Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
El último vals jerárquico

El último vals jerárquico

Escrito por: Antonio Vázquez8 abril, 2022
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

“Esta película debe reproducirse a todo volumen” era la advertencia al comienzo de El último vals, el aclamado documental de Martin Scorsese sobre el concierto de despedida de The Band. El grupo canadiense era lo que se ha dado en denominar una banda de culto, algo que se demostró porque en aquel recital fueron secundados sobre el escenario por músicos de la talla de Bob Dylan, Van Morrison, Eric Clapton, Muddy Waters o Ringo Starr, entre muchos otros. Aquella actuación fue un festejo honesto, en el que representantes de distintos estilos musicales rendían tributo a unos colegas a los que reconocían una influencia que no siempre se reflejó entre el gran público o los medios especializados. Una celebración para la historia.

Y una suerte de ruidoso homenaje muy parecido está viviendo el Madrid de los jerarcas. Desahuciado para el asalto a los grandes títulos por los principales expertos futbolísticos hace solo unos meses, el equipo con el que no se contaba sigue firmando gestas mientras avanza en su proceso regenerativo hacia una nueva era. La comparación bien podría haber sido con El último baile de los Chicago Bulls del 97. Pero por un lado ya se ha hecho muchas veces (imitaciones con mal resultado final, por cierto) y por otro, el Michael Jordan y el Phil Jackson del Madrid legendario ya no están en el proyecto. Cristiano y Zidane, además de Ramos o Varane, han dado paso a otros. La segunda generación dorada del Madrid ya recibió sus honores en Kiev en 2018, momento tras el cual se deshizo y empezó la travesía hacia una nueva etapa, en un viaje que aún no ha llegado a su fin.

Real Madrid Kiev 2018

Las renovaciones con sagas tan gloriosas son procesos complicados. Nunca sabes bien cuándo se agotan y es verdaderamente complicado encontrar el momento exacto para darse el adiós, como lo es encontrar el instante óptimo para vender un valor bursátil obteniendo el máximo beneficio o el segundo preciso para dejar de cocinar un plato y servirlo así en su punto óptimo. La tendencia natural es aferrarse al recuerdo. Llegar a hacerse una foto con un gran trofeo es algo excepcional, entraña una dificultad altísima, pero coleccionar una galería de estas instantáneas es algo absolutamente insólito. Deshacerte demasiado pronto de este tipo de jugadores implica grandes riesgos. Porque el talento que se va puede seguir brillando en otra parte. Hacerlo cuando ya es tarde provoca aún más desasosiego, pues existen altas probabilidades de llenar de máculas la imagen de un tótem y de piedras los bolsillos del equipo. Bien lo saben Isco, Marcelo o Gareth Bale.

Las renovaciones con sagas tan gloriosas son procesos complicados. Nunca sabes bien cuándo se agotan y es verdaderamente complicado encontrar el momento exacto para darse el adiós, como lo es encontrar el instante óptimo para vender un valor bursátil obteniendo el máximo beneficio o el segundo preciso para dejar de cocinar un plato y servirlo así en su punto óptimo

El Madrid ha ido avanzando para dar relevo a una escuadra que ha alcanzado cotas muy complicadas de replicar. La mitad de su once titular ya no es el de las 4 de 5 Champions, aunque varios de los que sobreviven mantienen un papel capital en el presente del proyecto. Es difícil criticar a Ancelotti por vivir colgado de Benzema o la CMK, aunque lo que quizás se le pide es que no abuse de ellos y que les vaya dosificando, entre otras cosas para alargar su vida útil. La brillantez de estas cuatro piezas ha sido tal que ha ido ahuyentando a otros talentos, que incapaces de competir, buscaron fortuna lejos del Paseo de la Castellana. Ødegaard, Kovacic, Ceballos, Llorente, Morata y un largo etcétera se rindieron tras entender que competir ante jugadores de esta talla implica calidad, pero sobre todo una perseverancia poco frecuente entre los futbolistas. La estrella de estos cuatro, últimos vestigios junto a Carvajal (pésima temporada la suya) de la era jerárquica que resisten, declina por una mera cuestión de edad. Habiendo ganado tanto y figurando sus rúbricas en algunas de las páginas más brillantes del libro de historia del Real Madrid y, por ende, del fútbol mundial, que este último vals tuviera un final feliz sería un magnífico colofón para ellos y el mejor aprendizaje para la generación a la que legarán su testigo. Militao, Mendy, Courtois, Valverde o Vinícius son alumnos aplicados que aún no han conseguido la meta final de cualquiera que defienda la camiseta del tres veces campeón de Europa: ganar los títulos más grandes para darle de comer a la bestia insaciable que es la leyenda blanca.

 

Getty Images.

¡Descárgate B+ y comenta este artículo!

Comenta y Participa con B+

6 comentarios en: El último vals jerárquico

  1. Tiene que haber un punto medio entre la reverencia en la victoria frente al Chelsea o PSG, y el escarnio frente al Barcelona o Celta con los jerarcas,de ascenderlos a los cielos en la victoria y enterrarlos en la derrota. Creo que hacemos un flaco favor si cogemos el DNI siempre que vamos a juzgarles su rendimiento, según el equipo gane o pierda. A nosotros y a ellos mismos.
    Yo no me atrevo a ponerles fecha de caducidad.

  2. El problema es que algunos jugadores desafortunadamente se hacen viejos (+lesiones, --rendimiento) y el entrenador debería gestionar mejor los remplazos con otros jugadores, ese creo que es el área donde debe mejorar Ancelotti.
    Pero no se puede tener una plantilla con un solo defensa central y sin laterales de remplazo. Lo de Asencio y Rodrigo es otro tema......

  3. Nuestras estrellas son Benzema y Modric dos viejos rockeros que esperamos nos lleven a la Decimocuarta, ahí también están Kroos,Casemiro,Carvajal de la vieja guardía, cinco de once medio equipo. Más dos consagrados como Courtois y Alaba y tres noveles Vinicius,Mendy,y Valverde o Rodrygo. Un equipo muy equilibrado para alcanzar el doblete.

  4. buenos comentarios los de usted D. Antonio, pero no ocultan el hecho innegable de que el italiano juega un sistema un 4-3-3, para el cual no tenemos extremos excepto Vinicius, y que en la plantilla hay 5-6 medias puntas, que siempre que juegan, están mal colocados en el campo, basto el otro día contra los ingleses cambiar a un 4-4-2, para mejorar el rendimiento de varios de los jugadores exponencialmente, claro que también ayuda tener al mejor portero del mundo y al mejor 2º delantero del mundo. Los de siempre dirán que es mérito de nuestro entrenador, yo lo veo al revés, lo que le ha costado hacer su particular camino de Damasco

  5. Lo que me parece a mí es que el equipo no es tan bueno como pueda pudo parecer el miércoles o el día del PSG ( en el bernabeu), ni es tan malo como el día del 0-4. Creo que Valverde es esencial para dar equilibrio y transiciones rápidas, Casemiro debe volver a su nivel ( este año ha bajado su rendimiento comparado con los años anteriores) y los laterales deben subir su nivel para que no se hunda la línea defensiva. Aparte, el RM no puede depender de Benzema hasta el punto de que si no está él en el campo, el peligro ofensivo se reduce más de un 50%. El resto...progresa adecuadamente.

  6. La analogía, los similes, los ejemplos y las alusiones del articulista me parecen muy atinados. Pero siempre hay gente que no atiende suficientemente argumentos tan coherentes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

homelistpencilcommentstwitterangle-rightspotify linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram