Mala hora. Las dos. Las 14, que no La 14. Una hora menos en Canarias. Uno no sabe si está en los aperitivos, los entremeses, los entrantes, el primer plato o el segundo. O en plena sobremesa, no sabemos si de café, copa y puro, si uno fuera europeo del otro lado de los Pirineos. Guti en la retransmisión resumió el asunto en que era la hora de comer, incluso de salir de un after, añadimos nosotros.
Y así entró al partido el campeón de Liga: a recoger amapolas.
Tanto, que en la primera jugada del encuentro Muriqi recibió en presumible fuera de juego un balón largo que convirtió en delicado sombrero sobre un Rüdiger que colecciona un despiste por partido. Después remató de volea con furia kosovar para apurado lucimiento de Courtois.
Mala hora para escalar la gran pirámide azteca de Uxmal que ha hecho Javier 'el vasco' Aguirre del Mallorca. No en vano, hasta hoy en el Bernabéu, el modesto equipo balear sólo había encajado tres goles, todos de penalti.
Quizás por eso, Carletto e hijo prescindieron del valladar defensivo de Tchouaméni en la medular y diseñaron un centro del campo merengue jugón con Toni Kroos, Valverde y Ceballos, bajo la batuta del alemán, Hazard en el lugar de Karim, escoltado por los brazucas Vini y Rodrygo en sus respectivas bandas. Mucha movilidad para desarbolar el sólido entramado defensivo de un serio Mallorca en la capital.
Tras el susto inicial, el Madrid impuso su ritmo (Kroos), poderío (Valverde) y calidad (Ceballos), pero sin demasiada mordiente. Vinicius y Rodrygo fueron los protagonistas de las mejores ocasiones del Real en el primer tramo del encuentro, ambas culminadas sin limpieza, las dos tras fenomenales pases largos de Alaba y Ferland Mendy.
Algún disparo lejano más, pero poco colmillo.
Tan poco, que lo más celebrado por el Bernabéu en una hora para las pipas más propicia que nunca fueron dos caños consecutivos -de los de poner sotana- realizados lejos del área por un mágico Vinicius. Tal y como suelen acabar estas cosas, el balón le fue arrebatado de malas maneras, pero, cómo no, la primera amarilla fue, acto seguido, para Mendy por responder a la brava a las mil y un tarascadas de Maffeo.
La embriaguez de la hora parecía sumir irremisiblemente al campeón en una peligrosa atonía. Valverde trató de despertar al equipo con una recuperación asombrosa para frenar una escapada de Maffeo. Más asombrosa resultó la falta y la amarilla señalada por Figueroa Vázquez. Kang-in Lee botó la pelota y, Muriqi, remató a la red de violento testarazo. Mendy, despistado, no vio dónde estaba el fornido kosovar del moñito, aunque por altura (1,94) su marcador tendría que haber sido Rüdiger.
Minuto 34. 0-1. Dos y media de la tarde. Mala hora para remontar.
Si el Mallorca había permanecido agazapado detrás del esférico, tras su gol se refugió sin remilgos en su campo. El Madrid despertó enrabietado de la siesta. Como si hubiera recibido un bocinazo en la oreja mientras sesteaba. Tanto incluso, que Vini se perdió en amargas protestas tras un piscinazo neymariano que poco después, Hazard, transparente e intrascendente en el primer periodo, trató de replicar rodando por el suelo como antaño Isco y cosechando exactamente su mismo fracaso.
Fue, no obstante, un balón conservado con clase y bravura por un Ceballos acorralado y un posterior disparo lejano envenenado de Vinicius el que acabó por inflamar al Bernabéu, dispuesto a trasladar su brujería a los minutos de descuento… del primer tiempo.
Y entonces, al filo del descanso, llegó la magia. Valverde, Pajarito, Halcón, F16 o pterodáctilo, recibió en su propio campo, avanzó con potencia con una conducción vertical y fulgurante, sorteando rivales a campo abierto durante 52 metros, para, desde la frontal, clavar con la zurda un violento golazo en la escuadra derecha del arquero del Mallorca.
Imparable 1-1. Minuto 47. Gol psicológico. Al diván ambos equipos. Sin cambios al descanso.
Tras la incandescencia de los instantes finales del primer tiempo, el partido, el estadio y el anfitrión parecieron regresar a esa bucólica melancolía de antaño. No así el Mallorca, empeñado en morder y rascar con oficio para frenar cualquier aproximación blanca.
Esperaba el Madrid un destello que no llegaba por embotellamiento en los metros finales, propiciado por unos y otros. Debió pensar lo mismo Carletto, que decidió frotar la lámpara mágica de Luka Modric en el banquillo para suspiro del Bernabéu. A falta de media hora entraba en el campo el hechicero balcánico en el lugar de un muy desdibujado Hazard. Y, sorprendentemente, Nacho por un Mendy desatento y poco profundo este mediodía. Los Ancelotti movían todas sus fichas -Alaba a la izquierda, Rodrygo falso 9 ahora- en un intento cada minuto más angustioso por desarmar al diamantino Mallorca de Aguirre.
Pudo hacerlo Lucas, más profundo en su banda que Mendy en la suya, con otro disparo lejano con rosca que se marchó rozando el arco bermellón. Se adivinaba un toque de corneta que pudo resonar por toda la Castellana si llega a marcar el Mallorca después de que Costa penetrara con precisión quirúrgica en el área y cediera atrás para pifia de Antonio Sánchez. De lo exiguo que mostraron los baleares en ataque además del gol de Muriqi.
Fiada la cosecha del punto a su fiabilidad defensiva, los bermellones resistían y resistían ante un Madrid con pocas ideas, apagados sin Karim, perdidos en el laberinto de los falsos nueves de Eden primero y Rodrygo después. En el 68´entraba Camavinga por un audaz Ceballos en busca del electroshock vigorizante que siempre suele prometer el joven francés cuando entra desde el banquillo. Lo hacía segundos después Carvajal tras lesión de Lucas Vázquez. Al ser tercera ventana, y agotados los cambios, las posaderas de Asensio -y su fenomenal tiro de precisión que desatasca partidos así- no se levantarían del banco.
No hubo que lamentarlo demasiado. A poco más de un cuarto de hora para el final, Rodrygo estrenó su posición de ariete mentiroso recibiendo de Modric y avanzó con decisión y en línea recta hacia el área, resistiendo tarascada tras tarascada. Descargó en el último momento para Vinicius, que controló largo con la derecha para evitar a los defensas y cruzó dulcemente con la zurda ante Rajkovic para adelantar al campeón y marcar por quinto partido consecutivo. Líder.
A empujones, aupados por un córner que llegó a repetirse tres veces tras sucesivos rifirrafes entre Raíllo y Vinicius, que se las tuvieron tiesas todo el partido, trató el Mallorca de buscar el empate, mientras Vini se empeñaba en incendiar a la grada arenga tras arenga, provocación brasileira tras provocación brasileira y fea falta recibida tras fea falta recibida.
Ovación tras ovación también. Todo hay que decirlo.
Ya no hay memes sobre Vini. Desde el banquillo y también Kroos, Alaba y Nacho desde el césped, pedían tranquilidad al inflamable Vini.
Más allá de la soflama inflamada, transcurrían los minutos en favor del campeón y líder, más proclive en sumir, ahora sí, el partido en la siesta, pensando en la Champions y en el Atlético del próximo domingo. No lo pensó así Goes, dispuesto a explotar cuanto antes. Cuando el partido agonizaba penetró en el área, burló a un defensor con un requiebro de pierna diestra a zurda, añadió un recorte seco para dejar a otro marcador por los suelos y disparó cruzado inapelable para hacer el tercero. Se postula a sustituto de Karim en detrimento de Eden.
Hubo tiempo incluso para que Rüdiger se sumara a la fiesta rematando a gol una falta lanzada por Kroos en el descuento.
El Madrid ganó en mala hora. Goleó incluso.
Pero desde la cima de la Liga todas las horas son buenas.
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Existe, desde la llegada de Rüdiger al Real Madrid, el debate dentro del madridismo de si Ferland Mendy debe ocupar un lugar en el banquillo para dejar que el suyo en el campo lo ocupe Alaba y, a su vez, el alemán ocupe el del austríaco. Alegan, en defensa de esta postura, que el desempeño ofensivo de Mendy es insuficiente para un equipo como el Real Madrid, cuyos dos últimos laterales izquierdos han sido dos auténticas leyendas de la historia de este deporte, cuyo fútbol primaba lo ofensivo sobre lo defensivo: Marcelo y Roberto Carlos. Ante tal perspectiva, deposito en la mesita, con pesar y pereza, mi jarra de cerveza, me levanto ojeroso del sofá, dirijo mi vista hacia la espada que adorna la pared de mi salón, encamino mis pies hacia ella para asirla con ambas manos y me dispongo a emprender la defensa a ultranza del lateral francés.
Es totalmente comprensible que la transmutación del lateral izquierdo a un perfil más físico que técnico como es Ferland genere cierta confusión a ojos del aficionado merengue. Y es cierto que Mendy no posee la calidad técnica de Marcelo. De hecho, nadie la tiene en el fútbol actual. No hay jugador en todo el panorama mundial capaz de controlar cualquier balón, desbordar de manera tan impredecible y asociarse con sus compañeros como lo hacía nuestro último capitán. No existe ese jugador (Alaba tampoco lo es), pues al parecer Marcelo poseía el monopolio de la genética de ese arquetipo.
Mendy destaca más bien por lo contrario. El francés es una roca defensiva. Así, tal cual. No voy a acudir a esa estadística tan manida del número de derrotas que ha sufrido el Madrid cuando alineó a Ferland en contraposición a cuando no lo hizo porque considero injusto acreditar la derrota de un equipo a la mera presencia o ausencia de un jugador (pese a que pueda tener una evidente influencia en el sistema defensivo del equipo). El fútbol depende de demasiadas circunstancias como para tratar de simplificarlo tanto. Pero sí que me gustaría resaltar una estadística que hace más justicia a la hora de tratar de definir a un jugador como Mendy: Ferland fue el jugador más difícil de regatear durante la pasada edición de la Champions League, con una proporción de 0,1 regates por partido en los 10 partidos que jugó. O lo que es lo mismo: sólo fue regateado una sola vez en esos 10 partidos. Todo esto jugando contra equipos con el potencial ofensivo de PSG, Chelsea, City y Liverpool, lo cual da un valor añadido a esa estadística. Y aunque esto pueda parecer una virtud puramente defensiva, también posee cierta connotación ofensiva. Esta cualidad implica que el 90% de las veces que Ferland sea encarado, no va a ser superado; el equipo posiblemente va a recuperar el balón y en muchas ocasiones poder iniciar una transición ofensiva rápida. Y eso, a un equipo que aúna a extremos tan rápidos y potentes como Vinicius, Rodrygo o Valverde le abre un sinfín de posibilidades a la hora de realizar un contrataque.
Ferland fue el jugador más difícil de regatear durante la pasada edición de la Champions League, con una proporción de 0,1 regates por partido en los 10 partidos que jugó. O lo que es lo mismo: sólo fue regateado una sola vez en esos 10 partidos
En cuanto a su calidad técnica y su aporte ofensivo, es cierto que el francés sale perdiendo en la comparación con sus predecesores y, si bien encuentra ciertas dificultades a la hora de controlar balones complicados y no siempre tiene la claridad necesaria para encontrar al compañero mejor situado, tampoco creo que Ferland sea tan nulo ofensivamente como se le suele considerar. Mendy es un jugador extraño, de movimientos complejos, que ha aprendido a encontrar en sus defectos una manera de aprovechar sus fortalezas. Esa falsa torpeza que caracteriza al lateral (generada principalmente por esa delicada lesión de cadera que sufrió y le obligó a “reaprender” a andar) ha sido motivo de mofas y burlas para periodistas y detractores, pero Ferland ha sabido aprovecharla como una virtud para sorprender a rivales y hasta compañeros, y salir de situaciones imposibles o insospechadas para cualquier jugador que no crea infinitamente en sus capacidades. Mendy tiene tal fe ciega en sus cualidades, que en cada partido llega un momento (el momento Dark Mendy, como lo llama cariñosamente un buen amigo) en el que a Ferland le parece una idea extraordinaria coger el balón en mitad de la presión del equipo rival y salir de la misma conduciendo, regateando y batiendo de una tacada dos líneas rivales. O “¿por qué no?”, piensa Ferland, realizar una ruleta zidanesca en su propia área ante la presión de Pedri en todo un clásico con el partido sin decidir y cerca del final del mismo. Al espectador y a los rivales, este tipo de acciones les desconcierta. A Ferland no, porque sabe perfectamente que puede hacerlas. Ferland sabe que, aunque parece que ese control se le ha escapado un poco, el balón sigue en su haber. Ferland sabe que, aunque ese pase puede parecerle una piedra a un jugador normal, a Kroos o Modric les parecerá controlable. Y Ferland sabe que cuando dos rivales le enciman y sonríen con suficiencia pensando que ya le han robado el balón y la presión ha surtido efecto, le basta con esconder la bola y esperar a que aparezca el hueco para que su desparpajo y su potencia física hagan el resto y salga airoso de sus rivales. Últimamente se ve mucho una acción de esta índole por parte del francés en cada partido.
Con Mendy ocurre algo similar a lo que sucedía con Raúl. De Raúl se decía que era un delantero sin técnica porque sus movimientos a veces, como los de Mendy, eran poco ortodoxos. Sin embargo, cuando la eficacia de los mismos alcanzó un porcentaje tan alto y cuando los golazos imposibles (no sólo sus mágicas cucharas) del delantero madrileño fueron tantos que esta teoría se acabó cayendo por su propio peso, se acabó determinando que Raúl no es que no fuera técnico, sino que no era estético. De la misma manera, Mendy es un jugador que no es estético, pero sí efectivo. Aunque sea un lateral de corte defensivo, su exuberancia física y la sorpresa que genera en sus rivales por sus movimientos le hacen un jugador del que se recuerdan acciones ofensivas “inesperadas” que resultaron en goles importantes como el centro a Benzema en el derbi de la liga 2020, el gol (con la pata de palo que le atribuían algunos) contra el Atalanta en aquel partido de ida que parecía condenado al 0-0, o el gol contra el Granada que valió media liga. No destaco el centro a Karim en la ida de semis en Manchester porque la totalidad de la autoría de ese gol pertenece al próximo Balón de Oro.
En cuanto a si debe ser suplente por detrás de Alaba, creo que el debate, aunque legítimo e interesante por las diferentes cualidades del austríaco, es bastante irrelevante, ya que el concepto de suplencia no existe como tal en el Real Madrid de la temporada 2022/23. Dirijo la vista al banquillo en cada partido y lo cierto es que sólo veo titulares. Es tan alto el nivel de esta plantilla que una semana ves a Camavinga y Rüdiger en el banquillo y en la siguiente a Kroos y Alaba o a Modric y Mendy. Creo que la gestión que está realizando Carletto con los jugadores este año es tan buena y variada que los minutos van a estar repartidos de tal forma que los aficionados no vamos a saber realmente qué jugador es titular y cuál es suplente, especialmente en la defensa y el centro del campo. Es probable que la presencia de Mendy o de Alaba (o hasta de otro jugador) en el lateral izquierdo se ajuste más a la necesidades específicas de cada partido o al momento del mismo que a la presunción de titularidad de uno de los dos compañeros sobre el otro. Ancelotti sabe mejor que nadie qué le puede dar Ferland y qué le puede dar David y no tengo dudas de que les seguirá sacando el mejor partido posible a ambos como ha hecho hasta ahora.
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Buenos días, amigos. Tenemos hoy muchos calderos al fuego y no sabemos bien cómo atenderlos a todos sin que nos hierva la leche, sin que se nos quemen las croquetas, sin que se nos pase el arroz. Nos obliga nuestra querida prensa deportiva a ampliar el foco para tener en cuenta noticias de fútbol, de baloncesto, de tenis y, ay, incluso una noticia médica que, por ventura, parece estar teniendo un tranquilizador desenlace.
Se paró el tiempo y todo fue silencio durante demasiados minutos ayer en el estadio del Cádiz cuando un aficionado sufrió un accidente cardíaco. Los servicios médicos presentes en el campo se movilizaron para que todo quedara en un susto y la imagen del partido no fue otro gol de Lewandowski, ni otro regate de Dembélé, ni otra victoria del Barcelona, ni la endeblez del equipo gaditano, sino la carrera del portero del Cádiz, el argentino Jeremías Conan Ledesma, acercando lo más rápidamente posible un desfibrilador a la zona de la grada hacia la que todos suspirábamos.
"Cuando la goleada es lo de menos", dice Marca al respecto de lo dicho en el párrafo anterior. Nos apuntamos ese titular, con el que coincidimos plenamente, sin menoscabo de reconocer que este Barcelona carbura con diligencia y con una contundencia desconocida por aquellos lares desde hacía tiempo. Cabría decir que, a estas alturas de temporada, no ha encontrado la parroquia culé un rival de altura, pero la cosa quedaría incompleta si no añadimos que la pasada campaña cualquier rival le podía hacer daño al Barça sin necesidad de tener una gran altura, mientras que en la actual la cosa no parece pintar de ese modo. Míopes seríamos si no lo viéramos, aunque nos pese verlo, no solo por el hecho en sí de comprobar que nuestro máximo rival vuelve a tener maneras de duro rival, sino por los modos palanquiles que han hecho posible esta circunstancia y hasta por el modo, digamos templado, con que desde nuestro club se ha visto con buenos ojos este rearme.
En todo caso, arrieros somos y en el camino andamos, así que toca seguir ganando hoy al Mallorca a la hora del aperitivo para afianzar el paso en una liga que parece presagiar un número abultado de puntos para el campéon. No estarán Militão y Benzema, o lo que es lo mismo, estarán Rüdiger y Hazard, de quienes esperamos lo mejor, aunque solo sea porque necesita la plantilla estar conectada toda ella y ofrecer su mejor versión para que la cosa funcione tan brillantemente como hasta ahora.
Y si de brillantez hablamos, es un orgullo no poder eludir los motivos centrales de las portadas madrileñas: por un lado, la gallardía de la selección de baloncesto y, por otro, el vértigo del joven Alcaraz. La primera conquistó anoche su enésima plaza -parece un ejército ese equipo- al ganar en la prórroga a Lituania, obteniendo su pase a los cuartos de final del Eurobasket. El segundo disputará esta noche la final de US Open, con el número 1 del mundo como premio aún más gordo.
Las portadas culés también recogen todo lo dicho hasta ahora, si bien su asunto destacado es el buen hacer de su equipo ayer en el Nuevo Mirandilla. Decía Xavi estos días no sabemos qué del ADN Barça, que parecía incluir el juego de posesión y toque corto, y también el aprovechamiento de los espacios en largo, y también el contragolpe, y también la pausa, pero también la velocidad, y también el cous-cous, el arroz a banda, la carne estofada, la vichyssoise, el gazpacho, las papas arrugadas, los macarrones con queso, el café con sal y la tortilla con azúcar. Todo cabe en la cocina culé. Todo lo incluye y fagocita el relato si la cosa funciona.
Al descanso contra el Cádiz la cosa iba con empate a cero. Puede que haya debido de entrar Lewandowski para que el horno diera la temperatura adecuada, pero eso sería reducir la excelencia culinaria para hablar tan solo de pegada, y ya se sabe que la pegada es la virtud/defecto que tiene el Real Madrid en exclusiva, que jamás ha sabido cocinar ni un huevo frito.
Un RCD Mallorca imbatido a domicilio en las dos salidas que ha tenido en Liga visita el Santiago Bernabéu en horario de aperitivo este domingo. En la primera jornada igualó sin goles en San Mamés y en Vallecas se llevó la victoria con suficiencia por 0-2. En casa ha tenido más problemas al caer con el Real Betis y empatar la semana pasada ante el Girona. El ‘Vasco’ Aguirre sigue al frente de un equipo que se ha reforzado con el portero Rajkovic, el delantero Kadewere y los centrales Nastasic y Copete. En cuanto a las bajas, la conocida de Kubo, la de los laterales Sastre u Oliván y la de los veteranos Salva Sevilla y Manolo Reina. El técnico mexicano opta por fortalecer al equipo jugando con un 1-5-4-1. Sin ausencias destacadas para el partido en Madrid, lo normal es que el XI se parezca mucho a lo que ha venido utilizando. Esto es: Rajkovic en portería, Maffeo y Jaume Costa laterales; Valjent, Raíllo y Copete centrales; Battaglia y Antonio Sánchez en el doble pivote; Dani Rodríguez y Kang-In por las bandas; Muriqi en punta.
Con un planteamiento de contragolpe y salidas vertiginosas y rápidas por carriles centrales o las bandas, lo lógico será ver a un equipo en bloque medio-bajo que cederá el balón al Real Madrid en espera de robar y esperar su oportunidad. Líneas compactas, juntas y en cuanto se recupere el balón, pocos toques y a lanzarse a realizar contras con la velocidad de Dani Rodríguez por bandera. Con jugadores como Kang-In o Antonio Sánchez intentará descansar un poco más con balón para coger oxígeno, pero si el Real Madrid consigue anularlos se verá un monopolio blanco del cuero.
Aguirre prioriza no tener problemas atrás y sufrir pérdidas dañinas cerca de su área. Los centrales no sobresalen por un estilo elegante sacando el balón aunque tampoco tienen mal pie, sobre todo Valjent. Los isleños no se rasgan las vestiduras si hay que sacar el balón en largo o con pelotazo si se ven muy presionado por el rival. Además, cuentan con un referente que les hace ganar muchos duelos aéreos y divididos, como es el kosovar Muriqi, todo un salvavidas en este aspecto. El delantero baja el balón con su corpachón o realiza prolongaciones a los jugadores del mediocampo que se incorporan desde atrás. La pareja en el doble pivote Sánchez-Battaglia se complementa bien y es el primero el que tiene más capacidad de manejar la pelota y conectar con el ataque. Al argentino le cuesta más girar y, si se le presiona, las posibilidades de éxito para arrebatarle el balón en zonas peligrosas es alto.
Con la defensa de cinco, el Mallorca es un equipo eficiente atrás, como se vio en San Mamés o Vallecas, donde no encajó ningún tanto. Además, el fichaje de Rajkovic en portería está rindiendo a un excelente nivel desde el primer día, siendo de los mejores guardametas del campeonato. Un portero ágil, espectacular y seguro, que tiene oportunidad de lucirse en el Bernabéu. Desde su llegada a mitad del curso pasado, Javier Aguirre priorizó conseguir un sistema defensivo fuerte, firme, sólido. Una defensa difícil de penetrar y que le asegure recibir pocos goles en contra. Los tres centrales son físicos y rocosos, lo que, unido al destructor Battaglia, hace que por el centro sean un cuadro al que es complicado desarbolar. Por la derecha, veremos el duelo Maffeo-Vinicius, del que ya saltaron chispas en el estadio bermellón en la 2021-2022. El lado más débil de la zaga es el izquierdo, con un Jaume Costa con oficio pero que ha perdido velocidad. Estamos ante otra oportunidad para que Rodrygo, si sale de inicio, se pueda lucir y demostrar sus recursos de rapidez, habilidad y llegada a gol. En jugadas de estrategia cuentan con al menos cinco jugadores potentísimos por arriba y hacer daño a balón parado con el debe del Madrid en las últimas fechas no será sencillo.
El Mallorca ha rentabilizado muy bien sus goles y con tres de los cuatro a favor ha sumado sus cinco puntos actuales. Los referentes ofensivos son sus tres piezas arriba: Kang, Dani Rodríguez y Muriqi. El coreano es el jugador talentoso, con visión de juego, habilidad en el regate, capacidad para filtrar últimos pases y un golpeo magnífico con la zurda. Dani Rodríguez es un atacante muy rápido, con buen regate en carrera y gran llegada al área para finalizar con su disparo con la derecha. Y Muriqi es un quebradero de cabeza para los centrales por su físico, fuerza y altura. Los balones desde la banda para que cabecee el kosovar es el recurso más frecuente que utiliza el Mallorca porque sabe de la gran capacidad de éxito para que su 9 lo emboque a la red. Para ello y con los tres centrales guardando la posición, ambos carrileros suben mucho la banda y buscan el 2vs1 con los laterales rivales. Además, tanto Maffeo como Jaume Costa tienen calidad para poner envíos laterales. Otro gran peligro serán los córneres y faltas con futbolistas que van muy bien por arriba: Muriqi, Raíllo, Valjent o Battaglia.
Equipo fuerte, físico, compacto, expeditivo atrás y rápido y directo arriba. Así ha trazado Aguirre el Mallorca de la 2022-2023 en Liga en una extensión de las claves que le dieron la permanencia la temporada previa. Su objetivo este año volverá a ser de nuevo mantener la categoría y para eso el mexicano sabe que ser rocoso y encajar pocos goles es vital para el éxito de esta empresa. El ADN del estilo del técnico mexicano es ser un conjunto siempre competitivo, intenso y enérgico. Estas cualidades no se negocian y el jugador que no lo cumple va al banquillo por otro que se quiera comer el césped. Además, en el plano de gestión de vestuario es un entrenador al que le gusta tener a todo el plantel metido, mentalizado y consciente de que en cualquier momento le puede llegar la oportunidad de jugar y de ayudar. El once bermellón trabaja, lucha, se muestra unido y con compromiso los 90 minutos.
Vedat Muriqi es el delantero referencia de los baleares. Durante el verano hubo tira y afloja con la Lazio pero finalmente se llegó a un acuerdo de traspaso por unos 7m€. El kosovar dejó gran sabor de boca tras llegar cedido en enero y fue parte vital para que el RCD Mallorca siga a día de hoy en primera división. Es un delantero tanque de los de antes. Un jugador muy fuerte, robusto y con una altura de 1,94 cm. Es el punta que hace mucho daño a los centrales porque los fija, pelea todos los balones, moverle es complicado por su tamaño y potencia y que por arriba las toca todas. Mañana tendrá una gran batalla con Rüdiger y el alemán deberá fijarlo de cerca dentro del área porque, si hay balones cruzados o centros, va con todo con el martillo que tiene en la cabeza. Así, con la testa, ha sumado sus dos goles ligueros frente al Real Betis en casa y ante el Rayo en el estadio vallecano.
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He seguido de refilón la rueda de prensa de Carlo Ancelotti y me ha parecido muy bien todo lo que ha dicho. Por supuesto, esto ya no es noticia. La única vez que Carletto dijo algo chocante fue hace siete años o cosa así, cuando anunció que Casillas y Keylor se turnarían en la portería “para que todo el mundo esté contento y haya paz”. De entonces para acá, y superada esa extraña excepción, cada pronunciamiento del técnico italiano es un prodigio de sentido común y caballerosidad, no exenta a veces de cierta retranca. Se me ha escapado ese momento, pero leo por ahí que ha regañado a Fernando Burgos por estar “tomando un café” y no enterarse así de que Courtois estaba en perfecto estado, nada de lesiones como dejaba entrever Burgos. Aprovecho para revelar que no solo el árbitro De Burgos Bengoetxea no es pariente mío, como las redes se han obstinado falsamente en extender, sino que de quien es realmente primo, por parte de padre, es de Fernando Burgos. El apellido los junta y ellos se crían. (SPOILER: es una broma).
Uno de los nombres propios puestos encima de la mesa, durante el encuentro de Carlo con los redactores, ha sido el de Eden Hazard. Parece que volverá a formar parte del once inicial, dado que “lo hizo muy bien” ante el Celtic. Pongo las comillas por citar al técnico, no por desmarcarme de su opinión, con la que coincido. Así, el belga gozará de una nueva oportunidad o verá si es capaz de coger este “tren”. A quien cito aquí es al diario As, muy dado a metáforas ferroviarias cuando se trata de meter presión a determinados jugadores.
Yo lo de hablar de trenes para inocular angustia en el interesado lo entiendo mejor que nadie. No en vano soy el típico agonías que sale de casa tres horas antes para anular la posibilidad de llegar tarde y perder el expreso de las 5:15 o cualquier otro que no cantaran los Who. A mí me hablas de trenes y ya me pongo nervioso, que es justamente, entiendo yo, lo que As pretende causar en Hazard: nervios.
No es solo As, claro. La práctica totalidad de los medios plantean cada nueva titularidad de Eden como una oportunidad que agónicamente debe ser aprovechada. Se entiende más o menos, dado que es un futbolista con tres temporadas de práctica intrascendencia a sus espaldas, por lesiones o por lo que sea. Lo que no se entiende es que, mientras a Hazard esto se le recuerda perpetuamente, a Dembélé, en la otra orilla del río, no se le recuerda jamás. Nadie le recuerda nunca a Dembélé que lleva en el Barça no tres, sino cinco temporadas convertido en un absoluto meme después de haber costado 150 millones (¿o son 120?, me lío con el precio de Coutinho).
La doble vara de medir es escandalosa. Con Hazard todo es la última oportunidad, el tren postrero, la convocatoria de gracia después de una ristra de suspensos que no cesan de recordarle. Con Dembélé, en cambio, no es nunca nada de eso. A Dembélé no se le recuerda nunca nada. Dembélé, mediáticamente hablando, es un recién llegado al Barça. Dispone del beneficio de la pizarra limpia, del partir de cero, de la hoja en blanco. Cada buena jugada de Dembélé, que hasta la fecha ha sido una ruina clamorosa en lo deportivo y en lo financiero, se recibe con vítores casi vírgenes. Cada buena jugada de Hazard, en cambio, es inmediatamente interpretada en términos de “ya era hora”, de “ya le valía”, de “¿será que al final nos sirve de algo?” Hazard es el hijo pródigo que no se quita de encima los reproches de tantos y tantos hermanos celosos. Dembélé, en cambio, parece un legionario, porque en La Legión ya se sabe que “nada importa tu vida anterior”.
Otro de los temas que, con mucha mala uva e infinito piperismo, han sido introducidos a Carlo es el de los bailes de Vinicius. Hay monjas laicas, algunas con barba y gafas, que se rasgan las vestiduras cuando Vini baila tras marcar, cosa que por lo visto está muy fea y muy penada por los supertacañones de la nueva deportividad cuyas reglas, claro, solo se aplican al Real Madrid.
Se baila para procurar al planeta que nos circunda un placer estético, y lo único que debería castigarse es el baile torpe o grosero
A Carletto le han preguntado por el tema y ha defendido el derecho del delantero a bailar. Que haya que defender el derecho de alguien a bailar es suficientemente sintomático de los tiempos que vivimos, tiempos que se viven infinitamente más fuerte en el Madrid que en otros lados. Ha vuelto Carlo a tirar de laconismo arguyendo que Vinicius “es brasileño” y “baila bien” para reclamar que se le reconozca el derecho a hacerlo, y no es ninguna tontería. Se baila para procurar al planeta que nos circunda un placer estético, y lo único que debería castigarse es el baile torpe o grosero. El baile brasileño es el mejor, los bailes lusófonos lo son en general, comenzando por la kizomba. Yo descubrí la kizomba en su tierra original, Angola, y apareja un frotamiento interpernil tan fogoso que la comunidad de expatriados españoles de Luanda lo rebautizó ejemplarmente como “el baile de la cebolleta”. No es ese el baile que Vini lleva a cabo tras marcar, entre otras razones porque generalmente ya ha ensayado la kizomba con el lateral derecho del equipo rival antes de anotar el gol que celebra.
Y ese baile que precede al otro es justamente, nos tememos, el que las monjas de la nueva deportividad anti querrían evitar, sin que por el momento contemplen visos de llegar a salirse con la suya.
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Esto empieza a parecerse a un esperpento de Valle-Inclán. Mientras nos inventamos pausas de hidratación con la excusa del calor que realmente sirven como verdaderos tiempos muertos (recordemos que el At. Madrid ganó la liga 2020/21 gracias a una pausa de estas) y nos colocan un Mundial en el gélido Catar, va el amigo Tebas y pone un partido en el Bernabéu a las dos de la tarde con previsión de más de treinta grados. Para más inri, los contrarios llegan a Madrid cargados de ensaimadas mallorquinas, cuando el encuentro se juega a la hora del aperitivo para unos o de la comida para otros. Un despropósito, vaya. El caso es que mañana a dicha hora el Real Madrid afronta la 5ª entrada del campeonato de Liga en Chamartín después de la exhibición del equipo en Celtic Park y con unas sensaciones de equipo grande, sólido, serio y casi indestructible. Tenemos un verdadero equipazo que juega como quiere cuando quiere y a lo que quiere, con una plantilla totalmente comprometida y en comunión perfecta con el cuerpo técnico y con el madridismo (salvo las viudas de los cromos del “nueve”, del lateral y demás madridistators). Está claro que el objetivo del equipo es llegar al parón del Mundial invernal con todos los puntos posibles en el bote y tiene trazas de conseguirlo. Ahora, como siempre, unos datos del partido y… ¡HALA MADRID!
Y eso es así porque el Real Madrid le endosó un set al Mallorca. La goleada por 6-1 se fraguó con 3 goles de Marco Asensio, 2 de Benzema y la guinda de Isco Alarcón.
Es propicio por los últimos resultados, ya que el Real Madrid ha ganado 8 de los últimos 9 partidos de liga jugados frente al Mallorca y 10 de los últimos 11 partidos de liga jugados contra el Mallorca como local.
Nuestro Vinicius Junior está en un momento de forma descomunal, sólo hay que ver que ha marcado gol en los últimos 4 partidos oficiales jugados y ha abierto el marcador en los últimos 3 partidos oficiales en los que ha participado.
El asturiano Figueroa Vázquez ha arbitrado 3 partidos oficiales al Real Madrid (2 de liga y 1 de Copa), ¡los tres contra el Elche!, teniendo un balance de 2 victorias y 1 empate, con 5 goles a favor y 3 en contra. Además, ha pitado un penalti en contra del Real Madrid y ninguno a favor, ha sacado 8 tarjetas a jugadores del Real Madrid y 4 a jugadores contrarios, y ha expulsado a Marcelo. Un figura, vaya.
Sí, hay que tener cuidado con este nuevo equipo mallorquín, ya que, en sus últimos cinco partidos como visitante en liga, ha ganado 2, ha empatado 2 y ha perdido sólo uno de ellos.
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Tenía ganas de escribir sobre la plantilla, al menos una columna, porque la realidad es que todo estaba perfectamente planificado hasta el conundrum que formaron Mbappé y adláteres. La realidad es que, salvando ese hueco, me parece un muy buen trabajo de planificación post-Cristiano. Veremos cómo resiste el modelo sin Mbappé, porque los jugadores-franquicia, muchas veces, hacen que un proyecto pase de ser bueno a que sea el mejor. La Champions solo la gana uno cada año.
Inversión de 45 millones para cubrir la portería 10 años con Courtois y Lunin. El fichaje de Thibaut solo es comparable a Oblak, que llegó al Atlético por 16 millones siendo una promesa y, por tanto, un acierto de Simeone y la directiva.
Coste de los fichajes, además de los salarios, alrededor de 250 millones de euros, es decir, cada año 25 millones, lo que supone alrededor de un 3% del presupuesto medio de estos años, solucionando el puesto de portero con el mejor del mundo y uniéndole a Lunin, que te da dos alternativas: un gran segundo portero o una venta con plusvalía.
Inversión de 160 millones, repartidos en: 50 por Militão, 50 por Mendy, 20 por Alaba, 10 por Rüdiger y 30 por Odriozola, más quizá alguna pérdida, mínima, con Theo y quizá algún coste que desconozco con la vuelta de Lucas Vázquez del Espanyol. Claramente el borrón de estos 10 años es no haber podido retener a Achraf y tenerle con Carvajal. No haber renovado a Lucas, y por tanto no haber apostado por Odriozola, teniendo a Achraf. Quizá la pandemia tenga algo que decir en la venta de Achraf, como se vino comentado.
Dependemos de la salud de Carvajal para que sea una defensa Top3 de Europa y, además, tenemos 5 titulares más un canterano, Miguel, que podría volver en cualquier momento.
El coste comentado en fichajes es de 160 millones y los salarios medios de los jugadores actuales rondarán los 80 millones/año, en el caso de los 5 titulares potenciales (Carvajal, Rüdiger, Militão, Alaba y Mendy), y de 24 de los 4 suplentes (Odriozola, Vallejo, Lucas y Nacho). 120 millones al año (aunque Rüdiger y Alaba son jugadores para 5 años más que 10) para tener una de las mejores defensas de Europa, el 16% del presupuesto medio elegido (750 millones de euros).
En mi opinión, aquí debería venir la verdadera disrupción del Madrid, porque considero que, teniendo 5 titulares, deberíamos hacer planteamientos en los que se ahogara al rival usando a los 5 en casi cada partido. La convivencia sería más tranquila, la llegada de Tchouaméni se haría de manera progresiva y lucirían mucho más jugadores como Camavinga o Modric, con la consiguiente ventaja física. Además de evitar el cabreo de Kroos.
La inversión de este medio del campo, en la que todos han sido fichajes para permanecer 10 años en el club, ha sido de 200 millones (da vértigo hasta escribirlo del exitazo que ha supuesto), teniendo 5 “titularísimos” y a Ceballos, habiéndose pagado el fichaje vía cesión en el Arsenal. Solo Tchouaméni permanece en duda, el resto de los 5 fantásticos fueron un robo a mano armada al mercado del fútbol.
El cálculo es que el sueldo a 10 años podría estar en torno a los 800 millones y los fichajes alrededor de 200, por tanto, 100 millones es el coste de, creo que sin lugar a dudas, el mejor centro del campo del mundo. Parece indicar que todos los jugadores tendrán su amortización mínima en 10 años, 13% del presupuesto medio calculado. Chapeau, sin duda.
Aquí es en mi opinión donde hay cosas que explicar. Además, a todos los éxitos comentados anteriormente, debemos aquí señalar que ha habido tres fiascos de manual: Hazard, Jovic y Mariano.
El primero fue un Kaká 2.0 al que, a veces, intentamos pensar que sin la lesión provocada por el lateral del PSG hubiéramos disfrutado. Por hacer honor a la verdad, Hazard no ha sido Hazard en el Madrid ni cinco minutos, igual que Kaká no fue Kaká ni tres, aunque marcara 29 goles y algunos fueran bonitos. Dicen que costó 115 millones. Nunca mais, por esto no ha venido Salah, lo tengo claro.
Lo de Jovic y Mariano fue raro por precipitación. Para Florentino, precipitarse es como para Laporta ser prudente o para Cerezo no vacilar a un periodista; pasa a veces, pero pasa poco.
A Jovic nos lo hemos sacado con un acuerdo de canterano, pero hemos “palmado” hasta la fecha 63 millones, y con Mariano podríamos decir que hemos perdido 14, porque lo vendimos por 8 comprándolo un año más tarde por 22 millones.
Así que revisemos los fichajes, a riesgo de olvidarme de alguno: Kubo, Brahim, Reinier, Vinicius, Rodrygo, Jovic, Asensio, Hazard, Mariano y Benzema, que suponen una inversión de 360 millones, pudiendo ser todos jugadores, por edad, de 10 años en el Madrid. Los sueldos son más díficiles de calcular en este caso, aunque deben rondar los 100 millones al año, lo que supone el 18% del presupuesto.
Dicen que el Madrid quiere tener una ratio masa salarial/presupuesto del 60%, así que ese 9% que no ubico, entiendo que vendrá de los variables por consecucíón de objetivos.
(*) Huelga decir que no manejo ningún tipo de información privilegiada y los datos se han calculado en base a información pública manejada con cierta prudencia.
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Buenos días, queridos amigos.
La madrugada ha sido larga e intensa, tan larga y tan intensa como un partido a cinco sets, si bien no tanto como un partido del Atleti. Los diarios no han podido recoger la que, sin duda, es la noticia de la jornada deportiva: la victoria de nuestro Carlitos Alcaraz en las semifinales del US Open tras derrotar al norteamericano Frances Tiafoe. Carlitos nos ha regalado otro partidazo repleto de puntos inverosímiles y peleará con el noruego Casper Ruud por su primer Grand Slam. De regalo, en caso de obtener la victoria, se convertiría en el número 1 más joven de la historia del tenis. “Y solo tiene 19 años, quillo”, podríamos añadir si nos diera por parafrasear a Kiko, el único comentarista del mundo que se repite más que un kebab a las cinco de la mañana.
El diario As abre con el belga Eden Hazard, quien parece que volverá a la titularidad frente al Mallorca en el partido de mañana, tras su buena actuación del martes en Champions frente al Celtic de Glasgow. “Otro tren para Hazard”. Celebramos que utilicen la metáfora del tren y no la del examen, que es la que los medios suelen ofrecer cada semana: “Examen para Militão”, “Courtois a examen” (no hace tanto de eso), “el Bernabéu examina a Zidane/Lopetegui/Solari”, elijan el que quieran.
En el mundo del fútbol no existe la sustitución perfecta, salvo, quizás, la de Laporta por Bartomeu como gestor/vendedor de humos
La comparación con el tren es apropiada, pues creo que todos deseamos que Hazard se suba a este tren que circula a buena velocidad, sin salirse de sus raíles y rumbo a un destino que no por conocido es menos anhelado. El Madrid necesita sumar efectivos y el puesto de Benzema es el que tiene peor recambio en toda la plantilla, si es que lo tiene. Hazard nunca podrá reemplazar a Karim, del mismo modo que Tchouaméni no podrá sustituir a Casemiro, o Alaba a Ramos, porque en el fútbol no existen los iguales, no hay gemelos futbolistas que puedan sustituir a otro al estilo de Los sustitutos, aquella película de Bruce Willis en la que la tecnología permitía crear réplicas perfectas de las personas. En el mundo del fútbol no existe la sustitución perfecta, salvo, quizás, la de Laporta por Bartomeu como gestor/vendedor de humos.
Con Hazard el equipo jugará forzosamente de otro modo porque Karim, el mejor futbolista del mundo en la actualidad, es diferente a todos los demás. No vendría mal recuperar la mejor versión del belga, un jugador al que apenas hemos visto en tres años, pero que en su día fue el mejor de la Premier y el Balón de Plata del Mundial de Rusia 2018. Es curioso recordar ahora aquel Mundial disputado en Putin’s House. El Balón de Oro fue para el incombustible Luka Modric, que ayer cumplía 37 añitos rebosante de juventud, y el de Bronce fue para el francés Antoine Griezmann, quien se asoma hoy a las portadas por lo que As define como “lío”. El Barça amenaza con demandar al Atleti por el cumplimiento de las cláusulas de un contrato firmado por el Barça. No dejarán de sorprendernos jamás.
Estamos viviendo un caso inédito en el mundo del fútbol. Los clubes se peleaban antes por fichar o mantener a tal o cual jugador, y con Gris-man estamos viendo una auténtica batalla para que se lo quede el otro. Y todo ello entre clubes bien avenidos, como si fueran dos colegas pasándose una granada sin la anilla o un cartucho de dinamita a punto de estallar.
Por su parte, el diario Marca regala la portada a João Félix, el jugador portugués del Malakito, que afirma que podrán pelear LaLiga. Será si les dan 102 minutos en cada partido, suponemos. Como lo que nos interesa a nosotros es el Real Madrid, nos fijamos en el faldón lateral: “Ancelotti se está ganando la renovación”. Tiene contrato hasta 2024, nos indican. ¿De verdad es una preocupación en estos momentos, en el “estado de felicidad” actual? Desde luego que, si logra que Hazard se suba al tren, habrá añadido un merecimiento más a su currículo. Desde aquí confiamos en Carletto, cómo no. En su sonrisa, su bonhomía, sus conocimientos y su habilidad, pero sobre todo en su ceja. La ceja enarcada de Ancelotti nos marca el camino.
Lo mejor en este análisis de la actualidad que pretende ser satírico nos los suele traer la prensa cataculé.
Mientras que Sport nos muestra a Xavi en la actitud propia de quien expele una ventosidad, Mundo Deportivo avisa de lo que puede ser un momento largo tiempo esperado en esta casa: el debut de Bellerín años después del famoso OK de Ernesto Valverde. Ni Mbappé, ni Haaland, ni ningún otro jugador en la historia del fútbol habrá tenido nunca un debut tan esperado como el del glamuroso Héctor Bellerín por el Fútbol Club Barcelona. El acontecimiento histórico está a punto de producirse, amics.
Y no podemos pasar por alto lo que Sport define como “remontada del Barça”: el incremento del límite salarial de -144 millones de euros a +656. El analfabetismo periodístico deportivo de este país no tiene igual y Sport lo define como un incremento “de fair play”. No tienen ni pajolera idea de operaciones financieras, pero vemos que tampoco entienden el significado de las palabras, y aun así, los hay peores.
“Han saneado la economía del club en un solo año”. Vamos a dejar una breve explicación por elevación al absurdo. El límite salarial se define como un porcentaje sobre los ingresos estimados para el ejercicio en curso. Si el Barça ha vendido en 2022 parte de los ingresos de los próximos 25 años, tendrá una previsión muy elevada para este año, pero considerablemente inferior para los siguientes, mientras que los salarios estratosféricos se mantendrán durante los años de contrato firmados.
Supongamos que el año que viene le da a Jan Laporta por vender el Camp Nou e incluso a Pedri. Las palancas de 2023, a razón de 1.000 millones de euros cada uno, por seguir con la elevación al absurdo (ojo, que es la cláusula de rescisión, no inventamos nada). En ese caso, el Barça tendría un límite salarial de unos 2.000 millones y podría cumplir su sueño de juntar a Messi, Neymar, Haaland, Lautaro, Bernardo Silva, O’Rei Pelé y hasta sobraría pasta para resucitar a Maradona. ¿Y un año más tarde? ¿Y tres, cuatro años después? ¿Volverán a culpar a Tebas o a decir que los contratos firmados son ilegales?
Son incorregibles. Claro que tratar de que algunos lo entiendan es más difícil que comprender lo ocurrido con Raúl De Tomás, su representante y el Rayo.
Enhorabuena a nuestras chicas del waterpolo por su título. Pasad un gran día.
Buenos días. Como todos y cada uno de vosotros sabéis perfectamente a estas horas, ha muerto la Reina de Inglaterra. Cada lector de La Galerna tendrá la edad que le corresponda según fecha de nacimiento, pero nos atrevemos a aventurar que Isabel II ya reinaba por entonces. Ha estado en nuestras vidas casi como lo ha hecho el Real Madrid. Ha sido una presencia constante. Ha sido alguien a quien prestábamos mayor o menor atención, pero siempre estaba ahí. No se puede decir (o sí) que tuviera un peso enorme en el desarrollo de los grandes acontecimientos y tendencias mundiales en geopolítica o sociología, y sin embargo el mundo parece otro sin ella.
Es otro, en realidad. Un tótem que secretamente augurábamos eterno ha caído también, derrotado por la fuerza inexorable de la biología, y aquí sí que intuimos que se va al traste el paralelismo con el Real Madrid, porque el Real Madrid sí que es (casi) eterno.
Se nos disculpará que tracemos analogías (o lo contrario), pero ya sabrán ustedes que aquí venimos a hablar de lo nuestro.
Muchos pasan por el Real Madrid, algunos brindando a la institución una pátina de gloria irrepetible, pero incluso ellos pasan, por la misma razón por la que ayer pasó de esta vida el icono más popular del Reino Unido durante casi un siglo. Pasan, se van, porque nada de carne y hueso es imperecedero. Who wants to live forever, que cantaba (qué coincidencia) Queen. Who waits forever anyway, remataba Freddie Mercury la canción. D. Alfredo y D. Paco y Cañoncito pasaron, lo hizo también Juanito y tantos otros, por el mismo motivo por el que lo ha hecho la monarca casi centenaria, pero las instituciones sobreviven. Es de esperar que lo haga la Corona británica, como lo es que lo hará el Real Madrid, que también lleva corona. ¿Cuál de las dos entidades tiene mayores visos de supervivencia en el tiempo? Dejamos tan sesuda pregunta al albur de la mañana.
La sensación es que el Real Madrid es casi eterno, y ese “casi” entra en escena arrastrado por la simple condición perecedera del propio planeta. Hubo un Big Bang (también un Big Ben que hoy salta fácilmente a la mente, pero no hablamos de él) tras el cual aún no se formó el Real Madrid, pero no es descabellado barruntar que seguirá allí cuando el Apocalipsis arramble con todo. Solo él lo destruirá, como hará con los océanos y acaso también con Jordi Hurtado. En el documental La Leyenda Blanca, Jorge Valdano suelta una de sus frases lapidarias: “Creo más en la eternidad del Real Madrid que en la eternidad del fútbol”. Ahí queda eso.
Y precisamente de Valdano queríamos hablaros hoy, o mejor de cierta añeja entrevista de Valdano a Xavi Hernández que, en contraste con una de las últimas ruedas de prensa del Jardiner, produce una risa de lo más floja. Ha juntado ambos cortes el eminente tuitero Pablo Sobrado (un saludo para él), y el resultado es estupefacientemente cachondo.
— Pablo Sobrado (@PabloSobrado7) September 8, 2022
A ver si lo que de verdad va a ser eterno es el ADN Barça. El ADN Barça es absolutamente todo, porque no hay como no ser nada para serlo todo. Ahí te quiero ver, apocalipsis. Una cosa es arramblar con los océanos y las grandes cordilleras y otra cargarte algo que es ello mismo y su contrario, la posesión pero también el contragolpe, el tikitaka pero también los balones a la olla para Luuk De Jong. Cómo coño aniquilas eso, cómo lo arrasas. El Real Madrid también hace uso de largas posesiones (véase el tercer gol ante el Celtic) y lo combina con el contragolpe, pero no trata de encajar nada de esto en ninguna idea dogmática. Al final el ADN Barça es solo un nombre, un cajón de sastre donde el talibanismo balompédico se transmuta en fatua jeta propagandística.
Imbatible. Eso no lo doblegan ni el paso del tiempo ni el Armagedón con peor leche que os podáis imaginar.
Y luego están las portadas del día. Con estas sí que el Armagedón no tiene ni por dónde empezar. Bonito no obstante el montaje de Marca con la bandera británica (La Reina ha muerto, viva el Rey, y no nos referimos en este caso al de Europa), homérico Alcaraz en su ascenso al número uno más joven de la historia y moderadamente preocupante Lewandowski rematando todo lo que le llega en purísima manifestación de ADN Barça. Tú lanzas a Lewandowski una máquina de escribir Olivetti como la que usaba Umbral, la remata con la rodilla introduciéndola sin querer en un sofrito de tu abuela y, sin saberlo, estás construyendo también un monumento a dicho ADN.
¿Qué es el ADN Barça?,
dices mientras clavas tu pupila
en mi pupila azulgrana.
¿Qué es el ADN Barça?
¿Y tú me lo preguntas, Xavi?
El ADN Barça es lo que tú digas que es.
Pasad buenos y eternos días. God save the Queen.
El columnista que escribe de fútbol a menudo tiene que vencer una tentación recurrente, que consiste en identificar las virtudes del futbolista sobre el campo como el supuesto reflejo de los rasgos de su carácter particular. Resulta muy socorrido considerar la contundencia del central expeditivo como la plasmación de su temperamento aguerrido, o encontrar en la creatividad para el último pase del mediapunta la prueba inequívoca de una personalidad bohemia y talentosa. Ya se sabe que el problema nunca reside en mezclar fútbol y literatura; el problema está en hacerlo con la mala literatura, la pródiga en tópicos y metáforas de baratillo. De hecho, al esbozar los anteriores ejemplos, tan trillados, uno no puede evitar sonrojarse de la vergüenza ajena. Y sin embargo, esta práctica, tan frecuentemente un recurso ficticio y facilón, hay ocasiones, escasas pero reales, en que está justificada. He ahí el caso de Toni Kroos, tan inteligente y preciso en sus toques sobre el césped como en las apreciaciones que realiza fuera del terreno de juego.
Solo el propio Kroos sabe hasta qué punto el hecho de que el Mundial se celebre en Catar ha influido en la decisión de su retirada prematura de la selección germana
En una de sus últimas declaraciones, el mediocampista alemán del Real Madrid no ha esquivado uno de los asuntos más polémicos que rodean al mundillo del fútbol este año. Me refiero, claro, al Mundial de Catar. Ha dicho Kroos que los jugadores deberían tener mayor opinión a la hora de designar las sedes de la Copa del Mundo, volviendo a mostrarse crítico con la decisión de conceder la disputa de la competición al país del Golfo. Habrá quien no esté de acuerdo con que los futbolistas se manifiesten —no sería la primera que se escucha aquello de “cobran mucho, que jueguen y callen”—, pero no cabe duda de que se trata de unas palabras valientes, en medio del silenzio stampa de la mayoría de los protagonistas. Solo el propio Kroos sabe hasta qué punto el hecho de que el Mundial se celebre en Catar ha influido en la decisión de su retirada prematura de la selección germana. Por otro lado, también se ha argumentado que la industria del fútbol, no precisamente exenta de hipocresías, no ha demostrado excesivos miramientos a la hora de acudir a multitud de satrapías o a estados poco respetuosos con los derechos humanos, por lo que ahora habría una doble vara de medir. Sin que falte algo de razón a esta última postura, quizá convenga matizar a estos apologetas del realismo que en la vida, incluso entendida desde el cinismo, también importan las proporciones.
Sea como fuere, las declaraciones de Kroos colocan ante el espejo, probablemente de manera involuntaria, a todos sus compañeros de los equipos de la élite y, en menor medida, a los hinchas. Si uno de los principales protagonistas es capaz de efectuar semejante crítica, un aficionado de infantería, al que no lo vincula con el espectáculo ninguna relación contractual o laboral sino únicamente su hobby, indudablemente se halla en una situación menos comprometida para poder cuestionarse su papel. Es cierto que se corre el riesgo de caer en la hipertrofia ética que denuncian autores como Zizek: es decir, convertir las cuestiones políticas en temas individuales. Se pasa a enfocar el asunto de lo político-colectivo —desde donde verdaderamente debería abordarse— a lo ético-personal, colocando la decisión acerca del consumo como foco principal de actuación. Además de la melancolía que conlleva casi siempre todo esfuerzo que se percibe como inútil; el espectador se vería como aquel soldado del chiste: “No me como el rancho, que se joda el capitán”. No obstante, el debate se ha puesto sobre la mesa, y ya explicó Lakoff que, desde el mismo momento en que alguien menciona el término “elefante”, se convierte en imposible no evocar al animal de voluminosa trompa.
La inteligencia constituye un bien escaso, tanto dentro como fuera del verde. Aunque haya algunos caracteres que la aúnen, excepcionalmente, en ambos ámbitos
En cualquier caso, y más allá de que cada cual decida la opción que considere oportuna, resulta de agradecer el valor y el carisma de jugadores como Kroos. Representa la posibilidad de una voz discordante, sin por ello caer en histrionismos caricaturescos ni renunciar a la elegancia y al respeto. No parece fuera de lugar el deseo de que, cuando se retire —esperemos que dentro de mucho—, continúe vinculado a la entidad blanca en algún puesto de representación. Al fin y al cabo, la inteligencia constituye un bien escaso, tanto dentro como fuera del verde. Aunque haya algunos caracteres que la aúnen, excepcionalmente, en ambos ámbitos.
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