Estuve en el Santiago Bernabéu el día que Vinícius marcó su primer gol con el Real Madrid. Me invitó Jesús Bengoechea por aquello de que uno nunca sabe cuándo será la última vez que el Real Valladolid visite un templo así —los caminos del descenso son inescrutables—. Era una época un tanto extraña, a caballo entre lo que fuimos y lo que hemos vuelto a ser. El Barcelona estaba terminando de pagar los cómodos plazos de su affaire con Negreira y todavía se abrazaba a los títulos en España. No sabíamos nada de lo que ahora sabemos, pero sí intuíamos todo lo que nos confirmaron después. En definitiva, vivíamos un mal llamado periodo de ‘entreguerras’ con el madridismo buscando nuevos ídolos y Vinícius llamando a la puerta para ver si había sitio.
Aquel gol fue muy de un Vinícius alborotado, imberbe, que empezaba a mostrar un amplio abanico de recursos, pero sin que se pudiera intuir, ni de lejos, todo lo que iba a explotar después. Como cuando vas por primera vez al Mercadona a las 19:05 y coges una piña con la intención de coger una piña, no de poner a Carlos Sobera de fondo explicándote lo que es el amor y la pasión después de una primera cita. Vinícius era carne de meme, de jugador que las metía de rebote, que regateaba y ya, que corría por entusiasmo y no por lógica, que gambeteaba porque era brasileño, no porque supiera. Vinícius era un saco de boxeo perfecto para una prensa siempre necesitada de volcar sus frustraciones con alguien más débil, poco respondón, que encaje sin rechistar y no llore al sangrar.
Vinícius era un saco de boxeo perfecto para una prensa siempre necesitada de volcar sus frustraciones con alguien más débil, poco respondón, que encaje sin rechistar y no llore al sangrar
Aquello fue en 2018. Estamos en 2024. Al abrir las ventanas se intuye el aire fresco de un nuevo Balón de Oro. Si no hay escándalo de por medio —algo nunca descartable—, Brasil se abrazará al otoño para celebrar el primer galardón de un compatriota desde Kaká (2007). Vinícius ya no las tira al córner y tampoco se empotra contra los rivales. Ya no necesita contar hasta tres para relajarse antes de rematar y tampoco es un ‘agitador más IVA’. Directamente se ha convertido en un futbolista devastador, imparable, brutal. Marca, asiste, decide, provoca el caos. Ha hecho lo que nunca pensaron que iba a hacer. Y nada le molesta más a la prensa que descubrir que el saco de boxeo ya no encaja golpes, sino que luce extremidades y los devuelve.
Las portadas de ‘AS’ y ‘Marca’ del sábado son la demostración del nerviosismo, el intento final de desestabilización. No pudieron con él cuando le contaron a la gente que la culpa del racismo lo mismo era de Vinícius por llevar minifalda y tampoco van a poder ahora. El brasileño son los valores del Real Madrid hechos futbolista: contra todo y contra todos, constante, en permanente evolución, indestructible, obsesionado con la victoria. Tiene la mentalidad perfecta para ser histórico aquí. Y el juego, claro. Y el talento. Y la determinación. Y el físico. Y la inteligencia futbolística. Y demasiadas cosas que no caben ni un sitio tan exquisito como La Galerna.
Vinícius se ha convertido en un futbolista devastador, imparable, brutal. Ha hecho lo que nunca pensaron que iba a hacer. Y nada le molesta más a la prensa que descubrir que el saco de boxeo ya no encaja golpes, sino que luce extremidades y los devuelve
Lo van a enfrentar a Kilian Mbappé, quien tampoco tiene culpa de la gélida infancia de la prensa. Intentarán buscar una fricción con el club por una renovación todavía en pañales. Le culparán de los malos resultados los mismos que dijeron que Zidane no valía o que el Real Madrid jugaba mejor sin Cristiano Ronaldo. Es la historia de siempre, pero con personajes distintos. Conviene no caer en la trampa, no alimentar las campañas. Hace años que Florentino Pérez cerró el grifo a la prensa y por eso, entre otras muchas cosas, encontramos, de vez en cuando, historias de este tipo cuyo único objetivo es provocar una grieta por la que poder meter la mano. Vinícius es oro. Y Balón de Oro. Y el Real Madrid lo sabe, tanto lo primero como lo segundo.
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Aunque sigamos en la mayor racha de la historia de partidos de liga sin perder, aunque Carvajal haya igualado a nada más y nada menos que el añorado Goyo Benito en la posición nº 23 del club con 420 partidos oficiales jugados, aunque se hayan alcanzado los 10 partidos consecutivos sin perder ante los canarios, aunque nunca se haya perdido en un 29 de agosto, aunque resulte que el jueves se dio el quinto 1-1 del Madrid en Las Palmas en liga, el equipo no carbura.
No quiero ser vinagre, porque ya sabéis que no lo soy. Entiendo que estamos en agosto aún, que no han tenido un descanso apropiado ni una pretemporada como debe ser, entiendo que hay que acostumbrarse a los cambios, tanto por adición como por omisión, entiendo que el entrenador tiene que acoplar las nuevas piezas y hacer que la máquina funcione, entiendo que sólo son tres partidos de liga y que hay que estar “confiantesh” con el equipo, entiendo que si no ha venido nadie es, simplemente, porque no se ha podido o porque lo que había no era del nivel del Real Madrid, entiendo que haya que ir con cautela, entiendo que Zamora no se ganó en una hora, entiendo que en agosto, frío al rostro y que al mal tiempo, buena cara, pero estoy empezando a cabrearme con mesura con el equipo.
Puedes no tener piernas, que lo entiendo, puedes no tener los mecanismos automatizado con tus nuevos compañeros y sin tus antiguos compañeros, que también lo entiendo, pero no entiendo que no se dejen la piel en el campo, fallen o acierten, no entiendo que no ganen un puñetero duelo porque el rival mete la pierna más, no entiendo que salten sin ganas, que no anticipen un balón porque se miran, no entiendo que te puedan entrar dos tíos hasta la cocina y marcarte cuando tú tienes seis en el área y se quedan mirando al balón y al jugador, no puedes estar confiando siempre en el milagro de Courtois. Eso no puede ser.
Confiemos en el equipo y en su cuerpo técnico, pero no dejemos que los jugadores se acomoden, porque eso será una muy mala señal. El domingo, en Chamartín, hay que arrollar al Betis, si no en juego y goles, al menos en ganas y voluntad, no quiero que me tengan que leer el lunes como una hidra. No quiero estar, en agosto, más agobiado que don Quijote en un parque eólico. Avisados están.
Confiemos en el equipo y en su cuerpo técnico, pero no dejemos que los jugadores se acomoden, porque eso será una muy mala señal
Ni del FC Negreilona tengo ganas de hablar. Bueno, un poco sí… Ahora, después de la señora de Negreira, investigan a la secretaria por recibir pagos que no le corresponden. Cosas veredes, Sancho amigo, que dijo el de la Triste Figura. A este paso, van a investiga hasta a la señora de la limpieza de la prima de Laporta. Y todavía quieren fichar, inscribir y que se les deje la impunidad. Por cierto, lo de Dani Olmo ha sido sublime, el colmo del fraude de ley, el colmo de la desfachatez pero, claro, mi tocayo, con tal de seguir en la poltrona, tan contento tragando con todo. Pues nada, que así siga…
Bueno, con el cabreo que se pueden imaginar, les dejo unos datos del partido, siempre referidos al Real Madrid. Ya saben, ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en la vida.
Madrid y Las Palmas han jugado 71 partidos de liga, con un balance de 48 partidos ganados 16 empatados y 7 perdidos, con 182 goles a favor y 63 en contra.
En total, R. Madrid y Las Palmas han jugado 81 partidos oficiales, con un balance de 55 partidos ganados 17 empatados y 9 perdidos, con 209 goles a favor y 75 en contra.
El mayor goleador a Las Palmas en partido oficial es SANTILLANA , con 21 GOLES, seguido de Di Stéfano (14), Gento y Pirri (9), Joseíto (8), Amancio (7), Rial, Grosso y Juanito (6).
Goleadores a Las Palmas en partido oficial de la actual plantilla
Vinícius (2) Brahim, Tchouaméni (1).
El R. Madrid ha marcado gol en los últimos 21 partidos jugados otra Las Palmas en partido oficial (todos en liga).
El primer Las Palmas- R. Madrid de liga se jugó el 9 de septiembre de 1951, partido que finalizó con el resultado de 1-4, goles de Pahíño (3), Molowny. Ese fue también el primer Las Palmas-R. Madrid oficial.
MORIENTES ha marcado el único repóquer a Las Palmas en liga en el 7-0 de 10 de febrero de 2002, en el que incluso falló un penalti.
DI STÉFANO Ha marcado un póker a Las Palmas en liga.
Di Stéfano (3), Pahíño, Amancio y Juanito han marcado un hat trick a Las Palmas en liga.
El balear Busquets Ferrer ha arbitrado 2 partidos al Real Madrid, con un balance de 1 victoria, 1 empate, con 6 goles a favor y 1 en contra.
El Real Madrid ha jugado 7 partidos oficiales en 29 de agosto, con un balance de 5 victorias y 2 empates, con 16 goles a favor y 5 en contra.
El Real Madrid nunca ha perdido en 29 de agosto en partido oficial.
CARVAJAL iguala a GREGORIO BENITO en la posición histórica del club nº 23 con 420 partidos oficiales jugados.
FEDE VALVERDE iguala a FERENC PUSCAS en la posición histórica nº 53 del club con 262 partidos oficiales jugados.
LUCAS VÁZQUEZ iguala a MIGUEL ÁNGEL en la posición histórica nº 32 del club con 247 partidos de liga jugados.
VINÍCIUS se convierte en el jugador histórico nº 54, con 179 partidos de liga jugados.
El Real Madrid lleva 30 partidos oficiales sin conocer la derrota.
El Real Madrid lleva 35 partidos de liga sin perder, lo que constituye la mayor racha de su historia.
EL REAL MADRID LLEVA 10 PARTIDOS DE LIGA SIN PERDER CONTRA LAS PALMAS.
EL REAL MADRID SÓLO HA PERDIDO UNO DE LOS ÚLTIMOS 17 PARTIDOS DE LIGA JUGADOS CONTRA LAS PALMAS.
GOLES OFICIALES:
CARVAJAL: 13
MODRIC: 39
LUCAS VÁZQUEZ: 37
VINÍCIUS: 85
RODRYGO: 54
FEDE VALVERDE: 22
MILITAO: 11
MENDY: 6
CAMAVINGA: 2
ALABA: 5
RÜDIGER: 4
DANI CEBALLOS: 7
BELLINGHAM: 23
BRAHIM: 15
TCHOUAMÉNI: 2
ARDA GULLER: 6
FRAN GARCÍA: 1
MBAPPÉ: 1
ENDRICK: 1
GOLES OFICIALES 2024/25
RODRYGO: 1
FEDE VALVERDE: 2
BRAHIM: 1
MBAPPÉ: 1
ENDRICK: 1
VINÍCIUS: 1
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Buenos días, amigos. Anoche se cerró el mercado estival de fichajes sin sorpresas, bombazos o faxes que fallan fantásticamente bien. La liga es fiel reflejo de la sociedad española actual y no se puede esperar algo de donde no hay.
El gasto neto de la competición que acaudilla Tebas asciende a la astronómica cifra de 13 millones de euros. Por ponerlo en contexto, la Liga es superada por competiciones tan potentes como la tercera división inglesa, la segunda de Arabia Saudí o las ligas de Catar, México, Grecia y Turquía. Paul Tenorio se ocupó de recopilar los datos en X:
La Liga cierra el mercado con un gasto neto de 13M en fichajes, ocupando la 14ª posición.
Han gastado más en la segunda división saudí, la tercera inglesa o en las Ligas de México, Grecia, Turquía, Qatar... Y por supuesto Premier, Ligue 1, Serie A y Bundesliga.
Tiesos. pic.twitter.com/DP4vE7DTF9— Paul Tenorio (@Paul_Tenorio) August 31, 2024
Pero como quien paga manda, en As dicen que LaLiga recupera su esplendor:
Todo el mundo tiene que comer y es conveniente tener contento al jefe, pero escribir eso con los datos mostrados antes en la mano es, como mínimo, psicodélico. As publica el gasto bruto, no el neto.
El diario madrileño lleva a su portada a Mbappé y Ancelotti y titula «Mbappé no es el problema». Afirman que el club respalda al francés —31 de agosto, faltaría más— y que Carlo trabaja en su encaje y en otros aspectos.
Es innegable que el Madrid no está funcionando del mismo modo que lo es la fecha del calendario. En un tiempo veremos si el coche carbura o no. En la humilde opinión de este portanalista, el problema principal —que no único— del auto es el centro del campo, el Madrid genera el mismo fútbol que una cafetera rota, pero sea esta la causa o no, el cuerpo técnico blanco es el más capacitado para solucionarlo.
De la misma manera que As loa la depauperada liga de Tebas, Marca malmete con Vini. Le ordenan que se enchufe y busca desestabilizar una vez más al Madrid: «El club cree que desde la oferta árabe su nivel ha bajado».
¿Qué autoridad moral tiene un diario cuyas portadas no han ayudado precisamente a frenar los ataques racistas contra Vnícius para exigirle que juegue mejor? El problema es que para tener autoridad moral es necesario estar dotado de moral.
Además, un diario con el mínimo sentido moral de la profesión recogería en su portada lo afirmado por el juez Aguirre, instructor del caso Barça-Negreira, en su último auto: «(hay) claros indicios de criminalidad relativos a la comisión de un delito de corrupción en el deporte» y «otro independiente de blanqueo de capitales».
Al juez «no se le ocurre ninguna otra razón convincente que la de alterar la competición deportiva nacional» como razón de los pagos del FC Barcelona a Enríquez Negreira, vicepresidente del CTA.
A nosotros tampoco se nos ocurre otra. Ni a nadie con autonomía intelectual y ética.
¿No es suficientemente grave que, de nuevo, un juez colija que hay claros indicios de criminalidad relativos a la comisión de un delito de corrupción en el deporte para que los principales diarios deportivos españoles lo lleven a su portada?
Sí es suficientemente grave, pero la prensa tiene sus prioridades, y por encima de la información de la (presunta) comisión de múltiples delitos por parte del segundo equipo más importante de España, el Barça, se encuentran sus propias lentejas. Si quieres las cobras y si no lo dejas.
Hay más, porque entra en escena Concepción Díaz, Conchi, secretaria de Negreira. La Guardia Civil ha encontrado transferencias directas del FC Barcelona a la señora Díaz, lo expone Aguirre en su auto. El Instituto Armado resalta que este movimiento de capital «carece de coherencia» porque se justificó como pagos de las facturas a la empresa (Soccercam, S.L.) del hijo del Negreira, Javier Enríquez, y no existe ninguna relación de dependencia comercial, mercantil ni profesional entre esta empresa y la señora Díaz, ni entre el Barça y ella que pudiera justificar los pagos. La Benemérita también ha hallado pagos a J. M. Alfonso, amigo personal del exvicepresidente arbitral.
El dogma blaugrana de la purísima comisión del delito, que se perpetra de manera inmaculada sin que tenga consecuencia penal o administrativa alguna.
La prensa lo omite para que no exista. El silencio de los corderos.
Hemos visto cosas que vosotros no creeríais. Millones de euros más allá de Orión que viajaron desde el FC Barcelona a las cuentas de un jefe de los colegiados arbitral sin ser castigado por las autoridades ni reprendido por la prensa ni por la afición. Árbitros recogidos en sus hoteles por el hijo de Negreira y convenientemente adoctrinados en el trayecto en vehículo al estadio. Trencillas obligados a ingerir alimentos en discutible estado cerca de la puerta de La Torrada. Todos esos claros indicios de criminalidad se perderán como lágrimas en la lluvia.
Pasad un buen día.
Esta temporada el Real Madrid nos está acostumbrando a una cosa: they need a little time to wake up. Desde la Supercopa, de final feliz, las primeras partes son de desperece y legañas. El partido en Las Palmas no fue una excepción. Los aficionados pensamos que today's the day that all the world will see, pero los jugadores reservan esos días para las fases clave de la Champions. Para ellos no es más que another sunny afternoon, walking to the sound of my favorite tune.
Y así pasa, que cuando el rival dice hello, el equipo todavía está chained to the mirror and the razor blade. Some might say que el campo estaba fatal, al menos desde la televisión, pero cuando se trata de competir, nobody ever mentions the weather. En el minuto 5 ya estábamos por debajo en el marcador, merced a un avance no excesivamente rápido de Las Palmas, pero que, parece, no mereció que ningún centrocampista o defensa se lo tomara en serio y metiera el pie. Una vez vamos por debajo, I think I've got a feeling I've lost inside. “Don't ever stand aside”, pareció decirle con la mirada Rudiger a Tchouameni. Y es que, en el resto del partido, it's never gonna be the same.
A partir de ahí, you gotta roll with it, pero los minutos are falling by like the rain. Uno tras otro. Some might say que Mbappé es una pieza de difícil encaje en el engranaje blanco, y es que how many special people change cuando él estaba acostumbrado a jugar en el extremo?. El tiempo transcurrió sin ocasiones claras hasta el descanso. You could wait for a lifetime. En los vestuarios, Ancelotti repitió hasta cuatro veces “you gotta make it happen”, ciertamente enojado, no sé si entre “cigarettes and alcohol”, porque Carletto es más de chicles.
Ancelotti levantó la ceja y les dijo: “we're all part of the masterplan”. Pero algunos jugadores parecían lejos de entenderle. Carlo continuó: “Si no sale por un lado, there's four and twenty million doors on life's endless corridor”. Vinicius levantó la mano y contestó “Suena bien, but I don't know what you're saying to me. My today fell in from the top”. Carlo, algo arrepentido, le dijo "maybe you're gonna be the one that saves me, and after all, you're my wonderwall". Nuestro entrenador quedó bound with all the weight of all the words he tried to say.
La segunda parte comenzó mejor, los jugadores parecieron centrados en el mencionado masterplan de Ancelotti, pero la química entre Vini y Mbappé no mejoró. “You're standing ignoring me”, le dijo en un momento dado uno al otro. Son two of a kind. Alguna cabalgada de Mbappé, como una champagne supernova in the sky, trajo esperanza. El fichaje de la temporada pareció por momentos echarse el equipo a la espalda. “I'm feeling supersonic, give me gin and tonic”, pensó. Y lo intentó con algún chut lejano que salió, sin embargo, demasiado centrado. A man's got a limit. Convengamos una cosa: aunque no esté acertado, he’s electric.
En pleno acoso madridista, un balón pegó en la mano de un defensa de Las Palmas. Vini asumió la responsabilidad. Y acertó. Era el momento. There's lots and lots for us to do. Y los aficionados pensábamos “Hey now! Hey now!”. Lejos de continuar el asedio, los jugadores de Las Palmas recuperaron el aliento y el Madrid casi no volvió a inquietar la portería contraria. En lo sueños madridistas, la primera volea de Endrick se colaba por la escuadra. Whatever. La realidad es que no entró y, no solo eso, nos libramos por milímetros de encajar el segundo. Y Ancelotti, desde la banda, se desgañitaba: “you know that I gotta say time's slipping away”.
Tras el partido, camino del aeropuerto, Carletto se sinceraba con Davide: “I can feel the warning signs, running around my mind. And when I leave this island I'll book myself into a soul asylum. My body feels young but my mind is very old. So what do you say?” El hijo del míster contestó: “I feel a little down today, and I ain't got much to say. Now is not the time to cry, now's the time to find out why. Y, sobre todo, don’t look back in anger, take that look from off your face, porque pronto empezará la Champions que nos volverá a poner up in the sky”.
Aún resuenan en el Bernabéu las plegarias no respondidas de los aficionados a un tal Toni Kroos: “don't go away, say what you say, but say that you'll stay, cause I need more time just to make things right.” Pero, ya sabemos. Ahora él está married with children.
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Buenos días. Con la excepción de Hume, nuestro llorado colaborador Antonio Escohotado, el eminente filósofo, manifestaba un cierto desdén por los pensadores cuya lengua materna fuera el inglés. "No puede ser un buen idioma para la filosofía aquel que no distingue entre ser y estar". El verbo to be como limitación.
Empecemos este portanálisis/editorial con un mensaje que es a la vez de esperanza y de advertencia. No seamos anglófonos, madridistamente hablando. Los que hablamos castellano distinguimos entre ser y estar. El Madrid no ES malo (de hecho, es buenísimo). El Madrid ESTÁ mal. De hecho, está fatal.
El titular de Marca no puede ser esta vez más atinado. No arranca. Esa es exactamente la sensación, y la tabla lo refrenda: cuatro puntos por debajo del equipo cliente de Negreira con tan sólo tres jornadas disputadas. Este Madrid puede, en un descuido, empatar en Mallorca o en Las Palmas. Pero no puede jamás empatar en Mallorca Y en Las Palmas. Es evidente que algo no carbura y urge dar con la solución, porque conocemos este tipo de situaciones, y un Madrid que se descuelga al principio es un Madrid muerto para el campeonato liguero. Un campeonato lleno de trampas que denunciamos un día sí y otro también en este medio, lo cual nos brinda el derecho a advertir del peligro de que la principal trampa sea el propio Real Madrid, que nos tiene desagradablemente perplejos.
Tras un inicio prometedor con el logro de la Supercopa y el estreno goleador de Mbappé, el equipo se ha desmoronado. Puede ser que estemos en pretemporada, como ya se dijo por aquí, y se trate de un problema físico, pero si es así estamos tardando demasiado en salir del hoyo. No queremos creer que sea el caso, pero algunos futbolistas proyectan una imagen de desidia preocupante. Desde la grada, o enfrente de la TV, uno tiene unas sensaciones que tal vez no se correspondan con la realidad. Por eso decimos que no queremos creerlo.
Tampoco queremos creer (pero lo parece) que el equipo haya perdido su alma, que junto a la calidad de sus futbolistas es lo que le llevó a conquistar las dos últimas Champions en las tres últimas ediciones. Estábamos enamorados del espíritu de ese equipo. ¿Se ha volatilizado? ¿Está en riesgo de hacerlo?
Primeros tiempos como el de Las Palmas están prohibidos en el código mental del Real Madrid C. de F. Después mejoró la cosa, en particular con el ingreso en el campo de Güler, pero sólo dio para empatar merced a una jugada en la cual Vinícius pifió escandalosamente un remate, con la fortuna de que luego hubo mano. El brasileño está desconocido, y no nos referimos sólo a su peinado.
Aunque también. Quizá sea un signo externo de que algo no va bien. Desde luego, lo mínimo que se puede aseverar es que le tiene gafado.
Mbappé lo intentó, y podría haberse cobrado una nueva pena máxima si se hubiese dejado caer en una jugada en el área en la que fue repetidamente agarrado. Militao tuvo una noche toledana. Tchouaméni ESTÁ mal (las redes sociales dicen ahora que ES malo, como si no hubiese demostrado ya muchas veces su calidad). Ahora mismo, de los presuntos titulares, los únicos que están luciendo de verdad son Courtois y Valverde.
El que no es que no ESTÉ, sino que en términos madridistas no ES, es Toni Kroos. Toni Kroos no ES. No existe ya en el aspecto puramente pragmático del juego del Madrid. Aprovechamos la idea feliz del día para recalcar que la nostalgia del juego del alemán es paralizante. Es un callejón sin salida. Toni Kroos, futbolísticamente hablando, ya no es y no va a ser otra vez nunca más. Hay que hacerse a la idea de esto, mirar alrededor, constatar que seguimos teniendo muy buenos jugadores y jugar de otro modo, despreciando añoranzas paralizadoras. Un fichaje de última hora en el centro del campo supondría un espaldarazo a esta actitud. También lo haría la incorporación de un central.
Urge reaccionar. Sí hay un hombre que puede capitanear esa reacción, ese hombre es Ancelotti.
Os dejamos con la prensa cataculé y sus entrevistas a Dani Olmo.
Pasad un buen día.
Arbitró Mateo Busquets Ferrer del colegio balear. En el VAR estuvo Cordero Vega.
Buen arbitraje del colegiado que dominó el partido en todo momento. Bastante acertado en faltas y en lo disciplinario.
En la primera mitad lo más destacado fue la amarilla a Mendy por una dura entrada a Sandro en el 39', y el no señalar nada en la pugna McBurnie con Rüdiger en el área blanca en el 42'. En la segunda parte sí decretó la pena máxima a favor de los madridistas tras una clara mano de Suárez. Además, vieron amarilla Militao por una entrada a Manu en el 87' y el técnico local Carrión por protestar. En el 88' marcó Viti, pero Mata estaba en fuera de juego en el saque de la falta previa.
Busquets Ferrer, BIEN.
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Courtois: 5. Casi no intervino.
Lucas: 6. De los más intensos.
Militao: 4. Error en el gol. Mala primera parte.
Rüdiger: 5. Algo más aseado que Militao.
Mendy: 4. Lejos de su nivel de fiabilidad.
Tchouaméni: 5. De menos a más, pero sin alardes.
Modric: 4. Le costó mucho incidir en el partido.
Valverde: 7. El que más entrega puso.
Brahim: 4. Muy desacertado.
Vinícius: 4. A pesar del gol, estuvo por debajo de su nivel.
Mbappé: 4. Muy desacertado en los disparos.
Fran: 5. Dio algo más de energía.
Rodrygo: 5,5. Su entrada le dio más amplitud al ataque.
Güler: 6. Dejó un gran pase a Endrick.
Carvajal: 5. Sin demasiada incidencia.
Endrick: 5. Tuvo dos ocasiones, pero poco tiempo.
Ancelotti: 4. El equipo salió dormido al campo. Esta vez hizo pronto los cambios, pero no fue suficiente.
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El Madrid ha empatado en Las Palmas tras un pésimo primer tiempo.
Ancelotti, pese a que había anunciado que las rotaciones llegarían una vez entrase la Champions, dispuso tres cambios: Lucas por Carvajal, Modric por Güler (Bellingham) y Brahim por Rodrygo. Volvía Mendy tras su sanción. Aplaudo que las variaciones en la alineación comiencen pronto.
El partido arrancó de la peor manera posible con un gol de Moleiro tras indecisión de Tchouaméni y Militao. La verdad es que la concentración e intensidad brillaron por su ausencia en una primera parte en la que nada le salió al Madrid. Los errores e imprecisiones en el pase fueron una constante ante la mirada preocupada de Ancelotti.
Solo puedo rescatar dos ocasiones en este primer acto: ambas fueron a través de disparos desde fuera del área de Valverde y Rüdiger en las que el portero local estuvo realmente bien.
Las Palmas dispuso de alguna llegada peligrosa ante la pasividad defensiva del Madrid, que mucho debía mejorar su desempeño en la segunda parte para sacar el partido adelante.
En el descanso salieron Rodrygo y Fran por Brahim y Mendy. Ambos estuvieron mal y el francés tenía tarjeta.
El Madrid ha empatado en Las Palmas tras un pésimo primer tiempo
El comienzo de la segunda parte fue bastante mejor y las ocasiones empezaron a llegar, aunque la más clara fue para Sandro, que no pudo acertar con la portería tras sortear a Courtois.
El Madrid llegaba y la referencia de Rodrygo en la derecha le daba más sentido a los ataques. Mbappé lo intentó varias veces, pero quizás en este tramo la más nítida fue la de Tchouaméni de cabeza. En el minuto 63 entró Güler por Modric.
En el 67’ se produjo el gol del empate. Tras una jugada bastante larga, llegó un centro de Lucas que, tras ser tocado por Vinícius, acabó en las botas de Güler. El turco trató de llevarse el balón y el jugador local lo tocó con la mano. El penalti lo convirtió Vinícius.
En el 75’ salió Lucas y entró Carvajal. El Madrid continuaba atacando y uno se paraba a pensar en el tiempo malgastado de la primera parte. En el minuto 85 salió Vinícius y entró Endrick.
El brasileño tuvo dos ocasiones pero el empate permaneció inalterable.
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Llegó uno de los momentos del verano con el sorteo de la Champions. Un nuevo formato de la gran competición europea con un sistema novedoso de enfrentamientos donde ya no hay grupos sino ocho rivales, cuatro en casa y cuatro a domicilio.
El Real Madrid tendrá un nivel medio de adversarios tras haber evitado a tres de los gallos del bombo 1: Manchester City, PSG y Bayern. De ese bombo se vio emparejado con el Borussia Dortmund en casa y el Liverpool en Anfield. Del bombo dos se verá las caras con dos transalpinos: AC Milan en Madrid y la Atalanta en Bérgamo. Sus contrincantes del bombo tres serán el Salzburgo en el Santiago Bernabéu y el Lille fuera. Por último, del bombo cuatro, en el que se encontraban los equipos más débiles, cayeron para el cuadro blanco el Stuttgart en la capital de España y el Brest en Guingamp, al no poder utilizar su campo.
La final de la pasada Champions League se repetirá en la edición 2024-25 de la máxima competición continental. El Real Madrid se enfrentará a un conjunto teutón con varias novedades. La primera de ellas en el banquillo porque Terzic dejó el equipo y le sustituyó Nuri Sahin, antiguo jugador merengue. En lo que respecta a la plantilla, se marcharon puntales importantes como Sancho, Hummels y Fullkrug. Entre sus incorporaciones destacan Anton, Gross, Yan Couto, Beier y Guirassy. La mejor noticia es que el encuentro será en casa y se evitará el viaje al Signal Iduna Park, uno de los estadios más calientes de Europa.
Un clásico europeo que vuelve. Buenos recuerdos de las dos últimas finales ganadas a los reds y también de la última visita a Anfield en 2022, que terminó con victoria madridista por 2-5. El viaje a Liverpool será el más complicado de los que esperan al Real Madrid en esta fase previa. Los reds inician una nueva era sin Klopp en la parcela técnica y con el neerlandés Slot como nuevo jefe. En el equipo inglés continúan referentes como Salah, Van Dijk, Alisson o Luis Díaz. Este verano abandonaron la escuadra hombres como Matip, Carvalho, Adrián o el retirado Thiago, y solo aterrizó Chielsa, al quedar Mamardashvili cedido en el Valencia un curso más. Una incógnita esta nueva etapa es el cambio de sistema al 1-4-2-3-1 en lugar del 1-4-3-3, aunque la idea de juego es parecida a la de Klopp. En la Premier han empezado bien con dos victorias.
Otro partido con sabor a la Copa de Europa. Los dos equipos más galardonados del continente que suman 22 trofeos entre ambos. En pretemporada ya jugaron en Estados Unidos y esta vez los rossoneri visitarán el Santiago Bernabéu. También los milanistas están en un nuevo periodo con Fonseca de entrenador en lugar de Pioli. El fichaje estrella de su verano es Morata, aunque el crack de la escuadra es el portugués Rafael Leao. Además, en defensa se han incorporado Emerson y Pavlovic. Su inicio de temporada ha dejado dudas con solo un punto en dos jornadas en la Serie A, al igualar con el Torino en casa y caer en la carretera con el Parma.
La Supercopa de Europa de Varsovia se repite en el Atleti Azzurri d’Italia. Una de las visitas del cuadro blanco que ya conoce el campo con una victoria con tanto de Mendy en los octavos de final de la Champions 2020-21. Equipo incómodo en su feudo, muy ofensivo y que realiza una presión agobiante. Una salida peligrosa. En estas semanas desde el choque de la Supercopa la Dea se ha reforzado con Rui Patricio, Bellanova, Kossounou, Cuadrado y Samardzic. Por tanto, se puede esperar a una Atalanta de más nivel y con el zorro Gasperini en el banquillo que es un fantástico estratega.

Primer encuentro oficial contra el equipo austriaco. El único antecedente es un amistoso en la pretemporada del año 2019 cuando en el Salzburgo todavía militaba un joven Erling Haaland. El choque es en el Bernabéu y es un aspecto positivo porque en su campo los austriacos, con un fútbol enérgico e intenso, aprietan de lo lindo. En la línea de los rivales blancos también los centroeuropeos estrenan técnico, el antiguo asistente de Klopp, el neerlandés Pepijn Lijnders. Se espera un equipo con desparpajo, con mucho talento joven porque es un conjunto que trabaja la cantera y firma jugadores muy jóvenes para formarlos desde edades tempranas. Como jugadores peligrosos hay que destacar a los malienses Yeo y Dorgeles, al israelí Gloukh y al argentino Capaldo.
Un nuevo rival en la historia europea para el Real Madrid. Los franceses sufrieron en la última ronda del playoff ante el Slavia Praga, pero consiguieron el billete gracias a su fortaleza en casa donde vencieron por 2-0. Los dirige Bruno Genesio y ha bajado algún escalón en los últimos tiempos, pero se trata de un equipo que puede dar un susto a cualquiera en un buen día en su terreno de juego. Partido especial para Camavinga, que regresa a casa, y para Mbappé, que se medirá a su hermano. Su estrella es el delantero canadiense Jonathan David y también disponen de jugadores de calidad como el inglés Gomes y con experiencia como Umtiti, Meunier y Mandi.
Un equipo alemán es siempre un equipo alemán pese a que esté en el último bombo. El aspecto importante es que el duelo será en el Bernabéu y no en Alemania, que siempre es una salida espinosa. La temporada pasada realizaron una campaña extraordinaria en la Bundesliga quedando en segundo lugar incluso por delante del Bayern, y seguro que tratarán de hacerlo igual en la Champions. Es un equipo de autor entrenado por Sebastian Hoeness y con jugadores poco conocidos para el gran público. No contarán ya con su máximo goleador, el franco-guineano Guirassy, que ha hecho las maletas este verano con destino el Borussia Dortmund, pero sí están Mittelstädt, Fuhrich y Undav, que formaron parte de la selección alemana en la última Eurocopa, Millot, un joven talento francés como centrocampista ofensivo, y el punta bosnio Demirovic. Su inicio no ha sido tan espectacular y cayeron por penaltis en la Supercopa alemana ante el Bayer Leverkusen y en el estreno liguero contra el Friburgo.
Un debutante en la Champions que tendrá uno de los días más especiales de su historia con la visita madridista. No será en su campo del Francis-Le Blé porque no cumple con los requisitos de la UEFA y actuará como local en el Stad Roudorou de Guingamp. Una de las sensaciones del fútbol francés que terminó en tercer lugar en la pasada Ligue 1. Su entrenador es Eric Roy, antiguo jugador del Niza, Lyon, OM o Rayo Vallecano. Tienen lesiones importantes en Lees-Melou y Locko y su jugador más desequilibrante es Faivre que acaba de volver al cuadro bretón tras sus experiencias en Lyon, Lorient y Bournemouth. El once suele ser enteramente francés a excepción del arquero neerlandés Bizot.
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Como los lectores más fieles de esta publicación ya conocen, en La Galerna somos muy partidarios de Amanece, que no es poco. José Luis Cuerda, su director y guionista, le dijo cuando entonces a Jabois en Jot Down que las dos mejores películas de la historia son Plácido y El apartamento, porque miran a la vida a la cara, a la altura de los ojos. A mí me gusta Amanece, que no es poco porque mira a la vida como un niño: desde apenas unos palmos por encima del suelo y con los ojos rebosantes de imaginación, en un contrapicado de espejo cóncavo que, al deformar la realidad, la convierte en algo más absurdo y por tanto más noble. Para el niño nada es absurdo porque su mente aún no se ha plegado a los dictados de la lógica; por eso nada hay tan limpio, tan inocente como lo disparatado.
Y así, yo creo que Amanece, que no es poco nos parece tan madridista porque esa mirada chacotera, ese buscarle las cosquillas a la vida, ese surrealismo coñón y desenfadado que consiste en despojarse de seriedades para ponerse el mundo por montera y disfrutar como un niño de un balón redondo, es como muchos de nosotros entendemos el madridismo. El Real Madrid nos devuelve a la infancia, porque representa lo más noble del fútbol, lo más limpio, lo más puro, con su punto de inconsciencia que le permite enfrentarse a las situaciones más comprometidas sin concebir por un momento la posibilidad de la derrota. Nadie tiene tanta facilidad como el Real Madrid para emular a los niños en su capacidad asombrosa de difuminar la frontera entre sueño y realidad.
Nadie tiene tanta facilidad como el Real Madrid para emular a los niños en su capacidad asombrosa de difuminar la frontera entre sueño y realidad
Al fin y al cabo, no otra cosa es el madridismo, sobre todo el madridismo en Europa: la capacidad de convertir en lógico lo absurdo, agarrar los sueños con la mano y bebérselos de un solo trago. ¿Qué es nuestra andadura europea año tras año sino un niño dispuesto a divertirse, un mocoso atravesando dragones con su espada de madera para acabar despertando y sorprendiéndose a sí mismo levantando la orejona? Para el Real Madrid, en cuanto que Real Madrid, sólo el pesimismo es inconcebible.
Tengo para mí que esa es la razón por la que el Madrid acostumbra desde hace décadas a andar manga por hombro en la liga negreiresca, incluso antes de saber que lo era. Un poco a contratempo, como esos turistas japoneses que no aciertan a llevar el ritmo con las palmas el día de Año Nuevo en el Musikverein de Viena. Y es que la liga hace ya mucho que no es precisamente ni la Marcha Radetzky ni un vals de los Strauss, ni siquiera la obertura de El murciélago, por más que tenga un bastante de opereta y un mucho de nocturnidad e incluso de alevosía. Es más bien una cosa de Stockhausen, horrísona, disonante y estridente, ayuna de ritmo, de armonía y de cualquier cosa remotamente parecida a la belleza.
En verdad los partidos parecen desarrollarse como si fueran las notas de una obra para piano del alemán interpretada (arbitrada) por él mismo, es decir, accionando las teclas (o el silbato) con su musicalísimo culo, con el mismo criterio que un mono empuñando dos pistolas o que Roures empuñando el VAR y las imágenes de TV, y con simiesca obsesión antimadridista (en este caso la analogía es no sólo oportuna sino casi obligada). Una bomba de racimo cuya metralla aterriza a la buena de Tebas, inopinadamente, sin orden ni concierto.
Para el Real Madrid, en cuanto que Real Madrid, sólo el pesimismo es inconcebible
Y para que no nos falte de ná, que diría un andaluz de Motril, provincia de Villarato (pongo por caso), salpimentamos tan indigesta receta con lo de Vinícius, y todo el antimadridismo y casi todo el periodismo dale que te pego. «Leña al mono, que es de goma como antes lo era de Madeira», y además tiene la desfachatez de protestar los latigazos. Con lo cual, el aburrimiento y la fealdad tornan en asco y en vergüenza, y la liga muta en pudridero y el oxígeno en hedor irrespirable.
Así que en España, en esta liga de saldo y baratillo, hecha de retales, hace muchos años que los partidos eran trastos polvorientos rescatados de un viejo zaquizamí y esparcidos sobre una manta al buen tuntún, sin obedecer otro criterio que el capricho de un vendedor ambulante, y sin que despierten más interés que la atención despegada y efímera del ocasional paseante. Era una Liga destartalada y desgalichada que avanzaba trabajosamente, a trompicones, con los árbitros tropezando a todas horas con los muebles, pero eso sí, con el guion bien aprendido. Una cosa decadente, como el crepúsculo de un día nublado, como la ola que muere de vieja en la orilla. Así no había manera de mantener el optimismo y de evitar que la alegría se fuera agostando. Ni siquiera para el Madrid.
Ya lo dijo Jean François Revel: la primera de las fuerzas que gobiernan el mundo es la mentira. Y en ningún lugar eso ocurre de forma tan soberana como en el fútbol español
Pero eso era antes. Ahora es peor. Porque ahora sabemos lo del Negreirato, por mejor nombre Barçagate. Ya no es la sospecha de manipulación, el hartazgo frente al antimadridismo rampante, el hastío de ser meretriz y encima pagar la cama en forma de derechos audiovisuales que generaba el Real Madrid y usufruían nuestros enemigos, que no rivales. Ahora es ya la certeza de adulteración. El saber, sin lugar posible a la duda, que todo es una gigantesca farsa, un apaño catedralicio, un embuste envuelto en una mentira dentro de una trola. Y lo que es aún peor: la impunidad del crimen y la indiferencia —el silencio cómplice— de la prensa y el aficionado.
Ya lo dijo Jean François Revel: la primera de las fuerzas que gobiernan el mundo es la mentira. Y en ningún lugar eso ocurre de forma tan soberana como en el fútbol español. Una gran mentira que ya muestra impúdica a los cuatro vientos su asquerosa y expansiva desnudez, sin que nadie —a veces, ay, diríase que tampoco el Real Madrid— parezca advertir su presencia, como no sea para desviar inmediatamente la mirada hacia otro lado.
¿Cómo mantener así la mirada de un niño? ¿Cómo preservar la inocencia? Nos la han robado, y en cuanto se refiere a la liga española, sólo queda ya la mirada desengañada, apagada, del moribundo. Anochece, que no es nada.
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