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30 años sin Drazen Petrovic

30 años sin Drazen Petrovic

Escrito por: Alejandro Delmás7 junio, 2023
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Hace 30 años de la muerte de Dražen 'Mozart' Petrovic: 'Hubris y Némesis'

 

Así que pasen 30 años -que hoy pasan (de Dražen)- o incluso más de 30 años, 34 para ser exactos (de Fernando).

El 7 de junio de 1993, en la lluviosa autopista de Baviera, 'AutoBahn 9', y en fortuito accidente de tráfico (colisión a 180 km/h entre un camión atravesado y el automóvil 'Volkswagen Golf' que, mientras el jugador dormía, conducía su entonces novia, la modelo Klara Szalantzy-Bierhoff) desaparecía de este mundo, cerca de Ingolstadt, el llamado 'Mozart' del baloncesto europeo: Dražen Petrovic, yugoslavo y croata, nacido en Sibenik (Croacia), el 22.10.1964; 1,97 de altura. Posteriormente, Klara sería la esposa de Oliver Bierhoff, famoso jugador internacional y directivo  en el fútbol alemán y en el 'calcio'.

La nuestra es una historia que cabría resumir en 'pares de palabras' que cruzaron caminos entre agosto de 1986 y agosto de 1989 entre Madrid y Portland: Hubris ('Hybris') y Némesis. 'Soberbia y Maldición'. Dražen Petrovic y Fernando Martín. Bienvenidos -si se toman la molestia- a un paseo por el tiempo en ida y vuelta entre los años finales de la década de los 80 y varias semanas cenitales entre mayo y junio de 1993... que incluyeron, ese mismo 1993, el primer título de Liga ACB del Real Madrid de baloncesto desde 1986, tan poco antes de la llamada -y frustrada- 'Liga de Petrovic': 1989.

Algo más de tres años y medio antes de la muerte de Petrovic, el 3 de diciembre de 1989, el 'superpivot' madridista Fernando Martín Espina se había matado con un flamante 'Lancia Thema Motor Ferrari' en otro terrible accidente en la carretera de circunvalación M-30. No era éste el primer grave incidente de tráfico que Fernando sufría por esas inmediaciones: el 21.8.1985, FM ya había escapado por milagro a otro accidente que fue 'siniestro total' de un 'Mercedes Benz 450 SLC' que le había prestado Antonio Díaz-Miguel. El doctor Juan Antonio Corbalán fue el primero en atender a Fernando en esas otras horas nocturnas y siniestras de la noche del 21 de agosto de 1985.

Entonces, ese 21.08.1985, y en la salida de la calle Josefa Valcárcel para la carretera general N-II, nada lejos de donde se iba a producir el mortal episodio de 1989 que le costaría la vida a Fernando, el cochazo de Díaz-Miguel se salió de la calzada (¿por un reventón?) cuando iba guiado precisamente por Fernando Martín Espina, quien escapó prácticamente ileso, salvo una serie de cortes en los pies. El autor Carlos Vences, uno de los dos acompañantes que Fernando llevaba -según 'ABC'-, tuvo que abandonar el destrozado vehículo tras intervención de los bomberos, al igual que el propio Martín, quien tuvo que salir del destrozo descalzo, sin zapatos, ya que se le habían quedado empotrados en hierros retorcidos.

Según 'ABC' del 22.8.1985, Juan Corbalán se personó en el lugar de autos para ayudar a su gran compañero. Corbalán era la primera persona a la que había llamado Fernando Martín quien, en otro guiño del Destino, había sido el 'verdadero confidente' de Petrovic en los días y horas previos a la marcha de Petrovic a Portland.

Fernando Martin: 60 años de una lucha por sobrevivir

En esa jugarreta cósmica del Destino y el 'karma', confirmada a quien aquí firma por el propio Dražen Petrovic, Fernando Martín había recibido información privilegiada sobre la 'fuga' de Petrovic a Portland y a la NBA porque Dražen había preguntado y consultado a Fernando sobre la repercusión de los impuestos del Estado de Oregon en los contratos de los jugadores de la NBA con los Portland Trailblazers (Pacific Division); esos mismos Blazers en los que Fernando Martín Espina había jugado en 1986-87.

Antes de que todo se supiera y en plena tensión sobre el paradero de Dražen, aquellos mismos días de agosto de 1989, Fernando Martín dijo a Chechu Biriukov: "Este tío se ha fugado a Portland; se ha escapado, seguro". Fernando recordaba nítidamente las preguntas que Dražen le había hecho sobre los impuestos oregonianos.

No, no había tanta distancia entre  Dražen y 'SuperFernando' como insistían en pregonar 'gurús' periodísticos del calibre de Pedro J. Ramírez. Un día perdido del otoño de 1988, en el comienzo del runrún, del zumbido de la rivalidad ('buzz'), Fernando Martín aclaraba conceptos: "Si la gente, empezando por Pedro J, viera las discusiones que yo he tenido por conceptos del juego con Wayne Brabender, con Mirza Delibasic, auténticas peloteras, o incluso con Juanito Corbalán, igual no se escribirían tonterías. Lo que yo pienso es que el juego de este equipo del Real Madrid tiene que terminar en los pívots, está estructurado para eso... y otros no piensan igual en otros momentos, así que entonces..."

Fernando Martín había recibido información privilegiada sobre la 'fuga' de Petrovic a Portland. Fernando Martín dijo a Chechu Biriukov: "Este tío se ha fugado a Portland; se ha escapado, seguro". Fernando recordaba nítidamente las preguntas que Dražen le había hecho sobre los impuestos oregonianos.

Ya en Portland, en su alojamiento del (buen) Hotel Red Lion Lloyd Center, el 17 de agosto de 1989, Dražen Petrovic arrojó todas las caretas en una entrevista de impacto en el desaparecido 'Diario16' con quien aquí suscribe: "Tengo muchas ganas de jugar en la NBA y es el momento idóneo. No se trata de dinero. O doy el salto ahora o no lo doy nunca, quiero jugar en la NBA por encima de todo. Portland me ha ofrecido tres años de contrato y tiene un solo base en la plantilla (Terry Porter), con lo que en el primer año, y a poco que tenga suerte, voy a jugar un mínimo de 25-30 minutos por partido. El año que viene puede ser demasiado tarde, ya he dicho lo que tenía que decir y debo esperar a que se desarrollen los acontecimientos, pero creo que voy a jugar en Portland y que mi etapa en Madrid ha terminado".

Así, Dražen Petrovic no fue "el Di Stéfano del baloncesto español", como presagiaba Ramón Mendoza en el vuelo de vuelta desde Atenas de la memorable final de la Recopa de 1989... ni llegaría a sobrevivir a FM más allá de tres años y medio. Ese 7.6.1993 le iba a llegar su hora en aquella desgraciada, tenebrosa, bávara y bárbara 'AutoBahn 9'.

La NBA... y Neyro

Cuando Klara Szalantzy estrelló su 'Volkswagen Golf' en aquella desgraciada 'Autobahn 9', cerca de Ingolstadt, en término municipal del pueblo de Denkendorf (mientras la bolsa de Petrovic salía ominosamente por la cinta de equipajes en el vuelo de la Selección de Croacia de Polonia a Alemania), 'Mozart' Drazen acababa de rematar su mejor temporada en la NBA, donde había desembarcado en 1989, en Portland y desde el Real Madrid): 22,3 puntos y 3,5 asistencias por partido en los New Jersey Nets de 1992-93.

Entrenaba a aquellos Nets el hoy también fallecido Chuck Daly, entonces flamante técnico campeón olímpico con el primer -e irrepetible- 'Dream Team' de EE UU, en 1992, en los Juegos de Barcelona. En 1989 y 1990, Daly también había dirigido a los 'Bad Boys' de los Detroit Pistons (Isiah Thomas, Bill Laimbeer, Joe Dumars, Dennis Rodman, Vinnie Johnson) hasta dos títulos seguidos de la NBA.

Este de 1993 era un Drazen Petrovic en pleno conflicto moral con sus antiguos, viejos compañeros serbios de la ex Yugoslavia (a la cabeza, Vlade Divac), rumbo a cumplir 29 años en lo mejor de su carrera NBA... que parecía aprestarse a cerrar, como ahora vamos a ver. En su ciclo europeo profesional, Drazen, Brazen Drazen' (Descarado Drazen), promedió más de 30 puntos por partido, alzando dos Copas de Europa con Cibona de Zagreb: 1985 y 1986 más la Recopa de 1989 con el Real Madrid y otra Recopa anterior con KK (Kosarkaski Klub, 'Club Baloncesto') Cibona Zagreb (1987).

También justo estos días, el pasado 25 de mayo, se cumplieron nada menos que 34 años (Santa María Madre de Dios...) del escandaloso quinto partido de la Final ACB de 1989 que, en el Palau Blaugrana, cerró la llamada 'Liga de Petrovic'... con un tanteo de 96-85 a favor del Barcelona de Alejandro 'Aíto' García Reneses. Este 96-85 para el Barcelona llegó tras un surrealista 40-19 en faltas personales en contra del Real Madrid -'+40'...-, a las órdenes de los árbitros Juanjo Neyro (bilbaíno, también ya fallecido hoy, que mantenía cuitas personales con Drazen desde cierto escupitajo en Puerto Real, en 1986) y Paco Monjas.

Esta delirante noche 'del Palau', ningún jugador del Barça recibió cinco faltas personales, mientras sí caían eliminados por esas mismas 'cinco faltas' nada menos que seis madridistas: Petrovic, Biriukov, Johnny Rogers, Pep Cargol, Fernando y Antonio Martín. En ese 'infierno del Palau' -y sin Enríquez Negreira aún a la vista-, el Real Madrid de Lolo Sainz, flamante campeón de la Recopa de Europa 1989, en Atenas, cerró la Liga 'de Petrovic' con cuatro jugadores en pista: José Luis Llorente, Quique Villalobos y los 'juniors' Javi Pérez y el hoy fallecido Carlos García Ribas.

Aunque el Real Madrid aún vencía por 48-50 en el descanso de aquella noche 'de Walpurgis', en el ardiente Palau, el mejor resumen de lo que pasó después se halla en ciertas palabras -ya en frío, años después- del escolta moscovita Xoce 'Chechu' Biriukov Aguirregabiria: "Lo que había sucedido entre Petrovic y Neyro nos pasó factura a todos".

Como muy pocos desconocen, éste del 'infierno del Palau' fue el último partido de Drazen Petrovic en España como jugador 'de club'. El 16 de agosto de 1989, entre el calor húmedo del verano madrileño y en la T-1 del Aeropuerto de Barajas, Dražen Petrovic tomó un avión de American Airlines que hacía la ruta Madrid-Dallas/Fort Worth junto a su agente de entonces, el 'tiburón' estadounidense Warren LeGarie. El destino final de la entonces superestrella yugoslava (croata, nacido en Sibenik el 22-10-1964, siempre con Croacia integrada aún en Yugoslavia) no era Dallas: era... Portland, en el Estado Federal de Oregon, USA.

Tocata y fuga de Mozart

Eran los momentos iniciales de la 'tocata y fuga de Mozart'. Y en esos momentos, nadie en el club del Real Madrid que presidía Ramón Mendoza, estaba al tanto de que se estaba produciendo una 'fuga' en toda regla del jugador que había conmocionado en 1988-89 la Liga ACB, la Copa del Rey y la Recopa de Europa: tanto había conmocionado Dražen Petrovic casi cada competición en la que había intervenido (no los Juegos Olímpicos, donde 'su' Yugoslavia había perdido la final a manos de la URSS de Sabonis) que los Blazers de Portland, entonces presididos por el promotor judío oregoniano Harry Glickman, se pasaron el invierno y la primavera de 1988-89 mandando emisarios a Petrovic (Brad Greenberg, Morris 'Bucky' Buckwalter...) para atraerle definitivamente a Portland y a la NBA. Allí, los Trailblazers, los Blazers de Portland habían 'drafteado' a Dražen Petrovic en 1986, con el número 60: ese mismo año, y en ese mismo 'Draft', los Blazers de Glickman habían elegido con el número 24 a un tal Arvydas Romas Sabonis.

Pedro Ferrándiz, 'nuestro' Pedro, 'nuestro' Pizarrín', viajó para negociar con los americanos de Glickman y se fijó una vista judicial para el 24 de agosto de ese 1989 en el Juzgado de Multnomah County, en Portland, dirigida por un juez que era abonado de los Blazers.

Al fin, dada la determinación de Dražen y para ahorrarse conflictos, el Real Madrid aceptó una buena compensación de los Blazers -1.500.000 dólares, se dijo- y prefirió cortar por lo sano. Se abría un ciclo de gafes y maldiciones para la sección de baloncesto del Real Madrid, que sólo clausuraría la imponente aparición de Sabonis a partir de 1992-93.

El "Niñato"

Como 'flashback', y por contextualizar, el 13 de julio de 1986, en pleno Mundobasket de España, el último torneo que Fernando Martín jugó con la Selección española, el escolta internacional bilbaíno -entonces, madridista- Juan Manuel López Iturriaga (exacto: 'Palomero') escribió en 'El País' un antológico artículo titulado 'El Niñato', en el que podían leerse líneas como éstas: "Dražen Petrovic ha añadido en Tenerife, con su salida del campo dando cortes de mangas al público, después del partido Yugoslavia-Canadá, un eslabón más a su brillante carrera de actos antideportivos. Dražen Petrovic ha conseguido en poco más de dos años convertirse en epicentro de amenazas, promesas de linchamientos y antipatía generalizadas...  un individuo de la clase de Petrovic sólo puede inspirar un sentimiento: desprecio. Este desprecio es compartido por casi todos los jugadores que han tenido la desgracia de enfrentarse a semejante sujeto. Sabonis ha prometido volarle la cabeza en cuanto pueda... está cercano el día en que alguien le devuelva, aunque sea en mínima proporción, todo lo que él ha dado".

Iturriaga: “El Real Madrid vive buenos tiempos”

"...En cuanto a su faceta deportiva -empañada por su incalificable conducta- no hay que ser un lince para darse cuenta que es un superclase. Su dominio de los fundamentos básicos del baloncesto -bote, pase, tiro- le permite ser implacable en el juego. Su salto y rapidez de tiro, así como su estatura, le permite plantarse en posiciones cercanas al aro sin importarle la salida de pívots mucho más altos que él. Esto, añadido a su magnífico tiro lejano, hace de Petrovic el mejor jugador de ataque de Europa. En la otra parte del campo, nada más reseñable que sus continuas tretas para sacar de quicio a su atacante y lograr que esté más pendiente de evitar sus perrerías que de jugar al baloncesto. Si esto no fuera poco, cuenta con una habitual protección arbitral. No se sabe bien porqué, pero a Petrovic se le permiten cosas que a otros les causarían, si no la expulsión, sí un buen número de faltas. Sus zancadillas, escupitajos y todo tipo de payasadas pasan por delante de las narices de los árbitros con su total consentimiento".

Atenas-1989: 'Basket 16'

El 5 de marzo de 1989, en la revista 'Basket 16' (una idea de Pedro J. Ramírez para el Grupo 16, que se extinguiría en ese mismo verano de 1989), Dražen Petrovic había concedido también a quien aquí suscribe una entrevista/reportaje especial que se titulaba en portada, número 74 de 'Basket 16': 'Petrovic, el mago blanco', con Dražen haciendo filigranas bajo la mirada de Earvin 'Magic' Johnson, genio y líder supremo de aquellos Lakers del 'Showtime', enmarcado en un 'poster' tamaño natural; aquí ofrecemos la imagen de esa portada. A sólo diez días de la final de Recopa Real Madrid-Snaidero, del 14.3.89, en El Pireo, Atenas, el texto se titulaba en sí mismo: 'Dražen Petrovic, 12 días que estremecieron al mundo de la canasta'.

Y arrancaba así, con un punto de premonición: "Dražen Petrovic no conoció, ni conoce, a un ciudadano de Portland llamado John Reed, autor de 'Diez días que estremecieron al mundo'. La cosmogonía de Petrovic se ciñe a seres tales como Aíto García Reneses, Fernando Martín y Magic Johnson. Autor de 115 puntos que en doce días estremecieron al baloncesto europeo, este es el resultado no de un trabajo, sino de un delirio por el deporte y la victoria... 'Logra producir el ridículo mostrando los defectos y los vicios de los hombres comunes. Cada libro escrito por este hombre ha destruido una parte del saber que la Cristiandad había acumulado a lo largo de los siglos...' a lo largo de las páginas de 'El Nombre de la Rosa', Umberto Eco desarrolla decenas de paralelismos nunca tan válidos".

A esta entrevista, celebrada en las inmediaciones del Palacio madrileño de los Deportes, hoy WiZink Center, Dražen Petrovic llegaba en una punta soberbia de 'Hubris', 'arrogancia, soberbia, orgullo', que el genio de Sibenik intentaba maquillar con frases como 'El primero que habló mal de mí fue Aíto. Yo nunca fui contra él. Yo sólo jugar, meter puntos'. Pero Dražen ya confesaba: "Portland ya ha hablado conmigo en serio para jugar allí el próximo año".

Estos referidos 115 puntos en doce días agrupaban exhibiciones ante Cibona (espectacular alarde en semifinal de Recopa, 47 puntos de Dražen a su exequipo), al RAM Joventut (34 puntos)... o al Barcelona (34 tantos en un 87-94 de Liga regular que sellaba un provisional 5-0 para el Real Madrid ante el Barça en 1988-89). Tan 'cinco-cero' y tan tonante que Dražen Petrovic, en la noche del 18 de febrero de 1989, se despidió, en pleno túnel de vestuarios del Palau Blaugrana con gestos con la mano abierta y voces a pleno pulmón de este corte: "5-0, 5-0... Aíto, maricón". El firmante escribe algo de lo que fue testigo presencial. Así fue.

Antes de esta explosión era cuando Aíto -que había sido lo bastante reticente para que Petrovic NO fichara por 'su' Barcelona- se había quejado: "Petrovic tiene bula arbitral, hace lo que quiere, y hace 'pasos' frecuentes en los movimientos de tiro. Le dejan hacer lo que le da la gana". Juan Antonio San Epifanio, 'Epi', corroboraba las palabras de su entonces técnico: "Petrovic puede llegar a meterse e interrumpir en pleno lanzamiento de un tiro libre, pero aquí no pasa nada".

El 14 de marzo de 1989, el Real Madrid de Dražen Petrovic fulminò en Atenas a 'la' Snaidero de Caserta y de Oscar Schmidt (y de Ferdinando 'Nando' Gentile), con un 117-113, tras prórroga que valía al Real el titulo de Recopa. En 45 minutos en pista, Petrovic anotó 62 puntos a la llamada 'JuveCaserta' del excelente técnico Franco Marcelletti, con 18/30 en tiros de campo (8/16 en triples), 14/15 desde la personal… y sólo una asistencia. 44 puntos del gran Schmidt no salvaron a Caserta. Todo, entre gestos de impotencia de un Fernando Martín que, con protección en un dedo, se vio reducido  a 11 puntos (5/12 en tiros de campo, 1/5 en libres) y seis capturas: máximo reboteador madridista.

Pero una pérdida de balón de Petrovic, emperrado en 'uno contra todos', casi hace perder el partido al Real Madrid al fin de los primeros 40 minutos reglamentarios, con 102-102. Fue una pérdida atolondrada de 'Mozart' ante Sandro 'Sandrokan' Dell'Agnello, que dio paso a un lejano intento triple agónico y errante de Gentile (34 puntos ante la 'defensa' de Petrovic)... triple que, de entrar, habría costado la Recopa al Real Madrid. Ceñudo, Fernando Martín/FM se desesperaba con gestos irritados en la propia pista del Palacio de la Paz y la Amistad, en El Pireo.

Años después, el propio Chechu Biriukov Aguirregabiría (20 puntos en la finalísima de Atenas ante 'la' Snaidero) recordaría: "Dražen sólo sabía jugar de una manera: si la gente no lo recuerda, yo sí. Él también fallaba mogollón, jugaba sólo de esa manera, ‘yo hago, yo entro, yo tiro, yo meto'… que al principio te podía destrozar, pero que luego le cogían el truco, como ya se lo habían sabido ver en la Liga de Yugoslavia, y no encajaba con Fernando Martín, que nos equilibraba dentro de la zona y era otro ego importante".

Manuel, 'Lolo' Sainz Márquez, el entrenador de aquel Real Madrid, ha reconocido en diversas entrevistas: "Yo me sentí bastante responable de todo lo que pasó en la final de Atenas, porque yo le dije a Dražen que aquí se le había traído para ganar finales y partidos como éste, y que este momento era suyo".

Última entrevista en España, mayo de 1993:

"La final de la Recopa en Atenas, cuando ganamos al Snaidero de Caserta y anoté 62 puntos, el mejor de mis recuerdos como jugador del Real Madrid"

"En España hay poco dinero para mí, aunque será difícil que vuelva a la NBA"

"Me alegra mucho cada Liga que gane el Real Madrid, por la afición"

"Ha sido el mejor partido de mi vida... quizá. Bueno, no sé si este ha sido mi mejor partido, pero lo único que me importa aquí es el triunfo. Biriukov y Johnny Rogers (14 tantos) han ayudado mucho... El último balón lo perdí porque dudé si entrar a canasta o pasar a Biriukov. Todos han visto que la prórroga la jugué sin que esa pérdida afectara para nada a mi juego", soltó en Atenas, Palacio de la Paz y de la Amistad, un Petrovic calculador como pocas veces -y ya con un acuerdo verbal con Portland- antes de tenérselas tiesas con Fernando Martín en la caseta 'de la Paz y de la Amistad', con acusaciones que se oían desde la cerrada puerta del vestuario madridista.

Aquí, el mismísimo Mendoza tuvo que mediar entre palabras y acusaciones de los jugadores. El ambiente del avión 'charter' de vuelta Atenas-Madrid resultó sombrío; y más cuando Mendoza reclamó a Petrovic (al que en el mismo avíón pregonaba como el 'Di Stéfano del baloncesto en España') para que interviniera con José María García... desde la cabina del piloto del 'charter' de Iberia, sobre el Mar Mediterráneo.

Todo, entre corrillos y pequeñas conspiraciones de jugadores blancos agrupados en torno a un Fernando Martin/FM ceñudo, visiblemente molesto. En el invierno de 1988 a 89, el bloque liderado por FM, y que agrupaba a los grandes pesos del equipo, había conseguido vetar a Mendoza el fichaje del gran intimidador croata Stojan Vrankovic (2,17, luego a la NBA), que habían cerrado materialmente con el KK Zadar (adelanto incluido de 20.000 dólares) entre Pedro Ferrándiz y el propio Mendoza: era para que el gigante Vrankovic diera escolta (literalmente) a Dražen Petrovic.

Ferrándiz y Mendoza (aquello de 'Di Stéfano...') perdieron esa batalla, con Petrovic como víctima colateral. El 8.4.89, menos de un mes después de los sucesos de Atenas, el Barcelona de Aíto ('el e-qui-po', al fin) venció por 87-95 al Real en Madrid y se instaló en ventaja del campo para los 'playoffs': y eso, después de aquellos cinco triunfos madridistas, los del 5-0, final de Copa incluida: ahí, la Liga ACB se jugaba en dos fases antes de los playoffs.

La Final... y el final

Tras la Recopa y El Pireo, el Real Madrid 'de Petrovic' (y de Sainz, y de los hermanos Martín...) fue otro: minado, socavado, corroído. Como 'otros' fueron Fernando Martín y, sobre todo, un Petrovic que echó el candado a la bolsa de su iniciativa y agresividad… porque no quería problemas y porque ya cerraba sus cosas con los Blazers. Buckwalter había estado en Atenas, y con él ya negociaba Warren LeGarie, a calzón quitado, el nuevo agente del croata en relevo de José Antonio Arizaga, quien le había firmado el contrato inicial con  el Real Madrid en el otoño temprano de 1986.

Ni siquiera el 'Porsche' rojo que después utilizaron el hoy técnico Neven Spahija (gran amigo de Dražen), George Karl y Quique Villalobos sacaba a Petrovic de su aparente atonía, que escondía la decisión ya tomada de marcharse a la NBA y olvidarse de España, de Madrid, de los problemas de concepto y egos, del Barça, de Aíto, etc. Además, Petrovic, de 'Mozart' a 'Diablo', quería más dinero, qué demonios. El 'Demonio de Sibenik' pensaba que el contrato firmado en 1986 por 'Papá' Arízaga... se le había quedado corto, chico, pequeño...

Gana Aíto

Como en traducción anticipada de aquellos pensamientos de Chechu Biriukov, el Barça de Aíto había descifrado el genial jeroglífico del juego de Petrovic. García Reneses descubrió los planos y pasó a atacar frontalmente al Real Madrid de Lolo Sainz desde la organizada catedral de su juego interior, liderado nada menos que por Audie Norris, mas Steve Trumbo y Granville Waiters, dos 'rocas'.

En el perímetro, Aíto utilizaba munición perforante: Epi, Sibilio, Nacho Solozábal y Andrés Jiménez. El 8.4.1989, en Madrid/Palacio de los Deportes, con el 87-95 que devolvió al Barça el liderazgo y la ventaja del campo en la fase regular, ya de cara al playoff final, los tres pívots del Barça desbordaron a los madridistas por un abrumador 40-15 en anotación (Trumbo, 15; Norris, 13; Waiters, 12).

En el Real Madrid, hubo siete puntos para Romay, seis para Antonio Martín… y dos para Fernando Martín, con 25 para Petrovic y 26 para Birukov en ese partido vital que devolvió al Barça (dominador en rebotes, 27-25) la ventaja del campo tras aquel 5-0 inicial para el Madrid que Dražen Petrovic recordó en los insultos a Aíto del túnel del Palau Blaugrana, el 18 de febrero de ese mismo 1989:

Al fin, la 'Liga de Petrovic' se esfumó aquella noche fatídica en manos de Neyro y del Barça de Aíto. Fue el 25.5.1989, con el 96-85 definitivo para el Barça (3-2 en el total de la final), y con todo el quinteto titular del Madrid sentado. Juanjo Neyro y Paco Monjas decretaron 40 faltas personales contra el Real Madrid… y 20 contra el Barça: la mitad exacta. Lolo Sainz perdió por cinco faltas a… Petrovic (14 puntos, con un infame -para él- 4/11 en tiros de campo), Fernando y Antonio Martín, Rogers, Cargol y Biriukov, que, con 23 tantos (por 21 para Norris y Jiménez), fue el máximo anotador de ese partido final de Petrovic en la Liga española. Dražen se iba de España como máximo anotador de la Liga ACB 88-89, a media de 28 puntos por partido. Lolo Sainz también dijo adiós esa noche 'de Neyro' al banquillo del Real Madrid.

En tres o cuatro semanas más, Petrovic y LeGarie cerraron la negociación con los Blazers (4,4 millones de dólares por tres años, 530 millones de pesetas de aquel tiempo, más del doble de lo que Dražen ganaba en Madrid), después de que, durante el verano, el propio Dražen preguntara al mismísimo Fernando Martín cómo y cuántos eran aquellos impuestos de Oregon.

El 15 de agosto de 1989, Petrovic no se presentó a los reconocimientos de la plantilla madridista, ya a las órdenes de George Karl. Al día siguiente, 16 de agosto, junto a Renata, su novia de entonces, y una docena de maletas, Dražen emprendió viaje a Portland con American Airlines, desde Madrid y vía Dallas. Ni siquiera se enteró el técnico serbio Miroslav Vorgic, empleado del club madridista, acompañante, 'policía' o 'detective' que el Real Madrid había puesto a Dražen, y que quedó tan implacablemente burlado como si hubiese tratado de defender al de Sibenik 'uno contra uno' y con el balón en juego.

Intuyo que Dražen Petrovic no jugó en el Barcelona porque Aíto opinó contra el fichaje. Él pensaba que Dražen era de una individualidad ‘absorbente’

El 14.3.1989, la resaca de la memorable final de la Recopa y los desmesurados elogios a 'Mozart' de parte del presidente Mendoza (recordamos: "Dražen Petrovic va a ser para el baloncesto de España y del Real Madrid lo mismo que Di Stéfano fue para el fútbol") se confimaron simple antesala de la tempestad.

En 1988-89, el 'Porsche' de Dražen Petrovic pasó a las manos del técnico George Matthew Karl, quien antes de brillar en los banquillos NBA de Seattle y Denver se hizo cargo de la dirección técnica del Real Madrid tras la despedida de Lolo Sainz, 'a posteriori' de aquella debacle del Palau Blaugrana, ante el Barça de Aíto, Epi y Audie Norris.

George Karl entrevista

Arizaga

Años después, en 2014 y a quien suscribe, el propio José Antonio Arizaga contaría en 'AS' a quien suscribe: "Traer a Dražen fue la locura, mi gestión más difícil. Le dije a Novosel el interés que Dražen desataba en España. Estaban Barcelona y Real Madrid (N. B: que ya había tenido al 'Rey' bosnio Mirza Delibasic, otro 'crack' de la mejor Yugoslavia)". Arizaga relató: "Una ley impedía salir de Yugoslavia a ningún jugador con menos de 28 años. En aquel momento, en 1986, Petrovic tenía 22, iba a cumplir 23. Novosel me dijo dos cosas: Una: ‘En Yugoslavia, todo se puede arreglar con dinero’. Y otra: ‘Pero si sale Dražen, los demás de menos de 28 se van a cabrear y vamos a tener follón’...

Sigue Arizaga: "Puede imaginarse lo que hubo que sobornar, corromper y pagar para cambiar una ley en un caso como este. En fin... él, Petrovic, venía inicialmente para el Barcelona. Me lo había pedido un directivo al que hoy sigo respetando muchísimo: Salvador Alemany. Lo teníamos para el Barça. Íbamos a firmar contrato en Puerto Real, en el verano de 1986. Ahí, cuando dije a Alemany que lo teníamos todo listo, este pidió unos días. Al poco, me dio libertad para colocarlo. 'Cada club tiene sus cosas', me dijo. El Real Madrid seguía ahí y Ramón Mendoza aceptó. Intuyo que Dražen Petrovic no jugó en el Barcelona porque Aíto opinó contra el fichaje. Él pensaba que Dražen era de una individualidad ‘absorbente’. Ya en Madrid, Dražen no se portó bien conmigo".

("No ganaremos la Copa de Europa, 'Presi', mientras Petrovic esté enfrente de nosotros", había llegado a decir Sainz a Mendoza).

"Nunca dije que no jugaría en el Real Madrid y nunca dije que me llevara mal con el público madrileño. El Real Madrid cuenta con grandes jugadores como Corbalán e Iturriaga", dijo Petrovic cuando se comprometió formalmente con el Real, en octubre de 1986, dos años por delante de su incorporación real al plantel blanco. Cuando esa incorporación se produjo al fin, en 1988, Corbalán e Iturriaga desaparecieron 'ipso facto' de las filas blancas. Ahora sabemos algo más.

PORTLAND Y NEW JERSEY.- Dražen Petrovic jugó en Portland la temporada completa 1989-90, con medias de 7,6 puntos y 12,6 minutos por partido -'él'...- a través de 77 partidos en los que no había jugado ninguno como titular; 'él', Drazen. Y esto, a pesar de que aquellos Blazers de Adelman se plantaron en las 'NBA Finals' de 1990, que perdieron por 1-4 ante los Pistons de Chuck Daly.

Tras sólo 18 partidos en Portland, en 1990-91, un Petrovic descontento con Adelman -que no le hacía titular porque quería que Dražen defendiera 'como en NBA', negándole protagonismo en ataque, en un equipo con Porter, Drexler...- alentó y aceptó su traspaso a los New Jersey Nets que entonces entrenaba el veterano y respetado 'coach' Bill Fitch. El 'general manager' de aquellos Nets (hoy, trasladados a Brooklyn, todavía como 'Nets') era Willis Reed, un jugador/pívot de leyenda en la NBA con los New York Knicks, que hoy también ha dejado este mundo, tanto como Daly... o como Bill Fitch, también llamado 'Capitán Video'.

Renovado aquel viejo ímpetu de 'transgresor', y mientras rugía a partir de1991 la sangrienta guerra civil en Yugoslavia, Drazen Petrovic ya subió a media de 12,6 puntos en sus 43 partidos de la NBA 90-91 bajo órdenes de Fitch quien, impulsado por Reed, procedió a darle balón y titularidad de principio a fin de la campaña 1991-92. En 82 partidos de aquella 'regular season' 91-92, Petrovic devolvió la confianza de Fitch y Reed con media de 20,6 puntos y 44,4% en triples, todo decisivo para colocar a los Nets en los 'Playoffs' del Este en 1992. Aquí caerían en primera ronda ante Cleveland (1-3).

Tras la plata con Croacia en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, Dražen Petrovic se puso a las órdenes de Chuck Daly en los Nets 1992-93. Reed había escogido a Daly, con todo su halo de títulos, en lugar de un Fitch algo caduco, ya más allá de los 70 años, casi como el propio Daly.

Un Dražen con 'new look', menos rizos, pero más corpulento, maduro y sólido de como Europa lo había contemplado, potente y bien adaptado a la NBA. A los tres años de llegar (ahí mantuvo algún brillante 'cara a cara' nada menos que con Michael Jordan), respondió de nuevo brillantemente a los designios y confianza de Reed y Daly en sus 70 partidos como titular, tras alguna pequeña lesión, sobre todo una persistente tendinitis en la rodilla izquierda.

Desde 1989, Dražen, al que Reed y Daly llamaban 'Petro', había ganado en EE UU nueve kilos de masa muscular, desde 88 kilogramos hasta 97. Todo, en promedio espectacular de 22,3 puntos por partido, más 44,9% en triples y 3,5 asistencias. Los Nets de Daly, de Derrick Coleman y de Petrovic -al que le quedaban, sin que lo supiera, unas pocas semanas de vida- volvieron a despedirse en primera ronda de 'Playoffs' del Este ante Cleveland Cavaliers, esta vez por un ajustadísimo 2-3. Y...

Último viaje a ESpaña: Almería y Sevilla

El 9 de mayo de 1993 se cerraba la temporada 1992-93 de los Nets con derrota definitiva por 99-89 frente a los Cavaliers en el Richfield Coliseum, en un área suburbial de Cleveland, 'in the middle of nowhere'. Un discreto partido con 11 puntos anotados como titular en 34 minutos (4/10 en tiros de campo) resultó ser la despedida de Dražen de la NBA... y de cualquier encuentro de club. En aquellos mismos Nets se firmó en aquellos 'Playoffs' de 1993 la jubilación de dos veteranos 'All Stars', el alero superclase Bernard King y el brillante base Mo Cheeks.

Prácticamente de inmediato y sin descanso, Dražen Petrovic se incorporó a la Selección de Croacia, la subcampeona olímpica en Barcelona que dirigía Mirko Novosel, aunque las órdenes las daba desde el banquillo Aleksandar, 'Aza', el hermano de Dražen.

Para participar en la fase final del Eurobasket de 1993, en la República Federal de Alemania, la Croacia de Novosel y los hermanos Petrovic necesitaba clasificarse previamente en un 'Pre Europeo' de 'pequeñas naciones' -las surgidas esencialmente de las rupturas en la Unión Soviética y los Balcanes, entre 1990 y 1991-, a disputar en Polonia (Wroclaw...). Hablamos de una Croacia con Dino Radja, Stojko Vrankovic, Toni Kukoc, Velimir Perasovic, Danko Cvjeticanin, Zan Tabak... Ellos sí iban a jugar el Eurobasket alemán.

Drazen Petrovic... no.

La preparación de Croacia para aquel Eurobasket alemán de 1993 (más el torneo previo en Polonia) incluía en ese mismo mes de mayo del 93 sendos partidos amistosos en Almería y Sevilla, contra un combinado universitario estadounidense y contra una Selección de jugadores de clubes andaluces.

Estos dos compromisos andaluces, sin Toni Kukoc ni Arijan Komazec en las filas croatas, se disputaron el sábado 22 y el lunes 24 de mayo de 1993. Y el encargado de organizar las actividades 'andaluzas' de aquella Selección croata subcampeona olímpica era... nada menos que José Antonio Arizaga.

"En España hay poco dinero para mí"

Aquel mayo de 1993, a impulso de la vieja amistad de los últimos años 80, el mismo Dražen Petrovic instó a ciertos contactos personales para mantener un encuentro con quien aquí suscribe entre Almería y Sevilla, aquel penúltimo fin de semana de mayo de 1993, en el que Petrovic, sin saberlo, se hallaba a sólo un par de semanas de despedirse de este mundo.

Al diario 'AS', antes de que lo adquiriera PRISA, le interesó sobremanera lo que Dražen Petrovic pudiera decir a quien aquí suscribe, a lo largo de aquel 'fin de semana andaluz'. Y el domingo 23 de mayo de 1993, el mismísimo Arvydas Romas Sabonis, uno de los rivales 'históricos' del propio Petrovic, capitaneaba a un Real Madrid que entrenaba Clifford Luyk hacia el mismo título de Liga ACB que el Real 'de Petrovic' no había podido cerrar en 1989, con un definitivo 78-69 en el quinto partido de la Final que sentenciaba el victorioso 3-2 del Real Madrid de Luyk y Sabonis ante el Joventut de Lolo Sainz. Esa misma tarde, el Sevilla de Maradona caía por 5-0 en el Estadio 'Santiago Bernabéu'' ante el Real Madrid de Benito Floro, el que iba a ser expoliado en Tenerife por Celino Gracia Redondo, como Floro nos recordaba hace muy pocos días en estas mismas páginas.

De aquellas últimas, finales ('Grand Finale'), sendas entrevistas de Dražen aún quedan testimonios, y no mucho más, en las páginas de papel de las ediciones de 'AS' de los días 23 y 24 de mayo de 1993. Fueron las últimas entrevistas personales -las 'finales'- que Dražen concedió en España a un medio español.

La perspectiva del tiempo -30 años han pasado- nos deja ahora con cierta sensación de asombro y sorpresa ante algunas de las cosas que decía un Petrovic que, asombrosamente, ofrecía toda la pinta de plantearse abandonar la NBA y unos Nets con los que cumplía contrato que no se había renovado. Petrovic quería irse de la NBA y regresar a Europa. ¿A Grecia, España...? Pues todo esto decía aquel Dražen Petrovic de mayo de 1993, entre Almería y Sevilla, dos semanas antes de perecer en la 'Zona Cero' de la desdichada 'Autobahn 9' de Baviera:

"Ficharía por el Barcelona sin ningún problema. No tengo reparos en que Aíto García Reneses (¡!)... sea el responsable del equipo, pero pienso que en España hay poco dinero para mí en estos momentos. El Madrid no tiene derecho de tanteo sobre mí, pero eso no quiere decir que no escuche sus ofertas. Creo que aún puedo jugar a mi mejor nivel durante los tres o cuatro próximos años. Existe sólo un 10% de posibilidades de que vuelva a la NBA, no se puede descartar... aunque sería más probable a un equipo que no fuera New Jersey".

"La final de la Recopa en Atenas, cuando ganamos al Snaidero de Caserta y anoté 62 puntos es el mejor de mis recuerdos como jugador del Real Madrid. Siempre tuve claro que esa era una temporada para cobrar experiencia con vistas al salto a la NBA... No me he vuelto a acordar del arbitraje de Neyro en Barcelona y no he vuelto a hablar con Ramón Mendoza (presidente del Real Madrid) desde que me fui, en el verano del 89. Pero no le guardo rencor y si tuviese que dialogar con él lo haría".

Así se autoanalizaba aquel Dražen Petrovic postrero, como un 'Billy The Kid' a la espera del 'sheriff' Pat Garrett: "El Petrovic de ahora es mejor defensor y más potente que aquel jugador que vieron en España... aunque los europeos lo pasan muy mal en Estados Unidos durante su primera temporada allí".

También daba pistas sobre el conflicto civil declarado en Yugoslavia; "El primer año, 1992, fue más duro... y ganamos la medalla de plata en Barcelona. No creo que ahora vayamos a pasarlo peor. Dejé de hablarme con Vlade Divac desde entonces y no hemos vuelto a conversar; después de haber jugado en la mejor Liga del mundo, éste es el mejor Petrovic de siempre".

Tras anotar 18 puntos (Danko Cvjeticanin, entonces en Estudiantes, 24) en Almería, en el 120-79 de los croatas al combinado universitario estadounidense, en la noche del sábado 22 de mayo de 1993, Dražen Petrovic y las estrellas croatas ya contemplaron por vía televisiva, en Sevilla, aquel primer título liguero del Real Madrid de Arvydas Sabonis.

La Liga del Madrid... y de Sabonis

Dražen compartía habitación en Andalucía con su gran amigo, el colosal pívot Stojan Vrankovic, que había estado bien cerca de acompañarle -incluso ya con contrato firmado- en el Real Madrid, siempre a partir de 1989. Entre 1990 y 1999, Vrankovic (2,18 de altura) tambíén jugó en la NBA, Celtics, Timberwolves, Clippers... con el paréntesis de cuatro años en Panathinaikós: 1992-96. Stojko Vrankovic cerró carrera profesional en Bolonia, entre 1999 y 2001.

La Liga 1992-93, segundo gran logro (tras la Copa de 1993, en otra final ante Joventut) del Real 'de Sabonis', no sentó especialmente bien al hipercompetitivo 'Mozart' de Sibenik, 'eterno rival' del 'zar' lituano. Claro: Dražen no había sido capaz de cerrar y alzar 'su' Liga 1988-89 con el Real Madrid. De hecho, Dražen Petrovic se había apostado en Almería aquel fin de semana de hace 30 años... 10.000 pesetas de aquel 1993 (como unos 60 euros de hoy) en favor del título del Joventut/'Marbella' que entrenaba un tal Lolo Sainz. Así analizó Petrovic aquella Liga del Real Madrid... 'de Sabonis':

"Me alegro mucho este título por la afición del Real Madrid, que no lo conseguía desde 1986. El Joventut ha estado defendiendo muy fuerte a Sabonis, que debe olvidarse más de los árbitros. ¿Qué significa eso de que Sabonis es 'masoquista'...? Aunque me ha sorprendido Lasa, Sabonis y Biriukov han llevado al Real Madrid a la gran reacción de la segunda parte. Sabonis ha sido el mejor jugador del partido, pero no sé si su condición física le permitiría soportar el ritmo de viajes y el calendario de la Liga en Estados Unidos".

Aquel día, 23.5.1993, con 68-57 para el Real Madrid, ya bien avanzada la segunda parte de la final ACB, Dražen Petrovic dijo 'finito' y se levantó justo después de que el base internacional verdinegro Tomás Jofresa apuntase, disparase... y fallase en un lanzamiento lejano, ya prácticamente a la desesperada. Resumió a quien aquí firma: "Cuando se juega tan bien como ha hecho hoy el Joventut en la primera parte, hay que llegar al descanso con diez puntos de renta, no con tres. Este Madrid de ahora es diferente al mío... en que tiene tres extranjeros".

Cuando, desde el Palacio de los Deportes madrileño se escuchaba a través del televisor del hotel el grito de 'Campeones, campeones...' de la afición madridista, un Dražen Petrovic con un puntito de añoranza apostilló... 'Oé, oé, oé'. Al momento y a una cuarta, le estalló la siguiente -y última- pregunta a 'Mozart': '¿Serías capaz de jugar en el Real Madrid con Sabonis y con Mendoza?'. Y la respuesta de Dražen, citando a Warren LeGarie, el agente que lo llevó hasta la NBA: "¿Cómo no? Estaría bien, pero es muy difícil... Warren puede disponer de más datos que yo".

Sólo dos semanas exactas después, Dražen Petrovic, el 'Mozart' del baloncesto europeo quedaba fulminado y engullido por la sórdida 'AutoBahn 9' de Baviera. Sus restos quedaron depositados en un panteón de la familia, en las coordenadas 45º50'22"N 15º59'00"E, en el Cementerio Mirogoj, en Zagreb. Aquí y así nos dejó 'Mozart' (con muchos 'Salieris') así que pasen 30 años... que han pasado.

Tres años y pico antes, en el otoño de 1989, a Fernando Martín, todo carisma y recién renovado por Ramón Mendoza en aquella misma temporada 88-89, no dejaban de martirizarle la espalda, el lumbago... y el tendón. Como unidos por mano fatídica, llegaron el domingo 3 de diciembre de 1989 y la M-30: siempre esa M-30, tan cerca de aquella calle Josefa Valcárcel del verano de 1985. "Me ha pillado un accidente en la M-30, hay muerto un jugador de baloncesto... y ese muerto tiene un cuerpo como el de Superman', dijo cierto fotógrafo, cuyo nombre se respeta, el fotógrafo al que le pilló el drama final de FM en la M-30.

Y esto fue lo que dijo Juan Corbalán (al que se le escapan lágrimas alguna vez que recuerda a Fernando y que acaba de estrenar un 'corto' documenta('Shooting for Mirza'), sobre Mirza Delibasic, otro genio irrepetible: "Fernando era alguien que quería vivir deprisa. Fernando Martín fue víctima de su propio éxito". Si eso lo dice el doctor Juan Antonio Corbalán, 'The Floor General', el mejor base europeo de todos los tiempos, poco más queda por añadir, doctor.

Pero todo esto ya fue otra historia. La nuestra se resume en dos palabras que cruzaron caminos entre 1986 y 1989, entre Madrid y Portland. Dražen y Fernando, 'Hubris y Némesis'. 'Némesis', 'maldición', la maldición de que tanto baloncesto fuera a morir con ellos.

Alejandro Delmás
Periodista deportivo de dilatada experiencia.

3 comentarios en: 30 años sin Drazen Petrovic

  1. ¡Extraordinario trabajo!.
    Estos dias estoy escuchando con más asiduidad a Richard Dees a través de "El Radio", también muy destacable su labor. Siendo así que la principal sensación que me queda , tras escuchar a unos y otros, es la derivada de un contraste plausible. ¡Viva la diferencia!

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360 grados de campeón (It wasn't a fucking goal).

Recomendamos la lectura del fucking #Portanálisis de hoy y os deseamos que paséis un fucking great day.

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