Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, queridos.

¿Para qué sirve un partido de la Selección en Georgia un viernes por la tarde?

A. Para llenar huecos y portadas durante días.

B. Para que los periodistas mamoneen con jugadores y directivos.

C. Para no hablar del caso Negreira.

D. Para lanzar al estrellato a un nuevo jugador del Barça.

E. Todas las anteriores.

Si uno se acerca a las portadas de los periódicos deportivos de hoy, encontrará una unanimidad que solo suele producirse cuando...

A. Juega la Selección Española, aunque sea contra Tahití.

B. Nadal o Alcaraz logran un gran triunfo.

C. Se descubre el mayor escándalo de fraude deportivo de la historia del fútbol español.

D. Las dos primeras, cachondos. Borrad la C.

Ya que mencionamos el tenis, las portadas de esta mañana no han podido recoger la gran victoria de Carlitos Alcaraz esta madrugada frente al ruso Medvedev por los siguientes motivos:

A. Porque el partido acabó sobre las cinco de la mañana.

B. Porque el debut de Yamine Lamal es mucho más importante.

C. Porque no se ha producido y ha palmado en cuatro sets.

La actualidad deportiva venía cargada de noticias (fútbol, baloncesto, tenis, ciclismo, corrupción federativa...), pero la tradición marca que el combinado nacional acapare todas las portadas. Y no nos parece mal, que conste, pues es tal la orfandad del madridismo durante los parones de selecciones que cualquier loa excesiva nos sirve para sacar nuestra vena más crítica. Recordemos a modo de ejemplo:

A. Nuestro cariño por Luis Enrique y sus debutantes random.

B. El escalofrío que nos daba ver a Jordi Alba con el brazalete de capitán.

C. La seguridad que nos transmitía el invisible De Gea.

D. Cómo los periodistas utilizan a España para lanzar preguntas desafortunadas en ruedas de prensa sobre el Real Madrid.

E. El debut de la nueva perla blaugrana, aunque lleve menos de trescientos minutos en Primera.

Portada As 09-09-23Portada Marca 09-09-23

Las portadas de los diarios madrileños, tan dadas a los infames juegos de palabras, nos han parecido demasiado correctas, incluso diríamos que sosas. Qué grandes oportunidades han perdido para deleitarnos con su ingenio y creatividad:

A. España le hace un siete a Georgia.

B. Ge-orgía.

C. De la Fuente ya tiene a quién Yamal.

D. Goleando bajo la lluvia.

E. No sigáis, por favor.

De la portada de As destacamos la noticia del faldón inferior: “La Fiscalía se querella contra Rubiales”. Por fin, pensamos. Pero enseguida nos sacan del engaño, averigüen a qué se debe:

A. Sus chanchullos con Geri para llevarse la Supercopa a Arabia y las comisiones a su cuenta.

B. Los apaños personales con dinero de la Federación.

C. Ocultar información sobre el BarçaNegreiraGate.

D. El “piquito”.

Sí, señores, la D es tristemente la correcta. Todo lo demás es digno de un “no lo sigo de cerca” ministerial, pero el piquito es un sable demasiado grande para las tragaderas institucionales. Y no decimos que no sea impresentable, que lo es y mucho, sino la sorprendente celeridad en la reacción para unas cosas y la desesperante inacción en otras, lo que acrecienta la sensación de impunidad para el Rubi y sus “socios”. El fútbol femenino está de moda, o eso nos contaban hace apenas dos telediarios, pero pasa muy desapercibida la noticia sobre la huelga en La Liga F por la falta de convenio, lo que ha impedido el arranque del campeonato.

Los diarios cataculés se congratulan por la aparición de una nueva estrella, no sabemos si fugaz, como tantas otras, pero “ha nacido una estrella”: Yamine Lamal, quien a sus 16 años y 57 días, debutó con gol en la selección de Luis de la Fuente.

Portada Mundo Deportivo 09-09-23Portada Sport 09-09-23

Aún es pronto para saber si con veinte años estará en el Brighton, o con veintitrés en la MLS, o si será un crack de talla mundial, que podría llegar a serlo, pero se viene turra de las buenas. Los más jóvenes no lo sabrán, pero hace años se llegaba a la Selección tras decenas de partidos en Primera División, tras haberse curtido con los Raíllos y Maffeos de la época (Migueli, Martagón, Pablo Alfaro, Arteche, Benito...) y haber destacado durante meses o más bien años en partidos a cara de perro, pero de un tiempo a esta parte, desde que la Selección tiene más el aspecto de un cortijo culé que de un equipo que nos represente a todos, basta con debutar en agosto con el primer equipo y hacer tres jugadas para los highlights promocionales para que te llamen en septiembre a la selección.

El chaval tiene pinta de buen jugador, aunque apenas lo hemos visto dos ratos. Claro que los elogios periodísticos nos recuerdan a los ya escuchados sobre Deulofeu, Riqui Puig, Bojan Krkic, Halilovic, Christiansen, Demir, alias “el Messi austriaco” y Munir, quien vivió una situación muy parecida a la de Yamal de la que luego se arrepintió.

Debut Munir Mundo Deportivo

La maquinaria propagandista culé funciona muy bien, hasta el punto de hacer creer a algunos que:

A. Cualquier chaval de la cantera es un futuro Balón de Oro.

B. Que pagaron durante dos décadas al Vicepresidente de los árbitros para que unos directivos blanquearan capitales.

C. Que el Real Madrid y Franco y todas esas milongas.

D. Que cumplen el fairplay financiero de LaLiga gracias a las palancas.

E. Que los arbitrajes españoles favorecen al Real Madrid. Sí, también los de Hernández Hernández y el primo de Jesús Bengoechea.

Se nos hacen muy largos estos parones de selecciones, señores. Que vuelva pronto el Real Madrid, hey, Jude, baila, Vini y lo que de verdad nos pone a tope.

Pasad un gran día.

Buenos días. Llegó el primer parón de selecciones de la temporada. Reconocemos que la peste bubónica fue más perjudicial para el género humano en su conjunto, pero la peste, por lo menos, sólo se presentó una vez.

En cambio, los parones de selecciones tienen a bien volver puntualmente a nuestras vidas, y aun así hay ocasiones en que su arribo nos sorprende desfavorablemente. Debe de ser que la memoria es en efecto selectiva, y que tiende a ignorar lo que la experiencia sabe que ha de acontecer, como el niño que vive las vacaciones como si fuesen eternas. Pero no. Llega la vuelta al cole y, con ella, el Georgia-España.

Hemos puesto “Georgia-España” al buen tuntún y resulta que, en efecto, ese es el partido al que nos enfrentamos hoy. Milagro. Si es amistoso, de clasificación para la Nations League, de la propia Nations League estando ya clasificados, de clasificación para alguna Eurocopa o de homenaje a Luis Rubiales es algo que tendréis que averiguar por vuestros propios medios. Nosotros no enviamos nuestra flota a batirse en duelo con los Georgia-España, de manera que admitiremos, sin orgullo necesariamente, pero desde luego sin la menor vergüenza, que no tenemos ni idea de cuál es el propósito de dicho apasionante choque.

Portada As

As nos saca de dudas. Por lo visto, España está “sin margen de error” y debe “ganar en Georgia para encauzar su clasificación para la Eurocopa”. Magnífico, ya sabemos para qué sirve el partido. En su letra pequeña, el diario madrileño nos informa de los devaneos de Raúl González con el Villarreal, que anda en busca de nuevo técnico tras haber cesado a Setién por (según se ha publicado hace unos días) no saberse el nombre de sus jugadores. Tampoco nos parece para tanto. El BOE, por un error (o mejor dicho: por cinco errores) del CSD, ha escrito incorrectamente el nombre de cinco jugadoras de fútbol a las que se concede la Medalla de Oro al Mérito Deportivo, y no nos consta que nadie del CSD haya sido destituido. Hay que ver cómo se pone la gente por un nombrecillo (o cinco) sin importancia.

Lo de Raúl al Villarreal nos parecería bien por cuanto el técnico del Castilla merece ya probar suerte en aventuras mayores, y porque le servirá para curtirse antes de recalar algún día, posiblemente, en el blanquillo blanco. Habríamos preferido que no se fuera a un club tan institucionalmente antimadridista como el Villarreal, pero como nos pongamos tiquismiquis en esa materia al final el pobre Raúl no puede entrenar más que al Castilla, al Madrid y al Espanyol, y poco más.

Portada Marca

“Más líos no, por favor”, titula Marca, en lo que no sabemos si es un ruego o una declaración de intenciones, por cuanto el rotativo de Unidad Editorial lleva meses evitando el meterse demasiado en el lío de los líos, el que nos ha hecho descubrir que el Barça se pasó dos décadas (mínimo) comprando los servicios de la cúpula arbitral española para granjearse el favor de los colegiados. Es un lío (o, mejor dicho, EL lío por excelencia) que ha puesto increíblemente incómodo a Marca. Lógico que rehuyan el tener que informar de más enredos. Bastante tienen con afanarse en sortear el otro.

Marca nos trae también la foto a través de la cual Carlos Alcaraz homenajeó sobre la pista a Jude Bellingham (grandeza llama a grandeza) y la noticia de que Gil Marín ha sido nombrado miembro del Comité Ejecutivo de la UEFA a cuenta de su marcha atrás en la Superliga. Tal vez Roma no pague a traidores, pero ¿quién ha dicho que Ceferin (o sea, Catar) deba seguir la misma política?

Portada Mundo Deportivo

Mundo Deportivo nos quiere bien enterados de que Lamine Yamal podría debutar esta noche de manera precoz con la selección, dado que De la Fuente “confía ciegamente” en él. ¿Quién es De la Fuente?, puede que os preguntéis. Pues es un señor al que conoceréis porque ha salido en todos los medios aplaudiendo a Luis Rubiales durante su delirante última aparición ante la RFEF. Se da la curiosa paradoja de que vosotros lo conocéis principalmente de esas imágenes, pero él jura que no se reconoce en ellas.

De la Fuente ofreció una rueda de prensa altamente embarazosa, hace pocos días, para pedir disculpas públicas por aquellos aplausos. Suponemos que le habréis perdonado y que, a continuación, por tanto, ha vuelto a ingresar en el limbo del anonimato en que lo situabais antes de los aplausos, pero ya estamos nosotros aquí para iluminaros. Se trata, ya decimos, del seleccionador nacional de fútbol masculino. El de fútbol femenino fue cesado por aplaudir, supuestamente, o sea, lo mismo que hizo De la Fuente sin por ello ser cesado. Para terminar de dar sentido a todo, os contaremos (aunque ya lo sabréis) que la nueva seleccionadora de fútbol femenino ha sido ascendida a ese puesto por aplaudir (o, al menos, habiendo aplaudido).

Viva la coherencia.

Portada Sport

Sport se ocupa de Joao Félix, de quien Xavi-Estoy-En-Desacuerdo-Con-La-Guardia-Civil-Hernández dice que “se lo tiene que ganar”. Suponemos que se refiere al sueldo, ya que oficialmente el portugués cobra en el Barça 400.000 míseros euros.

Menos mal que sabemos que Tito Jan tiene, en un cuartito muy recóndito de casa, una caja B llena de golosinas. Lo sabemos pero, por supuesto, nadie hace nada al respecto, que es en lo que consiste ahora el fútbol español, a saber: en dejar que el Barcelona haga lo que le da la gana mientras todos los demás se hunden, temerosos de que, si hicieran algo para frenar los desmanes culés, se hundirían un poquito más rápido, y no es plan.

Pasad un buen día.

Llevo unos días pensando en algo. Si el juez instructor del caso Negreira suma todas las pruebas existentes y llega a la conclusión de que el Barcelona pagó al vicepresidente de los árbitros para que creara así un sistema corrupto basado en beneficiar a los culés frente a los demás equipos españoles, estaremos a las puertas de un cambio en la mentalidad deportiva de la época. Porque el FC Barcelona, tal y como lo conocemos a día de hoy, desaparecerá. Será otra cosa. Un club vacío de trofeos y relato, sin sustento más allá de la sanción deportiva. El Barcelona cargaría con la culpa de la podredumbre del sistema deportivo español y toda esa humillación tendría una consecuencia inmediata en el inconsciente colectivo. La idea de que el Barça ha corrompido el sistema arbitral se instalará en nuestra conciencia como una huella indeleble, una hendidura cerebral en el sujeto contemporáneo. Y esta demolición mental generará nuevas cotas de libertad para autoconstituir, cada uno en el sofá de su casa, una nueva conciencia social lejos del ‘Así gana el Madrid’.

La primera vez que escuché hablar sobre el fenómeno del inconsciente colectivo fue en la serie True Detective, una narración detectivesca clásica que fue un éxito de la HBO. En ella, uno de los detectives (el más gótico de los dos) incluye en la ya morbosa investigación el factor de la psicoesfera; un término que hace referencia a la fuerza sugestiva del ambiente para moldear nuestras ideas a su gusto. La atmósfera y esa incidencia en lo que pensamos y sentimos. Es la guerra de la individualidad frente a lo colectivo. En la psicoesfera se acaba la intimidad del yo, porque es imposible que brille por la apabullante presencia del espíritu de masas.

Análisis social del negreirato: una verdad incómoda

Hay culés y filo culés (esos que primero odian al Real Madrid y después eligen equipo) que han crecido inmersos en una pegajosa atmósfera empapada del indigno Messi, donde la España de Xavi Hernández marcaba el código de vestimenta nacional. Y su idea hegemónica es que el Madrid siempre roba. Ellos sufrirán la mayor contradicción, angustiosa y corrosiva. Se convertirán en hombres y mujeres torturados, sin umbral ni linde que los proteja. No encontrarán resquicio milimétrico por donde fugarse a la antigua realidad, esa del ‘Más que un club’, ya desmembrada por la presión social. Todos los que nos desmarcamos de esa narrativa clásica y hemos permanecido durante años en un terreno marginal, desplazados a un lugar externo al relato, podremos entonces celebrar el acontecimiento que ha puesto en crisis la estructura de la ley marcada en el deporte español. Esa ley basada en la trampa, invertida y obscena.

En mi trabajo como psicóloga pretendo ahondar y entender el sufrimiento humano haciendo hincapié en los procesos inconscientes. Por eso sé que a veces el sujeto va por libre. No todos los consumidores de fútbol nacional caerán presos de esta nueva atmósfera, limpia de trampas. Hay ideas que son inextirpables. Y hay personas que no están preparadas para la catarsis, y prefieren continuar viviendo encapsuladas en un mágico delirio; lejos de esa angustia, pero también lejos del pensamiento.

 

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Jude Bellingham asegura que nunca había escuchado en un estadio el clamor que estalló cuando anotó el gol que daba la victoria ante el Getafe en la cuarta jornada de Liga. Una afirmación que procede de un jugador que ha disputado sus últimas temporadas en el Iduna Park, la guarida del Borussia Dortmund y su famosa Sudtribune, donde se ubica el mítico Muro Amarillo de la afición alemana. Sabe por tanto de lo que habla.

Borussia Dortmund sudtribune

Jude Bellingham asegura que le temblaron las piernas cuando escuchó al Bernabéu corear su nombre, el ‘Jude, Jude’ que se ha convertido en el nuevo grito de guerra de una hinchada que sabe distinguir a uno de los suyos cuando lo ve y a la que no es sencillo dar gato por liebre. En el Bernabéu no se regalan elogios a nadie. La exigencia es siempre máxima.

Jude Bellingham ha entrado en el Real Madrid con el pie derecho. Ayudan los cinco goles en cuatro partidos, números de auténtico delantero centro siendo un media punta o en todo caso un ‘todocampista’, una especie en peligro de extinción, pero ayuda mucho más la actitud y el respeto reverencial que ha mostrado por el que es el mejor club del mundo, pese a quien pese.

El inglés siempre ha querido jugar en el Madrid. Ha sido su sueño y ha hecho lo posible por convertirlo en realidad. Ha movido los hilos y las piezas que han sido necesarias para terminar vistiendo la camiseta blanca. Sin duda alguna, en el Madrid se gana dinero, mucho dinero, pero no tanto dinero como en los clubes estado que han proliferado en la última década y que han revolucionado por completo el mercado futbolístico, una realidad que la reciente aparición de la liga árabe, como un elefante en una cacharrería, acentuará aún más.

Al contrario que Mbappé, Bellingham ha elegido el Real Madrid por el hambre de Gloria, con mayúsculas

¿Por qué Jude ha elegido entonces el Madrid si podía haber ganado mucho más dinero en clubes como el Paris Saint-Germain o el Manchester City, por citar dos ejemplos? La respuesta es sencilla: por el hambre de Gloria, con mayúsculas, algo que solamente el Real Madrid te puede dar, no solo por lo que gana, sino por la atmósfera y la aureola que rodea todo lo que tiene que ver con la entidad blanca.

Jude ha entendido ese paradigma a la perfección. Al contrario que Kylian Mbappé, al que el fulgor del oro catarí tiene cegado.

La vida es muy larga y todo puede dar muchas vueltas, pero parece indudable que Mbappé se mueve en unos parámetros muy diferentes. Dinero y más dinero en vez de gloria. Nadie duda de que los futbolistas juegan por dinero, pero, si te gusta el fútbol, la historia de este deporte y quieres empezar a construir un camino que te acerque al santuario donde moran los más grandes, tener solo el dinero como guía es un mal camino.

Jude Bellingham

La afición del Madrid sabe de fútbol. La hinchada madridista ha visto jugar en el Bernabéu a los más grandes de la historia de este deporte. No es fácil darle gato por liebre, pero lo que es imposible es conseguir que esta afición ponga delante un jugador por encima del escudo, que es absolutamente innegociable. Mbappé no lo ha entendido aún. Es un gran futbolista y lo va a ser mejor, pero en el Madrid no hay nada por encima del escudo. Alguien se lo tendrá que explicar para que comprenda la diferencia que existe entre un buen club o un club de leyenda.

Bellingham, en cambio, lo ha entendido desde el primer momento. En el Madrid, primero el escudo, después el equipo y, en tercer lugar, el jugador. Y, si eres un crack, mejor que mejor. Ese es el camino para luchar por ser uno de los más grandes de la historia.

 

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Publicamos este texto con ocasión del que habría sido el cumpleaños de Elia Kazan.

 

Lamentablemente, poco o nada va a tener que ver el título de este texto con la fantástica película del director otomano Elia Kazan y la portentosa interpretación de Marlon Brando, con la que ambos obtuvieron un más que merecido reconocimiento y prestigio internacional. De manera que, si acudían a este texto asociando el título con el film de 1954, su decepción va a ser al menos comparable a la que me embarga a mí cada vez que compruebo la reacción de la mitad de nuestra sociedad a cada nueva información que aparece a raíz del Caso Barça-Negreira.

Una de las características más naturales del ser humano ha sido desde tiempos inmemoriales la curiosidad, elemento indispensable de la naturaleza del hombre que nos ha permitido evolucionar hasta el punto en el que nos encontramos. En la actualidad, estamos siendo testigos de un acontecimiento involutivo histórico, que no es otro que ver cómo el antimadridismo latente de un sector de la sociedad actúa como una suerte de inhibidor de uno de nuestros instintos más puramente humanos: la susodicha curiosidad. Nadie quiere saber nada. Nadie muestra interés por saber cómo de corrupto estaba (¿o está?) el sistema arbitral, ni cuántos o quiénes estaban implicados. No interesa. De ahí que hoy haya que tirar de lupa para encontrar las nuevas informaciones relativas al escándalo de Negreira en las portadas de los principales periódicos deportivos.

Estamos siendo testigos de un acontecimiento involutivo histórico: ver cómo el antimadridismo latente de un sector de la sociedad actúa como una suerte de inhibidor de uno de nuestros instintos más puramente humanos: la curiosidad

Porque mientras que el madridismo está teniendo la reacción que (considero yo) debería ser la reacción natural, la más coherente y razonable dado el elefante que se encuentra en nuestra habitación (el mayor caso de corrupción deportiva que hemos tenido la desgracia de presenciar), a la otra parte de la población, la que no es madridista y a la que, por tanto y por su aséptica reacción debemos catalogar como antimadridista, parece no importarle un comino que el deporte al que siguen o del que viven (esto es de traca) haya quedado manchado para siempre y ahora mismo sea la gran vergüenza del mundo.

Tebas, Laporta, elefante

El madridismo clama indignado donde puede: en las redes sociales y en los pocos medios que se dignan a hablar de este escándalo como se merece (La Galerna entre ellos, por lo cual me siento tremendamente afortunado y hasta diría que un privilegiado); mientras que por otro lado la gran mayoría de medios hacen la vista gorda, luchando con uñas y dientes porque el caso Negreira pase lo más desapercibido posible, ya sea guardando silencio o minimizando al máximo la gravedad del escándalo. En estos días hemos tenido que presenciar u oír desde al director de cierto programa nocturno preguntarse indignado que a cuento de qué se dedica la Guardia Civil a seguir investigando el caso (¿cómo se atreven esos malditos verdes a hacer su trabajo?, ¿con qué derecho?, ¡qué ultraje!), hasta ver cómo las noticias relativa a las últimas informaciones eran borradas de la página web del principal periódico deportivo del país, por no hablar del experto en derecho que pone en tela de juicio… ¡las conclusiones de un juez! Ver para creer.

Estos días hemos visto cómo un director de programa nocturno se preguntaba indignado a cuento de qué la Guardia Civil seguía investigando el caso y al principal periódico deportivo del país eliminando las últimas informaciones sobre el barçaGate de su web

Una persona más malintencionada que yo podría pensar que en esta actitud ocultista reside un interés en que la gente permanezca ignorante acerca de la corrupción deportiva de este país en general y de la corrupción derivada del caso Negreira en particular. Una persona más malpensada que yo podría pensar que, o los medios están satisfechos con el actual sistema que impera en los estamentos del fútbol español, mejor conocido por el madridismo como “el tinglao”, o están obligados a callar para no perjudicar al equipo que se está favoreciendo de dicho sistema. Cabe preguntarse por qué harían tal cosa, ya que no es posible pensar (¿o sí?) que prácticamente todos los periodistas de todos los medios son antimadridistas. Y para responder a esto, me remito a una cita del primer volumen de la saga “Canción de hielo y fuego”, más conocido por el nombre de la serie televisiva: Juego de Tronos; en la que el personaje de Meñique le pregunta y (autorresponde) a lord Eddard Stark lo siguiente:

 

—Cuando la reina proclame un rey, y la mano otro, ¿a quién van a obedecer los soldados?

—Al hombre que les paga.

 

Otro de los héroes del silencio de carácter protagónico en esta historia es Javier Tebas. El presidente de la liga tenía una oportunidad de oro para disparar con toda la artillería contra sus enemigos de la RFEF, pero por algún motivo que tampoco se alcanza a comprender desde el punto de vista de la honestidad (a ver cómo se explica que el presidente de una liga, al descubrir que ha estado corrupta durante al menos dos décadas delante de sus narices, tenga una reacción tan contenida), el costarricense (sí, nació en San José) dejó pasar la oportunidad y lo primero que hizo tras estallar el caso Negreira fue salir a tranquilizar al barcelonismo negando la posibilidad de una sanción deportiva porque el crimen había prescrito.

Roures Tebas

Aunque en algunos momentos haya podido mostrar cierta dureza con el caso Negreira, lo cierto es que, desde sus almuerzos oscenses con el presidente que le triplicó el sueldo a Negreira, Javier no ha vuelto a realizar referencia alguna al ex vicepresidente del CTA. Uno puede argüir que el presidente piensa que una sanción al Barcelona podría perjudicar también a los ingresos de la liga (volvemos a la respuesta de Meñique) y que por este motivo Tebas es contrario a un perjuicio deportivo para los azulgranas. Tampoco ayuda la eterna guerra que disputa desde hace años con el presidente del Real Madrid, que favorece los argumentos que esgrimirá Joan entre plato y plato en Huesca.

Sin embargo, tampoco debe ser muy beneficioso para la futura venta de los derechos televisivos de la liga española la imagen mundial que está adquiriendo el fútbol español y la cada vez mayor cantidad de madridistas que están abandonando el abono de Movistar, desencantados por una competición en la que ya nadie cree. El dinero que puede querer salvar Tebas manteniendo a toda costa al Barcelona en la competición (ay, la permisividad con las palancas imaginarias) puede ser similar al que está perdiendo la liga paulatinamente desde hace tiempo.

—Cuando la reina proclame un rey, y la mano otro, ¿a quién van a obedecer los soldados?

—Al hombre que les paga.

A la vera de Javier Tebas, también en estado de mutismo permanente (miento, selectivo; tras jugar contra el Real Madrid sí que sacan a la luz su indignación) están el resto de equipos que según el juez también tienen todo el derecho del mundo a sentirse perjudicados al haber competido contra el Barcelona en desigualdad de condiciones. Si los equipos españoles, que han perdido títulos, posibilidad de jugar en Europa o permanecer en primera división (con lo que ello supone económicamente) han mostrado su ira contra la corrupción arbitral llevada a cabo por el FC Barcelona, desde luego lo han hecho en privado o en voz muy baja, como cuando el Sevilla se quejó de la imagen que estaban dando fuera de España tras un partido de Europa League.

España ya oye el runrún en Europa y, si se vuelve deprisa, hasta es capaz de ver los dedos incriminatorios señalándole a sus espaldas, pero a ningún equipo patrio parece importarle lo suficiente como para posicionarse como perjudicado más allá de conjuntamente con el resto de equipos y bajo el amparo de Tebas, de nuevo, el hombre que les paga (o que creen que les paga); no digamos ya de protestar abiertamente tras los partidos en los que siguen siendo perjudicados contra el Barcelona.

Así, así, así gana el Madrid

El último grupo de hermanos silenciosos y quizá el que cuyo silencio más decepción ha dejado en mi ser es el de los árbitros. Durante algunos días posteriores al estallido del caso Barça-Negreira llegué a albergar en mi infinita y necia inocencia la esperanza de que alguno o muchos de ellos hablaran. Que confirmaran lo que para todos es evidente e incluso que se unieran contra el sistema en una protesta que, si bien no repararía el daño causado, al menos dignificaría un poco lo que quedaba de arbitraje. Tampoco habló nadie de dentro, sólo actuó un Estrada Fernández que, pese a ser el único que ha mostrado cierto carácter revolucionario uniéndose a cada denuncia y querella que ha hallado a mano, tampoco ha alzado la voz ni ha contado públicamente cómo percibían los árbitros que funcionaba el sistema. Para descubrirlo, de nuevo tenemos que acudir a entrevistas de hace años, a las que por supuesto se les dio poco recorrido en su momento y menos aún ahora, pese a que hagan encajar las piezas del puzle de maravilla.

De nuevo el miedo al hombre que les paga (y les amenaza e insulta de vez en cuando, como todo buen jefe, pero bueno, mientras no se atreva a besarles, su puesto no corre peligro) y a perder esa posición y salario privilegiados que poseen es más grande que la dignidad de unos colegiados en los que cada jornada que pasa es más complicado creer.

Cuando os pregunten cómo murió el fútbol español, la respuesta es “en silencio”

Lo que ni la prensa, ni Tebas, ni los equipos, ni los colegiados comprenderán nunca es que aquello en lo que verdaderamente creen no va a desaparecer de una manera u otra. Los hombres (o el hombre, en este caso) con poder van y vienen pero el dinero permanece. Los mismos clubes, atados en corto por Tebas con el CVC, tuvieron una oferta bastante más sugerente y apropiada, oferta que decidieron desechar sin escucharla siquiera porque detrás de ella estaba el ogro que llevan vendiéndoles que es el Real Madrid durante largos años. Y es que volviendo de nuevo a Canción de hielo y fuego, “el poder reside en donde los hombres creen que reside”. Y durante demasiado tiempo, en este país se lleva creyendo en lo que no es y concediéndosele un poder irreal a quién no lo tiene y unas características ficticias a quienes no las portan. Lo que entre nosotros viene a ser el relato.

Las palabras vuelan de un lado a otro, pero poco a poco los actos se van imponiendo. Y mientras se demuestra la ruindad de un equipo y la grandeza del otro; mientras el Real Madrid es el único club español que puede realizar fichajes sin hipotecar su futuro y el resto tienen que vender jugadores y activos sólo para seguir respirando; mientras el Real Madrid es el único equipo que sigue mirando al resto del fútbol europeo desde lo alto; el fútbol español ya ha muerto. Y, como siempre digo resignado desde hace un tiempo, cuando os pregunten cómo murió el fútbol español, la respuesta es “en silencio”.

 

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Buenos días, amigos. El cuerpo sabe que es jueves y la fuerza de la costumbre nos dice que mañana ya estaremos leyendo la previa del partido del Madrid escrita por Alberto Cosín, donde habitualmente disecciona al rival y… oh, wait!, que no hay fútbol, sino partidos de selecciones, aquellos diseñados y agendados a mayor gloria económica de los Infantino, Ceferin, Rocha, Rubiales, Villar… y sus cohortes. Aunque la verdad es que lo conocido como fútbol español, aunque participe el Real Madrid, no es sino un simulacro de competición corrompida e inclinada a favor del corruptor.

La Liga está prostituida de diferentes suertes, desde que la ruina del Barça se agravó y devino en quiebra de facto, Tebas sostiene al enfermo privilegiándolo sobre los demás, pero el cáncer de la competición es la compra del estamento arbitral instaurada, como cantaba Cecilia, en Mi querida España, esta España mía, esta España nuestra desde tiempo ha.

Se acaban de conocer, además, varios autos del juez Aguirre, instructor de la causa, donde concluye de manera demoledora la existencia de corrupción sistémica arbitral para presuntamente favorecer al Barça, además de desmontar la teoría florero de Negreira. Ordena varias diligencias a la Guardia Civil, ayer mismo se supo que exige una prueba forense para comprobar la veracidad del alzhéimer alegado por el exnúmero dos de los árbitros para no declarar.

Ya sabéis que en esta nuestra querida España los de naturaleza mamporrera, obtusa o de razón mermada por el sentimiento forofo —sean individuos desconocidos, polemistas o catedráticos— salieron a la palestra, cada uno al púlpito que dispone, para decir que aquí no ha pasado nada y hacer gala de su negreiracionismo, feliz hallazgo del tuitero @mbaggio181 que describe a la perfección este trastorno. Esgrimieron razones que si hubieran leído los autos no se habrían atrevido a formular.

Algunos responsabilizaron de estas noticias a Twitter Real Madrid, olvidando el pequeño detalle de que emanan de un juez instructor, pero tampoco vamos a pedir peras al olmo. Todos ellos son acólitos de Emilio Cortés, catedrático que despacha sus homilías en la cadena de los obispos. Dejamos algunas muestras de su acierto e imparcialidad.

Emilio Cortés catedrático

 

 

Catedralicio.

La mayoría de medios de comunicación, sobre todo los que tienen como objeto principal el tratamiento de noticias relacionadas con el fútbol, ámbito de la presente corrupción, ayer optaron por el silenzio stampa, apenas un recuadrito sobre el mayor caso de corrupción del deporte español. Mi querida España, ¿dónde están tus ojos?, ¿dónde están tus manos?, ¿dónde tu cabeza? En la prensa deportiva de estómago agradecido, no, desde luego. Hoy, ni rastro, ni una diminuta mención.

Portada As

El diario As decide abrir con la noticia común al resto de portadas, la denuncia de Jennifer Hermoso a Rubiales. La futbolista ha declarado ante la Fiscalía, que presentará una querella por agresión sexual ante la Audiencia Nacional.

Expresada la repulsa por los intolerables comportamientos —de todo tipo, en todo ámbito y en todo tiempo— de Luis Rubiales y con el de Motril suspendido, solo queda que la Justicia y organismos competentes capacitados para ello diriman la cuestión. El resto es ruido. Las sentencias se dictan en sala.

Portada Marca

Nos llama la atención las palabras de Vilda recogidas en Marca: «Me considero seleccionador hasta 2028”. Entendemos perfectamente que muchos consideren que no debió ser destituido, del mismo modo que la opinión contraria, la emisión de pareces propios no es delito, pero sí es curioso cómo el campeón del mundo se acoge a lo mismo que Xavi cuando dijo que no sentía haber sido beneficiado por los árbitros. Xavi no se siente, por más que su club comprase al estamento arbitral. Vilda no se considera, por más que de hecho esté cesado. Sin entrar en la pertinencia del cese, no está de más asumir la realidad.

Portada Mundo Deportivo

En Mundo Deportivo observamos a Xavi voceando a Romeu, quien respinga ante el grito herbáceo. El diario de Godó, grande de esta España nuestra, afirma que el Barça tratará de reforzar la posición de pivote en enero «siempre que haya fair play». Pero cómo va a haber fair play en enero si lleva años sin haberlo. ¿Se va a solucionar solo el problema? Lo que ocurre es que son conscientes de que el no cumplimiento de la normativa no evita que el Barça actúe como considere, por eso lo publican en portada.

Portada Sport

Sport titula «¡10 temporadas de locura!». Pensábamos que se referían a la colección de locuras perpetradas por el Barça en los últimos 10 años: inscripciones sin dinero, palancas y repalancas ficticias, corrupción continuada deportiva, condena por el caso Neymar, tráfico de órganos, despidos improcedentes, mobbing… paramos, que este portanálisis es finito. Pero no, el titular se refiere a Lamine Yamal. Pues muy bien, oigan.

Hemos asistido un día más a la forma de negreiracionismo utilizada por los medios: ignorar LA NOTICIA.

La honrosa excepción hoy la firma Alfredo Relaño, quien ante los hechos abrumadores del BarçaGate y frente al negreiracionismo imperante, concluye así su pieza en As: «Qué difícil es pensar en otra cosa que en lo evidente».

Pasad un buen día.

En 2007 el Real Madrid venía de vivir los años del plomo. Tras el galacticidio, periodo de tiempo comprendido entre el final fatídico del Madrid de Los Galácticos y la vuelta a lo grande de Florentino Pérez, al Madrid le tocó un tiempo grisáceo. A los aficionados que teníamos la panza llena de títulos y flashes, aquel infierno lleno de jugadores mediocres como Pablo García o Diogo se nos antojaba como lo más hortera que jamás habíamos visto. Y además, el F.C. El Barcelona de Ronaldinho, Deco y Samuel Eto’o entrenado por Frank Rijkaard era mucho mejor.

Nosotros estábamos tratando de reconstruirnos a nivel nacional bajo el mandato de Ramón Calderón. Predrag Mijatović era el director deportivo. El de Montenegro había logrado cerrar buenos fichajes y, sobre todo, a don Fabio Capello. La llegada del entrenador italiano tuvo mucho impacto en mí. Legendaria era su figura y mis expectativas sobre sus ilimitados conocimientos eran totales. Poco más que un prócer, un sabio del asunto del balompié. Para Capello nada tenía misterio. Todo para él era fútbol. No en vano lo había ganado todo ya. Inclusive, era un tótem del AC Milán de Silvio Berlusconi. Capello había cogido las riendas del club rossoneri tras la marcha de Arrigo Sacchi y había, no solo salvado los muebles, acabado anotándose para su palmarés y para la historia del fútbol aquel 4-0 en la final de Atenas ante el FC Barcelona que le haría levantar la Liga de Campeones de 1994. Con todo, y pese a los vaivenes rarísimos de aquella temporada, el Madrid de Capello acabaría ganando contra todo pronóstico la Liga 2006/2007, popularmente llamada la Liga del Clavo Ardiendo.

Capello Beckham

Sin embargo, en Europa la cosa no marchaba. Y a nivel interno, el club tampoco. Tenía algo de improvisado y hortera aquel Madrid de entreguerras. En ese contexto, yo estaba algo alicaído como aficionado y la música y la literatura eran mi cobijo contra la tormenta. Para distraerme, como buen adolescente, necesitaba estímulos de todo tipo. En 2007 hallé uno grandísimo. En 2007 descubrí la música de un gran madridista, Quique González. En 2007 me enganché a Quique González y hasta hoy me dura el cuelgue. Siempre aparece un madridista de la nada para ayudarte a caminar por el desierto. Quique González fue mi bastón en aquel lejano 2007.

Descubrí a Quique González a través del músico Pancho Varona. El músico tenía un blog llamado Músico insurgente donde relataba sus experiencias y recuerdos de tantos años de carretera. Por aquel entonces, Varona estaba en plena gira con Sabina. Entre una entrada sobre los viajes del tour u otra sobre detalles técnicos del último concierto, Varona dedicaba alguna pieza sobre Quique González. En su opinión, González era el autor de canciones más dotado del panorama nacional. En aquellos meses preparaba el disco que habría de titularse Avería y redención.

Siempre aparece un madridista de la nada para ayudarte a caminar por el desierto

Avería y redención fue el álbum que me aficionó a Quique González. Me impactó tanto que no dudé en ir al concierto que ofreció en la sala Mucho Teatro de El Puerto de Santa María. Para mi sorpresa, y para los que iban conmigo, en mitad del bolo salió Enrique Bunbury para cantar la canción Backliners. Entre las sombras, emergió un Bunbury vestido de forma sobria con vaqueros negros y camiseta negra ajustada con la imagen del Bob Dylan de la época de Blonde on Blonde. El público enloqueció al ver salir al auténtico Héroe del Silencio. Tiene su miga porque Backliners es un medio tiempo dylaniano en el que priman los teclados que marcan el rumbo fijo de un tema en el que aparentemente no pasa nada pero sucede de todo. Por momentos pareciera la confesión de un músico de carretera harto de convivir con tonos menores. Por otro lado, la venganza cínica de un cantante que está harto de tener que fingir que le cae bien el dueño de las salas donde va a tocar o de tener que atender a las sobrinas del alcalde del pueblo de turno.

Con los años he vuelto a ver a Quique González muchas veces, entre ellas en la legendaria sala La Riviera de Madrid. Mayo de 2013 junto al junto al Manzanares. Presentaba Delantera mítica, álbum grabado en Nashville y totalmente madridista desde el título. El Real Madrid siempre se ha caracterizado por contar con una línea de ataque sin parangón. Kopa, Rial, Di Stéfano, Puskas y Gento es la delantera de nuestros abuelos, el del Madrid de Santiago Bernabéu que arrasaba en Europa sin piedad alguna. Luego, la del Madrid de los jerarcas de las 4 de 5 Champions: Karim Benzema, Gareth Bale y Cristiano Ronaldo.  Estas dos líneas de ataque son las dos líneas más recordadas pues han escrito, cada una a su manera, negro sobre blanco su propia historia.

Granero, Quique González, Xabi Alonso

Quique González es tan buen madridista que, como todos nosotros, alguna vez fantaseaba con ser jugador profesional. Su amor por el club de su vida es tal que ha sabido cultivar la amistad de jugadores como Esteban Granero o Xabi Alonso. Tanta amistad y respeto les une que Quique González les llegó a dedicar su álbum Avería y redención. ¿Acaso hay mayor muestra de amistad entre madridistas?

 

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Cuando el sorteo de la Champions emparejó al Nápoles con el Real Madrid, muchos aficionados blancos esbozaron una sonrisa. Cruzarse con los azzurri en Europa es sinónimo de gesta. Así sucedió cuando Maradona comandaba a los napolitanos, pero también hace seis años.

El Nápoles está de moda. Después de más de tres décadas, es el vigente campeón del Scudetto, una frontera conquistada por primera vez sin El Pelusa. La fiesta de la celebración, que duró semanas, fue un digno homenaje a su altura. Durante el verano, la salida de Spalleti suscitó ciertas dudas, pero haber conservado a sus dos grandes estrellas, el delantero Osimhen (26 goles en el Calcio la pasada campaña) y el extremo Kvaratskhelia, lo convierten en un rival durísimo, aunque de grandes recuerdos para la hinchada blanca.

La primera vez que napolitanos y madridistas cruzaron sus caminos fue en 1987, en dieciseisavos de la Copa de Europa. Resultó una eliminatoria atípica desde el principio. La ida, en el Santiago Bernabéu, se disputó a puerta cerrada, pues el Madrid cumplía la sanción impuesta por la UEFA debido a los incidentes contra el Bayern de la campaña anterior. Aquel Nápoles era temible, aunque sólo fuera por contar con la estrella del momento, el indescifrable Maradona, que venía de brillar en el Mundial ‘86, y por disputarse la vuelta en la región del Vesubio.

Real Madrid Nápoles Bernabéu puerta vacía

Los italianos acababan de adjudicarse el Scudetto y la Coppa, toda una proeza con Milán y Juventus en la misma ecuación. El 10 argentino galvanizaba al equipo y la ciudad, pero además aquel año le acompañaba Careca, un brasileño que empezaba a apuntar muy buenas maneras. El fútbol napolitano era el propio del Calcio de aquel entonces, pero con la chistera de Maradona. Por su parte, en el Real Madrid Leo Beenhakker (verdadero precursor del fútbol total en España) iniciaba su segundo año con el Madrid de La Quinta. La máquina, con Buyo, Sanchís, Camacho, Míchel, Jankovic, Butragueño, Hugo… era un perfecto engranaje con la fantasía como valor identificativo.

Cruzarse con los azzurri en Europa es sinónimo de gesta. Así sucedió cuando Maradona comandaba a los napolitanos, pero también hace seis años

Sin embargo, el jugador decisivo sería alguien tan fuera de foco como necesario: Miguel Porlán Chendo. Su misión fue secar a Maradona en el Bernabéu y dudamos de si hasta lo persiguió fuera de las instalaciones blancas. El defensa, con una magistral clase de inteligencia y anticipación, convirtió al argentino en un fantasma que no pudo evitar la derrota de los suyos por dos a cero.

Chendo y Maradona

A Maradona podías pararlo una vez, pero nunca callarlo, por lo que declaró que en la vuelta el Madrid no ganaría “ni aunque jugasen Di Stéfano y Puskas”. Y la verdad es que acertó. Los blancos no se llevaron la victoria, pero sí un empate a uno suficiente para pasar la eliminatoria y escribir una de las páginas más célebres de sus míticas remontadas europeas.

Fue en cuartos de final ante la Bestia Negra, el Bayern, que el año anterior había conducido a Juanito al mayor error de su carrera. Los alemanes, dirigidos por Heynckes, consiguieron revivir viejos fantasmas en la ida con un 3-0 que hubiera achicado a cualquiera. Pero hablamos del Real Madrid, y en su ADN está escrito que rendirse no es una opción. No perdió la fe y se trajo un ajustado 3-2 a Chamartín. Ya en el coliseo blanco, el ambiente de los grandes momentos elevó al equipo por encima de la fuerza y las maldiciones bávaras, y un 2-0 completó una remontada histórica.

Ramos Nápoles Real Madrid

30 años después, Nápoles y Real Madrid se volvieron a cruzar, esta vez en octavos de final. La superioridad blanca fue inapelable (doble 3-1) y, la postre, resultó el inicio del camino a la Duodécima (4-1 a la Juventus). ¿Seguirá el destino su costumbre de traer buenas noticias para el Madrid cuando el Nápoles aparece en su horizonte europeo?

 

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Desconozco el científico que llevó a cabo el experimento, tampoco sé dónde se realizó, ni siquiera estoy seguro de si realmente pasó de verdad. Pero lo que está claro es que el caso de estudio de vida animal aplicable a la conducta humana que voy a exponer es perfectamente verosímil y ejemplificante de lo que pasa hoy en día.

Hace tiempo me contaron que, una vez, en un laboratorio donde aún se experimentaba con animales, un científico metió a varios chimpancés en una jaula grande.  Desconozco el número, pero pongamos que fueran una docena, más o menos. A esos monos de vez en cuando les incluían un sabroso plátano en una urna especialmente habilitada al efecto. Cuando el animal más avispado se daba cuenta de la existencia de la fruta y se disponía a cogerla, un grupo de ayudantes del científico jefe entraba en acción, repartiendo chorros de agua a diestro y siniestro a todos los habitantes de la jaula. No se necesitaron muchas repeticiones para que los propios monos aprendieran que, si querían permanecer secos, no debían caer en la trampa del plátano. Es más, si alguno especialmente hambriento se decidía a comerlo, recibía un “Código Rojo” al más puro estilo de la película de Algunos Hombres Buenos, mediante el cual sus vecinos de jaula le propinaban una disuasoria paliza.

Superada esta fase de aprendizaje, el científico empezó a relevar de uno en uno a los monos veteranos. Así pues, cada vez que un simio nuevo entraba en la jaula y pretendía coger el susodicho plátano, el resto de la manada le molía a palos antes de que este que lo hiciera. Así evitaban la aparición de los chorros de agua. El experimento continuó hasta la llegada del relevo del último de los monos que había vivido el tan incómodo manguerazo. De ese modo se llegó a la curiosa situación de que ningún mono sabía realmente qué pasaba si alguno se comía el plátano, pero en cualquier caso ellos no permitían que nadie lo hiciera, porque era lo que siempre habían visto hacer.

Chimpancés

Este experimento sirve para evidenciar dos cosas sobre conductas humanas. Seguramente sirva para evidenciar muchas más, pero yo no soy ni científico ni sociólogo, por lo que me quedo con las dos que más me importan para tratar de sacar conclusiones útiles para el “Caso Negreira”, tan de actualidad estos días por más que a muchos les pese.

En primer lugar, es importante observar que los monos no necesariamente deben recibir ningún premio para alterar su conducta. Sirve con amenazarles con un buen manguerazo para que les quede muy claro qué es lo que deben hacer. Así que les recomendaría a los negacionistas de la influencia de Negreira en los árbitros que dejasen de buscar los ingresos en las cuentas de los colegiados, porque probablemente no los haya. Amenazarles con descensos o periodos sin arbitrar y por tanto sin cobrar es motivo suficiente para hacer lo que te manden. Porque si no, ya sabes: manguerazo.

Amenazar a los árbitros con descensos o periodos sin arbitrar y por tanto sin cobrar es motivo suficiente para hacer lo que te manden. Porque si no, ya sabes: manguerazo

En segundo lugar, pero no menos importante, es muy relevante ver la influencia en la conducta que puede llegar a tener el entorno. Obsérvese como los últimos monos adquirieron una rutina sin ni siquiera haber sufrido en sus carnes el castigo del chorro de agua, llevándolo a cabo incluso una vez desaparecidos todos los miembros que sí lo vivieron. Esto hace pensar que en un entorno viciado como es el arbitraje español, se necesitaría una renovación completa y simultánea de todos los integrantes del colegio de árbitros de Primera y Segunda División. Incluyendo, por supuesto, el video arbitraje (VAR) con aquellos que tienen además intereses personales en clubes que han estado implicados directamente en el escándalo.  No me pararía ahí y seguiría con directivos de la RFEF y La Liga, que lo han permitido durante veinte años. Y ya puestos, no me detendría ahí tampoco. Hay muchos periodistas que también han mamado esa idea según la cual hablando bien del Barça llegarían a prosperar más y mejor y que, por tanto, no merece la pena denunciar según qué delitos porque el statu quo de ahora es bueno para todos. O al menos para ellos.

Es decir, que la jaula debe renovarse por completo. Ahora lo que pido es que algún ávido lector con más conocimiento en la temática científica, biológica o sociológica identifique, si es que es posible, este experimento y facilite a la Guardia Civil un informe de conclusiones sobre el mismo, para que pueda ser incorporado por esta como prueba del daño continuado y probablemente irreparable realizado al futbol español y particularmente al Real Madrid.

 

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Buenos días, amigos. Paco Sánchez Palomares os mantuvo ayer informados de las trascendentes revelaciones que, sobre la instrucción del mal llamado caso Negreira (en realidad BarçaGate), tuvieron lugar a lo largo de una jornada frenética. Se dieron a conocer varios autos del juez que lleva el caso. Las conclusiones de los mismos son devastadoras para el FC Barcelona, como lo fue el informe de la Guardia Civil para el mismo juez, publicado por El Mundo apenas la víspera.

Palomares lo explica perfectamente en su pieza, que es una mera exposición de hechos (con una irónica traca final, eso sí, marca de la casa) que hablan por sí solos. En resumen, el juez ha denegado la petición de Bartomeu de sacar al Real Madrid de la causa, dado que el club blanco puede considerarse “perjudicado”, como cualquier otro equipo de la competición ante la posible “corrupción sistémica” orquestada por el Barça valiéndose de sus pagos a Negreira.

Lo verdaderamente terrible para los intereses culés, así como alentador para cualquiera que aspire a un fútbol limpio en España, es que el juez sabe perfectamente lo que está juzgando. Esto puede sonar a Pero Grullo, pero es todo lo contrario. El magistrado se ha aislado intelectualmente de todas las maniobras de distracción que proliferan en los medios, proyectadas por el propio club catalán. “Nosotros jamás hemos comprado árbitros”, clamaba Laporta en aquella inenarrable aparición pública. “No hay pruebas de compra de colegiados”, agrega el eco de sus palmeros, ávidos de pasar página.

Pero resulta que el juez sabe perfectamente que no es esa opción la que está valorando. Atención a este punto del auto.

Página 3 auto juez instructor Negreira

Es un fragmento muy revelador en el cual el magistrado deja claro que no se cree esas pamplinas, que no se está juzgando si el Barça fue con sobrecitos a determinados colegiados de manera individual, sino si se compró un trato de favor del sistema arbitral en su conjunto a base de pagar a Negreira, a quien el auto atribuye también competencias claras en designaciones arbitrales que su vez desembocaban en un nivel de ingresos mayor o menor por parte de sus subordinados. Así que ¿cómo que no hay pruebas? ¿Qué mejor prueba que las facturas emitidas por Negreira al Barça, así como su declaración en el sentido de que la entidad catalana le pagaba para mantener “la neutralidad”?

Así que ¿cómo que no hay pruebas? ¿Qué mejor prueba que las facturas emitidas por Negreira al Barça, así como su declaración en el sentido de que la entidad catalana le pagaba para mantener “la neutralidad”?

De manera que el Barça no pagaba directamente a los árbitros, pero sí a uno de los jefes de los mismos, que a su vez determinaba el poder salarial de estos. Por eso, de manera muy lúcida, el auto habla (con lo que nos parece soterrada retranca) de “una forma novedosa de posible retribución ilegítima a árbitros de fútbol”.

La comunicación del juez marca un antes y un después en la investigación del caso de corrupción más grave de la historia del deporte español. Veamos ahora cuánto espacio dedica a esto la prensa deportiva en sus portadas, que es en lo que consiste esta sección: en estudiar las portadas.

Portada As

Ajá. Foto de primera plana de la nueva seleccionadora femenina como primer argumento, entrevista con Joselu de segundo y sólo ahí abajo, en un recuadro chiquitito, se nos informa del tema usando los mismos centímetros cuadrados que se le otorgan a la destitución de Setién y la última etapa de la Vuelta.

Vamos con Marca.

Portada Marca

Pues otro recuadrito. En este caso, las dimensiones del mismo corresponden a la mitad aproximada de lo que se dedica a la visita al Bernabéu de un abuelo a quien su nieta dio una sorpresa tras 35 años sin visitar el Templo. Vaya todo nuestro cariño para Miguel, el abuelo del madridismo, por más que nos cueste un poco entender de qué modo su historia puede eclipsar, a nivel informativo, el mayor fraude jamás registrado en el fútbol español, amén del más largo y persistente.

Lo que resulta pasmoso en el caso de Marca es que el medio generalista del mismo grupo editorial, El Mundo, no sólo se ocupa del BarcaGate, sino que está a la vanguardia del mismo. Así pues, se diría que Unidad Editorial divide a sus lectores en dos: los presuntos borregos que sólo siguen el fútbol (sin importarles la podredumbre que lo sustenta) y leen Marca, por un lado; por el otro, los lectores de El Mundo, interesados en el planeta que les rodea y en asuntos turbios varios, incluidos los futbolísticos. Interesante estudio de mercado, sin duda influido por sustanciosos contratos publicitarios de su cabecera deportiva.

Dejemos atrás la Central Lechera (juas juas juas juas juas) para realizar nuestra habitual visita de inspección a la prensa cataculé.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Qué sorpresa, amics. Las reducidísimas dimensiones del recuadrito de As o de Marca se ven en estos dos casos jibarizadas hasta alcanzar la nada. Porque eso es lo que Sport y Mundo Deportivo dedican a un asunto capital en el futuro judicial de la entidad acerca de la cual se supone que informan: nothing, reen de rien. Niente. Nichego, por utilizar una de las lenguas vehiculares favoritas de Puigdemont, gran seguidor culé.

Si pensáis que esto es cosa de la prensa escrita, y que los programas deportivos de las cadenas de radio y televisión dedican en cambio al BarçaGate el espacio que merecen, escuchad El Radio de Richard Dees para que os saque de vuestro error. El espacio que la Cope, la Ser o El Chiringuito dedicaban anoche al BarçaGate era el equivalente en medidas de tiempo a lo que en medidas de espacio sería el minúsculo recuadrito de As o Marca.

Los medios deportivos de este país han sido (y lo que es peor: siguen siendo) elementos esenciales del Tinglao. su silencio —que pasmosamente aún mantienen—, su complicidad, su total falta de iniciativa para investigar lo que desde hace lustros canta de lejos (no pun intended) les hace partícipes del fraude ominoso

La investigación sigue y quizá algún día haya consecuencias en forma de sanción penal y deportiva para el FC Barcelona, Negreira y otros entes y personas implicados. Probablemente, entre ellos, no veremos a periodistas condenados, y nos parecerá bien. Su gigantesco crimen de omisión no atañe al derecho, tal vez, pero sí a lo moral. Los medios deportivos de este país han sido (y lo que es peor: siguen siendo) elementos esenciales del Tinglao. Su silencio —que pasmosamente aún mantienen—, su complicidad, su total falta de iniciativa para investigar lo que desde hace lustros canta de lejos (no pun intended) les hace partícipes del fraude ominoso. No individualizaremos, ni tiene por qué hacerse. Que cada palo aguante su vela ética.

El caso Soule estuvo en todo lo alto durante décadas. Lo mismo puede decirse del negreirato. Los medios callaron como meretrices. Hoy ya no pueden callar más porque el agua fecal lo inunda todo.

Así que recuadrito, en el mejor de los casos. Y gracias.

¿Gracias? Y un carajo gracias.

Pasad un buen día.

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