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El clásico dentro de “El Clásico” de baloncesto

El clásico dentro de “El Clásico” de baloncesto

Escrito por: Amiguete Barney16 abril, 2022
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Fue mala suerte, sin duda. La derrota del Real Madrid ante el F.C. Barcelona del domingo pasado no fue producto de una persecución arbitral intencionada, ni de un error forzado por un comité de árbitros que persigue desaforadamente a los nuestros. Fue mala suerte. Como siempre.

Falta Porier

Fue mala suerte que los árbitros vieran la falta de Poirier en el rebote, que la hubo, pero no vieran el agarrón previo de Sanli en la misma jugada, o en las decenas de rebotes anteriores del partido. Fue así, no busquemos más. Igual que fue mala suerte que no hubiera una sola toma buena de Nikola Mirotic recorriendo diez metros para encararse con Alberto Abalde y empujarlo delante de los ojos de todo el mundo. Si Abalde hubiera sido un futbolista de los que lucen la azulgrana se habría caído con tres vueltas de campana y desplazamiento rodado por la pista hasta la canasta del Madrid. Pero Abalde aguantó de pie y puede que eso fuera motivo suficiente para ser expulsado junto con el agresor. Qué mala suerte tuvimos de nuevo. Y ni una sola toma buena en cinco minutos de parón, justo cuando estábamos remontando. Mala potra, la magia del Palau. Si os fijáis en la foto, en la “cabeza de la bombilla” está escrito “50 anys de magia”. Aprecio ver que los culés se sacuden los complejos y conmemoren la magia en forma de financiación que el régimen de Franco les dio cincuenta años atrás.

Lo ocurrido el domingo son cosas que ocurren en el baloncesto, no entremos en el juego de las conspiraciones. Que Laso sea el entrenador con más técnicas de la ACB y la Euroliga, y que Saras Jasikevicius se pase medio partido dentro de la cancha y piando a los árbitros sin ver una sola técnica es también mala suerte. Saras es hábil y grita siempre al oído sordo del árbitro, porque hacia el otro lado no solo escuchan, sino que además interpretan las sonrisas de Pablo Laso.

La derrota del Real Madrid ante el F.C. Barcelona del domingo pasado no fue producto de una persecución arbitral intencionada, ni de un error forzado por un comité de árbitros que persigue desaforadamente a los nuestros. Fue mala suerte. Como siempre

El baloncesto tiene esa crueldad que hace que los partidos se resuelvan en un lance, en un balón que surca el aire como una moneda que puede caer de cualquier lado. A veces entra y ganas, o da en el aro y pierdes. Cuestión de talento, pero también de suerte. El domingo dio en el aro, pero la “suerte” le da otra oportunidad a algunos afortunados en forma de falta que ni el supuesto receptor de la misma era consciente de haber recibido, pues ya estaba cabizbajo a cinco metros de la acción. Un agarrón como los que se habían propinado durante los cuarenta minutos previos.

A veces la “suerte” prima sobre el talento. En la final de Copa del Rey de este año los árbitros no vieron la falta antideportiva clara de Mirotic sobre Gaby Deck (y mira que la revisaron durante un par de minutos), ni el palo a Yabusele que acabó con triple de Jokubaitis en la canasta madridista. Mala suerte.

Es muy difícil pitar en baloncesto, con tanto contacto en las zonas. Por eso prefiero pensar en la mala suerte. Como fue mala suerte que los árbitros no vieran este pequeño, minúsculo, inapreciable agarrón de Davies a Abromaitis en la jugada que llevó el Unicaja-Barça a la prórroga en los cuartos de final de Copa de 2021. Fue mala suerte, apenas podía verse el enganchón.

Falta de Davies Unicaja

También fue mala suerte que a los árbitros de la final de Copa de 2019 solo les mostraran dos de los once ángulos de cámara disponibles para decidir que el rebote de Randolph era en realidad un tapón ilegal. Que sí, que hubo falta previa a Singleton un par de jugadas atrás, como tantas en un partido, pero fue “la mala suerte” sin duda, o la mala conciencia, la que hizo que se señalara lo que nunca había ocurrido: convertir un rebote en canasta.

Tapón de Randolph

También fue mala suerte, sin ningún género de dudas, que Carlos Peruga (nº 31 a la espalda) no tuviera una visión clara de la última jugada de la final de Copa del Rey de 2018. Un palo claro e indiscutible de Claver a Taylor, ya es mala suerte que no lo viera. Como dijo Rudy Fernández, “la última jugada es falta, lo acabamos de ver. Es falta y punto. Es lo único que puedo decir. A veces te pitan bien, otras veces te pitan mal. Hoy nos ha tocado esa cruz, pero nada más. A seguir trabajando”.

Falta Claver

Como también tocó cruz ese partido cuando el mismo Peruga decretó pérdida de balón del Madrid a falta de cuatro minutos por consumir los cinco segundos para sacar cuando, primero, es una infracción que no suele pitarse y, segundo, algunos aficionados demostraron en sus canales que no habían transcurrido los cinco segundos. Ya ven, mala suerte, leches. También tocó cruz en la última jugada de la primera parte, en la que podían haber utilizado el videoarbitraje para determinar quién sacaba de banda y decidieron no hacerlo: triple para el Barça.

Como es mala suerte que a ese mismo Peruga le sorprendieran tuiteando dos noches antes de la final y dando likes a las publicaciones que criticaban a Luka Doncic (gracias, Pablo Lolaso).

Pablo Lolaso

Solo debemos escudarnos en la “mala suerte” para entender que Peruga pestañeara en el justo instante del contacto entre Claver y Taylor. Hay acciones que son mala suerte y otras que no lo son. Por ejemplo, que Gerard Freixa (director de eventos de la ACB) se acercara a la mesa en ese mismo partido justo antes de la jugada decisiva para pedir que no emitieran repeticiones por los monitores del campo.

Freixa 2018

Desconozco si se olía algo o era una medida preventiva “a la griega”. Los errores en el baloncesto han existido siempre, es muy complicado arbitrar este deporte. Hay “errores” o “mala suerte” como los que precedieron a una de las jugadas más famosas de la historia de la Copa, el triple de Solozábal. La canasta anulada a Romay y la falta inexistente señalada a Joe Llorente dan un último tiro al Barça, que es el que les da el título. Carajo, otra vez qué mala suerte. De estas jugadas ya hablé en su día en mi artículo dedicado a Fernando Martín. Se ve claramente que había ganas de que tuvieran un último tiro:

Pero si unas decisiones, siendo generosos, entran en el terreno de la mala suerte, otras, como la del domingo pasado, no lo parecen. O como las de la final de la ACB de 1989. No fue mala suerte que el Madrid perdiera los tres partidos que arbitró Neyro, ni que ganara los dos en los que no estuvo este colegiado. El colegiado bilbaíno se la tenía jurada a Drazen Petrovic desde que el croata le escupiera en un torneo de pretemporada con la Cibona de Zagreb un par de años antes. Que se la tenía guardada fue muy evidente y se cobró la venganza en la final.

Neyro masacre

Según Joe Llorente:

“A pesar de las dificultades nos fuimos al descanso con una ligera ventaja y jugando bastante bien. En el vestuario empecé a mirar las estadísticas y me fijé en un dato curioso: en la columna de las faltas personales leí 3,3,3,2,3,3… Recuerdo que pensé que en la segunda parte íbamos a sufrir lo indecible. Pero fue más que eso. El concepto clave aquí es el listón que se aplica a la hora de señalar las faltas. Los árbitros pueden colocarlo a una altura u otra, pero lo que no se puede hacer es cambiarlo cuando se trata de zonas del campo opuestas. Yo no digo que en nuestra zona no cometiéramos faltas, de acuerdo, quizá lo eran, pero en la del Barça no se pitaba la misma acción. Los árbitros (en especial Neyro) no midieron por el mismo rasero a uno y otro equipo”.

El Madrid acabó con 40 faltas por solo 19 de su rival. Seis expulsados por ninguno del Barça. Los blancos acabaron jugando con cuatro jugadores de campo, dos de los cuales eran juniors que debutaron en esas circunstancias infames, con Epi haciendo una patética parodia de Petrovic en la cancha.

Chechu Biriukov dijo al acabar el partido: “El arbitraje ha sido una vergüenza, no tengo palabras para describirlo. Ha sido un auténtico robo y estamos indignados. La sala de trofeos del Barça tendría que colocar un monumento a Monjas y Neyro. El cansancio no ha influido, estábamos jugando muy bien. Pero claro, con los juniors en pista ya podía ganar el Barça. Hemos controlado los primeros 30 minutos, hasta que los árbitros han comenzado el descarado y parcial concierto de pitos”.

Rescato estas declaraciones del bueno de Chechu porque el segundo colegiado de aquel partido fue Paco Monjas, director del Comité de Árbitros de la ACB hasta agosto de 2021. Ya es “mala suerte” que Undiano Mallenco, Clos Gómez o Medina Cantalejo dirijan el arbitraje en el fútbol, y que Paco Monjas lo haya dirigido durante tantos años en el baloncesto.

Contra los errores de interpretación de un arbitraje poco puedes hacer, contra lo que no son errores no queda otra que rebelarte. El F. C. Barcelona no se presentó al tercer partido de la final ACB de 1984 por no estar conforme con las sanciones impuestas por el Comité de Competición tras la tangana originada por Iturriaga y continuada por Mike Davis y Fernando Martín.

Mundo Deportivo 1984

No se presentaron al campo y quien sabe si en esa decisión está el germen de los errores que forzaron el triple de Solozábal o las 40 faltas señaladas por Neyro. En la liga griega, el Olympiakos se retiró del campo durante las semifinales de Copa de 2019 frente a Panathinaikos por lo que consideraba un arbitraje muy parcial del trío de colegiados.

Olympiakos

No contentos con eso y cabreados por el doble rasero arbitral, Olympiakos denunció lo que consideraba un maltrato institucional evidente y logró que en meses posteriores dejara de pitarle el trío que sistemáticamente los machacaba, nuestros Hierrezuelo, Peruga y Conde particulares. Pero cuando el sistema falla, los ataques continúan y finalmente el Olympiakos acabó por retirarse de la competición y participar solo en la Euroliga.

Mi opinión es que el club, el Real Madrid, no puede callar ante el maltrato evidente, tanto en el fútbol como en el baloncesto, en primera, filiales, equipos masculinos y femeninos. Denunciar no es llorar, exigir ecuanimidad no es llorar. Es exigir respeto a una institución modélica en sus facetas deportivas, sociales y económicas.

Llorar es autoproclamarse campeón de títulos morales o exhibir como pieza de museo una carta como la que durante años estuvo expuesta en el Museo del Barça. Tras perder la final de la Copa de Europa de baloncesto de 1996 por un error arbitral flagrante (el tapón de Vrankovic a Montero), el Barcelona impugnó el partido y desplegó toda su maquinaria: Salvador Alemany, Joan Gaspart y los dirigentes de la ACB Eduard Portela y Jordi Bertomeu (el mismo que ahora dirige esta Euroliga que tanta “mala suerte” tiene con el Madrid). Lograron incluso la intermediación de Juan Antonio Samaranch, presidente del Comité Olímpico Internacional.

Vrankovic Montero

No sirvió de nada, la apelación fue rechazada y el club no aceptó la derrota. Gaspart encargó una reproducción de la Copa para entregársela a cada jugador y los directivos del club mantuvieron su discurso victimista habitual hasta conseguir una carta de la FIBA que decía:

“La FIBA admite, en razón de las anomalías producidas, el derecho que asistía al FC Barcelona en la reclamación ante el Juez Único, a pesar de que fuera rechazada por este. FIBA desea con esta declaración ofrecer una compensación moral al FC Barcelona por el posible perjuicio causado por los errores cometidos, en la medida que pudieran haber afectado al resultado final del encuentro”.

Esa carta estuvo expuesta durante años en una vitrina como una Copa de Europa “moral” o algo así.

Habrá quien diga que los errores unas veces caen de un lado y otras de otro, y “era campo atrás”. Cierto, hace cinco años de aquello, en un partido de cuartos de final. Se sigue cantando todos los años en la fase final de la Copa del Rey, la copa de las aficiones. De siete aficiones contra una, en la que se pita hasta a los juveniles del Madrid cuando logran el título en su categoría. “Era campo atrás”, el pabellón al unísono. Claro que sí, aunque es una pena que jamás escucharemos cantar: “era falta de Davies”, “era palo de Claver”, “era un rebote legal”, “era canasta de Romay”, o “Saras, siéntate ya”.

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Afirma que tenía talento para el fútbol y el baloncesto, pero nada que ver con el que mostraba opinando con una jarra en la mano o tras el teclado.

22 comentarios en: El clásico dentro de “El Clásico” de baloncesto

  1. Pedir que la Institución diga basta ya a todas las tropelías y a todos los niveles es pedir peras al olmo.
    Son un atajo de COBARDES.
    Pero como he dicho muchas veces , ello puede tener un motivo . CALLAR para conseguir otras prevendas a nivel particular

  2. Estos impresentables lo mismo dicen un día que tienen un krac (Pedro)
    Que al siguiente dicen que les hace falta un crak.

    Basan todo en la mentira y falsa propaganda y mientras las mismas sean creídas por la masa borregil todo vale

  3. Más claro es imposible decirlo.
    Brillante exposición, la de Amiguete Barney, sobre hechos consumados.

    Reconozco que ya me pierdo , dejo de ver , muchos partidos de fútbol y baloncesto por mor de tanta corrupción, inmoralidad y estafa en contra de uno y a favor del de “sempre”.

    Y tener que aguantar, encima, lo del campo atrás...

    (*) ¡ Ah !. Y Hierrezuelo, Peruga y Conde no son los únicos delincuentes pito en boca.

  4. Lo que está más claro que el agua, es que esta gentuza tiene el control de puestos clave institucionales, y en los medios de comunicación para tapar y dar el altavoz a todo gas a voluntad y que el relato haga el resto, sumado a un discurso victimista y mezclando política sobre un equipo que representa al antiguo régimen, el centralismo opresor y con tintes envidiosos a más no poder. Y de todos esos barros vienen estos lodos....
    Ya lo dijo un grande, no hay más ciego que el que no quiere ver, ni mayor sordo que el que no quiere oír.

  5. Pero nadie alza la voz.......
    Todo bien blanqueado.... para los de la esquinita....
    Estoy hasta los mismísimos.... ya sabes tú.

  6. Muy buen artículo, y para mi gusto, espectacularmente finalizado. Es la misma táctica que utilizan en nuestra contra para todo, se argumentan y enumeran numerosos agravios, y te rebaten con UNA jugada que nos favoreció, y esa única jugada, ya compensa todo lo anterior. No sólo lo compensa, sino que demuestra que los árbitros favorecen al Madrid

  7. La solución es bastante evidente: reducción de la plantilla a 10 seniors pera la Euroliga, jugar las competiciones nacionales con los Juniors y boicot total a la ACB hasta que se hunda en la miseria y desaparezca.

    Árbitros, chusma periodística de Gargamel Roures y dirigentes de la ACB todos a la cola del Paro. Ese será el bonito final a toda esta historia.

  8. Amigos madridistas. Recién descubro este foro y por lo que leo son pequeñas joyas esos relatos. Desconfío del Madrid. Siempre desconfío.Veo al equipo muy cansado. Que recibe demasíadas ocasiones. Que en ciertos partidos ha salido cara pero que en los 2 o 3 siguientes puede salir cruz. Y entonces las risotadas de los culés se oirán hasta en Cibeles. Veo clave que en el centro del campo siempre jueguen Kroos, Case, Modric y Valverde. Y que Camavinga esté siempre al quite para sustituir a Kroos y Modric cuando se queden sin resuello.

  9. Respecto a este artículo sobre basket no estoy en nada de acuerdo con él. La grandeza con la que concibo mi equipo, el Real Madrid, hace que jamás busque excusas en los árbitros cuando toque perder. El colectivo arbitral siempre tendrá mis mayores respetos.
    El Madrid de Laso tiene toda mi admiración. El mejor ciclo ganador de títulos y de competir hasta el final por ellos que he visto en el Madrid.Pero todo ciclo acaba. Y este año toca y con una caída dura, muy dura. Pero el club trabajará adecuadamente y en unos años se estará en condiciones de vivir otro gran ciclo. Y Laso y los Rudy, Llull, Doncic, Chacho, Taylor , Reyes...formarán parte del santuario de leyendas blancas. Gracias por tanto

    1. Ya tenemos por aquí otro infiltrado.
      Resssien conozco ésta página,dice. Pues si recién conoces ésta página, Muy madridista no serás.

      1. Sí, soy madridista. Muy madridista. Pero no soy un forofo ni creo en el victimismo arbitral. Quiero que pierda siempre el Barsa porque es nuestro máximo rival pero nunca dejaré de reconocer que el Barsa de Guardiola es de lo mejor que he visto jamás. Digamos que pongo por encima del Madrid mi fascinación por el fútbol.
        Pero a la hora de animar siempre ¡ Hala Madrid!

        1. Buenas tardes, lleva usted razón, en el país más corrupto de Europa Occidental, por no decir de toda Europa, lo único salvable es el arbitraje ¿Como no, nos hemos dado cuenta hasta su llegada a la Galerna?

          1. A ver ... Soy del Madrid y disfruto muchísimo con sus victorias y ya no te digo con sus títulos. Pura felicidad. Igual que cuando toca perder la infelicidad es tremenda. Pero ya estoy grande para creer en robos arbitrales, Villaratos y paranoias varias. En los últimos 20 años en el 95 por ciento de las veces Barsa y Madrid han quedado o primero o segundo en liga.Y ahí esta la gran trampa. El presupuesto de Barsa y Madrid es muy superior al resto de los equipos y esa es la razón por la que siempre están arriba en liga. En mi opinión ser aficionado de Barsa o Madrid y dar la matraca con los árbitros es algo totalmente vergonzoso cuando cada año estos equipos ya parten con mucha ventaja por sus estratosféricos presupuestos.

  10. Si además de ser madridista estás informado , parece tremendamente raruno no reconocer los nefastos arbitrajes que tanto perjudican al Real.

    1. Repito, cada uno decide como concibe ser aficionado del mejor equipo de la Historia. Yo creo en la mística del Madrid, he visto partidos inolvidables, jugadores legendarios tanto en fútbol como en basket.Disfrutando con cada victoria. Sufriendo con cada derrota. Y sobre todo, lo más importante: sabiendo ganar y sabiendo perder. Cuando toca esto último se acepta la derrota y se felicita al rival. Es tal la grandeza del Madrid que no concibo que haya aficionados que la manchen con excusas arbitrales cuando se pierde.

  11. Hay antis a los que pillas a la primera. Están persistentemente interesados en convencer que el Madrid no debe quejarse de los arbitrajes. Ellos quieren que la dinámica negativa y perjudicial para los blancos continúe tradicionalmente.

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