He de confesar que, amén del cosquilleo inicial que siempre genera un clásico, el de ayer fue el más tranquilo de los vistos en mucho tiempo. Ni siquiera ausencias de peso, como las de Tavares y Deck, disminuyeron la sensación de suficiencia con la que el Real Madrid transitó por el encuentro. Ese dominio de la situación que permite aflojar y acelerar a conveniencia, jugar a ratos posponiendo el rigor en favor de la imaginación y el disfrute.
Un equipo cuajado frente a uno que busca identidad podría ser un resumen del choque. La plantilla de Mateo, aun con las novedades, selló la impresión de poderío que ha transmitido desde su reunión apenas hace unas semanas. Por el contrario, el Barcelona acusa las bajas, la pérdida progresiva de capital humano que la llegada de Willy Hernángomez no ha podido compensar. En esta oposición de estados, el Real Madrid se puede permitir colocar en cancha al jugador más joven en disputar un duelo así. Ismaila Diagne sorprendió por su impacto inmediato, ¡ocho rebotes y cinco puntos en siete minutos!, impropio de una juventud casi adolescente. Sólo son dieciséis años, algo impropios, eso sí, en su estatura y movilidad, las suficientes para dominar las zonas en el inicio.
El resultado premió la valentía del preparador blanco, sin ambages en su resolución de acudir a la cantera cuando las circunstancias aprietan. El año pasado lo hizo con Ndiaye, y ayer fue el turno de Diagne. Bienvenida sea la sangre nueva, el ímpetu de los jóvenes, la pujanza de una cantera que no cesa. O sea, la labor de los responsables madridistas que permiten el surgimiento de noveles que se comportan como veteranos.
Un equipo cuajado frente a uno que busca identidad podría ser un resumen del choque
Por lo demás, vimos que la llegada de Campazzo ha ajustado muchas cosas, en especial, la defensa y el control del juego. A salvo de esos momentos en los que el base argentino riza su rizo, su labor está afinando al equipo, entre otros, a Musa, ayer con tantas asistencias como el director principal. Ahora también los contragolpes son más constantes y fluidos, y la aparición del Chacho para cambiar el ritmo y proporcionar otras soluciones sigue vigente en el nuevo orden. Una fortuna para el Real Madrid, delicatessen para los espectadores.
Por cierto, que Poirier tuvo uno de esos días en los que parece el mejor pívot de Europa, omnipresente ayer mientras estuvo en cancha. De tanto verlo junto a Tavares se nos olvida lo grande que es y las habilidades que, en ocasiones, le cuesta sacar a relucir, quizás por falta de minutos de juego.
En definitiva, el Real Madrid completó un encuentro de los denominados serios, sin perjuicio de aperturas al talento. La mejor virtud que muestra, en vías de consolidación, es la densidad de variantes, de cabezas, de jugadores dispuesto a aportar el grano o la guinda, lo esencial y lo que ayuda a que lo sea. Lo colectivo impera por encima de cualquier otra premisa, y ayer ofrecieron esa imagen de conjunto equilibrado y dominador dispuesto a seguir dando muchas alegrías.
Fotografías: realmadrid.com
Sí. Venimos de un finde muy interesante. La Medicina y la Economía han vivido momentos estelares, avances guay. El magnífico futbolista Correa, del Atleti, curó la lesión que sufrió contra el Madrid en tiempo récord, jugó y le metió dos goles al Cádiz.
Hay que alegrarse. Por Correa, por su club y por la Medicina. Madrid tiene hospitales que están en la cima de la sanidad mundial: hay que añadir los servicios médicos colchoneros. ¡Qué maravilla y qué alegría!
La Economía. Salió Roures y dijo que aquella palanca que permitió al Barça inscribir jugadores la pasada temporada... pues sí, pero no. Prensa y similares contaron en su día que la cosa iba de 200 millones, casi el 50 por ciento de una cosa llamada Barça Studios. El dinero lo ponían una empresa de Roures y otra llamada Socios.com. Bueno, pues salió aquel y dijo que puso 10: lo que pactaron.
Creo a Roures. Usted, yo, él también, podemos despistarnos y dar una moneda de euro pensando que estamos dando una de dos. Si hablamos de millones, el error es imposible. Bien es verdad que no he tenido ocasión de comprobarlo. Pero me lo imagino. Además, si usted pacta poner 10 por qué va a poner 100.10 valió por 100: exitazo de la Economía.
El empresario catalán confirmó también que las palancas permitían al Barça inscribir jugadores. Cosa que todos sabíamos sucedería, con palancas u otra máquina infernal que nos presentaran.
No sé. Siempre dije que esto era un engorro. Que Lewandowski hace un año o Gündogan ahora iban a jugar desde el minuto 1 estaba asumido por Xavi y el entrenador del Deportivo Alavés. ¿Por qué pues tanto lío? Inscriban y jueguen.
Salió Roures y dijo que aquella palanca que permitió al Barça inscribir jugadores la pasada temporada... pues sí, pero no. Además, si usted pacta poner 10 por qué va a poner 100.10 valió por 100: exitazo de la Economía
Me recuerda a lo de Negreira, el Barça es víctima. Ahora de normas absurdas que le obligan a vender patrimonio y esas cosas, una incomodidad. Con aquellos otros pagos pretendía asegurarse arbitrajes neutrales. Lo dijo Negreira. Una ambición noble, la búsqueda de la neutralidad. Es la vocación suiza del Barça. Gamper, su fundador, nació allí. Si es que todo casa…
Total. Que esperemos la próxima.
De momento nos contentamos con otro asunto, casualmente también azulgrana. Tras lo último del Negreirazo voces claman sobre la necesidad de dejar a un lado eso, los 17 años pagando, y convencernos de que la carrera de los futbolistas que jugaban entonces de azulgrana no puede verse salpicada por aquello. En resumen: estuvo mal pagar, pero consecuencias no tuvo ninguna. Ni debe tenerlas. Muy bien. La idea es que todos y cada uno de sus títulos fueron patrocinados por Don Limpio. Que era el mejor equipo y hubiera ganado igual con o sin Negreira.
Fenomenal. Nadie es su sano juicio discute la categoría futbolística de Puyol, Piqué, Busquets, Alves, Iniesta, Xavi, naturalmente Messi. Nadie. Sucede que mientras jugaban, su club pagaba al número 2 de los árbitros. ¿Hubieran ganado lo mismo sin Negreira? Quizá hubieran ganado más. Nunca lo sabremos. Ni idea.
Lo que me extraña es el silencio corderil de esos futbolistas todos. Que ni uno solo haya salido cagándose en las muelas de quienes estuvieron pagando todo ese tiempo y todo aquel dinero es sorprendente. Oigan, miren, ustedes abren la puerta a que duden de mi carrera, váyanse al carajo. ¿Si sabían lo que había? Pues tampoco lo sabemos. Pero sí, me admira su silencio.
Getty Images.
Hola a todos. Un día más me quedaré sentado aquí, en la penumbra de un jardín tan extraño, leyendo en la prensa deportiva patria cuestiones que nada tienen que ver con lo importante.
En honor a la verdad, hay que decir que algunas de las cosas que salen en las portadas sí importan. Vamos primero con ellas, y pasemos a continuación a las que, importando de verdad, pero muy de verdad, se quedan fuera de las primeras planas porque los medios tienen sus propios intereses empresariales. Veamos si hay en la cara frontal de la prensa deportiva madrileña algo que sí importe.
No está lo realmente esencial, decimos, pero algo sí hay. Por ejemplo, más allá del golf, la victoria del Real Madrid de baloncesto sobre el Barça, que fue rotunda pero pudo ser humillante de habernos adornado un mínimo acierto en los triples, y que tuvo como figura destacada a Diagne, un niño gigante de quien el mismo Chus Mateo reconoció más tarde no saber que tenía 16 años. Nueve puntos y ocho rebotes la criatura. Los pivots blaugranas no sabían ni dónde esconderse. As le da un recuadrito donde también pondera a Poirier. El hecho de que los gigantes vengan en tropel es uno de los aspectos en los que la realidad supera a la ficción, donde suelen llegar de uno en uno salvo por los del Quijote, que ni siquiera eran gigantes de verdad.
Marca entrega en su portada un espacio todavía más pírrico (medio faldoncillo indetectable) a la victoria de los de Chus en el partido más grande del baloncesto español. Como sucede con As, Jon Rahm marca la línea de esta primera plana, seguido por la victoria del Atleti con el doblete del cojo Correa. Decimos el “cojo” porque, como comentábamos en el portanálisis de ayer, ya sabéis que el Atleti culpó en su cuenta de Twitter a una entrada de Bellingham del presunto esguince de rodilla del delantero argentino. ¡Milagro! Podemos estar hablando del esguince de rodilla de más rápida recuperación de la historia del balompié mundial.
Nos alegramos mucho de que Correa esté vivito y goleando, como nos alegramos del buen estado de Portu, jugador del Girona que llegó a ir al hospital tras una muy dura entrada de Nacho en el partido del sábado.
Media España quería mandar a Nacho al paredón como causante de una tragedia que, afortunadamente, nunca tuvo lugar. Sin embargo, nadie enarcó una ceja cuando Busquets dejó sin temporada a Lucas Vázquez con una entrada alevosa en un mal llamado clásico, como nadie lo hizo cuando Araujo (o básicamente cualquier lateral derecho de primera división) rozó el apartar del fútbol a Vinicius.
En fin. Celebramos que los damnificados por las muy duras —eso es así— entradas de los jugadores blancos estén bien, pese al revuelo doblevarístico causado por estas jugadas. Ya sabemos que vivimos en un mundo donde no importa el qué sino el quién, y que si ese quién viste de blanco el tratamiento mediático (y el del club rival) que se da al asunto es muy otro. Gracias a Dios, y parafraseando lo que en realidad jamás dijo D. Juan Tenorio, los muertos que el Madrid mata gozan de buena salud. Conminamos seriamente a Jude, a Nacho y a todos los jugadores del Madrid a que controlen sus impulsos de manera inversamente proporcional al modo en que los rivales controlan los suyos, que es inexistente, sin que los árbitros ni los medios ni nadie les rechiste nunca.
Vamos ahora con lo que importa y que NO sale en las portadas. No sale en las portadas de manera absolutamente inconcebible, añadimos. Ellos sabrán. Nos referimos a la entrevista de Jaume Roures en la que, entre grandes risas, reconoce que pagó solo 10 millones de euros al Barça, saldando de este modo “escrupulosamente” la obligación contraída con el Barça y pagando así “lo que estaba estipulado”.
Pero entonces ¿usted no tenía que pagar 30 más, en virtud de la famosa palanca que permitió al club blaugrana fichar e inscribir con el permiso de la LFP?, pregunta mosqueado el periodista. Roures lo niega, dejando así cristalino que la célebre palanca no se correspondía con lo presentado ante la propia LFP, y que otro acuerdo en la sombra entre las partes revela las verdaderas cantidades, muy inferiores, que habrían de corresponderse con movimientos reales de dinero. Cuando el entrevistador, riéndose ante la condición chunguísima de lo que descubre, viene a sugerir que lo hecho puede constituir un delito (no llegará el mediodía sin que descubras el delito culé del día), el magnate de la comunicación prorrumpe en una carcajada ahogada y espeta que ahora alguien tendrá que sacar “las castañas del fuego”.
¿Castañas? ¿Fuego? Calienta, Tebas, que vuelves a salir.
La liga emitió un comunicado tras la publicación de la entrevista y el consiguiente escándalo en las redes (que no en los medios tradicionales, quienes como veis pasan del asunto). El comunicado es cualquier cosa menos convincente. El grado de putrefacción es inaguantable.
Ramón Álvarez de Mon sacó ayer este vídeo en su canal, indignado ante el alcance de estas revelaciones.
Y así están las cosas, pero da igual que estén así porque nada va a suceder. Bien lo sabéis. El fútbol español es un estercolero y no hay salida que no pase por una regeneración total que tampoco va a tener lugar.
Si de estas cosas no dicen nada las portadas madrileñas, imaginad las cataculés, que siguen a sus cositas.
Pasad un buen día.
Carlos se crujía el cuello para relajar la tensión que le estaban provocando ese incómodo respaldo del asiento trasero del coche de Javier en primer lugar y los clásicos nervios que acostumbraban a acompañarle antes de arbitrar un clásico en segundo. El chófer tomaba en ese momento la palabra mientras Carlos y sus asistentes permanecían en silencio, con una cara que delataba cierto temor al partido que estaban a punto de encarar.
—Ya sabéis: aquí tranquilos —decía Javier con su habitual sonrisa. Uno no sabía si le estaba sonriendo o amenazando. Quizá ambas cosas—. El Barcelona se juega mucho esta noche y no os puede temblar el pulso. Vosotros vais sobrados. Sabéis perfectamente lo que tenéis que hacer.
Carlos pudo mirar a ambos lados a sus nerviosos asistentes asintiendo sin pestañear. Comparado con ellos, él estaba algo más tranquilo. Efectivamente, sabía de sobra lo que tenía que hacer. No en vano también había estudiado a fondo los secretos del arbitraje a través del mejor máster posible: el coaching Negreira. En ese momento, se puso a mirar por la ventana del coche sin ver absolutamente nada, simplemente rememorando con una sonrisa melancólica aquellos viejos tiempos. Qué joven era cuando se inscribió. Y, sobre todo, qué inocente…
Carlos caminaba entusiasmado por la calle San Antoni María Claret. Estaba a punto de asistir a su primera sesión de coaching con la familia Negreira. Había sido recomendado por varios de sus compañeros que ya habían realizado el “curso” y había que decir que mal no les había ido, pues desde entonces sus carreras arbitrales se habían visto catapultadas a pesar de que su estilo de arbitraje no había mejorado, más bien lo contrario, en opinión de Carlos. Levantó la cabeza con extrañeza, pues al parecer había llegado a su destino, el número 209, pero delante de él no había sino un mugriento y deslustrado bar llamado La Torrada, que, al menos por fuera, tenía más pinta de haber sido abandonado hace años que de estar operativo.
“Qué raro. Debo de haberme equivocado al coger la dirección” —pensó Carlos, que ya empezaba a darse la vuelta cuando de repente vio una cara conocida. Javier Enríquez caminaba sonriente hacia él, con esos ojos suyos entrecerrados, abriendo los brazos como si quisiera darle un abrazo a esa distancia.
—¡Qué puntual! Por favor, ve pasando... —dijo mientras, para desgracia y horror de Carlos, le cedía el paso abriéndole la puerta de aquel antro.
—¿Es aquí? Quiero decir, la clase de…
—¡Pues claro que es aquí! ¿dónde va a ser si no? —dijo Javier, tan entusiasta como siempre.
Carlos contestó con su silencio y una cara de circunstancias porque “cualquier sitio en lugar de este” no le pareció la contestación más adecuada para su primer día de clase. Se limitó a tratar de sonreír y observar el interior de aquella taberna mientras hacía esfuerzos por no taparse la nariz ante potente olor (¿aromático?) que hedía el ambiente y le irritaba hasta la última de sus vibrisas.
Sentado en una vieja y polvorienta mesa que parecía más digna de un camping que de un restaurante y observando un televisor, se encontraba un benjamín de ojos oscuros y con la cabeza rapada cuyo rostro a Carlos le resultaba familiar. Llevaba indumentaria de colegiado y en ese momento observaba en estado de concentración, casi en una especie de trance, la televisión que había enfrente. Carlos la miró con curiosidad. Un jugador del Barcelona acababa de derribar claramente a su rival dentro del área.
—¡Penalti claro! —saltó Carlos como un resorte.
Javier lo miró con una expresión que Carlos no supo descifrar, pero el hijo de Negreira contuvo cualquier tipo de respuesta y se limitó a observar con expectación.
—Te equivocas —le respondió el niño—. No es penalti.
Carlos le dirigió una mirada de condescendencia al chaval. Si de verdad quería ser árbitro, no le auguraba muy buen futuro si no era capaz de distinguir un penalti tan nítido. Quizá fuera el fuerte olor a podrido que impregnaba aquella sala y que a Carlos ya estaba empezando a darle dolor de cabeza lo que estaba confundiendo al crío.
—Claro que es penalti —dijo Carlos tranquilamente, tratando de ser amable—. Se ve claramente cómo el defensor llega tarde al balón y zancadillea al rival dentro del área.
El niño lo miró como si fuera un marciano y, acto seguido, dirigió a Javier Enríquez una mirada exasperada.
—Aún está aprendiendo —se justificó Javier—. Puedes darle su primera lección.
¿Cómo que su primera lección? Si la primera lección iba a ser intentar convencerle de que un penalti de libro no lo era, apaga y vámonos…
—Pero vamos a ver… —empezó Carlos, que ya comenzaba a alterarse—. Se ve penalti clarísimo. Se ve a la legua. El reglamento dice…
—Lo estás enfocando mal. No intentes ver el penalti. Eso es imposible. En lugar de eso, intenta darte cuenta de la verdad.
“¿Pero de qué cojones está hablando este mocoso? ¿Y por qué Javier Enríquez le sigue la corriente?” —pensó mientras veía al hijo de Negreira asentir con aprobación. No sabía si era una especie de broma o de prueba inicial, algo como un bautismo de fuego de esta escuela de arbitraje, pero decidió seguirle la corriente al niño.
—¿Qué verdad?
—Que no hay penalti.
Carlos alzó las cejas, pero no dijo nada.
—Esa es la verdad. Si consigues verla, verás que no es el penalti lo que importa sino tú mismo. Un penalti no existe hasta que el jugador no lo tira. Y el jugador no lo tira hasta que el árbitro lo señala.
—Pero el reglamento…
—El reglamento no existe. No es más que un absurdo conjunto de palabras difusas y confusas. El penalti tampoco existe. No es algo real hasta que el árbitro lo convierte en real. Tú, en cambio, sí existes. Tú eres real. Y tu palabra es la verdad. La única verdad que necesitas conocer —dijo el chaval mientras Javier seguía asintiendo con orgullo.
Aquello estaba tomando un cariz que a Carlos no le gustaba un pelo. Y encima ese maldito olor pestilente no hacía más que empeorarlo todo. Empezaba a sentirse ligeramente mareado. No sabía muy bien cómo salir de aquello, así que trató de cambiar de tema.
—¿Es familiar vuestro?
—Se nota, ¿eh? Canterano como yo, aunque apunta mejores maneras en el arbitraje…
“Pues no sé yo qué decirte” —pensó Carlos, que respiró aliviado al ver cómo salía desde una puerta por detrás de la barra la leyenda del arbitraje y actual vicepresidente del CTA, Enríquez Negreira, con unas extrañas gafas de sol que apenas sí cubrían sus ojos (no digamos ya las bolsas de los mismos), y con una mujer de unos cuarenta y muchos a su lado. Carlos observó a la mujer: tenía cara de ser una de esas personas a las que era mejor no contrariar. Negreira también lo era, así que resolvió que debían de ser tal para cual.
Había oído hablar de la pareja de Negreira. Tenía un amplio conocimiento de los árbitros españoles a los que evaluaba su amante. Javier Enríquez la llamaba burlonamente “el oráculo”, ya que solía acertar antes que el propio Negreira qué árbitros tenían futuro en el círculo de afines del CTA.
La mujer se separó de Negreira y se colocó tras la barra mientras seguía mirando a Carlos, cuyo mareo y dolor de cabeza no iba sino en aumento debido a aquel endemoniado olor.
—¿Una cerveza? —preguntó la mujer con una voz gruesa que la delataba como fumadora empedernida.
No estaba bien visto que los árbitros bebieran alcohol, así que Carlos lo tomó como una trampa y respondió.
—Ya sabe usted que no puedo aceptarla. Los árbitros no bebemos —resolvió Carlos. Pero decidió ir un poco más allá, con un atrevimiento que lo sorprendió incluso a él—. ¿Para qué me lo pregunta si sabe no puedo aceptarla?
—Es el grifo de sin alcohol, gilipollas —respondió mordazmente. Miró a su amante— ¿De dónde dices que sacáis a estos idiotas?
—Del gremio, como si no lo supieras —respondió amargamente Negreira.
Carlos no pudo hacer otra cosa que agachar la cabeza y decidir abrir la boca lo menos posible. Con aquel mareo que tenía no iba a hacer sino empeorarlo todo.
La mujer cogió una jarrita, la acercó al grifo y la fue llenando. La dejó junto a Carlos y le dijo:
—Toma anda. Y no te preocupes por la jarra.
Carlos la miró como sin comprender. Decidió probar la cerveza, que al menos no tenía tan mala pinta como el resto de lo que había en el bar.
—No se le ve muy avispado. Ya entiendo porque te gusta.
“Y encima me insulta” —pensó Carlos que bajó la jarra con furia hacia la barra. Al hacerlo, la superficie de la jarra se hizo añicos y el colegiado se quedó sólo con lo que quedaba del mango de la misma. Rojo como un tomate, se apresuró a disculparse, pero la mujer se anticipó levantando una mano para negar la disculpa.
—¿Cómo sabía que se iba a romper la jarra?
—Aquí todo se rompe —se limitó a decir con simpleza.
—Pero ¿cómo lo ves? —dijo Negreira, que seguía mirando fijamente a Carlos— ¿Crees que puede ser el elegido?
—Siempre tan impaciente e insaciable —repuso su pareja—. Lo llevas estudiando y calificando tanto tiempo como yo. No te puedes lanzar a comer una fruta sin que esta esté madura. Y este está más verde que las muestras de orina del último test que nos llevamos del entr…
Negreira carraspeó para cortarla y volvió a inquirir, impaciente:
—¿Sí o no? Que no tenemos todo el día, mujer, y tenemos un CTA que llenar de árbitros afines en los que poder confiar.
—Creo que podría ser. Le veo cierta madera. Casi hasta puedo visualizarlo en un puesto similar al tuyo cuando se retire. Además, ya ha pagado el curso entero.
—Muy bien. Trae los platos.
La mujer salió de la barra por una puerta abierta que daba a la cocina. Un minuto más tarde llegaba portando dos platos, uno en cada mano, que depositó en las manos de Negreira. Este último avanzó hacia un Carlos que se percató de que estaba ante la fuente de aquel espantoso hedor que tanto estaba enturbiando su mente. El plato de la derecha era de color azul y sobre el mismo había un simple y mustio escalope acompañado de unas patatas fritas. Lo mejor que se podía decir del plato es que parecía comestible. No así el de la izquierda, que consistía en el filete de carne en peor estado que jamás había visto Carlos acompañado de unas lonchas de jamón que tenían toda la pinta de estar (en el mejor de los casos) recién sacadas de un envase de plástico.
“¿Y ahora qué?” —pensó Carlos mientras se preguntaba cuánto tiempo sería capaz de aguantar la respiración.
El vicepresidente del CTA lo miró con gravedad y tomó la palabra:
—Si tomas el plato azul, fin de la historia. Te irás a casa y creerás lo que quieras creer, arbitrarás como quieras arbitrar y Arminio y yo aplicaremos el factor corruptor como queramos aplicarlo.
—¿Ha dicho factor corruptor? —murmuró incrédulo Carlos, al que se le escapó el aire. Al volver a tomarlo, se dio cuenta del error que acababa de cometer, pues aquella bocanada de aire le duplicó el mareo.
—Corrector —le corrigió Negreira, al que ahora parecía oír como si estuviera en el fondo de la habitación.
—Pero has dicho…
—He dicho corrector.
—Me ha parecido oír…
—Te ha parecido oír corrector. Esa es la verdad —dijo Negreira en un tono que no admitía más réplica—. La única verdad. La verdad que aprenderás a percibir y aceptar si tomas el plato rojo. Si tomas el plato rojo te quedarás en el país de las maravillas y yo te enseñaré a dónde llega la madriguera de conejos. Te instruiré en cuanto necesites saber para llegar hasta lo más alto del arbitraje español. Internacionalidad. Clásicos. Finales de copa.
“Morir envenenado o volver a pitar en tercera. Cojonudo” —pensó Carlos con amargura al tiempo que tomaba aire para reflexionar. La vaharada de aire que le entró por la nariz fue tan potente que le lagrimeó los ojos y terminó de turbar su percepción de la realidad. Ya no había dos platos sino varios. Hizo algo parecido a mover su brazo para señalar y parece que eligió bien, porque desde una especie de altavoz que debía de haber en aquel sitio escuchó a un feliz Negreira felicitándole por la decisión que acaba de tomar.
Sintió que alguien le apretaba la mano y a continuación le ayudaban a sentarse en una silla. Negreira le partía el filete mientras le decía algo así como que ahora iba a aprender a arbitrar de verdad. Si arbitrar de verdad era arbitrar con el criterio del niño de antes, no se sentía muy capaz de ello y así se lo comunicó a su jefe.
- Bobadas. Todo el mundo aprende bien de mí. Sólo necesitas un poco de instrucción y entrenamiento. Y una correcta estimulación —dijo Negreira mientras enrollaba una loncha de jamón alrededor de un pedazo de carne y se lo metía a Carlos en la boca.
El sabor fue tan potente y horroroso como el olor, pero no podía escupirle la comida a la cara a su jefe. ¿O sí podía? Había que elegir qué perspectiva era peor, si esa o tragarse aquel pedazo y morir intoxicado. Se arriesgó con la segunda y tuvo la sensación de que todo su mundo cambiaba a su alrededor. La sala daba vueltas, las sillas y las mesas volaban, Negreira, su amante y su hijo parecían ondular continuamente. Oyó cómo Negreira le dijo a su hijo:
—Carga el programa de entrenamiento de arbitraje.
Varios Javieres aparecieron llevando una caja con el escudo del FC Barcelona en el fondo de la sala del bar. Todos sacaron un dvd de cada caja y lo insertaron en el reproductor que había bajo la televisión que había estado observando antes el niño.
—Sí, porque si no le sacamos provecho nosotros a estos vídeos no se los saca nadie.
Negreira le dio otro trozo de carne y al volver a tragar, Carlos perdió el control. El mundo se precipitó sobre él. Viajaba a una velocidad inasumible para su ser hasta llegar y caer de bruces a una habitación llena de pantallas. A su lado se encontraba Negreira.
—Este es el programa de entrenamiento Negreira. En estas pantallas aparecerán diferentes jugadas en las que tendrás que aplicar el reglamento de la realidad. Posee las reglas básicas del reglamento habitual, como las medidas del campo o del balón. Otras reglas, en cambio, como la del fuera de juego, se pueden ajustar. Y otras… —añadió Negreira con una sonrisa en la que participaban sus ojos tras aquellas extrañas gafas de sol— …se pueden infringir.
Carlos iba a preguntar qué debía hacer cuando en ese momento una de las pantallas, la de arriba a la izquierda, se encendió y mostró un jugada en la que Raúl marcaba uno de sus habituales goles de pillo. Sin saber de dónde había surgido, Carlos silbó dos veces el silbato que ahora tenía en la boca para indicar que el gol subía al marcador. Miró a su jefe y vio que este le observaba con disconformidad mientras chasqueaba la lengua.
—No, no, no. Te hace falta más estimulación —dijo con una sonrisa pícara.
En ese momento, Carlos sufrió una fuerte convulsión acompañada de terrible dolor de estómago que le hizo doblarse por la mitad.
—¿Qué ha sido eso? —alcanzó a preguntar.
—Te he dado otro trozo de filete, rico en elementos que favorecen la concentración que tanto te falta.
—Pero si era gol claro…
—Fue falta al portero y así debió pitarse —sentenció Negreira.
Otra jugada surgió de la pantalla central. Patrick Kluivert acababa de marcar un gol para los azulgrana en claro fuera de juego. Carlos pitó y levantó la mano. Esta vez la convulsión y el dolor estomacal no se hicieron esperar ni un segundo.
—Pero no puedo conceder un gol tan descaradamente ilegal con el reglamento en la mano... —protestó Carlos.
—El reglamento eres tú —dijo Negreira con severidad—. Olvídate del maldito reglamento. No arbitra el reglamento, arbitras tú. ¿Alguna vez has visto a un árbitro pitarle falta a un portero por la regla de los 6 segundos? ¿No está eso también en tu querido reglamento? ¿Serías capaz de decirme la diferencia entre entrada temeraria y empleo de fuerza excesiva? Porque eso también aparece en el maldito reglamento y no deja a las claras cuando sacar una amarilla o una roja. Para eso está el árbitro: para llegar más allá de donde el reglamento no llega y corregir el mismo cuando sea necesario para restablecer el orden.
Carlos lo miró fijamente. En eso tenía razón. El reglamento era ambiguo de narices en muchísimos aspectos. De hecho, cuanto más lo pensaba, más razón tenía Negreira en todo, aunque seguía sin saber qué querían de él sobre el campo. Pero Negreira tenía razón: no era sólo que algunas reglas fueran ajustables o infrangibles, es que debían serlo.
—Olvídate del reglamento y pita tú. Cuando sales al campo eres un juez. Y la palabra de un juez es ley. ¿Has visto a alguien llevarle la contraria a un juez? Pues tampoco te la llevarán a ti, ¿para qué te crees que estamos Victoriano y yo?
La siguiente jugada fue una clara falta en la frontal del área sobre un jugador del Real Madrid. Su instinto primario fue señalarla, pero algo a camino entre su cabeza y su estómago le dijo que no debía hacerlo, seguramente el miedo a otra convulsión. Señaló el balón y dejó seguir la jugada, mientras veía de refilón a Negreira asentir con satisfacción.
La siguiente jugada era parecida. Ronaldinho encaraba la frontal del área buscando el disparo, pero un defensor le robó limpiamente el balón al tiempo que el brasileño caía. De nuevo, hizo caso omiso a su primer instinto y siguió al de supervivencia, recordando también el escudo de las cajas que había cogido Javier Enríquez. Tenía la sensación de que recibiría otro dolor de estómago si no lo hacía, así que sopló con determinación el silbato de su boca y señaló falta.
—Muy bien, eso es. Pero ¿no crees que te falta algo?
Carlos tardó un segundo en comprender, pero a continuación se llevó una mano al bolsillo y sacó de él una tarjeta amarilla.
—Eso es. Buena progresión. Sigamos.
A continuación se iluminaron dos pantallas simultáneamente. Aplicó ese nuevo reglamento que ya empezaba a comprender mientras Negreira rumiaba como un gato satisfecho a su lado. Notó de nuevo la convulsión y el dolor, pero en aquella ocasión no llegó a sentirse molesto. En una pantalla más pequeña que el resto vio una imagen suya en el bar en la que comprobó que había sido él mismo quien se había llevado otro pedazo a la boca. Oyó a Javier decir:
—¿Qué está haciendo?
Su padre le respondió:
—Está empezando a creer de verdad.
—Nunca había visto a nadie repetir —musitó Enríquez con admiración.
—Es el elegido.
Empezaron a sucederse varias imágenes en casi todas las pantallas a la vez. Carlos siguió comiendo aquel filete que cada vez le sentaba mejor mientras su mente seguía aplicando ese criterio que tanto parecía agradar al vicepresidente de los árbitros en la sala de las pantallas. No era un criterio lógico, atado a las reglas del fútbol. Se podían aplicar las reglas o no, en función de las circunstancias de cada momento. En función de cada partido. En función de cada camiseta.
La velocidad de las imágenes iba en aumento, así como la celeridad de las deliberaciones de Carlos. Se llevaba el silbato a la boca, aplicaba leyes de la ventaja, anulaba goles por faltas o fuera de juego, pitaba penaltis que nunca antes los había considerado como tales, veía las faltas de una manera hasta entonces insospechada y lo más importante de todo: se sentía incuestionable. Lo acertaba todo. Se sentía en una nube de invencibilidad. Las imágenes se sucedieron a una velocidad tan vertiginosa que ya no era capaz de apreciarlas, ni siquiera de mirarlas. Cerró los ojos con fuerza y cuando volvió a abrirlos estaba sentado en aquella silla de camping del bar La Torrada. Javier Enríquez le estaba dando un par de bofetadas para despejarlo y a juzgar por el calor y rubor de sus mejillas, no eran las primeras.
—¿Estás bien? Parece como si no te hubiera sentado bien algo.
Carlos lo miró y dijo con la mayor convicción que había sentido nunca:
—Ya sé arbitrar.
Carlos se llevó el silbato a la boca y dio comienzo al encuentro. Se encontraba cómodo en aquel campo. El ambiente era bueno y no había por qué pitar con dudas, sino con la seguridad que le daban las palabras de Javier Enríquez en el coche. Sonrió a unos de sus jueces de línea para tranquilizarle y darle confianza, pero en ese momento la jugada tornó y tuvo que correr para seguirla. Hubo un pase para Lucas Vázquez, que estaba a punto de quedarse solo ante el portero, pero afortunadamente Mascherano surgió con la velocidad del relámpago para derribarlo dentro del área. “Penalti claro” creyó oírle decir a una parte enterrada en lo más profundo de su mente. “Ya hablaremos tú y yo luego” le contestó Carlos, que miró a su asistente. Este le devolvió la mirada con nerviosismo, pero Carlos le sonrió de nuevo para tranquilizarse. No había por qué estar nervioso. Al fin y al cabo, sabía perfectamente lo que tenía que hacer.
Epílogo/recordatorio:
-El FC Barcelona estuvo pagando al vicepresidente del CTA durante al menos 17 años, aunque según las palabras de su expresidente Bartomeu, los pagos comenzaron con el presidente Núñez, probablemente cuando Negreira entró como vicepresidente en 1994.
-El hijo de Enríquez Negreira, Javier Enríquez Romero, acompañaba a los colegiados a los partidos del FC Barcelona y ofrecía servicios de coaching a árbitros que, casualmente, fueron posteriormente promocionados. Algunos de esos colegiados siguen hoy arbitrando en primera división sin que la prensa, el resto de equipos o la opinión pública se cuestionen la moralidad de dichas circunstancias.
-Antes de contratar los servicios de Negreira el Barcelona había ganado 11 ligas en casi 70 años. Tras contratarlo, el Barcelona ganó 14 ligas en 29 años.
-Tras triplicar Joan Laporta los emolumentos de Negreira, el FC Barcelona pasó 78 jornadas consecutivas sin recibir un penalti en contra.
-El saldo arbitral de la época Negreira fue descaradamente favorable al FC Barcelona. El del Real Madrid llegó a ser negativo en tarjetas rojas.
-La predicción del oráculo fue acertada. Carlos es hoy día miembro del CTA y responsable del VAR. Un año después de ser despedido por el FC Barcelona, Negreira les contactó de nuevo. “Puedo ayudaros con el VAR” fue la frase que trascendió.
-Carlos está siendo investigado por la Guardia Civil debido a un sospechosamente exagerado incremento de su patrimonio. El CTA no ha considerado oportuno apartarlo de su cargo ante semejantes circunstancias. Al igual que con el resto de árbitros, a nadie parece importarle.
Da para cuestionarse nuestra realidad.
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El Real Madrid se midió al Nápoles en la eliminatoria de 1/16 de final de la Copa de Europa 1987-1988. La ida es un encuentro muy recordado porque el Bernabéu no tuvo público en sus gradas debido a una sanción (el pisotón de Juanito a Matthäus) y también por aquel caño de Chendo a Maradona que tan bien reflejó Valdano: “los pájaros disparando a las escopetas”. Los blancos vencieron por 2-0 y el Pelusa quiso calentar el ambiente para la vuelta en la ciudad partenopea declarando que “El Real tuvo un comportamiento poco digno. Me ha defraudado. No tenía necesidad de recurrir a la intimidación sistemática. Allí debemos hacer lo mismo que han hecho ellos. Debemos ‘aggredirli’ (más tarde se excusó diciendo que quería decir ‘pressing’. Atacarles. Encerrarles) y jugar al límite del reglamento”. El recibimiento a la expedición blanca en Nápoles fue muy duro y hostil tanto fuera del terreno de juego como en el césped de San Paolo.
La previa varios días antes del encuentro la protagonizó Maradona con una entrevista exclusiva a MARCA y al periodista Enrique Ortego. El primer titular impactante que dejó el argentino fue que “antes de renovar con el Nápoles hablaré con Mendoza”. Dejaba, por tanto, una puerta abierta a un posible fichaje por el Real Madrid, pese a que tenía en la mesa una superoferta del equipo italiano para renovar hasta 1993. Un día después, en otro capítulo de la entrevista, el crack argentino se mostraba seguro de las posibilidades de su equipo y afirmaba que “los vamos a comer. Ni con Di Stéfano y Puskas serían capaces de ganar en San Paolo”.
Además, explicó que los jugadores madridistas no tenían nada que temer por el ambiente “porque los napolitanos están suficientemente civilizados y si hubiera algún problema, nosotros mismos les defenderíamos fuera de la cancha. Dentro ya será otro cantar y nos emplearemos con los mismos métodos que utilizaron ellos en el Bernabéu”. Por último, confesó sentirse decepcionado con Beenhakker y “el concepto que tenía de él se me cayó por completo” porque “nos llamó mafiosos. Lo escuché yo y que no diga que no, porque se lo digo a la cara”. Del célebre marcaje al que le sometió Chendo en el Santiago Bernabéu lo elogió y dijo que “Creo que ha sido el mejor marcaje que me han hecho en mi vida. Chendo es uno de los mejores marcadores de Europa. El mejor. Pero acá todo será distinto”.
Maradona: “Creo que ha sido el mejor marcaje que me han hecho en mi vida. Chendo es uno de los mejores marcadores de Europa. El mejor”
El Real Madrid llegó un día antes del partido, el 29 de septiembre, y el ambiente hostil lo sufrieron desde que aterrizaron en el aeropuerto napolitano. “Salir vivos del infierno” fue la portada de MARCA. Un grupo de periodistas aguardaban a los futbolistas merengues a pie del avión para conocer sus impresiones y desde ese momento ya se confirmó el duro recibimiento que esperaba a los madridistas. Trabajadores del aeropuerto que se encontraban allí prorrumpieron en insultos y amenazas amparándose en el caos de jugadores, directivos, staff técnico y periodistas. También desde la terraza del aeropuerto se vio a cientos de tifosi lanzar sus puños al aire y mostrar carteles con palabras vejatorias y amenazantes.
La policía acordonó el paso de la expedición hasta el autocar que llevaría al Real Madrid a su hotel de concentración que se encontraba fuera de la ciudad. La situación, lejos de calmarse, se puso más preocupante y los carabinieri tuvieron que disolver a los tifosi con varias cargas policiales. Con el equipo ya montado en el autobús los enardecidos hinchas italianos se concentraron en la entrada de la autopista y arrojaron botellas, piedras y varios objetos que no causaron ningún daño de importancia.
Mendoza: “sólo faltó que nos recibieran con la VI Flota. Es un ambiente demasiado tenso. Muy caldeado. La UEFA debería contemplar las circunstancias y hechos, como lanzarnos alguna que otra botella al autocar”
El hotel donde se alojó el cuadro blanco, a 40km de la capital, fue un búnker que estuvo vigilado por un par de decenas de policías, hasta que por la noche se acercaron varios tifosi para hacer explotar petardos y pirotecnia con el fin de interrumpir el descanso de los jugadores. La directiva blanca tuvo que avisar y actuar porque vio a los carabinieri bastante pasivos y les instó a expulsar a aquellos hinchas napolitanos presentes en las inmediaciones del perímetro del hotel. El gran susto se había producido horas antes después del entrenamiento del Real Madrid previo al partido cuando de nuevo el autocar fue atacado. En esta ocasión también se lanzaron huevos pero fue una piedra la que hizo impacto en una luna haciéndola añicos y provocando que los merengues tuvieran que hacer los kilómetros de regreso al hotel con las consecuencias del desperfecto. Antes de entrar al alojamiento recibieron los insultos y golpes al bus de más tifosi reunidos allí, pero la cosa no pasó por fortuna a mayores.
Beenhakker declaró que “lo importante, no caer en provocaciones” y que sobre todo sus jugadores no deben entrar en disputas extradeportivas. Hugo Sánchez se mostró molesto con lo extradeportivo que rodea al encuentro y afirmó que “no es ético el montaje que están haciendo”. También habló el presidente Ramón Mendoza, concluyendo que “sólo faltó que nos recibieran con la VI Flota. Es un ambiente demasiado tenso. Muy caldeado. La UEFA debería contemplar las circunstancias y hechos, como lanzarnos alguna que otra botella al autocar”. Por el lado napolitano, Maradona habló para pedir tranquilidad y quitar hierro a lo acaecido comentando que “esto no es la guerra; es un partido”.
La tarde del encuentro, San Paolo, casi tres horas antes de comenzar el partido, estaba cubierto en la mitad del aforo. El espectáculo fue ensordecedor con casi 70.000 espectadores en las gradas. A varios aficionados merengues los intimidaron antes de la entrada al estadio y al autobús de periodistas españoles los recibieron con más lanzamientos de huevos, tomates y piedras. Se esperaba algo similar o incluso peor cuando llegase el equipo blanco, pero las medidas policiales fueron eficaces. El despliegue surtió efecto y seis furgonetas blindadas escoltaron a los madridistas que llegaron sanos y salvos a la rampa de vestuarios del estadio partenopeo. Al salir el Real Madrid a calentar el ruido de gritos, silbidos, insultos (“Real, Real, vaffan culo”) y bocinas a los futbolistas fue impresionante. Una verdadera caldera. Minutos más tarde, con los dos equipos saltando al césped a la vez, el protagonismo fue para las decenas de bengalas en las gradas que daban una sensación de infierno y tiniebla con el gran humo que originaban.
El Nápoles asustó durante media hora y marcó muy pronto en el 9’ por medio de Francini, pero el Real Madrid con el paso de los minutos se asentó y Butragueño fue el encargado de enmudecer San Paolo con el empate justo antes del descanso. El jarro de agua fría para los transalpinos fue decisivo y no lograron reponerse, con lo que el marcador permaneció inalterable. El cuadro de Beenhakker anuló de nuevo a Maradona y fue clave para pasar la eliminatoria. El Pelusa admitió la superioridad madridista y manifestó que “El Real, se clasificó con todos los honores”.
El recibimiento a la expedición blanca a las tres de la madrugada a su llegada a Barajas fue espectacular. Un gran baño de masas con unos aficionados entusiastas, encendidos y muy contentos. Hubo carreras, empujones y delirio de los hinchas para ver de cerca a sus ídolos que en algunos casos, como el de Butragueño, tuvieron que ser custodiados por las fuerzas del orden que les abrían paso para poder llegar al autocar del equipo. Un gran epílogo para un viaje con final feliz.
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Buenos días. El Real Madrid dio un golpe de autoridad tremendo en la liga goleando en su propio feudo al equipo revelación y hasta ayer líder de la competición. Decimos hasta ayer porque el nuevo líder es el propio Madrid que, con la excepción de un derbi marcado por la bochornosa actuación de Alberola Rojas, lleva una marcha impecable a través del torneo que rigen sus enemigos. Tiene que ser molesto tener de tu lado la caterva mafiosa de herederos de Negreira que domina el arbitraje y ver que tu odiado rival sigue viento en popa a toda vela. Tiene que ser irritante ser Tebas y comprobar día a día la indestructibilidad del rey del fútbol mundial.
La foto que elige Marca (se verá que As también) es la de Bellingham en trance tras su gol, que puso la guinda. El inglés volvió a brillar, uniendo a dicho gol una deslumbrante asistencia a Joselu en el primero. Personalizar en Bellingham no es injusto, pero tampoco lo habría sido hacerlo en Tchouaméni (el tercer goleador, que se estrenó con el Madrid), Camavinga o Rüdiger. Como podéis leer en la crónica de Jesús Bengoechea, fue un gran triunfo coral marcado por dos tempraneros goles disuasorios con concierto posterior.
Como se ocupa de resaltar la primera plana marquista, el partido se enturbió al final por una tangana motivada por una muy dura entrada de Nacho sobre Portu, que acabó con el madridista justamente expulsado y con Portu maltrecho. Le deseamos que no tenga nada grave y todo quede en un susto como el de Correa, jugador del Atlético de Madrid a quienes las redes sociales de su club quisieron hacer pasar por lesionado de gravedad a resultas de una entrada de Bellingham, cuando bien sabían que no tenía nada de nada. Un bonito y edificante episodio más del club que auspicia a los nazis violentos del Frente.
As, por su parte, escoge exactamente la misma foto de Bellingham para plasmar la importancia de la victoria merengue en tierras de Puigdemont, y centra en Jude su titular, “El líder del líder”. Más bien parece que nos encontramos ante un colectivo multiliderado por un conjunto de madridistas incorregibles, desde Carvajal a su cuñado Joselu, pasando por el maravillosamente excéntrico Rüdiger, el exuberante Camavinga y el magisterio de veteranos insustituibles como Kroos. Esta gente, amigos, siente el Madrid en el pecho con tanta lealtad a la institución como la que podamos albergar cualquiera de nosotros, los hinchas, porque ellos son hinchas también, hinchas que juegan para el equipo que aman. El equipo que aman es el equipo que conforman, el equipo que les paga, y eso les hace sentirse unos afortunados que no ocultan la consciencia de su suerte. Llevados de ese sentimiento, y de la gran calidad que tienen, este ejército está obstinado en hacerte feliz. De momento, ya encabeza la tabla, posición que a buen seguro se han conjurado para no abandonar ni aun cuando actúen los más sombríos agentes del negreirismo.
Como veis, la prensa cataculé está a sus cositas, y sólo dedica espacios mínimos a lo de Montilivi. Atención a la mezquindad, nada sorprendente para quienes los conozcan, de los amigos de Sport, que dedican literalmente un renglón al partido y aprovechan medio para reseñar lo de Nacho. “… Un partido que terminó en tangana por una durísima entrada de Nacho a Portu”. Mucho nos tememos que nos va a tocar defender a nuestro jugador de la campaña que se le viene encima a uno de los defensas de élite más nobles de la historia del fútbol español, de quien el impresentable Iturralde se aventuró a decir en la radio que era “la entrada más dura de los últimos cinco años”. Se nos ocurren varias jugadas más peligrosas, algunas de las cuales pasaron mediáticamente desapercibidas (Araujo, por ejemplo, casi destroza el tobillo de Vinicius en uno de los últimos clásicos, aunque la entrada tuviese lugar más allá de la línea de banda, y el resultado fue una regañina de Munuera… al brasileño).
Nacho ha pedido perdón por la entrada, y eso le honra. La Galerna está contra la entrada, pero con Nacho, un futbolista ejemplar al que defenderemos siempre.
Pasad un buen día.
Fernando Romay es una de las leyendas del baloncesto y el deporte español. 174 veces internacional, plata en Los Ángeles 84, ocho veces campeón de Liga y dos de Copa de Europa con el Real Madrid, entre otros muchos títulos donde también brilla la histórica plata en el Europeo del 83. Atesora un palmarés espectacular. Recibirá el próximo 5 de octubre el Premio María de Villota en la categoría de Trayectoria Deportiva, un galardón que recibe con humildad y mucha admiración.
¿Qué sensación tiene al recibir el Premio María de Villota?
Por la admiración que tengo hacia Emilio, el legado de María, además de muchas otras connotaciones familiares, me hace una ilusión tremenda que me lo hayan otorgado. Me hace tanta ilusión recibirlo como pudor me da recogerlo, viendo el palmarés y la gente que lo ha ganado antes que yo. Muchos de los cuales los considero ídolos. Es una alegría enorme. El jurado ha emitido un fallo y, en esta ocasión, ha sido un fallo garrafal al elegirme (risas).
Atesora un palmarés sensacional. ¿Cuál ha sido el secreto para lograrlo?
He tenido la suerte de tener unos compañeros muy buenos a lo largo de toda mi carrera. El palmarés es fruto de tener un buen equipo. Es por eso por lo que yo creo que hay que poner en valor el concepto de equipo. El ir juntos a conseguir algo. Tengo que agradecerles mucho a ellos porque son ellos los que me han conseguido este palmarés y muchas cosas más que son importantes en mi vida, como forjar un carácter o sentir admiración por la gente que me rodeaba.
Trabajar en equipo es un concepto que la sociedad actual parece que ha ido dejando un poco de lado. ¿Hay que recuperarlo?
Lo que se ha perdido es el reconocimiento. Estamos en un mundo en el que creemos más en lo personal que en la valoración conjunta, pero todos sabemos que, si no vamos con alguien al lado, nunca podemos llegar muy lejos. Eso lo decía Michael Jordan: “Si quieres llegar más rápido, ve sólo, si quieres llegar más lejos, ve en equipo”.
El Madrid está dando el ciento por ciento del equipo, una lección de baloncesto. Está jugando con altos como Tavares como ningún otro equipo
¿Cuál ha sido el mejor momento de su carrera deportiva?
No desdeño nada. Me quedo con todo. Desde el principio hasta el final. Si tengo que recalcar algo, son esas cosas que teníamos que haber conseguido y no conseguimos. Es difícil llegar con la selección y conseguir una Plata olímpica, es algo que no se ha podido superar, como mucho igualar. Pero no por ello dejo de valorar algo que has conseguido. Me acuerdo de todo, desde el primer campeonato de España de juveniles, todo es camino.
¿Cómo es el famoso carácter del Real Madrid?
Esto es educación y es educación de equipo. Yo me acuerdo siendo junior, estando con el primer equipo, llegué al entrenamiento con la noticia de que el Barça había perdido un partido de liga. Llegué todo contento. Cuando entré al vestuario, un veterano, Vicente Ramos, me chista y me dice: “Si te alegras por lo que hacen los demás y no por lo que haces tú, eres dos veces idiota. Primero haz tu trabajo y luego verás si te alegras de lo de los demás”.
En el Madrid no eres bueno por lo que tienes que llegar a ser. Te lo meten en vena desde la base. Estar en el Madrid no es fácil. Es mucha tensión. Es la tensión de no defraudar en ningún momento. La tensión la tienes por debajo. Ser campeón es un aliciente.
¿Cómo valora Copa de Europa del año pasado, para muchos casi milagrosa?
Es llegar y decir: vamos a dar el ciento por ciento todos. El ciento por ciento del equipo. El Madrid está dando una lección de baloncesto, está jugando con altos como Tavares como ningún otro equipo está haciendo. Está dando además una lección de lo que es el compromiso con jugadores como Llul o Rudy. Y es probablemente el equipo que más jugadores está sacando de la cantera para la Liga ACB.
¿Cuál es el límite en el Real Madrid?
El Madrid no tiene límites. El límite está por debajo, en no defraudar. Ahí está la tensión. El tener contento a la gente, que es muy exigente. Este año ya hemos empezado ganando la Supercopa.
¿Es tan grande la rivalidad entre el Real Madrid y el FC Barcelona?
Grande en la cancha y luego, la misma rivalidad que tienes en la pista, cuando estás con camisetas distintas se transforma en compañerismo cuando vistes la misma camiseta. Se puede ser rival, pero no enemigo. Hay que distinguir entre rivalidad y enemistad.
Con el Barcelona hay una gran rivalidad en la cancha que se transforma en compañerismo cuando vistes la misma camiseta
Hablando de la Plata Olímpica en Los Ángeles 84, ¿qué recuerdos tiene de un campeonato que dejó sin dormir a toda España en unas noches increíbles?
Aquel equipo enseñó a España a descubrir la noche. Fue un fenómeno social. La gente se empezó a sentir orgullosa de lo que era la selección, lo que era el equipo nacional y descubrir el baloncesto. La genta iba por la calle y empezaba a botar el balón. Fue un bombazo y no sabíamos lo que estaba pasando aquí. Nos dimos de bruces con la realidad cuando llegamos al aeropuerto de Barajas.
En Los Ángeles, jugasteis con la versión pública más temprana de Michael Jordan. ¿Qué pensasteis cuando le visteis sobre la cancha?
Lo habíamos visto jugar antes de la final olímpica, pero no sólo a él. Estábamos concentrados en la Universidad de North Carolina y los vimos jugar. Vimos a la selección de EEUU jugar un partido contra un equipo de la NBA y les ganaron. Los veías jugar contra los posters que tenías en tu casa y te asustabas. En esa selección del 84 había jugadores que han estado entre los 50 mejores de la historia de la NBA.
¿Quién ha sido el Michael Jordan del baloncesto español?
Pau Gasol, indudablemente. Nos tenemos que rendir ante el apabullante palmarés de Gasol. Es algo impresionante, pero también me quedo con muchos jugadores de mi época como Corbalán o Fernando Martín, que han supuesto mucho para nuestro baloncesto
Antes de Los Ángeles, fue Nantes y la plata en el Europeo. En ese torneo, presentaron el baloncesto como deporte de masas en España…
Así es. Conseguimos un hito que casi ningún equipo posterior ha logrado como que el baloncesto retrasase la final de la Copa Del Rey de fútbol de aquel año, que fue la famosa entre el Real Madrid y el FC Barcelona en La Romareda. El baloncesto superó al fútbol. Eso es lo que era la selección en aquella época; la ilusión y las ganas.
Tras la generación de oro que ha disfrutado nuestro baloncesto, ¿qué opinión tiene del momento actual?
Estamos en un momento sumamente ilusionante. El baloncesto, si algo tiene, es la capacidad de regenerase así mismo. Venimos de un equipo glorioso con los Gasol, Navarro, Felipe Reyes… e incluso estamos ahora con un equipo con jugadores como Rudy, Llul, los Hernán Gómez… Se van los Gasol y viene una generación que nos hace la boca agua: los Garuba, los Almansa, Aday Mara, Núñez… Todos estos que vienen por detrás son nombres que no suenan mucho, pero que en breve vamos a tener con letras de oro en todo lo alto. Estamos en una época de renovación. En dos o tres años, volveremos a reverdecer laureles.
¿Ve a la selección española en los JJOO?
Al equipo nacional siempre le veo con posibilidades de hacer de todo. En la Federación están trabajando para poner todo lo más fácil posible, intentado incluso que el Preolímpico se juegue en España y, a partir de ahí, la selección vaya con el apoyo de la gente a no defraudar y estar en Paris. En el Preolímpico están todos los que no han entrado por décimas. Volvemos a lo mismo, si no ganas el Preolímpico es un fracaso tremendo, pero una vez que estás en los JJOO, el aliciente es hacer un buen papel y eso es muy positivo. Cuando la meta es no defraudar estás con una tensión tremenda. Me pasó jugando con el OAR Ferrol, con la tensión que se vive de estar por debajo en la tabla.
La selección española está en un momento de renovación. En dos o tres años, volveremos otra vez a reverdecer laurales
¿Con qué nombres propios se queda a lo largo de su carrera?
Muchísimos: Sabonis, Margall, Petrovic, De la Cruz, Jordan, Martín, Corbalán, Norris…
¿A qué se dedica Romay en estos momentos?
A intentar ayudar en muchísimas cosas solidarias, y llevando en la FEB el baloncesto de valores, no competitivo, creando valores y generando ilusiones e intentando lanzar el 3x3, que es el futuro del baloncesto. Ahora en España, por ejemplo, con la España vaciada, ¿cómo vas a juntar doce niños? Por eso es importante el 3x3, que es mucho más dinámico, más moderno.
Entrevista: Israel G. Montejo
Hay un extraordinario relato de Edgar Allan Poe en el que un precepto de policía de París recurre al detective Auguste Dupin para encontrar una carta robada en las cámaras reales. El precepto sabe quién es el ladrón (un ministro), sabe que es indispensable recuperar la carta ya que puede comprometer el futuro del país y sabe que está escondida en algún rincón de su residencia. Lo que desconoce, a pesar de haber registrado a conciencia cada rincón de la estancia, es dónde la ha escondido. Ha revisado habitación a habitación, mueble a mueble, sillas, mesas, travesaños, rendijas, suelos, espejos, cojines, cortinas, alfombras, libros… Ningún posible escondrijo, por minúsculo que fuera, había quedado sin inspeccionar.
Todo resulta infructuoso. “La carta robada” no aparece.
Hasta que Dupin entró en escena.
Pensó que al precepto “jamás se le ocurriría como probable o posible que el ministro hubiese dejado la carta delante de las narices del mundo entero, a fin de impedir que una parte de ese mundo pudiera verla”.
La carta estaba ahí, a la vista de todos, arrugada y manchada, rota casi por la mitad, “arrojada con descuido, casi desdeñosamente, en uno de los compartimentos superiores de un simple tarjetero”
Hace unos días, buscando información sobre Javier Enríquez Romero, el escurridizo hijo de Negreira, yo también encontré una carta comprometedora. Estaba, igual que en el relato de Poe, a la vista, donde a nadie se le ocurriría buscarla, en su propia página web.
Déjenme, ya que la prosa de Poe es inalcanzable, ser su particular Dupin y guiarles en este intrincado caso.
Dentro de la página web podemos ver el currículum de Javier Enríquez. He entresacado todo aquello en lo que hace referencia a su formación o trabajo con el CTA, la RFEF, la FCF (Federación Catalana Fútbol) y el F.C. Barcelona:
“1996-2000 Colaboración externa como Montador de videos para su uso en la formación arbitral del Comité Técnico de Árbitros”.
“2001-2004 Diferentes trabajos como Analista/Editor de vídeo para el Comité Técnico de Árbitros de la RFEF. Recopilación y edición de jugadas de 1ª, 2ª y 2ª División B para las presentaciones del Director Técnico del CTA. Visionando en ocasiones cerca de 400 partidos por temporada”.
2004/08 Cuerpo Técnico Selección Nacional Absoluta (Mundial Alemania y Eurocopa Austria-Suiza) RFEF
2009-2015, Colaborador externo del Comité Técnico de Árbitros de la RFEF (en diferentes Stages de pretemporada) como Mental Coach.
2010 Master en Dirección Deportiva en la Real Federación Española de Fútbol (RFEF)
2014-2017 Graduado en Administración y Dirección de Empresas Tecnológicas, especializado en Recursos Humanos, Marketing y Cambio Organizacional. TFG «Cambio Organizacional del CTA».
2018 Curso de Metodología ADN Barça, Joan Vila y Paco Seirulo.
2013-2018 Colaborador externo del F.C. Barcelona como Analista arbitral. Informes previos al partido y análisis postpartido.
1999/00 y 2000/01 Redactor de www.futvol.com y director de contenidos de las páginas web www.lfp.es y www.rfef.es que registró y gestionó MEDIAPARK en esos momentos iniciales de internet.
Profesor de Comunicación en el Master Universitario de Directores Deportivos de la RFEF.
2008 Profesor del Curso de Entrenadores (destinado a ex-futbolistas profesionales) UEFA-PRO en la RFEF.
2014 Gira de ponencias con diferentes temáticas para árbitros de fútbol en las diferentes territoriales catalanas de árbitros de la FCF.
2015 Serie de ponencias con diferentes temáticas para árbitros de fútbol en las diferentes territoriales catalanas de árbitros de la FCF.
2019/20 Creación de contenidos para sección semanal de análisis arbitral para El Mundo deportivo «El Juez de la Liga» de absolutamente todos los partidos de la temporada, vistos en directo.
Javier Enríquez Negreira empezó su relación con la RFEF en el año 1996, dos años después de que su padre dejase el arbitraje y se convirtiese en vicepresidente del CTA. Desde 1996 hasta 2015 ese vínculo, bien como colaborador externo, bien trabajando directamente para la RFEF, no desapareció.
19 AÑOS. Y a ese largo periodo le podemos sumar varios más, ya que como desveló la Cadena SER, en febrero de 2023 continuaba realizando sus labores de coach para los árbitros que, de forma particular, contrataban sus servicios.
¿Cuántos años ha estado realmente Javier Enríquez trabajando para los árbitros? ¿Ha acompañado a los árbitros al Camp Nou en la temporada 2017/2018 mientras hacía de analista arbitral para el Barcelona y asistía a un Curso de metodología ADN Barça? ¿Los ha acompañado en 2019, mientras sumaba a estas labores la de juzgar en Mundo Deportivo, de la mano de su padre, las actuaciones de los mismos árbitros a los que asesoraba?
¿Cobró por asesorar a Alberola Rojas mientras escribía las crónicas (y las del resto de los árbitros a los que asesoraba) en Mundo Deportivo?
Desde el año 2013 hasta el 2018 desarrolló labores de colaborador externo como analista arbitral para el F.C. Barcelona. Es decir, que, como mínimo, durante un par de años colaboró con el CTA en los Stages de pretemporada y trabajó con el Barcelona y los árbitros en temporada. Está claro que lo del triplete lo tienen muy asimilado.
¿Dónde estaba la RFEF mientras sucedía todo esto? ¿No tenía ningún departamento de integridad? ¿A nadie de la RFEF se le ocurrió que era un gravísimo conflicto de intereses todas estas actuaciones?
Son, naturalmente, preguntas retóricas. Si a Rubiales, como presidente de la RFEF, le pareció ético trabajar mano a mano con Piqué, capitán del F.C. Barcelona, para llevar la Supercopa a Arabia, es normal que nadie vea incompatible que el hijo del vicepresidente arbitral asesoré a los árbitros, al CTA y al Barcelona.
Vayamos ahora con la carta de Lupin. Ahí entre el currículum, “arrojado con descuido, delante de las narices de todo el mundo” podemos ver su “Trabajo final de Grado Universidad Ramón LLull”, un trabajo titulado “Cambio organizacional del CTA”.
“El objetivo de este trabajo es la realización de un cambio organizacional en CTA como trabajo de final de grado. Con este trabajo pretendemos aplicar los conocimientos adquiridos durante el grado en Dirección de Empresas Tecnológicas en el área de Recursos Humanos a una situación real”
He entresacado varias tablas y media docena de párrafos en los que resume sus reuniones, conversaciones y forma de acceder a la información necesaria para elaborar este trabajo:
“Disponer con cierta facilidad de acceso a todo el personal del CTA ha facilitado no solo la realización de las entrevistas sino la mejor comprensión de cada situación al disponer de tiempo de convivencia durante la competición”.
“Para obtener la información referente al Comité Técnico de Árbitros hemos recurrido a tres grandes focos de información: personal del CTA, observación directa y fuentes externas. En todos los casos la información se ha conseguido a través de conversaciones o entrevistas realizadas en persona y en diferentes entornos que aseguran una máxima confianza necesaria para profundizar en ciertos aspectos delicados en torno a la empresa. Para ello se mantuvieron conversaciones con todo el personal del CTA aunque se dio más importancia a las entrevistas con los directivos y los árbitros”.
“El proceso de observación se ha llevado a cabo acompañando a numerosos equipos arbitrales a lo largo de los últimas 3 temporadas deportivas en 1a y 2a división, en sus actuaciones, así como en diversas reuniones técnicas anuales del CTA y cinco stages de pretemporada de varios días, desde el año 2010”.
“Igualmente se ha dispuesto de documentación de todo tipo: Modelos de informes de los arbitrajes, Reglamento y Estatutos, Hojas de Liquidación, Programas de Jornadas Técnicas, Resultados de pruebas físicas, exámenes técnicos y psicológicos, presentaciones técnicas, exámenes de reglas de juego, videos, etc”.
En un primer momento, y a pesar de que él lo confirma en varias ocasiones a lo largo del texto, dudé de la veracidad de lo que leía: ¿Se ha reunido realmente con TODO el CTA para realizar este Trabajo de Fin de Grado?
Según iba leyendo mi perplejidad iba en aumento.
¿Ha tenido conversaciones con el presidente de la RFEF, presidentes de la Territoriales, vicepresidentes, árbitros, entrenadores, delegados, informadores y jugadores de primera y segunda división a lo largo de varias temporadas? ¿Ha tenido acceso a modelos de informes de los arbitrajes, Reglamento y Estatutos, Hojas de Liquidación, Programas de Jornadas Técnicas, Resultados de pruebas físicas, exámenes técnicos y psicológicos, presentaciones técnicas, exámenes de reglas de juego, videos…?
Si es así, si todas estas reuniones han existido realmente, si ha tenido acceso a toda esta documentación, ¿quién se la ha facilitado?
Todo su currículum, incluido este ambicioso y pormenorizado Trabajo de Fin de Grado, contrasta con las declaraciones (por llamarlas de alguna manera) que Medina Cantalejo ofreció en rueda de prensa cuando se destapó el escándalo y le preguntaron por la relación de Javier Enríquez con el CTA.
“En un momento determinado de la historia de esta casa, pues… el hijo del vicepresidente, pues… prestó creo que fueron dos sesiones de couching en el CTA y a partir de ahí prácticamente tuvo una relación con videos y tal, de apoyo, pero poco más, incluso con la selección creo que tuvo algo en la época de Luis, algún tipo de cometidos, con nosotros nada más, con nosotros nada más”.
“…simplemente eran unas cuestiones de cómo dirigirse a los jugadores, lenguaje corporal y cuatro cosas más, pero no criminalizamos a los árbitros porque tuvieran el asesoramiento…”.
“Hoy en día cualquiera de nuestros árbitros o arbitras puede acudir a un psicólogo deportivo como apoyo, ¿por qué no? Pues imagínate que dentro de cuatro años ese psicólogo es denunciado por no sé qué historias. Los árbitros no tienen culpa de eso”.
La pregunta y la contestación completa la tienen en este vídeo. Minuto 59:45. Es posible que les pueda parecer un monólogo de aquellos que soltaba Ozores en el “Un, Dos, Tres", pero no, es Medina Cantalejo, el presidente del Comité Técnico de Árbitros. Tienen el currículum, tienen el Trabajo de Fin de Grado y tienen las ridículas declaraciones de Luis Medina Cantalejo. Juzguen ustedes mismos. ¿Les parece Javier Enríquez un florero más? ¿Tomaría sardinas con su padre en el chiringuito de Santander?
Pueden acceder al Trabajo de Fin de Grado de Javier Enríquez en este enlace. Yo lo he leído un par de veces y me resulta, exceptuando toda la parte teórica, que, por motivos obvios, desconozco y me cuesta asimilar, muy interesante. Sus ideas para modernizar el CTA me parecen acertadas, su visión de la organización, los cambios propuestos… Todo obedece a una idea de cambio, de regeneración, francamente positiva.
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-Kepa: NOTABLE. Muy atento y seguro, aunque algunos balones aéreos podría blocarlos en lugar de rechazarlos. Tuvo varias paradas meritorias.
-Carvajal: APROBADO. Menos bullicioso de lo habitual. Partido sereno.
-Camavinga: SOBRESALIENTE. Ningún lateral izquierdo del Madrid ha jugado este año como lo ha hecho él hoy, y ningún partido de Camavinga en otro puesto ha sido este año tan bueno como este. A lo mejor todo el mundo, incluido el cronista, incluido Camavinga, debe plantearse ciertas ideas aparentemente claras.
-Rüdiger: SOBRESALIENTE. Está en gran forma, y en Montilivi ha alcanzado su prime. Intratable.
-Nacho: APROBADO. Deslució un partido sobrio con una fea entrada con la consiguiente expulsión.
-Tchouaméni: SOBRESALIENTE. No sólo marcó su primer gol, sino que creció y creció hasta acabar en plan titán.
-Valverde: APROBADO. Trabajador, si bien su mayor brillantez no está presente en este momento, quizás por su posición.
-Kroos: APROBADO. Juega y hace jugar. Como siempre.
-Bellingham: NOTABLE. Asistencia sublime, gol oportunista, brega y clase.
-Joselu: NOTABLE. Sigue en su línea goleadora, para perplejidad de los escépticos.
-Vinícius: APROBADO. Lejos de su mejor forma, pero con destellos y denuedo.
-Rodrygo: APROBADO. Pudo marcar en los minutos que tuvo.
-Ceballos: NOTABLE. Aportó desde el banquillo fuelle, criterio y estilo.
-Lucas Vázquez: sin calificar.
-Brahim: sin calificar.
-Ancelotti: NOTABLE. La decisión de poner a Camavinga atrás fue acertada, y con el bonus del riesgo.
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Arbitró Juan Luis Pulido Santana del comité canario. En el VAR estuvo Jaime Latre.
Partido sin demasiadas complicaciones que se enmarañó al final con la terrible entrada con los tacos de Nacho y la tangana posterior. El capitán blanco protagonizó una acción durísima ante Portu y mereció la expulsión.
Por lo demás, el Girona reclamó tres penaltis pero el colegiado canario tuvo claro, y de forma correcta, que ninguno era. En la primera mitad se pidió una mano de Bellingham que tenía el brazo apoyado en el suelo y minutos después otra de Joselu tras un rebote en el propio jugador gallego. En la segunda, el francés Tchouaméni rebañó el cuero a Yangel que cayó posteriormente sin que hubiera nada punible.
En el apartado disciplinario Yangel se marchó inexplicablemente sin tarjeta. Por reiteración o por la tijera peligrosa ante Rüdiger en el 42' debió verla. El trencilla insular se guardó muchos minutos las cartulinas, y bien es cierto que Rüdiger tras una acción sobre Savinho o David López ante Bellingham pudieron llevarse una al cortar jugadas prometedoras. Sí la vieron Eric por barrer a Camavinga en el 56', Kepa por perder tiempo en el 86' y Rüdiger y Stuani en el lío final por protestas y empujones entre ellos.
Por último, cabe apuntar un error de su asistente número uno en el minuto 49' que señaló una mano de Kroos porque había recibido una zancadilla de Yangel. La falta generó peligro en el marco merengue y fue una equivocación que pudo costar un gol al Real Madrid.
Pulido Santana, CORRECTO.
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