Las mejores firmas madridistas del planeta

—De nuevo, las bolas calientes. ¡Qué cansinos los del Madrid en cada sorteo!

Quien me habla así es un conocido mío, muy antimadridista para más señas, que suele darme la matraca en todo lo que se refiere al fútbol. Repetiré algunas de las cosas que me dijo tras el sorteo de Champions, por si fueran de algún interés para ustedes.

Digamos que el personaje en cuestión se llama Marcelino, aunque no sea su nombre real.

Marcelino no es ni del Barça, ni del Atleti, ni del Valencia ni de ningún equipo en concreto. Siempre va con el equipo que juega contra el Real Madrid, como tantos seres impersonales, envidiosos y vacíos que hay por el mundo.

Marcelino no es ni del Barça, ni del Atleti, ni del Valencia ni de ningún equipo en concreto. Siempre va con el equipo que juega contra el Real Madrid, como tantos seres impersonales, envidiosos y vacíos que hay por el mundo

Marcelino: ¡Del bombo 2, el más sencillo! El equipo ese prefabricado, dopado hasta las cejas por la bebida esa energética, que no se puede mezclar ni con ron. Mira el pobre Barça, fustigado por Ceferin, por segundo año consecutivo contra el Bayern, no me fastidies. Por no hablar del Atleti, al infierno de Do Dragão, o el equipo de Lopetegui, nada menos que contra el mejor equipo del mundo, entrenado por el mejor técnico del mundo y reforzado con Haaland. Por cierto, que menuda ovación se llevó Haaland ayer en el Spotify, me regocijé de que lo perdierais, como a Mbappé.

Athos: A ver, Marcelino, que los otros tres españoles estaban en el bombo 2. Algún rival difícil les tenía que tocar, aunque precisamente el Porto de hoy en día no da miedo ni al Socuéllamos. El Bayern cayó el año pasado ante el Villarreal y el Barça se ha llevado a Lewandowski. Mané se tiene que acoplar, lo mismo que De Ligt, que es un central del montón. Al Sevilla, qué quieres que te diga, el año pasado fue incapaz de eliminar al Lille o al Salzburgo, el equipo B de Red Bull, precisamente. Y además, es el filial del Barça, le ha medio regalado a Koundé. En cuanto al Leipzig, pues no te voy a engañar, después del empacho de “fieras” la temporada pasada, parece un rival asequible. Aunque te recuerdo que ese tipo de rivales son con los que más sufre el Madrid. Recuerda el Shakhtar de hace dos años y el Sheriff el año pasado.

M: Precisamente os ha tocado el Shakhtar en el bombo 3. Un equipo que ni casi se entrena en su país y el partido de allí lo jugaréis en Polonia. ¿Para cuándo la medalla de oro y brillantes para Ceferin?

Ceferin sorteo Champions

A: No, si al final el Madrid es el responsable también de la guerra en Ucrania.

M: Y el Barça contra otro “coco”, el Inter, reforzado con Lukaku. Un hueso de aquellos.

A: …que el año pasado nos tocó como Campeón de Italia, le ganamos ambos partidos, y tú decías que era una banda de desharrapados. También me dirás que el Leverkusen que le ha todado al Atleti es mejor que el Ajax de Cruyff.

M: Un Leverkusen mermado porque le robasteis al Atleti a Iker Bravo, como unos delincuentes, con vuestras formas mafiosas. Pues aun así, le veo un peligrosísimo rival, lo mismo que el Dortmund para el pobre Sevilla, que se acaba de reforzar con Adeyemi, el futuro Haaland.

De lo del “pucherazo” de diciembre pasado, con lo de la bola del Benfica y la repetición del sorteo no me comentas nada…

A: Solo falta que me digas que el Atleti está en el grupo de la muerte, con el correoso Brujas para lucharle el tercer puesto de la liguilla. O que el Copenhague es la reencarnación de la Dinamarca de 1992, que se llevó la Eurocopa con un fútbol exquisito.

M: El grupo de la muerte es el del Barça, que también tendrá una visita complicadísima a Pilsen, cuna de la cerveza, contra el Viktoria, campeón checo, el país de Masopust, Panenka o Nedved, casi nada al aparato. El otro grupo de la muerte es el del Sevilla, claro está. Apenas se clasificarán para la Europa League de nuevo, se han quedado sin eje central por culpa del mafioso fair play financiero,  no pueden cuadrar cuentas, y es que Tebas no ayuda nada a los equipos españoles, solo a su Real Madrid, al que todo se le permite. Con una Liga normal, el Barça ya habría inscrito a Koundé, a Gavi, a Bernardo Silva, quizás al propio Haaland, pero solo el Madrid parece intocable. Y encina le toca el Celtic en su grupo, un equipo que la última vez que destacó en Europa fue con lo de Babacan al Atleti, un robo que casi le cuesta llegar a la final a los pobres colchoneros, allá por 1974.

A: De lo del “pucherazo” de diciembre pasado, con lo de la bola del Benfica y la repetición del sorteo no me comentas nada…

M: Todo estaba amañado para que el Madrid se llevara la 14. En octavos, en cuartos, en semifinales, todos los partidos de vuelta en el Bernabéu. Por no hablar de lo de Donnarumma, el gol tangado a Marcos Alonso… De las 14 que tenéis, no habéis merecido ni una sola. Y este año, la UEFA os está preparando desde ya la numero 15. ¡Qué ganas tengo de que Mbappé, Mané, Lewandowski, Haaland o el propio Nkunku os quiten de en medio!

A: Pues nada, Marcelino, a seguir sufriendo y a seguir amargado. Espero que no volvamos a hablar de fútbol hasta que conquistemos —espero que bien prontito— la número 15.

 

Nota del autor: no es literal, pero de vez en cuando me topo con Marcelinos de estos que sufren y padecen hasta cuando el Madrid lanza un saque de esquina. El antimadridismo es una enfermedad que, según va empezando, hace que los afectados acaben siendo más espantosos que el mismísimo retrato final de Dorian Gray.

 

Getty Images

 

Buenos días, amigos. A estas horas ya sabéis que ayer se celebró el sorteo de la Champions, y que el mundo anti tiene el chincha-rabiña al 14.35 en la escala Soria porque al Madrid le ha tocado un grupo que en principio es favorable. Leipzig, Shakhtar y Celtic acompañarán a los de Ancelotti, y todo lo que necesitáis saber sobre nuestros rivales os lo contó ya ayer, con la sapiencia y la diligencia que le caracterizan, Alberto Cosín.

Portada Marca

“¡Grandes!”, titula Marca en referencia a los premiados en la gala del sorteo de la UEFA, que fueron Karim Benzema como mejor jugador, el propio Ancelotti como mejor técnico (habría que haber mandado a Ceferin a la isla de Supervivientes con Pipi Estrada de haber recaído estos premios en jugadores que no fuesen del Madrid) y Alexia como mejor jugadora. El tantas veces autoproclamado diario de todas las aficiones ataca de nuevo destacando que “el fútbol español domina los galardones”. El fútbol español, no el Real Madrid. Ahá.

Nos encanta el auge del fútbol femenino, que apoyamos dando ejemplo brindándole buen espacio en La Galerna, pero no nos parece, honestamente, que el hecho de que la extraordinaria Alexia sea la mejor jugadora según la UEFA deba diluir el innegable éxito del Real Madrid en beneficio del fútbol español en su conjunto. Fue una gala dominada por el Madrid, aunque esto, por supuesto, esté feísimo decirlo. El propio once ideal del año según la UEFA abunda en jugadores de Concha Espina, aunque deberían figurar en él más madridistas aún.

“Asensio está mirando algo para salir”, nos recuerda Marca en otro destacado que dijo Carletto, lo que suena a que el mallorquín tiene las horas contadas en el equipo. Asensio está mirando algo (mirando cosas, dice alguna otra crónica que dijo textualmente Carlo), y hay en la imagen de Marco “mirando cosas” una languidez casi poética que casa perfectamente con el futbolista. Es como si Neruda hubiera estado ayer en la gala de la UEFA también.

 

Me gusta cuando miras (cosas)

porque estás como Asensio.

 

Neruda podría hartarse a hacer versos en este verano raro, catorce poemas de amor y una canción algo perpleja.

 

Puedo escribir los versos más tristes

esta noche.

Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada

y Mariano se queda”.

 

Lo que tanto Neruda como La Galerna opinan es que, caso de salir Asensio, lo que no parece un desatino si llega una buena oferta, sería muy conveniente contratar a alguien más para el ataque, pues de lo contrario quedaríamos sumamente cortos de efectivos en esa línea tan primordial.

Portada As

“Los mejores”, titula As, y tiene razón. Pocas diferencias con la línea general de Marca observamos, con la misma resistencia a manifestar abiertamente que los premios supusieron un baño de madridismo y han premiado la irrepetible campaña mágica del año pasado para la entidad blanca. También se informa someramente de cómo quedan los grupos tras el sorteo, con el Barça en Europa League alert, como sintetizaba ayer Iñaki Angulo.

Portada Sport

En efecto, “Bombazo de Champions” para los de Xavi, que caen en el mismo grupo que el Bayern y el Inter y van a tener que hacer uso de sus mejores palancas para propulsarse a Octavos. Así lo refiere la portada de Sport, que también hace referencia a los premios otorgados en la gala de la UEFA, solo que en este caso la euforia por el merecidísimo galardón a Alexia mueve a los chicos de Sport al descuido de no mencionar al menos que unos tales Ancelotti y Benzema fueron premiados también. Ha tenido que ser un descuido, ya os decimos, porque nadie en su sano juicio habría omitido deliberadamente estos premios, restringiendo a Alexia la relación de galardonados. El caso es que buscamos y buscamos a Benzema y Ancelotti en la portada de Sport y no los hallamos por ninguna parte.

Cuidado que a lo mejor el descuido es nuestro y estamos torpones esta mañana. Tal vez salgan en la portada (lo contrario sería muy muy raro) y a nosotros se nos escapen. Ayudadnos, por favor. No querríamos concluir que Sport es tan hilarantemente mezquino como para circunscribir a Alexia la relación de premiados, y como para hacerlo adrede.

Ahora que lo pensamos, a lo mejor no es por antimadridismo, sino por feminismo, que Sport ignora a Carletto y Karim en su portada. Tiene que ser por eso. Muy loable entonces la primera plana de Sport, publicación que proponemos a su vez para el Premio Irene Montero en su modalidad más risible.

Portada Mundo Deportivo

Estábamos ya con la duda de la existencia de Karim y Carletto, pero menos mal que Mundo Deportivo nos alivia recordándonos que también fueron premiados con una foto tan pequeña como les ha sido posible, pero foto al fin. Son dos liliputienses al lado de la gigantesca Alexia, pero al menos se da acuse de recibo del premio de los dos madridistas. Muy agradecidos, Mundo Deportivo, por no omitir la existencia del mejor jugador y el mejor técnico de la actualidad, quienes también, aunque esto por supuesto importe mucho menos que lo de Alexia, tuvieron la suerte de arramblar con un trofeo.

Mundo Deportivo siempre tendrá la suerte de la existencia de Sport para, comparativamente, no quedar tan mal como lo haría si Sport no existiese.

Y con esta última epifanía nos despedimos por hoy. Tenemos que mirar (otras) cosas, como Asensio, y ya son casi las diez.

 

Pasad un buen día.

José Ángel Sánchez sudaba copiosamente subiendo (o más bien saltando) los escalones de dos en dos, tan rápido como le permitían sus pies. Llegó a la puerta de acero tras la cual se encontraba el Hombre en el Castillo. Se permitió detenerse un minuto antes de entrar con la intención de bajar el ritmo de sus pulsaciones, aceleradas tanto por la carrera que acababa de hacer como por las noticias que traía. Una vez recuperado el aliento, José Ángel estiró la mano, giró el picaporte y se apresuró a entrar.

La puerta se cerró automáticamente apenas un segundo después de que pasase al interior de la sala. La amplia habitación que se expandía ante él estaba casi a oscuras, apenas iluminada por una pantalla que había al fondo de la sala en la cual se proyectaba en esos momentos un partido que enfrentaba al Real Madrid con un equipo cuya equipación no era capaz de reconocer. Frente a la pantalla, sentado en una butaca acolchada, se encontraba el mismísimo Hombre en el Castillo: Florentino Pérez Rodríguez.

—Presidente, presidente, te traigo…

—Por favor, José Ángel, pasa, pasa. No permitas que el hecho de que la puerta estuviera cerrada y las luces apagadas te haga pensar, aunque sólo sea por un instante, que quizás no sea el mejor momento para venir a interrumpir mi ritual.

José Ángel se mostró algo avergonzado, pero enseguida recuperó su aplomo habitual.

—Es urgente, presidente —se justificó.

—¿No lo es siempre? Preferiría por otro lado que en esta sala no me llames presidente. Soy el Hombre en el Castillo. No me paso ocho horas diarias leyendo y visionando informes y partidos de otras realidades y rompiéndome la cabeza para ayudar al Madrid de otras dimensiones para que te refieras a mí como el mero presidente de un club de fútbol.

—Lo siento, presidente, pero ya te he dicho varias veces que es un título muy largo como para usarlo continuamente —repuso JAS. Y añadió rápidamente al ver que Florentino se disponía a protestar— Estamos de buen humor hoy, ¿eh?

El rostro de Florentino se ensombreció aún más.

—La marcha de Case… —se limitó a contestar, mientras miraba en otra pantalla más pequeña que había en el suelo junto a su butaca un fragmento sin sonido del acto oficial de su despedida.

José Ángel sacó su teléfono con una sonrisa amable.

—Bueno, tengo algo que puede animarte. Traigo un informe de uno de nuestros agentes de otra realidad.

Florentino alzó las cejas.

—¿De cuál? —preguntó con curiosidad.

—De la realidad L0l3R14S, presidente.

Esas palabras causaron en el Hombre en el Castillo el efecto que José Ángel esperaba. En la hasta entonces apesadumbrada cara de Florentino surgió una sonrisa que iba más allá de su mismo ser. La dimensión L0l3R14S era con diferencia la favorita del presidente. Era prácticamente la misma realidad que aquella en la que vivían con sólo una diferencia: la prensa. Se trataba de una realidad curiosa, pues a pesar de los éxitos deportivos del Real Madrid, la prensa vivía empeñada en vender que una sombra infinita de dudas acechaba permanentemente al club. Por motivos evidentes, la llamaban la realidad LOL para acortar. En la realidad que ellos vivían, la prensa podía ser dura en algunos momentos, pero en líneas generales era bastante coherente. Sin embargo, en la realidad LOL todo lo que hacía el club vikingo estaba mal, pero lo más molesto de todo era el agravio comparativo que se producía cuando uno veía el tratamiento de esa misma prensa hacia clubes como el FC Barcelona o el Atlético de Madrid.

—¿Pero por qué no lo has dicho antes, hombre? —dijo Florentino levantándose de la butaca emocionado para dirigirse a un armario de cristal del cuál sacó un par de copas y un licor. Le ofreció una de las copas a su mano derecha—. Vamos allá, ponte cómodo y sorpréndeme.

—Quizá deberías sentarte antes, presi. – dijo JAS, aunque él mismo prefirió permanecer de pie.

—Empieza fuerte la cosa entonces.

—Empezó muy fuerte la semana, en efecto. El informe comienza con la semana del 8 de agosto hasta el día de hoy. La primera jornada de varias ligas europeas.

—Me vas a matar de curiosidad. Suéltalo ya, hombre.

—Marca habló de “chilena histórica” de Messi…

Messi chilena

Pese a que el Hombre en el Castillo estaba acostumbrado a las noticias de la realidad LOL, no estaba preparado para algo tan fuerte, y escupió el licor que ya se había llevado a la boca con una carcajada seca.

—¿La de la primera jornada?, ¿ese churro de chilena?

—Sí, señor.

—¿Es en serio? —preguntó Florentino lo más seriamente que pudo.

—Te lo aseguro, señor. Además, pusieron una encuesta en redes sociales sobre qué chilena era mejor: esa o las de Bale, Cristiano o Lewandowski.

—¿Cómo es esa expresión que utilizan ahora los jóvenes para expresar sorpresa?

—“A mí me están grabando”.

Florentino asintió con aparente tranquilidad, mientras reponía su copa y tras una respiración profunda dijo:

—Esa era. ¿A mí me están grabando, José Ángel?

—No lo sé. Probablemente sí, ya lo sabes.

Otra carcajada del presidente.

—Menudo bandido estás hecho, JAS. En fin, continúa. ¿Qué más me traes?

—Marca también pregunta: “¿Y si el Barça le gana la Champions al Madrid gracias a Florentino?”.

—Pues que les estaría dejando igualarme en Champions. Solo faltaría. ¿Qué más?

—Marca también habla de que el domingo 7 de agosto fue un día negro para la rumorología que rodea al Madrid.

—Eso me lo vas a tener que explicar, que yo me entere —dijo Florentino incorporándose un poco para prestar mayor atención.

—Al parecer, varios de los fichajes que no teníamos pensado acometer, pero que la prensa nos estaba atribuyendo, estaban firmando por otros equipos.

—Entiendo… Va a haber que darle un buen tirón de orejas a nuestro Urbano. El pobre se va a caer de la silla cuando le contemos lo de su homónimo. Oye, todo sobre nosotros, ¿qué hay sobre el Barça?

—Son un equipo imparable. El mejor de la historia si atendemos a la prensa española.

—Me refería al escándalo De Jong. ¿Cómo se han tomado por allí que el Barcelona amenazara a un jugador de su propia plantilla con emprender acciones legales contra él, alegando que su propio contrato con ellos tenía indicios de ilegalidad?

Una mirada de complicidad de José Ángel bastó para que el Hombre en el Castillo comprendiera.

—No sé ni para qué pregunto —dijo Florentino—. ¿Qué ha sido esta vez: silencio mediático o normalización de una situación escandalosa?

—Ambas. No fue hasta que el escándalo comenzó a ser destapado por un medio inglés y se empezó a viralizar que a la prensa española no le quedó otra que hacerse eco de la información de la manera más neutra posible. Bueno, ya escuchaste a Xavi en el trofeo Gamper pedir ayuda a su afición, a los socios… y a los medios.

—Sí, bueno, en nuestra realidad esa petición tuvo sentido, pero en la realidad LOL….

—Allí acostumbran a pedir lo que ya tienen para ver si consiguen algo más. Y generalmente lo logran.

En ese momento, Florentino se levantó, sacó un mando y pulsó uno de los botones. La sala comenzó a iluminarse levemente mientras las paredes de la misma empezaron a girar sobre sí mismas hasta revelar una serie de pantallas y cuadros con imágenes y recortes de periódicos del pasado de la realidad L0l3R14S. El Hombre en el Castillo fue paseando tranquilamente hasta detenerse delante de uno de ellos, en el que Alfredo Relaño calificaba la consecución de la novena Copa de Europa del real Madrid como “vergonzante”.

—¿Qué me dices de nuestro último título? ¿Han criticado de alguna manera nuestra victoria en la Supercopa de Europa frente al Eintracht?

—De hecho no. Por extraño que parezca, no han encontrado nada criticable… de momento.

Real Madrid, 2 - Eintracht, 0:

—Eso no es propio de ellos. ¿Les estará fallando la imaginación a estas alturas de la vida?, ¿nada?, ¿no criticaron siquiera los minutos en los que el míster realizó los cambios o que dejara en el banquillo a un jugador de 80 millones?

—100 —le corrigió José Ángel.

—¿Cómo dices? —inquirió ciertamente confuso Florentino.

—Recuerda que en la realidad LOL, los variables en los fichajes del Real Madrid siempre se cuentan.

—¡Pero si aún no ha dado tiempo a que los cumpla siquiera! —exclamó escandalizado Florentino.

—Siempre. Sin importar cuáles sean o que la prensa los desconozca —aclaró JAS—. Y cada año, por algún motivo que aún desconocemos, nos intentan computar de nuevo los 45 millones del fichaje de Rodrygo.

El Hombre en el Castillo tuvo que volver a sentarse después de eso mientras soltaba una risa irónica y negaba con la cabeza.

—A veces pienso que esa realidad no existe y te la has inventado sólo para echarte unas risas a mi costa, pero nadie tiene imaginación para tanto. En fin, hablando de fichajes, ¿cómo se han tomado allí el escándalo de la última palanca del Barcelona para inscribir a los fichajes? No hay escándalo alguno, ¿verdad?

—Como en el asunto De Jong, fuera de España sí que hay periodistas que comienzan a alucinar con la situación, pero dentro es harina de otro costal. A ningún periodista patrio le parece extraño que el que fuera avalista del FC Barcelona salvándolos en el último minuto y dueño de Mediapro (empresa que posee los derechos televisivos de La Liga) haya sido el que les haya comprado, de nuevo en el último minuto y ante la imposibilidad de inscribir a sus fichajes, el 24,5% de Barça Studios por 100 millones después de que la empresa con la que iban a acordar la venta se retirara del trato. Y todo esto a través de una empresa cuyo capital social apenas supera los 3 millones de euros. Nada raro para el periodista medio español, por supuesto.

Florentino volvió a suspirar sonriendo irónicamente.

—No seas mal pensado, hombre. Deben de andar aún ocupados buscando irregularidades en el fichaje de Militao.

—Tampoco se considera escandaloso que Koundé aún no haya sido inscrito en liga y pueda, según su contrato, quedar libre si no lo hacen antes del 31 de agosto, debiéndoles pagar incluso 2,5 millones de euros en variables al Sevilla.

—Es una situación normal que se da cada verano, José Ángel —murmuró—. Ya sé que la respuesta es no, pero aún así te lo pregunto: ¿allí también se han llevado las manos a la cabeza ante la escasez de imágenes de calidad llegadas al VAR y a los espectadores del codazo de Dembélé?

—¿Qué codazo de Dembélé? —dijo JAS seriamente.

—¿Nadie ha comentado el codazo? —preguntó el Hombre en el Castillo absolutamente incrédulo.

—No hay codazo alguno, presidente —dijo JAS dirigiendo sus ojos hacia su teléfono—. Te equivocas porque, y cito textualmente, “no hay recorrido suficiente como para que sea un codazo. Una advertencia es lo mejor”. Palabra de Pérez Burrull.

—Me estás tomando el pelo.

—Te aseguro que no. Es más, puedo seguir citándote a Pedro Martín, que aseveró que: “Estaba muy pegado Aihen a Dembélé, se gira un poco y le da con el codo en la cara. Es muy poca cosa.”

—¿Me estás diciendo que dos periodistas en dos medios distintos han negado la realidad de un codazo que puede ver cualquiera que tenga dos ojos?

—Me gustaría poder responderte que sí, presidente, pero…

—¿Pero? —preguntó Florentino, de nuevo confundido.

—Pero es que no han sido solamente dos. Aquí el amigo Iturralde dice: “Es cierto que le lanza el brazo, pero si fuese con ánimo de agredir sería roja. No lo es, pero si le amonesta tampoco pasa nada”.

Florentino tuvo que volver a sentarse para procesar todo aquello. Generalmente disfrutaba de las noticias de aquella realidad, pero llegaba un punto en el que escuchar tantas barbaridades seguidas acababa por resultar extenuante. José Ángel trató de continuar:

—Y aún no te he leído la opinión de…

—No —dijo Florentino levantado una mano—. Suficiente LOL por hoy. Solo una última cosa. ¿han tratado de embarrar la salida de mi Case?

José Ángel respondió con más seriedad esta vez.

—No demasiado, la verdad. La mayoría de medios han sido bastante respetuosos con su salida. Por supuesto hay excepciones.

Casemiro, historia ya hecha

—Oigámoslas —dijo Florentino resignado.

—¿Seguro?

—De perdidos al río, José Ángel.

—Desde Sport se dice que “el Madrid no tiene corazón…”.

—No lo tenemos —respondió Florentino con un leve asomo de sonrisa.

—…cuando se trata de renovar a sus leyendas.” —continuó JAS—. Que no importa que sea un jugador de club, de los que hace vestuario y da la cara y se la parte. Que no importa el nombre, pues todos aceptan que nadie es más importante que tú.

—Así es, me alegro de que ya lo vayan pillando —dijo Florentino, divertido.

—Que eres valiente y despiadado... —siguió enumerando José Ángel.

—Así soy yo.

—…que echaste a Ramos…

—Todo eso hice y más… —repuso querendón el presidente.

—… y que le enseñaste la puerta de salida a Casemiro fichando a Tchouaméni, y ya desde el año anterior fichando a Camavinga, lo cual hizo que Case estuviera molesto y poco cómodo en el club.

—Pues menudo año y finales se ha marcado Case disimulándolo —murmuró Florentino exasperado. El presidente exhaló un largo suspiro— En fin…

José Ángel se incorporó y, con un tono incluso más serio, le preguntó al Hombre en el Castillo:

—¿Qué vamos a hacer con esta realidad, presidente?

Florentino lo miró como si no le comprendiera.

—¿Cómo que qué vamos a hacer, José Ángel? Pues nada, como siempre. En esa realidad en concreto ocurre lo mismo dentro del campo que en esta. No hay por qué hacer nada.

—¿Pero no deberíamos mostrarles algún tipo de apoyo o ayuda?

—Las críticas son su ayuda, JAS. Lo ves todo desde la perspectiva de nuestra realidad. Hemos ganado lo mismo que ellos con una prensa tranquila, coherente y objetiva. Ellos han ganado esos mismos títulos viviendo en un perpetuo entorno de críticas, presión, incertidumbre, asomo de fracaso y catastrofismo. Saben mejor que nadie cómo lidiar con eso. Es más, se hacen más fuertes gracias a esas circunstancias. Nada que podamos decirles les va a ayudar más de lo que se ayudan a sí mismos. Además, hay otras situaciones más urgentes. Tenemos una realidad en la que el Nottingham Forest tiene más Champions que nosotros y otra en la que Cristiano Ronaldo sigue en el club y es capitán, entrenador y presidente del mismo. Por no hablar de aquellas en las que las obras del Nuevo Santiago Bernabéu y el asunto de la Superliga siguen parados —Florentino se detuvo durante un segundo, se sacudió el cuerpo con un pequeño escalofrío y acto seguido le sonrió amplia y tranquilamente—. Pero, tranquilo, ya tengo ideados unos cuantos de mis planes para cada una de esas dimensiones…

Poco satisfecho con la respuesta, José Ángel continuó:

—Pero, Hombre en el Castillo —dijo JAS, y en ese momento supo Florentino cómo de desesperada estaba su mano derecha para referirse a él con ese nombre—. Creo firmemente que deb…

Florentino alzó una mano.

—Ay, JAS, JAS… sabes que odio citarme a mí mismo, pero…

—Pero estás a punto de hacerlo.

—José Ángel, mírame.

JAS hizo lo que se le pedía. Florentino se levantó y en ese momento, quizá por la iluminación de la sala, que proyectaba una sombra inmensa por detrás del Hombre en el Castillo, a José Ángel su jefe le pareció más alto y grandioso que nunca.

—¿Me ves preocupado? —inquirió Florentino, sonriendo de nuevo—. Pues tranquilo.

 

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Sorteo amable para el campeón de Europa, sobre todo teniendo en cuenta los rivales que ha evitado en el bombo dos y alguno del tres. El RB Leipzig era el conjunto más apetecible muy por delante de los ingleses Chelsea, Liverpool y Tottenham, y el Shakhtar, un cuadro más sencillo que Inter de Milán, Nápoles o Benfica. El último adversario será el Celtic de Glasgow.

RB Leipzig

El equipo por antonomasia de la factoría Red Bull será la escuadra con la que el Real Madrid deberá luchar por la primera plaza. Un puesto que en el actual nivel del cuadro blanco tiene que ser suyo. Los alemanes realizaron una magnífica Bundesliga el curso pasado y llegaron a semifinales de la Europa League al caer en la fase de grupos de la Champions. Esta campaña no ha empezado bien en la liga germana con dos empates en tres encuentros. Se han reforzado con la vuelta a casa de Werner, con el medio austriaco Schlager o con el interesante lateral o carrilero zurdo Raum. Por su parte, han perdido a Angeliño, Adams, Brobbey o el lateral Mukiele, firmado por el PSG. Los alemanes son un equipo que trata de imprimir energía y ritmo a sus partidos en su habitual formación con tres centrales atrás, dos carrileros, un doble pivote y tres jugadores arriba escalonados en un 1+2. Ya no tienen ese punto de locura con el técnico Marsch y tratan de ser más equilibrados, controlar el ritmo de juego y tener el cuero. Su estrella es Nkunku, un delantero francés rápido, habilidoso y con olfato de gol que está sonando para los grandes del continente. Además, sigue el internacional español Olmo en plantilla y el joven gallego Novoa.

Werner Leipzig

Shakhtar

Un viejo compañero de grupo del Real Madrid en Europa. Este nuevo enfrentamiento será el tercero seguido en esta fase de la competición continental. Ya no es el equipo atrevido, valiente y lleno de jugadores brasileños de temporadas anteriores debido a la guerra y a la situación del fútbol ucraniano. De la plantilla de la campaña 2021-2022 solo siguen 10 jugadores, y de la alineación que se midió a los merengues en Kiev hace menos de doce meses únicamente permanecen el arquero Trubin y el central Krvtsov. Se han marchado los Dodo, Tete, Solomon, Pedrinho, Maycon, Fernando o Marlos. La columna vertebral son jugadores locales como Stepanenko, Petryak, Matviyenko, Sikan o Mudryk. Este último es el jugador más destacado y que ya dejó detalles contra el Real Madrid de su veloz conducción, calidad en el regate y desparpajo. Su técnico es un antiguo huésped de La Fábrica, el croata Igor Jovicevic que militó en el Real Madrid B. Es probable que tengan que jugar en Varsovia, sin gran apoyo de sus hinchas y teniendo que abstraerse mentalmente de lo que ocurre en su país. Su sistema suele ser 1-4-5-1 y jugará con un estilo defensivo buscando la velocidad por sus bandas y el contragolpe.

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Celtic

Los escoceses son los campeones de Liga y un equipo al que el Real Madrid en partido oficial no se enfrenta desde hace 40 años. Traerá un buen recuerdo a aquellos socios y aficionados que vivieron las gloriosas remontadas de los años 80. Ha sido un verano muy movido en el club con múltiples refuerzos: el luso Jota, el central Carter-Vickers, el argentino Bernabei, el extremo Hakbasanovic, el australiano Mooy o el japonés Maeda. Con el zurdo firmado del Yokohama Marinos, por cierto, serán cuatro los nipones en el conjunto escocés: Ideguchi, Hatate, Furuhashi y el propio Maeda. Su entrenador es el australiano Ange Postecoglou que llevó a los socceroos al Mundial de Brasil 2014 y que ha sido clave para la firma del mediocentro Mooy con el que intentarán jugar más el esférico. Arriba, el griego Giakoumakis fue el máximo realizador liguero con 13 dianas y es un buen rematador en el área, pero el panorama de la liga escocesa a la Champions League cambia radicalmente. Tácticamente es habitual verlos en un 1-4-3-3 aunque a domicilio en la competición continental pueden ser algo más precavidos. En su estadio serán un cuadro difícil de batir por lo que empuja la afición en Celtic Park, por el ritmo y presión que practican y por la rapidez e intensidad que meten en todas sus acciones.

Pirri Celtic Real Madrid

 

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Otro verano más, se ha hecho evidente la pérdida de competitividad de la Liga con respecto principalmente a la Premiership inglesa. Los equipos británicos pagan sin apuros abultados traspasos por futbolistas de equipos españoles, sean estos punteros o no. Al tiempo, en la competición nacional apenas hay movimientos en cuanto a fichajes, con la excepción de un club muy concreto que ha quemado parte de sus ingresos futuros para poder firmar a los futbolistas que su exigua tesorería ordinaria imposibilitaba. Las razones de que la brecha entre las dos competiciones no deje de crecer son variadas y habría mucho que debatir acerca de ellas, quizás poniendo el foco sobre la labor que han hecho sus gestores, en nuestro caso LaLiga.

Si atendemos a los razonamientos de los aficionados de un buen número de equipos, el problema principal es solo uno: el desigual reparto del dinero de los derechos televisivos, con Real Madrid y Barcelona muy alejados de los demás. Es un mantra que se repite desde hace décadas. E incluso llevó a que se redactara un Decreto Ley que regula tanto la comercialización unificada, como el modelo para distribuir los ingresos, en una decisión que atenta directamente contra el libre mercado pero que, curiosamente, apenas fue cuestionada. Según los críticos, el reparto de la Liga española tendría que ser igual que el de la Premier League. Con ello se mejoraría la competitividad, se incrementaría el interés del campeonato y se acabaría con sus problemas. Veamos si es verdad.

Premier derechos televisivos

El sistema inglés y el español son desde 2015 mucho más similares de lo que se dice. En la Premier, en torno al 67% del dinero se otorga a partes iguales entre los 20 equipos participantes, mientras que el resto se reparte en función de méritos deportivos (16,5%) y audiencias (16,5%). En España el reparto es 50% en común y un 25% en cada uno de los otros dos conceptos. Haciendo cálculos aproximados con los datos de la última temporada, cambiar al sistema inglés haría que el Madrid o el Barcelona cobraran alrededor de 40 millones menos cada uno, el Atlético perdería unos 30, o el Sevilla unos 15. A partir del séptimo que más percibe, los equipos sí mejorarían entre unos cientos miles de euros y hasta 12 millones (los recién ascendidos). A pesar de esta modificación, aún seguirían existiendo diferencias de más del doble entre lo que perciben los equipos más humildes en la Premier y la Liga. Vayamos a una hipótesis extrema en la que los otros 18 clubes se reparten la cuantía total de la partida de derechos televisivos de blancos y azulgranas. No llegarían a 18 millones más de ingresos por campaña. Es decir, en ningún caso supondría un cambio en el equilibrio de poder del campeonato, por mucho que se insista en ello.

El sistema inglés y el español son desde 2015 mucho más similares de lo que se dice. Si los otros 18 clubes se reparten la cuantía total de la partida de derechos televisivos de blancos y azulgranas. No llegarían a 18 millones más de ingresos por campaña. Es decir, en ningún caso supondría un cambio en el equilibrio de poder del campeonato, por mucho que se insista en ello

La principal diferencia en un campeonato y otro no es cómo, es cuánto. El pastel en Inglaterra es de 3.000 millones y los nuevos acuerdos dan a entender que seguirá creciendo, mientras que en España no llega a la mitad (1.444 la última campaña). Así que de lo que se trata es de mejorar el producto para que se vea más aquí y, sobre todo, fuera de aquí. En esta partida estriba la principal desigualdad entre lo percibido por ambas ligas. Y, aunque esto duela a los aficionados de los equipos menos potentes, las banderas del fútbol español son los mejores conjuntos, aquellos que tienen aficionados lejos de nuestras fronteras dispuestos a pagar o a ver publicidad para disfrutar de sus partidos. Exactamente igual que ocurre en la Premier, donde las audiencias también se concentran en un puñado muy reducido de equipos. No es la igualdad hacia abajo lo que hará mejorar las perspectivas económicas de la liga española. Es ver mejores jugadores y mejores partidos, especialmente entre los equipos más potentes. Hay mucho de complejo y muy poco de visión en celebrar que jugadores como Mbappé o Bernardo Silva no lleguen a España. De un Madrid y un Barcelona (quizás habría que añadir también al Atlético) fuertes se benefician todos los demás, que ya cuentan con un paraguas legal para percibir unos ingresos por derechos televisivos que, sin duda alguna, no conseguirían negociando individualmente en el libre mercado, como se hacía hasta hace unos años. Los grandes ya son damnificados en el actual modelo. Por eso mismo, los cuatro equipos más potentes de la Premier también están alentando un cambio en los términos de su reparto, sabedores de que también son ellos los principales generadores de riqueza para su campeonato.

La principal diferencia en un campeonato y otro no es cómo, es cuánto. El pastel en Inglaterra es de 3.000 millones y los nuevos acuerdos dan a entender que seguirá creciendo, mientras que en España no llega a la mitad (1.444 la última campaña)

Los que abanderan un movimiento para que los dos clubes hegemónicos de la Liga dejen la competición no son conscientes de que lo que se paga globalmente por los derechos de TV se reduciría drásticamente, probablemente a mucho menos de la mitad. De hecho, ambas escuadras concentran más de la mitad de la audiencia semanal del fútbol en España y un porcentaje aún mayor fuera. Casi todos los equipos ya tienen serios problemas para mantener sus plantillas, incluso tras vender a un fondo un porcentaje de los derechos de TV hace solo un año. Así que la reducción de una partida que pesa mucho más en los presupuestos de los demás de lo que lo hace en el caso de Madrid y Barça desembocaría en una venta obligada y masiva de activos, con el consecuente empobrecimiento deportivo. Si eso es lo que desean, estupendo, pero habría que tener claras las consecuencias y no elucubrar con imposibles. Sin el Madrid y el Barcelona, la liga española tendría la importancia y la audiencia de un campeonato de segunda o tercera fila, peores jugadores y peores resultados en competiciones internacionales. De la ansiada batalla contra la Premier, algunos quieren pasar a pelear con la Primeira Liga portuguesa por ser la sexta o la séptima mejor de Europa.

 

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Buenos días. Hoy nos vuelven a tocar las bolas y es probable que intenten tomarnos el pelo, porque además el acto es en Estambul, y ya sabemos que los turcos son expertos en asuntos capilares, incluso han logrado remontadas comparables a las del Madrid. ¿Y por qué hoy nos vuelven a tocar las bolas? ¿A qué acto nos referimos? La respuesta a ambas preguntas es porque esta tarde a las 18 horas se celebra el sorteo de la fase de grupos de la Champions en Turquía, y amables invitados, probablemente relacionados con el mundo del fútbol, removerán las bolas de los equipos para ir extrayéndolas al —esperemos— azar. Empieza la fiesta, como titula As.

Portada As

La última vez que la UEFA nos tocó las bolas fue en su casa, en Nyon, un lunes 13 de diciembre de 2021 al mediodía (¡alegría!, como gritaría Leticia Sabater). Todos lo recordáis, seguro, forma parte ya de la historia del Real Madrid. Aquello prendió la mecha de una historia con guion de Hollywood: equipo con un objetivo, las cosas empiezan a torcerse, los que mandan le ponen trabas de dudosa limpieza y, precisamente gracias a las dificultades extra que añaden en su camino, despierta la bestia, se deshace de todos los enemigos como nunca antes se había visto y se corona rey de Europa una vez más.

Fue la mejor Champions de nuestras vidas, y todo empezó con un sorteo similar al de esta tarde. Una vez ocurrido, se recuerda con una sonrisa de venganza consumada, pero la verdad es que preferiríamos que el sorteo de esta tarde transcurriese dentro de los límites de la normalidad, nuestra salud cardíaca y mental lo agradecerían. También pediríamos que se celebrase respetando con pulcritud la legalidad, que puede parecer una obviedad, pero el ser humano es débil, y la UEFA, con su jinete Ceferin al frente, ha demostrado con creces que podemos esperarnos cualquier cosa cuando ella está de por medio.

Esta es la composición de los bombos:

Bombos sorteo Champions 22-23

Gracias a las geniales cabezas pensantes uefiles, se da la circunstancia de que es preferible estar en el segundo bombo antes que en el primero. Es como si participases en una competición en la cual el vencedor ganase una semana de vacaciones con todos los gastos pagados y el segundo, quince días.

Claro, que si llegasen a oídos de la UEFA nuestras críticas, capaces sería de reubicar al Chelsea en el bombo 3, al Barça en el 4 y, junto con el Liverpool del 2, endosárselos al grupo del Madrid, para intentar que no lleguemos a las eliminatorias, donde tenemos ventaja porque sabemos competir, y eso es trampa.

Hablando de bolas, ayer se asomó la izquierda de Frenkie de Jong, a quien el Barça se las toca mucho y se siente como un extraterrestre en Barcelona (igual que Gurb), motivo por el cual quiere volver a casa. Teléfono, mi casa. El instante lo captó con maestría el tuitero Rotochop. Por suerte no entró en escena la punta roja del dedo de ET.

Tuit bolas De Jong

Ocurrió en el encuentro benéfico que disputaron Barça y City para recaudar fondos para la lucha contra la ELA, con Juan Carlos Unzué como cara visible, echándole también un par de bolas (muy grandes) al asunto. Ya lo dijimos ayer, solo cabe felicitar al los responsables del acto. Habrá a quien le toque las bolas que reconozcamos los gestos loables del Barça, pero vamos a seguir escribiendo —con mayor o menor acierto— lo que estimemos oportuno en cada momento.

Loable también fue el gesto que tuvieron Pedri y Araújo con Unzué y el resto de enfermos de ELA que estaban en la banda cuando se retiraron a los vestuarios. Se pararon a saludarlos y a hacerse fotos. El resto, por lo que sea, decidieron que no era buena idea hacerlo públicamente.

Portada Mundo Deportivo Portada Sport

El partido en sí concluyó 3-3, que es lo de menos, y resultó curioso que los goleadores del Barça fueran Aubameyang, De Jong y Memphis, tres a los que quieren facturar.

El momento jocoso de la noche fue la ovación a Haaland por no haber fichado por el Madrid. El que tiene alma de equipo pequeño, la tiene para toda la vida.

Pasad un buen día.

Desconfío de quien no quiere el VAR, que viene a ser una red de cámaras y monitores de televisión, generalmente japoneses, cuya finalidad es evitar que un equipo se vaya a Segunda, o se elimine de una Champions, o se quede fuera de Europa, o gane la final de un Mundial por un gol en fuera de juego, con la mano o merced a un piscinazo infame dentro del área. No veo diferencia alguna entre pedir la supresión del VAR y querer impugnar una condena por asesinato que ha sido probado gracias a la grabación de una cámara de videovigilancia en la entrada de una tienda frente a la cual ha amanecido un cadáver. Sería ridículo decirle al juez: “Lo bonito, Señoría, es investigar como se ha hecho toda la vida: con lupa, pipa, gabardina y tomando huellas dactilares. Es la salsa del crimen. Y si no se atrapa al asesino, mala suerte. ¡A veces te dan y a veces te quitan!”.

No veo diferencia alguna entre pedir la supresión del VAR y querer impugnar una condena por asesinato que ha sido probado gracias a la grabación de una cámara de videovigilancia en la entrada de una tienda frente a la cual ha amanecido un cadáver

Las enmiendas están generalmente mal planteadas. No es la tecnología, más objetiva que todos los censores del VAR juntos, la que comete errores. No es la pistola la que mata, sino quien aprieta el gatillo. El ser humano. Los árbitros. Muy especialmente los nuestros. Y para calificar de “errores” todas las veces en las que, con demoledores elementos de juicio a su disposición, no aplican el reglamento, hay que ser cándido e ingenuo, porque sobran indicios para sospechar de prevaricación. Basta con revisar esos últimos 15 años de Villar en los que el Real Madrid fue el único grande de Europa en ver más rojas en contra que a favor, curiosamente desde que apoyó infructuosamente en las elecciones federativas a su rival en la carrera Gerardo González. O, sin irnos tan lejos, y ya con el VAR implantado, hace dos Ligas cuando al Madrid no le permitieron conquistarla después de arbitrajes clamorosos en su contra en Vitoria, Donosti, Pamplona, Elche, Metropolitano, Getafe, Villarreal y unos cuántos más.

Casemiro penalti Osasuna

Recientemente Orfeo Suárez, riguroso periodista, publicaba en ‘El Mundo’ un artículo donde se cuestionaba la inacción del Gobierno contra Luis Rubiales tras los hechos constitutivos de varios supuestos delitos, así como de un flagrante conflicto de intereses, destapados en esas conversaciones reveladas por ‘El Confidencial’, por otro lado de muy mal gusto, que dejaban en pésimo lugar profesional y humano tanto al presidente de la RFEF como al futbolista del FC Barcelona Gerard Piqué. En ese texto, un máximo dirigente de Primera división, a quien el periodista preservaba el anonimato, aseguraba: “Los presidentes de los clubes callamos por miedo a los árbitros”.

Cuando FIFA, que sólo organiza los Mundiales de Clubes y Selecciones, instada por el éxito incontestable de la tecnología arbitral en el mundo del tenis, el rugby o el deporte norteamericano, decidió implantar el VAR en el fútbol, en los pasillos de muchas federaciones nacionales, así como en los de la muy reticente UEFA, cundió el nerviosismo. Un modus operandi ancestral estaba en riesgo. Las cámaras restaban poder a estas federaciones, que como denuncia este dirigente, saben mantener a raya a sus enemigos en un deporte como el fútbol, donde una expulsión aquí y un penalti allá puede decidir el resultado tanto de un partido en concreto como, a la larga, de un campeonato. Te pueden aupar a la cima o empujar al abismo con arbitrajes sistemática y estratégicamente manipulados. Así sucedió siempre. Se disponía de la coartada perfecta: la velocidad a la que va el juego, la urgencia en la toma de decisiones, la imposibilidad de los árbitros de ver las jugadas repetidas en televisión, como sí puede hacer el espectador cómodamente en el sofá de su casa. El error humano, en definitiva, lo explicaba y amparaba todo. Con el VAR parecía obvio que estas federaciones perdían parte de su poder intimidatorio sobre los clubes, pues les restaría influencia sobre el desarrollo del juego a través del árbitro. Aunque después se ha visto que en menor medida de lo que en principio se podía prever, pues se siguen tomando decisiones inaceptables desde que los colegiados pueden ir al monitor a revisar las acciones más polémicas y relevantes.  Y sin que haya consecuencias de ningún tipo. Con protocolos retorcidos e indefendibles, oscurantismo en las deliberaciones y un reglamento cada vez más confuso e interpretable (nadie sabe qué es mano y qué no lo es)  se han manejado los arbitrajes desde que hay VAR en nuestro país.

Cuando FIFA, instada por el éxito incontestable de la tecnología arbitral en el mundo del tenis, el rugby o el deporte norteamericano, decidió implantar el VAR en el fútbol, en los pasillos de muchas federaciones nacionales, así como en los de la muy reticente UEFA, cundió el nerviosismo. Un modus operandi ancestral estaba en riesgo

A primeros de agosto se conoció que la Premier League, a otro nivel se mire por donde se mire, publicaría desde esta temporada las conversaciones mantenidas entre el árbitro de campo y la sala VOR respecto a todas las decisiones tomadas. Qué difícil se les haría a Munuera Montero y a su asistente en el VAR, González González, justificar públicamente por qué el brutal codazo de Dembelé a Aihen en Anoeta no era merecedor de tarjeta roja. Es de los árbitros españoles, los que están en el verde y los que están en Las Rozas, y no de los monitores japoneses, el desprestigio cuando una agresión tan evidente se queda sin castigo. En un campo de fútbol hay 40 cámaras de televisión filmando con gran resolución todo lo que ocurre. Al espectador se le ofreció una única repetición, lejana, cenital y, sobre todo, sibilina, grabada al menos desde la Estación Espacial Internacional (igual que sucedió, por cierto, con la expulsión del espanyolista Sergi Gómez en Cornellá frente al Rayo en esa misma jornada), parece ser que porque La Liga quiere mandarle al planeta un mensaje: en nuestros campos no se agrede, los tacos son de algodón, los codos de goma y en el césped brotan margaritas. Mientras tanto, en la Premier, a años luz en cuanto a impacto económico, calidad del producto e interés global, se vio en directo y primerísimo plano, sin edulcorantes, la pelea entre Antonio Conte y Thomas Tuchel. Pero esta es otra historia en la que habrá más ocasiones de detenerse ahora que la censura ha dado un paso más en nuestro campeonato y no da señales de que vaya a detenerse.

Toma aérea codazo Dembélé

El caso es que en Las Rozas sí tenían imágenes claras de la agresión de Dembelé. Y por los motivos que sean, decidieron no advertir al colegiado de la misma, lo que habría dejado al Barça con uno menos. Uno supone que, tras la pasada temporada, dantesca, del Barça, le quieren ahí arriba peleando hasta el final por una cuestión meramente económica, de valor del campeonato. Quizá también se trata del propio Barça y de mantenerle a flote en estos momentos de zozobra. Son hipótesis, supongo. Pero es una evidencia probada por indicios sólidos que los árbitros (La Federación y la Liga, que también interviene en las designaciones) han hecho y deshecho a su antojo antes del VAR y lo siguen haciendo ahora. La de Anoeta fue sólo una de las incontables decisiones arbitrales inexplicables con las que aún tendremos que comulgar en lo que queda de Liga. Y al que se le ocurra dudar se le llamará “conspiranoico”, se le tirará de las orejas por atacar a la integridad de algo tan incorruptible como es el Deporte y se le silenciará en la medida de lo posible. Aquí el que parece sobrar es el denunciante, no el criminal.

Hay mucho que pulir en el VAR para que una herramienta cuyo espíritu no es otro que el de impartir Justicia sea realmente efectiva. Esa transparencia de publicar las conversaciones entre los árbitros de campo y de la sala VOR haría casi imposible pitar ciertas cosas. Otra buena medida sería la de conceder dos revisiones a petición a cada equipo, el “challenge” yankee, lo que acabaría con la disparidad de criterios a la hora de intervenir o no el VAR o ir el árbitro de campo a ver una repetición en el monitor ante acciones idénticas, algo que ocurre constantemente.  También habría que calibrar la precisión con la que se dilucida el fuera de juego, pues en España el punto más adelantado del atacante o más retrasado del defensor se marcan a ojo, ahí donde buenamente hace click con el ratón el técnico VAR de turno, y sin ni siquiera hacer zoom en la imagen. Coge el ratón, va al muñequito y… aquí un hombro, aquí una bota, la línea más o menos por aquí. Y punto. Una chapuza tremenda que se agrava cuando, en función del fotograma que utilicen, tienen un margen de varios metros para que un lance sea fuera de juego o no, a voluntad. Por supuesto, tener árbitros especializados en VAR significaría una mejora sustancial. El de Las Rozas y el del campo sólo tienen en común que deben conocer exhaustivamente el reglamento. Pero el árbitro de campo necesita estar físicamente muy bien, como los jugadores, y tener ciertas dotes diplomáticas, conectar con los futbolistas, conocerles, saber llevarles y, en definitiva, tener mano izquierda para dirigir un partido. En el VAR, sin embargo, nada impide al árbitro pesar 150 kilos y ser un perfecto patán en cuanto a relaciones sociales. Pero a lo mejor es un tipo rápido en la toma de decisiones, un gran observador, alguien muy hábil a la hora de cruzar datos. Como un controlador aéreo. Poco tiene que ver un puesto con el otro, son operativas muy diferentes. Se evitaría además ese conchabeo de “yo no te corrijo a ti porque no quiero que la semana que viene me corrijas tú a mí”.

La transparencia de publicar las conversaciones entre los árbitros de campo y de la sala VOR haría casi imposible pitar ciertas cosas. Otra buena medida sería la de conceder dos revisiones a petición a cada equipo, el “challenge” yankee, lo que acabaría con la disparidad de criterios a la hora de intervenir o no el VAR o ir el árbitro de campo a ver una repetición en el monitor ante acciones idénticas, algo que ocurre constantemente

No parece que sea pedir tanto. Sólo voluntad de hacer el fútbol algo más justo. De perfeccionar el VAR, una herramienta cuya naturaleza es intrínsecamente noble, y erradicar la corrupción (o la mera sospecha de su presencia) de un deporte que tantas pasiones levanta, que es una parte fundamental en la vida de millones de personas y que tantísimo volumen de negocio genera. Pero quizá sea ese precisamente el problema: desde que el mundo es mundo, donde hay dinero hay inmundicia alrededor. Difícil empresa parece la de querer poner una cámara allí donde hay poderosos interesados en que no veamos nada.

 

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Artículos anteriores de la serie:

 

  1. Salvar el VAR: El VAR debe decidir todas las jugadas de los partidos y no ser regido por los árbitros
  2. Salvar el VAR (2): El fin de la historia
  3. Salvar el VAR (3): A vueltas con el VAR
  4. Salvar el VAR (4): Simplificar el VAR para salvarlo
  5. Salvar el VAR (5): Espectáculo y transparencia
  6. Salvar el VAR (6): Quiero el VAR, pero con nuevos rostros

Quizá sea una falta de respeto al Barcelona que se esté jugando esta liga. ¿A santo de qué? Sabemos, porque nos lo ha ido narrando con entusiasmo la prensa deportiva durante todo el verano, que el club blaugrana, resurgido de sus cenizas por enésima vez, este año ya ha ganado la Liga, la Copa del Rey, la Champions, la Copa del Mundo, la Copa Davis, la Copa de Brugal con Coca Cola, todas las supercopas, y tal vez olvide alguna. No es necesario disputar ya ninguna de estas competiciones. Echa un vistazo a la prensa deportiva o enciende la radio: las ha ganado ya el Barcelona, estelar, inigualable, abrumador, galáctico —con perdón—.

Toda esta histeria culé, a la que por otra parte estamos acostumbrados, ha situado al Real Madrid en un lugar extraordinario: el segundo plano. Al igual que en la pasada temporada, los expertos no le conceden más que a regañadientes el título de favorito a algo.

Tengo para mí que parte del éxito del actual equipo de Ancelotti es que reserva la ilusión y la emoción para los noventa minutos en juego, y se prodiga poco en rituales colectivos de autoaceptación en la prensa deportiva

Durante meses, ni siquiera los periódicos “de Madrid” han llevado a su portada noticias del equipo merengue, porque estaban todos muy ocupados glosando la ilusión que despertaba el mejor equipo de fútbol de la historia, el mejor delantero de la historia, el mejor entrenador de la historia de la Humanidad, y esas cosas tan típicamente blaugranas, siempre tan enemigos de la mesura.

De modo que, contra todo pronóstico, nada más comenzar la Liga, el Real Madrid dio un maravilloso recital de fútbol mientras el Barcelona se dejó la piñata entera contra el Rayo Vallecano, causando cierto estupor en las bancadas a reventar del equipo de la ilusión y las palancas. En el segundo asalto, el 1-4 contra la Real, durante casi 70 minutos fue 1-1 y dudas; sin contar con la agresión no señalada, que ha debido ser una de esas decisiones arbitrales arbitrarias, con el solapado pretexto de no cortarles la ilusión a los chicos.

Como sea, otra semana, al margen de Casemiro, apenas se ha hablado del equipo merengue, que en su segunda jornada también endosó un 1-4, que logró romper las pegajosas redes del Celta, y que tuvo a Modric como héroe una vez más; por más que los titulares que acapara el croata son minúsculos haga lo que haga.

Modric Balaídos Celta

Habrá quien note un punto de acidez en mis palabras. En absoluto. Tengo para mí que parte del éxito del actual equipo de Ancelotti es que reserva la ilusión y la emoción para los noventa minutos en juego, y se prodiga poco en rituales colectivos de autoaceptación en la prensa deportiva. Así que esta obsesión por lo que sea que haga el Barcelona ahora, después de dar vergüenza ajena durante doce meses, es la mejor noticia para el madridismo.

Si al final fuera cierto, si después de todo el Barça de las palancas tiene este año algo que decir en las diferentes competiciones, resultaría también una noticia extraordinaria para el madridismo. Nos gusta ganar ligas cuando nuestro eterno rival está en la cresta de la ola, no cuando mendiga en los lloriqueos de los despachos y clama por misericordias arbitrales de último minuto.

Esta obsesión por lo que sea que haga el Barcelona ahora, después de dar vergüenza ajena durante doce meses, es la mejor noticia para el madridismo

Con todo, nuestro segundo plano define mejor que nunca a nuestros jugadores de hoy. Pocas palabras y todos los títulos. Fuera de La Galerna, casi nadie se ha detenido a aplaudir el prometedor partido de Tchouaméni, que acelera su acoplamiento al equipo anticipando muchas jornadas de gloria. Quizá todo el Real Madrid sea ya como Modric. Un genio, el jugador de la liga con el que más pueden disfrutar los aficionados al fútbol, un líder, un mago, y un buen tipo, que sin embargo levanta siempre pasiones contenidas en la jauría mediática, pero que, como era de esperar, de momento, ya puso en pie a todo Balaídos el pasado fin de semana —que el aficionado medio sabe más de fútbol que la mitad de los cronistas deportivos— en algo que me atrevo a anticipar que se convertirá en una constante en los diferentes campos de España.

Tchouaméni Balaídos Celta

Nos gusta estar en la sombra. Lo cierto es que, al contrario que otros, no tenemos mucho que demostrar a estas alturas de la película. Es suficiente con seguir disfrutando en el campo de un equipo que nos enamora silenciosamente día tras día. Pediremos ración extra de palomitas cada fin de semana para ver a este Madrid, mientras otros siguen a vueltas con el comercio de la ilusión.

 

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Corre el año 218 aC y Roma ve con recelo cómo Cartago emerge de sus cenizas, pese a la pérdida de Sicilia y los tributos impuestos en los tratados de paz tras la I Guerra Púnica, gracias a su expansión por la península ibérica.

La conquista cartaginesa de Sagunto, aliada de la Res Publica en Hispania, supone el casus belli perfecto para legitimar una declaración de guerra ansiada por muchos senadores, temerosos de que su auge comercial en el Mediterráneo acabara por arrebatarles el liderazgo militar y, por qué no decirlo, ávidos de explotar las ricas minas de Iberia. “Nunc aut numquam”¹ resonaba en la Curia Hostilia para convencer a los últimos reticentes, incapaces de evitar lo irremediable. En primer lugar, por la confianza que otorgaba disponer de más y —supuestamente— mejores efectivos y, en segundo lugar, porque los cartagineses carecían de un líder contrastado. En efecto, habían pasado diez años desde la muerte de Amílcar Barca, el gran general púnico que iniciara la conquista de Iberia, y tampoco contaban con su yerno y sucesor, Asdrúbal, asesinado hacía ya tres años. Rápidamente el gobierno cartaginés ratificó a un joven Aníbal, hijo de Amílcar, al frente de sus tropas en la península, lo que implicaba estar alejadas tanto de Roma como de Cartago. A su poca experiencia (dos años de conquistas de tribus menores al sur del Ebro), Aníbal sumaba la inferioridad numérica, por lo que en Roma nadie esperaba una contienda larga.

Aníbal Barca

En un giro inesperado de los acontecimientos, Aníbal decide que la mejor defensa es un buen ataque y parte de Cartago Nova (Cartagena) rumbo a Roma, sorteando mil dificultades que incluyen el cruce de los Pirineos, ataques furtivos de tribus Galas, el cruce de los Alpes en pleno invierno, y enfrentamientos con las legiones que le salieron al paso, en batallas memorables como las del río Tesino, Trebia y el lago Trasimeno. Tras dos años de contienda, ambos ejércitos se enfrentan a cara o cruz en la gran batalla de Cannae, el dos de agosto del 216 aC. Allí Roma sufre la que quizás haya sido su derrota más trágica, atendiendo a las consecuencias que pudo tener en su propia supervivencia como civilización.

Desbordadas por la estrategia púnica, pese a disponer del doble de efectivos, las legiones romanas son arrasadas, dejando vía libre a Aníbal, quien pronto alcanza la capital de la Res Publica sin más oposición para someterla que sus murallas. Es en esos momentos donde, desde lo alto de estas, atisbando a su pie la caballería del enemigo, sus ciudadanos gritan “¡Hannibal ad portas! ¡Hannibal ad portas!”, dejando perenne el pánico que se siente instantes antes de ser conquistados.

Desbordadas por la estrategia púnica, las legiones romanas son arrasadas, dejando vía libre a Aníbal, quien pronto alcanza la capital de la Res Publica sin más oposición para someterla que sus murallas. Es en esos momentos donde, desde lo alto de estas, sus ciudadanos gritan “¡Hannibal ad portas!”, dejando perenne el pánico que se siente instantes antes de ser conquistados

Tras una epopeya sólo comparable a las de Alejandro, Julio César, Pizarro o Hernán-Cortés, Aníbal está a un paso de cambiar el curso de la Historia. Ha logrado lo que nadie pudo imaginar, disponer del tiempo, el espacio, los medios, el conocimiento, y hasta la ayuda de los dioses en momentos decisivos, para herir de muerte a su enemigo. Sin embargo, cuando aparentemente sólo queda lo más fácil, no supo rematar a una civilización que se desangraba por todas sus costuras. Muchos son los historiadores que se preguntan por qué no dio el paso definitivo. Quizás consideraba insuficientes sus medios para un largo asedio ante el tamaño descomunal de las murallas, quizás los dos años de contienda le estaban pasando factura, quizás pensó que sólo conquistando antes el sur de Italia podría asediar la gran urbe, quizás temía por la llegada de suministros y refuerzos desde Cartago donde ciertos aristócratas como Hannón el Grande veían con recelo el imparable ascenso del joven general… Sólo él lo sabe. Murió dejando espacio para la especulación de quienes jugamos a reinterpretar la Historia. Lo único cierto es que no lo hizo y, 14 años después, Aníbal vería cómo su enemigo había resucitado gracias a otro joven general, Escipión el Africano, quien le derrotaría en Zama en lo que fue la crónica de una muerte anunciada del imperio cartaginés.

Gracias a su estrategia, Guardiola tuvo al Madrid donde Aníbal tuvo a Roma tras Cannae, y la prueba es que ambos hubieran firmado esa situación al inicio de sus campañas sin dudarlo… Craso error

El 4 de mayo, cuando flotaba por Concha Espina tras la épica victoria contra el artificial City de Guardiola, no pude evitar recordar a Aníbal y su cruel destino. Ese “morir en la orilla” o “engordar para morir” que tan sabiamente apunta el refranero nacional y que Maharbal, comandante al mando de la temible caballería númida al servicio de Aníbal, definió con una sentencia que perdura hasta nuestros días. “Sabes vencer, Aníbal, pero no sabes sacar provecho de tus victorias”. Qué gran reflexión. A los puntos, Guardiola había sabido vencer. Con el tiempo reglamentario cumplido y la victoria inglesa ondeando en el marcador del Bernabéu, no hubiera sido injusto que pasara el City a la final por mucho que me doliera reconocerlo. Siempre por delante en la eliminatoria, Pep tenía el jaque mate a tiro, con dos goles de ventaja, el Madrid desconcertado y Grealish inventándose ocasiones que, de no mediar la punta de los tacos de Courtois o la pierna de Mendy, hubieran subido el 6-2 al marcador global. Gracias a su estrategia, Guardiola tenía al Madrid donde Aníbal tuvo a Roma tras Cannae, y la prueba es que ambos hubieran firmado esa situación al inicio de sus campañas sin dudarlo… Craso error.

Guardiola y Lillo banquillo Bernabéu

Pero la Historia se escribe en renglones torcidos y no es la primera vez, ni será la última, que pierde un partido o una guerra quien tiene todo a su favor. Ya lo vimos en la final de la UCL de 1999 entre United y Bayern donde el equipo alemán ganaba 1-0 en el minuto 90 y acabó perdiendo sin llegar ni a la prórroga; o en la batalla de Farsalia donde Pompeyo, con muchos más efectivos que Julio César y un apoyo mayoritario del Senado, fue derrotado, días antes de que Ptolomeo XIII entregara su cabeza al propio César en una bandeja de plata para lograr un apoyo que nunca se produjo. La pregunta sería, pues, ¿por qué? La diosa fortuna, que ayuda, también se persigue, siendo un recurso demasiado fácil para servir de respuesta a todas las preguntas, además de reflejar una de las muchas diferencias entre mi admirado Aníbal y mi despreciado Guardiola. Mientras el primero se ofendería si alguien acudiera a ésta para justificar lo acontecido frente a Escipión, el segundo la usa sin pudor en su particular reconstrucción de los hechos cuando tercia una derrota.

Sin entrar en tácticas deportivas, ni en estrategias militares, pues daría para un libro más que un artículo, hay elementos comunes a todos los escenarios en los que nadie hubiera apostado por el vencedor.

El primero es el convencimiento

Nadie logra una hazaña si no creyó antes que fuera factible. Ni Aníbal en Cannae, ni Escipión en Zama, ni por supuesto el Madrid ante el City. Esa fuerza mental ni es fácil, ni es común. ¿Cuántas veces sabemos que un jugador es mejor, pero preferimos a otro en nuestro equipo? En deportes individuales se aprecia muy bien, siendo Nadal, quizás, el mejor ejemplo. Para tener su palmarés se necesita su calidad, claro, pero otros con tanta calidad como él no lo tienen… No, no es sólo eso, es su mentalidad la que le ha permitido ser, quizás, el mejor tenista de la Historia. Sin embargo, en deportes colectivos la ecuación se complica porque la gestión de un grupo no es sólo una suma de gestiones individuales.

Si algo demostró esta Champions es que el Madrid como colectivo ha sido mentalmente muy superior a sus rivales en los momentos decisivos, especialmente en la zona Cesarini. Ha sabido sufrir y reponerse a numerosas adversidades en todas y cada una de las eliminatorias e, incluso, en la fase previa. Empezó perdiendo contra la supuesta cenicienta del grupo, acabó ganando al Inter en los minutos finales, remontó milagrosamente contra el PSG, remató al Chelsea cuando éste le pagaba con su misma moneda, destrozó años de inversión millonaria en el City en sólo cinco minutos y, hasta en la final, supo vencer a un Liverpool que pudo haberse adelantado primero y empatado después. Pudo, sí, pero no lo hizo.

Si algo demostró esta Champions es que el Madrid como colectivo ha sido mentalmente muy superior a sus rivales en los momentos decisivos, especialmente en la zona Cesarini. Ha sabido sufrir y reponerse a numerosas adversidades en todas y cada una de las eliminatorias e, incluso, en la fase previa

Recuerdo el partido en el Bernabéu contra el City donde todo el estadio rugió al oír que daban 6 minutos de descuento. Como muchos, estaba más convencido de pasar con 0-1 que con el 0-0, porque el escenario inicial había cambiado. Ya no había tácticas (sorry, Pep, se deshizo tu tela de araña que aburre a las ovejas), sólo había épica e instinto y, ahí, el Madrid sí era claramente superior a su rival porque, mientras el equipo inglés tenía a su líder en el banquillo, el Madrid los tenía en el campo. Sólo había que marcar un gol y el castillo de arena de Guardiola se desharía; todos lo sabíamos, incluso él. Basta ver su parálisis desde el 1-1, cuando aún tenía todo en su mano. Lo difícil no era meter tres, era meter el primero. Lo hablamos en las gradas, se palpaba en el ambiente. Con el empate de Rodrygo, el árbitro suspendió el partido de fútbol y dio inicio al partido psicológico. El Madrid creía en el milagro porque su técnico creía, sus jugadores creían y el estadio creía. Esa fe irracional transformó las montañas inglesas en volcanes, abriendo un espacio imposible para que Rodrygo Alonso Santillana, rematara desde el cielo entre dos centrales que le sacan una cabeza cada uno, con un testarazo que ya es historia viva del madridismo. Suerte, dicen.

Rodrygo City

El segundo es el miedo

El Madrid ha pasado por diversas fases de miedo en esta Champions. La primera fue en la ida contra el PSG y en la vuelta hasta el primer gol. Se notaba el miedo en unos jugadores irreconocibles, incapaces de dar dos pases seguidos. Fueron 150 minutos de miedo a perder en los que encajamos “sólo” dos goles, gracias un portentoso Thibaut Courtois que nos sacó muchas castañas del fuego. Sin embargo, en los pocos minutos que el miedo cambió de bando, fue tan tremendo el descalabro parisino, que les cayeron tres como pudieron ser cinco. La segunda vez fue en la vuelta contra el Chelsea. Tras un primer partido memorable, su gol al poco del comienzo en el Bernabéu, tras un fallo defensivo un tanto naif, instaló el miedo en los jugadores y el equipo londinense con valentía y oficio, supo sacar partido. Al igual que contra el PSG, fue meter el primer gol —un gol eterno— en ese partido y trasladar todo ese miedo a un rival que no supo gestionarlo, ni de lejos, como el Madrid.

Contra el City fue una eliminatoria diferente. Nadie tuvo miedo a la ida, y a la vuelta todo se concentró en el tramo final. Tras el golazo de Mahrez, y a medida que avanzaban los minutos, el Madrid empezó a temer por la derrota. Esta vez fue la retaguardia quien, con dos acciones salvadoras, devolvió la confianza al equipo, trasladando el miedo al rival que literalmente desapareció del campo. El afán de Guardiola por tener jugadores dóciles tampoco ayuda en esas situaciones, en contraposición al agrado de la afición merengue por jugadores con carácter desde la época de Bernabéu. Y por terminar la concatenación de hechos, en la final, más allá de los nervios, no vi miedo en ningún equipo, lo cual dice mucho de sus dos entrenadores y, por extensión, de quienes los contrataron y de a quienes entrenan, a la altura de unos clubs tan históricos como a los que representan.

hay elementos comunes a todos los escenarios en los que nadie hubiera apostado por el vencedor: El primero es el convencimiento. El segundo es el miedo.

Hay más factores, sin duda, pero me quedo con estos dos. ¿Y la calidad? Sí, claro, como el valor en el ejército, se presupone. Nadie llega a eliminatorias de UCL sin ella. ¿Y la suerte? Si a estas alturas te lo preguntas, vuelve a la casilla de salida. ¿Y el esfuerzo? Véase comentario respecto a la calidad. Muchos son los factores que intervinieron para que Frodo lograra fundir el anillo en la lava del Monte del Destino, pero por encima de todos destacan su convencimiento de estar haciendo lo correcto y su gestión del miedo, porque el miedo lo tenemos todos, lo que nos diferencia es cómo lo gestionamos.

Guardiola ad portas quedará en nuestra memoria como Aníbal sitiando Roma, como símbolo de lo que pudo no ser y no fue o, mejor dicho, sí fue, pero no para ellos. Las guerras, como los títulos, se ganan, no se compiten. Ambos pagaron su gran error, viendo como su odiado rival se alzaba con la victoria final. Pero no hay odio sin admiración o, cuando menos, reconocimiento, porque la altura de tu enemigo marca la tuya propia. Por eso este título quasi imposible sabe tan dulce y, por eso, es una gesta que pasará de generación en generación. Hablaremos a nuestros nietos de las remontadas imposibles de la 14 en el Bernabéu como mi abuelo me habló de las noches europeas del Madrid de Di Stefano o mi padre del miedo escénico de las dos UEFAs. Y si ellos quieren, cuando ya no estemos, harán lo propio.

Historia que tú hiciste, historia por hacer.

 

¹ ahora o nunca

 

Getty Images.

Buenos días, amigos. Esta sección de La Galerna está frecuentemente transida de ironía y sarcasmo con todo lo relativo al FC Barcelona y, muy en particular, con sus terminales mediáticas. De ahí que no quepa descartar que algunos lectores hayan pinchado en el portanálisis de hoy animados por el habitual animus iocandi, descontando que en su título se escondería alguna maldad con doble fondo y triple intención satírica. El Barça, más en concreto el Barça actual, daría para ello.

Nada más lejos de la realidad, sin embargo. Hoy decimos Visca Barça sin el mejor asomo de ironía, porque nos parece que hoy vemos el fruto de una iniciativa absolutamente loable por parte del adversario catalán.

Portada Sport

Sí, amigos, hoy no queda sino rendirse a la evidencia y aplaudir la celebración del partido para recaudar fondos para la investigación de la ELA que ha organizado el Barça, y que tendrá lugar esta noche en el Nou Camp. Aparte de los alicientes estrictamente futbolísticos, que Sport glosa en su portada, está la objetiva bondad de la causa, a la que La Galerna se une con entusiasmo invitando a todo el que pueda a que acuda al estadio y/o done para dicha causa, al frente de la cual está un hombre ejemplar que vive en sus carnes la enfermedad: Juan Carlos Unzué.

Unzué, que podría haberse quedado en casa lamentando su mala suerte, ha decidido invertir su tiempo en el activismo anti-ELA. Ha decidido convertirse en la cabeza más visible a nivel nacional de un movimiento de apoyo y solidaridad a cuantos sufren la dolencia, con la investigación para el logro de una cura, hoy inexistente, como telón de fondo. Esa cura probablemente no llegue a tiempo para el propio Juan Carlos, pero sí (ojalá) lo hará para otros, y eso anima al que fuese portero y segundo entrenador del Barça. Su empeño, valentía y desprendimiento nos admira y conmueve, como no podía ser de otro modo, y desde aquí solo podemos unirnos a su cruzada sin reservas. Para rubricar nuestro compromiso, titulamos hoy esta sección como jamás pensamos que un día haríamos. Visca Barça, sí, y alabados sean hoy tanto Laporta y su junta directiva como sus contrapartes en el City, que han hecho posible el magno evento de hoy en la Ciudad Condal.

Portada Mundo Deportivo

Pasando por encima del discutible juego de palabras —que probablemente habrá que disculpar puesto que es efectivo en la tarea de poner el foco de atención sobre la enfermedad motoneuronal—, ponderamos también como merece la portada de Mundo Deportivo. Se reiteran también los atractivos futbolísticos del choque, aunque nosotros nos quedamos con la fotografía inferior del propio Unzué rodeado de miembros del vestuario culé con la bufanda oficial del encuentro.

Más de 3.000 personas padecen ELA en España, apenas el 34% de las cuales superan los cuatro años de vida más allá del diagnóstico. Aunque el Congreso aprobó ayudas, no se han hecho efectivas, y la inmensa mayoría de los afectados no se pueden costear los gastos derivados del cuidado al enfermo, que son onerosos, particularmente en las fases finales. Por el momento, la ELA no tiene remedio.

Por el momento. Unzué y otros muchos se han propuesto que eso cambie, y todo lo que pueda hacerse en ese sentido cuenta con nuestro apoyo más absoluto.

Visca Barça.

Pasad un buen día.

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