Buenos días, amigos. Dicen que no es oro todo lo que reluce, más aún en esta sociedad de postureo alentada por las redes sociales, pero Jude Bellingham es la excepción que confirma la regla. Nos vais a disculpar pero hoy nos hemos desayunado el refranero con el café.
El inglés ha ganado el Golden Boy, galardón anual que otorga el diario italiano Tuttosport al mejor futbolista europeo menor de 21 años. Es la primera vez que lo obtiene un jugador del Real Madrid (cuando Isco lo consiguió militaba en el Málaga). El chico de oro, al recogerlo, ha declarado que «Todo el mérito es de Ancelotti», como reza As en su portada.
Precisamente mérito es lo que tiene lograr uno de estos trofeos anuales que entregan diferentes estamentos y medios sin estar al amparo de la batamanta culé que todo lo puede, ya sabéis que futbolistas en ciernes del Barça, como Pedri o Gavi, con apenas méritos en la liga doméstica y varios descalabros europeos incluso en una misma campaña se han impuesto a jugadores mejores y más hechos, como Bellingham y Camavinga en 2022, este último había incluso ganado la Champions.
Esta querencia proazulgrana se demuestra en el hecho de que en una gala que premia al talento joven de Europa se ha creado otro premio para el más más joven porque el solo más joven no es del Barça. Parece enrevesado pero no lo es. El mejor joven de Europa es Bellingham, pero se da la desgracia de que no pertenece al FC Barcelona y, como hay que premiar a alguno, se inventan el galardón para uno de ellos. En esta ocasión le ha tocado a Lamine Yamal y el trofeo ad hoc lo han bautizado como The Youngest. Otro triunfo del lobby culé.
Es una injusticia que Messi no haya ganado ni el Golden Boy ni el The Youngest, ni siquiera el Golden Player Woman
Lo que nos ha extrañado es que Messi no haya ganado ni el Golden Boy ni el The Youngest, ni siquiera el Golden Player Woman. Qué inyustisia, habría sido tan lícito y merecido como el Balón de Oro obtenido desde su Benidorm del fútbol particular.
Otra prueba de que estos tejemanejes no hay por dónde cogerlos es su absoluta descoordinación en tiempo, forma y contenido con la realidad del fútbol. Que a Jude le otorguen el galardón de mejor joven de Europa le llega tarde y le queda tan pequeño como que al Madrid le nombren mejor equipo de la capital de España en 2023. Bellingham gana el premio al mejor sub-21 cuando de facto es el mejor jugador del mundo.
Marca le dedica a la noticia una pequeña porción de su portada porque es complicado buscarle algún cariz negativo para el Real Madrid.
El titular de los chicos de Gallardo es para el balón de la Eurocopa de 2024, que será inteligente, a diferencia de muchos de los implicados en la organización del torneo, y avisará de las manos y de los fueras de juego en tiempo real. ¿Os imagináis un balón de estos en los años de plomo del Negreirato y Unicefato? Una feria de pitos en cada partido del Barça, con lo de las manos Piqué no habría podido dedicarse al fútbol.
Quien no ha pecado de chivato ha sido Alberto Soler, figura clave en la digestión del BarçaGate gracias a su naturaleza de agente doble, ora en el Gobierno, ora en la directiva del FC Barcelona. No esperamos que ni Marca ni As hablen de ello, de modo que tenemos que ir a leerlo a Libertad Digital, al artículo firmado por Miguel Ángel Pérez.
⚽️🚨⚽️ La Federación acusa al expresidente del CSD y exdirectivo del Barça, Albert Soler, de encubrir el pago de 3 millones de euros del Barcelona a Negreira, por @miguelpr83 https://t.co/kSl9cSYDf7 vía @libertaddigital
— Miguel Ángel Pérez (@miguelpr83) December 4, 2023
«La Federación acusa a Albert Soler de encubrir el pago de 3 millones de euros del Barcelona a Negreira». Según la RFEF, cuando Soler abandonó el Barça en dirección al CSD «conocía todos los pagos satisfechos desde el F.C. Barcelona a Negreira». De esta manera ha recurrido la Federación ante la Audiencia Provincial de Barcelona la no imputación de Albert Soler por los delitos de prevaricación y del deber de perseguir delitos. Recordemos que Soler está siendo investigado solo por un delito de corrupción deportiva continuada y otro de administración desleal.
Según la Fiscalía, entre junio de 2014 y marzo de 2021, periodo durante el cual Soler ocupó cargos de responsabilidad en el Barça, el club abonó más de tres millones de euros tanto a Enríquez Negreira como a su hijo Javier con conocimiento del mismo. La Federación acusa al agente doble de guardar silencia una vez llegó al Consejo superior de Deportes, permitiendo que estos delitos prescribiesen.
Sabemos que Albert Soler es uno de los personajes más siniestros en toda esta trama y sin cuya participación no habría sido posible, lo que sucede es que nadie está obligado a denunciarse a sí mismo. El problema radica en que quien tiene que velar por que no haya corrupción en el fútbol se pone de perfil o directamente miente. El entonces ministro de Deportes Iceta dijo «no seguir el caso Negreira de cerca» y el actual presidente del CSD acaba de declarar que «no es demostrable» el delito del Barça cuando ha sido la propia Hacienda quien ha certificado la existencia de los pagos del FC Barcelona al vicepresidente del CTA.
🎙️👨⚖️ Víctor Francos: "Me parece muy grave el Caso Negreira, no es demostrable, pero no es ético hacerlo"
🗣️🤨 "El Barça y el Madrid son los que menos se pueden quejar de según qué cosas"
😡😘 "El beso es inaceptable y el tocamiento, indecoroso"https://t.co/chmdKJpCeV
— Tiempo de Juego (@tjcope) December 4, 2023
Víctor Francos sabe muy bien lo que dice, pues desde el Gobierno está lanzado el mensaje a la Justicia —antes de que se juzgue el asunto— de que no hay delito y que será mejor que las cosas queden como están. De todas maneras, el Barça puede estar tranquilo, porque como se le ocurra a algún juez díscolo condenarlo, tiene la certeza de que será amnistiado o indultado. Ahora se entiende perfectamente el interés del sector catalán del Gobierno por que Francos continuase al frente del CSD. Vileza y podredumbre infinitas.
Os dejamos con las portadas culés que querréis verlas.
Pasad un buen día.
Hace unos días la International Board presentó sus propuestas para cambiar las reglas del fútbol en los próximos años. Es graciosa la manera en que Infantino, el sheik de la FIFA, las introdujo. Dijo que “quieren cambiar el comportamiento de los jugadores”. “Hay que luchar contra la pérdida de tiempo. Hemos visto que en este último Mundial se añadía mucho tiempo por este motivo”, cuando el mundo entero, lo que vio en realidad, fue la prostitución más infame del antaño campeonato de fútbol más importante del mundo, pervertido por el dinero de una teocracia islámica.
Habría que hablar también de los descuentos infinitos, cuyo origen está más bien en las reglas provisionales que se introdujeron cuando el COVID y que terminaron, como pasa siempre con estas cosas, quedándose, como por ejemplo las “ventanas” de cambios infinitas, que permiten que un equipo acabe el partido con la mitad de los futbolistas del once titular y que por lo tanto añaden medio minuto de media al alargue, sin contar con los goles u otras circunstancias que puedan producirse. Infantino está convencido de que la pérdida de tiempo efectivo de juego afecta a la calidad del espectáculo, que lo perjudica, sin saber, pobre hombre cegado por el oro ensangrentado del petróleo, que al espectáculo lo está matando la corrupción.
Infantino está convencido de que la pérdida de tiempo efectivo de juego afecta a la calidad del espectáculo, que lo perjudica, sin saber, pobre hombre cegado por el oro ensangrentado del petróleo, que al espectáculo lo está matando la corrupción
Al hilo de esto el Comité Federal Arbitral de la Federación Francesa de Fútbol ha propuesto la implantación, en la Ligue 1, de la tarjeta blanca: una expulsión temporal de diez o quince minutos que evite “el desequilibrio completo de un equipo” cuando a uno de sus futbolistas se le enseña la tarjeta roja. Pues esto “también perjudica el espectáculo”. La tarjeta blanca tendría también connotaciones morales o pedagógicas, pues según el presidente del Comité francés “la filosofía de las exclusiones temporales es que un castigo instantáneo puede ejercer una influencia positiva significativa e inmediata en el comportamiento del jugador infractor y, por tanto, en su equipo”.
También se sugiere, por ejemplo, que sólo pueda protestar el capitán cuando el árbitro decide alguna cosa, y más allá de la putada que esto puede suponer para el modus operandi clásico de los equipos de Guardiola, algo así sería quitarle al fútbol esa cosa arrabalera y de clan que siempre tuvo y que tan importante es en esos momentos psicológicamente definitivos como son las finales o los últimos momentos de las grandes eliminatorias.
Ahora los campos de fútbol también van a ser colegios, pero todo eso me lleva a otros razonamientos. El fútbol como tal va a desaparecer en menos de diez años, esto no es nuevo ni es que se me haya ocurrido a mí. Todo lo que viene pasando en los últimos tiempos en la industria de este deporte conduce a pensarlo. Pero quizá la preocupación de los magnates del fútbol por “el espectáculo” sea un intento, consciente o no, de soslayar la podredumbre monstruosa en la que han sumido este juego antaño refugio de las clases populares de Occidente y hoy convertido en una zafia mercadería para los niños grandes con dinero de la periferia del mundo civilizado.
Nos entretienen con descuentos que parecen prórrogas y con tarjetas blancas como en el balonmano y detrás de tanta espantapajería se llevan el juego al golfo pérsico, amenazan con finales de la Copa de Europa en Dubai y programan copas del mundo en varios continentes a la vez para mayor gloria de proveedores, sponsors y demás mercaderes que han hecho del templo su zoco al por mayor
Todo lo que se decide va encaminado a desnaturalizar cada vez más el fútbol, a homologarlo con el baloncesto, con deportes del entertainment americano que sean digeribles para los públicos globales para los que el fútbol, un producto absolutamente europeo en fondo y forma, no está concebido. O no lo estuvo. Nos entretienen con descuentos que parecen prórrogas y con tarjetas blancas como en el balonmano y detrás de tanta espantapajería se llevan el juego al golfo pérsico, amenazan con finales de la Copa de Europa en Dubai y programan copas del mundo en varios continentes a la vez para mayor gloria de proveedores, sponsors y demás mercaderes que han hecho del templo su zoco al por mayor.
Piqué dice que en cinco años ni Madrid ni Barcelona competirán por entrar en Europa, arrasados por la gran ola plutocrática que se está llevando el negocio hacia Manchester, Newcastle, París… Lo que no dice Piqué es que él ha desarrollado su carrera profesional en una de las organizaciones implicadas en la venta y muerte del fútbol, implicada hasta las trancas. Piqué, como Infantino y la Federación Francesa, condenan las consecuencias y obvian las causas, pero a toda esa porquería hipócrita ya estamos acostumbrados.
Piqué, como Infantino y la Federación Francesa, condenan las consecuencias y obvian las causas, pero a toda esa porquería hipócrita ya estamos acostumbrados
No obstante, también se han producido en las últimas horas acontecimientos correlacionados que traen más esperanzas. En Grecia, por ejemplo, el Olympiakos, tras sentirse estafado en el último partido de liga, sacó el comunicado de prensa con el que soñamos muchos madridistas desde hace lustros. "El fútbol griego está dirigido por una organización criminal. Un grupo de personas que operan bajo los estándares de la mafia y tienen el único propósito de exterminar al Olympiacos”, proclamó el club más importante de Grecia.
¿Qué madridista no firmaría esas palabras, en relación con la liga española y las autoridades federativas patrias? “El Estado”, dice el Olympiakos, “y las autoridades judiciales, que en el pasado habían mostrado un especial celo por la supuesta depuración del fútbol, ordenando incluso la vigilancia de los teléfonos de la mitad de los jugadores, hoy se muestran completamente indiferentes”.
💥 COMUNICADO OFICIAL del @olympiacosfc
🗣️ "El fútbol griego está dirigido por una organización criminal"
🗣️ "Un grupo de personas que operan al estilo de la mafia y que tienen como único objetivo destruir al Olympiacos"
📻https://t.co/ilgsizI4uT pic.twitter.com/bvyG7J0ugS
— Radio MARCA (@RadioMARCA) December 3, 2023
Allí los desmanes arbitrales todavía implican disturbios y violencia, dentro y fuera de los estadios, cosa en absoluto deseable pero que en todo caso tiene que ver con las peculiaridades locales. Aquí en España no es que el amaño sistemático de la competición provoque ninguna clase de altercado, más bien lo contrario, la abulia es completa, sobre todo a niveles institucionales. Y al final, todo se va instilando, desde las alturas hasta la plebe, que si ve que los grandes no reclaman, se pregunta: ¿qué podemos hacer nosotros?
Pero entre tanto cinismo acciones como las del Olympiakos tienen un indudable poder catártico. Al menos remueven las cosas. Por ejemplo, a mí, que vivo muy lejos de Grecia, me ha hecho preguntarme hoy qué es lo que estará pasando allí. ¿Se imaginan lo que causaría un comunicado de esta clase del Madrid denunciando la corrupción del fútbol español y la connivencia en ello de los poderes del Estado?
¿Se imaginan lo que causaría un comunicado como el de Olympiakos del Madrid denunciando la corrupción del fútbol español y la connivencia en ello de los poderes del Estado?
Aquí, como todo es silencio y pose, hasta es inevitable preguntarse si en el acuerdo de Gobierno entre el PSOE y Junts no irá metida la remodelación del Camp Nou y el enterramiento de cualquier culpa judicial del Barcelona en el Negreirazo. ¡Cuando no hay información es cuando surge la especulación! Que es una especie de arma que tiene el pobre para imaginarse la manera el que el poderoso se hace con los resortes del mundo. Aquí los prebostes de la prensa hacen suya la campaña contra el pirateo de la patronal sin abrir un debate legítimo sobre la oportunidad ética de cobrarle un dineral a alguien por un espectáculo amañado, que no se arregla ni con fair play financiero ni tarjetas blancas. Pero eso sería pedirle peras al olmo y tratar a meros libelistas como si fueran periodistas. ¿Acaso está hecho el tigre para comer acelgas?
Mientras no se denuncie de manera prístina y con un altavoz mundial la mierda en la que nada el fútbol español, por no decir el internacional, todo lo demás sería como darle aspirinas a alguien a quien le han corneado en la femoral. El domingo las gradas de Montjuic estaban medio vacías y eso que jugaban el Barcelona y el Atlético de Madrid, antaño el segundo gran partido de la liga. El interés se pierde cuando se violenta el pacto de suspensión de la credulidad y cada vez más aficionados son conscientes de estar asistiendo a un simulacro. ¿Pero quién será nuestro Olympiakos?
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Madridistas, I have a dream... Un sueño donde la Inteligencia Artificial arbitra el fútbol.
Sueño con un estadio en el que 1000 cámaras escrutan cada jugada, cada movimiento, arbitrando con una objetividad inquebrantable.
Sueño con un algoritmo que, ponderando el peso de los jugadores, su velocidad y hasta la velocidad del viento, dictamina con certeza lo que es falta y lo que no.
Sueño con una inteligencia artificial imparcial, que no teme expulsar a los Baena, Fali, Iván Alejo, Maffeo o Raíllo cuando lo merecen.
Sueño con fueras de juego automáticos al milímetro y una sincronización perfecta con respecto al pase del jugador que asiste y donde no se manipulan los frames.
Sueño con que no se le saca tarjeta a la mínima falta a los jugadores de un equipo, mientras que se necesitan cinco acciones similares del equipo rival para que ellos vean la tarjeta.
Sueño con un reparto de tarjetas justo durante todo el partido y donde los árbitros no lo equilibran cuando el partido ya está resuelto para quedar bien en la foto.
Sueño con un saldo arbitral que no es el de juanpfrutos y maketolari nos enseñaron.
Sueño con que se descuenta al segundo el tiempo que no se juega, con que en todos los partidos se juega el mismo tiempo efectivo.
Sueño con la desaparición (como profesionales del arbitraje) de Medina Cantalejo, Clos Gómez, Hernández Hernández, De Burgos Bengoetxea y muchos más…
Sueño con la desaparición del VAR y su sala oculta.
Sueño con que no hay más casos Negreira, porque si no hay árbitros no hay caso.
En definitiva, sueño con el día en que la Inteligencia Artificial arbitre el fútbol y los árbitros desaparezcan. Madridistas, I have a dream.
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Vi poco del Barça-Atleti. Preferí el Palmeiras-Fluminense por Endrick, claro. Lo de Barcelona sabía cómo acababa: 1-0 gol de João Félix. Si ganaba, el niño se proclamaba virtual campeón de O Brasil con 17 años. No había color. Ganó.
Tengo testigos. De lo de Montjuïc, digo. A un amigo muy culé se lo dije y varias veces. Me guasapeó nada más llegar el gol: eres brujo. Vale y contesté: vete a acostar a los niños que esto acaba así. Es abuelo y estaba de guardia. No sé si lo hizo.
Brujo y que me conozco al Atleti: le pasan estas cosas. Estaba tan cantado… Si me puse un rato fue para cachondearme de la Cátedra que se pasó la semana con que iba a dar un puñetazo en la mesa de la Liga. Ya. Los finos analistas de verdad sabíamos que palmaba y con gol de João. El Atleti.
Lo del puñetazo habrá sido posible de tener al Madrid delante. Solo así. Entonces se transfigura. Es once leones y once violinistas a un tiempo. Su presidente parece Bernabéu. El entrenador, una mezcla de Sacchi y Menotti. Giménez, Beckenbauer. Wistel, Baresi. De Paul, Fernando Redondo. Griezmann, Pelé. Morata, Endrick. Sí, luego hablamos de él.
Sólo contra el Madrid saca el Atleti lo mejor y lo peor de sí mismo. Porque seguro que sale como Dios manda y lo intenta. Y si todos esos no son Beckenbauer, Baresi y cía se lo creen, el Madrid mediante. Y se desloman. No digo que les alcance y ganen, pero sí que salen decididos a lograrlo y no como ayer: un partido infumable de salida que mejoró algo después. De infumable pasó a mediocre. El miedo que, un ejemplo, no tuvo el Alavés en Montuïc se apoderó del Atleti. Blando, fallón. Impersonal. Sólo al final pudo cazar el empate. Jugando más o menos 10 de 94 minutos es pretender que te toque la lotería sin comprar un décimo.
Se requeteconfirmó lo sabido: el Madrid les excita. Al Atleti y a todos. ¿Qué sería esta Liga sin el Madrid? Pues lo de anoche, más o menos
Se requeteconfirmó lo sabido: el Madrid les excita. Al Atleti y a todos. ¿Qué sería esta Liga sin el Madrid? Pues lo de anoche, más o menos. Y lo de tantas noches. El Madrid les descompone y él les compone al mismo tiempo. Es una cosa tan extraña como cierta. Les pone mal de la tripa pero es también el Fortasec milagroso. Se cruzan con el Madrid y sufren todos una transformación la mar de interesante. Les dura lo que el partido, pero es eso: interesante.
Es el Madrid, ganarle al Madrid, sentirse el Madrid. La única explicación de por qué el Atleti jugó esta vez como jugó y cómo afronta un derbi cuando se ve ante la sombra perseguida e inalcanzable. También le pasa al Barcelona. Ambos querrían ser el Madrid y es natural. Vamos a por el segundo siglo con lo mismo, tropecientas generaciones. Creo que no tiene arreglo.
Y Endrick, pronunciado Endriki. Son 17 años, ya. Un crío. Y es aterrizar en el Madrid. Lo suyo sería el Castilla, por ahí pasó un tiempito Vinicius. Incluso le mordieron la testa. Pero Endrick… Lo volví a ver y pinta a algo realmente grande. ¿Para ponerse el 9? ¿Para plantearse Mbappé sí, no, todo lo contrario?
Quizá alguna brillante pluma galérnica me dará luz al respecto. Con contrato largo Vinicius, Rodrygo y Brahim, Bellingham en plan delantero total, Joselu fichable por 1,5 millones al Espanyol, más Endrick… No tengo dudas de que estratégicamente, palabro de Floren, no hay discusión en lo del francés. Y el Madrid lo estratégico lo cuida porque no es un club estado y no le entra dinero sucio bajo mano. Para serlo, el Madrid debería convertirse en un nación. Leñe, me veo montando otro referéndum.
El Madrid, 4-3-3 clásico no va a jugar más Carletto mediante. Ha inventado lo del Diamante o como carallo lo llamen tras el aterrizaje de Jude y le funciona. La apuesta es ser un torbellino, ilusión merecedora de que las lesiones se ausenten. Lo dicho: ¿cabe Kylian, es menester Kylian? ¡Jaaaaaja!
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Buenos días, amigos. El Atleti perdió ayer a domicilio contra el Barça, pero seguramente vosotros estáis ahí para que os demos noticias. Sea noticia o no (que no lo es), los del Cholo cayeron 1-0, gol de João Félix, que es un chico que juega demasiado bien para gustarle al Cholo y está cedido en Can Barça. La cosa ha debido de ser más o menos así: “Os cedemos al chico, que no le gusta al entrenador, y vosotros os aseguráis de que nos meta un gol cuando nos enfrentemos a vosotros, no nos vaya a dar por ganar y beneficiemos al Madrid”.
Esta victoria anunciada del Barça —son tres puntos seguros, junto a los de la Real Sociedad— tuvo lugar en un estadio de Montjuic semivacío. La liga de Tebas, amigos. Sus medios afines titulaban ayer no sé qué del “otro clásico”, pero parece que la gente pasa de este campeonato depauperado salvo cuando juega un equipo, y ese equipo no juega el “otro clásico”, sino el Clásico de verdad del fútbol español, es decir, el Real Madrid-Athletic de Bilbao. Es el verdadero Clásico. Como aclaraba Paul Tenorio en twitter, son los únicos dos equipos que nunca han estado en Segunda. Hay otro más, pero ha hecho trampas y ya debería estar en la categoría de plata del balompié nacional.
El Barça, pues, no puede formar parte de ningún “clásico”, ni del que siempre llaman clásico ni de este otro mal llamado “otro”. El Atleti tampoco, claro. Le falta caché y distinción para formar parte de algo digno de ese nombre, y tiene la tendencia a perder contra los azulgrana absolutamente siempre, al menos en Barcelona. Un partido que siempre acaba así, y que por tanto no tiene la mayor emoción, ni puede ser clásico, ni puede ser “otro clásico” ni nada de nada. El Atleti manifiesta una incapacidad genética de ganar en el Nou Camp (ahora Montjuic), y lo que ha unido Mendel que no lo destroce Griezmann.
El Atleti manifiesta una incapacidad genética de ganar en el Nou Camp (ahora Montjuic), y lo que ha unido Mendel que no lo destroce Griezmann
Hace dos décadas que los rojiblancos no se imponen en territorio culé. Íbamos a escribir, por ser una referencia temporal, que la última vez que el Atleti ganó allí el Barça aún no había empezado a pagar a Negreira, pero sería mentira. Sí había empezado. Hay pocas cosas que sucedieran antes de que el Barça empezara a pagar a Negreira. Si queréis ver algunas, id al cine a ver Napoleón, aunque ni siquiera, porque parece ser que la película, que aún no hemos visto, no se distingue por su veracidad histórica. La historia del Barça, empero, está más clara que la de Napoleón, y se resume en un periquete: Kubala, Cruyff jugador, Cruyff entrenador, Gaspart y Núñez de compras en Tenerife, Negreira y Negreira 2.0, fase también conocida como cantalejato o closgomezato.
Pero esa es otra historia.
Hemos empezado a escribir este portanálisis sin haber visto aún las primeras planas, lo juramos, pero auguramos un entente cordiale de manual: Atleti y Barça están unidos por un común enemigo y así sucede con sus medios afines, Marca-As y Sport-Mundo Deportivo respectivamente. Ni los unos apretarán las tuercas al Cholo (nunca lo hacen, palmen contra quien palmen) ni los otros harán demasiada sangre con lo de João.
Las vemos. Hemos acertado. Son muy previsibles.
Marca señala la clara superioridad culé sobre un Atleti inoperante, pero no añade la mínima sal a la herida, a pesar de que el autor del gol es un cedido por los colchoneros a su rival. En su primera plana, los de Gallardo tienen el detalle de dedicar un espacio a Kroos, que quizá esté en el mejor momento de su brillantísima carrera. Qué descomunal futbolista.
“Tenía que ser él”, titula As. No se sabe si es un lamento o la mera constatación de un hecho, pero estamos de acuerdo. Tenía que ser él. En clave madridista, el diario prístino dedica un pequeño espacio al gran momento de Brahim y otro a la Quinta del Buitre, de cuya irrupción se cumplen 40 años. Bravo por esos cinco fenómenos eternos.
Cómo pasa el tiempo. 20 años no es nada, que dice el tango, pero si lo multiplicas por dos ya es algo. 40 años de Quinta, qué barbaridad. Ahí sí que sí. Hace 40 años el Barça aún no había empezado a pagar a Negreira. Fijaos el océano de tiempo.
La prensa cataculé escoge la misma foto de su héroe de la noche para ilustrar su portada. “João Feliz”, titula Mundo Deportivo. No se había visto juego de palabras más ocurrente desde el célebre “Posh can’t push” del nacimiento por cesárea del mayor de los Beckham.
Y así, como quien no quiere la cosa, llegamos al final del portanálisis. Amiguitos, no olviden supervitaminarse y mineralizarse, como decía Superratón, dibujos animados que empezaron a emitirse también antes de que el Barça empezara a pagar a Negreira. Si uno hace memoria, hay más cosas de las que parece.
Pasad un buen día.
Buenos días, ye-yés. No siempre podemos decir en esta bendita-maldita sección que percibimos pertinencia y hasta atinada ocurrencia en las portadas del día, pero hoy es uno de esos días. Será que el Madrid va líder de la liga, aunque sea tan solo por diferencia de goles con el irreductible Girona. Será que, pese a la plaga de lesiones, los que salen están rindiendo sobradamente. Será que ayer en el Bernabéu Kroos volvió a dar una lección de jugar al fútbol, que Brahim descorchó una botella del mejor champán, que Rodrygo sabe lo que quiere y nos hace querer todo lo que sabe... Todo esto será y las portadas de hoy no tienen más remedio que contagiarse de esta efervescencia.
Empezamos con Marca, que ha elegido a Brahim como protagonista, pues no en vano fue el hombre del partido, con permiso de Toni Kroos, quien gustosamente cede su privilegio con la misma elegancia con que cede balones como regalos, como mazapanes, como bizcochos recién salidos del horno, como el juguete soñado estas navidades. Ya venía Brahim dando muestras de su compromiso y de su calidad. Tanto, que la afición quería más y no pocas voces comenzaban a clamar por que Carletto le abriera una puerta que apenas entreabría. Ayer Brahim tiró la puerta abajo. No solo por su gol, pleno de calidad, sino también por eso tan indistinguible para la estadística de agitar el partido, de ofrecerse aquí y allá, de no parar de retar al rival y de contagiar al resto del equipo con su incontenible dinamismo.
Todo eso mostró Brahim ayer contra el Granada, todo eso que aún sigue motivando la canción más emblemática de Concha Velasco, nuestra querida Concha, la Velasco, tu chica ye-yé. Ese punto de rebeldía y desparpajo será eterno. El titular de Marca lo sabe y lo agradecemos. Hoy somos todos un poco chicos y chicas ye-yés. Haberlo dejado de ser en algún momento es solo cosa de contingencia vital, pero no la verdad.
Si Marca ha atinado en la elección del protagonista y en el titular de su portada, la foto del día es sin duda la que As ofrece en la suya. Brahim limpia la bota derecha del excelso Toni Kroos, el hombre tranquilo, el seguro de vida, nuestro hombre en La Habana y en Reikavik si hace falta. Cuesta ponderar suficientemente lo que hace este hombre en tantos partidos, así que tal vez baste decir lo que nuestro compañero Alberto Cosín -lean, por cierto su crónica arbitral- dijo anoche en el chat de La Galerna: Toni Kroos es uno de los mejores centrocampistas de la historia y el mejor alemán, por encima de Netzer, Overath y Schuster. Y punto. Limpiarle la bota es lo menos que podemos hacer y Brahim lo sabe y lo hizo.
No es cosa menor saberlo y hacerlo, pues un jugador digamos menos sabio habría insistido en la celebración personal por su estupendo gol, y más si este jugador no goza de todos los minutos que querría merecer. En el Madrid no todo es cosa de jugar bien, sino también de saber no jugar y asumir con gallardía el papel que toca en cada caso. Algo similar hizo Joselu el otro día contra el Nápoles tras marcar su gol después de haber fallado varios. Su gesto de pedir perdón a la grada no solo le honra por humildad, sino sobre todo porque denota que sabe bien dónde está, sabe bien para qué está y, sobre todo, sabe bien que estar donde está es una bendición cuya regalía excede las meras circunstancias personales.
Dicho lo anterior, podemos hoy sentarnos tranquilamente a ver (o no) lo que Sport llama "el otro clásico". Podemos abrir un buen vino, unas sardinillas en aceite o lo que se tercie mientras juegan el Barcelona de João Félix y el Atlético de Griezmann, y entre ambos nos hacen el trabajo de quitarse algún punto que, así por la cara, entre sorbo de vino y sardinilla, ganamos nosotros. Ah, amics, qué solaz.
Así que no escatimen en placeres este domingo, no vaya a ser que Vitor Roque llegue a sus casas mañana mismo o que el grupo de la muerte de La Roja entre en sus sueños como en un cuento de Poe. Nevermore.
Hace un par de días leí que el denostado torrezno tiene más propiedades beneficiosas para el organismo que algunas verduras y hortalizas como las espinacas, la coliflor o la zanahoria. La noticia, publicada en la revista científica “Plos one” y patrocinada bajo manga (según la lengua viperina de Manuel Matamoros) por la Universidad de Soria y alguna asociación de hosteleros de Ágreda o San Esteban de Gormaz, me trajo a la memoria a Mbappé.
Ayer, en El Burgo de Osma, mientras hacía trabajo de campo healthy poke bowl food y me tomaba un par de vinos y un cardiosaludable torrezno para comprobar in situ los beneficios de este superalimento, no paraba de pensar en cómo abordar este artículo y convencer a los inconvencibles de la necesidad de fichar a este extraordinario jugador. Ya, ya lo sé, la vida nos sonríe, somos líderes de todas las competiciones, Bellingham es el nuevo Di Stéfano (AY) y no necesitamos un torrezno traidor que emponzoñe nuestra salud y nuestro vestuario. Lo acaba de decir el excelente Antonio Vázquez en estas mismas páginas.
Déjame al menos intentar convencerte de que hay que contratarle. Te voy a dar siete razones:
1) El Real Madrid necesita (más) GOL. Sí, necesita un 9, un jugador que meta 40 goles por temporada y dé 15 asistencias. ¿Cuántos jugadores con estas características hay en el mercado? ¿Cuántos quedan libres con 25 años el verano que viene?
En las dos últimas temporadas, Mbappé ha jugado 89 partidos, ha marcado 80 goles y ha repartido 36 asistencias. Lo voy a volver a escribir. No todos los días se topa uno con cifras tan saludables: Mbappé, el jugador torrezno, el denostado, en 89 partidos ha participado en 116 GOLES. Eso es mucho más beneficioso para la salud de los madridistas que el brócoli.
2) Vinicius multiplicaría sus prestaciones. Creo que no hay un jugador en el mundo que haya trabajado más en balde que Vinicius. Le he visto regatear a cientos de defensas, esprintar, llegar a la línea de fondo y ponerla, como mandan los cánones, en el área, a punto de caramelo, esperando el remate de… NADIE. Podéis repasar muchos partidos, veréis el área como un secarral. Nadie le acompaña, nadie espera su pase atrás. Creo que Mbappé sacaría un partido enorme a Vinicius. Y sería un beneficio mutuo. Estoy convencido de que jugando juntos en el Real Madrid, complementándose como si fuesen el vermú y las rabas, Mbappé llegaría a los 50 goles y Vinicius a los 30.
2+1) Aumentarían los ingresos. Mbappé es un jugador franquicia, de los que se pagan una parte importante de su ficha con la publicidad que generan, de los que llenan los campos, de los que, a la larga, salen baratos. Sí, he dicho barato. Y rentable, como Cristiano. Si no lo es, si sus pretensiones no encajan en la famosa escala salarial (que no es más que una escala florentinesca de rentabilidad del Club), no vendrá. Florentino Pérez dirige, además del Real Madrid, una empresa de 180000 empleados y más de 35000 millones de ingresos. Ha ganado 58 títulos y ha conseguido que el Real Madrid sea el equipo más valioso del mundo durante más de una década. Os puedo garantizar, desde la tranquilidad de mi sofá, que sabrá manejar el fichaje igual de bien que si lo hicierais vosotros.
Podéis repasar muchos partidos, veréis el área como un secarral. Nadie acompaña a vini, nadie espera su pase atrás. Creo que Mbappé sacaría un partido enorme a Vinicius. Y sería un beneficio mutuo
4) Florentino quiere ficharle. No sé si le dará cuatro pescozones, le obligará a entrar en su despacho arrastrándose como una lombriz o le recibirá con los brazos abiertos. Nadie mejor que él conoce todos los detalles de lo que sucedió el verano pasado. Y si él quiere ficharlo, yo quiero ficharlo. No sé si me explico.
5) Courtois, Carvajal, Militao, Rudiger, Davies, Camavinga, Valverde, Bellimghan, Mbappé, Endrick, Vinicius.
Mbappé va a completar una plantilla de ensueño. Es como ese puzzle incompleto al que le falta una pieza para que todo encaje. Y no, no me vengas con que los dos juegan por la izquierda, Endrick tiene que madurar o Davies va a renovar con el Bayern. Deja el mimimimimi. Disfruta.
6) Volveremos a un esquema reconocible. Un sitio para cada jugador y cada jugador en su sitio. Defensa de 4. Carvajal y Davies percutiendo como pistones. Camavinga, Valverde y Bellingham ocupando el centro del campo, Madrid, España y el mundo entero. Y una delantera soñada. Nada superará a este equipo. Tu AIC de confianza te lo garantiza.
7) Vais a disfrutar. ¿Os acordáis de Figo y sus “Blancos, llorones, felicitad a los campeones”? ¿Y de Courtois dando botes: "Salta salta salta, pequeño canguro, y a los madridistas que les den por el c…”
Pues eso, la vida es corta, las temporadas largas y arrepentidos los quiere Dios. ¿Alguien se acuerda de lo que dijeron Courtois o Figo? ¿No puede Mbappé seguir el mismo camino de redención? A veces las cosas (como los torreznos) no son lo que parecen. Mbappé será chamartinizado convenientemente. Hay equipo para que se integre sin problemas y vea la luz verdadera. Rüdiger se encargará de ello…
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Formo parte de ese ejército desarmado y silenciado de madridistas que desdeñan el posible fichaje de Killyan Mbappé desde hace mucho tiempo. Lejos de colmarme de esperanzas e ilusiones, los incesantes rumores (que no noticias) sobre la posible contratación del delantero francés solo me producen hastío y desazón. Todo el ruido que genera el bucle Mbappé acaba derivando principalmente en frustración ante las expectativas no alcanzadas, y en un injusto menosprecio a los jugadores que sí se suman al proyecto y a los que defienden cada semana el escudo del catorce veces campeón de Europa. Esto se constató el pasado verano, cuando el Madrid se impuso a los gigantes de la Premier, contratando al mayor talento que ha dado el fútbol inglés en décadas, aunque su llegada fuese menos sonada de lo que debería al perderse en un mar de tuits con emojis de tortugas. El fulgurante inicio de Jude Bellingham en su periplo como madridista pone de manifiesto lo que muchos sabíamos y sosteníamos; el futuro del Real Madrid no depende del fichaje de un futbolista que, además, ya ha tenido y desaprovechado varias oportunidades de vestirse de blanco.
Haciendo un ejercicio muy peliculero de elaborar una lista con pros y contras de la potencial llegada del delantero de Bondy al Madrid, la columna de condicionantes negativos es bastante más extensa que la de razones para apostar por él. No es una cuestión de despecho con un jugador que ha rechazado al Madrid en diferentes ocasiones, son argumentos razonados que tienen en cuenta la relación entre riesgo y posible beneficio.
Para empezar, la camaradería y el equilibrio en el vestuario actual parece ser extraordinario. Y subrayo la palabra parece, porque obviamente solo vemos lo que la ventana del departamento de comunicación y las redes sociales nos dejan, y carecemos del conocimiento real de lo que se cuece en el seno del equipo. Además, destacamos la armonía que parece reinar en el grupo porque los resultados acompañan. Hay conjuntos formados por un excelente ramillete de amigos que son duramente criticados por no alcanzar el rendimiento deportivo deseado. En todo caso, la plantilla actual, que ha sido convenientemente remozada y tiene en la recámara otros jugadores, da la sensación de mantener una sintonía óptima entre veteranos con galones y las vitrinas llenas, jóvenes que ya saben lo que es tocar el cielo en el Bernabéu y los recién llegados, ansiosos por formar parte de la leyenda. Una superestrella que aterriza con estatus especial sin haber contraído mérito alguno en el Bernabéu puede destruir el dedicado ecosistema que es un centro de trabajo con 25 jóvenes millonarios. Y eso sin tener en cuenta la brutal diferencia salarial que todo apunta que habría entre Mbappé y el resto de sus compañeros, lo que también supone un caldo de cultivo perfecto para que los recelos, envidias y tensiones afloren. La modélica escala salarial, motivo de mofa durante muchos años, ha sido un pilar fundamental del éxito deportivo y económico del club.
Haciendo un ejercicio muy peliculero de elaborar una lista con pros y contras de la potencial llegada del delantero de Bondy al Madrid, la columna de condicionantes negativos es bastante más extensa que la de razones para apostar por él
Tampoco a nivel deportivo existe una verdadera necesidad de fichar al francés. No sobran efectivos en la delantera, pero la filosofía de contratar y formar a los talentos más prometedores del mundo ha dado sus frutos, y tiene todo el sentido seguir transitando por esa senda. Endrick llegará el verano que viene para ocupar una plaza de delantero, Rodrygo y Vinicius (que además se desempeña exactamente por la misma zona que Mbappé) tienen que seguir creciendo, Brahim ha demostrado que puede ser importante en este equipo y siempre existe la posibilidad de repescar a Kubo, una de las grandes sensaciones de la Liga. Tampoco hay que descartar acudir al mercado a por otro jugador interesante y seguramente más barato. Porque la realidad es que ni el mundo ni el fútbol empiezan ni acaban en Kyllian Mbappé.
Quiero recordar lo que sucedió las tres veces que el galo, como San Pedro, negó al Madrid. La primera ocasión fue siendo solo un niño, en el ya lejano 2012. Entonces, su familia prefirió que siguiera creciendo cerca de casa y no ingresara en la cantera madridista. Luego, en 2017, el delantero entonces del Mónaco eligió permanecer en su país, aceptando la oferta del PSG, antes que competir por un puesto en la delantera con la BBC. Y, más recientemente, en 2021, el horrible verano en que cada día suponía un dramático giro de acontecimientos y supuestas negociaciones, llegó su última renovación en París. Pues bien, tras cada uno de esos sucesos, el Madrid ha ganado Copas de Europa. En la última, además, previa eliminación del mismo PSG en octavos de final.
Una superestrella que aterriza con estatus especial sin haber contraído mérito alguno en el Bernabéu puede destruir el dedicado ecosistema que es un centro de trabajo con 25 jóvenes millonarios. Y eso sin tener en cuenta la brutal diferencia salarial que todo apunta que habría entre Mbappé y el resto de sus compañeros
Hay otro factor que podría parecer menor, pero que a mi juicio no lo es. En el fútbol, como en la vida, un activo importantísimo de una entidad es la imagen que transmite al mundo. Y en las últimas décadas, el Real Madrid ha recobrado la condición que nunca debió perder de elite máxima del fútbol, la definitiva aspiración y sueño de cada niño que empieza a darle patadas a un balón en un patio. Sabemos que no es exactamente cierto, y que hay muchos jugadores en la historia que han acabado defendiendo la zamarra blanca sin ser aptos para hacerlo, pero es importante mantener ese aura. Y para ser lo que significan la filarmónica de Viena, la Universidad de Harvard o la chaqueta verde de Augusta en sus respectivos campos, no basta con exigir el máximo desempeño, también hay que dejar patente que la oportunidad de formar parte de esta aristocracia es exclusiva. O se aprovecha, o no regresa.
A la postre, las decisiones deportivas en el club las toman expertos que han demostrado sobradamente su valía. Y si consideran que el fichaje de Mbappé sigue siendo importante y beneficioso para los intereses del equipo, a buen seguro que se intentará acometer. Otra cosa es conseguirlo. En mi opinión, y siendo como es Kyllian Mbappé un excelente futbolista, no es necesario y ni siquiera deseable extender esta historia interminable. No hay ni urgencias, ni necesidades reales de traerle. Entonces, ¿Mbappé pa’ qué?
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Cuando yo era niño, y ya ha llovido mucho, era Conchita. La actriz más simpática, más dicharachera, más polifacética (no olvidemos su personaje de Chica Yé-Yé/Katy en “Historias de la televisión”, de José Luis Sáenz de Heredia)y también de las más bellas del cine español.
A partir de los años 80, ya era Doña Concha, con interpretaciones majestuosas como Santa Teresa (1984) en la serie de TV dirigida por Josefina Molina, o en “Más allá del jardín”, basada en la notable novela de Antonio Gala, dirigida por Pedro Olea.
De jovencita interpretaba personajes de enamoradiza (habitualmente de Tony Leblanc, otro gran madridista) en las comedias más taquilleras de finales de los años 50 y principios de los 60, como en la obra maestra “Los tramposos” o en las entrañables “El día de los enamorados” (con protagonismo especial para las gestas del Real Madrid en el estadio Bernabéu) o “Las chicas de la Cruz Roja”. Ya a finales de los 60 seguía triunfando en la comedia como madre joven y moderna en “Las que tienen que servir”, “La casa de los Martínez” o de simpática delincuente en la soberbia “Los que tocan el piano”.
Ya desde su aparición en “El día de los enamorados” expresó públicamente su amor por el Real Madrid, club que admiraba desde que se instaló en la capital, procedente de su querida Valladolid. Amiga personal de Sonia Bruno (compañeras de profesión que coincidieron en el rodaje de “El taxi de los conflictos”), se hicieron buenas amigas y compartían gustos futbolísticos: Conchita era admiradora de Pirri como jugador, quien en 1969 contrajo matrimonio con Sonia Bruno.
Su buen gusto en materia de balompié se refleja en unas declaraciones en las que pedía el fichaje de José Eulogio Gárate para el club merengue, sin duda el jugador de más clase del Atlético de Madrid en aquellos años.
Conchita, o mejor dicho ya Doña Concha, consiguió ser socia del Real Madrid a principios de los años 90, cuando ya era considerada, y con enormes motivos, como la mejor actriz española tanto en cine como en teatro (la Gran Dama de la interpretación), así como en sus intervenciones televisivas como presentadora, cantante o bailarina con una mención especial a aquella serie de TV, “Mamá quiere ser artista”, en la que desplegaba todo su arte y su proverbial simpatía.
Difíciles de olvidar serán sus magníficos trabajos como su Purita en “La colmena” de Mario Camus, su Pilar en “La hora bruja” de Jaime de Armiñán, o su aparición estelar en uno de los últimos filmes de Berlanga, “París Tombuctú”, película fallida en la que lo mejor fue la presencia de Doña Concha.
Su sonrisa y su contagiosa y desbordante simpatía siempre tendrán un espacio preferente en todos las que la recordaremos. Desde allí arriba, junto a sus queridos Gento, Amancio, Velázquez, Betancort y el resto de yeyés que se nos fueron, seguirá contemplando las gestas maravillosas de su equipo favorito.
Querida Conchita, querida Doña Concha, gracias eternas por tantos momentos inolvidables.
Arbitró Pablo González Fuertes, del comité asturiano. En el VAR estuvo Martínez Munuera.
El gijonés vino con ganas de liarla y de ser el protagonista. No pareció tener un pelo de integridad ni de astucia. Chulería sí le sobró, y también ineptitud. El clásico colegiado que tal vez fuera un tuercebotas de niño y acabó de árbitro. Algunas acciones del juego delatan que no ha rascado mucha pelota. ¡Qué horror!
En la primera parte pitó faltas inventadas, sacó dos amarillas por protestar a Bellingham y Rüdiger en el 21' y se inhibió (junto al escrachado Munuera) en el penalti sobre el inglés de Torrente en el 45': el defensor nazarí toca balón primero, pero luego golpea con la planta de forma peligrosa al jugador madridista. Recordamos que tocar balón no exime de que se pueda pitar falta. Además, se dejó una amarilla clara en el tintero para Ruiz por una patada dura a Valverde en el 38'. Y de postre no quiso dejar sacar un córner a favor de los locales en el 49' 58''.
En la segunda mitad todo fue más calmado, aunque volvimos a ver al juez de línea número 1 comerse un fuera de juego que no era de Boyé, como tampoco había sido el de Rodrygo en la primera parte. Más de media hora tuvimos que esperar para contemplar la primera amarilla para los visitantes. El destinatario fue Gumbau por parar una contra de Lucas en el 76'. El Bernabéu aplaudió irónicamente al colegiado asturiano.
González Fuertes, ESCANDALOSAMENTE MAL.
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