Buenos días, amigos. Marca titula «Hoy podríamos tener un finalista español», y si Barça y Atleti eliminan al PSG y Borussia Dortmund es cierto que ocurriría, pero en condiciones normales este titular no sería posible.
¿Por qué no sería posible? Muy sencillo, porque en condiciones normales el Barça no estaría disputando ni la Champions ni la corrompida liga de Tebas, ya que durante décadas se compró los favores del arbitraje español. Así de sencillo, que a veces nos perdemos en explicaciones que deberían ser innecesarias y en rebatir sesudamente justificaciones circenses al indiscutible —existen facturas— delito cometido por el FC Barcelona.
Sin embargo, ahí están los de Xavi, sin haber recibido sanción alguna, ni en España ni en Europa, en más de un año desde que salieron a la luz los millones pagados a Negreira, vicepresidente del CTA, y en posición casi inmejorable para plantarse en semifinales de la máxima competición, donde le esperarían bien el Dortmund, bien su pseudofilial, el Atleti, lo que es casi como decir que tienen medio pie en la final.
As también dedica su primera plana a Barça y Atleti, y los insta a resistir para pasar a semifinales. Ha sido fichar Ceferin a Gil Marín y tener muchas probabilidades los rojiblancos de volver a una semifinal de Champions seis años después.
Tanto As como Marca dedican un —pequeño— espacio a la corrupción patria. Pero solo al hecho de que el TAD abre expediente a Rocha y a toda la gestora.
El Tribunal Administrativo del Deporte legitimó a dicha gestora, encabezada por Rocha, simplemente para los asuntos del día a día hasta que hubiese una nueva junta directiva salida de unas elecciones que deberían haberse convocado con inmediatez. Pero, por lo que sea, el vicepresidente económico de Rubiales estimó oportuno tomar varias decisiones que difícilmente pueden calificarse como ordinarias: ponerse un sueldo de 675.000 euros (contra el criterio de sus propios servicios jurídicos), retrasar la convocatoria de elecciones, otorgar el VAR a una empresa avalista del Barça, retirar la demanda de la RFEF contra la liga por CVC, sustituir al seleccionador femenino y elegir nueva entrenadora, renovar al masculino y, como colofón, declarar ante juez y fiscal que acababa de enterarse, allí mismo en los juzgados, de la prórroga del contrato de la Supercopa que él mismo había firmado.
Tebas ya había dicho, al igual que se dijo de Negreira, que Rocha era un florero, pese a ser el vicepresidente económico de Rubiales y presidente de multitud de comisiones de la RFEF. Y Tebas ha corrido raudo a recurrir la imputación de Rocha. Al justificador oficial del reino, Fouto, le ha faltado tiempo pasar salir a defenderlo, y un compañero de tertulia suyo, el catedrático Emilio Cortés, activo defensor de la tesis de que no hay nada de malo en pagar millones de euros al vicepresidente de los árbitros, es el abogado de Rocha.
Es todo un círculo vicioso de personas presuntamente corruptas que se apoyan entre sí para mantenerse en el poder y seguir disfrutando de las prebendas laborales y económicas de las que gozan.
Son tantos los escándalos que se conocen cada día que cuesta no perderse en este estercolero. Ayer, Libertad Digital publicó que cinco árbitros se reunían en el hotel con Javier Enríquez —hijo de Negreira— antes de los partidos para «conversar». Los cinco colegiados son Alberola Rojas, Gil Manzano, Hernández Hernández, Sánchez Martínez y Soto Grado. Casualmente, los cinco internacionales y con no pocas actuaciones escandalosas contra el Real Madrid.
También ayer conocimos un fragmento del libro La verdad del caso Negreira, de Estrada Fernández y Miguel Ángel Pérez, en el que el exárbitro cuenta cómo el vicepresidente del CTA que cobró del Barça condicionaba a los colegiados, cómo le recibió en La Torrada, cigarro y copa de cava en mano, y le soltó un corleoniano: «¿Sabes lo que es la familia?».
Pero no busquéis nada de esto en las portadas, al parecer no es relevante.
El fútbol actual es una ciclópea inmundicia con el único brillo de limpieza y dignidad que representa el Real Madrid. Antonio Valderrama escribe hoy en La Galerna que El fútbol es una cosa mucho más grande y majestuosa que el engrudo mezquino en el que se empeñan en convertirlo todos los que viven de él en los periódicos, las tertulias, la tele y la radio. En el fondo, es un asunto de una sencillez extrema que remite a “esas cosas del principio” que, según dicen, son las únicas que importan al final. Karim Benzema dejó hace dos abriles esculpida en mármol una máxima poética que vale por todo lo publicado en prensa en los últimos cien años: vamos a hacer algo bonito que es ganar. Cojámonos de la mano del Madrid, último reducto de esperanza del mundo, y dejémonos llevar por la ilusión del partido de mañana contra el City.
Os dejamos con las portadas cataculés.
Pasad un buen día.
A través de las Copas de Europa el madridista puede ver los bucles del Tiempo. Vivimos tan metidos en el trajín de las cosas, las rutinas, lo ordinario, las preocupaciones, las prisas, que son estos partidos a vida o muerte de cada primavera los que nos obligan a pararnos y mirar. Mirar por la ventana y darnos cuenta de que algún día estaremos muertos (por toda la eternidad, como cantaban Facto Delafé y las flores azules) pero de que hoy, ahora, seguimos vivos. Estamos vivos. Mañana, en el Etihad Stadium de Manchester, el viejo y gastado pero siempre vivo y eterno Madrid saltará al campo de nuevo en busca de eso que está más allá de la realidad cognoscible y que nosotros nos empeñamos en empequeñecer poniéndole el torpe nombre de pasar la eliminatoria.
A estas alturas del cuento pasar una ronda más que menos no significa nada, por lo menos para mí, que no soy el que tiene que pagar las nóminas en el club. ¡Hablamos de pasar como si fuéramos unos periodistillas cualquiera, unos columnistas del AS de medio pelo! El poeta italiano Gabriele Tinti tiene un poema precioso sobre esa maravilla de bronce que sobrevivió a la Antigüedad, el Púgil del Quirinal, que define la cosa mucho mejor.
Lo cierto es que prácticamente todo lo profundo e importante de la vida puede entenderse mejor mirando un rato al Púgil, a solas, en esa joya romana que pasa desapercibida para las hordas de turistas que es el Palazzo Massimo del Museo Nacional: I have to go, again, even though I’ve just come back, even if I’m covered in blood, blood all over me, everywhere, that no one bothers to wipe off and yet they call me, still, the crowd cheers, the ref is impatient, my opponent awaits me, I feel deadened, every voice is far away and yet I hear, I know that this is the moment that I have to go, it’s my job.
En el fondo, el fútbol es un asunto de una sencillez extrema que remite a “esas cosas del principio” que, según dicen, son las únicas que importan al final
Como el Madrid es una criatura antigua que emerge del limo de los recuerdos y pone ante nosotros el espejo del tiempo, volverá a sentarnos delante del televisor aunque estemos cubiertos de barro y de sangre y la multitud grite enfervorizada a nuestro alrededor. Es nuestro trabajo y nuestro momento.
El fútbol es una cosa mucho más grande y majestuosa que el engrudo mezquino en el que se empeñan en convertirlo todos los que viven de él en los periódicos, las tertulias, la tele y la radio. En el fondo, es un asunto de una sencillez extrema que remite a “esas cosas del principio” que, según dicen, son las únicas que importan al final. Karim Benzema dejó hace dos abriles esculpida en mármol una máxima poética que vale por todo lo publicado en prensa en los últimos cien años: vamos a hacer una cosa mágica, que es ganar.
Toneladas de porquería escrita, dicha y oída, publicada en directo, streaming, grabada o en diferido, se disolvieron en el olvido como las ruinas de Nínive bajo el polvo del desierto tras los primeros noventa minutos de la eliminatoria. Dos equipazos frente a frente, poniendo el uno frente al otro lo mejor de sí, titanes golpeando y recibiendo hasta firmar un 3-3 provisional que llevó al aficionado a aquella noche de los tiempos en los que, en el foot-ball, defendían 3 y atacaban 7. El City, que es el mejor equipo del mundo, hizo pagar religiosamente cada fallo del Madrid, quien a cambio lidió a ese gran miura petroenriquecido como el Gladiador Borghese del Louvre, desnudo, con el escudo de bronce en un brazo y la espada en la otra mano, siempre preparado para encajar, siempre listo para asesinar.
Toda la tontería del fútbol contemporáneo, y me atrevo a decir del mundo enloquecido y kafkiano en el que vivimos, desaparece como por ensalmo cuando dos equipos se meten mano a tumba abierta en un knockout de la Copa de Europa, la última gran expresión de libertad y verdad a la que puede asistir el hombre occidental moderno junto a una corrida de toros.
Toda la tontería del fútbol contemporáneo, y me atrevo a decir del mundo enloquecido y kafkiano en el que vivimos, desaparece como por ensalmo cuando dos equipos se meten mano a tumba abierta en un knockout de la Copa de Europa
Por eso, es normal que tanto una cosa como la otra acumulen enemigos por doquier que quieran cargarse el invento, pues vivimos en un mundo que se transforma ante nuestros ojos, por la voluntad de innúmeros poderes fácticos, en un decorado de cartón-piedra.
A la Copa de Europa hay que desearla con obsesión, frenéticamente, enfermizamente. La Copa de Europa es la mujer de nuestra vida. Sólo así, y con mucha suerte, puede uno, al final, ganarla. El Madrid la desea más que nadie, por eso tiene tantas. Ese es el secreto por el que se preguntan, sin entenderlo, los antimadridistas. ¡Es el amor, imbéciles! Es el amor, pero como ellos han construido su identidad y su concepción del mundo y de las cosas a partir del odio, la Copa de Europa les resulta un misterio indescifrable. Y en cierto modo, lo es, pero no de la manera en la que ellos piensan.
La lengua en la que soñamos es con la que interpretamos el mundo, y el madridista habla, en la Copa de Europa, la lengua de la exaltación, la de la pasión, por eso no le importa que Guardiola recupere a De Bruyne y a Walker o que la vuelta se juegue en Manchester. Es la lengua de los niños, para quienes no hay imposibles. Ganarle al City, por muy bueno que sea, no es imposible, como tampoco volver a recibir cuatro goles: lo que es imposible es no afrontar un partido así como la víspera de Reyes. Si al final toca carbón no quedará más remedio que comérselo.
El Madrid desea la Copa de Europa más que nadie, por eso tiene tantas. Ese es el secreto por el que se preguntan, sin entenderlo, los antimadridistas. ¡Es el amor, imbéciles!
Lo del City hay que tomárselo con torería. Es un equipo largo como un proceso administrativo, con 30 titulares disponibles en cualquier momento. A una escuadra así es muy difícil batirla del todo aunque uno sea el Real Madrid. En la ida todos esperábamos triangulaciones satánicas en la frontal del área y los goles llegaron de esa forma tan sacrílega para el cruyffista promedio que es el chutazo desde lejos. Las cartas de la baraja del Pep son ilimitadas y además el Pep es muy bueno, buenísimo, por más que haya madridistas empeñados en compararlo con Juanma Lillo.
Sin embargo hay asuntos en la vida que acaban llegando a ese terreno brumoso lleno de inhibidores de frecuencia para lo racional y en los que sólo vale el instinto. Juncal, el maravilloso torero resabiado y truhán que inventó Armiñán, decía que él no le tenía miedo ni a los miuras ni a las mujeres, por muy peligrosas que fueran. Siempre me acuerdo de mi padre, que en cada sorteo me repite lo mismo: el que tiene que tener miedo es al que le ha tocado el Real Madrid.
Karim Benzema dejó hace dos abriles esculpida en mármol una máxima poética que vale por todo lo publicado en prensa en los últimos cien años: vamos a hacer una cosa mágica, que es ganar
La tauroctonía está tan dentro del ethos madridista, desde aquella primera sede social junto a la vieja plaza de Madrid, que aflora en partidos así. Puerta grande o enfermería, según el antiguo dicho, que toma cuerpo y verdad en cuanto suena el himno de la Champions League y unos cuantos niños se ponen a mantear una banderola redonda llena de estrellas. El Madrid, que siempre está donde tiene que estar, cuenta con una vida extra en la Copa de Europa y Guardiola lo sabe. Hay que dejar que su cuerpo hieda, como hicieron con el de Paquiro, para por fin poder darlo por muerto. Eso da un margen de confianza en uno mismo a los jugadores que no es moco de pavo, teniendo en cuenta que en la Copa de Europa pesa más el espíritu que la técnica.
Toda la conversación pública, entretenida hasta ese instante en fruslerías, en pedreroladas, se acaba como el murmullo de los tendidos en cuanto va a salir el toro. Catorce Copas de Europa después, con todo sesudo análisis acerca de lo que debiera o no hacer Carletto, tendría que terminar igual que los bustos de los emperadores romanos que los curtidores romanos medievales utilizaban para sacudir las pieles. El Madrid surgirá de la boca del túnel de vestuarios del Etihad con el gesto heroico que aprendimos cuando éramos niños, se acallará el insoportable bla bla bla y el mundo estará, de nuevo, por estrenar.
Getty Images.
Comunikado Hoficial 16/04/2024
El Real Madrid, tras la reunión de su Junta Directiva el pasado 15 de abril de 2024, ha resuelto de manera irrevocable su retirada de la competición de La Liga doméstica. El club no participará en más encuentros de La Liga, aunque actualmente sea el líder con una ventaja de 8 puntos sobre su inmediato perseguidor.
La decisión de retirarnos está fundamentada en la persistente inacción de las autoridades gubernamentales, incluyendo la complicidad del Consejo Superior de Deportes (CSD), frente a los escándalos de arbitraje, destacando el caso conocido como Negreira o #BarcaGate, así como en las continuas irregularidades en la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). Estos problemas, que datan de hace más de dos décadas, siguen emergiendo con la revelación de nuevos incidentes cada semana, en los que nuestro club sistemáticamente resulta ser el principal afectado.
Resulta inaceptable que los mismos árbitros implicados en actos de corrupción que han beneficiado al FC Barcelona en detrimento de nuestro club y que están sujetos a investigaciones judiciales sigan oficiando nuestros encuentros
También nos resulta inverosímil que el actual responsable del Comité Técnico de Árbitros (CTA), cuyas falsedades en el caso Negreira han sido ampliamente demostradas, continúe al mando de este organismo. Asimismo, resulta injustificable que el máximo responsable del VAR, D. Carlos Clos Gómez, a pesar de estar bajo investigación, siga ocupando su cargo.
Además, la clara connivencia del presidente de La Liga, D. Javier Tebas, con el FC Barcelona y el hasta ahora presidente en funciones de la RFEF, Pedro Rocha, así como sus continuas declaraciones en contra de nuestro club, evidencian un trato preferencial hacia otros equipos que resulta perjudicial para nosotros.
Informamos a nuestros seguidores de que actualmente estamos explorando diversas opciones para unirnos a otras ligas nacionales. Hemos recibido varias propuestas y estamos evaluando cada una de ellas. Proporcionaremos más detalles sobre este proceso en las próximas semanas.
El Real Madrid atraviesa el peor momento de la temporada, como escenificó Mario Hezonja tras la derrota ante el Baskonia en la Euroliga. Los de Chus Mateo protagonizaron una primera parte para el olvido ante el Fútbol Club Barcelona en el Palau. «La manera en la que hemos salido es simplemente vergonzosa», dijo Sergio Llull al descanso en el micrófono de Movistar. Con más pundonor que acierto, el Real Madrid se acercó en el electrónico, para acabar cayendo ante el eterno rival por seis puntos. En el último cuarto, las decisiones de Carlos Peruga fueron decisivas para frenar la remontada blanca.
El madridismo mostró en las redes sociales su enfado con lo pitado por el árbitro aragonés, e inevitablemente salió a escena Enríquez Negreira. Las acusaciones al Fútbol Club Barcelona van más allá de Internet, con el señalamiento de «corrupción sistémica» en los autos del juez Aguirre. Como único club personado en la causa, el Real Madrid se siente perjudicado por las actuaciones del Barça. La sombra de la sospecha se cierne sobre de un club que no ha sido capaz de aclarar el motivo por el que abonaban facturas al vicepresidente del CTA (Comité Técnico Arbitral), más allá de las cajas exhibidas por Joan Laporta. Por el momento, la Agencia Tributaria no ha detectado pagos de la entidad azulgrana a los dirigentes del arbitraje de la ACB.
Por el momento, la Agencia Tributaria no ha detectado pagos de la entidad azulgrana a los dirigentes del arbitraje de la ACB
Peruga se granjeó la enemistad del madridismo al ser el colegiado que presenció desde una posición privilegiada la falta no pitada de Víctor Claver a Jeffrey Taylor en la final de la Copa del Rey de 2018, que ganó el Barcelona por dos puntos. Horas después del partido, Peruga retiró el «Me Gusta» a un tuit que criticaba a Luka Doncic.
El pasado lunes, La ACB publicó un vídeo con la grabación del micrófono del árbitro del «Clásico», una práctica que implantó antes de que el CTA compartiese los audios del VAR tras la filtración (todavía por aclarar) a Gerard Romero. Las imágenes solo acumulan 24.000 reproducciones en YouTube, a pesar de lo jugoso de su contenido. La continua repetición de enfrentamientos entre los dos grandes del baloncesto español disminuye el interés por los partidos en temporada regular, pero el documento audiovisual tiene ciertos paralelismos con el famoso «Todo OK, José Luis», pronunciado tras un penalti no pitado a Vinicius en 2019.
Sobre Vincent Poirier recayó el peso del juego interior del Real Madrid por la exclusión de Walter Tavares, que se marchó eliminado después de que el árbitro no considerase como legal un tapón. El francés quedó tendido sobre el parqué tras un codazo de Jan Vesely, mientras Peruga se dirigía a su compañero Francisco Araña. «¡Paco!, ¿has visto algo?», preguntó el aragonés a Araña, que respondió con un contundente «Nada». Tras dirigirse al monitor, Peruga dijo: «No apreciamos acto de violencia en la situación».
️ Vivir partidos de la intensidad, las revoluciones y el nivel de baloncesto del ́ desde dentro... siempre es un regalo.
Así se vivió el PARTIDAZO entre @FCBbasket y @RMBaloncesto desde la perspectiva de los árbitros.
Carlos Peruga, CON MICRÓFONO.#LigaEndesa pic.twitter.com/kKb4aDOxqV
— Liga Endesa (@ACBCOM) April 8, 2024
Si esos segundos hubiesen sido emitidos en primicia por Real Madrid TV, los tertulianos del deporte patrio que consideran que la violencia contra los árbitros es exclusiva responsabilidad del canal del equipo blanco, habrían levantado nuevamente la voz. La sección de baloncesto no ha tenido «un momento Mourinho», en el que un entrenador enumere los fallos arbitrales en contra del Real Madrid, probablemente porque el listado es demasiado extenso.
Los más viejos del lugar recuerdan que la ACB fue fundada en 1983 por Eduardo Portela (quien hasta dos años antes ejerció como director técnico del Barça) y el vasco José Antonio Gasca (conocido como «el azote de Saporta»). La primera final con el sistema ACB se saldó con la incomparecencia del Fútbol Club Barcelona en el tercer partido de la final que ganó el Real Madrid. El equipo catalán se sintió agraviado por las sanciones impuestas a causa de la trifulca que se originó tras un codazo de Mike Davis a Juanma López Iturriaga.
La sección de baloncesto no ha tenido «un momento Mourinho», en el que un entrenador enumere los fallos arbitrales en contra del Real Madrid, probablemente porque el listado es demasiado extenso
Cuatro años después, la victoria azulgrana en la Copa del Rey pasó a la historia como la del «triple de Solozábal», pero los Martín, Llorente o Romay se fueron al vestuario enfurecidos por la actuación arbitral. Una anécdota al lado de lo acontecido un año después en el Palau. Juanjo Neyro se vengó del escupitajo que le propinó un joven Drazen Petrovic tres años antes en un torneo veraniego. El árbitro vasco señaló cuarenta faltas al Real Madrid, veintiuna más que al Barcelona, que acabó perdiendo la final con solo cuatro jugadores en pista tras la eliminación de todas sus figuras.
Mucho más airadas fueron las protestas azulgrana por el tapón de Vrankovic a Montero, que privó al Barça de su primera Copa de Europa ante el Panathinaikos. Las súplicas llegaron hasta el Comité Olímpico Internacional, que presidía Juan Antonio Samaranch, y Joan Gaspart encargó unas reproducciones del trofeo continental para que se entregasen a los jugadores.
El Barça tuvo que esperar hasta 2003 para ganar su primer título europeo, ya bajo la denominación de Euroliga. La competición que preside Dejan Bodiroga mantiene su sede en la Ciudad Condal, y cuenta con nuevo responsable arbitral desde hace unos meses, Daniel Hierrezuelo, uno de los colegiados más silbados por el Palacio de los Deportes.
A diferencia del fútbol, la ACB es quien controla «su propio CTA» a través del Departamento Arbitral, que ejerce las competencias delegadas por la Federación Española de Baloncesto. Las presiones encabezadas por el Barcelona y el Baskonia en 2013 surtieron efecto con el despido de Alberto García Chápuli como director del arbitraje. Esas fricciones desembocaron en unas elecciones por la presidencia de la ACB, a las que se presentó la figura más siniestra del «caso Negreira».
Efectivamente, Albert Soler se quedó a solo tres votos de tomar el control del campeonato tras abandonar la política. Soler no tardó en encontrar acomodo en la directiva del Fútbol Club Barcelona, antes de regresar al Consejo Superior de Deportes. Aquella batalla devolvió el control del arbitraje a Paco Monjas, el acompañante del fallecido Neyro en la final de 1989. La historia se repitió en 2019, cuando no se dio validez a un tapón de Randolph en el desenlace Copa del Rey. Juan Carlos Sánchez, director de la sección, no se explicaba lo ocurrido con el «instant replay». Monjas fue sucedido en 2021 por uno de sus pupilos, el catalán José Antonio Martín Bertrán.
Getty Images.
El Madrid se enfrenta a su mayor reto en esta Champions League para poder alcanzar las semifinales de la máxima competición europea. A ese enemigo que le ha estado acechando desde hace años, lustros, décadas incluso, y que no le permitió cosechar el martes pasado lo que por juego debería haber sido una victoria más que cómoda. Estamos hablando, por supuesto, no del Manchester City, sino de la pegada. Esa que muchos insisten maliciosamente en atribuirnos y que está tan presente en el Real Madrid como la decencia en los medios que la divulgan.
Alguno podrá argüir en este punto, no sin algo de razón, que cómo se puede venir otra vez con la cantinela de la falta de gol cuando estamos hablando del equipo que más goles ha marcado en la liga española y tras un partido de ida en el que anotamos tres tantos. La respuesta es sencilla, el Madrid tiene una plantilla repleta de jugadores de incuestionable calidad y auténticos generadores de ventajas en prácticamente cualquier zona del campo, pero carece de jugadores con verdadero instinto goleador. Marcamos muchos goles porque nuestra plantilla, especialmente nuestro fantástico centro del campo, nos permite dominar muchos aspectos del juego y generar un elevado volumen de ocasiones, pero cuando se llega a la zona de definición a los jugadores les falta ese instinto asesino que tan bien reflejaba Cristiano Ronaldo (y transmitía a sus compañeros).
El Madrid se enfrenta a su mayor reto en esta Champions League para poder alcanzar las semifinales de la máxima competición europea. Estamos hablando, por supuesto, no del Manchester City, sino de la pegada
Ya a principio de temporada algunos agoreros, entre los que supongo que debo incluirme ya a estas alturas del texto, pronosticamos que el equipo no iba tener excesivos problemas para dominar la competición doméstica a pesar de la falta de gol, pero que esta sí que podía ser un factor negativo en los choques importantes de Champions League. Y efectivamente, en el primer gran encuentro que hemos tenido, esa falta de gol nos ha costado no finiquitar la eliminatoria en nuestro campo. Porque tras el mal inicio inesperado por el doble fallo de Vinícius y Lunin en el gol de Bernardo, el Madrid hizo lo que mejor sabe hacer en esta competición y por lo que es tan difícil de batir en Champions: no perdió la calma y siguió con el plan establecido, con el que Ancelotti y los suyos le ganaron la partida táctica a Guardiola.
Tras los dos minutos fulgurantes en los que se dio la vuelta al resultado, el cuerpo pedía seguir la inercia del partido y aprovechar que el City se encontraba noqueado, pero la dichosa pegada no acompañó. Rodrygo, Vinícius, Bellingham e incluso Fede tuvieron la oportunidad de abrir una brecha que hubiera podido cambiar drásticamente el destino de esta eliminatoria. Especialmente sangrante fue la de Jude, que tardó en exceso en ver al portero fuera de su portería y perdió una oportunidad de oro.
El miércoles nos encaramos a nuestro mayor demonio, ese que dicen que habita en nuestro ser y del que vamos a tener que tirar si queremos tener opciones reales de pasar la eliminatoria, porque, visto lo visto el pasado martes, puede que no nos baste simplemente con ser superiores al Manchester City
Como si de una cruel ironía se tratase, los tres goles encajados vinieron precisamente de ese instinto goleador que le faltó a los de Ancelotti: tres tiros de fuera del área, uno de una falta en la que se esperaba el centro, otro tras un control en el que el jugador ya tenía el disparo en la cabeza antes de recibir el balón y el último tras un mal control que el defensa aprovechó para sacar un disparo que recordó al de Mendy contra el Atalanta (por improbable). El equipo de Guardiola tirando de pegada tras ser incapaz de dañar al entramado defensivo de Carletto en todo el partido. Verdaderamente irónico, sin duda.
No sé si Carletto repetirá un planteamiento similar o si la baja de Tchouaméni más lo visto en el Bernabéu trastocará más planes de los previstos. Puede que ver al equipo tan tocado físicamente en la segunda parte pueda hacerle plantearse un bloque más bajo pensando en exigir menos a los suyos por si se alarga el partido. Lo que está claro es que Carletto ha encontrado la manera de buscar las cosquillas defensivas para hacer daño al City y que este tenga que acudir a métodos tan pocos guardiolescos como los disparos lejanos para contrarrestar nuestro dominio. El próximo miércoles nos encaramos directamente frente a nuestro mayor demonio, ese que dicen que habita en nuestro ser y del que vamos a tener que tirar si queremos tener opciones reales de pasar la eliminatoria, porque, visto lo visto el pasado martes, puede que no nos baste simplemente con ser superiores al Manchester City.
Getty Images.
Buenos días, amigos. Xabi Alonso y Rubiales son los protagonistas del día. Parece mentira que ambos puedan aparecer en el mismo texto, ¿verdad?, ¡en la misma frase incluso!
Y sin embargo se puede. Basta con querer hacerlo. Voy a hacerlo de nuevo para demostrar mi poder omnímodo como confeccionador de este portanálisis, y para volver a epataros. Xabi Alonso y Rubiales en el mismo texto. Xabi Alonso y Rubiales en la misma actualidad. Xabi Alonso y Rubiales en la misma frase.
Hay quien asegura incluso que Xabi Alonso y Rubiales pertenecen a la misma especie animal, y no puede ser que tengan razón, porque todas las evidencias apuntan en sentido opuesto. Quienes los vinculan biológicamente no tienen ni idea de cromosomas ni de leches. Sería como decir que Paco Porras y Audrey Hepburn pertenecen a la misma especie, o que lo mismo les pasa a Antonio Escohotado y Jan Laporta. Imposible. Sin embargo, por mor del libre albedrío y la sintaxis, sí es posible juntarlos en la misma frase, en el mismo sintagma si nos apuran. Paco Porras y Audrey Hepburn. Antonio Escohotado y Jan Laporta.
Xabi Alonso y Rubiales.
El gran protagonista de las portadas del día es Xabi Alonso. Os confesamos que estamos muy felices por él, casi eufóricos. Como técnico, ha conducido al Bayer Leverkusen a su primer título de la Bundesliga, que ha conquistado con brillantez inusitada y totalmente invicto hasta la fecha. Es una noticia que el mundo del fútbol acoge como el nacimiento de un nuevo grande de los banquillos, alguien que además fue ya muy grande sobre el césped, campeón entre otras muchas cosas de la Champions con Liverpool y Real Madrid.
Los seguidores del Real Madrid, precisamente, le felicitan por este gran hito, La Galerna le felicita por supuesto, al tiempo que nos felicitamos gregariamente al considerarlo uno di noi, como reza la jerga. Poca gente representa como Xabi Alonso la quintaesencia del Real Madrid, esa conjunción de clase dentro y fuera del campo con la más indomable resistencia a la derrota. Dejó una profunda huella en el Real Madrid por ser uno de los mejores centrocampistas que hemos visto, y todos esperamos que algún día, cuando corresponda, acreciente esa huella haciéndose cargo del banquillo más triturador del panorama futbolístico mundial, que no es otro que el del Real Madrid.
De momento, no obstante, Xabi va a seguir ligado al Leverkusen, al menos durante un año más, mientras a cargo del equipo blanco continúa Carlo Ancelotti. Las cosas, seguramente, están bien así hasta que la fruta madure y caiga del árbol, con el beneplácito curioso de Isaac Newton y la ilusión superlativa del madridismo.
El otro protagonista del día, aunque no salga en las portadas porque ya sabemos que los medios deportivos están más en guardar el detritus bajo la alfombra que en otra cosa, es ni más ni menos que Luis Rubiales. Fijaos en lo que publica Libertad Digital.
La información es interesante porque hasta un reloj parado acierta dos veces al día. A pesar de que Rubiales, en las fechas de las que data el informe, ya había cambiado el código ético de la RFEF para que el Barça no pudiera ser sancionado por lo de Negreira, ello no le impedía hacer un análisis riguroso de la situación. No hacía falta ser Einstein para llevarlo a cabo.
Y fijaos la dureza empleada por Rubi para poner en negro sobre blanco la siniestra y vital influencia en el BarçaGate del maquiavélico Albert Soler, el hombre bisagra, a ratos pseudoministro de Deportes, a ratos directivo culé, que tuvo los santísimos dídimos de abstenerse de ampliar el plazo de prescripción del delito del Barça cuando cambió la Ley del Deporte.
Se argüirá: ¿qué derecho tenía Rubiales de quejarse de que Soler no hiciera nada contra el negreirato cuando él fue el primero en acomodar las cosas para que quedase impune? Ninguno, pero eso no resta razón a la denuncia. Albert Soler Sicilia dejó pasar el crimen tranquilamente ante sus ojos, y en su condición de mandatario del CSD jamás se despojó de su sombrero de hombre fuerte del FCB. Sí, sí, habéis leído bien: Albert Soler SICILIA.
Hay segundos apellidos que rebosan significado.
Os dejamos con las portadas cataculés, que andan ya nerviositas por la vuelta ante el PSG. Lo cierto es que lo tienen a huevo (o cigoto, como aprendimos en clase de ciencia) para entrar en semis, lo cual es un escenario inopinado y magnífico para quien —de no haber sido por Soler SICILIA, Rubiales y otros— debería haber entrado en Segunda División.
Pasad un buen día.
El uso de referencias externas puede resultar enormemente útil en nuestros procesos de crecimiento personal. Identificar a personas que hayan logrado los objetivos que tanto anhelamos, pero que nos parecen inalcanzables, nos ayuda a consolidar nuestra sensación de capacidad ante el reto. Estas referencias nos llevan a pensar: "Si fulano o mengano lo logró, ¿por qué no puedo lograrlo yo?". La mera idea de que otros lo han conseguido ya redefine la dificultad del objetivo en nuestra mente y nos impulsa a enfrentar la tarea con una actitud más propensa al éxito.
Permítanme ilustrar el efecto de las referencias externas en la consecución de metas aparentemente imposibles con ejemplos reales:
Antes de 1954, se consideraba imposible para el ser humano correr una milla (1.600 m) en menos de 4 minutos Hasta que Roger Bannister lo logró en Oxford (The Miracle Mile —La Milla Milagrosa—). Desde entonces, más de 20.000 personas han logrado esta hazaña, incluyendo atletas de secundaria. Cambió la expectativa respecto al desafío, y cambió el resultado.
Por otro lado, antes de que Edmund Hillary y Tenzing Norgay lograran la hazaña en 1953, nadie había alcanzado la cumbre del Everest. Después de ellos, cerca de 5,000 personas lo han logrado. Una vez más, cambió la expectativa respecto al desafío, y cambió el resultado.
Cuento esto, consciente de que toda evolución en las técnicas, en la indumentaria, en los métodos y medios de entrenamiento, etc., influye rotundamente en que se evolucione también en la capacidad de las personas de superar límites como los mencionados. Sin embargo, sí pienso que es 100% adjudicable al cambio de expectativa respecto al desafío, el cambio en el resultado de aquellos que apenas semanas después de Hillary, Norgay y Bannister, ya rompieron con un techo que hasta ese momento nadie había superado jamás. Para entonces, no había nada más que explicara esa propensión a lograr tales hazañas.
La mera idea de que otros lo han conseguido ya redefine la dificultad del objetivo en nuestra mente y nos impulsa a enfrentar la tarea con una actitud más propensa al éxito
Además de lo anterior, sirva mi reflexión para recomendarles encarecidamente que cuando tengan metas importantes que parezcan fuera de su alcance, apliquen el uso de referencias externas identificando quién ya ha logrado lo que buscan.
Ahora, al tema que nos importa:
El Real Madrid, tras ganar su última Champions League la temporada antepasada, y después de empatar en el partido de ida en casa, afronta el próximo miércoles 17 de abril el reto de vencer en los cuartos de final del mismo torneo al "todopoderoso", y actual campeón, Manchester City. Este equipo ha mantenido una hegemonía incontestable en su campeonato local, la Premier League, llevándose el cetro en 5 ocasiones en los últimos 7 años, todos bajo la dirección de Pep Guardiola, considerado por muchos el mejor entrenador del mundo.
Ante este panorama, no son muchos los que le dan opciones al equipo blanco, argumentando el inmenso poderío del City, tanto en lo individual como en lo colectivo. Especialmente tras haber fallado en la oportunidad de haber alcanzado una victoria en casa en el partido de ida que mejorara sus opciones de hacerse con la eliminatoria.
Sin embargo, complementando con verificación histórica un ejercicio que se inicia en mi cabeza recordando un partido de cuartos de final de Champions League de la temporada 1999-00, puedo compartirles con ilusión el siguiente hecho y a su vez dar fe respecto a su certeza:
El Real Madrid, tras ganar su última Champions League la temporada antepasada a la corriente (1999-00), y después de empatar en el partido de ida en casa, afrontó el martes 4 de abril del año 2000, el reto de vencer en los cuartos de final del mismo torneo al "todopoderoso", y actual campeón, Manchester United, equipo que había mantenido una hegemonía incontestable en su campeonato local, la Premier League, llevándose el cetro en 5 ocasiones en los últimos 7 años, todos bajo la dirección de Sir Alex Ferguson, considerado por muchos el mejor entrenador del mundo.
La "milla" que hay que correr en menos de cuatro minutos o el "Everest" que hay que subir, ya lo hemos superado, nosotros mismos, 24 años atrás
No, querido lector, no estás leyendo dos veces la misma información. Estás presenciando una serie increíble de coincidencias que no hacen más que servirte de referencia externa para mejorar tu expectativa respecto al desafío que enfrentamos el próximo miércoles todos los madridistas del mundo. La "milla" que hay que correr en menos de cuatro minutos o el "Everest" que hay que subir, ya lo hemos superado, nosotros mismos, 24 años atrás. Ojalá nuestro querido Carletto repare en este asunto y tire de estas referencias externas para mejorar la convicción de nuestros jugadores ante el desafío y con ello crezcan nuestras opciones de acercarnos un poco más a esa Decimoquinta que en Wembley le espera a ese Club que tanto nos ha servido de referencia externa a millones para enseñarnos que todo es posible.
¡Hala Madrid!
Getty Images.
Iba a empezar con Xabi, pero apareció Irene Montero y ante eso… “Que tú vas al palco del Bernabéu para hincar la rodilla a Florentino Pérez”, se arrancó a gritos en un mitin vasco. Bueno, será ante. Hincar la rodilla a, pues no sé. Será si a —Florentino— quiere. O se deja. O patada mediante.
No aclaró quien es el hincador. Sospecho que será un hombre pues dijo tú vas, si fuera hembra hubiera dicho tú "vasa". Tampoco parece que se refiriera al árbitro. Eso también.
El caso es que continuó muy alterada: “Y que Florentino se permite el lujo de explicarle a toda España y a toda Euskadi en vivo y en directo que él manda tanto como para darle una colleja al alcalde de Madrid y para tener en su palco a siete ministros socialistas”. Así, sin pausa, ni puntos ni comas. Unos aplausos le permitieron coger aire.
Vamos a ver. Considerando que el señor alcalde de Madrid es del Atleti, parece normal y adecuado que el presidente del Madrid le dé una colleja. Cariñosa, por supuesto. Por su bien. Almeida es un gran tipo, y sé lo que digo, pero es natural que a algunos les parezca futbolísticamente corregible. Y una colleja fue siempre eficaz. La señora esposa del burgomaestre cuentan que es merengue, como toda persona honesta por otra parte. El roce, además del cariño, hace otras muchas cosas. Teresa, por favor.
Sí, parece mejor ir a Manchester que a Leverkusen. Estos tíos no pierden nunca, raro es el día que empatan. Busquen los datos, a mí me da la risa. Ayer ganaban y campeonaban. Su primera Liga. Y la de Xabi como entrenador, claro
Y lo de los seis ministros sociatas presentes, pues bueno. Pudieron ir al Atleti-Borussia, pero no les pareció. Saben de todo, pero de fútbol van justos. ¿Dónde hubieran estado mejor? ¿En un partidillo entre juventudes de Sumar y Podemos, en El Retiro?
¿Supone lo leído que al menos seis ministros son madridistas? No lo aseguraría. Puede que hoy sí. ¿Y mañana? Socialista y madridista, Rubalcaba. Ganaba el Madrid 4-0, atacaba el rival, minuto 90, y se levantaba y pedía la hora. Madridista puede ser una buena amiga de Irene, Yolanda Díaz, que acostumbra a ir de blanco. Y todo gallego lleva a Amancio en sus entretelas. En fin, que no me fío.
Xabi. Sí, parece mejor ir a Manchester que a Leverkusen. Estos tíos no pierden nunca, raro es el día que empatan. Busquen los datos, a mí me da la risa. Ayer ganaban y campeonaban. Su primera Liga. Y la de Xabi como entrenador, claro. ¿Nervios? Se lo tomaron como un partido de verano. Pensando en la Europa League —le ganaron 2-0 al West Ham la ida—, salió el equipo B con refuerzos del C y metieron cinco. Les espera la final de Copa, y contra un segunda. Tienen varios tíos buenísimos, sobre todo el tal Florian Wirtz. No sé si le cabría al Madrid que viene, yo lo fichaba y que se apañara Ancelotti.
Siempre me hizo gracia Xabi Alonso, el que vendrá después de Ancelotti, dicen. Le conocí cuando Periko, su padre, jugaba en el Sabadell. Era un crío, claro. Y como aquel fútbol, y más en la Creu Alta, estaba al alcance de todos, coincidíamos futbolistas, sus niños, periodistas, algunos con los suyos también, señores jubilados, estudiantes que hacían novillos y venían a los entrenamientos: una tropa feliz. Sobre todo eso.
Se fue haciendo mayor, Xabi, y dejó chico al padre. La Real, Liverpool, el Madrid, inolvidable su ataque de ansiedad en Lisboa cuando El Córner, final que no jugó pues vio tarjeta descalificante cuando el 0-4 al Bayern de Guardiola, fíjense. La noche que iban a arder los árboles en Múnich, ocurrencia con la que Rummenigge dejó el Bernabéu tras el 1-0 de la ida. Luego jugó allí y en el Allianz se cortó la coleta.
El Leverkusen les suena, claro. ¡El de la volea de Zidane! Uno de los equipos que más cuesta arriba le ha puesto una final al Madrid. ¡El de las paradas de Casillas! Años antes le jorobó una UEFA al Espanyol, aquella final a doble partido tan tremenda. 3-0 en Sarriá y a Clemente se le ocurrió jugar la vuelta sin Lauridsen, Pineda y Ernesto Valverde. 3-0, esta vez en contra, y derrota en los penaltis. Como si Carletto va el miércoles y sale sin Bellingham, Vinicius y Valverde, el otro. Porque estos son mis cojones. Dios le habrá perdonado. O no. La juerga por el título ayer fue total: invasión de campo y el ¡Que viva España! en la megafonía. ¡Jaaaja!
El City tiene todas las bondades y 115 cargos por trampas presuntas en las cuentas, olé. El Madrid tiene sus bazas, que no son pocas ni menos. Lo vimos en la ida. Dejémonos de tácticas, estrategias, esas cosas. El Madrid tiene fútbol, futbolistas, hambre, historia, todo para ganar
Total, la locura a 48 horas vista. Sigo pensando que el Madrid puede ganar en 90 minutos, en el alargue, en la prórroga, quizá en los penaltis. Es la eliminatoria del mundo, segunda parte. La que no tendrá enmienda. El Madrid no podría tener un rival más duro; el City, lo mismo. Aquí está el campeón, pues hablamos de los dos mejores equipos de Europa… aunque ya se sabe que el fútbol es un porro y al final esto lo ganan PSG o Dortmund, los que perdieron en la ida, los obligados a remontar, los que peor lo tienen.
Me fío del Madrid como The Gale se fiará del City. Que tiene todas las bondades y 115 cargos por trampas presuntas en las cuentas, olé. El Madrid tiene sus bazas, que no son pocas ni menos. Lo vimos en la ida. Dejémonos de tácticas, estrategias, esas cosas. El Madrid tiene fútbol, futbolistas, hambre, historia, todo para ganar. Estoy convencido. No se hable más.
Getty Images.
El Real Madrid se acercó este sábado un poco más a la consecución de un título liguero que nos tiene hartamente hastiados a la inmensa mayoría de aficionados madridistas. Lo hizo tras un golazo en forma de misil de un Tchouaméni al que espero que no echemos en exceso en falta el próximo miércoles y que recibió insultos y gestos racistas tras el susodicho golazo. Yo particularmente no me percaté del momento exacto en el que Aurélien provocó a la grada mallorquina, pero sin duda tuvo que hacer algo muy grave para generar tal reacción, supongo que justificada (en este país uno ya no sabe qué se puede justificar y qué no cuando un jugador del Real Madrid anda por medio) por parte de los aficionados del Mallorca.
❗️ Lamentables gestos racistas en la grada de Son Moix durante la celebración del gol del Real Madrid.#DeportePlus pic.twitter.com/jfRHNbo1tX
— Fútbol en Movistar Plus+ (@MovistarFutbol) April 13, 2024
El caso es que el Real Madrid está un paso más cerca de esta liga que, si queremos ganarla, no es porque nos haga mucha ilusión que digamos, sino más bien porque la pereza que nos da ganarla es algo inferior a la que nos produciría ver al Barcelona levantándola de nuevo. Creo que hace tiempo que todos coincidimos en que esta liga, con todos los estamentos que la rodean, no merece en absoluto al Real Madrid y ver al equipo blanco en la misma foto que un elemento representativo de ella, aunque sea su trofeo de campeón, genera incluso desagrado, seguramente por el contraste de pureza entre ambas entidades.
Si queremos ganar esta liga no es porque nos haga mucha ilusión que digamos, sino más bien porque la pereza que nos da ganarla es algo inferior a la que nos produciría ver al Barcelona levantándola de nuevo
Esta liga no merece al Real Madrid. El Madrid no merece ni estar ni ganar un título que luce tan podrido como todo lo que toca últimamente el fútbol español. Miramos al CTA y a la RFEF y vemos un escándalo nuevo cada día. El último, en una información de El español, narra las peripecias de ambos estamentos para manipular los informes de los partidos a la hora de sancionar a clubes y jugadores. El penúltimo, la imputación de Rocha, solicitada por el fiscal que acabó tan desquiciado con las respuestas que estaba dando la mano derecha de Rubiales que detuvo su declaración para imputarle. Rocha, cuya titulación para ejercer su cargo de vicepresidente de la RFEF era, en palabras suyas, “la vida”. Así es, amigos. Creíamos que Rubiales era un personaje irrepetible, pero poco a poco nos vamos percatando de que en realidad era simplemente uno más en ese estamento de surrealismo y nepotismo que es la RFEF. El antepenúltimo escándalo… bueno, vamos a dejarlo aquí porque, al contrario que los escándalos de esta gente, este artículo y su tiempo son finitos.
La liga tampoco escapa a este surrealismo más propio de esas comedias españolas de humor absurdo que de lo que debería ser el fútbol español. Si bien hace unas semanas sacaban un comunicado en el que se erigían como adalid de la lucha contra el racismo a la vez que atacaban a un club que estaba defendiendo a su jugador por sufrirlo, hace tan sólo una semana contemplamos ojipláticos otra verdadera obra maestra de cómo ejecutar un dislate. Tras sufrir Sarr un ataque racista en el partido que enfrentaba al Sestao con el Rayo Majadahonda, la entidad presidida por Tebas ordenó por un lado el cierre del estadio para la afición del Sestao durante dos partido, condenando por tanto los actos racistas de sus aficionados; y por otro una sanción de dos partidos para Sarr y la retirada de 3 puntos al Rayo Majadahonda por no prestarse a continuar el encuentro tras dicho suceso. Dicho de una manera sencilla, la liga de Tebas castiga al racista y a la víctima. Decisión salomónica, pensará Javier, y así todos contentos.
La liga de Tebas castiga al racista y a la víctima. Decisión salomónica, pensará Javier, y así todos contentos
Tras estas rocambolescas y alocadas circunstancias no me queda otra que presentar una propuesta a su vez tan rocambolesca y alocada que pueda competir en ridiculez con lo que sucede en el fútbol español semana tras semana. Aprovechando la (i)lógica aplicada por la absurda justicia de Tebas, propongo ganar esta liga matemáticamente lo antes posible. Que nos entreguen el trofeo, nos hagamos las pertinentes fotos de rigor con el mismo, nos felicitemos y demos los apretones de manos oportunos por el trabajo bien desempeñado y, en las siguientes jornadas, ante el mínimo acto de racismo que sufra cualquiera de nuestros jugadores en estadio ajeno (pues frente al Mallorca ya hemos visto que no se trata sólo de Vini), retirarnos inmediatamente del campo.
Ya hemos comprobado la lamentable ineficacia del CTA “aplicando” el protocolo FIFA antiracismo (del cuál Infantino ya dijo que él hasta quitaría un aviso), por lo que lo esperable sería una resolución similar a la que sufrieron Sarr y el Rayo Majadahonda. Sanción al jugador acosado e insultado y retirada de 3 puntos. Y así, mientras dignificamos y visibilizamos realmente lo necesaria que es la lucha contra el racismo en este país de pandereta, nos irán quitando los suficientes puntos como para perder este chiste de competición y que cuando alguien mire en el futuro el ganador de la liga 2023-24, se pregunte por qué hay un asterisco al lado del mismo. Porque el Madrid se negó a disputar partidos en los que insultaban a sus jugadores de color (principalmente la mayor estrella de esta liga) mientras CTA, liga y RFEF miraban a otro lado y sancionaban a quien no debía.
propongo ganar esta liga matemáticamente lo antes posible y, después, ante el mínimo acto de racismo que sufra cualquiera de nuestros jugadores en estadio ajeno, retirarnos inmediatamente del campo
Lo sé, es absurdo y disparatado. Es algo que el Real Madrid nunca haría ni hará. Es una propuesta más bien generada por ese estado de enajenación mental en el que nos inmerge la locura de esta competición y no dudo que los medios al servicio de quienes todos sabemos lo usarían en nuestra contra. Pero es ni más ni menos que lo que todos los que forman parte de los estamentos del fútbol español se merecen.
Getty Images.
Ayer, en la rueda de prensa posterior a la victoria del Real Madrid por 0-1 sobre el Mallorca, a Carletto le cuestionaron acerca de los abucheos sufridos por Vinícius y el italiano contestó, textualmente, que «El pito es el éxito». No seré yo quien pretenda llevar la contraria al entrenador que más Champions ha ganado ni a miles de años de evolución, al contrario, solo me cabe refrendar el aserto de Ancelotti por lo acertado del mismo.
Ancelotti: “[Vinicius] lo ha hecho muy bien. Si le han pitado… el pito es el éxito”. pic.twitter.com/tQ9mHxnRBY
— David Álvarez (@davidalvarez) April 13, 2024
Vinícius es un miembro muy destacado de la plantilla blanca, pero dado el abultado calendario del Madrid, con más citas que el Tinder de Julio Iglesias en los años setenta, necesita reposo de vez en cuando para recuperar ese chorro de potencia que lo caracteriza.
Ayer sucedió así, Carlo optó por reservarlo en el banquillo y no lo metió en el campo hasta siete minutos antes del minuto 69. Vini salió como un toro, le faltó tiempo para correrse un eslalon y realizar una penetración gloriosa hasta el fondo, mas no pudo alcanzar el clímax ya que le faltó meterla dentro, la pelota, de la portería bermellona.
En ese momento arreciaron los pitos sobre el brasileño, pero Vini siempre se yergue ante la adversidad y se levanta una y otra vez, sin importar la dureza del meneo recibido o del gatillazo sufrido. Vinícius es un localizador impenitente de orificios en las defensas contrarias. Las acometidas del siete son portentosas y repetitivas, embiste al rival como a un cajón que no cierra, sin venirse abajo por que no sea capaz, o no le permitan, culminar. Sus perforaciones de las metas rivales son fuente de placer de todo hincha merengue, no en vano una de ellas, frente al Liverpool, significó el éxtasis de la Catorce.
Vini salió como un toro, le faltó tiempo para correrse un eslalon y realizar una penetración gloriosa hasta el fondo, más no pudo alcanzar el clímax ya que le faltó meterla dentro, la pelota, de la portería bermellona
Estas cualidades le hacen acreedor de la ira de los rivales y es común que las aficiones canalicen su miedo y su frustración en forma de pitos, motivo por el cual Ancelotti dedujo en rueda de prensa que el pito es el éxito. Carlo viene a decir que si te pitan es porque eres bueno, y está claro que Vinícius no es ningún paquete, como muchos antimadridistas fantaseaban en sus sueños húmedos.
Pero Vini no es el primer futbolista de envergadura que sufre pitos, antes que él ya los tuvieron que aguantar jugadores como Lubo Penev, Nacho Vidal, Poyatos, Verga, Fali o Foggia, por citar solo algunos miembros afectados.
El de Ancelotti tampoco es el pito más famoso de la historia del Real Madrid, lugar reservado para el de Benito Floro, protagonista de aquella mítica y copulativa arenga ilerdense. «Con el éxito nos los follamos», con perdón, sería el mash-up lógico de Benito y Carlo.
Vini no es el primer futbolista de envergadura que sufre pitos, antes que él ya los tuvieron que aguantar jugadores como Lubo Penev, Nacho Vidal, Poyatos, Verga, Fali o Foggia, por citar solo algunos miembros afectados
«El pito es el éxito» es una frase que encierra más sabiduría de la que parece a simple vista, un enunciado que se agranda según uno comienza a manejarlo y a ahondar en su amplio espectro de significados. Conjuga a pedir de boca el deporte, el triunfo, el instinto, la evolución, el trabajo, etc. El pito como matriz.
También aplica a los trencillas, que tanto pitan como son pitados, en una especie de trenecito, un dar y recibir continuo con una enorme gratificación económica si se llevan el pito a la boca como les gusta a quienes los han colocado ahí a dedo, no en vano el índice corrector del CTA, encarnado durante décadas en Negreira, ha sido el encargado izar a lo más alto y dejar languidecer las carreras de los colegiados de este país. Entre pitos y flautas, un árbitro sumiso con el poder puede salir por más de 300.000 euros al año, varias veces más que uno díscolo.
La transmisión oral de conocimientos ha sido una fuente impresdindible de sabiduría, un camino recto desde tiempos ignotos que mantiene enhiesto el conocimiento humano, y Ancelotti es un maestro en este arte. No resta más que darle la razón, el pito es el éxito libre de polvo y paja.
Getty Images.