Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
Diario de un madridista confinado (día 3)

Diario de un madridista confinado (día 3)

Escrito por: Francisco Javier Sánchez Palomares19 marzo, 2020
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Miércoles 18 de marzo de 2020

Desayuno sin viandantes. Salgo a proveer de fruta y pan al hogar. Aún queda cerveza y vino, pero es necesario adquirir más para evitar la rotura de stock. En el híper parece haber casi de todo menos papel higiénico, pero quedan muchos rollos de papel de cocina, por lo que solo será necesario cambiar de habitación cuando vayamos a utilizarlo.

En la cola para pagar un señor se pega a mí y un empleado le recrimina su comportamiento irresponsable. Parece que el buen hombre estaba preocupado por si alguien se le colaba en la espera hacia el fin del mundo. O tal vez adolezca de un sistema «inmunoilógico» muy capaz.

Leo a Paco Mariño escribir que los bancos se escoran y que eso no es bueno para que fluya el crédito. Pienso en Juanito escorado a la izquierda centrando sin carrerilla al área con el exterior del pie derecho para que el centro salga abierto y Santillana solo tenga que poner la cabeza a tres metros del suelo y rematar a gol mientras aparece un director de banco con una escalera y les quita el balón a todos para jugar ellos solos. Perdón por la licencia de utilizar una frase de tamaña longitud, respiren.

Veo mucha crispación en las redes sociales, incluso entre médicos. Reconozco que siempre me hice un lío con las Guerras Médicas; voy al armario y compruebo que tengo termo y pilas, todo en orden. En ocasiones tengo la impresión, seguro que equivocada, de que algunos temen más perder sus privilegios que a cualquier otra desgracia, aunque lo disfracen de sensatez.

Es hora de comer. Hoy aprovechamos los restos de los días anteriores. En Real Madrid TV está el 2-1 al Dépor para ganar la liga 94/95. Qué ímpetu tenía ese equipo. Hierro y Redondo nacieron jefes; Luis Enrique, Amavisca y Zamorano asfixiaban a la defensa rival mientras Laudrup pelaba gambas con los pies. Sanchís jugaba al fútbol mejor que los delanteros rivales y el lateral derecho era Quique Sánchez Flores, unos años antes de que Cerezo no le destituyese como entrenador del Atleti porque era sobrino de Lola Flores. Y Buyo de portero. Enfrente estaba el Dépor de esa época, un equipazo en el que jugaba el antecesor de Casemiro, Mauro Silva, entrenado por el gran Arsenio Iglesias y presidido por un emperador romano, interpretado por Peter Ustinov, que se hacía llamar Augusto César Lendoiro.

El presidente Lorenzo Sanz está grave. Devolvió la ilusión al madridismo después de que a Mendoza se le acabara la mecha. Y sobre todo consiguió la séptima Copa de Europa muchos trienios después de haber dejado de cotizar en el torneo. La ganó un año antes de levantarla cuando fichó a Capello —sobre todo— y a Mijatovic, Suker, Seedorf, Roberto Carlos, Panucci y Bodo Illgner. Deseamos que Lorenzo se recupere.

Paso la tarde buscando empresas de desinfección con la extraña sensación de vivir un periodo crucial. Esto no es nada extraordinario, todos pensamos lo mismo, ponerse transcendental es casi tan irritante como ponerse cursi. Confío en que los países con potencial para ello aprovechen los primeros momentos de ingenuidad, antes de tirarse los trastos a la cabeza, y colaboren juntos para superar la pandemia.

Hoy cenamos ensalada y otros alimentos mientras vemos al rey. Al acabar veo en Twitter que Santillana es tendencia. Fue el primer jugador que me gustó. De niño, recuerdo ir a una presentación del Real Madrid en la que recriminaba a Stielike a gritos que hubiese agarrado a Santillana en un partido de la Eurocopa de 1984. Si no me equivoco fue el que ganamos con gol agónico de Maceda, otro tipo que me gustaba mucho. Era una especie de Robocop-Aquiles con el punto débil en la rodilla, aunque no comiese sándwiches.

A la cama. Lo peor está por llegar, pero también lo mejor y queda menos para que acabe.

 

Día 1

Día 2

Día 3