye-yé de Amancio, Velázquez, Pirri y aún con Paco Gento conquistó su sexta Copa de Europa ante el Partizan de Belgrado en Heysel, Bruselas (2-1).
El ciclo glorioso de Helenio Herrera en 'la' Internazionale, 'La Grande Inter' de 'Angiolino' Moratti, quedó sentenciado con la derrota ante el Celtic en la final europea de 1967 en Lisboa, 2-1 para los 'celtics' de Glasgow, con Gemmell y Chalmers remontando el tanto inicial de Mazzola.
Helenio Herrera: "Lo importante es que la gente hable de uno... aunque sea bien"
Casi cada verano, cuando se cerraba la temporada, Herrera pedía a Moratti que colocara a Mario Corso ('El Pie Izquierdo de Dios', recuerden) y al mismísimo Armando Picchi —fallecido con apenas 36 años— en los primeros puestos de la lista de transferibles, como líderes y 'cabezas pensantes' o 'lenguas viperinas' del vestuario 'nerazzurro'.
Moratti llamaba a Corso y Picchi, les enseñaba el papel con la reiterativa petición de HH y les tranquilizaba. Presidente y jugadores se reían... hasta que se presentaba 'la squadra' interista para la nueva campaña. Entonces, Herrera reclamaba a Corso y Picchi y les decía sigilosamente, casi al oído: "El presidente, un año más, quería traspasaros. Pero un año más... yo lo he vuelto a impedir. Así que confiad en mí". Era el mismo autor de esta otra frase: "Al fútbol se juega mejor con diez que con once". Un coqueto miope que, pese a la descomunal miopía, jamás usó gafas; prefería encoger los ojos al límite.
Ese era Helenio Herrera Gavilán, el 'Accaccone' de Giani Brera, que casi hasta el final de sus días estuvo veraneando en Matalascañas, provincia de Huelva, donde se compró un 'chalet' playero. Ya nos han pasado más 25 años sin HH, y casi nueve desde que nos abandonó D. Alfredo Di Stéfano, 'eterno rival' del llamado 'Accacone'.
Nos queda la gran máxima de Helenio, aquel niño 'hospiciano' de Paco 'El Sevillano' y María Gavilán, aquel 'Alquimista sin Patria': "Lo importante es que la gente hable de uno... aunque sea bien".
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La ganó el sábado en Estambul tras un partidazo, una de las mejores finales de la historia. Hay quien incluso dice que la mejor de todas las jugadas y las por jugar. ¡Bravo! Felicidades pues.
Seis Copas de Europa ya. Las de Liverpool y Bayern, a una del Milán. Ya lo dijo el presidente Núñez, a quien Dios tenga en su gloria: “cuando se hacen las cosas bien llegan los resultados”.
Conclusiones, varias. Una, indiscutible. El Madrid presume de su condición universal, transversal y tal y tal y tal. Es verdad, pero el Barça le supera. Es mucho más. El Madrid pelea solo, el Barça vive representado por muchísima gente, una amplia horquilla que va de tipos anónimos a clubes colegas, los que se enfrentan al Madrid.
El triunfo del City fue recibido y celebrado como conquista propia por gran parte del barcelonismo, también hubiese sucedido si Osasuna gana la Copa. El Barça está en todas partes. No sé si lo recordarán, pero en diciembre ya fue campeón del mundo. Delegó en Argentina, pero en realidad ganó él.
Su curso fue frenético y súper exitoso. Ha jugado varias veces la Champions y la acabó ganando, el que la sigue... Una la disputó de azulgrana, duró poco. También de rojo Liverpool, de azul oscuro Chelsea, de azul claro City, y una vez la Europa League: ésta también solo. Tampoco duró mucho. Nadie da más. Ni nadie rentabiliza su abono a la tele de pago más que el culé. Tiene partido unos veinte días por mes. En las noches de invierno es impagable.
El Madrid pelea solo, el Barça vive representado por muchísima gente, una amplia horquilla que va de tipos anónimos a clubes colegas, los que se enfrentan al Madrid
Con el City va desde hace siete años, indesmayable. Lo abandonará cuando el actual entrenador deje Manchester. Bueno: es muy natural que quienes afirman que lo de Negreira no fue nada y nada pasará —el Conducator Xavi en cabeza— tengan querencia por un club estado. Les pone vivir al margen de la Ley. Me recuerda a Barone, un tremendo taxista napolitano que me dijo en cierta ocasión: “Si la Juve juega contra un equipo de atracadores y pedófilos, yo iré con ellos”.
En lo de Negreira, por cierto, el argumento de la defensa culé es que se trató de sacar un dinero del club y que volviera al club tan ricamente. Pregunto: ¿para ese trinque era menester pagar al número dos de la cosa arbitral? Puede que algo de eso hablaran Laporta y Tebas cuando se vieron en el domicilio de uno de los dos. No sé, no parece que vaya a pasar gran cosa.
Mientras nos entretenemos con el ‘mercato’. Fran García, Brahim y Bellingham son nuevos madridistas. Es una etapa apasionante en blanco. Se va cerrando un ciclo glorioso al tiempo que el club prepara el asalto a otro similar. Será el Madrid uno de los equipos más jóvenes de Europa. Con un detallito que no conviene perder de vista: seguirá enfrentando en campo y despachos a los clubes estado, banda que por fin consiguió la Champions. Mano a mano con el Barça, pero la consiguió.
Sólo su grandeza le permite competir al Madrid. Pero no de igual a igual. Sólo por su historia, Bellingham dijo no a toda la Premier. El Madrid ficha porque el futbolista quiere defender su camiseta. Por vivir la Champions, lo único. Bellingham no viene para jugar la Liga. Ni por dinero: en eso no tendría opción. El Madrid, Bayern, Inter, todos. Decenas de expedientes en su contra por incumplir el fair play financiero y otras fruslerías adornan el camino del City. Es una pelea desigual. Es el fútbol de Ceferines y Asociados. La Superliga acabaría con ello. Eso sería la igualdad. Si se lleva a cabo debería presidirla Irene Montero, que queda libre.
Sólo su grandeza le permite competir al Madrid. Pero no de igual a igual. Sólo por su historia, Bellingham dijo no a toda la Premier. El Madrid ficha porque el futbolista quiere defender su camiseta. Por vivir la Champions, lo único. Bellingham no viene para jugar la Liga. Ni por dinero: en eso no tendría opción
Ah. Y el Castilla remontó al Barça B en un final bernabeuano. Fue tremendo. Los del baloncesto lo vieron entre gritos en el hotel donde esperan el cuarto partido, hoy en Badalona. Rudy se abalanzó sobre Musa cuando marcó Arribas. Camavinga y Mbappé también lo siguieron, juntos vía tablet. Mbappé nada menos.
En materia de fichajes en eso del nuevo ciclo hay chavales que pintan muy bien. Gonzalo va a ser buenísimo. Nico Paz, Arribas, Iker Bravo, ese Dotor… Sí, Carletto. Hay que animarse con algunos. Estos pagarían por jugar. Y son eso, buenísimos. Veremos.
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Buenos días, amigos. El Castilla eliminó al filial del Barcelona descerrajando sobre las caras incrédulas de los pupilos de Márquez los tres goles necesarios para obrar la remontada, y lo hizo al más puro estilo de sus mayores, es decir, sometiendo al espectador a los vértigos de una montaña rusa emocional inolvidable.
Sembró de esperanzas las almas vikingas primero; hizo creer que dichas esperanzas morirían en la orilla después, desmoronándose incomprensiblemente durante buena parte del segundo tiempo; finamente, gracias en gran medida a los atinados cambios de Raúl, obró la gesta. La entrada al campo de Gonzalo, Aranda, Arribas e Iker Bravo resultó crucial. No os perdáis la crónica de nuestro enviado especial al Di Stéfano, Athos Dumas, que es esta hora permanece en paradero desconocido tras haber sido visto por última vez en el Toni 2 hacia las 3:45 de la madrugada cantando la Marsellesa. Una cosa es que en La Galerna seamos profesionales y otra que no sepamos celebrar.
Jugó magníficamente el Castilla en el primer tiempo, sometiendo a una presión asfixiante a los culés que cristalizó en un remate de cabeza canónico de Dotor para abrir el camino de la hazaña. Dotor es un futbolista muy interesante, uno de esos estajanovistas con gol que tan bien encajan con el espíritu blanco, un centrocampista de raza, como se decía antes. Es el Pirri de este joven grupo y a carácter no le gana nadie.
Sucede, sin embargo, que está en el guion de la épica de los nuestros (mayores y jóvenes, la magia no tiene edad) el rizar el rizo del más difícil todavía. Cundió el desánimo en la segunda mitad ante un claro derrumbe del juego del filial, pero Raúl reaccionó a tiempo, introduciendo sobre el césped nuevos efectivos que a la postre (qué bonitas cosas decían los clásicos de las narraciones deportivas) serían fundamentales.
Así, un centro milimétrico del pujante juvenil Gonzalo lo transformó Iker Bravo, de cabeza, en el gol que igualaba la eliminatoria, y cuando el partido expiraba un penalti catedralicio (ahora veremos que, increíblemente, no lo fue para todo el mundo) posibilitó el que Arribas sentenciase la semifinal desde el punto fatídico. La celebración con la grada fue tan efusiva que un buen número de espectadores se precipitó sobre la cancha al ceder una valla, afortunadamente sin consecuencias graves. Athos Dumas ni se enteró, pues no bien se produjo el gol corrió eufórico fuera del estadio y, tras ir despojándose de ropa por el camino, se fundió en un abrazo con la estatua de D. Alfredo. De ahí que el incidente no esté recogido en su crónica.
Hay poesía en el hecho de que los goles decisivos vinieran de la cabeza y las botas de Iker Bravo y Arribas, respectivamente. El catalán es una estrella en potencia, por más que este año no haya podido brillar en el Castilla como hubiera deseado, y es de esos futbolistas tocados por la varita, en el sentido de ser capaz de invocar eficazmente sus talentos en los momentos más tensos. Tiene el don.
Y qué decir de Arribas, el mejor jugador de la categoría, un pequeño alquimista que tal vez, ojalá, tenga ya sitio en la primera plantilla. Hay una inmensa justicia en el hecho de que el gol viniera de sus botas. No se puso precisamente nervioso al lanzar la pena máxima el genio ligero del madrileño.
El Castilla se jugará el ascenso a Segunda a doble partido frente al Eldense, pero esta gran noticia, que en clave madridista es sin duda la mejor de la jornada, merece en la prensa patria el escaso eco que veréis.
Tanto As como Marca entregan al Roland Garros de Djokovic los honores de sus portadas. Quiénes somos nosotros para negar la pertinencia de esto, habiendo alcanzado el tenista serbio la gloria de los 23 Grand Slam. Simplemente, nos gustaría que la gesta del Castilla hubiera tenido más espacio. Está por ahí abajo, casi imperceptible en el faldoncillo. Al menos Marca recoge la otra gran noticia blanca de la jornada de ayer: la confirmación por parte de Nacho Fernández de que renovará su contrato con el Real Madrid. Es lo mejor que podía ocurrir. Nacho, con sus 5 Champions Leagues a las espaldas, es un emblema del club y un defensa excepcional que hace vestuario, algo que parece esencial no perder cuando ya hemos perdido un líder como Karim y rumores no infundados apuntan a que podríamos perder algún peso pesado más. El liderazgo moral es un activo valiosísimo, y Nacho lo tiene en cantidades industriales, aparte de sus dotes futbolísticas específicas.
Si cuesta encontrar en la prensa madrileña el milagro castillista frente al filial culé, imaginad cómo cuesta hallarlo en los rotativos afines a los perdedores del cruce. Letra pequeña no, lo siguiente. Letra cómica también, si nos atenemos a lo de Sport, que habla de “penalti polémico” en la victoria blanca. Hay que tenerlos como el caballo de Espartero, a quien el escultor Pablo Gilbert dotó de una potente genitalia en la célebre estatua ecuestre madrileña, para hablar de “penalti polémico” en la jugada de voleibol que se marcó ahí el defensa blaugrana. Del Madrid (senior o filial) nunca se puede descartar lo imposible.
De Sport tampoco.
Pasad un buen día.
Para no ser menos que sus mayores, los pupilos de Raúl González se impusieron claramente ante el FC Negreira Atlètic, con una remontada espectacular.
Las gradas del segundo estadio de los madridistas rebosaron de público, el cartel de “no hay entradas” se colgó ya a mediados de la semana pasada.
Había ganas de demostrar que nuestro filial es más talentoso y también mejor equipo que el del Negreira, y así se comprobó: esta vez, Raúl colocó mejor a sus piezas y derrocó en el terreno de juego a la agresividad de los de Rafa Márquez.
Marcó pronto el Castilla el 1-0 tras golazo del capitán Dotor y parecía que la eliminatoria iba a ser pan comido. En toda la primera parte apenas hubo noticias azulgranas ya que no inquietaron en ningún momento a Luis López.
Aun así, pocas oportunidades claras para los locales que llevaron un dominio absoluto del juego hasta el descanso.
La segunda parte empezó al ralentí, mucho juego en el centro del campo y reiteradas pérdidas de tiempo por parte de los Negreiritos, quizás una enseñanza del juego subterráneo que practicaba tan a menudo su entrenador mexicano Rafa Márquez.
Para no ser menos que sus mayores, los pupilos de Raúl González se impusieron claramente ante el FC Negreira Atlètic, con una remontada espectacular
Pasaban los minutos y los visitantes, como en el partido de ida, empezaron a explotar la banda izquierda defendida por el Castilla, con el filón que suponía la pérdida de energía tanto de Peter Federico como de Marvel.
Dos o tres penetraciones de Luismi Cruz asustaron al Di Stéfano y el tiempo seguía corriendo de forma cruel para los intereses de los merengues.
La clave estuvo en el doble cambio que efectuó Raúl faltando 20 minutos, al entrar Iker Bravo y Aranda en la punta del ataque. A los pocos instantes, tras un centro por la derecha de Pablo Ramón, Iker ponía el 2-0 tras imponente cabezazo.
El Barça Atlètic en ese mismo momento acabó por diluirse cuál azucarillo. El Di Stéfano estaba en fuego, espoleado por EL coraje de Dotor y los suyos. Además, ya estaba Sergio Arribas en el campo, deseoso, tras su reciente lesión, de demostrar quién era el mejor futbolista de la 1a RFEF.
Tras varias jugadas de peligro, con un paradón monumental del cancerbero culé, tras un córner hubo una clara mano catalana, casi un puño de Mazinger Z al aire. Penalti indiscutible, que en plena euforia local, se encargó de materializar Arribas, poniendo el 3-0 en el marcador, ya en el minuto 94, y echando por tierra las escasas opciones del rival.
Euforia desatada en el campo, con pleno de autoridades en el palco (el presidente Pérez, el vicepresidente Fernández de Blas, Butragueño, Pirri e incluso el gran Pepe Santamaría), todos radiantes ante una remontada muy trabajada, y, sobre todo, muy merecida.
Espera el Eldense la semana que viene, en la ida de la finalísima por un puesto en la segunda división. Seguimos creyendo, y el Alfredo Di Stéfano, lo tenemos claro, volverá a llevar en volandas a los suyos.
Fotografías: realmadrid.com
Buenos días, amigos. Después de 1.300 millones de euros en fichajes, de ser acusado de más de 100 presuntos incumplimientos del Fair Play financiero, de disponer —literalmente— de todo el dinero del mundo con solo regular el precio del gas, el Manchester City ha logrado, por fin, comprarse su primera Champions League. Si la Champions fuese un maratón, el City lo habría completado en bicicleta. También es duro, pero menos que corriendo, como hacen el resto de equipos que no son clubes-estado.
Era cuestión de tiempo que alguno de los estados más ricos del mundo se alzara con la Champions. Tal vez haya sido el City porque Guardiola es mejor entrenador que cualquiera de los que ha dirigido al PSG y tienen una planificación deportiva más acertada. Lo anómalo es que hayan tardado tantos años en ganarla. Deberían llevar ya tres o cuatro.
El Emirato de Abu Dabi se ha presentado en la joyería de la UEFA con un palé repleto de billetes, ha elegido la pieza más codiciada y se la ha comprado sin observar ningún tiempo de regla financiera. De cara a la galería ha orquestado una puesta en escena vistosa, pero más falsa que un barco de azúcar, y los palmeros y antimadridistas se han dejado las manos rojas de aplaudir a rabiar la compra de la joya de la corona del fútbol europeo.
¿Qué más da que los miles de millones de euros en fichajes hayan sido inyectados por falsos patrocinios, hecho prohibido por la Unión Europea? ¿Qué más da que fuesen expulsados por la UEFA y después perdonados por el TAS? ¿Qué más da que hayan sido acusados de incumplir una centena de preceptos del Fair Play Financiero en Inglaterra? ¿Qué más da todo si han impedido que el Real Madrid ganase la Champions? Ahí está el verdadero quid de la cuestión para los mediocres militantes en la secta del antimadridismo.
Y a pesar de todo ello, han logrado la Champions gracias a Lukaku. Manda cuerpos ovalados que producen las hembras de algunas especies animales y que contiene el embrión y las sustancias destinadas a su nutrición durante la incubación, como diría aquel político. Y ya de paso, ¡viva Honduras!
El Real Madrid y otros históricos como el Bayern ejercen de dique de contención, pero es como intentar detener la lava de un volcán que baja por la ladera con una pistola de agua.
Queramos o no, actualmente el dinero se impone en todos los ámbitos de la vida. El Barça invirtió millones de euros en Negreira y el rédito obtenido en forma de títulos nacionales ha sido rentabilísimo para ellos, incluida esta última liga. Catar se empeñó en comprarse un mundial para regalárselo a Messi y lo consiguió, aunque para ello tuviesen que perder la vida miles de esclavos y que el mundo presenciara el mayor desfile de penaltis absurdos de la historia a favor de una selección. Y por último el City se ha comprado todo el escaparate de futbolistas durante 6 años hasta que Pep ha dado con las pilas adecuadas para que funcionaran y ha obtenido la Champions.
Esta temporada hemos asistido, pues, al triplete económico. ¿Qué importan los (presuntos) delitos cuando hay dinero? Además, las instituciones que tienen que velar por un deporte limpio libre de corrupción tienen un historial corrupto mayor que el de los propios corruptos que pretenden mantener a raya.
Los diarios del FC Barcelona están en modo Canaletas, la Champions de Pep cierra el triplete económico anteriormente comentado. Anoche derramaron en tierra las redacciones culés con la victoria de su Pep.
Mundo Deportivo da muestras una vez más de su paletismo ombliguil y resalta que Guardiola repite con el City el triplete que ya obtuvo con el Barça en 2009. Son como el cuñado que ante cualquier comentario saca a colación alguna historia suya.
Por otro lado, estupendo por Guardiola, a diferencia del incumplimiento sistemático de las normas financieras, la hipocresía no es delito.
En Sport siguen con el clímax que les provoca que un equipo que no son ellos, pero no es el Madrid, gane la Champions. Ya sabéis de la transversalidad del culerío gracias a nuestro Portanálisis de ayer.
Pero hay tics que nunca se olvidan por mucho tiempo que pase. Tal vez hayáis leído esta frase entonando alguna canción, mas no era nuestra intención, nos referimos al recuadrito del faldón en el que Sport, cual Macario manejado por José Luis Moreno (el Barça) dice que Ansu, Ferran y Kessie deben irse. Lo del FC Barcelona y el mobbing es la historia de un amor como no hay otro igual (tal vez también hayáis leído esto entonando otra canción), con excepción del de la compra del estamento arbitral.
Los diarios madrileños se centran en el autor del gol de la final, ese excelente futbolista antes conocido como Rodri y ahora como Rodrigo, o don Rodrigo, según Marca. No confundir con La Puebla de ídem ni con Díaz de Vivar.
También tienen el detalle de dedicar un huequecito a Brahim, que regresa al Madrid. Alberto Cosín ha escrito una magnífica pieza para ponernos al día de la evolución vivida por el jugador en el Milan y pronosticar qué puede aportar al equipo la temporada que viene.
Lo que no vemos por ningún lado en las portadas es la denuncia por los gritos de "asesino" sufridos por Yabusele en Badalona. Seguro que es culpa suya, como en el caso de Vinícius. Si los gritos se hubiesen oído en la cancha del Real Madrid, habría sido un escándalo nacional, no lo dudéis.
Nos despedimos por hoy deseándoos un domingo estupendo.
La segunda incorporación del Real Madrid de cara a la temporada 2023-2024 es otro viejo conocido que estuvo en la disciplina blanca en el pasado: Brahim Díaz.
El malagueño ha militado como cedido las últimas tres temporadas en el AC Milan y el cuadro blanco lo ha recuperado, pese a que en los últimos meses se habló de la opción de que los rossoneri pagasen unos 22 millones de euros para quedárselo en propiedad. Su retorno, además, ha traído consigo una renovación con los merengues hasta 2027.
Su bagaje en el calcio puede evaluarse en general como bueno con trazos grises e irregulares. En algunos momentos estuvo de notable e incluso con detalles sobresalientes, mientras que en otros cayó en el pozo de la inconstancia y la inestabilidad en su juego.
Brahim viene a llenar el espacio dejado por los Asensio y Hazard. Es un futbolista polivalente que puede ocupar distintas posiciones en el ataque, ya sea como enganche o jugando en cualquiera de los dos costados
La última campaña ha sido la mejor, ya asentado en la titularidad y en varios tramos del curso ejerciendo como una de las referencias del AC Milan. Su papel en la Champions 2022-2023 fue destacado, pese al mal sabor de boca que dejó su eliminatoria en semifinales frente al Inter. Anteriormente resultó fundamental para que el conjunto dirigido por Pioli eliminase al Tottenham en octavos y al Nápoles en cuartos. Frente a los ingleses marcó el único gol que dio el pase de los milanistas a la siguiente ronda y contra los partenopeos se inventó una gran acción en mediocampo que terminó segundos después en un gol de Bennacer.
Brahim viene a llenar el espacio dejado por los Asensio y Hazard. Es un futbolista polivalente que puede ocupar distintas posiciones en el ataque, ya sea como enganche o jugando en cualquiera de los dos costados. Ser ambidiestro, manejar de forma excelente las dos piernas y poder salir con soltura por los dos perfiles son una carta de presentación excelente para desempeñarse en esos puestos. El malagueño posee una técnica exquisita y una habilidad fuera de toda duda. Tiene desborde, aceleración en los primeros metros y en Italia ha ganado en cuerpo en el tren superior y fuerza. Su centro de gravedad bajo le hace ser difícil de parar por todos los recursos que maneja con la pelota en espacios reducidos. Con visión y claridad para las asistencias, también es un jugador con perspectiva ante el gol, aunque tiene potencial para mejorar sus números. En su trayectoria italiana ha logrado 19 dianas en tres campañas, divididas en siete en la 2020-2021, cinco en la 2021-2022 y otras siete en la 2022-2023.
En una situación parecida a la de Fran García, es un jugador que llega al club blanco para ampliar la rotación de la plantilla, para ser un elemento válido aportando desde el banquillo, para convertirse en un revulsivo por su desparpajo y para seguir creciendo y sacando el potencial que tiene dentro y le confirmaron como una de las grandes promesas del fútbol español. Rodeado de grandes jugadores, con capacidad asociativa y ese desborde, se puede convertir en un futbolista con bastantes minutos la próxima temporada.
Brahim es un jugador que llega al Madrid para ampliar la rotación de la plantilla, para ser un elemento válido aportando desde el banquillo, para convertirse en un revulsivo por su desparpajo y para seguir creciendo y sacando el potencial que tiene dentro y le confirmaron como una de las grandes promesas del fútbol español
Regresa a Madrid ilusionado, con las mismas ganas de triunfar que cuando aterrizó en la capital desde el Manchester City en enero de 2019 y también, en cierto de modo, de reivindicarse de cara a la selección española. Una de sus metas es instalarse en las convocatorias de Luis de la Fuente, que no lo ha tenido en mente desde su llegada pese a que el malagueño se vio con opciones de entrar en alguna de las listas. Al fondo aparece la opción de ir con la selección marroquí que ya le ha confirmado que le gustaría contar con sus servicios si no se asienta con el equipo nacional español.
Se espera en la casa blanca un Brahim más regular que el de Milán y con menos dientes de sierra en su rendimiento. En su primera etapa en la casa blanca, y pese a su escaso protagonismo con Zidane, ya dejó gotas de su tremenda calidad y un ejemplo claro fue aquel gol sensacional que marcó a la Real Sociedad en Anoeta tras dejar sentados a dos defensores donostiarras.
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Todos los madridistas tenemos la sospecha, por utilizar un eufemismo, de que nada ha cambiado en el estamento arbitral con la salida de aquel vicepresidente del CTA de cuyo nombre no quiero acordarme y la inclusión del VAR. Los aficionados medios, aquellos que no llevamos cuentas exhaustivas en tablas Excel o en una libreta de anillas con hojas cuadriculadas, tenemos la sensación de que sigue habiendo un equipo que ve recompensados sus (presuntos) delitos con un trato de favor y otro cuyo respeto a la ley se sigue viendo castigado con decisiones arbitrales en contra y la ira de todos los mediocres de este país.
Ruby Arés ha escrito un artículo en As donde saca de la ecuación al VAR y muestra cómo sería una hipotética clasificación de la liga sin esta herramienta o palanca arbitral. Y —¡oh, casualidad!— el ganador de la competición habría sido el Real Madrid.
El galernauta Carlos García de Sola ha seguido la estela de grandes como @MaketoLari o @juanpafrutos y ha analizado estos datos en el siguiente hilo de Twitter:
El nuevo VAR tiene un saldo arbitral tan preocupante como en la época de Negreira. Es lo mismo,una serie de aberraciones estadísticas de difícil explicación. Excepto para los trompeteros.Como antaño hicieran @MaketoLari y otros míticosva. El saldo arbitral según el VAR. HILO
— Cgs (@qvivaeldeporte) June 7, 2023
Lo primero que salta a la vista es lo más obvio, el Madrid habría sido campeón. Pero hay anomalías estadísticas que, como poco, llaman la atención de cualquiera que no tenga como aficiones principales ser un palmero o comulgar con ruedas de molino.
Uno, en su ingenuidad, piensa que de media los árbitros deberían de acudir a consultar el VAR un número similar de veces, con independencia del equipo. Alguien puede decir: es que los equipos grandes pisan más el área rival y provocan más jugadas susceptibles de ser revisadas. Bien, aceptamos pulpo como animal de compañía, fijémonos pues en Madrid y Barça. Carlos lo ha calculado por nosotros: los colegiados han caminado hacia el VAR 25 veces cuando se trata de los blancos y 13 cuando lo es de los azulgrana. Casi el doble. ¿Es una anomalía estadística matemáticamente aceptable?
Si responden que sí a esta pregunta retórica, vayamos al siguiente dato extraído por Carlos García de Sola en su análisis. De las acciones en las cuales interviene el VAR y las modifica, el VAR rectifica a favor del FC Barcelona el 54 % de las veces, a favor del Atleti el 59 % —estamos esperando un comunicado de Gil Marín en la portada de Marca poniendo el grito en el cielo porque ese 59 % no sea un 100 %—, y con el Madrid rectifica a favor en un 28 % de las situaciones, el menor dato de todos los equipos de la liga.
Le damos la vuelta a la tortilla, sea esta con o sin cebolla, incluso francesa, y nos centramos en los lances en los que el VAR ha hecho acto de presencia para perjudicar a un equipo. Carlos ha echado la cuenta, tal vez con una hoja de cálculo o quizá con una calculadora científica Casio, y el resultado es el siguiente: el VAR perjudica al Madrid en un 68 % de las situaciones en las que media. También en esta estadística el equipo de Ancelotti es el que peor sale parado de toda la liga corrupta. ¡Qué casualidad! Atleti y Barça ni se acercan a este grado de perjuicio, sus porcentajes quedan en un 32 % y un 46 % respectivamente.
Estamos, pues, ante unas estadísticas que van en contra de la propia estadística como rama de la matemática, que van en contra de la lógica, a favor de la putrefacción, de la corrupción y que, en un futuro, es muy probable que se demuestre con pruebas que están inclinadas a favor de fulanito o en contra de menganito, al igual que quedó patente que el saldo arbitral sacado a la luz pública por @MaketoLari o @juanpafrutos, entre otros, obedecía a que un club, el Barça, había estado pagando al vicepresidente de los árbitros.
Cuando esto ocurra, no duden que el culpable será el Real Madrid, Florentino Pérez, la esquina del Bernabéu y hasta las mismísima Concha Espina, que en paz descanse.
Aunque, realmente, vuelvo a pecar de ingenuo, ¿cómo que en un futuro es probable que se demuestre que estas estadísticas obedecen a (presuntos) delitos? Es un hecho que Roures, avalista del FC Barcelona, provee —o deja de proveer a su antojo— de imágenes al VAR, o que Clos Gómez está al frente del mismo, entre otras cosas.
Al acabar de escribir este artículo, no dejan de retumbarme en la cabeza aquellas palabras de alguien de cuyo nombre no quiero acordarme: «Puedo ayudaros con el VAR».
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Buenos días, amigos. Considerando nuestro madridismo galernauta, y aun a riesgo de adentrarnos en traicionero terreno pantanoso, hemos de reconocer lo evidente: a la hora de ser culé todo son ventajas. Fijarze bien, que diría Don Manuel Ruiz de Lopera. No hace falta ir muy lejos, basta con echar un vistazo a las portadas deportivas de por allí arriba a la derecha, tierra de Peras y Rufianes.
Es que no se cortan un pelo. A calzón quitao que se dice vulgarmente. ¡Força Pep! Con dos collons. O tres. Como tetas tenía aquella marciana de Desafío Total que casi deja bizco al bueno de Arnold. Es el culerío transversal, una suerte de “Sumar” de soçis, aficionats, Messilievers, panenkoides y demás exégetas, estetas y papanatas. En el culerío transversal para todos y todas y todes vale tot per tothom.
El culé medio de hoy puede celebrar una Liga cocida a fuego lento en los fogones en la forja de la ignominia del CTA. El aliño vicepresidencial no importa en absoluto. Tampoco que un señor bilbaíno del furgol pasara por allí antes de que lo llevara la Benemérita esposado. Ni que decir tiene que los que mandan ahora sean un luchador de Motril sin piernas o su amigo Javi, el tuitero compulsivo que cosecha sentencias desfavorables.
Pero el culerío transversal es mucho más. Te permite ganar hasta Eurocopas y Mundiales. El último, catarí que te vi, causó furor en la Ciudad Condal de la mano de un Messi, cuyo papá ha dejado ingentes muestras de cariño y trolas al més que un club en su penúltima visita Barcelona y en su última reunión con el tahúr de Laporta.
Culerío transversal, amics, la primera plana del diario Sport así lo demuestra.
Este fenómeno aglutinador permite al culé medio que lleva unos añitos cosechando bochornosas humillaciones en el Viejo Continente —de Manolas al bizcOCHO muniqués, pasando por sendas primeras fases al carrer— ganar esta noche nada menos que una Copa de Europa. Lo hace vía Pep (¡Força!), sumo pontífice de la libertad de los pobles oprimits del món y profeta de todo lo blaugrana, todo un filósofo como se refería a él con sarcasmo el bueno de Ibrahimovic.
Fíjense en la azotea de esta primera plana donde Pep, El Humilde, asegura que su mérito es haber tenido a Messi o Haaland en sus filas (y a unos cuantos más). Efectivamente, aquí razón no le falta. Estaría bueno ver a Guardiola manejando la receta Deco-Maniche-Carvalho para ganar una Champions League como la que ganó D. José Mourinho Félix. Pero como diría Conan Rey, esa es otra historia.
El caso es que hoy se disputa la final de la Champions tal y así lo refleja prácticamente unánime la prensa deportiva. La excepción —para comer cerillas— la dejamos para el postre. Dice el diario As que hoy se enfrentan TRADICIÓN (Inter de Milán) y RENOVACIÓN (Manchester City) y bueno, podríamos decir, que es una manera un poco hippy de ver el mundo, en tanto que el tradicional Inter es propiedad de un joven chino aspirante a Madoff y el dueño del City es todo un emirato teocrático que sólo tiene que abrir el grifo del gas en las arenas del desierto para llevarse el fichaje multimillonario del verano.
El balompié mundial ha cambiado, mecido por vientos de corrupción, panoja y fondos de inversión, pero el chou debe continuar, prensa mediante. No dejes que Negreira te chafe una buena noticia.
Y si se la hemos colado al culerío transversal con el retonno de Messi, cómo no les vamos a colar que la Farsa está a punto de fichar a Kimmich como hizo con Lewy —añaden— pero con 150 años menos. Claro que se la van a colar. Recordad que está gente va a Canaletas a celebrar mundiales argentinos y Champions ajenas.
El colofón es para Marca que pasa de la final, pero no así del culerío transversal. Como siempre, a su rollo, pero, claro, es que su rollo de hoy es particularmente espantoso. “Les habla el capitán” dicen, oiga, suélteme el brazo, será el suyo, a nosotros déjenos en paz. El culerío transversal todo lo cubre, todo lo alcanza. También a la selección española, por supuesto, piedra angular de todo el movimiento. Así nos va que nos habla el capitán Fantastic de la Roja, el mismo al que toreó hasta el escarnio absoluto Chiellini delante del orbe entero en una tanda de penaltis. En fin…
Así son las cosas y así se las hemos contado, que decía ufano Buruaga en el Ente como si hubiera pronunciado una frase digna de Todos Los Hombres del Presidente.
PD: Mucho madridismo ayer en la pista Philippe-Chatrier de París. Fuerza, Carlitos.