Las mejores firmas madridistas del planeta

En Glasgow, Benzema empezó a cojear y tuvo que ser sustituido. Al verlo retirarse doliéndose de su rodilla derecha, el madridismo sufrió un estremecimiento Como el campesino que mira al cielo temiendo la sequía o la tormenta, el aficionado del Real Madrid se preguntó: ¿qué pasa si…? Benzema no se puede lesionar porque la apuesta de la dirección técnica (es decir, de Florentino) por no contemplar el fichaje de ningún delantero centro es prácticamente un salto al vacío que puede condicionar el resultado global de la temporada. Sin embargo se pueden extraer conclusiones interesantes de los dos partidos sin 9 puro que ha jugado el Madrid aunque el auténtico bautismo de fuego de este Madrid acéfalo será, claro, el fin de semana que viene, en el Metropolitano.

Benzema lesión Celtic

Benzema no es sólo el goleador del Madrid sino que es su capitán y, sobre todo, el mejor jugador del mundo en estos momentos. Lo cual no es una afirmación gratuita de hincha enamorado sino una descripción objetiva que sirve sobre todo para calibrar el impacto del francés en el juego de su equipo. Benzema va a ganar el Balón de Oro más merecido en años después de desplegar, en beneficio de su equipo y de un millón de maneras posibles, su inmenso caudal de talento a lo largo de una temporada memorable. “A más a más” su influencia en las victorias del Madrid es tan cuantitativa como cualitativa, tan material como moral. En 2018, cuando Cristiano se largó, sólo él fue consciente del esfuerzo extraordinario que les correspondía realizar a los demás. Aquel año de nefanda memoria Karim se puso el armiño, primero para limpiarlo del barro de la derrota y de la vergüenza y luego para remendarlo, ponerlo bonito y lucirlo más espléndidamente todavía. En su rebelión absolutamente personal y solitaria contra el naufragio del equipo en aquella temporada hubo tanta hermosura como en las noches gloriosas de la Copa de Europa de este año, pues ya entonces su juego empezó a estilizarse, a pulirse y a hacerse esencial, hasta el punto de convertirse en un ejercicio espiritual, como el baile de los derviches o el toreo de Morante. El crecimiento del Madrid post-Cristiano se articula en torno a él, hasta Modric y Kroos empiezan a resultar prescindibles en estos años pero no Benzema, clave de una bóveda tan bella en ocasiones como frágil que tanto en la versión compacta y parca en recursos de Zidane (2019-2020, 2020-2021) como en la exuberante ópera carlettiana de (2021-) se edifica sobre el sillar Benzema.

Benzema no es sólo el goleador del Madrid sino que es su capitán y, sobre todo, el mejor jugador del mundo en estos momentos. Lo cual no es una afirmación gratuita de hincha enamorado sino una descripción objetiva que sirve sobre todo para calibrar el impacto del francés en el juego de su equipo

Cuando un futbolista logra tener tan grande y evidente ascendente en el juego de su equipo, a menudo pasa que al faltar éste lo que antes fluía ahora se atasca. Eso ha pasado en algunas fases de los partidos contra el Celtic y el Mallorca, pero también han pasado otras cosas. Intentando entender la decisión de la dirigencia de no fichar un 9 de recambio me encuentro con los niños brasileños. Siempre he visto a Rodrygo como un capocannoniere clásico, un animal de área típico por más que muchas veces desde que debutó se le ponga de partida caído a una banda, con frecuencia la derecha. Rodrygo no es rápido pero tiene la velocidad del depredador, la explosividad de la cobra y su capacidad para levitar entre líneas igual que un fantasma. Su gol al Mallorca es una prueba, así como su asistencia a Vinicius en el mismo partido. Del mismo modo, el gol que le mete al Betis una semana antes es un gol de genuino matador, como los dos que le metió al City en un minuto. En ese sentido Rodrygo es raulesco, un duendecillo del área chica que con Benzema se tiene que escurrir entre los costados y la posición del falso 9 pero que sin él tiene una faja enorme de campo por cubrir. Pero la cubre, pues Hazard no existe. Rodrygo es el que más se parece a Benzema y Benzema, al principio de su carrera, también padecía de esa indefinición que lo llevaban a parecer a veces un jugador de banda, a veces un killer, a veces un mediapunta. Esa asociatividad y esa naturaleza felina con la que va danzando con la pelota pegada con velcro al empeine del pie derecho lo convierten en indetectable, por lo tanto en la pareja perfecta para Vini, al que se ve venir de lejos, como a Messi o a Cristiano Ronaldo, o como a Robben o a Mbappé, pero no por ello detener, de ahí que esa sea ya su medida, la de los más grandes.

Vinícius Mallorca

Se podría pensar que Hazard es el más beneficiado de la ausencia de Karim y a priori es así pero yo creo que las apariencias engañan. Me refiero al buen partido que hizo en Glasgow, bueno si tenemos en cuenta que Hazard lleva tres temporadas prejubilado. A un jugador así hay que exigirle mucho más que una hora de buenos movimientos sobre la línea de flotación de una defensa floja y deshilvanada como la del Celtic, que es un Segunda B europeo. Hazard en el Madrid es un jugador castrado, el cuerpo no le responde a la velocidad con la que piensa y la superioridad física que le servía en la Premier para dominar al noventa por ciento de los equipos de aquella liga es, a estas alturas, un recuerdo. Contra el Mallorca el planteamiento Vinicius-Hazard-Rodrygo buscaba en teoría aprovechar ese dinamismo coral que tiene el Madrid y que exhibió el martes en la Copa de Europa. Si con Benzema el Madrid de Ancelotti brinda un juego orgánico, musical, de sinfonía, sin Benzema esa coralidad adquiere un matiz angustioso porque es el principal recurso del equipo para punzar las corazas de los rivales. Y sin Benzema lo orgánico del juego del Madrid se vuelve más plano, fluye con más dificultad, sobre todo cuando los rivales atenazan a Vinicius con marcajes draconianos. Es ahí donde hemos visto cómo el brasileño sigue floreciendo, agigantándose como futbolista. Si le vallan las praderas para que no pueda correr, también se mete por dentro como Rodrygo, y entre los dos, un alemán mulato con nombre brasileño y un brasileño de pura cepa, fuerza salvaje y tropical, alegría de la Naturaleza, rompen la cerradura de los equipos más broncos. ¡Cuánta sutileza benzemita hay en el 2-1 de Vinicius al Mallorca!

El juego del Madrid se ha ido llenando de la sensualidad del fútbol de Benzema, tanto que sin él sigue siendo la principal herramienta para demoler partidos. El Madrid es más generoso y asambleario, pues ya no hay un rey al que buscar en el frente de batalla, un caudillo al que arrojarle el balón bombeado al área como si fuera una espada para que aniquile al enemigo

Desde 2018 Benzema ha impregnado totalmente el juego del Madrid. Todos los equipos acaban pareciéndose a sus líderes y el Madrid ya no tiene líderes que destruyan montañas a golpe de martillo. El juego del Madrid se ha ido llenando de la sensualidad del fútbol de Benzema, tanto que sin él sigue siendo la principal herramienta para demoler partidos. El Madrid es más generoso y asambleario, pues ya no hay un rey al que buscar en el frente de batalla, un caudillo al que arrojarle el balón bombeado al área como si fuera una espada para que aniquile al enemigo. El Madrid, desde Benzema y aún más sin él, husmea todos los rincones del área. Es un espectáculo ver la jugada fluctuar de banda a banda, pasearse por todo el balcón, delante de la defensa contraria, y a los medios y a los laterales yendo y viniendo constantemente a la búsqueda de un hueco. Los delanteros suben y bajan, viven en ese limbo entre líneas de donde surge como por magia el espacio, después de mucho agitar la campanita. Esto no gusta a un tipo de madridista seco y autoritario, pero es una expresión de dominio y de superioridad, sobre todo de poderío y más en escenarios europeos. No obstante algo queda del rock and roll: ahí está Valverde, que es un tipo de centrocampista nacido como los héroes terrígenas de las epopeyas de la Antigüedad, de los propios dientes gigantes que sembró Bernabéu en el césped de Chamartín. Pero la electricidad ahora es recurso y no sistema. El sistema es desnudar al adversario aunque en ocasiones eso resulte tan placentero y fácil como hacerle el amor a un árbol. La vida sin Benzema es difícil aunque lo difícil, de verdad, es tener que irse acostumbrando, como a la vida sin Modric. La edad no perdona y los Mundiales extemporáneos, aún menos. Es probable que a partir de enero haya más vida sin Benzema que con él y esa será entonces, supongo, la vida con Vini y con Rodrygo, pero también debería ser la vida con Hazard y con Asensio. Ahora mismo estos dos últimos parecen desechos de tienta, toros viejos y resabiados a los que no hay más remedio que colocar en encierros de pueblo. Pero los dos príncipes brasileños se antojan insuficientes en un año en el que el Barcelona de Lewandowski obligará a rondar de nuevo los cien puntos para ganar la Liga.

 

Getty Images.

Isabel de Inglaterra, la reina madridista

 

Realeza. Isabel y dos reales, el Madrid y el Mallorqueta, al que dedico las primeras líneas porque tela… Ayer disputó su segundo partido consecutivo a las dos de la tarde. Hace una semana, en Palma, jugó a 32 grados y 70% de humedad. Ayer pasó al clima seco de Madrid, será para que lo pruebe todo. El sábado le espera el tercero, esta vez con el Almería. Es una broma. Aguirre y sus jugadores se lamentaron después de perder en el Bernabéu. Nuestra Liga tiene mucho de chiste.

Rodrygo gol Mallorca

Otro. Barcelona, Atlético, Sevilla, Milán, Inter, Nápoles, Bayern, Eintracht, Dortmund, Leverkusen, Leipzig, Benfica, Sporting, Oporto, PSG y Marsella jugaron sus partidos de Liga en sábado pues todos tienen Champions a la vista. La Premier paró por el fallecimiento de la reina Isabel, con la que vamos ahora. En las grandes ligas, sólo Real y Juventus lo hicieron ayer. ¿Que juegan el miércoles? Ya. Y Milán, Nápoles, Benfica, PSG, Dortmund y Leipzig. Quizá les falta historia. Al Madrid y a la Juve digo. Pues bueno…

La reina. Isabel tenía mucha simpatía por el Madrid. Me lo contó sir Bobby Charlton, otro gran admirador del Real. Como toda persona honesta, vamos. Fue en la Eurocopa de Inglaterra de 1996. Días de gran excitación periodística personal aquellos, pues hoy hablaba con Charlton, mañana con Eusebio, pasado aparecía Beckenbauer y así. Además, camino de muchos partidos compartí coche con Valdano, Bielsa y Minguella. Conduciendo yo y por la izquierda. Un magnífico despelote todo.

Isabel II de Inglaterra tenía mucha simpatía por el Madrid. Me lo contó sir Bobby Charlton, otro gran admirador del Real. Como toda persona honesta, vamos

Lo que les contaba. Por lo visto, a Su Majestad, y también a su esposo Felipe, Duque de Edimburgo, les impresionó el 7-3 del Madrid al Eintracht de Frankfurt en Glasgow, cuando la Quinta. Alfredo, Puskas, Gento y todos los demás. No sé si eran grandes entusiastas del fútbol, pero sí les maravilló la manera de jugar a aquel deporte del mejor equipo de todos los tiempos. Pues yo sigo en lo mío: en clubes, aquel Madrid. En selecciones, el Brasil de Pelé.

Alfredo Di Stéfano gol quinta Copa de Europa Real Madrid Quinta Copa de Europa

Supieron también los reyes lo bien que se portó Bernabéu, o sea el Madrid, con el Manchester United después de la tragedia de Múnich colaborando en la reconstrucción del club. La fatalidad en forma de accidente de avión que acabó con el que iba a ser el gran rival madridista de los 50. Un equipazo al mando del extraordinario Duncan Edwards que se presentó en el Bernabéu en 1957 con una media de edad de 21 años para disputar la semifinal del torneo. Ganó el Madrid (3-1) y también la eliminatoria.

Un año después, el desastre. La vida… El apoyo de Bernabéu en aquellos tremendos momentos se explica por Old Trafford de generación en generación. La reina lo supo y cuenta Charlton que lo valoró siempre. El Madrid es muy querido en el Manchester histórico, el del United.

El apoyo de Bernabéu al Manchester en aquellos tremendos momentos se explica por Old Trafford de generación en generación. La reina lo supo y cuenta Charlton que lo valoró siempre

Isabel II descubrió al Madrid aquella tarde legendaria y bajo su mandato —¿talismán?— el equipo lo bordó, pues ganó todas las finales que disputó en suelo británico. La Quinta, la Novena, también en Glasgow, y otra exhibición, el 4-1 a la Juventus en Cardiff. La Nosecuántas. Finales maravillosas además. Los cuatro goles de Puskas y tres de Di Stéfano, la volea de Zidane y las manos de Casillas, la apoteosis coral en el País de Gales… La reina los dejó bendecidos de generación en generación.

Cardiff 2017

El Madrid ganó su última batalla europea al Liverpool y frente al United libró la primera y, ya que estamos, se enfrentó en todas las competiciones europeas también a City, Chelsea, Cardiff, Leeds, Derby County —una de las grandes remontadas aquel 4-1 en Chamartín — Ipswich Town, Arsenal, Celtic, Rangers, Kilmarnock y Aberdeen, súbditos todos de la desaparecida soberana.

Peló a la mayoría y para la historia queda que Chelsea y Aberdeen le ganaron dos finales de la Recopa. Y el Liverpool, la orejona del 80. Atenas, Gotemburgo y París. Ninguna en suelo británico. Al Aberdeen lo dirigía otro sir, Alex Ferguson, que poco después llegaría al United y echó casi tantas raíces como Isabel en su trono. El Ipswich eliminó al Madrid de la Copa UEFA en 1973. La relación del Real con lo británico se cierra con una eliminatoria mítica, la que enfrentó al Castilla con el West Ham en la Recopa del 81. El filial, en su condición de subcampeón de Copa, pues había jugado la final con el Madrid, lo nunca visto.

Está alumbrando otra Quinta. De la el Buitre a la del Pajarito: Valverde. Él, Camavinga, Tchouaméni, Vinicius, Rodrygo, Ceballos pide su lugar, lo mucho que se espera de Iker Bravo y otros jóvenes del filial y alrededores

Isabell II murió siendo el Madrid campeón de Europa. Vivió las 14. Así debía ser.

En fin. Semana interesante la que empezamos. El miércoles, el Leipzig en Chamartín y el domingo, derby. Con una sensación: está alumbrando otra Quinta. De la el Buitre a la del Pajarito: Valverde. Él, Camavinga, Tchouaméni, Vinicius, Rodrygo, Ceballos pide su lugar, lo mucho que se espera de Iker Bravo y otros jóvenes del filial y alrededores. Y algo curioso: no hay manera de que el equipo mantenga su puerta a cero. Sólo en la final de la Supercopa. Cosas.

 

Getty Images.  

Dallas FC vs. Los Angeles FC. Farewell, Gareth Bale

 

Todo llega a su fin. Es tiempo finiquitar mi corresponsalía en EE. UU. para La Galerna. Sobre si realmente estuve o no en estas tierras, mantendremos un pequeño resquicio para el misterio. “Solo el misterio nos hace vivir, solo el misterio”, dijo Lorca una vez. También lo dijo Laporta cuando Tebas le preguntó por la masa salarial del Fútbol Club Barcelona.

Comencé esta labor con un encargo muy concreto por parte de Jesús Bengoechea: lograr que Gareth Bale tuviera una estrella de la fama en Hollywood Boulevard. Les adelanto que he fracasado en tal empeño, pero esta historia sí tiene un final feliz. Sigan leyendo y les contaré en primicia todos los detalles.

Comencé esta labor con un encargo muy concreto por parte de Jesús Bengoechea: lograr que Gareth Bale tuviera una estrella de la fama en Hollywood Boulevard. Les adelanto que he fracasado en tal empeño, pero esta historia sí tiene un final feliz

Hoy el LAFC jugaba contra el Dallas FC en el Toyota Stadium de la pequeña pedanía texana de Frisco. Frisco jura que es una ciudad, de igual manera que Mariano jura que es futbolista del Real Madrid. Frisco parece más bien una cosa hecha con piezas que sobraron de otras ciudades. Es un lugar con el mismo encanto que un vaso de agua del grifo.

Llegué a este arrabal de los confines del universo tras un viaje de 21 horas en el ferrocarril Texas Eagle que cubre la distancia entre Chicago y San Antonio. En un estado lamentable, me registré en mi hotel, me duché y, casi sin tiempo para llegar al partido, me uniformé con mi camiseta del Real Madrid con el 11 a la espalda.

Camiseta de Bale de Luis Montero Manglano

Hay algo de magia en esa elástica. En cuanto la tuve puesta, mis fuerzas se renovaron y sentí que sería una noche especial. No me equivoqué. Salí del hotel y me crucé con varios aficionados camino del estadio. Un chaval, de unos diez o doce años, me miró y un castellano con acento de vaquero exclamó: “¡Hala Madrid!”. Qué bonito es ser de este equipo, caramba.

En seguida me di cuenta que muchos otros aficionados tejanos llevaban también camisetas del Real Madrid, y todas con el nombre de Bale en la espalda. Ningún garethista se siente solo en Frisco, Texas. Podría ser el lema de la ciudad, junto con “hicimos lo que pudimos.”

El interior del Toyota Stadium era una fiesta. Hoy se celebraba el Día de la Herencia Hispana. Para conmemorar la fecha, a todos los afortunados espectadores nos han regalado una camiseta conmemorativa, que es algo así como la prenda que H. P. Lovecraft y Paco Clavel nunca diseñaron. Decidí que el único uso que podía darle era utilizarla para que Gareth Bale me estampara su autógrafo en ella.

Día de la Herencia Hispana

Un momento… ¿eso quiere decir que has conseguido la firma de Gareth Bale? No. Mejor. Mucho mejor. Sigan leyendo, sigan.

Mientras un trío femenino de mariachis amenizaba el prepartido, la mascota del Dallas FC, Hooper el Bisonte, se hacía fotos con los aficionados. En Chicago vi la obra de Hopper el artista y en Dallas la de Hooper el Bisonte. Ambos tienen en común la capacidad de representar el drama subyacente en lo cotidiano; porque Hooper el Bisonte es, dicho claramente, un tocapelotas.

Durante el partido, cada vez que un jugador del equipo rival del Dallas FC recibía una amonestación en forma de tarjeta, la pantalla gigante mostraba una imagen de Hooper el Bisonte mostrando la roja o la amarilla (según corresponda) y haciendo gestos de burla en calidad 4K. Hooper el Bisonte tiene el mismo carisma que una patada en el bazo y me sorprende que aún no lo hayan convertido en relleno de empanada.

Me hice una foto con Hooper el Bisonte señalando mi escudo del Real Madrid. Para que aprendiera un poco de señorío ese bovino malencarado. Pensé, además, que me serviría como ensayo para la foto con Gareth Bale.

Tras haber visto en Frisco, Texas, a Hooper el Bisonte con la mano en el pecho escuchando patrióticamente el himno de los EE. UU. entonado por tres mujeres mariachis; puedo asegurar categóricamente que ya lo he visto todo en esta vida

Un segundo, un segundo… Entonces, ¿te hiciste una foto con Gareth Bale? No. Tampoco. Aún más increíble. Esperen y lo verán.

Antes de empezar el encuentro, aquí se escucha el himno nacional. Todo el estadio en pie. Silencio absoluto. El honor de entonar las patrióticas estrofas ha correspondido a las tres mariachis del grupo “Estrellas de Texas”. Tras haber visto en Frisco, Texas, a Hooper el Bisonte con la mano en el pecho escuchando patrióticamente el himno de los EE. UU. entonado por tres mujeres mariachis; puedo asegurar categóricamente que ya lo he visto todo en esta vida.

El partido fue un despelote, como suele ser habitual. Cada lance favorable al equipo local era celebrado con una salva de fuegos artificiales. A espectáculo aquí no les gana nadie y cada gol es como una mascletá donde en vez de fallera mayor hay un bisonte capullo en camiseta.

El equipo visitante marcó dos goles y ganó el partido porque al LAFC le expulsaron por roja directa a un jugador en el minuto 10 y, además, su línea defensiva es un carnaval. Chiellini, al que quiero como a un hermano mayor, hoy estaba en tono Isco crepuscular, empeñado en dar pases a los rivales y en caerse de culo cada vez que pateaba el balón.

Mientras, en banda calentaba Gareth Bale.

Bale calentando en Dallas

Y, atentos, que llega el clímax de mi relato.

Tenía a Gareth a tal distancia de mi butaca que me habría bastado alargar la mano para deshacerle el moño. Podía haberle dicho algo, pero no me atreví. Rodeado de hinchas locales temí manifestar demasiado entusiasmo por el galés —en aquel momento el LAFC iba por delante en el marcador— y acabar siendo pasto de Hooper el Bisonte o de las mariachis patrióticas.

Observé no obstante que el público que me rodeaba, aunque seguidores del Dallas FC, no tenían tales reparos. Los gritos de “¡Gareth! ¡Gareth!” y los aplausos se empezaron a multiplicar. Todos querían llamar su atención. Uno dijo, “¡Hala Madrid!”, y Bale sonrió un poco y levantó el pulgar. Otros le agitaban banderas galesas. Bale, a algunos pocos, les hacía señas con timidez mientras trataba de concentrarse en el calentamiento.

Al ver que respondía favorablemente a los jaleos de la grada, me dejé llevar por el espíritu local. “¡Gareth! ¡Grande!”, grité. Nada. Ni caso. Pasó a mi a lado trotando y cabizbajo.

Tenía a Gareth a tal distancia de mi butaca que me habría bastado alargar la mano para deshacerle el moño. Podía haberle dicho algo, pero no me atreví. Rodeado de hinchas locales temí manifestar demasiado entusiasmo por el galés y acabar siendo pasto de Hooper el Bisonte o de las mariachis patrióticas

Quien me conoce sabe que tiendo a ser un tipo más bien discreto. Pero estaba desatado. Me había hecho miles de kilómetros para llegar hasta allí. Necesitaba algún premio, aunque fuera pequeño, a mis desvelos garethistas y no iba a tener mejor oportunidad. Era imposible tenerlo más cerca salvo que yo fuera un defensa del Dallas FC. Pero nada. Yo decía su nombre. Le regalaba los más afectuosos aplausos y no me hacía ni caso.

Lo que voy a contar ahora es rigurosamente cierto. Atentos.

A la cuarta o quinta vez que pasó frente a mi asiento, me levanté y, seguramente víctima de un subidón de azúcar producido por mi vaso grande de Dr. Pepper Light, solté la siguiente perla:

—¡Gareth, viva doña Debbie, la madre que te parió!

Entonces el galés volador miró hacia donde yo estaba, sonrió de medio lado durante un segundo, levantó el pulgar durante otro medio y siguió calentando.

No tengo pruebas gráficas de este momento trascendental, pero sí a unos treinta o cuarenta testigos: aficionados del Dallas FC que estaban alrededor mío cuando esto ocurrió. Porque ocurrió, de eso no tengan la menor duda.

—¡Gareth, viva doña Debbie, la madre que te parió!

Entonces el galés volador miró hacia donde yo estaba, sonrió de medio lado durante un segundo, levantó el pulgar durante otro medio y siguió calentando

Llegados a este punto, que es claramente el cénit del relato de mi aventura americana, queda poco que decir. Me despido de la MLS, tan satisfecho como aturdido de sus excesos, y regreso a mi querido Real Madrid, que es el regalo que en su día recibí del hijo de doña Debbie.

Permítanme, si me lo permiten, una pequeña reflexión final. No tengan reparo en querer a un jugador. No se acomplejen porque les llamen “viudas” de tal o de cual jugador. Amar a un equipo a través de un nombre, de una cara, es algo lógico. Un equipo de fútbol como el Real Madrid es más que un escudo; los escudos son fríos, no tienen alma. El Madrid es su historia y su leyenda, y ambas fueron forjadas por nombres propios, no por conceptos: Paco Gento, Alfredo Di Stefano, Puskas, Zidane, Juanito, Raúl… Gareth Bale; son personas de carne hueso. Los seres humanos estamos hechos para querer a otros seres humanos, y ese amor primordial y sencillo es el que nos eleva a sentir anhelo por ideas más abstractas. Amar “al escudo” del Madrid así sin más es, en el fondo, como amar al sistema métrico decimal. Lo que nos hace vibrar el corazón son las personas que fabricaron la gloria que sostiene a ese escudo.

De modo que quieran a nuestros jugadores: quieran a Bale, a Ronaldo, a Luka Modric —más que a ninguno—, a Toni Kroos o incluso a Mariano si les apetece. Porque, al fin y al cabo, el madridismo no es sino puro amor.

Devolvemos la conexión.

 

Fotografías: Luis Montero Manglano.

 

Entregas anteriores de L. A. is my lady:

I. Previa del Nashville SC v. Los Ángeles FC: El clásico de las Artes

II. Un debut, un coyote y un abogado real: crónica del Nashville SC vs. Los Angeles FC

III. Sporting KC vs. Los Angeles FC. Hotter than the wather

IV. Real Salt Lake vs. Los Angeles FC. Bale Doing Bale Things

V. Los Angeles FC vs. DC United. No Bale. No Party

VI. Austin FC vs. Los Angeles FC. The Texas Chainsaw Massacre

Da gusto ver al Madrid; 7/21 y Benzema descansado en casa esperando a las grandes batallas.

Ayer el partido lo ganó la directiva hace 8 años, esos que pusieron 90 millones de euros y ficharon a tres jugadores de entre 16 y 18 años y que ahora valdrían 500, por decir algo. Esos fueron los que marcaron los tres primeros goles, cada uno mejor que el otro. Según escribo esto me acuerdo de aquello de Hayek: “el lucro es el reconocimiento que un desconocido te hace por tu esfuerzo y tu valor añadido”, hoy el mercado, como decía antes, reconocería el valor añadido y pagaría 500, no tengo dudas.

Valverde gol contra el Mallorca

Después de lo anterior, que me resulta lo nuclear, algunas cosas más a destacar del partido: si Hazard fuera un libro sería “El ser y la nada” de Sarte, pero jamás elegiré a Mariano antes que a él, igual que me merece todo el respeto que el Madrid no le eche, creo que deben ser inflexibles y que ocupe banquillo. He estado tentado de escribir “okupe” pero la realidad es que tiene contrato y su derecho a estar en la primera plantilla, unos meses más, así que la dejo con “c”, hay que respetar el contrato firmado.

Ayer el partido lo ganó la directiva hace 8 años, esos que pusieron 90 millones de euros y ficharon a tres jugadores de entre 16 y 18 años y que ahora valdrían 500, por decir algo

Lo segundo es que el Madrid del minuto 60 al 90, y en Liga, es imbatible, solo veo el Barca ganándole o quizá a alguno que esté, después de una hora de partido, ganando y meta 10 atrás. La directiva no solo eligió fichar jugadores de clase extraordinaria, sino que muchos de ellos además tenían un físico prodigioso. Hablo de Valverde, Camavinga y Tchouaméni, en el centro del campo, pero también pienso en que Alaba y Rüdiger no están fichados al azar, ni Vinicius y Rodrygo, en el ataque… ni Lunin. Sabían hacia dónde se encaminaba el fútbol y acertaron.

Lo tercero, lo del delantero, ya no sé qué decir, veo que Rodrygo cogió la pelota dos veces en el medio del campo y consiguió, con esa finura que tiene, asegurarse de que acabara en gol. La primera la metió Vinicius después de regatear al defensa, sin necesidad de engañarle, solo por exuberancia física. En la segunda jugada, avanzó a base de engañar a los defensas como lo hizo Benzema en el Pizjuán hace 11 años, cuando decían que era un gato y que no arañaba. ¿Y si Rodrygo también tiene cara de gato pero araña como un león?

 

Getty Images.

Buenos días. Ayer un madridista se hizo inmortal, y otro madridista abrazó su mortalidad para seguir con nosotros para siempre.

El primero es Carlos Alcaraz, que conquistó el US Open, su primer Grand Slam, convirtiéndose así en el Número 1 del tenis mundial más joven de la historia, con tan solo 19 años.

El segundo es Javier Marías, a quien La Galerna entrevistó un día por carta y a quien hoy glosa Jesús Bengoechea en un artículo galernauta. Estamos muy afectados. Se ha marchado un escritor descomunal y un gran aficionado del Real Madrid. El propio club emitió ayer un comunicado resaltando la gran pérdida y expresando sus condolencias.

Comunicado Real Madrid fallecimiento Javier Marías

Las portadas del día son con toda justicia para Carlos. Javier no aparece en las portadas, probablemente porque se asume que el lector medio de Marca o As no es lector de otras cosas, por ejemplo de buena literatura. Es una pena que se tenga tan mal concepto del propio lector. No habría costado nada mencionar a un hombre que legó al periodismo, especialmente al Grupo Prisa, algunos de los mejores textos sobre fútbol (y sobre madridismo) jamás escritos.

Carlos se come el espacio de las portadas igual que se come el mundo. No queda sitio como decimos para Marías, pero sí para la victoria mañanera (?) del Madrid, que se sobrepuso a lo criminal del horario y al hecho de que el Mallorca se adelantara en el marcador para terminar dando un recital que habría hecho disfrutar al autor de "Corazón tan blanco". Corazón tan blanco. Debería ser el segundo lema de La Galerna, junto a aquello de Madridismo y Sintaxis. Como sintetizaba en Twitter nuestro colaborador Luis Montero Manglano, de madridismo seguimos a tope, pero la sintaxis y la alegría de vivir están mermadas sin Javier.

Leed la crónica de Andrés Torres si aún no lo habéis hecho, y gozad con los golazos de un equipo tan joven como preparado para volver a tocar metal. Valverde empató con un golazo inverosímil, los brasiniños Vini y Rodrygo deleitaron con sendos tantos y hasta Rüdiger se sumó a la fiesta con un gol postrero que celebró besando el césped, alborozado en su estreno goleador. Ceballos brilló a gran altura y Kroos se marcó un nuevo recital. Todas las almas.

Por lo demás, el Barça juega mañana en Múnich y la prensa cataculé solo tiene ojos para eso.

Pasad un buen día.

“No he querido saber pero he sabido” que Javier Marías murió ayer en Madrid. Un primer impulso movería a llamar este artículo  “Corazón tan blanco”, pero sería un recurso demasiado fácil. También supone una tentación el referirse a Marías en segunda persona, pero le leí una vez condenando los obituarios en ese formato, que le daba muchísima grima, así que tampoco seré yo. Para el título he optado por parafrasear el título de otra de sus mejores novelas, un título ya de por sí enormemente evocador. Mañana en el partido pensaré en él, o pasado mañana que es cuando jugamos contra el Leipzig, como pensaré también en Antonio Escohotado, el otro gran intelectual madridista que hemos perdido en menos de un año. En La Galerna nos hemos quedado sin referentes entre una Copa de Europa y la siguiente, fijaos en cuán poco tiempo. También nos dejó hace muy poco el único hombre que la ganó seis veces y que da nombre a esta publicación. El desfile de recuerdos extinguidos antes de cada encuentro comienza a ser demasiado pesaroso.

Estamos muy tristes, pero ninguno de nosotros lo está tanto como mi querido Emilio “Athos” Dumas. Emilio cultivó la amistad principalmente epistolar (no solo) con Marías durante mucho tiempo. Yo me valí vilmente de ella para persuadir a Emilio de que a su vez persuadiera a su admiradísimo Javier de que nos diese una entrevista. Lo hizo, y el eterno (ya nunca mejor dicho) candidato al Nobel accedió a otorgarla pero por carta, claro. Otro formato nos habría decepcionado. Le mandamos las preguntas vía correo electrónico de su secretaria, y nos las respondió una a una vía correo ordinario. Era la única ordinariez que entraba en el catálogo de Marías. Una máquina de escribir, un folio enrollado en ella, un cigarrillo, un sobre y un sello. No sé si seréis tan viejos como para recordar ninguna de esas cosas.

Javier Marías, cigarrillo y máquina de escribir

Era un hombre maravillosamente pasado de moda, en esa y en tantas otras facetas. Sus libros, por ejemplo, trataban con alguna frecuencia de sexo, pero lo abordaba con pudor extremo. “Nuestras abuelas tenían razón: hay cosas de las que no se habla”, le leí en otra ocasión. Por eso y por más razones aborrecía este neofeminismo que con cargo al erario público factura un anuncio con las mil y una formas de llamarle al coño, como si estuviéramos en los ochenta y todavía hiciera falta que Almodóvar nos epatase, ahora que ya ni él se dedica a eso. Era un hombre de otro tiempo, un gruñón que se desgañitaba desde El País contra los usos y costumbres de un mundo que no entendía.

Era un hombre maravillosamente pasado de moda, en esa y en tantas otras facetas. Era un hombre de otro tiempo, un gruñón que se desgañitaba desde El País contra los usos y costumbres de un mundo que no entendía

Como lo del sexo en sus libros, llevó en la vida con infinita discreción el hecho de su muerte. Dicen que llevaba meses luchando contra la neumonía en un hospital madrileño, secretamente, y me estremece pensarlo. Adoro su fobia tecnológica porque me identifico con ella hasta cierto punto, pero tengo para mí que Marías, quien llevó a gala no disponer de correo electrónico directo ni teléfono móvil, habría agradecido tener un móvil en ese tiempo terminal, no para que le llamaran, que también, sino porque con dos pulgares, en el bloc de notas, habría dado salida a tantas y tantas ideas como cuentan que le hervían por dentro. No veo yo una máquina de escribir de las de antes sobre el regazo de un genio moribundo. Yo mismo estoy pergeñando este texto triste en mi teléfono ahora mismo, y aunque una lágrima nunca emborronará un correo electrónico hay situaciones engorrosas donde el pragmatismo se impone a lo romántico. Aunque quién sabe si no habrá por ahí unos manuscritos del Quirón, en papel y tinta, con unas elegantes digresiones a las que la muerte solo se asome por exclusión.

Javier Marías

Gracias a Athos tuvimos la suerte de hacerle, quizá, la entrevista más amplia sobre su madridismo que nunca le hicieron. Os invito a releerla. Al final de la misma decidimos poner el PDF con las páginas mecanografiadas, para probar que ese había sido el canal. Las podéis ver ahí, con su típex y todo. La entrevista es una delicia de principio a fin, pero siento debilidad por el momento en que rezonga ante la abundancia de preguntas sobre Mourinho, a quien detestaba. “Me parece a mí que el redactor de la entrevista debe de ser mourinhista, porque ya llevo no sé cuántas”. Picarse por carta en la tercera década del siglo XXI. Eso es clase y lo demás son zarandajas.

Estamos muy tristes, pero ninguno de nosotros lo está tanto como mi querido Emilio “Athos” Dumas. Gracias a Athos tuvimos la suerte de hacerle, quizá, la entrevista más amplia sobre su madridismo que nunca le hicieron

Seguí su obra ávidamente durante la mayor parte de la segunda mitad de mi vida. No hace falta que venga yo aquí a consignar la obviedad de que era un autor mayúsculo, pero la consigno. “Negra espalda del tiempo” es uno de mis títulos favoritos de siempre. El logro de la entrevista me hizo una ilusión tremenda y albergaba la esperanza de conocerle algún día. Mi comunicación con él siguió más allá de la misma. Le agradecí su gentileza por carta (cogí yo también gusto a recuperar la perversión vintage del puño y letra), a lo que me respondió con el envío de uno de los libros que editaba su sello (Reino de Redonda), Cuentos de las Orillas del Rin, con una tarjeta adjunta muy atenta. Le hice llegar el libro que escribí con Escohotado y de nuevo recibí su respuesta epistolar, mostrando interés por leer con prontitud la obra y lamentando la muerte del viejo filósofo.

Me estoy haciendo viejo yo también. El Real Madrid que adoró Marías sigue y sigue, como sigue mas allá de la muerte de Gento y de Escohotado, como seguirá tras la mía. Antes veía jugar al Madrid porque me hacía joven, me retrotraía al atolondramiento dulce de la infancia. El milagro empieza a desteñir. Las evoluciones de esa gente de blanco sobre el césped, las de ayer mismo ante el Mallorca, adquieren un tono sepia. Lo que nunca veremos cuando ya no estemos se parece mucho a lo que, por no haber nacido aún, no llegamos a ver.

Arbitró Jorge Figueroa Vázquez, del comité andaluz. En el VAR estuvo su compatriota, Medié Jiménez.

El sevillano es uno de los peores colegiados de Primera y tiene su mérito viendo el nivel ya de por sí bajo en la competición. Cada quince días se encarga de refrendarlo en todos los campos de la categoría. Un trencilla desesperante y pachorro. Las acciones sobre Vinicius de Raíllo en varios córneres dan fe de ello.

Además, le gusta desenfundar en lo disciplinario. En la primera mitad vieron amarillas Nastasic y Raíllo en los visitantes, y Mendy y Valverde en los merengues. Nastasic la vio por un plantillazo a Lucas en la frontal en el 15'; Mendy, por estar harto de las patadas de Maffeo y darle abajo en el 24'; Valverde, por ni rozar a Maffeo en el 34'; y Raíllo, por encararse con Vinicius. En el 45' algunos reclamaron penalti de Battaglia a Hazard, pero fue una pugna y nada más.

En la segunda parte permitió bastante dureza sobre Vini, sobre todo de Maffeo, que se fue sin amarilla. Sí la vieron Alaba por agarrar a Grenier en el 80', Valjent por entrar con fuerza desmedida a Vinicius en el 85', y Antonio Sánchez por protestar dicha tarjeta segundos después. El último gol de Rüdiger fue revisado por el VAR, pero el pie de Baba habilitaba al alemán.

Figueroa Vázquez, REGULAR.

 

Getty Images

Courtois (5)

Sin sobresaltos. Y sin milagros

Mendy (4)

Sin presencia en ataque. Desatento en defensa.

Rüdiger (6)

Aun despistado demostró su liderazgo. Su gol demuestra que es un peligro a balón parado.

Alaba (7)

Serio atrás. Polivalencia y liderazgo al servicio del equipo. Sus pases largos a Vini parecen ya seña de este equipo.

Lucas Vázquez (5)

Correcto. Sin brillo. Lesionado.

Kroos (6)

Limpieza en la salida del balón, peligro a balón parado. Poco incisivo.

Valverde (9)

El gol más importante del partido. Impresionante carrera y aún más importante trallazo.

Ceballos (8)

Clase y bravura, la combinación que adora el Bernabéu. Quiere y merece renovar.

Hazard (4)

Flojo. Recibió siempre de espaldas y perdió un sinfín de balones. Apenas algún destello.

Vinicius (7)

Golazo de líder del equipo, aunque recibió varias reprimendas de sus compañeros por su belicosidad ante un Mallorca ya derrotado. Excesivamente provocador.

Rodrygo (8)

Quiere explotar ya. Diamante en bruto. Golazo de elegido.

Nacho (6)

Serio.

Modric (6)

Vertical.

Camavinga (6)

Enérgico.

Ancelotti (5)

A falta de mejores soluciones, su apuesta por el falso 9 no acaba de funcionar. Asensio, que bien podría servir como desatascador de estos partidos merced a su privilegiado disparo, se quedó sin jugar por adelantar la lesión de Vázquez la tercera ventana de cambios.

 

Getty Images

Mala hora. Las dos. Las 14, que no La 14. Una hora menos en Canarias. Uno no sabe si está en los aperitivos, los entremeses, los entrantes, el primer plato o el segundo. O en plena sobremesa, no sabemos si de café, copa y puro, si uno fuera europeo del otro lado de los Pirineos. Guti en la retransmisión resumió el asunto en que era la hora de comer, incluso de salir de un after, añadimos nosotros.

Y así entró al partido el campeón de Liga: a recoger amapolas.

Tanto, que en la primera jugada del encuentro Muriqi recibió en presumible fuera de juego un balón largo que convirtió en delicado sombrero sobre un Rüdiger que colecciona un despiste por partido. Después remató de volea con furia kosovar para apurado lucimiento de Courtois.

Mala hora para escalar la gran pirámide azteca de Uxmal que ha hecho Javier 'el vasco' Aguirre del Mallorca. No en vano, hasta hoy en el Bernabéu, el modesto equipo balear sólo había encajado tres goles, todos de penalti.

Quizás por eso, Carletto e hijo prescindieron del valladar defensivo de Tchouaméni en la medular y diseñaron un centro del campo merengue jugón con Toni Kroos, Valverde y Ceballos, bajo la batuta del alemán, Hazard en el lugar de Karim, escoltado por los brazucas Vini y Rodrygo en sus respectivas bandas. Mucha movilidad para desarbolar el sólido entramado defensivo de un serio Mallorca en la capital.

Tras el susto inicial, el Madrid impuso su ritmo (Kroos), poderío (Valverde) y calidad (Ceballos), pero sin demasiada mordiente. Vinicius y Rodrygo fueron los protagonistas de las mejores ocasiones del Real en el primer tramo del encuentro, ambas culminadas sin limpieza, las dos tras fenomenales pases largos de Alaba y Ferland Mendy.

Algún disparo lejano más, pero poco colmillo.

Tan poco, que lo más celebrado por el Bernabéu en una hora para las pipas más propicia que nunca fueron dos caños consecutivos -de los de poner sotana- realizados lejos del área por un mágico Vinicius. Tal y como suelen acabar estas cosas, el balón le fue arrebatado de malas maneras, pero, cómo no, la primera amarilla fue, acto seguido, para Mendy por responder a la brava a las mil y un tarascadas de Maffeo.

Gol Mallorca

La embriaguez de la hora parecía sumir irremisiblemente al campeón en una peligrosa atonía. Valverde trató de despertar al equipo con una recuperación asombrosa para frenar una escapada de Maffeo. Más asombrosa resultó la falta y la amarilla señalada por Figueroa Vázquez. Kang-in Lee botó la pelota y, Muriqi, remató a la red de violento testarazo. Mendy, despistado, no vio dónde estaba el fornido kosovar del moñito, aunque por altura (1,94) su marcador tendría que haber sido Rüdiger.

Minuto 34. 0-1. Dos y media de la tarde. Mala hora para remontar.

Si el Mallorca había permanecido agazapado detrás del esférico, tras su gol se refugió sin remilgos en su campo. El Madrid despertó enrabietado de la siesta. Como si hubiera recibido un bocinazo en la oreja mientras sesteaba. Tanto incluso, que Vini se perdió en amargas protestas tras un piscinazo neymariano que poco después, Hazard, transparente e intrascendente en el primer periodo, trató de replicar rodando por el suelo como antaño Isco y cosechando exactamente su mismo fracaso.

Fue, no obstante, un balón conservado con clase y bravura por un Ceballos acorralado y un posterior disparo lejano envenenado de Vinicius el que acabó por inflamar al Bernabéu, dispuesto a trasladar su brujería a los minutos de descuento… del primer tiempo.

Valverde gol Mallorca

Y entonces, al filo del descanso, llegó la magia. Valverde, Pajarito, Halcón, F16 o pterodáctilo, recibió en su propio campo, avanzó con potencia con una conducción vertical y fulgurante, sorteando rivales a campo abierto durante 52 metros, para, desde la frontal, clavar con la zurda un violento golazo en la escuadra derecha del arquero del Mallorca.

Imparable 1-1. Minuto 47. Gol psicológico. Al diván ambos equipos. Sin cambios al descanso.

Tras la incandescencia de los instantes finales del primer tiempo, el partido, el estadio y el anfitrión parecieron regresar a esa bucólica melancolía de antaño. No así el Mallorca, empeñado en morder y rascar con oficio para frenar cualquier aproximación blanca.

Esperaba el Madrid un destello que no llegaba por embotellamiento en los metros finales, propiciado por unos y otros. Debió pensar lo mismo Carletto, que decidió frotar la lámpara mágica de Luka Modric en el banquillo para suspiro del Bernabéu. A falta de media hora entraba en el campo el hechicero balcánico en el lugar de un muy desdibujado Hazard. Y, sorprendentemente, Nacho por un Mendy desatento y poco profundo este mediodía. Los Ancelotti movían todas sus fichas -Alaba a la izquierda, Rodrygo falso 9 ahora- en un intento cada minuto más angustioso por desarmar al diamantino Mallorca de Aguirre.

Pudo hacerlo Lucas, más profundo en su banda que Mendy en la suya, con otro disparo lejano con rosca que se marchó rozando el arco bermellón. Se adivinaba un toque de corneta que pudo resonar por toda la Castellana si llega a marcar el Mallorca después de que Costa penetrara con precisión quirúrgica en el área y cediera atrás para pifia de Antonio Sánchez. De lo exiguo que mostraron los baleares en ataque además del gol de Muriqi.

Fiada la cosecha del punto a su fiabilidad defensiva, los bermellones resistían y resistían ante un Madrid con pocas ideas, apagados sin Karim, perdidos en el laberinto de los falsos nueves de Eden primero y Rodrygo después. En el 68´entraba Camavinga por un audaz Ceballos en busca del electroshock vigorizante que siempre suele prometer el joven francés cuando entra desde el banquillo. Lo hacía segundos después Carvajal tras lesión de Lucas Vázquez. Al ser tercera ventana, y agotados los cambios, las posaderas de Asensio -y su fenomenal tiro de precisión que desatasca partidos así- no se levantarían del banco.

Vini gol

No hubo que lamentarlo demasiado. A poco más de un cuarto de hora para el final, Rodrygo estrenó su posición de ariete mentiroso recibiendo de Modric y avanzó con decisión y en línea recta hacia el área, resistiendo tarascada tras tarascada. Descargó en el último momento para Vinicius, que controló largo con la derecha para evitar a los defensas y cruzó dulcemente con la zurda ante Rajkovic para adelantar al campeón y marcar por quinto partido consecutivo. Líder.

A empujones, aupados por un córner que llegó a repetirse tres veces tras sucesivos rifirrafes entre Raíllo y Vinicius, que se las tuvieron tiesas todo el partido, trató el Mallorca de buscar el empate, mientras Vini se empeñaba en incendiar a la grada arenga tras arenga, provocación brasileira tras provocación brasileira y fea falta recibida tras fea falta recibida.

Ovación tras ovación también. Todo hay que decirlo.

Ya no hay memes sobre Vini. Desde el banquillo y también Kroos, Alaba y Nacho desde el césped, pedían tranquilidad al inflamable Vini.

Rodrygo gol

Más allá de la soflama inflamada, transcurrían los minutos en favor del campeón y líder, más proclive en sumir, ahora sí, el partido en la siesta, pensando en la Champions y en el Atlético del próximo domingo. No lo pensó así Goes, dispuesto a explotar cuanto antes. Cuando el partido agonizaba penetró en el área, burló a un defensor con un requiebro de pierna diestra a zurda, añadió un recorte seco para dejar a otro marcador por los suelos y disparó cruzado inapelable para hacer el tercero. Se postula a sustituto de Karim en detrimento de Eden.

Hubo tiempo incluso para que Rüdiger se sumara a la fiesta rematando a gol una falta lanzada por Kroos en el descuento.

El Madrid ganó en mala hora. Goleó incluso.

Pero desde la cima de la Liga todas las horas son buenas.

 

Getty Images

Existe, desde la llegada de Rüdiger al Real Madrid, el debate dentro del madridismo de si Ferland Mendy debe ocupar un lugar en el banquillo para dejar que el suyo en el campo lo ocupe Alaba y, a su vez, el alemán ocupe el del austríaco. Alegan, en defensa de esta postura, que el desempeño ofensivo de Mendy es insuficiente para un equipo como el Real Madrid, cuyos dos últimos laterales izquierdos han sido dos auténticas leyendas de la historia de este deporte, cuyo fútbol primaba lo ofensivo sobre lo defensivo: Marcelo y Roberto Carlos. Ante tal perspectiva, deposito en la mesita, con pesar y pereza, mi jarra de cerveza, me levanto ojeroso del sofá, dirijo mi vista hacia la espada que adorna la pared de mi salón, encamino mis pies hacia ella para asirla con ambas manos y me dispongo a emprender la defensa a ultranza del lateral francés.

Es totalmente comprensible que la transmutación del lateral izquierdo a un perfil más físico que técnico como es Ferland genere cierta confusión a ojos del aficionado merengue. Y es cierto que Mendy no posee la calidad técnica de Marcelo. De hecho, nadie la tiene en el fútbol actual. No hay jugador en todo el panorama mundial capaz de controlar cualquier balón, desbordar de manera tan impredecible y asociarse con sus compañeros como lo hacía nuestro último capitán. No existe ese jugador (Alaba tampoco lo es), pues al parecer Marcelo poseía el monopolio de la genética de ese arquetipo.

Mendy Atlético

Mendy destaca más bien por lo contrario. El francés es una roca defensiva. Así, tal cual. No voy a acudir a esa estadística tan manida del número de derrotas que ha sufrido el Madrid cuando alineó a Ferland en contraposición a cuando no lo hizo porque considero injusto acreditar la derrota de un equipo a la mera presencia o ausencia de un jugador (pese a que pueda tener una evidente influencia en el sistema defensivo del equipo). El fútbol depende de demasiadas circunstancias como para tratar de simplificarlo tanto. Pero sí que me gustaría resaltar una estadística que hace más justicia a la hora de tratar de definir a un jugador como Mendy: Ferland fue el jugador más difícil de regatear durante la pasada edición de la Champions League, con una proporción de 0,1 regates por partido en los 10 partidos que jugó. O lo que es lo mismo: sólo fue regateado una sola vez en esos 10 partidos. Todo esto jugando contra equipos con el potencial ofensivo de PSG, Chelsea, City y Liverpool, lo cual da un valor añadido a esa estadística. Y aunque esto pueda parecer una virtud puramente defensiva, también posee cierta connotación ofensiva. Esta cualidad implica que el 90% de las veces que Ferland sea encarado, no va a ser superado; el equipo posiblemente va a recuperar el balón y en muchas ocasiones poder iniciar una transición ofensiva rápida. Y eso, a un equipo que aúna a extremos tan rápidos y potentes como Vinicius, Rodrygo o Valverde le abre un sinfín de posibilidades a la hora de realizar un contrataque.

Ferland fue el jugador más difícil de regatear durante la pasada edición de la Champions League, con una proporción de 0,1 regates por partido en los 10 partidos que jugó. O lo que es lo mismo: sólo fue regateado una sola vez en esos 10 partidos

En cuanto a su calidad técnica y su aporte ofensivo, es cierto que el francés sale perdiendo en la comparación con sus predecesores y, si bien encuentra ciertas dificultades a la hora de controlar balones complicados y no siempre tiene la claridad necesaria para encontrar al compañero mejor situado, tampoco creo que Ferland sea tan nulo ofensivamente como se le suele considerar. Mendy es un jugador extraño, de movimientos complejos, que ha aprendido a encontrar en sus defectos una manera de aprovechar sus fortalezas. Esa falsa torpeza que caracteriza al lateral (generada principalmente por esa delicada lesión de cadera que sufrió y le obligó a “reaprender” a andar) ha sido motivo de mofas y burlas para periodistas y detractores, pero Ferland ha sabido aprovecharla como una virtud para sorprender a rivales y hasta compañeros, y salir de situaciones imposibles o insospechadas para cualquier jugador que no crea infinitamente en sus capacidades. Mendy tiene tal fe ciega en sus cualidades, que en cada partido llega un momento (el momento Dark Mendy, como lo llama cariñosamente un buen amigo) en el que a Ferland le parece una idea extraordinaria coger el balón en mitad de la presión del equipo rival y salir de la misma conduciendo, regateando y batiendo de una tacada dos líneas rivales. O “¿por qué no?”, piensa Ferland, realizar una ruleta zidanesca en su propia área ante la presión de Pedri en todo un clásico con el partido sin decidir y cerca del final del mismo. Al espectador y a los rivales, este tipo de acciones les desconcierta. A Ferland no, porque sabe perfectamente que puede hacerlas. Ferland sabe que, aunque parece que ese control se le ha escapado un poco, el balón sigue en su haber. Ferland sabe que, aunque ese pase puede parecerle una piedra a un jugador normal, a Kroos o Modric les parecerá controlable. Y Ferland sabe que cuando dos rivales le enciman y sonríen con suficiencia pensando que ya le han robado el balón y la presión ha surtido efecto, le basta con esconder la bola y esperar a que aparezca el hueco para que su desparpajo y su potencia física hagan el resto y salga airoso de sus rivales. Últimamente se ve mucho una acción de esta índole por parte del francés en cada partido.

Mendy Barcelona

Con Mendy ocurre algo similar a lo que sucedía con Raúl. De Raúl se decía que era un delantero sin técnica porque sus movimientos a veces, como los de Mendy, eran poco ortodoxos. Sin embargo, cuando la eficacia de los mismos alcanzó un porcentaje tan alto y cuando los golazos imposibles (no sólo sus mágicas cucharas) del delantero madrileño fueron tantos que esta teoría se acabó cayendo por su propio peso, se acabó determinando que Raúl no es que no fuera técnico, sino que no era estético. De la misma manera, Mendy es un jugador que no es estético, pero sí efectivo. Aunque sea un lateral de corte defensivo, su exuberancia física y la sorpresa que genera en sus rivales por sus movimientos le hacen un jugador del que se recuerdan acciones ofensivas “inesperadas” que resultaron en goles importantes como el centro a Benzema en el derbi de la liga 2020, el gol (con la pata de palo que le atribuían algunos) contra el Atalanta en aquel partido de ida que parecía condenado al 0-0, o el gol contra el Granada que valió media liga. No destaco el centro a Karim en la ida de semis en Manchester porque la totalidad de la autoría de ese gol pertenece al próximo Balón de Oro.

Mendy gol Atalanta

En cuanto a si debe ser suplente por detrás de Alaba, creo que el debate, aunque legítimo e interesante por las diferentes cualidades del austríaco, es bastante irrelevante, ya que el concepto de suplencia no existe como tal en el Real Madrid de la temporada 2022/23. Dirijo la vista al banquillo en cada partido y lo cierto es que sólo veo titulares. Es tan alto el nivel de esta plantilla que una semana ves a Camavinga y Rüdiger en el banquillo y en la siguiente a Kroos y Alaba o a Modric y Mendy. Creo que la gestión que está realizando Carletto con los jugadores este año es tan buena y variada que los minutos van a estar repartidos de tal forma que los aficionados no vamos a saber realmente qué jugador es titular y cuál es suplente, especialmente en la defensa y el centro del campo. Es probable que la presencia de Mendy o de Alaba (o hasta de otro jugador) en el lateral izquierdo se ajuste más a la necesidades específicas de cada partido o al momento del mismo que a la presunción de titularidad de uno de los dos compañeros sobre el otro. Ancelotti sabe mejor que nadie qué le puede dar Ferland y qué le puede dar David y no tengo dudas de que les seguirá sacando el mejor partido posible a ambos como ha hecho hasta ahora.

 

Getty Images

spotify linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram