Las mejores firmas madridistas del planeta

Kepa: 7. Salvó al equipo en la ocasión de Araujo.

Carvajal: 7,5. Está a un gran nivel.

Rüdiger: 6. Se creció cuando entró Lewandowski.

Alaba: 4. Muy flojo.

Mendy: 4. Inoperante.

Tchouaméni: 6. Fue creciendo durante el partido.

Kroos: 5. No se esconde y tuvo alguna intervención positiva a nivel defensivo, pero también un error que pudo ser fatal.

Valverde: 6,5. De menos a más. Su energía se impuso.

Bellingham: 9. Los dos goles decidieron el partido.

Rodrygo: 4. Apenas intervino en el juego.

Vinicius: 4. Partido muy malo. Muy despistado.

Camavinga: 8. Su entrada cambió el partido.

Modric: 6. Mejoró al equipo.

Joselu: 5. Luchador.

Lucas: sin tiempo.

Ancelotti: 5. Dejar fuera a Camavinga fue un gran error que reparó en el 55’.

 

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El Madrid ha ganado el Clásico gracias a los goles de Bellingham, el mejor jugador del mundo en estos momentos.

Esta vez Ancelotti no sorprendió a nadie con su alineación. Ya había avisado el italiano que Mendy llegaba más descansado que Camavinga.

Por su parte, el Barça parecía mostrar mucho respeto por el Madrid y movía piezas situando a Araujo con Vinicius junto a otros dos centrales: Íñigo y Christensen.

La primera parte estuvo muy marcada por un error terrible del Real Madrid, de nuevo, al inicio de partido: Tchouaméni rechazó un balón que conducía Gundogan y el esférico se quedó en tierra de nadie, pero con cierta ventaja para un Alaba que despejó con la pierna que no tocaba y con poca determinación. Gundogan recuperó el cuero y batió a Kepa.

Error de Alaba

Poco después, de nuevo una pérdida, esta vez de Kroos, dio lugar una gran ocasión para Fermín, que se encontró con el palo.

Estas dos acciones no contribuyeron a la templanza de un Madrid muy impreciso en la primera parte, aunque bastante más atento para evitar errores defensivos.

Apenas alguna cabalgada de Vinicius, un disparo lejano de Rüdiger o un intento de Carvajal casi sin ángulo. Muy poca producción madridista ante un Barça más agresivo y esforzado en los duelos.

El comienzo de la segunda parte también fue lamentable. De nuevo un equipo dormido que estuvo a punto de recibir un gol con un cabezazo de Iñigo que se marchó al palo. Después Kepa le hizo una gran parada a Araujo. Fue entonces cuando entró Camavinga por Mendy.

El Madrid ha ganado el Clásico gracias a los goles de Bellingham, el mejor jugador del mundo en estos momentos

El Madrid encontró algo de posesión gracias a las apariciones de Camavinga por el medio. Rodrygo disparó alto en una buena ocasión a pase de Valverde y Kroos puso a prueba a Ter Stegen. Sin embargo, la mejoría era casi indetectable y Ancelotti ordenó la entrada de Modric y Joselu por Rodrygo y Kroos.

El Madrid comenzó a cerrar al Barça, que se agazapaba poco a poco a pesar de la salida de Lewandowski. En el minuto 67, Bellingham encontró posición para chutar, pero estaba muy lejos. Sin embargo su misil fue imparable para Ter Stegen. Era el 1-1.

Primer gol de Bellingham

El partido entró en una fase de dominio madridista con un Barça muy aculado. Estaba pagando el esfuerzo de la primera parte. Xavi hizo cambios para tratar de igualar la energía.

Cuando parecía que acabaría 1-1, Carvajal centró y Modric desvió el balón para que Bellingham hiciese el segundo entre las piernas de Ter Stegen.

El Madrid sufrió algo al final, pero se llevó una victoria tras una mejora en la segunda parte.

 

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Clos Gómez abrió la puerta de la sala que ya se había convertido en su despacho y que, desde hace unos días, la prensa y el resto del mundo habían descubierto que era la supuesta sala VOR secreta o B. Tras la puerta esperaba un Gil Manzano al que sólo le faltaba morderse las uñas para terminar de expresar su evidente nerviosismo.

—Pasa, pasa. Tranquilo, que no muerdo —dijo Carlos en un tono tranquilizador—. Adelante, siéntate.

Jesús casi tropezó al acercarse a la silla en la que se sentó, quedando justo enfrente de la del jefe del VAR, situado al otro lado de la mesa.

—Medina está de atasco, como de costumbre, así que me temo que me toca a mí comunicarte esto —comenzó Clos en tono amable.

—Le juro que yo no sabía nada de esta segunda sala, señor —se apresuró a decir Gil Manzano.

Carlos sonrió, divertido. La prensa creía que lo había pillado con aquello de la segunda sala VOR, pero la verdad era que habían errado totalmente el tiro. Su verdadera sala VOR estaba en el reluciente maletín plateado que reposaba en el tercer cajón de su mesa.

—Tranquilo, Jesús. Esto no es un interrogatorio. Estás aquí para que te comunique que has sido designado para arbitrar el Clásico de esta semana.

Gil Manzano dibujó una mueca extraña en su cara, como si no supiera si sonreír o no acabara de entender lo que acababa de oír. Acabó decidiéndose por lo segundo.

—¿Acaso te sorprende la decisión del Comité de Designación? Al fin y al cabo, eres el colegiado español con mejor reputación internacional.

—Y aun así es sólo mi tercer clásico —se lamentó Jesús, no sin atrevimiento. Casi al momento se debió de arrepentir porque intentó arreglarlo a continuación—. Lo que me preocupa es que se os echen encima por haberme elegido a mí para evitar que se diga que habéis elegido a un árbitro no investigado y así evitar echar más leña al fuego.

—El comité de designación no tiene en cuenta tales minucias a la hora de realizar sus elecciones —dijo con voz gélida un Clos Gómez, que se removió incómodo ante la mención de la investigación de la Guardia Civil—. Si el CTA te ha elegido es porque confía en tus capacidades. Tanto como en la de cualquiera de tus compañeros, pero sobre todo en tu experiencia para partidos de este calibre.

—No es que no esté agradecido… —empezó Jesús—, pero quizá sería mejor que arbitrara otro. Mis errores serán juzgados con una lupa mayor que los de otro compañero que…bueno… que no esté en el ojo del huracán. Desde Barcelona dicen que soy madridista y desde Madrid me recuerdan cada dos por tres los penaltis del partido contra el Valencia. ¡Como si fueran sólo culpa mía! El VAR debió…

Gil Manzano en el Valencia - Real Madrid

—Todos estamos en el ojo del huracán, por si no te habías dado cuenta —le cortó en seco Clos—, pero el CTA no es un conjunto de colegiados. Es un equipo. Me gusta decir que, en cierta manera, cuando arbitra uno arbitramos todos, jeje. Si te equivocas tú, nos equivocamos todos. Pero no lo vas a hacer.

—No voy a hacer ¿el qué? —preguntó Jesús, confundido.

—Equivocarte, claro está —repuso su superior con naturalidad.

—¡Pero eso es imposible! —exclamó el árbitro.

“Con esa actitud de mierda, desde luego.” Pensó Clos con mordacidad. Pero la paciencia se impuso y cuando habló lo hizo con su habitual tranquilidad.

—¿Sabes, Jesús, cuál es el parásito más resistente del mundo?

La cara de incredulidad del colegiado le indicó que la respuesta era negativa. Clos Gómez continuó:

—¿Una bacteria? ¿Un virus? ¿Un gusano intestinal? —preguntaba el jefe del VAR mientras Gil Manzano permanecía en silencio—. Una idea. Resistente. Muy contagiosa. Una vez que una idea ha arraigado en el cerebro es casi imposible de erradicar.

Gil Manzano continuaba sin comprender nada, pero mientras Clos seguía con su perorata preparada, el extremeño se iba haciendo a la idea de que le tocaba el marrón de pitar el Clásico.

—La única idea que necesitas tener bien arraigada en la cabeza es que ninguna de las decisiones que tomes va a ser errónea… —Gil Manzano ya estaba abriendo la boca para protestar ante la imposibilidad de semejante afirmación cuando escuchó lo que seguía diciendo Carlos— … porque las decisiones que tomes durante el encuentro van a ser las que tomaríamos cualquiera de nosotros.

—¿Nosotros? — Preguntó Jesús, cada vez más perplejo.

—Medina, Undiano, López Nieto, Fernández Borbalán… Todos nosotros.

—¿Está… está hablando de dirigirme desde la sala VOR secreta, señor? —preguntó el extremeño.

Clos Gómez

—No me digas que tú también te has creído esa patraña. No dirigimos a los árbitros desde aquí —repuso Clos—, sino desde aquí —dijo señalándose la cabeza—. No tienes que preocuparte por nada. Sólo tienes que irte a casa, descansar y prepararte para el partido relajado con los tuyos.

—No sé yo si voy a poder relajarme mucho. Ahora me sacarán un vídeo en la televisión del Real Madrid —se quejó amargamente Gil Manzano.

—No lo veas. Ni que los viera nadie. Bueno, más bien, ni que le importarán a nadie más que a ellos. Ven, tómate esto —dijo amablemente Clos Gómez ofreciéndole una bebida de un turbio color gris.

—¿Qué es? —preguntó con cierta desconfianza Gil Manzano.

Clos sonrió.

—El secreto de mi éxito. Un tónico para los nervios. Yo también era algo escéptico con estos mejunjes, pero el caso es que a mí me funciona. Lo usaba antes de cada partido y siempre me iba bien.

Esta vez Gil Manzano supo mantener la boca cerrada y no comentó que disentía bastante de aquella última afirmación.

—Tómatelo y cuando llegues a casa me cuentas si te ha funcionado como a mí. Si es así, te puedo dar la receta.

Gil Manzano, algo más seguro, cogió el vaso que le ofrecía Clos Gómez y se lo bebió de un trago. Falta le iba a hacer para afrontar un clásico tan caliente como el del sábado. Clos lo fue acompañando a una puerta a la que nunca llegó, pues se derrumbó inconsciente a medio camino de la misma.

Medina Cantalejo, López Nieto, Undiano Mallenco, Fernández Borbalán e Iturralde González entraron por la puerta apenas unos segundos después. López Nieto se quedó observando el cuerpo del murciano.

—Madre mía, ¿qué compuesto has usado?

—El de Negreira —contestó Clos con serenidad.

—¿El que hacía con la carne esa podrida de su bar?

—El mismo que viste y calza, sí.

—Eso puede tumbar a un hipopótamo… —apuntó Nieto con cierta preocupación.

—Necesitábamos un sedante potente para acometer cuatro capas de sueño. Ahora mismo es el árbitro más independiente del CTA. Hay muchos conceptos que reforzar de su arbitraje —terció Medina Cantalejo.

—¿4 capas de sueño? ¿Por qué tantas? Esperad, ¿vamos a tener que usar todos el mismo sedante? Yo no vuelvo a probar esa mierda…

Medina ignoró las quejas de su subordinado y contestó a las primeras preguntas:

—No, si te parece usamos sólo una capa de sueño para preparar un clásico con tanto en juego y tanta tensión como este.

—¿Repasamos el plan? —le instó Carlos impacientemente a Medina, que asintió con la cabeza—. Muy bien. Cuatro capas de sueños. Primera capa: reforzar el recuerdo de Javier Enríquez en el taxi camino al Camp Nou, que la preferencia por el club quede bien clara desde la primera capa. Segunda capa: usaremos la táctica del señor Charles. Le revelaremos que está en un sueño en el que alguien le está intentando introducir conceptos erróneos del arbitraje para reforzarle los nuestros.

Undiano levantó la mano.

—¿Estás seguro de usar la táctica del señor Charles? Porque yo no lo veo…

—Ya la he usado antes —contestó rápidamente Clos Gómez.

—¿Con quién? ¿Con Mateu? Como salió tan bien…

Carlos estuvo a punto de contestar de malas maneras, pero decidió morderse la lengua. Era cierto que lo de Mateu no había cuajado mucho y siguió siendo ese espíritu libre que parecía que iba flotando dentro del CTA, ignorando (o eligiendo ignorar) cuanto acontecía dentro del comité. Además, aquello le dejó una extrañas secuelas que no afectaron a su arbitraje sino a su forma de dirigir los partidos: iba saludando a los jugadores en mitad del partido, preguntándoles que qué tal sus hijos como si fueran viejos conocidos que no se veían desde hacía largo tiempo y hasta una vez tuvieron que callarlo desde la sala VOR porque en lugar de explicarle una tarjeta a un jugador, le estaba comentando una receta de cocina. Incluso una vez le pidió un selfie a Messi antes de lanzar una falta. “Menos mal que aquel audio nunca se filtró. A ver qué explicación hubiéramos dado entonces”. Pensó Clos.

Mateu Lahoz

—Seguimos adelante con el señor Charles —impuso Clos con autoridad—. Tercera capa de sueño: avivamos la competitividad dentro del CTA en su cabeza. Sólo uno puede pitar la final de Copa y recordamos qué errores tienen mejor acogida en el comité de puntuación para que no penalicen o incluso multipliquen el índice corruptor…

—Corrector —le corrigió enseguida Medina.

—Eso —dijo rápidamente Clos, rojo de la vergüenza por ese lapsus—. Cuarta capa del sueño: especificidad. Fijamos en su cabeza la jugada que queremos que arbitre exactamente el sábado, pero no se la ponemos de frente en el espejo, sino que hacemos que sea él el que llegue a ella. Que la idea surja de él, no de nosotros. ¿Alguna duda?

Sólo Undiano se atrevió a hablar:

—¿Ante semejante tautología? No, ninguna.

—Pues yo tengo una: ¿qué hace él aquí? —dijo el director del VAR señalando sin reparo a Eduardo Iturralde González, que ni se molestó en hacerse el ofendido.

—Me equivoqué al mandarle el whatsapp a Nieto y se lo mandé a Itu por error —se disculpó Medina—. Además, nos va a ser útil en la tercera capa del sueño.

Clos se acercó a Itu con la mano extendida.

—El móvil. Y luego la boca cerrada en los medios, ¿eh?

—Ya se lo he dado a Medina antes. Ni que fuera mi primera vez.

Clos pareció satisfecho con aquello. Miró a los demás, cogió el maletín y empezó a sacar el equipo de sedación y creación del sueño.

 

Primera capa del sueño. Soñador: López Nieto

 

Clos Gómez se encontraba junto a Undiano Mallenco protegiéndose de un intenso diluvio en una parada de taxi. Afortunadamente, no tuvieron que esperar mucho, pues enseguida llegó López Nieto a recogerles. El problema fue en lo que vino.

Clos Gómez y Undiano se quedaron anonadados ante la furgoneta que conducía el colegiado malagueño.

—¿Es en serio, Nieto? Tú eres el soñador, ¿este es el “taxi” que has elegido para llevar a Gil Manzano al Camp Nou? —exclamó Undiano indignado.

La furgoneta no podía ser más hortera, de colores azul y rojo algo más chillones que los de la camiseta blaugrana y con las palabras “La Xavineta” ilustrando los laterales.

—¿Cuál es el problema? Soy fan de Xavi y esto es un sueño. En un sueño, estas extravagancias no es que tenga una gran relevancia en el sujeto cuando está soñando…

—¡Hasta que se despierte y de lo único que se acuerde sea de tu estúpida Xavineta! —Undiano estaba casi fuera de sí.

—¡PERO SI FUISTE TÚ EL QUE PRECISAMENTE LE PITÓ A XAVI AQUEL DESMAYO CONTRA EL ESPAÑOL! —se defendió, casi igual de indignado Nieto.

Desmayo Xavi Espanyol

—¡Y NI AUN ASÍ SE ME OCURRIRÍA USAR ESTE CACHARRO PARA UN TRABAJO COMO ESTE!

Clos Gómez levantó una mano y los calló a ambos.

—Suficiente. Buscamos otra furgo.

Nieto puso los ojos en blanco.

—Pero…—empezó, mas al ver la expresión del jefe del VAR, se resignó—. Joder.

Diez minutos después estaban en una furgoneta blanca recogiendo a Medina, Iturralde y Borbalán.

—¿Por qué habéis tardado tanto? —se quejó airadamente el presidente del CTA.

—Eso. ¿Por qué hemos tardado tanto? —preguntó Undiano con sarcasmo mirando hacia Nieto, que conducía la furgoneta.

—Nos hemos retrasado. Ya está —zanjó rápidamente Clos—. Jesús está esperando el auto de Enríquez con sus linieres en la tercera calle a la derecha desde aquí. Nieto, este es tu sueño, prepara el cambio de aspecto.

López Nieto los miró desde el retrovisor y luego desvió la mirada. Cuando volvió a mirar, no era su rostro sino el de Javier Enríquez el que los contemplaba. En los asientos de atrás y de copiloto estaban los linieres y cuarto árbitro habituales del árbitro de Badajoz. En los asientos más traseros permanecían Medina e Itu, también con aspecto cambiado. Un minuto más tarde, Jesús Gil Manzano entraba en la furgoneta.

—¿Os podéis creer este tiempo? Vamos a tener un partido pasado por agua. Como si no fuera ya difícil de por sí arbitrar un clásico.

Clos Gómez ignoró el comentario y miró a López Nieto, que se dio rápidamente por aludido, apartó su mirada por un momento del atasco en el que se hallaban y se apresuró a enlazar su frase:

—Bueno, vosotros ya sabéis: aquí tranquilos —dijo López Nieto.

“Al menos la voz es igual.” Pensó Carlos. “Pero sonríe, joder, con esa sonrisa bobalicona que tanto conoces.”

Casi pareció hacerle caso mientras continuaba su tarea:

—El Barcelona se juega mucho esta noche y no os puede temblar el pulso. Vosotros vais sobrados. Sabéis perfectamente lo que tenéis que hacer.

Coche de noche

Clos Gómez miró con un deje de nerviosismo hacia Gil Manzano, que asentía con algo de extrañeza.

“Bien. Se está acordando y está reforzando y asentando el recuerdo. Perfecto. Vamos al sueño dos”

—¿Queréis un poco? —preguntó Clos ofreciéndoles lo que parecía unas botellitas de bebida isotónica de color azul eléctrico mientras López Nieto usaba estérilmente el claxon de la furgoneta, que llevaba ya un par de minutos sin avanzar siquiera.

Todos aceptaron, de modo que Gil Manzano cogió también la botellita y bebió un rápido trago sin darse cuenta de que era el único que lo hizo. Volvió a caer en redondo.

—Pan comido. Vamos al cuartel cerrado y preparamos el segundo —dijo Medina.

—Me parece que no va a ser pan comido del todo —le contrarió Nieto señalando al frente.

—¿Qué diantres es eso? —preguntó Clos extrañado.

A pesar de que el tráfico tenía parados a todos los coches de la calle, al final de la misma empezaba a advertirse un movimiento generalizado de la tierra seguido de una especie de zumbido que iba aumentando de intensidad paulatinamente hasta imponerse al ruido de la lluvia.

—Yo diría que su subconsciente no es de los tranquilos —dictaminó López Nieto, mirando con seriedad a través del cristal empapado.

—Pues se suponía que lo era, ¿no? —preguntó Medina mirando directamente a Clos Gómez.

—Yo mismo lo revisé. Se supone que no ha recibido entrenamiento defensivo onírico, salvo que lo haya recibido en secreto de la UEFA…

—De puta madre, llamaré a Mourinho para que actualice tu lista de errores —repuso Medina con mordacidad.

Clos no tuvo tiempo ni de sentirse ofendido o avergonzado, pues por la mitad de la calle en la que seguían atascados avanzaba en ese momento una marabunta de personas corriendo como si les fuera la vida en ella. Carlos entrecerró los ojos, tratando de distinguir sus caras.

—¿Esos son…? —musitó atónito.

—Iturraldes González. Y Pávels Fernández —terminó Undiano Mallenco.

El tráfico seguía bloqueado, dejando a los colegiados atrapados en aquella furgoneta. Uno de los Pávels agarró el brazo de Fernández Borbalán, que se apresuró a intentar cerrar la ventanilla.

—¿Os he hablado ya del fuera de juego psicológico? —preguntaba con los ojos bien abiertos, como un auténtico poseso.

Borbalán luchaba por soltarse, pero ese demente de ojos idos le agarraba con tal firmeza que le resultaba imposible.

—¡Ayuda! —suplicó a Clos, desesperado.

—¿Para qué cojones tenías la ventanilla bajada? —Clos Gómez optó por la vía rápida: cogió una de las pistolas que habían guardado en los asientos traseros, apuntó y disparó dos veces a la cabeza de Pável.

—No le habrás hecho daño a su subconsciente, ¿no? —preguntó Iturralde con preocupación.

—No, no, sólo son proyecciones —respondió despreocupadamente Clos. “Aunque no por ello deja de ser satisfactorio”. Pensó con malicia.

—Ese cabrón me tenía bien agarrado el brazo —se lamentó Borbalán tras subir la ventanilla, a la que ya había pegados unos cuantos Pávels y otros tantos Iturraldes.

Uno de estos últimos pegó la boca a uno de los agujeros que habían dejado las balas y, con una voz completamente ida, dijo:

—En realidad te lo estaba sujetando. ¿Todavía no sabéis la diferencia entre sujetar y agarrar? Venid aquí fuera y os la explicamos.

Undiano miró a Nieto con preocupación.

—¿Y ahora qué hacemos? Estamos…

—Estoy pensando —le cortó López Nieto.

En ese momento, surgió un tren por la mitad de la calle que se llevó por delante a cuantos coches y colegiados se encontró en su camino.

—Vaya, qué original —soltó Undiano.

—Las sutilezas nunca fueron mi fuerte, ya lo sabes. Aprovechemos ahora y salgamos de aquí.

Mientras Nieto transitaba por la calle que acababa de despejar el tren, Borbalán comentó:

—Menudo subconsciente tan agresivo tiene este. Esto ha de ser algo más que entrenamiento.

—El cabrón ha debido de leer o escuchar todas las gilipolleces que dicen estos en las radios —explicó Clos.

—¿Cómo que gilipolleces? —repuso Itu indignado.

—¿Diferencia entre sujetar y agarrar, Itu? ¿En serio?—intervino Undiano con sorna.

—¿Y qué querías que dijera? Tengo que justificar todas vuestras cagadas y a veces me toca improvisar…

—¡SILENCIO! —los calló Medina—. Llegamos al cuartel, nos resguardamos de las proyecciones de Jesús y bajamos al siguiente sueño. Y todo esto calladitos.

 

Segunda capa del sueño. Soñador: Undiano Mallenco

 

—Dos Coca-Colas Zero, por favor —pidió un Gil Manzano algo retraído. Estaba en el hotel de concentración previo a pitar uno de los clásicos más calientes que se recordaban, especialmente tras las palabras del portavoz de la junta directiva del Barcelona insultando a Vinicius. Se giró para cederle una de las bebidas a su compañero en la barra cuando se dio cuenta de que era el mismísimo jefe del VAR, Clos Gómez—. Ah, pero si eres tú, Carlos.

—No soy Carlos. Soy el señor Charles, ¿recuerda?

—¿El señor Charles?

—Soy miembro del equipo seguridad de su subconsciente. Estoy especializado en un tipo de seguridad muy específico: la seguridad de su arbitraje psicológico.

Gil Manzano lo miró con una sonrisa, pero no se atrevió del todo a reírse.

—Vaaale. Como broma, deja bastante que desear. Aparte de que no te pegan mucho las bromas…

—No hay tiempo siquiera para bromas. Tiene un clásico dentro de poco y alguien está invadiendo su sueño para intentar influir en su arbitraje.

—¿Pero de qué está hablando? —preguntó Jesús, confundido—. Para empezar, ¿cómo voy a estar soñando si estamos en el hotel de concentración…?

—Se lo demostraré. ¿Puede decirme cómo ha llegado hasta este hotel?

Jesús pensó detenidamente unos segundos, algo confundido. Mientras recordaba, le empezó a doler la cabeza.

—Estaba… estaba… me acababa de recoger Javi en su coche. No, en su furgoneta. Estaban mis asistentes y…

Javier Enríquez acompaña árbitros

—Se da cuenta de que Javier Enríquez no está activo desde el caso Negreira, ¿verdad? —expresó Clos.

Gil Manzano lo miró incrédulo.

—¿Dónde estamos? ¿Realmente estoy soñando?

—Está usted soñando. Doblemente, al parecer —le confirmó Clos—. Y por lo que me ha contado y el hecho de que su subconsciente me haya hecho aparecer, me da la sensación de que está usted en peligro. ¿Qué es lo último que recuerda antes de esto?

El de Badajoz se quedó pensando un rato, pero no parecía conseguir recordar nada. Por detrás de él, fueron apareciendo algunos miembros del grupo. Vio a Undiano y Clos le hizo un leve gesto que Jesús pasó inadvertido, instándole a intervenir. En la pantalla que había sobre la barra se cambió el canal y apareció un partido de fútbol entre el Real Madrid y el Barça. Gil Manzano se quedó mirándolo un segundo y de repente le vino a la cabeza.

—¡Me acababan de designar para pitar el próximo clásico!

—Eso es. Esto está sucediendo justo después de su designación para el Clásico —asintió Clos—. Escúcheme atentamente. Le han secuestrado. Por eso está en la parte de atrás de una furgoneta. Y me juego el cuello a que alguien está tratando de influir psicológicamente en su arbitraje.

—¿Alguno de los clubes? —sugirió Gil Manzano.

—No, esto huele más a alguno de sus compañeros. Alguien con influencias interesado en que usted no arbitre como le gusta al alto mando del CTA.  Por eso esto se está llenando de exárbitros y miembros del comité. Mire detrás de usted.

El colegiado echó un vistazo. En la sala del hotel, empezaron a poblar los sofás y sillones de enfrente de un gran televisor Undiano Mallenco, Iturralde González, Medina Cantalejo y Fernández Borbalán. Volvió la vista hacia Clos.

—¿Y qué hacemos? Si me suicido, me despierto y fin de la historia, ¿no?

—No. No sabemos quién está detrás de esto, pero si creen que el plan de influirle ha fallado volverán a intentarlo. Es mejor dejarles creer que han logrado su objetivo.

—¿Y cómo vamos a hacer eso?

—Mírelos, no parecen muy sutiles. Apuesto a que su plan consiste en comentar erróneamente las jugadas que van a aparecer para influir en su subconsciente. Sentémonos con ellos y demuéstreme que usted no es de los que se deja influir. Tómeselo como un entrenamiento. Vamos a demostrarles de verdad lo que es el arbitraje psicológico.

El árbitro extremeño y el jefe del VAR fueron a sentarse con el resto y efectivamente en la televisión apareció Real Madrid TV y uno de sus ya clásicos vídeos sobre supuestos errores arbitrales de partidos de años anteriores. Empezaron con el penalti de Mascherano a Lucas recién empezado el encuentro.

—¡Menudo penalti se comió ahí nuestro compañero…! —bramó Fernández Borbalán.

Gil Manzano se removió incómodo, pues fue precisamente Clos Gómez el que no pitó nada en esa acción. El resto de árbitros comentaban con mofa la acción. A Jesús también le parecía penalti, pero si aquellos individuos cuyo objetivo era confundirle también se lo parecía, entonces significaba que estaba equivocado. Se acercó al oído de Clos y le susurró:

—Yo tampoco lo hubiera pitado, señor.

Carlos sonrió:

—Ni yo, pero recuerde que no soy Clos, soy el señor Charles —contestó, con media sonrisa.

La siguiente jugada fue incluso más difícil, pues Jordi Alba le dio una patada tremendamente clara a cámara lenta a Marcelo. El resto de árbitros así lo vieron y comentaron entre ellos burlándose de Hernández Hernández, que fue quien pitó aquel día. Gil Manzano tuvo que hacer un enorme esfuerzo de autoconvencimiento para hablarle de nuevo al señor Charles:

—Marcelo ya se estaba cayendo, ¿verdad? —preguntó dubitativo.

Clos asintió.

—Me alegro de que te hayas percatado por ti mismo.

Falta Suárez Varane

La siguiente jugada fue el gol de Messi en el que Suárez cometió una falta grosera sobre Varane. En Real Madrid TV incidieron en el aviso del cuarto árbitro a Hernández y en cómo el canario se llevaba el pito a la boca para señalar la falta, mientras el resto de árbitros seguían descojonados por aquel arbitraje. Uno de ellos incluso se había puesto una peluca pelirroja y aplicaba la ley de la ventaja con los brazos extendidos, haciendo las delicias de sus compañeros de juerga. Gil Manzano miró a Clos sin saber bien qué decir ni cómo justificar lo injustificable, así que, con el mayor acto de fe que había hecho en su vida, se limitó a musitar:

—Gol legal.

—Impresionante. No se ha dejado influenciar por las opiniones de esos fanáticos madridistas disfrazados.

La duda de Gil Manzano se fue disipando, sustituida por un orgullo que le henchía el pecho. Apareció entonces un gol de Bale de cabeza superando en altura a Jordi Alba. El extremeño hizo caso omiso de las protestas de sus compañeros y dio por buena la anulación del gol por parte de su colega canario mientras Clos asentía con satisfacción. A continuación, casi sacó él mismo la roja que Hernández Hernández le mostró a Ramos en ese partido.

Clos dirigió sus ojos a Medina y una mirada cómplice bastó para saber que su trabajo en la capa dos estaba hecho. Miró al camarero y pidió otra ronda de bebidas para todos. Gil Manzano iba a echar un trago de la suya cuando Clos le sujetó (¿o agarró?) el brazo. El resto de árbitros quedaron profundamente dormidos casi de inmediato.

—Ahora vamos a ser nosotros los que jueguen con su subconsciente —le sonrió el señor Charles.

—¿A qué se refiere? —preguntó Gil Manzano sin comprender.

—Vamos a entrar en el subconsciente de alguno de ellos para descubrir sus verdaderas intenciones y entender cómo se espera de usted que arbitre el clásico. Al ser nosotros los que preparamos el sueño, no se enterarán de nada de esto cuando despierten ¿Está conmigo?

Gil Manzano le tendió una mano, asintió y se tragó el contenido de su vaso.

Mientras se iba durmiendo Gil Manzano y Clos Gómez preparaba el tercer sueño, vio que Undiano se incorporaba y le guiñaba un ojo.

 

Tercera capa del sueño. Soñador: Iturralde González

 

Clos Gómez e Iturralde González se encontraban esquiando en mitad de una nevada, dirigiéndose hacia el hospital en el que, según el vasco, se encontraba Gil Manzano.

—¡Vaya sitio has elegido para llevar a Gil al fisio! En mitad de una montaña. ¿Seguro que no es tu primera vez en esto?

—Encima de que te llevo de esquiada…Vamos, el hospital está ahí delante.

Cuando entraron al recinto, el extremeño estaba recibiendo un baño de contrastes mientras Medina y Fernández Borbalán intercambiaban opiniones airadamente.

—Ya, y por eso yo he pitado dos finales de copa y tú sólo una, siendo del mismo Comité —se jactaba el andaluz.

—La segunda te la regalaron porque te retirabas. Fue más un homenaje que un premio por tu temporada —dijo Fernández Borbalán acusándole con el dedo.

—Ja, otro que se traga esa chorrada que soltamos para que la gente tuviera de qué hablar aquellos días. Si me dieron dos finales es porque siempre supe moverme en el CTA mucho mejor que tú. Mira por dónde, ahí viene Itu, que tampoco se movía mal precisamente —dijo Medina saludando con la mano a los dos árbitros que acababan de entrar. Gil Manzano no perdía nota de lo que decían los colegiados.

—Pero si Itu no pitó ni una mísera final de Copa del Rey —se rio Borbalán.

—¡Porque el Madrid me vetó! —saltó Itu al instante como un resorte.

—No le hagas caso, Itu, ya lo sabemos. Y ya que has venido, explícale al amigo cómo funciona verdaderamente el CTA, que para llevar media vida, parece que no se enteró muy bien.

—¿Otra vez tengo que explicar lo mismo? —se quejó amargamente Itu—. Si hasta lo conté públicamente. No puedes aspirar a ser internacional o pitar los clásicos, derbis y finales de Copa o Supercopa únicamente aplicando el reglamento con rigor. Ganamos mucho dinero, pero al final ese dinero te resta independencia. Yo puedo pensar que una falta es amarilla, pero si desde arriba me dicen que es roja, pues no vamos a ser nosotros los que lo discutamos, ¿no? Al menos si queremos ascender y arbitrar esos partidos. Ahora, si me disculpáis, tengo que atender a mi abuelo.

Iturralde se dirigió hacia una cama de hospital en la que se encontraba un convaleciente Iturralde Gorostiaga que no dejaba de murmurar una sola palabra: decepción.

—Lo sé, abuelo —musitó Itu con ternura cogiéndole la mano—. Sé que fue una decepción para ti que te quitara el récord de derrotas del Madrid en el Bernabéu.

—No. No, no, no, no, no —alcanzó a decir su abuelo—. Fue una decepción… que no me doblaras el récord. Pudiste haberlo dejado en diez, por lo menos.

Una solitaria lágrima recorrió la mejilla de Iturralde, mientras el resto del grupo ponía su mejor cara de circunstancias.

Clos Gómez observó cómo Gil Manzano seguía asintiendo para sí mismo serio y pensativo. “Bien.” Pensó el jefe del VAR. “Está conectando la explicación de Itu con las jugadas que ha aprendido en el sueño anterior. Perfecto. Un poco más para asentarlas y acabamos con la última capa”.

Miró a Medina, haciéndole un gesto para que este continuara. El presidente de los árbitros, ágil como el zorro, lo pilló al vuelo.

—No hay más que irse a los ejemplos para comprobar cómo hay que arbitrar en España. Mira a Clos, que lo tenemos aquí mismo. Lo designaron para un derbi en 2008. Anuló 3 goles (legales) al Real Madrid, no pitó un penalti para los blancos, expulsó a Van Nistelrooy…¿Resultado? Tres meses después fue nombrado internacional y elegido mejor árbitro de España.

Clos Gómez anuló tres goles al Madrid

Clos hizo un gesto con la mano como quitándose importancia mientras miraba de reojo a un Gil Manzano que parecía estar tomando notas mentalmente. Medina, mientras tanto, seguía:

—O fíjate en Rodríguez Santiago. Después de conceder un gol con la mano a Messi ante el Español, designado para final de Copa de ese mismo año. Igual que Mejuto, unos pocos años antes. Pitó un penalti a favor del Barça cometido fuera del área ante el Atlético y también le valió una final de Copa. Una pena que no pudiera pitarla por lesión. O recuerda cuando Teixeira le sacó dos amarillas a Busquets sin expulsarle. ¿Adivinas quién pitó la siguiente final de Supercopa? Buah, aquello fue legendario. Ahí tocó techo. ¿Lo ves, David? Cuestión de tendencias.

Teixeira sacó segunda amarilla a Busquets y no lo echó

Borbalán le siguió el juego y negó con la cabeza dubitativamente.

—¿No me crees aún? Pregúntale a Oliva qué tal le fue después del penalti que le pitó a Raúl contra el Valencia en 2004. Desapareció del mapa del arbitraje. O Daudén Ibáñez, que le anuló un gol al Atleti en un derbi madrileño y sólo pitó dos partidos más de las catorce jornadas que quedaban en aquella temporada. O a Pérez Burrull, que no pitó un penalti a Osasuna contra el Madrid y se tiró también una buena temporada en el congelador, jeje.

Pérez Burrull a la nevera

Clos se acercó discretamente en ese momento a Gil Manzano, que permanecía atento a la escena mientras el masajista terminaba su tarea.

—Ya ves cómo funciona esto, Jesús. Creo que podemos calar a Medina y descubrir qué espera de ti en el Clásico. Si entramos en su subconsciente, no habrá más que buscar su “caja fuerte” y este año la final de Copa será tuya.

Jesús Gil Manzano, en su día el árbitro más prometedor del panorama español, reconocido más internacional que nacionalmente, miró con orgullo y ambición al señor Charles y asintió con la cabeza.

Clos metió la mano con un pañuelo en uno de los botes del masajista y se la puso en la cara a un desprevenido Gil Manzano, que cayó dormido en escasos segundos.

—Buen trabajo, señores. Una más y habremos terminado. Vamos a tu sueño, Luis.

 

Cuarta capa del sueño. Soñador: Medina Cantalejo

 

Un imponente edificio medio derruido se extendía ante Clos, Gil Manzano y Fernández Borbalán. En la fachada del edificio, casi a punto de derrumbarse, se encontraban tres letras negras gigantescas: CTA.

—Dentro deben estar tanto Medina como su caja fuerte con las claves del arbitraje del Clásico. Puede que haya seguridad ahí dentro. Poneos esto —dijo Carlos tendiéndoles un pasamontañas a cada uno.

—Ah, como en los viejos tiempos… —suspiró nostálgico Borbalán pegándole a Clos con el codo.

—Calla, hombre —murmuró Clos Gómez, exasperado. Por suerte, Gil Manzano no lo había oído.

—A todo esto, ¿estamos en el subconsciente de Medina? —susurró Borbalán.

—No, no. Sigue siendo el suyo. Sólo se lo he dicho para que no sea consciente de que seguimos invadiendo el suyo y siga sin haber proyecciones de seguridad —aclaró Clos—. En marcha, vamos.

El edificio se encontraba vacío, no había nada que delatara la presencia del presidente del CTA. Fueron subiendo plantas hasta llegar a la cuarta, en la que el pasillo principal sufría una trifurcación. Los tres árbitros se miraron entre sí y comprendieron. Cada uno siguió un pasillo diferente. Gil Manzano avanzaba nervioso, con el corazón en un puño hasta que llegó a una sala oscura. La luz se encendió nada más llegar él al centro de la habitación, debía de haber un sensor de movimiento. Al fondo de la sala había una puerta metálica blindada. Cuando intentó asirla para abrirla, la luz volvió a apagarse y sobre la puerta se proyectaron diferentes luces e imágenes. Gil Manzano retrocedió para poder distinguirlas. Eran jugadas de diferentes partidos.

Medina Cantalejo

La voz de Medina Cantalejo surgió entonces de las sombras:

—Si quieres alcanzar lo que hay detrás de esa puerta, vas a tener que arbitrar de verdad.

Jesús miró la pantalla y se dio cuenta de que las jugadas que aparecían eran de los dos clásicos anteriores que había arbitrado él mismo. La primera jugada mostrada era un roce mínimo de Mendy a Braithwaite. Recordó que en su día no sólo no consideró aquella jugada como penalti, sino que incluso le hizo gracia que se lo protestaran como locos los jugadores culés. Ahora, sin embargo, se dio cuenta de que era el tipo de jugada de la que se reirían los árbitros del hotel en el que estuvo con Clos. Ni corto ni perezoso, sacó un silbato y señaló el penalti. La segunda fue similar: un leve agarrón de Marcelo a Neymar en el Clásico de 2015 que aquella vez ni consideró pero que las estadísticas que acaba de aprender por boca de Medina le ayudaron a discriminar como penalti. Así lo señaló y pareció satisfacer a su presidente, del que oyó:

—Ahora sí lo pitas bien, ¿no? Anda, anda…Llamarte rata es aumentar la calidad de lo que eres.

Una nueva jugada apareció en pantalla. Carvajal se adelanta a Neymar y despeja el balón pisando levemente al jugador brasileño. Aquella vez sólo pitó la falta, pero ahora Jesús se sentía más confiado en su arbitraje y sabía lo que Medina esperaba de él. Sacó de su bolsillo una tarjeta roja para determinar la expulsión.

—Eso es. Bien arbitrado. Pero ándate con ojo el sábado en Montjuic. Si metes la pata, vas a la calle deshonrado. Si metes la pata, pídele a Dios que no te coja porque te espera lo mismo que a Daudén Ibáñez, Oliva, Pérez Burrull y otros tantos. Anda, pasa a mi caja fuerte.

La puerta se fue abriendo con un fuerte chirrido que le producía dentera dejando ver una sala prácticamente vacía excepto por un par de pequeños objetos que se hallaban en el suelo. Gil Manzano se acercó a ellos lentamente y se agachó a observarlos. El primero de ellos era una tarjeta roja con una pequeña inscripción: la fecha del Clásico, “28/10/2023”. “Casi le falta poner el minuto en que voy a sacarla”. Pensó Jesús, que entonces reparó en el otro objeto: una pequeña libreta con imágenes de penaltis cometidos por el Barcelona en diferentes clásicos que no fueron señalados. Mascherano, Umtiti, Jordi Alba, Lenglet y su bota sobre el muslo de Varane.

Lenglet y Varane

Con el reglamento en la mano, todos eran penaltis claros. Pero con el reglamento en la mano no se llegaba a ningún lado en la CTA. Si algo había sacado en claro Gil Manzano de lo acontecido en esas horas era eso. Él, árbitro élite de UEFA que ya estaba rozando con los dedos arbitrar una final de Champions o de Mundial, no estaba igual de asentado en la élite española que en la europea por un buen motivo. En la élite española, si se quería estar bien considerado, no se arbitraba con el reglamento en la mano sino con el libreto que estaba en su mano en ese momento. Estaba en su mano impresionar como nunca lo había hecho en un clásico al CTA. Horas después, cuando Jesús Gil Manzano despertara, se sentiría más preparado que nunca para arbitrar un Barcelona-Real Madrid.

 

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Después del buen triunfo en Braga, vuelve nuestro equipo a la liga y vuelve en el Estadio Olímpico Lluís Companys, en el estadio de prestado del Negreilona FC mientras hacen lo que pueden en el oficial. Me niego a llamar clásico a este partido, aunque sea el más visto y el que más expectación levanta. Para este humilde escribidor, el verdadero clásico del fútbol español, por historia, por rivalidad, por respeto y por aficiones es el que enfrenta a nuestro Real Madrid con el Athletic Club, ya sea en el Estadio Santiago Bernabéu como en San Mamés.

Bueno, ahora a ver por dónde empiezo yo en el nuevo capítulo de la serie “El delito nuestro de cada día del Negreilona FC”. Desde la última previa que publiqué en este excelso medio hasta ahora (pido perdón por haber faltado a la cita portuguesa, pero problemas de índole personal me lo impidieron) han pasado varias cosas… Se ha descubierto que sí, que en la sala, llamémosla “Sala BAR”, que está detrás de la sala VOR y detrás de los colegiados en el campo, se halla Clos Gómez viendo el partido en streaming (o sea, en directo) dando las indicaciones oportunas a la VOR para que esta, a su vez, se las traslade a los trencillas del campo…

No está Negreira, pero sí Clos Gómez

Toda una joya ilegal, que no se encuentra en ningún reglamento y que no aparece en ninguno de los protocolos del VAR que se han hecho públicos. O sea, una más en la cuenta del colectivo. Por otro lado, nos hemos enterado por un comunicado oficial del club (periodismo de investigación, no se quejen) que los últimos 5 presidentes del Negreilona FC se sentaron delante de una mesa (se supone que con buenas viandas) para unificar criterios ante los ataques que está sufriendo el club en su reputación. Ni colorados se ponen. De verdad, amigos míos, que no quisiera ser abogado de estos señores en la causa, eso de reunirse los investigados a unificar criterios de cara a una posible declaración ante el juez o en estrados es muy viejo pero, que proclamen a los cuatro vientos la estrategia de defensa, no lo veo yo muy ortodoxo.

Me niego a llamar clásico a este partido, aunque sea el más visto y el que más expectación levanta. el verdadero clásico del fútbol español, por historia, por rivalidad, por respeto y por aficiones es el que enfrenta a nuestro Real Madrid con el Athletic Club

Seguimos, que la semana ha dado para mucho. Ahora resulta que una exdirectiva de la RFEF ha declarado ante el juez que nuestro amigo Rubiales (sí, el que tuvo un mandato que duró unos años y pico) frenó una sanción a Busquets antes de un Madrid-Barcelona de forma arbitraria y contra el criterio de los técnicos de la RFEF. Es evidente que los negocios que se traían él y Gerard Piqué por el asunto de la Supercopa de España tenían que tener su contrapartida de la forma que fuera, arbitrajes favorables, colegiados que “se olvidan” de expulsar a un jugador cuando le saca la segunda tarjeta amarilla y, cómo no, dejar de sancionar a un futbolista culé antes de un mal llamado clásico. De locos. Pero es que resulta que el Consejo General del Poder Judicial ha abierto diligencias a la primera jueza que instruyó el Barçagate por no inhibirse del procedimiento cuando sabía que su pareja tenía negocios con el Barcelona. Al menos algo bueno, menos mal.

Y ahora, nos pita Gil Manzano, para indignación del antimadridismo y del barcelonismo militante. Gil Manzano, el hombre que nos pitó 3 penaltis en contra en aquel infausto partido en Valencia, el único colegiado en toda la historia del Real Madrid que ha hecho eso, resulta ahora que es madridista de cuna (es extremeño, y mis contactos en la tierra de mis mayores me confirman que no), pero tranquilos, que en el VAR está Cuadra Fernández, el autor del atropello arbitral en el Wanda hurtándonos un penalti y anulándonos un gol de esos “de pelo de calvo”. Tranquilos, que, si a Cuadra Fernández le da un ataque de sensatez y avisa de lo que tiene que avisar, para eso está la ahora bautizada “Sala BAR”, para corregir lo necesario y que todo vaya por el cauce adecuado para la organización criminal contra la que sólo lucha el Real Madrid. Y, después de este desahogo choricil, y como siempre, unos datos del partido y… ¡Hala Madrid!

Las notas del Barcelona, 0 - Real Madrid, 4

Los 300

 

El Real Madrid está a un gol de alcanzar los 300 en liga al Barcelona

 

Cuidado con el número de enfrentamientos oficiales entre ellos

 

Algunas informaciones dan como el 1º partido oficial entre R. Madrid y Barcelona el jugado el 13 de mayo de 1902 en el Concurso de foot ball jugado como parte del programa de las fiestas de San Isidro y organizado por el Ayuntamiento de Madrid. Esas fuentes contemplan dicho partido como de Semifinal de la Copa de España. Pues bien, ESE TORNEO NO ES CONSIDERADO OFICIAL. NO ES LA 1ª COPA DE ESPAÑA NI EL TROFEO LO DONÓ EL REY ALFONSO XIII, como dicen tales fuentes. El trofeo lo donó el propio Ayuntamiento, aunque si es cierto que la Familia Real acudió a presenciar los partidos.

 

No llevamos mala racha ante el Barcelona

 

Aunque la prensa quiera implantar en el acervo futbolero lo contrario, el caso es que el Real Madrid ha ganado 5 de los últimos 7 partidos de liga jugados contra el Barcelona.

 

A tres de los seis mil

 

El Real Madrid tiene ahora mismo 5997 puntos en la clasificación histórica del campeonato, por lo que, si se gana el encuentro, alcanzará la mítica cifra de 6000.

Luka Modric

Modric, en el Olimpo blanco

 

Si nuestro croata de oro jugara algunos minutos en Barcelona, alcanzará la cifra de 500 partidos oficiales con el Real Madrid, y sería el jugador nº 15 que lo consigue en toda la historia del club blanco.

 

Datos del rival

 

1.- El Fútbol Club Barcelona fue uno de los 10 equipos que disputaron la primera edición de la Liga de Primera División. Actualmente es el 2º en la clasificación histórica del campeonato con 5829 puntos.

2.- El Barcelona es 3º en la clasificación actual de la Liga con 24 puntos.

3.- El Barcelona quedó campeón de la Liga la temporada pasada.

4.- Sus últimos 5 partidos de liga los ha saldado con 3 victorias y 2 empates.

5.- El Barcelona, en sus últimos 5 partidos como local en liga, ha ganado los 5. El Barcelona ha ganado los últimos 7 partidos de liga disputados en su feudo.

6.- En las últimas 5 temporadas en Primera División, Luis Suárez (3), Aubameyang y Ferran Torres (2), Coutinho, Arturo Vidal, Rakitic, Ansu Fati, Mingueza, Kun Agüero y Araújo (1) son los goleadores del Barcelona al Real Madrid en liga.

7.- Jugadores del Barcelona que hayan jugado en el R. Madrid y le ha marcado gol en partido oficial: Samitier (7), Evaristo (6), Luis Enrique (5), Eto’o (4), Tejada y Figo (3), Laudrup y Ronaldo Nazario (2), Canal y Chus Pereda (1).

8.- Xavi Hernández se ha enfrentado como entrenador en 7 partidos oficiales al Real Madrid (todos con el Barcelona), con un balance de 4 victorias y 3 derrotas ante los blancos.

9.- Los goleadores del Barcelona esta temporada en partido oficial son: Lewandowski (6), Ferran Torres (5), Joao Félix (3), Gavi, Raphinha, Joao Cancelo y Fermín (2), Pedri, De Jong, Koundé, Lamine Gamal, Sergi Roberto y Guiu (1).

Barça 0 Madrid 4

10 Últimos partidos contra el Barcelona en liga

 

5 victorias, 1 empate y 4 derrotas, 14 goles a favor (1,4 goles por partido) y 16 en contra.

Goleadores: Benzema y Fede Valverde (2), Sergio Ramos, Marcelo, Vinicius, Mariano, Rodrygo, Modric, Kroos, Alaba, Lucas Vázquez y Araújo (p.p.) (1).

Asistentes: Rodrygo (2), Benzema, Kroos, Isco, Carvajal, Lucas Vázquez y Mendy (1).

Tarjetas: Casemiro y Nacho (4), Carvajal y Modric (3), Bale y Sergio Ramos (2), Marco Asensio, Vinicius, Mendy, Camavinga, Lucas Vázquez, Kroos, Vinicius y Dani Ceballos (1).

Expulsados: Casemiro.

1º tiempo: 7 goles. 2º tiempo: 7 goles.

Gol más tempranero: Fede Valverde (minuto 5).

Gol postrero: Lucas Vázquez (minuto 93).

El R. Madrid no ha remontado para gana el partido y le remontaron 2 veces.

Mayores goleadas: a) 1 de Marzo de 2020, Bernabéu, 2-0, goles de Vinicius y Mariano; b) 24 de octubre de 2020, 1-3, goles de Fede Valverde, Sergio Ramos y Modric; c) 16 de octubre de 2022, R. Madrid-Barcelona, 3-1, goles de Benzema, Fede Valverde y Rodrygo.

2 goles de penalti marcado y ninguno recibido.

Partido con más goles: (6) 28 de octubre de 2018, Barcelona-R. Madrid, 5-1, gol de Marcelo.

El R. Madrid ha marcado en 7 de los últimos 10 partidos de liga jugados contra el Barcelona.

 

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1- Sistema de juego y once previsto

 

Undécima jornada liguera y llega el clásico ante el Barça en Montjuic. La diferencia entre ambos equipos es de un punto a favor de los madridistas, por lo que si gana el equipo de Ancelotti aumentará su ventaja y si lo hace el de Xavi superará a su eterno rival. Los culés llegan con muchas dudas en el XI porque en la última sesión preparatoria varios de los lesionados aparecieron para entrenar. Es el caso de Koundé, Pedri, de Jong y Lewandowski. Falta saber si están al 100% o las condiciones en las que se encuentran para un partido de este calibre. El técnico culé avisó de que si no estaban en plenas condiciones no jugarían, pero se les puede esperar como mínimo en el banquillo. La convocatoria se dará el sábado por la mañana con la única baja segura de Sergi Roberto. Lo que no parece que vaya a cambiar es el sistema de juego, con el clásico 1-4-3-3. Si nos aventuramos con un posible XI, este podría ser el formado por Ter Stegen bajo palos, en defensa Cancelo de lateral derecho, Araújo y Christensen como centrales y Balde en el lateral izquierdo, en el centro del campo, De Jong, Gundogan y Pedri y arriba el tridente Raphinha, Joao Félix y Lewandowski.

 

2- Presión

 

La presión es uno de los grandes mandamientos de Xavi y la considera ADN Barça. Una presión muy alta, intensa y agresiva hasta el área rival. La línea media con Gavi a la cabeza también se sitúa muy arriba para incomodar al pivote o interior rival y que no pueda girarse ni dar la vuelta. Si la presión surte efecto y el Barça recupera adelante se convierten en un equipo peligrosísimo porque en las inmediaciones del área jugadores como Lewandowski no perdonan. Sin embargo, si se logra saltar esa presión con éxito, el Madrid se encontrará con mucho campo para correr y tiene jugadores que aprovechan esos espacios. Esta campaña la presión no está siendo tan efectiva porque a jugadores como Joao o Ferran Torres les cuesta. Y eso lo han aprovechado diferentes rivales en las últimas fechas para hacer daño. La línea defensiva se coloca prácticamente en el centro del campo y la espalda de Oriol Romeo es perfecta para hacer daño, como demostró el Shakhtar el pasado miércoles. Uno de los duelos del partido estará ahí sin duda. En el éxito o no de la presión arriba de los catalanes.

Xavi sufre. Kylian, no y Minguella no traga

3- Salida de balón

 

La salida de balón es uno de los aspectos en los que más hincapié hace Xavi. La entrada de Iñigo les dio buenos réditos frente al Athletic y si la pareja de centrales es Araújo-Christensen, será el danés el que se encargue principalmente de esta faceta. La más que posible baja de Koundé les hace perder técnica, precisión y desplazamiento en los primeros pases. Otra baja importante esta campaña es Busquets, el futbolista que conectaba con la defensa. Si el Madrid va arriba y recupera, las oportunidades de peligro se multiplicarán y sobre todo hará dudar mucho a la zaga. La otra opción que ya se ha visto del Real Madrid frente al Barcelona es no buscar la agresividad y presión al poseedor del balón, sino más bien esperar en bloque medio.

 

4- Aspecto defensivo

 

En la Liga se están mostrando mucho menos sólidos, rocosos y fiables atrás que el curso 2022-2023. El dato que mejor lo demuestra es que en 10 encuentros han recibido diez goles y el año pasado no ocurrió hasta la jornada 31. Una de las causas es la inclusión de dos laterales muy ofensivos que tienen fragilidades atrás. Además, Oriol Romeu tampoco está siendo un dique en la destrucción y por el centro les llegan más que antaño. El equipo es más ofensivo y en defensa lo están notando. El mayor problema azulgrana ocurre si se dan situaciones de 2 para 2 o 3 para 3, al tener a sus laterales arriba y a su centro del campo bastante separado. Por ahí el Real Madrid tiene una vía para crear peligro con la velocidad de Vinicius o las llegadas de Bellingham. Si se sobrepasa el centro del campo, el Barcelona sufre con muchos espacios que abarcar y con el único salvavidas de la velocidad del uruguayo Araújo. En ataques en estático la opción serán las bandas, desbordando y a través de la asociación o con paredes. El marcador de Vinicius puede ser Cancelo con muchas lagunas defensivas. Por último, el Barça puede sufrir por arriba si Lewandowski no aparece en el once teniendo como grandes baluartes a los dos centrales. Podría ser buen día para que los Rüdiger, Joselu o Tchouaméni aprovechen su virtud cabeceadora.

Rüdiger frente al FC Barcelona

5- Poderío ofensivo

 

La relajación en las reglas de inscripción por parte de La Liga ha permitido que el Barcelona incorpore más talento con Joao Félix. Además, la aparición de Yamal también les ha dado una pieza más en el frente de ataque muy aprovechable. Cuentan con jugadores de mucha calidad y gol y eso siempre les convierte en peligrosos. Falta por saber el estado de forma de Lewandowski. Tampoco antes de la lesión estaba a un gran nivel ni demasiado acertado de cara a puerta, pero lleva el gol en la sangre y no suele perdonar. Día para que Rüdiger y Alaba no le dejen ni un centímetro de margen o el polaco te vacuna. Por lo demás, el peligro vendrá por las bandas con dos extremos bien abiertos y que lo normal es que jueguen a banda cambiada. El brasileño Raphinha, por la derecha, para aprovechar sus diagonales, sus salidas hacia el interior buscando el gran disparo que posee con la zurda y también la capacidad de meter centros envenenados. Por la izquierda, estaría Joao Félix, que nunca ha marcado a los blancos y sigue peleado en mejorar sus cifras, pero su juego está a un nivel notable, según lo visto los últimos partidos. Tiene visión, regate y enorme calidad para filtrar balones. En la media, el fichaje de Gundogan aporta pase y llegada aprovechando su disparo o sus incursiones desde la segunda línea. Tchouaméni deberá vigilarlo de cerca. En los laterales, Cancelo es en sí mismo un torrente ofensivo. Velocidad, desborde y un gran pie para centrar con el interior y el exterior. Su debe es que en muchas ocasiones se lanza demasiado por su cuenta, sin esperar a nadie, y eso le hace tener un buen número de pérdidas. Por la izquierda, el canterano Balde tiene su principal virtud en la velocidad y una interesante aptitud para poner envíos tensos y fuertes.

 

6- Estilo de juego

 

El estilo del Barça siempre es proponer con balón, tener el control del partido, con una gran capacidad asociativa y de combinación y practicar un juego ofensivo. Les gusta manejar ellos el ritmo del juego y que la circulación sea rápida, alternando mucho pase horizontal con el vertical en las inmediaciones del área cuando encuentran el espacio. A Xavi le gusta jugar con extremos que abran bien el campo y ensanchen a la defensa para poder disponer de huecos donde hacer daño. No hacen ascos al contraataque y si gozan de terreno para correr son un equipo que amenaza con la velocidad de sus bandas y el killer polaco. En cuanto a las estadísticas actuales de este curso, podemos contemplar que es el tercer equipo más goleador, el segundo que más dispara, el equipo con un mayor dato de posesión por encuentro (69%), el primero en regates, el primero también en duelos ganados, el que más pases buenos realiza y el que lo hace con mayor efectividad en campo contrario.

Lewandowski y Carvajal

7- Hombre clave

 

Robert Lewandowski es el goleador del Barça. Lleva seis tantos, aunque no ha alcanzado en estos primeros meses de competición el nivel que mantuvo el curso pasado durante buen tramo de la campaña. Dejar libre al polaco o con espacio para armar la pierna es muerte. En su ADN lleva el gol y siempre tendrá ese instinto de cara a puerta que le hace uno de los mejores arietes del mundo. Alto, fuerte, es un delantero que maneja las dos piernas a la perfección y por arriba es poderoso. Su juego fuera del área es eficaz y sencillo, juega bien de espaldas, descarga a los medios que vienen de cara o a las bandas y es complicado arrebatarle el cuero porque lo protege y lo cuida muy bien. Falta saber cómo estará después de su lesión de tobillo y tras un solo entrenamiento con el grupo después de tres semanas de baja. Se habla de que podría jugar infiltrado y eso mermaría sus facultades.

 

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It’s only el Clásico (but we don’t like it)

 

Buenos días, amigos. No queremos parecer unos cascarrabias recalcitrantes (o sí), ni unos cínicos redomados (o también), pero respecto al mal llamado clásico que tendrá lugar esta tarde lo más favorable que sentimos es una íntima necesidad de que pase cuanto antes. Si además podemos ganar, nos encantará, pero lo importante es que los sentimientos que desencadena en nosotros sean historia. Claro que quizá el mal llamado clásico los renueve…

¿Que por qué “mal llamado clásico”? Porque la idea de clásico parece implicar una relativa igualdad, de palmarés y ética. No existe tal. Es un choque entre el mejor club del mundo y el más tramposo, que para mayor indignación ha visto (¿y verá?) quedar impunes sus fechorías, entre las que se cuenta —pero no es ni de lejos la única— haberse comprado el favor del estamento arbitral, con facturas pretendidamente deducibles, porque además de ser una institución de probada inmoralidad está regida desde tiempos inmemoriales por granujas de medio o escaso pelo.

¿Veis como no deberíamos ni hablar del mal llamado clásico? ¿Veis cómo saca lo peor de nosotros?

Portada Mundo Deportivo

Y, para colmo, está lo de los Stones. De verdad, a ver si pasa de una vez esta pretendida equiparación entre los Stones y el Barça, que es tan insultante como la pretendida equiparación con el Madrid. Qué horrorosa portada, estéticamente hablando, ha facturado encima Mundo Deportivo. Es un diseño como de papel de chicle ochentero. Están los chupa-chups Kojak y los Rolling Barça. Qué completo espanto.

Portada Sport

Vamos a dejarlo claro antes de que el Barça salga hoy a jugar con la icónica lengua de Jagger, Richards y Wood en el centro del pecho: no tienen derecho a llevarla, por mucho que Spotify (ni siquiera los propios Stones) hayan pagado por ello. Stones y Barça mezclan como aceite y agua. No puedes pretender combinar uno de los mejores grupos de la historia del rock con el club deportivo más fraudulento de todos los tiempos. No puedes juntar una de las mejores cosas de la vida con una de las más nefastas. Se ha hecho, pero es imposible hacerlo.

La mejor prueba de que este patrocinio es un sindiós es que se lo estás ofreciendo a un público que es mayoritariamente ajeno a la grandeza de los Stones. Supone dar margaritas a ya sabéis vosotros qué especie animal. Si amaras y respetaras a quien llevas en el uniforme, no necesitarías explicar quiénes son.

Mundo Deportivo: ¿Quiénes son The Rolling Stones?

¿Veis cómo no se lo merecen? ¿Veis cómo todo esto es una aberración? En fin. Señor, perdona a Jagger y compañía, mientras nos otorgas a los demás, tus hijos abandonados en el sinsentido de este punto de la historia, el discernimiento suficiente para disfrutar Hackney Diamonds, el último y espectacular álbum de sus Satánicas Majestades, sin recordar hasta qué punto han resultado ser eso, satánicas. “Don’t get angry with me”, os suplica Mick, ya tras el primer acorde, pero no va a ser fácil.

Portada Marca

Marca sigue con la puñetera referencia musical que tanto y tan suavemente nos está matando. Sugiere que el Madrid es los Beatles por lo de “Hey, Jude”, y que el Barça es los Rolling Stones sólo porque Spotify lo ha dictaminado, pero esto no es así de fácil.

Uno no se convierte en un grupo de música simplemente porque a una plataforma musical se le ponga en los dídimos. ¿El Madrid es los Beatles? Puede ser. ¿El Barça es los Stones? El Barça podrá ser, a lo sumo, Milli Vanilli, que se pasaron su desgraciada carrera engañando al personal, haciéndoles creer que cantaban cuando se limitaban a hacer playback a otros que sí lo hacían. El Barça se ha pasado media vida (¿cuánto?, ¿treinta años?) haciendo creer al público que jugaban, pero no hacían más que playback de Enríquez Negreira and the Replays.

Pretender reforzar la pretendida rivalidad entre Madrid y Barça trazando un paralelismo con la rivalidad entre Beatles y Stones es un truco que no cuela. No hay rivalidad posible entre dos entidades separadas por un abismo de éxito y decencia.

Os dejamos con la de As, que también querréis verla.

Pasad un buen día.

Portada As

Hay una película francesa del año 1998, llamada “La cena de los idiotas”, cuyo argumento consistía en que unos amigos se reunían una vez a la semana para ver quien traía como invitado a la cena al mayor idiota que pudieran encontrar. El pasado martes, quedaron  en el Hotel Majestic de Barcelona para cenar los cinco últimos presidentes del Barcelona: Joan Gaspart, Enric Reyna, Sandro Rosell, Josep María Bartomeu y Joan Laporta. Esto, por supuesto, no tiene nada que ver con la película.

El motivo real de la reunión, no trascendido como tal y negado por los comensales, era establecer una estrategia común de defensa ante la imputación de tres de ellos por el delito de cohecho continuado en el caso Negreira. Asunto nada baladí, que les podría reportar condenas entre 4 y 6 años de prisión.

Teniendo en cuenta los antecedentes de los figuras -imputados judicialmente en casos como los de SPAIN AIR (Gaspart), ACCION DE RESPONSABILIDAD CIVIL POR PERDIDA DE 48 MILLONES DE € (Laporta), BLANQUEO DE CAPITALES Y PERTENENCIA A BANDA CRIMINAL (Rosell) o BARCAGATE (Bartomeu), la situación era para no tomarla a broma.

Aunque el inicio del ágape comenzó algo tenso -debido fundamentalmente a que, como es público y notorio, al menos tres de ellos (Laporta, Rosell y Bartomeu) no sólo no se pueden ver ni en pintura sino que incluso también se han presentado demandas judiciales entre ellos-, llegados los postres, y animados por el cava catalán, comenzaron a rememorar anécdotas especialmente graciosas de las genialidades llevadas a cabo por unos y otros a lo largo de sus mandatos.

Por orden de antigüedad, Gaspart, que reamente tiene un historial de ideas brillantes y mesuradas como para completar una enciclopedia, comenzó a relatar cómo en la final de Milán del año 1994, y ante el varapalo que estaban sufriendo los culés por el equipo rossonero (perdieron 4-0), se le ocurrió destrozar la instalación eléctrica del estadio con un extintor para que aquello se tuviera que suspender. De este modo, se habría aplazado el partido al día siguiente. Así, a golpe de extintor, quería el bueno de Joan cambiar el curso de la final durante el imprevisto día de descanso. Parece que un directivo de la época, Anton Parera, le frenó y le hizo desistir de su ponderadísima y sensata ocurrencia.

El siguiente en intervenir (dada la brevedad en el mandato del efímero Reyna, pues tan sólo estuvo tres meses como presidente) fue Jan, celebrado fiestero de puro y copas. Laporta tuvo que hacer un esfuerzo por  elegir una anécdota, con el abanico tan amplio que tiene el personaje de la lengua suelta y la cartera fácil (al menos con Negreira). Finalmente se decantó, entre grandes risas de todos, por aquella vez que en el aeropuerto del Prat de Barcelona, y ante la insistencia de los pitidos de  la máquina detectora de metales en el control de seguridad, decidió bajarse los pantalones y quedarse en gayumbos ante el estupor del público presente, acompañando la exhibición de toda clase de improperios e insultos a los pobres auxiliares del operativo en cuestión. Incluso llegó a preguntar a uno de los trabajadores de la contrata, completamente fuera de sí y con actitud guasona, si se había excitado al verle en calzones. El bueno del segurata imagino que tuvo que hacer esfuerzos para no desternillarse de risa, dado que el atractivo de Laporta en paños menores ha de ser perfectamente descriptible.

Dado que Rosell rehusó participar en el juego de las anécdotas (hay que reconocer que dos años en prisión le deben haber dejado con ganas de pocos chistes),  le tocó el turno final a Josep María Bartomeu.

Muchas fueron las meteduras de pata famosas del caballero de la triste figura, como por ejemplo cuando le pillaron poniendo a caer de un burro al independentismo ante un micrófono que creía cerrado, diciendo que le pedían dinero y que le querían echar…. Ellos, que son más que un Club en Cataluña, el referente de toda la nación catalana.  Pero la que se decantó por contar en la cena fue aquella del 2020, cuando le colocaron un escudo del Real Madrid en formato adhesivo en el marcador del antiguo y vetusto Nou Camp que está situado junto debajo del palco, y se estuvo viendo a lo largo de toda la retrasmisión televisiva. Nadie fue capaz de avisarles durante el encuentro, y el cachondeo generalizado del personal fue de los que hacen afición.

El motivo de la cena fue hablar de Negreira y de cómo tapar sus vergüenzas penales, pero ello no impidió. como exponemos, que se recordasen muchas y muy enjundiosas historias presidenciales, ninguna de las cuales, por supuesto, tiene ninguna relación con la película francesa a la que hacíamos mención al principio.

 

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El partido del sábado entre Barça y Real Madrid tiene menos emoción que bailar con la hermana propia. No es que haya cartas marcadas, es que los contendientes emplean diferentes barajas. Si se tratara de mus, la pareja madridista jugaría, excepción hecha de alguna sota suelta, con un conjunto de naipes compuesto en exclusiva por 4, 5, 6 y 7 de todos los palos, eso sí. Por su lado, el Barcelona lleva décadas jugando únicamente con reyes y treses, que en el mus son lo mismo.

Negreira, Tebas, la Federación de Rubi el Picos y, antes, de Ángel María Villar, el honrado trabajador del fúmbol, nos han robado la emoción. Un partido como el mal llamado clásico se empezaba a jugar desde el lunes anterior, con vaciles de bar u oficina, bravatas más o menos altisonantes y declaraciones sutiles sobre que sólo son tres puntos. Había expectación, ganas y nervios, hasta el punto de que el fin de semana y sus múltiples planes, obligados o no, se organizaban en función del horario del partido y en torno al mismo. Ya no. Es posible que lo vea, pero no descarto que me surja un plan mejor. Tampoco resulta motivante saber que verlo implica hacerle el caldo gordo a Roures, ese señor parecido a Gargamel que se ha dejado barba hace poco y que combina sus quehaceres como dueño de los derechos de televisión de la competición con los de avalista, propietario o amo del rival madridista del próximo fin de semana.

Mira, chato (XCIV)

Nos han robado las ganas de ver la liga o cualquier competición española, de manera que ahora sus partidos son un estorbo de un nivel de molestia sólo ligeramente inferior que los de las selecciones. La temporada del Real Madrid, lo que de verdad importa, se ha visto reducida a 13 partidos, ampliables generosísimamente a 16 si hay supercopa de Europa y Mundial de Clubes. El resto, morralla. Aun así, siguen siendo bastantes más partidos que los que componen la temporada de algunos equipos, que la limitan a dos encuentros, curiosamente coincidentes con los enfrentamientos contra el Madrid, constituyendo el ganar uno de ellos el objetivo de su ejercicio.

Un genio definió de manera certera en la Galerna que lo de las competiciones españolas y el Barcelona es como el pressing catch, todo mentira. La comparación no puede ser más atinada, sobre todo desde que juega Gavi

La prensa tiene también su parte de culpa, pues silencian la podredumbre que infesta todo el fútbol profesional español. Si su omisión de información se debe a que no la conocen, están haciendo de pena su trabajo. Los periodistas no sólo escriben, redactan y hablan mal, con patéticas y reiteradas faltas de ortografía, sintaxis y gramática, sino que encima no se enteran de lo que ocurre. Si callan pese a conocer lo que ocurre, se convierten en cómplices. En este último supuesto cabe preguntarse qué beneficio obtienen por su silencio.

Un genio definió de manera certera en la Galerna que lo de las competiciones españolas y el Barcelona es como el pressing catch, todo mentira. La comparación no puede ser más atinada, sobre todo desde que juega Gavi, todo sea dicho. Lo clavó. Otra vez.

 

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Buenos días, amigos. ¿Tenéis ya cuerpo de clásico, como se supone que hay que llamar al partido del sábado? Nosotros no, para seros sinceros. El BarçaGate (y sobre todo su impunidad , y la jactancia de los criminales) nos tiene desde hace meses poseídos por una ira bíblica, de tal forma que un enfrentamiento directo con esa gente saca lo peor de nosotros. Y lo peor de nosotros no nos gusta. Abundando en la sinceridad, os confiaremos que, respecto al mal llamado clásico, lo único que podemos esperar es que pase cuanto antes.

Hombre, si se puede ganar, pues mejor. Y si cupiera la ocasión de humillar sobre el terreno de juego (como se hizo en partido de Copa el año pasado) al ejército desarmado del negreirato, miel sobre hojuelas, como decían nuestros mayores.

As  ya calienta motores, y para ello reúne en torno al mal llamado clásico a dos exjugadores de ambos equipos (Abelardo y Mijatovic) bajo al titular entrecomillado “Bellingham es brutal”. No sabemos cuál de los dos dice eso, tal vez hay unanimidad y lo afirman ambos. Parece que a Pedja no le gusta cómo está jugando el Madrid. Está en su derecho, faltaría más. A nosotros sí nos gusta, salvo cuando viene un parón de selecciones a estropearlo todo y hay que volver a empezar.

Marca asegura que Camavinga no será titular mañana. Deseamos que Marca se equivoque. Dado que Marca se equivoca con gran frecuencia, estamos felices mientras no se demuestre lo contrario. Camavinga es la alegría de vivir y el fútbol en estado primigenio. Cualquier plan sin Camavinga nos parece menos plan. En nuestra opinión, es la tercera máxima estrella del equipo, tras Bellingham y Vinicius.

En otras palabras: no nos fastidies, Carlo.

Por otro lado, ambas portadas capitalinas informan de la victoria euroliguera del Madrid en el clásico de los canastos, que en este caso ha antecedido al del fútbol. 65-64 en un partido rarísimo, marcado por los desastrosos porcentajes de tiro de ambos equipos. El Madrid logró ganar pese a unas cifras catastróficas en tiros libres y tiros de tres, lo que demuestra la grandeza del equipo, que ganó en presencia de un público ilustre.

Ya sabéis lo que dijo  el ilustre tuitero Van Palomaain: no hay Real Madrid de fútbol y un Real Madrid de baloncesto, sino que hay un solo Real Madrid. “Un escudo redondo y muchas Copas de Europa”.

La prensa cataculé nos trae los prolegómenos del mal llamado clásico desde su orilla, sin que disimulen su disgusto por la designación de Gil Manzano como árbitro. Ellos habrían preferido que el elegido estuviese siendo investigado por incrementos patrimoniales durante el negreirato, como era el caso de los otros candidatos, Hernández Hernández y Sánchez Martínez. Gil Manzano, al menos, no está bajo sospecha en ese apartado, pero no olvidemos que es el hombre que le pitó tres penaltis en contra al Madrid en Mestalla, dos de los cuales no lo eran ni por asomo, amén de dar validez a un gol ché que vino precedido de una clara falta a Asensio.

De todos modos, en el ámbito de la prensa cataculé lo mejor no son las portadas. Lo mejor es el nuevo Pulitzer al que se ha hecho acreedor el redactor (?) de Sport Iván  San Antonio. Sí, nos referimos al mismo sujeto que emuló a Woodward y Bernstein yendo a Benidorm para señalar con dedo de escracheador el negocio del padre de un colegiado, acusándolo falsamente de haber fundado una peña madridista.

Pues bien. El bueno (?) de San Antonio vuelve a dar en Sport otra lección de periodismo de raza al entrevistar a quien el rotativo presenta como “un Guardia Civil que presenta el madridismo sociológico desde dentro”.

La entrevista constituye un crudísimo relato de la dureza de profesar el barcelonismo no ya en las cloacas, sino en las catacumbas del estado español y panmadridista. Hay pasajes que hielan la sangre en las venas, como cuando el invitado desvela descarnadamente “los chascarrillos, los comentarios de los jueves, después de la Champions” que se ve obligado a soportar en el cuerpo (en el de la Benemérita) que pensamos sinceramente ameritan una investigación por parte del Ministerio del Interior. Que se ponga en marcha por favor, de manera inmediata, el correspondiente protocolo de mobbing. La institución fundada por el Duque de Ahumada no puede verse emborronada por la crueldad inherente al madridismo sociológico.

Es un testimonio desgarrador. “Hay compañeros que te dicen: ¿no lo ves un poco incompatible?”, llega a revelar el interesado, sin escatimar por tanto un solo detalle truculento de la tortura psicológica a la que someten los exponentes del madridismo sociológico que lucen tricornio a las voces discordantes. “¿No lo ves un poco incompatible?” es pregunta de palmario acoso laboral que podría investigar tranquilamente no ya el Ministerio del rubro, sino el Tribunal de La Haya.

Para dar con este testimonio sobrecogedor, Iván San Antonio ha rastreado el país entero, removiendo Roma con Santiago para dar con el protagonista. O quizá no tanto…

De hecho, el interesado -que es realmente guardia civil, aquí no hay engaño- es también conocido en ambientes ultraculés por sus intervenciones satíricas en el programa El Penalti junto al YouTuber culé Miguel Ángel Ruiz. En dicho programa, de mejorable estética, Fernando Tarrio, que así se llama el picoleto comediante, llevaba a cabo sketches en los que ridiculizaba al madridista medio, como este en el cual interpreta a Pepe Blanco, un ficticio aficionado merengue.

En definitiva, esto es como si Cristóbal Soria fuese también guardia civil y alguien le hiciese un reportaje por lo mucho que ha sufrido el pobre su sevillismo en el seno de la institución. ¡Él, que no se ha metido nunca con nadie!

Lo dicho: otro Pulitzer para Iván San Antonio, por favor.

Por lo demás, y para cerrar también con Sport (nuestro claro favorito, confesémoslo ya, de entre los cuatro jinetes del Apocalipsis), os dejamos con esta perla que, si nosotros hemos visto, vosotros también.

Pasad un buen día.

“No podemos terminar el presente escrito sin dedicar nuestra calurosa felicitación al Club “Madrid” y a su dignísimo presidente el Sr. Padrós, el cual ha logrado sostener y conserva aguerrido y disciplinado un bando de juego tan intelectual y admirable como lo es sin disputa el de nuestros distinguidos huéspedes de ayer, a los cuales despedimos no con adiós, sino ¡hasta pronto! No debemos olvidar que a su concurso deberemos el renacimiento del Foot-Ball en nuestra capital, hemos de ser por lo tanto agradecidos”.

Así rezaba un extracto del periódico El Mundo Deportivo el 17 de mayo de 1906. Cuatro días antes se habían enfrentado el conjunto blanco con un combinado de Barcelona en el campo de la calle Muntaner.

Campo de la calle Muntaner

La Ciudad Condal vivía entonces unos meses de atonía y desencanto en el balompié. Se había perdido cierta pasión por el deporte entre los aficionados y, para más inri, el Club Español de Football, uno de las instituciones más importantes de la ciudad, había desaparecido recientemente. Sus jugadores, por tanto, se tuvieron que acomodar en otros conjuntos.

Mientras, el equipo madridista estaba en un momento álgido. En abril conquistaron la Copa del Rey revalidando el título logrado el año anterior. En la primera jornada copera vencieron al Recreativo de Huelva y en la tercera, en la considera final, se deshicieron del potente Athletic Club por 4-1 con sendos dobletes de Pedro Parages y Manuel Prast.

Carlos Padrós, que era el presidente de la entidad y de origen catalán, entabló conversaciones con directivos barceloneses, principalmente con Udo Steinberg, vocal de la directiva del Barça para, una vez acabada la campaña, viajar allí a celebrar un partido amistoso que levantase expectación y resultase un impulso para el foot-ball de la ciudad.

Carlos Padrós, presidente del Madrid, entabló conversaciones con directivos barceloneses, principalmente con Udo Steinberg, vocal de la directiva del Barça para, una vez acabada la campaña, viajar allí a celebrar un partido amistoso que levantase expectación y resultase un impulso para el foot-ball de la ciudad

Con el paso del tiempo, el FC Barcelona se ha apropiado de aquel partido y lo incluye como un encuentro del club, pero la realidad es que el combinado que jugó fue una mezcla de futbolistas de varios equipos. El primero en advertirlo fue el gran historiador Bernardo Salazar, quien escribió que la contienda anunciada fue “muy explícita bajo las letras en azul de MADRID figuraba una pequeña leyenda que rezaba ‘Campeón de España’, pero BARCELONA, escrito en rojo, descansaba sobre las diminutas mayúsculas A.C.F. lo que quería decir que el rival no era el FC Barcelona, sino el equipo de la Asociación de Clubs de Fútbol de la ciudad. Años después, el Club azulgrana se apuntó indebidamente el partido cuando ni la mitad del equipo pertenecía a su plantilla”.

FEl Madrid FC ayuda a renacer el foot-ball en Barcelona

Si visitamos la hemeroteca de La Vanguardia, en su edición del 13 de mayo de 1906, podemos encontrar el siguiente párrafo: “Barcelona ha hecho un gran esfuerzo al agrupar once jugadores competentes, dado el estado actual de los Clubs aquí, como los que esta tarde lucirán los colores de la asociación local, y este esfuerzo hay que premiarlo acudiendo a la fiesta de referencia”.

Se realizó una convocatoria con futbolistas del FC Barcelona, Club X, Internacional y Sport Catalá para conformar un equipo de alto nivel. En las páginas del diario ‘Los Deportes’ del 12 de mayo se anunció la lista e incluso el once titular, aunque luego hubo algunas modificaciones. Soler (J); Martí, Carril; Galiardo, Steinberg, Quirante; Forns, Green, Ponz, Sampere, Wallace. Suplentes: Bru, Gibert y Soler (M).

Con el paso del tiempo, el FC Barcelona se ha apropiado de aquel partido y lo incluye como un encuentro del club, pero la realidad es que el combinado que jugó fue una mezcla de futbolistas de varios equipos

Por clubes, la selección se distribuía de la siguiente manera:

Gibert, Galiardo, Carril,  Ponz, Sanpere -> Club X.

Martí -> Sport Catalá.

Quirante, Steinberg, Forns, Green, J. Soler, Manuel Soler -> FC Barcelona.

Wallace, Bru -> Internacional.

En el mismo medio se apuntaba que el Barça cedió su campo y que “algunos jugadores que se habían negado a tomar parte en el partido, ante la seguridad de su realización, y comprendiendo que estaba en juego el buen nombre de Barcelona (no ya la footballística, sino la de la nunca desmentida cortesía) se prestaron a figurar en el team”.

Team de Barcelona

En las filas madridistas viajaron la mayoría de campeones de Copa excepto Alonso, el gran delantero centro, y Armando Giralt, el interior izquierdo. El primero por sus ocupaciones y el segundo por estar en París tomando parte en el Concurso de Esgrima. Fueron sustituidos por Ramón Méndez y Diego Túnez.

La mañana del encuentro, los visitantes tuvieron una excursión al Tibidabo que casi les impide llegar a tiempo al duelo, previsto a las 4 de la tarde. A las 3, siete jugadores madridistas se encontraban en lo alto del pico de la sierra de Coliserola y casi pierden el funicular que bajaba a la ciudad. Los capitalinos se lanzaron al galope y persiguieron al coche que finalmente alcanzaron. Unas 4.000 personas, que pagaron 0,50 céntimos por la entrada, abarrotaban el campo bajo un sol que brillaba; el calor era insoportable. El Madrid FC fue muy aplaudido a su salida al terreno de juego, que contaba con la asistencia del Sr. Linares, Capitán General de Cataluña, acompañado de lucido séquito.

El Sr. Steimberg saluda al Sr. Linares

Las alineaciones fueron las siguientes: en el combinado barcelonés, con uniforme azul y escarlata, Gibert; Martí, Carril; Galiardo, Steinberg, Quirante; Forns, Green, Pons, Sanpere y Wallace. En el conjunto capitalino, de blanco, Alcalde; Yarza (J), Berraondo, Yarza (M); Normand, José Giralt, Parages, Prast, Méndez; Túnez, Revuelto. A última hora de la tarde anterior se confirmó que el gran delantero de origen suizo Morret no iba a llegar al partido para jugar con el combinado de Barcelona, pese a que se había contaba con su presencia en el partido desde unos días antes.

Espectadores de encuentro

La victoria fue para el cuadro de la Ciudad Condal por 5-2 (2-2 al descanso). Los tantos fueron obra de Wallace (2), Ponz (2) y Forns en los locales y Méndez y Revuelto en los madrileños. En la crónica de Mundo Deportivo se pudo leer lo siguiente: “Hay que hacer justicia a los elegantes jugadores del Madrid Football Club. Juegan admirablemente, han logrado hacer del Foot-Ball un juego científico. Su aplomo, colocación y serenidad hace de sus elementos un 'team' de primera fuerza, sobre todo cuando no se les opone un 'team' de maestros como el que Barcelona les opuso el pasado domingo. El juego por parte del Madrid nos trasladó por un momento a un tablero de ajedrez, tal era su precisión y exactitud, este juego matemático, que conforme venimos predicando debe ser el ideal del Foot-Ball gentleman". Las dos bajas madridistas se notaron más a medida que transcurrió el partido y es que el equipo barcelonés “se creció por momentos y se comprendían y colocaban bien”. Lograron siete tantos, aunque dos fueron anulados por fuera de juego.

El triunfo tan espléndido no era esperado en las filas locales y para Mundo Deportivo “dicho resultado como se ve, no puede ser más halagüeño para nosotros, tratándose de un bando como el Madrid que es de cuidado y había vencido a los principales Clubs del Resto de España”.

Teams de Barcelona y Madrid

En la revista ‘Los Deportes’ también se publicó una nota amplia sobre el encuentro con la firma de I. Lloret. Entre lo más destacado figura: “El Madrid» como viejo luchador, aunque se siente herido de muerte, despliega un juego inmenso. Pero la fuerza moral está de parte de los barceloneses y resultan inútiles cuantos prodigios hacen. Verdaderamente hicieron lo imposible, pero la suerte no quiso favorecerles y el partido terminó con la victoria de los nuestros, mientras estruendosos aplausos y hurras a Madrid y Barcelona, atronaron el espacio. El público retiróse muy satisfecho: hasta los madrileños, aunque vencidos, demostraron estarlo. Y no se abstenían de confesar que sus contrarios formaban un bando imponentísimo. Ciertamente parece imposible que, tratándose de un bando de aluvión, que sin duda lo era, y que no había podido entrenarse de conjunto un sólo día, desarrollase tal combinación. Por otra parte, si el bando madrileño se hubiese presentado completo y más descansado. Difícilmente podría preveerse el resultado. Pues sus jugadores mostraron una fuerza, una agilidad y un juego inconmensurable, en especial Berraondo y Normand. De los nuestros no hay que citar nombres: resultó el bando más completo y más harmónico que podía desearse”.

Carlos Padrós

Carlos Padrós

Udo Steinberg

Udo Steinberg

La jornada deportiva concluyó con un banquete en honor de los forasteros presidido por D. Carlos Padrós representante del Madrid FC y D. Udo Steinberg, Presidente de la Asociación de esta capital y representante del Mundo Deportivo. El lugar elegido “fue los salones del Restaurant de Francia” en el que se reunieron “más de cincuenta comensales, fraternizando alegremente vencedores y vencidos. A la hora de los brindis se cambiaron las más cariñosas frases, expresándose el unánime deseo que en bien del foot-ball continúen las amistosas relaciones en Madrid y Barcelona”.

 

Fotografías: Alberto Cosín

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