Las mejores firmas madridistas del planeta

En 2007 el Real Madrid venía de vivir los años del plomo. Tras el galacticidio, periodo de tiempo comprendido entre el final fatídico del Madrid de Los Galácticos y la vuelta a lo grande de Florentino Pérez, al Madrid le tocó un tiempo grisáceo. A los aficionados que teníamos la panza llena de títulos y flashes, aquel infierno lleno de jugadores mediocres como Pablo García o Diogo se nos antojaba como lo más hortera que jamás habíamos visto. Y además, el F.C. El Barcelona de Ronaldinho, Deco y Samuel Eto’o entrenado por Frank Rijkaard era mucho mejor.

Nosotros estábamos tratando de reconstruirnos a nivel nacional bajo el mandato de Ramón Calderón. Predrag Mijatović era el director deportivo. El de Montenegro había logrado cerrar buenos fichajes y, sobre todo, a don Fabio Capello. La llegada del entrenador italiano tuvo mucho impacto en mí. Legendaria era su figura y mis expectativas sobre sus ilimitados conocimientos eran totales. Poco más que un prócer, un sabio del asunto del balompié. Para Capello nada tenía misterio. Todo para él era fútbol. No en vano lo había ganado todo ya. Inclusive, era un tótem del AC Milán de Silvio Berlusconi. Capello había cogido las riendas del club rossoneri tras la marcha de Arrigo Sacchi y había, no solo salvado los muebles, acabado anotándose para su palmarés y para la historia del fútbol aquel 4-0 en la final de Atenas ante el FC Barcelona que le haría levantar la Liga de Campeones de 1994. Con todo, y pese a los vaivenes rarísimos de aquella temporada, el Madrid de Capello acabaría ganando contra todo pronóstico la Liga 2006/2007, popularmente llamada la Liga del Clavo Ardiendo.

Capello Beckham

Sin embargo, en Europa la cosa no marchaba. Y a nivel interno, el club tampoco. Tenía algo de improvisado y hortera aquel Madrid de entreguerras. En ese contexto, yo estaba algo alicaído como aficionado y la música y la literatura eran mi cobijo contra la tormenta. Para distraerme, como buen adolescente, necesitaba estímulos de todo tipo. En 2007 hallé uno grandísimo. En 2007 descubrí la música de un gran madridista, Quique González. En 2007 me enganché a Quique González y hasta hoy me dura el cuelgue. Siempre aparece un madridista de la nada para ayudarte a caminar por el desierto. Quique González fue mi bastón en aquel lejano 2007.

Descubrí a Quique González a través del músico Pancho Varona. El músico tenía un blog llamado Músico insurgente donde relataba sus experiencias y recuerdos de tantos años de carretera. Por aquel entonces, Varona estaba en plena gira con Sabina. Entre una entrada sobre los viajes del tour u otra sobre detalles técnicos del último concierto, Varona dedicaba alguna pieza sobre Quique González. En su opinión, González era el autor de canciones más dotado del panorama nacional. En aquellos meses preparaba el disco que habría de titularse Avería y redención.

Siempre aparece un madridista de la nada para ayudarte a caminar por el desierto

Avería y redención fue el álbum que me aficionó a Quique González. Me impactó tanto que no dudé en ir al concierto que ofreció en la sala Mucho Teatro de El Puerto de Santa María. Para mi sorpresa, y para los que iban conmigo, en mitad del bolo salió Enrique Bunbury para cantar la canción Backliners. Entre las sombras, emergió un Bunbury vestido de forma sobria con vaqueros negros y camiseta negra ajustada con la imagen del Bob Dylan de la época de Blonde on Blonde. El público enloqueció al ver salir al auténtico Héroe del Silencio. Tiene su miga porque Backliners es un medio tiempo dylaniano en el que priman los teclados que marcan el rumbo fijo de un tema en el que aparentemente no pasa nada pero sucede de todo. Por momentos pareciera la confesión de un músico de carretera harto de convivir con tonos menores. Por otro lado, la venganza cínica de un cantante que está harto de tener que fingir que le cae bien el dueño de las salas donde va a tocar o de tener que atender a las sobrinas del alcalde del pueblo de turno.

Con los años he vuelto a ver a Quique González muchas veces, entre ellas en la legendaria sala La Riviera de Madrid. Mayo de 2013 junto al junto al Manzanares. Presentaba Delantera mítica, álbum grabado en Nashville y totalmente madridista desde el título. El Real Madrid siempre se ha caracterizado por contar con una línea de ataque sin parangón. Kopa, Rial, Di Stéfano, Puskas y Gento es la delantera de nuestros abuelos, el del Madrid de Santiago Bernabéu que arrasaba en Europa sin piedad alguna. Luego, la del Madrid de los jerarcas de las 4 de 5 Champions: Karim Benzema, Gareth Bale y Cristiano Ronaldo.  Estas dos líneas de ataque son las dos líneas más recordadas pues han escrito, cada una a su manera, negro sobre blanco su propia historia.

Granero, Quique González, Xabi Alonso

Quique González es tan buen madridista que, como todos nosotros, alguna vez fantaseaba con ser jugador profesional. Su amor por el club de su vida es tal que ha sabido cultivar la amistad de jugadores como Esteban Granero o Xabi Alonso. Tanta amistad y respeto les une que Quique González les llegó a dedicar su álbum Avería y redención. ¿Acaso hay mayor muestra de amistad entre madridistas?

 

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Cuando el sorteo de la Champions emparejó al Nápoles con el Real Madrid, muchos aficionados blancos esbozaron una sonrisa. Cruzarse con los azzurri en Europa es sinónimo de gesta. Así sucedió cuando Maradona comandaba a los napolitanos, pero también hace seis años.

El Nápoles está de moda. Después de más de tres décadas, es el vigente campeón del Scudetto, una frontera conquistada por primera vez sin El Pelusa. La fiesta de la celebración, que duró semanas, fue un digno homenaje a su altura. Durante el verano, la salida de Spalleti suscitó ciertas dudas, pero haber conservado a sus dos grandes estrellas, el delantero Osimhen (26 goles en el Calcio la pasada campaña) y el extremo Kvaratskhelia, lo convierten en un rival durísimo, aunque de grandes recuerdos para la hinchada blanca.

La primera vez que napolitanos y madridistas cruzaron sus caminos fue en 1987, en dieciseisavos de la Copa de Europa. Resultó una eliminatoria atípica desde el principio. La ida, en el Santiago Bernabéu, se disputó a puerta cerrada, pues el Madrid cumplía la sanción impuesta por la UEFA debido a los incidentes contra el Bayern de la campaña anterior. Aquel Nápoles era temible, aunque sólo fuera por contar con la estrella del momento, el indescifrable Maradona, que venía de brillar en el Mundial ‘86, y por disputarse la vuelta en la región del Vesubio.

Real Madrid Nápoles Bernabéu puerta vacía

Los italianos acababan de adjudicarse el Scudetto y la Coppa, toda una proeza con Milán y Juventus en la misma ecuación. El 10 argentino galvanizaba al equipo y la ciudad, pero además aquel año le acompañaba Careca, un brasileño que empezaba a apuntar muy buenas maneras. El fútbol napolitano era el propio del Calcio de aquel entonces, pero con la chistera de Maradona. Por su parte, en el Real Madrid Leo Beenhakker (verdadero precursor del fútbol total en España) iniciaba su segundo año con el Madrid de La Quinta. La máquina, con Buyo, Sanchís, Camacho, Míchel, Jankovic, Butragueño, Hugo… era un perfecto engranaje con la fantasía como valor identificativo.

Cruzarse con los azzurri en Europa es sinónimo de gesta. Así sucedió cuando Maradona comandaba a los napolitanos, pero también hace seis años

Sin embargo, el jugador decisivo sería alguien tan fuera de foco como necesario: Miguel Porlán Chendo. Su misión fue secar a Maradona en el Bernabéu y dudamos de si hasta lo persiguió fuera de las instalaciones blancas. El defensa, con una magistral clase de inteligencia y anticipación, convirtió al argentino en un fantasma que no pudo evitar la derrota de los suyos por dos a cero.

Chendo y Maradona

A Maradona podías pararlo una vez, pero nunca callarlo, por lo que declaró que en la vuelta el Madrid no ganaría “ni aunque jugasen Di Stéfano y Puskas”. Y la verdad es que acertó. Los blancos no se llevaron la victoria, pero sí un empate a uno suficiente para pasar la eliminatoria y escribir una de las páginas más célebres de sus míticas remontadas europeas.

Fue en cuartos de final ante la Bestia Negra, el Bayern, que el año anterior había conducido a Juanito al mayor error de su carrera. Los alemanes, dirigidos por Heynckes, consiguieron revivir viejos fantasmas en la ida con un 3-0 que hubiera achicado a cualquiera. Pero hablamos del Real Madrid, y en su ADN está escrito que rendirse no es una opción. No perdió la fe y se trajo un ajustado 3-2 a Chamartín. Ya en el coliseo blanco, el ambiente de los grandes momentos elevó al equipo por encima de la fuerza y las maldiciones bávaras, y un 2-0 completó una remontada histórica.

Ramos Nápoles Real Madrid

30 años después, Nápoles y Real Madrid se volvieron a cruzar, esta vez en octavos de final. La superioridad blanca fue inapelable (doble 3-1) y, la postre, resultó el inicio del camino a la Duodécima (4-1 a la Juventus). ¿Seguirá el destino su costumbre de traer buenas noticias para el Madrid cuando el Nápoles aparece en su horizonte europeo?

 

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Desconozco el científico que llevó a cabo el experimento, tampoco sé dónde se realizó, ni siquiera estoy seguro de si realmente pasó de verdad. Pero lo que está claro es que el caso de estudio de vida animal aplicable a la conducta humana que voy a exponer es perfectamente verosímil y ejemplificante de lo que pasa hoy en día.

Hace tiempo me contaron que, una vez, en un laboratorio donde aún se experimentaba con animales, un científico metió a varios chimpancés en una jaula grande.  Desconozco el número, pero pongamos que fueran una docena, más o menos. A esos monos de vez en cuando les incluían un sabroso plátano en una urna especialmente habilitada al efecto. Cuando el animal más avispado se daba cuenta de la existencia de la fruta y se disponía a cogerla, un grupo de ayudantes del científico jefe entraba en acción, repartiendo chorros de agua a diestro y siniestro a todos los habitantes de la jaula. No se necesitaron muchas repeticiones para que los propios monos aprendieran que, si querían permanecer secos, no debían caer en la trampa del plátano. Es más, si alguno especialmente hambriento se decidía a comerlo, recibía un “Código Rojo” al más puro estilo de la película de Algunos Hombres Buenos, mediante el cual sus vecinos de jaula le propinaban una disuasoria paliza.

Superada esta fase de aprendizaje, el científico empezó a relevar de uno en uno a los monos veteranos. Así pues, cada vez que un simio nuevo entraba en la jaula y pretendía coger el susodicho plátano, el resto de la manada le molía a palos antes de que este que lo hiciera. Así evitaban la aparición de los chorros de agua. El experimento continuó hasta la llegada del relevo del último de los monos que había vivido el tan incómodo manguerazo. De ese modo se llegó a la curiosa situación de que ningún mono sabía realmente qué pasaba si alguno se comía el plátano, pero en cualquier caso ellos no permitían que nadie lo hiciera, porque era lo que siempre habían visto hacer.

Chimpancés

Este experimento sirve para evidenciar dos cosas sobre conductas humanas. Seguramente sirva para evidenciar muchas más, pero yo no soy ni científico ni sociólogo, por lo que me quedo con las dos que más me importan para tratar de sacar conclusiones útiles para el “Caso Negreira”, tan de actualidad estos días por más que a muchos les pese.

En primer lugar, es importante observar que los monos no necesariamente deben recibir ningún premio para alterar su conducta. Sirve con amenazarles con un buen manguerazo para que les quede muy claro qué es lo que deben hacer. Así que les recomendaría a los negacionistas de la influencia de Negreira en los árbitros que dejasen de buscar los ingresos en las cuentas de los colegiados, porque probablemente no los haya. Amenazarles con descensos o periodos sin arbitrar y por tanto sin cobrar es motivo suficiente para hacer lo que te manden. Porque si no, ya sabes: manguerazo.

Amenazar a los árbitros con descensos o periodos sin arbitrar y por tanto sin cobrar es motivo suficiente para hacer lo que te manden. Porque si no, ya sabes: manguerazo

En segundo lugar, pero no menos importante, es muy relevante ver la influencia en la conducta que puede llegar a tener el entorno. Obsérvese como los últimos monos adquirieron una rutina sin ni siquiera haber sufrido en sus carnes el castigo del chorro de agua, llevándolo a cabo incluso una vez desaparecidos todos los miembros que sí lo vivieron. Esto hace pensar que en un entorno viciado como es el arbitraje español, se necesitaría una renovación completa y simultánea de todos los integrantes del colegio de árbitros de Primera y Segunda División. Incluyendo, por supuesto, el video arbitraje (VAR) con aquellos que tienen además intereses personales en clubes que han estado implicados directamente en el escándalo.  No me pararía ahí y seguiría con directivos de la RFEF y La Liga, que lo han permitido durante veinte años. Y ya puestos, no me detendría ahí tampoco. Hay muchos periodistas que también han mamado esa idea según la cual hablando bien del Barça llegarían a prosperar más y mejor y que, por tanto, no merece la pena denunciar según qué delitos porque el statu quo de ahora es bueno para todos. O al menos para ellos.

Es decir, que la jaula debe renovarse por completo. Ahora lo que pido es que algún ávido lector con más conocimiento en la temática científica, biológica o sociológica identifique, si es que es posible, este experimento y facilite a la Guardia Civil un informe de conclusiones sobre el mismo, para que pueda ser incorporado por esta como prueba del daño continuado y probablemente irreparable realizado al futbol español y particularmente al Real Madrid.

 

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Buenos días, amigos. Paco Sánchez Palomares os mantuvo ayer informados de las trascendentes revelaciones que, sobre la instrucción del mal llamado caso Negreira (en realidad BarçaGate), tuvieron lugar a lo largo de una jornada frenética. Se dieron a conocer varios autos del juez que lleva el caso. Las conclusiones de los mismos son devastadoras para el FC Barcelona, como lo fue el informe de la Guardia Civil para el mismo juez, publicado por El Mundo apenas la víspera.

Palomares lo explica perfectamente en su pieza, que es una mera exposición de hechos (con una irónica traca final, eso sí, marca de la casa) que hablan por sí solos. En resumen, el juez ha denegado la petición de Bartomeu de sacar al Real Madrid de la causa, dado que el club blanco puede considerarse “perjudicado”, como cualquier otro equipo de la competición ante la posible “corrupción sistémica” orquestada por el Barça valiéndose de sus pagos a Negreira.

Lo verdaderamente terrible para los intereses culés, así como alentador para cualquiera que aspire a un fútbol limpio en España, es que el juez sabe perfectamente lo que está juzgando. Esto puede sonar a Pero Grullo, pero es todo lo contrario. El magistrado se ha aislado intelectualmente de todas las maniobras de distracción que proliferan en los medios, proyectadas por el propio club catalán. “Nosotros jamás hemos comprado árbitros”, clamaba Laporta en aquella inenarrable aparición pública. “No hay pruebas de compra de colegiados”, agrega el eco de sus palmeros, ávidos de pasar página.

Pero resulta que el juez sabe perfectamente que no es esa opción la que está valorando. Atención a este punto del auto.

Página 3 auto juez instructor Negreira

Es un fragmento muy revelador en el cual el magistrado deja claro que no se cree esas pamplinas, que no se está juzgando si el Barça fue con sobrecitos a determinados colegiados de manera individual, sino si se compró un trato de favor del sistema arbitral en su conjunto a base de pagar a Negreira, a quien el auto atribuye también competencias claras en designaciones arbitrales que su vez desembocaban en un nivel de ingresos mayor o menor por parte de sus subordinados. Así que ¿cómo que no hay pruebas? ¿Qué mejor prueba que las facturas emitidas por Negreira al Barça, así como su declaración en el sentido de que la entidad catalana le pagaba para mantener “la neutralidad”?

Así que ¿cómo que no hay pruebas? ¿Qué mejor prueba que las facturas emitidas por Negreira al Barça, así como su declaración en el sentido de que la entidad catalana le pagaba para mantener “la neutralidad”?

De manera que el Barça no pagaba directamente a los árbitros, pero sí a uno de los jefes de los mismos, que a su vez determinaba el poder salarial de estos. Por eso, de manera muy lúcida, el auto habla (con lo que nos parece soterrada retranca) de “una forma novedosa de posible retribución ilegítima a árbitros de fútbol”.

La comunicación del juez marca un antes y un después en la investigación del caso de corrupción más grave de la historia del deporte español. Veamos ahora cuánto espacio dedica a esto la prensa deportiva en sus portadas, que es en lo que consiste esta sección: en estudiar las portadas.

Portada As

Ajá. Foto de primera plana de la nueva seleccionadora femenina como primer argumento, entrevista con Joselu de segundo y sólo ahí abajo, en un recuadro chiquitito, se nos informa del tema usando los mismos centímetros cuadrados que se le otorgan a la destitución de Setién y la última etapa de la Vuelta.

Vamos con Marca.

Portada Marca

Pues otro recuadrito. En este caso, las dimensiones del mismo corresponden a la mitad aproximada de lo que se dedica a la visita al Bernabéu de un abuelo a quien su nieta dio una sorpresa tras 35 años sin visitar el Templo. Vaya todo nuestro cariño para Miguel, el abuelo del madridismo, por más que nos cueste un poco entender de qué modo su historia puede eclipsar, a nivel informativo, el mayor fraude jamás registrado en el fútbol español, amén del más largo y persistente.

Lo que resulta pasmoso en el caso de Marca es que el medio generalista del mismo grupo editorial, El Mundo, no sólo se ocupa del BarcaGate, sino que está a la vanguardia del mismo. Así pues, se diría que Unidad Editorial divide a sus lectores en dos: los presuntos borregos que sólo siguen el fútbol (sin importarles la podredumbre que lo sustenta) y leen Marca, por un lado; por el otro, los lectores de El Mundo, interesados en el planeta que les rodea y en asuntos turbios varios, incluidos los futbolísticos. Interesante estudio de mercado, sin duda influido por sustanciosos contratos publicitarios de su cabecera deportiva.

Dejemos atrás la Central Lechera (juas juas juas juas juas) para realizar nuestra habitual visita de inspección a la prensa cataculé.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Qué sorpresa, amics. Las reducidísimas dimensiones del recuadrito de As o de Marca se ven en estos dos casos jibarizadas hasta alcanzar la nada. Porque eso es lo que Sport y Mundo Deportivo dedican a un asunto capital en el futuro judicial de la entidad acerca de la cual se supone que informan: nothing, reen de rien. Niente. Nichego, por utilizar una de las lenguas vehiculares favoritas de Puigdemont, gran seguidor culé.

Si pensáis que esto es cosa de la prensa escrita, y que los programas deportivos de las cadenas de radio y televisión dedican en cambio al BarçaGate el espacio que merecen, escuchad El Radio de Richard Dees para que os saque de vuestro error. El espacio que la Cope, la Ser o El Chiringuito dedicaban anoche al BarçaGate era el equivalente en medidas de tiempo a lo que en medidas de espacio sería el minúsculo recuadrito de As o Marca.

Los medios deportivos de este país han sido (y lo que es peor: siguen siendo) elementos esenciales del Tinglao. su silencio —que pasmosamente aún mantienen—, su complicidad, su total falta de iniciativa para investigar lo que desde hace lustros canta de lejos (no pun intended) les hace partícipes del fraude ominoso

La investigación sigue y quizá algún día haya consecuencias en forma de sanción penal y deportiva para el FC Barcelona, Negreira y otros entes y personas implicados. Probablemente, entre ellos, no veremos a periodistas condenados, y nos parecerá bien. Su gigantesco crimen de omisión no atañe al derecho, tal vez, pero sí a lo moral. Los medios deportivos de este país han sido (y lo que es peor: siguen siendo) elementos esenciales del Tinglao. Su silencio —que pasmosamente aún mantienen—, su complicidad, su total falta de iniciativa para investigar lo que desde hace lustros canta de lejos (no pun intended) les hace partícipes del fraude ominoso. No individualizaremos, ni tiene por qué hacerse. Que cada palo aguante su vela ética.

El caso Soule estuvo en todo lo alto durante décadas. Lo mismo puede decirse del negreirato. Los medios callaron como meretrices. Hoy ya no pueden callar más porque el agua fecal lo inunda todo.

Así que recuadrito, en el mejor de los casos. Y gracias.

¿Gracias? Y un carajo gracias.

Pasad un buen día.

“Corrupción sistémica”. El título y el entrecomillado no proceden de este articulista, es como ha denominado el juez instructor lo que ha venido urdiendo el Barça desde hace décadas en el seno del fútbol español, al que ha carcomido desde su centro hasta la última brizna. Vamos a intentar ser didácticos, especialmente para los muchos barcelonistas que pululan por calles o redes sociales y que apelan a una supuesta ausencia de pruebas como total eximente de culpabilidad. Las diligencias actuales y el informe se basan en indicios evidentes y, en base a ellos, el juez que instruye la causa le pide a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del estado encargados que investiguen más y que consigan más pruebas que determinen la veracidad de las distintas líneas de investigación. Por eso se requerirán los informes de Enríquez Negreira (inexistentes según el que debería haber sido su autor) y todo tipo de documentación, al Barça y a otras muchas instituciones. El juez no ha determinado que el Barcelona es culpable, entre otras cosas porque no puede. Cuando termine su investigación, redactará un informe, adjuntará todas las pruebas, señalará como investigado a quien considere necesario y enviará la causa a otro juzgado que, tras el juicio oral, dictará sentencia.

Ciudad Justicia Barcelona

Es falso, además, que el informe del juez instructor no contenga pruebas. Contiene una tonelada de las mismas entre declaraciones, documentos y facturas, y todas apuntan en la misma dirección. De lo que no hay constancia por el momento es de la compra de un partido o un árbitro concretos. Pero al ser sistémica, la corrupción busca controlar todo el proceso, no solo su último resorte. Para que lo comprendan los ‘nopruebistas’ culés, cuando la Mafia quiere hacerse con una obra, soborna al concejal de urbanismo del pueblo, no paga directamente a todos los arquitectos, aparejadores y obreros del municipio. Comprando al jefe, te aseguras de que sus subordinados cumplirán las órdenes pertinentes.

De la corrupción sistémica hay numerosísimos indicios y pruebas. Por ejemplo testimonios de exárbitros de la existencia del índice corruptor arbitral, que decidía ascensos, descensos, internacionalidades, neveras y partidos del máximo nivel. Es decir, que de él dependía el dinero a percibir por los colegiados. Y que decidía directamente Enríquez Negreira.

Cuando la Mafia quiere hacerse con una obra, soborna al concejal de urbanismo del pueblo, no paga directamente a todos los arquitectos, aparejadores y obreros del municipio

No es necesario darle a un árbitro un extra de 10.000 euros por pitar en una determinada dirección. Si sabe que los 140.000 euros que cobra por temporada o que su parche con el logo de la UEFA (y correspondientes dietas) dependen de complacer a un superior que ha sido muy explícito sobre sus preferencias, el sistema ya se ha corrompido. Los hechos, tercos, demuestran que los árbitros que se equivocaron en determinada dirección medraron. Y que aquellos que no se plegaron al sistema o tuvieron la osadía de pitar lo que vieron en algunos momentos fueron triturados.

Fue muy ‘afortunado’ el Barcelona cuando estuvo más de dos ligas completas sin penaltis en contra. No solo no hizo ninguno (nos acordamos de unos cuantos claros) según Medina Cantalejo, jefe del CTA ahora y subordinado de Negreira como árbitro antes, es que también tuvo la inmensa suerte de que ningún árbitro se equivocó y le pitó en contra un penalti que no fuera. Pero sí muchos a favor. El increíblemente dispar saldo arbitral entre el Barça y cualquier otro equipo, y el abismo de los números que sufrió en ese periodo el Real Madrid suponen otro indicio más, evidente a los ojos de cualquiera. Durante la breve estancia de Velasco Carballo al frente de los árbitros, las cifras se ajustaron mucho más a la lógica. Es curioso que solo estuviera tres años presidiendo el CTA.

Medina Cantalejo

En cuanto a las diferentes líneas de defensa que ha usado el Barça y que repiten sus aficionados con el lógico nerviosismo del que ve que el círculo se cierra más y más, se pueden desmontar sin apenas emplear esfuerzo.

Negreira Sánchez Arminio

No quería olvidarme de mencionar a una parte esencial de esta corrupción sistémica; los medios de comunicación. La prensa observaba la pista central mientras el escándalo más grande de la historia del fútbol se cocía y se desarrollaba allí. Ocurría ante sus ojos durante años, con numerosos indicios que ahora engordan una causa que no deja de crecer. Pues lo que hizo con todo eso fue contribuir a la construcción de una realidad paralela, en la que el Real Madrid, objetivo de todo ese sistema corrupto, era disfrazado como su beneficiario. Por eso hay muchos aficionados (y no solo culés) que se niegan a aceptar que lo que les han hecho creer toda su vida es una gran mentira. Los madridistas nos hemos quejado durante años de un hándicap arbitral real. Y cabe pensar en qué interés tenían los periodistas en formar parte de esta maquinaria del fango, siendo la opción más lógica intuir que también había dinero de por medio. De hecho, a día de hoy, salvo honrosas excepciones, el silencio o el maquillaje del escándalo es lo más frecuente en la prensa deportiva.

Una última cosa: Una vez más, Mourinho tenía razón.

 

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Joaquín Aguirre, juez instructor del BarçaGate, aprecia “corrupción sistémica” del arbitraje habida cuenta de los pagos del FC Barcelona al exvicepresidente del Comité Técnico de Árbitros, José María Enríquez Negreira, de lo que deduce que cualquier equipo que haya competido durante el periodo en cuestión con el club azulgrana —no solo el Real Madrid, obviamente— puede considerarse perjudicado, personarse en la causa y participar de la instrucción. Desestima de este modo los recursos de Josep Maria Bartomeu y el Barça contra la admisión del Real Madrid como acusación particular. El resto de clubes se presentaron bajo la bandera de la Liga.

Sin embargo, el juez excluye a la RFEF del procedimiento tras haber sido admitida en marzo como acusación particular en tanto en cuanto la Federación, a pesar de ser una entidad privada, desempeña funciones públicas por delegación, y por tanto no puede ejercer la acción popular a menos que haya habilitación expresa, siendo la Fiscalía quien ejerza la acción penal en nombre de sus intereses.

El juez aprecia "corrupción sistémica del arbitraje para favorecer presuntaente al FC Barcelona y considera que el resto de equipos pueden considerarse perjudicados

Quienes no ven delito en el hecho de que un club de fútbol, el FC Barcelona, pagase millones de euros al número dos del organismo responsable del arbitraje de las competiciones en las cuales participaba mientras él ocupaba el cargo comulgan con la justificación del club pagador: se le retribuía para que todo fuera neutral. No aprecian ningún conflicto ético ni de intereses. Y esgrimen para defender su postura principalmente dos razones: que no se han acreditado pagos a árbitros concretos para alterar el resultado de ciertos partidos y que Enríquez Negreira ocupaba un cargo representativo sin capacidad de influencia en el arbitraje, posición defendida por Medina Cantalejo, actual presidente del Comité Técnico de Árbitros.

Medina Cantalejo

Respecto a la búsqueda de la neutralidad, el juez deduce que "se presume por pura lógica que el FC Barcelona no pagaría al vicepresidente Negreira en torno a siete millones de euros desde el año 2001 si no le beneficiara". Los abonos a exvicepresidente del CTA están acreditados, por lo que el togado pide a la Guardia Civil que investigue un posible delito de soborno.

El titular del Juzgado nº 1 de Instrucción de Barcelona rechaza el argumento de la función meramente representativa del investigado enfatizando que el propio Negreira confesó a la Agencia Tributaria que revisaba y puntuaba los informes que hacen los árbitros después de cada partido, y recuerda que según han reconocido colegiados retirados, el CTA utilizaba un índice corrector —llamado con sorna índice corruptor— para modificar al alza o a la baja la puntuación de los trencillas y de este modo influir en ascensos, descensos e internacionalidades, lo cual, de facto, suponía importantes aumentos o mermas de los ingresos recibidos.

El juez presume por pura lógica que el FC Barcelona no pagaría al vicepresidente Negreira en torno a siete millones de euros desde el año 2001 si no le beneficiara

Se deduce que para demostrar el delito no es necesario corroborar el pago individual a cada árbitro en cada partido —delito de mera actividad, existe por el hecho de pagar a una autoridad—, sino que el sistema de calificación de árbitros instaurado en el CTA y tutelado por Negreira influía en los arbitrajes mediante el castigo o premio a los árbitros díscolos o afines a su línea de actuación, ya que arbitrar en una categoría u otra o ser promocionado a colegiado internacional conlleva diferencias de salario muy notables.

Hay más novedades relacionadas con el BarçaGate, como el mandato judicial mediante el cual la Guardia Civil requiere al FC Barcelona que le entregue los 43 CD y los 629 informes originales que Laporta mostró en aquella rueda de prensa de 17 de abril de 2023 y que hizo pasar por documentación del Enríquez Negreira cuando, de ser algo más que atrezo, serían de Javier Enríquez, su hijo. Así lo reconocen los investigadores, que afirman que los servicios reales eran los de Negreira, y restan valor a los del hijo —informes sobre árbitros que pitaban al Barça— que fueron de los que presumió Laporta ante los medios.

Negreira, Laporta y la contradicción

Hoy también hemos conocido gracias a El Mundo, que entre la facturación cruzada hallada entre padre e hijo Enríquez, además de “la realización de análisis arbitrales de partidos”, figuraba el concepto “valoraciones del nivel de los árbitros para su futura promoción o descenso”, funciones que le correspondían al CTA.

Así mismo, la Benemérita ha descubierto una de las maneras de camuflar los pagos del Barça: facturas de Enríquez Romero (Soccercam) emitidas a la empresa del difunto directivo Contreras (Tresep 2014) con el concepto “Asesoramiento en proyectos de diseño”, lo cual contradice lo declarado por el hijo de Negreira tanto a la Policía como a la Agencia Tributaria, ya que afirmó que realizaba informes arbitrales.

El juez rechaza que Negreira desempeñara una función simplemente representativa; subraya que el propio Negreira reconoció a la Agencia Tributaria que revisaba y puntuaba a los árbitros influyendo en ascensos, descensos e internacionalidades, es decir, en la cuantía de su sueldo

En resumen, Joaquín Aguirre, juez instructor del BarçaGate, aprecia “corrupción sistémica” de los árbitros para favorecer presuntamente al FC Barcelona tras los pagos a José María Enríquez Negreira, por entonces vicepresidente del CTA; ratifica la “condición de ofendidos” del resto de clubes, incluido el Real Madrid, por supuesto; presume que el Barça no habría pagado a Negreira millones de euros desde 2001 si no le hubiera beneficiado; rechaza que el número dos de los árbitros desempeñara una función simplemente representativa; subraya que el propio Negreira reconoció a la AT que revisaba y puntuaba a los árbitros influyendo en ascensos, descensos e internacionalidades, es decir, en la cuantía de su sueldo.

Negreira y Sánchez Arminio

El FC Barcelona aún no ha sufrido ninguna consecuencia por abonar millones de euros al número dos de los árbitros durante lustros, pero los avances en la instrucción conocidos hoy abren un resquicio a la esperanza de quienes abogan por un deporte limpio.

Resta saber si el procedimiento llegará hasta las últimas consecuencias sin trabas y cuánto tardará Xavi Hernández en salir a la palestra para decir que está en total desacuerdo con la Justicia.

 

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El Real Madrid ha logrado un pleno de victorias ligueras antes del parón de selecciones.

¿Eres capaz de acertar las ocho preguntas que han alumbrado los cerebros de fcQuiz sobre el arranque de campaña blanco?

 

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Buenos días. Es de primero de mafia que cuando te sorprenden con las manos en la masa la primera reacción ha de ser es negarlo todo con la máxima dignidad que sea posible fingir mientras uno se hace el ofendido, y lo segundo, hacer mucho ruido e incriminar a otros para desviar la atención. La Guardia Civil concluyó que el fútbol español no es imparcial porque el Barça había comprado al vicepresidente de los árbitros y Xavi corrió a negarlo. Horas después el Barcelona ganó a Osasuna por atraco, como lo definió ABC y la realidad, y hoy As viene con la siguiente portada:

Portada As

La portada del ruido y de la inclusión de otros en el jaleo para desviar la atención del delito, de la corrupción continuada palmaria (hablamos solo en el ámbito arbitral, porque hay metástasis en el resto de actuaciones del club) del FC Barcelona. Y el mejor comodín para quitar presión sobre el Barça —en realidad es un comodín para todo ab initio— es el Real Madrid. Que el Madrid sufre un arbitraje tremebundo de Melero contra el Getafe y los culés ganan gracias a un gol con falta y un penalti-vahído, pues decimos que hay una tormenta arbitral, que Madrid y Barça se quejan mucho, hacemos un batiburrillo y metemos fotos de jugadores del equipo blanco en la portada.

En realidad, ni As es el único que actúa así, ya lo sabemos, ni solo se emplean las portadas con este objetivo; después del atraco azulgrana, el propio As amplificaba la propaganda culé con este artículo:

Agravios arbitrales Barça As

¿Y por qué lo hacen? Porque funciona. ¿Y por qué funciona? Porque la polarización actual no se circunscribe solo al entorno político, y en fútbol, quien no es del Madrid es muy probable que sea antimadridista furibundo (recordad los cánticos en El Sadar: «Estoy hasta los huevos del Barça y del Madrid»)  y esté dispuesto a comulgar con ruedas de molino si lo que le cuentan refuerza sus filias y fobias, un nicho de mercado demasiado grande y sabroso como para no ser aprovechado por los medios, sean de Madrid —que no del Madrid— o no, porque lo importante es la pasta.

Portada Mundo Deportivo

Y de pasta precisamente trata la portada de Mundo Deportivo. Al Barça lo han vuelto a descubrir —realmente se ha descubierto él solo— con las manos en la masa hiñendo pasta fresca, la necesaria para pagar, de una manera u otra, el salario de João Félix.

Según afirma Ramon Fuentes en este mismo diario, la Liga fijó un salario de 8 millones para el portugués, el Barça lo ha inscrito por 400.000 €, el hueco salarial que tenía, y Tebas ha dicho vale, que total, por otra más qué más da. Se inventa un ajuste, como en el caso de las palancas y repalancas, y cuando se descubra que era mentira el Barça ya se habrá alzado con otra liga y aquí paz y después gloria. Y el año que viene otra vez. El ciclo del Barça.

Los de Godó también destacan que Xavi renovará contrato hasta 2026, precisamente la principal noticia de sus compañeros de Sport.

Portada Sport

«Xavi 2026» es el titular impreso sobre una imagen con tintes de celebración navideña en la que Laporta se parece cada vez más a Paul Sorvino y Xavi tiene la misma expresión facial que quien acaba de sentarse sobre la mano de un ventrílocuo. Ay.

El faldón es para Ramos: «Tenía una deuda» dijo el central en un vídeo besapiés que causa cierto alipori. Tal vez Ramos no debería haberse disculpado (a su manera) de una afición que se han ensañado sin motivo con él al volver con otra camiseta y sin embargo ha recibido como héroes a personajes como Dani Alves.

Portada Marca

Marca centra su atención en los valientes jugadores de la selección española, que han esperado a que el cadáver institucional de Rubiales estuviese bien muerto para rechazar el comportamiento del presidente suspendido de la RFEF. Bravo, héroes. Las ganadoras del Mundial femenino han de estar agradecidísimas de que les expreséis vuestra solidaridad tan solo 15 días después de lo ocurrido, cuando posicionarse ya no implica ningún riesgo. Sois un ejemplo.

Ya sabéis, si os pillan en la cocina embadurnados de harina y con las manos en la masa, decid que son cuentos chinos, que tenéis mucho trabajo y que todo os suena a chino, y pedid que os aliñen una compra arbitral, o una masa salarial, con su ajo y su pepino.

Pasad buen día.

El otro día Robert Lewandowski, al que hasta ahora teníamos por alguien serio quizá por ser polaco y haber jugado toda su vida anterior en Alemania, en fin, ese complejo tan español (la apariencia nos emboba, nos cuelan cada cosa), dijo que los árbitros estaban matando el fútbol español. Tal cual. Eran declaraciones que venían a redundar en lo que lleva insistiendo su entrenador, Javi Hernández, dicho así como lo dice Carletto, con su maravilloso español macarrónico (Ancelotti, con esa zorrunería vieja que tiene de hombre que ya lo ha visto todo, es de los pocos que ahora mismo, en España, puede decir lo que le dé la gana sin que nadie se dé cuenta) desde el debut liguero del Barcelona en Getafe: el producto Liga es una mierda y a nosotros, que somos tan listos y tan buenos, nos tratan fatal. Pocas horas después, el mismo Lewandowski se desmayaba en el área del Osasuna. Faltaba poco para que terminara el partido que, en ese momento, empataban en Pamplona. A Lewandowski le dio un vahído y el representante del estamento arbitral la noche del domingo en El Sadar no tuvo dudas, como tampoco los del videoarbitraje: era penalty, que el mismo 9 polaco se encargó de marcar. Penalty y expulsión, siguiendo el dicho clásico.

Lewandowski

La verdad es que es gracioso. Tiene su cosa que el 9 por antonomasia de la Bayernliga venga aquí y en tan sólo un año largo ya se haya aclimatado tan bien al sitio que le da de comer, supongo que con dinero del Monopoly, porque según parece el Fútbol Club Barcelona debe hasta callarse. Empero siguen fichando cracks internacionales como si no hubiera un mañana, por lo que deduzco que hay algo aquí que no nos están contando, algo que nuestra legión de periodistas dedicados a la información deportiva o bien no preguntan, o bien no saben encontrar: ¿de dónde saca el dinero esta gente? ¿Por qué un club sobre el que pesa una investigación judicial acerca de la corrupción del campeonato nacional de Liga durante más de veinte años incumple sistemáticamente los reglamentos financieros de la Liga de Fútbol Profesional sin que haya ninguna clase de consecuencias?

¿Por qué un club sobre el que pesa una investigación judicial acerca de la corrupción del campeonato nacional de Liga durante más de veinte años incumple sistemáticamente los reglamentos financieros de la Liga de Fútbol Profesional sin que haya ninguna clase de consecuencias?

Lewandowski es la estrella de la institución más podrida y corruptora del deporte profesional español, pero como aquí, en España, lo blanco es negro y lo negro, blanco, se permite el lujo de proclamar, como Xavi, que ellos son los perseguidos. Tal situación, por supuesto, sería inconcebible si los defraudados, en este caso particular el Club Atlético Osasuna, no mansearan al terminar aquelarres como el vivido la noche del domingo. A Jacobo Arrasate le pareció que todo estaba perfecto, fenomenal. Xavi estaba muy contento, no se quejaba como el día del Getafe. Los periodistas celebraban que Osasuna, como en el meme, “no se rindió”, aunque naturalmente se referían a su actitud sobre el verde: rendidos, lo que se dice rendidos, estaban desde antes de empezar.

Alineación Osasuna Barcelona

La Liga española es un pozo sin fondo. La gente, empezando por mí mismo, se sigue sentando delante del televisor a ver los partidos autoengañada, realizando el esfuerzo de creer que lo que vemos es una lid justa, en igualdad, cuyo resultado es decidido por la sencilla ley del mérito. Es imprescindible este grado de suspensión de la incredulidad para mantener viva la llama del fútbol dentro de nosotros, lo que no sé es hasta cuándo será posible. Uno se hace mayor, cada día que pasa cuesta más tragar según qué ruedas de molino. Cada vez menos gente paga por ver esta mierda que prensa, patronal y clubes se empeñan en sostener. Por lo menos existen pequeñas subversiones, consuelos menores aunque gratificantes: que el Madrid mande a Axel Torres a grabar una previa a una furgoneta aparcada bajo una grúa del Nuevo Chamartín, por ejemplo, este tipo de cosas. Pero son minúsculas victorias morales. Se siguen jugando los partidos y se sigue hablando de Arabia, Mbappé, el sueldo de Joao Félix o la DANA (me gustaba más cuando se llamaba gota fría) como si el hecho de que pagaran durante años cantidades de dinero aún por determinar al vicepresidente del Comité Técnico Arbitral por “informes” que “garantizaran la imparcialidad de los árbitros” no condujera, irremediablemente, a lo que dice la Guardia Civil en la instrucción del caso, una “pérdida de credibilidad en la limpieza y honorabilidad del deporte rey en España”.

La gente ve los partidos autoengañada, realizando el esfuerzo de creer que lo que vemos es una lid justa, en igualdad, cuyo resultado es decidido por la sencilla ley del mérito. Es imprescindible este grado de suspensión de la incredulidad para mantener viva la llama del fútbol dentro de nosotros, lo que no sé es hasta cuándo será posible

Para Javi Hernández, las pruebas presentadas por la Guardia Civil son una simple opinión con la que él “no está de acuerdo” pues, cuando jugaba, no “sentía” que su equipo resultara beneficiado en absoluto. Vaya por Dios. No importa que Internet esté lleno de imágenes y recuerdos de penaltis vaporosos pitados a favor del Barcelona de Xavi, tan parecidos al de Lewandowski en Pamplona que da vergüenza decirlo. Al Madrid de Zidane le tangaron la Liga del año 21 en varias actuaciones estelares que implicaron desde el VAR a Tebas, pero si nos vamos más lejos, incluso a recuerdos felices, el sistema estuvo a punto de hurtarle al Madrid de Capello la gloriosa Liga de 2007 con un gol con la mano de Messi al Español, en la penúltima jornada, que sólo el Deus ex machina de Tamudo en ese mismo partido compensó cósmicamente.

Mano Messi gol Espanyol

Como en la era de lo líquido no hay, realmente, nada cierto o verdadero, todo depende la subjetividad de cada uno: la biología, la antropología, los hechos, todo, todo mentira, todo sujeto al humor con el que el individuo, elevado a la categoría de Dios y al mismo tiempo convertido en ridículo átomo desligado de cualquier vínculo de lealtad hacia otra cosa que no sea el Estado, se levante por la mañana. El ministro del ramo, Iceta, no está, qué mala suerte, al tanto de toda esta movida, según declaró no hace mucho. También es casualidad que Iceta pertenezca al Partido Socialista Catalán y que el Barcelona, més que un club, vertebre las aspiraciones teleológicas de la mayoría de los catalanes contemporáneos.

La investigación de este amaño de proporciones catedralicias que es el BarçaGate está llevando tanto tiempo como el que el VAR echa en validar un gol del Madrid

Para otras cosas, como lo de Rubiales, el ministro está no sólo más informado, sino también más decidido: como forma parte del Ejecutivo, señor omnímodo en la democracia que nos hemos dado, su voluntad de poder es más que suficiente para pasar por encima de cualquier órgano, ente, entidad, institución, norma, ley o reglamento. Para investigar semejante fraude, sin embargo, todo el mundo considera que hay que ser puntilloso, tener cuidado. La investigación de este amaño de proporciones catedralicias está llevando tanto tiempo como el que el VAR echa en validar un gol del Madrid: con el de Joselu el otro día se tardó tanto como en instruir una causa general, y esa va a ser la tónica a lo largo del año, porque el videoarbitraje, en España, es como la democracia: ofrece al pueblo una falsa sensación de equidad pero en realidad todo lo deciden señores de dudosa honestidad en un cuarto oscuro sin que ningún periodista se atreva a preguntar. En la época de los mamadores de opinión, la “tecnología” del videoarbitraje no nos ofrece a los espectadores, como ocurre en la liga francesa, las imágenes que desde la sala VOR enseñan al árbitro, en tiempo real, así como tampoco nos permiten escuchar las conversaciones entre los de la cabina y el trencilla que está en el césped y tiene que decidir. Todo es oscuro y siniestro.

Bellingham Getafe Bernabéu cubierto

En este contexto de ponzoña sin límites la cabalgada del nuevo Madrid de Bellingham sobre el fango español va cogiendo hechuras de epopeya. El partido contra el Getafe dejó cosas interesantes. El mismo Getafe de Bordalás, insultado públicamente por Javi el primer día de la competición, es uno de esos equipos que ennoblece esta Liga corrompida por jugar al fútbol tal y como lo entendíamos antes: utiliza sus recursos para ganar y se emplea al máximo en ello, tanto como se lo permiten los ilustres miembros del sospechoso colegio arbitral. Nada hay de deshonroso en ello. El partido que plantearon fue bronco, áspero y duro, justo lo que necesita este Madrid jovencísimo que está engarzando Ancelotti en su última temporada como entrenador, una especie de obra final cargada de futuro. El gol de Bellingham, a lo Raúl, cruzó el cielo de Madrid como un rayo lanzado por Júpiter, invocando una lluvia lustral que tiene que caer sobre una Liga muerta, como dice Lewandowski, para limpiarla de todo lo que el escudo que lleva él en cada partido, sobre el pecho, representa.

 

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Una anécdota. En el “Diccionario para un macuto” de Rafael García Serrano se cuenta que durante la Guerra Civil dos pelotones enemigos luchaban en una línea del frente. Un soldado del pelotón falangista lanzó una granada contra la trinchera miliciana. Sonó una explosión enorme y, tras un tenso silencio, en la trinchera miliciana se oyó una voz:

—¡Cabrones! ¿Y esa es la educación que “sus” da Franco?

En el pasado a la cortesía se le daba mucha importancia en todos los ámbitos, incluido en la guerra. Eran tiempos mejores. El emperador bizantino Basilio II, tras vencer a los búlgaros en la batalla de Clidio, ordenó que arrancaran los ojos a 99 de cada 100 prisioneros y que al que quedaba de la terna lo dejaran tuerto. Lo que nunca hizo fue gritar como un mono y agarrarse los huevos desde una grada mirando a los vencidos. Por eso aún hoy en día en Bulgaria se le recuerda con respeto.

Emperador bizantino Basilio II

Ya no se valora la cortesía. Ya no se cede paso en las puertas, no se da los buenos días al dependiente de la tienda ni las gracias al camarero. Vivimos tiempos bárbaros. En cierta ocasión, lady Marlborough viajaba en tren a Londres cuando su compañero de compartimento sacó una pipa. “Disculpe, señora, ¿le molesta el humo?”, preguntó el tipo cortesmente antes de encenderla. “No lo sé —respondió lady Marlborough—. Hasta ahora ningún caballero se había atrevido a fumar en presencia.” Si esto ocurriera hoy en día, el caballero fumaría sin preguntar y después le daría un pico a lady Marlborough.

El fútbol español adolece de muchos —y muy graves— problemas, pero creo que el peor de ellos es el de la falta de educación. Nuestras instituciones, prensa, clubes y campos están repletos de gañanes para quienes el máximo grado de cortesía que pueden alcanzar es no masticar con la boca abierta.

El fútbol español adolece de muchos —y muy graves— problemas, pero creo que el peor de ellos es el de la falta de educación. Está repletos de gañaNes para quienes el máximo grado de cortesía que pueden alcanzar es no masticar con la boca abierta

El grosero es impertinente, es decir, hace y dice cosas cuando no debe. Durante la no dimisión de Luis Rubiales había todo un aforo de impertinentes aplaudiendo a un tipo que se enorgullecía de ser un patán. “Esto es Atenas —dijo un filósofo una vez—, donde se aplaude la virtud, pero no se practica”. Esto es la REFEF —podríamos remedar—, donde se aplaude el vicio y además se practica.

Ignoro hasta dónde son o no punibles las muestras de cromagnonismo de Luis Rubiales, eso se lo dejo a los jueces, que bastante tienen con las leyes que les ha tocado interpretar. Lo que sí sé es que comportarse en un palco de honor como el cuñado borracho de la boda, ese que va por ahí tocándole el culo a las primas adolescentes de la novia, es motivo de sobra para meterse en una cueva y no salir de ella hasta que el Barça aprenda la diferencia entre la ética y un mechero bunsen. Una sociedad sana y civilizada no puede tolerar ese comportamiento en una figura de autoridad, sean o no delito. En 1920, el presidente de la República Francesa Paul Deschanel se cayó de su vagón del Orient Express vestido tan solo con un pijama. Caerse de un tren en pijama no es delito, pero Deschanel se sintió tan avergonzado por aquel hecho que dimitió unos días después.

Deschanel

Rubiales es un cacahuetero de libro (dícese de quien no sabe comportarse en un palco de autoridades, como Alfie Haaland). En un mundo perfecto, un comportamiento como el de Rubiales no sería socialmente admisible. En un mundo perfecto, el fútbol no albergaría gañanes. En un mundo perfecto, todos quienes pintan algo en ese deporte serían como Álvaro Odriozola.

Se nos va Odriozola y es bueno recordar hasta qué punto el Real Madrid es un oasis de civismo en medio del barrizal que es el fútbol español. La distancia que existe entre un tipo como Rubiales y un señor como Odriozola es la misma que separa lord Brummel del Tío Camuñas. Ciertamente, Odriozola tiene pinta de almirante inglés o de personaje de Jane Austen, de esos que son el mejor partido de la comarca. Es además un tipo educado y madridista. Si Odriozola hubiera salido en “Orgullo y Prejuicio”, el señor Darcy no se comía una rosca.

En un mundo perfecto, el fútbol no albergaría gañanes. En un mundo perfecto, todos quienes pintan algo en ese deporte serían como Álvaro Odriozola

Algunos vinagres me dirán que, como futbolista, Odriozola no hacía nada sobre el terreno de juego. P. G. Woodehouse escribió una crónica parlamentaria donde dijo que “los diputados no hacían nada, pero lo hacían muy bien.” En paralelo podría afirmarse que quizá —solo quizá— Odriozola no hacía nada en el equipo, pero lo hacía muy bien. Otros como Mariano no hacían nada y además lo hacían bastante mal. No sé si me explico.

El Real Madrid debería tener siempre a un Odriozola en plantilla, porque un Odriozola aporta señorío, elegancia y nobleza. Un Odriozola vistiendo de blanco da sentido a las estrofas sobre enemigos en la contienda que cuando pierden dan la mano y caballeros del honor. El Madrid necesita de un Odriozola que ponga el justo equilibrio entre tantas pieles tatuadas, peinados raros y joyería de señora en la playa de Gandía que tanto se estila entre algunos de nuestros jugadores. En ese sentido, desde estas líneas y bajo mi responsabilidad, declaro que Odriozola es mejor que Toni Kroos, al que adoro con toda mi alma merengue pero que tiene algunos de los tatuajes más feos que he visto en mi vida, solo superados quizá por los horrores cutáneos que adornan —por decir algo— la anatomía de Sergio Ramos. En ese aspecto, Odriozola está a la altura de los grandes como Cristiano Ronaldo o Gareth Bale, al cual si se le hubiera ocurrido hacerse un tatuaje raro, doña Debbie lo habría llevado a pescozones hasta Blaenau Gwent.

Odriozola

Odriozola es un jugador que aporta elegancia al campo. Lo sacas al césped y de pronto el partido se convierte en la inauguración de una tienda de El Ganso llena de gente guapa. Odriozola es de esa clase de hombres favorecidos por los dioses que no pierden la dignidad ni cuando se ponen mocasines azules de ante. Esa es la prueba de fuego de la elegancia. Si yo saliera a la calle con mocasines azules de ante seguramente acabaría corriendo delante del general Custer y el Séptimo de Caballería. Me consta, además, que Odriozola es un buen compañero, educado y discreto; que jamás en su etapa madridista dijo nada en contra de nadie con el que compartiera escudo. Al revés. En ese aspecto, Álvaro Odriozola tiene la nobleza de aquel presidente (creo que de Portugal) que en cierta ocasión compartió carruaje con la reina Isabel II. El caballo se tiró un cuesco espantoso y la reina, muy elegante, pidió disculpas. “No se apure, majestad —dijo el presidente—, pensé que había sido el caballo”.

Que Odriozola cite a Dante en su despedida me pone el madridismo por las nubes. Demuestra además que no da puntadas sin hilo, pues sabe perfectamente que esta es una liga dantesca

El comunicado de despedida de Odriozola es un ejemplo de cómo se debe despedir uno de un club. A mí, que quieren que les diga, que un futbolista de mi equipo cite a Dante en su despedida me pone el madridismo por las nubes. Demuestra además que su autor es un tipo que no da puntadas sin hilo, pues sabe Odriozola perfectamente que esta es una liga dantesca.

Decía Tirso de Molina que los vascos son todos hidalgos. No tengo dudas de que cuando afirmo aquello pensaba en don Álvaro Odriozola con la camiseta del Madrid, que son dos de las cosas que sirven para recordarnos que aún queda nobleza en el fútbol español.

 

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