La visita a El Sadar o al Reyno de Navarra ha sido tradicionalmente una de las visitas calientes en el calendario del Real Madrid. Por algunas razones que trato de desentrañar, el Real Madrid ha sido siempre muy mal recibido en el campo de Pamplona. No se trata de una rivalidad deportiva o debida a algún fichaje mal aceptado por la afición, como en los casos del Valencia o el Sevilla, ya tratados en esta especie de Trilogía del Odio, sino que los orígenes de esta rabia (que se da solo con el Real Madrid) son estrictamente políticas.
Como decía Paco Pavón, el famoso central de la segunda parte de los Zidanes y Pavones: “Las visitas a Pamplona eran maravillosas... hasta que entrabas en el campo. En la ciudad recibíamos el cariño de muchos madridistas y el respeto de quien no lo era, pero luego...”. Esos puntos suspensivos significaron durante los ochenta y buena parte de los noventa mucha agresividad verbal, bengalas, abucheos y pitadas ensordecedoras, protestas masivas de jugadores y público, pero también violencia: lanzamiento de objetos, petardos, consignas proterroristas… y cochinillos.
Por supuesto que no todo el público se comportaba de ese modo, pero sí los más visibles, los que, como siempre en esta vida, hacen más ruido. Por desgracia se escucha más al tonto del pueblo que al intelectual, al vocero mediático que al analista riguroso. Los responsables de este calentamiento son conocidos y están identificados, y con el tiempo fundaron el grupo ultra Indar Gorri. Un grupo constituido en 1987, cuya traducción del euskera es “Fuerza Roja”. Se autodefinen de ultraizquierda y cercanos a los entornos abertzales, en definitiva, una banda de ultras que caen en el enésimo error de mezclar política y deporte.
Indar Gorri recogió el sentimiento de una serie de ultras dispersos y los agrupó en la grada baja del sur del estadio, pero voy a situar el origen de esta rabia o este sentimiento antimadridista unos años antes, en 1980, justo cuando el Osasuna logra ascender a Primera División (quinta vez en su historia de ascensos y descensos). En aquella ocasión lograría consolidarse en la categoría, en la que permaneció durante catorce temporadas consecutivas, con alguna participación ocasional en la Copa de la UEFA.
No hace falta recordar lo convulso de la situación de España en 1980, un país que acababa de salir de la dictadura franquista y unos años en los que los movimientos nacionalistas en el País Vasco y Navarra comenzaron a proliferar. Los que “se integraron” en la estructura democrática del Estado y los que apoyaron abiertamente el uso de la violencia. Los años de plomo de ETA. Uno de los jugadores históricos de Osasuna, que años después sería entrenador del club, Quique Martín Monreal, lo expresaba de este modo: «Había mucha tensión en la sociedad y eso se traducía en una disposición del público, además de la deportiva, un poquito diferente. Era una forma de sacar la adrenalina que parte de la sociedad tenía dentro en esos momentos y ahí se desahogaba».
Ese mal llamado desahogo incluye el lanzamiento de naranjas y botellas sobre el juez de línea en 1981, en la primera visita del Real Madrid al estadio en la etapa de democracia recién estrenada. Al año siguiente, un energúmeno soltó por el campo un cochinillo con una camiseta blanca con el 7 a la espalda, el número que por entonces llevaba Juanito. Se ve que los cerdos que van al fútbol jalean la suelta de los de su especie, con perdón para los animales.
El Real Madrid representaba como ningún otro lo que el nacionalismo radical odiaba: el Estado, el poder central, quién sabe si la monarquía o el propio franquismo en ese gazpacho mental de sus seguidores. Esos sentimientos no podían darse con el Athletic de Bilbao o el Barcelona, medio hermanados por tener sus propios movimientos nacionalistas, o con el Atleti o el Sevilla, pues su historial de éxitos era muy inferior al del club blanco, campeón de la Liga española del 78 al 80 y finalista de la Copa de Europa.
En 1986, durante otra lluvia de objetos, Jorge Valdano fue alcanzado por un tornillo en la cabeza y Ricardo Gallego sufrió el impacto de una castaña en el ojo. El partido no se suspendió, como era preceptivo en aquellos años, y el Osasuna se impuso por un gol a cero. Terrible. “El problema era en un fondo”, explicaba Ricardo Gallego, “una esquina concreta, y no tenía nada que ver con el Real Madrid, pero aprovechaban cuando iba el Real Madrid para montar más lío. El resto del campo se portaba fenomenal con nosotros”.
El Sadar fue clausurado por un partido, una sanción que soliviantó aún más a esa parte de la afición que no entendía que aquello no entrara en los cauces de la “normalidad”. Algunos jugadores locales no ayudaron a rebajar la tensión, como el capitán del equipo durante varios años, Patxi Rípodas. Las imágenes que más se recuerdan de aquellos enfrentamientos son las de la lluvia de petardos que recibió Paco Buyo en 1989. Aquel partido fue suspendido por el colegiado Socorro González, al que jugadores madridistas como el portero entregaron algunos de los objetos lanzados. Rípodas trató de evitarlo. El jugador navarro se encaró con varios jugadores del Real Madrid y se mostró muy crítico cuando el árbitro ordenó la suspensión del partido tras la explosión de un petardo (a medio camino entre el petardo y una granada) que cayó muy cerca del portero gallego.
Era imposible jugar en esas circunstancias y en el momento de la suspensión, el Real Madrid perdía por uno a cero. El partido se jugó en La Romareda a puerta cerrada y el club blanco logró empatar, lo que enojó sobremanera a los ultras navarros.
En 1990 el Real Madrid se presentó en El Sadar como campeón de Liga, pero los locales no hicieron el protocolario pasillo de honor, como era de esperar visto el cariño de los años precedentes. Buyo no acudió al partido puesto que el entrenador, J. B. Toshack, quiso evitarle un nuevo calvario como el de un año atrás.
Algunos de los ídolos locales de esos años, como Pizo Gómez o Bustingorri, acabaron en el Atlético de Madrid, otro club en el que se mamaba el antimadridismo, acrecentado en los años del gilismo. Los piques de Michel con Pizo Gómez durante la corta estancia de este en el Atleti (1989-91) hicieron que la tensión se incrementara cada vez que el 8 del Real Madrid recorría la banda de El Sadar. En 1991 se produjo un hecho insólito: Michel se acercó a sacar un córner y fue tal la lluvia de objetos lanzados desde la grada que el árbitro, Valdés Sánchez, ordenó que se sacara desde el lado contrario.
“La gente estaba muy cerca, metiendo muchísima presión, era muy desagradable para nosotros”, cuenta Paco Pavón. “Era peor calentar que jugar, porque si estabas en la banda los tenías tan cerca que te hacían de todo. En cualquier otro campo, salías a calentar y te podías parar a estirar o quedarte quieto. Allí cuando calentabas tenías que estar todo el rato en movimiento y sin pararte”.
Con el descenso de Osasuna a Segunda en 1994 la animadversión se enfrió en parte, así como con las medidas que se comenzaron a tomar por parte de las instituciones.
Pero con la vuelta a Primera en el año 2000 regresaron los incidentes, como el lanzamiento de objetos a Iván Helguera por osar marcar el gol de la victoria. Pero si no se cerró el Camp Nou por incidentes peores, es que todo valía. Pocos años después David Beckham se encaró con otro sector de la afición, que no lo dejaba sacar de esquina.
En 2006 Iker Casillas recibió un mecherazo, y al brasileño Baptista le lanzaron ¡una aceitera! un año después.
En la temporada 2007-08 el Real Madrid se jugaba la posibilidad de acabar como campeón de Liga, pero perdía en el minuto 83. Como otros equipos cuando no se juegan nada, su título no es otro que el de perjudicar al Real Madrid, así que había fiesta en las gradas. Sin embargo, el equipo dirigido por Schuster logró dar la vuelta al marcador en los minutos finales y la posterior celebración del título sobre el terreno de juego sentó a la parroquia local como una patada en salva sean las partes. ¡El enemigo celebrando la victoria en nuestro estadio, ni que fuera el Eintracht en el Camp Nou!
Por suerte no todo el público de El Sadar mantiene esos comportamientos incívicos. Que digo incívicos, criminales. Varios miembros de los Indar Gorri fueron condenados en 2016 por pertenencia a grupo criminal y “conspiración para cometer delitos de lesiones”. La directiva no ha hecho nada contra el grupo en todos estos años, al contrario de lo que hicieron Real Madrid y Barcelona, entre otros muchos equipos de Primera.
La directiva sabe que el partido frente al Real Madrid es el que moviliza a la mayor parte de su afición y suele utilizar el enfrentamiento para mejorar la salud de sus arcas. Destaco esta noticia por la frasecita de los angelitos radicales de Osasuna: “será complicado volver a encender el infierno”.
En ese “infierno”, algunos jugadores contribuyeron poco a apaciguar los encendidos ánimos de los aficionados, como el Rifle Pandiani, que se encaró y amenazó a Cristiano Ronaldo, o el también exatlético y exosasunista Raúl García, otro jugador que afronta los duelos frente al Real Madrid como los partidos del año, con una agresividad inusitada que no mantiene el resto de la temporada. Como Nacho Vidal o David García en temporadas recientes.
El último partido en El Sadar no nos trae buenos recuerdos. Fue aquel que tuvo que jugarse en plena Filomena, con el campo helado, imágenes hurtadas al VAR y en la realización y un 0-0 en el que los blancos se dejaron dos puntos vitales. La alternativa podía haber sido no presentarse al partido por las malas condiciones meteorológicas, o llegar tarde para que el césped se deshelara y estuviera en condiciones, pero esta es una Liga seria en la que te dan el partido por perdido si te presentas con más de una hora de retraso a un partido, ¿verdad? De haberlo hecho, el pollo que habrían montado los locales sería de aúpa. No tengo ninguna duda.
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Buenos días, amigos. Esta madrugada hemos asistido a la tomadura de pelo de un niño bien de la burguesía acaudalada catalana al que nunca han puesto coto a ninguno de sus desmanes. El niño bien es Piqué, y tan convencido está de su impunidad que anoche organizó una charlotada en streaming plagada de fallos técnicos en la que —entre pose y pose de cartel de peluquería— se vanaglorió de estar por encima del bien y del mal y presumió de amoralidad sin recato alguno, porque quien carece de moral no ve conflictos éticos en ninguna de sus actuaciones. Esta característica también facilita el éxito, que en palabras del propio Piqué es lo que le mueve en la vida; sin ningún código deontológico que limite no se pierden oportunidades de negocio, por mucho que apeste.
Piqué había convocado a algunos medios, youtubers, etc. a eso de las 23:30 en su canal de Twitch. Geri apareció tarde —no vayamos a ser malpensados, tal vez estuviese negociando otro acuerdo maravilloso que salvase el fútbol, o quizá estuviera felicitando al Cádiz— y cuando empezó el show los problemas técnicos arreciaron, por lo que el comienzo del esperpento moral se retrasó aún más. Después, raro era el instante en el cual no se acoplaba el sonido, no se oía o no se veía al interviniente de turno. ¿Para qué organizar una rueda de prensa o una aparición en algún medio como la televisión en el cual al menos se pudiese escuchar y ver correctamente a los protagonistas?
“No es que me esconda, es que me siento orgulloso porque hemos hecho un trabajo espectacular”. Piqué empezó como terminó, sin ver ningún problema en su comportamiento. Él solo buscaba organizar una competición más sexy. Oh.
Piqué argumenta que los audios publicamos por El Confidencial no revelan nada nuevo, porque en 2019 ya se publicó todo: el acuerdo de Kosmos, su empresa, con Arabia Saudí y la RFEF para organizar la Supercopa en el país árabe y la comisión del 10 % que se llevaba Geri (4 millones de euros al año). Sin embargo, Rubiales en 2019 decía a Juanma Castaño en la Cope que la federación no había pagado ninguna comisión. Y ante la pregunta de si la comisión la pagaría alguna empresa de Arabia, se fue por la tangente y dijo que él de eso no sabía nada. Y nos preguntamos: cuando hay un flujo de (mucho) dinero entre Arabia y la RFEF, ¿importa mucho de cuál de las dos cuentas provenga la comisión de quien ha hecho posible que el dinero fluya, o fijarse en eso es de una hipocresía supina?
Precisamente Juanma Castaño fue el primero en preguntar y plantearle a Geri si consideraba ético que un futbolista en activo organice, negocie comisiones, sugiera cachés junto con el presidente de la RFEF en una competición en la que él mismo participa. Piqué adopta un tono chulesco y de manera condescendiente responde a Castaño: “¿Cuál es el conflicto de intereses, Juanma, a ver, explícamelo?”. El periodista de Cope le contesta: “Que tú formas parte de esa competición” y él, acentuando su chulería, responde “¿Y?”. Tras escuchar esto a muchos nos dieron ganas de apagar el Twith (antes de que volviese a fallar la conexión) y decir: no hay más preguntas, señoría. Si Geri no ve esto, no hay nada que hacer. Es su ADN, son sus valors (o ausencia de ellos). O, como decía aquel, son sus costumbres y hay que respetarlas. O no.
La sesión de poses continuó con varias caricias en el lomo, apenas disfrazadas de preguntas pertinentes, por parte de varios periodistas o youtubers amiguetes. Más o menos como si al Sevilla le enjuiciaran y el fiscal fuese la prima de Monchi. Pero hete aquí que llegó el turno de Mr. Chip. Ved.
A Mr. Chip lo hemos criticado no pocas veces cuando lo hemos considerado justo y oportuno. Y del mismo modo ahora consideramos justo y oportuno felicitarlo, porque hizo su trabajo, explicó a Geri por qué hay un conflicto de intereses en sus negocios con Rubiales y de paso le dio una lección de madurez, algo de lo que no anda sobrado Geri precisamente.
Mr. Chip le expuso que había hecho un negocio con el presidente de la RFEF que le supone a este un beneficio económico personal, más allá del de la Federación, porque en su contrato con el organismo rector del fútbol en España se establece una comisión por cada operación de provecho que cierre para este. Rubiales, a su vez, es responsable último de los árbitros y de varias de las competiciones en las que participa Piqué como jugador y como propietario de club (Andorra). Mr. Chip resalta que el sentimiento de gratitud de Rubi hacia Geri no es algo que Piqué pueda controlar, y en caso de que ocurriese una situación polémica que se resuelta a favor de alguno de los múltiples intereses de Piqué en las competiciones españolas, la duda acerca de su honestidad sería inevitable. Es un conflicto de intereses de manual.
Piqué responde que nanay, que lo que ocurre que en este país es que ha habido muchas malas experiencias “a nivel” político y en seguida pensamos mal de todo, pero no significa que se comporte mal todo el mundo. Añade que los japoneses cuando ocurren cosas así se suicidan (sic). Realmente en ese momento nos preocupamos por la salud mental de Geri, deseamos que solo fuese un lapsus.
Mr. Chip le recordó a Piqué que él mismo dijo que lo que no le gustaba del Madrid eran los valores que transmitía, que en el palco del Bernabéu se hacían negocios y se movían los hilos, y le preguntó si ahora que él negocia con Rubiales la organización de competiciones en las que él mismo participa no se ha convertido en uno de esos miembros del palco que hace negocios. Piqué, totalmente desarbolado, argumenta que no está en el mundo de los negocios para ganar dinero, sino porque en nuestra sociedad generar beneficio económico es considerado exitoso, y él persigo precisamente eso, el éxito en todo lo que hace.
Después del motivo de vanidad flower power por el cual Geri se dedica a los negocios, el mismo Piqué no duda en justificar su acuerdo con la Federación en el hecho de que el organismo que preside Rubi antes se embolsaba 120.000 euros por la celebración de la Supercopa y ahora se lleva 40 millones. ¿Pero el dinero no era importante? Aclárate, Geri, por favor.
Más tarde viene la guinda del pastel, reconoce que hay una penalización económica si Barça (el equipo donde juega) y Madrid no participan en la Supercopa de España, pero que eso no significa que haya conflicto de intereses. Más que con ruedas de molino, Piqué nos quiere hacer comulgar con los anillos de Saturno.
No se vayan todavía, aún hay más, como decían en aquellos dibujos animados. Para defender la licitud de sus negocios con la RFEF, dijo que también hacía negocios con La Liga (Tebas) y con la UEFA (Ceferin). Y se quedó tan ancho. Realmente creyó que este argumento le beneficiaba.
Geri, Rubi, Tebi y Cefi.
Con Tebas se ha asociado en el negocio de Port Aventura. Kosmos (empresa de Geri) intermedió entre La Liga (chiringuito de Tebas) y Port Aventura y se quedó con un 10 % de las acciones del parque, el resto se las repartieron a razón de un 45 % los otros dos participantes.
Gracias al tuitero @AnimalFarmBaby podemos hacernos una rápida idea de quién es quién con este par de imágenes:
Este árbol genealógico de los conflictos de intereses ilustra a la perfección la situación actual del fútbol español. En el contexto que este cuadro muestra, es un milagro que el Real Madrid vaya a ganar 2 de las 3 últimas Ligas, y si no ha sido una serie completa de 3 de 3 ha sido solo porque no hemos mandado a nuestra naves a luchar contra los elementos. Como dice nuestro editor Jesús Bengoechea, no debería quedar ahí fuera un solo madridista que no esté orgulloso de su equipo.
Hoy El Confidencial publica nuevos audios que ahondan en el asunto. Uno de ellos es este:
Resulta hasta jocoso la contradicción que supone la condición de activista del nacionalismo catalán de Piqué con acudir a papá Rey Emérito cuando no te dan la paga y quieres que te saquen las castañas económicas del fuego. Ni más ni menos que lo que ocurre en política con el propio nacionalismo catalán.
En resumen:
Piqué negocia con Rubiales la organización de la Supercopa de España en Arabia Saudí y cobra una comisión millonaria por la intermediación. Rubiales se enriquece con esta operación, tiene un plus económico personal estipulado en su contrato por llevar a cabo el negocio. Piqué juega en el Fútbol Club Barcelona. Piqué es dueño del Andorra. Existe una penalización económica en caso de que Barça o Real Madrid no participen en la Supercopa de España. Rubiales es el responsable último del arbitraje y de las competiciones en las que participa Piqué como jugador y dueño de club.
Pero no hay conflicto de intereses.
No, no se nos ha olvidado que esto es el Portanálisis y habitualmente hablamos de las portadas. Vamos a ello:
Marca llena la portada con la cara de Piqué y resalta sus palabras: “Todo es legal, no es que me esconda, es que me siento orgulloso”. Dice mucho de alguien que solo vea el aspecto legal de las acciones que lleva a cabo. Imagínense alguien que, en el ámbito de una dictadura, por ejemplo, recibiese una orden de un superior para realizar un acto que atentase contra los derechos humanos. Que lo realizase, sería legal, pero moralmente no sería aceptable. Es un ejemplo llevado al extremo, sí, pero queda claro lo que queremos decir.
As tira de humor y titula: “El mundo se va a pique”. Y después bautiza la Supercopa como la Piqué Cup. Tampoco viene mal un poco de gracejo dentro de tanta podredumbre moral.
Piqué dijo en los audios que si apretaba a Arabia, tal vez consiguiesen otro palo o dos más (palo = millón de euros). Mundo Deportivo titula “Otro palo” en referencia a la derrota del Barça en casa frente al Cádiz. El mundo (deportivo) a veces puede ser maravilloso.
Recordemos que cuando estaba a punto de finalizar el Barça-Cádiz, con 0-1 a favor de los andaluces, el Camp Nou comenzó a gritar: “¡A segunda, oe!”. Suponemos que Geri diría que es legal y que por tanto no existe ningún problema ético en ello.
Un día de estos Arabia se audita y muchos van a tener que salir huyendo.
Desde La Galerna enviamos nuestras condolencias y expresamos todo nuestro ánimo y apoyo a Cristiano Ronaldo y a Georgina, ayer falleció uno de sus dos mellizos durante el parto. Descanse en paz.
Pasad un buen día.
Hay manos y manos. Hay manos fuera del área y manos dentro del área. También hay manos que son fuera pero que se pitan dentro; manos negras y manos que mecen la cuna, manos tan claras que hacen hablar a los muertos y manos de ficción que deslumbran hasta a los ciegos. De esta última clase fue la mano que le pitaron ayer a Vinicius en el Ramón Sánchez Pizjuán: una mano que sólo vio el árbitro, que estuvo cinco minutos de reloj mirándola por la tele en la banda hasta que en efecto se alteraron las leyes de la anatomía y el brazo derecho de Vinicius le alcanzó la clavícula, el pecho y el pezón. Esta mano de fábula pareció por un momento desviar al Madrid de su línea recta hacia el título de Liga, como otra mano inventada, su antecedente directo, la de Militao también contra el Sevilla en Valdebebas, no hace ni un año todavía, impidió al equipo de Zidane revalidar el laurel ganado en el año 20. Lo bueno para el Madrid fue que los chicos ahora de Ancelotti contaron con diez minutos más que entonces y pudieron darle la vuelta al cuento de Guillermo Cuadra Fernández en un arrebato de cólera bíblica que terminó poniendo las cosas en su sitio. Es decir, al Madrid ganando y a media España rabiando.
Maradona se ganó su lugar como divinidad, entre Los Santos del cielo, con un golazo memorable y con otro con la mano, los dos ante Inglaterra. A Paolo Sorrentino le salvó la vida precisamente Maradona fichando por el Nápoles, pues ir a verlo a San Paolo le evitó el destino trágico de sus padres, muertos en una casa de campo intoxicados por un brasero de gas. La mano de Maradona, la directa y la indirecta, pertenecen a una categoría exclusiva, la de los milagros, pues una redimió a una nación entera, la argentina, ofreciéndole una razón bonita para seguir existiendo y otra rescató para el futuro la posibilidad de disfrutar del cine de uno de los genios creadores del siglo XXI.
Hay otras manos que no son de Dios. Manos mucho más ruines, manos siniestras. El día en que España se desayuna iracunda con la roja perdonada a Camavinga y no con el atropello quiropráctico al Madrid (una mano en el área local, en el peor de los casos igual a la de Marcos Alonso el martes, precedió al contragolpe sevillista que terminó en la falta sancionada que luego clavó Rakitic) sale también, gracias a Él Confidencial, un escándalo de manos. Las manos de Luis Rubiales, presidente de la Real Federación Española de Fútbol, y las de Gerard Piqué, capitán del Fútbol Club Barcelona, apretadas cerrando un trato inmoral que confirma la podredumbre de la Supercopa saudí del hombre de Estado Rubiales.
En España se perdona lo indecente, pero no lo indiscreto
En realidad, más que confirmar lo que era evidente y manifiesto para todo el mundo desde “el minuto cero”, como dicen ahora los tontos, los audios entre Piqué y el sheik Rubiales ponen a la vista de todo el mundo la falsedad de los argumentos esgrimidos para defender el disparate de llevarse a Arabia Saudí la Supercopa de España y convertirla en un cuadrangular para deleite y gloria de los príncipes musulmanes de la teocracia camellera. Desde el principio se arguyó en la federación que irse a jugar en medio de la temporada a Arabia Saudí era una cruzada feminista. Rubiales venía a liberar a la mujer arábiga, a romper las cadenas de una servidumbre secular. Rubiales era como Daenerys de la Tormenta, un khaleeso que llevaba en procesión el fútbol español por aquellos desiertos mahometanos para impulsar los derechos civiles de unas mujeres sometidas desde la cuna hasta el nicho a la Sharia. Quien pensara que la federación estaba vendiendo la marca España y el nombre y el prestigio de los clubes españoles a cambio de treinta denarios de plata del país cuyo príncipe heredero mandó descuartizar a un periodista en su embajada en Estambul era poco menos que un hijo de la gran puta sin sentimientos, envenenado por el odio.
Bien, hoy toda esta basura huele ya claramente para todo el mundo. Que haya audios que lo confirmen y le pongan voces al asunto, sin tapujos ni paños calientes, es importante. Sobre todo es importante en España, que es un país donde por lo general lo inmoral o lo escasamente ético importan muy poco a casi nadie, excepto si la mierda se destapa y empieza a oler muy fuerte. Se perdona lo indecente pero no lo indiscreto. Este pastel destapado por El Confidencial no dice nada nuevo pero pone en evidencia a Rubiales. Lo que no sabíamos es que también iba a poner en evidencia a Gerard Piqué.
Piqué es experto en manos. La primera Copa de Europa de Guardiola como entrenador del Barcelona lleva como divisa las manos de Piqué en Stamford Bridge, las manos de Piqué y del árbitro Obrevo que apearon al Chelsea de aquella final del año 2009. Luego registró la graciosa manita en el primer Clásico de Mou y años más tarde reversionó el espectáculo señalando a Javier Tebas en El Madrigal por no sé qué estupidez que le venía como anillo al dedo para ensuciar la Liga que estaba por ganar el Madrid de Zidane. Ahora Piqué se revela también no sólo como estupendo central histórico europeo sino además como intermediario sagaz, de altos vuelos, en chanchullos internacionales. Se sabía su exitosa faceta como empresario en “eTeams” (negocio con futuro en España, por ejemplo le ha servido a Celia Villalobos para reciclarse en gamer e invertir los réditos de toda una dura vida mamando de la gran ubre estatal) y en la industria del deporte. Cuando compró la Copa Davis supimos que la cosa iba en serio: el muchacho jovial y desenfadado del fútbol se había hecho por fin un hombre en su hábitat natural, “los dineros”, como buen hijo de la burguesía catalana. Ahora lo vemos ilustrando el dicho tan castizo de “tener mano”.
Lo peor es ver el nombre del Madrid en las bocas de esta gente, como acicate de la avaricia de un puñado de ganapanes muy cutres y muy cínicos que se saben impunes pues en realidad ellos estan en la cúspide del negocio
Piqué tiene mano en el zoco de la industria internacional del balón y ayuda al sheik Rubiales a llevar el 8M a las mujeres de Arabia Saudí a cambio de una comisión todavía no descubierta. Los audios de El Confidencial están muy bien porque también nos descubren que Piqué no es ni ha sido nunca original en nada. Mientras chalaneaba con Rubiales buscando la manera de sacarle las perras a los árabes con la Supercopa se ponía digno defendiendo que “el fútbol tenía que ser de la gente” cuando Florentino lanzaba la Superliga. Es la doblez viperina del catalanismo tradicional, la cosa de que la pela es una cosa y el “fer pais” es otra. Una vela a Dios y otra al Diablo.
Mientras chalaneaba con Rubiales buscando la manera de sacarle las perras a los árabes con la Supercopa se ponía digno defendiendo que “el fútbol tenía que ser de la gente” cuando Florentino lanzaba la Superliga
Las manos de Piqué, Militao, Felipe, Vinicius y Rubiales forman parte de un todo. Cuando el capitán del segundo equipo de España mercadea con el presidente de la federación como dos tratantes de ganado en una feria de pueblo uno se pregunta si no es razonable tener dudas sobre la legalidad del VAR, sobre el funcionamiento de los intestinos burocráticos del fútbol español y sobre la naturaleza ética de decisiones en apariencia espontáneas, fruto del calor de las circunstancias de un partido o sujetas al reglamento y a la supuesta imparcialidad del videoarbitraje. Lo peor es ver el nombre del Madrid en las bocas de esta gente, sucio y siendo usado como incentivo en la subasta particular de un bien que es, al menos de nombre, de todos. El nombre del Madrid como acicate de la avaricia de un puñado de ganapanes muy cutres y muy cínicos que se saben impunes pues en realidad ellos estan en la cúspide del negocio. Si a Florentino le da igual o no se atreve a denunciar apañaos como los del penalty de Militao del año pasado o el del gol anulado a Vinicius el domingo, al menos debería limpiar el santo nombre del Madrid y cortar de un machetazo las indignas manos de los malandros que lo ensucian.
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Lo suyo era hablar de lo de anoche en Sevilla. No, no hay manera. Gana el Madrid y desde el Barça y alrededores montan un lío ipso facto. Sospecho que tuenen un Comité de Expertos en guardia permanente. ¿Gana el Madrid? ¡Al ataque! Confusión: a mí me encanta, pero tanta...
Lo último es fuerte: ahora resulta que la Federación se entiende con un jugador del Barça que además es el dueño del Andorra. No del Mollerussa, el Andorra. Club al que dieron ricamente la plaza del desaparecido Reus. Había otros interesados, pero Rubi decidió que era para Geri. Por cierto: al Reus lo liquidaron Laporta y sus muchachos. No estaban en el Barça y eso, mataron el rato lo que se dice de forma literal: asesinando a ese histórico club catalán.
Coño: son una plaga.
Total. El presidente Rubi se entiende con el pelotero Geri con mucha pasta de por medio. ¿En construcción de campos? ¿Patrocinio para el fútbol femenino? ¿Becas y fútbol formativo? No. Pasta de Arabia, la Supercopa: casualmente. Quedo a la espera de saber qué opinan Atlético, Valencia, Sevilla —a estos les damos uno o dos kilos por jugar el torneo, lean El Confidencial—, los rivales del Andorra… ¿Pasta y algo más? ¿Cabe plantearse la limpieza en el juego, esas fruslerías? Pasta: a Rubi&Geri las comisiones les parecían pocas. Al presidente de la Federación y a un jugador del Barça. Extraordinario.
Imagínense que eso lo hace uno del Madrid. O que Casemiro dirige la consulta al VAR como Mario Hermoso en el final del partido con el Espanyol. No quiero pensarlo. Total: como la comisión la paga Arabia, no habrá problema imagino. Otra cosa es el estómago de nuestro fútbol. En todas las instancias. 55 kilos/Ferran Torres, el -140 y tantos del límite de no sé qué… En diciembre dije que una plaza de Champions estaba asegurada. Era para el Barcelona. Yo entiendo de esto.
Total. El presidente Rubi se entiende con el pelotero Geri con mucha pasta de por medio. Imagínense que eso lo hace uno del Madrid. O que Casemiro dirige la consulta al VAR como Mario Hermoso en el final del partido con el Espanyol. No quiero pensarlo
Xavi. Eliminó el Madrid al Chelsea, el mundo rugió en blanco, y saltó: el Comité de Expertos siempre alerta. Dejó perlas. Una. El Barça es el club más exigente y difícil del mundo, somos distintos. Pero a la pregunta de si palmar con el noveno de la Bundesliga, y sin haberle superado un solo minuto en toda la eliminatoria, era una fracaso deportivo dijo que no, que lo habían intentado. Respuesta admisible en el entrenador de mi querido Badalona. Eintracht-Badalona: 1-1 y 3-2. Lo intentamos. Jo.
Otra: Cruyff nos enseñó como jugar…. Bla, bla, bla. Para el entrenador del Barcelona no existieron Alcántara, Samitier, el Barça de las Cinco Copas, Ramallets, el gran capitán Juanito Segarra, Kubala, de quien se dio nos trajo el fútbol en color, Kocsis, Evaristo, Luisito Suárez… Xavi afirmó orgulloso no conocer la historia el Madrid: la del Barça, tampoco. Lo de la invasión alemana fue gordo, pero esto...
No, no se sorprendan, es muy sencillo el resumen. Xavi, como gran barcelonista, tiene una necesidad, un mono inevitable: decir que son los primeros. En algo. Lo que se presente. En cualquier cosa. En todo momento y más si les sitúan ante el Madrid, en realidad no le sitúan frente a nadie más. El Madrid, la bicha, el complejo insuperable.
Los primeros en algo. El Barça es más que un club. Su equipo de futbol, el más difícil de dirigir. El que más y mejor representa el buen y verdadero fútbol. El que más celebra, incluso derrotas. Recuerden la última Supercopa de Rubi&Geri: fue una derrota-victoria. Eso sí, siempre que se produzca contra el Madrid: la bicha, el complejo. Si aquel partido lo hubiera perdido contra cualquier otro rival a ningún barcelonista se le hubiera ocurrido decir que estábamos ante una victoria. En efecto: el desenlace de la Supercopa fue lo único que se les escapó a Rubi&Geri.
Y Diógenes. Diógenes de Sinope. El alumno más aventajado de Antístenes, el fundador de la Escuela Cínica, corriente de pensamiento que echó a andar e la Grecia Clásica en la segunda mitad del siglo IV antes de Cristo. El cinismo me ha interesado desde niño y, en efecto, Guardiola es el Diógenes del fútbol. De Diógenes de Sinope al Diógenes de Manchester. Un fenómeno.
El desenlace de la Supercopa fue lo único que se les escapó a Rubi&Geri
Nos habló de la prehistoria, fue el momentazo y muy de agradecer, no solo del 4-2-4 vive el hombre. Como buen cínico dejó la puerta abierta para la escapada. No se refirió al Atleti sino a que desde las cuevas de Altamira pelear contra un cerrojo es complicado. Guardiola siempre gana, ¡ah, el cinismo!
En cuanto se anuncie la semifinal nos dirá que juegan contra el Rey de Europa. Que el Madrid es la historia, y la prehistoria. Que el escudo, la tradición. Que es el único favorito. Que ellos buscan su primera Champions, luego son sólo un aspirante más: que lo intentarán. No descarten que se presente ante la prensa con una camiseta de Raúl. De quien dice que ha sido el mejor futbolista español de todos los tiempos. Este Diógenes también tiene sus discípulos, tipos irreductibles cuya más alta misión en este mundo es convencernos de Guardiola es la repera y el resto de la Humanidad, gilipollas. Futbolísticos y todo lo demás. Es divertidísimo.
Y, bueno, sí, el Madrid ganó en Nervión levantando un 2-0. Dicen que jugó una memorable segunda parte. No sé… ¿El Madrid jugando bien? No acabo de creérmelo.
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Las conversaciones entre Gerard Piqué y Luis Rubiales que El Confidencial publica hoy no son más que la constatación acústica de la realidad que se intuía. Son audios que producen tanta vergüenza ajena como indignación. El tono meloso de los dos protagonistas es digno de comedia teen estadounidense, aunque eso no es lo grave, claro. Cada uno es muy dueño de llamar a quien quiera con nombres de pastel, como cantaba Mecano, aunque si los protagonistas del romance son el presidente de la RFEF y el capitán de uno de los principales equipos de Primera, candidato habitual al título, la cosa toma otro cariz. Geri y Rubi, Rubi y Geri. Cómo gusta el diminutivo en el entorno culé y proculé. Geri, Busi, Gavi, Pedri y ahora Rubi. Ruby, don´t take your love to town, cantaba Kenny Rogers, aunque es otro amor distinto al de la ciudad el que debería costarle el puesto, en una España alternativa donde reinara la decencia, al presidente de la Real Federación Española de Fútbol.
En los audios Piqué, a la sazón presidente de Kosmos y accionista de la empresa a través de la sociedad Kerad Holding, habla abiertamente con Rubiales del cobro de su comisión, y ello a pesar de que el ínclito Luis negó en noviembre de 2019, cuando se supo que la Supercopa se mudaba a Arabia Saudí para tomar un extraño formato cuadrangular, que hubiese ningún comisionista. "Para nada, y en ningún momento, hay ningún comisionista. Hay un acuerdo firmado a dos partes y luego, obviamente, con la participación de los clubs". Si al presidente de los Estados Unidos se le exige inmediata dimisión al ser sorprendido en una mentira, no se comprendería que al de la humilde federación de fútbol de otro país no se le exigiera lo mismo.
Pero resulta que la mentira manifiesta es también lo de menos. Tratemos de interiorizar las dimensiones del colosal conflicto de intereses que aquí se ha colado de rondón, con el silencio y la complacencia de los medios. El hombre que manda en el fútbol español hace negocios multimillonarios con el capitán de uno de los equipos implicados en la competición. Sucede además que, estando como está subordinado el Comité Técnico de Árbitros (la organización representativa del colectivo arbitral) a la RFEF, ese hombre, Rubiales, es además el jefe de los colegiados. Vamos a unir los puntos de inicio y término de la relación: el capitán de uno de los equipos de la competición hace negocios multimillonarios con el jefe de los árbitros. Puesta en contexto, cobra un carácter siniestro la despedida de Rubiales a su socio en ese audio: "Geri, me tienes para lo que quieras".
En realidad, puestas en contexto encajan muchísimas más cosas. Por ejemplo, la adjudicación a dedo de una plaza en Segunda B para el Andorra, club propiedad de Kosmos Holding, sin pasar por Tercera. Y también los numerosos y graves errores arbitrales, perjudiciales para el Real Madrid, acontecidos en las últimas dos temporadas, con la grotesca anulación del gol de Vinicius ayer en Nervión como asombroso colofón, por no hablar de muchas otras a favor de un Barcelona que ni por esas se hará con el título, incluida la condonación de un penalti por mano obscena del propio Piqué frente al Villarreal. Demasiadas cosas encajan demasiado bien, y lo decimos a sabiendas de que -incluso aunque no encajaran, que encajan- sería un manifiesto conflicto de intereses el que Piqué tenga negocios con el jefe del estamento arbitral.
¿Quieren de verdad que nos tomemos esto en serio? ¿Quieren de verdad que pasemos por encima de esto como si aquí no sucediera nada?
Vamos a unir los puntos de inicio y término de la relación: el capitán de uno de los equipos de la competición hace negocios multimillonarios con el jefe de los árbitros. Puesta en contexto, cobra un carácter siniestro la despedida de Rubiales a su socio en ese audio: "Geri, me tienes para lo que quieras".
Contra esto compite el Madrid, pero no solo contra esto. Jaume Roures es dueño de Mediapro, empresa que controla las imágenes del fútbol español y las tertulias futboleras de la mayoría de los medios audiovisuales. Controla, por tanto, el relato futbolero en la piel de toro. Roures organiza sus saraos con arreglo descarado a la siguiente norma: se monta el pollo ante el menor indicio de beneficio arbitral al Madrid, exista este o no, y se pasa por encima de los múltiples perjuicios a los blancos. Así, los colegiados, por muy honestos que sean, pitan condicionados en una doble vertiente: la consciencia de que su jefe hace pingües negocios con el capitán del Barça y la certidumbre de que cualquier decisión suya que favorezca al Madrid va a ocasionar el mayor escándalo de la historia, incluso aunque acierten. Si la cosa se pone especialmente fea, cualquier reportero culé de tres al cuarto montará un reportaje sugiriendo un escrache contra el negocio del padre de un árbitro, y dicho árbitro no será defendido de esta canallada por el Comité Técnico de Árbitros. ¿Cómo va a defender el Comité Técnico de Árbitros a un miembro del estamento ante un periodista cuyo trabajo beneficia al socio (Piqué) de su jefe supremo (Rubiales)? Hablando de sociedades y alianzas, se da otro sangrante conflicto de intereses que aún no hemos mencionado en este texto, porque resulta que Roures es avalista de (tatachán) Joan Laporta. Volvamos a unir los puntos de inicio y final sin pasar por el centro: un avalista de Laporta en el Barça contruye, básicamente y con muy escasa oposición, el relato del fútbol en España, relato que indudablemente incide sobre el colectivo arbitral y lo presiona.
Y esto, amigos, este doble mecanismo de acoso al colectivo arbitral, institucional por un lado y mediático por otro, es lo que algunos llaman El Tinglao. Contra esto, si nada se tuerce, el Madrid va a ganar dos de las tres últimas Ligas, y no habrá ganado las tres porque vencer tres de tres veces a este conglomerado de intereses adversos es tarea demasiado hercúlea. ¿Roban los árbitros? No. Simplemente, deberían ser de acero inoxidable para poder ser inmunes a todo esto. Es un caldo de cultivo pestilente que el Madrid, haciendo gala de un espíritu imbatible, haciendo valer su calidad, va a ser capaz de vencer en esta Liga que llega a su último tramo. No debería quedar ahí fuera un solo madridista que no adore a su equipo por esta hazaña.
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Buenos días. El Real Madrid se adjudicó anoche todas las papeletas para proclamarse campeón de Liga. Venció en Nervión remontando un 2-0 al Sevilla, en un segundo tiempo pleno de energía, determinación y fútbol de muchísimos quilates. Fue una segunda mitad para el recuerdo que desmiente que el equipo entrenado por Carlo Ancelotti sea solo pundonor, suerte e individualidades, como proclama el espectro anti para deslegitimar todo lo que hacen los blancos. Borraron del mapa a los de Lopetegui para terminar ganando 2-3, sobreponiéndose a un sinnúmero de obstáculos, entre ellos el más grave de todos, el institucional. Lo que hizo anoche el Real Madrid, aparte de honrar el fútbol con un recital memorable, consiste en dejarlo todo a punto para ganar un campeonato organizado por sus enemigos, ni más ni menos. El Real Madrid queda ya muy cerca de hacerse con el segundo título en tres años, y debió haber sido una serie completa de tres de no haber sufrido el año pasado precisamente lo que ahora sigue ahí pero no es suficiente para frenar un espíritu y un fútbol indomables, es decir, lo que universalmente se conoce ya como el Tinglao.
¿En qué consiste el Tinglao? En un acoso mediático al Real Madrid, orquestado por Jaume Roures, que maneja tanto las imágenes como los principales medios audiovisuales, antimadridista confeso y ¡¡avalista de Joan Laporta!!, que pone una presión insoportable sobre los colegiados, dificultándoles enormemente el tomar cualquier decisión trascendente a favor de los blancos, aunque sea justa. Ayer vimos la mejor prueba posible de que esto funciona así. El árbitro Cuadra acudió al monitor para cerciorarse de lo que el VAR le indicaba, es decir, que el gol de Vinicius era válido. El planeta entero comprobó que lo era. El consenso en todos los hogares de España y de fuera de España era que el balón da inequívocamente en el pecho de Vinicius y no en la mano. Y sin embargo Cuadra, con todo a su favor para tomar la decisión correcta, insistió en anular el tanto.
Es una decisión que no debe quedar jamás en el olvido, por mucho que el Real Madrid terminara ganando el partido. La gravedad de lo sucedido es extrema, y Marca la destaca en portada a pesar de que venciera el Madrid. El titular es ingenioso y atinado.
Dice Marca que el Madrid reclama un penalti de Diego Carlos y que protesta la inconcebible anulación del gol de Vini. Es así, pero no queda ahí la cosa, porque en el gol de Rakitic hay jugadores del Sevilla incrustados en la barrera del Madrid, cuando la nueva norma obliga a los rivales a estar a un metro de distancia de dicha barrera. Es un error de concepto que debería inhabilitar a Cuadra para los restos. Esto más el gol increíblemente anulado más el penalti de Diego Carlos compensan con creces el perdón de la expulsión de Camavinga, cuya primera tarjeta, por cierto, nos parece rigurosa. Es de astracán que el proceloso mundo anti sugiera siquiera que Cuadra benefició a los blancos.
Para mayor detalle del partido, los del turno de mañana podéis leer la estupenda crónica de Andy Torres, aunque ahora nos permitamos dar algunas pinceladas más.
"Esto es el Madrid", sentencia As, y tiene toda la razón. Un Real Madrid aupado a lo más alto por un nuevo gol del incombustible Benzema en tiempo de descuento, un tanto que unido a los marcados antes por Rodrygo y Nacho nos deja ya paladeando lo que aún no es matemático ni oficial pero se insinúa en lontananza. Rodrygo, por cierto, saliendo tras el descanso, se convirtió con un gol y la asistencia a Benzema en el revulsivo perfecto, volviendo a demostrar que es un hombre de valor gol. ¿Cuánto valen ahora mismo Vinicius y Rodrygo, a quienes el club fichó siendo unos niños? ¿No hay juglares que canten este acierto sin parangón? Carvajal no solo cumplió con creces en el lateral opuesto al habitual, sino que se marcó dos grandes asistencias, una por cada banda. Alaba volvió a ser el jefe (¿cuánto más disfrutaremos su liderazgo cuando de verdad sea en el vestuario el veterano que aparenta ser?), Modric dirigió la orquesta en el segundo tiempo y tanto Kroos como Valverde la secundaron ejemplarmente. El equipo, que suele encaramarse a lo más alto justamente en esos momentos postreros de partido donde las fuerzas ya flaquean, llega pletórico a este sprint final. Agárrense, no vaya a ser que la alegría sea completa para el Madrid y casi inasumible para quienes cada día lo detestan más.
Por lo demás, la prensa cataculé, que discreta y someramente reconoce la ventaja ya casi inapelable del líder, al que reserva espacios menores en primera plana, está a sus cositas. Tras ser eliminado su equipo dos veces de Europa en este año, un récord que será difícil de igualar, la depresión campea en todo lo alto. Mucho ánimo y, mientras se recuperan, si es que alcanzan a hacerlo, saluden al Real Madrid.
Pasad un gran día. El Madrid ya ha cumplido con su parte para que así sea, el resto ya depende de la suerte y de cada cual.
Arbitró Guillermo Cuadra Fernández del Comité Balear. En el VAR estuvo Iglesias Villanueva.
En el Sánchez Pizjuán presenciamos una de las mayores golfadas de la historia de la Liga. Ojalá el culpable de todo este bochorno dejara de pitar esta misma noche. La limpieza de la competición sería más creíble. Y al propio colegiado se le haría un favor, no puede quedar en ridículo ante tantos millones de personas. Pero no, la próxima jornada le veremos en el césped. "Dispérsense, aquí no hay nada que ver" que diría Leslie Nielsen en 'Agárralo como puedas'.
El gol anulado de Vinicius por mano es el disparate por antonomasia del VAR. Por los siglos de los siglos se pondrá como ejemplo de la mala utilización de la tecnología. Todo el mundo veía pecho-hombro del brasileño. Él pedía el zoom lo que presagiaba el desastre. Se confirmó. Un bochorno. Un despropósito.
En la primera mitad, además, dejó de señalar una mano de Diego Carlos que era penalti, dio validez al gol de falta de Rakitic cuando Lamela molesta y da con el brazo a Alaba (la nueva norma obliga a los rivales a estar a un metro de distancia de la barrera) y perdonó la expulsión a Camavinga por una entrada por detrás a Martial.
En cuanto a las amarillas, la vieron por parte del Sevilla Martial, Diego Carlos y Oliver y en las filas merengues Camavinga, Nacho y Mariano.
El epílogo llegó con el descuento interminable. Parecía que hasta que no llegase el empate no se iba contento. Añadió 7' y el choque se fue al 99. Tremebundo.
Cuadra Fernández, PERVERSO, RIDÍCULO e INFAME.
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Courtois (5)
Sin mucho trabajo. Impotente en el gol de falta tras abrirse Militao. Nada pudo hacer tampoco en el segundo.
Lucas Vázquez (5)
Flojo en defensa. Mejor en ataque en el segundo tiempo.
Militao (2)
Dos graves lapsus de concentración costaron sendos goles. Debe mejorar su concentración.
Alaba (8)
Suplió con jerarquía y oficio el mal día de Militao.
Carvajal (8)
Pundonor del pitbull de Leganés en ambas bandas. Dos asistencias.
Camavinga (3)
Su exceso de ímpetu e imprudencia pudo costarle la expulsión. Pecado de juventud, pero pecado recurrente.
Kroos (5)
Tibio.
Valverde (6)
Sobrepasado en el primer tiempo, mejor en el segundo. Dio oxígeno.
Modric (6)
El mejor de la medular.
Vinicius Jr. (6)
Siempre lo intenta no matter what. No le salieron las cosas y aun así participó en dos de los tres goles.
Benzema (7)
Partido discreto que coronó con el gol de la victoria.
Rodrygo (10)
Brutal revulsivo Rodrygo. Todo lo hizo bien.
Nacho (8)
Un balón, un gol. El primero y prácticamente el único que tocó.
Asensio (-)
Sin tiempo.
Mariano (-)
Sin tiempo.
Ancelotti (7)
Colocó a Carvajal en el lateral izquierdo y apostó por Camavinga que parece funcionar mejor como suplente. El primero cumplió con creces, no tanto el segundo. Bien en los cambios.
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Es verdad que el Madrid a lo largo de la Liga nos deleita con ellas de tanto en cuanto, pero en Sevilla, en Semana Santa, y en pleno Domingo de Resurrección, darse esta noche a la torrija parecía inevitable para los merengues.
La pasión desde luego la puso de inicio el Sevilla. También la presión. El líder, angustiado, agobiado, sofocado como ante el Chelsea, y sufriente y doliente cual costalero en plena Madrugá, se mostró incapaz de superar el insistente empuje sevillista durante los primeros 45 minutos.
Avisó Martial, tras excelente pase interior de Papu, que fiel a su fatalismo importado en Old Trafford la envió fuera con todo a favor. Un minuto antes pudo Vinicius, al alimón con Benzema, castigar la única pérdida de los locales en todo el primer periodo. Poco más ofreció el cuadro de Ancelotti, sostenido en precario por un lateral reconvertido y otro a banda cambiada, ante el enjambre por bulerías diseñado por el hijo de un harrijasotzaile de las montañas vascas.
El mexicano de rimbombante nombre Tecatito cayó cerca del banquillo merengue y Ancelotti le ayudó a levantarse. Pocas veces hemos visto tantas “tes” juntas en la banda del Pizjuán. Fue el prólogo del aparente desastre blanco. A los 18 minutos un córner en el área sevillista acabó con Bono —el portero marroquí, no el líder de U2 ni el exministro socialista— confundiendo el balón con la cabeza de uno de sus defensas. Mientras tanto, el balón botó en un brazo del defensor. El infalible Alberto Cosín nos lo aclarará, pero, de un tiempo a esta parte y base de lobotomías varias practicadas por un sinfín de circulares arbitrales, uno pensaba que todo era mano en el área de castigo.
“Va desequilibrado y bracea sin ver el balón”, se apresuró a precisar el objetivo narrador. Mira, oye, como aquella mano de Militao el año pasado, también contra el Sevilla precisamente, que nos costó una Liga. Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros, que decía el gran Groucho. No se preocupen amigos galernautas que la polémica acabará por ser otra.
Y muchísimo peor.
Fue el preludio de un primer gol y la penitencia del líder. 21 minutos. Una pérdida temeraria de Lucas Vázquez acabó abruptamente con una falta en el balcón del área. Rakitic, que siempre nos cose a goles, disparó mal, pero Militao emocionao abandonó la barrera en escorzo imposible no sabemos con qué propósito. Por allí se coló la pelota ante un circunflejo Courtois. Por si fuera poco el disgusto, encima Lukita se llevó una bronca incomprensible de Militao enajenao.
Tan desquiciado parecía el central brasileño, de quien proféticamente en rueda de prensa anterior al partido Carletto sugirió que podría mejorar en concentración, que a los 24 minutos un balón bombeado a la banda acabó con un insólito pase de cabeza a Tecatito, que se merendó a Militao cual cochinita pibil y se plantó ante Courtois desequilibrado, pero no tanto. En el último momento descargó el esférico para Lamela que hizo el segundo con Alaba de portero. 2-0 a los 23 minutos.
El Madrid tragaba saliva y Benzema mascullaba el nombre de cierto estado de Estados Unidos donde habitan muchos mormones. Todo eran malas noticias.
Camavinga, llamado hoy a la titularidad para suplir a Casemiro, se ganaba una amarilla imprudente a la media hora de juego. Diez minutos después, la imprudencia se tornó en temeridad cuando pudo ver la segunda en una tarascada con Martial que se escapaba. Rugió el Pizjuán y pudimos ver a Lopetegui histérico cual biri biri en la banda. Todo se pega, presuponemos.
Mucho tendrían que cambiar las tornas para que un líder con pocas piernas se llevará un botín de un estadio inflamado y un rival que quiere, también, su pequeño titulo de la temporada: ganar al Madrid. Visto lo visto vale lo mismo que una Europa League de esas.
Con Camavinga en la caseta y Rodrygo sobre el verde, el Madrid ofreció mejor pinta nada más iniciarse el segundo tiempo ante un rival que empezó acusando cierto desgaste y acabó borrado de la faz de la tierra. Un pase interior de Carvajal a Modric permitió al hechicero balcánico servir a Karim que, hoy, no pudo meter pronto a su equipo en el partido. Fue el primer aviso. El líder daba por concluida su penitencia hoy en Sevilla. Se acabaron las torrijas y Carvajal y Vinicius iniciaban la Feria.
Una fenomenal combinación entre ambos en banda izquierda concluyó con un centro seco del pitbull de Leganés que Rodrygo —tiene gol este chico— fusiló con vehemencia a la red de Bono en el 49’. Súbitamente La Giralda comprobaba que había partido. Cuestión de actitud.
También del propio Militao que soltó un obús que astilló los dedos de la manopla de Bono. Insistía un Madrid que si algo ha demostrado últimamente es que es tan difícil de matar como Steven Seagal en Real Madrid Televisión cualquier noche de estas.
Cual Dr. Jekyll y Mr. Hyde ahora era el Sevilla quien desaparecía del mapa. Los locales, temblorosos, observaban cómo todo su impecable trabajo del primer tiempo corría riesgo inequívoco de irse por el sumidero merengue. De pronto, Lopetegui, ya no tan impetuoso, perdía el paso y diseñaba un amarrategui blues con sus cambios en banda. Quedaba mucha tela que cortar todavía entonces. Media hora aún para soportar el asedio del líder que comenzaba con un eslalon de Rodrygo, que la dejó de tacón para un latigazo de Karim que se marchó fuera por poco.
Claro que poco o nada hay que hacer cuando la prevaricación arbitral más flagrante hace acto de presencia de mano de uno de los más lamentables señores con silbato que hemos padecido en este campeonato de risa. A falta de un cuarto de hora, Vinicius controló con el hombro —con el hombro, con el hombro, con el hombro— un buen centro de Lucas Vázquez para cruzar y firmar el empate. Los del VOR llamaron al árbitro al VAR y con sus dos nísperos —y todo el Pizjuan en ebullición— pitó mano porque le salió del pito.
Si el año pasado nos robaron la Liga ante el Sevilla, lo de esta noche apuntó tan alto como entonces. Poco más merecía comentar. O no.
“Solo el penitente pasará” rezaba la tercera prueba de la Última Cruzada de Indiana Jones, la enésima prueba de fe del hincha madridista. Y el penitente pasó. Fue Nacho.
Carlo, a la desesperada, introdujo al canterano en el eje de la defensa para situar a Alaba en el lateral izquierdo, y en el 83´, en el primer balón que tocó, embocó el balón a la red a pase de Carvajal, esta vez por su banda derecha, después de un triple Axel del otrora perla colchonera Oliver Torres que, como no, reclamó falta. Esta vez el trencilla no prevaricó.
El Madrid seguía y seguía a lo largo de siete minutos de descuento. Le sobraron cinco. A los 92 minutos Rodrygo, espectacular reactivo, imparable revulsivo, recogió un taconazo de Vini rodeado de contrarios, cambió de ritmo, penetró en el área y descargó atrás para Karim.
Esta vez sí.
2-3 minuto 92.
De poco valió que el colegiado innombrable tratara de prolongar otros tres minutos sobre los siete de descuento.
Penitencia, pasión y escándalo en Sevilla. Nadie había ganado aquí en esta Liga.
Hala Madrid.
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Buenos días, amigos. Hay media Liga en juego esta noche, a partir de las nueve, en Nervión, donde el Madrid puede dar un golpe tremendo a un campeonato local que no debería escaparse. El estadio del Sevilla es un mal lugar para tener mucho en juego. Los de Lopetegui son terceros en la tabla por méritos propios, tienen un equipo potente y es un escenario particularmente hostil con el Real Madrid.
Con todo, una cosa es ser conscientes de las dificultades que la ambición de ganar allí trae consigo (Ancelotti haría muy mal en creer que será fácil) y otra muy distinta el planteamiento que hace de esta previa la prensa cataculé, cuya aproximación al partido es tronchante, amics.
“La Liga puede revivir en Sevilla”, titula Sport en su recuadro superior. ¿Es la expresión de una posibilidad o la de un deseo ferviente? Os dejamos a vosotros la respuesta, pero por si tenéis alguna duda os sugerimos un vistazo a la cara de Benzema en la foto con la que se ilustra esta exposición. Es exactamente el gesto que Lluís Mascaró, director de Sport, querría encontrar permanentemente en la cara de Karim. Ahora que estamos en Semana Santa, no muy lejana a esa sería la expresión en el rostro de la Verónica al enjugar el de Cristo. Una cara de pasión, de padecimiento indecible, de clamor al cielo en petición de que pase este cáliz, si es posible. Tiene Benzema en esa foto exactamente la misma cara que San Felipe en la recreación de su martirio que hizo José de Ribera, aunque ese modo de mesarse el rostro sea más propio de alguna virgen doliente del Greco.
De todos modos, el argumento central de la portada es el fichaje de Lewandowski, pero no por el Madrid, cuidado, sino por el Barça. Nos informa Sport de que el entorno del jugador se reunirá con el Bayern “en cuestión de días” para saber si se marcha o si renueva con el Bayern. Lo de “en cuestión de días” es una acotación temporal que nos comunica una fe absoluta en la noticia. Si hubiesen escrito “el jueves que viene a las doce menos cuarto”, no nos habrían convencido del todo, pero eso de “en cuestión de días” suena sin embargo creíble hasta decir basta. Esto lo tiene Mascaró controladísimo, hasta el punto de conocer que “el polaco daría el OK para fichar por tres años”. Para fichar por el Barça, insistimos, o sea, como Lautaro, Neymar y otros grandes clásicos del portadismo sportadiano. Lautaro, de hecho, cedería el dorsal número nueve al bueno de Robert.
A nosotros todo esto nos parece genial, aunque no podemos evitar una punzada de pena profunda al imaginar el disgustazo de esta gente al recibir el golpe, la comunicación por parte del Bayern de que desearían obtener alguna compensación por la transferencia del futbolista. No sabemos si Mascaró estará preparado para eso. Ahí sí que va a ser la cara del eximio Lluís la que nos va a recordar a la de la Verónica.
Y seguimos nuestro recorrido por el proceloso mundo del cataculerío con la portada de Mundo Deportivo, que hoy versa de manera principal sobre las renovaciones pendientes en Can Barça, a saber, de izquierda a derecha: Araujo, Gavi, Dembélé y Sergi Roberto.
Una nueva joya se presenta ante nuestros ojos, leed con nosotros: “El acuerdo con el central (Araujo) está cerca y el factor económico marca los otros tres casos”. El refinamiento que ha encontrado esta gente para hablar de las telarañas que se enseñorean en su caja es digna del cardenal Richelieu. Resulta que la discusión de un asunto económico, como es una renovación de contrato, viene marcada por el factor económico. El descubrimiento ha de haber sido traumático. La sección del tiempo en las noticias viene marcada por el factor meteorológico, el coito viene marcado por el factor sexual y la renovación de contrato de unos futbolistas viene marcada por el factor económico. La sofisticación en la dialéctica perogrullesca que esta gente ha alumbrado para no decir abiertamente que no hay un duro es digna de causa más noble.
Prosigue por lo demás el trauma derivado de la eliminación en el Torneo de Consolación para Hermanos Medianos, con la xavineta derrapando más allá de los límites de la carretera y estampándose contra las peñas. Parece que lo que más escuece es que el desastre deportivo se diera ante los ojos de 30.000 alemanes que como veréis, en el faldón inferior, Mundo Deportivo llama “marabunta”, como en el título de aquella película de Charlton Heston en que invadían el planeta las hormigas. Cualquiera de las acepciones que da la RAE (consultadlo si no) a la palabra “marabunta” denota por parte de Mundo Deportivo una rabia faltona y mezquina que nos divierte muchísimo.
Marca se centra en lo importante, es decir, en lo del Sánchez Pizjuán de esta noche que ya nos tiene de puntillas, a esta hora de la mañana. “Medio alirón en juego”, sentencia el diario dirigido por Juancho Gallardo, y no podemos estar más de acuerdo, aunque lo que de verdad llama nuestra atención en esta primera plana es la referencia al Atleti.
Al redactor muy probablemente colchonero que ha parido este titular, ¿se lo decís vosotros o se lo decimos nosotros? ¿”En busca de OTRA Champions?” Hemos pasado un cuarto de hora dando vueltas en torno al titular, como un zoólogo daría vueltas ante el cadaver de una nutria diseccionada, tratando de conceder a Marca el beneficio de alguna duda precaria, pero de verdad que no se nos ocurre ninguna explicación para esto.
En busca de OTRA Champions. Pensamos honestamente que lo mejor es que se lo digáis vosotros. Tenéis más mano izquierda y empatía que todo nuestro equipo de portanalistas al completo. Estáis más dotados para no herir los sentimientos de la numerosa pléyade de redactores indios de Marca. Seguro que les reveláis la dolorosa realidad con más tacto. Os sugerimos que, por ejemplo, lo hagáis así.
-Voy a comprarme otro ático a orillas del Támesis.
-Pero si tú no tienes ningún ático a orillas del Támesis.
-Pues mira, ya que dices eso...
As, por su cuenta y riesgo, pone el foco en el mismo sitio que Marca, es decir, en Nervión, allá donde comenzamos este portanálisis nervioso ante la trascendencia del choque. No nos falles, Real Madrid. Llegas en forma a esto. No nos falles, Carlo. Maneja las piezas con sabiduría en este excitante tramo final de la temporada. Estamos contigo.
Pasad un feliz Domingo de Resurrección.