Las mejores firmas madridistas del planeta

Cuando acepté el reto tuitero (¿cuántos de estos nos quedarán?) de Jesús Bengoechea hace 48 horas, asumí otro compromiso conmigo mismo: intentaría explicar con argumentos racionales por qué, en mi opinión, están dadas las condiciones para que Cristiano Ronaldo regrese para disputar la segunda mitad de la temporada con el Real Madrid.

Fue tan solo comenzar a escribir estas líneas cuando me di cuenta de que puedo honrar el primer compromiso, pero no el segundo. Muy pocos de los argumentos que aquí quedarán expuestos son en realidad racionales. Para muchos, eso quizá hiere de muerte a esta opinión y quizá piensen, parafraseando una frase recurrente actual aplicada a las reuniones, esta columna podría haber sido un tuit.

Floretino Cristiano y su madre

Y de algún modo creo que acertarían en ese pensamiento. Sin embargo, no he visto aún en mi dieta de medios una consideración argumentada –desde la razón o la emoción– sobre el regreso de Cristiano, así que voy a intentarlo de todos modos, porque creo que razones sobran pese a que en este espacio no incluyan métricas ni analíticas. Debo añadir aquí que soy plenamente consciente de que . Comienzo a enumerar:

1- Se ha puesto a tiro

Sí: muy pocas cosas dentro de la política de fichajes del Madrid podrían justificar traer a Cristiano seis meses sin valor de reventa alguno. Afortunadamente no es lo que hacemos y no tenemos tal necesidad. Sin embargo, tengamos en cuenta los siguientes factores: traspaso gratuito y hambre de gloria. Si a Cristiano realmente le tiran estas dos cosas, no debería poner demasiados problemas económicos ni condiciones temporales y podríamos negociar unos seis meses y la chance de ayudar en un tirón por una nueva Champions. Y la obsesión de Cris con la Champions no tiene parangón en el mundo del fútbol. El Madrid puede aún sacarle renta a eso.

De momentos cruciales y semanas trágicas

2- Es el mejor rematador de área del mercado

Recordemos que el Madrid no tiene hoy alternativa alguna de centrodelantero a Benzema más que Rodrygo. ¿Puede la llegada de Ronaldo ser un potencial problema para Rodry? Sí y no. Sí, porque si Benzema está bien, la alternativa obligada será Cris y no el brasileño. Sin embargo, ante una potencial recaída de un Karim cuyo estado físico este año es una incógnita, no hay nada mejor a adquirir que Ronaldo porque para disputar Champions y Liga con cierta holgura se necesita fondo de armario. Respóndase con la mayor cuota de honestidad posible: a falta de que en el mundial haya alguna sorpresa, ¿hay algo más que el Madrid pueda traer para paliar esa falta que tenemos en la zona de gol?

3- Es un león herido

Cuando Ronaldo dice que a un jugador como él no se le pone 3 minutos en un partido, tiene razón. Lo que Ten Hag y el United en general han hecho con él es solo un síntoma de lo deprimida que está la cultura en un club (¿no les sorprende lo ocurrido con Varane y hasta con Casemiro?) que otrora ha sabido cuidar algo más a sus ídolos. El United está en un momento terrible, y hay una ristra de historias desde adentro publicadas en The Athletic que dan cuenta de ello. Ronaldo sabe que el Madrid puede darle lo que quiere: Champions, instalaciones, un modelo sostenido de optimización del rendimiento de sus futbolistas más veteranos y la chance de una última redención antes de volver al Sporting y encaminar su retiro. Y reivindicación en el escenario más importante del mundo, en el mismísimo centro del Universo.

4- Ancelotti

Siempre recuerdo las anécdotas de Ancelotti con Ronaldo en la época de la primera Champions. Carletto hablaba siempre de un Cris obsesionado con su entrenamiento y su rendimiento, a quien el entrenador a veces animaba a ir a cenar con Irina Shayk cuando era la supermodelo rusa la que esperaba al delantero en casa. Nadie mejor que nuestro míster –con la excepción de Zidane– sabe lo que hace hacer ‘click’ a Cristiano. Carletto en el banquillo ofrece esa calma que tan bien le hace a nuestros Jerarcas y que seguro a Cristiano le permitiría entregarse a un último gran capítulo con el Madrid. Yo con él allí es que ni me lo pensaba; con otro entrenador, pues habría que verlo: ya vemos que no todos pueden trabajar bien con estrellas.

Memento mori

5- Si hay ridículo, es todo suyo

Seamos inteligentes: ¿qué tiene el Madrid para perder aquí? Como mucho una temporada, vale. Cristiano es una bomba emocional que puede trastocar la dinámica de una plantilla en armonía. Pero, ¿será tan así? Habría que preguntar a Modric y a Kroos, pero vale la pena recordar que ninguno de sus colegas se ha quejado o ha sugerido que Ronaldo fuera un problema para trabajar. El frágil ego de Cristiano puede ser gestionado de mucho mejor forma esta vez por un gigante como el Madrid. Porque ya lo hemos hecho y porque Ronaldo –diga lo que diga– necesita una última chance de ganar para acrecentar su leyenda. ¿Y si se cabrea? Pues luego del pollo que ha montado en Manchester, solo él y su marca tienen para perder. Llegará para contribuir al campeón de Europa, no para rescatar a un viejo club legendario al que todavía le sobra polvo en los hombros y le falta aceite en las articulaciones (y al parecer, también bañeras nuevas). Los escenarios son distintos y solo dependerá de él comportarse en función de un legado que –uno cree– debería seguir queriendo ampliar.

6- Porque ambas partes nos lo debemos

Cuando Cristiano salió del Madrid, su carrera comenzó un declive inevitable que sigue su cauce a pesar de sus números hasta el año pasado: unas Serie A con la Juventus no son el tal mérito y con el United ya vimos qué pasó. El Madrid no las ha pasando tan mal: luego de una sola temporada verdadera de entreguerras, hemos ganado varias ligas y Champions. Pero Cristiano –por muchos desdenes que haya hecho al Madrid desde que se fue– es el gran hombre récord merengue de nuestro tiempo. De los pocos –poquísimos– a la altura de Zidane o Di Stéfano. ¿Que no será hombre de club? Vale, sabemos que Cristiano juega solo para su marca. Pero, ¿no hay una chance de terminar todo esto un poco mejor? El Madrid ha sido el club de la vida de Cristiano y Cristiano ha sido uno de los jugadores de nuestras vidas, seamos sinceros. Se nos presenta aquí una chance de corregir el final de un matrimonio por conveniencia que todos merecemos que acabe mejor.

Buenos días, amigos. Prosigue el mundial en Catar, sin que entre la jornada de ayer y la de hoy se tenga constancia del fallecimiento de ningún otro obrero indio o pakistaní en la construcción de los estadios, más que nada porque los estadios hace tiempo que se terminaron de construir. Allí, en esos mismos recintos donde murieron insolados, de sed y desesperación, miles de trabajadores/esclavos, van transcurriendo los partidos y van haciendo acto de presencia las grandes estrellas, entre ellas, ayer, Cristiano Ronaldo.

Debajo del anuncio de una entrevista con Galtier en la hoja parroquial de Al Khelaifi, se nos informa de que Cristiano marcó de penalti uno de los goles con los que Portugal derrotó a Ghana, y se convierte de este modo, como informa Marca, en el primer jugador de la historia que anota gol en cinco mundiales distintos. Es un hito sobresaliente por lo que revela de perseverancia en la excelencia, de longevidad en la élite. No somos amigos de la hipérbole, en la que tan frecuentemente se cae para evaluar este tipo de cosas, pero no pensamos discutir con quien afirme que estamos ante el mejor jugador del fútbol moderno. Jugador que, por cierto, estuvo diez años en el Real Madrid, ganando varias veces todo lo ganable (incluidas 4 Champions) y pulverizó absolutamente todos los récords concebibles, en particular el de los goles. Diez años a gol por partido. No puede ser verdad.

Pero lo es. Como lo es que, ahora mismo, Cristiano Ronaldo está sin equipo. Esta última circunstancia ha impulsado a Twitter Madrid, o a un sector del mismo, a sugerir la conveniencia de refichar al portugués. No nos parece indicado, aunque ya conocéis la pluralidad de La Galerna y no os extrañe encontrar en las próximas horas o días, en el seno de este vuestro portal, voces que defiendan lo contrario.

No nos parece indicado que vuelva porque la propia grandeza de Cristiano en la Historia del Madrid convertiría cualquier retorno en un sucedáneo fugaz y descafeinado. Hay libros que no se pueden cerrar de cualquier manera, meganovelas que no admiten apéndices acomodaticios, leyendas orales incompatibles con puertas de vodevil que se abren y cierran. Vamos a decir una barbaridad, viniendo además como viene de un resultadista consumado como este humilde portanalista: el retorno de Cristiano al Madrid no sería conveniente ni aunque saliera bien.

Así que no es solo el riesgo de que saliera mal. Hay una alta probabilidad de que lo hiciera, un riesgo de que su presencia desestabilizara el vestuario más sano y ajeno a egos tóxicos que ha tenido el club en mucho tiempo. Pero esto es casi lo de menos. Cristiano no puede volver al Madrid porque la propia vuelta contaminaría el recuerdo, con independencia del resultado deportivo que cosechara la toma de esta medida. El mito y el cortoplacismo son verbos de conjugaciones distintas, irreconciliables. Esto es así por definición, por el orden natural de las cosas, que es insobornable. Cristiano es  al madridismo la réplica contemporánea de D. Alfredo. D. Alfredo se fue mal del Madrid, como se fue mal Cristiano, y de alguna forma que tiene que ver con alguna filosofía ancestral estuvo bien que estuviera mal, como está bien que no haya movimientos posmodernistas en el poso insondable que quedó. Cristiano no puede volver a jugar en el Madrid porque D. Alfredo tampoco volvió al club tras su choque de trenes con D. Santiago.

Y punto.

El resto de portadas del día oscilan entre la exhibición de Richarlison con Brasil, asistido por Vini (estos dos sí harían buena dupla en el fútbol de clubes blancos), hasta la sobredosis de glucosa con terminaciones en i latina que nos trae la apropiación cataculé de la goleada de la llamada roja ante Costa Rica.

Con vuestro pan os lo desayunéis, amigos.

Pasad un buen día.

 

 

Día 2

 

El intento de incumplir aquí en España —como protesta— todas las normas y leyes arcaicas de Catar sorprendentemente no sirve para nada. Mi actitud de ayer me recuerda a la escena de Amanece que no es poco en la que Manuel Alexandre le pregunta a Cassen que cómo notan los pobres que él ayuna por ellos, que si no sería mejor darles la comida que no se come. Decido que es mejor opción intentar no ver nada del mundial, aunque solo sea por higiene mental.

El viejo de la otra noche al que abordé para intentar convertirme en gáyer (ver día 1) era policía jubilado y pasé la noche en comisaría. Por la mañana se celebra el juicio rápido y me condenan a acudir a 20 sesiones de psicoanálisis. Por un lado me viene bien, de ese modo tendré menos tiempo y será menos difícil no ver ningún partido del campeonato abyecto catarí.

Acudo a mi primera sesión cuando salgo del juicio a las 13:30. Ya en la sala de espera noto que algo no va bien. Se oyen golpes y gritos, ruido de cristales rotos. Aunque no se escucha muy bien, creo entender muchas veces la palabra concha, ¿habrá dentro algún paciendo con trastorno obsesivo-molusco-compulsivo? Tras media hora esperando me preocupo y llamo a la puerta. Nada. Llamo más fuerte. Nada. Abro y cierro rápido porque una silla vuela con violencia hacia mi cabeza. Tras eludir el golpe vuelvo a abrir y veo al psicoanalista solo en la consulta destrozando el mobiliario y gritando una colección de insultos más grande que la deuda del Barça: “¡Panda de boludos, andate a cag… (censored), De Paul, cementerio de canelones, atajo de termotanques de choripán, hijos de mil… (censored), la reconcha de tu p… (censored)!”. Deduzco rápidamente que Argentina ha perdido frente algún rival débil y me marcho con premura de la consulta sin poder contener la risa.

Por la tarde estoy con mi hija, por lo que no hay riesgo de mundial ya que no le gusta el fútbol, sino el anime. Ella se esfuerza en explicarme los personajes y los diferentes mangas, pero no me entero. Me hace hasta exámenes,  hoy tres, y en los tres suspendo con un cuatro. Tiene espíritu de maestra cruel.

Examen Martina

 

Día 3

 

Mi afán por esquivar el mundial no impide que sepa que esta jornada juega España. Hoy no tengo que realizar labores en La Galerna, por lo que tras completar los quehaceres matinales hablo con mi amiga Esther, que es maestra de verdad y cruel solo cuando es necesario. Está enfadada como una mona porque ha concertado tutorías con los padres de unos alumnos y no se han presentado. No es la primera vez que ocurre. Esta situación me sirve en bandeja la excusa perfecta para alejarme de la actualidad e intentar no saber nada de la selección española, así que acudo a su centro escolar, rapto a los padres irrespetuosos con el tiempo y el trabajo ajeno, los amordazo y los obligo a ver un partido del Atlético de Madrid. Al cuarto de hora suplican por señas que los libere y mascullan algo de la Convención de Ginebra. Los suelto, piden mil perdones a Esther y juran que no volverá a suceder. Los miro con cara de Liam Neeson y me marcho con andares peligrosos.

A pesar del viaje de ida y vuelta y la tortura a los progenitores maleducados, aún es mediodía, el tiempo no pasa y temo que el partido me alcance. Recuerdo que había quedado para comer. Acudo y ahora sí el reloj corre en buena compañía. En el restaurante no hay televisión. Magnífico. Terminamos y de vuelta a casa mientras camino por Atocha oigo salir un grito comunal de un bar. Temo algo malo, seguro que ha marcado España. Entro a Twitter y es peor aún, es el 3-0. Llego a casa y Gavi marca el quinto, lo que faltaba, gol del niño maleducado. Al final me dicen que son siete. Pues que pasen, como decía Forges.

Las siete que pasen Forges

Lo malo no es que gane España, cuyos resultados me importan lo mismo que los del Écija Balompié, sino aguantar después a los culés y a los indepes. Y más malo aún es estar participando en un mundial que no debía haberse celebrado ni moral ni legalmente.

Por un lado, los seguidores del Barça se han apropiado de la selección y se arrogan cada triunfo del equipo de Luis Enrique. Que si ADN Barça, que si la selección está llena de futbolistas del Barcelona, etc. Pero ¡caray!, como diría Butragueño, si son todos tan buenos, ¿por qué están jugando la Europa League y llevan una trayectoria europea propia de un “Lotin Lover”?

Lotin Lover

Si son todos tan buenos, ¿entonces el mal entrenador es Xavi Hernández? No puede ser, si dicen que es el mejor. Esta paradoja pone de relieve que las matemáticas mienten, que aunque los números de Xavi sean peores que los de la mayoría de técnicos del Barça y aunque el equipo no haya ganado nada últimamente, siguen siendo los mejores, porque el mejor no lo deciden los goles ni los títulos.

Por otro lado está la paradoja de los indepes, que han abrazado a la selección del país que según ellos los oprime. Los mismos que odian todo lo que huela a España prorrumpen en berridos con cada gol, gozan, se excitan, babean, se abrazan a la selección española como una garrapata a un perro. Pero es incoherente pedirle coherencia a un nacionalista, y si además es del Barça, mejor ni intentarlo.

 

Entregas anteriores:

Día 1

Buenos días, galernautas. Aprovecho que la mayoría del público tienen sus ojos puestos en el infame mundial inv(f)ernal para darle la luz a este texto que tiene como empresa defender a ultranza a nuestro excancerbero Francisco Buyo. No su figura histórica como tal, pues si ese fuera el caso, sería mi señor padre quien escribiría estas líneas, ya que su tocayo, con el que compartía posición en el campo, fue uno de sus ídolos futbolísticos. No, no. El motivo que me lleva a ponerme junto a Paco, escudo en mano, para protegerle de los proyectiles ya lanzados (y protegerme a mí mismo, no les voy a engañar: soy consciente de lo que supone lo que estoy a punto de hacer) no es otro que darle la razón en un tema que le valió no pocas burlas por parte, tanto de sus compañeros de plató, como de más de medio país a través de las redes sociales. Me refiero, por supuesto, al momento en el cual Buyo, en cierto medio televisivo que seguro que les suena, propuso como posible opción para ocupar el banquillo del Real Madrid al entrenador francés Arsène Wenger, leyenda viva del Arsenal, y acto seguido pronunció (o trató de pronunciar, para ser más exactos y no faltar a la verdad) una serie de vocablos absolutamente ininteligibles que pasaron a formar parte (en materia de meme) de la historia de la comunidad tuitera de nuestro querido y santo país.

Paco Buyo Wenger

Pues así es, queridos galernautas. Donde el resto del mundo encontró un inenarrable motivo de mofa, yo no hallé otra cosa que coherencia, y sólo logro explicar el nefasto y cómico resultado de aquella ocurrencia de Buyo a través de la falta de conocimiento y cultura futbolística de los colaboradores de dicho programa y el público que lo consume. Pues resulta que Arsène Wenger habría resultado una elección espléndida de haber sido posible (no lo era, nunca fue una opción) y aquí es donde comienza mi impopular alegato para con el entrenador francés y nuestro queridísimo exportero.

Arsène Wenger habría resultado una elección espléndida de haber sido posible (no lo era, nunca fue una opción) y aquí es donde comienza mi impopular alegato para con el entrenador francés y nuestro queridísimo exportero Buyo

Desde hace un tiempo, se ha tendido a etiquetar equivocadamente de entrenador perdedor a Arsène Wenger. Y es cierto que su Arsenal, desde el año 2006 hacia delante, fue minando sus prestaciones deportivas y alejándose de la excelencia que había plasmado en el lustro anterior, alcanzando su cenit en aquella temporada que les hizo acreedores del apelativo de “Invencibles” en la que lograron un hito histórico: ganar la Premier League sin perder un solo partido. Ese mismo equipo, ya algo mermado por la pérdida de alguno de los jugadores que habían logrado esa proeza, se quedó a un arbitraje justo de tocar el cielo y la gloria en la Champions, dónde perdió en la final contra el Barcelona por un gol en fuera de juego que inició la remontada blaugrana.

Wenger Premier

A partir de ese año precisamente, comienza el declive del equipo gunner, coincidiendo con la previa decisión del club de construir un nuevo estadio (el Emirates Stadium), abandonando de esa forma el mítico Highbury Park, que tanta gloria y éxitos había contemplado entre sus muros. En 2006 se produjo el traslado al nuevo estadio y comenzó el pago de la deuda del mismo. Esta circunstancia derivó en que el Arsenal no sólo no pudiera realizar fichajes de renombre, como venían haciendo sus competidores, sino que además le obligó a ir debilitando su plantilla de manera ineludible vendiendo, verano tras verano, a sus más preciadas estrellas. De esa forma, el Arsenal de los “Invencibles” fue viendo cómo, uno tras otro, iban saliendo de su club los Vieira, Henry, Pires, Ljungberg, Ashley Cole o Cesc Fábregas; en algunas ocasiones incluso a rivales directos. Quizá algunos valoren mejor ahora lo que supone que Florentino haya encontrado la manera de financiar la remodelación del nuevo Bernabéu sin la necesidad de sufrir esta decadencia económica y deportiva.

De esta forma, el equipo del norte de Londres se vio de repente sin estrellas y con una política de fichajes que era, de manera más modesta, similar a la de los jóvenes fichajes que realiza actualmente el Real Madrid. Wenger pasó de tener una de las mejores plantillas de Europa a tener una de las más jóvenes, con mucho talento, pero con poca experiencia y nivel competitivo. Cada verano, el Arsenal vendía a uno de esos proyectos a los que Wenger ya había convertido en una estrella y se veía obligado a continuar en la búsqueda del siguiente diamante en bruto que el técnico francés pudiera pulir para sacarle primero rendimiento deportivo y posteriormente económico. Cesc Fábregas o Robin van Persie pueden dar buena cuenta de ello.

El declive del Arsenal comienza coincidiendo con la decisión del club de construir un nuevo estadio. Quizá algunos valoren mejor ahora lo que supone que Florentino haya encontrado la manera de financiar la remodelación del nuevo Bernabéu sin sufrir esta decadencia económica y deportiva

Y mientras tanto, ¿qué ocurría en el campo? Pues que el Arsenal había convertido la cuarta plaza de la liga en su particular jardín de los secretos. Año tras año, el equipo cañonero acababa acudiendo puntual y religiosamente a ocupar ese cuarto puesto que le daba acceso a la Champions League a través de un juego dinámico, vistoso y de calidad al que sólo le fallaba la regularidad. El método Wenger funcionaba, pues su equipo era capaz de encontrar elevados picos de forma en los que, pese a contar con jugadores muy jóvenes, parecía uno de los mejores conjuntos de Europa; capaz de darle un baño de fútbol a todo un Bayern de Munich en Champions o de plantar cara al Barcelona de Messi y caer derrotado sólo porque el colegiado consideró apropiado sacarle una tarjeta roja a van Persie, que el holandés y el resto del mundo aún están tratando de entender y asimilar.

Tras los picos de forma, venían los llanos. Aunque Arsène siempre se preció de tener buen ojo para el talento y para dotar a sus muchachos de los automatismos necesarios para practicar un muy buen fútbol, la regularidad nunca acompañó al equipo. Principalmente, porque el equipo siempre se le acababa cayendo físicamente o porque las lesiones asolaban su plantilla. En las altas esferas del club se llegó a comentar con resignación que, si hubieran construido un hospital en lugar del nuevo estadio, habrían tardado mucho menos en recuperar la inversión. Jugadores talentosos como Jack Wilshere, Aaron Ramsey, Eduardo o Diaby, entre otros, sufrieron auténticos calvarios en forma de lesiones (algunas de ellas muy graves) que cortaron tanto su fulgurante progresión como la que llevaba su equipo y que, en algunos de los casos anteriores, han acabado forzando tristemente una retirada prematura del jugador.

Roja a Van Persie contra el Barça

A pesar de estos infortunios, de no poder competir en el mercado en igualdad de condiciones que sus rivales directos y de tener que formar a sus nuevas perlas al mismo tiempo que tenía que competir ante equipos hechos, Wenger no dejó de mantener en su Arsenal un alto nivel de juego y de resultados. Como se ha dicho anteriormente, siempre acabó en puestos de Champions League (salvo en su último año) e incluso llegó a ser subcampeón de la Premier en alguna ocasión; pero además encontró en las Copas (FA Cup y Copa de la Liga) la manera de seguir poblando las vitrinas del norte de Londres (sabedor de que en el torneo de la regularidad partía en harta desventaja) ganando tres de ellas en esta época de receso económico gunner.

Aunque Arsène siempre se preció de tener buen ojo para el talento y para dotar a sus muchachos de los automatismos necesarios para practicar un muy buen fútbol, la regularidad nunca acompañó al equipo. Principalmente, porque el equipo siempre se le acababa cayendo físicamente o porque las lesiones asolaban su plantilla

Una vez finalizada la deuda del Emirates Stadium, fue dejándose entrever el otro gran debe de Wenger, esta vez no como entrenador, sino más bien como manager o director deportivo del club. Después de una década realizando fichajes de bajo coste en los que miraba más por las arcas del club que por el rendimiento deportivo, al técnico francés le costaba sacar la chequera y pagar las cifras que se pedían en un mercado que de repente se había vuelto loco tras el aterrizaje de los jeques en las tierras del viejo continente. El bueno de Arsène, aquejado por los vicios de toda una década, fue incapaz de adaptarse a ese nuevo mercado en el que se pagaban cifras desorbitadas por jugadores que aún no habían demostrado estar a la altura del precio que indicaba su etiqueta. Mientras tanto, la paciencia de la afición iba en aumento ante la incomprensión que le producía contemplar cómo, mientras el resto de clubes de su liga gastaba despreocupadamente en fichajes de relumbrón, el equipo capitalino de Inglaterra, con unos ingresos a la altura de los grandes, mostraba ese temeroso reparo a desembolsar lo que hiciera falta para ponerse por fin al mismo nivel tras una exasperante larga espera.

Wenger spend spend

Una vez explicado todo este contexto, sólo resta imaginar nuestro propio “What if…?”, al más puro estilo Marvel, adaptado a la realidad que encaraba el Real Madrid en ese momento en el que Zidane acababa de abandonar el banquillo madridista por primera vez si Florentino hubiera decidido cumplir ese viejo anhelo suyo y contratar al entrenador natural de Estrasburgo. La razón por la que considero que Wenger hubiera sido una gran elección es porque en el club de Concha Espina habría tenido una plantilla que le hubiera venido como anillo al dedo y una estructura e idiosincrasia de club que hubieran ocultado sus principales problemas.

En el apartado físico, Antonio Pintus se ha convertido en un trabajador indispensable dentro del organigrama del Real Madrid, por lo que es de suponer que hubiera permanecido en el club ante una hipotética llegada del técnico francés como lo hizo tras la llegada de Lopetegui y como lo sigue siendo a día de hoy. Los resultados del método Pintus saltan a la vista del que los mire y es lógico pensar que la plaga de lesiones que acompañaban a Arsène se hubieran quedado en Londres y hubieran dejado de ser un quebradero de cabeza para el entrenador.

La razón por la que considero que Wenger hubiera sido una gran elección es porque en el club de Concha Espina habría tenido una plantilla que le hubiera venido como anillo al dedo y una estructura e idiosincrasia de club que hubieran ocultado sus principales problemas

A nivel de plantilla, Wenger se habría encontrado con un grupo de jugadores veteranos de gran calidad y jerarquía a los que poco le habría costado hacerles desplegar el buen fútbol posicional y de toque que ya venían realizando con Zizou; así como con la especialidad del técnico francés: un segundo grupo de jóvenes talentos a los que Arsène quizá habría podido sacar rendimiento y desarrollo con mayor celeridad de lo que hemos visto en estos años, como son los casos de los Vinicius, Rodrygo y Valverde. Viendo el fútbol que fue capaz de sacarle de sus botas a perlas menos talentosas como Ramsey, Hleb o Nasri, hubiera sido tremendamente interesante ver la progresión y el crecimiento futbolístico que podrían haber desarrollado estos tres diamantes (y a en manos del ex entrenador del Arsenal.

Por último, el otro gran problema de Wenger que no habría tenido cabida en el Bernabéu es el de los fichajes, pues la dirección deportiva blanca y su actual política de fichajes funcionan de una manera bastante independiente, sin importar demasiado el entrenador que se siente en el banquillo. Arsène no habría tenido otra función en materia de fichajes que darles el visto bueno cuando la dirección del club se los presentara y hacerles jugar bonito en el verde posteriormente.

Wenger y Zidane

No hay razón para no pensar que el fútbol vistoso y dinámico de los equipos de Wenger hubiera casado de maravilla en el Bernabéu y se hubiera asemejado bastante a lo que vislumbramos durante la primera mitad del segundo año de Carletto como entrenador del Real Madrid. Las transiciones y combinaciones vertiginosas de las que han podido disfrutar los aficionados gunners durante años, protagonizadas por jugadores como Özil, Wilshere, Ramsey o Alexis (seguro que varios tienen en mente el gol de Wilshere tras varias triangulaciones a un toque ante el Norwich), en el Bernabéu habrían experimentado un upgrade considerable al tener como ejecutores a nuestros Marcelo, Modric, Kroos, Benzema, Valverde, Vini o Rodrygo.

Concedo la posibilidad de que sobre el papel todo esto suene maravilloso, pero que la realidad, dura y tosca como ella sola, pudiera haber sido bien distinta si se hubiese producido la llegada de Wenger al Real Madrid. Sin embargo, y mientras mis compañeros de La Galerna se apremian para venir a quitarme las manos del teclado y ponerme la camisa de fuerza, nada me quita la idea de la cabeza de que ahora mismo podríamos estar en la buena situación en la que se encuentra el equipo madrileño, pero con unos cuantos títulos más por el camino y algunos de nuestras jóvenes estrellas mejor desarrollados incluso de lo que ya están a día de hoy. Pero claro, ustedes decidieron reírse de Paco Buyo…

 

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El fútbol es meter goles. Lo otro es posesión y es algo que solo se aplaude en el Camp Nou. La leyenda del Real Madrid se ha forjado a base de meter goles. Cada etapa ha tenido su delantero estrella y en esta el indiscutible es Benzema. Desde el año pasado el francés no tiene sustituto, ya sea por asuntos casi extradeportivos, como lo fue Bale, por incomparecencia en el campo, como lo fue Jovic, o porque no lo hay, como ahora.

La calidad del equipo es tan grande que podemos permitirnos el lujo de jugar sin delantero centro en algunos partidos. Rodrigo, Asensio, Vini Jr, incluso Hazard —si no estuviera castigado— pueden en momentos de excepcionalidad ocupar el lugar del 9 y, aun sabiendo que es imposible que emulen el abrumador volumen de juego de Benzema, podrían incluso suplir sus goles si la racha es buena. Pero ningún gran equipo puede apostarlo todo a que Valverde acierte entre los tres palos desde su casa, a que Rodrigo trace otra vez la jugada de su vida en el momento en que lo necesitamos, o a que Modric consiga entrar hasta la cocina y regalar otro gol, sin que nadie ocupe con naturalidad el puesto de delantero centro.

El fútbol es meter goles. Lo otro es posesión y es algo que solo se aplaude en el Camp Nou. La leyenda del Real Madrid se ha forjado a base de meter goles

Las ausencias de Benzema nos han desvelado dos cosas, por si había dudas: que es una referencia insustituible y condiciona todo el juego de ataque del Madrid, y que, si falla la inspiración en el equipo, resulta imprescindible la referencia de un nueve en el campo. No tenerlo es concederles una ventaja extra a los rivales y, aunque estoy bastante a favor de la caridad, tampoco es cosa de derrochar buen rollo.

La lesión del francés en el último suspiro antes del Mundial es injusta y dolorosa para el que es hoy el mejor delantero del mundo. Hace bien el club en arroparlo porque solo estando dentro de su cabeza se puede entender lo que significa renunciar a un mundial en tu mejor momento, en el año del Balón de Oro, y cuando eres el futbolista más esperado del mundo. Pero pasado el duelo de la Copa del Mundo, el Real Madrid sigue teniendo un problema urgente que resolver: no es justo exigirle a Benzema que juegue todos los partidos desde hace años y que no se lesione nunca. Y no es justo exigirnos a los aficionados que sigamos los partidos con el corazón en un puño cada vez que el francés se toca algún músculo o recibe una coz.

Benzema lesión Celtic

El mercado de enero viene con dos problemas. Primero, que los últimos fichajes en la delantera del Real Madrid han sido un fracaso. Algunos fueron incomprensibles, como Mariano. Y otros, inesperadamente infructuosos, como Jovic. Y muchos no han sido baratos. Y segundo, que el club siempre encalla en la misma duda: ¿pero este fichaje mejoraría lo que tenemos? No creo que enero sea el momento de fichar a un galáctico, pero sí es buen momento para un fichaje menor que al menos pueda defender su puesto en el banquillo con dignidad, y tratar de aprovechar con ilusión y talento las ocasiones que se le presenten. A veces el juego del Madrid es tan brillante y fecundo que hasta un poste de telefonía clavado en el punto de penalti podría convertirse en pichichi.

el Real Madrid sigue teniendo un problema urgente que resolver: no es justo exigirle a Benzema que juegue todos los partidos desde hace años y que no se lesione nunca

La otra opción tampoco es mala: volver la vista a la cantera. Dicen los medios que Álvaro Rodríguez está en la órbita de Ancelotti y siempre me hace gracia la expresión. Si Ancelotti está interesado en el chaval, lo justo es decir que el técnico blanco está en la órbita de Rodríguez, pero eso suena aún más extraño. Sea como sea, orbite quien orbite, no parece una mala opción. Y, por otra parte, somos el Real Madrid: quiero decir que podemos fichar y subir canteranos y aún nos sobre pasta para levantar otro estadio.

Ojalá tengamos a Benzema. Pero se le transmite al francés una tensión innecesaria recordándole a cada minuto que, si falta, no hay plan b. Y vuelvo a donde empecé: necesitamos los goles, muchos goles, un huevo y medio de goles, si queremos ganarlo todo; y obviamente, queremos ganarlo todo. Y necesitamos siempre un delantero centro en el campo. El fútbol sin delantero es un deporte que solo divierte a Simeone.

 

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El Madrid concede su primera derrota en Champions

 

El Chelsea FC venció (2-0) al Real Madrid femenino en la tercera jornada de la fase de grupos de la Women’s Champions League. En un partido pobre de ambos equipos, los goles de las locales Sophie Ingle y Erin Cuthbert marcaron la diferencia.

 

A quince kilómetros del centro de Londres, en el coqueto estadio de Kingsmeadow, el Real Madrid femenino comprobó lo cerca, y al mismo tiempo lo lejos, que su proyecto está de los equipos de la élite europea. Allí esperaba el campeón inglés, un conjunto de plantilla estelar al que sin embargo le cuesta producir juego fluido. Eso es exactamente lo que encontró enfrente Alberto Toril y ante lo que sus jugadoras no pudieron aguantar.

El partido no pasará a los anales del fútbol, pues a la igualdad mantenida una hora larga se llegó por defecto, no por virtud. Aunque la superioridad física del Chelsea debería haber sido suficiente para poner tierra de por medio, el equipo de Emma Hayes juega de forma espasmódica, a trompicones, confiando en la clarividencia de sus futbolistas de tres cuartos en adelante. Tras una primera ocasión muy clara de Fran Kirby en los primeros compases, desbaratada por un paradón de Misa Rodríguez, quedó claro que no sería una noche de grandes highlights.

Chelsea Real Madrid femenino

Y es que a la poca inspiración inglesa el Madrid respondió con una sinfonía de imprecisiones en el trato de balón que convierten en tarea imposible competir a este nivel. Toril reunió arriba a Esther González, Caroline Weir, Naomie Feller y Maite Oroz, pero la posesión se perdía por mil y una grietas mucho antes de alcanzar si quiera el centro del campo. En concreto, el desacierto de Kathellen Sousa, Kenti Robles y Freja Olofsson creó un triángulo de las Bermudas del que el equipo tardó más de 45 minutos en escapar.

Por suerte para las blancas, su rival no consiguió aprovechar ni la voracidad de Sam Kerr ni la movilidad de Fran Kirby y Erin Cuthbert, una de las mejores de la contienda. La pólvora estaba mojada en ambas áreas, por lo que los errores con balón de cada equipo fueron amontonándose sin que el marcador reflejase el descalabro que por momentos tuvo lugar sobre el césped. Por parte del Real, Claudia Zornoza fue uno de los pocos focos de luz activos. Su clarividencia y rango de pase de media-larga distancia permitió a las suyas respirar de vez en cuando, pero las jugadas siempre terminaban emborronándose en movimientos posteriores fuera de su control.

Confirmada la dificultad de cada compromiso europeo, el Real Madrid deberá seguir picando piedra y curtiéndose en la competición doméstica

El empate a nada al descanso fue la mejor noticia para el Real Madrid, pues el punto habría sido valiosísimo, y con ese ánimo positivo saltaron de vuelta al verde las madridistas. Entonces se vieron los mejores minutos de juego, ahora sí con circulaciones de balón en la mitad de campo de rival, y quedó patente que un Real entonado no andaría demasiado lejos de este Chelsea. A pesar de que del lado londinense faltaban Pernille Harder y Melanie Leupolz —dos de las mejores jugadoras de Europa—, hablamos de un equipo que lleva varias temporadas consecutivas asegurándose la llegada de talento y ofreciendo algunos de los mejores salarios en el panorama del fútbol femenino. No por casualidad la ex central del Lyon Kadeisha Buchanan jugó el partido vestida de azul, y no de blanco.

Ante eso, a este Real Madrid le queda redoblar su apuesta económica o armarse de paciencia para confiar en la explosión progresiva de parte del talento joven que ya hay reunido en Valdebebas. El problema radica en que, mientras tanto, la competición sigue. En liga el agua no termina de llegar a las cejas, pero en Champions la piscina es demasiado profunda. De ahí que en un partido pobre y llamado al empate el Real volviese al aeropuerto sin nada.

Bastaron seis minutos de infortunio, una brillante pierna derecha y un córner mal defendido para sucumbir. En primer lugar, Erin Cuthbert sirvió un balón desde la esquina al primer palo para que la imponente Millie Bright y su físico de montaña le ganase el duelo por alto a Olofsson. La prolongación de cabeza dejó vendida a Misa y, en el extremo opuesto, Sophie Ingle hizo lo propio adelantándose a Ivana Andrés para poner el 1-0 a bocajarro.

Gol Chelsea Real Madrid femenino

El Madrid llegó a la conclusión de que moriría casi en la orilla, y en los minutos de shock que siguieron terminó de poner el Chelsea la sentencia, también por medio de Cuthbert. Esta vez la genial futbolista escocesa lo hizo sin querer, pues quiso finalizar su internada por banda derecha con un centro al área que, no obstante, se envenenó hasta convertirse en un golazo. Fue el último chispazo de fútbol de la noche; al Real no le quedaba nada.

Confirmada la dificultad de cada compromiso europeo, el Real Madrid deberá seguir picando piedra y curtiéndose en la competición doméstica.

 

Getty Images.

Buenos días. La llamada Roja ganó 7-0 a Costa Rica. No nos oponemos. Nos habríamos opuesto menos todavía si lo hubiera hecho en otro mundial distinto a este. Las portadas del día lo celebran como si la goleada hubiera acontecido en un mundial digno, por un lado, y como si el rival hubiese sido muy potente, por el otro. La primera plana de Sport incluso viene con la flamenca y el toro colocados encima cual televisión catódica del S. XX.

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España debutó en el mundialasco con un equipo que habría firmado el mismísimo Almodóvar. Gavi, Pedri, Simón y otros chicos del montón. Una cosa muy de movida, pero nada madrileña, no fastidiemos. Hay que reconocer a Luis Enrique el mérito de haber alineado a once jugadores sin haberse equivocado al hacer la cuenta, que aunque Helenio Herrera dijera que se juega mejor con diez y que en su casa toda la familia se dedicaba a sus quehaceres completamente desnuda, él siempre alineó a once y se sentó en el banquillo forrado con un chándal Meyba, lo cual era ligeramente menos desagradable para la vista de lo que habría sido verle en pelota picada.

Pero estábamos con los de Luis Enrique Almodóvar y la selección charnega. Salieron los nuestros, es un decir, muy concentrados y dispuestos a llevarse el partido, lo cual es un detalle que les agradecemos. Aunque ya puestos a hacer las cosas bien, podrían haber empezado por presentarse, más que nada para que supiéramos quiénes eran esos jovenzuelos que nos representaban, es otro decir. Porque además de no haber perdido la cuenta hasta once, hay otro mérito que debemos reconocerle a Luis Enrique Almodóvar: haber inventado la selección de incógnito. Una selección de jugadores anónimos. Una selección secreta, que podríamos llamar del servicio de inteligencia si no fuera por lo que es. Y es que uno recita la alineación española y le parece estar pasando la lista de clase de cuarto de Primaria, en lugar de invocar a los elegidos para la gloria.

El caso es que principió el partido, porque todo lo que tiene un final tiene un principio, y lo hizo a la hora prevista. Bueno, a la hora prevista en Catar y a las cinco en punto de la tarde en España, o sea a la hora taurina de cuando Lorca, provincia de Murcia, y a la del té en la pérfida Albión, que aquí no pinta nada. Bien por la organización catarí, mal por la española y peor por la inglesa, por metomentodo. Los chicos de Luis Enrique empezaron a tocar el balón, tuya, mía, tuya, mía, y los goles fueron cayendo. O sea, que más que un tiqui-taca aquello era un tico-tico. Uno de los goles los marcó Asensio, y los otros seis se los repartieron entre un yerno con nombre de yerno y unos imberbes peinados como prepúberes de posguerra y con nombre de merendar bocadillo de chocolate.

Luis Enrique puso caritas, como siempre, con esas pintas entre chulo pera envasado al vacío, arrogante sabelotodo a la violeta,  y streamer influencer que va de coleguilla y de enfant terrible al mismo tiempo. O sea, una cosa patética como… como qué sé yo, como Luis Enrique, para entendernos.

Vamos, que todo en este mundialasco, y muy en primer lugar la selección de Luis Enrique Almodóvar, es en plan la ley del deseo. Este humilde portanalista ya está deseando no ver tampoco el próximo partido.

 

Pasad un buen día.

El mundo está lleno de cristianos. Me refiero a los de ir a misa los domingos y ese tipo cosas. Alguien dijo una vez que nunca hay que subestimar la capacidad de resistencia de un cristiano, porque en la antigua Roma los echaban a los leones y hoy los cristianos son mayoría y los leones se están extinguiendo.

Abundan los cristianos, pero, paradójicamente, Cristiano hay uno solo. El que lleva a la espalda el número 7, que es el número bíblico de lo infinito. “¿Cuántas veces hemos de perdonar? Setenta veces siete”, o sea, una burrada de veces.

Yo a Cristiano Ronaldo estoy dispuesto a perdonarle las veces que haga falta porque subjetivamente me hizo muy feliz cuando jugaba en el Real Madrid, y objetivamente pienso que es uno de los más importantes deportistas de la Historia. Le tengo un enorme respeto a Cristiano Ronaldo. Si bien “respeto” y “cariño” no son lo mismo. Desde un punto de vista futbolístico, es difícil a la par que inútil sentir cariño por Cristiano de igual modo que no tiene sentido encariñarse con una fuerza de la naturaleza. Depositar afectos en un tifón o en una tormenta de verano no produce más que frustración. Uno no ama al relámpago ni al maremoto; se limita a contemplarlos admirado y sobrecogido desde una distancia segura, deseando que descarguen su furia sobre el enemigo.

Los que hemos visto a Cristiano Ronaldo en su plenitud sabemos que hemos asistido a algo extraordinario. Cristiano ha marcado una época porque se ha convertido en un referente para los futbolistas que harán historia en el futuro. El niño que empapelaba su cuarto con fotos del astro portugués, el que imitaba sus poses cuando marcaba un gol en el patio del colegio, se ha convertido en Haaland, en Mbappé, en Vinicius Jr., en Rashford, en Sterling… La lista es inmensa.

Mbappé Cristiano Ronaldo

Cristiano compartirá ese podio con Messi, probablemente. También él se ha convertido en un emblema de la excelencia. Haber sido testigo de la rivalidad entre ambos es una de las experiencias futbolísticas más fascinantes que recuerdo.

En mi cabeza Leo Messi y Cristiano Ronaldo son como dos artistas confrontados. Como Picasso y Modgliani, que se odiaban. Cuando Picasso pintaba en su estudio y escuchaba por la ventana el sonido de un golpe fuerte o el frenazo de un coche solía farfullar: “vaya por Dios, ya han atropellado a Modigliani, pobre Modigliani, no pintaba mal del todo Modigliani… En fin, qué le vamos a hacer…”, y seguía con lo suyo.

También eran rivales Miguel Ángel y Leonardo, y este es uno de los muchos detalles que me hacen pensar que Da Vinci y Buonarroti fueron al arte lo que Messi y Cristiano han sido al fútbol.

Que Messi es un remedo de Leonardo, eso es incontestable. Aunque solo sea por el hecho de que tanto Leonardo da Vinci como Leo Messi acabaron su carrera en Francia cobrando una pasta por no hacer nada. En Chambord, Leonardo contemplaba los ríos y ni agarraba un pincel ni por accidente. En el PSG Messi contempla el césped con aire ausente, pensando en sus cosas, mientras Al Khelaifi le suelta la guita como un pardillo. Al Khelaifi es un poco como Francisco I, que se gastó su dinero contratando a genios que no daban un palo al agua. Luego lo capturaron los españoles en Pavía y escribió una carta a su madre: “todo se ha perdido, señora, menos el honor”, que es lo mismo que le dijo Al Khelaifi al jeque de Qatar cuando el Real Madrid le hizo picadillo en el Bernabéu, aunque en su caso el honor también se lo dejó en el campo.

Aceptamos, por tanto, que Messi es Leonardo. Eso nos lleva a concluir que Cristiano Ronaldo es Miguel Ángel.

es difícil sentir cariño por Cristiano, de igual modo que no tiene sentido encariñarse con una fuerza de la naturaleza. Depositar afectos en un tifón o en una tormenta de verano no produce más que frustración. Uno no ama al relámpago ni al maremoto; se limita a contemplarlos admirado y sobrecogido desde una distancia segura, deseando que descarguen su furia sobre el enemigo

Observo muchos paralelismos entre el genio florentino y el portugués. Cristiano, como Buonarroti, combina el talento con el esfuerzo. Miguel Ángel nunca dejó de trabajar duro en toda su carrera, a diferencia de Leonardo, que solía dejar sin terminar casi todos sus encargos cuando se aburría de ellos. También Miguel Ángel era a menudo víctima de su orgullo desmedido en el que no había asomo de impostura. Ambos, Ronaldo y Buonarroti, son honestos en su vanidad.

El declive de la carrera de Cristiano ha comenzado en el mismo lugar donde arrancó su ascenso meteórico: el Manchester United. Igual que Miguel Ángel recibió de Julio II su primer encargo importante y también el que le amargaría durante sus últimos años de vida: la tumba del pontífice.

La tumba de Julio II fue un trabajo que se empantanó durante décadas provocando la amargura de quienes se involucraron en él. Por el camino quedaron varios diseños cada vez menos grandiosos que habrían de adornarse con estatuas que nunca llegaron a esculpirse salvo alguna notable excepción, como el Moisés de san Pietro in Vincoli o el “Genio de la Victoria.”

Hoy en día toda la fama se la lleva el Moisés, que es una obra muy bella —y una copia apenas disimulada del profeta Isaías que Rafael pintó en la basílica de Sant’Agostino—. Mucho más original, aunque menos conocida, es el Genio de la Victoria.

La escultura representa a un joven en plenitud física que somete a una figura avejentada y decadente. No es fácil dilucidar qué se le pasaba al artista por la cabeza al idearla, aunque podría interpretarse en un sentido neoplatónico: el triunfo de la belleza. Lo bello es bueno y verdadero. El joven atleta del Genio de la Victoria es sobrenaturalmente hermoso y, por lo tanto, también su alma es pura.

A mí el Genio de la Victoria me recuerda a Cristiano Ronaldo. No solo por el cuerpo de gimnasio que se gasta, incluso el rostro me resulta parecido. Algunos expertos defienden que la cara del joven de la escultura es la de Tommaso Cavaliere, un noble muchacho por el que Miguel Ángel sentía una platónica devoción. En definitiva, el artista captó los rasgos del objeto de aquello que amaba. Tiene sentido entonces que el Genio de la Victoria se parezca a Cristiano Ronaldo, que vive en un perpetuo romance consigo mismo.

Igual CR7 nos ha salido neoplatónico, como Miguel Ángel, y lo suyo no es narcisismo sino un amor apasionado por la belleza en la medida en que esta es el reflejo de lo bueno y lo verdadero. En Ronaldo hay algo bueno: el valor que le da al trabajo duro y al esfuerzo, lo cual me parece digno de alabanza; y también hay algo verdadero: nadie ha marcado más goles que él en un deporte que, en esencia, va de eso: de marcar goles. Así pues, conquistada la bondad y la verdad, es comprensible que Ronaldo aspire a conquistar también la belleza. “La gente me odia porque soy guapo”, dijo una vez. Queridos amigos, eso no es vanidad: es una declaración filosófica. Ahora por fin lo veo claro.

Algunos expertos defienden que la cara del joven de la escultura es la de Tommaso Cavaliere, un noble muchacho por el que Miguel Ángel sentía una platónica devoción. En definitiva, el artista captó los rasgos del objeto de aquello que amaba. Tiene sentido entonces que el Genio de la Victoria se parezca a Cristiano Ronaldo, que vive en un perpetuo romance consigo mismo

Cristiano Ronaldo es neoplatónico. Hace algún tiempo ya demostré que Luka Modric era anagógico como Suger de Saint Denis. Si e esto añadimos que Benzemá es escolástico, pues en su fútbol la razón se supedita a la fe de lo intangible, y que Gareth Bale es estoico por razones obvias; el resultado es que el Madrid de las 4 de 5 no era un equipo de fútbol sino un compendio filosófico, la Escuela de Atenas pintada por Rafael, con el Bernabéu en obras al fondo. Allí el único que no era filósofo era Toni Kroos, a pesar de que muchos lo imaginaban criticista kantiano por el hecho de ser alemán, pero de eso nada. Siempre he estado convencido de que Toni Kroos es el último romántico, puro sturm und drag; pero de eso mejor ya hablamos otro día.

Hoy recordemos con agradecimiento y respeto madridistas a Cristiano Ronaldo. El Miguel Ángel del fútbol. El Genio de la Victoria.

Buenos días. Tomamos prestado de Tomás Roncero el título del portanálisis de hoy, pues no en vano quien algunos califican de manera dogmática como el mejor futbolista de todos los tiempos se pegó ayer un nuevo costalazo en ese largo historial de fracasos mundialistas al que cabe añadir un historial, no menos largo y oneroso, de humillaciones europeas con su club (París, Turín, Roma, Liverpool, Lisboa, etcétera). Sí, ya sabemos que habíamos dicho que no hablaríamos del mundial, pero en esta sección comentamos las portadas, y las portadas hablan de ello.

Que sí. Que habíamos dicho que no hablaríamos de este mundial repugnante. El mismísimo Paco Sánchez Palomares estrenó ayer en esta vuestra página un diario antimundial en el que se plantea las mil y una maneras de escapar el visionado de los partidos en el día a día que nos arrastra. Pero es que ayer palmó Lionel Messi ante Arabia Saudí, y no nos queda sino reconocer, en cualquier caso, que si este nauseamundial va a seguir esta línea nos lo van a poder difícil para no prestar alguna atención. Messi no se despeña por enésima vez en una copa del mundo mientras uno lee a Jordan Peterson sin levantar la vista del libro. Eso no lo logró ni Ulises con las sirenas, alguna miradita se le escapó.

Sport, que también ha seguido a pies juntillas la línea parroquial según la cual Messi es por definición el mejor jugador de la historia del planeta y posiblemente del futuro del extranjero también, da cuenta de esta enésima grieta en el dogma, añadiendo el adjetivo “histórico” al sustantivo “batacazo”. Pero se aferra a su Lucho, el streamer, para restañar la herida en la esperanza de que la llamada Roja nos (¿?) dé hoy una alegría ante Costa Rica. “¡Vamos!”, titula el diario de Mascaró con entusiasmo nacional más propio de un miembro de la Benemérita que de un rotativo con manifiestas filiaciones indepes. Pero es que la llamada Roja, amics, está trufada de jugadores culés, entre ellos el yernísimo del propio Lucho, Ferran Torres, de quien ya ha dicho el ínclito asturiano que va a ser su proyección en el campo para que no se enfade su hija (la de Lucho, no la de Ferran, que no tiene, pensamos). Todo esto lo cuenta muy salao Lucho en sus streams, con regodeo jocundo además, lo que ha movido a las pérdidas turbas tuiteras a acuñar el término #nepocachondeo, con su hashtag y todo. Convierte la selección en su cortijo, pero al menos lo hace con luz y taquígrafos y entre grandes risotadas. Se ríe de ti, pero al menos lo hace literalmente, en tu cara. No es que la Roja sea una familia, como reza uno de los últimos mantras, sino que es, más exactamente, la familia de Lucho.

Marca apela al patriotismo de cara al partido de esta tarde. Nos parece legítimo. Cada uno siente la patria como quiere. El que quiera sentirla apoyando sucursales del barcelonismo transidas de intereses de oficinas de representación aupadas por el hype mediático de futbolistas talentosos pero que aún no han empatado con nadie está en su perfecto derecho.

También alude la portada marquista al fin de la relación Cristiano-Manchester United. Nos apena mucho ver a Cristiano acabar su carrera de forma tan turbulenta. La cosa se había puesto imposible desde su entrevista con Piers Morgan, a quien se quejó amargamente por el presunto escaso apoyo de la directiva mancuniana en momentos familiares delicados del astro portugués. A Cristiano le puede el corazón, todo esto nos suena, y reconocemos en esta historia ecos del Cristiano pasional, visceral, que hemos aceptado y hasta querido, como retrospectivamente aceptamos y amamos el espíritu indomable de Di Stéfano. A ver si Cristiano se retira pronto y puede, así, volver a ser eterna y enteramente nuestro. Ya falta un día menos.

Y ya solo queda As, amiguitos, cuya portada, si nosotros hemos visto, vosotros también. Pedri tiene algo de polichinela aciago con nulo carisma para los juegos de corazoncitos. Un buen jugador de Europa League en cuyas dotes balompédicas confía esa España capaz de depositar su suerte, sin pestañear, en un entrenador streamer los intereses de cuyos amigos y familiares reinan sin remilgos en el seno del que debería ser el equipo de todos.

Pasad un buen día y que gane España, si eso.

Hola, no me gusta el mundial de Catar, no me gusta la selección española y no me gusta la FIFA, in that order o en otro. Me gusta el Real Madrid.

Catar es un país repugnante, la selección es un equipo de fútbol que no es el Madrid y además ha sido apropiada por antimadridistas y la FIFA es un organismo corrupto del cual yo no me beneficio. El Madrid es mi reducto de irracionalidad. No sé si esto último lo escribió Jabois, si es así, se lo copio.

Comienza este diario antimundial de Catar. Y antimundial en general.

[Sintonía introductoria.]

Todos los que no han trincado de él no tienen reparos en denunciar la ignominia y el oprobio que supone la celebración de un mundial de fútbol concedido de manera corrupta, celebrado en un país que no respeta los derechos humanos y jugado en unos estadios literalmente erigidos sobre los cadáveres de más de 6500 semiesclavos.

Los que han trincado —directa o indirectamente— se callan o se ponen de perfil, como Luis Enrique, que es streamer y entrenador, pero no político, porque todos sabemos que defender los derechos humanos es un tema político (?).

Infantino Catar

Como yo no trinco —y en una decisión quizá poco inteligente y a buen seguro inútil—, voy a hacer todo lo posible por ir contra el mundial de Catar. Para ello, primero me informo de aquello que no está permitido.

Busco en internet.

“En Catar es un delito beber alcohol o estar ebrio en público”. Me alegro de que Ángel María Villar ya no sea presidente de la Real Federación Española de Fúrbol.

Además de las bebidas alcohólicas, está prohibida la importación de productos que contengan carne de cerdo. Me asaltan dudas. ¿Puede viajar legalmente Roures a Catar? ¿Y los Maffeo, Fali, Alejo, Raíllo, etc.?

No está permitido el uso de máscaras o cualquier otro artículo que oculte la identidad de las personas. Las mujeres pueden llevar burka. Deduzco que para las autoridades cataríes las mujeres no son personas.

“En Catar es un delito beber alcohol o estar ebrio en público”. Me alegro de que Ángel María Villar ya no sea presidente de la Real Federación Española de Fúrbol

No está permitido mostrar ni hombros ni rodillas ni ningún tipo de escote tanto en hombres como en mujeres. Esto veta la entrada en el país de participante alguno masculino, femenino o lo que sea de cualquier reality de Telecinco y de la práctica totalidad de los futbolistas, vistan de calle o de corto. Aquí veo un problema incompatible con la celebración del mundial, tal vez lo haya entendido mal. La parte positiva de esta norma es que por la raja de tu falda no vas a tener un siniestro con tu Seat Panda.

Prohibición total de tomar imágenes de edificios públicos. Colijo que al estar construidos los estadios sobre cadáveres de trabajadores son considerados edificios funerarios y se pueden tomar fotografías y grabar vídeos dentro. Estos cataríes piensan en todo, no me extraña el cariño que siente Xavi Hernández por el régimen.

En Catar no está permitido el uso de máscaras o cualquier otro artículo que oculte la identidad de las personas. Las mujeres pueden llevar burka. Deduzco que para las autoridades cataríes las mujeres no son personas

“Las muestras de afecto en público pueden ser motivo de amonestación y de detención, incluso entre familiares”. Para evitar riesgos, lo mejor es ser vasco o viajar con la suegra. Constato que en Catar sigue siendo difícil hacer el amor en un Simca 1000.

La homosexualidad es ilegal en Catar, “se considera un delito con severas penas de privación de libertad”. Catar no ha querido derogar las leyes que criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo, castigadas con hasta siete años de cárcel, al igual que el sexo fuera del matrimonio. Dentro no está penalizado quizá debido a la escasez del mismo. Si además los condenados son musulmanes, pueden ser flagelados si están solteros o ejecutados si están casados. El paraíso de la libertad donde en pleno desierto la hierba crece siempre verde y cortita, como le gusta a Xavi.

árabes viendo el mundial

Según Khalid Salman, exfutbolista catarí y embajador del mundial, “la homosexualidad es un daño en la mente”. Descarto que estas declaraciones se deban a que el cerebro de este señor estuviese largo tiempo privado de oxígeno o a algún problema de consanguinidad, porque el asunto es general en el país y es imposible que ambas patologías estén tan extendidas.

Afortunadamente, varios jugadores se han propuesto boicotear desde dentro las normas que afectan a los afectos y a la libertad sexual.

Beso y tocamiento de pene De Jong durante mundial de Catar

Algún entrenador también pone su granito de arena, incluso de manera subliminal, simplemente portando su apellido, como es el caso del seleccionador inglés Gareth Southgate.

Como he confesado antes, mi propósito es luchar contra el mundial, cual don Quijote enajenado. Por tal motivo salgo a la calle enmascarado luciendo minifalda y un top con cuello de barco, saludo dos veces al mismo de manera afectuosa y me encamino hacia un bar. Entro. Me miran raro. Recelan. Ingiero tres copas grandes consecutivas, como el Madrid de Zidane. Me embriago. Me envalentono. Agarro a un viejo y lo beso en la boca.

—¡¿Pero qué narices haces, anormal?! —me espeta el viejo mientras comienza a golpearme con la garrota.

—Calle, estoy luchando contra el mundial de Catar.

 

Continuará…

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