Las mejores firmas madridistas del planeta

Los madridistas terminamos la temporada pasada mirando al futuro con una sonrisa pícara. No solo por la Champions, por la Liga, por haber superado una plaga bíblica de bajas, por la irrupción de Bellingham, por Vinícius, por la marcha del club…, también por culpa de Arda Güler.

Pese a su juventud, y por tanto poco bagaje, su llegada ilusionó. Su físico, sus características y su origen turco llevaron a la compararlo inevitablemente con Ozil, jugador gourmet de grato recuerdo. Desafortunadamente, los problemas físicos retrasaron el debut de Arda.

Las acciones de Güler que nos llegaban de los entrenamientos eran golosas, pero ya se sabe que no es lo mismo ensayar que actuar. No es lo mismo, pero en el caso de Güler su estreno no hizo sino ilusionarnos aún más. Si bien es cierto que no faltó quien sostuvo que ese cuerpo enclenque no le permitiría brillar en el Madrid y necesitaría trabajo y una cesión para terminar de cocinarse.

Güler disputó seis partidos de liga y marcó seis goles.

Al final, por unas circunstancias o por otras, el turco apenas disputó seis partidos de liga. Pero qué partidos. Marcó seis goles y a punto estuvo de anotar otro desde el centro del campo. Cuando se sabía que Ancelotti lo iba a poner de inicio, los hinchas nos frotábamos las manos y esperábamos ansiosos el comienzo del encuentro.

Carlo, que no es tonto, a pesar de que el otomano no había jugado en Champions, quiso hacerle partícipe de la celebración en Cibeles y regalarle su momento de gloria para que los madridistas le mostrasen su cariño

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اردا غولر ههههههههههههههههههههههههههههههههههههههههههه pic.twitter.com/wNN5yPNJ1X

— محمود مجيد (@MMajeedX) June 2, 2024

El italiano tuvo este detalle con él para demostrarle en público que sabe que se trata de un futbolista especial. Una motivación que servirá para espolear a Güler.

Así llegamos a la Eurocopa, y allí ¡boom! Primer partido y otro golazo antológico. Después, asistencias, balones al palo. Un show. El ratio entre minutos jugados y crecimiento del jugador asusta, pero para bien. Cada vez que Güler tira a puerta es medio gol, y cada vez que centra, media asistencia.

El ratio entre minutos jugados y crecimiento del jugador asusta, pero para bien. Cada vez que Güler tira a puerta es medio gol, y cada vez que centra, media asistencia

Los madridistas estamos disfrutando de una de las mejores etapas en la historia del club. El Madrid goza de una de las plantillas más destacadas de siempre, que la campaña entrante se verá robustecida con Endrick, Mbappé y alguno más. Pero cada vez que escuchamos el nombre de Güler volvemos a sonreír. Evocarlo nos anima aunque no estemos pasando un buen día.

Es innegable que Arda aún debe mejorar en muchos aspectos, físicos y del juego. Pero el potencial de Güler es una realidad que da vértigo. Los argumentos y las estadísticas del turco son una ola de 15 metros de altura que se abalanza sobre los motivos para no darle el hueco y el tiempo que reclama.

Las notas del Real Madrid, 5 - Alavés, 0

La situación ha llegado a un punto en el que quien más y quien menos elucubra en su cabeza con distintos onces y esquemas para acoplar a Güler en la alineación del Madrid. Solo el hecho de plantearlo son palabras mayores, pues el puesto de titular se cotiza aún más al alza con el desembarco de Kylian.

Arda podría desempeñarse en cualquier zona entre el medio del campo y el ataque, aunque las dos posiciones más lógicas para él son la mediapunta y la banda derecha. Esta última opción es quizá donde tenga más probabilidades de jugar la temporada que viene.

Quien defiende el asalto a la titularidad de Arda sacrifica mayoritariamente del once a Rodrygo, a priori el eslabón más débil del ataque blanco. Jude y Vini son los dos mejores jugadores del mundo y Mbappé va a jugar porque, a pesar de antis de uno y otro lado, es también buenísimo y el tercero en discordia en el podio de mejores atacantes del planeta. Pero la temporada es larguísima y atestada de partidos, habrá tiempo para todos.

Hay madridistas que defienden que Güler debería ser titular en detrimento de Rodrygo

Rodrygo ha sido protagonista de varios momentos históricos de la reciente historia blanca, pero cada vez que atraviesa una mala racha su titularidad se pone en entredicho. Algunas recientes declaraciones tampoco ayudan a fortalecer el cariño de la parroquia madridista.

Si se tiene en cuenta que, de momento, la única manera de ganar es marcar más goles que el contrario, el hecho de que el rasgo diferencial hasta ahora de Güler haya sido meter la pelota dentro de la red y dar asistencias ya es razón suficiente para otorgarle minutos.

Además, Arda puede solucionar un problema que se le presenta al Madrid tras la retirada de Kroos: el balón parado. El turco bota los córners y golpes francos con una maestría impropia para su edad. Sabíamos que manejaba la izquierda como Federer la raqueta, pero con Turquía hemos comprobado que también es capaz de colocarla con la derecha de manera magistral.

Güler

Aunque los argumentos de Güler para derribar la puerta y apropiarse de un puesto titular no son desdeñables, considero más apropiado una incorporación paulatina. Para ello confío en la sapiencia de Ancelotti para llevar a cabo el proceso. Si bien una infrautilización del turco inutilizaría su potencial, Arda es un tallo aún delicado y la sobreexposición puede dañarlo.

Juzgo conveniente que la campaña entrante Güler goce de un papel similar al de Modric o Brahim la pasada, que sea uno de los primeros recambios y titular un número no desdeñable de partidos. De todos modos, su futuro dependerá del rendimiento que ofrezca. No puede descartarse que la progresión se estanque. Tampoco que se acelere exponencialmente y se convierta en indiscutible.

Estamos deseando que comience la pretemporada. Queremos volver a disfrutar del nuestro equipo y de este turco que nos ilusiona como lo hace un juguete nuevo a un niño. Que el debut de Güler con el Real Madrid aconteciera un 6 enero quizá fuese premonitorio.

 

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Buenos días, amigos. España se enfrentará a Inglaterra para alzarse con la Eurocopa el domingo a las 21 horas. A pesar de Southgate, los ingleses remontaron ante los neerlandeses y disputarán por segunda vez la final, tras caer por penaltis ante Italia en la pasada edición.

No lo recordamos muy bien, pero probablemente en aquella ocasión Inglaterra no ganó el torneo por culpa de algún futbolista del banquillo británico que jugó dos partidos a los 11 años en la cantera del Madrid, y los transalpinos vencieron merced al buen desempeño del hijo de un masajista que disputó un encuentro en La Masía tras ser fichado por los benjamines del Barça de la cantera del Espanyol.

La remontada británica tuvo aroma madridista por la forma, Ollie Watkins colocó el 1-2 con el partido echando el cierre. Nos alegramos de este gol por dos motivos. El primero es que nos ahorró despilfarrar más de media hora de vida asistiendo a un bodrio de dimensiones ciclópeas. Tras un comienzo engañoso de partido en el que pudimos ver buen juego inglés, el choque volvió a los cauces habituales de esta Eurocopa salvo cuando juega España: el aburrimiento absoluto ante un fútbol anodino. El segundo motivo por el cual nos alegramos del gol se llama Jude y se apellida Bellingham.

«Hey Jude, nos vemos en Berlín», titula Marca dejándose la coma del vocativo en el bolsillito pequeño del vaquero donde se guardan las monedas. Si bien los del diario madrileño aducirán: los Beatles tampoco la pusieron en su canción. Por unos o por otros, la casa sin barrer. Como siempre.

Hay jugadores capaces de caer dos veces en Europa en una misma temporada, por ejemplo muchos componentes del Barça de Xavi de las campañas 21-22 y 22-23. Y en el lado bueno de la historia hay futbolistas que pueden ser dos veces campeones de Europa en la misma temporada. Del Madrid, dos: Carvajal y Bellingham. Joselu y Nacho también pueden conseguirlo, pero ya no son futbolistas blancos.

No queremos abandonar la portada marquista sin antes resaltar la camiseta de la tortuga que los chicos de Gallardo avisan que no podemos quedarnos sin ella. Si nosotros hemos sentido alipori, vosotros también.

As opta por ir de sobrado y adopta una actitud boludesca: «Que pase Inglaterra». Luis de la Fuente en cambio se muestra más sensato: «Nosotros hemos ofrecido una mejor versión, pero a un solo partido eso no cuenta». Exacto. La final se presenta interesante. España está jugando y compitiendo bien. El fútbol de los ingleses es difícil de ver, pero no pierden, y cuentan con jugadores desequilibrantes.

Al seleccionador le hemos criticado cuando hemos considerado oportuno, actitudes como el aplauso a aquel Rubiales exaltado del «¡No voy a dimitir!» no merecían otra cosa. Pero cuando amerita reconocimiento no nos duele en prendas concedérselo.

De la Fuente está logrando algo tan sencillo y tan difícil para un entrenador como hacer lo que corresponde en cada momento con humildad y sin extravagancias tácticas ni mediáticas. El seleccionador coloca al jugador adecuado en el puesto correspondiente y elige una manera de jugar que, además de vistosa y eficaz, es la que demanda la plantilla que tiene. Después, se aparta del foco en la victoria.

Cuando consideremos que lo haga mal, también opinaremos al respecto. Es la ventaja de ser libres.

Sin embargo, hay quienes ocurra lo que ocurra siempre van a expresarse en una misma dirección y sentido: contra el Real Madrid. Este inicio de verano está siendo especialmente fértil en este sentido.

Leo comentarios de que Mbappé es mentira, de que Bellingham no es tan bueno, de que Vinicius ha quedado retratado en la Copa América. Hace una semana, que Kroos era un criminal...

Las Champions del Real Madrid han dejado traumatizadas a demasiadas personas. Ojalá os curéis todos

— Kollins (@PepeKollins) July 10, 2024

El tuit de nuestro querido Kollins es certero, como siempre. La granizada de Copas de Europa del Real Madrid caída sobre la cabeza de los antis —6 en 11 años— les ha provocado un traumatismo champioencefálico que tiene como consecuencias declaraciones más propias de un caracol esquizofrénico que de un adulto funcional.

El antimadridista lleva muchas temporadas sufriendo horrores. Imaginad que seáis intolerantes a la lactosa y durante más de una década abráis el grifo y solo salga leche.

Culés y adláteres se arrogan el éxito de España e incluso la procedencia de jugadores de otras canteras y cargan contra cualquier futbolista relacionado con el Madrid sin tener en cuenta absolutamente nada.

Mbappé, ahora que ha fichado por el club de Concha Espina, es un jugador malísimo. Que jugase con la nariz rota la Eurocopa seguramente no haya influido absolutamente nada en su rendimiento, pues la temporada de Kylian ha sido horrenda: 43 goles y 10 asistencias en 47 partidos.

La Eurocopa de Jude Bellingham ha sido dantesca, motivo por el cual está en la final, ha sido dos veces MVP y se ha cascado un gol decisivo de chilena. De Kroos mejor ni hablamos porque para qué. Su historial de agresiones escandalosas deja a la altura del betún a Vinnie Jones.

Al otro lado del charco, Vinícius jugó un partido malísimo cuando no fue alineado contra Uruguay y fue el responsable de la derrota de Brasil y la consiguiente eliminación de la Copa América aun sin jugar. Se ganó a pulso perder el Balón de Oro.

Los antis se han quedado sin argumentos y las 6 Champions del Madrid que han visto desfilar delante de sus ojos los últimos 11 años les han provocado un trauma que tardarían muchos años en superar. Decimos tardarían porque realmente no quieren superarlo, se sienten cómodos en el papel de víctima quejicosa urdidora de mentiras. No en vano, la mayoría son seguidores o se muestran serviles con el FC Barcelona, club adalid del victimismo cuya única época dorada ha coincidido con el pago de millones de euros al estamento arbitral.

Las portadas culés las ponemos por aquí pero no las vamos a comentar, porque no son sino un encomio de Lamine Yamal, de quien ya dijimos en nuestro portanálisis de ayer que es muy bueno. Como hemos comentado antes, no nos cuesta reconocer los méritos de quien hace bien su labor, sea del equipo que sea.

Pasad un buen día.

España es, para muchas cosas, el mejor país del mundo. Para otras muchas, es un país acomplejado, cainita y profundamente contradictorio. Nadie es perfecto, ni siquiera Dean Martin o Sophia Loren.

A la vista de esta introducción, creo haber dejado claro que el chauvinismo no se cuenta en mi nutrido repertorio de defectos. Todo ello viene a colación porque me está costando muchísimo tener una opinión sobre la Eurocopa y, de manera específica, sobre la selección española.

Me está costando muchísimo tener una opinión sobre la Eurocopa y, de manera específica, sobre la selección española

En 1994, quien esto escribe contaba 13 años, y sufrió como casi propia la fractura de nariz de Luis Enrique merced a un codazo propinado por Mauro Tasotti en cuartos de final del Mundial de Estados Unidos. En 2002, con 21 años, me vi invadido por la rabia y la impotencia ante el atracazo de Gamal Al-Ghandour en el partido contra Corea del Sur. Inocente de mí, pensé que jamás volvería a ver un escándalo arbitral de semejantes proporciones. Mi alma estaba limpia, venía de ver ganar a mi equipo tres Champions en cuatro años y esa eliminación, como la del 94, me molestó. A fuer de sincero, he de confesar que, aunque doloroso, ese disgusto era infinitamente menor que cuando era el Real Madrid el apeado de una competición.

Gamal Al-Ghandour, Hierro, Xavi, Luis Enrique. España-Corea 2002

Con la llegada de los años de vino y rosas de la selección, su forzada asimilación con el Barcelona y los aparentes concursos de cursiladas que parecían sucederse entre los cronistas deportivos para definir el juego de España y del Barça, vino también cierto recelo. Que está muy bien que la selección española gane, oiga, pero en España siempre ha habido mucha más cultura de club que de equipo nacional, no nos engañemos.

Está muy bien que la selección española gane, pero en España siempre ha habido mucha más cultura de club que de equipo nacional, no nos engañemos

Los voceros mediáticos, aprovechando la tendencia lanar del vulgo, refractario siempre al mínimo esfuerzo por formarse criterio propio y deseoso de comprar la mercancía averiada que le regurgiten sus medios de cabecera, alimentaron la dicotomía Madrid-Barcelona. El club blanco era el mal absoluto, un remedo de la dictadura dirigido por un empresario maligno y con un entrenador portugués que comandaba una banda de mercenarios. El Barcelona era puro preciosismo, un equipo de ensueño formado por buenos chicos que ya quisiera cualquiera como yernos y con un entrenador siempre brillante y encantador ante el que sólo cabía licuarse.

Con esos mimbres y otros sucesos acaecidos, mi desafección por la selección fue cayendo en picado hasta niveles negativos. Sí, quería que perdieran, y lo he mantenido hasta hace bien poco.

Del Bosque, Xavi Hernández, Iker Casillas, Jordi Alba y Sergio Busquets

En la actualidad, he abandonado esa actitud, que muy bien podría definirse como cainita y, por ello, eminentemente carpetovetónica, por una sana indiferencia. Ese distanciamiento me ha permitido ganar perspectiva y analizar las emociones que me provoca la selección española, como si de un cuadro impresionista se tratase. Lo que de cerca son brochazos sueltos confusos e indefinibles, se convierten, con la distancia, en un paisaje explicable.

Hasta hace bien poco, quería que la selección perdiese. En la actualidad, he abandonado esa actitud, que muy bien podría definirse como cainita y, por ello, eminentemente carpetovetónica, por una sana indiferencia

Me gusta España, por gusto, por lealtad y patriotismo, pero ello no me hace ciego a sus defectos. Extrapolado a la selección española de fútbol, hay cosas que detesto. Detesto la España paleta y acrítica como su prensa deportiva con según quién, corrupta como su Federación de Fútbol y sus periodistas colaboracionistas siempre dispuestos a lanzar la columna de humo que sea necesaria para distraer la atención de sus desmanes.

Detesto también una liga de fútbol profesional pésimamente gestionada salvo para el bolsillo de su presidente, un bocazas que permite que socios y avalistas de uno de sus equipos, casualmente el más corrupto de todos los que la integran, sean quienes suministran las imágenes del VAR.

Rocha y Tebas

Detesto un comité técnico de árbitros corrompido y opaco, formado por gente que estuvo no pocos años a las órdenes de un señor al que un equipo de la liga estuvo pagando durante dos décadas y que ahí siguen cobrando pingües estipendios.

Detesto una prensa deportiva que, salvo excepciones, cierra los ojos para lo importante porque es malo para su negocio, mientras que magnifica o miente por la mitad de la barba en aquello que les puede resultar beneficioso a ellos o a sus equipos favoritos, dando muestras de generosidad a la hora de la maledicencia, la cizaña, la carencia de rigor o, como se ha referido, la más directa falsedad. Tampoco deja de resultar digna de inquina su manera de intentar influir y apropiarse de equipos, ya sean clubes o la propia selección española. Odian al Real Madrid porque ya no les permite entrar en el estadio, por no hablar de opíparos gañotes en el Txistu de turno ni filtraciones de alineaciones, teniendo su única oportunidad de acercarse a sus jugadores en las concentraciones de la selección, en la que también intentan mangonear. Por todo lo anterior, también detesto al equipo de la prensa deportiva.

Hay cosas que me horrorizan de mi país, incluida una selección de fútbol sobre la que justo los menos dignos se arrogan derechos ilegítimos, pero eso nunca me impedirá gritar o responder a un VIVA ESPAÑA

Finalmente, detesto el ínfimo nivel en cuanto a expresión oral u escrita de quienes hacen de ella su herramienta de trabajo, debiendo por ello cuidarla al máximo, fracasando estrepitosamente en el intento y, en el mejor de los casos, resultando cursis hasta el extremo. El peor escenario en este aspecto lo tienen en cualquier periódico o tertulia deportiva de cualquier medio.

Por todo lo anterior, no puedo sino concluir que sí, hay cosas que me horrorizan de mi país, incluida una selección de fútbol sobre la que justo los menos dignos se arrogan derechos ilegítimos, pero que eso nunca me impedirá gritar o responder a un VIVA ESPAÑA.

 

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Buenos días, amigos. La selección nacional de España se ganó ayer un puesto en la gran final de la Eurocopa al derrotar por 2-1 a Francia en una demostración sensacional de fútbol, casta y solidez. España ha sido la sensación del torneo desde el comienzo y hasta la mismísima final. Ayer remontó en apenas cuatro minutos el gol inicial de Kolo Muani, tras el cual Francia desapareció en el vórtice de vulgaridad al que la aboca su seleccionador, el insoportable Deschamps. Los de Luis de la Fuente pusieron fuego hasta lograr el 2-1 (merced a una rosca superlativa de Lamine, al alcance muy pocos, y una gran jugada de Dani Olmo), y a partir de ahí pusieron solvencia y dominio técnico, mostrándose ampliamente superiores, en todo momento, a los toscos franceses.

La prensa patria lo celebra por todo lo alto, y hace muy bien. Marca amanece con una de esas sábanas portadiles bajo las que podría echar la siesta Mario Hezonja. Hacen muy bien, insistimos. La alegría está justificadísima, y todo aquel que sea capaz de abstraerse de que esta es la selección de la RFEF, y la vea exclusivamente como la selección que representa a su país, lo celebrará de manera absolutamente legítima.

Con la salvedad del irritante apelativo de "la Roja", que creíamos superado, todo en la portada de Marca es cabal. El júbilo que refleja la foto de los jugadores que se están consagrando en este torneo (Lamine, Nico, Fabián) se entiende perfectamente, y hasta se comparte si uno es capaz de aislarse de la felicidad que también sentirán ahora determinados personajes. Los recuadros inferiores de la portada también reflejan la realidad: Mbappé, asistencia y poco más, no ha hecho una buena Eurocopa, como él mismo admitió al final, y el desgraciado accidente de Morata con un steward le puede dejar sin jugar la final. "Lamine, para la eternidad", añade Marca, en alusión al tremendo gol marcado por el imberbe futbolista del Barça.

Lamine se ha consagrado, y sucede algo parecido a lo que pasa con la selección: si uno es capaz de ignorar que juega para un club esencialmente corrupto, que aún no ha pagado en modo alguno por el crimen continuado de comprarse el sistema arbitral durante mínimo 17 años vía Negreira, hay que alegrarse por el chaval, que es ajeno a todas estas iniquidades. A diferencia de las motos averiadas que suelen intentar vendernos los propagandistas de la Masía, Lamine Yamal sí que es bueno. Muy bueno.

Euforia también en la portada de As, donde aparece Dani Olmo en primer plano. Otro jugador que se ha consagrado en este torneo, y al cual deseamos la mejor de las suertes en su carrera. En general, es muy difícil no albergar sentimientos edificantes hacia estos chicos, que no participan de la ruindad mediática que les rodea, la que trata de utilizar los éxitos de la selección en perjuicio del Real Madrid. Conocemos en todo caso la película, y estamos preparados para hacerle frente.

Ved un ejemplo.

Mundo Deportivo tiene la infinita torpeza no de centrar en Lamine la gesta del pase a la final, lo cual sería comprensible siendo como es la nueva perla del Barça (la foto es magnífica, además), sino de tratar de contraponer el éxito de su perla con la mala Eurocopa de Mbappé, que pasó según ellos "sin pena ni gloria y vuelve a quedarse sin título". Tranquilos, amigos de Sport. Tranquilos. Kylian y sus compañeros os esperan al otro lado del verano.

Mundo Deportivo también personaliza en Lamine. Insistimos: no es de extrañar. Para un canterano que sí resulta tan bueno como dicen, entre las decenas de chicos precozmente elevados a los altares, es normal que saquen pecho.

Disfrutad del día, amigos.

Soy un consumidor voraz de documentales deportivos. Me gusta conocer especialmente a aquellos deportistas que por edad no he podido disfrutar en directo o acercarme a disciplinas deportivas que me resultan ajenas. Supongo que este interés nació en mi más tierna infancia, cuando consumía algunas películas que solía producir Hollywood cada tanto en las que siempre un exjugador con problemas se reconvierte en entrenador y dirige a un equipo de instituto que, a pesar de ser unos mantas, acaba resultando competitivo y todos comprenden el verdadero significado de la amistad. Existen numerosos ejemplos muy recomendables, desde la entrañable Somos los mejores hasta Entrenador Carter o El camino de regreso.

Al calorcillo del ya mítico documental The Last Dance, han proliferado otros tantos con más o menos suerte. El dirigido por Jason Hehir fue un éxito de crítica y público de tal calibre que gustó hasta al insobornable Carlos Boyero. La docuserie de Netflix giraba en torno a los Chicago Bulls de Michael Jordan. La premisa era clara, asistíamos como privilegiados voyeurs a la que sería la última temporada de aquella dinastía plagada de jugadores talentosos con Scottie Pippen, Dennis Rodman, Toni Kukoc o Steve Kerr y entrenada por Phil Jackson.

Acertadamente, el director tomaba la inteligente idea de bucear en el material público y privado de años anteriores para mostrar en paralelo el nacimiento, desarrollo y plenitud tanto de la carrera de Jordan como de la creación de la dinastía de los Bulls. Y, como no podría ser de otro modo, se entrevistaba a los implicados para que relataran desde el presente los aspectos del pasado. Ni que decir tiene que Jordan era el eje central del documental, pero sus compañeros y entrenadores eran más que figurantes.

Pues bien, la semana pasada me crucé en el catálogo de Amazon Prime con 99, documental de tan solo tres capítulos sobre la histórica temporada 98/99 del Manchester United.  Dirigida por John Battsek y Sam Collins, la docuserie retrata la icónica temporada del triplete (Premier League, FA Cup y UEFA Champions League).  Dicho triplete sería el primero de la historia del fútbol inglés.

A diferencia de The Last Dance, los directores optan por no elevar a ninguna figura de aquel vestuario sobre otra. Todos los compañeros tienen su peso específico y brillan atendiendo a las circunstancias donde el foco de los hechos los ilumina. Es decir, a pesar de contar con la megaestrella David Beckham, este no opaca al resto. Dicho lo cual, no se pueden poner puertas al campo. Cada vez que sale Gary Neville sube el pan. Pero para bien. Digamos que el bueno de Gary por momentos sabe robarse el show para él solito. Destacan también grandes jugadores como la pareja atacante Dwight Yorke y Andy Cole, el portero Schmeichel, el defensa Denis Irwin y el centrocampista Jesper Blomqvist. Y, por supuesto,  los héroes de la final de Barcelona, los delanteros suplentes Teddy Sheringham y Solskjær.

Gunnar Solskjaer

Tras un año en blanco, y con la reciente pérdida de su estrella Eric Cantona, el vestuario se encuentra algo huérfano. Para más inri,  Beckham empezaría la pretemporada siendo el villano para media Inglaterra tras su archifamosa patada a Simeone que le supondría la expulsión y serviría en bandeja a los tabloides un chivo expiatorio ideal. En mitad de la incertidumbre, un hombre emerge entre las tinieblas: Sir Alex Ferguson.

La figura de Ferguson sobresale a lo largo del metraje. Se le retrata como un hombre de gran temperamento que, gracias a su olfato, supo construir un equipo legendario desde cero. Merece la pena pararse a ver cómo cada jugador se refiere a él con respeto, llegando a decir que amaban dar todo por su entrenador y que bajo ningún concepto querían decepcionarle. Para los canteranos, Ferguson llegaba a ser una figura paternal.

Alex Ferguson

A lo largo de tres capítulos, asistimos al ascenso y posterior consagración de los Fergie Boys, la generación de canteranos formada por Butt, Giggs, Scholes, los hermanos Neville y Beckham. Desde el principio, vemos cómo fue una apuesta personal de Ferguson. Fueron la última generación dorada nacida de la cantera capaz de conquistar los corazones de la afición de Old Trafford.

Sin embargo, tanto esta excelente generación de canteranos como su entrenador parecen en todo momento abrumados por la historia del gran Manchester United de Matt Busby y sus Busby Babes. Busby fue algo más que un técnico para el United. Hasta entonces era el único manager que había sido capaz de conquistar la Copa de Europa. Dicha conquista tenía una épica especial, pues el United la lograría al recomponer su equipo a lo largo de una década tras la del desastre aéreo de Múnich que le costó la vida a ocho de sus jugadores.

Manchester United en 1968

Este escocés de origen humilde tenía la política de hacer debutar a temprana edad a los canteranos. Con una edad media de 22 años, el United fue el primer equipo inglés en competir en la Copa de Europa. Por entonces, el mundo del fútbol consideraba que aquel conjunto era el único capaz de batir al todopoderoso Real Madrid. De hecho, cuando la tragedia asoló al club, Santiago Bernabéu se ofreció a ayudar al Manchester en todo lo que hiciera falta, partidos amistosos incluidos en los que el montante económico de la taquilla iba a reparar las arcas del equipo inglés. En su ánimo deportivo, Bernabéu llegó a ofrecer la cesión de Di Stéfano.

La Copa de Europa fue el mayor quebradero de cabeza para el Manchester de los años noventa. Durante el metraje todos coinciden que un único éxito le era esquivo. Un éxito que al no conseguirlo les degradaba como profesionales. No haber sido capaces de ganar la Copa de Europa les suponía un gran pesar como institución. Pues a pesar de dominar el fútbol británico durante la década de los 90, el United aún no había alcanzado la gloria europea. Este hecho parecía pesar especialmente en Ferguson. Tanto que llegó traumatizar al vestuario. Cabe remarcar que desde 1968 el Manchester United no se coronaba en Europa.

Manchester United en 1999

Cuando acaba el documental, me pregunto si veremos alguna producción así con el Real Madrid como protagonista. Obviamente tenemos las recientes temporadas de Carlo Ancelotti donde conquistamos Liga y Champions más alguna Copa o Supercopa. Sin embargo, para ser un trabajo verdaderamente homólogo necesitamos el beneficio del paso del tiempo. Entonces, ¿sería la temporada 2016/2017 la más apropiada? Con Zidane al mando, conquistamos Liga y Champions mostrando un gran nivel. Y, además, ya han pasado suficientes años para disfrutar del maridaje perfecto.  ¿Imaginan el desfile de protagonistas? Vamos sobrados de calidad y épica. Existen los ingredientes necesarios. Hágase pues.

Zidane con la Champions de 2017

 

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Hubo liberté, hubo fraternité (dentro de lo que cabe), pero no hubo égalité, porque España fue claramente superior. Francia imponía respeto antes del partido, pero volvió a jugar un fútbol mediocre y, además de tedioso, ineficaz.

Deschamps decidió comenzar el partido sin Griezmann ni Camavinga. No contar con Eduardo es como renunciar voluntariamente al DRS en una carrera de Fórmula 1. De la Fuente, que es un caballero español, alineó a Morata.

No tardaron mucho en desatarse las hostilidades, como decían los clásicos, Dembélé abrió a Mbappé, marcado con la mirada por Jesús Navas, y el galo se la colocó en la cabeza a Kolo Muani para que la empujara. 0-1. Kylian hacía méritos para ganarse el odio de los que odian por estas cosas. Apenas había empezado el partido y España echaba de menos a Carvajal.

Mbappé y Navas

Pero el combinado nacional es la selección que mejor está jugando en esta Eurocopa y no tardó mucho en demostrarlo. Primer fue Lamine, quien enchufó un gol prodigioso en la escuadra francesa de tiro lejano. Yamal se sacó de la chistera un disparo magistral. Y en un pispás, Olmo, con la colaboración de Koundé, que empujó a gol su chut, colocó el 2-1 en el marcador.

Lamine Yamal

Tchouaméni estaba siendo claramente superado y su actuación en el segundo gol de España fue mejorable, si bien la maniobra de Dani Olmo fue excelente. El del Leipzig es un buen jugador y está realizando un estupendo torneo.

Su compañero Rabiot estaba inoperante y el centro del campo francés era un despropósito au lait. Con ventaja española se llegó al descanso.

Hubo liberté, hubo fraternité (dentro de lo que cabe), pero no hubo égalité, porque España fue claramente superior

Tras la reanudación, Tchouaméni pudo empatar el choque merced a un cabezazo franco que le salió demasiado centrado. Le supuso menos problemas a Unai Simón que una pregunta de Fernando Burgos.

Desafortunadamente, Navas tuvo que retirarse por problemas físicos y salió en su lugar Vivian, pero no la compañera de Richard Gere, sino el central del Athletic.

Mientras tanto, desde la zona de aficionados de la selección española, un racista insultaba al portero de Francia. Seres despreciables hay en todas partes.

Deschamps tardó 60 minutos en darse cuenta de que su centro del campo no funcionaba. Retiró a Rabiot, junto a Kolo Muani y Kanté, e introdujo a Camavinga, Griezmann y Barcola. Kylian pasaría al centro del ataque. Eduardo tardó apenas un momento en realizar su primera buena acción. El técnico galo había sido el mejor de España hasta ese momento, y España estaba jugando bien.

Camavinga

Francia cuenta con excelentes jugadores, pero también con un seleccionador que resta y una dinámica de juego horrorosa. España estaba siendo muy superior. Salvo debacle rojigualda o despertar francés, el partido no tenía emoción. Unai intentó dársela y le cedió el balón a Dembélé, pero el atacante gabacho no pudo aprovechar el regalo. Deschamps lo retiró y metió a Giroud.

Mbappé tuvo una ocasión inmejorable cuando restaban menos de cinco minutos, pero la envió a las nubes. Puestos a elegir, que falle ahora. Lo importante comenzará cuando acabe el fútbol de selecciones. Siempre desde el punto de vista de este aficionado del Real Madrid que observa cómo en la grada los aficionados lucen banderas del España con el escudo del FC Barcelona. Representativo.

Al final perdió Francia porque jugó peor y ganó España porque jugó mejor. Es una análisis digno de Mariano Rajoy, pero ajustado a la realidad. El domingo la selección luchará por su cuarta Eurocopa frente a Inglaterra o Países Bajos.

Si Inglaterra llega a la final, el domingo un madridista será dos veces campeón de Europa en un mismo año

En clave estrictamente madridista, la eliminación de España supone más descanso para Mbappé, Camavinga, Tchouaméni y Mendy. Bien por lesión, bien porque no los pusieron mucho a jugar, bien porque no estaban en su mejor momento, ninguno ha rayado a gran nivel en esta Eurocopa.

Siguiendo en clave blanca, quien sí ha brillado hasta el momento en la Eurocopa ha sido Carvajal, aunque hoy no jugase. Si la selección gana el torneo, Dani pondrá la guinda a una temporada de ensueño.

Mañana es el turno de Bellingham, que intentará conducir a Inglaterra, a pesar de Southgate, a la final. En caso de lograrlo, el domingo al menos un madridista será dos veces campeón de Europa en un mismo año.

 

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Por edad no pude ver a Zárraga y tampoco hay muchos partidos completos de su época como jugador. Pero la admiración que le profesaban sus compañeros, la importancia escasamente valorada en aquel Real Madrid de los 50 y su majestuoso palmarés nos dicen que es un centrocampista histórico del cuadro blanco.

Zárraga

A Zárraga, según contó Di Stéfano en una entrevista en 1990, en el vestuario le llamaban ‘El Sordo’. No por un problema de audición, sino por su papel y desempeño en el equipo. Uno de sus compañeros leyó una crónica al día siguiente de un partido en la que se hacía mención a la labor sorda de Zárraga durante el encuentro. Lo contó en el vestuario, gustó y a partir de entonces se quedó con ese mote cariñoso. También Bernabéu le elogió en varias oportunidades. Siempre lo valoró como “una gran persona” e “intachable”, y loaba su “tremenda personalidad porque reúne grandes cualidades, entre ellas una nobleza extraordinaria”.

A Zárraga, según contó Di Stéfano en una entrevista en 1990, en el vestuario le llamaban ‘El Sordo’. No por un problema de audición, sino por su papel y desempeño en el equipo

El guechotarra no era un gran virtuoso del balón ni un medio creativo y organizador. Pero su función en el glorioso Real Madrid de las Copas de Europa fue vital gracias a su regularidad, constancia y sobriedad. Es uno de los hombres que ganó las cinco consecutivas y que, además, participó como titular en todas las finales. Un jugador de equipo cuya versatilidad y ejemplo ante el grupo le hicieron ocupar otros puestos debido a las bajas, como el de defensa izquierdo en la final de la cuarta Copa de Europa frente al Stade de Reims en 1959. Zárraga tenía entre sus principales características la garra, la dureza, la lucha, el trabajo, la valentía, un gran fondo físico, la lectura del juego y el dinamismo. Tenía el don de estar en el sitio apropiado en cada momento, sabía perfectamente su espacio en el conjunto merengue y se dedicaba a labores de contención más que a las ofensivas, donde ya había muchos jugadores de calidad.

Zárraga

Llegó al club madridista procedente del Arenas de Guecho previo paso por el Plus Ultra, donde se curtió durante un par de campañas. Aunque empezó en algún partido con Scarone de entrenador situado como extremo derecha, su posición fue en el mediocampo por el perfil izquierdo. Allí durante más de un lustro compartió zona del terreno de juego con Muñoz, conformando una pareja mítica en la época. Ambos se compenetraban a la perfección y los dos conocían sus funciones al dedillo. Cuando el madrileño colgó las botas, su nuevo socio fue Santisteban, con el que también consiguió una perfecta sintonía.

Miguel Muñoz y Zárraga

Zárraga jugó una década en el equipo blanco firmando grandes tardes. Un duelo muy recordado fue el que mantuvo con Schiaffino en la final de la tercera Copa de Europa en 1958. El charrúa era uno de los mejores futbolistas del mundo y durante más de una hora el medio vasco lo vigiló estrechamente y logró frenarlo. También se alabó su papel en la vuelta de la Copa Intercontinental de 1960, cuando se encargó inflexiblemente del gran jugador ecuatoriano Alberto Spencer. Pero si hay que quedarse con un partido que elevó la categoría de Zárraga es con el de la final de la Copa Latina contra el Stade de Reims en 1955 en el Parque de los Príncipes de París. El técnico blanco, Villalonga, le asignó una tarea muy compleja y complicada: marcar a Raymond Kopa. El guechotarra no dejó respirar a la estrella francesa, que apenas pudo despegarse del correoso seguimiento al que le sometió Zárraga. Con Kopa secado y sin poder ayudar a su equipo, la victoria blanca fue más plácida de lo esperado con dos tantos de Rial.

La admiración que le profesaban sus compañeros, la importancia escasamente valorada en aquel Real Madrid de los 50 y su majestuoso palmarés nos dicen que es un centrocampista histórico del cuadro blanco

El palmarés y las estadísticas de Zárraga durante su etapa blanca son extraordinarios. Ganó un total de 15 títulos: 6 Ligas, 5 Copas de Europa, 2 Copas Latinas, 1 Copa y 1 Copa Intercontinental. Además, disputó 303 encuentros oficiales distribuidos en: 217 en Liga, 51 en Copa, 31 en la Copa de Europa, 2 en la Copa Latina y 2 en la Copa Intercontinental. Como su labor era ayudar a la defensa, guardar la posición y cubrir zonas de la medular, no se desenganchaba demasiado al ataque. Por ello, solo consiguió siete tantos: 5 en Liga, 1 en la Copa y 1 en la Copa Latina. En su última temporada, la 1961-62, fue el capitán del Real Madrid tras la retirada del cancerbero Juanito Alonso. Y como el portero apenas tuvo presencia en las alineaciones entre 1959 y 1961, a Zárraga le tocó recoger y alzar la ‘Cuarta’ y ‘Quinta’ Copas de Europa y la primera Copa Intercontinental.

Zárraga con la Copa Intercontinental

El Real Madrid quiso despedir a lo grande a Zárraga en 1962, cuando colgó las botas, y para su homenaje se trajo nada más y nada menos que al Manchester United. El choque fue para los ‘red devils’, que se hicieron con el triunfo por 0-2, pero lo mejor de la noche fue la prolongada ovación que se llevó jugador vasco de la afición. Zárraga sintió el cariño y el reconocimiento a su estupenda carrera y vivió instantes muy emotivos en su último día en el césped del Santiago Bernabéu.

Zárraga

 

Fotografías: archivo Alberto Cosín.

 

Entregas anteriores del serial:

  1. La mejor batuta: Fernando Redondo
  2. La mejor batuta: Xabi Alonso
  3. La mejor batuta: Milan Jankovic
  4. La mejor batuta: Claude Makélélé
  5. La mejor batuta: Toni Kroos
  6. La mejor batuta: Luka Modric

Buenos días, amigos. Hoy a las 21 horas se disputa la primera semifinal de la Eurocopa de Alemania en Múnich. España se enfrenta a Francia. El vencedor luchará por el trofeo el domingo 14 de julio en Berlín contra Países Bajos o Inglaterra. Como ya imagináis, es la principal noticia de las portadas, aunque ayer se produjeron más. Hay al menos tres que son merecedoras de aparecer en las primeras planas. Pero dos no lo hacen, que el Barça se desgravó los sobornos a Negreira y que volvió a confesar el delito (si es que ambas cosas no son lo mismo); y la tercera, que Laporta desestabiliza con el fichaje de Nico Williams un día antes de la semifinal, aunque aparece, lo hace sin este matiz de la desestabilización.

Portada Marca

La portada de Marca es pueril. En ella se puede ver a un puñado de futbolistas de la selección española ataviados con una máscara protectora como la que tiene que portar Mbappé por prescripción médica, pero adornada con los colores de la bandera de España. Una primera plana que encantará a los niños de infantil y primaria.

No esperábamos menos de Marca, nunca defrauda cuando se trata de convertir la fruslería en noticia, la noticia en fruslería y el notición en nada.

Nico Williams confesó que hablar de su futuro le descentra de la Eurocopa, y el presidente del Barça lo primero que hizo fue hablar abiertamente de su fichaje un día antes del partido contra Francia. Es una monumental falta de respeto al jugador y a su club, el Athletic, lugar donde no han sentado nada bien las declaraciones de Laporta, como es normal.

Marca, como decíamos, lo convierte en fruslería, no le da importancia y simplemente le dedica unas letras en tamaño hormiga: «El Barça, a por Nico». Solo le ha faltado escribir: «¡Vamos, Barça, primero a por Nico y luego a por la Liga!». Todos recordamos el tratamiento que los medios dieron al fichaje de Lopetegui por el Madrid, no vamos a volver a recordar con minuciosidad lo que sucedió, pero sirva este ejemplo para demostrar —por enésima vez— la diferente vara de medir de la prensa con azulgranas y blancos.

Marca tampoco tiene a bien hacerse eco de las palabras de Toni Freixa, exdirectivo del FC Barcelona con Laporta, es decir, cuando se pagaba a Negreira, y de Lluís Carrasco, autor intelectual de la lona de Laporta en el Paseo de la Habana. Carrasco dice que pagaban a Negreira «para poder participar, para poder jugar sin ser agredidos». Freixa que «cuando tú llegas allí al club, te viene un aprovechado que te dice “yo te ayudo en esto. No te preocupes, allí te vas a relacionar bien y te van a tratar bien". Y acabas participando para que te dejen jugar, para que la fractura no sea tan amplia». Lluís Carrasco apostilla con una frase para la posteridad: «se pagaba para que pudiese ganar el mejor». No hay más preguntas, señoría.

#SóloParaCulés Toni Freixa (ex directivo del Barça) y Luís Carrasco (ex director de CCMA y de la campaña electoral de Laporta): “¿Por qué el Barça pagaba a Negreira? Para poder participar… se pagaba para que pudiera ganar el mejor, sino, no nos dejaban“ pic.twitter.com/uh2XSvwTnM

— Fútbolgate.com (@futbolgate_ES) July 8, 2024

Es decir, ambos están confesando que el Barça pagó a Enríquez Negreira para influir. Y si confiesan que pagaron para influir, significa que Negreira tenía influencia. No puede defenderse que pagaban para tener influencia y a la vez sostener que la persona a la que pagaban para tener influencia no tenía ninguna influencia en los árbitros y era un mero florero. No se puede pero lo hacen, porque ni a ellos ni a los medios ni a las instituciones y organismos que tienen que fiscalizar el asunto les importa un pimiento que el club delinca.

Repetimos, un exdirectivo de Laporta y su director de campaña en las elecciones afirman que el Barça pagó a un jefe de los árbitros para influir, no por supuestos informes inexistentes como sostuvieron Laporta y sus medios afines (que son casi todos). Y no es la primera vez que desde el entorno del Barça se hacen afirmaciones de este tipo.

De facto, el Barça ha confesado el delito. Otra vez.

Para Marca esto no merece aparecer en portada. Tampoco merece ese privilegio la exclusiva de El Mundo según la cual Hacienda acredita al juez que el FC Barcelona se desgravó los pagos a Negreira durante al menos diez años, entre 2005 y 2015. Ya sabíamos que los culés se había deducido facturas, por eso saltó la liebre, pero ahora tenemos la confirmación de que sucedió por lo menos durante una década.

También es curioso que sea un diario del mismo grupo editorial que Marca quien publique la noticia. Unidad Editorial, el (no tan) extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

En un mismo día, Freixa confiesa que pagaron a Negreira para influyera en el trato que brindaba el CTA al Barça y Hacienda confirma que el club se desgravó los pagos a Negreira. En un mismo día el Barça confiesa y se desgrava el delito.

El asunto de desgravarse los sobornos tiene su enjundia. Supongamos una banda de asaltantes de bancos que quieren otorgar a su actividad un cariz legal y constituyen una empresa a tal efecto llamada, por ejemplo, Bonianclaid S.A.

Los malhechores también tienen sus gastos, no os vayáis a creer que robar es gratis, hay que invertir para obtener beneficio. La banda tiene que pagar sueldos a sus esbirros, a sus soplones, y ha de comprar material como armas, municiones, pasamontañas, walky-talkies, Phoskitos para desayunar y, si no los roban, vehículos para la huida.

Imaginad que al cierre del ejercicio fiscal, la banda declara el dinero robado como beneficios de la explotación de su negocio de asesoramiento financiero e intenta deducirse, desgravarse, ante Hacienda todos los gastos mencionados en el párrafo anterior.

Bien, pues algo muy parecido, salvando las distancias, es lo que ha hecho el FC Barcelona. Y no es digno de aparecer en ninguna de las portadas de los cuatro principales diarios deportivos de España. Aun así, vamos a terminar de comentarlas.

Portada As

El diario de PRISA titula «El gallo es España» aprovechando que este animal es el símbolo de la selección francesa, que lo luce en su camiseta con un tamaño ciertamente grotesco, al modo ostentoso y hortera que portan su marca ciertas prendas de vestir caras.

En As tampoco ven nada malo en el hecho de que Laporta desestabilice a España con su interés por el fichaje de Nico Williams. Igual que sucede en la prensa del FC Barcelona.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Mundo Deportivo, al menos, define bien la previa, ya que destaca que pese a no jugar bien Francia es muy peligrosa y, aunque no marca goles, tampoco encaja.

Por cierto, la prensa tampoco entiende que es importante hablar de las recurrentes argucias financieras inventadas por el Barça cada año para poder fichar e inscribir jugadores con la anuencia de la Liga.

La última es una genialidad, reconozcámoslo.

🚨 Noticia MD

💰 El Barça, cerca de un acuerdo por el catering del Spotify Camp Nou que servirá de palanca@ffpolo 🤝 @RogerTorello https://t.co/TknVto6c1z

— Mundo Deportivo (@mundodeportivo) July 8, 2024

La conversión del catering en palanca. Más laportiano, imposible. Proponemos que el acto que anuncie este acuerdo por el catering lo presente Zeta-Jones, quien protagonizó La terminal, película cuyo título define a la perfección la salud económica y moral del FC Barcelona.

Pasad un buen día.

Opinar es uno de los grandes males del mundo y en esencia es lo que hago yo aquí cada semana. No se puede hablar, pero de algo, claro, hay que escribir. Yo escribí en un artículo al principio de la Eurocopa que la selección española de la más corrupta federación de fútbol de Occidente era un equipo vulgar y poco menos que sin futuro, y resulta que hoy martes va a jugarse con Francia un puesto en la final. No, no se puede hablar, pero hablar es lo que no podemos dejar de hacer, y menos nosotros, los españoles. No en vano ya dijo Curro Romero una vez que la cosa más bonita del mundo es el silencio, por eso es tan escaso.

En resumen, debí haberme callado, pues los hechos han demostrado que Luis de la Fuente no sólo es un extraordinario oportunista en los pasillos de la RFEF, sino que ha sabido componer un equipo sencillo y efectivo. Su selección maximiza sus virtudes y minimiza sus defectos, y además cuenta con los dos jugadores más desequilibrantes del torneo. Esto puede que, en efecto, la haga vulgar, pero en esta Eurocopa estamos viendo que el nivel global del fútbol está bajo mínimos históricos y con eso España ha demostrado ser a estas alturas ya la clara favorita. La prueba es que se ha liquidado a la anfitriona, que es Alemania, un gigante del fútbol de selecciones y que empezó metiendo miedo.

Gol de Merino contra Alemania

Nunca el fútbol, que yo recuerde, había sido tan aburrido y nunca como ahora la falta de talento diferencial había sido tan evidente. España es la que más tiene de las cuatro que quedan y De la Fuente, amén de aplaudidor de quien haga falta para conservar el puesto, parece que sabe utilizarlo.

España es la que más tiene de las cuatro que quedan y De la Fuente, amén de aplaudidor de quien haga falta para conservar el puesto, parece que sabe utilizarlo

Casi todo el talento diferencial que hay ahora mismo en el panorama balompédico internacional lo colecciona el Madrid. La última pieza, el siete años (¿o fueron siglos?) deseado Mbappé, es el icono de la aburridísima Francia de Didier Deschamps. Pero este Mbappé es un jugador muy diferente de aquel niño fulgurante que parecía una mezcla entre Ronaldo Nazario y Maradona y que abrumó con su poder en el Mundial de Rusia de 2018. Entonces, cuando recibía y esprintaba en cualquier parte del campo era un dragón Targaryen batiendo sus alas monstruosas. Hoy parece un delantero menor, fosilizado, sin imaginación y, lo peor, viejo, muy viejo por dentro. Los años perdidos en el PSG han asesinado al niño y han traído a un señor mayor muy cínico y resabiado que ilusiona menos que Endrick.

Ahora aterriza en el Madrid como un héroe de novela de aventuras adocenado por la embriaguez y la inacción, ante la oportunidad de alcanzar lo que el mundo creyó hace tiempo que sería. Contra España jugará mermado y con máscara, y con una legión de madridistas patriotas en contra por su apoyo expreso al cordón sanitario que en Francia han organizado los partidos de centro e izquierda contra Le Pen en las últimas elecciones legislativas celebradas el pasado domingo.

Mbappé

Más allá de cualquier consideración, para mí es estupendo que un futbolista se pronuncie sobre la realidad del mundo en el que vive. Antes era mucho más habitual, también es verdad que antes la distancia entre los jugadores profesionales de fútbol y el resto de la población era mucho menor. Es sano y necesario que los futbolistas hablen cosas distintas a las insoportables banalidades con que nos regalan cada vez que abren la boca desde hace mucho tiempo. Soy un firme partidario de la libertad de expresión, aunque Mbappé en este caso reme a favor de la corriente del tiempo: lo auténticamente subversivo habría sido que alzara públicamente la voz a favor de Le Pen. Pero, al fin y al cabo, Mbappé es hijo de emigrantes africanos, ¿qué iba a decir?

Él representa el triunfo, por lo demás anecdótico e irreal, del melting pot francés, y en donde viva no tendrá que sufrir, seguramente ni él ni nadie que conozca, las consecuencias nocturnas (y cada vez más, diurnas) de tener a cientos de jóvenes criados en valores incompatibles con la libertad personal occidental vagando ociosos por los barrios del proletariado nativo. Para la izquierda mediática los futbolistas suelen ser trisómicos con dinero infinito menos cuando opinan contra la derecha política, pero lo de Mbappé, en términos puramente intelectuales, tiene poco mérito.

Más allá de cualquier consideración, para mí es estupendo que un futbolista se pronuncie sobre la realidad del mundo en el que vive

Por ejemplo, cuando el patriarca Le Pen, que sí que tenía verdadera mala sangre, acusó al padre de Zidane de haber combatido en Argelia contra el ejército francés, el hijo, que se proyecta poco ante los micrófonos (como buen currista) salió a defenderlo. El padre de Zidane sí que es de verdad la antítesis de ese nihilismo anárquico e hiperviolento que está guetizando y llevando a la ruina a la vieja e integradora república francesa, que siempre fue un país de acogida, sobre todo de europeos del este, italianos y españoles. Construyó con humildad y orgullo una familia con férreos valores morales que ama a Francia y lo de Le Pen fue una canallada.

Zidane y su padre

Pero como digo está muy bien que los futbolistas hablen de algo más que de Masseratis, Lambos y tías en Instagram. Sobre todo en un país tan mojigato como España, donde por lo demás opina de política hasta el apuntador. Recordemos que los platós del corazón de Telecinco son una sección del Ministerio de Igualdad. Mbappé no se abstrae de las cuestiones que sacuden el país al que pertenece y eso es admirable, demuestra sentido de la terrenalidad.

De un futbolista uno no espera ponencias parlamentarias sino goles, pero vivimos en un mundo donde la manifestación política consiste en una storie de Instagram. De hecho yo personalmente esperé alguna implicación de los futbolistas españoles del Madrid cuando en octubre de 2017 en Cataluña pretendieron liquidar la soberanía nacional, pero como decía antes España es un país por lo general cobarde y mojigato, y aquí nadie dice ni pío por no quedarse sin comer. En el Madrid además estas cosas no gustan y se opta por el silencio, pues de todas maneras la libertad política del españolito no existe y es una cosa que tampoco interesa a nadie, y está indiferencia institucional hasta podría considerarse como una aceptación tácita de que el Real es de facto el último representante de lo que fue España.

Mbappé no se abstrae de las cuestiones que sacuden el país al que pertenece y eso es admirable, demuestra sentido de la terrenalidad

Pero hoy en Múnich Mbappé va a enfrentarse a un combinado del que el grueso de la prensa deportiva patria se considera dueño. Un equipo que desde 2010 encarna la némesis del Madrid a nivel deportivo e incluso ético. De la misma manera que en España nadie se sale del guion en ciertas cuestiones por indiferencia o miedo a ser cancelado, aquí todo Dios tiene la boca muy grande para descalificar a los profesionales.

Mismamente el sujetamicros apellidado Burgos de Onda Cero se permitió la galanura de insultar directamente a Unai Simón después de que éste tirara por tierra su intento de convertir en el Diablo a Kroos al término del partido de cuartos de final. Yo vi el partido en un bar lleno de sevillistas y béticos y pude comprobar que como la despedida en la cumbre de Kroos con el Madrid fue inatacable desde todos los ángulos, la caída del mito contra el equipo de los parias antimadridistas fue festejada por estos con algo parecido al rencor social bolchevique. Entendí muchos mecanismos de las revoluciones.

Kroos contra España

Ese odio alimentado por la prensa ahora está volcado en Mbappé, quien además tendrá que lidiar con el que genera en un sector español de su nueva afición, que lleva mal que Florentino esté materializando en este equipo que dirige Ancelotti el pálpito universal que consagraron sus fundadores, por otra parte hombres que defendían sus convicciones como personajes de John Ford. Ese sector de patriotas tiene un sentido de la nación pendenciero y burriciego y es incapaz de ver que desde antiguo el Madrid no encarna lo mejor de España como si cabalgara el caballo del Cid, sino que ataca de frente los gigantes del mundo encima del rocín flaco de don Quijote, así que no me quedará más remedio que ir con Mbappé, aunque la Francia de Deschamps sea el símbolo de la situación terminal del fútbol.

 

Getty Images.

No sé si es posible parafrasear y al mismo tiempo contradecir a El Fary, pero voy a intentarlo: “yo no odio al pívot blandengue. Los jugadores son muy pícaros, valga el sentido de la palabra, sobre todo los bases. Son granujillas y se aprovechan del pívot blandengue. Se aprovechan de su torpeza o de su falta de velocidad y lo aburren. El pívot debe estar en su sitio y los jugadores bajitos en el suyo, porque, amigo mío, el pívot no debe nunca de blandear. Debe de estar con su corpachón ahí, en medio de la zona, porque la zona necesita ese pedazo de tío ahí. Aun así, yo no detesto al pívot blandengue”.

Reconozco que algunos de estos pívots blandengues me han desesperado a veces, pero no los detesto como pude detestar a los megamillonarios blufs que llegaron y no hicieron nada destacable (Dragan Tarlac y Lazaros Papadopoulos en el recuerdo). Respeto profundamente al pívot blandengue. Tíos que superan por bastante los dos metros, torpones en muchas ocasiones, que no coordinan con la rapidez de los bases, que tocan menos el balón y a los que apenas se les permite botar o lanzar a más de dos metros de distancia, pero que salen a la cancha a hacerlo lo mejor que pueden. Con sus andares pesados en la mayoría de los casos. Uno esperaría de estos gigantones que intimidaran, que al menos asustaran a los contrarios, que espantaran cualquier intento de penetración rival en la zona, pero lo cierto es que varios de estos pívots han resultado ser tan entrañables como el gigante de Big Fish.

Respeto profundamente al pívot blandengue. Tíos que superan por bastante los dos metros, torpones en muchas ocasiones, que no coordinan con la rapidez de los bases, que tocan menos el balón y a los que apenas se les permite botar o lanzar a más de dos metros de distancia, pero que salen a la cancha a hacerlo lo mejor que pueden

Cuando uno piensa en un pívot blandengue, le puede venir a la cabeza la figura de Ante Tomic, pero este no es el concepto de jugador en el que estoy pensando. Ante Tomic me parece, aun hoy en la Penya, un grandísimo jugador de baloncesto, un bailarín de 2,17 metros con muy buenos números tanto en el Real Madrid como en el Barça, el Joventut, o la selección croata. Pero Tomic es el Luis Milla del baloncesto: jugó en el Madrid los años en los que el Barça lo ganaba todo, y se fue al Barça cuando comenzó el ciclo ganador de Laso y sus chicos. Y lo importante es el “conceto”, que diría Manuel Manquiña. Yo hablo de jugadores de un perfil más bajo, inversamente proporcional a su altura.

LaBradford Smith

Si no detesto al pívot blandengue, aparte de por comprensión, es porque todos ellos tuvieron su “momento LaBradford Smith”, que es lo que me gusta recordar de ellos. Para el que no lo recuerde, LaBradford Smith era ese escolta de segunda o tercera fila de los Bullets que un buen día cometió la osadía de enchufar 37 puntos delante de las narices del mismísimo Michael Jordan. Fue el mejor sobre la cancha de Chicago, frente a un público entregado a Jordan que se preguntaba, igual que el mismo MJ, “¿de qué va este LaBradford Smith? ¡Se supone que no tenía que enchufar ni una!”.

Vamos con mis “favoritos” y sus momentos LaBradford Smith:

Nedzad Sinanovic: en 2006 el Madrid tenía a un tipo muy largo en el banquillo, 2,22 metros de bosnio que se habían convertido en parte del mobiliario. Tenía aspecto de buena persona, le faltaba músculo, pero no se movía mal, por lo que veíamos de él en los calentamientos (porque no jugaba ni los minutos de la basura). De repente, en el Palau Blaugrana, con el Real Madrid al borde de la eliminación en el tercer partido de los cuartos de final de una temporada aciaga, el técnico Boza Maljkovic miró al banquillo y vio que tenía a este jugador. Supongo que le diría “calienta, que sales”. Solo jugó por las numerosas ausencias del equipo (Hervelle, Markko Tomas, Hamilton, Rakocevic) y el bosnio reventó el Palau. El Madrid perdía por 7 a falta de 6 minutos y, con los 11 puntos casi consecutivos del bosnio, terminó ganando por 8. Al gigantón le salía todo, un par de alley-oops, tapones, rebotes, intimidación, hasta un triple cuando se agotaba la posesión.

Las estadísticas son concluyentes: parcial de +36 con él en cancha y -28 sin su participación. “¿Por qué no juega más?”, nos preguntamos entonces. Pues por la misma razón por la que LaBradford Smith.

Nedzad Sinanovic

Pat Burke: ¿desde cuándo existen pívots irlandeses? El bueno de Burke no es que fuera blandengue, porque se trataba de una roca maciza de 2,11. Tampoco es que fuera malo, simplemente tenía la calidad de los irlandeses que no se dedican al rugby. Por ello solo estuvo una temporada en el Real Madrid, pero tuvo su “momento LaBradford Smith”, el cual sirvió para romper una sequía de siete años sin triunfos en el Palau. Fueron años duros por plantilla y por los habituales arbitrajes criminales en aquel territorio minado.

Ocurrió en diciembre de 2004. Lo normal era que el Madrid hubiera perdido ese partido, como siempre que se llega a un final igualado allí y el doble rasero se deja sentir en los esbirros de Paco Monjas. Con 63-64 y a cinco segundos para el final, los colegiados señalaron una de esas faltas que no se pitan igual en la zona contraria y le dejaron a Ilievski la posibilidad de matar el partido. Pero solo metió el primero. El Madrid salió de manera veloz a la contra y le dio el balón a este irlandés de 2,11 que, en carrera, no pudo hacer otra cosa que tirar desde unos 3-4 metros de distancia. ¡Chof! Los jugadores dieron el mismo grito que yo en mi casa, y salimos todos corriendo: ellos hacia el vestuario y yo, hacia mi hijo. Aquello había que celebrarlo: lo abracé y lo lancé por los aires con la misma técnica que Burke.

Pat Burke

Brent Scott y Andrew Betts: uffff, vaya pareja. Solo estuvieron una temporada en el Real Madrid, la 1999-00 y tenía toda la pinta de temporada para irnos de vacío. El primero, de 2,07 metros, era más ancho de culo que de espaldas, y lo más destacable de él era que se oxigenaba el pelo de una manera dañina (para el espectador). El segundo, Betts, era una torre de 2,17 de Leicestershire, que, si uno piensa en una torre de Leicestershire, le viene a la cabeza una mansión como las de Downton Abbey: poblada de lores que toman té y hablan de manera engolada, y de mayordomos que andan erguidos como si llevaran un palo de escoba… pues eso. Betts era flojo, Scott era tosco, pero ambos se marcaron una serie bastante decente contra el Fútbol Club Barcelona en la final de la ACB. Fue el año de la liga de Sasha Djordjevic y su celebración capada en el Palau. En el quinto partido, el decisivo, Scott se marcó el que posiblemente fuera el partido de su vida y, con un 27 de valoración, contribuyó a un título inesperado para todos nosotros.

Brent Scott

Mirza Begic: tenía cara de buena persona, que quizás sea lo peor que se puede decir de un pívot de 2,16 metros. A veces lo veías por la cancha con ese aire casi despistado y te daban ganas de darle un abrazo antes de pedirle que siguiera el juego un poco más de cerca. No era mal jugador: escuela balcánica, buenos fundamentos, tiro correcto, pero poca mala uva. Parecía como si no quisiera hacer daño a sus rivales. Sin embargo, mostró algo los colmillos el año en que Ante Tomic se marchó al eterno rival y nos lo encontramos con la camiseta contraria en la final de la ACB 2012-13. Sin salirse mucho de sus números habituales, 4-6 puntos y 3-5 rebotes por partido, el bueno de Mirza le enseñó los dientes en varias ocasiones a su excompañero y le demostró que no iba a vivir unos partidos sencillos. Como así fue. El Real Madrid se llevó aquel título, Tomic se quedó en apenas 9 puntos y Begic siguió su carrera por Grecia, Vitoria, Bilbao, Irán o Eslovenia. Llegó a probar en la NBA en 2015, pero lo echaron antes de debutar: creo que por algún despiste se saltó el campo de entrenamientos.

Mirza Begic

Tengo un amigo, gran forofo del baloncesto, al que un día le mencioné el concepto del “pívot blandengue” y me dio un nombre para el debate.

Antonio Martín: casi pierdo la amistad con él en ese momento. Es cierto que tuvo un final de carrera poco acorde con el resto, con unas estadísticas magníficas, pero fue por un tema anímico y físico, no porque fuera un pívot blandengue. Antonio Martín se retiró con apenas 29 años, pero realmente se retiró de la zona dos años antes, cuando Corny Thompson le rompió el cuello en una jugada desafortunada. Estuvo siete meses en rehabilitación y los médicos le dijeron que no tenía que preocuparse por volver a jugar, sino por recuperar una vida normal. Sus números bajaron mucho tras aquella lesión y se aprecia en datos como que el promedio de rebotes que capturaba bajó a la mitad. Ya no le apetecía pelear en la zona con la misma fiereza y en ataque fiaba todo a su tiro de 4-5 metros.

Antonio Martín mide 2,09 metros. Más alto que su hermano Fernando, con mejor técnica, mejor tiro exterior, y fue cualquier cosa menos un pívot blandengue

Antonio Martín mide 2,09 metros. Más alto que su hermano Fernando (mi ídolo, como ya conté por aquí), con mejor técnica, mejor tiro exterior, y fue cualquier cosa menos un pívot blandengue. La mejor prueba de ello está en el partido que se disputó el 5 de diciembre de 1989 frente al Paok de Salónica en el Palacio de los Deportes. Es importante la fecha: apenas habían pasado 48 horas del fallecimiento de su hermano en el fatídico accidente de tráfico. Lo normal era haber suspendido el partido, pero, según cuenta George Karl en sus memorias, el propio Antonio Martín recordó a sus compañeros lo que habría dicho Fernando: “sois una panda de cobardes si no jugáis”.

Antonio Martín

Creo que nunca ha habido tanta emoción en el Palacio. El madridismo entero estaba consternado y los jugadores, visiblemente afectados. Antes del inicio del partido hubo un homenaje con la camiseta de Fernando con el 10 y una entrega de flores… imposible jugar en esas condiciones. El equipo perdía por 13 al descanso, 33-46. Normal. Según cuenta George Karl, Antonio Martín llegó al vestuario y soltó a sus compañeros una frase muy “fernandiana”: “sois una panda de hijos de puta”. La segunda parte forma parte de esos recuerdos imborrables del baloncesto: 59-25 para los locales. 92-71 en el marcador final. Antonio Martín logró 18 puntos y 16 rebotes en una actuación memorable, que contagió a todos sus compañeros, al público e incluso, estoy seguro de ello, a los rivales. El partido se puede encontrar entero en YouTube y os recomiendo ir al punto 1h.20m para ver la despedida del partido de Antonio, con el abrazo de sus compañeros y el consuelo, entre otros, de José Luis Llorente, otro de los que participaron en aquella gesta.

Si esta serie va sobre nuestras debilidades en los pívots, amigos de La Galerna, junto al nombre de Fernando, escribid el de su hermano Antonio.

 

Getty Images.

 

Entregas anteriores del serial:

  1. Mi debilidad bajo el aro: Rafael Rullán
  2. Mi debilidad bajo el aro: Clifford Luyk
  3. Mi debilidad bajo el aro: Walter Tavares
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