Las mejores firmas madridistas del planeta

No muchas veces existe un consenso abrumador en el madridismo, que incluso en las victorias más dulces cuenta con su incansable dosis de aguadores de vino, capaces de matizar un éxito tan indiscutible como el descubrimiento de un oasis durante una travesía por el desierto. La excepción son los vídeos arbitrales de Real Madrid Televisión, aclamados masivamente por los aficionados del 14 veces campeón de Europa. Y, como no podía ser de otra manera, vituperados por sus enemigos, empeñados en decirle cómo debe actuar.

Escudo Real Madrid

Como aficionado, socio, abonado y padre de socios del Real Madrid, lo que yo le pido al club desde esta tribuna de madridismo y sintaxis es que no deje de crear y emitir este tipo de vídeos. Y que, a ser posible, aumente el máximo su difusión a través de canales más masivos, como sus redes sociales, además de mantenerlos en el canal televisivo que tan injustamente tratan incluso muchos madridistas. Voy a exponer algunas de las numerosas razones por las que deseo que estos vídeos no solo sigan, sino que amplíen la crítica a instituciones federativas, rivales y medios de comunicación (como ya se hizo en el extinto ’90 minuti’).

Nada que perder. ¿Qué es lo peor que le podría pasar al Real Madrid? Quizás que se urda una trama corrupta federativa, institucional, mediática y arbitral que le perjudique durante años. Es decir, seguir como durante las últimas dos o tres décadas. Decía Janis Joplin que “ser libre es no tener completamente nada que perder”. RMTV cuenta, en este contexto, con la más absoluta de las libertades.

Caretas fuera. La polémica que están articulando tanto periodistas, como dirigentes de la Liga o el CTA por una práctica clásica de la televisión oficial del club es un infalible detector de sinvergüenzas. Coincide que los más preocupados por los vídeos de RMTV son los mismos que blanquean y pretenden enterrar el caso Barça-Negreira, donde sí hubo una evidente influencia sobre los árbitros. Es obsceno discutir si la tele privada que solo vemos los madridistas tiene mayor capacidad de presionar que un vicepresidente del colectivo arbitral (y por tanto jefe de los colegiados) a sueldo millonario de un equipo concreto. Para empezar, porque la crítica arbitral (bien recibida cuando procede de ciertas voces) no tiene nada de ilegal, y una trama de corrupción deportiva sistémica sí, por mucho que el delito haya podido prescribir.

En defensa de RMTV

Bocados de realidad. La prensa ha vivido cómodamente creando un relato sin la más mínima contestación por parte del villano que había dibujado. Cuando el club perjudicado y ultrajado ha osado defenderse, aunque sea solo a través del  alcance de su tele oficial, las críticas han sido feroces. Y no solo ahora, con los vídeos arbitrales que se llevan emitiendo décadas, también con programas que se dedicaban a juzgar la labor de la prensa deportiva, como ‘90 minuti’. Les ofende el espejo que les pone frente a sus miserias, no la grotesca imagen de la realidad que reciben.

No al corporativismo. Perro no come perro. Pero a veces sí. Que se mande a un par de reporteros al pueblo de un árbitro a acosar e inventarse (admitido por el propio medio) que preside una peña del Madrid, tras pitar un penalti evidente, no mereció ningún motivo de crítica. Los vídeos de GolTV, del grupo MediaPro, sobre árbitros, pero en otra dirección, tampoco son reprobables por los compañeros periodistas. Ni un documental de TV3 en el que se hablaba de hienas, o la infinidad de burlas de bufones en tertulias de todo tipo, por exponer un pequeño ramillete de ejemplos. Por una vez y sin que sirva de precedente, el corporativismo mediático se ha acabado con los periodistas de Real Madrid Televisión. Si los medios de comunicación están, como dice la leyenda negra, al servicio de Florentino Pérez, lo disimulan estupendamente bien.

A por el Negreirato. El Madrid tiene que seguir esforzándose para acabar con el régimen que ha podrido hasta sus cimientos el fútbol español. Lo está haciendo en los frentes judicial, institucional y también debe permanecer en la batalla mediática, aunque se encuentre solo en la trinchera. Mientras que siga existiendo un solo representante de la corrupción sistémica en cualquier órgano de poder, el deber del club es combatirlo hasta su desaparición. Queda mucho por hacer aún.

Con la verdad por delante. Las quejas de los antis se centran en que el Madrid no debería presionar a los árbitros (declaraciones y comunicados desde otros clubes se reciben con alborozo), pero no entran a juzgar el contenido de los vídeos. Y es que lo que se está reclamando desde la redacción de Real Madrid Televisión tiene difícil contestación. Son resúmenes de decisiones equivocadas en contra. Muchas y casi siempre protagonizadas por colegiados muy bien considerados por el hediondo régimen que gobierna el fútbol español.

PD: La insoportable presión a la que están sometidos los colegiados por los vídeos de RMTV se dejó notar claramente por ejemplo en Alberola Rojas en la Supercopa, con cero amonestaciones a jugadores del Atlético tras una serie inacabable de patadas.

 

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Es Morata futbolista

De copete y gran tronío,

Delantero metegoles,

Aun con cara de estreñido,

Marca tantos con la espalda,

Con la diestra, el colodrillo,

Con la testa, rabadilla,

Y también el pinganillo.

 

Ha pasado por mil clubes,

Mil estadios, mil equipos,

Y con todos él soñaba

-¡Qué caprichos del destino!-,

Con el chup-chup del chupete

Musicándole el hocico

De lactante, mamoncete

Visionario y creativo.

 

Ahora parla colchonero,

Que es idioma muy sentido,

El lenguaje de los indios

Por los blancos no entendido,

Que al perder le dicen gloria,

Honor, fama, feliz brillo,

Y se jactan muy ufanos

De ser losers presumidos.

 

Rojo y blanco son por tanto

Los colores moratinos,

Su pasado madridista

Bajo llaves escondido,

Abjurado, renegado.

¡Fueron años tan baldíos;

El Madrid, tan exigente;

Los laureles, tan esquivos!

 

Impaciente, descontento,

Con el ceño muy fruncido

Cejijunto, compungido

Pidió irse, ser vendido,

Y sus huesos acabaron

En las calles de Torino

¡Qué loor de multitudes,

Qué ilusión de rosa y vino!

 

A despecho de constancia

-fue dos veces juventino-,

Ay, las cosas no salieron

Como hubiese preferido,

Y así, vecchia la signora,

Tan distante de su estilo,

Ver no supo la belleza

De su fútbol de pestiño.

 

Un avión llevóle a Londres,

Hombre audaz y decidido,

A buscar nuevos honores

Bajo escudo chelseatino,

Y comiendo magdalenas,

Del así tiempo perdido,

Pues los British son muy suyos

No hay allí quien hile fino,

 

Que conducen por la izquierda,

Llueve mucho, hace frío,

Beben, ay, vino caliente

Y hablan raro y sin sentido.

“¡Qué locura, qué desgracia,

Un sindiós, un desatino.

Ya no quiero marcar goles,

Sólo ya tengo un pedido:

 

Volver pronto a los Madriles,

A los callos y a mi equipo,

Que de Murcia es Aladino,

Y de Memphis, Malakito”.

Y al calor del Manzanares,

Junto al Cholo renegrido

-negro traje, testa negra-

Regresó muy enternecido.

 

Ya no brama la tormenta

Sobre el mar embravecido,

Que ha encontrado nuestro hombre

En el Wanda cerecino

Un hogar, una familia

Y el descanso merecido:

La afición le quiere mucho

Y él golea agradecido.

 

Mas el fin de aquesta historia

No es feliz, más bien jodío,

Pues Morata, aunque golea,

Falta ha de regocijo.

¿Qué razón, qué desventura

Ocasiona el desvarío?

¿A qué mal de ojo o hechizo

Obedece el sinsentido?

 

Uno piensa y uno acaba

Que no hay tal, amigos míos,

No es embrujo ni es hechizo,

Lo que ocurre es conocido:

El Atleti, vulgo el Pupas,

Sabe bien que su destino

Es la envidia y es el fiasco,

El llorar por lo perdido.

Va Morata, nuestro hombre,

Muy pimpante y regordío,

Y al Girona, tan crecido,

Con tres goles le hace un trío.

Mas el gozo dura poco,

Que el Atleti es conocido

Por obrar grandes milagros

Que le pierden los partidos.

 

Ahora un hombre feo y negro,

Mas de blanco revestido,

Alevoso le ha agarrado

De improviso el pezoncillo,

El ring-ring puesto en la teta,

Que nos da al roce gustito.

Con sus dedos lo ha pinzado

Sin pudor ni señorío.

 

¡Qué descaro, qué indecoro

Dar ahí tal pellizquito,

Pues en zona tan sensible

Mucho duele ese repizco!

Ni tarjeta ni repruebo

Mereció tal desatino,

Desafuero, canallada,

Felonía de morisco.

 

Y así anda el buen Morata

Con su gesto desabrido:

La injusticia del pellizco

Y el desmán de su vecino

A su rostro afloran luego

El semblante de estreñido.

Y don Alvaro se enfada,

Que es la fuerza de su sino.

Rüdiger y el pez grande 

Buenos días, amigos. El FC Barcelona tenía atravesada la semifinal de Supercopa cuando su futbolista Christensen tuvo a bien clavar su rodilla derecha en el lumbar del jugador de Osasuna que trataba de controlar la pelota. La falta era clara, pero el colegiado se abstuvo de señalarla y el VAR no le llamó la atención sobre ella. Lógico. Ahora se tienen que hacer públicos los audios de las deliberaciones entre árbitro de campo y árbitro de VAR. Mejor evitar el riesgo de tener que hacerlas públicas, lo que podría conllevar algún disgusto, con lo que se abstienen de intervenir.

Al espectador (¿y a la sala VAR?) se les priva de la toma más determinante de la
jugada, que solo aparece al día siguiente. Procede aquí recordar que quien suministra dichas tomas, en el fragor del directo, es Mediapro, es decir Tatxo Benet, es decir, un miembro del consejo de administración de Barça Studios, filial (tatachán) del FC Barcelona.

El hecho es que la jugada sigue sin que nadie señale la falta de Christensen y la cosa acaba en gol de Lewandowski. La prensa cataculé, obviamente, guarda celosamente la información relativa al origen de la jugada del gol. Si también la esconde Tatxo Benet, no van a ser ellos más papistas que el Papa y confesar que al Barça le han regalado un gol, como siempre.

Ya veis. La prensa cataculé articula la correspondiente omertà respecto a la jugada, y además, muy ufanos, dicen Sport y Mundo Deportivo que habrá “Clásico” y “Superclásico”, respectivamente. Negamos la mayor. No habrá “clásico”, ni mucho menos “superclásico”. Rechazamos frontalmente esa terminología.

La palabra “clásico” denota igualdad de grandeza y dignidad entre los dos contendientes. No hay tal igualdad, ni por asomo. No son rivales parejos los que van a enfrentarse el domingo en la final de la Supercopa.

Uno de los contendientes paga a la cúpula arbitral para garantizarse arbitrajes favorables (durante un mínimo de 20 años), se lleva de karaokes a los colegiados porque “el hijo del jefe” lo manda (estando el jefe en nómina culé), se garantiza impunidad al respecto con sus puertas giratorias y sus albertsolers, coloca a personas de la entidad al frente de las imágenes del VAR, coloca al frente del propio VAR a un tipo investigado por lucrarse obscenamente durante el negreirato, se convierte en vehículo de propaganda de una causa política concreta y, en general, no hace más que inspirar repugnancia por estas y otras múltiples razones.

El otro contendiente es el mejor club de fútbol del mundo.

Si pones a jugar a uno contra el otro no tienes un clásico, a menos que por clásico entendamos la sempiterna lucha entre el bien y el mal.

Ni clásico ni leches.

“Superrevancha “. “Ajuste de cuentas”. Son los titulares de la prensa madrileña, que no madridista. Pues tampoco, oigan. El Madrid no tiene la necesidad de vengarse de nada ni de ajustar cuenta alguna. El Barça, aka Negreilona FC, venció a los de Ancelotti en este torneo hace un año. ¿Y? La revancha ya llegó en Copa con un 0-4 en el Camp Nou, y después en liga con una victoria en Montjuic. Ni la Supercopa es torneo donde se diriman seriamente jerarquías, ni el Real Madrid tiene nada que dirimir con un club esencialmente tramposo e indigno al que el domingo se enfrenta porque le toca como rival, no porque haya nada que decidir respecto a la grandeza de uno y otro, en modo ni medida alguna. Eso está decididísimo. Siempre lo ha estado, y más aún desde que supimos que esta gente se compra sus títulos comprando el sistema.

El domingo hay en juego un título relativamente menor y la posibilidad para el Madrid de aumentar su inacabable cosecha de trofeos. El rival es el más pequeño y miserable de la historia del fútbol mundial, pero como no hay justicia sigue por ahí y de vez en cuando toca jugar contra él.

Esta es la uncía historia detrás del pésimamente llamado “clásico”.

Pasad un buen día.

Minuto 116, a cuatro del final de la prórroga en las semifinales de la Supercopa de España disputada este miércoles entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid.

Apenas veinte minutos antes, a cuatro del final del partido, el Madrid perdía 3-2 ante uno de sus eternos rivales, el Atlético de Madrid. Los rojiblancos, como siempre hacen ante el Madrid, peleaban con el cuchillo entre los dientes para intentar llevarse un partido con muchos más galones de lo que un título como es la Supercopa pueda dar a entender.

Mourinho, al que siempre hay que escuchar con atención y más desde que adelantara en modo profeta aquellos famosos ¿pur qué?; ¿pur qué?, que están en la génesis del Negreirato, aseguraba que este torneo era “Más que un torneo de verano pero menos que un título”.

Bien es cierto que, en aquellas fechas, se disputaba en verano, como colofón de la pretemporada y ahora está metida con calzador en el mes de enero, cuando las habichuelas de la temporada empiezan a jugarse y todo parece tener mucho más valor.

El Madrid está cuajando un ejercicio formidable y eso no solo se consigue siendo muy buenos, sino también teniendo un vestuario sano. El secreto está en el buen rollo. No tengo duda

Volvamos al principio. Corría el minuto 116, en ese momento, Dani Carvajal, en estado de gracia este año, colgó un balón al área y por ahí apareció Joselu, quien remató mal, pero eso mismo fue lo que propició que el balón despistase a Oblak tras tocar en Savic y se convirtiera en el 4-3. El final de la historia ya la conocemos:  manita en Arabia Saudí, que hasta que se demuestre lo contrario, escuece igual que las manitas en Madrid.

Lo cierto es que Joselu se apuntó el gol y la melé en la banda de titulares, suplentes, técnicos y utilleros fue sencillamente monumental. Digna de un gol en el minuto 93 digamos, por ejemplo, en Lisboa en una final de la Copa de Europa.

La avalancha, que a punto estuvo de lesionar a Nacho, es un síntoma. No solamente de la importancia que en el Real Madrid se da a cualquier partido que conduzca hacia un título más para sumar a las vitrinas. El club blanco es insaciable. Cuando huele título aprieta y aprieta hasta el final. La melé, sin embargo, es mucho más. Es la constatación del gran ambiente que reina en la plantilla. Nadie celebra un gol así, si no te llevas bien o muy bien con los que estás aplastando de manera inmisericorde.

Melé celebración gol Real Madrid-Atleti

Es mérito, sin duda, de los futbolistas, pero también de Ancelotti. El técnico ha conseguido tener a todos los jugadores enchufados y enfocados en la misma dirección. Tanto a los veteranos, a los que no se les acaba el hambre, aunque ya no les respondan las piernas como hace un par de temporadas, como a los jóvenes del plantel y a los recién llegados. Todos suman, todos saben lo que es el Madrid y todos caminan por el mismo sendero.

Es mérito, sin duda, de los futbolistas, pero también de Ancelotti. El técnico ha conseguido tener a todos los jugadores enchufados y enfocados en la misma dirección

Esta dinámica no es de ahora. Solamente hace falta ver las remontadas del Madrid en la Copa de Europa de hace dos años, esa que no existe para Piqué pero que ya está en los anales de la historia del fútbol, para comprender lo que un grupo teóricamente inferior a sus rivales puede hacer con calidad y un mismo propósito.

Este año, en una temporada marcada por las lesiones, con jugadores clave fuera para todo el año, el equipo se ha venido arriba sin discusión. Está cuajando un ejercicio formidable y eso no solo se consigue siendo muy buenos, sino también teniendo un vestuario sano. El secreto está en el buen rollo. No tengo duda.

 

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Una vez que el foco ya no apunta hacia uno de los lugares más calientes del fútbol (y con razón), el banquillo del Real Madrid, conviene detenerse en la figura de Miguel Muñoz, de cuya salida del club se cumplen nada menos que 50 años. Cómo hemos cambiado.

El madrileño, jugador del Logroñés, Racing y Celta antes de recalar en Chamartín, presumía de varios honores como futbolista blanco: ser el primero en marcar un gol en la Copa de Europa con el Madrid y levantar los dos primeros títulos continentales con el brazalete de capitán. Su palmarés, además, dejó escaso margen a la comparación: 4 Ligas, 3 Copas de Europa y dos Copas Latinas.

Su turno en el banquillo llegó por accidente, después de varias decisiones erróneas en la temporada 59/60 que terminaron por agotar la paciencia de Bernabéu. Esa campaña, el técnico era el paraguayo Fleitas Solich, que llegó acompañado por Didí, una estrella oscurecida por el fulgor de Di Stéfano. El 12 de abril de 1960, a falta de sólo una jornada para la finalización de una Liga que se llevaría el Barcelona, Miguel Muñoz tomó las riendas del equipo. El desafío era de aúpa: nada menos que las semifinales de la Copa de Europa contra los blaugranas, que, por tendencia y moral, eran claros favoritos. Se venció por un doble 3-1 y llegó la quinta Copa de Europa, la del 7-3 contra el Eintrach de Frankfurt.

El 13 de enero se cumplen 50 años de la salida del club de Miguel Muñoz

A partir de ahí, la encomienda de Miguel Muñoz pasó por la gestión de la cuesta abajo de la generación de Di Stéfano y el rearme de un nuevo equipo, tarea que solventó con éxito: ganó cinco Ligas seguidas y consolidó el Madrid ye-yé a base de cantera y fichajes españoles. Y eso que, hasta su llegada, si por algo se había caracterizado Santiago Bernabéu es por su gatillo fácil a la hora de destituir entrenadores. Nada menos que 11 en sus primeros 17 años en la presencia del club: Encinas, Quincoces, Albéniz, Keeping, Scarone, Ipiña, Enrique Fernández, Villalonga, Carniglia y el mencionado Solich.

Santiago Bernabéu y Miguel Muñoz

Lo que no pudo resistir Muñoz fue el cambio de modelo en la preparación y sus consecuencias en la confección de una nueva generación. Los métodos físicos y tácticos impulsados por Helenio Herrera y extendidos en todo el continente, pillaron a contrapié al madridista, anquilosado en la liviana previa de los partidos: un día de descanso, otro de masajes y sólo uno de preparación física. La 73/74 fue la última campaña de Miguel Muñoz al frente del banquillo. Llegó con el Barça campeón de Liga y se fue del mismo modo. De las ovaciones se pasó al “¡Fuera, Muñoz!” en la grada, lo que motivó que, tras una derrota contra el Castellón, Bernabéu acabara aceptando su dimisión el 13 de enero de 1974. Atrás dejó 14 títulos en 14 años (9 Ligas, 2 Copas de Europa, 1 Intercontinental y dos Copas), pero, ante todo, un recuerdo imborrable para el madridismo.

No hay duda de que, por conocimiento de club y preparación, Ancelotti se adapta como un guante al Bernabéu, pero, como siempre, antes y ahora, quedará sometido a la tiranía de los resultados

Quizás con esta historia sobre su cabeza, Carlo Ancelotti nunca desaprovecha la ocasión para resaltar el privilegio que supone ocupar el asiento más codiciado y eléctrico que existe. Porque, si hacemos el recorrido de técnicos contratados por Florentino en sus dos etapas (y sin contar repeticiones), también completamos una alineación: Del Bosque, Queiroz, Camacho, García Remón, Luxemburgo, López Caro, Pellegrini, Mourinho, Carletto, Benítez, Zidane, Lopetegui,  Solari.

Este año el preparador italiano, que parecía con la maletas dispuestas para acudir al rescate de Brasil en junio de 2024, ha igualado la cifra de partidos ganados en la Copa de Europa de Muñoz (41) y ha sellado su renovación con los blancos. No hay duda de que, por conocimiento de club y preparación, Ancelotti se adapta como un guante al Bernabéu, pero, como siempre, antes y ahora, quedará sometido a la tiranía de los resultados.

 

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Los karaoke boys

 

Ayer se levantó de manera parcial el secreto de sumario del caso Barça-Negreira. El Mundo y El Confidencial desvelaron detalles de los resultados de las investigaciones de la Guardia Civil entregados al juez. Lo más llamativo, la luminaria de neón en forma de conejito rosa de local de carretera que vimos todos nada más leer la información, fue el asunto de los karaoke boys.

¿Y qué diantres es eso de los karaoke boys? Pues, como a estas alturas ya sabrán, los colegiados, según han narrado ellos mismos a la Benemérita, no era raro que terminasen en un karaoke con el JEFE, es decir, con José María Enríquez Negreira. Pino Zamorano, que arbitró seis años en Primera División a las órdenes de Negreira, declaró que coincidió con él “en un karaoke en Barcelona y estaba acompañado de varios equipos arbitrales”.

Según han narrado árbitros y exárbitros a la Benemérita, no era raro que terminasen en un karaoke con el JEFE, es decir, con José María Enríquez Negreira

Se desconoce si Iturralde estuvo presente, ya que es sabida su afición de juventud por otro tipo de tabernas, de aquellas que llevan prefijo.

Dado el gusto sibarita y la elegancia exquisita de la que hacía gala el número dos de los árbitros, no resulta difícil imaginar el tipo de local donde daban el cante, uno de esos que ofrecen peluca para interpretar el Pavo real de El Puma al volumen capilar que merece el tema mientras varias jóvenes arden en deseos de ser invitadas a una copa por los fornidos trencillas. Quizá el bueno de Alberola fuese de los preferidos, con ese cuerpo escultural y esa mirada bovina que denota inteligencia en grado sumo.

Alberola Rojas y su irresistible mirada

No se ha publicado nada referente a que el presidente del CTA se sumase también a esas fiestas orales y es una lástima,  al parecer, Medina canta de cerca como nadie Escándalo de Raphael adornado con el deje característico de María del Monte mientras agita su Rolex al ritmo ignífugo del genio de Linares.

Mateu Lahoz, empero, sí se ha referido a Cantalejo, según se desprende de la parte publicada del sumario que instruye el Juzgado de Instrucción de Joaquín Aguirre. Y lo hace para desmentir a su anterior jefe. Dijo textualmente: “esas declaraciones son absolutamente desacertadas, sobre todo porque no tienen sentido las declaraciones de Medina Cantalejo diciendo que no pintaba nada Negreira. Medina Cantalejo conoce a Negreira desde hace muchos años y fue su director técnico adjunto (...) en un contexto jerárquico opaco como es el colectivo arbitral, sería equivalente a un coronel o un general”.

Mateu respondió sin ambages a la Guardia Civil y Medina Cantalejo se escondió en un hotel mientras el instituto armado registraba, a instancias del juez, la sede de los árbitros. La sinceridad, la falsedad, el valor, la cobardía no son sino cualidades que solo pueden ser demostradas mediante los actos de cada uno.

Lahoz: “no tienen sentido las declaraciones de Medina Cantalejo diciendo que no pintaba nada Negreira. conoce a Negreira desde hace muchos años y fue su director técnico adjunto (...) en un contexto jerárquico opaco como es el colectivo arbitral, sería equivalente a un coronel o un general”

Según declaró Jaime Latre en el interrogatorio al que fue sometido por la Guardia Civil, antes de acudir al karaoke, los colegiados eran trasladados en coches de lujo, como un Mercedes Coupé GLE, a cenar a La Torrada. El contraste entre el estilo del medio de transporte y la naturaleza del local que regentaba la expareja de Negreira debió de provocar más de un comentario entre los asistentes. Como sumergirse vestido de Armani en una fosa séptica.

Aunque confieso que me ha sorprendido gratamente el modelo de vehículo utilizado, imaginaba algo más parecido a un hortera Mercedes semiantiguo de torero, de aquellos que no tenían la belleza de los clásicos ni el diseño de los modernos.

Antes de continuar con las declaraciones de los árbitros y exárbitros a la Benemérita, es necesario destacar la vertiente que afecta aún más directamente al FC Barcelona y a su área de Compliance, que, aunque suene a chiste, la tiene. Según declararon los responsables de este departamento del club, las operaciones referentes a los pagos de casi ocho millones de euros a la familia Negreira nunca fueron objeto de fiscalización, a diferencia de lo que sucedía con otras transacciones de cuantía mucho menor, si bien admiten que pudieron constituir un conflicto de intereses.

Jan ante la prensa

Es más, las facturas fueron omitidas a nivel contable.

Ahora recordemos a Laporta y aquello que dijo hace casi un año: "Desde el FC Barcelona, a través de la compliance, se ha tomado la decisión de externalizar la investigación de los hechos. Ahora se están llevando a cabo unas investigaciones de unos abogados externos. Con sus equipos están haciendo un análisis para que sea independiente, riguroso y excelente, como se merecen el Barça, sus socios y los millones de seguidores de todo el mundo”.

No le dice la verdad ni al médico.

Según declararon los responsables de Compliance del FC Barcelona, las operaciones referentes a los pagos de casi ocho millones de euros a la familia Negreira nunca fueron objeto de fiscalización

Es hora de volver al extracto de las declaraciones de la veintena de árbitros y exárbitros a la Guardia Civil en el marco de la instrucción del caso:

Latre afirmó que necesitaba un coach y recurrió a Romero porque lo conocía de las reuniones técnicas de la RFEF. “Todo el mundo sabía que su padre era el número dos del estamento desde el primer momento, porque el colectivo es relativamente reducido y eran concentraciones en las que estaban todos los árbitros”.

Jaime Latre reconoció que "Mucha gente (colegiados) le pagaba así", en efectivo y sin factura, es decir, en negro, a Javier Enríquez por sus servicios de coaching. No pocos árbitros contrataban al hijo de Negreira mientras este trabajaba para el FC Barcelona, con el agravante de que el futuro laboral de esos mismos trencillas dependía de la valoración del propio padre de Javier según el famoso “índice corruptor”.

Javier Enríquez

A este respecto, el juez instructor Aguirre considera, según desvela El Mundo, que: “Negreira controló desde su puesto el sistema de calificación de colegiados para favorecer a los afines para que dirigieran partidos relevantes de Liga o Copa y partidos internacionales o incluso mantener la categoría, aumentando así sus ingresos de manera importante”. Según el juez, esto constituye “una forma novedosa de amaño de encuentros alejada del tradicional método de pago para un partido concreto”.

Jaime Latre también confesó a la Benemérita que era habitual que Javier Enríquez Romero recogiera a los árbitros que iban a pitar al FC Barcelona y los trasladara en un coche de lujo al Camp Nou. Según reza el informe de la Guardia Civil: "Le llamaba la mañana del partido, le decía que se acercaba al hotel, tomaba un café y le llevaba al campo".

Javier Enríquez entraba a los estadios con los árbitros y se introducía hasta el vestuario. "No nos podíamos negar, era el hijo DEL JEFE".

No hay más preguntas, señoría.

 

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La fotografía ha dado la vuelta al mundo, soliviantando de manera justificadísima al universo anti.

En un lance de la semifinal de la Supercopa de anoche, en la cual el Real Madrid dio buena cuenta en la prórroga de un Atleti tan vistoso y alegre como es habitual, Antonio Rüdiger ¿masajeó? ¿pellizcó? durante unos instantes el pezón derecho de Morata. Desde Míchel y Valderrama, no se había visto en el fútbol de élite una imagen tan casquivana, soez e indignante.

Rüdiger y el pez grande 

Este episodio tiene encendidas, decimos, y con toda legitimidad, a las huestes antimadridistas, que han puesto de manifiesto sus muy fundadas dudas sobre la limpieza moral de la acción del alemán. Solicitan una sanción ejemplarizante para él, y no les faltan razones para hacerlo. Los más aventurados han llegado a dudar de la virginidad del alemán, y hacen muy requetebién. Un hombre que hace eso no es trigo limpio, y no se ajusta al señorío que los antis reclaman al Madrid desde tiempos inmemoriales, de nuevo con tantísima razón. Señorío que en modo alguno puede obviar el mal ejemplo para los niños que, en un país eminentemente católico como España, suponen los tactos torpes, los tocamientos indecorosos del gigante (sólo físicamente) teutón. Pezón y señorío no pueden ni deben, jamás, ir de la mano.

Desde Míchel y Valderrama, no se había visto en el fútbol de élite una imagen tan casquivana, soez e indignante

Del pezón no debería ni hablarse, cuánto menos sobreexcitarlo con aproximaciones chabacanas, aunque sea a través de las rayas rojas. Pezón. La propia palabra es inaceptable. Google penaliza extraordinariamente a las webs que se toman a la ligera el uso del vocablo. De ahí que para el título de este artículo (el título es lo que más mira Google) hayamos preferido poner “pez grande”. Sólo en el propio cuerpo del artículo nos permitimos usar el término en toda su crudeza, en aras del realismo, con la esperanza de no mover a escándalo al lector bienpensante.

Rüdiger debe pagar por esto, qué duda cabe. El pezón es sagrado, como el esperma en la película de Monty Python. No debe ver la luz del sol, y mucho menos ser magreado a la luz de los focos. El pezón es un límite sacrosanto. No sería la primera vez que una exhibición gratuita de pezón propio o (peor aún) un uso indebido de pezón ajeno acarrea multas y/o estigmas de gran severidad. Así debe ser. ¿Recuerda el lector la que le cayó a Janet Jackson por aquel descuido en la SuperBowl de 2004? Pues aquel NippleGate no debería ser nada en comparación con las consecuencias que debería acarrear al salaz Rüdiger su conducta licenciosa.

Pezón Superbowl

No son sólo los argumentos morales, insoslayables. Están también los estrictamente futbolísticos. El pezón es zona erógena que el reglamento consagra como intocable de manera taxativa. Las últimas circulares de Isaac Fouto no dejan resquicio a la duda. “La lascivia relativa al pezón será inmisericordemente segada de cuajo en todos los terrenos de juego del mapa de España aka La Roja, y quien osare violentar la castidad pezonil será estrictamente conminado a un padrenuestro y tres avemarías, convalidables en el catálogo de sanciones laicas por tres días de limpieza de las placas de jugadores que acabaron en el Madrid en los alrededores del Metropolitano. Quien no sepa comportarse, pezonilmente hablando, sobre la cancha, que se vaya al cine a la fila de los mancos”.

El pezón es zona erógena que el reglamento consagra como intocable de manera taxativa. Las últimas circulares de Isaac Fouto no dejan resquicio a la duda

Isaac Fouto tiene toda la razón. También la tiene David Bernabéu. Es intolerable. Y no se trata sólo de las acciones que ahora deba emprender sobre Rüdiger la justicia deportiva y/o ordinaria. Está el aspecto religioso también. En la película Amanece Que No Es Poco, cuando se aprestan a encarcelar al sudamericano por haber plagiado a Faulkner, de inmediato interviene el sacerdote del pueblo para hacer valer que al César lo que es del César, sí, pero también a Dios lo que es de Dios. “Oiga, ¿usted se ha confesado de esto?”.

Nos recuerdan por línea interna que Rüdiger es musulmán. Mecachis. No puede confesarse. Pensaremos en otra solución para aliviar la carga pecaminosa en su conciencia. De momento, que no juegue hasta que el pezón de Morata esté completamente recuperado.

 

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Buenos días:

Quisiera presentarme antes de nada. Mi nombre es Junípero Mochales, socio de número del Atlético de Madrid desde 1985. Creo contar con el criterio derivado de la experiencia merced a haber visto jugar a gente que va desde Landáburu, Roberto Simón Marina o Kosecki a Dobrowolski, Hasselbaink, Avi Nimny o el Petete Correa. Agradeceré que me corrijan si me he equivocado de foro, pero mi cuñado Rafael me indicó que la Galerna es un lugar de encuentro para las diferentes sensibilidades atléticas, y a ustedes me dirijo para intentar aportar algo de ponderación tras la injustísima derrota de anoche.

Los ciervos del Madrid, a diferencia de nuestro equipo, sabiamente dirigido por el Cholo, no propusieron nada de juego. El planteamiento en el que el juego vertiginoso del Atleti era organizado por dos fenómenos como Koke y Saúl resultó letal para los blanquitos, y sólo la fatalidad y la mala suerte nos privó de la victoria, aunque creo que hay unanimidad en cuanto a que el ganador moral del partido es el Atleti, al que el fútbol le debe una final de Supercopa tras lo de anoche.

Nunca faltan en la prensa merengona, es decir, toda, quienes critican que el equipo se echase atrás y se colgase del larguero al modo de murciélagos en cuanto se ponía por delante en el marcador. Somos el Pupas, y sabiendo que los del Madrid están conchabados con los árbitros, con la suerte por sabe Manitú qué tipo de nigromancia, con la federación y, encima, tienen un presupuesto infinitamente mayor al nuestro, bastante hicimos, ¿o acaso querían que atacáramos? No es posible competir con todos los hados en contra y contra un equipo millonario que cuando quiere hacer un cambio y saca a Kroos, mientras que nosotros nos tenemos que conformar con el muchacho negro que salía en CSI Las Vegas.

Kroos y Witsel

No puedo recriminar nada a mi equipo, porque está haciendo un temporadón por encima de los objetivos y expectativas que teníamos al principio del ejercicio. A lo largo del año ya se acumulan éxitos incontestables como haber logrado ganar al Madrid 3-1 a pesar del árbitro, haber pasado la fase de grupos de la Champions y estar en disposición de luchar por un puesto de Liga de Campeones en un torneo doméstico tan complicado como el español, en el que, por historia, plantilla y presupuesto, no dejamos de ser un actor secundario, aún a pesar de contar con Griezmann, al que el fútbol le debe un balón de oro, y con Morata, el delantero y estrella de la Roja. Es mi intención, antes de terminar, loar la figura del Cholo Simeone, que demuestra partido a partido por qué es el entrenador mejor pagado del mundo, porque nadie más podría hacer jugar como lo hace a una escuadra que tiene imposible poder competir contra los grandes, especialmente el vecino de la capital que, como todos sabemos, cuenta con las ayudas deportivas, extradeportivas, institucionales mediáticas e incluso espirituales que acompañan a todos los ricos.

Gracias por leerme y forza Atleti.

 

Getty Images.

Buenos días, amigos. En el portanálisis de ayer predijimos con total exactitud lo que iba a suceder en la semifinal de Supercopa disputada anoche en Arabia. Dijimos que el Madrid ganaría, y que aun así acabaríamos cabreados por la actuación de Alberola Rojas, que volvió a perjudicar al Real Madrid como ya hiciera en el último partido liguero, con la salvedad de que anoche sus esfuerzos no le dieron para dejar en la cuneta a los de Ancelotti.

Fue exactamente lo que sucedió.

Vivimos una nueva noche incalificable por parte de uno de los esbirros del negreirato 2.0, en su odio irrefrenable al único club que se ha personado judicialmente contra su cochambre. Alberola permitió sacudir cuanto quisieran a las huestes cholistas sin mostrar una sola amarilla en todo el encuentro (perdón, hubo una al final… para el Madrid, al quitarse Brahim la camiseta tras su gol), y les escamoteó uno o dos penaltis a los vikingos. No le bastó, ya decimos.

Vivimos una nueva noche incalificable por parte de uno de los esbirros del negreirato 2.0, en su odio irrefrenable al único club que se ha personado judicialmente contra su cochambre

Su nueva calamitosa actuación coincidió con la publicación en El Mundo y El Confidencial de revelaciones aberrantes relativas al caso Negreira. ¿Más? Sí, más. Parece ser que varios de los colegiados que ya han sido interrogados en la causa admiten haber acabado en el karaoke (¿?), con el hijo de Negreira, noches de bohemia y de ilusión. Y lo más impactante es cómo explican su presencia ahí: “Había que ir. No le dices que no al hijo del jefe”.

Lo habéis leído bien, ¿no? Al hijo DEL JEFE.

Caramba. Pero ¿no habíamos quedado, según el mismísimo Medina Cantalejo, que Negreira no pintaba nada? ¿No era poco menos que un florero? Ahora resulta que era “el jefe”.

Vaya, vaya…

En fin. Paco Sánchez Palomares os hablará en La Galerna, con más calma, de los karaoke boys.

Portada Marca

Cómo será la cosa que hasta Marca nos sorprende dando cabida al asunto del karaoke en portada, bien es cierto que en pequeñito. Con foto de Negreira incluida. Pero no da mucho detalle, dejando a su hermano mayor de editorial, El Mundo, que le dé la relevancia que tiene. Habitual en el universo de Urbano Cairo: sus medios generalistas, a hablar de los temas importantes; para sus diarios deportivos, aunque los temas importantes sean de ese campo, el opio del pueblo.

Aunque el cabreo pronosticado ayer por la mañana está bien presente, no somos inmunes a la belleza épica del partido que, con prórroga y todo, se marcó el Madrid ante un Atleti ultradefensivo y marrullero. Así que vamos a mirar el lado bonito de las cosas, y vamos a gozar.

“El Madrid se lleva un derbi colosal”, reza el titular, y estamos de acuerdo siempre y cuando se nos permita matizar que gran parte de lo colosal, la mayoría, lo puso el Real Madrid.

Fue el Real Madrid quien se sobrepuso a sus propios errores defensivos (Kepa tuvo una noche nefasta), que fueron de lo poco que mantuvo al Atleti con vida y lo condujo a la prórroga. Fue el Real Madrid quien niveló el tanto inicial de Hermoso por medio de un cabezazo de Rüdiger, que sigue imponente, calcando los tiempos de Ramos en Lisboa. Fue el Real Madrid quien superó su propio empane (y el circense gol en propia meta de Kepa) para marcarse un final de tiempo reglamentario supremo, volviendo a empatar con el gol de un Carvajal soberbio, quizá sólo por debajo de Valverde como mejor hombre del partido.

Portada As

Inolvidable, dice As. Inolvidable, sí, lo que hizo el Madrid, volvemos a insistir. La Supercopa no es el más importante de los torneos, pero el Madrid prestigia hasta el mítico Torneo de la Galleta.

Inolvidable, sí. Unforgettable. El Madrid es Nat King Cole.

Inolvidable el gol sutilísimo de Mendy, que movió a nuestro editor Jesús Bengoechea a reclamar en X la creación del FMRS (Ferland Mendy Reivindication Society).

Inolvidable el tanto de Brahim, revulsivo supersónico, que superó en carrera a Oblak cuando éste venía de intentar rematar un córner a la desesperada. Su carrera tardará mucho en olvidarse.

Inolvidable Florentino Pérez ¿tuiteando? entre kufiyyas en el palco del estadio.

Inolvidable Toni Kroos saliendo desde el banquillo y administrando medicina europea a las mentes retrógradas que le abuchearon por sus opiniones y/o por expresarlas libremente.

Fue, en efecto, inolvidable, como lo es el faldón inferior en el que As ofrece algún espacio también a las nuevas revelaciones del negreirato. Mateu Lahoz ha declarado ante el juez que Medina Cantalejo, actual presidente del Comité Técnico de Árbitros, era “el coronel” de Negreira. Por si a alguien le quedaba alguna duda de que lo que hay ahora es lo que antes decíamos: negreirismo 2.0, con las mismas caras menos la de Negreira y el fallecido Arminio.

En fin. Fue un partidazo del Madrid. Para más dudas, leed la crónica de Ramón Álvarez de Mon.

Portada Sport

La portada de Sport es histórica. No exageramos. No recordamos una portada de estos amics dedicada al Madrid que no haya sido para poner a parir al Madrid con argumentos kafkianos, o bien para regodearse en alguna derrota blanca. El mensaje es para el Barça, sí, pero la foto es para los de Carlo, y también la admisión de que fue un “partidazo” (nosotros insistimos en que realmente sólo lo fue por parte blanca. Basta con revisar la prórroga colchonera, con el Cholo metiendo a Azpilicueta por Morata para rebañar los penaltis. De donde no hay grandeza no se puede sacar).

Portada Mundo Deportivo

En general, se masca el miedo a quedar fuera de la final suoercopera, a manos de Osasuna, por parte de la prensa cataculé. Mundo Deportivo exige un “cambio de chip”, y admite que Xavi acepta “ganar por la mínima a Osasuna y también la final”.

¡Un momento! ¿No habíamos quedado en que “los catalanes no estamos contentos ganando por un gol”, D. Xavier?

Pasad un gran día.

Arbitró Javier Alberola Rojas del comité castellano manchego. En el VAR estuvo Prieto Iglesias.

Dejó jugar mucho y eso conlleva riesgos porque no señalas algunas faltas bastante claras. En la primera mitad hubo dos acciones polémicas en el área rojiblanca. Una en el 2' con una entrada tardía de Savic a Vinicius y luego, en el 13', con una jugada entre Saúl y Rodrygo. Más penalti la primera que la segunda porque Savic llega tarde ante el brasileño. Rodrygo, en la segunda acción, se echa encima de Saúl y no hay nada punible. Además, Alberola se olvidó de pitar una clara falta de Savic sobre Vinicius en el 9'.

Solo hubo una amarilla en todo el partido y fue en la celebración de Brahim en el 123' por quitarse la camiseta. A lo largo del encuentro varios futbolistas lo merecieron por sus acciones. En la primera parte, Morata y Marcos Llorente compraron muchas papeletas por una entrada dura y un manotazo respectivamente. En la segunda mitad fue Savic por una patada por detrás a Bellingham y Rüdiger por un pisotón a Koke los que debieron verla. Por último, en la prórroga, Javi Galán se olvidó del cuero para derribar a Joselu sin opción de jugar el balón. También se libró.

Para concluir: no hay falta a Kepa de Morata en el 3-2 ni penalti de Savic a Rodrygo mediado el segundo acto.

Alberola Rojas, DISCRETO.

 

Getty Images.

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