Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amigos. Se cerró el mercado sin rastro de Mbappé ni de ningún otro delantero de perfil más bajo para el Madrid.

Sobre ambas ausencias especularemos en La Galerna próximamente. Lo de Mbappé tal vez sea un imposible que ni siquiera parece claro que el club haya intentado a conciencia este verano, y lo del delantero de perfil bajo que tampoco ha venido tal vez sea la asunción de un riesgo excesivo. El tiempo lo dirá, y tiempo habrá para comentar esa opción o su contraria, o sea, que haya sido un acierto no traer a nadie.

El notición de las últimas horas del mercado, aunque se veía venir, es la llegada de João Félix al Barça. Nos parece un buen refuerzo para el club catalán, como lo es Cancelo. La gran pregunta es cómo es posible que un club asfixiado económicamente puede inscribir a quien estime oportuno, utilizando dudosísimos avales y palancas, mientras el resto de equipos de la competición se las ven y se las desean para no tener que vender a sus mejores jugadores, a los que no pueden inscribir.

Son los habituales e indignantes tejemanejes de la entidad culé, cada día más ignominiosa, como lo es el entramado institucional (con Tebas al frente) que les permite salirse con la suya una y otra vez.

Pero la gran noticia del día la trae El Mundo. La Guardia Civil acorrala al Barça por el negreirato. La Benemérita ha concluido el informe solicitado por el juzgado del Caso Negreira y sus conclusiones son devastadoras para cualquiera que tenga un mínimo de afecto por los colores blaugranas y lleve meses y meses escudándose, de manera intelectualmente cobarde cuando no desvergonzada, en que no había indicios de corrupción arbitral en el hecho de pagar durante 17 años (mínimo) al vicepresidente de los árbitros.

Esto en lo que dice El Mundo, entrecomillando el mensaje textual del informe de la Guardia Civil.

Y estoy es lo que hay, amigos, es decir: esperanza. Hay esperanza de que en un futuro (¿cuándo?, no lo sabemos) una sentencia judicial dictamine lo que ya es patente para cualquier mente no obcecada en defender unos colores, es decir, lo que el propio Negreira ya confesó ante Hacienda: que cobraba para manipular al colectivo arbitral en beneficio del Barça, simple y llanamente. Con eso ya bastaría para decretar que hubo un delito de corrupción deportiva. Recordamos que basta con la tentativa de corromper para que haya delito de corrupción. Además hay indicios muy claros (repasando multitud de jugadas de la época, así como los crecientes testimonios en el sentido de que Negreira pintaba, y mucho, en el estamento) de que dicha tentativa fue fructífera.

Hay esperanza de que una sentencia judicial dictamine lo que ya es patente para cualquier mente no obcecada en defender unos colores, es decir, lo que el propio Negreira ya confesó ante Hacienda: que cobraba para manipular al colectivo arbitral en beneficio del Barça, simple y llanamente

¿Veremos el día en el que una sentencia de la justicia ordinaria convierta en imposible el que la justicia deportiva mire para otro lado, y veamos caer sobre el Barça las severísimas sanciones deportivas (retirada de títulos, descenso de categoría, etc) que merece por su “corrupción continuada”, en palabras de la fiscalía?

Ojalá.

Os dejamos con un sincero deseo de un buen sábado preotoñal, los mejores augurios para el estreno liguero en el ya casi terminado Bernabéu, las portadas del día y un sonoro y desacomplejado ¡viva! a la Guardia Civil.

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1- Sistema de juego

 

Cuarta jornada de Liga y partido para ir al dentista con el Getafe de Bordalás. Los azulones siguen con su particular estilo que tanto de quicio saca a sus rivales. No se ha movido demasiado este verano en el mercado de fichajes con las llegadas del Choco Lozano o Carmona. Mientras que ha perdido a Munir, Cabaco, Algobia, Seoane o Portu ayer mismo. Bordalás tiene dos bajas muy importantes en su esquema por lesiones de larga duración como son las de Luis Milla y su jugador franquicia, el turco Enes Unal.

 

El técnico, que puede utilizar varios sistemas, parece con ideas fijas este año jugando con el clásico 1-4-4-2. Apenas se esperan grandes modificaciones en su once respecto al de anteriores semanas en la competición doméstica. En la portería estará David Soria, la defensa la formarán los charrúas Damián y Gastón en los laterales diestro e izquierdo respectivamente y como centrales Mitrovic y Domingos Duarte. Los dos hombres del mediocampo serán Maksimovic acompañado de un Djené en su nueva función de stopper. En ataque por la derecha se espera a Juan Iglesias, un lateral metido a centrocampista para dotar de más equilibrio, fuerza y defensa por ese costado y Jaime Mata volcado a la banda izquierda en un puesto en el que se está consolidando. Arriba, dos jugadores made in La Fábrica: Borja Mayoral y Juanmi Latasa.

 

2- Presión

 

Una de las señas de identidad del gran Getafe de los últimos años fue la presión alta. Bordalás situaba a sus hombres en bloque muy alto para dificultar la salida de balón. La línea defensiva se colocaba casi en el mediocampo, mientras que los medios apuraban en zona de tres cuartos y los jugadores de banda ahogaban por los carriles. Sin embargo, fuera de casa y en el Bernabéu no se espera que el técnico apueste por esta opción salvo en momentos concretos o con el marcador en contra. Cuando recurren a este sistema y la presión no es eficaz el equipo se hace muy largo y llegan los espacios en los que sufren en el repliegue y con muchos metros a la espalda de sus medios y defensas. Lo normal será ver a un equipo que replegará en bloque bajo siendo compactos y buscará reducir los huecos entre líneas dejando más libres las bandas para que a los blancos les cueste atacar y se atasquen ante una defensa cerrada.

Bordalás Getafe

3- Salida de balón

 

Los getafenses son predecibles en este apartado y es que no dudan a la hora de sacar el cuero ya sea por bajo o buscando un balón en largo. Lo importante es hacerlo con rapidez y de forma directa. No marean la perdiz. Los dos medios,  Djené y Maksimovic, se colocan de manera escalonada y los centrales buscan de inmediatamente a los delanteros que bajan a recibir. Por tanto se saltan la línea del centro del campo y la conexión es zaguero-punta. En el caso de recibir una presión intensa de los adversarios utilizan el recurso de los balones largos normalmente con Damián y Mitrovic como ejecutores. El plan es que Mayoral, que trabaja bien de espaldas, y Latasa, que domina como pocos en la Liga el juego aéreo, se peleen con los centrales, bajen el cuero y descarguen a los centrocampistas que vienen de cara o realicen aperturas a los hombres de banda. La premisa de Bordalás es no generar pérdidas cerca de su área que puedan desembocar en ocasiones de peligro para su marco.

 

4- Parcela defensiva

 

La solidez defensiva fue siempre la gran virtud del Getafe que ha construido Bordalás en sus etapas en el cuadro azulón. En los últimos tiempos se catalogó cada partido contra ellos como mascar tornillos. Continúan siendo un cuadro duro, rocoso y difícil de sobrepasar por su nivel defensivo, sobre todo en casa, como quedó patente en el estreno liguero contra el Barça. Ahora ha subido un punto más la estrategia Bordalás situando a Djené, que es un central puro, como pivote. El Getafe sufre por banda y con el juego combinativo entre líneas. Además en las transiciones no repliegan con tanta rapidez y dejan espacios interesantes para los rivales. Ahí la velocidad de Rodrygo puede ser básica para crear oportunidades de peligro. Por último, en el juego aéreo tienen altura en ambos centrales y al estar Djené como stopper suele incrustarse entre ellos para ayudar en esta faceta en la que el Real Madrid ha subido enteros con Bellingham y Joselu.

Camavinga Getafe

5- Aspecto ofensivo

 

El acierto de cara a gol es uno de los grandes déficits del Getafe de Bordalás mientras que él ha sido entrenador. La teoría de la manta corta de Tim se hace palpable en el conjunto del sur de Madrid. La inclusión de Jaime Mata junto a los dos puntas es una idea del técnico azulón para poder tener algo más de gol y contundencia en sus ataques. La ayuda de Maksimovic con su llegada y disparo garantiza varios goles por campañas pero es un equipo al que le cuesta ver puerta. Su mejor artillero, Unal, está lesionado de gravedad y echarán de menos sus goles que el año pasado les valieron para mantener la categoría en otro año complicado para el Getafe en primera. Otro de sus caminos para el gol será sin duda las jugadas de estrategia. Cuentan con poderío arriba con los dos centrales, los dos pivotes, los dos delanteros y Jaime Mata. El Real Madrid deberá estar concentrado en cada jugada porque el Getafe no dudará en meter muchos centros y envíos al área.

 

6- Estilo de juego

 

El librillo de Bordalás tiene marcado en rojo la intensidad, la agresividad, la contundencia, el alto ritmo y las transiciones rápidas. Todos conocemos el estilo que predomina en el juego del técnico alicantino. El Getafe es un equipo que juega al límite del reglamento, muy intenso, agresivo y contundente sin balón. Un plantel el de Bordalás que en las disputas es top en la Liga en cuanto a balones ganados y con una nómina extensa de jugadores de pierna dura. No hacen prisioneros y no les importa parar el juego de manera continua con faltas e interrupciones. Además, siempre está entre los conjuntos de las cinco grandes Ligas cuyos partidos tienen menos minutos de juego real. Fuera de casa no ahogan tanto y se centran más en cortar el ritmo del adversario y que se sienta ansioso e incómodo por lo que sucede en el césped. Bordalás insistirá en transiciones rápidas, verticales y de pocos toques cuando recuperen el balón en su campo para poder hacer daño en defensa a los pupilos de Ancelotti.

Mata y Nacho Getafe

7- Hombre clave

 

Jaime Mata es el jugador vital y básico de este Getafe. Es el máximo goleador del equipo liguero con cinco dianas pero sus números y sus sensaciones son muy diferentes de las que mostró hace dos campañas cuando incluso recibió la llamada de la selección. El madrileño es un delantero muy móvil y astuto que además le pega bien con las dos piernas y va bien en el juego aéreo. También a tener en cuenta su capacidad de trabajo y brega para pelear todos los balones y ser un incordio para los defensas rivales. Un delantero muy completo que fue clave en los grandes momentos que vivió el Getafe tanto en la Liga como en competiciones europeas entre 2018 y 2020. Desde luego será el hombre a vigilar porque si el Getafe quiere quedarse en Primera y no sufrir en las últimas jornadas el atacante de Tres Cantos debe dar un paso al frente y empezar a coger una racha goleadora de las de antaño que aún no ha cazado este curso.

 

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Buenos días, amigos. Los Reyes Magos no existen, lo cual constituye una inmejorable razón para creer en ellos. Tampoco existe el Ratoncito Pérez, y sin embargo Javier Estébanez, septuagenario de Brazatortas, se pone a sí mismo una moneda de cincuenta céntimos debajo de la almohada cada vez que pierde una pieza dental por efecto de la periodontitis. Hay que creer siempre que algo bueno va a ocurrir. Hay que creer siempre, aunque sea a hostias, con perdón, porque la fe nos oxigena. Quién sabe si en las horas que quedan hasta el cierre del mercado no recibiremos los madridistas alguna agradable sorpresa… Ganar en el último minuto es al fin y al cabo una seña de identidad de la casa, en el campo y en las ventanas de fichajes.

En las culturas anglosajonas, no hay Ratón Pérez que sustituya en lo profundo de la noche, cuando el interesado duerme, el diente desprendido por una moneda o billete. En dichas culturas, la encargada de llevar a cabo la mágica tarea es el Hada de los Dientes. Este portanalista tuvo convencidos a sus hijos, durante años, de que en los países lusófonos no hay ni Ratón Pérez ni Hada de los Dientes, sino que quien  remunera las pérdidas dentales es un liliputiense con mostacho que responde al nombre de O Bigotes. O Bigotes se está construyendo una casa de marfil en el Algarve, y para eso necesita tus dientes y los míos como el Madrid necesita un delantero, más o menos, con la diferencia de que O Bigotes está dispuesto a pagar para satisfacer su necesidad, y por eso va dejando monedas debajo de las almohadas. Es mentira, claro, pero también lo son el manido roedor o el ser feérico de las fantasías inglesas. Toda la vida es una gran patraña, con lo cual poco cuesta vivir en una falacia más bella e interesante que la que se nos propone. Profundicemos en la mentira que nos hace dichosos y juremos por O Bigotes que antes de las doce de la noche algo va a suceder…

Lo que sí sucedió ayer fue el sorteo de Champions, donde el Madrid tuvo suerte, suerte moderada, si se quiere, lo cual está bien, porque la suerte excesiva conduce a la relajación, y la relajación conduce al susto. Nápoles, Sporting de Braga y Unión Berlín constituye una relación de competidores de grupo que conduce al optimismo evitando la euforia, que sin duda es lo que en estos momentos cunde en Can Barça y el Metropolitano tras un sorteo tan propicio como el que ayer gozaron. Alberto Cosin os cuenta en este texto todo lo que necesitáis saber sobre nuestros tres rivales.

Obviamente, el Nápoles es de todos ellos el que más resonancias históricas despierta. Los más viejos del lugar (Javier Estébanez de Brazatortas entre ellos) recordarán aquella eliminatoria ochentera contra Maradona, con el Bernabéu cerrado, con Chendo ensayando un túnel contra el astro argentino, con Butragueño sentenciado la eliminatoria en San Paolo, estadio que hoy lleva el nombre de Diego. Más recientemente, la memoria nos trae otra eliminatoria exitosa contra los italianos, con aquella volea estratosférica de Casemiro desde el lateral del área.

El Nápoles se nos ha dado tradicionalmente bien. No podemos decir lo mismo de los otros dos rivales, pero tampoco podemos decir lo contrario, dado que hasta la fecha no nos habíamos cruzado con ellos. El Spórting de Braga debería ser accesible y el Union Berlín acaba de fichar a Bonucci, que es un gran central pero tiene más años que una el sol. Imaginaos: cuando nació Bonucci, el Barça aún no había empezado a pagar a Negreira.

Los otros tres diarios deportivos dedican sus portadas a los premios de la UEFA, que han galardonado a Haaland y Aitana Bonmatí. Bien por ambos.

Pasad un buen día, y ya sabéis: mantened viva la fe hasta las 23:59.

Un grupo de nivel medio es el que tendrá enfrente el Real Madrid en su camino hacia la 15ª con el Nápoles, Braga y Unión Berlín como rivales. A primera vista se observan viajes cómodos a poca distancia y ninguna excursión al este de Europa como ha pasado en años anteriores.

 

Nápoles

 

Es el campeón del Scudetto y una de la sensaciones europeas el año pasado en la Champions League. Este verano ha sufrido un cambio fundamental que ha sido el del técnico. Spalletti se marchó, en principio para un año sabático, aunque en las últimas fechas ha firmado como seleccionador italiano tras la renuncia de Mancini. En su lugar aterrizó el francés Rudi García y, por tanto, es pronto para evaluar al cuadro partonopeo actual. Hay que ver si habrá cambios importantes respecto a lo visto el año pasado tanto en el aspecto táctico como de estilo de juego. Por el momento el nuevo entrenador no ha tocado demasiadas teclas y se sigue viendo a un equipo que será duro de ganar.

Kvaratskhelia

En lo que va de Serie A continúa con un 1-4-3-3, con el georgiano Kvaratskhelia volviendo poco a poco de una lesión. En ataque tienen a otro jugador top y muy cotizado: el nigeriano Osimhen. Los dos serán los jugadores a vigilar porque te pueden destrozar como demostraron ante el Liverpool en la fase de grupos del pasado año. En defensa han perdido un baluarte como el surcoreano Kim, que fichó por el Bayern. Es una baja que desde luego notarán. En cuanto a fichajes han llegado el sueco Lindstrom, el sueco Cajuste o el brasileño Natan. Parece que Zielinski, que tenía medio pie en Arabia, no se va a marchar y seguirá formando un notable centro del campo con Lobotka y Anguissa. Es el rival del Real Madrid para el primer puesto.

 

Braga

 

Un equipo asequible dentro de los que había en el bombo 3. Los portugueses han accedido mediante el playoff dejando fuera hace dos días al Panathinaikos. Los portugueses juegan un 1-4-2-3-1 y un estilo dinámico, rápido, con protagonismo para las bandas y Abel Ruiz, el delantero de la selección española sub21, como estrella. Es el jugador sobre el que gira el ataque y hace jugar a sus compañeros interviniendo mucho en el juego. Hay otros españoles como los laterales Victor Gómez (derecha) y Adrián Marín (izquierda) o el bilbaíno Álvaro Djaló.

La clasificación del Real Madrid para la siguiente fase debería lograrse sin demasiada dificultad y lo realmente disputado va a ser el primer puesto en dura lucha con el Nápoles

En su plantilla también figuran viejos conocidos del fútbol español como Ricardo Horta que jugó en el Málaga, Bruma en la Real Sociedad o Pizzi en el Atleti y el Depor. Su gran fichaje del verano ha sido el veterano Joao Moutinho que llegó libre procedente de la Premier. Sus limitaciones defensivas se verán multiplicadas en la Champions y la visita a Braga no será sencilla pero el equipo de Ancelotti debería sacar los tres puntos.

 

Unión Berlín

 

Los alemanes debutan en la Champions pero no jugarán en su fortín del estadio An der Alten Försterei sino en el Olímpico de Berlín, para que más aficionados y socios puedan asistir a los partidos en una cita histórica para el club este año con la Champions. Sin duda lo notarán porque era uno de sus puntos fuertes en un campo y con una hinchada que aprieta mucho como ha quedado patente en la Bundesliga. Suele jugar con un esquema de tres centrales y dos carrileros largos, siendo un equipo rocoso, físico, poco vistoso pero efectivo. No se complican demasiado, se cierran atrás, cuesta hacerle ocasiones y buscan sus opciones principalmente en jugadas de estrategia. Es un equipo top en este aspecto, por lo que el balón parado será su principal arma.

Como futbolista más destacado está el delantero Behrens que lo remata todo por arriba y tiene buenos números de goles en la liga germana. Además, hoy mismo han fichado a Bonucci para que les dote de experiencia atrás. También cuentan con carrileros conocidos como el croata titular en su selección Juranovic por la derecha o Gosens, ex Atalanta e Inter en la izquierda. En la media cuentan con el trabajo del checo Kral o el dinamismo de un futbolista interesante y habilidoso como el estadounidense Aaronson.

Behrens

El equipo capitalino saltó a la palestra el pasado invierno en España porque estuvo muy cerca de fichar a Isco. El Real Madrid visitará el Olímpico que tendrá menos ambiente y será una caldera mucho menor que lo que hubiera vivido en el campo habitual de los berlineses.

La clasificación del Real Madrid para la siguiente fase debería lograrse sin demasiada dificultad y lo realmente disputado va a ser el primer puesto en dura lucha con el Nápoles. El doble enfrentamiento partenopeo madridista puede dictar sentencia para conocer al líder y futuro cabeza de serie en el sorteo de octavos de final.

 

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Es característico de mediocres echarle la culpa a los demás de las desdichas propias. Los políticos, por ejemplo, son expertos en encubrir sus tropelías con excusas y agentes externos. Se le atribuye a Felipe II la célebre frase  «no mandé a mis barcos a luchar contra los elementos» cuando la Armada Invencible no pudo conquistar Inglaterra y un inoportuno temporal hundió a la flota más numerosa de la historia naval. Algo así sucede cuando un equipo de fútbol padece lesiones inoportunas de forma inexplicable.

El Real Madrid se ha quedado en menos de un mes sin su estructura central: con Thibaut Courtois y Éder Militão de baja para toda la temporada, se les une un Dani Ceballos y un Ferland Mendy que ni pudieron arrancar La Liga, un Arda Güler que hasta octubre no estará disponible y para colmo Vinicius Jr tiene para seis semanas de baja al sufrir una lesión en el bíceps femoral derecho. Parecía que el joven brasileño era indestructible, pero no. El pasado viernes en Vigo el delantero se lesionó nada más arrancar el encuentro y la afición se vino abajo. Definitivamente nos ha mirado un tuerto. Estos últimos días los agoreros de la vida tienen razones de peso para vociferar su desesperación vital. Y de paso la España triste vive días de felicidad. El mundo al revés.

Pero ¿de verdad no ficharán un delantero?

Lejos de desmoronarse, el Real Madrid sigue sumando victorias. En un partido donde el equipo merengue tiró de oficio, no fue hasta el minuto 81 que en la salida de un córner sacado por Kroos, Joselu consiguió peinar el balón y fue Bellingham quien anotó. El jugador llegado del Borussia Dortmund este verano volvió a recordarnos que atraviesa un momento dulce con el gol. Definitivamente el británico es el jugador más en forma de la escuadra, el más determinante. Por su parte, la defensa sigue sólida con un Toni Rüdiger imperial y un David Alaba en plan jerarca. Por otro lado, Tchouaméni y Camavinga fueron los mejores. Los dos mediocentros franceses se afianzan en la medular y demuestran que están sobradamente preparados para conformar el mejor centro del campo del mundo junto a Federico Valverde y a Jude Bellingham.

Con la de Vini el Madrid suma su sexta lesión y estamos a 31 de agosto. El panorama es desolador cuando caes en la cuenta de que no solamente tienes fuera de juego a piezas claves, es aún más preocupante que en ataque no cuentes con suficientes efectivos.

El Real Madrid se ha quedado en menos de un mes sin su estructura central. Tras la lesión de Vinícius se nos antoja una delantera muy limitada. Tenemos un problema

Tanto en el fútbol como en la vida hay imponderables que se nos escapan. Hay desgracias que ocurren y tú no puedes contemplarlas. Otras, sí. Es cierto que Vinicius llevaba cuatro años sin sufrir una lesión, todos recordamos aquel partido fatídico frente al Ajax de marzo de 2019, hablamos de su primera temporada. Sucede que partimos de la premisa que Vinicius y Rodrygo son los atacantes titulares y Brahim Díaz y Joselu son sus recambios.  No hay más. Y luego suena un joven canterano, Gonzalo García, como posible sustituto que entre a escena. A todas luces se nos antoja una delantera muy limitada tras la lesión de Vinicius. Y todos miramos al mercado pero siendo sinceros no hay ningún jugador en él que tenga el nivel suficiente para venir al Real Madrid. Entonces, vuelven a surgir ejemplos de temporadas pasadas cuando en situaciones similares salían nombres como Emmanuel Adebayor o Chicharito Hernández. Ahí es cuando tomamos conciencia de que tenemos un problema.

Contra todo pronóstico el Real Madrid hace de la necesidad virtud y Carlo Ancelotti modificará el dibujo del 11 para acomodar una solución. Por ahora creemos que es factible seguir viviendo de las genialidades de Rodrygo o del gol de Jude Bellingham. Joselu está participando y sus actuaciones son impecables. Vino a cumplir un rol y lo está cumpliendo a la perfección. A buen seguro que si Brahim sale su concurso será positivo. Porque contra todos los elementos y a pesar de todo, este sábado contra el Getafe daremos lo mejor de nosotros mismos.

 

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Buenos días, amigos. Gracias a películas como El Padrino, Uno de los nuestros, Un chico del Bronx y otras similares sabemos que las mafias basan su funcionamiento en la creación de un entramado de personas relacionadas entre sí que realizan actividades poco decorosas en perjuicio de terceros gracias a las cuales obtienen una ganancia. Es fundamental que cada pieza del engranaje se lleve lo suyo para que todos estén contentos y no abran la boca. El aceite que lubrica las mafias es el beneficio. Rajoy, maestro del dadaísmo, lo resumió sin querer en su célebre frase: «Cuanto peor mejor para todos y cuanto peor para todos mejor, mejor para mí el suyo beneficio político».

El aceite que lubrica las mafias es el beneficio, normalmente económico, aunque puede ser de otro tipo que al final redunde en económico igualmente. Pero el elemento fundamental para garantizar la sostenibilidad de las mafias es el silencio de todos los implicados sobre las actividades delictivas que los incumben. La omertà.

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Como observáis, silenzio stampa en las portadas sobre lo importante de la entrevista realizada por Esteban Urreiztieta a Juan Rubiales en El Mundo. Solo Marca hace mención a la misma, quizá porque pertenece al mismo grupo editorial y hay que publicitar la cosa, pero destaca lo menos importante, que Rubiales es un Torrente, hecho conocido por todos porque normalmente la gente tiene cara de lo que es.

Juan Rubiales es tío de Luis ídem y al igual que él brotó en Motril. De momento no se tiene conocimiento de que tenga querencia por amotinarse en iglesias. Fue hombre de máxima confianza de su sobrino en la Federación, quien nada más colocarlo a dedo en ella le advirtió de que a partir de ese instante debía dirigirse a él como «presidente» y no como «Luis». Desde entonces pasaron a llamarlo Kennedy.

Juan Rubiales nos deleita con perlas como que Luis Rubiales, según él mismo, nunca se equivocaba porque era el máximo responsable, sino que se equivocaban los demás, que eran los empleados.

Afirma que Luis Rubiales le pidió que buscara la manera para que su padre cobrara todos los meses dinero de la RFEF y que cuando se negó a participar en esas corruptelas, le espetó: «Vete de aquí que no te quiero ni ver». Lo que decíamos antes de que cada uno tiene cara de lo que es.

No es el único caso en el que buscó beneficio personal, también dio instrucciones de cara a la prensa para hacer pasar por un desplazamiento de trabajo con reuniones importantes un viaje de placer privado o de privado placer —aunque de esto último parece no privarse nunca, ni siquiera en público— con una pintora a Nueva York.

Sobre la Supercopa afirma que había una propuesta de Catar para llevar allí el torneo, pero Rubiales la rechazó porque Piqué no era el intermediario y no se llevaba comisión. Otro ejemplo de cómo funcionan las mafias según hemos comentado en el primer párrafo de esta pieza, es fundamental que cada uno trinque lo suyo. Después, encargó un informe que avalara —palabra laportiana— y justificara la decisión de llevar la Supercopa de España a Arabia.

También da detalles repugnantes sobre la fiesta de Salobreña donde se contrataron chicas de 18 años: «Podrían ser tus hijas» le afeó el tío al sobrino.

Todo esto es jugoso y motivo suficiente —salvo su prepotencia y soberbia, que no son delito, solo lo definen— para que Rubiales hubiese tenido que abandonar la presidencia hace mucho tiempo, pero la omertà es fuerte y su buena relación con el Gobierno de Sánchez le permitió seguir. Le vendió que traería el Mundial a España y que él era el contrapeso de Tebas, ultraderechista. Curiosamente uno de quienes más protegieron a Rubiales fue Franco, aunque de nombre José Manuel, presidente anterior del CSD.

Decíamos que todo esto es jugoso, pero lo más importante es lo que atañe al BarçaGate y al papel de Negreira en la Federación y su ascendencia sobre los árbitros. Escuchad las declaraciones de Juan Rubiales:

#ElMundo Juan Rubiales, ex directivo de la RFEF: “Negreira era el hombre fuerte de Sánchez Arminio. El simple hecho de que #Negreira llamara a un árbitro y le dijera «el domingo el Barça, no podemos tener un escándalo, a ver cómo lo hacéis» condicionaba al colegiado“#Barçagate pic.twitter.com/JvnpI99QLP

— Fútbolgate.com (@futbolgate_ES) August 30, 2023

«Negreira era el hombre fuerte de Sánchez Arminio. Todo el que conoce la Federación sabe que solo con que asomara Negreira o llamase a un árbitro por teléfono para una designación o lo que fuera los árbitros se ponían firmes. En aquella época, aquello era una dictadura feroz. El que no hacía caso a Sánchez Arminio, el que no le bailaba el agua, el que no mantenía las distancias y las formas era condenado a no ascender, a descender, a todos los castigos que se le ocurrían. El simple hecho de que Negreira llamara a un árbitro y le dijera: “El domingo el Barcelona, tened cuidado, no podemos tener un escándalo con el Barça, que el Barça es un equipo muy importante, a ver cómo lo hacéis”. Eso CONDICIONABA AL ÁRBITRO».

Ya sabéis por qué Laporta no pidió la dimisión de Rubiales cuando estalló el escándalo.

El mayor escándalo de corrupción —continuada— del fútbol español, el BarçaGate, ya estaba demostrado. Pruebas de tentativa de corromper la competición ya había, tentativa que la ley ya reconoce como corrupción en sí misma. Está probado que el Barça pagó a Negreira y está el testimonio del propio Negreira diciendo que le pagaban en busca de “neutralidad”. Este testimonio de Juan Rubiales ratificando la importancia de Negreira dentro del CTA demuestra que esa corrupción estaba, además, bien enfocada, que no eran palos de ciego. Pero, como decíamos, el silencio es fundamental para el funcionamiento de la mafia, por lo que ni Gobierno ni demás actores implicados levantaron la voz ni movieron un dedo para que se hiciese justicia.

Hoy las portadas cumplen su papel. Omertà sobre el BarçaGate.

Pero alguien debió de recordarle a Juan Rubiales cómo funciona el asunto, quizá alguien lo agarró con ambas manos por los mofletes y le dio un pico, o le acostó una cabeza de caballo en su cama, y anoche el tío de Luis Rubiales recogió cable sobre el BarçaGate en la entrevista en El Partidazo de COPE realizada por Juanma Castaño —«¡Pero si yo pienso lo mismo!».

A Juan Rubiales, exdirectivo de la RFEF, le han obligado a rectificar, no interesa que difunda lo que sabe todo el mundo, que Negreira tenía mando en plaza al auspicio de Sánchez Arminio, otro que tenía cara de lo que era. Que no es necesario comprar literalmente a un árbitro sino condicionarlo, coaccionarlo de manera que le quede claror qué puede y qué no puede hacer.

Pero el ejemplo del presidente del Gobierno, del ministro de Deportes y del líder de la oposición quitando hierro a la corrupción continuada del Barça y alegrándose de que no sea sancionado dicta el camino a seguir por el resto de implicados, que, obedientes, cumplen su papel.

Omertà sobre el BarçaGate.

Cuesta dejar de hablar de este tema y es difícil superar el enfado mayúsculo por el hecho de que el Barça siga sin sufrir ninguna sanción tras probarse que ha corrompido durante décadas la competición, pero esta tarde tenemos una cita con la UEFA, otros que tal bailan. A las 18:00 horas es el sorteo de grupos de la Champions, os lo contaremos en Twitter. Ya sabéis, el Madrid en el segundo bombo, pero el Sevilla y sobre todo el Barça en el primero, como si no hubiese comprado el estamento arbitral todo el tiempo que le vino en gana. En Europa también es grande la Omertà.

Donde no hay omertà es en La Galerna. No nos vamos a callar.

Pasad un buen día.

A estas alturas a nadie se le escapa que el Real Madrid es una forma de vida. Y, como tal, tiene sus símbolos: la camiseta blanca, el espíritu de Juanito, don Santiago Bernabéu y el estadio que recibe su nombre, escenario donde todo es posible.

Esta temporada, fruto del anhelo de Florentino Pérez, Chamartín quedará totalmente irreconocible tras una obra que, más que una remodelación, es una colosal refundación. La inauguración y su pleno rendimiento, como quiera que el destino gusta de establecer conexiones, se producirá 70 años después de la gran ampliación ideada por Santiago Bernabéu, un momento clave para el estadio y el club. Recordemos cómo fue.

Esta temporada, fruto del anhelo de Florentino Pérez, Chamartín quedará totalmente irreconocible tras una obra que, más que una remodelación, es una colosal refundación

Después la tourneé que llevó al Madrid a jugar en campos de barro por Moncloa, en Nuevos Ministerios, O’ Donnell (el primer campo respetable, con capacidad para 700 personas) y en el Velódromo de Ciudad Lineal (que podía albergar a 8.000 personas, pero carecía de buenas comunicaciones), finalmente el club adquirió los terrenos conocidos como la Esquina del Bernabéu, donde antaño estaba un centro comercial y en la prehistoria una piscina. Se quería un estadio propio e imponente. Nada de compartirlo, como hacía el Athletic de Madrid con el Racing Club de Madrid y el Unión Sporting. Sólo con independencia obtienes la grandeza.

Nuevo y viejo Chamartín

Con la llegada de Santiago Bernabéu a la presidencia, llegó el primer punto de inflexión. Visionario y testarudo, el de Almansa tenía cristalino que el fútbol iba a convertirse en un deporte de masas y que el Real Madrid tendría que liderarlo, por lo que necesitaba un campo más grande. Era 1944 cuando, gracias a los préstamos de los propios socios del club (las emisiones se agotaron el mismo día de sacarlas), se inició la obra que culminaría en 1947 con el traslado de Chamartín a la posición que ocupa actualmente, en paralelo al Paseo de la Castellana.

Si en algo gusta de compararse Florentino con don Santiago es en su idealista ambición. Para ambos, el Real Madrid no puede conformarse con adaptarse a los tiempos, sino que ha de capitanearlos

Si en algo gusta de compararse Florentino con don Santiago es en su idealista ambición. Para ambos, el Real Madrid no puede conformarse con adaptarse a los tiempos, sino que ha de capitanearlos. Así, consciente de que la ciudad crecía y de la necesidad de dar un salto de calidad al equipo, en 1952 Bernabéu decidió acometer una gran ampliación que terminó dos años después, justo 70 antes de que el sueño de Florentino luzca a pleno rendimiento.

Algo que contar a nuestros nietos

La obra fue de aúpa. Hasta entonces, en Padre Damián sólo había un grada, por lo que se elevaron tres anfiteatros y se pasó de 75.000 espectadores a 125.000, todo un referente europeo en la época (se alcanzó a Wembley en capacidad). El 19 de junio, un día antes de la final de Copa, se estrenó con toda la pompa y la expectación posible. El Real Madrid, que presentó todas sus secciones ante un abarrotado estadio, se impuso por 5-4 al Athletic, uno de los grandes del momento. “Bernabéu, cada vez que agarraba plata, la convertía en cemento para hacer más plata”, decía Di Stéfano de la filosofía de su presidente.

Precisamente, el hispano-argentino llegó esa temporada 53-54 tras un culebrón del calibre del de Mbappé, pero con el Barcelona de por medio, que siempre aporta más picante. El Real Madrid, que sólo había ganado dos Ligas hasta entonces, arrastraba además una sequía de 20 años sin levantar el título. 14 temporadas estuvo el equipo sin oler la gloria del campeonato nacional desde la llegada de Franco. Así que las falsas leyendas, a otra ventanilla. Pero no nos desviemos.

El estadio más grande de España, Di Stéfano… ese tenía que ser el año y lo fue: se conquistó la Liga por delante del Barcelona y el Valencia (campeón de Copa esa campaña) y don Alfredo logró el Pichichi (29 goles). Fue el preludio de la primera época dorada del club de Chamartín, la de las cinco Copas de Europa consecutivas. ¿Sucederá esta vez como hace 70 años y la remodelación del estadio traerá grandes éxitos al equipo?

 

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El 31 de agosto de 1973, justo hoy hace 50 años, se iba en silencio, como hombre siempre parco en palabras, el mejor director cinematográfico de todos los tiempos, Sean Aloysius O’Fearna, o bien John Martin Feeney, conocido por todo el mundo como John Ford, aunque para sus íntimos era Jack Ford o, simplemente, Pappy.

Una figura irrepetible, admirada por todos sus compañeros de profesión —algo insólito en ese mundo tan competitivo— y enormemente respetada. En el mundo del fútbol, tan solo figuras como Santiago Bernabéu, en tareas directivas, o Alfredo Di Stéfano, como deportista excepcional, podrían ser comparadas con el mítico John Ford. Curiosamente, a estos tres colosos inigualables se les achacaba tener bastante mal genio, o por lo menos, un carácter agrio y difícil. Erróneamente, sin duda alguna, ya que aquellos que tuvieron la fortuna de convivir o de trabajar con ellos siempre hablaron maravillas, como enormes profesionales que eran y como líderes indiscutibles. Su supuesta acritud era debida a ciertos rasgos de timidez y a su incansable lucha por la búsqueda de la excelencia en todo lo relacionado con sus tareas de trabajo. Había que perforar esas duras corazas para descubrir que estos tres seres excepcionales no eran, en realidad, tan fieros. Ni mucho menos.

Di Stéfano y Bernabéu

El más grande innovador del cine desde D.W. Griffith, Orson Welles, siempre decía que el mejor director de la historia era Jack Ford. Frank Capra, Howard Hawks (íntimo amigo de Ford), John Huston, Leo Mc Carey, William Wyler, Anthony Mann o metteurs en scène europeos como Fritz Lang, Jean Renoir, Michael Curtiz, Otto Preminger, pensaban exactamente igual. Los mejores directores de la actualidad, ya veteranos, como Martin Scorsese, Clint Eastwood, Steven Spielberg, siempre nombran a Ford como aquel director que les inspiró para iniciar sus exitosas carreras dentro del cine. No puede ser pues casualidad que todos coincidieran o sigan coincidiendo: John Ford ha sido el más grande de toda la historia, sobrepasando a mitos excepcionales como el propio Griffith, a Chaplin, a De Mille, a Kubrick y a todos los genios de la industria del celuloide.

Además de centenares de testimonios al respecto, hay datos irrefutables que corroboran dicha afirmación: y es que, como el Real Madrid, único club capaz de haber alcanzado, hasta hoy, 14 Copas de Europa, el trofeo más valioso y deseado de todo el planeta fútbol, John Ford sigue siendo, 50 años después de su fallecimiento, el rey de los trofeos de cine: ganador nada menos de 6 premios Oscar de Hollywood (cuando los Oscar eran realmente sinónimo de prestigio y de calidad) al Mejor Director.

Hace 50 años, se iba en silencio, como hombre siempre parco en palabras, el mejor director cinematográfico de todos los tiempos, Sean Aloysius O’Fearna, o bien John Martin Feeney, conocido por todo el mundo como John Ford, aunque para sus íntimos era Jack Ford o, simplemente, Pappy

A saber, 4 por diversos largometrajes, El delator, Las uvas de la ira, ¡Qué verde era mi valle! y El hombre tranquilo, más otros 2 por documentales, La batalla de Midway y El 7 de diciembre. Para hacerse una idea, los dos segundos realizadores más laureados en estos premios (como el AC Milan en el balompié, que está a 7 trofeos de distancia del Real Madrid), son, con 3 estatuillas, los fabulosos Frank Capra y William Wyler. Y con 2 premios están, entre otros, nombres tan ilustres como Leo Mc Carey, Billy Wilder, Joseph L. Mankiewicz, George Stevens, Elia Kazan, David Lean, Fred Zinnemann, y más recientemente, por ejemplo, Steven Spielberg, Clint Eastwood, Oliver Stone, Ang Lee y los mexicanos Alfonso Cuarón y Alejando González Iñarritu.

Y es que Ford también tenía la costumbre, como nuestro Real Madrid, no de jugar una final, en este caso no de ser simplemente nominado a mejor director, sino de ganar dicha final, o sea, el trofeo. 7 nominaciones (la séptima fue La diligencia, película que Orson Welles confesó haber visto no menos de 30 veces antes de emprender el montaje final de su fabulosa y revolucionaria Ciudadano Kane), para 6 premios ganadores, una estadística casi inmaculada.

John Ford Oscars

Lo mejor de todo es que ninguno de sus memorables westerns, género que reinventó y lideró durante casi 4 décadas, incluyendo a La diligencia, consiguió ganar ningún Oscar, y ni tan siquiera fueron nominadas obras maestras absolutas como su célebre Trilogía de la Caballería (Fort Apache, La legión invencible y Río Grande), Pasión de los fuertes, sobre el célebre duelo a muerte en OK Corral, Centauros del desierto (la mejor película de la historia para Steven Spielberg), Misión de audaces o El hombre que mató a Liberty Valance, además de sus valiosas colaboraciones en un episodio de La conquista del Oeste (sobre la Guerra de Secesión) o de numerosas escenas en las que asesoró activamente a su querido John Duke Wayne en El Álamo. Por no nombrar otras joyas como El caballo de hierro (su mejor película muda), Tres padrinos, Caravana de paz, El sargento negro, Dos cabalgan juntos y tantas otras.

Curiosamente, en los años 40, 50 y 60, el género del western no merecía el reconocimiento de la Academia de Hollywood pese a ser prolífico en cintas de calidad que arrasaban en taquilla y que eran muy del gusto del gran público. Ford hizo una obra maestra tras otra sobre el Lejano Oeste, pero no logró premio: algo así como la Quinta del Buitre, que conquistó miles de corazones y enamoró a toda una generación, con un fútbol exquisito de alta escuela, con exhibiciones semanales sobre cada terreno de juego y con la admiración de toda la afición, madridista o no, pero cuya maravillosa trayectoria nunca fue premiada con una Copa de Europa.

Como el Real Madrid, único club capaz de haber alcanzado, hasta hoy, 14 Copas de Europa, el trofeo más valioso y deseado de todo el planeta fútbol, John Ford sigue siendo, 50 años después de su fallecimiento, el rey de los trofeos de cine: ganador nada menos de 6 premios Oscar de Hollywood (cuando los Oscar eran realmente sinónimo de prestigio y de calidad) al Mejor Director

Hubo que esperar a 1990 (precisamente el año de la 5º liga seguida de la Quinta) para que Hollywood premiase como mejor película a un western, Bailando con lobos (Kevin Costner también logró el premio al mejor director), y, 2 años después, volvió a triunfar ese mismo género, tan menospreciado décadas atrás, con la victoria de la espléndida Sin perdón, dirigida (también con premio para su realizador) por uno de los más grandes admiradores del viejo Jack Ford, Clint Eastwood.

Pese a que gran parte de las jóvenes generaciones dan cada vez más la espalda a los viejos clásicos cinematográficos (los tachan a menudo de lentos, aburridos, anacrónicos, obsoletos, pasados de moda, conservadores, anticuados, extemporáneos, incluso inadecuados), lo cierto es que nadie ha sabido dirigir cada escena como Pappy Ford. Les invito a que vean —si no las han visto todavía— por ejemplo La diligencia o Fort Apache o El hombre tranquilo. No hay ni una sola toma de más, ni un gesto sobrante. La cámara siempre está en su debido lugar, sin tener que emplear arabescos, planos estrambóticos o travellings audaces. Cada actor que aparece en cada plano está colocado perfectamente en él por algún motivo. Permítanme decirles que eso no pasa hoy en día con ninguna película ni con ningún director: siempre hay escenas prescindibles, diálogos de más, planos que aportan poco o nada a la trama.

La diligencia

Alguna vez que hablamos sobre cine mi amigo Joe Llorente y yo coincidimos, en plan jocoso —pero no sin tintes serios—, en que el cine de verdad acabó hace ya 60 años, con El hombre que mató a Liberty Valance. He sabido después que un erudito estudioso del cine como Eduardo Torres-Dulce dice a menudo lo mismo en el programa de radio “Cowboys de Medianoche”. Algo de eso hay, créanme. A mediados de los años 60, la mayoría de los estudios míticos de Hollywood se desmoronaron, por quiebras económicas o por cambios de los gustos de los espectadores o por múltiples factores socio-políticos de diversas índoles. Liberty Valance, estrenada en 1962, es un western en blanco y negro (el anterior western sin color de Ford fue 12 años antes, Rio Grande), absolutamente crepuscular, y muestra la decadencia del viejo Oeste, el triunfo de los políticos sobre los míticos héroes pistoleros, el triunfo de la leyenda por encima de la realidad. Describe un poco el fin de la inocencia. Coincide curiosamente con la decadencia y final del mejor equipo de fútbol de toda la historia universal, el de Di Stéfano, Gento, Santamaría, Puskas, Kopa, Zárraga, Rial, Alonso, Marquitos. No se ha visto nada igual desde entonces, será prácticamente imposible que ningún conjunto consiga 5 copas de Europa seguidas en el futuro; todos los que tuvieron la suerte de vivir esa época coinciden en que aquello será irrepetible, un equipo tan dominador, tan luchador y con tan exquisito talento, admirado y respetado como ninguno en todo el planeta. Coincidieron 5, 6, 7 de los mejores jugadores del mundo en el mismo momento, en el mismo lugar. El futuro desde ese instante iba a ser, ni mejor ni peor, simplemente muy diferente.

Y Liberty Valance, en ese sentido, es un punto y aparte. La obra que resultó ser el testamento final del mejor director de todos los tiempos (aunque luego hizo tres películas más, La taberna del irlandés, El gran combate y Siete mujeres, todas muy notables, pero de valor mucho menor) cierra una etapa del cine y se abrieron otras, diferentes, y, para este articulista, notablemente inferiores.

El cine de verdad acabó hace ya 60 años, con El hombre que mató a Liberty Valance

Hace pocos días tuve la oportunidad de volver a ver una película de Ford que en su momento no me convenció, me parecía lenta, intrascendente y algo tediosa. Se trata de Cuna de héroes. Su título original es The long gray line, que es como se define en Estados Unidos la tradición de las generaciones de cadetes (vestidos de gris y que desfilan con perfectas líneas rectas) que van pasando por la prestigiosa academia militar de West Point, en el estado de Nueva York. Cambié radicalmente de opinión al volver a visitarla, es francamente recomendable.

Cuna de héroes

La historia del protagonista, un suboficial, Marty Maher, que pasó 40 años en la academia formando cadetes (memorable interpretación de Tyrone Power, arropado por la divina Maureen O’Hara) se puede relacionar con la tradición que se vive desde hace décadas en el Real Madrid, en el que el testigo de los valores como el compañerismo, el deber, la entrega, el respeto y tantos otros se transmiten desde los tiempos de Zamora, pasando por los de Di Stéfano y de Gento, hasta la generación yéyé de Amancio y Pirri, seguidamente, la Quinta del Buitre, el Madrid de Raúl y sus tres copas de Europa, hasta llegar poco a poco a los tiempos actuales, una nueva Edad de Oro del club con otras 5 copas de Europa en 9 años. Los jugadores, incluso los mejores, van pasando (como los militares brillantes de West Point, en la película vemos los comienzos, por ejemplo, del que llegó a ser presidente de los Estados Unidos, Dwight Eisenhower), pero la institución sigue firme en pie, manteniendo los pilares fundamentales de su razón de ser y aumentando su prestigio con el paso de los años.

No podemos dejar pasar al hablar de Jack Ford de la inmensa pléyade de secundarios excepcionales que pasaron por sus películas. Ford, como ha quedado dicho, cuidaba todos los detalles de la producción, y, en particular, todos y cada uno de los miembros de los respectivos repartos. Además de sus estrellas favoritas, John Wayne (en 24 películas), Henry Fonda (en 9), Maureen O’Hara (en 5), James Stewart (en 5), siempre se rodeaba de su John Ford Stock Company, fieles compañeros de batallas a los que nunca dejaba en la estacada: Jack Pennick (41 películas, nada menos), y los imprescindibles Harry Carey Sr. (27), Ward Bond (24), Victor McLaglen (12), George O’Brien (12), John Carradine (11), Anna Lee (8), Hank Worden (8), Jane Darwell (7), Donald Crisp (5), Andy Devine (5), Barry Fitzgerald (5), Ben Johnson (5), Berton Churchill (5), Vera Miles, Woody Strode, Thomas Mitchell y decenas de característicos más, sin olvidar a su hermano mayor, Francis Ford (32 películas), que fue el que le inyectó el veneno del cine.

No podemos dejar pasar al hablar de Jack Ford de la inmensa pléyade de secundarios excepcionales que pasaron por sus películas. Y es que las estrellas son importantes en un equipo, sin duda, pero muchas veces, el pegamento para lograr el éxito es a través de secundarios imprescindibles

Y es que las estrellas son importantes en un equipo, sin duda, pero muchas veces, el pegamento para lograr el éxito es a través de secundarios imprescindibles. Eso pasa también en el Real Madrid, en el que tienen mucho valor por supuesto los mejores de cada época (Zamora, Quincoces, Regueiro, Molowny, Di Stéfano, Gento, Puskas, Kopa, Santamaría, Amancio, Pirri, Santillana, Juanito, Stielike, Butragueño, Michel, Sanchis, Raúl, Hierro, Redondo, Roberto Carlos, Casillas, Zidane, Ronaldo Nazario, Marcelo, Ramos, Cristiano, Xabi Alonso, Modric, Benzema, Kroos, Bale, Casemiro, Courtois) como los que les acompañaron y sostuvieron en cientos de ocasiones: los Ciriaco, Ipiña, Barinaga, Muñoz, Rial, Marquitos, Zárraga, Zoco, Velázquez, Grosso, Miguel Ángel, Benito, Del Bosque, Camacho, Gallego, Cunningham, Chendo, Buyo, Martín Vázquez, Gordillo, Guti, Salgado, Helguera, Morientes, Mijatovic, Seedorf, McManaman, Beckham, Higuaín, Robben, Arbeloa, Pepe, Di María, Varane, Isco o los actuales Carvajal, Nacho, Lucas Vázquez y Alaba. A los que ya se están incorporando nuevas generaciones de “cadetes” que seguirán dando toneladas de gloria como Vinicius, Militao, Valverde, Rodrygo, Camavinga, Tchouaméni, Bellingham y muchos más.

En buena lid: Una forma de vida

50 años han pasado desde su marcha y, posiblemente, entre las 100 mejores películas de todos los tiempos tendrían cabida una docena de las de John Ford. En definitiva, un director único, comprometido con sus valores y con su país (acabó la 2ª Guerra Mundial con el grado de Comandante) y una persona íntegra, como lo demuestra un episodio que describe su forma de ser.

Somos directores de cine y hablemos de cine. Como el Real Madrid. Somos un club de fútbol y hablemos de fútbol. En el terreno de juego. No hacemos ni haremos política. Nunca

Y es que Ford, que tenía fama de ser parte del establishment y al que se le tildaba de feroz anticomunista, protagonizó valientemente, allá por 1950, una gran defensa a favor de Joseph L. Mankiewicz, director y guionista sospechoso de ser comunista en plena caza de brujas en tiempos del senador McCarthy. Ford se enfrentó nada menos que a Cecil B. de Mille (gloria del Hollywood dorado y furibundo McCarthysta), que pedía la cabeza de Mankiewicz, precisamente por sus ideas políticas. Esta fue la famosa intervención de John Ford en la liga de directores de Hollywood: “Me llamo John Ford y hago westerns. No creo que haya nadie en esta sala que sepa lo que quiere el público estadounidense como lo sabe Cecil. Pero no me gustas, Cecil, y no me gusta lo que has estado diciendo hoy aquí. Propongo que le demos un voto de confianza a Joe (Mankiewicz) y luego nos vayamos a casa a dormir un rato”.

Es decir, integridad, autoridad moral y preeminencia artística. Y huir siempre de la política. Somos directores de cine y hablemos de cine. Como el Real Madrid. Somos un club de fútbol y hablemos de fútbol. En el terreno de juego. No hacemos ni haremos política. Nunca.

Que nunca quede en el olvido la inmensa obra cinematográfica de Jack Ford, por favor.

 

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Buenos días.

 

Avalaré, avalaré,

avalaré, avalaré,

avalaré a mi Señor.

 

Qué bonitas son las canciones de iglesia, amigos, incluso las versiones chuscas (aunque respetuosas) como esta con la que hoy abrimos este portanálisis tardoveraniego.

Lo que nos ha recordado este hit de sacristía es la portada de Sport, en la cual se conjuga el futuro imperfecto del verbo avalar en su tercera persona, siendo esta no otra que Jan Laporta que por lo visto avalará pero no a su Señor, sino al propio FC Barcelona.

Portada Sport

Sí, amigos. Laporta avalará. Desprendido gesto que merece toda avalanza. ¿Qué es una avalanza, preguntáis? Avalanza es toda loa, elogio o piropo que se emite a aquel que presenta una garantía que nos cubre financieramente, lo que a su vez constituye la definición de un aval.

 

Todos unidos

alegres cantamos

glorias y AVALANZAS al buen Jan.

Gloria a Tebas, gloria a Roures,

gloria a Negreira y a Seitán.

 

¿Es un aval real? Para ello sería necesario que Laporta fuera rico. Laporta está siempre rodeado de señoras, lo que puede ser un indicio, pero no necesariamente la confirmación de una vasta fortuna. No es descartable que, de igual forma que se han presentado palancas que repalanqueaban una palanca ficticia, ahora se presenten avales que avalen un aval reavalado y de chichinabo. ¿Quién avala el aval de Jan? El reavalador que lo reavalara buen reavalador será, sin que esto al final importe lo más mínimo puesto que el único aval final que importa es el de Tebas, y es un aval de los de mirar para otro lado y dar por bueno pulpo (es decir, Rubiales) como animal de compañía.

Nosotros, lo confesamos, nos hemos perdido hace tiempo con los avales y reavales, palancas y repalancas del FC Negreira. Sabemos que hay un aval culé por parte del dueño del relato del fútbol y proveedor del VAR, cosa que a todo el mundo le parece lo más normal del mundo, hasta el punto de que el propio Roures habla públicamente como una suerte de directivo blaugrana mientras selecciona y censura las imágenes de las jugadas conflictivas que llegan tanto al espectador como a la sala del videoarbitraje, todo normalísimo, como ha sido dicho.

Esto lo sabíamos, pero ignorábamos, como consigna la primera plana de Sport en su letra pequeña, que haya una palanca de Libero, excelente revista futbolera que ya nos olíamos de qué pie cojeaba, pero no sospechábamos que lo hiciera de manera tan ostensible. Tampoco sabíamos que Laporta podía autoavalarse, por así decirlo, pero ya era hora de que el buen Jan sacase a pasear la propia palanca y obtuviera de ella algún beneficio. Hay que ser muy retrógrado para censurar el que alguien, en el ejercicio de su libertad, opte por poner la palanca propia encima de la mesa y darle alguna alegría, como hacía Macarena (no Olona, o sí) con su cuerpo. Laporta es como aquel fraile de San Benito al que el estudio no le entraba y, cuando la murria le daba, solía tocar el pipiribipipipito. No nos oponemos.

A lo que sí nos oponemos un poquito, ligeramente, sin ganas de importunar a nadie, es a que nos tomen por gilipollas, pero eso qué importa, amics. Dale alegría a tu palanca, relájate y goza. Ya no rige el “Dadme una palanca y moveré el mundo” de Arquímedes, hasta el punto en que nos extraña que Indiana Jones no corrigiera al matemático en su encuentro cinematográfico.

—Con todo el respeto, maestro, ahora es “Inventa una palanca e inscribe a quien te salga de la misma”.

¿Que el Barça compra durante dos décadas (mínimo) a la cúpula del estamento arbitral para garantizarse arbitrajes favorables? Dale alegría a tu palanca.

¿Que los responsables del CSD dejan prescribir ese delito cuando amasan la nueva ley? Dale alegría a tu palanca.

¿Que el presidente del Gobierno en funciones ventila el asunto con un “El mejor escribano echa un borrón”? Dame alegría a tu palanca.

¿Que el Ministro de Cultura y DEPORTE confiesa no seguir de cerca las revelaciones del BarçaGate? Dale alegría a tu palanca.

¿Que el jefe del partido más votado de España (y aspirante a la presidencia) dice que lamenta el negreirato pero paradójicamente se alegra de que el Barça no sea sancionado? Dale alegría a tu palanca.

Estábamos en un tris de recluirnos en la iglesia del pueblo e iniciar una huelga de hambre hasta que alguien hiciese algo con las preguntas recién formuladas pero, la verdad, finalmente hemos decidido abandonar ese sentimiento trágico de la vida y abrazar la sinvergonzonería rampante como parte del mobiliario, en una especie de nihilismo risueño. Nosotros vamos también a dar alegría a nuestras palancas antes de que se extinga este verano, Mbappé vuelva a no venir y el mundo se vaya por el desagüe. Siempre nos quedará eso.

Eso y el resto de las portadas del día que a continuación dejamos reposar sobre vuestras mesas. Van a echar a Vilda, nuestro Rudy Fernández bate récords en el Mundial de baloncesto y el Barça quiere vender a Ansu Fati y comprar a João Félix. Que les den otra palanca más. Que ponga la suya Tebas, que la ponga también Medina Cantalejo, el único de la panda de Rubiales cuyo cargo y cuyo Rolex no parecen estar en peligro a raíz de la conducta indecente del ya casi expresi de la RFEF.

Canta de lejos, amics.

Pasad un buen día.

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Se agota el mercado veraniego y, prácticamente descartada la opción Mbappé (sin que ello implique que se descarte también una nueva turra a medida que se aproxime la ventana de invierno), el Real Madrid no parece tener intención de hacerse con los servicios de ningún delantero que pueda paliar la alarmante escasez de los mismos, sobre todo después de la lesión de Vinicius. El brasileño se perderá no menos de mes y medio de la presente temporada contando desde hoy. Teniendo en cuenta que eso va a implicar su ausencia en un mínimo de dos partidos de la fase de grupos de Champions, y que sí el sorteo del jueves no es medianamente benévolo podemos acabar en un grupo de la muerte, se antoja temerario. Los delanteros que tenemos son buenos pero escasos. Es una cuestión de cantidad.

Emil Sorel ejercitaba su acreditada lucidez hace días en twitter (o X, como gusta en llamarse ahora con afán distópico) especulando sobre los motivos que pueden llevar al club a esta inacción. Aclaraba Emil que el Madrid sólo ficha cuatro tipos de jugadores: 1. Jugadores estratégicos por los que se paga lo que toque (Cristiano, Bale, ahora se intenta que Mbappé), 2. Jóvenes y sólidas promesas de cracks en diferentes posiciones (el propio Vinicius, Rodrygo, Camavinga, Tchouaméni, Militao…), 3. Oportunidades de mercado (grandes jugadores libres o en último año de contrato) y 4. Canteranos recuperados tras cesión o venta con opción de recompra.

Rodrygo Celta

Ningún parche de calidad que pueda ofrecer el mercado ahora mismo, ni en el formato de compra ni en el de cesión, se acomoda a ninguno de esos cuatro supuestos.

Los cuatro supuestos son absolutamente plausibles como patrón general, y se acomodan de modo realista a la actual posición del club en el contexto futbolístico europeo: dinero “viejo”, abundante pero limitado, asociado a una marca imbatible, pero en competencia con la máquina de hacer dinero, inagotable y sin control, de los petroestados, ese nuevo rico hortera pero tanto más poderoso cuanto su dinero compra también a las instituciones que deberían poner coto a su deslealtad en el mercado.

El enfoque del Madrid es bueno, pero cualquier enfoque puede dejar de serlo cuando se convierte en dogma. Es una gran estrategia, pero las mejores estrategias deben contemplar excepciones.

No hacer nada, o incluso acogerse a la bisoñez de castillistas prometedores pero demasiado imberbes, puede tener consecuencias en la clasificación para la primera ronda de eliminatorias de Champions

Hay que reconocer al club que las cesiones de Kepa (y en menor medida Joselu) han revelado cintura y pragmatismo en un modo que no se ajusta a ninguno de los cuatro supuestos de Emil —que refleja muy bien los principios del club—. En el club se estarán repitiendo que ya son suficientes concesiones fuera de la norma como para volver a la búsqueda de soluciones de emergencia y “fuera de carta”. Además, en la T4 aún no se ha superado el trauma que supuso Jovic, un delantero de 60 millones que llegó por la vía de las urgencias. Sin embargo, no toda urgencia desemboca en error, y aunque Jovic no la honrara hay unos cuantos delanteros por ahí a quienes, por usar palabras de Valdano en un contexto histórico parecido, “les quedaría muy bien” la camiseta del Madrid.

A grandes males, grandes remedios, y una buena cesión o fichaje cortoplacista de un delantero experimentado puede ser un remedio adecuado, tal vez fuera de lo previsto, pero uno que la necesaria flexibilidad recomienda llevar a efecto. Hay jovics, pero también hay vannistelrooys. No hacer nada, o incluso acogerse a la bisoñez de castillistas prometedores pero demasiado imberbes, puede tener consecuencias en la clasificación para la primera ronda de eliminatorias de Champions. En la Liga se podría aguantar así, pero los riesgos de quedar fuera en fase de grupos europeos son excesivos. El Madrid no puede permitirse un descalabro semejante, que nunca le ha acontecido en la historia de la competición.

 

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