Buenos días, amigos. Comenzamos este portanálisis lamentando el fallecimiento de Federico Martín Bahamontes a los 95 años. El Águila de Toledo fue el primer español en ganar el Tour de Francia (1959), un escalador sublime que también marcaba diferencias en los descensos. Se marcha uno de los grandes del deporte español. Descanse en paz.
Por desgracia, la triste noticia de la muerte de Bahamontes es cierta, a diferencia de las difundidas ayer en Twitter de Fernando Savater y José Luis Perales, que se resolvieron con resurrección. Especialmente esperpéntico fue el conato de fallecimiento por infarto de miocardio del cantautor conquense, quien minutos después de la divulgación de su óbito en las redes sociales, publicó un vídeo en el que él mismo catalogaba de exagerada la noticia de su muerte cuando cientos de tuiteros habían comenzado ya a preguntarle retóricamente “¿Por qué te vas?” o entonaban el “Y se marchó…”. Las fake news han alcanzado un grado de mal gusto nauseabundo, y la carrera por ser el primero en dar una noticia aun sin confirmar no se le queda a la zaga.
De fake news precisamente ha catalogado el padre de Neymar Jr. la noticia que ilustra la portada de Marca y que anteriormente había sido publicada por L’Equipe.
Según el progenitor masculino del jugador del PSG, no es cierto que su hijo haya comunicado al troyano europeo de Catar su intención de abandonar París este mismo verano —algunos dicen que con destino Barça— porque siente que el club le ha puesto a los pies de los caballos y está traumatizado tras las manifestaciones de los ultras frente a su casa.
Por un lado tenemos a Marca, que escribe al dictado de Al-Khelaïfi y cuyo compromiso con Catar, por propio interés, es más fuerte que con la verdad; y por el otro al padre de Neymar, que solo vive por y para el dinero y la vida disoluta. ¿Qué preferís, susto o muerte?
En letra pequeña, Marca también recoge la bravata infantil que el señor del pádel lanzó a Mbappé en la presentación de Gonçalo Ramos: “Este es el tipo de jugadores que queremos”. Una pseudomención más propia de adolescentes tuiteros que del presidente de un club de élite.
En otro giro de la verbena futbolística que vivimos, la instantánea de la presentación del delantero portugués parecía la de un alijo de más de dos kilos. «G.RAMOS 2024».
Mientras tanto, As dice que Mbappé tiene la palabra.
Parece más sensato pensar que quien tiene la palabra es el PSG, que ha comunicado al jugador que si no quiere renovar tiene que ser traspasado o no jugará durante esta temporada. Además, el club favorito de Marca necesita vender a Kylian para “cumplir” con el pseudo Fair Play Financiero. Según pasen los días, la situación se pone mejor tanto para Mbappé como para el Madrid.
La parejita de pasquines proculés vuelven a ir hoy de la mano en amor y compañía y publican la misma portada: Romeu, Gündogan e Iñigo sosteniendo el trofeo Gamper en Montjuic que disputarán contra el Tottenham (és un clam). Por el aspecto de su brazo, tememos que Iñigo Martínez se trate en realidad de un marciano reptiliano de V.
Ambos diarios también destacan el refuerzo NBA de Jabari Parker para su sección de baloncesto. Si funciona, estupendo para ellos, si no, lo abandonarán en un aeropuerto, le rescindirán el contrato cuando esté lesionado o directamente se lo rescindirán porque sí. Son sus costumbres.
Mundo Deportivo, en el asunto de Neymar, dice que se ofrece al Barca —al igual que Joao Félix—, pero que Xavi no lo ve como refuerzo. Parece que el señor Hernández le ha vuelto a pegar un empujón, como ha hiciera cuando compartían vestuario.
— Hechi (@Hechivideos) August 7, 2023
Sport afirma que «El Madrid reclama un gesto a Mbappé» para presentar una oferta al PSG. Una cosa es que el Madrid reclame un gesto a Mbappé y otra que digan que el Madrid reclama un gesto a Mbappé, hecho este último más cercano a la realidad.
Y luego está Dembélé, cuyo fichaje por el PSG se asemeja al fallecimiento de Perales pero al revés: pasó de la muerte (metafórica) que es pertenecer al Barça a la vida de salir de él y luego volvió a fenecer. Aunque abandonar el Barça para recalar en el PSG sea salir de Málaga y meterse en Malagón, porque las formas de los cataríes nada tienen que envidiar a las del club comprador del estamento arbitral, al menos en el equipo parisino tienen dinero.
Todo son fake news. Ya no hay nada real salvo el Madrid.
Pasad un buen día.
Mucho galernista ocupa su tiempo en otros menesteres más allá de su tarea fundamental en este mundo: el Galernismo Ilustrado, por supuesto. Y es gente tan preparada y eficaz que esas actividades no les distraen de su misión verdadera: contarnos sus cosas aquí.
Es el caso del gran Andrés Torres, periodista, que junto a Tania Latorre y José Ortiz, de PAR Producciones y The Voice Village, han parido El Desafío: Catalunya Confidential. Es una serie documental en podcast de Audible que pueden encontrar ustedes en Amazon.
Es muy interesante, se la recomiendo. Consta de 20 capítulos, dos de ellos, noveno y décimo, muy excitantes: el Barça, en la espiral del procés. Es un paseo por aquel 1 de octubre de 2017, domingo en el que el equipo azulgrana recibía a la UD Las Palmas en partido de Liga y a los catalanes nos montaron un referéndum. Palanca, ¡sí, ya las había!, que nos iba a llevar a la independencia.
Vamos, eso nos contaron. Hubo gente tan interesada que votó hasta cinco veces, bien es verdad que la mayoría en urnas distintas. Que la cosa acabó con el gran impulsor de la idea en un coche camino de Waterloo fue después. No lo esperábamos, vaya.
Íbamos a ser independientes. No se me ocurre nada más excitante que levantarte un día y que un tío, o tía, o las dos cosas, salga en la tele y te diga: hemos aprobado que a partir de hoy a las doce de la noche, el Barça tendrá 15 Copas de Europa. ¡Qué alboroto!
El Desafío: Catalunya Confidential. Es una serie documental en podcast de Audible que pueden encontrar ustedes en Amazon. se la recomiendo. Consta de 20 capítulos, dos de ellos, noveno y décimo, muy excitantes: el Barça, en la espiral del procés
Andrés me pidió que le ayudara con mi recuerdo de aquellos días. Mi dulce voz aparece en la obra y la verdad es que me satisface. Es magnífica. A sus coautores no los conozco, pero les supongo el valor, como al soldado. Andrés Torres es un periodista cojonudo, con perdón. Domina algo fundamental en el oficio: sabe preguntar, escuchar, elegir y transmitirlo.
El Barça, en el procés. Un resumen perfecto del asunto, la gran metáfora. Quiso apoyarlo, pero sin mojarse. No hay otra. La directiva de Bartomeu fue presionada hasta el extremo, recordarán. El ejército desarmado de Cataluña dejó dicho Vázquez Montalbán sobre el Barça. Los jefes de la cosa quisieron que el club se pusiera al frente de la movida. El gobierno de España manejaba un dato contundente: si se posicionaba proindependencia influiría un 30-40 por ciento en la decisión del pueblo a favor de la ruptura.
La junta contaba con independentistas irredentos y otros que nada querían saber del asunto. El propio presidente. El día D fue tremendo. La idea del mando procesista fue que el partido con Las Palmas se aplazara por la feroz reacción de la policía contra los votantes en cuanto abrieron los colegios. Eso dijeron. Hubo una mujer que acusó a un policía de tocarle las tetas. No prosperó. La denuncia, no el presunto tocamiento. Escuchen los testimonios, no tienen desperdicio.
El partido se jugó. Sólo Piqué y Sergi Roberto se pronunciaron a favor de no hacerlo. El resto, el capitán Iniesta, el jefe supremo Messi, catalanes ilustres con la bola en los pies, Alba y Busquets, dijeron que no. Que perder el partido y asumir la sanción posterior, ni en broma.
El Barça, en el procés. Un resumen perfecto del asunto, la gran metáfora. Quiso apoyarlo, pero sin mojarse
La solución era el aplazamiento. Exigía que los mossos redactaran un informe admitiendo que la situación era tan grave que no podían asegurar la seguridad en el estadio. Es uno de los supuestos que permiten aplazar un partido sin consecuencias para los contendientes. No lo redactaron. Es más: la policía catalana dijo que la seguridad estaba asegurada.
Total, que se jugó. A puerta cerrada pues alguien sugirió que podía haber invasión del estadio por gentes hiperventiladas. Y ganó el Barça. La metáfora. Riesgo, riesgo de verdad, ninguno. Dos directivos dimitieron cuando se decidió jugar. Dos de tropecientos. La metáfora. Dos dimitidos. Un grupo de políticos y similares acabó en la cárcel. Riesgo colectivo, ninguno. Ni para un partido de fútbol. Las Palmas jugó con una bandera española en su camiseta.
Ahí empezaron los otros males para el presidente Bartomeu al que el procesismo no perdonó su frialdad, eso dijeron, el día D. Es cierto que desde la otra acera le acusaron de colaboracionista con aquellos. Una ratonera. Lo cierto es que no puso al Barça a las órdenes del procés en los términos que esperaban muchos.
El 1-O y antes cuando le pidieron la caja del club, que pusiera su dinero a favor de la causa. El Mundo explicó, entre otras cosas, que a Bartomeu le sugirieron que el club pagara la fianza que le cayó al expresidente Artur Mas (2.6 millones) por ligereza en el manejo de fondos públicos. Lo de ligereza es cosa mía, claro. Se negó.
Vayan y escuchen la serie. El tiempo pasa, lo recuerdos se difuminan, y te devuelve a unos días tremendos en la vida de todos. El Barça y el procés. Barça y política siempre han ido unidos. Entonces vivió una de sus máximas expresiones. Apoyó la movida, no tenía más remedio. Pero sin mojarse. No extraña pues que la cosa acabara como acabó. Andrés y cía: felicidades.
Getty Images.
Esta y no otra era la frase que empleaban los tripulantes de los buques balleneros cuando avistaban a un cetáceo susceptible de ser cazado al emerger para tomar aire y eliminar el que habían acumulado y empleado en una inmersión previa, como un tubo de buceo, ahora llamado snorkel. En la inmortal Moby Dick, el capitán Ahab, obsesionado con la ballena blanca que lo había mutilado, premiaba con una moneda de plata al primer tripulante del Pequod que avisara con esa voz de la posición del cetáceo de sus desvelos.
Las ballenas se dividen en barbadas, que se alimentan por filtración de miles de litros de agua, atrapando en las barbas de su boca llamadas, oh, sorpresa, ballenas, a pequeños animales acuáticos como peces o crustáceos, y dentadas, que, como su nombre indica, poseen dientes completos para morder y cazar sus presas. Moby Dick pertenecía a esta última, siendo un enorme cachalote albino cubierto de múltiples cicatrices de batallas previas de las que, vista su supervivencia y buen estado general de salud, había salido victorioso.
Todos ellos están cruzando sus arpones, inflamados o no por el fuego de San Telmo, juramentándose para, otra temporada más, intentar cazar a la ballena blanca, a la que culpan de todos sus males
Decíamos que Ahab, un tipo loco de odio, estaba obsesionado con una gran criatura blanca, a la que responsabilizaba de la pérdida de su pierna y, por extensión, de la totalidad de sus males. El lector que me hace la gracia de estar leyendo esto, probablemente halle ciertos paralelismos con la actual coyuntura futbolística española. La diferencia es que no hay un Ahab, sino varios, muchos de ellos en ciudades portuarias, ya sean marítimas o fluviales, existiendo otros tantos en el centro del país, a una distancia, en el mejor de los casos, de poco más de 300 km del mar más próximo. Encontramos a esos marinos cegados de inquina en Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla, aunque también cuentan con esbirros en Palma de Mallorca o Cádiz, personajes que bien podrían pasar por marineros que ejercen de matones en las tabernas del puerto. Todos ellos están cruzando sus arpones, inflamados o no por el fuego de San Telmo, juramentándose para, otra temporada más, intentar cazar a la ballena blanca, a la que culpan de todos sus males. Si administran mal sus soldadas y recursos, si no tienen ni para calafatear sus embarcaciones, que hacen aguas por todos lados, ni para reparar sus jarcias, que ya no cantan con el viento, sino que gimen plañideras ante la mínima brisa y amenazan con faltar en cualquier momento, si sus marineros huyen para encontrar mejores y mayores buques, culpan de ello a Moby Dick.
El cetáceo, mientras tanto, seguirá a lo suyo. Sabido es que el alimento favorito del cachalote es el calamar gigante, cuya existencia hasta hace bien poco se circunscribía a leyendas ancestrales. Cierto es que constituyen un mito para la inmensa mayoría de los marinos, y más bien una pesadilla para algunos que otrora moraban a la orilla de un río madrileño, pero la gran ballena blanca ha salido victoriosa de sus encuentros con esos gigantes submarinos en, al menos, catorce ocasiones, más que nadie en la historia.
Los Ahab de turno que se queden con sus sepias y chipirones, cuya frescura nos permitimos cuestionar a la vista del hedor con el que agreden los olfatos de cualquiera que ose acercarse a ellos. Por su lado, el leviatán albino se centra en trofeos mayores que se encuentran en sondas no ignotas, sino inimaginables para esos Ahab de secano o de bajura que siguen soñando ahora y siempre de manera enfermiza con gritar “¡Por allí resopla!” y clavar un arpón en el lomo de Moby Dick.
Buenos días, amigos. El verano se arrastra bajo el sol inclemente y Mbappé podría o no ser jugador del Real Madrid en pocos días.
Pero ¿lo será?
Aquí no os vamos a decir ni una cosa ni la contraria, pero no por hacernos los interesantes, sino porque no lo sabemos. Entendemos que la lógica indica que el PSG debería dejar que Kylian cumpliera su sueño, deseando como están venderlo para que no se vaya en 2024 como agente libre.
—Ya, pero es que quieren venderlo a cualquier parte menos al Madrid.
Sí, pero parece claro que Mbappé no aceptará un traspaso a ningún otro club. Si se mantiene en esa postura, lo normal es que acabe de blanco.
—Ya, pero nadie puede estar seguro de que se mantenga en esa postura. Y mucho menos de que el PSG opte por el camino “normal”, dado que nada es normal por esos lares ni mucho menos es normal su máximo dirigente, como bien se sabe desde que sus gritos de orate en trance se escucharon en los vestuarios del Bernabéu.
Pues así es, la verdad. No tenemos repuesta satisfactoria para eso. Os referís además al dirigente que actualmente constituye la principal fuente de información al respecto del diario Marca, que hoy abre con las noticias más frescas de boca de Nasser.
Nada del otro jueves, aunque sea lunes. Que el chico sigue “castigado” por no querer renovar, lo que no constituye signo ni a favor ni en contra de un eventual arribo en Chamartín.
Así que hemos titulado “¿Llegará Mbappé?” para generar clickbait a cholón (no vamos a ser los únicos que se queden fuera de eso, ¿no?), pero no tenemos ni la más remota idea de qué responderos. Lo razonable sería que sí, pero lo razonable podría no serlo para esa gente, y además el propio Kylian es un misterio de dimensiones apabullantes que puede salir por cualquier lado.
De manera que, además de la desfachatez de titular así, poco más tenemos. Carecemos desde luego de contestación para la pregunta del millón. En “El sentido de la vida” de Monty Python al final, al menos, se exponía una teoría sobre dicho sentido (y, si no nos creéis, vedla o vedla de nuevo), pero aquí no. Quizá porque nuestra pregunta es aún más insondable y procelosa que la razón última de la existencia humana.
Insistimos: Mbappé puede salir por cualquier lado. El que también iba a salir, pero no por cualquier lado sino camino precisamente a París, era Dembélé. Ahora parece ser que no está tan claro.
En otro episodio digno del vodevil más lúbrico de cuantos hizo Pedro Osinaga, el extremo francés, que ya se había hecho sus fotos oficiales con la camiseta del PSG y todo, se personó ayer de nuevo en los entrenamientos del Barça. Considerando la propensión del jugador a quedarse dormido en los aeropuertos y casarse con señoritas que ni él conoce, al principio pensamos que era un despiste, pero finalmente parece que no. Parece que es el enésimo capítulo del meme por entregas que es Can Barça, el lugar donde todo puede suceder.
Reconocemos que nunca habíamos visto nada semejante. Normalmente, cuando un jugador se va es porque se ha ido. No sabemos explicarnos mejor, pero la realidad tampoco nos ayuda a brindar algo de sensatez en el surrealismo. Juraríamos haber visto fotos de la presentación de Dembélé en las dependencias del equipo del jeque, pero puede que lo hayamos soñado. Todo lo culé tiene ya un componente extrañamente onírico. Hace poco soñamos, por ejemplo, que el vicepresidente de los árbitros confesaba en Hacienda, con facturas y todo, que llevaba dos décadas cobrando del Barca millonadas que luego sacaba del cajero en grandes cantidades, que dejaba de estar a sueldo de los culés cuando cesaba en su cargo y que, pese a ello, todo seguía adelante en el fútbol español como si aquí no hubiese pasado nada. De manera que imaginamos que esto de Dembélé volviendo a Barcelona cuando ya ha sido traspasado al PSG debe ser otro de esos delirios nocturnos a que nos conduce el ejército desarmado de Cataluña. El Barça es La Cantante Calva de Ionesco.
La portada del otro medio cataculé es solo un poco menos chocante. En ella vemos a Xavi poniéndole morritos a Guardiola. Como la portada es estática, no apreciamos en ella la cobra con la que Pep responde al intento de beso por parte de su hasta ahora amigo, pero cobra intuimos que haberla, hayla, y si no fijaos en el ceño fruncido del de Santpedor. En medio de esta historia trágica de amor no correspondido, aparece inopinadamente, flotando ingrávida, la imagen de alguien en miniatura. Si no fuera porque tiene barba y va de corto, habríamos jurado que era Campanilla, la de Peter Pan, o bien algún otro ser féerico que acabara de informar a Guardiola que ha palmado la Community Shield ante el Arsenal. Igual por eso, y no por las zalamerías de Xavi, aparece tan ofuscado Pep en la primera plana de Mundo Deportivo.
Y finalizamos nuestro apasionante repaso del día con el diario As, que nos habla de “los últimos ajustes” del Madrid de Ancelotti antes del debut liguero ante el Athletic Club. En la letra pequeña se ensaya una relación de algunos de esos ajustes pendientes, y la lista que sale es más larga que el (¿ya inexistente?) listín telefónico de Alcorcón. Confiemos en que sea una exageración de As y las cosas pendientes sean unas cuantas menos, porque si no estamos apañados.
Pasad un buen día.
Rodrygo subió ayer a sus redes sociales una fotografía posando junto a Mbappé. Como es natural, una parte del madridismo interpretó la publicación como un mensaje de optimismo sobre la llegada del delantero francés al club blanco. Kylian Goes to Madrid. La frase se dibujaba sola en el cerebro.
Tan cierto es el hartazgo que produce el asunto Mbappé como la importancia extraordinaria que tendría su llegada para el club de Concha Espina, tanto en el ámbito deportivo como en el económico e institucional, sin olvidar la muestra de poder que supondría en una guerra en la que el Madrid no cuenta con el armamento de los clubes estado y/o de la Premier.
La publicación de Rodrygo genera ilusión en muchos aficionados. Parece poco probable que ni Kylian ni el 11 blanco desconociesen la interpretación que se le iba a dar a la instantánea y las expectativas que originaría. También es difícil pensar que la imagen no se haya subido sin consensuarlo con el equipo de comunicación de Mbappé.
https://twitter.com/RodrygoGoes/status/1687780530798956544?s=20
No se trata de la confirmación de nada, pero tampoco es una de esas señales absurdas que abundan por la red social antes conocida como Twitter, donde cada pocos minutos alguien ve un indicio del fichaje de Kylian porque apareció en una foto con un reloj igual al que portaba un ancestro de Bernabéu en un daguerrotipo precolombino, o porque acuario tiene ascendencia sobre piscis cuando hay marea baja en Conil de la Frontera.
A buen seguro que si el plano de la fotografía de Goes y Mbappé fuese más abierto, esta horda de paranoicos e insiders habría encontrado mil y una evidencias científicas de la llegada o no de Mbappé al Madrid. Sin duda no menos de las que pululan sobre la llegada o no del hombre a la Luna.
La fotografía subida a las redes sociales por Rodrygo junto a Mbappé se interpreta como un mensaje optimista de cara a la posible llegada del francés
Afortunadamente, la tecnología permite ampliar esa fotografía gracias a la inteligencia artificial de Photoshop y, del mismo modo que George Leigh Mallory respondió a la pregunta de por qué quería escalar el Everest con un “Porque está allí”, yo voy a valerme de la existencia de este avance para ver qué sucede si ampliamos el cuadro de la imagen.
He de advertir que esta tecnología aún no ha alcanzado un grado de funcionamiento óptimo y a menudo las imágenes obtenidas parecen creadas por Picasso en su fase cubista bajo los efectos del consumo habitual de fentanilo.
La herramienta de Photoshop que genera la estampa cuenta con un campo en el que podemos introducir un texto para orientar en un sentido esta generación y la primera petición es obvia: «Mbappé viene al Real Madrid». El resultado es el siguiente:
Cualquier cuartomilenialista del fútbol esgrimirá que Mbappé viene al Madrid sin ningún género de dudas porque el algoritmo ha generado un Roberto Carlos en la imagen, con su número 3 y todo. La verdad es que no era de esperar una prueba tan irrefutable (?).
Es necesario proponer al programa que alumbre una nueva imagen, pero esta vez con la indicación: «Mbappé se queda en París»:
El resultado crea cierto pavor en el observador, el algoritmo ha engendrado una criatura antropomórfica algo dantesca junto a Goes que bien podría ser Inés Rau, quien dicen que mantiene una relación de pareja con Kylian en París, por lo que el acierto de la herramienta, una vez más, le deja a uno anonadado. A continuación, una fotografía de Inés Rau para que juzguen el parecido:
Sin duda no se les habrá pasado por alto el color propio de la segunda equipación del Real Madrid que la inteligencia artificial ha empleado para tapizar los abundantes cojines de la imagen. Otra señal para los conspiranoicos.
Más allá de bromas, nadie puede aventurar el desenlace del culebrón Mbappé, porque es probable que ni el propio Kylian lo sepa, y no sería la primera vez que unas negociaciones prácticamente cerradas se van al traste porque en la ecuación se encuentra Catar, una variable de comportamiento impredecible desde el punto de vista de la civilización occidental, sin restar la cuota de responsabilidad correspondiente al propio futbolista.
No obstante, para terminar con el juego, introducimos una última indicación al algoritmo para que genere la última imagen: «no viene»:
«Parece que el mensaje está en un idioma no admitido en este momento». Ni siquiera la inteligencia artificial contempla la posibilidad de que Mbappé no venga al Real Madrid. ¿Necesitan más pruebas?
Buenos días, amigos galernautas. Vaya por delante, nobleza obliga, nuestra alegría por la histórica clasificación de las chicas del balompié en el Mundial de las Antípodas. Hacemos extensible además nuestra felicitación estival a los hacedores de primeras planas deportivas que ayer pudieron disfrutar de chiringuitos vespertinos, tapitas de boquerones, neveras playeras y tardes de piscina. Cerrar la portada del día a las 9 am no tiene precio. No en vano el España-Suiza femenino de las pelotas se disputó nada menos que a las 7 de la mañana; todo un vergel para el arte y confección de portadas en secarrales informativos veraniegos. Un día sin Mbappé, que cada día se parece más a Teo, el de los rizos pelirrojos —Mbappe con chándal verde, Mbappé se para a saludar, Mbappé en la rotonda, Mbappé firma autógrafos, Mbappé tuitea, Mbappé en la disco, Mbappé con Goes— pues, qué quieren que les digamos, también se agradece.
Lo que ya nos gusta menos es la misantropía.
Lo apuntábamos en líneas precedentes y lo volvemos a reseñar para que nuestros habituales haters, aquellos que gustan de chapotear en fosas sépticas, no nos tilden ipso facto de antipatriotas, subversivos o golpistas. Desde La Galerna nos alegramos por el triunfo de la selección femenina de fútbol ante Suiza y por su histórica clasificación para los cuartos de final del Mundial de Australia y Nueva Zelanda. Sin embargo, nobleza obliga de nuevo, creemos justo recordar, precisamente en momento de euforia y algarabía, las maledicencias y pérfidas intrigas palaciegas que ha venido a soportar la internacional Misa Rodríguez sólo por el hecho de guardar el arco de un Real Madrid Femenino que tanto molesta en el cortijo que se habían montado por allí en Las Rozas blaugranas y colchoneras, tan amiguis como siempre. Tras el harakiri ante Japón, con Misa de portera, encuentro en el que las niponas golearon con un póker de manos a manos ante la arquera madridista, el inefable seleccionador Jorge Vilda obsequió a su futbolista con un banquillazo de los que hacen época. Gestión de grupo lo llaman. Psicología inversa, quizás. Vendetta a lo mejor. Bajada de pantalones, incluso. Todo un detalle para quien ha aguantado carros y carretas por posicionarse ante “Las 15” amotinadas… precisamente contra Vilda. Pura Vilda.
El caso es que ayer la muchacha, desplazada de la portería, no debió celebrar la clasificación con suficiente alegría y las redes sociales del antimadridismo underground se cebaron sobremanera sobre ella. Tal y como afirmaba nuestro galernauta Alcalá Zamora en Twitter —o en X o en ElonLand— y suscribimos punto por punto: el nivel delirante de acoso que recibe es proporcional a su valor como jugadora-símbolo del Real. Es mediática, conecta con el aficionado en el plano sentimental y, para colmo, su progresión es de ¿top-5? porteras de la década que viene. Es precisamente ahora, en tiempo de jolgorio patrio por la clasificación de las chicas, cuando reivindicamos a Misa. Sí, a Misa. La misma que ha padecido desplantes muy poco deportivos de Aitana Bonmati, una de “Las 15” amotinadas que curiosamente dejó de serlo en cuanto llegó el Mundial. O la misma que padeció infumables burlas de las blaugranas Mapi Leon e Irene Paredes tras sufrir una goleada con el Madrid en Barcelona.
Valors, lo llaman. Los mismos que Vilda parece.
Nuestro abrazo galernauta para Misa.
En Can Barça, cómo no y como siempre, se apuntan el tanto de la clasificación de la selección española —sí, española— en un mundial australiano. Lo hicieron con la testosterona, no lo harán con la progesterona. Todo lo que sea medianamente decente para erosionar cualquier cosa que tenga que ver con lo merengue, bienvingut sea, ya lo saben ustedes.
Tal día como hoy, así lo hacen, pero al menos tienen el bonito detalle de encerrar dos chistes para que nos desorinemos este domingo de buena mañana. Al parecer, dice el diario de Godó, grande de España, que Bernardo Silva espera movimiento. Debe de estar jugando al parchís con Pep. Por otro lado, dice Sport, que “Máxima Tensión con Dembelé” por falta de entendimiento. Es curioso, llevan siete años sin entenderse con él. Por no enterarse, en el club ni se enteraron de su boda-sorpresa. Los que si son unos buenos enteraos son sus representantes que tan productivos contratos firman, no con Bartomeu, sino con El Joker y Padremany.
Así nos vamos de otro tórrido portanálisis no sin antes enviar un fuerte abrazo a Ricky Rubio y desearle una recuperación plena de la ilusión por jugar.
¡Força, Ricky!
Buenos días. A diferencia de los YouTubers y otros hierbas de reciente floración, este verano los medios tradicionales, considerando que todavía puede venir, están hablando relativamente poco del asunto Mbappé. Eso sí: el asunto Mbappé está hablando volúmenes y volúmenes de libros sobre los medios tradicionales.
Por ejemplo, está Marca. Marca tiene una postura ambivalente al respecto. Mientras sus redactores más conspicuos niegan taxativamente, en tertulias de aquí y de allá, la posibilidad de que venga, el diario como tal flirtea con la idea en sus portadas. Pero atención al ángulo desde el cual se acerca al tema, invariablemente, el diario dirigido por Juancho Gallardo: es el ángulo catarí.
Rotas las relaciones con el Real Madrid, toda la información relativa al affair Kylian le llega a Marca desde el lado opuesto de la orilla, es decir, desde el PSG. Recordemos que las relaciones del periódico más vendido de España con Al Khelaifi son espléndidas desde que se convirtieron en compañeros de pádel hace ya bastantes meses. Si os fijáis, veréis que toda la información que Marca publica en torno al astro francés es inequívocamente procedente de los aledaños de la Torre Eiffel, por no decir de las proximidades del Golfo Pérsico. Lo que Marca sabe suministrarnos al pie de la letra en estos días son las amenazas que Al Khelaifi esgrime contra Mbappé para que haga una de estas dos cosas: renovar su contrato o aceptar un traspaso a algún club que no sea el Real Madrid, dado que Nasser tiene su orgullo y su corazoncito. No le gusta perder ni al pádel, y el que la estrella termine recalando en Valdebebas supondría una derrota ignominiosa para él y para el régimen catarí, deseoso de marcar paquete geopolítico en la escena internacional, con el fútbol como excusa.
Las amenazas de Nasser, de las que Marca se hace eco puntualmente porque las conoce muy de cerca, son tan tenebrosas como en ocasiones risibles. Hoy es un buen ejemplo. Marca (o el jeque hablando por su boca) interpreta la contratación ya segura de Dembélé (y la más que probable de Gonçalo Ramos) por parte del PSG como “más presión” para Mbappé.
¿Cómo que más presión para Mbappé? Será al contrario. Nasser ya se ha lanzado a tumba abierta a la tarea de sustituir a Kylian, y eso decanta la balanza del lado del jugador en caso de hacerlo hacia algún lado. El club parisino tiene serios problemas de FPF, de suerte que nuevas incorporaciones han de verse compensadas con nuevas ventas, siendo la de Mbappé la más evidente y siendo el Real Madrid, en principio, el único destino apetecido por el jugador. Por tanto, la presión cae cada vez más sobre la cabeza del dirigente, al tiempo que la sartén cada día está más aferrada por el mango por parte del delantero.
As, en cambio, es consecuente con la línea personal de sus directores, que afirman que no va a venir, y pasan del tema Mbappé. Asumen un riesgo que les puede salir bien o mal, aunque lo que les sobra en todo caso son las puyas tuiteras a los comunicadores que, legítimamente y con arreglo a sus informaciones, que no tienen por qué coincidir, consideran que Kylian llegará.
As escoge un argumento muy distinto como el principal de su portada, y es ciertamente un tema muy digno de ser tenido en cuenta, aunque yerra en el enfoque. Los clubes de la liga, en efecto, sólo han gastado 253 millones en lo que va de mercado veraniego, correspondiendo la contratación de Bellingham por el Real Madrid 2/5 partes de esa cifra. De hecho, el mercado español se ha convertido en vendedor en lugar de comprador, y ya no es solo el petroclub y/o la Premier quien nos quita jugadores, sino que lo hace hasta México (con todos los respetos), como muestra el ejemplo de Canales que también sale en la portada de As.
Bellingham al Madrid mientras del resto de equipos patrios huyen los futbolistas. Esto habla muy bien de la solvencia del Madrid y fatal de la ruina en que se encuentra la liga española. ¿A qué viene entonces eso de que “El mercado (español) se pone a dieta”? No es que se ponga a dieta, es que está famélico. No es que se acoja voluntariamente a un régimen Dukan para perder michelines, sino que no tiene un triste mendrugo de pan que llevarse a la boca.
¿A qué se debe este eufemismo para referirse a los escombros de campeonato español que nos quedan? Muy sencillo: a que exponerlo con la crudeza que el tema requeriría enemistaría a As con Tebas, que es el principal responsable de la ruina, y Tebas riega con publicidad (explícita o encubierta) las arcas del medio del Grupo Prisa, como las del resto de grupos editoriales, a fin precisamente de que oculten la hecatombe financiera del fútbol español, con la iniciativa CVC a la cabeza.
Ved como ejemplo este publirreportaje que Tebas insertó ayer en la web de As, con una desvergüenza ciertamente apelotante.
Lo del Diario AS publicitando LA LIGA IMPULSO - CVC y que gracias a ello se estan cambiando los estadios, utilizando la imagen del Bernabeu me lo van a tener que explicar detenidamente
JAVIER TEBAS PAGANDO PUBLICIDAD Y USANDO EL NUEVO BERNABEU pic.twitter.com/YrxnBpMDOc
— VikingoBlanco (@VikingBlancoRM) August 4, 2023
¿Cómo lo veis, amigos? Para ilustrar la “modernización y lavado de cara” de CVC, Tebas utiliza con jeta mayestática una imagen de no otro estadio que el Santiago Bernabéu, obra mayor en la historia de los recintos deportivos del planeta que no ha sido precisamente financiada por CVC sino por la solvencia financiera del Real Madrid, con Florentino Pérez a la cabeza. Y el Real Madrid representa, justamente, la más fiera oposición a CVC que se ha registrado desde la puesta en marcha de esa nefanda operación de usura.
Volviendo al tema Mbappé, ¿es a esta liga a la que pretendemos que se sume el delantero francés? ¿A la liga de Tebas? Si Florentino logra la hazaña de incorporar al astro, habrá llevado a cabo un tour de force en la misma cara de los petroclubes mayor aún que el de Bellingham. Pero además habrá logrado demostrar que jugar en el Madrid sigue siendo para las estrellas del balompié un reclamo tan inexcusable que compensa incluso, por terrible que sea el desincentivo, la obligatoriedad de jugar la pútrida liga española que jugar en el Madrid trae consigo.
Os dejamos con la prensa cataculé, que se aferra a la esperanza de Bernardo Silva tras perder a Dembélé.
Pasad un buen día.
Contacto con tacto era un programa de televisión que se emitía en Telecinco en la época de los robos arbitrales que sirvieron en bandeja dos ligas al Barça en Tenerife en el cual aparecía Bertín Osborne repantigado en el sofá con aspecto de venir de tomarse unos gin-tonics con los colegas y cuyo objetivo era formar una pareja heterosexual entre varios aspirantes de ambos sexos con una mecánica en la que abundaban frases con doble sentido y corazones de peluche. La pareja en cuestión ganaba un viaje a Benidorm —o algún destino de glamour similar— con los gastos pagados.
A Rubiales, como además de Motril es abstemio, no lo imaginamos arrellanado en un sofá después de tomarse unos gin-tonics, pero sí repanchigado tras negociar unas comisiones con el capitán en activo de algún equipo de primera división con prebendas para celebrar algún trofeo fuera de España. Lo imaginamos sin gorra y sin perder ripio de lo que Medina Cantalejo —acompañado por Clos Gómez y Undiano Mallenco, porque el CTA es uno y trino— soltó por su boquita de piñón en rueda de prensa durante la habitual reunión con árbitros de primera y segunda previa al inicio de campaña.
El heredero de Sánchez Arminio nos deleitó con varias perlas. Una de ellas fue que no se iban a señalar penalti en contactos con baja intensidad. Es decir, cuando se produzca un contacto con tacto, ya sea el delantero Bertín, María del Monte o cualquier otro. También abogó porque los árbitros tengan mayor capacidad para tomar determinaciones porque cuando el VAR interviene mucho es que algo pasa (no necesariamente con Mary).
Si relacionamos ambas reflexiones, no parece paranoico concluir que lo que pretende Cantalejo es aumentar la discrecionalidad de las decisiones arbitrales y limitar el uso de la herramienta tecnológica que aporta objetividad: el VAR. Tras estas declaraciones, ante un penalti de libro no señalado, podrán esgrimir que se trató de un contacto de baja intensidad y el VAR no lo revisó porque se busca que los árbitros tengan mayor capacidad de decisión.
El tufo institucional en España canta de lejos, y el arbitral no digamos. Con los roles perfectamente claros, cada pieza del engranaje desempeña el papel que tiene asignado para que el tinglado funcione como un reloj
No cuesta mucho imaginar que un maffeazo con los tacos en la espinilla a Vinícius en el área pequeña con el portero batido tiene todas las papeletas de ser un contacto de baja intensidad, y que una carga legal a Gavi dentro del área será siempre un penalti catedralicio.
Durante su homilía, Medina, sin aparente rubor, defendió mantener el rigor sancionador en las acciones que pongan en peligro la integridad física de los jugadores. Se refiere al rigor sancionador que tradicionalmente ha permitido agredir, en ocasiones de gravedad, a Vinícius en todos los campos de España con total impunidad mientras hordas de aficionados exaltados proferían insultos racistas al otrora veinte del Real Madrid.
Estas palabras fueron adornadas con una petición explícita de respeto para los árbitros y para la institución del arbitraje, como si esos árbitros y esa institución no fueran los mismos, o sus herederos, que recibieron durante lustros millones de euros de parte del FC Barcelona y ningún miembro haya tenido la decencia de asumir responsabilidades por ello, porque sabemos que el mayor delito cometido en la historia del deporte español quedará sin las consecuencias judiciales que merece.
Ni Federación, ni Liga, ni ministro de Deportes, ni presidente del Gobierno, ni líder de la oposición, ni aparato mediático están por la labor de respetar al fútbol español, a sus aficionados y a la ley, y la compra arbitral quedará en una estantería junto al cochinillo y otros delitos y faltas impunes del club mimado de este país.
El tufo institucional en España canta de lejos, y el arbitral no digamos. Con los roles perfectamente claros, cada pieza del engranaje desempeña el papel que tiene asignado para que el tinglado funcione como un reloj, con precisión germánica, pero no por su propias capacidades, sino por el ecosistema de impunidad en el que nadan debido a que precisamente han sido ellos mismos quienes se lo han proporcionado.
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Se ha acabado la pretemporada y el madridismo de las redes anda colérico, valga la redundancia. Ganamos dos partidos pero perdimos otros dos, o sea, fatal. El madridismo se encabrona cuando los del peto de suplentes (o de titulares) palman contra otros once en los partidillos de entrenamiento, sin que el hecho de que los ganadores formen también parte de la plantilla sirva de consuelo alguno.
Dentro del histerismo injustificado, empero, hay razones para un razonable grado de preocupación. Las áreas se han dado mal. Hemos generado miles de ocasiones que no hemos sido capaces de materializar. Por el contrario, los rivales no han tenido que generar apenas juego para hacer fructificar sus muy escasas oportunidades de gol. Son datos irrefutables y no solo deben dar para pensar, sino que Ancelotti ya lo está haciendo, y en voz alta.
Ha admitido el técnico que los fallos defensivos pueden ser resultado de falta de adaptación al famoso rombo, que sin embargo ha funcionado muy bien en fase ofensiva. Este rombo lleva camino de superar al célebre cuadrado mágico de Luxemburgo en popularidad, aunque sea popularidad negativa. Están el Triángulo de las Bermudas (Casemiro-Kroos-Modric), el Cuadrado Mágico de Luxemburgo y el Rombo de Carletto, con muy diversos grados de aceptación. La gente echa pestes del Rombo. La gente echa pestes de todo.
Para mí, el Rombo arroja un saldo ambivalente tras estos cuatro partidos. La necesidad de adaptarse a él en fase defensiva tomaría tiempo, y en el Madrid nunca hay tiempo para nada (de ahí el uso del condicional en perjuicio del futuro). TOMARÍA tiempo. Carlo lo sabe —Carlo lo sabe casi todo, aunque reaccione con aparente lentitud a lo mucho que sabe— y por eso ya ha declarado que, si no lo ve claro, reculará. De hecho, no confirmó que vaya a formar con un Rombo en el primer choque donde de verdad importa el resultado, o sea, en el estreno liguero en San Mamés. Mi predicción es que el Rombo no será nunca ni completamente aceptado ni definitivamente proscrito. Se usará como un sistema más y convivirá con otras alternativas dentro de la línea de absoluta falta de dogmatismo que caracteriza a un entrenador cuya labor, sí nos atenemos a las redes sociales blancas, no pasa por su mejor momento de valoración.
Se ha acabado la pretemporada y el madridismo de las redes anda colérico, valga la redundancia. Dentro del histerismo injustificado, empero, hay razones para un razonable grado de preocupación. Las áreas se han dado mal
El asunto de Brasil ha hecho daño en la visión que la gente tiene de Carletto. Hay menor predisposición a acoger de buen grado sus ideas por parte del pueblo soberano. “Que se vaya a Brasil”, se espeta, como si él hubiera priorizado en sus afectos la selección carioca al club blanco. No lo ha hecho. Ha faltado comunicación en este terreno. Si se publica que el presidente de la Federación brasileña ha dicho que te tiene fichado, urge que alguien lo desmienta para que las aguas vuelvan a su cauce, porque el pueblo es muy suyo, y en este caso hace muy bien en serlo. La realidad es que el máximo mandatario del fútbol brasileño nunca dijo públicamente que tuviera a Ancelotti en el bote, pero se ha creado la falsa asunción de que lo hizo. Fake news y orgullo crean un mal caldo de cultivo, y se está notando. Nuestros jugadores brasileños no han ayudado. Tuvo que ser Casemiro, quien sigue siendo brasileño pero no ya nuestro, quien saliera a poner orden. “Un respeto a Ancelotti y sobre todo al Madrid”. Casemiro es Real Madrid desde el United o desde Saturno.
Mucho se ha escrito y dicho del daño que el Rombo hace al juego de Vinicius. Son críticas legítimas, pero deberían pasar por el filtro de actualización del encuentro ante la Juve. Ante la Juve brilló Vini, y de qué manera, en un contexto de Rombo, lo que pasa es que perdimos y eso, en la mente ultraexigente del vikingo, nubla la aceptación de todo logro. Se vio que, con el Rombo, nuestra (por el momento) máxima estrella puede encontrar nuevas vías para hacer añicos las defensas rivales sin por ello renunciar a la senda tradicional, o sea, la que marca la cal de la banda izquierda. Sembró el pánico por allí, pero apareció por otras zonas de modo igualmente amenazante. Un repaso a las jugadas de mérito de Vinicius en los últimos tiempos nos conduce a la conclusión de que, si bien el desborde por la izquierda sigue siendo su principal cualidad, está ampliando el abanico de prestaciones deslumbrantes. No conviene minusvalorar eso. El Rombo lo explota, y ya ha revelado su técnico que Vini acoge de buen grado la variante.
Bellingham también parece feliz con el Rombo, sin perjuicio de que un eventual arrinconamiento de la figura nos devuelva al Jude-interior que tan buen resultado es capaz de ofrecer también. El inglés ha encantado en sus primeros compases como madridista, aunando virtuosismo y físico como pocos jugadores hacen en el fútbol moderno. Necesita que el mercado se cierre para conocer su puesto en la jerarquía de grandes estrellas del equipo. En realidad, todos necesitamos que el mercado se cierre para saber si estas valoraciones, y tantas otras, tienen sentido. “No hase falta disir más”, como sentenciaría ese apóstol del nihilismo que es Bern Schuster.
Por lo demás, la línea del trabajo físico del equipo en la pretemporada parece óptima, lo que constituye un pleonasmo cuando el responsable de la misma es Pintus. Hay futbolistas que parecen decididos a abandonar el papel secundario que tuvieron hasta ahora. Ahí destacan Rüdiger y Tchouaméni, muy convincentes en los minutos de los que disfrutaron.
El Athletic Club espera, como lo hacen las primeras conclusiones serias tras el primer encuentro con puntos en juego.
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Buenos días, amigos. El verano es época de esparcimiento, de necesario relajo y toma de distancia con los quehaceres habituales, aunque no los perdamos del todo de vista, como hace Benito Floro en la imagen destacada de este portanálisis. Pero para los clubes de fútbol es tiempo de hacer los deberes, tanto en los despachos como en el campo. As lo refleja en su portada.
“El Madrid cierra la gira americana con dos victorias, dos derrotas y sensaciones encontradas. La fragilidad defensiva y la falta de pegada son aspectos a corregir. Ancelotti le pone un ‘6’ al equipo”. Sin que sirva de precedente, no podemos decir que estemos en excesivo desacuerdo con este análisis. El Madrid ha mostrado otra cara esta pretemporada, presiona más arriba, crea muchas ocasiones, pero es innegable que es una verbena defensiva y que el acierto en la definición es pobre.
Uno puede quedarse con la cantidad de ocasiones generadas, con que la pretemporada está precisamente para afinar estos aspectos y probar soluciones diferentes sin que cada alineación sea examinada como si de una final de Champions se tratase, o bien puede quedarse con que es intolerable que Kroos juegue de pivote cuando se cuenta con Camavinga y Tchouaméni, con que el alemán y Modric no son capaces de frenar al rival, que es inadmisible la cantidad de goles recibidos o que como no venga un nueve de garantías no jugamos ni la desaparecida Intertoto. Es decisión de cada cual darse al avinagramiento preventivo o no ante un futuro que aún no ha sucedido. Lo que objetivamente no existe es una crisis ni deportiva ni institucional.
Pero, como decíamos, es verano y el Madrid siempre está muy a mano y es el recurso ideal para alarmar a los fieles de la secta y recolectar clics de los acólitos. Es la opción habitual de Sport, que hoy desembarca en los quiscos con un compendio de títulos de película de Steven Seagal: “Prioridad lateral”, “Saltan las alarmas en el Madrid” o “Crisis en el PSG con Luis Enrique por Mbappé”.
Para los que dan cobijo a Iván San Antonio saltan las alarmas porque el Madrid ha perdido dos amistosos, hecho sin duda mucho más grave que hallarse en quiebra, no respetar ninguna normativa económica ni moral, no decirle la verdad ni al médico, contar como avalista al proveedor de imágenes del VAR o comprar al estamento arbitral.
Y como el Madrid es el mal vestido de blanco, también influye negativamente sobre los exculés de pro como Luis Enrique, incluso por los que aún no son madridistas, como Mbappé. El adoctrinamiento no debe parar para seguir formando generaciones de seguidores del Barça fieles al sistema y sin capacidad crítica.
Mundo Deportivo también opta por el cine para su primera plana de hoy, aunque no hay rastro de la película del mismo nombre de Billy Wilder o Howard Hawks u otros. Se decanta por dos películas: “Operación Bernardo Silva” y “Dembélé, en París”, aunque ambos films nos recuerdan a otro titulado: “El último tongo en París”, dirigido por otro Bernardo, que no sabemos si silbaba o no, pero se apellidaba Bertolucci.
El último tongo en París es una coproducción de Mundo Deportivo y Sport y narra la historia de un club que vende al PSG a un futbolista al que tiempo atrás hizo mobbing para que se marchase, pero cuando es el jugador el que cambia de club, rabia y patalea y su reacción es acusarlo de desestabilizar al equipo. Además, le pide que le regale dinero porque está en una situación económica calamitosa debido a una gestión pésima después de lustros de sueldos fuera de mercado, la entrega de más de 500 millones de euros a Messi y el gasto de más millones para pagar al vicepresidente de los árbitros.
El tongo en sí consiste en que el club arruinado, que recibirá unos 25 millones por el traspaso del Dembélé y que aún no ha podido inscribir a casi ningún jugador porque está en la quiebra y además ha sufrido un palancazo, pretende hacernos creer que puede comprar e inscribir (lícitamente) a Bernardo Silva y a Joao Cancelo. Es como si uno vende un Ford Fiesta blanco y un jersey amarillo e intenta adquirir un Porsche 911 y un polo Ralph Lauren. Durante la película, y en aras de facilitar el tongo, se recurre a la mantequilla institucional, aplicada en los lugares apropiados para conseguir colar lo que en condiciones normales no cuela y lograr que todos los actores implicados hagan la vista gorda ante posibles irregularidades en estas operaciones realizadas en la zona trasera de la legalidad.
Mientras tanto, y para amenizar la película, se desarrolla una subtrama onanista con Messi como actor principal, glorificando gestas tan heroicas como anotar un doblete al Orlando mientras Mickey Mouse come macarrones con tomate en una florida tarde.
A nosotros, sinceramente, El último tongo en París nos parece una fraude más que añadir a la filmografía fraudulenta del FC Barcelona, aunque mucho nos tememos que nos la volverán a colar, con o sin lubricante.
Lo más destacado de Marca lo hallamos en su faldón. Tilda de autocrítica arbitral la declaración de Medina Cantalejo en la que afirma que “La temporada pasada no fue buena. Habrá menos empleo del VAR”, cuando de manera prístina está abogando por fomentar la discrecionalidad arbitral en detrimento del empleo de medios más objetivos.
Pasad un buen día.