Las mejores firmas madridistas del planeta

(Con perdón de Esteso y Pajares)

 

Desde Esteso y Pajares, no hay dúo más carpetovetónico que el formado por Laporta y Xavi. Ambos dúos comparten que son españoles y que son cómicos, aunque la comicidad de la pareja culé no tiene ni pizca de la gracia que pudo tener en su época la cinematográfica.

La obscenidad y lo grotesco de Laporta, consecuencias de su estilo de vida, no son los peores atributos que adornan al presidente del FC Barcelona, son más graves el cinismo y la hipocresía de los que hace gala cada vez que sale a la palestra para atacar al Real Madrid acusándolo de corromper la competición. Que Laporta te tilde de corrupto es como si el Ku Klux Klan te acusa de racismo.

No le va a la zaga su entrenador, Xavi Hernández, quien tiene el valor de afirmar sin rubor que «los vídeos de RMTV adulteran la competición por completo y semana tras semana» cuando él desarrolló toda su carrera de jugador al amparo del Negreirato, como se encargó de recordarle nuestro editor Jesús Bengoechea precisamente en RMTV.

«El señor Xavi Hernández no está en disposición de dar lecciones de nada que tenga que ver con adulterar la competición cuando toda su carrera está a la sombra del asunto Negreira».@JesusBengoechea pic.twitter.com/SvCOH6GZzg

— La Galerna (@lagalerna_) February 2, 2024

El máximo dirigente culé pasó por los micrófonos de RAC1 y desató su característica diarrea verbal.

Según el presidente que cuadruplicó el sueldo a Negreira: «El Madrid no se está portando bien. El juez Joaquín Aguirre, a instancias del Real Madrid, ha extendido el periodo de instrucción. Antes de que hiciera el año, uno de los que comparecen, en este caso el Real Madrid, que durante 70 años han controlado los presidentes de los árbitros, no lo aceptamos».

La mejor respuesta a esta infamia la proporciona el propio Laporta en la misma entrevista: «Este asesoramiento (de Negreira) viene de la época de Núñez». Recordemos que la presidencia de Núñez concluyó en el año 2000. Si tenemos en cuenta que pagar al vicepresidente del CTA supone un delito de mera actividad, Laporta está confesando lo que todo el mundo sabe, que el periodo en el que el Barça corrompió el fútbol español es aún más largo del que está siendo juzgado.

De nuevo, Laporta confirma que los pagos del Barça a Negreira empezaron durante la presidencia de José Luis Núñez, es decir, entre 1978 y 2000.

Dado que Negreira entró al CTA en 1993, el presunto cohecho habría durado 25 años, es decir, un cuarto de siglo de mentiras.

Tremendo. https://t.co/DWQe4ODo0T pic.twitter.com/kieThRSHxQ

— Helena 🇮🇨 (@HdeHelena_RM) February 2, 2024

No es la primera vez que Jan lo confiesa. Ya en octubre de 2023 reconoció que el asunto de los pagos a Negreira «Viene de Núñez, o de Gaspart, seguro». A Laporta le gusta confesar el crimen una y otra vez.

Sobre el cansino argumento de que diez presidentes de los árbitros tuvieron relación con el Madrid es sencillo desmontarlo con datos. 9 de esos 10 dirigentes ejercieron su cargo hasta 1953, periodo durante el cual el Madrid ganó tan solo 2 ligas por 6 del Barça. En Copas de España también gana el Barcelona durante ese tiempo por 9 a 12. El Madrid, por tanto, obtuvo un «beneficio» negativo del presunto favoritismo arbitral del que es acusado.

El presidente que les resta es Plaza, contra quien recae como principal acusación una falacia, ya que este nunca dijo aquello de que mientras él fuese presidente de los árbitros el Barça no ganaría una Liga. Fue Antonio Camacho quien declaró: «Mientras Plaza sea presidente, el Barça no volverá a ser campeón», un colegiado que terminó su carrera de malas formas, ya que encabezó una trama de corrupción arbitral a comienzos de los setenta. Alberto Cosín lo explicó en esta pieza.

Sin embargo, Joan Gaspart, expresidente del Barça, sí dijo: «todo lo que sea intentar perjudicar deportivamente al Madrid lo voy a hacer hasta que me muera» y luego ejerció durante años el cargo de vicepresidente de la RFEF.

Gaspart

Laporta también tuvo palabras en RAC1 para los vídeos de RMTV: «El Barça nunca ha hecho propagandismo, lo que está haciendo Real Madrid TV es una vergüenza, por eso están pidiendo que se alargue la instrucción del caso Negreira. Fue una vergüenza lo del día del Almería y ellos van diciendo que los árbitros ayudan al Barça. Estoy muy enfadado por esto».

Lo de que el Barça nunca ha hecho propagandismo haría resucitar de risa a un muerto y no merece ni comentario. En el asunto de los vídeos va de la mano de su entrenador. Laporta y Xavi dicen que los vídeos de RMTV adulteran la competición, lo que es equivalente a que Esteso y Pajares te acusen de hacer películas repletas de mujeres ligeras de ropa y bromas chuscas.

Laporta y Xavi dicen que los vídeos de RMTV adulteran la competición, lo que es equivalente a que Esteso y Pajares te acusen de hacer películas repletas de mujeres ligeras de ropa y bromas chuscas

RMTV lleva años recopilando errores objetivos cometidos por los árbitros —algunos no deben calificarse como errores— y casualmente solo corrompe la competición cuando la Justicia está investigando al Barça por los pagos a Negreira.

Adulterar la competición no es hacer vídeos, adulterar la competición es pagar millones de euros durante décadas al vicepresidente de los árbitros.

Adulterar la competición no es hacer vídeos, adulterar la competición es cuadruplicar el sueldo a Enríquez Negreira.

Adulterar la competición no es hacer vídeos, adulterar la competición es inscribir jugadores sirviéndose de palancas ficticias y ganar una liga gracias a ello.

Adulterar la competición no es hacer vídeos, adulterar la competición es colocar a un exdirectivo, Albert Soler, como director general del CSD días después de que Hacienda hubiese notificado al Barça el inicio de la investigación sobre Negreria, y que este exdirectivo, conocedor de la trama, promulgase una Ley del Deporte ad hoc para que prescribiese deportivamente el delito.

Albert Soler

Adulterar la competición no es hacer vídeos, adulterar la competición es pagar a un vicepresidente del CTA y a su hijo y que durante años el padre llevase a comer y de karaoke a los colegiados y el hijo los recogiese del hotel, los acompañase en coche al estadio, entrase en los vestuarios con ellos y les dijese que ya sabían lo que tienen que hacer, que el Barça se juegaba mucho.

Ni Xavi ni Laporta están en disposición de dar ninguna lección deportiva, institucional ni moral. Xavi, un tipo capaz de inventar cualquier excusa para eludir su responsabilidad en cada derrota, alguien capaz de decir tras caer eliminado en Champions que centrarse en el 7-0 global es quedarse en lo superficial.

Uno siente vergüenza al escuchar a Laporta enjuiciar el comportamiento del Madrid con esa voz cada vez más ronca a causa de sus hábitos. «El Madrid no se está portando bien».

Laporta, que ha dedicado la mayor parte de su vida profesional a la prestidigitación fiscal, actividad que le ha reportado sus más importantes ganancias. Para ello no ha tenido inconveniente en cultivar relaciones de negocios con narcotraficantes georgianos, mafiosos uzbekos, productores de pornografía o expertos en criptomodenas acusados de fraude y abusos sexuales.

Laporta, que volvió a contratar a Benaiges cuando sabía que había sido acusado abusos sexuales por multitud de menores en España y México.

Laporta, que ha permitido el abuso laboral en las obras del Camp Nou.

Laporta, lecciones morales ni una. Y tú, Xavi, tampoco.

 

Getty Images.

Buenos días, amigos y amigas galernautas. Mañana domingo hay un nuevo derbi, de esos que a priori producen una pereza inenarrable por mor de la cercanía del más reciente y de las (generalmente) malas artes del cholismo. El Real Madrid llega al mismo con varias bajas, algunas seguras y otra probable. Entre las seguras están las de larga duración (Courtois, Militao, Alaba) y las de larga indignación (Tchouaméni, que no jugará porque un árbitro que ni es De Burgos ni —según nuestro editor— es Bengoechea así lo ha tenido a bien).

La baja probable es la de Rüdiger.

Portada Marca

Rüdiger sufrió ante el Getafe lo que en fútbol suele llamarse un bocadillo, sólo que ni poniéndole dentro medio kilo de panceta y otro medio de dulce de leche habría resultado más indigesto. El alemán es sería duda para el derbi ahora mismo. "El dolor es infernal", dice Marca que se queja el alemán.

Pero ¿cómo se va a quejar Rüdiger? Ese entrecomillado es más falso que la enésima venta de Barça Studios. Rüdiger no se ha quejado de nada en la vida, y nosotros intuimos que va a jugar. Rüdiger se autoinfligiría una paliza mortal si se escuchase a sí mismo quejarse. Las palizas que mete a sus propios compañeros cuando meten un gol serían un juego de niños en comparación con los mandobles que se sacudiría en el propio rostro, como Edward Norton en El Club de la Lucha.

Hay incluso quien discute que el alemán sienta dolor. Hay quien niega la mayor. Determinadas corrientes de opinión hablan de un contenido metálico bajo esa piel de ébano. Nadie ha podido comprobarlo, pero determinados estudiosos atribuyen a la más sofisticada programación informática la personalísima amalgama de fiereza y pitorreo que Antonio despliega, sobre la cancha y lejos de ella. Rüdiger sería, según esta escuela de pensamiento, un robot homérico, a la manera de aquel Mazinger Z de la infancia de los más viejunos de nuestros lectores.

Rüdiger Z.

Confiad en él. Estará donde tenga que estar y cuando tenga que estar. Koji ya puede volar, con Rüdiger bajo el cielo azul. Koji ya puede nadar, con su robot bajo el mar. Rüdiger Z es rápido y veloz. Con sus enemigos no hay piedad. Puede controlar la paz con su energía mortal.

Y otra cosa. A toda velocidad, sus puños vuelan (exclusivamente en las celebraciones de gol). De su pecho un rayo fatal lanza sin cesar, y con ese rayo, ahora mismo en barbecho, va a chamuscar las (generalmente) ruines ilusiones del cholismo.

Por lo demás, tanto As como la prensa cataculé traen como argumento principal las patéticas quejas e insultos de Xavi y Laporta, tanto monta monta tanto, contra el Real Madrid. Laporta anda descompuesto desde que sabe que Negreira declarará ante el juez (el próximo día 21), y canaliza sus defecaciones verbales a través del sistema de alcantarillas que conduce a Valdebebas. Aunque es un sistema moderno y el hedor no trasciende a la altura de los despachos, porque no ofende quien quiere sino quien puede, Paco Sánchez Palomares les responderá hoy en La Galerna. A los dos.

Xavi y Laporta, Laporta y Xavi. El dúo cómico más carpetovetónico desde Esteso y Pajares.

Pasad un buen día.

El único partido de Carlo Ancelotti en su etapa de jugador ante el Atlético de Madrid fue en el Trofeo Villa de Madrid de 1991. Un encuentro en el que acabó siendo decisivo y que arbitró ¡José María Enríquez Negreira!

La carrera del italiano tocaba a su fin cuando se vio las caras por primera vez frente a los colchoneros. En el mes de febrero de 1991, el centrocampista renovó su contrato con los rossoneri por un curso más. Ancelotti contaba con 31 años y su papel en el AC Milan iba a menos tras ser un jugador vital en el sistema de Arrigo Sacchi a finales de la década de los 80. El conjunto milanista contrató a un nuevo técnico en verano, Fabio Capello, y este empezó con la nueva campaña a dar la alternativa en la medular del equipo a Demetrio Albertini, recién fichado en el mercado estival procedente del Padova.

Capello y Ancelotti

El Trofeo Villa de Madrid fue uno de los torneos veraniegos que se celebraban en España y que organizaba el Atlético de Madrid. Comenzó en 1973 y en aquella edición de 1991 ya se disputaba a partido único, cuando al inicio del torneo era un cuadrangular o más adelante también en alguna ocasión un triangular. El partido se jugó el día de 11 de septiembre cuando los colchoneros ya habían disputado dos jornadas de Liga y los rossoneri otras dos del Scudetto, con sendas victorias por la mínima en la Serie A que fueron criticadas por Silvio Berlusconi por el mal juego realizado. El AC Milan iba a cobrar una buena cifra por participar que al final fue menos porque perdonaron dos millones y medio, algo que agradeció el presidente atlético Jesús Gil.

Cartel Villa de Madrid 1991

El AC Milan buscaba recuperar el cetro perdido en su país ante la Sampdoria y para ello, además del cambio en el banquillo, se reforzó con el mencionado Albertini y con Antonioli, Fuser, Gambaro y Serena. En la convocatoria para el torneo tuvo bajas importantes y a Madrid no viajaron Donadoni, Evani, ni ninguno de los tres neerlandeses porque Van Basten estaba lesionado y Gullit y Rijkaard se medían con la ‘oranje’ a Polonia en un amistoso el mismo día. La gran novedad de la lista fue la inclusión del yugoslavo Dragan Stojkovic. El plavi tenía una sanción de seis partidos con el Hellas Verona y se lo cedieron a los milanistas para este encuentro. Los rossoneri también intentaron que asistiera el balcánico Darko Pancev, pero su club, el Estrella Roja, se negó. La convocatoria final estuvo formada por 19 jugadores: Rossi, Tassoti, Baresi, Costacurta, Gambaro, Albertini, Stojkovic, Boban, Serena, Antonioli, Ancelotti, Fuser, Simone, Cornachini, Carbone, Corti, Galli, Massaro y Maldini.

El único partido de Carlo Ancelotti en su etapa de jugador ante el Atlético de Madrid fue en el Trofeo Villa de Madrid de 1991. Un encuentro en el que acabó siendo decisivo y que arbitró ¡José María Enríquez Negreira!

La mañana del encuentro las directivas de AC Milan y el Atlético de Madrid asistieron a la presentación oficial del torneo en el ayuntamiento de Madrid. El alcalde José María Álvarez del Manzano recibió y charló con Jesús Gil y con el Director General milanista Adriano Galliani. Además, la plantilla rossoneri se ejercitó sobre el césped del Vicente Calderón y la prensa gráfica pudo inmortalizar una charla entre los dos técnicos, Luis Aragonés y Fabio Capello, en el centro del campo con Italo Galbiati, ayudante del técnico transalpino, como afortunado testigo.

Luis Aragonés, Capello e Italo Galbiati

El encuentro se celebró a las 22 horas de la noche en el Vicente Calderón y fue retransmitido por las cámaras de Canal + (tras un Barça-Real Madrid a las 19:30h). La asistencia no fue la esperada y en el campo rojiblanco se dieron cita unas 27.000 personas. Ancelotti partió en el once titular junto a Antonioli, Costacurta, Paolo Maldini, Ancelotti, F. Galli, Baresi II, Fuser, Boban, Serena, Simone y Massaro. También tuvieron minutos Tassotti, Corti, Albertini, Carbone y Cornacchini, y finalmente se quedó inédito el yugoslavo Stojkovic. En los colchoneros partieron de inicio algunos jugadores con menos minutos y no participaron en el choque futbolistas como Futre, convocado con Portugal, Abel, Schuster, Juanito o Moya. La alineación de Luis Aragonés la formaron Diego, Aguilera, Toni, Ferreira (70' López), Donato, Solozábal, Sabas (76' Alfredo), Pizo Gómez (76' Manolo), Vizcaino (71' Julio Prieto), Pedro y Rodax.

El juego de ambos equipos tuvo brío en la primera mitad y decayó en la segunda. Los milanistas se adelantaron con una volea de Massaro desde la frontal del área y los colchoneros igualaron quince minutos después al transformar un penalti el austriaco Rodax. La polémica arbitral no faltó con la expulsión de Julio Prieto por doble amarilla y, sobre todo, por el tanto anulado a Albertini. En una falta indirecta, el centrocampista chutó y parece que el meta Diego rozó el cuero con lo que el tanto era válido. Sin embargo, Enríquez Negreira negó ese toque y anuló el gol pese a las protestas de los italianos.

Negreira

El choque se marchó a los penaltis en una tanda interminable. Un total de 24 lanzamientos hicieron falta para dilucidar al ganador por 9-10. Ancelotti fue decisivo al anotar dos penaltis. El primero de la tanda y el último para los rossoneri en el disparo número 23. Carletto engañó a Diego y a continuación el fallo de Rodax dio el torneo a los italianos. En la celebración Ancelotti y muchos de sus compañeros intercambiaron las camisetas con los atléticos y posaron vestidos de rojiblanco con el trofeo recién conquistado.

Penalti decisivo marcado por Ancelotti

La actuación de Carlo fue destacada en la crónica de MARCA con una buena puntuación. Fue su última temporada en la élite, algo que se confirmó un mes después cuando salió publicado su intención de retirarse al término del curso y entrar a formar parte del staff técnico de la selección azzurra como ayudante de Arrigo Sacchi.

 

Fotografías: archivo Alberto Cosín

No es un buen momento. En lo político, en lo social e incluso en lo climatológico. “Tiempos Asesinos”, que diría Loquillo. Habitualmente estas épocas solían tener una vía de escape que permitían la evasión. Aunque fuese solo por unas escasas dos horas más el tiempo de tertulia o comentario posterior con familia y amigos. Eran los tiempos en los que disfrutaba con el fútbol. Hoy, desgraciadamente, he llegado a la conclusión de que no me gusta. No lo paso bien cuando veo al Real Madrid. No es culpa del equipo. Ni mucho menos. Creo de hecho, que el madridismo vive una de sus mejores épocas. Con una plantilla joven y talentosa. Con unas perspectivas de resultados y de crecimiento económico y social inmejorables. Pero hay algo que hace que cada vez que veo un partido termine enfadado.

Desde hace tiempo siento que el Madrid no participa en una competición limpia. Y por eso, aunque gane, me voy con una sensación de impotencia al ver que ha tenido que sobreponerse a unas dificultades impuestas por un sistema corrupto. Con el objetivo de favorecer a quien ha venido sobornado al sistema durante los últimos veinte años (al menos). Y eso me cabrea, por decirlo suavemente. Ni siquiera los días en los que no se aprecian acciones dirigidas y los errores arbitrales se convierten en aciertos, puedo estar contento. Porque acto seguido se pone a funcionar la maquinaria mediática. Pretendiendo distorsionar la realidad, haciendo creer que lo que es legal es, paradójicamente, una ayuda arbitral al Real Madrid. Y eso me cansa aún más que el tener que ver al equipo remar a contracorriente durante los partidos.

Desde hace tiempo siento que el Madrid no participa en una competición limpia. Y por eso, aunque gane, me voy con una sensación de impotencia al ver que ha tenido que sobreponerse a unas dificultades impuestas por un sistema corrupto

Parto de la base de que es un sinsentido que se quiera ir en contra de un activo tan enorme para el futbol español como es el Real Madrid. No tiene otra explicación que no sea la de una represalia por la guerra que actualmente el club mantiene con los actuales gestores de las competiciones. Ya sean nacionales o internacionales. La Superliga y la negociación de derechos televisivos han puesto al Real Madrid en el punto de mira de esos dirigentes. Es una guerra. Insisto. Y como tal, hay que actuar en consecuencia.

La paradoja de Stockdale habla sobre el aprendizaje de un militar americano que fue cautivo durante años en la guerra de Vietnam. Sufriendo todo tipo de torturas y abusos. Siempre fue consciente de que saldría de allí, pero su disciplina diaria le obligaba a comportarse como si eso no fuese a pasar nunca. Así sobrevivió. Sin embargo, cuando le preguntaron sobre quiénes no lo lograron, respondió: los optimistas. Los que pensaban todos los días que iba a ser el último de cautiverio. Los que creían que iban a ser liberados de forma inminente y no protegían su mente y su cuerpo para un largo periodo de penurias. A mí, estos optimistas me recuerdan a ciertos aficionados que piensan que, por el simple hecho de ser el Madrid, la victoria ante los actuales ataques está asegurada. Los que piensan en cada partido que hay que sobreponerse a los errores arbitrales deliberados sin demasiada protesta porque “somos el Madrid”. Y el Madrid debe ganar sobrado.

Stockdale

Afortunadamente Florentino Perez y su junta no son de esos. Estoy convencido de que el presidente conoce esta teoría de “guerra”. De hecho, estoy seguro de que conoce todas las teorías sobre cualquier materia. Ya lo dijo Butragueño cuando le identificó como “ser superior”. Sabe que el Madrid es y será el más grande. Antes y después de esta guerra. Pero ha trabajado día a día en repeler todos los ataques de los que el club ha sido víctima. Peleando por la Superliga, construyendo un estadio que proporcionará ingentes beneficios, negociando patrocinios millonarios, denunciando ventas ilícitas de derechos de imagen, convenciendo a los mejores jugadores de que vengan a aquí. Y, sobre todo, no cediendo a un chantaje de la prensa que supondría la venta del alma del Madrid al propio diablo.

Ya no me gusta el futbol. Ya sólo me gusta el Real Madrid

En definitiva, ya no me gusta el futbol. Ya sólo me gusta el Real Madrid. Pero no podré disfrutar de él plenamente hasta que finalmente desaparezcan todos esos comandos itinerantes que quieren atentar contra su grandeza y su historia. Ese día llegará. Y será el momento de rendir un merecido homenaje a todos aquellos, además del presidente, que combaten día a día para denunciar las injusticias y tratar de que volvamos a recuperar la esperanza de un futuro mejor. Donde el fútbol vuelva a parecernos algo divertido.

 

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Buenos días, amigos. El Madrid se encarama a lo más alto de la clasificación de la liga tras ganar 0-2 su partido aplazado contra el Getafe con motivo de la disputa de la Supercopa en Arabia. Tras 22 jornadas, los blancos aventajan en dos puntos al Girona y en diez a Atleti y Barça.

De cabeza al liderato con los pies en el suelo. La frase aplica tanto para el Madrid como para Joselu, autor de ambos goles y merecedor de la portada de Marca.

Portada Marca

El primero, de cabeza tras pase de Lucas Vázquez, y no cualquier pase, el diecisiete merengue se convirtió en un trasunto de Míchel y Beckham para servir un centro perfecto desde la banda derecha que remachó su paisano Mato con la testa al fondo de la red de Soria. Picado y abajo, como reza el manual no escrito del nueve de toda la vida. Gol clásico. Arriba con ese balón, que Lucas Vázquez la prepara y Joselu mete gol.

El segundo, con el pie. Vinícius le asistió de manera inteligente, el catorce realizó un control orientado de categoría y pateó con la izquierda ajustado al palo siniestro del meta getafense. Otro tanto de delantero puro, acción canónica de control y definición para enseñar en las escuelas.

Joselu aplastó al Getafe, como tituló Ramón Álvarez de Mon en su crónica del encuentro. El Madrid, líder de la cabeza a los pies. O, como titula AS, «De Joselu al liderato».

Portada As

El Madrid no tenía por delante una tarea sencilla por varios motivos, el primero de ellos porque enfrentarse al Getafe es tan apetecible como un examen aduanero de orificios. El conjunto azulón dejaba claras sus intenciones presentando un once en el que al menos dieciséis futbolistas eran defensas. Sin embargo, el desempeño de los blancos fue inmaculado, dando una lección de cómo hay que jugar este tipo de partidos.

El segundo motivo que entrañaba dificultad es el concerniente a la ecuación plantilla-bajas por lesión-posibles bajas por sanción-calendario. El choque contra el Getafe era importante de cara a la consecución de la liga, pero también administrar una plantilla con muy pocos efectivos en la defensa, con la espada de Damocles de la suspensión sobre Camavinga y Tchouaméni y la perspectiva del derbi del domingo.

Además de la lesión de Rüdiger —esperemos que no pase de un golpe—, aquí la cosa no salió del todo bien precisamente por el tercer motivo que hacía difícil el partido de ayer: De Burgos Bengoetxea. El lamentable colegiado se encargó, entre otras cosas, de que Tchouaméni no vaya a estar presente contra el Atleti al mostrarle una amarilla con el partido prácticamente concluido por literalmente no tocar al rival.

Cómo será de desesperante el espécimen del silbato que fue capaz de sacar de sus casillas al calmado Carlo, al que amonestó y quien en rueda de prensa no entendía ni la tarjeta a Aurélien ni el penalti no pitado a Brahim en los instantes finales. Quizá el penalti más claro de todos los tiempos. Tan nítido, que hasta Carlos Martínez lo apreció así en la retransmisión y el ínclito Iturralde dijo que lo era.

Pero la amarilla a Tchouaméni y el penalti visto y no señalado a Brahim no fueron las únicas fechorías de De Burgos, el bilbaíno comenzó pisando fuerte al no mostrar amarilla a Damián en el minuto uno por propinar un manotazo en la cara a Vinícius. Djené también pisó fuerte, y mucho, al dieciocho merengue, en una acción que si la hubiese perpetrado cualquier jugador del Madrid habría sido expulsión y linchamiento público durante días. Latre en el VAR debía de estar viendo Tu cara me suena, porque no avisó al colegiado de campo.

El penalti a Brahim no fue el único, Carmona cometió otro claro sobre Vini. Si bien esta no era jugada de VAR, dice mucho del arbitraje —por llamarlo de algún modo— de De Burgos. El resto del partido fue un continuo desatino con intención y mala baba, como escribió Alberto Cosín en su crónica arbitral.

Por desgracia para el sistema, anoche no pudieron con el Madrid, que se impuso nuevamente a todos, incluso al lastre de ese sector madridista con alta concentración de ácido acético cuya amargamiento les impide disfrutar de este Real Madrid absolutamente irresistible, como lo define nuestro editor Jesús Bengoechea.

Sobre la portada de As y cambiando de tercio, es menester comentar el recuadrito que dedican al Atleti: «Competición desatiende al Atleti. Mantiene la fecha del choque ante el Athletic; el club madrileño no apelará». No, competición no desatiende al Atleti, de hecho, lo ha atendido, lo que ocurre es que ha desestimado su petición. Cuando el Cholo tuvo cuatro días más para preparar su choque copero frente al Madrid no se quejó tanto el entrenador mejor pagado del mundo.

También en As podemos apreciar el trabajo que realiza Tebas con los medios. El diario madrileño intenta vender la mejora del cadáver llamado fútbol español señalando un repunte en la inversión en fichajes durante este mercado invernal recién concluido.

Pasamos a la prensa del régimen culé.

Portada Mundo Deportivo

Mundo Deportivo recicla la portada de Sport de ayer; misma foto con otro titular. Es de agradecer el compromiso de los de Godó con el medio ambiente.

A diferencia del optimismo que exuda As con el mercado invernal, Mundo Deportivo lo califica de perfil bajo.

Llama la atención que resalten que Vitor Roque ya aprende castellano. Esperemos que durante su labor profesional no se le ocurra escribir ningún mensaje solo en este idioma y no en catalán, no vaya a ser sancionado por ello.

Portada Sport

«Perdí la chispa», titula Sport. Pero no es una bujía quien hace esta confesión, sino de Robert Lewandowski, que no carbura. El polaco dice que en 2023 hubo un momento en el que se sintió más débil tanto física como mentalmente, que cayó en una especie de corriente y necesitó demasiado tiempo para salir de ella. Robert, no era una especie de corriente, donde caíste fue en el FC Barcelona, y lo que te pasa es consecuencia de ello.

Pasad un buen día.

Sumidos en nuestra justa (y quizá baldía) lucha por señalar las miserias de un sistema corrupto, muchos madridistas estamos dejando pasar la oportunidad de alabar como merece a este Real Madrid. Estamos tan enfrascados en denunciar cada nueva vergüenza del ennegrecido (y ennegreicido) fútbol español que se nos está escurriendo entre las manos la parte luminosa de esta historia, que es un Real Madrid absolutamente irresistible, una escuadra, memorable a la vez en su estética y en su ética de trabajo, que marca un contraste brutal con la podredumbre que le rodea y que, por desgracia, le afecta.

Ojalá el equipo que deslumbró ayer en Getafe jugara en una burbuja, ajeno al putrílago infecto de la competición que no tiene más remedio que disputar y, si sigue jugando así, ganar también. Fue un nuevo capítulo de excelencia balompédica entre los muchos que ya ha impartido esta campaña, así, sin darse importancia. El Madrid está redefiniendo el concepto de lo que supone dominar un partido. Hasta la fecha, creíamos que tenía algo que ver con la manida posesión. No es que no tenga nada que ver, pero es una posesión libre del dogmatismo del sobeteo al balón, compatible con lo eléctrico, con un dinamismo abrumador y con aromas de novedad. Es un equipo que juega fresco, galvanizado por el afán de hacer justicia estética en cada jugada, sin que esto choque con la determinación de elevar cada balón dividido a la categoría de asunto de vida o muerte. Áxel Torres, en la retransmisión, casi no daba crédito al goce intelectual que el Real Madrid (¡el Real Madrid!) le estaba deparando durante la narración. Es un Madrid refulgente, extrañamente revolucionario dentro de los esquemas más canónicos.

Estamos tan enfrascados en denunciar cada nueva vergüenza del ennegrecido (y ennegreicido) fútbol español que se nos está escurriendo entre las manos la parte luminosa de esta historia, que es un Real Madrid absolutamente irresistible

Modric en la construcción del juego, y Joselu en la finalización, brillaron más que nadie. Aun así, muy probablemente no jugarán desde el inicio en el derbi. La mejor noticia es que no les importará, porque están ahí para sumar para el equipo. El espíritu de equipo que se percibe desde fuera de ese vestuario no tiene precedentes hasta donde yo recuerdo en mi memoria de aficionado, que ya es dilatada. Tchouaméni tampoco jugará ante el cholismo, por razones muy diferentes. A mí juicio, fue el mejor en Getafe, cubriendo todo el campo, desempeñándose como un poseso en el robo de balón y cumpliendo sobradamente como central cuando le tocó asumir la posición.

Tchouaméni contra el Getafe

No se recuerdan, por su parte, mejores partidos con la blanca de Lucas Vázquez y Mendy, jugadores a los que parte de la afición más elitista del mundo mira por encima del hombro. Abandonen la esperanza de tener razón. Lucas lo hizo bien absolutamente todo, y Mendy desmintió las absurdas acusaciones de paquetismo. Hay que empezar a valorar a este jugador de una bendita vez. Cubrió su banda con la impermeabilidad acostumbrada, pero miren su aportación descongestionando la jugada en el primer gol. Para enmarcar.

El Madrid está redefiniendo el concepto de lo que supone dominar un partido. Es un Madrid refulgente, extrañamente revolucionario dentro de los esquemas más canónicos

Como la citada afición elitista no disfruta si no está enfadada con alguien, las redes sociales (y los medios que les dan carnaza) la tomaron con el gol que falló Vinícius. ¿Por qué no os apeáis del árbol del vinagrismo durante unos segundos y disfrutáis? Vinicius falló el gol, en un partido ya muy encarrilado, porque quiso hacer algo para la posteridad. El hambre de posteridad le pudo, y para mí es difícil censurar eso. No quiso meter cualquier gol, sino uno que recordáramos siempre. Vini falló el gol, literalmente, por amor al arte. Crédito a Joselu, que se destapó ahí como asistente generoso.

Casi por encima de lo irresistible de su juego, está lo contagioso de su talante. Con este Real Madrid me sucede algo novedoso en el mapa de mis sentimientos. Siempre he querido que gane el Madrid porque soy madridista. Con este Real Madrid 23/24, me ocurre que quiero que ganen por esa razón, pero también porque quiero, necesito que ganen por ser quienes son, uno por uno. Necesito que gane cada uno de ellos, como individuos que considero de mi familia, y eso nunca antes me había sucedido. Quieren al Madrid tanto como yo, si no más que yo. No tengo la menor duda, y en esta corriente tal vez cursi, tal vez demagógica, me sumerjo cada vez que juegan, de manera que todos y cada uno de los días en que eso acontece, como reza el himno, son todo lo que soy.

 

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Arbitró Ricardo de Burgos Bengoetxea del comité vasco. En el VAR estuvo Jaime Latre.

Cada partido de este señor es un dislate. Un continuo desatino con intención y mala baba.

Se inventa faltas que no son como de la Tchouaméni ante Jordi, no ve córners claros y deja de señalar penaltis catedralicios como el sufrido por Brahim en el 92, en el que tampoco ayudó el VAR. Y, además, se ríe, como si estuviera encantado de conocerse.

Lo de mostrar amarillas también le cuesta. Un ejemplo, el manotazo de Damián a Vini en el primer minuto o el pisotón de Milla a Mendy en el 23. Luego sí se la enseñó a Djené por una acción de naranja ante Tchouaméni y a Mendy por llegar tarde ante Milla.

El penalti de Carmona a Vinicius también pudo señalarse perfectamente aunque no es jugada de VAR.

Al final del choque mostró amarilla a Tchouaméni que se pierde el derbi y a Ancelotti por protestar.

De Burgos Bengoetxea, LAMENTABLE. Ojalá no volviera a arbitrar al Real Madrid y en Primera división.

 

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Lunin: 8. No tuvo que intervenir mucho, pero su parada a Mayoral evitó muchos problemas.

Lucas: 8. Su partido más acertado este año.

Rüdiger: 6. Preocupa mucho su lesión.

Nacho: 6,5. Mejoró con respecto a los últimos partidos.

Mendy: 6,5. Muy sobrio

Tchouaméni: 8. Hizo una gran primera parte robando muchos balones y después cumplió de central.

Modric: 6,5. Jugó muy sobrado.

Valverde: 7. Pura energía.

Bellingham: 6,5. Más centrocampista cada día que pasa.

Vinicius: 5. Participó en el segundo gol, pero no tuvo un buen día en la definición.

Joselu: 9. Partido extraordinario. Dos goles y muy acertado en todas las ocasiones.

Camavinga: 6,5. Siguió la línea marcada por Tchouaméni

Rodrygo: 6,5. Mucho desborde en la izquierda.

Brahim: sin tiempo.

Carvajal: sin tiempo.

Ancelotti: 8. Perfecto planteamiento. Controló el partido.

 

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El Madrid ganó 0-2 con doblete de Joselu.

Ancelotti hizo más rotaciones de las que podía esperarse dado lo importante del partido. Lucas daba descanso a Carvajal, Modric a Kroos y Joselu a Rodrygo. Camavinga, que casi nunca coincide con Tchouaméni, aguardaría su oportunidad en el banquillo.

La primera parte del Madrid fue extraordinaria en su sobriedad. Desde el principio el conjunto tomó el control del balón y sorteó con maestría la presión del Getafe. Había mucha tranquilidad en la posesión blanca, pero cuando tocaba el juego se tornaba en vertical. Por ejemplo en el gran pase de Nacho a Vinicius que el brasileño controló muy bien, pero que no consiguió después introducir en la portería de Soria. Tenía poco ángulo.

El gol no se hizo esperar demasiado. Llegó en el minuto 14 tras una larga posesión que acabó con el balón en la banda de Lucas. El lateral gallego puso un centro de auténtico lujo a su paisano Joselu que la mandó a guardar con la cabeza y como dictan los cánones.

Celebración del primer gol de Joselu contra el Getafe

El Madrid no se relajó con el gol y continuó su plan de partido ante la impotencia del equipo local. Fue una primera parte que perfectamente se pudo ir con otro gol de ventaja gracias a una nueva jugada del dúo gallego que protagonizó el gol. Esta vez Soria sí pudo parar a Joselu que volvería a tener una ocasión en el ocaso de una primera parte en la que vimos la mejor versión de Tchouaméni como stopper.

La única mala noticia fue el golpe que sufrió Rudiger y que nos encogió el corazón a todos. Iba a ser sustituido en el descanso. Tchouaméni pasaría a ser central y Camavinga en su lugar en el centro del campo.

El Madrid ganó 0-2 con doblete de Joselu

La segunda parte empezó peor para el Madrid. Ya no tenía tanto control de balón y había dejado de buscar el segundo. El Getafe había mejorado con los cambios y Greenwood empezaba a recibir en ventaja. En una de esas jugada su disparo rebotó en el palo por fuera.

Sin embargo, Joselu volvió a aparecer en el minuto 11. Su control orientado tras el pase de Vinicius fue medio gol. La otra parte vino ocasionada por su magnífico disparo con la zurda. Era el 0-2.

En el minuto 62 Vinicius falló un gol que no puede fallar. Joselu le había asistido y el amago del brasileño fue perfecto para tumbar a Soria, que sin embargo se rehízo y detuvo el disparo algo displicente del brasileño.

Vinícius y Soria

El Madrid llegaba ya en cada ataque rápido con mucha claridad, mientras al Getafe, tras un inicio prometedor, le volvía a costar mucho. Vinicius perdonó de nuevo otra ocasión clara en la que Soria le comió terreno y justo antes Valverde pudo también estrenarse.

Un error de Tchouaméni en la salida del balón dejó a Mayoral solo frente a Lunin, quien consiguió desviar lo suficiente el disparo como para que fuese al palo. El Madrid reaccionó bien con una ocasión de Modric.

Vinicius se marchó para que entrase Rodrygo en su lugar, quien casi mete su gol en la primera jugada que protagonizó. Poco después asistió a Bellingham tras un gran regate, pero el inglés encontró demasiadas piernas en su disparo.

Entraron Carvajal y Brahim por Bellingham y Joselu en el 88. A Brahim le hicieron un penalti muy claro que ni el árbitro ni el VAR quisieron ver. Ya no había tiempo para más.

 

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Todas y cada una de las hipótesis que la resistencia madridista alentó en lo más profundo del negreirismo se van confirmando. En 2017, Tomás González Martín publicó en ABC la primicia: en un cónclave arbitral, el (por entonces) mandamás de los colegiados había arremetido contra el Real Madrid, proclamándolo como enemigo público número uno del colectivo, y predisponiendo en consecuencia a los trencillas contra el club de Concha Espina.

Sánchez Arminio: "El Madrid no cae bien en este estamento"

No se prestó demasiada atención a esta noticia. Los que la aireamos en redes sociales, o en nuestros modestos medios de comunicación, fuimos tachados de conspiranoicos. Hace un par de días, el mismísimo Javier Tebas, poco sospechoso de querer auxiliar al madridismo en su cruzada antinegreirista, recuperó la historia, dándola por verídica. Lo que antes era conspiranoia es hoy verdad oficial.

Javier Tebas asegura que “Negreira sí pintaba” en el colectivo arbitral y recuerda que Sánchez Arminio llegó a aleccionar de manera “inconcebible” a los árbitros contra el Real Madrid en una reunión en Santander. https://t.co/c4RF1jmwb8

— Esteban Urreiztieta (@eurreiztieta) January 30, 2024

Hace apenas una semana, publicábamos en La Galerna mi entrevista con Manuel Ángel Pérez Lima, árbitro de Primera División entre 2005 y 2007. El titular era suficientemente explícito: "No creo que Negreira actuara solo". No hacía falta ser el entrevistador más incisivo del mundo para indagar, ni ser Tim Sebastian del Hard Talk de la BBC para apuntar a Arminio. Como era de prever, Pérez Lima no quiso mojarse en ese apartado, pero dejó clarísimo su pésimo concepto del fallecido dirigente arbitral. "No pongo la mano en el fuego por nadie, y menos por alguien que me mintió durante años", sentenció.

No, Negreira no actuaba solo. No encaja en ningún esquema lógico que actuara sin la aquiescencia —por no decir bajo las órdenes— de su superior jerárquico

Victoriano Sánchez Arminio está muerto. Produce algo de rubor hablar mal de quien no puede defenderse. A este pudor natural cabe oponer dos salvedades. La primera es que Arminio nunca se habría defendido de lo que dice Tebas (ni de este artículo) estando vivo. A lo sumo, habría concedido una entrevista de interés humano a Isaac Fouto para volver a negar lo de aquella reunión, plagada de testigos que certificarían lo contrario.

La segunda razón para pasar por encima de los remilgos post-mortem es la certidumbre de que la muerte, por sí misma, no sitúa en los terrenos de la santidad a quien en vida los ha evitado. En la misma entrevista, hice notar una curiosa coincidencia a Pérez Lima, sobre la cual él rehusó pronunciarse porque implicaba a otro compañero. Arminio descendió a Pérez Lima por haber dado validez a un gol marcado con la mano por el Kun Agüero; esa misma temporada, el propio Arminio regalaba la final de Copa a Rodríguez Santiago... apenas días después de que este hubiera concedido un gol al Espanyol de Messi que, aun manifiestamente marcado con la mano, estuvo a punto de dejar al Real Madrid sin la segunda Liga de Capello, a beneficio del Barça, cliente de Negreira. ¿Solo de Negreira?, cabe preguntarse, siguiendo la estela de la ¿conjetura? de Pérez Lima.

Enríquez Negreira y Sánchez Arminio

No, Negreira no actuaba solo. No encaja en ningún esquema lógico que actuara sin la aquiescencia —por no decir bajo las órdenes— de su superior jerárquico. No encaja así, en abstracto, pero cuánto menos lo hará a la luz de las arminiadas que acabamos de consignar. Pérez Lima, a Segunda y Rodríguez Santiago a la final de Copa, como castigo/premio (respectivamente) por el mismo error: conceder un gol con la mano. Muñiz Fernández, fin de carrera por señalar un dudoso penalti a Pepe en Elche. Por sus obras le conoceréis, y esta vara de medir es la propia de quien ordena a su vice que asuma el riesgo de poner su cuenta a trueque de una parte del pastel, saque la pasta de dicha cuenta no bien llegue (como sabemos hizo Negreira) y se comporte como una buena mula.

Pérez Lima, a Segunda y Rodríguez Santiago a la final de Copa, como castigo/premio (respectivamente) por el mismo error: conceder un gol con la mano. Muñiz Fernández, fin de carrera por señalar un dudoso penalti a Pepe en Elche. Por sus obras le conoceréis

Por eso importa mucho y a la vez poco la respuesta a la pregunta: ¿pintaba mucho Negreira? Pérez Lima coincide con todos los árbitros que están desfilando ante el juez Aguirre: claro que pintaba. Pero, incluso en el caso de no hacerlo, la trama seguiría en pie. Cualquiera pinta lo suficiente como para ejercer de bagman.

No, claro que Negreira no actuaba solo. El esfuerzo para no mirar más alto en la pirámide se antoja sobrehumano. Por encima de Negreira estaba Arminio, a quien ya hemos descrito, y por encima todavía estaba Villar, el único de los tres que ya ha pisado un rato la cárcel, si bien ni por asomo por tan largo tiempo como a todas luces parece merecer.

Villar y Sánchez Arminio

Villar niega haber sabido jamás lo que hacía Negreira, pero sus propios manejos coinciden sospechosamente con los de Negreira, y sobre todo con los de su cliente. En 2004, Villar es reelegido presidente de la RFEF —y por consiguiente jefe supremo de los árbitros— gracias a las maniobras sibilinas del FC Barcelona, es decir: del cliente de Negreira y todo indica que de Arminio. Relaño concibe y publica su famosa Teoría General del Villarato, a partir de la cual los colegiados eran premiados o castigados en función de qué tal trataran a quien (por varias vías) cada vez era más eso, o sea, EL CLIENTE. El cliente de toda esta gente. Recientemente, a la luz de lo descubierto sobre Negreira, Relaño ha añadido, genialmente, un apellido para el villarato: "villarato engrasado". El que mandaba tenía que devolver los favores prestados al Barça. Por si hiciera falta, la maquinaria se lubricaba con pingües emolumentos para los que estaban inmediatamente por debajo de Villar.

Arminio, q.e.p.d. Imaginar que la maquinaria de fraude deportivo más exitosa y longeva de la historia se sostuvo sin su colaboración es teoría que repugna a la razón

Con máquina tan bien engrasada, y sin perjuicio de que alguna vez eso también sucediera, ¿quién necesitaba el engorro de repartir sobrecitos entre los trencillas, de manera individual? Ellos ya sabían qué es lo que tenían que hacer para mantener contentos a los jefes, desde Villar a Negreira pasando (sí) por Arminio, a saber: mantener contento al cliente de los jefes.

Algunos árbitros sabrían de hecho que el Barça era el cliente del sistema, con algunos exponentes de participación en el enriquecimiento ilícito que la Guardia Civil investiga (que sepamos, Clos Gómez, actual responsable del VAR, Hdez Hdez, Schez Mtnez y Jaime Latre). Otros sólo se lo imaginarían, y preferirían no preguntar. Los más ingenuos descartarían la existencia del "engrase", pero no por ello ignoraban en qué sentido debía moverse el engranaje para satisfacer a los superiores jerárquicos.

Arminio, q.e.p.d. Imaginar que la maquinaria de fraude deportivo más exitosa y longeva de la historia se sostuvo sin su colaboración es teoría que repugna a la razón. Como reza el dicho popular, ni pruebas ni dudas.

 

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