Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
Florentino saca flaqueza de fuerzas

Florentino saca flaqueza de fuerzas

Escrito por: Miguel Ángel Uriondo14 mayo, 2026
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

A estas alturas, ya no cabe discutir que la rueda de prensa protagonizada por Florentino Pérez fue histórica. Lo tuvo todo. Desde la convocatoria de elecciones hasta las críticas a los socios que revenden sus abonos. Pero me interesa detenerme en los tres asuntos que, a mi juicio, condensan mejor el significado político y comunicativo de la comparecencia: su ataque a la profesión periodística, la bronca con el Barcelona a cuenta del caso Negreira y la pregunta de fondo sobre hasta qué punto queda comprometido su presente como presidente del Real Madrid. No su leyenda, que ya es eterna, sino su posición actual.

El triunfo de la sensatez

Empecemos por sus proclamas populistas contra la profesión periodística. Más que un análisis sensato, como los que suele hacer La Libreta de Van Gaal, parecieron una acumulación desordenada de agravios personales percibidos por el presidente del Real Madrid durante los últimos años. En algunas cosas tiene razón, o al menos toca asuntos que merecen discusión. Pero tomar la parte por el todo es un error que no aclara nada: invita a la confusión, al ruido y al caos.

Prensa

Pérez atacó especialmente a ABC y al grupo Vocento, al que pertenece dicho diario. Lo hizo recordando el lanzamiento y posterior caída de Relevo. Un medio que, a su juicio, fue, desde su concepción hasta su final, una ruinosa operación orquestada por el grupo mediático y LaLiga de Javier Tebas para acabar con su presidencia. Aunque las correlación no implica causalidad, durante la comparecencia se anunció que Ignacio Ybarra Aznar dejaba de ser presidente no ejecutivo del grupo de medios.

Los agravios de Pérez con la prensa recuerdan de forma poderosa, y la comparación resulta casi inevitable, a algunas de las escenas más catastróficas protagonizadas por Donald Trump. Trump, como Pérez ayer, tiene la costumbre de hablar de forma insultante sobre determinados periodistas y cómicos, mencionando sus audiencias o su relevancia. Intentó hacer caer a Jimmy Kimmel en ABC, consiguió de facto hacer caer a Stephen Colbert en CBS y, desde luego, no va a dejar de atacar a otros periodistas, a otros cómicos y a cualquier voz que considere hostil.

Pérez, a diferencia de Trump, no parece hacer un seguimiento tan exhaustivo de los medios. Y bien que hace. De hecho, él mismo reconoció que no conocía a muchos de los presentes. Conoce a los dueños de los medios y conoce a algunos jefes, pero demostró con claridad que no tiene un conocimiento profundo de la situación actual de la profesión ni de muchos de los profesionales que la desempeñan. Criticar a la profesión periodística sólo puede hacerse desde una superioridad factual incontestable. Siempre es mala idea hacerlo desde el calentón, la imprecisión, el agravio acumulado y la generalización.

Para mí, el verdadero poder depende del conocimiento, y Pérez no tuvo la omnisciencia que algunos esperan de él. Precisamente por no ser el tema que más domina, pareció a ratos el abuelo de alguien soltando diatribas aleatorias. En un primer momento, supuse que iba a salir adelante, porque tenía una baza ganadora. Si hubiese limitado su crítica a desmentir la noticia que le acusaba de haber reconocido a su entorno estar cansado antes de la comparecencia, limitándose a decir “es mentira, y así todo”, hubiese tenido las de ganar. Hubiese sido concluyente.

Me pareció consistente también cuando habló de cómo, después de sólo dos años mediocres, hay quien parece empeñado en destruir su legado. Exagerado, quizá, pero razonable. Tengo amigos del Valladolid, del Sevilla o del Zaragoza que se preguntan por qué diablos estamos tan descompuestos después de quedar segundos en LaLiga y llegar a cuartos de Champions, especialmente después de haberla ganado hace poco tiempo y de acumular quince entorchados. Lo que creo que Pérez no toma en consideración es que el listón madridista se ha convertido en un obstáculo. El propio madridismo no soporta cosas que, en realidad, no son tan inusuales. De hecho, las decisiones deportivas van en esa misma línea, alejadas de todo lo que suene a paciencia.

El ataque de Pérez a los periodistas estuvo plagado de momentos interesantes. Resultó emotiva la expresión de su desdén hacia ABC, periódico del que anunció que se dará de baja a pesar de que fue su padre quien le suscribió por primera vez. Me recordó a mi abuelo Emilio, fiel lector de ABC, y me hizo pensar en muchos momentos agradables de mi niñez leyendo aquel periódico y su suplemento infantil, que durante mucho tiempo fue magnífico.

Pérez puso el foco en ABC precisamente porque fue el periódico que amó. Del mismo modo que muchos ponemos al Real Madrid en el centro de nuestra vida porque es el club de nuestros amores

Acusó a Rubén Cañizares, periodista de dicho medio, de antimadridista, se confundió sobre su pasado (inexistente) en Relevo, y se enzarzó con él un buen rato. Porque Cañizares no se quedó callado. Espetó a Florentino que estaba atacando su trabajo, y poco después tuiteó que Pérez había convocado esa rueda de prensa expresamente para humillar a su periódico y a Vocento, y que no se lo iba a permitir. Fue uno de los momentos de mayor tensión de la tarde, y resume bien el ambiente que se vivió en la sala. Al día siguiente, publicó un artículo en el que contaba lo sucedido, daba muchos abrazos al presidente y le deseaba suerte en las elecciones.

Que los titulares de los medios tras la comparecencia hayan sido tan tibias demuestra, claramente, que Florentino sigue teniendo bula y que es difícil ver críticas realmente destructivas. Algunas he leído que reflejan lo que escuchamos, pero son relativamente pocas.

Tengo la tentación de creer que Pérez puso el foco en ABC precisamente porque fue el periódico que amó. Del mismo modo que muchos ponemos al Real Madrid en el centro de nuestra vida porque es el club de nuestros amores. Pérez reaccionó en varios momentos como una persona despechada, y no hay despecho si no hubo pasión.

Esa acumulación de reproches contra un medio concreto, en una de las primeras ruedas de prensa ofrecidas por Pérez en más de una década, no es lo que uno espera del presidente del club más laureado del mundo. Del mismo modo que no lo fue anunciar la Superliga en el Chiringuito. Es un crack de muchas cosas, pero intuyo que le rodean los sicofantes y que le dicen tan a menudo que es el mejor que se ve infalible.

El periodismo es una profesión compleja. A menudo, los periodistas se ven maniatados por presiones externas. No voy a negarlo. Escribí un libro sobre eso. Pero la decisión de Pérez de colocar a toda la profesión periodística como el enemigo contra el que debe levantarse el madridismo no sólo responde a una técnica populista. Es un error. Le recomendaría releer el ‘If’ de Kipling.

 

Si puedes soportar oír la verdad que has dicho,

tergiversada por villanos para engañar a los necios.

O ver cómo se destruye todo aquello por lo que has dado la vida,

y remangarte para reconstruirlo con herramientas desgastadas.

En algunas cuestiones, como las relacionadas con su salud, sus puntos de vista eran manifiestamente correctos y su enfado, normal. Se le ha dado por muerto en demasiadas ocasiones y ni siquiera voy a discutir que pueda haber intereses detrás de ese asesinato virtual. Pero me dedico profesionalmente a la comunicación y hay algo que puedo garantizar: no recomendaría plantarte nunca delante de un número abultado de periodistas para criticar su profesión, su vida, su actividad, a ellos y a sus jefes, y además aparentar fortaleza. Y si te empeñas en hacerlo, al menos tienes que ir con suficientes balas en la faltriquera. Un Florentino pletórico probablemente no habría logrado su objetivo. El que vimos el martes fracasó.

Tienes que llamar a todo el mundo por su nombre. Tienes que recordar cada uno de los artículos que citas. Tienes que criticarles por lo que han hecho y no por lo que te suena vagamente que han hecho. Desde luego, no puedes equivocarte sobre los periódicos en los que han trabajado. No puedes hacer una crítica así si no está basada en datos. No puedes repetir tus argumentos una y otra vez,

Creo firmemente que sus acusaciones están en el lado correcto de la historia, como diría Courtois. Pero sin duda hubiesen sido más oportunas en un momento de fortaleza

Pérez transmitió menos la idea de que los medios son muy malos y más la de que tiene la piel muy fina respecto a lo que se publica sobre él. Son dos cosas completamente distintas.

Afirmar que los medios en España son todos antimadridistas no se sostiene. Claro que hay periodistas antimadridistas, pero enemistarse con una profesión entera porque, de lo poco que lees, de vez en cuando algo te molesta, no es propio de alguien fuerte que quiere demostrar fortaleza. Os firmo llegar a los 79 años como está él ahora, pero estoy convencido de que muy poca gente que alcanza esa edad provecta llega a los mismos sitios que antes alcanzaba sin problema.

Por primera vez desde que le conozco, ha abandonado la vitola de ‘ser superior’ para arrogarse la de ser humano. Con sus debilidades, sus fortalezas, sus errores y sus manías. También con su edad.

Negreirato

Pero pasemos al segundo gran eje de su comparecencia, las críticas al Barcelona por el caso Barça-Negreira. Por supuesto, muchos madridistas creen que Pérez hizo bien denunciando en rueda de prensa la corrupción del rival. Yo también creo que había que haberlo hecho. Pero hace meses. Porque el presidente del Real Madrid no fue honesto ni consigo mismo ni con su audiencia. El club tardó demasiado, más allá de la personación en las diligencias judiciales, en denunciar con claridad y en público lo sucedido con el FC Barcelona. Y lo hizo, admitámoslo, porque tenía un interés evidente en mantener a Joan Laporta de su lado de cara al proyecto de la Superliga. Negar esto es negar la realidad.

Saltar ahora contra el Barcelona, contra el caso Negreira y contra los árbitros, justo en un momento de crisis institucional, deportiva y emocional para el club, resulta cuanto menos difícil de asimilar. Insisto: no porque no tenga razón. Creo firmemente que sus acusaciones están en el lado correcto de la historia, como diría Courtois. Pero sin duda hubiesen sido más oportunas en un momento de fortaleza, cuando el club estuviera en lo más alto, después de ganar, y no durante nuestro nadaplete, con el liderazgo discutido y tras una cadena de errores que provocó la salida de Xabi Alonso y, casi con total certeza, provocará también la de Álvaro Arbeloa. Dos profesionales que tenían los mimbres para haber sido entrenadores potenciales del Real Madrid durante muchos años y que hemos quemado antes de tiempo.

Réquiem por un madridista de honor

Todo lo que haga el Madrid para ir contra Negreira y para denunciar que uno de los peores casos de corrupción jamás vividos en este país no puede salir de rositas me parecerá correcto. Pero ayer el Barcelona incluso emitió un comunicado en el que se planteaba emprender acciones legales por las palabras de Pérez. Conviene tener en cuenta el momento de unidad que vive el vestuario barcelonista. Han encontrado un entrenador claramente positivo para ellos y, desde el punto de vista del juego, se encuentran en un momento indiscutiblemente dulce. Lanzarse a su yugular justo ahora, cuando tienes hasta a tus propios jugadores enfrentados en el vestuario, servirá para jalear a las masas, pero no resuelve nuestros problemas. Creo, incluso, que convertir el caso Negreira en un arma electoral le resta importancia y potencia a nuestro rival.

Para colmo, ahora mismo, la opción más probable para ocupar el banquillo vuelve a ser José Mourinho. Un técnico cuya trayectoria reciente no invita precisamente al entusiasmo y cuyo paso anterior por el club demostró ser, en muchos aspectos, perjudicial para los intereses del vestuario. Mourinho no es, ni ha sido nunca, un pacificador. Yo nunca he visto un vestuario más dividido que aquel que tuvo bajo sus órdenes. De hecho, esa fractura podría decirse que aún resuena hoy, si Iker Casillas termina apoyando al candidato presidencial opuesto a Florentino Pérez, que en estos momentos parece ser Enrique Riquelme, del Grupo Cox.

Si me dices que Florentino Pérez salió ayer a hablar por recomendación de Mourinho y siguiendo su manual, no me sorprendería demasiado.

Son como niños

La tercera gran pata del discurso de Pérez estuvo relacionada con los jugadores. Si dos titulares ya habían sido la convocatoria de elecciones y la baja de su suscripción a ABC, el tercero fue que no ha habido un solo año de los últimos 26 en el que algún jugador del Real Madrid no haya zumbado a otro. Esto, en sí mismo, es gravísimo.

Me llamaba poderosamente la atención que una persona que criticó segundos antes  las filtraciones, y que afirmaba que son incluso peores que las peleas, realizase una filtración tan grave como sostener que todas nuestras estrellas de los últimos años han venido caneándose entre ellas. Él le quitaba importancia, y lo atribuía a una especie de fervor juvenil entre chavales que luego queda en nada. ¿Pero de verdad nos creemos que el ambiente en el vestuario es hoy sanísimo?

Tenemos un vestuario tóxico. Y no hace falta ser un madridista fanático para darse cuenta de que la hermandad entre los jugadores no atraviesa su mejor momento. O que enmascararlo con problemas pasados tiene poco soporte. En parte, puede deberse a la falta de apoyo de la afición. No lo discuto. Pero esa falta de apoyo no se habría producido si no hubiera venido acompañada de ciertas actitudes que el abonado ha percibido como negativas. En el Barcelona, si un jugador es sustituido, no saltan de inmediato todas las alarmas. En el Real Madrid, en cambio, vivimos pendientes de cada gesto, de cada enfado, de cada ego herido de un grupo de estrellas con un talento inconmensurable y una mecha muy corta.

Florentino Pérez tiende a infantilizar a los jugadores porque, para él, son como niños. Son, en sus propias palabras, como sus hijos. ¿Cómo vas a pitar a tus hijos? Yo quiero mucho a los míos, y os aseguro que lo peor que puede hacer cualquier padre es consentir a esos locos bajitos.

Veremos hacia dónde nos dirigimos y qué posibilidades reales de reconversión tenemos por delante si la autocrítica es sinónimo de ataques.

Curiosamente, fui muy crítico con la primera etapa de Florentino Pérez porque siempre me pareció que, en ciertos momentos, hubo una coincidencia preocupante entre los intereses del Real Madrid y los de la compañía que preside, ACS. Y en su rueda de prensa no hizo más que presumir de las cuentas del grupo empresarial. Así que, de algún modo, hemos vuelto a esa fase de la Historia. Por más que ahora lo haga para reivindicar su salud y su fortaleza.

Un respeto a D. Florentino Pérez

Siempre me gustó más la idea de un Florentino Pérez que, desde las sombras, era capaz de poner calma, ordenar las cosas y reconstruir el club cuando todo parecía tambalearse. La imagen de este Florentino Pérez, con una lata de gasolina en una mano y una cerilla en la otra, me inquieta.

Una vez más, no porque todo lo que diga me parezca descabellado. Me inquieta porque nunca hasta hoy le había visto demostrar su edad. Es lógico que eso provoque dudas más que razonables cuando hablamos de un presidente con más presente que futuro y que no parece dispuesto a ser nunca emérito. A un abuelete le puedes disculpar que hable de lo mona que es una niña. Incluso debes hacerlo. A un presidente del Real Madrid en ejercicio no puedes permitirle que dé paso a una profesional en función de lo guapa que le parezca la moza. Y menos aún que lo exprese en términos que recuerdan más a las españoladas de otra época que a la dirección que se espera de un club como el Real Madrid.

Tenemos un vestuario tóxico. Y no hace falta ser un madridista fanático para darse cuenta de que la hermandad entre los jugadores no atraviesa su mejor momento

Florentino Pérez quiso expresar fortaleza, la suya y la de su junta directiva, y en cambio mostró complejos y flaquezas. Ni mucho menos salió reforzado. Ganará las elecciones, porque es casi imposible construir una oposición en dos semanas. Pero de lo que haga a continuación dependerá el futuro del Real Madrid.

Hay quien dice ya que este “verdadero Florentino Pérez”, el mismo que escuchamos en los famosos audios, es precisamente el que muchos madridistas estaban echando de menos. Tengo dudas de que lo que todo lo que desee mucha gente al mismo tiempo sea necesariamente bueno.

El Madrid se había venido sosteniendo sobre una cierta idea de despotismo ilustrado. La junta directiva actual era superior a otras porque no necesitaba demostrar todo el rato que lo era. Quizá este nuevo Florentino Pérez, este defensor del madridismo que en realidad defiende su gestión además de los intereses de los socios, tenga gran predicamento entre los aficionados. No me cuesta imaginar a muchos clamando "este es mi presidente", o que se apaguen los pitos en el próximo partido. Porque encontrar un enemigo exterior está en el manual de cualquier populismo.

Florentino Pérez

Pero no es el camino del éxito a largo plazo. No ha sido su camino. Y, desde luego, había formas mejores de desarrollar esa misma estrategia sin dejar tan patente y tan evidente que el presidente del Real Madrid quizá ya no está en las condiciones requeridas para volver a recorrerlo una vez más. Y eso es lo más normal del mundo. La única certeza competitiva que todos tenemos es que, a partir de cierto momento, pasamos a defender en bloque bajo. Hasta que un día la colegiada de la guadaña nos pita un penalti en contra y nos expulsa al portero.

Si ayer me hubieses preguntado si hacían falta elecciones, habría dicho que no. En parte, por la dificultad de presentar una candidatura. Pero tanto habló Pérez ayer de Relevo, que al final me quedé pensando: ¿Y si necesitamos uno?

 

Getty Images

Miguel Ángel Uriondo es un experiodista y comunicador que vive en Madrid, se crio en Móstoles y sueña con jubilarse en Avilés. Se gana las lentejas como director de Comunicación y Asuntos Públicos. Es friki, madridista, padre de familia, y ha escrito 'Cómo evitar que tus hijos estudien periodismo' y 'La Píldora Serrahima'.

La Galerna trabaja por la higiene del foro de comentarios, pero no se hace responsable de los mismos

3 comentarios en: Florentino saca flaqueza de fuerzas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tweets La Galerna

Un hombre llamado Pájaro.

#portanálisis

👉🏻👉🏻👉🏻https://www.lagalerna.com/un-hombre-llamado-pajaro/ https://x.com/lagalerna_/status/2038216359264563526/photo/1

A nosotros lo de las selecciones nacionales no nos puede gustar más. Nos pirra ese rollo. Pero no de ahora, de siempre

👉🏻👉🏻👉🏻 https://www.lagalerna.com/imagine-theres-no-countries-2/ https://x.com/lagalerna_/status/2037849315335713071/photo/1

2

Cargar más
homelistpencilcommentstwitterangle-rightspotify linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram